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ACUERDO Nº1.700.

- En la Ciudad de Neuquén, Capital de la


Provincia del mismo nombre, a los quince días del mes de
Diciembre del año dos mil nueve, se reúne en Acuerdo el Tribunal
Superior de Justicia con la Presidencia de su titular Doctor OSCAR
E. MASSEI, integrado por los señores Vocales Doctores
RICARDO TOMAS KOHON, EDUARDO FELIPE CIA,
ANTONIO GUILLERMO LABATE y LELIA GRACIELA M.
DE CORVALAN, con la intervención de la Secretaria de
Demandas Originarias Doctora CECILIA PAMPHILE, para dictar
sentencia definitiva en los autos caratulados: “MONTESINO
SATURNINO YOLANDO Y OTROS C/INSTITUTO DE
SEGURIDAD SOCIAL DEL NEUQUEN S/ACCION
PROCESAL ADMINISTRATIVA”, expte. Nº 2067/2007, en
trámite por ante la mencionada Secretaría de dicho Tribunal y
conforme al orden de votación oportunamente fijado el Señor
Vocal Dr. OSCAR E. MASSEI, dijo: I.- A fs. 28/32 se presentan
los Sres. Saturnino Yolando Montesino, María Inés Sagredo, Flor
María Salazar, Leticia del Carmen Salazar, Lina del Carmen San
Martín, José Hugo Sánchez, Lidia Ester Sánchez, Juan Carlos
Schellemberg, Celina Segura, Huiliton Elvidio Sepúlveda
Carrasco, Lucia del Carmen Sepúlveda, Teresa del Carmen
Sepúlveda, Amilta Amada Silva; Iris Simonelli, Elena Solana,
Martín Desiderio Stagnaro, Sebastián del Carmen Valenzuela,
Héctor Camilo Sepúlveda y, promueven demanda contra el
Instituto de Seguridad Social del Neuquén. Solicitan se declare la
nulidad de las resoluciones Nº 398/03 y 399/03 y del Decreto
352/04 y se ordene el reintegro de las sumas que se dejaron de
percibir, en virtud de las Resoluciones 026/96 y 107/96, en
concepto de zona desfavorable por el período junio de 2001 a
febrero de 2003.

Sostienen que, con el dictado de la Resolución 026/96 y su


modificatoria se vulneró lo establecido en el artículo 54 inc. c) de
la Constitución Provincial (hoy artículo 38 inc. c)).
II.- A fs. 42/42 vta. obra copia de la R.I. Nº4534/05, por la
que se declara la admisibilidad de la acción.

A fs. 43 obra constancia del escrito de opción por el


procedimiento ordinario.

III.- A fs. 73 el Fiscal de Estado toma intervención en los


términos del artículo 1º y concordantes de la Ley 1.575.

IV.- A fs. 51/70 el Instituto de Seguridad Social del Neuquén


contesta demanda.

Luego de negar los hechos alegados por la actora, solicita el


rechazo de la acción.

Seguidamente, plantea excepción de prescripción de la


acción y en los términos del artículo 92º de la Ley 611.

Dice, que los actores, al momento de obtener sus respectivos


beneficios previsionales, prestaban funciones en diferentes sectores
de la administración Pública Provincial que fueron alcanzados, en
actividad, por los Decretos del Poder Ejecutivo Provincial que
ordenaron la baja del adicional por zona desfavorable. En
consecuencia, entiende que no se afectó la proporcionalidad
exigida por el TSJ.

No obstante, diferencia el caso de la actora Leticia del


Carmen Salazar quien habría percibido un haber inferior a los 500
pesos y, el de Flor Salazar, Lidia Ester Sánchez, Juan Carlos
Schellemberg y Teresa del Carmen Sepúlveda quienes se habrían
jubilado con posterioridad al 1º de enero de 1996. Indica que, en
estos casos, no se aplicó disminución en los haberes.

Dice que el haber jubilatorio de los actores fue reajustado,


por aplicación del artículo 60 de la ley 611.
En efecto, resalta que tras el dictado de los Decretos 214,
216, 218 y 219 del PEP se redujeron los haberes de los empleados
públicos en actividad. Que en consecuencia, se dictaron los
resoluciones 026 y 107 del año 1996 mediante las cuales se
reajustó el haber previsional en un 15,64%.

Aduce que desde que los reclamantes accedieron al beneficio


previsional se produjeron variaciones positivas en su haber.

Postula que la forma en que se procedió con la movilidad de


los haberes previsionales es totalmente legítima, actuándose de
conformidad a lo previsto en el artículo 60 y ccs. de la ley 611, no
pudiendo oponerse su parte a lo estatuido por el legislador, lo cual
por lo demás, ocasionaría el quiebre del equilibrio financiero del
sistema y el régimen de reciprocidad jubilatoria.

Solicita el rechazo de la demanda, con expresa imposición de


costas a la contraria.

V.- A fs. 78/79 la actora responde la excepción de


prescripción solicitando su rechazo.

Mediante R.I. Nº 6.251/08 se difiere el tratamiento de la


excepción de prescripción para el momento de dictar sentencia.

VI.- A fs. 89 se abre la causa a prueba, período que es


clausurado a fs. 135, colocándose los autos para alegar por
Secretaría.

Ambas partes presentan alegatos, los que se encuentran


agregados en autos (cfr. fs.144/147 y 149/154).

VII.- A fs. 156/158 obra el dictamen fiscal, quien propicia el


rechazo de la demanda con costas.
VIII.- A fs. 161 se dispone el llamado de autos, el cual
encontrándose firme y consentido, coloca a las presentes
actuaciones en condiciones de dictar sentencia.

IX.- La cuestión debatida posee aristas muy complejas, no


sólo porque impone analizar la constitucionalidad del sistema de
movilidad previsional, sino porque, además, exige ponderar
equilibradamente los alcances de la respuesta, situándonos ante la
difícil tarea de dirimir un conflicto en el cual, la colisión de
derechos y valores comprometidos, imponen la realización de un
juicio que pondere los resultados del pronunciamiento.

Con esta prevención es que he de abordar la solución que


estimo, ha de regir en este caso.

X.- Tal como ha sostenido este Tribunal, a partir del Acuerdo


dictado in re “Messineo” (Ac. 613/99), en lo principal, el
argumento decisivo es de carácter constitucional. Deriva del
principio de la necesaria, razonable y equitativa proporcionalidad
que ha de haber entre el monto del beneficio previsional que
percibe el agente pasivo y el que corresponde a la asignación del
cargo de que era titular, al extinguirse o cesar la relación de
empleo público.

En este sentido, conforme se señalara en innumerables


pronunciamientos, cuya línea argumental he de seguir en el
presente, el sistema previsional neuquino, al igual que el nacional,
se apoya en la necesaria proporcionalidad que debe existir entre el
haber de pasividad y el de actividad, atendiendo a la naturaleza
sustitutiva que debe reconocérsele a la prestación (cfr. entre tantos
otros, Ac. 931/04).

Se dice entonces, que ésta habrá alcanzado el conveniente


nivel, cuando el jubilado conserva una situación patrimonial
equilibrada a la que hubiera correspondido de haber seguido en
actividad (Cfr. CSJN “Sánchez, María del Carmen c/Adm. Nac. de
la Seguridad Social”. LL.mayo/2005).

Y es lógico que ello sea así, habida cuenta que la jubilación


constituye una consecuencia de la remuneración que se percibía
como contraprestación a la actividad laboral, una vez cesada la
misma, y como débito de la comunidad por dicho servicio. Así,
cuando se otorga un beneficio, su monto originario responde al
propósito de asegurar un ingreso vitalicio que deriva del status del
beneficiario, siendo ese ingreso, una proyección que sustituye a la
remuneración que el agente percibía cuando estaba en actividad;
debe por tanto, el monto originario guardar una cierta proporción
con esa remuneración.

De la misma forma, cuando posteriormente el titular se


encuentra en goce de dicho beneficio, la relación entre el monto
del beneficio y la remuneración que percibía en actividad no sólo
debe mantenerse, sino que debe ser objeto de movilidad, lo que
presupone que ese monto puede aumentar con respecto a la antigua
remuneración.

Corresponde entonces advertir, que si bien estos dos


momentos se presentan como mecanismos independientes (uno
sirve para determinar el haber inicial, el otro -fijado en base al
nivel de las remuneraciones- para adecuar el haber inicial en lo
sucesivo), comparten sin embargo en la práctica, un mismo
objetivo axiológico, que no es otro que servir de base para un
sistema previsional respetuoso de los principios de
proporcionalidad y/o movilidad jubilatoria y/o pensionaria.

Así lo ha señalado la generalidad de la doctrina


conformándose al derecho judicial emanado de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación, afirmándose que la movilidad debe
arrojar un haber que resulte razonablemente proporcional al que
percibía el jubilado si siguiera en servicio activo (Conf. Bidart
Campos Principios constitucionales en el derecho del Trabajo y de
la Seguridad Social en el artículo 14 bis” T y SS 1981, p. 543). En
igual sentido se indica, que tal directiva resulta un correlato de la
garantía de la retribución justa brindada al trabajador en actividad
de la que el salario mínimo vital y móvil, constituye un piso o sea
el exponente de menor significación económica, trasladándose el
principio al régimen previsional, mediante el mandato de
movilidad que asegura que sus beneficiarios mantengan un nivel
de vida similar al que les proporcionaba a los trabajadores y a su
núcleo familiar las remuneraciones percibidas en la actividad,
postulado que puede definirse como el haber justo (cfr. Brito Peret,
“Normas, principios y garantías constitucionales atinentes a la
Previsión Social” DT 1993-A-164).

XI.- Ahora bien, si la cuestión encierra un debate de


interpretación constitucional, se impone partir de la premisa del
carácter supremo de los textos constitucionales y, desde allí, de la
necesaria adecuación de las leyes a sus previsiones.

Aquí se impone destacar, que a diferencia de lo estatuido por


el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, en el cual no se ha
establecido una pauta específica de proporcionalidad, estando
sujeto a la prudencia del legislador establecer las condiciones en
que dicha garantía se hará efectiva, en el ámbito local está
cuantificada por el art. 38 inc. c), siendo un imperativo
constitucional, que la Provincia mediante la sanción de leyes
especiales asignará a todo trabajador en forma permanente y
definitiva...“ inc. c) jubilaciones y pensiones móviles que no serán
menores del 80% de lo que perciba el trabajador en actividad”.

Ahora bien, si como señalara precedentemente, el mandato


constitucional es supremo, no podría nunca el órgano legislativo
apartarse de él, desde lo cual, si la aplicación del mecanismo
previsto en el artículo 60 de la ley 611, provocara una lesión
constitucional, tal solución no podría ser amparada
jurisdiccionalmente.

La particularidad del tratamiento constitucional es decisivo y,


por ende, tal como se indicara en el voto minoritario de Novelli
(que luego daría pie a todo el desarrollo argumental de la posición
finalmente adoptada por este Tribunal), “…La directiva
constitucional no puede ser desconocida en su letra y contenido…
Lo contrario importaría alterar el contenido de la manda
constitucional con excepciones reglamentarias, cuando ello se
encuentra expresamente vedado por el artículo 101 inc. 1) de la
Constitución Provincial… la doctrina de la Corte Nacional que se
cita como fundamento de la decisión precedente, y en pos de una
justificación constitucional de la movilidad establecida en la ley
jubilatoria provincial no puede en modo alguno considerarse
aplicable al caso… Las situaciones a evaluar no son idénticas
porque los ordenamientos constitucionales tampoco lo son…” (Ac.
378/96).

En definitiva, el precepto es claro y fija un piso insoslayable


para el legislador, en tanto determina la proporción infranqueable
del 80% en relación al sueldo que percibe el trabajador al momento
de cesar su actividad para acogerse al beneficio jubilatorio,
proporción que en orden a la movilidad que el mismo precepto
establece, debe mantenerse a lo largo de su vida en pasividad,
constituyendo una precisa instrucción al legislador, de instrumentar
un sistema normativo acorde a dichas directivas.

A la luz de las consideraciones expuestas, emerge con


meridiana claridad, que la manda prevista en el artículo 38 inc. c)
de la Constitución Provincial es netamente operativa, debiendo la
legislación y las reglamentaciones dictadas en su consecuencia,
reflejar y garantizar la proporcionalidad que tal manda
constitucional terminantemente garantiza. Proporcionalidad que
deberá estar presente en los dos momentos a que aludiera en el
principio: determinación inicial y movilidad posterior.

En este contexto constitucional, entonces, corresponderá


abordar el planteo concreto traído a resolución.

XII.- Los actores pretenden las diferencias que sostienen le


son adeudadas, como consecuencia de la disminución operada en
sus haberes jubilatorios, producto de la aplicación de las
Resoluciones 26/96 y 107/96 .

En primer lugar, considero necesario señalar que mi análisis


no puede despojarse del contexto fáctico en el que ha de
desarrollarse.

En este orden, tal como lo he indicado en anteriores


oportunidades (cfr. entre otros, Ac. 908/03), aún cuando en lo
personal considero y así lo he consignado al emitir mi voto en
autos “ACOSTA MIRIAN NOEMI Y OTROS c/PROVINCIA
DEL NEUQUEN s/ACCION PROCESAL ADMINISTRATIVA“
(EXPTE. Nº 481/99) Ac. 892/03, entre otros- que la merma
operada en los haberes de los empleados públicos dependientes del
Poder Ejecutivo Provincial, no puede reputarse legítima, a punto
tal de presentarse el art. 42 de la ley 2265, como inconstitucional,
lo cierto es, que al devenir en los hechos tal posición como
minoritaria, así como un sistema de seguridad social no puede ser
el resultado de políticas voluntaristas, de igual modo, tampoco
podrían estar teñidos de tal carácter los pronunciamientos
judiciales, so pena de convertirse en una mera aclamación teórica
vacua de contenido, al apartarse de las posibilidades ciertas,
concretas y reales del sistema.

Esta ponderación, lejos de ser antojadiza, encuentra su


fundamento en la necesaria interrelación que a mi criterio existe,
entre lo percibido por los trabajadores en actividad, lo aportado al
sistema, y el consecuente haber de jubilación.
Conforme lo entiendo, el régimen de jubilaciones y pensiones
estatuido en la ley provincial 611, claramente se perfila como un
sistema contributivo y de reparto, el cual históricamente ha sido
conceptualizado, como el compromiso intergeneracional solidario,
por el cual, los activos (con sus aportes y contribuciones) sostienen
a los actuales jubilados, con la legítima expectativa de gozar de
idéntica actitud de parte de las generaciones venideras.

Desde esta perspectiva, al estar el régimen organizado a


través de una institución separada de la Provincia, dotada de
recursos genuinos recaudados por los procedimientos regulados
legislativamente (conforme lo previsto por el artículo 1º de la ley
611, el Instituto de Seguridad Social del Neuquén actuará con
Personería Jurídica e individualidad financiera propia, como ente
autárquico de la Administración Pública), no puedo eludir la
insistencia en orden a la fuente de financiación del sistema, la cual,
conforme se ha explicitado, proviene fundamentalmente, de los
aportes de los trabajadores y contribuciones de los organismos
empleadores (conf. artículo 12 y ss. de la ley 611).

Siendo ello así, igualmente debo asumir, que para que el


sistema subsista, tiene que existir una necesaria ecuación entre
ingresos y egresos financieros, cuyo resultado alcance en los
términos ideados- para cubrir un monto que respete la necesaria
proporción haber/salario -artículo 38 inc. c) de la Constitución
Provincial-; subsistencia y perduración de la protección
previsional, que se encuentra condicionada, en un desarrollo que
pretenda ser lógico en sus consecuencias, a la inexistencia de
factores ajenos de alteración, que lo desarticulen.

Por ello es que estimo, que aún cuando en otro contexto y


circunstancias, pudiera considerarse razonable y posible sostener la
irreductibilidad de los beneficios jubilatorios (tal, por hipótesis, si
la postura que en relación a la improcedencia de la reducción
salarial he postulado hubiera prosperado, efectuándose en forma
general las consiguientes readecuaciones e ingresos por aportes
proporcionales), lo cierto es, que ante el estado de cosas actual y
real (conforme al debido respeto de las instituciones ha de estarse a
la solución jurisdiccional desestimatoria de los reclamos del sector
activo), no puedo sino propiciar una solución desestimatoria, en
aquéllos casos en los que se produjo una merma en los haberes de
los trabajadores en actividad, al entender, que si el sistema se
presenta como una suerte de mecanismo de distribución de fondos
obtenidos en un momento dado, esta última variable lejos de ser
ignorada, debe tener concreta y práctica ponderación, con
fundamento, además, “en exigencias superiores de causa política
salvadora de su propia subsistencia o su desenvolvimiento regular”
(Fallos 323:4205).

En estos supuestos, en los que se produjo merma en los


haberes de los trabajadores en actividad, es central destacar que la
pauta de proporcionalidad y movilidad contenida en el artículo 38
inc. c) de la Constitución Provincial no se encuentra vulnerada y,
desde allí, que sea plausible -dado el excepcional contexto
reseñado- que los haberes de pasividad sean reducidos en la misma
proporción en la que los fueron los de actividad.

Por el contrario, cuando dicha merma no se registró para los


trabajadores en actividad, el argumento constitucional se presenta
decisivo y, en orden a las particularidades que diferencian el
esquema local del nacional, las demandas deben prosperar.

Es que, cuando un precepto frustra o desvirtúa los propósitos


de la Constitución, de modo tal que llega a ponerse en colisión con
enunciados de jerarquía constitucional, puede el juzgador apartarse
de tal precepto y omitir su aplicación a efectos de asegurar la
primacía de la Ley Fundamental (cfr. Fallos 292:383, entre otros).

XIII.- Ahora bien, conforme surge de las constancias de


autos, los actores, al momento de jubilarse, prestaban servicios
dentro de la órbita de la Administración Central.

En efecto, Saturnino Yolando Montesino, Leticia del Carmen


Salazar, Celina Segura, Héctor Camilo Sepúlveda, Lucia del
Carmen Sepúlveda, Teresa del Carmen Sepúlveda y Amilta Amada
Silva prestaban servicios en el Ministerio de Salud y Acción Social
(Cfr. informe obrante a fs. 104 de autos y exptes. Administrativos
Nº2408-093.891/4, Nº2408-87.078/6, Nº2408-92.135/0, Nº2408-
113220/9, Nº2408-93.872/1, 2408-167123/0 y Nº2408/33.430/9
acompañados en copia a autos).

Los actores Iris Simonelli, Elena Solana y Lidia Ester


Sánchez dependían en actividad del Consejo Provincial de
Educación (Cfr. fs. 104 y 115 y Expte. Adm. Nº2408-166971/2,
Nº2408-45903/3, Nº2408-69494/6). Flor María Salazar, se
desempañaba en actividad en la Dirección Provincial de Vialidad
(cfr. fs. 104 y Expte. Adm. Nº2408-246755/9), María Inés Sagredo
en la Secretaria de Estado de Cultura (cfr. fs. 115 y Expte. Adm.
2408-75.700/5). Lina del Carmen San Martín, en el Ministerio de
Hacienda (cfr. fs. 104 y expte. Adm.2408-88848/0) José Hugo
Sánchez, en la Administración Central (cfr. fs. 115 y expte. Adm.
Nº2408-30992/9). El Sr. Juan Carlos Schellemberg en el Secretaria
de Estado, de Producción y Turismo (cfr. fs. 104 de autos y expte.
Adm.2408-180393/8), Huiliton Elvidio Sepúlveda Carrasco, en el
Ente Provincial de Agua y Saneamiento (cfr. 104 de autos y expte.
Adm. 2408-094078/8) Martín Desiderio Stagnaro, en el Ministerio
de Acción Social (cfr. fs. 104 de autos y expte. 2408-11830/0).

El actor Sebastián del Carmen Valenzuela es retirado Policial


(cfr. fs. 104 y Expte. Adm. 2408-45301/7).

Como es de público conocimiento, desde el mes de Enero de


1996 se produjo una reducción en el nivel de las remuneraciones
de los agentes públicos dependientes del Poder Ejecutivo, en el que
laboraran los actores. Por lo tanto, tal reducción rige para ellos y,
en orden a la mentada proporcionalidad de los haberes jubilatorios,
la disminución operada en el sector activo, necesariamente debe
reflejarse en los pasivos, so pena de incurrir -de acogerse la
solución propiciada por los reclamantes- en el quiebre del sistema
de proporcionalidad aludida.

En consecuencia, las resoluciones del I.S.S.N. lejos de estar


viciadas de inconstitucionalidad, se ajustan en forma inmediata a
los términos de los arts. 56 y 60 de la ley 611, e indirectamente no
presentan discordancia alguna con la Carta Magna Local, por
cuanto, en lo que hacen a la situación de los actores como
jubilados “del Poder Ejecutivo Provincial”, respetan la
proporcionalidad que imperativamente debe regir, con relación a la
remuneración de la categoría de revista con que accedieran al
beneficio jubilatorio.

XIV.- La situación no varía en el caso del actor Sebastián del


Carmen Valenzuela, aún cuando se trate de un retiro policial
acordado en los términos de la ley 1131.

En este aspecto, no sólo por cuanto la solución se compadece


con las expresas previsiones del artículo 27 de dicho cuerpo legal
(el cual, expresamente determina que los haberes de retiro sufrirán
las variaciones que resulten como consecuencia de los aumentos o
disminuciones que se introduzcan en el haber de grado con el que
fueron calculados), sino por cuanto es aplicable el mismo
argumento de la falta de lesión constitucional: la disminución
operada en el haber de grado del personal en actividad se traslada
al de retiro, en igual proporción.

XV.- Por estas consideraciones, al estar el régimen


organizado a través de una institución separada de la Provincia,
dotada de recursos genuinos recaudados por los procedimientos
regulados legislativamente (conforme lo previsto por el artículo 1º
de la ley 611, el Instituto de Seguridad Social del Neuquén actuará
con Personería Jurídica e individualidad financiera propia, como
ente autárquico de la Administración Pública), no puedo eludir la
insistencia en orden a la fuente de financiación del sistema, la cual,
conforme se ha explicitado, proviene fundamentalmente, de los
aportes de los trabajadores y contribuciones de los organismos
empleadores (conf. artículo 12 y ss. de la ley 611).

Siendo ello así, igualmente debo asumir, que para que el


sistema subsista, tiene que existir una necesaria ecuación entre
ingresos y egresos financieros, salvado el supuesto en los cuales la
razón constitucional se imponga, como límite infranqueable.

Por estas razones, no presentándose en este caso una


vulneración a las disposiciones del artículo 38 inc. c) de la
Constitución Provincial, la demanda no podrá prosperar.

En consecuencia, tornándose abstracto el análisis de los


restantes planteos debo propiciar el rechazo de la demanda en
todas sus partes.

En cuanto a las costas, teniendo en cuenta el carácter


controversial de la cuestión y la naturaleza de los derechos en
pugna, estimo equitativo fijarlas en el orden causado (art. 68,
segundo párrafo del CPCC de aplicación supletoria en la materia).
TAL MI VOTO.

La señora Vocal Doctora LELIA GRACIELA M. DE


CORVALAN dijo: Adhiero a la solución propuesta por el Dr.
Massei, por lo que emito mi voto en igual sentido TAL MI VOTO.

El señor Vocal Doctor RICARDO TOMÁS KOHON, dijo:


Adhiero a las consideraciones efectuadas por el Dr. Massei por lo
que emito mi voto en igual sentido. MI VOTO.
El señor Vocal Doctor EDUARDO FELIPE CÍA dijo:
Adhiero a las consideraciones efectuadas por el Señor Vocal que
abre el acuerdo, por lo que emito mi voto en igual sentido. MI
VOTO.

El Señor Vocal ANTONIO GUILLERMO LABATE dijo:


adhiero a la postura sustentada por el Señor Vocal que votara en
primer término, por lo que voto en igual sentido. MI VOTO.

De lo que surge del presente Acuerdo, habiéndose dado


intervención al señor Fiscal, por unanimidad, SE RESUELVE: 1°)
RECHAZAR la demanda deducida por los Sres. Saturnino
Yolando Montesino, María Inés Sagredo, Flor María Salazar,
Leticia del Carmen Salazar, Lina del Carmen San Martín, José
Hugo Sánchez, Lidia Ester Sánchez, Juan Carlos Schellemberg,
Celina Segura, Huiliton Elvidio Sepúlveda Carrasco, Lucia del
Carmen Sepúlveda, Teresa del Carmen Sepúlveda, Amilta Amada
Silva; Iris Simonelli, Elena Solana, Martín Desiderio Stagnaro,
Sebastián del Carmen Valenzuela, Héctor Camilo Sepúlveda, 2º)
Costas por su orden (art. 68, segunda parte del CPCyC). 3º)
Diferir la regulación de honorarios profesionales hasta tanto se
cuente con pautas para ello. 4º) Regístrese, notifíquese y
oportunamente archívense.

Con lo que se dio por finalizado el acto que previa


lectura y ratificación firman los Magistrados presentes por ante la
Actuaria, que certifica.

LE.-
DR. OSCAR E. MASSEI

Presidente

DR. RICARDO TOMAS KOHON


DR. EDUARDO FELIPE CIA

Vocal
Vocal
ANTONIO GUILLERMO LABATE
DRA. LELIA GRACIELA M. DE CORVALÁN

Vocal
Vocal

CECILIA
PAMPHILE

Secretaria