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La Belleza del Asombro

Prólogo de José Ignacio Fosco

Editorial Páginas

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Rcní; El lu ce jix de mjuovilLi»

Un cruel accidente -

Owwjciíiviome

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Mi

Rumpcr lo* cánono

Motivación» .

padre .

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índice/

Aprender * aprender

. Hasta que el conocimiento no llega al

LoR(lcullct La importancia de preámbulo y epilogo en un juego

.

El lenguaje en d in c del lluuontstno

.

 

Lo simple

-

- -

-

Una húiona para jóvenes aficionados

 

Este arte que practico

 

La verdad de

la m e n tir a

 

-

Engatar

sin engañar

 

jugando a los piratas

-----

 

------

-

Gracias mi nüto c ie g o

 

-

Filosofando Las pausas

 

-

-----

Toda una filosofía «internada en cinco letras

Algo m x*

Manejo de la carta doble . Del dorso De la cara —

Enfile

Dadas

Dada de segunda volteando------

- Dada de «egunda sin voltear------ Dada de tercera

Detalles técnico*

-----

Dada de cuarta Dada de quinta

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I le resucito m ular « i r Hbn> L s BujleZ a P€L KH.7MKt* >cunudccand» a un amigo que se fue para ticmprc y que *t£uc estando plenamente cniunníi en el recuerdo.

Un día en Madrid -com iendo junu.» en La C astellana- W pee*ent* a

A rturo de A seante >- N avat un juego archicooocido con can a*

pero iba aparejado a ¿l una narración de Borge*. El ensamble era excelente y fxv eso ¡había dejado de ser un juego!; Había pasado a sor una cumpoucWjn equilibrada, arm oniosa y con las pausas justa*, precisas y necesarias. Ese ju ego arch icon ocid o por todos hizo que A rturo me dijera. "T ú le añades belleza al asom bro".

p c p n d a s

No sé si lo logro, pero ésa fue siempre mi ambición; y buscando ese

propósito hice mis esfuerzos por lograr un

estilo

Acabo de cumplir 74 años. Como tengo conciencia del cono trayecto

que me queda de vida, he resuelto presentar un libro más, para que la

muerte

¡no &e lo lleve todo!

sfy v ad etim ien to& >

El inás profundo agradecimiento a mi amigo >•discípulo José Fosco, relevante colaborador en esta obra; al querido M iguel Angel Puga (MagoMtguc), por su esmerada revisión técnica y ayuda, a Jovíct Granados, por las excelentes ilustraciones y finalmente a Editorial P'tgmay, por e\ esfuerzo y por hacer en definitiva posible esta nueva obra.

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A Nora, mi mujer, que al decir de Ortega y Gassei es la

labradora de mi alma.

Rcné Lavand Tandil, Argentina, 2002

7

<3 >táloqO '

Vivir en Tandil parece dcma&iada muerte p*ira alguien q\»e deve a

Conocer a René Lawmd,

involucrarte dentro del mundo del llu iio n ijm o

pertenecer a *u Academ ia y com parm la alguien que «dio busca la Ilusión

am uud c* mucha kwtmvi real para

Cn>:ar cerros, atroyos y bo-squci es el privilegiado paisaje que debo recorrer hasta llegar a su casa ("Milagro Verde"). Muchas veces no hablamos de llusionismo; ésa es una costumbre y un ejercicio que alimenta nuestra

creatividad

silencio, y puede ser que desde allí haya surgido más de algún detalle que en

Sí se habla del Arte y compartimos en otras ocasiones el

este libro se practica

veces de noche, me acompañan esas charlas en mi camino vacio de

soledad

marcho hacia mi casa, siempre somos tres, contando a mi sombra y a mi amiga la Luna.

Me sucede que al volver de Milagro Verde, mucha*

puesto que, cuando

En esos regresos yo desconozco la tristeza

Desde mis veintidós años y como discípulo, en esa* horas que nos encuentra la quietud y la contemplación, a menudo me toca ser testigo del

nacimiento o crecimiento de las ideas. Precisamente me ha tocado ver nacer

y crecer esrc libro.

J e

es una obra

respuestas y sugerencias. Su estructura está dividida en tre.v panes;

L a BELLEZA DEL A s o m b r o es contundente y equilibrado,

Filosofía, Técnica y Composiciones. Cada una se corresponde con las demás

y es indispensable no descuidar ninguna.

Se dice que a Borges le gustaban ios espejos y el amor; porque sostenía

que m ultiplican

encuentre en él. Recuerdo perfectamente que cierta vez René me Jijo ;

“Jo s é sentido

Escribir un libro también es multiplicar en quien se

en la baraja descansan todos los sueños, es tu misión darles "

Hallarse en un libro, en una frase o en un maro de naipe» es una acción milagrosa que se asemeja a encontrar una certeza. Después de leer este libro

resulta evidente que en René se han reflejado muchas certeras

Una

de ellas es la rarón del

título de esta obra y nace de una

sentencia de Ascanio:

.René, tú le has añadido bellcra al asombro

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que hace

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un diamante que esconde un mundo del infinito c

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-a tu encuendo- con la bélica del misterio del

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R< nec<r%ano im,>cmar*c uii ciuu< Que rcahsa do* dcscuktmueivtm «Im uUineiM . El p rim ero. guindo por el ta p o n é A cim a.1 a tr*v ¿* del aprendizaje del rtrtc J c l b»>rveii y del cultivo de p e c o d ^ id e » , le cruefu que b naturalczu Itacc maravilla*

El segundo hallarlo rs. mA> rnj.uerR>vo; con un amigo penetra en el Banco Nación, para ver si es cierto que un hombre, detrás del moettade* y parecido a Mnndraquc, escribe a máquina evo una sola mano, y lo hace má» rápido que los demás, y con una infrecuente elegancia. Esta acción le muestra que el hombre puede hacer cosas maravillosas.

Años después a>i*>ce a una demostración, invitado por el organnador, v ve al mismo hombre, va conocido como René Lavand, prestidigitador, y comparte el asombro con una treintena de vecinos. Poco antes de que el mundo consagrara las Jcstrczas, cercanas al gran arte, y considerara a René como uno de los pocos grandes nLagos del mundo, nuestro pueble* fue testigo de sus primeras creaciones, de sus primeras maravillas.

Pero rengo que hablar de ciertos privilegios que el tiempo y los acontecimientos me fueron dando: tuve excelentes maestros y sé que les debo lo mejor de mi. También cengo una amistad curiosa con un hombre que admiro, pues es una amistad asimétrica v que fue creando el azar. Sólo una ve: fui a su casa, pero durante décadas, en ios iniersciciofr tandiletos de sus andanzas por el mundo v mis andanzas por la capital, nos cruzamos y no pocas vcccs nos tomamos un café, y charlamos. Muchos de esos tantos encuentros han significado primicias mundiales en vanos bares de Tandil, pues René, que parece dominar el arar, también gusta de él v de nuesnos encuentros que nunca son citas, y me ho regalado el don de varios números

que son inéditos, acaso ensayos.

Jamás le pregunté, ni lo haré, las argucias de sus maravillas- Prefiero quedarme con lo mejor de su invención, la poesía que contienen sus juegos

de cartas, y las historias que cuenta.

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Sf. fue un accidente el que determinó definitivamente el tendero que «concito- E» como m le debiera tcxlo. mi pcffran;ili<&Kl definida, tn» carrera artística, mis logro* en el mundo

No quiero decir con ello que un éxito «

ampare en que realizo mi

labor de prestidigitador con una sola mano ¡No! Pero de aquel accidente surgió un paranoide. 't de la lucha larga, dura, permanente a la que impulsa un deseo de superación quizás desmedido, surge un estilo dentro de la especialidad artística. Y ya con un estilo, todo artista se aproxima al éxito soñado.

A raí: de malos negocios de mi padre y en busca de un porvenir, dejamos Bueno* Aires y fuimos a vivir a Coronel Suárez en 1937- A los veinte días de llegar c instalarnos, mi padre ceim ció sus tareas de comerciante y yo las de colegial, ingresando a la Escuela Sarmiento para terminar de cursar mi segundo grado.

Todo resultó nuevo para mí: el ambiente pueblerino, la nueva maestra*

diferentes compañeros

mayores problemas, jamás nadie podía pensar que el destino marcaría un giro

¡todo distinto! Pero, en plena adaptación y

drástico y cruel que me obligaría y® iw sólo a cambiar de maestra, sino a

cambiar de mano

con un solo brazo ¡el izquierdo!

para escribir y a tener que arreglarme el ro to de mi vida,

Era carnaval.,, jugábamos los nuevos amigos, cuando fui atropellado por un coche que con su rueda delantera izquierda, me amputó contra el cordón de la acera porte de mi antebrazo derecho

C asi

un

año

curándom e

d iariam ente,

con

la

paciencia

y

el

profesionalismo del Dr. Patané, salvaron el resto de mi miembro. Sólo quejaría la imborrable marca que, a su vez. marcaría mi destino.

Aquellos vientos del sur que me hospedaron durante cinco años,

trajeron las tempestades que pretendo, mal o bien, expresar en estas páginas

barajando recuerdos.

13

cf£ o M

o c ié n d a m e /

Durante cin to año» viví en Coronel Suárer. allí entre en la adolescencia, compartiendo la vieja Escuela Sarmiento con V» comp'-nVo» de la primaria. alguno* de ellos, amigirt. Y c»*n balen»*, payana*, y

canicas. No precisam ente volcibol, por

subconsciente me (renaba par.» no perder un minuto nj un ápice de csíuctt»> en encontrar Ir» manera de jugarlo. Esc tiempo y csiuerio, parecían ya estar destinados a otras amias: iser ilusionista’

razone* obvias; o m utis el

Pero debo reconocer que la práctica de

jueces me distrajo la

inquietud, postergando el nactmicnto de la pasión

tmjx>rtatue. en cuanto a favorecer mi formación, por aquello de que cada cosa

a su tiempo, y sin dejar de ser niño antes Je lo prudente.

Postergación muy

Sólo muy de tanto en tanto, repetía el mismo juego, el único que sabia, cuando en alguna reunión roí padre me lo pedia pretendiendo ‘ hacer gala con el nene- .

Me costaba gran esfuerzo complacerlo, me avergonzaba “actuar*; pero debo reconocer, y sm falsas modestias, que lo poco que bitda con la baraja, lo hacia bastante bien. Y mi padre opinaba lo mismo; de lo contrario, sé que jamás me lo hubiera pedido.

En este momento, tengo ye» unos cuantos años más que los que tenia mi padre por aquel entonces y. analizándolo como tal. sé que cada ve: que me animaba a hacer el juego, buscaba mucho más que mi exhibicionismo, ¡buscaba mi rehabilitación! Les estoy muy agradecido al Dr. Póteme, que salvó mi brazo, y a mi padre, que curó mi alma. Sólo una cosa lamento:

ambos se fueron, sin ver cicatrizadas mis dos heridas.

Cum plí mis ca to rce años y, por razones de la vida misma, nos radicamos en Tandil, hermosa ciudad que me arraigó para siempre, en la que comencé mi bachillerato ingresando en la Escuela Normal Mixta. Durante los cinco años de mi segunda enseñan^, no hubo progreso alguno en lo que hace a mi profesión artística. ¡Siempre la misma temática! Aquel viejo y ú n ico ju ego con naipes, era tam bién el único vértice de mis escasos

conocimientos. Pero

viejo tru co, iba creciend o de a poco, alim entado con nuevas ideas de

con el correr del tiempo, me fui sorprendiendo: mi

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Eb <*» nxbt plena de enviones ) euforias, habfo nacido una amistad

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reda la iidb. p ew - omfetfn una .eran decepción para mf; rodas fas

«ob» que >

h * ú en ai?" pan» raí juego. estafan en un fi/vo de autores

que mi mqa .1¿rotunft rae prcsrri. Se trataba ni más n i menos que

JeOXJVUAOLA.Je fíenurr Fáhtg**-

En el primer fibto que llegaba * roí nuno >■lo devoré aristosamente, pera «asentar ef caudal de juegos Vde conocírmenros. Como primera nakbún pxtenx a esa íecrura, otra decepción más: Je nada me servían fas entrara* rÜaras Je a» autores: weflba tenían des manos//

H or toe dar aten ta de qu e en ese momento com p ren d í lo que e fa

n^ienírr n j podría ser uno mis. defuá ser distinto. croar mis té c n ic a

caom aterf- en oatodkU cn

fo ro tardé m uchos añ os en d escu brir q u e

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«r <a ncocncmoKe. eso sería una tenu ta.

 

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cara expresa!» emociones sinceras y su rúbrica.

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Griti mi jm jpj Lowuudl, tcrmtrurmu* cmi (unto» el bachilleran. Ya., ninguno ilc los J m> ornta uilo; uucrt.<imV«áb»mA »dr» y, rrnxv knumeruc. prngTCAáhajno».

Mi padre habla tallecido y mi madre, preocupada pot mi futuro al verme todo el santo tita enfrascado en lo mío. un dfca me diloe

Bueno .

h ijo m ió

este asunto de ta hara/na está muy hreru pero

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(fue pensor en estwduir alguna cosa o trabajar en a lg o

FV»r suerte, mi buena madre me vk« crecer artísticamente y gozó con plenitud Je mi caminar pot el mundo. Vio cicatrizada» m» dos heridas: quizás fue para lograrlo, que se impuso visir ochenta y seis año*.

De cualquier manera, por una razón mucho ená» poderosa que la de complacer a mi madre (la de sobrevivir), pero dándole una tranquilidad al mismo tiempo, comencé a trabajar en el Banco de la Nación Argentina, con poco mis de veinte años.

Diez años en aquella

institución, arrancaron dos opiniones

controvertida» sobre mi eficiencia en el trabajo*, la del público, que viéndome

manejar los papeles v escribir a máquina me admiró profundamente y la del gerente, mi amigo Carlos Alíube: i En la historia del banco -desde su fundador Don Carlos Pcllegrim a la fecha-, nunca debió existir un empleado peor que yo! En un rincón de mi escritorio, escondía una baraja y. en un nncón de mi alm a,., ¡muchos sueños!

Mis compañeros de tarea festejaban mis habilidades y me empujaban

al profesionalismo; pero

dichosa supervivencia, sólo renuncié a mi puesto en el Banco, cuando las puertas del varicté porteño se abrieron para mí: "El Show de Pinocho" en

televisión, Tabarís y el malogrado teatro El Nacional.

por aquello de la tranquilidad de mi madre y la

Mi madre quedó tranquila y feliz y y o

económicamente hablando.

emparejé mis cuartas,

Un par de años antes de mi debut, me casé y trajimos dos hijas al

mundo. Pero

fracasar la actuación de! mago, se votaron mis sueños de pareja con un total fracaso matrimonial. Otra amputación, otra herida para cicatrizar. Mis hijas.

como una paloma que se escapa de la chistera haciendo

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mis hbnto he mencionado a nu madre; n*> recuerde» haberme

referid*» a mi padre. Bueno

considerar que su proceder durante mi adolescencia, cernerlo en cuerna mi discapacidad física, sumada a la "diftcapactdad” de <«t hijo único. puto de manifiesto todo su carácter para evitar en mt un "flojo" pn»tc£»do, v tumor de esa manera otras ampumetonci a la vigente e irreversible.

poso a hacerlo cnmo un homenaje a él v pjr

Ya de hombre comprendí, conociendo la sensibilidad de mt padre, que gran tarea le habrá significado reemplazar el sentimiento afectivo de padre, por la reflexión que diera lugar a la cordura* para evitar un fracasado y forjar un hombre. Hoy, con severa critica, propia del curso de mt tercera edad (él murió al iniciarse en elb), me convenzo definitivamente, que hizo mucho por mí. Y para no ahondar sobre este tema, sólo ñntetúo su inteligente proceder, con esta anécdota:

En un momento de gran depresión de mi pane, sumido por complejos Y aplastado por la impotencia tic mi gran desventaja, él. lejos de acariciarme y consolarme, casi me gritó diciendo:

i Un bruzo

i «ale cíen brazos si lo dmg¿ un cerebro ¿lustrado, y un cerebro

vale cien cerebros, si lo sostiene im brazo /wnc!

Y disimulando una lágrima, pasó su brazo pot mi hombro y agrei^j:

Usted sení un hombre útil a si mismo v u la sociedad

Quizás por estar tan seguro de lo que decía, se me fue un día para siempre, sin esperar a corroborar su sentencia.

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me han preguntad» cóm o y por qoé me inicié en el

mundo Calcinante de b cartom ancia. Ciertam ente, no fue ou motivación la

de tantea hombres que huacan trinar dinero y casi siempre lo pierden: salvo,

cla ro ,

dignidad.

lo» ju g a d o res de v en ta ja

que

ú em pre, »in excep ció n , pterslen la

Tampoco es que quisiera conocer mi futuro; b sida me eructo que el futuro se construye; sólo uno mismo puede escribirlo, y se «cribe con sudor y

lágrimas. Por cierto

ni en las hojas Je té. ni en ninguna parte. Seria muy cómodo llegar a ser alguien porque “así está escrito* y no poique uno lo ha logrado.

no está escoto

y nadie puede leerlo: ni en la» caitas,

Yo (legué al mundo de los naipes, buscando k> mejor de mi pasudo y, también, intentando construir mi futuro, asi como Lovccraft siempre buscó una puerta a otra dimensión, una puerta para que entraran sus fantasmas, aquellos seres míticos, que él llamó “Los que acechan en el umbral*.

Yo busqué en los naipes, una puerta, una dimensión especial, un lenguaje de cartulinas, de imágenes, de colores y de silencio, en el que 'pudieran habitar y renacer las ilusiones perdidas y. también, los nuevos sueños; yo busqué, en los naipes, otra dimensión para la esperanza.

Llegué a mi arte en esc tiempo tremendo, cuando lo más hermoso del amor, nos parece una grotesca pantomima, cuando dejamos jirones de alma por el camino, cuando nubla nuestra vista la melancolía que exalta un tango escuchado sin querer; pienso ahora que fue ‘ Viejas alegrías", aunque quizás haya sido un concierto de Paganini; son reversos de un mismo sentimiento.

Había perdido cosas que pesaron en mi vida, más que la pérdida de mi mano; y los naipes, y el noble arte que se construye con ellos, me devolvieron (no sin trabajo) la alegría, h comunicación franca y directa con la gente; me permitieron aliviar la melancolía, ¡me devolvieron la vida!

ilo s oiría

Tentó yo once artos

Ya

que mis compañeros salían a cazar con

hondas (os pájaros que se pusieran a su alcance, pensé en superar

previsiones y estudiar posibilidades. Se me ocurrió que sosteniendo

con la axila el cuero de la gomera guardando la piedra, podrea probar. Y asi lo hice

La cosa tenia criterio lógico, pues la honda no cuento con un

punió de mtra com o las armas en genera I; de manera que se apunta y

se tira al tanteo.

A los pocos días de practicar se me cruzó un gorrión

desaprensivo o con ganas de suicidarse

y lo alcancé nomos. Corrí

gritando de alegría mostrando mi trofeo a mi padre. Nunca oluidé su

expresión de pro/unda emoción, cargada de angustia y de muchas

esperanzas.

Quizás algún Dios bueno sacrificó a un gorrión para marcar mi

destino.

Quizás su sacrificio me permite presentarles estos caprichos de

paranoide.

Creo estar capacitado para hacerlo bien

Estoy seguro de ser incapaz de matar otro pajaro

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Lo primen» que dehenv» aprender, es a aprender. En la

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Discernir sobre Us cosas que realmente valen y apartar, a veces hasta despreciar, aquello que no vale Por esa r.iión, siempre he dicho * mu alumnos que no es cuestión de acumular ideas y juego* en la cabeza, hecho que podría ayudar a que « le» catalogase cí»rru> vimplcs m em onsu».

Cuando Sócrates sentenció: “‘Sabiduría es memoria" no se tcíerta a la memorización mecánica sino a la otra, a c«a que está cargada de experiencias valederas, a esc bagaje resultante de recordar esta vida como libando lo bueno, lo bello y lo placentero por un lado, y lo duro, lo inste y lo amargo, por el oiro. El hecho de capitalizar iodo eso, si es sabiduría, si es cultura.

Memorizar la cadena de los Césares o lo» once jugadores de la selección en su correcta ubicación en la cancha de fútbol, sólo es memoria motriz. Conocer a b perfección el nombre, número y bajel de lodas las obras de Mozart. es simple memoria, resultante de una disciplina de repetición. Consternarse ante una obra de Mozart en tal medida que una lágrima te cosquillee la mejilla, es poseer cultura musical que mueve el sentimiento.

¡Q ué pocos aprenden a aprcnderl Qué porcentaje mínimo de

aficionados y profesionales del Uusionisrao, que conozco muy bien por mi larga experiencia como conferencista en Congresos especializado* Je todas las latitudes, atienden a lo profundo, a lo importante, a aquello que hace al estilo del artista, a las pausas, tan sagradas, a la inflexión de la voz en el parlamento, al parlamento en sí, tan soberano, a la forma de sentarse o de

estar de pie, que c< en definitiva lo primero que hay que aprendet

A

la mayoría sólo le interesa conocer más secretos técnicos, incorporar

9

nuevas juegos a esa memoria un tamo inquieta, por no decir maniática; no puedo dejar de decirlo, porque en todas partes me choca la presencia de

tantos -com o califiqué hace ya muchos arto*- magicomanücos.

Por razones de buen gusto, no puedo mencionar nombres, aunque

seguramente tú conoces alguno; pero sí puedo dar el ejemplo cabal, absoluto.

25

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asesé que Dm haba ¡áfieoáo. Bardamos fvr b larga y hermosa vida que

bate coodiAda

De ani*y> aprendí mnrhn cuando los conocí: pero claro

bafcó ^ nad d o a aprender.'

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E* evidente que cr» un *abio .

Tí a*ando de emularlo, también aprendo Je mi» aluauv»*. Uno de ello*, experto en psicología, en maneto de recurso» humanos de grandes empresa, corroboré» en un esquema muy bien expresado lo que siempre sentí respecto .i la» etapas de un aprendizaje.

Cualquier actividad de capacitación pretende -en pnmer lugar» que las habilidades desarrolladas puedan ser puestas en práctica en cuanto concluya la erapa de aprendiste.

Muchas veces, hemos notado estos cambios casi mágicos en algunas conductas y también en la incorporación de aptitudes llamativamente nuevas.

En otros casos se comprenden los conceptos y se aprende la teoría, pero el proceso de ponerlos en práctica, no por la voluntad, sino por la necesaria asimilación, lleva un tiempo mayor.

Habirualmente el proceso de aprendizaje recorte cuatro estadios:

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Este proceso asume que la ig n o ran cia in co n scie n te implica el desconocimiento de la existencia de una cosa y del conocimiento mismo. Ni

siquiera puede evocarse. No se sabe que no se sabe.

 

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S u A irhur Conan Duylc, creador J e Sherlock

ct famo*o detective-

En aquel momento recordé haberlo leído y» aljtona v e:, haber envidiado su imaginación creativa para aplicada j m*\ jue^o* de llmKnrnnki.

Estando allí comencé a revivir vicias hutonas nairoda& en mu obra*. También recordé a Watson. el ayudante que tamo le admiraba p x la "mago* de suri descubrimientos.

Cierra ver, mientras Watkn le expresaba como cu tantas ouskimsiu ad- miración, Hdnics, muv sobriamente, con b humildad dd verdadero genio, le dijo:

Viniesen

¿Curfncra años hace <jue vrvrmos en esta crua?

No losé -respondió éste-

qumee, diecisiete

/Cutimos veces ha entrado usted ti ella?

Orneas

Hohnes.

¿Cuimtas escalones tiene id puerro ¿e entrado?

No lo sé

Once

Los conté el pnmer dio

Elemental VCauon. elemental

¿Qué importancia tenía que Shcrlock Holmes contase los escalones! No lo sabemos; pero lo cierto es que el hombre estaba en los pequeños detalles.

Sí tiene respuesta que nosotros estemos en los pequeños detalles al

estudiar las técnicas, al observar un artista en la escena; en la especialidad o

en lo que sea

interesa. Hay que saber estar.

Aprender a estar de pie, sentado, acostado, o como sea. no

No es tam o aprender, saber de dónde saca Polkxk la paloma y sí es

mucho aprender cómo se planta en la escena, cómo se mueve, cómo mira.

29

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Dentro de.1 cquiltbno di uda u>mf,o«K;iÚTi. vale decir. de tfxk* juc^c». [metíc cahor un prólogo o preámbulo. v -por qué n*w tuisia un epilogo Pi* supuesto, cv el arriata quien tlche vaber a qué jueijo le cabe qué, o por qué no lo necesita.

Personalmente, teniendo en cuenta la> dnrconMancias v características Jcl juego hago -creo- buen uso de ellos.

En el juego ‘■Pigmaliorí'. nenes un cLm» ejemplo de lo que intento explicarte: se trata de una composición verdadera con el equilibrio exacto*, la simbiosis bien lograda de palabra v manipulación propiamente dicha.

En LCNTíülClTAClÓN 1, pág. 63 está explicado "Quizás algún día" Siempre pensé que le cabía un preámbulo v que tal vez con el tiempo lo encontraría. Me parece que éste que pongo a tu consideración, es adecuado por lo profando, por lo romántico:

Un ciego estimulaba las limosnas en Granada, con un cartel a su* espaldas que rezaba así:

"Nada mas trísre. nada, que ser ciego en GnovaJa.'*"

Sin embargo. Jorge Luis Borgrc vio Granada como nadie. Es que un hombre culto ve más y mejor con los ojos del alma.

Quiero que veas mis juegos con esos ojos. Pueda que con los ojos del rostro, descubras mis secretos. Pueda que con los ojos del alma, goces más y mejor de la ilusión.

2. René o la de rocroc*ci> c v vtrvv que tiene >o onjpcn en c*re «r\>. “ttaír

eorje*.

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kiy en la \\ii ru.i.1, « *no la fama «le vr orto m GwnaJLi".

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O an Jo me presento ame el púhhco. poco que h obsvnv, percibo

m i gran Ju ii Je mi parte: /JeNr o no uiwrcsiríc n i lo que está siendo y escuchando?. B póhbco me céx r»1». me pticoAnoliz», nxr esen/w. ¿par» qurf' pare «atrrJeáatai'Moente a M e mteresarse en nu hacer o no.

•Comprendes Jo eructa/ Je este instante para el arriscad

^*Cr d psicóhffo Paul EJtmon. “Hybkmo* con las cuerdas vocal?*

P***1 **» comutucom» con L& expcesjcn cs íáctiíes. con nuestro tono do vn*

'ton todoeJ cuerpo*.

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0 praícioe de psicología AJfcctr Mehrahiao afirma:

Hn nuestra

adrara. h pancroo devsds se tnarulicsfa sutilmente en cierra placidez o tfJapSMÉCQCode h peatura y h (trema de tnreracruar con los demis".

A h ixrvem. q u e ra esdm en un nivel bajo» Mielen mostrarse más

tense*. 0 eyemapio más rtearo -dice Mebrafcnan- * « el que adopta el soldado

«ft w poaado de (m e* ante d w pci*xm. También asegura que "cuando

m entim o*. no* m nvcm w m tm n nunno cucipt.», flexibilidad."

nucitri» .iJcm m r» pierden fluniei t

Paul Eleman sostiene que "la* «noreo» son mucho m i* compleja» de lo que la gente piensa" y ha identificado dice *x: lio tipo»: la mayoría «on feUa». A hora bien, si te sitúas en el rol de público cspcct.adot. icómu detectar w la

sonm a del actor ilusionista es auténtica? Debes

de esc aerar, en b s sonrisa» sinceras intervienen los músculos que hacen que los ojos se entrecierren de placer, hasta los niño» lo captan, y se^úrn Manlvn M aple. son ellos quienes perciben primero lo* signos no verbales. Hasta Va* recién nacidos responden al lenguaje corporal: si b madre está reblada, b criatura se relaja a m i ve:.

estudiar b

mitad del rostro

Conociendo esta verdad irreversible el atasca debe darte importancia capital a sus expresiones actorales. Si aprende a manejar el lenguaje no verbal se comunicará con mayor eficacia.

Para ello debe conocer su propio lenguaje corporal. Debe observarse*, cómo habla, cómo gesticula, cómo se mueve; sus hombros permanecerán erguidos, el cuerpo en una acritud abierta v su peso bien repartido entre ambos pies; no tieso como un palo ya que una postura de este cipo indica rigidez de pensamiento. Sólo suelto y relajado, logrará una expresión franca y dominante ante el público, ganándolo de entrada. Los mensajes no verbales salen de lo más profundo de nosotros mismos.

Analízate desde dentro; si estás a gusto contigo mismo, lo manifestarás con mucha naturalidad. Maple afirma que "las personas que saben quiénes son. hablan y s* mueven con soltura y se comunican satisfactoriamente con los demás*.

Un ejemplo en el éxito de la expresión no verbal. Chanmg Pollock.

Me permitiré en este capítulo comentarte las presentaciones que suelo emplear en mis juegos; lo hago para satisfacer la curiosidad de alguno de mis lectores que quizás se interese por conocer algo más sobre mi esrilo. En cada una de ellas guardo el mayor respeto al público, que considero soberano

merecedor del mismo.

Aún en una presentación como la que dice; - .peit> donde el embrujo de la baraja, a mi juicio, raya a mayor altura y fxirece ctemitiirsc en el recuerdo de un

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°uw$u lie orden pccyuniandcJe- *¿a tercera.' ib quinta? ib octaia?

¿Cuál

p ep e* testad, señar.

' Véf respondió, tpdskf pan cumplir con tsa necesidad

de serteter qat canaenzo a ¿ospotocos: ‘/La rreinta ) cuatro/”

Oeje fe barap sobre ef tapete, hice b pausa para agrandar h

tensión

? * ¡ f etPecaJar &***» creado -por asno de n»/ gusto, según mi criterio y

* itao de fe safe-

v dsje: Qcm? creer que usted no me ha pedido la carta

-O O P ur n a 1 cumv psrra u r s, fracaso

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recon ocim ien to de los espectadores. E llm tvj quieren ver a alguien u n personalidad, ello* mi {vagan una enerada para mirar a un pmdánunc. ellos Jo c o ru m la posibilidad de la existencia de un artista m is hombría de bien.

v ece*!

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" a p la s ta r lo ” ,

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un

mayor

lo g ra d o

En otra oportunidad, y hactcndo gala de mis léemeos de ju í^ n

de

ventaja, hice una exhibición de bacará. Teas reiteradas dadas ganando siempre con nueve real, para lograr un crescendo, me dirigí a ulguien y.

dándole ventaja, le di a elegir, diciendo: Elija usted, sesteo

«Cudnu»

jugadores quiere? ¿Cuatro? ¿Cinco? ¿Sen.' ¿Siete

?

Me dio el número de

jugadores y continué: ¿Q uiere que gime con Siete j Dos o con Cmeo \ Cuatro?

El rcvpondtó: "Con Seis y Tres

,*

Te aclaro que los que estábamos allí lo conocían!*:*, asi que hice una {vjusa. deje la baraja sobre el tapete y dije: Creo que estos abusando de las grasas, son costumbres que elevan el coícsurcd y las mgtcéndas; te di u elegir enere Stere y Dos o Chico y Cuatro y me dices «Seis y Tres! Deberías hacer iat cunrroi

medico.

Y dirigí la misma pregunta a otro espectador, logrando como excepción en mi rutina, osa noche, una nsa colectiva sumada al aplauso.

También existe ese oiro personaje, aquel que quiete lucirse como "actor" pero no exigiendo más al artista, sino poniéndose en “descubridor'’ del juego. Debo estar preparado para él. para lograr su bochorno total- Personalmente, éste es el caso en el que más acuso el golpe y donde más pongo de manifiesto la dutera de mis armas. Quizás esto no hable en mi favor, pero tal ve: hable en mi favor esta tromalidad narradora que expresa claramente mi autocrítica y la sinceridad que me caracteriza. Valiéndome de técnicas manipulativas, acostumbro a depositar boca abajo una carta com o si fuera la que acabo de mostrar; pero esa noche se me dio por

depositar de verdad la carta m ostrada, para valerm e en

oportunidad de un m ovim iento condicionado y sólo entonces con él

emplear la técnica.

la segunda

No faltó un patán, que en el primer movimiento, dijo en vo: alta

como para lucirse de listo: "Esa va no es el Siete de Tréboles.

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mtxndan n*iü; rvxaxnw h> ilusionista* & nxxro. pan eñe» fif primer punto .1 cumplir: peno

Q uerer expresar b

im portancia que nene /apalabra para un

carnScuno VÍctfapiíMr es lo múmo que Ja r una conferencia sobre la aarurranaj del *cu-i en la na*rgackin; serffl perogwildr y nuda más.

ftjc ífc* ana d e las cenas que me preocupó mucho desde los comease* Je nu arte; al principio de mi carrera no me creía capar de crear

tro b o ca émbiro aan trna au to presen tación , p ero in uiia desde entonces lo

importancia q v e esta ten dría en mó

acros. Kecur/i a escritores y a

penodirtas am igos, v d e veinte ideas ofrecidas con codo e l corarón,

**a*rdo qoc asé sólo uibl

C ® e*ta experiencia me convencí de que tendría que afrontar la waoán yo asmo, y kacer io que «miera de verdad en cada caso; y este omerjcíEajento y esta preocupación que aún me acompañan me han

~J* ‘ ^ fep*r car» d correr de k* años buenos resoltados.

&jbaaaddeEnicarTwaaftí9ic2, lecn có en mi camino una persona

rf npo hacer pan mi io que >v necesiraha; y io supo hacer porque el pado de mwíad cretáó cor ti oempo. paraieiamente a la gran comprensión muíaa. De él. KoUisdo C ítrico, surgieron algunos clásico s, co m o "ftpBfcÚB", “Üfcí Man finer", *H grrano Antonio^, y tantos otros.

36

Lo» público» «icl arie del llu»iormnKt, pot lo ftcncrd, cuando ven attiiur a un profettorul n»v pueden d cp i de racionalcAr

C ie r ta

v e *,

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cu leU im »

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por

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“ u ico m p rem ib lei" ju crv * y ni

encuentro. exprcV», moleve* o x i »u propia reaccvórv ¡Qu¿ a n a ' .No puedo dejtfr de racu/nabzdrr'

bien

me c o m ía

que goró plenam ente del

Me huo pensar esta mmV xtu

pero al final de mi acto observé que

disfrutaba y deseaba seguir tiendo “engañada". Quizás

complejo escondido de no querer sentirse engañada; pero lo cierto es que lo acontecido me hilo pensar y, sabiendo cuánta gente piensa y nente como ella» me convencí una ves más en mi vida de que los ilusionistas tenemos no sólo el deber de ímpactar a nuestros espectadores, sino el de cumplir la función didáctica de culturarles en la especialidad para mejorar su buen gusto en el conocimiento del arte del llusionbmo.

venció algún

De esta manera, aumentará bi calidad y la cantidad de expectante» hombres, mujeres y niño» que. lejos de sentirse agredidos con un sutil engaño que no tiene jamás la intención de burla, lo gozarán plenamente y querrán más, llegando a decir, como me han dicho muchas veces: *»Engáitomc una ve: más!'’

¡Qué herm oso!

¡Habrán dejado de racionaluar* Me sienten un

artista y no un burlador; procuran ellos mismos, con total predisposición, lograr la real comunicación de cerebro y espíritu conmigo. Y he dicho ellos conmigo, no yo con ellos, y paso a ser no un vendedor que vende sino un vendedor que logra que le compren; sin olvidar que todo es venta en esta vida: en la escena» vendes personalidad, educación, simpatía, respeto, habilidad y hasta afecto verdadero a la gente que paga por verte y merece lo mejor de ti.

Probablemente alguien esté pensando que estos son discursos y que ningún público paga para escucharlos. No son discursos; son recursos muy im portantes para el logro de una bella y total com unicación. Quizás algunos re parezcan demasiado extensos, pero en mi caso personal jamás resultan largos, porque todo depende de quién diga y cómo diga.

También es posible, que puedas plantearte: "S i ”

fueron a ver

En este caso, me permito recordarte que

pero

magia y no a escuchar historias

37

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carnes Je has juta16 jr de ahí que pasa

¿sobo? «

iofcre la armón». ^

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p *ren . smo J r fc mkv d Dustónisroo.

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. I¡rrínm cnie relacionado» con los

Aposiciones. Con el uso

de

exclusiva de la nuísic.i o la

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f^ onakacnrt, f*cox> que c * h m

m anera J e

r rrs e n ra c ita .

p a ra

re sp o n d e r

i/erar consigo un prólogo

e x p e c ta tiv a s ^

de/

v

l

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oamo «taúca de «laiacii'e. para «I p r o p ^ u r a n r e .

me:cla la baraja,

o » «cal «torra r d e f e c o * * * , «n esrar para nada pend.enrc de lo que

Pbc le general, ese prfifcso *

‘a diciendo mien.ras »

* hace, su» úruouuence de lo que se & * . VP " * » * íü míJor f

ai™ . cn

¿L puso? ¿fue o t d se debe bgrar atrapar no sóh la atención del publico, m k>w ttxjcv p n & p o k t fa no para descubrir las (rampas, sino para gozar

de la

Logrado, es lo que permite estaWecer fa diferencia abismal

entre un artko f un marapubdat

Es taponante sumar juegas ai repertorio, pero más (o es, pensar en

comenzar un juego en frío cuando el

p&fcco a reces oo conoce ni sk/uiera ru voz, a expresar, por ejemplo: Vó

e *» preámbulo». iQué diferente «

<p*»w <f& c u pxgo, como h p ¿c rru creación, arruma con b dosis necesaria de btMe^a arthaca y engañe m ti. para lograr en ustedes, señoras y señores, una

38

ttuuún perdurable' al tiempo que taco U h*r*)a o el elemento «^uc vaya * m »

ohj<rvánJolo o m

AgraJcctlndolc tu prctcncta.

L» fuena J e mi p en o cv JtJaJ. peni ce*» cieno afecto, coctw>

Suelo emplear o>n frecuencia Cmc oucr.

Yu (raijo un par de /ucjftu pura usiedci. en c&cn p on jré lo mejor Je mi

(¿ciucti y en uludes, sfiWraj y i«ñores. indo rru corazón Je anuu.,. y lo J* ^

desde lo más hondo de mi alma; sí no »

a*(, no >trvc.

O tro preámbulo:

Algunos ine dicen mago. ¿ x

o

un témuno enigmático. como hechicero,

duende, gnomo, bruja

de probarlo de la mejor manera con cite juego

técnica pura, me está pemucida.

Yo ioy experto cn cortas, señores, nada m á s

y trataré

f»>r ser

Falsa m odetúa. que

Para el reencuentro con un mismo público, puedo usoi éste una vei que d ejo la baraja sobre la mesa com o para decir algo:

Conocí doi amigos que se querían mucho y todas las tardes beHan una copa jumos en la barra del bar. Un día. uno de dios partió mus Icyjs y esmtteum mucho tiempo sm hablarse, stn verse ru «cribrrse. Regresó d viajero, fue oí Kit y aflf estaba su amigo, esperándolo. El recibí

llegado, sólo dijo: José,

¿seguimos comando emo'

Por eso. yo cita noche sók» les digo: ¿Seguimos haciendo juegos/

Gracias por convocarme!

Yo no digo que no vea hermoso lucir nuevos manipulaciones ame k»

colegas, pero tos públicos.

,

sí digo que mucho más hermoso es lucir un buen arte anee

Al comenrar una conferencia en San Francisco, pregunté a mis recién presentados alumnos qué pretendían de mi, qué deseaban aprender. Uno de ellos, en nombre de los demás, tomó la palabra y dijo: “Que nos hable usted de su filosofía.” Con esta respuesta me hizo muy feliz y me permitió valorar el nivel do mi auditorio: a ellos no les interesaba aprender nuevos juegos; no era de su interés salir de la clase habiendo aprendido media docena de efectos que sólo aumentarían el caudal de cada uno; deseaban algo más: aprender sobre pausas, la importancia de saber estar de pie o bien sentado, algo sobre las ventajas de la relajación, lo fundamental de la creación de un buen atisbo

39

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que a -** Mpa en qué medid* fe m jiñerc-

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a co m p licarle

Me

co m em ah j un ami^o m édico cuánr.ta vece* le h.'«bia o cu m d o a ¿U ante un

paciente, rad ig rafiar, analizar. Investigar ha»ca el cansancio para dcscubtu,

a la larga, que horas*.

todo cataba

resuelto con

"una cucharadita cada cuatro

\

Me contó Fu M anchií que en una ocasión tuvo el honor de presentarle un juego a Eirwein, se rrataha de su Carnoso "Ladrón de Bagdad*. Al finalizar el efecto, le pidió una explicación al sabio y la que le dio fue la más complicada e imposible de todas.

Lo simple, lo que era, no «. le ocurrió.

Los espectador» ya se complican bastante con nuestro* trucos, como para que también nosotros les compliquemos, valga la redundancia, con juego* enrevesados. Por ello, yo pregono ofrecer al público lo más simple, rva agotarle con demasiadas palabras ni con demasiados movimientos, sirws regalarle la

belleza de lo simple. A esc» debemos llegar los artistas de la ilusión. Claro que,

paradójicamente

no es fácil llegar a lo simple.

Beethoven lograba un movimiento entero de una sonata, jugando sólo con cuatro notas. Quizás pienses que para hacer eso hay que ser Beethoven,

y tienes razón, pero

iemulémoslo!

Los clünos expresaron su inmensa sabiduría en bellas poesías en las

que hicieron gala de su poder de síntesis

temulérooslos!

No se precisa más que una mirada en el amor, para decirlo todo pero, insisto ¡¡¡qué difícil es llegar a lo simple1.!’

Lo expresó muy bien Don Miguel de Unamuno: “Amo la simplicidad externa que cobija una gran complicación interna."

Un ejemplo es mi juego “Las migas”; me costó una vkla llegar a lo simple, pero como iodo esfuerzo tiene su compensación, hoy ese juego simple -de ninguna manera, una simpleza- recorre el mundo traducido a sets Idiomas Y quizás me permita algún día, ingresar en la Historia del llusionismo.

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nda. Jo que realmente te fuste- S5io q u e - .por que no te gradúas primero

-Me pnrer mur b «

de ahogado’ .Así

cuando re despierte un pofccia estando dormido en una

aL-*n»n'na f je pida documentos, puedas decirle: lenga usted

soy

V O ^ e . afogado /

V aurtodane muy profunda/nenre v con un brillo especial cn su aerada./znerdBopor fimJcado este refato, acotando:

Intebgrncr. azi «adre.

42

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s t &

a /tf&

q u e * p M

u X ico '

El UuMoniMiio c* un arte que, par a<l¿»iK:¿m ente v al conuann de la? otra» arte*. ocu lta l?o técnica» con vittuuvidad. cuando en U» dcmác, U técnica enaltece v v ' lo qu e má.\ se comenta.

En las crítica» la técnica J e mane»

que *c pondera c» justam ente lo inverso, pues- lo m is fabuloso que ofrece, y por eso ia duMón, es que nadie »c percata J e las técnicas.

a un lo iic itn o , lo primero que se lee e* cúim i w u tilcó

cruzad*», la gala d e

k

»

I i x s o m

.

.

.

En el lUinomsiriO, lo

Pero n o debemos olvidar que, detrás de los pocos y jiramies artistas de la ilusión, hay horas de trabajo, está el csfucrxo de la pasión v la creación, que son las características d etm itorus de Oxlo arte.

El olvid o o

el d esco n o cim ien to de estos

factores, y la frecu en te

aparición de aficionados cn

los escenarios profesionales de todo el mundo

(co m o co n secu en cia

de

los errores o

de la

lim itación

económ ica

de los

em presarios) provocan la decadencia y han desvirtuado la “clase' de este

arte, que puja por un retorno a su nivel o , m ejor aún, por un nuevo nivel,

superior al del origen del que retom a.

El arte del llusvonbmo es conocido por los públicos del mundo, muy superficialmente. FV>r esa razón, la» conclusiones que escucho por parte de la gente al respecto, cuando me ve trabajar, son halagadoras peto equivocadas:

“¡Qué ligereza de m ano

Mi

prim er

libro

!''

"Su manees más tapida que la vista

'

té cn ico ,

habla

de '*lcn tid igtlación ,' y no de

“presrídiguación", porque en él pretendo demostrar que cuanto más lento es

el movimiento, más se agranda el efecto.

Quizás pasen un par de siglos y* cn la medida cn que el público se informe y profundice en el análisis, los halagos se transformen: “¡Qué belleza de composición!" “¡Qué sutiles engaños!” “¡Qué poesía encierran sus micos!"

El objetivo de un ilusionista debe ser asombrar a su publico, pero

agregando belleza al

ocultando siempre la técnica para, obviamente, no matar la ilusión.

asombro: belleza estética, elegancia, ritmo, color

43

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* * '* ' *

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e«pbc«» cf « c re ta . A re r * 'rJ<r <^

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