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DON MIGUEL HIDALGO Y

LA GUADALUPANA
SÍMBOLO QUE IMPULSÓ EL MOVIMIENTO INDEPENDENTISTA

Por el profesor JOEL NEGRETE HERNÁNDEZ

Este 12 de diciembre tiene un significado especial para todo el pueblo católico de


nuestro país, México. Pero más allá de ello y desde el punto de vista histórico, la
virgen de Guadalupe se enmarca como un símbolo que impulsó el movimiento de la
Revolución de Independencia.
En la mayoría, si no es que en
todas las revoluciones, sea cual
fuere su intención y lugar donde se
dieron éstas, se utilizó una imagen
con mayor representatividad o con
una mayor identidad; una bandera,
un estandarte, un crucifijo, un
medallón, etc., así lo ha sido
durante toda la historia de la
humanidad. El inicio de la
Independencia, de lo que hoy en
día es México, pudo haber sido esta
imagen o cualquier otro símbolo,
pero en este caso lo fue la virgen de
Guadalupe, la cual tenía un mayor
poder de convocatoria.
Los habitantes de Nueva
España habían sido muy religiosos,
mucho antes de la independencia;
indios, mestizos, criollos, españoles, negros, etc. Herencia político-cultural legado del
pueblo que realizó la conquista en América, es decir la España profundamente
católica. La creación de una literatura dedicada a legitimar las apariciones de la
virgen de Guadalupe fue obra de un grupo de sacerdotes y letrados criollos
obsesionados por darle identidad a los nacidos en Nueva España. Era un movimiento
espiritual impulsado por un sector social desarraigado que carecía de lugar y de
identidad precisa en la nueva sociedad formada en el territorio novohispano. Lo
significativo es que este movimiento independentista tuvo su primera y más fuerte
expresión en el ámbito religioso, el único campo donde podían confluir los diferentes
componentes de la diversidad étnica, económica, cultural y política que en ese tiempo
era Nueva España.
Por esa razón tan poderosa, la imagen que utilizó Miguel Hidalgo y Costilla
Gallaga, tuvo mucho poder de convocatoria a tal grado que convergieron 600, y que
más tarde conformarían 100 mil personas el ejército llamado insurgente.
Enrique Florescano menciona en su libro Memoria mexicana, que el autor
Miguel Sánchez es el primero que utilizó, bajo su fervor patriótico el símbolo de la
imagen de la virgen de Guadalupe. Impulsado por ese fervor, Miguel Sánchez se pone
a descifrar el pasaje de las alas de la mujer apocalíptica y llega a la conclusión que
éstas son alas del águila mexicana a las que alude la fundación de México-
Tenochtitlán. Recordó que la capital mexica tuvo “blasón y escudo de armas un
águila real sobre un tunal” y de ahí extrajo deducciones sorprendentes.
Florescano también nos dice que Miguel Sánchez fue uno de los primeros en
considerar este símbolo de la virgen de Guadalupe, aunque nosotros en lo personal
creemos que esta veneración que ha llegado hasta nuestros tiempos proviene de
nuestros ancestros, según Fray Bernardino de Sahagún, quien lo manifestó en sus
diversas obras y donde nos habló sobre el culto de los indígenas sobre la virgen de
Guadalupe y la fuerte deidad, oculta, de Tonantzin. Por lo tanto Don Miguel Hidalgo
no fue el único en pensar y adoptar la imagen de la virgen de Guadalupe para
sembrar una cohesión entre los habitantes novohispanos. Hidalgo la utilizó como
estandarte de forma asertiva, como pudo también utilizar un crucifijo u otro objeto
sacro. ¿Pero cuándo surge la virgen de Guadalupe?
Dentro de la historia, las primeras apariciones de la virgen de Guadalupe, se
remonta hasta principios de diciembre del año de 1517, y como todo guadalupano
sabe aquella narración que se cuenta de los padres a hijos de generación en
generación que: Hubo cinco apariciones de la virgen de Guadalupe. Existió, sin que
esto se haya comprobado aún históricamente, un indio llamado Juan Diego, que se
trasladaba al colegio de Tlatelolco para recibir adoctrinamiento. Este indígena tenía
que pasar por un camino, en las faldas de un cerrito denominado el Tepeyac
(actualmente conserva el mismo nombre). Se realizó la primera aparición de la
virgen, ella le habló, le encomendó que él sería el medio por el cual le comunicaría al
santo Obispo D. Juan de Zumárraga, construyera un templo donde se le venerara por
ser la madre de Dios, allí mismo en el cerro del Tepeyac. La narración es más amplia
y profunda, y en la cual se presentan momentos de incredulidad por parte del Obispo,
pero finalmente se convence por la demostración que el indígena realizó. Así, en su
cuarta aparición, la virgen de Guadalupe envía una señal de su existencia y le dijo a
Juan Diego que cortara flores de aquel monte y las llevara al Obispo y solo a él se las
entregara. Fue realizada la misión y ante los ojos del Obispo dejó caer dichas flores y
en el momento que caían las flores al suelo quedó impregnada la imagen de la virgen
de Guadalupe. Hoy en día, en el santuario, se conserva y se venera en ese mismo
lugar la virgen de Guadalupe en la Cd. de México.
Por otro lado, Francisco de la Maza fue el primero en descubrir una de las obras
dedicada a las apariciones de la virgen de Guadalupe. Asimismo, expresó que la
virgen de Guadalupe fue el primer gran símbolo unificador de los nacidos en aquellas
tierras llamadas Nueva España y que ahora se le denomina República mexicana.

CONCLUSIONES
La mayor parte de la población de Nueva España estaba formada por indígenas,
quienes se dedicaban a labores agrícolas, la minería o algún tipo de trabajo que les
dejara para sobrevivir. Los mestizos y las castas vivían también en condiciones
miserables. Los negros peor que todos los demás. Los criollos aún seguían
preservando la idea propuesta en 1808 por el ayuntamiento de la ciudad de México,
organizar Juntas encaminadas a ejercer la autoridad mientras España no tuviera rey,
recuérdese que Napoleón había invadido a España y por lo tanto le dejó el trono a su
hermano José Bonaparte. Sin embargo, tal iniciativa fue rechazada por las
autoridades de Nueva España, la mayoría de los puestos de gran importancia estaban
en manos de los españoles. Es allí el punto nodal del descontento de los criollos y la
inconformidad de tal grupo.
Es lógico pensar que los criollos actuarían en forma clandestina. Así lo fue.
Todos ellos sabían la necesidad que había de la emancipación de Nueva España. La
Independencia estaba latente en el pueblo novohispano. Sólo era cuestión de tiempo.
Cualquier grupo poderoso; españoles o criollos, podrían ejecutar el movimiento
independentista, con o sin la ayuda de las masas. En última instancia, en casi todas
las revoluciones el pueblo es aquel elemento manipulado y es también aquel quien
menos goza de los beneficios obtenidos por dichos movimientos.
Por último, cerraré mi escrito diciendo, no hemos hablado de cosas nuevas sobre
el asunto. Esto ha sido dicho y escrito por otros en forma por demás hermosa
literariamente. Sólo hemos intentado dar un particular punto de vista de acuerdo con
nuestros referentes históricos. Lo rescatable de todo esto, fue estar inmerso en el
tema, realizar consultas bibliográficas y hacer suposiciones históricas, que tal vez
nunca pasaron por la mente de aquellos que forjaron nuestra historia. Cabe señalar
que en todo el mundo se crean estos símbolos, leyendas y mitos, que tienen la
intención de encontrar y fortalecer una verdadera identidad nacional.

NOVIEMBRE DEL 2009

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