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  • I D scubrimienios psicológicos en el psicoanálisis y la orientación hacia lo concreto

Lo característico en una ciencia es cierta sabiduría res- pecto a una materia determinada, y gracias a la cua Se goza de cierto poder sobre las cosas pertenecientes a dicha materia. No puede haber ciencia fecunda donde no existan estos dos caracteres de sabiduría y eficacia. Tomad un físico: conoce sorprendentes 'ñi'iSt'os que harán surgir ante nuestros ojos milagros que superarán todo cuanto el más atrevido de los magos haya podido imaginar. Hablad con un qmico: ense- ñará cosas que os dejarán estupefactos; observad cómo tra- baja, el ocultista más afamado os parecerá pobre en ánimos, pobre en imaginación, Hasta en el caso que la naturaleza os interese mediocremente, la sabiduría y el poder de esos hom- bres os causará sorpresa.

Pero considerad un

psicólogo: os hablará de las preten-

siones de la psicología; os contará la penosa historia de su ciencia; oS dirá que se ha llegado a eliminar la noción de alma,

la teoría de las facultades. Si le preguntáis en qué consiste su ocupación, os hablará de la vida interior. Si continuáis insis- tiendo, sabréis de la existencia de las sensaciones, imágenes, recuerdos, asociación de las ideas, voluntad, conciencia, emo- cienes, personalidad y otras nociones de este nero, Os expli- caque las imágenes no son átomos psíquicos, sino e tados "flúidos"; que la asociación de las ideas, lejos de explicarlo

todo, no pasa de ser un estado porque se sienta tristeza, sino

de baja tensión, qu no

llora

que se siente tristeza porque se

110m,Si le escucháis atentamente, os dirá qu vuestra perso-

111\1 ldad es una síntesis. Seguramente adquiriréis cierto nú-

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  • 1111111 dll IlIt ti 1I1 dI ('XpI" 'si n ; pero guardáos de expresar el lit 111 tll "IIIIII(,II'!t1' más adentro en el conocimiento del hom-

1111",

111111/1 1I/II'ft curaros

de parecidas esperanzas románticas,

11 IIIIVI/lI'I, lt un laboratorio de psicología experimental para Ijlll\ 1'IlIII'il>(Ii una idea de la cIeñCia "tal cual de e-se;;,. Tam-

1I llil 1II1 n¡ll' nd réis cosas sensacionales, No se os presentarán

nl¡Jlll'iollo:;

pt'oplnl1

oncernientes a vuestra reserva sobre el interés nte psicológico de la fisiología de las sensaciones; al

¡'Olltrario, se os enseñará que asociáis con mayor o menor I'Ilpid z, que existe un deporte consistente en retener cifras Hill ongruencia y a serviros del neumógrafo para preparar el Di! loma de Estudios superiores. Y, si rogáseis nuevamente

R os iniciase aún más en el conocimiento del hombre, os con-

L

tasantamente que la ciencia está formada de paciencia,

tlll ,,1111 11111' In Itll·¡(,ol'ia d

la p. icología.: No 110H r 'l;tI,n dI 11\'11

"1 111 1'111" IIIHlIl1:

tá constituida por complet 1 r la:; 1'111\'

111I\l' IIIII'H do un trabajo nacional aplicado a un tejido id nLiro

dll III'olpI11IlH, Y esOes~

SIgno para la- disciplina que que hemos visto

ILHpim It pretensiones científicas. Lo único

.umbíar durante el curso de la historia de la psicología ha

si lo el lenguaje empleado, y el cambio de acento puesto en

,-- --~--.--';"

diferentes cüeStiones. El psicólogo se conduce tan burdamente

ante el hombre como el último de los ignorantes, y, lo que es

curioso, su ciencia no le sirve cuando se enfrenta con el objeto

de su ciencia, sino E2Scl~vameiit; cuand~

sg..JJ.al

a el!.tre ws

"cofrades"; Se encuentra en el mismo caso que el físico esco- Íástico: su ciencia no pasa de ser ciencia de discusión, crítica. Lo primero que llama la atención en el psicoanálisis es que

que con los progresos de la técnica experimental y un

genio

el psicólogo puede adquirir por su meaIacIón ver a era sabi-

sintético del género de Newton ...

duría. No me refieroal

saber profesional;

empléOeI r"mino

Razón tenéis: el psicólogo no sabe nada y no puede

nada.

sabiduría p~J:)ya;cl'Casique

esta es la primera vez que

Es el pariente pobre en la inmensa familia de los servidores

de la ciencia. Sólo se alimenta de esperanzas e ilusiones: la

materia la deja para J;iOreñcima de todas

los demás, se contenta sus miserias continúa

con la forma, pues siendo este a (G),

¿Para qué emplear falsos mira'icientos? Náda I1aií"hecho los psicólogos sino reemplazar una especie de fabulación por

otra diferente, un esquema por otro, y nada más. ¿El conoci-

miento del hombre? Todo eso queda de los falsos problemas, ya al de las

relegado, ya al dominio esperanzas lejanas. Por

mi parte, no creo pueda aportarse al edificio central de la psi-

cología otro interés que el que anima generalmente aquellos estudios cuyo interés responde simplemente al hecho de que, adelantando en erudición, se sigue con simpatía la suerte de

una idea o una noción.

Por otra parte, podemos darnos cuenta

(G) Por ejemplo: para

Bergson, e~stilo"

forma parte del método psi-

('(¡I{'Kio. A consecuencia de las metáforas bergsonianas (que se han conver-

1ido (," insoportables

clisés), casi todos los psicólogos, en Francia al menos, se

1"," (',·(·Idoobligados a procurar estilo a la vida interior,

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la psicología rebasa el plano del lenguaje

ara alcanzar algo

de misterio que encierra e o je

de su es dio. Es la primera

vez que el psicólogo sabé, esla primera vez que se nos aparece

como mago (permitidme emplear el vocablo), puesto que sig-

nifica algo de esencialmente "positivo". El físico goza de prestigio ante el público, pues su saber eficaz le hace aparecer como legítimo sucesor del mago, que parece a su lado un tímido precursor. El psicoanalista ad-

quiere prestigio entre el público

debido a razones análogas,

puesto que aparece como legítimo sucesor de los oniromantes,

de los lectores de p~a:rñitos

y de las

pitonisas, que a su

lado no s'iÍJ.ás que comedian es. Y la posibilidad de esta-

blecer paralelo entre el físico y

el psicoanalista, a causa de las

razones sobre las que reposa su prestigio, señala en la historia

  • d la psicología una etapa mucho más "positiva" que el empleo

dI' todos los aparatos que han emigrado de los laboratorios de l'IMiol g-ía para poblar los de los psicólogos.

1, t ficacia ráctica del saber del psicoanalista, lo mism

11111 «uuud se trata del físico, es reveladora de

echo de qu

  • 1111 1 IIlllId I'''"IIIH 11I1 pi' 'Hen .ia de uerdadercs descubrimientos,

I'il 1I"/II'ld,l'IlliloIlL d 1 sentido del sueño s uno de ellos ;

/1111'111'111n1i'0dCH' tlnimiento del sentido concreto e inOividual

di I NIHill!), I'~Iel 'cubrimiento del70mplejo de Edipo, tan des-

"I'llld I"do por los adversarios de Freud, es otro de ellos. Com-

1"1I'lld In psicología. del amor tal cual resulta del freudismo,

I'IHI Lodo lo que la psicología clásica, incluso Sthendal, pueda

IIIIH('¡\HI' sobre esta materia;

efectuad esta comparación

tI('Hd 1 punto de vista de la posibilidad que os procuran una

.Y otra para comprender

un caso concreto, y quedais sor-

pr ndidos ante su diferencia. No hablo del valor terapéutico,

LHndiscutido, del tratamiento

psicoanalítico;

lo paso por alto

a , ahíendas, pues me sitúo en el punto de vista del saber que

1psicoanálisis puede aportar a la psicología,

Los descubrimientos

del psicoanálisÍs no hacen sino tra-

ducir en fórmulas cienficas cierto número de obser-;aci';ñes

que p'Odeiños hallar entre los literatos de todo espe-cie y de

todas las épocas, Eso se debe a que la psicolo ía oficial, here-

dera de la teología del alma, por una ~e

clers teorías

antiguas referentes a la percepción, por la otra, y de la psico-

logía filosófica más tarde, nacida de ambas a la vez, se vio

absorbida por completo por los trabajos puramente nociona-

les, L~dera

sicología se ha refugiado en la literatura

y el drama; se ha visto ob-ltgada a vivir al margen de la psico-

logía oficial, hasta fuera de ella, de la misma manera que la

física experimental

se ha visto precisada a vivir al comienzo

al margen de la sica especulativa

oficial. Esto 'se explica

también; ha sido

necesario se revelase el carácter ilusorio de

1 s trabajos puramente nocionales efectuados sobre el antiguo

t ma del alma y la percepción; ha sido indispensable que se

<1i¡; lviese luego la esperanza de encontrar la piedra filosofal

por medio de la química moderna, es decir, de transformar,

pOI' aplicación de métodos científicos, la vieja psicología o sus

j'nbulaciones en ciencia positiva, y finalmente, ha sido forzoso

1,1 d( H/{f1.stede ciertos valores en sus diferentes encarnaciones

pnl'H qu lo concreto pueda, finalmente, dejar de oir su voz.

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11:" vuunto acabamos de decir, no hay solamente simpll'l'I

.1" ('1'1/1 dI vu lor, pues analizando el contraste indicado podre-

IlIOHdt'Ht:ub't'jr en la psicología clásica la necesidad de la i

'no-

I'ILII.iu, así como la del saber en el psicoanálisis. Esto es lo qu

nos proponemos demostrar en ei ejemplo

Freud se ha permiti

el Iuj o de

(fei sueño,

consagrar

.

el primer

capítulo de La interpretación

de los sueños a la parte histórica

  • d 1 pro lema del sueño, acompando la

exposicián de obser-

vaciones crr icas que e en Justificar su intervención en esta

cuestión, siendo difícil dejar de reconocer en este catulo el

viaje de un hombre que ve el país de los que no han visto

nada, Freud da a sus críticas un aspecto y aire

modestos: lo

que se propone es dejar sentir que, después de cuanto se ha

dicho, quedan cosas aún por decir sobre el sueño; mejor dicho:

que 10 esencial no ha sido dicho todavía, pues hasta hoy se ha

t~uestión

COn demasiado ligereza, Comparando

los diferentes trabajos, obtiene al cuadro de las dificultades,

que debe resolver la teoría de los sueños.

-

La teoría que considera Freud más característica,

expresar la opinión más extendida, es ~del-aespertar

por

ll-ar.:.

cial, de acuerdo con la cual el sueño es, como dice Herbart

(CI a o por Freud) 8, "una vigilia pa íal paulatin

-muy

anormal al mismo tiempo", En las palabras ~mos

la traducción fisiológica de este concepto: "Este estado (de

rigidez, Erstarrung)

se disipa poco a poco al llegar el alba,

Los productos de la fatiga acumulados en las células cere-

brales se descomponen o son arrastrados

por la corriente cir-

culatoria, En un punto y en otro algunos grupos celulares

despiertan, mientras a su alrededor queda todo fijo todavía,

8\ trobaio aisla!l9- de

esos...fl.,'!:)&pos

celulares aparece entonces

(\11 1seno de nuestra conciencia, bru'iñóso;-sin que pueda com-

H r.ns referencias que no llevan indicación de título, se refieren a La intcr- de los sueños.

1IIIIIIII'hí/l

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1",1 ,ti 1" ,1 , I'IIIII'V,O d( IUI::! partes cerebrales que agrupan y

, 11,1'1111'111I' nl,( mul.ivo, las imágenes que aparecen

1111111, 11'1IIlddlLH al

azar. Por otra parte, se hallan enlaza a

111111"11"'(Hioll(,1-I de unpasado

reciente,;..-A

medida que el nú-

111111¡l1o1(' 1IIIas despiertas aumenta, la desrazón del sueño dís-

Illillll,V(I".

(1 inz, citado por Freud.)

11 lcd mos

hallar", añade Freud, "la teoría del sueño in-

PO 11pi 1 to, o al

menos rasgos de este concepto, en todos los

"ll-1ilo'os y filósofos modernos" ".

Esta teoría representa la antítesis de la concepción f'reu-

d lana. Convierte el sueño en algo puramente orgánico, y, en

tod cas~

enomeno puramente negativo, en defecto "que

1"1c"uentemente es un proceso patológico", como afirma Binz.

Para Freud, al contrario, "el sueño es un heclio psicológico

~

~

m el lato sentido e la palabra". Lo que hay

que examiñaF'Con

r specto a esta teoría es la actitud de Freud esencialmente.

"Considerar

el sueño como un hec o orgánico pone al

descubierto otra intención. Con ello se quiere quitar al sueño

su dignidad de lÍecho psicológico. Muy bien pudramos repre-

sentarfíós lo que los biólogos piensan sobre el valor de los sue-

ños por medio de la muy antigua comparación con el hombre

que, ignorando la música, dejase deslizar sus dedos sobre las

teclas de un instrumento.

De acuerdo con este concepto, el

sueño estaría completamente

desprovisto de sentido; ¿ mo

podrían los dedos de dicho. ignorante reproducir un trozo de

sica?" **

Con eso Freud quiere decir que se considera el sueño sis-

t mátícamente

como acontecimiento

que no entra en la serie

de los procesos psicológicos regulares, que no se quiere atrí-

Lu ir la formación del sueño a ninguno de

esos procesos. En

U:l caso, aparece el sueño no como formación psíquica regular,

E l! lugar de "La teoría del sueño incompleto", debe decir: "esta con-

"'111'1'"d,,1 sueño como una vigilia incompleta y parcial

,1" /11,1' ,I'//I·'¡OS.

VI,

98. (1. B.)

...

". Interpretación

1,11 r:OJ11 paración es de Strümpell. (1. B.)

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111111,1/lItllI/I/'I/lo

(11 I pr

ntído el la pa lnbru, Hlllo ('Oltlll

1'1111111111I/IH1,1 H P Har d su periodicidad re rular, }"(11I"OH'II 111

.(

1111/11 I'IIIH' IHI ('11cuanto a su estructura.

La teoría clási 'a, 1'11

'1\I di 111'1IIlLrl-l ante la originalidad y complejidad del Su ño

\ 111111'/11011' -p1r

sos que lo explican, se

obstina en consideral

1'11111dl1ll1'OI:"H .ión de las reglas del funcionamiento psicológico

11111'111.1o1rno1, fenómeno negativo, por decirlo así.

IG¡.¡La visión de la insuficiencia

de las teorías

orgánicas

Ié 1l0Hpresenta constantemente

en La interpretacuni de los

  • 10 l' I,Os y vemos también

en todas sus páginas que Freud

1111'1' 1 obviar precisamente

este defecto de las teorías clásicas

IllIi:! ando la manera de mostrar que el sueño es fenómeno posi-

iioo, formacn psicológica regular, porque, lejos de deber su

origen a dispersión de funciones psíquicas, sólo se explica por

un conjunto de procesos regulares y complejos.

Por eso podemos creer, puesto que las fórmulas de La

interpretación de los sueños nos invitan a ello con frecuencia

,

que lo reclamado por Freud para el sueño es simplemente la

dignidad ae1r-:hechopsicológico en el sentido clásico del voCá6lo

y que cuando nos dice que elsueño es un hecho psicológico en

el pleno sen