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  • I. LA INDUSTRIA EN EUROPA

El siglo XVIII

El siglo XVIII suele caracterizarse históricamente, desde una perspectiva euro-céntrica, como el siglo de las revoluciones
El siglo XVIII suele caracterizarse
históricamente,
desde
una
perspectiva euro-céntrica, como el
siglo
de
las revoluciones
burguesas clásicas, el de la razón o
iluminismo;
también
se
lo
denomina
el
siglo
de
las
luces
(para los
europeos) o sino de
la
Ilustración.
Desde
la
economía
puede decirse que fue el siglo en
el
cual
irrumpieron
nuevas
concepciones
de
trabajo
y
producción humanas, en
consecuencia
fue
el
siglo
del
advenimiento
del
capitalismo.
París, Siglo XVIII. Reunión de Ilustrados en los salones de la Casa de Madame
Geoffrey
Nuevo
sistema
de
producción
que
tendrá
alcances
planetario,
inaugurando
un
segundo

proceso de globalización económica y secularización social de las costumbres en occidente.

La Ilustración

Se conoce como “Ilustración” al movimiento filosófico que se originó y desarrolló en Europa

(particularmente en Francia) durante el siglo XVIII. Se consideraba que todo lo antiguo se enmarcaba en un ambiente de oscuridad y decrepitud, y que la nueva ideología que llegaba

eran las “luces”, que iluminaba al mundo. Esta era en parte una visión exagerada, ya que el

pensamiento europeo del siglo XVIII no venía de las tinieblas sino de un proceso gradual producto de las transformaciones ocurridas en las sociedades europeas desde muchos siglos atrás. El precedente histórico más apegado a la Ilustración fue el Renacimiento, donde también se trataba de romper con el pasado medieval y renacer en la nueva modernidad. La ilustración presenta las siguientes ideas y principios:

Empirismo: los ilustrados contrapusieron su fe en la experimentación para poder conocer el mundo y conseguir el progreso.

Criticismo: el ilustrado aspira a someter a crítica racional todo el conocimiento anterior.

Deseo de conocimiento: el ilustrado siente un enorme deseo de conocer por completo el mundo donde habita, de iluminarlo (de ahí el nombre de Ilustración), pero también siente la

necesidad de dar a conocer lo aprendido. Esto último explica la aparición de uno de los grandes proyectos de la época, como por ejemplo la Enciclopedia Francesa.

Utopismo: se cree que la aplicación de la razón a todos los aspectos de la vida humana permitirá una mejora constante de la sociedad y un progreso económico y cultural ilimitado.

Progreso y felicidad: el ilustrado a lo que aspira como objetivo prioritario es a conseguir la felicidad en este mundo.

Reformismo: los ilustrados proponen modernizar la sociedad mediante lentas reformas que serán llevadas a cabo por reyes y gobiernos de carácter absolutista.

Los filósofos ilustrados buscaban la verdad científica y se basaron en la razón para explicar la realidad del mundo en el que vivían. La ilustración es para la historia un sistema de pensamientos producido por los intelectuales en un ambiente de autonomía y libertad de la razón individual, donde cada persona podía instruirse en busca de la verdad científica. Era sobre todo, un programa educativo orientado a elevar el nivel cultural de la sociedad y mejorar la situación de quienes desearan cultivar la razón y salir de la ignorancia. Como características básicas de la Ilustración podemos mencionar las siguientes

NATURALEZA: Amor a la naturaleza. Este hecho se concreta en el deseo de descubrir, mediante la aplicación de la razón y la observación, las leyes que la rigen. El papel de la naturaleza para originar y conducir la existencia de los hombres y de todos los objetos del Universo. Según Newton “la naturaleza es considerada como una gran máquina concebida por Dios y regida por las leyes establecida por Él”. Es decir, que el hombre no debe de contrariar esas leyes sino

tratar de descubrirlas mediante la razón como única guía para investigar su funcionamiento. Esto era importante para los ilustradores, ya que mientras el pueblo siguiera pensando que Dios dirigía todo el Universo, las leyes universales, que se veían en la educación seguirían estando en manos del clero, deteniendo así el progreso de la ciencia. La educación. A través de una educación apropiada, la humanidad podía ser modificada, cambiada su naturaleza para mejorar.

RAZÓN: Fe constante en el poder de la razón humana. Durante la Ilustración llegó a pensarse que con uso juicioso de la razón sería posible un progreso ilimitado. La razón sirvió de guía para estudiar el funcionamiento de las leyes de la naturaleza, por consiguiente todo lo racional es bueno, y todo aquello que no conlleve a la razón es incorrecto. Si el hombre quiere alcanzar el progreso el único camino es descubrir las leyes de la naturaleza y actuar de acuerdo con ellas, dejando a un lado lo irracional.

IGUALDAD: Si todos los hombres proceden de la misma naturaleza y todos poseen la capacidad de razonar, entonces todos los hombres son iguales a la luz de la razón, con iguales derechos que deben ser respetados.

LIBERTAD: En cuestiones políticas, religiosas, económicas e intelectuales.

DEÍSMO: Es la religión natural. Tenía su fundamento en que Dios y el alma no pueden llegar a ser conocidos por la razón humana, por cuanto corresponden a la metafísica (abstracto), y no puede ser percibido mediante los sentidos. Se reconoce a Dios como autor de la naturaleza y se debe revelar a los hombres por medio de la razón.

MORAL LAICA: Es independiente de la religión, ya que los hombres se rigen por morales no sólo porque Dios ordena observarlas, sino porque la razón exige el respeto a los derechos de los demás A modo de síntesis final, podríamos decir que los conceptos claves de este movimiento pueden sintetizarse en: felicidad general, bien público, estado civil, noción de ciudadano, el Estado-Nación e Instrucción Pública; sustentados en un pensamiento filosófico- cultural cuyas características son el racionalismo, el empirismo, el sensualismo, la sencillez, la naturalidad o el retorno a lo natural, la utilidad unida a lo deleitable y la mismo tiempo, un profundo elitismo discursivo que separa a las masas populares de la intelligentzia de esa época. En la dimensión política, en consonancia con los postulados del liberalismo hacedor de los Estados Modernos, un ideal antimonárquico y anti-absolutista de libertad e igualdad para el hombre sacude las estructuras económicas, sociales, políticas y educativas del viejo mundo, imponiendo renovadas teorías que propugnan un mayor bienestar al individuo y una consolidación de la soberanía popular. En lo atinente a los sentimientos religiosos y dogmáticos, una cosmovisión antropocéntrica replantea el protagonismo del hombre en este mundo como sujeto de la historia, otorgándole plena libertad de conciencia y acción, sin renegar necesariamente de Dios y sin que ello suponga caer en un agnosticismo a ultranza. Estamos en presencia de un segundo proceso de secularización social, mucho más profundo que el originado en la sociedad euro-céntrica, con la modernidad reformista.

En el plano pedagógico las ideas fundamentales que organizan este nuevo discurso educativo discurren alrededor de una pedagogía política que asignaba al Estado la función indelegable de tomar a su cargo la educación popular, en tanto irrenunciable deber de su competencia. La educación del ciudadano -nueva categoría sociológica que pretende borrar las diferencias y diversidades sociales y culturales de las castas y etnias que componen la sociedad francesa de la época- se presenta como uno de los vehículos proveedores de la felicidad individual y formadora de la vida cívica. A partir de estos principios y de aquellos que pondría en vigencia la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, sancionados con la primera constitución revolucionaria de 1791, en la Cancha de Pelota de París, comenzaría a tomar forma el paradigma educativo de la Instrucción Pública. Junto a la libertad, igualdad, fraternidad y seguridad de los pueblos y las personas, se preveía una nueva concepción educativa incluyente y alfabetizadora de los sectores populares de la naciente república.

  • 1.1. LA INDUSTRIA EN FRANCIA

Francois-Boucher (1703-1770)

La cuna de la Ilustración se

situó en

Francia y

es

allí

donde tendrá la mayor importancia.

La Ilustración francesa tiene un gran contenido político. Su filosofía política está basada en el Derecho Natural o derecho que tienen todos los hombres a la vida, la libertad y la propiedad. La misión del Estado será defender los derechos del hombre, garantizar su libertad, su seguridad y su propiedad; por tanto el Estado debe ser representativo y liberal. Los políticos ilustrados se oponen al absolutismo monárquico y quieren para Francia un régimen que esté basado en la igualdad y en la libertad.

Los

principales

teóricos políticos de la Ilustración

francesa son:

 

1.1. LA INDUSTRIA EN FRANCIA Francois-Boucher (1703-1770) La cuna de la <a href=Ilustración se situó en Francia y es allí donde tendrá la mayor importancia. La Ilustración francesa tiene un gran contenido político. Su filosofía política está basada en el Derecho Natural o derecho que tienen todos los hombres a la vida, la libertad y la propiedad. La misión del Estado será defender los derechos del hombre, garantizar su libertad, su seguridad y su propiedad; por tanto el Estado debe ser representativo y liberal. Los políticos ilustrados se oponen al absolutismo monárquico y quieren para Francia un régimen que esté basado en la igualdad y en la libertad. Los principales teóricos políticos de la Ilustración francesa son:  MontesquieuVoltaireRousseau MONTESQUIEU Nació el 18 de enero de 1689 en el Castillo de la Bredé, a pocos kilómetros de Burdeos, Francia en el seno de una familia perteneciente a la llamada nobleza de toga. En ese mismo año, el parlamento inglés, a través de Bill of Rights impone definitivamente una monarquía constitucional en Inglaterra mientras que en Francia el largo reinado de Luis XIV parece asegurar el poder absoluto del rey pese a la crisis y el descontento que se manifiesta a su muerte en 1715. Estudió en la Escuela de Oratoria de Juilly y la carrera de Derecho siguiendo la tradición familiar, primero en Burdeos y más tarde en París entrando en contacto con los intelectuales de la capital francesa. En 1714, Ilustración 1Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu " id="pdf-obj-4-54" src="pdf-obj-4-54.jpg">

MONTESQUIEU

Nació el 18 de enero de 1689 en el Castillo de la Bredé, a pocos kilómetros de Burdeos, Francia en el seno de una familia perteneciente a la llamada nobleza de toga. En ese mismo año, el parlamento inglés, a través de Bill of Rights impone definitivamente una monarquía constitucional en Inglaterra mientras que en Francia el largo reinado de Luis XIV parece asegurar el poder absoluto del rey pese a la crisis y el descontento que se manifiesta a su muerte en 1715.

Estudió en la Escuela de Oratoria de Juilly y la carrera de Derecho siguiendo la tradición familiar, primero en Burdeos y más tarde en París entrando en contacto con los intelectuales de la capital francesa. En 1714,

Ilustración 1Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu
Ilustración 1Charles Louis de Secondat, Baron de
Montesquieu

tras la muerte del padre, vuelve a La Brède donde ingresará como consejero en el Parlamento de Burdeos. Pasará a vivir bajo la protección de su tío, el barón de Montesquieu, quien a su muerte le dejará como legado tanto su fortuna, como su título de barón y el cargo de Presidente del Parlamento (1716-1727). En 1715 contrae matrimonio con Jeanne Lartigue. Durante esa época y como miembro de la Academia de Ciencias de Burdeos, presentará varios estudios sobre las glándulas renales, la gravedad y el eco. Su función de magistrado le aburre, por lo que termina vendiendo el cargo y dedicándose a viajar por Europa observando costumbres e instituciones de los diferentes países. Muere el 10 de febrero de 1755 en París.

ILUSTRACION

Fue presidente del parlamento de Burdeos, satirizó las viejas ideas y los defectos sociales y

políticos de Francia en su obra “Cartas persas” (1721), cuya resonancia fue extraordinaria. También tuvo gran difusión “Consideraciones sobre la grandeza y la decadencia de los romanos” (1734). Pero la obra triunfal y que abrió profunda brecha en las concepciones políticas dominantes en Francia, fue “El Espíritu de las Leyes” (1748), hasta el punto que se

toma esta obra y fecha como punto de arranque de la victoria intelectual de la Ilustración y cifra representativa de una generación histórica. En su célebre obra preconizó una nueva estructura del Estado, basada en un equilibrio de poderes.

En ella defiende, que, conservando el rey el poder ejecutivo, el legislativo recaería en una asamblea representativa del país (como el parlamento inglés), y el judicial, detentado por magistrados o parlamentos (en Francia, tribunales), absolutamente independientes en sus sentencias, del rey y del Parlamento. Así pues, es partidario de que el Estado quedara dividido y es el difusor de las ideas parlamentarias inglesas y la fuente donde bebieron las promociones revolucionarias.

La división de poderes que éste preconizaba, pugnaba totalmente con la organización de la monarquía absoluta francesa. Su obra fue completada desde otro punto de vista, por Voltaire. Ambos fueron los ídolos de la generación que consolidó y desarrolló el triunfo del pensamiento ilustrado en Francia.

VOLTAIRE

(François-Marie Arouet; París, 1694- id., 1778) Escritor francés. Fue la figura intelectual dominante de su siglo. Ha dejado una obra literaria heterogénea y desigual, de la que resaltan sus relatos y libros de polémica ideológica. Como filósofo, Voltaire fue un genial divulgador, y su credo laico y anticlerical orientó a los teóricos de la Revolución Francesa.

Voltaire estudió en los jesuitas del colegio Louis-le-Grand de París (1704- 1711). Su padrino, el abate de Châteauneuf, le introdujo en la sociedad libertina del Temple. Estuvo en La Haya (1713) como secretario de embajada, pero un idilio con la hija de

VOLTAIRE (François-Marie Arouet; París, 1694- id., 1778) Escritor francés. Fue la figura intelectual dominante de su
VOLTAIRE
VOLTAIRE

un refugiado hugonote le obligó a regresar a París. Inició la tragedia Edipo (1718), y escribió unos versos irrespetuosos, dirigidos contra el regente, que le valieron la reclusión en la Bastilla (1717). Una vez liberado, fue desterrado a Châtenay, donde adoptó el seudónimo de Voltaire, anagrama de Árouet le Jeune» o del lugar de origen de su padre, Air-vault.

Un altercado con el caballero de Rohan, en el que fue apaleado por los lacayos de éste (1726), condujo a Voltaire de nuevo a la Bastilla; al cabo de cinco meses, fue liberado y exiliado a Gran Bretaña (1726-1729). En la corte de Londres y en los medios literarios y comerciales británicos fue acogido calurosamente; la influencia británica empezó a orientar su pensamiento. Publicó Henriade (1728) y obtuvo un gran éxito teatral con Bruto (1730); en laHistoria de Carlos XII (1731), Voltaire llevó a cabo una dura crítica de la guerra, y la sátira El templo del gusto (1733) le atrajo la animadversión de los ambientes literarios parisienses.

Pero su obra más escandalosa fue Cartas filosóficas oCartas inglesas (1734), en las que Voltaire convierte un brillante reportaje sobre Gran Bretaña en una acerba crítica del régimen francés. Se le dictó orden de arresto, pero logró escapar, refugiándose en Cirey, en la Lorena, donde gracias a la marquesa de Châtelet pudo llevar una vida acorde con sus gustos de trabajo y de trato social (1734-1749).

El

éxito

de

su

tragedia Zaïre (1734)

movió

a

Voltaire

a

intentar

rejuvenecer

el

género;

escribió Adélaïde

du

Guesclin (1734), La

muerte

de

César (1735), Alzire

o

los

americanos (1736), Mahoma o el fanatismo (1741). Menos afortunadas son sus comedias El hijo pródigo (1736) y Nanine o el prejuicio vencido (1749). En esta época divulgó los Elementos de la filosofía de Newton (1738).

Ciertas composiciones, como el Poema de Fontenoy(1745), le acabaron de introducir en la corte, para la que realizó misiones diplomáticas ante Federico II. Luis XV le nombró historiógrafo real, e ingresó en la Academia Francesa (1746). Pero no logró atraerse a Mme. de Pompadour, quien protegía a Crébillon; su rivalidad con este dramaturgo le llevó a intentar desacreditarle, tratando los mismos temas que él:Semíramis (1748), Orestes (1750), etc.

Su pérdida de prestigio en la corte y la muerte de Mme. du Châtelet (1749) movieron a Voltaire a aceptar la invitación de Federico II. Durante su estancia en Potsdam (1750-1753) escribió El siglo de Luis XIV (1751) y continuó, con Micromégas (1752), la serie de sus cuentos iniciada con Zadig (1748).

JEAN JACQUES ROUSSEAU

(Ginebra, Suiza, 1712-Ermenonville, Francia, 1778) Filósofo suizo. Huérfano de madre desde temprana edad, Jean- Jacques Rousseau fue criado por su tía materna y por su padre, un modesto relojero. Sin apenas haber recibido educación, trabajó como aprendiz con un notario y con un grabador, quien lo sometió a un trato tan brutal que acabó por abandonar Ginebra en 1728.

Fue entonces acogido bajo la protección

de la baronesa de Warens, quien le

convenció

de

que

se

convirtiese

al

catolicismo (su familia era calvinista). Ya como amante de la baronesa, Jean- Jacques Rousseau se instaló en la residencia de ésta en Chambéry e inició un período intenso de estudio autodidacto.

Jean-Jacques Rousseau
Jean-Jacques Rousseau

En 1742 Rousseau puso fin a una etapa que más tarde evocó como la única feliz de su vida y partió hacia París, donde presentó a la Academia de la Ciencias un nuevo sistema de notación musical ideado por él, con el que esperaba alcanzar una fama que, sin embargo, tardó en llegar. Pasó un año (1743-1744) como secretario del embajador francés en Venecia, pero un enfrentamiento con éste determinó su regreso a París, donde inició una relación con una sirvienta inculta, Thérèse Levasseur, con quien acabó por casarse civilmente en 1768 tras haber tenido con ella cinco hijos.

Rousseau trabó por entonces amistad con los ilustrados, y fue invitado a contribuir con

artículos de música a la Enciclopedia de D’Alembert y Diderot; este último lo impulsó a

presentarse en 1750 al concurso convocado por la Academia de Dijon, la cual otorgó el primer premio a su Discurso sobre las ciencias y las artes, que marcó el inicio de su fama.

En 1754 visitó de nuevo Ginebra y retornó al protestantismo para readquirir sus derechos como ciudadano ginebrino, entendiendo que se trataba de un puro trámite legislativo. Apareció entonces suDiscurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, escrito también para el concurso convocado en 1755 por la Academia de Dijon. Rousseau se enfrenta a la concepción ilustrada del progreso, considerando que los hombres en estado natural son por definición inocentes y felices, y que son la cultura y la civilización las que imponen la desigualdad entre ellos, en especial a partir del establecimiento de la propiedad, y con ello les acarrea la infelicidad.

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA ILUSTRACIÓN

Es la ideología y la cultura elaborada por la burguesía europea en su lucha con el absolutismo y la nobleza. También puede ser definida como la culminación del racionalismo renacentista. Se trata de un fenómeno iniciado en Francia, que se va extendiendo por toda Europa a lo largo del siglo XVII. La Ilustración es la postura crítica que adopta la burguesía frente al orden establecido.

Las características de la Ilustración son las siguientes:

Racionalismo Búsqueda de la felicidad Creencia en la bondad natural del hombre El Optimismo El Laicismo

El ideal de la Ilustración fue la naturaleza a través de la razón. En realidad no es más que el espíritu del Renacimiento llevado hasta sus últimas consecuencias, en manifiesta oposición con

lo sobrenatural y lo tradicional no de la Revelación.

..

El Ilustrado llegaba al amor al prójimo partiendo de la razón y

La razón también podía llevarle a Dios creador del orden universal o bien en no creer en principio Supremo alguno. Por ello, la mayoría de los ilustrados eran deístas, aunque o sencillamente ateos.

La Ilustración tomó el nombre de Enciclopedia en Francia y en los países latinos, y el de Aufklärung en las naciones germánicas.

EL RACIONALISMO

Sin duda, el vocablo más utilizado en el siglo XVIII en literatura, filosofía y ciencia, es el de

“racional” ..

Los intelectuales de éste siglo dieron a su época en nombre de “siglo de las luces”,

refiriéndose a las luces de la lógica, de la inteligencia, que debía iluminarlo todo.

Se da enorme importancia a la razón: el hombre puede comprenderlo todo a través de su inteligencia; sólo es real lo que puede ser entendido por la razón. Aquello que no sea racional debe ser rechazado como falso e inútil.

Este racionalismo llevó a la lucha contra las supersticiones, por eso en este siglo termina la

denominada “caza y quema de brujas”.

En el campo de la religión, la postura racionalista hizo que apareciese el deísmo: la mayor parte de los ilustrados son deistas, que afirman la existencia de un Dios creador y justo, pero consideran que el hombre no puede entrar en contacto con la divinidad, y por tanto no sabe nada de ella.

De acuerdo con esto, los deistas rechazan las religiones reveladas, pero al mismo tiempo practican la tolerancia religiosa, pues si todas las religiones valen lo mismo, todas deben ser permitidas.

BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

Se considera que la Naturaleza ha creado al hombre para que sea feliz. Pero de acuerdo con la mentalidad burguesa, esta felicidad para que sea auténtica debe basarse en la propiedad privada, la libertad y la igualdad.

Cuando los ilustrados citan la igualdad, no se refieren a la igualdad económica, sino a la política y legal: igualdad ante la ley.

CREENCIA EN LA BONDAD NATURAL DEL HOMBRE

Los filósofos de la época piensan que el hombre es bueno por naturaleza (Rousseau).

EL OPTIMISMO

El hombre del siglo XVIII piensa que la naturaleza es una especie de máquina perfecta que lo hace todo bien.; hay motivos, por tanto, para sentirse optimista. Por otro lado, se considera que la historia supone la evolución progresiva de la humanidad, es decir, que el hombre con el transcurso de los siglos se va perfeccionando continuamente; así llegará el momento en que se logrará construir la sociedad perfecta, una especie de paraíso en la tierra.

EL LAICISMO

La Ilustración es la primera cultura laica de la historia de Europa; cultura al margen del

cristianismo, y en algunos aspectos anticristiana

Esto tiene su explicación en cierto rechazo

.. por parte de la Iglesia, de la forma de vida burguesa. La burguesía constituye una clase que, desde su aparición, vive del comercio, del préstamo con interés y del lucro. Todavía en el siglo XVIII nos encontramos con teólogos que consideraban al préstamo con interés como usura; con moralistas que seguían hablando de ganancias ilícitas y, con sacerdotes que predicaban que era más fácil salvarse a un hombre dedicado al ocio, que no al comerciante.

Las virtudes cristianas son transformadas en virtudes laicas; los ilustrados nunca hablan de caridad (amor al prójimo por amor a Dios), sino que emplean la palabra filantropía (amor al hombre por el hombre mismo).El carácter no religioso de la Ilustración se nota también en las lecturas de la época: en el siglo XVII los libros que más se editaban eran las vidas de santos y las obras de piedad; en cambio en el siglo XVIII las obras más editadas son de filosofía, ciencias naturales y apenas libros religiosos.

1.2. LA ILUSTRACIÓN DE ESPAÑA

ESPAÑA EN EL SIGLO XVIII

El siglo XVIII se inicia en España con un cambio de dinastía. A la muerte del último Austria, Carlos II, sin heredero, se libra una batalla por la sucesión en el trono español entre Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, perteneciente a la casa de los Borbones y el Archiduque Carlos de Austria. Tras el Tratado de Utrecht que puso fin a la guerra, la dinastía borbónica se instaura en España, y con ella se implantan las nuevas ideas renovadoras surgidas en el país vecino. Los borbones adoptaron para gobernar el Despotismo Ilustrado; Felipe V, primero y Fernando Vi después, intentaron llevar a cabo, desde arriba, un reformismo total, luchando con el estado

de decadencia y atraso en que se encontraba el país. La plenitud de las innovaciones llegó con Carlos III. El Estado puso en marcha una serie de reformas.

Reformas políticas

Centralización de la administración y fortalecimiento del poder real frente a la Iglesia y la

nobleza. Algunas de estas medidas trajeron graves consecuencias como “El motín contra Esquilache” o la expulsión de los jesuitas.

Reformas económicas

Promovieron el desarrollo industrial y el ascenso de la clase media; se crearon las Sociedades Económicas de Amigos del País para estudiar y discutir medidas de índole económica en beneficio de la nación.

Reformas culturales

Una de las grandes preocupaciones de los ilustrados fue la educación. Intentaron la reforma de la enseñanza pública y de las universidades. A lo largo del siglo se fundaron importantes instituciones culturales: Biblioteca Nacional, Real Academia Española, Real Academia de la Historia, Academia de Bellas Artes de San Fernando, Real Academia de Buenas Letras de

Barcelona, Academia Sevillana de Buenas Letras…

Tras Carlos III sube al trono su hijo Carlos IV. Estalla la Revolución Francesa y, con ella, se pone fin a todo el proceso ilustrado y se inaugura una nueva era. El impacto revolucionario provocó que ciertos innovadores españoles se inclinaran hacia el conservadurismo y la

contrarrevolución.

1.3. LA ILUSTRACIÓN EN ALEMANIA

WOLFF (1679-1754)

El iluminismo alemán debe su originalidad, respecto al inglés y francés, más que a nuevos problemas o temas especulativos, a la forma lógica en que los temas y problemas se presentan y manejan. Es este el método de la fundamentación, que debía ser característico de la filosofía alemana posterior y que celebró su gran triunfo en la obra de Kant. El fundador de este método es Wolff que, en este aspecto, es el máximo representante de la Ilustración alemana. El objetivo final de la Filosofía es, según Wolff, el de iluminar el espíritu humano de manera que haga posible al hombre el uso de la actividad intelectual en que consiste su felicidad. La filosofía tiene, pues, un objetivo práctico, que es la felicidad humana; pero este fin no se puede alcanzar sino por | se ve obligado a defender como verdaderas las opiniones transmitidas comúnmente, aunque uno estime lo contrario". De esta manera Wolff admite y hace suya la exigencia iluminista de la libertad y la interpreta como liberación de la tradición. La filosofía es "la ciencia de los posibles en cuanto tales" y de las "razones por las cuales se realizan los posibles", entendiéndose por "posible" lo que implica contradicción. Las reglas del método filosófico, según Wolff, deben ser idénticas a las del método matemático. "En el método

filosófico, dice Wolff, no se necesita hacer uso de términos que no hayan sido aclarados por una definición exacta ni hay que admitir como verdadero lo que no esté suficientemente demostrado; en las proposiciones se ha de determinar con igual cuidado el sujeto y el predicado y todo debe quedar ordenado de tal manera que sean premisas aquellas cosas en virtud de las cuales se comprenden y justifican las siguientes". Puesto que estas actividades son fundamentalmente dos, el conocer y el querer, así las dos ramas fundamentales de la filosofía son la filosofía teorética o metafísica y la filosofía práctica. En lógica Wolff reconoce como principio supremo el de contradicción, que no es solamente una ley del pensamiento, sino también de todo objeto posible. Este principio excluye la incompatibilidad real de las cosas y vale, por tanto, también como principio de su razón suficiente. Con todo, en estas definiciones pueden fundarse sólo demostraciones probables, no necesarias; y tales demostraciones toman en la obra de Wolff una gran importancia. Al lado de las proposiciones necesarias, cuyo contrario es imposible, Wolff pone las proposiciones contingentes (las verdades de hecho de Leibniz), cuyo contrario excluye toda contradicción. La ontología o filosofía primera es la ciencia del ser en general, es decir, del ente en cuanto es.

Su objeto es demostrar las determinaciones que pertenecen a todos los entes, tanto en sentido absoluto como bajo determinadas condiciones. Esta se funda en dos principios fundamentales, que son el principio de contradicción y el principio de razón suficiente: se entiende por razón

suficiente “aquello por lo cual se comprende por qué ocurre algo". Esto quiere decir que los

conceptos centrales de la ontología son para él los de sustancia y causa. Así Wolff afirma que las determinaciones de una cosa que no brotan de otra ni derivan una de otra constituyen la esencia de la cosa misma. La sustancia es el sujeto, durable y modificable, de los atributos esenciales y de los modos variables de tales atributos. Cada sustancia está dotada de una fuerza que produce los cambios de la misma: cambios que son sus acciones y tienen su fundamento en la esencia de la sustancia. En cosmología, Wolff considera el mundo como un reloj o una máquina en la que nada sucede por azar y que, por esto, está sometido a un orden necesario. Puesto que este orden necesario ha sido producido por Dios y es, por tanto, perfecto, es imposible que Dios mismo intervenga suspendiéndolo cambiándolo; así niega el milagro. La psicología la divide Wolff en experimental y racional. La primera considera el al matar como se manifiesta en el cuerpo y se sirve del método experimental de las ciencias naturales. La segunda considera el alma humana en general, elimina la duda sobre la existencia del alma misma y estudia sus dos facultades fundamentales, el conocer y el obrar. Wolff excluye la conversión de la sustancia corporal en la sustancia espiritual, operada por Leibniz con el concepto de la mónada. El alma no está desde un principio unida al cuerpo, sino que se une a él desde el exterior, o sea por Dios. Sobre las relaciones entre el alma y el cuerpo, Wolff admite la doctrina de la armonía preestablecida, pero la hace independiente de la voluntad de Dios, admitiendo que cada alma representa al mundo sólo en los límites de sus órganos corporales y según los cambios que se verifican en su sensibilidad. Wolff se remonta a los atributos de la esencia divina partiendo de la consideración del alma humana. Su ética, completamente diversa de la de Leibniz, se deduce de su racionalismo. Las normas de la ética tendrían valor aunque Dios no existiera, porque el bien es tal por sí mismo, y no por la voluntad

de Dios. Estas normas se desprenden del fin mismo del hombre, que es la perfección, y se reducen a una única máxima: “Haz lo que contribuye a tu perfección, a la de tu condición y ala de tu prójimo, y no hagas lo contrario." A la perfección del hombre contribuye todo lo que es conforme a su naturaleza; por lo tanto, también el placer, que Wolff define como percepción de una perfección real o supuesta. El concepto de perfección está fundado en el supuesto de la posibilidad de progreso del hombre individual y de la sociedad: progreso que Wolff considera necesario y que se realizará a medida que la sociedad se organice de manera que haga posible que cada cual de sus miembros trabaje por el perfeccionamiento de los demás.

PRECURSORES DE LA ILUSTRACIÓN

Pueden considerarse como precursores de la Ilustración algunos pensadores contemporáneos de Leibniz que preanunciaron ciertos motivos de la misma. Entre ellos figura el holandés

Walter de Tschirnhaus

(1651-1708), que fue matemático y físico en una de sus obras dice que el origen de todos los conocimientos es la experiencia; pero la experiencia la entiende el sentido cartesiano, como conciencia interior. Esta nos revela cuatro hechos fundamentales, que pueden servir para el descubrimiento de todo saber: 1. °, somos conscientes de nosotros mismos como de una realidad distinta; este hecho, que nos hace alcanzar el concepto del espíritu, es el fundamento de todo conocimiento; 2. °, tenemos conciencia de que algunas cosas que nos mueven nos interesan y otras no nos interesan. Tomamos de este hecho el concepto de voluntad, el del conocimiento del bien y del mal y, por consiguiente, el fundamento de la ética;3.°, tenemos conciencia de poder comprender algunas cosas y no poder comprender otras; mediante este hecho, alcanzamos el concepto del entendimiento, la distinción entre lo verdadero y lo falso y, por tanto, el fundamento de las ciencias racionales;4.°, sabemos que por los sentidos, la imaginación y el sentimiento nos formamos una imagen de los objetos externos; en este hecho se fundan el concepto de los cuerpos y las ciencias naturales. Tschirnhaus está convencido de que estos hechos de la experiencia interna, si se adoptan como principios generales de deducción y se desarrollan sistemáticamente, pueden proporcionar un método útil a la verdad en todas las ciencias. En el campo de la filosofía del Derecho es notable la obra de

Samuel Pufendorf

(1632-1694). El derecho natural nace, según Pufendorf, en primer lugar, del amor propio, que empuja al hombre a su conservación y bienestar; y en segundo lugar, del estado de indigencia en que la naturaleza pone al nombre. Siendo el hombre por naturaleza un ser racional, el derecho natural es la respuesta que la razón humana da al problema planteado al hombre por el amor propio y por la indigencia; y su principio puede formularse del modo siguiente: "Cada cual, en cuanto dependa de sí, debe promover y mantener con sus semejantes un estado pacífico de sociabilidad, conforme, en general, a la índole y finalidad del género humano". Por consiguiente, se deben juzgar como impuestas por el derecho natural todas las acciones

necesarias para favorecer esta sociabilidad y prohibirlas las que la perturban y disuelven. Por la necesidad de la sociabilidad, el hombre se ve en la precisión de establecer convenios y pactos, de los cuales nacen, en primer lugar, la propiedad y el Estado, y luego, los sucesivos desarrollos y resoluciones de estas dos instituciones fundamentales. En las ideas de Pufendorf se inspira otro iusnaturalista, Cristian Thomas (Thomasius) (1655-1728). En su obra Thomasius ve los fundamentos de la vida moral y social en la misma naturaleza humana y, precisamente, en sus tres tendencias fundamentales: la de vivir lo más larga y feliz mente posible, la de evitar el dolor y la muerte y la tendencia a la propiedad y al dominio. Sobre estas tres tendencias se fundan respectivamente el derecho, la política y la ética. El derecho, fundado en la primera tendencia, tiende a la conservación de un orden pacífico entre los nombres. La política fundada en la segunda tendencia, procura promover este orden pacífico por medio de acciones encaminadas a tal fin. La ética, fundada en la tercera tendencia, intenta la adquisición de la paz interior delos individuos. En Thomasius están ya claras las tendencias iluministas. Afirma decididamente que la filosofía se funda en la razón y tiene por fin únicamente el bienestar terrenal de los hombres, mientras la teología, que se funda en la revelación, mira por su bienestar celestial. Además, se ve claramente en su pensamiento la independencia de la esfera del derecho dela esfera teológica.

BAUMGARTEN

El más notable de los seguidores de Wolff fue Alejandro Godofredo Baumgarten (1714-1762). La metafísica es definida por Baumgarten como la "ciencia de las cualidades de las cosas, cognoscibles sin la fe". Precede a la metafísica la teoría del conocimiento, que fue el primero en llamar gnoseología. Esta se divide en dos partes fundamentales: la estética, que se refiere al conocimiento sensible, y la lógica, que trata del conocimiento intelectual. La originalidad de Baumgarten consisten el relieve que dio al conocimiento sensible, al cual no considera sólo como grado preparatorio y subordinado del conocimiento intelectual, sino también, y sobre todo, como datado de un valor intrínseco, diverso e independiente del valor del conocimiento lógico. Este valor intrínseco es el valor poético. Los resultados fundamentales de la estética de Baumgarten son sustancialmente dos: 1. °, el reconocimiento del valor autónomo de la poesía y, en general, de la actividad estética, esto es, de un valor que no se reduce a la verdad propia del conocimiento lógico; 2. °, el reconocimiento del valor de una actitud o de una actividad humana que se consideraba inferior y, por tanto, la posibilidad de una valoración más completa del hombre en su totalidad. Este segundo punto erige a Baumgarten en uno de los más notables representantes del espíritu ilustrado. La estética es definida por Baumgarten como la “ciencia del conocimiento sensible" y también la denomina "teoría de las artes liberales, gnoseología inferior, arte del bello pensar, arte de lo análogo de la razón". EÌ fin de la estética es "la perfección del conocimiento sensible en cuanto tal", y esta perfección es la belleza. Por esto caen fuera del dominio de la estética, por un lado, las perfecciones del conocimiento sensible, tan ocultas que permanecen siempre oscuras para nosotros, y por otro, las que no podemos conocer sino con el entendimiento. El dominio de la estética tiene un límite inferior representado por el conocimiento sensible oscuro y otro superior, constituido por el conocimiento lógico distinto; a él pertenecen, por tanto, solamente

las representaciones claras pero oscuras. La belleza como perfección del conocimiento sensible es universal. La belleza de las cosas y de los pensamientos se distingue de la belleza de la conciencia y de la belleza de los objetos y de la materia. Las cosas feas pueden ser bellamente pensadas y las cosas bellas pueden pensarse de una manera fea. Baumgarten cree que la facundia, la grandeza, la verdad, la claridad, la certeza y, en una palabra, la vida del conocimiento, pueden contribuir a formar la belleza en cuanto se reúnan en una percepción fenoménica única y estén, por decirlo así, presentes y vivas en su conjunto. En este sentido el conocimiento estético es un “análogo de la razón”; así que no deben serle necesariamente extraños los caracteres que son propios del conocimiento racional; pero, para constituir una obra de arte, estos caracteres deben estar presentes en su vida total y ser, precisamente en su totalidad, intuidos como fenómeno. Para esto se requiere una disposición natural, con la cual se nace, y que sólo el ejercicio puede desarrollar y mantener; disposición que Baumgarten llama ingenio bello connaturalizado. Se requiere, además, para un eficaz carácter estético, el ímpetu estético, o sea, la inspiración o el entusiasmo y, además, una investigación y estudio ordenados. Estas determinaciones aclaran lo que Baumgarten pretende decir cuando define la belleza como el fin del conocimiento sensible. El principio de que la belleza es determinada por la actitud mediante la cual la apariencia sensible se convierte en verdadero fin de sí misma, había de inspirar y dirigir la Crítica del Juicio de Kant.

EL ILUMINISMO RELIGIOSO

El primer defensor declarado del deísmo es

Hernán Samuel Reimarus

(1694-1768), autor de un Tratado de las principales verdades de la religión natural (1754), cuya tesis fundamental que el único milagro de Dios es la creación. Son imposibles ulteriores milagros porque serían correcciones o cambios de una obra, que por haber salido de las manos de Dios, debe considerarse como perfecta. Dios no puede querer más que la inmutable conservación del mundo en su totalidad. Si los milagros son imposibles, es imposible también una revelación sobrenatural que sería ella misma un milagro. Y aunque no ha denegarse la religión, debe fundarse solamente en el conocimiento natural. La religión natural debe cortar los puentes con la religión revelada, porque la verdad no puede contraer compromisos con el error, y la verdad está solamente de parte dela religión natural. En una Defensa o apología de un racional adorador de Dios y en otros escritos y fragmentos, publicados después de su muerte, Reimarus deduce y defiende todas las consecuencias del deísmo con parecida energía

y más inflexibilidad lógica que sus colegas ingleses y franceses. Afirma explícitamente la falsedad de toda revelación, incluso la del Viejo y del Nuevo Testamento. "Solamente la razón natural es verdadera; ahora bien, la religión bíblica está en contradicción con la religión natural, luego es falsa". Con este simple silogismo Reimarus rechaza en bloque toda la enseñanza de la

tradición. "Solamente el libro de la naturaleza, creación de Dios, es el espejo en el que todos los hombres, cultos o incultos, bárbaros o griegos, judíos o cristianos, de todos los lugares y de todos los tiempos, pueden reconocerse a sí mismos”. Los temas filosóficos y religiosos del iluminismo fueron expuestos y defendidos en forma sencilla y popular por

Moisés Mendelssohn

(1729-1786), que fue amigo personal de Leibniz y mantuvo correspondencia con Kant. El pensamiento de Mendelssohn recoge eclécticamente la gnoseología empirista de Locke, el ideal ético de la perfección de Wolff y el panteísmo de Spinoza. Así como Reimarus condena en bloque toda revelación, también Mendelssohn condena en bloque cualquier iglesia y cualquier poder eclesiástico. La religiosidad, como la moral, reside enlos pensamientos y sentimientos íntimos del hombre; pero los pensamientos íntimos, lo mismo que los sentimientos, no pueden ni se dejan violentar por ninguna forma de poder jurídico. Además, toda organización jurídica supone una imposición; y la religión por su naturaleza, rechaza toda clase de imposición. La tesis principal de la obra Jerusalén o sobre el poder religioso sobre el judaísmo, es que sobre los fundamentos de la moral y de la religión no puede nacer ninguna forma de derecho eclesiástico y que tal derecho existe solamente a expensas de la religión. De esto se deriva la necesidad de que el Estado defienda la más absoluta libertad de conciencia, es decir, que la iglesia y la religión pierdan todo poder político y estén completamente separadas del Estado. Mendelssohn es también contrario al ideal de unificación religiosa propugnado por Leibniz, ya que la unificación religiosa supone un símbolo o una fórmula investida de validez jurídica y que, por tanto, se haga valer con la fuerza del poder político. Esto conduciría a la limitación o a la negación de la libertad de conciencia.

LESSING

La más genial figura de la Ilustración alemana es Godofredo

Efraím Lessing

(1729-1781). Su pensamiento, que primeramente se movía en el círculo de las ideas wolffanianas y deístas, se orientó posteriormente a través de la lectura de Shaftesbury hacia Spinoza. En su obra señala una fase muy significativa dela elaboración que el concepto de historia ha tenido en el iluminismo. La concepción de Wolff de que toda actividad humanase dirige a la perfección permite ver en todos los aspectos del hombre un perfeccionamiento incesante que les da un significado nuevo. Y así, Lessing en un escrito de 1778 (Eine Duplik, 1) sitúa el valor del hombre, más que en la verdad alcanzada, en el esfuerzo por alcanzarla, esfuerzo que pone en movimiento todas sus fuerzas y revela toda la perfección de que es capaz. Y en esta ocasión prorrumpe en las célebres palabras: "Si Dios tuviese en su diestra toda la verdad y en su izquierda sólo la tendencia hacia la verdad con la condición de errar eternamente perdido y me dijera: ¡Escoge!, yo me precipitaría con humildad a su izquierda, y le diría: ¡Padre, he elegido! La pura verdad es solamente para ti". En que consista propiamente el valor de esta tendencia eterna, que es la suerte del hombre individual y la ley de la historia, fue problema que ocupó

largo tiempo a Lessing y que debatió en todos sus escritos teológicos. Leibniz distingue las verdades de razón, que son universales y necesarias, de las verdades de hecho, que son particulares y contingentes. En la educación, en efecto, un individuo particular aprende de los demás lo que su razón no está todavía en condiciones de entender. Lo que aprende no es, sin embargo, contrario a la razón, si bien no puede todavía ser aprehendido y entendido plenamente por su razón, todavía débil y pueril. Ahora bien, la humanidad en su historia tiene un desenvolvimiento exactamente igual al del individuo. La humanidad ha sido educada través de la revelación, la cual le comunica aquellas verdades que no puede todavía entender, en espera de que llegue a ser capaz de alcanzarlas y poseerlas de una manera autónoma. Desde

este punto de vista, la misma revelación se historia, ya que no cae en un punto individual de la historia, sino que acompaña todo el curso de la misma, preanunciando y adelantándose a los desarrollos autónomos de la razón. Así como la naturaleza es una continua creación, del mismo modo la religión es una continua revelación. Toda religión positiva es un grado de esta revelación, que comprende en sí misma todas las religiones y las unifica en el curso de su historia progresiva. La coincidencia total de la revelación con la razón y de la religión positiva con la religión natural, es el último término a que está destinada la humanidad por la providencia divina. Puesto que la religión cristiana es la más elevada religión positiva, sus dogmas la encarnación, la trinidad, la redención

Se transformarán finalmente en verdades de razón; y la "razón del cristianismo" se aclarará por último como "el cristianismo de la razón". Esta doctrina de Lessing, que esclarece en sentido religioso y especulativo la idea de la historia como orden progresivo, que el iluminismo elaboró, debía tener las más amplias resonancias en el período romántico. En el campo de la estética, Lessing permanece sustancialmente fiel a la concepción aristotélica, cuyas reglas considera tan infalibles como los elementos de Euclides. En el Laocoonte se propone evidenciar la diferencia entre pintura y poesía. La primera emplea formas y colores en el espacio y sólo puede expresar objetos que coexisten. La poesía emplea sonidos articulados en el tiempo y, por esto, expresa objetos sucesivos o cuyas partes son sucesivas. Ahora bien, los objetos que coexisten o cuyas partes coexisten se llaman cuerpos, y los objetos sucesivos o cuyas partes son sucesivas se llaman acciones, los cuerpos y sus cualidades visibles son, pues, los objetos de la pintura; las acciones son los objetos propios de la poesía. Pero las reglas fundamentales de la poesía y de la pintura son idénticas, porque ambas son artes imitativas. "La pintura en sus composiciones coexistentes puede utilizar sólo un único momento de la acción y debe, por tanto, escoger el más significativo, por el cual se hace más comprensible lo que precede y lo que sigue. De la misma manera, también la poesía en sus limitaciones sucesivas puede utilizar únicamente una única propiedad de los cuerpos y debe, por tanto, escoger la que suscita la imagen más sensible del cuerpo desde el punto de vista que lo considera. De aquí nace la regla de la unidad de los objetivos pictóricos y de la economía en las representaciones de los objetos corpóreos. La división entre poesía y pintura no es, con todo, absoluta. La pintura puede representar también movimientos indicándolos mediante cuerpos; y la poesía puede representar también cuerpo sindicándolos mediante movimientos. La regla aristotélica de la unidad domina la estética de Lessing.

II.

LA ILUSTRACIÓN EN AMÉRICA.

  • 2.1. La ilustración en EE.UU.

Las ideas de la Ilustración tuvieron su primer triunfo político en las trece colonias británicas de Norteamérica, donde se produjo una revolución en favor de la independencia y de un orden basado en la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la separación de poderes y el respeto a los derechos del hombre.

Las trece colonias

Desde el siglo XVII, la costa atlántica de Norteamérica estaba poblada por colonos británicos, en su mayoría puritanos y católicos. Eran trece colonias, diferenciadas entre el Norte y el Sur:

En el Norte estaban Nueva Hapmshire, Massachusetts, Connecticut, Rhode Island, Nueva York, Nueva Jersey, Delaware y Pensilvania, y sus habitantes se dedicaban al comercio y la industria.

Las colonias del Sur eran Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia. Su economía se basaba en las grandes plantaciones de algodón, tabaco y arroz, cultivadas por esclavos negros.

Las causas de la revolución fueron:

La

difusión

de

las

ideas

de

la Ilustración entre

los

miembros de

una burguesía acomodada y culta que estaba tomando conciencia de su madurez política. La política autoritaria seguida por el rey Jorge III (1760-1820) y sus ministros. Los gastos ocasionados por la guerra de los Siete Años, obligaron al gobierno británico a aumentar los impuestos en las colonias norteamericanas.

La guerra de la Independencia

La

independencia

estuvo

precedida

de

una

serie

de

protestas:

 
 

La negativa a pagar los impuestos establecidos mediante la Revenue Act de 1764 y la Stamp Act de

 

1765.

 

Las violentas protestas que estallaron en Boston contra las Townshend Acts de 1767, que gravaron con nuevos impuestos la importación de artículos por parte de las colonias.

Las trece colonias Desde el siglo XVII, la costa atlántica de Norteamérica estaba poblada por colonos

El motín del té de Boston (1773), en protesta contra los impuestos que continuaban grabando el té. El gobierno envió tropas y los colonos comenzaron a organizar un ejército para resistir.

En 1775 estalló la guerra de la Independencia. Los sublevados contaron con la valía de tres grandes figuras: Benjamin Franklin (1706-1790), Thomas Jefferson (1743-1826), ideólogos del movimiento, y George Washington (1732-1799), brillante militar y organizador.

En 1776 se proclamó la Declaración de la Independencia (1776), redactada por Jefferson, que representó la primera formulación legal de los Derechos del Hombre. En 1777 los colonos obtuvieron la importante victoria de Saratoga, tras la cual Francia y España les concedieron su apoyo frente a Inglaterra. En 1781 las tropas británicas fueron derrotadas definitivamente en Yorktown. En 1783 la paz de Versalles puso fin al conflicto. Inglaterra reconoció la independencia de las trece colonias y devolvió diversos territorios a Francia y a España.

LA CONSTITUCIÓN

Las dificultades económicas que sucedieron a la guerra y la lucha contra los indios obligó a las trece colonias a unirse políticamente. La Constitución de Estados Unidos de América se promulgó en 1787, en la Convención de Filadelfia, y entró en vigor en 1789. Inspirada por el ideario liberal, la Constitución establecía que el nuevo país sería una república federal integrada por trece estados. Se consagró el principio de división de poderes formulado por Montesquieu:

El poder ejecutivo reside en el presidente, elegido cada cuatro años.

El poder legislativo reside en el Congreso, formado por dos cámaras:

El Senado, integrado por los representantes de cada estado. La Cámara de Representantes, elegidos en cada estado en función de su población. El poder judicial se encarna en el Tribunal Supremo, responsable además, de arbitrar en los conflictos entre el ejecutivo y el legislativo. El primer presidente de la nueva nación fue Washington (1789-1797) quien, con su programa de desarrollo industrial, comercial y financiero, puso las bases de la expansión económica estadounidense a lo largo del siglo XIX.

o

o

FECHAS CLAVE

1763 Los colonos norteamericanos se quejan de las limitaciones británicas a su

comercio. 1764 La Revenue Act introduce nuevos impuestos y los colonos vuelven a protestar.

1765 El Congreso de Nueva York se opone a la Stamp Act, que introduce un impuesto

sobre documentos jurídicos, periódicos y libros. 1767 Las Townsend Acts introducen impuestos para las importaciones americanas.

1773 Motín del té en Boston.

1775 Comienza la guerra de la Independencia entre las tropas reales y el ejército rebelde

dirigido por George Washington. 1776 El 4 de julio, declaración de la independencia de los trece estados.

1777 Victoria americana en Saratoga.

1778 Francia y España intervienen en favor de los rebeldes.

1781 Rendición de los británicos en Yorktown.

1783 Fin de la guerra con la paz de Versalles.

1787 Promulgación de la Constitución de Estados Unidos.

1789 George Washington, primer presidente de la nación.

2.2. ILUSTRACIÓN EN EL PERÚ

La expulsión de los jesuitas de los territorios americanos en 1767 dejó a los criollos sin uno de sus referentes culturales más importantes. Este vacío fue llenado posteriormente por una nueva generación de intelectuales laicos influidos por la Ilustración europea. La influencia de la Ilustración se hizo evidente en el Perú desde mediados del siglo XVIII, con una serie de bibliotecas de colegios o de intelectuales peruanos que albergaban libros de la revolución científica del siglo XVII o de la Ilustración de la época. El ambiente más tolerante de la Ilustración permitió también la llegada al Perú de una serie de expediciones científicas, integradas tanto por sabios de la Península Ibérica como por europeos no españoles. El discurso de la Ilustración y del Liberalismo fue el motor de los pensadores políticos de los últimos años de la colonia y de los primeros de la República, y nos encontramos con una serie de pensadores como Hipólito Unanue, José Baquíjano y Carrillo, Toribio Rodríguez de Mendoza y Juan Pablo Vizcardo y Guzmán; y publicaciones, como El Mercurio Peruano, el Semanario crítico y el Diario de Lima. Los atisbos de racionalismo y nacionalismo de sus planteamientos, que rara vez incluyeron ideas separatistas y realmente reformadoras, no se difundieron a través de la cerrada y testamentaria sociedad colonial, quedando así en el intento aislado de un grupo de hombres. Un grupo de intelectuales criollos, animado por las investigaciones científicas y el pensamiento demo-liberal, empezó a reunirse bajo la denominación de “Academia Filarmónica”.De esta institución nació la “Sociedad Amantes del País” dicha sociedad surge como idea la de poder

transformar el país de acuerdo a las alternativas mundiales que se daban en aquella época. Los integrantes de esta sociedad se adhirieron a la moralidad burguesa, ya que esta consagró la laboriosidad, la ingenuidad, la ilustración y el esfuerzo; sin embargo no se despojaron de algunos rasgos de la ética cristiana, como la práctica humanitaria, dicho sea porque era considerada un medio que servía no sólo para conseguir el equilibrio social sino también para lograr la salvación eterna.

La “Sociedad Amantes del País” publicó " El Mercurio Peruano entre 1791 y 1795, como su

órgano de difusión. El Mercurio Peruano de Historia, Literatura y Noticias Públicas (siendo este su título completo) fue un notable periódico científico y literario; en él no se difunde simplemente las modernas teorías y los ideales del cultivo de la ciencia y de la razón, sino también revela el nacimiento de una conciencia ideológica nacional, por ello es considerado el primer periódico netamente peruano. José Baquíjano y Carrillo, con el seudónimo de Cefalio, e Hipólito Unanue, con el seudónimo de Ariosto; fueron los propulsores de tal idea y junto con

otros notables criollos plasmaron sus objetivos que por un lado fueron, “El amor a la patria” y, por otro, la realización de reformas en el aparato político del estado.

El Mercurio Peruano es considerado como el medio escrito más importante de la ilustración peruana, se publicó dos veces a la semana teniendo un tiraje entre 400 y 575 ejemplares. Los temas abarcados más importantes se desarrollaron en torno a la geografía, la historia, las ciencias (medicina e historia natural) y la economía (comercio, minería y economía política), el Mercurio Peruano no rechazó la religión católica y por el contrario defendió un catolicismo ilustrado que frente a la revolución francesa se volvió muchas veces más católico que ilustrado. De los estudios publicados en este periódico destacan informes sobre indios, negros y la esclavitud, sobre el rol de la mujer, sobre la importancia de la educación y sobre los pobres en el Perú; pero se le daba poca importancia a la agricultura, la artesanía y a la manufactura.

La importancia del Mercurio Peruano radica en el hecho de que por primera vez desde la llegada de los españoles a esta parte del continente, se estableció el concepto de Perú como nación o país y de peruanidad como sentimiento y junto a ello se reflejó el interés de algunos medios de la época; también es importante por ser el mayor difusor de conciencia nacional.

Este periódico tuvo una gran influencia latinoamericana por que fue promotor y modelo de prensa para otros como Quito, Santa Fe de Bogotá y la Habana.

Después de pocos años de difusión, el Mercurio Peruano entró en crisis ya que no se podía mantener el alto nivel de los artículos y la financiación de la publicación se hacía cada vez más difícil; cuando el virrey Gil de Taboada retiró su apoyo económico, y El Mercurio Peruano dejó de existir.

En sus escritos, sin llegar a tener un carácter político, se vislumbran ya los conceptos de buen gobierno: los monarcas son elevados al trono por el bien de los pueblos, por su carácter y dignidad se declaran enemigos de la opresión, se preocupan por la libertad y el progreso de los pueblos que rigen, y, al estar presidido su gobierno por la verdad y la razón, los pueblos recogen los frutos sazonados de la prudencia. También es importante el concepto de ciudadano: en su pensamiento la educación superior formará ciudadanos para su participación en la sociedad; se considera que los hombres de letras sirven al Estado por el bien de la sociedad y como tales serán jueces íntegros, que llevados por la razón y el desinterés, miran con horror la crueldad y la injusticia. Las ideas expuestas en el Mercurio Peruano son, a nuestro juicio, conceptos claves para el posterior desarrollo de la emancipación y están en armonía con el Ser del Perú.

PROTAGONISTAS

Los precursores ideológicos: los reformistas y los separatistas

¿Quién es un Precursor?

Toda persona que con su pensamiento o su acción se adelanta a los acontecimientos, los propicia, y lucha por alcanzar la meta deseada.

En el Perú, llamamos “precursores” a toda persona, institución o acontecimiento que preparó la emancipación.

LOS PRECURSORES REFORMISTAS

Fueron quienes pensaron que la colonia podía reforzarse sin un rompimiento con el sistema político del virreinato.

Entre los principales reformistas están:

1). José Baquíjano y Carrillo (1751 1817) la actitud de Baquíjano fue reformista porque él no quiso la separación política de España, sino más justicia para los peruanos principalmente los criollos, de los cuales él fue representante. Esta actitud reformista se ve claramente

en el “Elogio del Virrey Jáuregui” que pronunció en la Universidad de San Marcos, condenó la

tiranía y los desaciertos del gobierno, los abusos y vejámenes de que eran objeto los naturales, al igual que el aumento delas contribuciones.

Se imprimieron algunos ejemplares de esta obra y se difundieron entre los círculos intelectuales del virreinato.

2). Manuel Lorenzo de Vidaurre (1773 1841)

“Memoria sobre la pacificación de la América Meridional” en la cual se declara fidelista, reflejando sus ideas en un reformismo de avanzada.

3). Toribio Rodríguez de Mendoza (1750 1825)

Rodríguez de Mendoza fue un intelectual que se preocupó por servir al país y afirmar su fe cristiana sin desconocer los avances científicos del momento.

4. José Hipólito Unanue (1755 1833)

Manifestó un profundo amor por el Perú, y lo hizo conocer a través del “Mercurio Peruano”. Se

puede afirmar que es uno de los que más trabajó por el éxito de este periódico.

Su libro “Observaciones sobre el clima de Lima y sus influencias en los seres organizados, en

especial el hombre” 1806, es una obra clásica de la cultura peruana. En ella estudia el hombre

peruano, no sólo al limeño.

LOS PRECURSORES SEPARATISTAS

Propusieron y lucharon por la ruptura total con España. Veían necesaria esta separación, debido a que habían surgido en el Perú nuevos intereses.

Entre los principales precursores separatistas están:

Juan Pablo Vizcardo y Guzmán (1748 1798)

Ingresó en la Compañía de Jesús en 17661. Seis años después los jesuitas eran expulsados del virreinato, por lo que en 1768 llegó a Cádiz (España) pasó a Italia. Allí se impregnó de las ideas separatistas, y empezó a elaborar su plan para la emancipación de América. En su “Carta a los Españoles Americanos”

José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete (1783 1858)

Escribió un folleto que se conoce como “Las Veintiocho Causas” o “Manifestación histórica y política de la revolución de América y más especialmente de la parte que corresponde al Perú y Río de la Plata”. La obra fue escrita en Lima en 1816 e impresa en Buenos Aires en 1818. En esta obra resume las causas de la revolución de la independencia de América Española.

Como político conspirador, se convirtió en una de las figuras más sobresalientes, por ser partidario decidido de la separación de España al dirigir las conspiraciones limeñas y luego entablar comunicación con San Martín y preparar su llegada.

LA SOCIEDAD DE AMANTES DEL PAÍS Y EL “MERCURIO PERUANO”

Sociedad de Amantes del País, creada en 1790. Su objetivo fue despertar el amor a lo peruano. Fueron miembros de esta sociedad: Hipólito Unanue, Toribio Rodríguez de Mendoza, José Baquíjano y Carrillo, entre otros.

Reunió a un grupo selecto de intelectuales peruanos, bajo los auspicios del Virrey Gil de Taboada y Lemos. Publicaron el periódico Mercurio Peruano, con la finalidad de dar a conocer el Perú.

El primer número apareció el 2 de enero de 1791. Cada número estaba integrado por ocho páginas y aparecía cada tres días.

En publicaciones del Mercurio Peruano se incluyeron investigaciones científicas recientes sobre Geografía, Historia, Etnografía, Economía, Arqueología, Folklore, Lengua y reflexiones sobre la Patria y la conciencia nacional. Se traslucen claramente en la labor periodística del Mercurio Peruano dos objetivos:

• Dar a conocer los avances científicos sobre el Perú

• Contribuir en la formación y afirmación de la conciencia de la Patria.

MERCURIO PERUANO

Mercurio Peruano fue un periódico bisemanal publicado en Lima entre 1791 y 1795 y que fue ampliamente difundido por gran parte de Hispanoamérica hasta el siglo XIX. Fue editado por un grupo de jóvenes intelectuales pertenecientes a la Sociedad de Amantes del País, entre los que destacaron Hipólito Unanue, José Baquíjano y Carrillo y José Rossi y Rubí. Fue la segunda publicación creada para Lima, pero aun así fue el más importante periódico editado en el Perú.

Ya bajo la época republicana, se editaron otras dos publicaciones con el mismo nombre, aunque con otro cariz:

Un diario de tendencia conservadora, publicado en Lima de 1827 a 1834 y de 1839 a 1840, y

que tuvo entre sus colaboradores aJosé María de Pando, Felipe Pardo y Aliaga, José Joaquín de Mora y José Pérez de Vargas. Una revista mensual de ciencias sociales y letras, fundada por Víctor Andrés Belaunde en 1918. Continuó publicándose aún después de la muerte de su fundador y evolucionó desde un liberalismo racionalista hacia un catolicismo pugnaz.

El primer número apareció en enero de 1791 y, de allí en adelante, tuvo el carácter de bisemanario, circulando jueves y domingo. Fue producto de la nueva corriente de pensamiento de la época, llamada Ilustración.

Mayormente, sus autores publicaban ideas liberales, pero con seudónimos para no ser identificados. Fue una publicación de gran influencia, con noticias acerca de lo que sucedía en Lima, Quito, Santa Fe, y La Habana.

Tuvo un total de 411 números y 3.541 páginas en las cuales se podía observar el pensamiento ilustrado europeo y su influencia en la sociedad peruana. Así como las ideas liberales de Unanue, Baquíjano y Rossi, en sus artículos se encontraban recomendaciones a los ciudadanos y a los miembros del país.

En la primera plana del diario figuraba el nombre del mismo, también el nombramiento que era editada con superior permiso, hecho en la Imprenta Real, y tiempo después en la Imprenta de los Niños Expósitos.

No fue un órgano periodístico revolucionario, pero trató de influir en establecer que el Perú era una unidad geográfica, así como una búsqueda de identidad, sea humana o natural. Este tenía como objetivo que la sociedad se diera cuenta de lo importante que era el Perú, mencionado por primera vez con el nombre de "PATRIA", y a través de esa simple identificación se insinuó la idea del separatismo con respecto a la metrópoli.

El periódico tenía suscriptores en México, Guayaquil, La Paz, Buenos Aires y Santiago de Chile, entre otras ciudades hispanoamericanas. Los ejemplares eran ampliamente redistribuidos por

muchos de los suscriptores, acrecentando su público lector. Cuando el sabio alemán Alexander von Humboldt pasó por Perú, se llevó a Europa una colección completa del periódico, algunos de cuyos artículos hizo traducir.

Por iniciativa de Carlos Cueto Fernandini, entre 1964 y 1966 la Biblioteca Nacional del Perú hizo una reedición facsimilar de los doce volúmenes que integran su colección; posteriormente les agregó un volumen de índices preparados por Jean-Pierre Clement (1979).