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PARA CREAR LUGAR (COSNS INVENTADAS) 31

Saint-Nazaire, Vitle Port (1ee6-2oo2) La periferia histórica 32 Trieste, Porto Vecch¡o (1eee-2oo1) La estrategia de la frontalidad 4z

Oporto, Passeio Atlántico oeee-2oo2) TopografÍa marítima como estructura

cívica 46

Génova, Cantieri Navali (ee9'1eee' Sotto Corso S8

Groningen,'Winschoterkad s ttse+-tee6l La medida no es la escala 62

La Haya, Scheveningen (2oo2-2oo4) Secciones desplegadas 66

LA MIRADA ESTRATÉG!CA 72

t LA FoRMA coNDENsaoe(cosRssupenpursrRs) 8r

Alcoy, La Sang (tsaa-zoo2) El casco antiguo como categorÍa de proyecto 82

Lovaina, Stationsplein (se6'2oo2) El ordentrastocado go

Barcelona, Sant Andreu (2oo5-) Laviv'enda pública como proyecto urbano 98

Arnhem, Rijnboog (2oo1-2oos) Coherencia por diferencia 1o4

LA MIRADA COMPULS¡VA TO8

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Quizá no es del todo casual que el único paÍs en el q ue la arquitectura del paisaje no

existe como una profesión en misma sea además el lugar en donde primero se

cultivara y demostrara el potencial de un acercamiento moderno tardío al urbanis-

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mo, sobre todo si ese país es Cataluña, antes que España en su conjunto. Para darle

peso a esta afirmación es necesario regresar al momento en que los Plans i Projectes

per a BarcelonalgSl-1982 fueron promulgados por vez primera como un proyecto

algo desordenado enfocado a una mejoria urbana global, bajo el auspicio del enton-

ces alcalde, Pasqual Maragall, ycon ladirección de Oriol Bohigas, quien yaera lo

que es hoy, un empresario del urbanismo. Tres años más tarde, en 1983, en una

C exposición sobre la evolución de la forma cÍvica en Barcelona desde r75o at93o,1

C Manuel de Solá-Morales empezó a destacar como arquitecto y estudioso preocu-

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pado por la evolución histórica de la ciudad, asÍ como por la eventual posibilidad de

intervenir como urbanista en su propia época. Es entonces cuando Solá-Morales

inicia su vocación de intelectual dedicado a Ia intervención urbana. Es también el

momento en que aparecen publicaciones catalanas tales como zD Construcción de

la ciudad, Arquitecturas bls y, sobre todo, la revista UR (dedicada al urbanismo y

editada por el propio Solá-Morales) que ayudaron al desarrollo de un discurso local

particularmente sofisticado en relación al futuro de la ciudad. Para Solá-Morales,

todo eso vino a consumarse en larealización de su proyecto para el Moll de la Fusta

de Barcelona en t985. Este paseo elevado, equipado con bares y cafés, se constru-

sobre una vía rápida existente con el objeto de mejorar el acceso al puerto y

permitir una vista panorámica sobre el mar.

La designación de Barcelona como sede de las Olimpiadas de t99z dio aún mayor

ímpetu a una cultura de renovación y expansión; ímpetu que trajo apare)ada una

transformación del frente costero hacia el norte del Ensanche original de Cerdá y

que propició los diseños para acomodar la Villa OlÍmpica como una c¡udad en m in ia-

tura. Para la misma ocasión, aunque para un cliente privado, Solá-Morales dedicó

su atención al diseño del conjunto de edificios llamado L'llla, emplazado en la ave-

nida Diagonal en el centro de la ciudad. Esta estructura de uso mixto concebida

como un bloque de oficinas de 4oo m de longitud y alturas medias, y diseñada en

asociación con el arquitecto madrileño Rafael Moneo, está destinada a convertirse

r N. deT.: Exposición que, con eltÍtulo/nlc6

de la urbanística municipal de Barcelona :

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en marzo de 1985 en el Saló de Tinell.

en la demostración por excelencia del concepto que Solá-Morales lLama acu puntu-

ra urbana y que se traduce en una intervención que, en virlud de sus limites y orga-

nización intrinseca, es capaz de aumentar el tejido de la ciudad de tal forma que

sirve al mismo tiempo como instrumento para reestructurar ytambién para enrique-

8

cer el contexto inmediato, alavez que potencia un conjunto de repercusiones y

desarrollos que sólo son parcialmente predecibles. Construido en un extremo del

Ensanche y con un garaje subterráneo de varias plantas que se extiende bajo todo

el complejo, este bloque fue diseñado guardando relación con la escala de la cua-

drícula urbana del siglo xrx y también con la aglomeración desordenada que se ubi-

camás allá del núcleo histórico. El perfil escalonado de esta estructura permite ver-

la como hito cuando es observada desde las partes más altas de la ciudad a las

afueras del centro. Un aspecto clave de esta estratagema simbiótica fue la incorpo-

ración de un centro comercial de cinco plantas a lo largo de todo el edificio, justo

por detrás de la tradicional alineación de tiendas que dan frente a la avenida.

Desde Ia realización del bloque de L'llla, 5olá-Morales ha continuado con el diseño

de una intervención de acupuntura tras otra, desde la propuesta de 1988 paralrans-

formar las instalaciones portuarias de Badalona, cerca de Barcelona, hasta un pro-

yecto similar para el puerto de Amberes en 1990. Las mejoras en el transporte pú-

blico y las infraestructuras han sido a menudo las motivaciones latentes de las

intervenciones propuestas por Solá-Morales, desde su renovaciÓn del centro de

conexiones ferroviarias y del intercambiador de transportes de Leuven (t996-zoq),

impulsado principalmente por la extensión de la red de trenes de alta velocidad (TCV) en Bélgica, hasta su todavía más arriesgada propuesta de realizar un inter-

cambiador de tránsito, en gran medida subterráneo, en el corazón de Amberes, o

su propuesta de zoo4 para Operaplein, también en Amberes, que conecta el acce-

so de vehículos a varias líneas de transporte, incluyendo estaciones de tren y de

autobús, y que integra las redes existentes de circulación en bicicleta y a pie. Más

cercano a la cirugía que a la acupuntura, esta incisión estructural en forma de corre-

dor iluminada de forma cenital es comparable en audacia al viaducto para el tráfico

rodado de múltiples niveles que serpentea entre el borde costero y el tejido resi-

dencial contingente propuesto por Solá-Morales para el perímetro del puerto de

Cénova (1998-zoo5). Asi pues, vemos que el agua, cuando no el océano, acompaña

muchas de las propuestas urbanas del arquitecto, tal como podemos apreciar en

proyectos tan variados como la lÍnea costera de Schevenningen, La Haya, proyecta-

do en zooz, o como el llamado Passeio Atlántico realizado ese mismo año a las

afueras de Oporto.

En otros casos, Solá-Morales se ha visto confrontado a los sedimentos del tiempo,

a la congestión topográfica de un viejo y decaído barrio de trabajadores en Alcoy, o a

un búnker de hormigón en masa a prueba de bombas construido por los alemanes

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LA ARQUITECTURA Y EL URBANISMO DE MANUEL

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Desde comienzos del siglo xx, el urbanismo ha evolucionado en gran medida hacia

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unadisciplinatécnicaen laque, amenudo, losdatoscuantificablestienen

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sobre las cualidades espaciales: se habla de desgloses de áreas urbanizadas, de

superficies disponibles, y de rendimientos expresados en porcentajes. Las funcio- nes parecen ser más importantes que el uso. Como resultado, el urbanismo, en

cuanto práctica y como disciplina, se ha convertido en algo extremadamente abs-

tracto mientras Ia distancia entre la planificación y lo que realmente llega a cons-

truirse no deja de aumentar. Además, en muchos casos, la relación entre el proyec-

tista y el proyecto parece débil. La autoría de un edificio se considera como algo

evidente, a pesar de que son escasos los proyectos que pueden ser atribuidos en su

totalidad a una sola persona, y, sin embargo, todavía se puede detectar la firma del

arquitecto en muchos edificios. En cambio, en el caso de los proyectos de urbanis-

mo, esto raramente ocurre. El urbanismo se hace desde las grandes compañÍas, los

departamentos de la administración local, los supervisores, las firmas consultoras,

etc., y sólo en casos excepcionales se atribuye a proyectistas concretos. Además,

los planes de urbanismo son objeto habitualmente de un mayor número de conce-

siones, acuerdos y ajustes.

Manuel de 5olá-Morales se aparta de la práctica profeslonal actual en la medi-

da en que opera como autor de proyectos urbanos. Tras él no hay unagran compa-

ñía, un departamento de administración local o una firma consultora. No, su prácti-

ca del urbanismo se hace a la antigua, como la de un artesano y pensador recogido

en su estudio; todo lo contrario al ambiente burocrático y tecnocrático en el que se

desarrollan lamayor parte de los planes de urbanismo.

Como arquitecto, Solá-Morales trabaja de forma similar y no podría operar de

otro modo, siendo como es un proyectista para el cual ambas disciplinas, arquitec-

tura y urbanismo, no funcionan sólo como simples extensiones la una de la otra,

sino que están unidas a la perfección. En muchos de sus proyectos resulta imposi-

ble señalar el punto en el que se pasa de una disciplina a otra'. su arquitectura influ-

ye en su práclica del urbanismo, tal como su práctica del urbanismo siempre posee

un componente arquitectónico.

Esta aproximación del urbanismo a la arquitectura se expresa en la manera en

la que solá-Morales logra desindividualizar sus edificios. A su vez, como arquitecto,

su trabajo evita el habitual culto a la personalidad, mientras mantiene una reservay

una sencillez que hoy en día se han convertido en poco común, cuestión que puede

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Para solá-Moraleslel núcleo de esta urbanidad no se halla en una imagen

urbana convencional, nitampoco en una alta densidad, dos aspectos comúnmente

asociados con Ia urbanidad. paraéI, Ia esencia descansa en el equilibrio adecuado

entre densida d y mezcla, como tan apropiadamente lo define él mismo, entre cons-

trucción y actividlq¡ Desde esta perspectiva, solá-Morales es capazde detectar el

potencial urbano de lugares y objetos que otros seguramente caracterizarian como

periféricos.

Construir en la ciudad,,construir la ciudad, requiere un delicado equilibrio entre el

.tejido urbano y la construcción, entie la sustancia común y los objetos especiales,

entre la normay la excepción. El trabajo de solá-Morales oscila constantemente

entre estos polos, y lo hace de una maneraintrigante en la que los aspectos inusua-

les asumen a menudo una forma convencional, ligeramente frÍa, mientras que sus

contribuciones en apariencia más corrientes suelen resaltar. Al convertir lo común

en algo especial y lo especial en algo común y fortuito, solá-Morales reduce la

extrema diferencia que existe en muchas ciudades entre el monumento y la maleria

construida del diaadia, entre Ios edificios singulares y lamasaurbana. En una épo-

ca en la que resulta imposible escapar de los edificios icónicos, esta diferencia resul-

ta por lo general muy grande. pero no en el caso de solá-Morales, cuyo trabajo en

este campo se caracteriza por su conmovedora uniformidad.

La distinción entre arquitectura y urbanismo tiene escasa relevancia en su tra-

bajo. Todo lo que hace puede ser entendido como una construcción de la ciudad,

yaseaagran escala con un plan urbanístico, através de latransformación del espa-

cio público o bien con un solo edificio. por analogía¡ no existe en su trabajo una distinción esencial entre proyecto yteoríalambos aspectos pueden ser comprendi-

dos como reflexiones sobre la ciudad y sus propiedades.

Una de las cualidades de solá-Morales es su capacidad para captar el potencial

urbano de las más divergentes situaciones. Ese es su mayor mérito, pero es también

la cruz con la que debe cargar, puesto que una y otravez se Ie pide insuflar nueva

vida en áreas que claramente carecen de esa crase de urbanidad, como en el caso de las riberas de weerwater, elgran lago de ra ciudad de Almere en el pólder holan-

dés, o bien en la transformación de lazonaen Ia que oporto y ellitoral convergen.

El encargo de salvar el espacio de ocio costero horandés de scheveningen tras años

y años de agonía, entra en la misma categoria.

Dentro de la obra de solá-Morales hay un sorprendente número de encargos

que comparten emplazamientos similares: allí donde la tierra confluye con las

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14 posible allí donde no hay arquitectura; pero que no se puede hacer nada más alli

donde hay arqu¡tectura. Es posible que esté en lo cierto. No obstante, lo que Solá-

Morales logra llevar a cabo allÍ donde no hay nada es producir algo que mantiene

al mismo tiempo las posibilidades abiertas, sin descartar nada por adelantado. Y lo

hace mediante la adición de una materia construida que no siempre está dirigida

en primer lugar a cumplir con un programa estrictamente funcional. En otras pala-

bras, la verdadera legitimidad de dicha adición no se localiza en la función o en el

programa. Tampoco sus adiciones al paisaje urbano se distinguen por su utilidad o

por su ostentosa belleza. Lo esencial reside en su presencia material, lo cual le

permite convertirse en un punto de cristalización de la urbanidad. El trabajo de

Solá-Morales refleja un honesto optimismo en el "aquello que no existe aún puede

1

'

tener lugar".

l_ Precisamente allí donde hay poco o nada y donde la motivación para implantar

una propuesta no surge automática o rutinariamente a partir del programa, ni en

ocasiones tampoco del contexto, es donde mejor funciona su método -que, a

pesar de las imperfecciones del término, puede, no obstante, ser llamado acupun-

tura urbana-. Aunque su trabajo siempre es personal y, por lo mismo, resulta casi

imposible seguir, como no sea mediante c¡erto tipo de imitación, aun asi es posible

extraer lecciones generales de sus puntos de vista y de su método. La importancia

de esta aproximación resalta de form aparlticular a partir de la simple distribución de

su obra: buena parte de su trabajo se encuentra fuera de Barcelona, fuera de Espa-

ña. El hecho de que su labor funcione en un amplio rango de ubicaciones se debe a

la apertura con la que 5olá-Morales se enfrenta a sus encargos, especialmente en

aquellos emplazamientos en los que la ausencia es la protagonista. Su habilidad

para detectar el urbanismo en este tipo de lugares y para est¡mular su resurgimiento

¡_e basa en un análisis del entorno construido que combina precisión y sensibilidad.

Tanto la una como la otra pueden ser adquiridas: la precisión a través del ejercicio

disciplinado y la sensibilidad mediante el aprender amirar, acapfar cómo funciona

la ciudad y cómo las personas hacen uso de ella. De este modo, el método de Solá-

Morales ofrece un relevante apoyo paraanalizar cómo la ciudad, en cuanto entidad

construida, puede dificultar o alentar el comportamiento humano y, en consecuen-

cia, puede afectar el habitus del residente urbano -categorÍa en Ia que está inclui-

da más de la mitad de la población mundial-.

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LA PERIFERIA HISTORICA

Existen las periferias geográficas, son las que han dado origen al término; pero tam-

bién existen las periferias históricas, lugares que el tiempo y la memoria han arrin-

conado al margen de lo cotidiano. El inconsciente urbano a menudo disimula las

áreas que no quiere reconocer, por incómodas, confusas, conflictivas. Y, sin embar-

go, puede tratarse de zonas perfectamente centrales desde el punto de vistatopo-

gráfico.lgual que hay "centros históricos", lugares que la historia ha considerado

como centros, hay periferias hechas por la historia.

La historia ha hecho una periferia del puerto de Saint-Nazaire: una hist</