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MODELOS DE ESTADO

Previo a introducirnos en las formas de estado, como tema de fondo, su vuelve preponderante
establecer una definición sobre la forma de estado, y marcar una diferenciación entre forma de
estado y forma de gobierno.
Si bien en algunos casos por error se usan ambos términos de manera indistinta o como sinónimos
mutuos, es necesario connotar la diferencia entre forma de estado, la misma que de manera
simplificada se puede definir como el modelo que un Estado puede adoptar en base a la inter
relación entre sus tres elementos constitutivos (territorio, población y poder); y, forma de
gobierno, la cual se encarga fundamentalmente de uno de esos tres elementos constitutivos, el
poder, haciendo referencia al modelo de organización del poder constitucional que adopta un
Estado en función de la relación existente entre los distintos poderes (Legislativo, ejecutivo,
judicial).
Desde la antigüedad tanto las formas de estado como las formas de gobierno han sido un tema de
amplia discusión y desarrollo, así como de cambio y adaptación, en el caso de las formas de estado
y de gobierno, estos han sido quizás el principal eje de cambio o modificación, en las más grandes
revoluciones de la historia, como la guerra civil en EE.UU, la revolución Rusa, la revolución
Francesa entre muchas otras. De ahí la importancia de entender, en nuestro caso la distintas
formas de estado, su definición y distinción.
Dentro de las formas de estado existen cuatro grupos bien definidos y diferenciados, estas formas
son: estado unitario, estado federal, estado autocrático y estado democrático.




Estado unitario es aquel regido por un gobierno central con poderes iguales y plenos sobre todo el
territorio nacional; con unidad legislativa encargada del marco jurídico único, que regirá en todo el
territorio; una unidad judicial, que aplica el derecho vigente en todo el territorio; y que cuenta
además con subordinación departamental, provincial y municipal. Existen tres características
fundamentales de los estados unitarios: centralización del poder político, unidad del
ordenamiento jurídico y ordenamiento administrativo jerárquico
Dentro de los estados unitarios existen subdivisiones claramente diferenciables, las más notables
son:
Estados unitarios puros.- los cuales se caracterizan por conformar una sola entidad con un
gobierno estatal único, sin ninguna división administrativa. Los únicos estados unitarios puros son
Mónaco y el Vaticano.
Estados unitarios centralizados.- El Estado Unitario Centralizado es aquel en el que todas las
funciones y atribuciones del país son concentradas en un centro de poder. Y las autoridades
locales generalmente se limitan a ser ejecutores. El estado unitario regionalizado o estado
centralizado es un estado dividido en diversas zonas o regiones político-administrativas que no son
autónomas en sus regímenes internos.
Estados unitarios descentralizado.- El Estado Unitario Descentralizado es aquel en el que existen
instituciones con personalidad jurídica propia, patrimonio propio y autonomía de gestión. Según
la óptica con la que se aprecie, nuestro país podría considerarse como un estado en vías a ser un
estado descentralizado, pues aún falta la descentralización de algunas instituciones, funciones y
poderes.

Otro de las grandes formas de estado es el federal, el cual como característica fundamental goza
de una coexistencia de ordenamiento jurídico, Federal o Nacional, este se diferencia claramente
del estado unitario ya que este último goza de un solo ordenamiento jurídico.
Un estado federal se encuentra de manera general conformado por entidades soberanas y
autónomas, cuyo nivel autonomía no puede (o no debería) ser alterado de manera unilateral por
el gobierno central.
Un claro ejemplo de un estado federal y sin duda alguna el más conocido, es el caso de los EE.UU
la primera potencia mundial, el cual ha sido una de los escasos ejemplos de la efectividad de esta
forma de estado, su conversión a un estado federal fue paulatina, empezando dicha transición con
la independencia de Gran Bretaña, luego la guerra civil estadounidense que enfrento a las fuerzas
de los estados del Norte y a los Confederados, dando como fruto de esa guerra en giro sosegado
en la organización política, social y administrativa, acontecimientos que junto con la revolución
industrial convirtieron a los EE.UU en la nación más poderosa.
Dentro de todas estas formas de estado, existe también el denominado estado autocrático, el cual
define un sistema de gobierno cuya autoridad reposa sobre una única persona sin ningún límite,
de ahí que etimológicamente el término autócrata haga alusión al que gobierna por sí mismo, la
historia nos ha enseñado claros ejemplos del fracaso de este modelo de estado, un claro ejemplo
es la extrema autocracia por parte de los Zares rusos, cuyo fracaso como modelo de estado llevo a
la revolución rusa de 1917, la cual termino con el régimen zarista y llevo a un nuevo modelo, si
bien no tan bueno, el leninista. Otro ejemplo del fracaso de la autocracia es la revolución francesa,
la cual termino con el régimen absolutista de Luis XVI, instaurando un nuevo régimen, la
burguesía.
A pesar del fracaso general de los sistemas autocráticos, existen en el siglo XXI estados con
modelos autocráticos como es el caso de Cuba, China, Corea del Norte entre otros. También
existen casos en los que se ha migrado de un sistema autocrático monárquico a un sistema
monárquico constitucional, como es el caso de las monarquías de la actualidad, como el Reino de
Marruecos, el Reino de Bután y el ejemplo más claro Inglaterra.
Finalmente cabe resaltar el modelo más ampliamente conocido, si bien no por su aplicación sino
por la manera como se lo menciona y se lo utiliza como una estrategia política, que es el modelo
de estado democrático, en la definición aristotélica se considera al modelo democrático como
aquel en el que el poder está divido entre muchas personas (el pueblo). En el modelo democrático
teóricamente subyace la idea de que la democracia debe abarcar toda la vida social y no limitarse
a un procedimiento para la elección de los líderes.
En la época actual y especialmente por la realidad social y política en la que como nación en vías
de desarrollo nos encontramos inmiscuidos, se vuelve necesario el análisis, comprensión y puesta
en práctica de lo que se conoce como la democracia participativa la cual lo que intenta es reflejar
una nueva distribución del poder político, en la que los gobernados dejen de ser un grupo
indiferenciado para convertirse en la ciudadanía activa. A través de la distribución y ejecución de
los llamados micro poderes (la división y descentralización del poder único), se debe buscar la
propagación de la interactividad entre gobernantes y gobernados, así el sistema político podrá
pasar de un gobierno unidireccional a un gobierno bidireccional, que garantice una plena
democracia participativa.
REFERENCIAS:
Borja, R. (2007). Sociedad, cultura y derecho. Ecuador: Editorial Planeta del Ecuador, 376 páginas.