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La competencia pedagógica principal es poseer mucho tacto pedagógico

1) Así dice Van Manen: “La pedagogía no es fundamentalmente una ciencia ni una técnica”
(…) “La esencia de la educación es menos una tarea técnica o de gestión… que una actividad
normativa (algo que exige constantemente que el educador intervenga —en su relación educativa
con los menores— de una forman correcta, buena, apropiada; es decir, una actividad orientada
a estimular el progreso oportuno en la madurez y crecimiento personal del menor en estado de
formación” (1998, p. 25 y siguientes).

2) Así, cuando Van Manen dice que la educación es una actividad normativa quiere decir que lo
que se hace, dice, etcétera, supone distinguir lo que es bueno para el niño o joven… y lo que no
es bueno para su formación. Por ejemplo, los niños «pueden» aprender desde muy pequeños
muchísimas cosas precozmente, pero eso no quiere decir que muchos de esos aprendizajes sean
educativos; es decir: sean lo mejor para ellos.

2. a) La pedagogía es, en este sentido, la excelencia de educar. Es una especie de impulso
que nos atrae hacia “lo mejor” que se puede dar en la vida con los menores; es decir, lo que nos
“permite que un encuentro, una relación, una situación o una actividad sean —realmente—
pedagógicos” (1998, 46)
“Lo mejor de la pedagogía no reside en la curiosidad científica sobre los chicos, sino
en el interés que tengamos por el crecimiento personal de cada uno de ellos; es decir, en su
propio bien. O, dicho de otro modo: nuestra orientación pedagógica auténtica hacia los
menores en formación no está animada por la actitud “fría” de la ciencia “objetiva” (“teorías
psicológicas”, etcétera)… sino por mi amor, solicitud e interés por las personas de esos chicos”
(1998, p 48).

2. b) La pedagogía —afirma Van Manen— es la “ciencia (humana)… de lo único”. Su
objeto es siempre comprender la “circunstancialidad singular” de cada niño o joven, de cada
momento educativo. Las “leyes y técnicas” propias de la “Pedagogía científica usual” son
demasiado rígidas, pues se piensa que son aplicables a todos los menores con cierto parecido
externo: Ejemplo: …a todos los adolescentes.

3) La pedagogía (entendida como una “Ciencia humana”…; no como una “Ciencia empírica
usual”) se centra en la relación pedagógica. En este sentido, la “relación entre educador y
menor” es un fin en sí mismo, no un “medio” para lograr un “objetivo tangible” (por ejemplo:
superar ciertas metas en E. Física, o saber buscar datos)

4) Teniendo esta concepción de la “pedagogía” como telón de fondo, se entiende muy bien lo
que es y la importancia que tiene el tacto pedagógico en las relaciones del educador con el
educando.

4. a) Anteriormente, hemos dicho que el “buen educador” es el que actúa sobre el menor en
formación de forma adecuada según sea el momento, la circunstancia..., el niño o joven
singular… único/a. Ahora bien, eso requiere educar con gran tacto pedagógico. Hay estudios
rigurosos que muestran que, por ejemplo, los profesores han de tomar 60 decisiones no pensadas
durante una hora de relación y actividad educativa en el aula.
Eso es un ejemplo que justifica que no se puede estar reflexionando continuamente “en-la-
acción-educativa”… para educar de forma que se haga del modo más correcto pedagógicamente.

4. b.) El tacto hace que se «resalte lo que singular en cada niño o joven», evitando —dice
Van Manen— tratar igual a todos. Para eso hay que «conocer a cada uno» lo mejor posible. Y
la forma de «conocer» a la persona que estamos educando es a través del amor pedagógico…
que le tenemos, que nos permite penetrar en lo más íntimo de su ser personal, así como también
a través de la responsabilidad pedagógica… que le debemos: captando lo que más necesita en el
fondo de su interioridad (no en lo que aparenta en su posible máscara externa). Por eso, el tacto
pedagógico… no se puede aprender con cursos teórico-técnicos sobre relaciones comunicativas.
Ese tacto tan necesario… se lleva a cabo mediante una forma de “conocer… con toda la
persona” (con la cabeza y el corazón, con la mente y el sentimiento). Con el tacto nos
metemos dentro de la otra persona, con su riqueza de pensamientos, sentimientos,
vulnerabilidades, circunstancias…; gracias al amor.

4. c) El tacto es posible gracias a dos ingredientes: la solicitud (es decir, el “estar por y
para el otro”) y la puesta en práctica de esa solicitud… precisamente mediante el tacto mismo.
Y ambas cosas se van cultivando gracias a la reflexión solícita (después de haber realizado una
actividad educativa con alguien, anteriormente: pensando en cómo podría haber “buscado su bien
educativo… mejor).
En fin, el tacto pedagógico… nos permite entrar en con.tacto con quien estamos educando,
meternos en “su casa personal”; y desde ahí, buscar lo mejor para él, desde el punto de vista
educativo.