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TODO LO HA HECHO BIEN

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COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN

SAN

MARCOS

Mario Alberto Molina, O.A.R.

Ediciones San Pablo Guatemala

2003

ÍNDICE DE CONTENIDOS

Introducción

 

9

 

A.

El evangelio según san Marcos

9

 

1. Primacía de Marcos

9

2. El orden del

evangelio según san Marcos

10

3. La teología de Marcos

13

a) El problema del mal

]3

b) Satanás, el enemigo de Dios

14

c) Satanás en el evangelio según san Marcos

16

d) Jesucristo el Hijo de Dios

18

e) El Reino de Dios

19

4. Autor y circunstancias de composición

20

 

B.

La tarea del intérprete

21

I,

Comienzo del Evangelio (1, 1-20)

23

A. Ministerio de Juan el Bautista (1, 1-8)

23

B. Bautismo y prueba de Jesús (1, 9-13)

25

C. Predicación y primeros discípulos (1, 14-20)

26

3

II.

Revelación del Reino (1, 21 -

4,34)

29

A. Manifestación del Reino: victoria sobre Satanás

 

(1,21 - 2,12)

 

29

1. Curación

de un endemoniado (1, 21-28)

30

2. Curación de enfermos (1,28-34)

31

3. Por Galilea (1,35-39)

 

31

4. Curación

de

un

leproso (1, 40-45)

32

5. Curación de un paralítico y perdón de pecados

(2, 1-12)

32

B. Manifestación del Reino: actitudes (2, 13 - 3,12)

34

 

1. Comida con pecadores (2,13-17)

34

2. El ayuno y el novio (2,18-22)

36

3. El Señor

del sábado (2,23-28)

37

4. Hacer el bien o hacer el mal en sábado (3,1-6)

38

5. La muchedumbre sigue a Jesús (3,7-12)

39

C. Se definen los campos (3,13 - 35)

40

1. Jesús elige a los Doce (3,13-19)

40

2. Sus parientes lo creen loco (3,20-21)

42

3. Jesús y Satanás (3,22-30)

 

43

4. La verdadera familia de Jesús (3,31-35)

44

D. Enseñanza en parábolas (4,1 - 34)

45

1. Enseña junto al lago (4,

1-2)

45

2. Parábola del

sembrador

(4, 3-9)

46

3. Propósito de las parábolas (4, 10-12)

47

4. Explicación de la parábola del sembrador (4,13-20)

 

48

4

5. Parábolas de la lámpara y la medida (4,21-25)

50

6. Parábola del grano que crece por si solo (4,26-29)

51

7. Parábola del grano de mostaza (4,30-32)

51

8. Conclusión (4, 33-34)

51

III. Jesús se manifiesta y es rechazado (4,35 - 8,26)

52

A. Nueva victoria de Jesús sobre el demonio (4,35 - 6,6)

53

1. La tempestad calmada (4,35-41)

53

2. Liberación del endemoniado (5,1-20)

53

3. Dos mujeres curadas (5,21-43)

56

4. Jesús rechazado por sus paisanos (6,1-6)

58

B. Nuevas manifestaciones de Jesús (6,7 -56)

60

1. Envío de los Doce (6,7-13)

60

2. La muerte de Juan el Bautista (6,14-29)

62

3. Regreso de los Doce y multiplicación de los panes

(6,30-44)

63

4. Jesús camina sobre el mar (6,45-52)

65

5. Sumario de actividades: curaciones (6,53-56)

66

C. Jesús se revela a los gentiles (7,1 - 8,26)

1. pureza ritual (7,1-23)

La

2. mujer sirofenicia (7,24-30)

3. Curación de un sordomudo (7,31-37)

4. Segunda multiplicación de los panes (8, 1-10)

5. Advertencia de Jesús (8,11-21)

La

6. Curación de un ciego (8,22-26)

5

6 6

6 8

7 0

7 2

7 *

7 4

7£5

IV. Jesús , Mesías que

sufre (8,2 7 - 10,52)

7 6

 

A. Jesús, Hijo de Dios (8,27 - 9,29)

76

 

1.

¿Quién soy yo? (8,27-30)

76

2.

Primer anuncio de la pasión y resurrección (8,31-33)

78

3.

Condiciones para seguir a Jesús (8,34-9,1)

79

4.

La transfiguración de Jesús (9,2-13)

81

5.

Curación

del epiléptico (9,14-29)

83

 

B. Condiciones para entrar en el Reino (9,30 - 10,31)

85

 

1. Segundo anuncio de la pasión y resurrección

 

(9,30-32)

85

 

2. El más grande (9, 33-37)

86

3. Los otros (9,38-41)

87

4. Radicalidad

para el Reino (9,42-50)

87

5. Matrimonio y divorcio (10,1-12)

89

6. Los niños (10,13-16)

91

7. Las riquezas (10,17-31)

92

 

C. El Hijo de David (10,32 - 52)

95

 

1. Tercer anuncio de la pasión y resurrección (10,32-34)

95

 

2. Los primeros puestos en el Reino (10,35-45)

95

3. El ciego curado (10,46-52)

9 8

V.

Predicación de Jesús en Jerusalén

(11,1 - 13,37)

99

A.

Jesús, Señor del Templo (11,1 - 25)

100

1. La entrada mesiánica en Jerusalén (11,1-11)

JQQ

2. La

higuera y el Templo (11,12-25)

6

l 0 l

B. Controversias (11,27- 12,44)

104

1. La autoridad de Jesús (11,27-33) 104

2. Parábola de los viñadores homicidas (12,1-12)

105

3. El tributo al

César (12,13-1 7)

108

4. La resurrección de los muertos (12,18-27)

109

5. El mandamiento principal (12,28-34)

111

6. El Mesías ¿hijo de David? (12,35-37)

112

7. Advertencia contra los maestros de la Ley (12,38-40)

113

8. La viuda que dio má s que todos (12,41-44)

114

C. El discurso escatológico (13,1-37)

114

VI. La Pascua de Jesús (14,1 - 16,20)

120

A. Preparación (14, 1-11)

120

1.

Complot de los dirigentes (14,1-2)

120

2.

Unción en Betania (14,3-9)

121

3.

Judas negocia con las autoridades (14,10-11)

122

B. Jesús se entrega (14,12-52)

122

1. Preparativos para la cena pascual (14,12-16)

123

2. Anuncio de la traición de Judas (14,17-21)

124

3. La eucaristía (14,22-25)

125

4. Anuncio de la negación de Pedro (14,26-31)

126

5. Oración en Getsemaní (14,32-42)

126

6. Prendimiento de Jesús

(14,43-52)

128

C. Proceso de Jesús (14, 53

- 15,20)

128

1.

Interrogatorio ante el Sanedrín (14,53-65)

129

7

2.

Negaciones de Pedro (14,66-72)

130

 

3. Condena por Pilato (15, 1-15)

131

4. Burlas al Rey (15,16-20)

132

D.

Muerte y resurrección de Jesús (15,2Í - 16,20)

133

1. Crucifixión (15,21-28)

133

2. Burlas y tentaciones (15,29-32)

134

3. Muerte de Jesús (15,33-41)

134

4. Sepultura de Jesús (15,42-47)

136

5. Las mujeres descubren la tumba vacia (16, 1-8)

136

6. Apariciones de Jesús y envío misionero (16,9-20)

139

Comentario bibliográfico

143

8

INTRODUCCIÓN

A. El evangelio según san Marcos

/. Primacía de Marcos

El Evangelio según san Marcos era, hasta hace un siglo, el evangelio que menos atención recibía. Hoy acapara el interés de los intérpretes. Desde antiguo, los lectores del Nuevo Testamento notaron el gran pa- recido que existía entre los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, que actualmente reciben el nombre de sinópticos. Desde antiguo se ha tratado de buscar una explicación a esa semejanza. Según la antigua teoría, propuesta por san Agustín, el evangelio de Marcos era un resu- men del evangelio de Mateo. Según esa explicación, ya no era tan importante leer el resumen, sino leer el original. De hecho, el Evange- lio según san Mateo era el evangelio más utilizado en la liturgia y la catequesis. Aunque algunas teorías modernas sostienen todavía, por otras razones, que el evangelio de Mateo fue el primero que se escri- bió, desde el siglo XIX, ese parecido entre los tres evangelios sinópticos se explica con una teoría, llamada teoría de las dos fuentes, según la cual el primer evangelio que se escribió fue el de Marcos. Por eso ha cobrado gran importancia.

Se llama "problema sinóptico" al hecho de que esos tres evange- lios narran la vida de Jesús en un orden muy similar y comparten inclu- so el tenor literal de algunos pasajes de tal manera, que ese parecido no se puede explicar por casualidad. Ese orden y semejanza entre las obras constituye un problema que hay que explicar. ¿Cómo se escri- bieron? La "solución al problema sinóptico" parte del supuesto que entre los autores de los evangelios hubo contacto literario. Es decir, que al escribir los evangelios, los autores no actuaron independiente- mente. De todas las posibles respuestas, hay una que goza de mayor acogida y aceptación, porque es la que explica el mayor número de

9

peculiaridades literarias entre los tres evangelios. Se llama la "teoría de las dos fuentes". Según esa explicación, Marcos fue el primer evan- gelio que se escribió, y los autores de Mateo y Lucas, independiente- mente entre si, utilizaron a Marcos y lo tomaron como modelo para redactar sus propios evangelios. Así que si los tres siguen un mismo orden la mayor parte del tiempo y contienen muchos pasajes comu- nes, es porque tenían a Marcos como modelo.

Además, como Mateo y Lucas contienen textos comunes a los dos, que no se encuentran en Marcos, la teoría concluye que estos dos evan- gelistas contaron además con otra segunda fuente, principalmente de dichos de Jesús. Esa fuente ha sido llamada "fuente Q" y es hipotética, pues no ha sido hallada ni existe ningún ejemplar. Además los autores de Mateo y Lucas contaron con fuentes de información propias, pues contienen pasajes exclusivos de cada uno de ellos. A la inversa, son muy pocos los versículos de Marcos que no se encuentran ni en Mateo ni en Lucas. Esta teoría o explicación plantea otras dificultades, pero es más lo que se logra explicar con la teoría de las dos fuentes, que los problemas adicionales que plantea.

El resultado es que si Marcos es la fuente principal para los otros dos evangelios, entonces se comprende que este evangelio haya atraí- do sobre sí la atención de los estudiosos. La teoría de las dos fuentes ha afectado incluso el orden de lectura de los evangelios en la misa durante el ciclo ferial del tiempo ordinario. En este ciclo único, anual- mente se lee primero el evangelio según san Marcos en las semanas 1 a la 11 del tiempo ordinario. A continuación se leen los evangelios según san Mateo y según san Lucas.

2. El orden del evangelio según san Marcos

Nuestras Biblias tienen un sistema numérico que divide los libros en capítulos y versículos. El sistema es muy cómodo para ubicar un pasaje. Se realizó en la edad media, de manera independiente para el Antiguo y para el Nuevo Testamento. El criterio para dividir los libros en capítulos a veces no es muy lógico, pero a nadie se le va a ocurrir proponer otro sistema, porque el que hay nos sirve a todos y nos en- tendemos. Pero ese sistema de capítulos no nos sirve mucho ni se toma en cuenta a la hora de determinar la organización interna del libro.

10

Las Biblias modernas ofrecen el texto dividido en partes y seccio- nes, cada una con su título, e incluso los pasajes más pequeños, o perícopas, están dotados de epígrafes o encabezados. Estos títulos, subtítulos y epígrafes no son parte del texto inspirado, sino que son ayudas que el traductor y editor de la Biblia ofrecen al lector como una orientación y apoyo en la lectura. Las notas al pie de página y las introducciones a los libros complementan esta ayuda que se ofrece al lector. Si se comparan diversas ediciones de la Biblia se verá que en ese punto las Biblias discrepan unas de otras. Esto no es nada malo. Simplemente nos indica que se nos ofrecen diversas posibilidades de lectura. El intérprete responsable ha tenido una manera de entender la organización del texto bíblico.

Aquí ofreceremos también una propuesta de organización. Nos basamos para ello en criterios literarios y teológicos y en criterios geo- gráficos. Hay algunas partes y secciones que podemos distinguir con claridad porque los criterios son evidentes. Otras veces la inseguridad es grande. En los primeros ocho capítulos del evangelio según san Marcos es muy difícil detectar los criterios que pudo dejar plasmados el autor en el texto para indicar cómo quedaba organizado.

Comenzamos entonces a explicar la organización del evangelio de atrás hacia delante. Es evidente que en el capítulo 14 se inicia el relato de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. La indicación cronológica, de que faltaban ya dos días para la pascua, y el enunciado de que la dirigencia judía buscaba la manera de apresar a Jesús con dolo, señala el inicio de una sección nueva. La última del evangelio.

Es igualmente claro que en el capítulo 11, con la entrada meslánica de Jesús a Jerusalén se inicia otra parte del relato: el ministerio de Jesús en Jerusalén. El relato concatena los distintos episodios, contro- versias y discursos, pues da la impresión que todo lo que se narra en los capítulos del 11 al 13 tiene lugar en tres días. Obsérvese la secuen- cia de datos cronológicos en el capítulo 11, versículos 1, II , 12, 15, 19, 20, 27, que dan la impresión al lector de que todo ocurre en tres días. El tercer día se prolonga a través de los capítulos 12 y 13, pues las diversas controversias narradas en el capitulo 12 están unidas entre sí con indicaciones de que al terminar con un grupo, de inmediato se acercó otro grupo a cuestionar a Jesús. En 13, I Jesús sale del Templo, presumiblemente al final de ese tercer día, y todo el discurso de ese

11

capítulo lo pronuncia sentado en el monte de los Olivos, frente al Tem- plo (13,3).

Tenemos más dificultad para descubrir la organización de los pri- meros diez capítulos del evangelio. Se nos ofrece, sin embargo, un criterio literario que resultará útil para identificar la antepenúltima par- te. En los versículos 8,31; 9,31 y 10,33-34, Jesús anuncia a los discípu- los que va a sufrir la pasión, que lo matarán y que a los tres días resu- citará. Entre cada uno de esos anuncios, Jesús instruye a sus discípu- los sobre diversos aspectos de la conducta que deben tener sus segui- dores. Puesto que la primera vez que Jesús hace ese anuncio es para completar y corregir la respuesta que Pedro ha dado acerca de quién es Jesús, creemos que en el versículo 8, 27 comienza una nueva sección del evangelio.

En los ocho primeros capítulos, los indicios que nos guíen para descubrir la organización interna del evangelio son todavía más oscu- ros. Tenemos dos relatos de la multiplicación de los panes, pero no pareciera que sean elementos organizativos de la narración. Sin em- bargo, en 4, 1-34, tenemos un conjunto de parábolas de Jesús, quien las habría pronunciado junto al lago de Genesaret. Sigue el relato de la tempestad calmada, que es una especie de exorcismo contra el mar y otras curaciones. También a partir de 1,21 tenemos una serie de cura- ciones y expulsiones de espíritus inmundos. Tomamos como buen criterio reconocer que el texto que va de 1,21 a 4,34 constituye una parte del evangelio y que el texto que va de 4,35 a 8,26 constituye otra.

Esta organización nos permite obtener una cierta comprensión del evangelio. Al percibir cómo está organizado el relato, descubrimos sus temas principales, sus articulaciones internas. Lo que no podemos descubrir es una secuencia cronológica. Aunque abundan las referen- cias temporales, no obtenemos una secuencia de la vida de Jesús a lo largo de años y meses. Las referencias temporales permiten a lo sumo ver el esfuerzo del autor por ensamblar diversos pasajes en una se- cuencia que transmita al lector la idea de que está leyendo una vida de Jesús. En realidad el autor presenta un retrato de Jesucristo. Por eso tampoco se debe buscar un desarrollo de las ideas, un desarrollo de la personalidad de Jesús. El Jesús que nos sale al encuentro en el relato es ya el Señor Jesucristo, Mesías, Hijo de Dios, que padeció y murió, resucitó y vendrá a reunir a los elegidos al final de los tiempos. No

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debe extrañar que dos o más pasajes distintos expresen el mismo ras- go de Jesús o de su mensaje. El autor no intenta siquiera recuperar la imagen de Jesús y su mensaje que tuvieron sus contemporáneos, sino que presenta el retrato de Jesús tal como lo entiende la Iglesia y el mensaje tal como lo proclamaba la Iglesia en el momento de la redac- ción de la obra.

3. La teología de Marcos

a)

El problema

del mal

El gran problema del hombre es que quiere ser feliz, desea alcan- zar la plenitud de vida, pero se lo impide el mal. El mal más inmediato al hombre es el que le impide vivir con comodidad y ocuparse de sus cosas: la enfermedad corporal o los desajustes emocionales y psíqui- cos. También siente el hombre temor ante las amenazas a su vida, sobre las que no tiene control: catástrofes naturales, guerras y la mis- ma muerte. El hombre siente agobio por el mal que él mismo se causa y causa a los demás: la injusticia que padece, la culpa que le pesa en la conciencia por el daño que ha causado a los demás. El hombre desea ser salvado de estos males, liberado de su influjo y alcanzar asi el de- seo de su corazón. Una vida feliz, realizada, plena. La fe cristiana se presenta como una respuesta a esa inquietud humana, como un cami- no de salvación.

Para vencer al enemigo, el mal en sus múltiples y diversas mani- festaciones, es necesario conocer su origen, dominar sus causas, ven- cerlo en sus efectos. Según la idea que nos hagamos del mal, así será el camino que propongamos para combatirlo.

. La concepción más abstracta que existe en torno al mal es la que

procede de la metafísica griega. Según esa concepción el mal no exis- te, no tiene entidad en sí mismo, pues lo que percibimos como mal, en realidad es la pena, el dolor que causa la ausencia de un bien que debería estar allí. El mal no es algo que esté, sino el vacio de la ausen- cia. El mal es una carencia. La oscuridad no es una sustancia, sino la falta de luz; la enfermedad es la falta de salud en el cuerpo, el pecado es la falta de virtud y bondad en la acción. Esas carencias inciden sin embargo en la calidad de nuestra vida y por eso las percibimos como

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males o como amenazas inquietantes Sin embargo, a pesar de la racionalidad y coherencia metafísica de esta concepción, no es una concepción que se preste fácilmente para entender el mal tal como es vivido Una teoría de ese genero tampoco es muy practica para tran- quilizar la mente y el espíritu de personas que no pueden realizar esos razonamientos filosóficos y manejan categorías intencionalistas se- gún la cual detras de cada mal padecido se esconde un agente que lo causa

En el pensamiento bíblico mas antiguo, la causa de todo cuanto existe es Dios Por lo tanto a Dios se le atribuía el bien del que el hombre goza y el mal que padece (2Reyes 6, 33, 1 Samuel 16,14, Job 2, 10, Oseas 6, 1) Dios causaba el sufrimiento como escarmiento por la injusticia que realizaba el pecador Este pensamiento entro en crisis con la experiencia del exilio, cuando muchos inocentes sufrieron sin razón, y con la reflexión en torno al hombre justo que sufre Se daban demasiados casos de sufrimiento y dolor inmerecidos, como para pen- sar que Dios podía ser su causa El mal y el sufrimiento se hicieron inexplicables y por lo tanto no era posible atribuirlos a Dios

b) Satanás,

el enemigo de Dios

En otras culturas y cosmologías dualistas, se postulan dos princi- pios, uno bueno, divino, que es causa del bien y otro malo, demonia- co, que es la causa del mal Este pensamiento tiene la aparente venta- ja de que no atribuye el mal a Dios, de quien se puede esperar enton- ces todo bien Pero ese Dios ya no es tan dios, pues hay un ámbito, el del mal, que no esta bajo su control y poder Un pensamiento netamente dualista, según el cual existen dos principios, uno del bien y otro del mal, no tenia cabida en la Biblia Pero, si el principio del mal se pre- sentaba como una criatura de Dios, que se había rebelado contra El, e inducía a los hombres a cometer el mal, entonces el mal todavía esta- ba bajo la autoridad de Dios, sin que fuera necesario atribuírselo direc- tamente a Dios

La figura de Satanás entro en la Biblia por influjo del pensamiento dualista persa La Biblia no explica ni su creación ni su origen Hace su aparición discreta en algunos libros del Antiguo Testamento y entra de lleno en los evangelios sinópticos Satanás y los demás espíritus de su

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pandilla crecieron en el pensamiento teológico apocalíptico y encon- tramos su historia en la literatura intertestamentaria

La principal ayuda que la figura de Satanás presta al pensamiento teológico consiste en que se le puede atribuir el origen o la instigación de todo el mal físico y moral que ocurre en la humanidad, que oprime y esclaviza al hombre De este modo el mal aparece claramente como algo ajeno, extraño y enemigo del hombre y de Dios Si la enfermedad física o mental se debe a la presencia de un espíritu inmundo, si la rebeldía contra Dios y el pecado humano tienen su origen en una se- ducción por parte de Satanás, es claro que estos males no pertenecen al designio de Dios y luchar contra ellos es pelear la batalla de Dios Ademas, como Satanás es una criatura, creada buena por Dios, pero que se volvió mala en rebelión contra Dios, Satanás no tiene la ultima palabra, sino Dios Dios le ha permitido cierta autonomía para probar la fidelidad y la libertad de los hombres Pero al final sera destruido Por otra parte, al considerar el mal como personificado en un espíritu, se muestra claramente la categoría del mal el mal, sobre todo en su dimensión moral, tiene que ver en ultima instancia con la integridad de las personas, con la libertad y la conciencia

Satanás sin embargo le crea también problemas al pensamiento teológico Satanás funciona muy bien en un sistema dualista, según el cual hay en la creación un principio bueno, Dios, y uno malo, Satanás De modo que la lucha por el dominio del mundo entre uno y otro, es la lucha de la misma creación Pero en un sistema monista de pensa- miento como el bíblico y el de la fe cristiana, en el que Dios es el Creador de todo cuanto existe, hay que explicar como es que aparecie- ron los espíritus malos Dios tuvo que haberlos creado buenos y en algún momento y de algún modo se volvieron sus enemigos En la literatura apócrifa, como el Primer libro de Enoch o el Libro de losJubileos, se narra su historia de rebeldía y desobediencia a Dios En realidad, este planteamiento simplemente traslada al campo de los espíritus, el problema del origen del pecado en la historia humana, pero no resuel- ve del todo el origen del mal moral en corazón del hombre

Satanás le crea otra dificultad, no a la teología, sino a la pastoral La persona que se deje persuadir de la cosmología apocalíptica, atri- buirá a Satanás o a otro espíritu, los males físicos, psíquicos o morales que afectan a las personas, y buscara remedios para ellos desde la

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cosmología correspondiente, que consiste en la invocación del poder de Dios para expulsar el demonio que causa el mal. Pero en nuestra cosmología occidental, esos males se comprenden como resultado de infecciones o disfunciones orgánicas, como desajustes del psiquismo, afecciones del sistema nervioso central o como desviación moral de la persona, lo que exige como curso de acción la adopción de medidas médicas, psiquiátricas para producir la curación o religiosas para moti- var a la conversión. Las dos maneras de entender el mal que afecta a las personas difícilmente existen juntas en una misma persona. Mu- chas veces, personas que aceptan el pensamiento dualista, desconfia- rán del tratamiento médico para sus males personales, lo que a veces acarrea perjuicios a la propia persona.

Sin embargo Satanás también ofrece ventajas pastorales. Para muchas personas es mucho más fácil combatir el mal moral que las aflige si lo atribuyen a un agente externo a ellas, a su enemigo espiri- tual, que si entienden el mal como un mal hábito, como un vicio adqui- rido, como una falta de criterios éticos o como perversión moral. Cuan- do se atribuye a la instigación de Satanás, el mal es visto como algo ajeno a la propia persona, como un personaje que lo tiene a uno prisio- nero y del que uno puede verse libre con el poder y la asistencia de Dios. El mal es a veces, más fácil de combatir cuando lo vemos perso- nificado en Satanás.

c) Satanás

en el evangelio según san Marcos

Toda esta introducción ha sido necesaria, pues el evangelio según san Marcos (como también los otros dos sinópticos) comprenden la obra de Jesús como una lucha por arrebatarle a Satanás el poder que tiene sobre la humanidad y el mundo con el fin de establecer el reina- do de Dios. Esta manera de comprender la obra de Jesús nos resulta extraña, pero era la cultura teológica popular de la época de Jesús. Jesús expresó su mensaje por medio de las categorías y conceptos pro- pios de esa cultura. Es un pensamiento altamente influenciado por la teología apocalíptica y presupone una cosmología semidualista, según la cual el mundo actualmente está dominado por espíritus del mal, capitaneados por Satanás, pero con la llegada del Reino de Dios, esos espíritus serán derrotados y triunfará el bien y la verdad.

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Pero esa cosmología no es la única forma de entender el mal o de entender la salvación que trae Jesús. Hay autores del Nuevo Testamen- to, para los que es un modo de pensar marginal o secundario. Ni san Juan si san Pablo recurren principalmente a Satanás para explicar el mal y la salvación. Mientras que los milagros más frecuentes que rea- liza Jesús en el evangelio según san Marcos y en los otros dos sinópticos son los exorcismos y la expulsión de demonios, el evangelista san Juan no nos relata ni un solo exorcismo. Satanás está discretamente pre- sente en su evangelio. Su acción se manifiesta a través de la maldad de los hombres. El concepto de Reino de Dios (igualmente de origen apocalíptico) tampoco juega un papel muy importante en el cuarto evangelio. En este evangelio la salvación se expresa en el concepto de "vida eterna" y el gran obstáculo para alcanzarla es la incredulidad, la falta de fe en que Jesús es el Hijo de Dios, que es una obstinación netamente humana que tiene su origen en la ceguera espiritual del hombre. Este es el mal del que Jesús ha venido a salvar a la humani- dad.

Para san Pablo el gran enemigo del hombre es el Pecado. El Peca- do actúa casi como una fuerza autónoma que se apodera del hombre, lo subyuga y lo esclaviza. Muchas veces la manera con que Pablo ha- bla del Pecado, evoca la manera como los sinópticos hablan de Sata- nás. El Pecado domina el mundo humano y causa la muerte. Pero el Pecado se realiza concretamente en las decisiones libres de las perso- nas contra Dios. Jesús ha traído, por su muerte y resurrección la derro- ta de la muerte y con ella, la derrota también del Pecado, pues el per- dón y la gracia de la salvación se ofrecen como don de fe. Satanás juega un papel muy limitado y marginal en la teología paulina.

Los ejemplos de Juan y Pablo nos indican, por una parte, que es posible entender la obra de Jesús sin recurrir al personaje de Satanás, y por otra, nos obligan a comprender correctamente la figura de Satanás en la obra de san Marcos, a fin de calibrar exactamente el significado de lo que representa.

El evangelio según san Marcos se presenta como la escena final de un duelo secular entre Dios y Satanás para establecer el dominio sobre el mundo. Satanás es el adversario del reinado de Dios. Se opone a que Dios reine sobre el mundo y los hombres. Jesús trae en nombre de Dios la victoria final sobre Satanás y establece el reinado de Dios. Sa-

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tanas es el adversario de Jesús y de Dios desde la primera página hasta el final. La misión de Jesús es derrotar a Satanás para establecer el Reinado de Dios que significa que las personas recuperan su salud, la libertad y la esperanza de vida con Dios para siempre.

El Evangelio de Jesucristo, según san Marcos, consiste en el anun- cio la buena noticia de que Jesucristo, el HIJO de Dios, ha venido a derrotar a Satanás, ha comenzado a liberar a los hombres y mujeres del puño con que los tiene agarrados, y así comienza a establecer el Reinado de Dios Esto exige la conversión y la fe en Jesucristo, como el HIJO de Dios, que es el Mesías a través de quien Dios Padre reconquista su reinado sobre la creación

d)

Jesucristo

el Hijo de Dios

San Marcos no nos narra nada acerca de los orígenes de Jesús Cuando aparece en la escena es ya un hombre hecho y derecho que busca recibir el bautismo de penitencia que ofrece Juan el Bautista como señal de conversión ante la inminente llegada del Reino de Dios Desde un principio los lectores del evangelio sabemos que ese Jesús es el Hijo de Dios, pues en la escena del bautismo una voz del cielo lo declara. Los espíritus satánicos que afligen a las distintas personas también lo saben, pues lo proclaman públicamente Pero Jesús les prohibe declararlo Muy gradualmente las personas van adquiriendo una noción exacta acerca de quién es Jesús Se piensa de él que es un profeta como los antiguos, o que es Juan el Bautista resucitado o inclu- so que es Elias que ha retornado a concluir su misión Pedro lo recono- ce como Mesías, pero Jesús le prohibe divulgarlo Es más, tiene que instruirlo a él y a sus compañeros que él será un Mesías rechazado, que tendrá que padecer la muerte violenta, pero que resucitará El primer hombre que lo reconoce como "HIJO de David" en público es Bartimeo, poco antes de la entrada mesiánica en Jerusalén Esa mis- ma entrada es la primera declaración implícita que Jesús acepta en torno a su persona. Jesús hará la declaración solemne, bajo juramen- to, de su identidad ante el Sanedrín, lo que le acarreará la acusación de blasfemia y la condena a muerte Cuando expire en la cruz, un centurión romano lo reconocerá como HIJO de Dios. Con sus palabras, con sus actitudes, con sus acciones, Jesús manifiesta quién es Dios Jesús hace concreta en su persona la salvación de Dios a favor de los hombres

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para librarlos del mal que los aflige. La frase de 7,37 resume el tenor de vida de Jesús y su misión: Todo lo ha hecho bien. Hace oír a los sordos y hablar a los mudos. Por eso también he elegido la frase como título de este libro.

e) El Reino de Dios

Jesús viene a anunciar la llegada del Reino de Dios. Es más, él es el ejecutor del reinado de Dios en el mundo. El concepto hunde sus raíces en la antigua idea de que Dios es rey del mundo, tal como lo cantan los salmos (cf. Salmo 93; 96; 97; 98; 99). Ese reinado de Dios sobre el mundo se ha visto eclipsado en el presente por la presencia

del mal, sea el mal físico o el mal moral, pero sobre todo el mal político de la opresión del pueblo de Dios por potencias gentiles. La apocalíptica interpreta que este obstáculo al reinado de Dios en el mundo se debe

al poder que Satanás ha adquirido temporalmente. Pero Dios restable-

cerá su reinado por medio del Mesías. Entonces llegará el tiempo en que las personas se verán libres de las enfermedades corporales que los aquejan, de los disturbios psíquicos que los enajenan, de la injusti- cia que subyuga, del pecado que pone en rebeldía contra Dios y de la muerte que interrumpe la comunión de vida con Dios.

Jesús anuncia que ese reinado de Dios ya es inminente. Ya ha llegado el tiempo en que Dios comienza a reinar. La novedad del men- saje de Jesús es que este inicio no se realiza desde la fuerza y el poder que avasalla y derrota a los poderes humanos, sino desde la invitación

a la conversión. Ciertamente Jesús utiliza el poder de Dios para vencer

a Satanás y arrancar de sus garras a las personas que sufren enferme-

dades, discriminación y opresión. Pero Jesús no invoca la condena del juicio inminente sobre los hombres y mujeres, sino que invita a todos

a convertirse para ser admitidos y recibir el reinado de Dios. En última instancia el reino de Dios quedará inaugurado y abierto a la plenitud cuando Jesús resucite. La plenitud llegará cuando Jesús, como Hijo del Hombre en la gloria, vuelva al final de los tiempos a rescatar a los elegidos.

El evangelio utiliza la expresión "reino de Dios". No se trata tanto de un espacio o ámbito en donde o sobre el que Dios ejerce su gobierno, sino que es más bien la autoridad y gobierno que Dios ejerce sobre el

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mundo. Es verdad que hay algunos pasajes en donde la expresión tiene sentido espacial, como cuando se habla de "entrar en el reino de Dios". Pero aún en ese caso se trata de entrar en aquel ámbito o en aquella situación en la que se reconoce el gobierno de Dios para someterse a él.

El gran anuncio, la buena noticia, el Evangelio es que el Reino de Dios llega. En este comentario escribimos Evangelio con mayúscula para referirnos al mensaje de Jesús, escribimos evangelio con minús- cula, para referirnos a la obra escrita.

4. Autor y circunstancias de composición

Realmente importa poco saber quién compuso esta obra para en- tenderla. El título que atribuye la obra a Marcos no pertenece al origi- nal, fue añadido después. Eso significa que desde muy antiguo esta obra se atribuyó a un tal Marcos. ¿Lo conocemos?

Conocemos a un Juan Marcos, residente dejerusalén (Hechos 12, 12), quien después acompañó a Bernabé y a Saulo hasta Perge de Panfilia en el primer viaje misionero (Hechos 13,5.13). Esto motivó que cuan- do Bernabé y Pablo iban a iniciar el segundo viaje misionero, y Bernabé insistiera en llevar a Juan Marcos, Pablo se opusiera porque los había

dejado en Perge la vez anterior.

llegó a tal punto que Bernabé y Pablo tomaron caminos diversos:

Bernabé se fue con Juan Marcos a Chipre y Pablo se llevó a Silas por la

región de Siria y Cilicia (Hechos 15, 37-39).

No volvemos a saber más de este personaje en los Hechos de los Apóstoles. Sin embargo, Pablo menciona a Marcos, el primo de Bernabé, como uno de los dos conversos del judaismo que colabora con él en el trabajo por el reino de Dios, cuando escribe la Carta a los Colosenses (4, 10-11). En la despedida de la Primera carta de San Pedro, el autor envía saludos de parte de "Marcos, mi hijo" (1 Pedro 5, 13). Envían el saludo desde Babilonia. Se entiende que se refiere a Roma y que si llama a Marcos su hijo es en sentido metafórico o espiritual.

De modo que la discusión entre ellos

Es verosímil que el Marcos del que se habla en Colosenses sea el mismo que el que mencionan los Hechos por el parentesco y la rela- ción con Bernabé. Es una suposición aceptada, que el Marcos de quien habla san Pedro es también el mismo.

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Puesto que no hay otro Marcos conocido en la antigüedad apostó- lica, a este Marcos, compañero de Pablo y después de Pedro es a quien se le atribuye la autoría del evangelio. Los testimonios más antiguos que nos han llegado, el de Papías en el siglo II, atribuye ya este evange- lio a Marcos, de quien hace portavoz de san Pedro y recolector de sus memorias.

Según estos datos, Marcos era judío oriundo dejerusalén, un hom- bre solvente, en cuya casa se podía reunir la comunidad para orar; estuvo relacionado con gente tan importante como Bernabé, Pablo y Pedro; después estuvo asociado a san Pedro en Roma. Era un hombre capacitado para poner por escrito la tradición en torno a Jesús. La presencia de vocablos árameos y latinos en la narración se explicaría por los diversos influjos culturales que recibió. La obra estaría redacta- da en Roma, quizá después de la muerte de san Pedro. Sin embargo el conocimiento de estos datos contribuye poco a comprender mejor el texto del evangelio.

B. La tarea del intérprete

Un comentario a una obra literaria consiste en la exposición que un lector hace de lo que él entiende del texto que comenta. Es un apoyo o auxilio que ese lector ofrece a otros lectores del mismo texto, porque posee conocimientos, familiaridad con la obra o sensibilidad literaria para descubrir en ella un significado mayor que el que pueda descubrir el lector que carezca de esos atributos.

Un comentario consta de varios elementos. Si el texto no posee una organización explícita, el lector debe comenzar por mostrar cómo entiende él que el texto ha sido organizado. Luego debe indicar cómo esa organización del texto está al servicio de un sentido global y final- mente debe indicar cómo las partes diversas del texto contribuyen a la construcción del significado global del texto en cuestión. Un comenta- rio dice claramente lo que en el texto ha quedado implícito o no dicho, según la famosa expresión del filósofo Martin Heidegger.

Cuando un intérprete comenta un texto propone una interpreta- ción, no la única posible. Por eso existe una pluralidad de comenta- rios. El lector puede haber tenido una comprensión diversamente

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matizada de algunos pasajes, o puede proponer su lectura desde pre- supuestos y metodologías distintas de lectura o puede incluso tener en cuenta audiencias diversas Todos estos condicionantes cambiaran el tenor y resultado de la interpretación Naturalmente, esa variabilidad semántica o de significado de un texto se realiza dentro de un limite que propone el mismo texto Habrá sentidos que no son de ningún modo admisibles porque no caben dentro del ámbito significativo del texto, habrá sentido posibles, otros probables y algunos firmes Esto se debe a que hay elementos del texto que se prestan a una mayor flexibilidad hermenéutica que otros Aquellos elementos del texto que parecen menos definidos, son los que se prestan a mayor variabilidad exegetica

Se podría pensar que esa variabilidad semántica del texto no es admisible, pues el autor que lo escribió tendría un solo significado en mente Eso es verdad si pudiéramos consultar al autor, pero en mu- chos casos, no es posible pues el texto es antiguo, su autor ya no vive, no existen otras obras del autor con las que podamos comparar signi- ficados Sin embargo, ademas del autor que escribió el texto, existe otro tipo de control semántico Es la tradición hermenéutica o la histo- ria de la interpretación de ese texto

El interprete de un texto antiguo no es el primer lector, sino que esta en deuda con los lectores que le precedieron Muchas de las cosas que diga sera el resultado de situarse dentro de una tradición herme- néutica, de la que recibe significados, aplicaciones y comprensiones tradicionales del texto Si se trata de un texto normativo dentro de una comunidad, el lector no puede pretender ofrecer un sentido discrepan- te o contrario a la practica de vida de la comunidad y puede incluso recibir indicaciones sobre el sentido a partir del uso y aplicación que el texto ha tenido en la comunidad Esto ocurre principalmente con los textos legales y con los textos religiosos En el caso de los textos bíbli- cos, esa tradición hermenéutica es la fe y la vida de la Iglesia Esto no significa que el interprete no pueda ofrecer perspectivas nuevas, sino que la recepción de su comentario dependerá en muchos casos de que su interpretación se ubique en continuidad con la tradición recibida

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I. COMIENZ O DEL EVANGELI O

(1,1-20)

A. Ministerio de Juan el Bautista (1 , 1-8)

La frase inicial del relato, comienzo del Evangelio de Jesús, Mesías,

Hijo de Dios, podría entenderse en el sentido de que en ese punto co- mienza una obra llamada evangelio de Jesús Pero no es ese el sentido

del texto Las

recibieron ese nombre en el siglo II, y ninguna de ellas se designa a sí

misma con ese titulo

obras que nosotros conocemo s hoy como "evangelios"

La palabra "evangelio", significa literalmente "buen anuncio", "bue-

na noticia" y se utilizaba antiguamente en un contexto secular para significar una buena noticia tal como la victori a en la guerra (cf 2 Samuel 18, 19 20 27) Pero en el libro del profeta Isaías el término tiene un sentido teológico anuncia que el reinado de Dios esta cerca, que Dios ha comenzado a reinar, y que por lo tanto la liberación del cautiverio babilónico ha terminado (cf Isaías 52, 7 , 40,9 , 60,6, 61,1-2) Los tra- ductores griegos de Isaías utilizaron en estos pasajes la palabra euangehon, de la que deriva nuestro termino "evangelio" En boca de Jesús, la palabra designa su propia predicación, su propio anuncio de que el Reino de Dios esta cerca y urge convertirse para acogerlo como es debido Finalmente, los cristianos del siglo I la utilizaron para refe-

rirse a su anuncio Jesucristo, muerto

de la oferta del perdón d e los pecados por la fe en y resucitado Asi la emple a san Pablo en sus cartas

(cf Romanos 1,1 16, Galatas

Lo que se quiere indicar mas bien con ese primer versículo del evangelio según san Marcos es que la buena noticia sobre Jesús co- menzó con la predicación de Juan el Bautista, tema del que va a hablar de inmediato Ese punto de vista lo encontramos también en el discur- so de san Pedro en casa de Cornelio En el curso de su explicación san Pedro alude a la figura de Jesucristo y pone el inicio de la buena nueva

1, 6-7

11, et c )

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precisamente con el bautismo que practicaba Juan (Hechos 10, 37) El comienzo u origen de la buena nueva es el ministerio del Bautista Asi lo reconocerá Jesús, quien no solo aceptara recibir el bautismo de Juan, sino que cuando sea cuestionado por los dirigentes judíos acerca de la autoridad con que el actúa, condicionara su respuesta a que los diri- gentes judíos expliquen con que autoridad actuaba Juan (11, 27-33) La misma autoridad, la de Dios, actuaba en los dos, pero de diversa manera

El ministerio de Juan se realiza de acuerdo con la Escritura Mar- cos alude a dos pasajes, uno de Malaquias 3,1 y otro de Isaías 40,3 Cita ambos pasajes como si los dos procedieran de Isaías En ellos se indica que Dios enviara a un mensajero por delante del Mesías para prepararle el campo de acción Ese mensajero es Juan el Bautista que, con su invitación a la conversión, prepara el ministerio de Jesús que anuncia la llegada inminente del reinado de Dios

Juan predica un bautismo de conversión Es decir, invita a las per- sonas a convertirse, y ellas reciben el bautismo como signo de su vo- luntad de cambiar de vida a la espera del reinado de Dios La gente confiesa sus pecados y recibe el bautismo como signo de su conver- sión, de que desea purificarse de las faltas cometidas Se trata de un rito al margen de los ritos purificatorios del Templo y de todos los ritos de expiación y perdón de la liturgia oficial Ademas, según san Marcos, Juan anuncia la llegada de otro que bautizara con Espíritu Santo, es decir, que concederá de parte de Dios el Espíritu que santifica Este es sin duda un vocabulario cristiano, que evoca el propio bautismo cris- tiano como sustituto del bautismo de Juan Quien recibe este bautis- mo con Espíritu Santo entra a participar de las realidades definitivas de la salvación No es este el lugar para debatir la cuestión histórica, si el bautismo cristiano tiene o no su origen en el bautismo de Juan Pero si podemos afirmar que con esta sentencia que san Marcos pone en boca de Juan el Bautista, el ha declarado al bautismo cristiano el susti- tuto definitivo del bautismo de conversión

Toda Judea y Jerusalen acude al llamado de Juan El radio geográ-

Cuando el evangelista describa

el radio de influencia de Jesús, por ejemplo en 3, 7-8 marcara un circu-

fico de acción es realmente limitado

lo mucho mas amplio

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Juan viste y come de un modo del todo peculiar, que lo marca como uno que ha roto con las costumbres urbanas No viste con tela tejida y vestidos cortados y cosidos, sino con pelo de camello, es decir, con una piel de camello atada a la cintura con un cincho de cuero Su comida tampoco es producto del cultivo humano y de los procesos culinarios, sino que se alimenta de insectos y miel silvestre Esa ruptu- ra y distanciamiento con el mundo lo marca como un hombre de Dios Su estilo de vida indica que no obtiene ninguna ventaja ni riqueza per- sonal de su ministerio y servicio Esto es un signo de credibilidad

B. Bautismo y prueba d e Jesús (1, 9-13)

Marcos introduce a su personaje principal de la manera mas so- bria No señala fechas, ni da nombres de gobernantes que nos permi- tirían situar la cronología de Jesús Tampoco indica el linaje o parentes- co de Jesús Las dos únicas referencias son que mientras Juan ejercía su ministerio (referencia temporal) llego también Jesús que procedía de Nazaret en Galilea (referencia geográfica)

Con la mayor naturalidad también nos dice que Jesús recibió el bautismo, sin detenerse a aclarar las dificultades que tendrían sus lec- tores, quienes se preguntarían como recibió Jesús un bautismo de con- versión, si no tenia pecados de que convertirse o que motivaciones tendría Jesús para actuar asi Esas preocupaciones las tiene Mateo, quien introduce un dialogo entre Jesús yjuan acerca de la oportunidad

o conveniencia de la acción (cf Mt 3 , 13-15)

En realidad Marcos piensa que no tiene que aclarar nada de esto, porque el bautismo de Jesús fue del todo distinto del bautismo que recibían las demás personas Si para los demás el bautismo significa- ba una ruptura en sus vidas, la conversión que prepara el camino del Señor, para Jesús su bautismo lo constituyo en su misión, lo manifestó como el Hijo de Dios esperado El cielo se abrió y se estableció la comunicación entre la morada de Dios y la tierra El Espíritu Santo bajo sobre el para que, de allí en adelante, pudiera otorgarlo a los de- mas y Jesús escucho la voz de Dios que lo proclamaba su Hijo amado

Inmediatamente el Espíritu que acababa de recibir lo impulso a re-

tirarse al desierto

Allí se sometió a ser probado por Satanás, es decir,

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confronto al adversario del reino de Dios en su propio territorio, el de- sierto, por cuarenta días Ese dato cronológico significa que la prueba fue intensa, amplia, total La prueba consistió en que vivía con las fie- ras, que amenazan la integridad y la vida de las personas Las fieras infunden temor, entre ellas habitan espíritus impuros que enajenan al hombre de sus facultades y lo degradan al estado salvaje Marcos no dice que Jesús ayunara durante este tiempo, sino que los angeles de Dios le servían Los poderes malignos no se apoderaron de el Se man- tuvo en su condición de HIJO Por eso permaneció incólume y pudo salir de allí a anunciar que efectivamente el reino de Dios estaba cerca

C. Predicación y primeros discípulos (1, 14-20)

Juan el Bautista, nuevamente, marca el tiempo de Jesús Después de su captura, Jesús se retira a Galilea y comienza su ministerio de predicador itinerante Cuanto tiempo transcurrió desde que recibió el bautismo hasta que comenzó a predicar, no se nos dice Evidentemen- te no es importante Pero la secuencia si Jesús entra en acción a partir del momento en que Juan esta inhabilitado en la cárcel Juan concluye su misión de preparar el camino al Señor y Jesús inicia su tarea

Jesús anuncia la buena noticia de Dios, el "evangelio" El mensaje de Juan no recibe ese nombre, el de Jesús si Este mensaje de Jesús se debe entender no solo como el mensaje que el pronuncio en su tiem- po, sino como el mensaje que Jesús, a través del evangelista, anuncia a los lectores Por lo tanto, el significado del anuncio de Jesús no se alcanza tratando de reconstruir lo que sus palabras pudieron significar en su momento, sino lo que significan en la pluma del evangelista y en los oídos de sus lectores

Su mensaje contiene cuatro elementos El primero es que se cum- plió el plazo Los apocalipsis dividían la historia humana en plazos y periodos La visión de la estatua en el libro de Daniel es un ejemplo sencillo de como se visualizaba la historia (cf Daniel 2,31-47) El ulti- mo periodo de la historia es un tiempo de salvación Jesús anuncia que ha llegado ya y que por lo tanto hay que adoptar las actitudes conducentes para aprovecharse de el Este tiempo de salvación co- menzó con Jesús y sigue siendo una oferta abierta para los lectores actuales del evangelio

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El reino de Dios se ha acercado En sentido negativo eso significa que el reino de los hombres y sobre todo el reino de Satanás que go- bierna a través de hombres perversos ha llegado a su fin En sentido positivo esto significa que a los hombres se les ofrece la oportunidad de acogerse al gobierno de Dios Dios no impone este gobierno, hay que aceptarlo No se realiza a través de las armas, sino a través de la persuasión moral y el crecimiento de la fe

Conviértanse Es decir, dejen de prestar sus vidas para ser agentes del mal y pónganse al servicio de la voluntad de Dios (cf Romanos 6,

19)

Crean en el Evangelio Esta es la contraparte

La conversión supo-

ne que uno se distancia de unas referencias para adherirse a otras El movimiento de conversión concluye con el acto de fe por medio del cual la persona acepta el Evangelio, el mensaje de Jesús y al mismo Jesús y a quien el representa (cf ITesalonicenses 1.9) Al lector de la obra, este pasaje le pide que disponga su estado de animo para acoger como palabra salvadora el relato que se va a narrar

Modelo de esa conversión nos lo ofrecen los primeros cuatro discí- pulos que Jesús llama Son dos pares de hermanos, Pedro y Andrés, Santiago y Juan Son pescadores Jesús los encuentra en su lugar de trabajo, a la orilla del lago de Genesaret, mientras repasan las redes Jesús los llama para que lo sigan, y ellos dejándolo todo, cambian de vida para siempre El narrador no se preocupa de describir el proceso por el que estos hombres llegaron a conocer a Jesús, se sintieron atraí- dos por su persona y su mensaje, hicieron el discernimiento y decidie- ron seguirlo Marcos destaca mas bien la radicalidad del cambio Y esto lo subraya con una frase que no tiene mucho sentido por lo que significan sus palabras sino porque expresa el reverso de la situación anterior Estos hombres que eran hasta este momento pescadores de peces serán de aquí en adelante pescadores de hombres Es inútil inten- tar averiguar que significa pescar hombres Mas vale fijarse que esa frase expresa el vuelco en la vida de estos hombres Han dejado de ser lo que eran, para iniciar un itinerario nuevo Esa es la experiencia que atestigua todo converso Soy un hombre nuevo, Dios me ha cambia- do Y sin embargo es la misma persona, que ya no se identifica con su historia pasada que ha quedado atrás, sino que se identifica con su proyecto futuro en compañía de Jesús

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Este es el origen y comienzo del Evangelio: la llamada a la conver- sión que anuncia Juan el Bautista para preparar el camino del que vie- ne detrás de él para bautizar con Espíritu Santo, la manifestación de Jesús, el Hijo de Dios que viene a confrontar a Satanás, y que convoca a hombres y mujeres a que le sigan, cambiando de vida para vivir con él para Dios.

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II

.

REVELACIÓN DEL REIN O (I , 21 -

4,34)

El evangelista se ocupa ahora de presentar a Jesús en sus primeras manifestaciones en obras y palabras. La imagen más impactante de

Jesús es la que nos trae en primer lugar. Jesús libera a los hombres de

la garra de Satanás y les devuelve la salud, les otorga el perdón de los

pecados. El tiempo de Jesús es una época privilegiada: Jesús se acerca

a los pecadores, se proclama el novio esperado y se declara Señor del sábado. Jesús sin embargo está solo. Su familia no lo comprende y sus adversarios lo acusan de ser agente de Satanás. Sin embargo él enseña los misterios del reino por medio de parábolas.

Los textos están agrupados por categorías: curaciones, el tema del ayuno o del sábado, las parábolas. Estas agrupaciones se remontan probablemente a las etapas anteriores a la redacción del evangelio, sin embargo ahora la secuencia impacta al lector que no acaba de asonrv brarse ante una sentencia de Jesús para leer de inmediato la siguiente. El pasaje central de toda esta segunda parte es Me 3, 22-30 en el que se plantea la cuestión del origen del poder de Jesús para combatir a Sata' nás y se plantea la cuestión de la fe necesaria para acoger a Jesús como el que vence y derrota a Satanás.

A.

Manifestación del Reino:

(1,21 -2,12 )

victoria sobre Satanás

Marcos ha engarzado un conjunto de relatos de curaciones, que tienen lugar en Cafarnaúm y sus alrededores. Es más, las indicaciones de tiempo al comienzo de las tres primeras pericopas dan a entender que se trata de la actividad de Jesús desde un sábado por la mañana hasta la madrugada del día siguiente. Jesús sale de gira por Galilea, cura a un leproso y regresa a Cafarnaúm para manifestarse como aquel que además de curar puede perdonar los pecados.

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1. Curación de un endemoniado (1, 21-28)

Jesús realiza su primer acto de poder contra Satanás en una sina- goga. Es un sábado, pero a diferencia de lo que ocurrirá en 3,1-6, donde Jesús será rechazado por curar a un hombre en sábado, este tema del sábado no tiene ahora ninguna importancia. El sábado ha sido elegido porque es el día en que se reúne la congregación. Jesús se pone a enseñar a los asistentes, según la libertad que existía en aquel tiempo para dar oportunidad a maestros itinerantes a exponer su ex- plicación de la Escritura. La gente admira la autoridad con que propo- ne su enseñanza, porque no imita a los maestros de la Ley, que recu- rrían a la autoridad de la Escritura para refrendar sus palabras. Jesús habla con autoridad propia.

Llama la atención, sin embargo, que Marcos no inserte en este lugar un breve resumen de la enseñanza de Jesús. La autoridad de las palabras con que enseña se va a demostrar más bien por medio del relato de una expulsión de un espíritu inmundo. La autoridad de las palabras no consiste en su habilidad retórica, en su fuerza persuasiva, en su profundidad discursiva, en su erudición bíblica. La autoridad de las palabras de Jesús consiste en que con ellas Jesús es capaz de liberar al hombre de los males que lo tienen prisionero.

Para muestra, un ejemplo. En la sinagoga está presente un hom- bre con un espíritu inmundo, uno de los tantos agentes de Satanás, que se pone a vociferar en tono desafiante frente a Jesús. El espíritu reconoce claramente a Jesús de Nazaret como el Santo de Dios y sabe que tiene por misión la destrucción de su imperio sobre el hombre. Los espíritus tienen conocimiento superior al humano, por eso pueden subyugar al hombre y pueden conocer también a Jesús y su misión. Jesús lo manda callar con fuerza, con energía, con autoridad. Le orde- na salir del hombre. Retuerce al hombre, pero lo abandona, dejándolo en su sano juicio, dueño de sí mismo. La gente se admira y se alegra. Hay esperanza, hay posibilidad de verse libre de todos los males. Sata- nás y sus espíritus cómplices tienen sus días contados. Ha llegado la liberación. ¡Una doctrina nueva con autoridad! Manda a los espíritus impuros ¡y le obedecen!

La autoridad de la doctrina expulsa espíritus impuros pues con la doctrina nueva encuentran las personas la liberación de sus males y la esperanza del futuro. A partir de este momento, la fama de Jesús se

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extiende por toda Galilea. El lector se siente motivado para prestar atención a la persona de Jesús y su enseñanza.

2. Curación de enfermos (1,28-34)

El siguiente episodio nos muestra a Jesús como sanador de enfer- mos. La curación del endemoniado en la sinagoga no es un caso úni- co, sino que es un caso ejemplar. Ese poder, que se manifestó de manera poderosa en ese caso visible, actúa también a favor de los enfermos innominados que vienen a Jesús desde todos esos lugares por donde se ha extendido su fama.

Jesús se dirige a casa de Pedro, donde su suegra yace enferma con

fiebre, y la cura.

cios domésticos y se pone a trabajar para atenderlos.

La curación es real porque enseguida asume sus ofi-

Por la tarde de ese día, ya es una multitud la que se agolpa a la puerta de la casa. Son sobre todo enfermos y endemoniados. Ellos encuentran en Jesús la liberación de sus males y la recuperación de la salud y la vida restablecida en su vigor. Es la experiencia personal de la salvación.

Jesús no deja que los espíritus impuros, que lo conocen, hablen. Esta es otra manera de demostrar que tiene poder sobre ellos. Mien- tras que si ellos lo nombran reivindican cierta pretensión de poder sobre el mismo Jesús. Conocer el nombre del adversario permite utili- zar poder en su contra para doblegarlo. Jesús ni siquiera necesita sa- ber el nombre. Le basta callarlos.

3. Por Galilea (1, 35-39)

Pasada la noche, muy de mañana, Jesús se retira a orar. De la comunión con Dios le viene a Jesús su poder sobre el mal. El Hijo actúa en estrecha fidelidad al Padre. Pedro va a buscarlo con el fin de traerlo a casa, pues otros muchos enfermos lo esperan, jesús en cam- bio propone visitar otros pueblos y aldeas de Galilea, para predicar allí también, pues para eso he venido. Jesús es un predicador itinerante, que no espera que lo vengan a buscar, sino que va en busca de quienes necesitan que él los salve de los males que los afligen.

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4. Curación de un leproso (1, 40-45)

Esta curación no tiene ubicación precisa y en el contexto del relato da contenido a la gira que Jesús realiza por Galilea. Esta vez Jesús cura

a un leproso. Este es el único caso de purificación de lepra en este

evangelio. Esta es otra gran aflicción que requiere salvación. El lepro- so es el hombre excluido de la convivencia humana y del culto a Dios, debido a que sufre una afección cutánea. Es el hombre marcado como impuro. Representa a todos los estigmatizados por enfermedades te- mibles a los excluidos por pertenecer a una raza o cultura. Jesús los rehabilita de dos maneras. En primer lugar, ante la pregunta de si Jesús quiere limpiarlo, responde con un sí rotundo. Detrás de la pre- gunta late la inquietud de si el leproso, rechazado por todos, puede esperar ser acogido por Jesús. En segundo lugar, Jesús remueve la causa de la exclusión y envía al hombre a que su reintegración a la convivencia y al culto sea certificada por el funcionario encargado. Jesús, por lo tanto, también hace valer la fuerza del reino de Dios para la superación de la exclusión y el restablecimiento de la fraternidad.

El v. 45 es confuso en el original griego, pues no está claro a quién

se refiere el sujeto del verbo. Puede ser el leproso, quien en este caso desobedece la orden de Jesús de no decir nada a nadie sobre lo ocurri- do. El sujeto puede ser también Jesús, que después de despedir al leproso para que vaya al sacerdote, reemprende la tarea de anunciar el Evangelio por todas partes, de modo que ya no puede entrar a los pueblos abiertamente a causa del tumulto que se forma con su arribo,

y debe permanecer en lugares deshabitados a donde llega la gente a buscar curación.

5. Curación de un paralitico

Con este episodio concluye la presentación de Jesús. Enseña con autoridad, tiene poder sobre los espíritus inmundos, cura a los enfer- mos, limpia a los leprosos e incluso es capaz de perdonar los pecados.

Jesús regresa a Cafarnaúm. Se corre la voz de que está en casa y como en aquel primer día, se congrega tanta gente que ni siquiera en la puerta hay lugar. Jesús se pone a enseñar.

y perdón

de pecados

(2, 1-12)

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En esto cuatro hombres traen a un paralitico en una camilla, osten- siblemente para que Jesús lo libre de la parálisis. Al no poder acercarse a Jesús recurren al extremo de remover la cubierta del techo y descol- garlo desde ahí de modo que quede delante de Jesús. Jesús se admira de la fe, tanto de los que lo cargan como la del hombre paralitico. Jesús se dirige al paralítico. Lo que todos esperaban es que Jesús dijera las palabrasdelv.il . Esa sería la continuación esperada del relato. Ocu- rre sin embargo algo completamente fuera de toda previsión. Jesús

Hijo, tus pecados

quedan perdonados.

Otros hombres santos podrían quizá realizar, con el poder de Dios, algunas de las curaciones y exorcismos como los que Jesús ha realiza- do hasta ahora. Pero lo que nadie habría osado decir es declarar que los pecados de alguien han sido perdonados. En el judaismo existían oraciones para pedir perdón, sacrificios expiatorios por las faltas y pe- cados cometidos, días penitenciales para implorar la absolución de Dios. Pero en ningún momento el penitente arrepentido oía que alguien de- clarase que sus pecados le quedaban perdonados. Ahora, sin que el hombre paralítico lo haya pedido, sin que nadie lo implore, Jesús de- clara que los pecados del hombre paralítico quedan perdonados. Es una oferta gratuita, sin que medie expiación ni sacrificio a los que se pueda atribuir la adquisición de la absolución de parte de Jesús. Es algo inaudito.

pronuncia las palabras de la segunda mitad del v. 5:

Los maestros de la Ley allí presentes son los primeros en captar la osadía. Para sus adentros hacen el comentario. Este hombre cruzó la raya y traspasó los limites. Blasfema. Asume funciones que no le com- peten y que son exclusivas del poder de Dios. ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?

Jesús, con conocimiento sobrehumano, intuye los pensamientos de estos hombres y lanza el desafío. Ciertamente declarar con pala- bras que los pecados de un hombre le han sido perdonados puede parecer una extralimitación de poderes. Además no hay modo de com- probarlo. Pero si el perdón se realiza por el poder de Dios, por ese mismo poder se otorga también la salud. Dios no va a permitir que Jesús tenga poder para curar, si se extralimita y pretende tener poder para perdonar. Luego si Dios le concede el poder para curar al paralíti- co, esa será la prueba visible de que le ha dado poder para realizar

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también lo invisible Jesús entonces le ordena al paralitico levantarse, tomar su camilla y marchar a su casa Para que ustedes sepan que el Hijo del Hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra El hom- bre se levanta, toma su camilla y se va Todos se quedan admirados, dan gloria a Dios y constatan que ¡esto no lo habíamos visto nunca!

Efectivamente esta es la gran novedad de Jesús Si Juan el Bautista anunciaba la conversión, Jesús llega ofreciendo el perdón El reino de Dios comienza a realizarse como un don que otorga a los hombres el perdón de los pecados, para que vivan una vida nueva Esta acción divina realizada por Jesús lo manifiesta como Hijo de Dios

B. Manifestación del Reino: actitudes (2, 13 - 3,12)

Algunos indicios que hacen pensar que aquí puede comenzar una segunda sección es el hecho de que Jesús vuelve a la orilla del mar y llama a un nuevo seguidor Ya no hay mas relatos de curaciones indi- viduales (excepto en 3,1-6, donde la cuestión central no es el milagro, sino el sábado) Jesús ahora enseña, muestra con su conducta nuevas actitudes frente a las practicas judias del ayuno y del sábado

/. Comida con pecadores (2,13-17)

Jesús vuelve a la orilla del lago, la gente lo rodea y les enseña

Al

pasar, tal como había hecho con los dos pares de hermanos al princi- pio, ve a un hombre llamado Levi, que realiza su trabajo, lo llama, y este con la misma prontitud de animo que los cuatro primeros, deja todo cuanto hacia y se dispone a seguir a Jesús En el evangelio según san Mateo, este personaje se llama Mateo y figura luego en la lista de los Doce En san Marcos ya no se vuelve a hablar mas de el Lo pre- senta como hijo de Alfeo, pero en la lista de los Doce, el hijo de Alfeo se llama Santiago (3,18) En realidad estos detalles no importan mucho en el relato, pues de lo que se trata en realidad no es de narrar una vocación, sino de mostrar la actitud de Jesús para con los pecadores Este pasaje desarrolla el tema abordado en el último episodio de la sección anterior

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Leví es un "cobrador de impuestos" y como tal colaborador con el imperio romano que ocupa la tierra de Israel y somete al pueblo judío Ademas ejerce una profesión no sólo de inconveniencia política, sino también de pésima reputación social Los "cobradores de impuestos" se aprovechaban de su oficio para cobrar de más y enriquecerse ilícitamente Son corruptos notorios Jesús sin embargo después de llamarlo, acepta una comida en su casa, donde se junta con otra gente de la misma baja reputación, pues lo seguían muchos

Unos maestros de la Ley cuestionan a los discípulos en torno a la conducta del maestro. Esto parece una incongruencia, pues si era malo que Jesús se juntara con publícanos, ¿qué hacían los maestros de la ley en ese lugar para darse cuenta de lo que hacía Jesús? En realidad estos personajes aparecen en el relato de san Marcos como los adversarios Representan el punto de vista tradicional, cuyas objeciones sirven para poner de relieve la novedad de las actitudes de Jesús Según la menta- lidad judia clasica, un hombre santo no se junta ni frecuenta a pecado- res, pues contrae impurezas rituales y atrae sobre su persona la mala fama

Jesús, al responder, enuncia el principio que guía su conducta. Lo hace por medio de una sentencia sapiencial, que luego interpreta como explicación de su actitud Necesitan el médico los enfermos, no los sa- nos He venido a llamar a los pecadores, no a losjustos. Con este cambio

de perspectiva, ya no son los pecadores los que toman la iniciativa para acercarse a Dios, es Dios quien se acerca a ellos a través de Jesús, para llamarlos a la conversión, perdonarlos y hacerlos justos Frente a la mentalidad tradicional que piensa que los justos son los que pueden acercarse a Dios, y deben conservarse tales para mantener el derecho

de aproximación

por su justicia y santidad el que se acerca a Dios, es Dios quien se acerca al pecador y lo hace justo y santo Jesús presenta así un nuevo

rostro de Dios Dios desbarata las convenciones sociales de exclusión y recrea una nueva fraternidad, en la que todos son hijos del mismo Padre

a Dios, Jesús invierte los términos No es el hombre

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2. El ayuno y el novio

(2,18-22)

La presencia de Jesús en una comida, trae a la memoria del evan- gelista el tema del ayuno. El relato está contado desde la perspectiva de los lectores cristianos, que se preguntan si es legítima la práctica del ayuno en la Iglesia, ya que no hay recuerdo de que Jesús practicara el ayuno o lo prescribiera. Mientras los discípulos de Juan y los fariseos practicaban el ayuno, Jesús y los suyos no lo hacían. Esta omisión, además, proyecta la imagen de que Jesús no es muy piadoso.

Jesús responde con una sentencia metafórica: los invitados a la boda no ayunan mientras el novio está con ellos. Jesús recurre a esta imagen del novio y de las bodas para referirse a sí mismo y al tiempo de su vida en la tierra, porque esa metáfora era usual para describir al Mesías y a los tiempos mesiánicos. Aunque Marcos no tiene ninguna otra alusión a Jesús en términos nupciales, son conocidas las parábolas que evocan al Mesías como novio y al reino de Dios como un banquete nupcial (cf. Mateo 22, 1-14; 25, 1-13). Tampoco es casualidad que el primer milagro de Jesús según el evangelio de san Juan tenga como marco un banquete de bodas y el milagro de Jesús consista en mejorar la calidad de la fiesta nupcial (cf Juan 2, 1-12). El tiempo de Jesús es el tiempo de las bodas.

Sin embargo, cuando el novio les sea arrebatado, sus discípulos ayu- narán. La frase justifica asi la práctica del ayuno en la Iglesia, aunque tal práctica no se remonte a Jesús mismo. La frase también alude de manera velada a la forma violenta de la muerte de Jesús, aunque en este punto del relato este no sea un tema que el evangelista desea subrayar.

El ayuno es una forma de oración que implica al cuerpo. El ayuno debilita al cuerpo, hace sentir la fragilidad y la fatiga humana. Expresa que la fuerza y el aliento de vida verdaderos no proceden del mismo orante, sino de Dios. El ayuno es una toma de distancia, no sólo de la comida, sino de las satisfacciones corporales y temporales, para centrar la atención en aquel de quien esperamos la alegría y el gozo duraderos.

Jesús añade dos sentencias para ilustrar su posición en torno al ayuno. Están tomadas de la experiencia de la vida cotidiana. No se toma un pedazo de tela nueva, sin lavar, para remendar un vestido viejo. No se pone vino nuevo sin fermentar en odres viejos, que han

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perdido la elasticidad. De igual modo no se puede tomar la novedad del Evangelio para pretender expresarlo y vivirlo a través de institucio- nes antiguas como el ayuno y el sábado (del que hablará enseguida). Las prácticas religiosas y piadosas judías no son capaces de expresar la vida del Evangelio. Serán sustituidas por otras. El vino nuevo se echa en odres nuevos.

3. El Señor del sábado

La práctica del sábado se remonta a la antigüedad israelita. Cobró particular importancia durante el exilio, como distintivo religioso ju- dío. Hasta el día de hoy es una de las prácticas sagradas del judaismo. Es tan importante que su observancia está incluida en el Decálogo. Sin embargo Jesús adoptó una actitud renovadora ante la manera de en- tender su observancia en el judaismo. Este episodio y el siguiente son los dos relatos que nos transmite san Marcos para presentar la postura de Jesús en torno al sábado.

En el primer caso Jesús camina por unos campos sembrados de trigo en tiempo de la cosecha. Sus discípulos van con él. Es sábado. Ellos arrancan unas espigas y se las comen. Los fariseos protestan. (Esta presencia de espías fariseos en el campo siguiéndole los pasos a Jesús, muestra que se trata de una composición literaria con el fin de presentar el punto de vista tradicional, que Jesús va a rechazar.) El delito no consiste en que los discípulos estén robando el grano ajeno, pues la Ley permitía al transeúnte arrancar espigas para su consumo (cf. Deuteronomio 23, 26). Lo que no pueden hacer es cosechar en sábado (cf. Éxodo 32, 21).

(2J3-28)

Para responder Jesús recurre a un antecedente bíblico. Cuando en cierta ocasión David y sus hombres estaban de campaña y sintieron hambre, el mismo sacerdote responsable del santuario de Nob les dio a comer los panes de la presentación, que normalmente pueden ser consumidos sólo por los sacerdotes (cf. 1 Samuel 21, 1-7). Es decir, en ese caso no prevaleció la norma ritual, sino la satisfacción de una nece- sidad humana. Llama la atención que ese antecedente no tenga nada que ver con el sábado, sino con la transgresión de un precepto religio- so a causa de una necesidad humana. Por lo tanto, el caso del sábado es sólo un ejemplo de cuál debe ser la actitud cristiana ante los precep-

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tos meramente rituales y religiosos. Éstos están en función de las per- sonas. El sábado se instituyó a causa del hombre, no al hombre a causa del sábado. Pero Jesús añade todavía una sentencia más: De este modo, el Hijo del Hombre es Señor incluso del sábado. Es una conclusión de menor a mayor. Si el sábado se instituyó a causa del hombre, con mayor razón entonces el Hijo del Hombre dispone del sábado para interpretar su alcance, su significado y su cumplimiento.

De hecho este es el mandamiento del Decálogo que ha sufrido una mayor transformación de su significado en el paso del judaismo al cristianismo. Ha venido a significar que es necesario que las personas separen en su agenda diaria y semanal un tiempo para Dios. El hom- bre debe aprender a tomar distancia de su trabajo y de sus preocupa- ciones temporales para dedicarle tiempo a Dios. La Iglesia ha regla- mentado que como mínimo ese tiempo para Dios debe ser el descan- so dominical con la participación en la eucaristía. (Para la expresión "Hijo del hombre" consulte el comentario a 8,31-33).

4. Hacer el bien o hacer el mal en sábado

(3,1-6)

Un segundo episodio ilustra de manera todavía más clara el senti-

do del sábado.

debate en torno a lo que se puede o no se puede hacer el sábado.

Jesús está en una sinagoga. En tres ocasiones, Marcos sitúa una acción de Jesús dentro de una sinagoga (1,21; 3,1; 6,2). La mayor parte de las enseñanzas de Jesús tienen lugar en lugares abiertos o en la casa a sus discípulos. Cuando llegue a Jerusalén enseñará en el Templo, pero se debe entender que se situaba en uno de los atrios del Templo, donde la gente se podía congregar a su alrededor. ¿Tiene algún significado que Jesús enseñe en las sinagogas? Por una parte ese detalle indica que por parte de Jesús no había ninguna intención de romper con el judaismo. Por otra indica que Jesús se sitúa en aquel lugar donde tradicionalmente se exponía la enseñanza en torno a Dios y su Palabra, y da a sus palabras ese valor y sentido. En tercer lugar, de este modo también se indica que Jesús llevó el testimonio de su men- saje hasta el corazón de las instituciones en que se realizaba el culto a Dios y se transmitía la doctrina sobre Dios, a saber, el Templo y la sinagoga.

En sí mismo este no es un relato de milagro, sino un

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El ambiente es decididamente hostil. Dentro de la sinagoga Je- sús es espiado con el fin de encontrar una causa de qué acusarlo. En el v. 6 se dice que lo espiaban fariseos y herodianos, unos aliados extraños que vuelven a aparecer juntos en 8,15 y en 12,13. Herodes

y sus partidarios juegan un papel muy secundario como adversarios de Jesús.

Esta vez ya no se trata de una transgresión o falta de sus discípulos, que Jesús debe defender. Ahora se trata de un hombre innominado, que padece una atrofia de la mano. La acción de Jesús es totalmente

desinteresada. Jesús sabe que lo espían para acusarlo y toma el reto de frente. Le pide al hombre que se ponga de pie en medio de la sinagoga

y lanza la pregunta si es lícito hacer el bien aunque sea sábado o dejar

de ayudar a una persona porque es sábado. Al lanzar la pregunta Jesús cuestiona las prioridades de sus oyentes en el relato y el evangelista

cuestiona las de sus lectores. Los adversarios de Jesús callan. El silen- cio es una concesión. Es evidente que las personas están por encima de las normas rituales. Por lo tanto la hostilidad hacia Jesús a causa de

la libertad con que las interpreta no se debe a que Jesús sea un hombre

impío, que menosprecia las cosas santas. La animadversión hacia Je- sús surge de la envidia y de que se sienten cuestionados en su manera de entender la religión.

Jesús realiza la curación. Pero aún así, sus adversarios comienzan

a tramar su destrucción. Da la impresión de que esta decisión es de- masiado prematura. En realidad san Marcos nos indica de este modo

que Jesús fue un hombre que actuó siempre bajo la amenaza de muer-

te de parte de sus enemigos.

Pero a pesar de todo, Jesús permaneció

fiel a Dios, mostrando así que era su Hijo.

5. La muchedumbre

Sin embargo, también tiene Jesús admiradores y seguidores. Son gentes que proceden de los cuatro puntos cardinales y de los lugares más distantes. Desde Idumea, al sur de Judea y Jerusalén, y de Tiro y Sidón al norte de Galilea. De la TransJordania, pero también de la misma Galilea. Los discípulos le preparan una barca para que pueda hablarles con comodidad. Este recurso volverá a aparecer cuando pro- nuncie el discurso en parábolas (4, 1). Muchos lo tocan y quedan cura-

sigue aJesús

(3,7-12)

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dos. Expulsa espíritus inmundos.

un conocimiento superior, y lo proclaman como Hijo de Dios.

Esta declaración en boca de los demonios es un reconocimiento de que su propio poder sobre la humanidad ha terminado. Ha llegado el que va a liberar a los hombres de las garras del mal. Ha llegado el Señor victorioso que los derrotará. Si los espíritus conocen quién es Jesús, los lectores del evangelio lo han aprendido de la fe de la Iglesia. Jesús muestra su poder sobre ellos mandándolos callar, orden que los espíritus inmundos acatan con la debida obediencia.

Ellos lo reconocen, porque poseen

C. Se definen los campos (3,13 - 35)

Jesús elige de entre sus seguidores a Doce hombres que tendrán como tarea realizar la misma misión de Jesús. Ellos van a actuar en su nombre. Sin embargo maestros de la Ley venidos desde Jerusalén a Galilea cuestionan el origen del poder de Jesús, lo que no es de extra- ñar, cuando hasta sus parientes lo creen fuera de sí. Jesús en cambio considera que su verdadera familia es la que escucha su palabra. Entre ellos se cuentan los Doce que ha elegido, que son ahora su familia en vistas del Reino de Dios.

/. Jesús elige a los Doce (3, J3'19)

Marcos nos presenta este episodio con toda solemnidad. Jesús sube a un monte. Es el lugar donde se toman decisiones con autoridad de Dios. De entre sus seguidores Jesús llama a los que quiso y se le acercaron, es decir, subieron al monte con él. Y los hizo Doce. La forma como está redactada la frase da a entender que los doce hom- bres a los que llamó, los constituyó en un grupo cuyo rasgo principal era ser precisamente doce. El número implica un proyecto tácito. Doce fueron también los hijos de Jacob de quienes los israelitas se conside- raban descendientes. Estos doce parecen ser origen de un nuevo pue- blo, que no se propaga por generación carnal, sino por la predicación del Evangelio y la victoria sobre el mal.

Jesús los elige para que estén con él, para enviarlos a predicar con poder para expulsar demonios, es decir, para realizar la misma tarea

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que realiza él. Es necesario subrayar cómo la tarea de Jesús y la de los Doce se describe con esos dos términos: predicar y expulsar demo- nios. Cuando Jesús los envíe en misión, esa será la tarea que les asig- ne. Esto puede ser visto en la perspectiva de que Jesús amplía su radio de acción a través de emisarios y representantes suyos, pero también,

y de manera más justa, puede ser visto en la perspectiva de la suce-

sión. Jesús piensa en los que continuarán su tarea cuando él ya no esté.

Los nombres de estos doce hombres aparecen siempre en un or- den casi invariable en las listas que se encuentran en el Nuevo Testa- mento. Los cuatro primeros son los dos pares de hermanos, que Jesús llamó al principio de su ministerio: Simón y Andrés, y los hijos de

Zebedeo, Santiago y Juan.

dos estos cuatro nombres refleja la importancia peculiar de Simón y los hijos de Zebedeo, pues Andrés está nombrado en cuarto lugar, se- parado de Simón. Los tres reciben un nombre nuevo. A Simón le puso el nombre de Pedro. A los hijos de Zebedeo los llama Boanerges, es decir. Hijos del Trueno. No nos indica Marcos ni el momento ni la motivación para estos cambios de nombre. Lucas, igual que Marcos, hace constar el cambio de nombre de Simón en el momento de la constitución de grupo de los doce (cf. Le 6, 14). Juan vincula el cambio de nombre de Simón con el momento de su primer encuentro con Jesús; además señala el nombre arameo, Kefas, e informa que su traducción es Pedro (cf. Juan 1,42). Mateo en cambio relaciona el cambio de nombre con el momento en que Simón reconoce a Jesús como Mesías. El cambio de nombre indicaría la función de Simón en la edificación de la Iglesia (cf. Mateo 16,18). En cuanto a los hijos de Zebedeo, el único que seña- la el cambio de nombre es Marcos, pero tampoco da explicaciones del motivo.

Sin embargo la forma como están enuncia-

Estos tres son los apóstoles más nombrados en este evangelio y los que gozan de la predilección de Jesús. Simón y los hijos de Zebedeo

serán testigos de tres episodios importantes en el ministerio de Jesús:

el único relato de resurrección de un muerto en Marcos (5,37); la trans-

figuración de Jesús (9,2), y la oración en el huerto de Getsemaní (14,33). Ellos, juntamente con Andrés, fueron los primeros que Jesús llamó y los testigos de la curación de la suegra de Pedro (1,29). Serán también los que le pregunten a Jesús acerca de los tiempos del fin (13,3). Pedro

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será quien se adelante a reconocer a Jesús como Mesías (8, 29), pero quien también sea rechazado por Jesús con el nombre de Satanás (8,33) cuando se oponga a la idea de que Jesús es un Mesías que debe pade- cer. Por otra parte Pedro será también el que se adelante a asegurarle a Jesús que él no lo abandonará cuando Jesús anuncia que todos deser- tarán (14,29) y el que negará conocer a Jesús cuando se vea cuestiona- do (14, 66-72), tal como Jesús se lo había predicho. Los hijos de Zebedeo pedirán a Jesús sentarse a la derecha e izquierda en el reino (10, 35- 41), ganándose asi la indignación de sus compañeros. Juan tendrá una fugaz intervención, cuando prohiba, a uno que no es del grupo, utilizar el nombre de Jesús para expulsar demonios (9,38).

El último de la lista es Judas Iscariote, del que se dice que fue quien lo entregó. Los otros nombres de la lista son los mismos que aparecen en el evangelio según san Mateo, con alguna leve alteración de orden. El apodo del último Simón, el Cañoneo, es el Mote en la lista de Lucas

En cambio, en lugar del Tadeo en las listas Marcos y Mateo,

(6,15).

Lucas nombra un tal Judas hijo de Jacob.

Estos Doce serán los enviados de Jesús.

2. Sus parientes

lo creen toco (3,20-21)

El contraste entre este episodio y el anterior no podría ser mayor. Mientras Jesús selecciona el grupo de sus seguidores en un proyecto de alcance escatológico, su familia piensa que está fuera de sí. A esta actitud de su familia, corresponde Jesús con una postura de suma indi- ferencia hacia su familia carnal (3, 31-35). En lo que se refiere al Reino de Dios no cuentan los vínculos de sangre, sino los de fe. Este cuadro se completa con el episodio de la visita de Jesús a Nazaret, cuando también sus paisanos lo rechazan (6, 1-6).

Mientras que los evangelistas Lucas y Juan, y en menor grado Mateo, nos presentan un cuadro muy benévolo de la familia de Jesús, Marcos presenta un cuadro muy duro. Debido al respeto que nos merece la familia de Jesús, sobre todo su Madre, sin duda alguna la perspectiva de fe en torno a la Virgen María debe tomar en cuenta todos los testi- monios bíblicos.

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Jesús regresa a Nazaret, pero al parecer no llega a su casa, pues sus parientes salen a buscarlo y a llevárselo porque piensan que está fuera de si. Solamente Marcos nos conserva este detalle. Su propósito no es, por supuesto, desprestigiar a Jesús, sino destacar la singularidad de Jesús. Su misión es algo que excede la comprensión meramente car- nal y requiere actitudes de fe, que sus parientes en ese momento no tienen.

3. Jesús y Satanás (3,22-30)

Los dos episodios que tienen que ver con la familia de Jesús sirven de marco a una controversia fundamental en el evangelio. ¿Cuál es el origen del poder de Jesús? ¿Actúa Jesús con poderes satánicos? El debate es medular en esta obra, pues el Evangelio se presenta como la victoria de Jesús sobre el poder de Satanás, por lo tanto, acusarlo de actuar en su nombre significa el rechazo de Jesús y de su misión.

A Jesús lo acusan de estar poseído por un demonio particular, Beelzebul, "el Señor de las Moscas". En la mente de los que acusan a Jesús, éste parece ser el nombre del jefe de las hordas satánicas u otro nombre de Satanás. La acusación reconoce que en Jesús actúan pode- res sobrehumanos, espirituales. Por otra parte, la acusación refleja la obstinación de los maestros de la Ley, que se niegan a reconocer que ese poder extraordinario podría ser divino, lo que los obligaría a creer en'Jesús.

Jesús podría haberse defendido indicando que con sus acciones realiza el bien, mientras que los demonios causan la opresión y enfer- medad de los hombres. Pero no sigue esa línea de argumentación. Jesús pone de manifiesto la falta de lógica de la acusación. Los maes- tros reconocen de forma explícita que efectivamente Jesús expulsa demonios, pero lo acusan de realizar esta tarea con poder satánico. Esto significaría, señala Jesús, que Satanás se está haciendo la guerra a si mismo. Pero Satanás es suficientemente astuto como para incurrir en su autodestrucción. En los vv. 24 al 26 Jesús ilustra su argumento con dos ejemplos y deduce la conclusión. Si los miembros de una familia o de una nación se dividen entre sí y pelean, acabarán destru- yéndose. Lo mismo Satanás.

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En el v. 27 Jesús propone su respuesta por medio de una parábola. Quien quiera entrar a la casa de un hombre para saquearla mientras él está dentro, debe primero inmovilizarlo, atarlo. Entonces podrá sa- quear la casa. Jesús ha entrado en la casa de Satanás, que según la concepción apocalíptica es este mundo, y lo ha atado, de modo que

ahora puede saquear la casa de Satanás, es decir, liberar a los hombres

y mujeres a quienes Satanás tenía subyugados. Jesús los libera del

mal. El evangelista no explica en qué momento ató Jesús a Satanás. Uno presume que quizá ese momento pudo ser el de sus tentaciones o quizá aquí hay un adelanto, y Satanás quedará atado con la resurrec- ción de Jesús.

Los adversarios de Jesús, al atribuir a Satanás el poder que actúa en Jesús, que no es otro que el Espíritu Santo recibido en su bautismo, blasfeman contra el Espíritu Santo. Fallan en reconocer el poder divi- no de Jesús. Esos no tendrán perdón jamás, pues no puede recibir perdón quien rechaza al autor del perdón y de la salvación mientras persevere en ese rechazo.

4. La verdadera familia

Estos versículos parecen ser la continuación del pasaje 3,20-21. Allá sus parientes salen a buscar ajesús. Aquí le avisan ajesús que sus parientes están fuera de la casa y lo buscan. Se menciona a la madre,

a los hermanos y hermanas, pero no se menciona al padre. El grado

de consanguinidad de estos hermanos con Jesús ha sido motivo de debate por siglos. La referencia se utiliza también para socavar el título de "Siempre Virgen" con que se honra a la Madre de Jesús en la Iglesia

católica. Sin embargo el modo correcto para proceder consiste en re- conocer que esas personas llamadas hermanos y hermanas de Jesús son parientes suyos, pero que ese parentesco debe explicarse con igual respeto a la tradición igualmente vigente en la Iglesia desde antiguo, que María no tuvo más hijos que Jesús. Para ello hay abundantes hipó- tesis, todas altamente especulativas, pues no hay datos suficientes para proponer una explicación irrefutable.

Los que

allí le rodean son su familia: El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermanoy mi hermana y mi madre. Este episodio no pretende tanto ser

deJesús

(3,31-35)

Jesús rechaza la importancia de esos vínculos familiares.

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un rechazo a su familia, sino más bien un reconocimiento de que en lo que concierne su misión, los lazos familiares no cuentan. En el Reino de Dios no tiene importancia el parentesco carnal con Jesús, sino la fe y la obediencia.

D. Enseñanza en parábolas (4,1 - 34)

La enseñanza por medio de parábolas parece haber sido típica de Jesús. Por lo demás esa manera poética y figurada de hablar es típica de la sabiduría popular en todos los pueblos y caracteriza la sabiduría oriental. Esa manera de hablar exige la creatividad poética del que habla y la imaginación interpretativa del que escucha. El recurso a las parábolas contrasta con el modo de hablar de los académicos, que recurren al ienguaje lógico, racional, incluso técnico, que busca la pre- cisión en los términos, el rigor en el discurso, la evidencia en la demos- tración. Nada de eso existe en el discurso en parábolas.

Evidentemente Jesús recurre a este lenguaje, porque era el lengua-

je seductor, persuasivo, agradable.

Con muchas parábolas como estas

les dirigía la palabra, acomodándose a su capacidad de entender (4,33).

Sin embargo, el discurso en parábolas también se presta para que el oyente se resista a entender (4, 12). Precisamente, porque las parábo- las exigen de parte del oyente la interpretación y la aplicación a su situación, el discurso en parábolas es un instrumento de discernimien- to .que separa al que no quiere creer del que quiere acoger a Jesús y convertirse. Esta temática será prominente en el discurso de Jesús.

/. Enseña junto al lago (4, 1-2)

Marcos ha recreado una sesión de enseñanzas de Jesús a la orilla del lago. Un conjunto de parábolas le sirven para construir el discurso. Sin embargo, algunas inconsistencias en el texto muestran claramente que esta sesión es una construcción literaria. Seguramente Jesús, más de una vez, se sentó en una barca en el lago y enseñó a las personas sentadas en el muelle. Marcos ha intentado recrear la escena.

Jesús apenas ha pronunciado una parábola, y ya en el v. 10 se nos dice que cuando quedó a solas. Sigue a continuación una instrucci'

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privada a los Doce y la explicación a ellos de la parábola que ha conta- do a la multitud. En el v. 21 hay que entender que Jesús habla de nuevo a la gente en el lago. En el v. 36, en la introducción al episodio siguiente, Jesús está todavía sentado en la misma barca.

Seguramente la parábola del sembrador y la explicación en priva- do a los discípulos de la razón por la que habla en parábolas y la subsi- guiente explicación de la parábola del sembrador existían como un todo ya hecho antes de que Marcos se pusiera a redactar su evangelio. Marcos dejó la pieza, tal como la había recibido, y le añadió las parábo- las siguientes para construir el discurso.

2. Parábola del sembrador

(4, 3-9)

Frecuentemente, cuando cuenta una parábola, Jesús indica que con ella ilustra algún aspecto del Reino de Dios (cf. 4,26.30). Dice: "El "

reino de Dios se parece a

del sembrador. Jesús comienza sin más con una exhortación a prestar atención, ¡Escuchen! Es una llamada a abrir el entendimiento y a adop- tar la actitud adecuada para recibir la comunicación de la sabiduría. A esta llamada de atención al principio corresponde la advertencia final:

Quien tenga oídos para oír, que oiga. Es decir, ustedes, los oyentes, hagan el esfuerzo por comprender el sentido que se esconde en esta historia. No se queden en la superficie del relato.

A continuación narra lo que sucedió con la simiente que un sem- brador esparció indiscriminadamente sobre su terreno. El acento está puesto sobre la semilla, más que sobre el sembrador o sobre las diver- sas clases de terreno. La semilla es siempre o el sujeto gramatical o el objeto directo de los verbos. Un sembrador esparce la semilla a voleo. En las parábolas hay siempre algo insólito, desacostumbrado, que es el rasgo que indica el sentido oculto del relato. El rasgo insólito es la abundancia de la semilla, que cae indiscriminadamente sobre cuatro clases diversas de terreno. Pareciera que el sembrador no tiene mesu- ra. No es conducente tratar de explicar el diverso destino de la semilla recurriendo a explicaciones técnicas acerca de los modos de sembrar en aquella época. La parábola pretende subrayar precisamente que la semilla cayó no sólo y finalmente en tierra buena, sino que cayó tam- bién en el camino, en terreno pedregoso y entre la maleza. Además, la

Esa referencia no existe en la parábola

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que cayó en tierra buena no fructificó por igual, sino que algunoi gla- nos dieron espigas con treinta granos, otras semillas germinaron éñ espigas con sesenta y algunos granos incluso produjeron hasta cWR granos de trigo.

La parábola es una metáfora del propio ministerio de Jesús. Su palabra es como la semilla lanzada al viento. Jesús predica sin elegir la audiencia. Él sabe que no todos van a escuchar con igual receptividad. En algunos la palabra simplemente no tendrá ningún impacto; en otros germinará e incluso echará raíces, pero se secará o se ahogará. Pero siempre habrá oyentes en los que la palabra germinará, arraigará, cre- cerá y dará fruto, con calidades diversas de respuesta. Jesús se alegra de ello y por ellos a nuncia la palabra del Evangelio. La parábola es una metáfora del ministerio de Jesús.

3.

Un rasgo de Jesús es que con frecuencia explica en privado a sus discípulos el significado de lo que realiza o dice en público (cf. 4,34; 7,17; 9,28; 10,10). ¿Pretende Jesús ocultar su enseñanza al gran públi- co? ¿Hay acaso dos tipos de enseñanza de Jesús, una para la gente común y otra para los elegidos y allegados? Puesto que según el versí- culo 4,34 Jesús habla en parábolas para acomodarse a la capacidad de comprensión de las personas, hay que responder que Jesús no preten- día ocultar su enseñanza a la multitud. Además, según el versículo 4,22, no hay nada escondido que no llegue a saberse. Sin embargo, en 4,11 Jesús distingue a los Doce de los de fuera. Aquellos conocen los misterios del reino, éstos conocen todo en metáforas. ¿Qué alcance y significado tiene todo esto?

Estas explicaciones de Jesús en torno a las parábolas son una re- flexión en torno a su propio ministerio, en concreto, ante el hecho de que muchos se cierran ante la evidencia de los hechos para no creer. El caso de los maestros de la Ley que atribuían al poder de Satanás la autoridad de Jesús sobre los demonios ilustra el punto. La parábola del sembrador lo asume como parte de una experiencia: siempre parte de la semilla cae sobre el camino y se la comen los pájaros. Las parábolas exigen que el oyente ponga su propia vida bajo el juicio de la parábola, que confronte su existencia con lo que ha escuchado para aplicárselo.

Propósito

de las parábolas

(4, 10-12)

47

Por lo tanto las parábolas son de hecho un instrumento de discerni- miento, por el que se conoce quien quiere entender para convertirse y quien se resiste a entender para continuar con su estilo de vida habi- tual Entiende la parábola quien es capaz de iluminar su vida con su

luz La distinción entre los de dentro y los de fuera refleja también el hecho de que no todos los que escuchan a Jesús aceptan y acogen su

mensaje

recibido deben alegrarse de ello

La conversión es un don de Dios, por lo tanto, quienes lo han

Jesús corrobora lo dicho con la cita de Isaías 6,9-10

A el le pasa lo

mismo que a Isaías, que fue enviado por Dios a un pueblo obstinado, que aunque escuchaba, se resistía a entender y a convertirse Las pa- rábolas de Jesús no tienen el proposito de causar la ceguera para que no vean, ni causar la sordera para que los oyentes no entiendan, sino que las parábolas pondrán en evidencia que hay personas que por mas que miren, se resisten a ver, por mas que escuchen se resisten a entender de modo que ni se convierten m reciben el perdón En 8,18 Jesús echara en cara a sus discípulos precisamente esa incapacidad para ver y en- tender En este pasaje, la distinción entre los discípulos y los de fuera no supone un diverso proposito o intención en Jesús, de iluminar a unos y dejar a oscuras a otros La distinción constata el hecho de que ante la predicación de Jesús, los que se dejan cuestionar y buscan en- tender recibirán de Jesús una explicación mayor que los lleva a la com- prensión de los misterios del Reino de Dios

4.

La explicación de la parábola del sembrador es un diagnostico pas- toral acerca de las actitudes que dificultan o favorecen la conversión al Evangelio En la parábola misma, la semilla conserva siempre el mis- mo significado, y el terreno donde cae condiciona su suerte Según la explicación que dimos, la semilla es símbolo de la Palabra predicada Este es el significado que se atribuye a la semilla en 4,14-15 Pero a partir del v 16 ocurre un desplazamiento del significado de la semilla Ahora significa los diversos tipos de oyentes, como si la calidad del terreno se transmitiera a la semilla La parábola, que en si misma era una metáfora de la liberalidad del don de Dios, se convierte en esta explicación en una advertencia contra las actitudes que impiden aco-

Explicación

de la parábola

del sembrador

(4,13-20)

48

ger el Evangelio con amplitud A causa de estos contrastes entre la parábola en si y esta explicación, generalmente se piensa que la expli- cación procede de la primitiva comunidad y no se remonta al mismo Jesús Sin embargo es tan inspirada y tan Palabra de Dios como la misma parábola

Hay oyentes que son como un camino duro y compactado por el paso de la gente Asi como los pájaros se comen la semilla que cae en el, asi Satanás viene y se lleva la palabra escuchada Satanás es nueva- mente el símbolo y personificación de cuanto se opone al Reino de Dios Bajo su poder están quienes no reconocen en el Evangelio un mensaje de Dios, sino una simple enseñanza humana, o peor, quienes atribuyen, sin ninguna lógica, las palabras y obras de Jesús al mismo Satanás Son los oyentes carentes de la prudencia necesaria para dis- tinguir y reconocer Palabra de Dios allí donde se manifiesta

Los oyentes que se asemejan al terreno pedregoso son aquellos que acogen la predicación con alegría, pero no son perseverantes ante

las dificultades, persecuciones y tribulaciones que deben padecer los

discípulos

cer las adversidades que implica el seguimiento de Jesús Les falto raíz

para aguantar

Los oyentes que se asemejan al matorral son aquellos que también acogen la predicación, pero les falta la disciplina para renunciar a to- das las costumbres mundanas, que impiden que se desarrollen en la persona actitudes evangélicas Les falto la templanza para no caer subyugados por seducción del dinero, las preocupaciones mundanas y la codicia No supieron confiar solo en Dios y se ahogaron en su propia finitud

Los oyentes que se asemejan a la tierra buena son aquellos que acogen la Palabra y se dejan transformar por ella, de modo que dan fruto, es decir, comienzan a vivir la vida de discípulos de Jesús No todos por igual Unos responden con la máxima transformación de sus vidas Ellos son los santos, en quienes el Evangelio ha resplandeci- do en plenitud Pero hay otros, que sin descollar por la calidad de su vida cristiana, se reconocen como discípulos de Jesús y se esfuerzan por producir frutos al treinta o al sesenta por uno La fraternidad de discípulos no es una comunidad de perfectos, sino de hombres y muje- res desiguales que se esfuerzan por responder a la invitación de Dios

Son aquellos oyentes a los que les falta fortaleza para ven-

49

5.

En Mateo 5,15 la sentencia de la lampara que debe ser puesta sobre el candelera se refiere a los cristianos En este pasaje, la parábo-

la sobre la lampara que no se esconde, sino que debe ser puesta en el

lampadario para que alumbre, encuentra su paralelo un poco mas ex- plícito en la otra sentencia acerca de lo que esta escondido y lo que esta velado que debe ser publicado y revelado Se refiere al Evangelio, a la Buena Nueva, mensaje de salvación desconocido hasta el momento, pero revelado ahora a través de Jesucristo Es la forma como se pre- sentaba la novedad del Evangelio Encontramos el tema en 1 Pedro 1, 12, Efesios 3,5, Romanos 16, 25 De esta manera, dentro del mismo discurso parabólico encontramos una afirmación explícita de Jesús acerca de la difusión y conocimiento que el espera que su mensaje alcance La advertencia ¡Quien tenga oídos que escuche' es una llama- da de atención, no solo para que el lector entienda el significado sim- bólico de la parábola, sino sobre todo para que el lector atienda la convocatoria a la conversión que procede del Evangelio

Una nueva advertencia introduce una nueva parábola ¡Miren uste-

des que entienden' Pues con la medida con que midan se les medirá Pues al que tiene, se le dará, y al que no tiene, incluso lo que tiene se le quitara El sujeto implícito en los verbos impersonales es Dios o el mismo HIJO del hombre en su calidad de juez, que mide, da y quita de acuerdo con

Parábolas

de la lámpara y la medida

(4,21-25)

la respuesta que el oyente da al anuncio del Evangelio A una mayor

respuesta de compromiso con el Evangelio corresponde una mayor acogida de parte de Dios No porque Dios acoja a unos mas que otros

o la salvación de Dios haya que ganarla y no sea don, sino porque la

mayor disponibilidad de la respuesta capacita para acoger con mayor amplitud el don de Dios La salvación es siempre gracia y don que suscita y sostiene la respuesta humana Pero esta respuesta puede ser mezquina o generosa para acoger con estrechez o amplitud el don de Dios

Pero la actitud de indiferencia, rechazo y resistencia al Evangelio trae como consecuencia que una persona que se hubiera iniciado en la

fe

perderá incluso esos inicios de fe que podría albergar en su corazón,

si

su respuesta no es confiada y entregada Quiza la sentencia se refie-

ra en su origen a que el judio que rechaza a Jesús, perderá incluso las

promesas de su propia fe israelita

50

6.

Esta parábola es propia de Marcos y no aparece en ningún otro evangelio Las parábolas anteriores han puesto el acento sobre la res- puesta humana al don de Dios Esta parábola acentúa la gratuidad del don de Dios La realización del Reino de Dios no depende de la res- puesta de los hombres, sino de la soberanía creadora de Dios Asi como la semilla germina, crece, fructifica y madura hasta que llega la cosecha sin que el agricultor sepa como, asi también el Reino de Dios plantado ahora llegara a su plenitud en los tiempos y plazos dispuestos por Dios La respuesta humana, necesaria, no tiene por objeto soste- ner y realizar el Reino de Dios, sino que significa la adhesión voluntaria a la oferta de salvación hecha por Dios

Parábola del grano que crece por si solo

(4,26-29)

7. Parábola del grano de mostaza

Esta otra parábola, en cambio, la encontramos también en Mateo (13,31-32) y en Lucas (13, 18-19) La parábola complementa la ante- rior y destaca otro aspecto del Reino de Dios Mientras los judíos espe- raban la llegada del Reino de Dios con poder y gloria, Jesús señala que los orígenes son humildes, débiles, escondidos Ademas la grandeza del Reino de Dios no radica en la destrucción del enemigo, sino en la amplitud para acoger a todo el que se quiera convertir El Reino de Dios no crece por dominio, sino por su capacidad de acoger, como el arbusto de la mostaza cobija en sus ramas los pájaros que en el se refugian

(4,30-32)

8. Conclusión (4, 33-34)

El comentario final del evangelista destaca la actitud de Jesús como buen predicador de masas El adapta su estilo, su vocabulario, sus recursos retóricos a la capacidad de comprensión de sus oyentes, pues quiere ser entendido Si los discípulos necesitan explicaciones adicio- nales en privado, no es porque Jesús quiere que los otros se queden sin entender, sino porque los que van a ser sucesores suyos y maestros reciben todavía una formación mas intensa Los oyentes del Evangelio sabemos asi que hemos recibido la enseñanza de Jesús de parte de testigos que fueron cuidadosamente instruidos por Jesús

51

III. JESÚS SE MANIFIESTA Y ES RECHAZADO

(4,35 - 8,26)

Esta tercera parte del evangelio es compleja y realmente las razo- nes para distinguirla de la segunda parte son tenues. La misma organi- zación de las tres secciones de que consta es simplemente una posibi- lidad de lectura.

La primer a secció n (A) const a d e tre s acto s portentoso s d e Jesús , nuevos signos de su poder sobre Satanás y del avance del Reino de Dios. Pero paradójicamente esta sección concluye con el rechazo de parte de sus paisanos. En cierto modo este esquema es un reflejo de la misma existencia de Jesús, que ha mostrado ser el Hijo de Dios y aca- bará rechazado por los dirigentes de su pueblo.

La segund a sección (B) est á elaborad a con cierto art e literario. Comienza con el envío de los Doce en misión, pero antes de narrar su regreso, Marcos ha intercalado el relato del martirio de Juan el Bautis- ta. Este relato ocupa el tiempo en que Jesús está apartado de los Doce, sin que tenga que recurrir a narrar lo que pudo haber hecho Jesús mientras quedó solo o lo que realizaron los Doce en su gira misionera. Cuando se reúnen de nuevo, tiene lugar el primer relato de la multipli- cación de los panes, que va seguido de otro relato de portento: Jesús camina sobre el agua. Un sumario sobre la actividad de Jesús cierra esta sección.

La tercer a sección (C) quizá sea la má s lograda desd e el punto de vista teológico y literario. Marcos aborda aquí el problema de la admi- sión de los gentiles a la fe. Inicia la sección con la discusión en torno a la pureza y la impureza ritual, que segrega a judíos de gentiles, y que Jesús declara insignificante. Inmediatamente sigue el relato del en- cuentro, en territorio gentil, con una mujer griega, la primera en este evangelio, a quien Jesús otorga finalmente un favor cuando queda ven-

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cida su propia resistencia inicial. Jesús también cura un sordomudo en territorio gentil. Marcos narra a continuación una segunda multiplica- ción de los panes, que por el simbolismo numérico parece referirse al beneficio de la salvación otorgado a los gentiles. Jesús advierte a sus discípulos del peligro de los fariseos y cura a un ciego.

A.

Nueva victoria de Jesús sobre el demonio (4,35 - 6,6)

1.

La tempestad calmada (4,35-41)

El primer episodio de esta sección no es propiamente un milagro. Es más bien un portento, un acto de revelación. El relato no concluye con la admiración de los testigos, sino con la pregunta en torno a la identidad de Jesús (v.41). Aquí se plantea la pregunta que será respon- dida en la cuarta parte del evangelio.

Marcos nos revela a Jesús en su identidad más profunda.

En Jesús

actúa el poder de Dios contra el mal. El mar, sobre todo el mar embra- vecido, tormentoso, es un vestigio del caos inicial. Cuando Dios creó el mundo, confinó las aguas primordiales poniéndoles el límite de la playa (Génesis 1, 9-10; Job 38,8-11). Pero ellas están allí, y amenazan el orden y gobierno de Dios creador. Son por lo tanto algo demoníaco, satánico.

Jesús está todavía sentado en la barca en la que se acomodó para el discurso en parábolas. Ordena a los discípulos remar a la otra orilla. Las otras barcas que se mencionan no juegan ningún papel, a no ser que el narrador piense que los doce discípulos de Jesús no cabían en una sola. Jesús está durmiendo en la popa, cuando se desata una borrasca, que hace temer a los expertos pescadores, como son algunos de los discípulos, que pueden perecer.

Jesús increpa al mar con palabras que evocan la expulsión de un demonio (cf. 1,25). La tormenta, en cuanto es una amenaza para la integridad de la vida humana, es un agente satánico. A las palabras de Jesús se crea una gran calma y orden. Jesús ha realizado un acto de creación; ha puesto orden en el caos. Nuevamente el hombre Jesús ha realizado una acción que revela su poder divino. De allí la pregunta de

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los discípulos con que concluye el episodio ¿Quien es pues este a quien obedecen hasta el viento y el mar? Al final de esta sección los paisanos de Jesús se resistirán a reconocer en Jesús algo mas que un paisano, pero el lector del evangelio sabe que Jesús ha podido dome- ñar al mar porque es el Hijo de Dios

2.

El relato de la curación del endemoniado de Gerasa es uno de los mas largos del evangelio Se trata en principio de otra expulsión de demonios, esta vez, de una persona Sin embargo, el hecho de que Jesús cause la destrucción de la piara de cerdos ha dado motivo para pensar que este es un relato adaptado a Jesús con fines catequeticos El hecho de que el demonio que posee al hombre se llame Legión que suplique en nombre de Dios permanecer en la región aunque sea en unos cerdos, y que cerdos y demonio perezcan al caer al mar, da pie para pensar que en su origen la historia pudo ser una sátira política contra las legiones romanas que ocupaban el país

Jesús entra en territorio gentil Sin embargo en este relato no se hace énfasis en esta apertura hacia los gentiles Esto ocurrirá en la sección C, de esta tercera parte El ha cruzado desde el lado occidental del Mar de Galilea La presencia de una piara de cerdos a cargo de sus cuidadores indica claramente que los habitantes del lugar no son ju- díos, que tienen prohibida esa carne

La descripción detallada de los males que afligen al hombre dejan ver la gravedad de su mal Esta afligido por un espíritu impuro La presencia del espíritu se deduce de la conducta del hombre que habita entre las tumbas, lugar de impurezas por excelencia Ademas se ha vuelto una fiera que nadie puede dominar, ni con cadenas y grillos Andaba por los montes desnudo y golpeándose con piedras El hom- bre se ha deshumanizado, ha perdido todas las formas de vida social y cultural, se ha vuelto salvaje La acción de Jesús consistirá en devolver- le a este hombre su humanidad y la cultura de los usos sociales

El hombre, al ver ajesus de lejos no le sale huyendo, sino que va a su encuentro y se postra frente a el con una suplica Jesús ordena al espíritu impuro que deje al hombre El espíritu siente la presencia del

Liberación

del endemoniado

(5,1-20)

54

poder liberador de Jesús y lo declara ¿Qué hay entre túy yo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo 7 Y luego, extrañamente, en nombre de Dios, el espíritu conmina ajesus a no atormentarlo ¿Que hace esa invocación a Dios en boca de un espíritu? ¿Esperan los espíritus impuros su salvación también de Dios? Este espíritu ha experimentado el poder de Jesús sobre el, porquejesus le decía espíritu impuro deja al hombre

Jesús realiza otro acto de poder sobre el demonio al preguntarle su nombre El espíritu se identifica con una palabra latina procedente del lenguaje militar romano Me llamo Legión, porque somos muchos De hecho, dos mil cerdos quedaran poseídos por los espíritus cuando aban- donen al hombre El narrador quiza quiere que entendamos que un espíritu se posesiono de cada cerdo Este nombre en latín puede ser un indicio de que en cierto momento esta historia fue una sátira contra el ejercito romano, que al dominar sobre los pueblos los deshumanizaba

con crueldad y destruía sus formas culturales El hombre afectado por el espíritu impuro simboliza al país, estragado por la presencia de las

legiones romanas

expulsadas De allí que Legión suplique que no le echen del territorio, de la región

Legión, tan poderoso frente a victimas inermes, muestra su debili- dad ante Jesús Ante la decisión de Jesús de liberar al hombre de sus garras, le suplica que lo autorice a trasladarse a unos cerdos Ni eso pueden hacer sin la autorización de Jesús Jesús se lo permite y la piara enloquecida se precipita en el mar, en donde perece ahogada Con la piara perecen también los demonios

Cuando los vecinos se enteran de lo ocurrido, pues los porquerizos han difundido la noticia, corren al lugar de los hechos y encuentran al hombre humanizado vestido, no desnudo, sentado, no enfurecido, en su sano juicio, no enajenado Llama la atención que le pidan ajesus que se aleje del territorio Quiza pensaron que era peligroso tener en medio un hombre tan poderoso, no fuera a poner en evidencia algún mal secreto y los destruyera

Ahora, ellas, que envilecían los pueblos, van a ser

El hombre curado pide ajesus autorización para seguirlo Jesús no

lo deja

allí por iniciativa propia, sino que todos han sido llamados por Jesús

Sin embargo Jesús autoriza al hombre para que anuncie la Buena Nue- va, tarea que realiza en territorio pagano

55

Ninguno de los seguidores de Jesús en su comitiva, ha llegado

El relato nos habla en primer lugar del poder humanizador de la acción de Jesús El reinado de Cristo libera al hombre de la esclavitud a los poderes de este mundo que lo envilecen, para que alcance una forma y estilo de vida acorde con su dignidad humana

3.

Este episodio está situado en territorio judío Se trata de dos rela- tos, uno de curación y otro de resurrección, engarzados uno dentro del otro Es un caso único, pues por lo general los relatos en torno a Jesús consisten en narraciones aisladas, concatenadas una detrás de otra Quizá varios factores contribuyeron a unir los relatos de esta manera se trata de dos mujeres, la edad de la niña corresponde a los doce años que la mujer padeció su enfermedad En ambos casos Jesús es fuente de salud y de vida

El que pide el favor a Jesús tiene nombre propio y cargo Este detalle hace a los personajes concretos No solo los pobres sin nom- bre, sino también personajes de relieve en la comunidad se acercan a Jesús para pedirle un favor En este caso es uno de los jefes de la sinagoga el que tiene una hija gravemente enferma Los términos con los que Jairo expresa su solicitud son palabras que tienen resonancia teológica para que se salve y viva. La salud corporal de la niña que Jairo pide, implica la salvación integral incluyendo sus dimensiones espirituales Jesús no se niega, pero no realiza una curación a distan- cia, sino que se dirige hacia la casa de Jairo para una curación presen- cial Este recurso permite introducir el tema del poder de Jesús para resucitar a los muertos Jairo se ha acercado a Jesús porque su hija estaba enferma Si hubiera muerto, seguramente no se hubiera atrevi- do a pedir que Jesús la devolviera a la vida Pero el hecho de que Jesús tenga que desplazarse permite cambiar la situación Cuando Jesús llegue, la niña estará muerta, lo que permitirá a Jesús manifestarse como el que da, no solo la salud, sino también la vida

La inserción en el trayecto del relato de la curación de una mujer permite al narrador "alargar" el camino de Jesús La mujer sufre de hemorragias vaginales, por lo tanto es impura desde el punto de vista ritual. Sin embargo no se trata de las hemorragias menstruales, sino de un flujo que ya dura doce años No debería estar con la gente, pues

Dos mujeres

curadas

(5,21-43)

56

todos los que tuvieran contacto físico con ella quedaban impuros, ade- más sin percatarse de ello. Por eso, la osadía de tocar ella los vestidos de Jesús demuestra la magnitud de su fe. Ella está dispuesta a que- brantar una norma de pureza con la segundad de que no será ella la

que haga impuro a Jesús, sino que será Jesús quien le transmita la salud Efectivamente, la mujer se acercó por detrás y tocó los vestidos de

Jesús. Y enseguida se secó el flujo de sangre. Las cosas se hasta aquí según sus expectativas

han realizado

Jesús se da cuenta de que un poder curativo ha salido de él. Jesús no ha tocado a la mujer, pero su poder curativo no es mágico, no es una fuerza impersonal. La salvación que viene de Jesús exige un en- cuentro personal con él. La curación realizada reclama el encuentro personal. De allí su pregunta desconcertante, ¿quién me ha tocado la ropa? Los discípulos se asombran En el apretujamiento del gentío que lo acompaña todo el mundo lo toca. Pero la pregunta de Jesús es un reclamo al encuentro personal, por eso buscaba con la mirada a la que lo había hecho.

La mujer se acerca temblorosa. Tendrá que manifestar su situa- ción de impureza, su atrevimiento para tocar ajesús en busca de salud y robarle así una fuerza curativa. Se ha atrevido a tocar lo santo sin permiso y en estado de impureza. Pero también podrá revelar su pro- pia curación. La mujer cuenta la verdad de lo ocurrido. En su confe- sión está la entrega de su persona ajesús; en el relato de la verdad, el reconocimiento del poder de Dios. El reconocimiento de la propia verdad es ei acto por el que se reconoce la soberanía de Dios. Jesús reconoce entonces que la mujer ha sido curada por su fe y confirma con la palabra lo que se había realizado en la clandestinidad

Se reanuda en este momento la primera historia. De casa de Jairo envían recado de que la niña ha muerto. Ya no vale la pena molestar al maestro. Jesús ha curado enfermos, pero no se ha oído que hubiera resucitado muertos. Sin embargo Jesús no se arredra y anima al hom- bre a tener fe. ¿Se trata de creer lo imposible? Se trata más bien de confiar en Dios aun cuando humanamente no parezca haber salida, porque Dios abre puertas donde se ha cerrado la salida que deseamos. Se trata de la fe o la confianza en Dios llevada al extremo de seguir esperando cuando ya no es razonable esperar.

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De aquí en adelante ya no lo acompañan los Doce, sino los tres discípulos preferidos Ellos son los testigos de momentos y acciones que revelan la identidad de Jesús Al llegar a la casa, los deudos ya han comenzado los ritos propios del duelo Jesús sin embargo insiste en que la niña esta dormida Para el creyente la muerte no significa la desaparición definitiva, sino la entrada en el sueno del que despertara a la vida eterna Esa convicción ha quedado plasmada en el nombre "cementerio" que damos a las necrópolis "Cementerio" deriva de una palabra griega que significa "dormitorio"

Solo cinco personas son testigos de la revelación Jesús pronuncia unas palabras en arameo Para el lector griego (e hispano) del evange- lio, las palabras suenan a un conjuro mágico Pero no se trata de eso, sino de la manifestación del poder insospechado e incomprensible de Jesús que da vida incluso a los muertos Las palabras sin embargo tienen sentido, son traducibles El poder de Dios es luz y reclama inteligencia Jesús le ha ordenado a la niña ¡levántate' La palabra se podría traducir también ¡resucita' La niña se levanta y camina Puede hacerlo porque ya tiene la edad Jesús se preocupa que le den de comer, lo que sera la confirmación de que esta viva y sana (Los enfer- mos pierden el apetito, no digamos los muertos )

El relato es una catequesis sobre Jesús como autor de la resurrec- ción de los muertos, aunque la resurrección que esperamos no sea la vuelta a esta vida, como ocurre con la niña, sino la vida con Dios y junto a Dios Es una catequesis también sobre la fe, pues gracias a la fe en Jesús la mujer fue sanada de su enfermedad y Jairo recobro a su hija con vida

4.

El cuarto episodio de esta sección nos regresa al pueblo de Jesús, a Nazaret (Lucas narra este episodio al inicio del ministerio publico de Jesús, 4, 16-30) Jesús entra en la sinagoga, como ha hecho en otros lugares, y se pone a enseñar La gente se admira de su enseñanza, reconoce su poder (como los maestro s d e la Ley en 3,22 reconocen que Jesús expulsa demonios), pero no creen en el

Esta vez el impedimento es que Jesús es demasiado familiar, de-

Jesús es uno de ellos y su sabiduría no

Jesús rechazado

por sus paisanos

(6,1-6)

masiado conocido, es paisano

58

le viene de familia Deberían pensar que entonces tiene origen en Dios Pero los paisanos optan por quedarse perplejos y rehusar la fe

En 3,21 nos adelanto san Marcos el parecer de la familia de Jesús, que pensaba que el estaba fuera de si Ahora es la comunidad la que rehu- sa hacer deducciones obvias Los paisanos no intentan ninguna expli- cación teológica, como los maestros fariseos de 3,22-30, que atribu- yen el poder de Jesús a Beelzebul Esta escena ejemplifica como los prejuicios obstaculizan la fe Los paisanos rechazan a Jesús simple- mente porque no se acomoda a sus expectativas de lo que debe ser un enviado de Dios No puede ser uno como ellos Los paisanos de Jesús se niegan a aceptar que un enviado de Dios pueda surgir entre ellos En cierto modo ellos representan a todos aquellos que se niegan a aceptar que Jesús pueda ser HIJO de Dios, o que el Hijo de Dios pueda tener existencia humana Se negarían a creer en Jesús todavía mas si

lo

vieran morir en la cruz

Jesús no puede realizar allí ningún milagro, pues lo que caracteriza

el

milagro no es el prodigio, sino la capacidad de ver la acción de Dios

en un hecho humano El milagro no es tal porque sea inexplicable, prodigioso o extraordinario El milagro es tal porque los que tienen fe

Dios No pudo realizar allí

ningún milagro, sino que impuso las manos a algunos desfallecidos y los curo Quiza el evangelista quiera decir, que los curo al modo humano

Los paisanos de Jesús dan muestra de conocer a su familia Lo conocen a el como un artesano Saben que es hijo de Mana El hecho de que lo identifiquen como hijo de su madre y no de su padre, como era usual, indica quiza que ya en la comunidad en que se escribió el evangelio se vinculaba el origen humano de Jesús con su madre, con exclusión de un padre humano Los paisanos también le conocen cua- tro hermanos que identifican por su nombre y vanas hermanas El problema del grado de parentesco de estos personajes con Jesús, si

son hermanos de sangre o poseen un grado menor de consanguinidad no afecta el sentido principal del pasaje, que es la cuestión del rechazo

a Jesús como enviado de Dios por ser humano A pesar de que la

perciben y experimentan la presencia de

Escritura que atestigua que Jesús tenia hermanos, desde antiguo apa- reció la tradición que decía que Mana no tuvo mas hijos que Jesús Cualquier explicación que se quiera dar del parentesco de estos perso-

najes con Jesús debe respetar esa convicción no escrita en la Biblia

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B. Nuevas manifestaciones de Jesús (6,7 -56)

1. Envió de los Doce (6,7-13)

El envío de los Doce, aún en vida de Jesús, es un anticipo del envío misionero final. No se puede hablar realmente de un entrenamiento para la misión. Esta escena es una justificación. Si los Doce pudieron continuar la misión de Jesús después de su muerte, esto no fue ni una usurpación de funciones ni una decisión de última hora. Ya en vida, Jesús había dado autoridad e instrucciones a sus discípulos para la misión.

Jesús fue predicador itinerante. Esto supone una diferencia grande respecto del predicador estable o del maestro al que acuden unos oyen- tes. El itinerante en cierto modo se busca sus oyentes. Pero además tiene que acreditarse ante audiencias nuevas y debe confrontar la com- petencia desleal: los charlatanes que se quieren aprovechar de la bue- na voluntad de la gente. En la Iglesia actualmente la mayor parte de los ministros son predicadores estables. Sin embargo existen también los predicadores itinerantes, los predicadores y charlistas invitados o que llegan buscando audiencia. La acreditación se hace actualmente por referencias. En la antigüedad también, como lo indican algunos pasajes del Nuevo Testamento (cf. 2 Corintios 3,1; Hechos 18,27; Colosenses 4,10).

Les otorga poder sobre los espíritus inmundos. Que esta sea la primera nota del envío misionero confirma la interpretación que he- mos hecho, de que Jesús entendía su propia misión en términos apocalípticos, como una lucha contra los poderes del mal personifica- dos en Satanás y sus espíritus secuaces. El Reino de Dios no se puede establecer porque se le opone Satanás y sus aliados, los espíritus impu- ros y los demonios, que han logrado el dominio de este mundo, pero que serán derrotados y expulsados por Dios a través del ministerio de Jesús. Jesús envía a los Doce, de dos en dos, a realizar y continuar su misma misión. Esta sigue siendo la tarea de la Iglesia hoy, sólo que para explicar su acción no recurre primariamente a la clave apocalíptica de la lucha contra el demonio, sino a la clave humanitaria, de la lucha contra lo que deshumaniza y esclaviza al hombre.

60

Jesús pone el énfasis en el estilo de vida de sus enviados. Los Doce deben llevar un equipaje frugal. Deben hospedarse en la casa en que les ofrezcan acogida. Estas dos actitudes deben acreditarlos como ministros del Evangelio que no buscan beneficios personales. Sin embargo el gesto de sacudirse el polvo de los pies y marcharse de los lugares donde no sean recibidos es un signo de que el Evangelio es una oferta. El predicador no es un vendedor ambulante que tiene que colocar su mercancía a cualquier precio, porque de la venta depende su ingreso. El Evangelio es una oferta gratuita de la salvación y libera- ción del mal por medio del poder de Dios que actúa en Jesús. Sacudirse el polvo de los pies es signo de que el predicador no tiene responsabi- lidad por las consecuencias que sobrevendrán a los que rechazaron el Evangelio. Debía ser un signo que ya existía en la cultura, y que Jesús adoptó para este fin.

Los discípulos predican la conversión (cf. 1,14) y expulsan los de- monios (aunque luego, en 9,18 se dice que no pueden hacerlo) y curan enfermos ungiéndolos con aceite. La conversión se refiere al cambio del estilo de vida, a la regeneración moral imprescindible para acoger y entrar en el Reino de Dios. La presencia del Reino se realiza por la expulsión de demonios, lo que se traduce en salud. La enfermedad es, en este evangelio, el mayor mal que aflige al hombre y su curación es el signo de la llegada efectiva del Reino de Dios. Si entendemos la palabra "curar" en sentido amplio ese sigue siendo todavía hoy el sig- no de la llegada de la salvación: la superación de los vicios que enca- denan, de las tristezas y conflictos que agobian el alma, de la frustra- ción y el sinsentido que oprime la mente. La llegada del Evangelio devuelve las ganas de vivir.

La unción con aceite no es una práctica especial. El aceite y los ungüentos son parte de la medicina tradicional, como también las infusiones y bebidas de hierbas y raíces. Los discípulos de Jesús efec- túan las curaciones a través de estos medios tradicionales, porque el poder del Reino actúa a través de ellos. Todavía hoy la atención a los enfermos y el sacramento de la unción son un signo de la llegada de la esperanza del Reino, en medio del sufrimiento humano.

61

2.

Marcos realiza en este punto un cierto despliegue de arte literario Narrara el regreso de los Doce en 6,30 No relata ningún episodio rela- tivo a su actividad misionera, ni tampoco nos dice que hizo Jesús duran- te el tiempo que se quedo solo Rellena este tiempo con un salto narra- tivo hacia atrás Pone frente a los ojos del lector nuevamente a la figura de Juan el Bautista, contando su muerte que ya había ocurrido tiempo antes El relato del martirio del Bautista sera un anticipo del de Jesús

El rey Herodes —se trata de Herodes Antipas, tetrarca de Galilea- oye hablar de Jesús Se buscan explicaciones para determinar su iden- tidad Para hacerlo recurren a figuras del pasado profetico de Israel Este modo de proceder reconoce que Jesús es heredero y continuador de una tradición Primero se piensa que Jesús es Juan el Bautista resu- citado Eso pensaba el mismo Herodes La muerte del Bautista, tan frivola, tan injusta, tan reciente haría explicable un acto de Dios para revertir la injusticia Al tener estos pensamientos, Herodes admite implícitamente su responsabilidad y la justicia de Dios Otros creían que Jesús era mas bien Elias Del profeta Elias, decía la Biblia que no había muerto, sino que había sido arrebatado al cielo (2 Reyes 2,1-18) Por eso se había creado la expectativa de que Dios lo tenia reservado para enviarlo de nuevo a anunciar la llegada de los tiempos mesianicos (Malaquias 3,23-24) Otros ven en Jesús un profeta como los antiguos En 8,28, cuando Jesús pregunte a sus discípulos que opina la gente acerca de su persona, ellos darán respuestas muy similares a esta Eso significa que Jesús fue comparado con los profetas, especialmente con Elias, con Jeremías, con Juan el Bautista, pues la gente veía en el un portavoz de Dios que llamaba a la conversión

La mención del Bautista da ocasión al evangelista para narrar como había sido su muerte Fuentes extrabiblicas, como Josefo, en su libro Antigüedadesjudias, confirman la sustancia del relato bíblico La narra- ción transmite la frivolidad de la ocasión, la injusticia del acto y lo macabro del episodio La muerte del Bautista estuvo rodeada de intri- ga, perversidad, odio y rencor Herodes es frivolo al ofrecer la mitad de su reino en recompensa por un baile y se muestra absolutamente pusi- lánime al acceder sin objeción a la injusticia de la petición de la hija de Herodias Esta mujer se muestra absolutamente intrigante y rencoro- sa, pues se manifiesta como una persona que ha estado aguardando

La muerte

deJuan el Bautista

(6,14-29)

62

por mucho tiempo la ocasión para vengarse del Bautista que le recrimi- naba su conducta Ll relato anticipa la muerte de Jesús y la de todos los mártires de la Iglesia

El único acto humanitario es el de los discípulos de Juan, quienes recoge el cadáver y lo entierran

3. Regreso de los Doce y multiplicación

Los apostóles vuelven a Jesús después de haber cumplido la mi- sión que les encomendó Le cuentan sus experiencias, pero el lector no se entera Jesús los invita a descansar en un lugar solitario, porque es tanta la gente que los asedia, que no tienen tiempo ni para comer El descanso, aislado de las exigencias de las personas, es un elemento necesario en la vida del predicador

Sin embargo, ayer como hoy, las personas no entienden que el predicador debe descansar La gente intuye hacia donde se dirige Je- sús con los discípulos en la barca, y se les adelantan caminando por tierra Cuando llegan al lugar que presumían encontrar solitario, se sorprenden de hallar a la multitud Jesús, en vez de enfadarse por la impertinencia de la gente, se compadece Le parecen ovejas sin pastor La metáfora procede del Antiguo Testamento y describe al pueblo sin jefe ni guia (Números 27,17, Ezequiel 34,5-6) Jesús es el pastor que guia con sus palabras y consuela con sus acciones

El narrador ilustra la actitud compasiva de Jesús contando como fue que alimento a la multitud allí en el lugar despoblado donde se encontraban El relato evoca la actitud del mismo Dios que durante la travesía de Israel por el desierto lo alimento con el mana Del profeta Elíseo también se contaba que había multiplicado pan para alimentar a diez personas (cf 2 Reyes 4,42-44) Sin embargo los gestos de Jesús en el v 41 evocan también y con mas fuerza su ultima cena y la cele- bración eucanstica en las comunidades cristianas El relato quiere manifestar que cada vez que se celebra la eucaristía en las comunida- des cristianas, Jesús alimenta a su pueblo

Si estas son las referencias implícitas en el relato, se comprende que el elemento principal con que Jesús va a alimentar a la gente sea el pan No se ve tan clara la relación de los pescados con la eucaristía

de los panes

(6,30-44)

63

Sin embargo hay que tener en cuenta que en los relatos de las aparicio- nes de Jesús resucitado, cuando comparte la mesa con los suyos, come pescado . Tal e s el cas o de Lucas 24 , 42-43 y Juan 21,13 . ¿Fue el pescado en algún momento elemento en la celebración de la cena del Señor? Algunos textos apócrifos judíos visualizan el banquete del Rei- no con pan y pescado (4Esdras 6,52; Apocalipsis siríaco de Baruc 29,4). Sin embargo, no se menciona el vino, elemento esencial en la celebra- ción eucarística de la Iglesia.

Los discípulos le sugieren a Jesús que despida a la gente porque ya es tarde. Jesús les propone que sean ellos, los discípulos, quienes les den de comer. Ellos manifiestan su incapacidad al constatar la enorme cantidad de dinero necesaria para darles siquiera un pan a cada uno de los presentes. Los recursos meramente humanos no satisfacen el ham- bre de los hombres. No se trata sólo de los recursos pecuniarios. Se trata de que las meras doctrinas humanas no acaban de saciar el ham- bre de sentido, de propósito en la vida, que inquieta el corazón huma- no. Estamos en el ámbito de lo simbólico.

Jesús pide que le traigan el pan que haya. Le traen cinco panes y por añadidura dos pescados. Manda que la gente se siente sobre la hierba, en grupos de cincuenta y de cien. Son cinco mil hombres. Este orden evoca la estética y la belleza del Reino.

Los gestos de Jesús en el v. 41 anticipan los que realizará en 14,22, excepto por la mirada hacia el cielo. El evangelista quiere que el lector vea en la multiplicación de los panes una alusión a la eucaristía. Cada celebración eucarística es una reiteración de la multiplicación de los panes por Jesús. Jesús no distribuye los panes él mismo, sino los discí- pulos. Esta es otra evocación eucarística, pues son los ministros de la Iglesia, en nombre de Jesús, quienes distribuyen el pan entre los fieles. Nótese que la redacción pone el énfasis en el pan y casi soslaya la mención de los peces.

Todos quedan saciados, y aun sobra. El don de Dios es en exceso abundante. En la eucaristía, el alimento sacia espiritualmente y alcan- za para todos. El don de Dios no se agota, aunque sean muchos los que lo reciben. Los doce canastos de sobras lo demuestran. El núme- ro doce parece hacer alusión a las doce tribus de Israel. Jesús es el nuevo Mesías que sienta al pueblo en el banquete del Reino.

64

El valor didáctico del relato se refleja en el hecho de que Marcos lo

narra dos veces (otra vez en 8,1-10).

bién lo narran, Mateo dos veces también.

Los otros tres evangelistas tam-

4. Jesús camina sobre el mar

(6,45-52)

Tanto en el evangelio según san Mateo como en el evangelio según sao Juan este relato sigue al de la multiplicación de los panes. En el versículo 52 el evangelista san Marcos comenta que los discípulos ha- bían quedado estupefactos de ver a Jesús caminar sobre las aguas, porque no habían entendido tampoco lo de los panes. Por lo tanto el relato de los panes tiene significado de revelación de la persona de Jesús, como lo tiene este relato de la caminata de Jesús sobre las aguas del mar.

La narración resulta más comprensible si suponemos que en su origen quizá pudo ser un encuentro con Jesús resucitado junto al mar de Galilea. Además, si tenemos en cuenta que en el relato evangélico, Jesús terreno tiene las cualidades de Jesús resucitado, no tiene nada sorprendente que un relato pascual haya encontrado su lugar narrativo como una escena de la vida de Jesús antes de morir. Posiblemente el relato de la transfiguración se explica de la misma manera. Caminar

sobre el mar es una prerrogativa divina (cf. Job 9,8; 38,16). Jesús se

El alcan-

ce del relato es, pues, cristológico. Se trata de una proclamación de la fe en Jesús como Hijo de Dios. Propiamente lo que se narra no es un milagro, sino una epifanía: Jesús se manifiesta en su categoría divina.

Jesús envía a sus discípulos por delante para que vayan hacia Betsaida (v. 45). Sin embargo llegan a Genesaret (v. 53). Esta es una inconsistencia geográfica, resultado de empatar relatos de diversa pro- cedencia. Jesús se encarga de despedir a la gente, hasta que ai final se queda solo. No hay testigos humanos de lo que ocurre a continuación. Jesús se retira a orar a la montaña. Pareciera que se trata de una mon- taña conocida. Allí Jesús entra en comunión con Dios y se hacen explí- citos sus vínculos divinos, su condición de Hijo. En su oración, con visión sobrenatural, Jesús ve a los discípulos fatigados de remar contra el viento. Como si no estuviera sujeto a las categorías del espacio y del tiempo, como si tuviera un cuerpo resucitado, Jesús los alcanza cami-

revela en esta narración como persona de cualidades divinas.

65

nando sobre el agua. mañana.

Jesús, que viene desde atrás, se les adelanta para que sus discípu- los lo vean. Los discípulos reman con la cara vuelta hacia delante, no de espaldas a proa, pues entonces lo habrían visto acercarse desde atrás. Creen que es un fantasma, es decir, una visión imaginaria que parece real. Pero no se trata de eso. Jesús les habla. Los anima. Se identifica: soy yo; no teman. En las palabras de Jesús se oyen ecos de la manifestación de Dios a Moisés en el Sinaí (Éxodo 3,14), cuando el Señor manifestó que su nombre es YO SOY. La exhortación a no tener miedo, es típica de las manifestaciones divinas (cf. Marcos 16,6; Lucas 1,13.30). Sin que medien más palabras, Jesús sube a la barca y el viento contrario amaina. Es decir, Jesús disipa las amenazas del viento contrario. Los discípulos quedan asombrados, pero sin entender, como tampoco habían entendido el episodio de los panes. El lector com- prende que estos dos relatos han sido escritos para su instrucción, para que él, sí, comprenda a través de la lectura la verdadera identidad de Jesús.

Es de madrugada, entre las tres y las seis de la

5. Sumario de actividades: curaciones (6,53-56)

Estos versículos son un sumario de las actividades de Jesús, como los que se han visto en 1,32-34 y 3,7-12. Jesús aparece como aquel que trae la salud. Los enfermos son traídos en camillas de todos los lugares de la región y los llevan a donde él está. Cuantos tocan los vestidos de Jesús se curaban. La palabra en griego implica algo más:

se salvaban. Las curaciones que Jesús realiza no traen sólo la salud del cuerpo, traen la salud a la persona, le devuelven su integridad librán- dolas del mal para que vivan para Dios.

C. Jesús se revela a los gentiles (7,1 - 8,26)

En esta sección Marcos parece haber reunido una serie de relatos para mostrar cómo fue que Jesús admitió también a los gentiles a la salvación del Evangelio. Los judíos, a partir de su conciencia de ser el pueblo elegido de Dios, llamaban al resto de la humanidad con el nom-

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bre de "gentiles". Entre judíos y gentiles había una total segregación, y el judío que trataba con un gentil de algún modo contraía impureza. Por eso, la apertura que la Iglesia apostólica realizó, para admitir tam- bién a los gentiles al nuevo y único pueblo de Dios, fue un acto revolu- cionario. En esta sección del evangelio, san Marcos nos quiere mos- trar que esa apertura hacia los gentiles tiene su fundamento en las actitudes del mismo Jesús.

El pasaje que más claramente manifiesta la apertura de Jesús hacia los gentiles es el de la curación de la hija de la sirofenicia (7,24-30). Sin embargo, el relato que le antecede es una magnífica introducción al tema de la inclusión de los gentiles al pueblo de Dios. En ese pasaje aborda Jesús el asunto del significado de los ritos de purificación ju- díos. Estas abluciones y enjuagues que realizaban los judíos del tiem- po de Jesús no tenían propósito higiénico, sino ritual. En el mercado y lugares públicos el judío podía contraer impurezas rituales al entrar en contacto con objetos o personas impuras, entre ellas principalmente algunos gentiles. Jesús declara que esas abluciones son insignifican- tes, pues la impureza que impide la entrada al Reino de Dios no es la que viene de fuera, sino la que procede de las malas acciones. Jesús traslada el tema de la impureza del campo de lo ritual al campo de lo moral. Con esto derrumba uno de los muros de separación entre ju- díos y gentiles.

También en Hechos 10, una visión instruye al apóstol Pedro para que no le dé importancia a las distinciones entre puro e impuro y de este modo Pedro da el paso de entrar en la casa y anunciar el Evange- lio a una familia de gentiles. Es posible que Marcos haya utilizado aquí el mismo procedimiento.

Los otros episodios de esta sección ilustran también esta apertura hacia los no judíos. La curación del sordomudo parece estar situada en la Decápolis, también en territorio gentil. En el segundo relato de la multiplicación de los panes se ha visto una reiteración del milagro a favor de los gentiles.

Sin embargo, los dos episodios finales, la advertencia de Jesús a sus discípulos contra los fariseos y la curación del ciego de Betsaida, parecen ser una invitación a crecer en la fe.

67

1.

Fariseos y maestros de la Ley llegan a Galilea procedentes dejeru - salen y le reclaman a Jesús que sus discípulos no siguen las observan- cias rituales de purificación antes de las comidas, como suelen hacer los judíos En 2,18 le habían hecho un reclamo parecido a Jesús en relación con la practica del ayuno Marcos que escribe para unos lec- tores que no conocen esas practicas judias, las describe con cierto de- talle

Estas abluciones, enjuagues y baños no tienen proposito higiénico, sino religioso Son ritos de segregación, que suponen que ciertos con- tactos con el entorno publico contagian de impureza e inhabilitan para el trato con Dios Esta es una forma de expresión religiosa ajena al cristianismo por lo que resulta difícil a los lectores actuales compren- der lo que aquello significaba Algo se puede intuir en el trato que damos a los lugares santos Por ejemplo nos parece impropio organi- zar un baile dentro de una iglesia, y si dentro de la iglesia se comete un crimen sentimos que ha perdido su consagración y debe ser bendeci- da de nuevo Los judíos se consideraban el pueblo sagrado, santo, propio de Dios Consideraban que quedaban manchados, impuros por el contacto con sangre, con fluidos corporales, con cadáveres, al con- traer enfermedades de la piel y al tratar con gentiles Los enjuagues y baños devolvían la pureza original

Jesús no le da ninguna importancia a estas practicas Las conside- ra enseñanza humana, a pesar de que en el Antiguo Testamento se indicaban cuales eran los casos mas importantes de impureza Según Jesús, la preocupación por la impureza ritual pone el énfasis religioso en el lugar equivocado Lo que Dios espera y desea de las personas, la verdadera religión, se realiza por medio de la obediencia moral En este punto el pasaje sigue teniendo una importancia grande, pues aun- que en nuestra cultura no están vigentes los criterios de puro e impuro, la religiosidad popular tiende a creer que las practicas rituales bastan para agradar a Dios Encender candelas a las imágenes, cargar en las procesiones, hacer peregrinaciones a ciertos santuarios son ritos que si no van acompañados de la obediencia moral no agradan a Dios Dios nos espera en el campo de la responsabilidad moral Esas y otras practicas rituales son útiles en la medida en que fomentan la responsa- bilidad y una vida moralmente recta

La pureza

ritual

(7,1 -23)

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Jesús acusa a los fariseos de hacer lo contrario, de anular la respon- sabilidad moral con ei fin de asegurar el cumplimiento del rito, mu-

chas veces porque el rito trae algún beneficio a la dirigencia religiosa Es mandamiento de Dios que los hijos atiendan y respeten a sus pa- dres Jesús cita la Escritura combinando los textos de Éxodo 20,12 y 21,17 Pero los fariseos liberan a una persona de su responsabilidad de atender económicamente a sus padres ancianos, si la persona de- clara que sus bienes son qorban Es decir, son una ofrenda a Dios Técnicamente las posesiones de esa persona se convertían en una ofren-

da al Templo, y no se podían utilizar para otras cosas, como atender a

los propios padres, aunque le permitían al donante continuar el usu- fructo de sus bienes para sus necesidades personales Jesús apoya su critica con la cita de Isaías 29,13, en donde Dios se queja de que el culto que le rinden los israelitas es forma sin contenido, pues no esta sostenido por la obediencia a los mandamientos

La impureza si existe, dice Jesús Pero la impureza no se contrae desde fuera, por las cosas que uno toque o por los alimentos que uno coma Las personas contraen impureza ante Dios por lo que sale del interior de ellas, por sus pensamientos, propósitos y acciones En el v 15 ocurre un sutil cambio de tema Jesús deja atrás el tema de los enjuagues rituales para hablar del tema de los alimentos puros e impu- ros

Este cambio esta marcado por la llamada a prestar atención, en el

v 16y por el cambio de escenario en el v 17 La explicación que viene

a continuación la da Jesús a sus discípulos, en privado Se trata pues

de

una comprensión nueva y de una idea importante en el pensamien-

to

de Jesús Después de haber declarado insignificante el proposito de

las abluciones, ahora va a declarar igualmente sin importancia el tema

de las distinciones entre alimentos puros e impuros Por extensión, también carecerá de importancia la distinción entre personas puras e

impuras desde un punto de vista puramente ritual, exterior, basado en

la cultura o la raza

La pureza y la impureza radican en el corazón, en la sede de la personalidad, en la conciencia dinamos hoy Las cosas que vienen de fuera, y en este caso los alimentos, no contaminan al hombre pues no llegan a su conciencia, sino que van al estomago y de allí a la letrina En cambio de la conciencia salen las malas acciones Jesús menciona

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una pequeña lista de pecados en los vv 21 -22 Por lo tanto estas malas acciones muestran la conciencia corrupta y pervertida de la persona,

la muestran impura y por lo tanto inhábil para entrar en el Reino de

Dios En la rectitud moral, en la pureza moral se funda la verdadera

religión

San Lucas en Hechos 10 explica que los alimentos no crean impu-

reza como preludio para justificar la visita de san Pedro a la casa del gentil Cornelio, para anunciarle la salvación En este pasaje, Pedro recibe en el curso de una visión del cielo, la orden de comer alimentos considerados impuros Ante la negativa de Pedro, una voz le conmina

a no hacer impuro lo que Dios ha creado puro (cf

Luego recibirá una invitación de parte de un gentil impuro, Cornelio, para que llegue a su casa a exponerle el mensaje en torno a Jesús Pedro interpretara la visión como indicación de que no debe conside- rar a los gentiles como impuros sino como personas también aptas para recibir el mensaje del Evangelio y ser acogidas en la comunidad cristiana

Marcos parece proceder de la misma manera Este pasaje es una preparación para comprender el alcance de la acción de Jesús en el episodio que nos narra a continuación

Hechos 10, 15)

2. La mujer sirofenicia

(7,24-30)

El encuentro con la mujer sirofenicia no es un relato de milagro, aunque en la narración ocurre uno El foco de atención esta en el dialogo entre la mujer y Jesús y en el desenlace final La mujer, a pesar de ser gentil y no judia, encuentra el modo de beneficiarse del poder salvador del Mesías de Israel

El relato nos presenta a un Jesús en extremo conservador y nacio- nalista en el tema del alcance de su acción salvadora La actitud abier- ta que mostró en el episodio anterior ha desaparecido en este Jesús finalmente admite a la mujer gentil para que se beneficie de su poder salvador, pero parece hacerlo a regañadientes y gracias a la astucia de

la mujer que prácticamente lo acorrala en la argumentación El pasaje

refleja el talante de los primeros anos del cristianismo, cuando fue

principalmente la actividad misionera de san Pablo la que abrió las

70

puertas de la Iglesia a los gentiles, no sin que mediaran agrias discusio- nes y recriminaciones al respecto

Jesús ha incursionado por territorio gentil, ha ido hasta la comarca bajo el influjo de la ciudad de Tiro Allí se encuentra con una mujer de cultura griega y natural de aquella región que conoce la fama de Jesús y le pide el favor de una curación para su hija enferma La niña esta poseída por un espíritu impuro La niña requiere ser liberada del mal, su madre ha oído que Jesús tiene el poder para hacerlo y recurre a el Se trata, pues, de que Jesús realice la acción salvadora típica del evan- gelio de san Marcos

Jesús le niega el favor con una frase dura, en la que llama hijos a los judíos y perritos a los gentiles Los judíos de la época, efectivamente, llamaban despectivamente ' perros" a los gentiles, indicando con ello su estado de impureza ritual Deja que se llenen primero los hijos, pues no esta bien quitarles el pan para dárselo a los perritos Jesús no niega totalmente el reclamo de la mujer, pero su respuesta parece indicar que solo cuando los judíos hayan alcanzado Ja salvacjon, podran acce- der a ella también los gentiles

La mujer no trastabilla por el golpe verbal recibido Le devuelve a Jesús la respuesta, utilizando los mismos términos y ofreciéndole otro curso de pensamiento y de acción Si. Señor, pero hasta los perritos comen debajo de la mesa las migajas de los hijos Es decir, mientras llega la salvación para todo Israel, no tienes por que negar la salvación a los gentiles, pues esa salvación es tan abundante, que, por una parte, al- canza para todos, y por otra, hay judíos que la rechazan y la dejan caer como las migajas de una mesa abundante Ante esta respuesta Jesús accede a realizar el favor y a distancia realiza la expulsión del espíritu inmundo Cuando la mujer regresa a casa encuentra a su hija sana

El testimonio del Nuevo Testamento confirma que, efectivamente, la apertura de la evangelizacion a los gentiles se dio, porque san Pablo encontró que cuando predicaba, sus palabras eran rechazadas por la mayor parte de los judíos, mientras eran acogidas por los gentiles (He- chos 13,46, 18,6) Pablo nunca perdió conciencia de la prioridad de los judíos en orden a la salvación, pero su experiencia le permitió com- prender que en el plan de Dios también había cabida para los gentiles De allí la sentencia Aljudio primero, y después también al griego (Ro- manos 1,16, 2,9-10)

71

3. Curación de un sordomudo

La ruta por la que Jesús se mueve es complicada Marcos nos sitúa sin embargo en territorio de gentiles Le presentan a Jesús a un hom- bre sordo y tartamudo para que le imponga las manos, no solo en gesto de bendición, sino con el fin de obtener la curación del hombre Jesús lo lleva aparte de la gente Los milagros no son para la publici- dad Lo mismo hará con la curación del ciego en 8,23 A diferencia de otras curaciones, que Jesús realiza solo por medio de la palabra (por- que se trata de expulsión de espíritus inmundos), esta vez Jesús realiza gestos que pretenden disolver los impedimentos físicos y corporales que aquejan al hombre Le mete los dedos en los oídos para romper la sordera, toca la lengua del hombre con el dedo mojado en la propia saliva para desatar el nudo de la lengua También en 8,23 empleara saliva sobre los ojos del ciego La saliva y el tacto comunican la fuerza curativa de Jesús

Mira hacia el cielo y toma aliento como para pronunciar la palabra poderosa con toda su energía Del cielo viene el poder y en el aliento esta el Espíritu que realiza la curación La palabra aramea effata no es un conjuro mágico Es la palabra poderosa, fuera del alcance del po- der humano, que indica que en la curación del hombre se ha manifes- tado el poder de Dios Sin embargo se nos ofrece la traducción, ¡abre- te', como para indicar que la palabra poderosa de Jesús es una palabra comprensible y no una fuerza impersonal

Jesús había llevado al hombre lejos de la multitud Ahora parece que hay testigos de la curación, pues prohibe, en plural, que digan nada a nadie Jesús no pretende crearse fama o prestigio de curandero taumaturgo Sus curaciones son para beneficio de los enfermos Pero mientras mas lo prohibía, mas divulgaban su fama De modo que se decía de Jesús Todo lo ha hecho bien incluso hace que los sordos oigan y que los mudos hablen La referencia no es solo a las curaciones reali- zadas por Jesús, sino que la frase alude al texto de Isaías 35,5-6 Se despegaran los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán, brin- cara el cojo como un ciervo, la lengua del mudo cantara Con Jesús ha llegado ya el futuro que Isaías vislumbraba con esas palabras

(7,31-37)

72

4. Segunda multiplicación de los panes (8, 1-10)

Este segundo relato de la multiplicación de los panes se considera

otra versión del mismo relato que fue narrado en 6,30-44

querido indicar que también los gentiles están invitados al banquete mesianico, al banquete del Reino

De hecho, este relato no esta ambientado como el primero, en el que se explicaba que Jesús había ido en una barca a un lugar apartado y solitario, la gente lo había seguido por tierra, y alia les había llegado la hora de comer Aquí simplemente se dice que otra vez se junto tanta gente y como no teman que comer llamo a sus discípulos para expre- sarles su pena La gente lleva tres días con Jesús, luego las provisiones que pudieron traer ya se han agotado Ademas viven a mucha distan- cia, por lo que desfallecerían en el camino, si los envía para sus casas Hay que buscar el modo de alimentarlos allí mismo

Los discípulos no parecen tener ninguna memoria de la primera multiplicación Hacen ver a Jesús que la pretensión de alimentar a la multitud allí excede los recursos disponibles Jesús pregunta cuales son esos recursos Son siete panes No se alude para nada a los peces hasta después de haber repartido el pan entre la gente Ademas, esta vez ni se da el numero de peces y se habla de ellos como si fueran unos pececillos insignificantes, con lo que el acento cae sobre los panes El significado eucanstico y escatologico de la escena es idéntico al de la primera multiplicación

Marcos ha

Cambian los números

Antes fueron cinco panes, ahora son siete

Antes fueron dos peces, ahora son unos cuantos pescadillos Antes comieron cinco mil hombres, ahora cuatro mil Antes se recogieron doce canastas de sobras, ahora se recogen siete Los exegetas dan importancia al numero de las canastas sobrantes Las doce canastas del primer relato representan las doce tribus del pueblo de Israel y las siete de ahora, las siete naciones paganas que habitaban Canaan antes de la llegada de los Israelitas (Deuteronomio 7,1), que ahora represen- tarían a los pueblos gentiles Finalmente Jesús se retira a la región de Dalmanuta

73

5. Advertencia deJesús (8,11-21)

Este pasaje pareciera fuera de lugar en esta sección sobre el minis- terio de Jesús hacia los gentiles. Contiene dos controversias. Una con los fariseos y otra con sus propios discípulos.

Los fariseos piden una señal procedente del cielo, para ponerlo a prueba. Es decir, si Jesús quiere demostrar que en su persona actúa el poder de Dios, debe pedir que se realice un prodigio que claramente indique que Dios corrobora las pretensiones de Jesús. No se trata tanto de que Jesús realice un milagro, pues los fariseos han sido testigos de varios de ellos. Solicitan una señal independiente. Pero su petición no es honesta, quieren ponerlo a prueba, es decir, inducir a Jesús a inten- tarlo, bajo el supuesto de que no será capaz de realizarlo. Jesús no cae en la trampa y se niega a pedir un signo para esa generación. Esa generación no se refiere al conjunto de personas que vivió en aquella época, sino a la gente de todos los tiempos que actúa con la falta de fe que caracteriza a los fariseos. La fe en Jesús no surge por ver prodigios y señales, sino del encuentro con su persona, de la fuerza de su pala- bra y de sus acciones.

Este debió ser un tipo de pruebas y tentaciones a la que estuvo sometido Jesús durante su vida. San Mateo y san Lucas, al condensar en una escena las tentaciones de Jesús, presentan a Satanás induciéndolo a realizar precisamente este tipo de prodigio. Jesús tam- bién en esa ocasión rehusará realizar cualquier prodigio para avalar su identidad como enviado de Dios.

Los discípulos de Jesús tampoco comprenden gran cosa. Jesús los amonesta contra actitudes como la que acaban de demostrar los fari- seos y la gente de Herodes (aquí aparecen nuevamente emparejados como en 3,6), con el fin de que no las imiten. Pero como Jesús utiliza la palabra levadura, los discípulos, que no han llevado suficiente vitualla para la travesía en barco, piensan que Jesús les está echando en cara la falta de provisión. Marcos recurre para esta escena a la figura retórica del malentendido. La levadura de los fariseos y de Herodes es la obsti- nación para cerrarse a la evidencia de la presencia de Dios que actúa en Jesús (cf. 4,12). El episodio parece ser una elaboración de Marcos, como un comentario a los dos relatos de la multiplicación de los panes, con el fin de llamar la atención del lector para que comprenda el senti- do simbólico de esos dos relatos.

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El tema de la incomprensión de los discípulos es apologético. La fe en Jesús como Señor resucitado no surge de una predisposición crédu- la de los discípulos. Al contrario, la actitud de ellos era ambivalente. Por una parte habían sido llamados y se sentían atraídos por la perso- nalidad de Jesús. Por otra no alcanzaron a comprender la identidad de Jesús como Hijo de Dios hasta que ocurrió la resurrección. La transfor- mación de la incomprensión en fe será el efecto visible de la resurrec- ción en los discípulos.

¿Qué es lo que los discípulos deben entender a partir del recuerdo de los doce y de los siete canastos de sobras? No sólo deben compren- der que Jesús es capaz de satisfacer las necesidades materiales. En la abundancia de las sobras deben comprender que en él actúa la abun- dancia del don de Dios. La multiplicación de los panes (no se mencio- nan los peces) es el signo que solicitan los fariseos. Ese signo revela que Jesús es el enviado de Dios. También el lector debe responder en su conciencia a la pregunta que le plantea Jesús: ¿Aún no entienden?

6. Curación de un ciego

La sección concluye con el relato de la curación de un ciego. Quien no tiene fe es como un ciego, y es Jesús quien puede dar la visión de la fe. La fe se ha asemejado siempre a la vista, pues por la fe se aceptan, como reales, cosas que no se captan por los sentidos corporales. Así como el ciego de este episodio recupera gradualmente la visión, así el creyente crece gradualmente en la fe.

Jesús y sus acompañantes llegan por fin a Betsaida, que era el destino que se habían propuesto en 6,45. Le llevan un ciego a Jesús, pero él lo saca del pueblo agarrándolo de la mano. La curación se realiza en privado, pues Jesús no realiza milagros como un reclamo publicitario (cf. comentario a 7, 31-37), sino para la salvación de los que confían en él.

(8,22-26)

La curación se realiza en dos etapas. Jesús escupe en los ojos del ciego y le impone las manos. También en 7,33 utilizó saliva para curar a un mudo. La saliva es una aplicación física del poder que dimana del cuerpo de Jesús. El hombre ve turbio primero y después de la segunda imposición de manos, ve claramente. Jesús le prohibe entrar de nuevo en la aldea. Tampoco el hombre debe hacer alarde ante otros de haber sido beneficiado por Jesús, sino que debe dar gracias a Dios por sus dones.

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IV. JESÚS, MESÍAS QUE SUFRE (8,27 -10,52)

A partir de este punto, el tema de la identidad y el destino de Jesús

se hace explícito. En las tres primeras partes del evangelio, la identi-

dad de Jesús apenas se insinúa por medio de los milagros y acciones portentosas. Solamente los demonios la declaran abiertamente. Aho- ra Pedro reconoce la identidad mesiánica de Jesús y él mismo declara por tres veces el futuro que le aguarda. Estos anuncios de la pasión, muerte y resurrección de Jesús son los criterios objetivos que utiliza- mos para organizar el texto de esta IV Parte.

A. Jesús, Hijo de Dios (8,27 - 9,29)

/. ¿Quién soy yo? (8,27-30)

Jesús se traslada de Betsaida, a donde había llegado en el pasaje anterior, y se dirige al extremo norte del país, casi fuera de todo con- tacto con el mundo en torno la Lago de Genesaret. Por el camino, Jesús plantea a los discípulos una pregunta en torno a su identidad: Al

decir de la gente, ¿quién soy yo? Las respuestas que

dan efectivamente con lo que se decía sobre Jesús en el palacio de Herodes (cf. 6,14-15). La opinión de la gente en torno a Jesús es difu- sa, pero Jesús pasa por ser un profeta. Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que eres Elias; otros, alguno de los profetas. En la res- puesta hay un reconocimiento tácito que Jesús es un hombre de Dios. Pero como ninguna de esas respuestas es adecuada o justa, para resal- tar el contraste entre lo que comprende la gente y lo que comprenden los discípulos (cf. 4,11), Jesús les pregunta: Y ustedes, ¿qué dicen de mí?

ellos dan, concuer-

Es Pedro el que responde.

Tú eres el Mesías. La respuesta es más

breve que en Mateo (Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo) o en Lucas

76

(Tú eres el Mesías de Dios). Pero el núcleo de la respuesta es el recono- cimiento de Jesús como Mesías. "Mesías" es una palabra derivada del hebreo y del arameo. Se traduce como "Ungido". La traducción griega del término hebreo es "Cristo". Desde el punto de vista del significado, "Mesías", "Cristo" y "Ungido" significan lo mismo. Sin embargo, en el uso, "Cristo" funciona como un nombre propio, mientras que "Mesías" describe una función, es un título.

En la época de la monarquía de Israel, el Mesías, el Ungido, era el titulo que designaba al rey, pues su ascenso al trono se significaba por medio de una unción en la cabeza con aceite aromático. En tiempos de Jesús, el Mesías designaba al personaje en que cifraban sus esperan- zas las diversas corrientes del judaismo. El Mesías traería la salvación definitiva de Dios. La respuesta de Pedro reconoce en Jesús la persona a través de la cual Dios va establecer su reinado y gobierno en el mun- do. La respuesta de Pedro es una profesión de fe. Es la profesión de fe del cristiano y de la Iglesia en torno a Jesús.

Ahora bien, según el testimonio del mismo Nuevo Testamento, Dios manifestó claramente a Jesús como Mesías e Hijo de Dios por medio de su resurrección (cf. Hechos 2,36; 13,33; Romanos 1,4). ¿Cómo pudo entonces Pedro conocer en ese momento que Jesús era el Mesías?

Los testimonios en torno a la resurrección de Jesús indican que Pedro fue el primero que conoció a Jesucristo resucitado, y por lo tanto en su condición de Mesías (cf. 1 Corintios 15,5; Lucas 24,34; 22,32). Es posible que la primacía de Pedro en reconocer a Jesús como Mesías glorioso en su resurrección haya influido en la redacción de este episo- dio. El autor del evangelio no pretende describir el desarrollo de la fe de los apóstoles, sino establecer firmemente ante los lectores desde este punto la identidad mesiánica de Jesús y la peculiar manera como Jesús desempeñará su condición de Mesías. Por eso Jesús manda ca- llar esta revelación a sus discípulos. El momento para divulgarla será después de que él resucite de entre los muertos. Se dan simultánea- mente una orden de sigilo para los actores del relato, pero una divulga- ción para los lectores del texto. En el tiempo real del autor y los lecto- res, la resurrección es un acontecimiento pasado, pero para los perso- najes del relato, la resurrección es todavía futura.

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2. Primer anuncio de la pasión y resurrección (8,31-33)

Inmediatamente comienza Jesús a instruir a sus discípulos —y a los lectores— sobre la naturaleza de su mesianismo. El Mesías, en cualesquiera de las formas en que fuera esperado por los judíos, era un agente de Dios, dotado de poder. Un Mesías crucificado y derrotado era casi una contradicción en términos. Los tres anuncios que realiza Jesús en esta cuarta parte del Evangelio le permiten al lector compren- der que la muerte de Jesús es parte de la manera como Jesús y el mismo Dios esperaban que ocurrieran las cosas.

En su aclaración Jesús recurre a otra expresión para designarse a sí mismo: Hijo del hombre (cf. 2,10.28, donde ha sido utilizada anterior- mente). La expresión se utiliza comúnmente en el Antiguo Testamen- to para designar un ser humano. Pero el significado con que Jesús la emplea procede de Daniel 7,13-14. Allí se contrapone la visión de cuatro bestias con aspecto feroz que representan los imperios munda- nos, con la visión de una figura humana, uno como hijo de hombre, que representa al pueblo de Dios. Como esta figura desciende del cielo, entre nubes, y Dios le da el poder, en la literatura posterior, sobre todo apocalíptica, "Hijo del hombre" pasó a designar un personaje, el repre- sentante de Dios para establecer su reino. Su significado se acercaba así al significado propio de "Mesías".

Jesús utiliza la expesión para referirse a sí mismo de manera obli- cua, en vez de decir "yo", pero también lo utiliza para referirse a sí mismo tanto en su situación de humillación, como en este pasaje, como en su situación de juez universal en su retorno glorioso (8,38). Era quizá un término menos ambiguo que Mesías y se prestaba más para que Jesús se nombrara a sí mismo. En los evangelios lo encontramos prácticamente sólo en boca de Jesús y fuera de los evangelios en unas pocas citas o alusiones a Daniel 7,13-14.

Las tres predicciones de la pasión, muerte y resurrección están influidas en su redacción actual por el conocimiento que tenía el autor de cómo fue la pasión de Jesús. A raíz de la ejecución de Juan el Bau- tista, Jesús sin duda intuyó la clase de muerte que le podría tocar, y preparó a los discípulos para ello. Para los lectores, que ya saben cómo fue la muerte de Jesús, estos anuncios transmiten la convicción de que la crucifixión no fue una tragedia imprevista, sino que entraba en los planes de Dios sobre Jesús.

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Comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre tiene que sufrir mucho. Ese "tiene que" no se refiere a ningún sino o fatalidad. Más bien ese sufrimiento y muerte deben ser comprendidos como parte del desig- nio de Dios para el Mesías, o mejor dicho como parte de la figura del Mesías tal como históricamente se ha realizado. No se puede excluir la pasión de la imagen del Mesías como un aspecto no deseado, sino que la comprensión del Mesías debe incluir su pasión y muerte en la cruz. El hecho de que así haya ocurrido no anula la identidad mesiánica de Jesús. Es más el desarrollo histórico y concreto que tuvo la vocación mesiánica de Jesús es la revelación de la voluntad de Dios para el Mesías. Nuestro Mesías es un Mesías sufriente.

Pedro no lo acepta. Jesús lo rechaza llamándolo Satanás, porque al oponerse a esa manera de ser Jesús Mesías, se opone a la manera concre- ta como Dios va a establecer su Reino, y el adversario del Reino de Dios, en los evangelios, se llama Satanás. Jesús fue tentado incluso durante su crucifixión a ser Mesías desde el poder y no desde el sufrimiento (cf. 15, 29-32). Esos no son los pensamientos de Dios, sino pensamientos de hombres, es decir, pensamientos que consideran la historia con los crite- rios con que los hombres manejan las cosas del mundo.

3. Condiciones para seguir aJesús (8,34-9,1)

La forma de ser Jesús Mesías incide en la forma de vida de sus seguidores. Si el sufrimiento es parte integral de la figura del Mesías, también lo es de los cristianos. Por eso Jesús comienza, desde ahora, por primera vez en el evangelio, a dar instrucciones sobre el estilo de vida de sus seguidores. Lo hace a través de cinco sentencias, agrupa- das en esta enseñanza que Jesús dirige a la multitud juntamente con sus discípulos.

Si alguien me quiere seguir, que se niegue a sí mismo y que tome su cruz y que entonces me siga. Negarse a sí mismo quiere decir vivir desde la obediencia a Dios. Esto no significa una renuncia a la liber- tad, sino consiste en un estilo de vida en donde la referencia moral no es la propia conveniencia sino la vocación recibida de Dios, la concien- cia del deber en las circunstancias que a cada quien le toca vivir. Car- gar con la cruz, antes de la crucifixión de Jesús, podría ser un dicho popular con el significado de "asumir las consecuencias de las propias

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acciones" Pero para los lectores cristianos, el mandato significa que I a cruz de Cristo es símbolo de la obediencia hasta la muerte a la volun- tad de Dios, pues eso es lo que significa para Jesús su cruz Eso debe estar dispuesto a hacer también el seguidor de Jesús Esta sentencia y las siguientes suponen la experiencia real del martirio en la comuní' dad y están corroboradas por la historia de la comunidad de los cre- yentes

El que quiera conservar su vida, la perderá

Pero, el que pierda sü

vida por mi y por el Evangelio, la conservara La sentencia hace referen- cia al martirio Es una sentencia, consecuencia de la primera que

señala hasta donde puede llegar la responsabilidad de cargar con la propia cruz Significa que quien rehuya el martirio para mantenerse vivo, perderá su pertenencia al Reino de Dios En cambio, quien por fidelidad a Jesús y su mensaje arrostre el martirio hasta la muerte, ese aunque pierda la vida para este mundo, la conservara para el Reino de Dios Jesús y su mensaje constituyen una unidad, porque la adhesión a Jesús implica adhesión a su mensaje, y también viceversa

¿Que beneficio trae para un hombre ganar el mundo entero y malo- grar su vida? O ¿que puede dar un hombre como rescate por su vida? La tercera sentencia, en forma de pregunta, significa que la propia vida es el valor supremo que se puede sacrificar solo en aras de un valor supe nor Ese es Cristo y el Evangelio No hay ninguna otra realidad que pueda asegurar y consolidar la vida, excepto el seguimiento de Jesús con todas sus consecuencias, incluida la muerte

Pues st alguien se avergüenza de mi y de mis palabras ante esta gene- ración corrupta y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzara de el cuando venga en la gloria del Padre con sus angeles y sus santos La cuarta sentencia esclarece la tercera y expresa el contexto escatologico en que se deben entender estas sentencias de Jesús En todas ellas Jesús esta hablado del sentido ultimo de la vida frente a Dios Jesús se designa a si mismo como Hijo del hombre en su función de dar remate a la obra de establecer el Reino Quien rehuya reconocerse como cris- tiano para evitar las consecuencias adversas que conlleva la vocación, no obtendrá reconocimiento de parte de Jesús ante el Padre En esta sentencia, por vez primera, aparece Jesús en su calidad de mediador, de abogado, de intercesor y de juez universal, cuya sentencia determi- na el destino de los creyentes ante Dios para siempre La adhesión a

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Jesús es el criterio y referencia por el cual Dios valora la idoneidad para pertenecer o quedar excluido del Reino de Dios, que es la realidad definitiva, y que se realiza mas alia de la muerte del creyente

Y anadio

Tengan por cierto que están aquí presentes algunos que no

morirán hasta que vean que el Reino de Dios se ha establecido con poder Una lectura aislada de la frase induciría a pensar que esa venida del Hijo del hombre con poder, de la que ha hablado en 8,38, tendrá lugar pronto, de modo que algunos de los que lo escuchan estaran todavía vivos En el contexto de todo el evangelio, podría entenderse como una referencia que Jesús hace a su propia resurrección como el inicio del establecimiento del Reino de Dios, y este es un significado proba- ble Sin embargo, por el contexto literario inmediato, parece que san Marcos ha entendido la sentencia como una referencia al relato de la transfiguración que viene a continuación La transfiguración de Jesús, anticipo de su propia resurrección, es signo de que el Reino de Dios se ha establecido con poder en la persona de Jesús El Reino de Dios se establece ya, de modo que algunos contemporáneos de Jesús serán testigos de ello

4. La transfiguración

El relato de la transfiguración de Jesús parece un relato de encuen- tro con Jesús resucitado, que ha sido trasladado al tiempo de la vida de Jesús antes de su muerte Se podría pensar que una experiencia de oración intensa que compartieron los tres discípulos con Jesús, ha sido recordada y desarrollada como una visión de Cristo resucitado Este relato tiene una gran importancia en el evangelio de san Marcos, pues en su redacción original este evangelio no narra ninguna aparición de Jesús resucitado (Me 16, 9-20 es el apéndice canónico del evangelio, pero no forma parte de la redacción original) Este sena el relato de una aparición de Jesús resucitado que falta al final del evangelio El testimonio de la resurrección se da en este evangelio antes del relato de la muerte de Jesús

Jesús lleva consigo a sus discípulos predilectos y el se transfigura delante de ellos Nótese la objetividad del relato No dice el autor que los discípulos lo vieron transfigurado, como si fuese una alucinación, sino que fue Jesús quien se transfiguro Esta transformación corres-

defesus

(9,2-13)

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ponde a lo que visiblemente podría representar la transformación pro- pia de la resurrección, tal como la describe san Pablo en 1 Corintios 15,41 -44 Por un instante, los tres discípulos privilegiados, ven a Jesús resucitado en su gloria celeste, antes de su muerte

Le acompañan Moisés y Elias La aparición inesperada de estos dos personajes confirma que los tres testigos están viendo el cielo De Elias, el Segundo Libro de los Reyes dice que fue arrebatado al cielo (2, 1-18) y en torno a Moisés la apocalíptica tejió una serie de leyendas populares sobre su rapto a los cielos Ademas los dos personajes son representativos de los hombres de Dios en el Antiguo Testamento Moisés representa la Ley, Elias, el profetismo Jesús es el Mesías que ellos también esperaban, pues ahora le hacen escolta

Pedro propone construir tres tiendas, una para cada uno de los personajes, con el fin de prolongar la visión El evangelista comenta que al hacer esta propuesta Pedro no sabia de que hablaba, pues no esta en el poder de Pedro prolongar la gracia de una visión

Una nube, que, en el libro del Éxodo, es el signo visible de la gloria de Dios (cf 19,16), envuelve a los seis personajes, y se oye una voz, semejante a la que Jesús había escuchado en su bautismo Es la voz del Padre, que declara a Jesús su Hijo amado e invita a que sea escu- chado, es decir, a acoger su anuncio de la llegada del Reino y la necesi- dad de convertirse

La visión desaparece con la misma subitaneidad con que había comenzado Cuando alzaron la vista, los tres vieron a Jesús solo en su aspecto habitual El les prohibió contar la visión hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos El significado de la visión sera patente entonces Esto ha sido un adelanto de lo que ocurrirá de for- ma permanente entonces Ellos guardan el secreto, pero no entienden que significa lo de resucitar de entre los muertos Es decir no entien- den ni que el HIJO del hombre tenga que morir para resucitar, ni que la resurrección sea algo que le afecte solo a el y no al conjunto de la humanidad, como era la esperanza judia

Esta incomprensión es la ocasión para plantear otra dificultad ¿Que pasa con la esperanzajudia de la vuelta de Elias, anunciada por Malaquias 3,23-24? Si la visión ha sido anticipo de la resurrección o si Jesús va a resucitar antes de que se acabe el mundo, ¿que queda de esa esperan-

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za? Elias debe venir a restaurarlo todo, es decir, a mostrar cual es el camino para que se establezca el Reino de Dios Pero Jesús corrige esa esperanza judia y añade que también incluye los sufrimientos del Hijo del hombre, del Mesías Tan integral a la esperanza escatologica es el sufrimiento, que el mismo Elias ya vino y lo mataron, dice Jesús, en una alusión velada a Juan el Bautista De esta manera Jesús y los cristianos hacen una interpretación nueva e histórica de la esperanza apocalíptica que se había creado en el judaismo en torno a la persona de Elias

5. Curación del epiléptico (9,14-29)

El relato de la curación del epiléptico parece ser una catequesis en forma de relato para orientar la practica de exorcismos en la Iglesia primitiva La escena se ha desarrollado en ausencia de Jesús Los discípulos que quedaron solos, mientras Jesús subía con sus tres prefe- ridos al monte para la transfiguración, han intentado un exorcismo y han fracasado La noticia sorprende pues en 6,13 iban entrenados para ello Jesús y los tres compañeros llegan en el momento en que los otros nueve discuten con maestros de la Ley, seguramente sobre como se debe proceder para realizar un exorcismo exitoso

Cuando Jesús pregunta por el tema de la discusión, el padre del niño o joven poseso explica los síntomas de su hijo, que el interpreta como resultado de una posesión por un espíritu mudo El había traído a su hijo a los discípulos de Jesús para que lo libraran del espíritu, pero no han podido Los síntomas parecen ser los de un ataque de epilep- sia, pero el caso no se trata con categorías medicas, sino espirituales, como una posesión

Jesús se exaspera ante la falta de fe El fallo en la curación se ha debido a la falta de fe de todos de los discípulos, del padre del niño, de los observadores Jesús pide que le traigan al muchacho, y en ese

Por una parte se confirma asi que el pade-

cimiento es real, por otra el mismo espíritu reconoce asi estar en la

momento sufre un ataque

presencia poderosa de Jesús (cf 1,23-24, 5,6-7)

Jesús inicia un dialogo con el padre del muchacho, que concluye con una exigencia de fe por parte de Jesús y una petición por parte del padre del niño para que Jesús le aumente la fe Pero, ¿como puede

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Jesús aumentar la fe, qué significa aumentar la fe? La pregunta quizá deba entenderse como si el padre dijera: "realiza la curación de mi hijo y entonces crecerá mi fe en ti". La fe se origina en la experiencia de haber sido salvado por Dios. O quizá la frase pueda entenderse como si el padre dijera: "reconozco que mi fe no es perfecta, pero ayúdame a pesar de todo, confio desde la pequenez de mi fe".

Jesús increpa al espíritu, que ahora además de mudo es sordo. El niño convulsiona y queda aparentemente muerto. Jesús lo levanta y lo pone en pie. En griego, los dos verbos también se utilizan indistinta- mente con el significado de resucitar. De modo que los lectores del texto en su sentido original comprenden que Jesús no sólo ha curado al niño, sino que también lo ha resucitado.

Jesús explica en privado la causa del fracaso de los discípulos. Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración. Algunos manuscritos añaden: y el ayuno. Jesús quizá advierte de este modo contra toda pretensión de realizar exorcismos como si el exorcista dispusiera de un poder que dimana de su propia persona y no de Dios.

La pregunta que se plantean los lectores contemporáneos es si deben recurrir al exorcismo para remediar trastornos físicos o psíqui- cos. Los exorcismos son propios de la tradición sinóptica. Responden a una manera peculiar de entender el mal y la enfermedad. Nuestra comprensión de la enfermedad como resultado de una disfunción or- gánica o psíquica, de una infección por organismos patógenos, o de una degeneración de tejidos y órganos, nos obliga a atender a los en- fermos dentro de ese marco conceptual en primer lugar. Así se lucha contra el mal. Pero también en la lucha contra la enfermedad la ora- ción tiene su puesto y lugar: el esfuerzo por lograr la salud está de acuerdo con la voluntad de Dios y orar para que el enfermo se resta- blezca es orar según la mente de Dios, sabiendo que la vida es siempre un don de Dios.

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B. Condiciones para entrar en el Reino

(9,30 - 10,31)

Esta sección se abre con el segundo anuncio de la pasión y conti núa con una serie de instrucciones de Jesús en torno al comportan-iiea to o ética cristiana.

/. Segundo anuncio de la pasión y resurrección (9,30-32)

Jesús y su séquito se retiran de la multitud, atraviesan Galilea de incógnito, porque instruía a sus discípulos. Estos son los que le siguen. A diferencia de los simpatizantes que permanecen en sus casas, aqué- llos reciben una instrucción más intensa, lo que les califica después para ser testigos privilegiados de la doctrina y de la persona de Jesús. Ahora bien, la instrucción parece centrarse en el tema de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Si se comparan los tres anuncios se encuentran elementos comu- nes a los tres:

o

Jesús se designa en los tres como Hijo del hombre;

o

anuncia que lo matarán, pero no dice cómo;

o

indica que a los tres días (no "al tercer día") resucitará.

El anuncio más escueto de todos es el segundo, que sólo menciona los hechos esenciales.

responsables de la muerte de Jesús a

los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley (el I o añade también a los ancianos).

bajo el

nombre de los gentiles, y explícitamente localiza todo esto en Jerusa- lén.

Tras este segundo anuncio, el evangelista comenta que los discípu- los no entendían. No se trata de que los discípulos no entienden las palabras de Jesús, sino que, tal como ocurrió con Pedro tras el primer anuncio, no quieren aceptar que ese sea el destino de Jesús. O tal

El I o

y el 3 o señalan como

El 3 o alude al doble juicio ante el Sanedrín y ante Pilato,

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como ocurrió con los tres discípulos testigos de la transfiguración, no comprenden todavía el alcance de la resurrección en cuanto concepto aplicado a Jesús. Sin embargo, si les da miedo preguntar, no es porque temen un regaño de parte de Jesús, sino porque saben que detrás de esa muerte anunciada se esconde un designio divino cuyo alcance por ahora prefieren no hurgar.

2. El más grande (9, 33-37)

Esta es la primera de una serie de instrucciones sobre diversos tópicos, que dibujan el perfil de actitudes propias de quien es seguidor de Jesús y miembro del Reino.

Se refiere a la cuestión de precedencia: quién es más importante, es decir, quien está investido de la mayor cuota de poder y de honor en el Reino. ¿Se miden la importancia y grandeza en el Reino de Dios, ya aquí en la tierra, con las mismas categorías que se utilizan en la socie- dad humana? Esta misma cuestión surgirá como un planteamiento de aspiración personal de dos discípulos de Jesús en 10,35-45.

La respuesta de Jesús es que son otros los criterios que rigen en el Reino y en la comunidad de discípulos. El más grande no se reconoce porque sea atendido por una servidumbre, sino al contrario, porque sirve a todos. Esta respuesta desarticula como inadecuadas todas las aspiraciones de dominio de unos sobre otros como actitud que tenga alguna vigencia en la comunidad de los discípulos de Jesús.

Él ilustra su respuesta con el ejemplo del niño. Un niño carece de importancia, no cuenta. Al menos así era en aquel tiempo de tasas altísimas de mortalidad infantil y en las sociedades que valoran a las personas por su aporte económico. Sin embargo incluso un niño, tan carente de importancia social, tan carente de poder, tiene para Jesús un valor tal, que quien lo acoja en nombre de Jesús, acoge a Jesús y al mismo Dios.

10, 13-16 complementa esta instrucción acerca de los

niños.

El pasaje

86

3.

Este episodio sobre el exorcista que no es del grupo de Jesús, pero utiliza su nombre para expulsar demonios tiene varios alcances.

A un primer nivel puede significar que nadie puede acaparar el nombre y la persona de Jesús como patrimonio exclusivo; el texto se- ría un pronunciamiento a favor de la tolerancia hacia quienes invocan el nombre de Cristo fuera de la comunidad cristiana. Sin embargo no se trata de una autorización para que haya muchas comunidades, cada una de las cuales reclama ser la legítima y auténtica comunidad cristia- na, como si Jesús diera el visto bueno a la actual proliferación de gru- pos cristianos.

A otro nivel, se trata de un exorcista, de uno que reconoce de don- de procede el poder contra Satanás y por eso, en su lucha contra el mal, invoca el poder de Jesús. Esa persona, a su debido tiempo, llega- rá a la comunidad de Jesús, aunque ahora no pertenezca a ella. Ade- más, quien quiera que lucha contra el mal, personificado en Satanás, se esfuerza en un combate coincidente con el de Jesús, aunque no pertenezca a la comunidad de Jesús. A ese tal no se le debe impedir su actividad.

Análogamente y en sentido inverso, si alguien le hace un favor a uno de los discípulos de Jesús, precisamente por serlo, esa persona, aunque no pertenezca a la comunidad cristiana, obtendrá reconoci- miento de parte de Dios, pues implícitamente ha tenido un gesto de reconocimiento y de fe en Jesús, al acoger al seguidor de Jesús, por ser tal.

Los otros

(9,38-41)

4. Radicalidad para el Reino

(9,42-50)

Esta es una instrucción contra el escándalo, es decir, contra el cri- men de inducir a otros a cometer la maldad. Jesús se pronuncia en defensa de los pequeños que creen en él. No se trata de los niños, sino de la gente ingenua, sencilla, buena y sin malicia que cree en Jesús y que pueden ser presa y víctima de manipuleo y corrupción por parte de los más picaros, calculadores e interesados de la comunidad, que también los hay. Incluso pueden ser inducidos por éstos a cometer el mal. A ese tal Jesús lo condena de la manera más severa. No merece

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seguir viviendo.

piedra de molino y lo tiren al mar, en donde se ahogará sin que siquie- ra su cadáver salga a flote.

No se trata de que Jesús autorice la pena de muerte, y ese tipo de ejecución, en casos de que una persona resulte culpable de inducir a otra, inocente e ingenua, a hacer el mal. Se trata de que Jesús conside- ra que el delito cometido es tan grave que esa persona sufre la pena de muerte de quedar excluida del Reino. A la luz de lo que sigue, esta sentencia podría ser la sanción de Jesús para la exclusión de esa perso- na de la comunidad de creyentes.

Merece que le pongan al cuello un peso como una

A esta sentencia se añaden otras sobre un miembro del cuerpo que es causa de pecado para la persona. Jesús exige la mutilación del miembro inductor al pecado. Si tu mano te hace caer en pecado, córtatela; más te vale entrar manco a la vida que con las dos manos acabar en la gehenna, en el Juego inextinguible. La mutilación no era una práctica judía, por lo que sería extraño que Jesús la recomendara; ni ha sido una práctica de la Iglesia, que siempre ha entendido estos versículos en sentido figurado. A la luz del v. 42, la metáfora se debe entender en referencia a la comunidad eclesial y no sólo a la persona individual. El cuerpo es la comunidad. Si hay un miembro del cuerpo, representado por la mano, el pie o el ojo, es mejor expulsarlo, cortarlo de la comuni- dad, pues más le vale a la comunidad eclesial alcanzar el Reino sin uno de sus miembros, que por ser tolerante en exceso con el pecador, toda la comunidad perezca.

inextinguible

procede del judaismo. Originalmente el nombre hace referencia al basurero de Jerusalén, y de allí se transformó en metáfora para aludir al destino de los malvados. Los instrumentos de castigo son el fuego que quema y el gusano que roe, otras dos metáforas para aludir al sufrimiento o desgracia en que cae el malvado. Estos dichos, por otra parte, son una advertencia para que la comunidad cristiana no sea complaciente con el mal, sino que al escuchar la advertencia de Jesús, sea enérgica para combatir, corregir y en último término extirpar el mal en su seno.

Son sentencias

oscuras y difíciles de entender. La primera: porque todo será salado

La descripción de la gehenna como un lugar de fuego

Dos sentencias sobre la sal concluyen el pasaje.

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con fuego, parece la conclusión de las advertencias anteriores. Y su alcance es confirmar que la condena final es una posibilidad real para la persona o la comunidad que no le da importancia al mal, lo tolera en su medio e incluso lo realiza.

La otra sentencia sobre la sal ha sido añadida aquí por atracción con la sentencia del v. 49, pero tiene un significado distinto. Buena es la sal, pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué le devolverán el sabor? Ten- gan ustedes cada uno su sal, y mutuamente, la paz. La sentencia recuer- da a la que se encuentra en Mateo 5,13. Inculca la necesidad que tiene el discípulo de Jesús de permanecer fiel al Evangelio, pues si el discípu- lo de Jesús pierde su carácter, sobre todo en su lucha contra el mal, pierde su distintivo. En la primera parte de la sentencia la sal es el discípulo de Jesús que puede perder su identidad. De allí la exhorta- ción a que cada uno tenga su sal. En este caso la sal designa al mismo Evangelio. Sería entonces el consejo apremiante de Jesús al discípulo para que se mantenga fiel al Evangelio en el que ha creído y que los discípulos, unos con otros, se traten con respeto y dignidad.

5. Matrimonio y divorcio (10,1-12)

Por primera vez se menciona que Jesús ha vuelto a Judea, desde que abandonó la región después de recibir el bautismo. Pero se man- tiene en la margen oriental del Jordán. Jesús enseña a las multitudes que se reúnen para escucharlo. Estas ocasiones se prestan también para que los fariseos le planteen preguntas con las que pretenden des- acreditar a Jesús delante de esas mismas multitudes que lo admiran. En esta ocasión, para ponerlo a prueba, le plantean una pregunta en torno al divorcio, si es lícito a un hombre repudiar a su mujer. ¿En qué consiste la prueba? Quizá los fariseos saben cuál es la postura de Jesús sobre el tema, y ahora quieren que la exponga, y así poder acusarlo de ser más severo que la Ley de Dios.

Jesús acepta el reto, pero les devuelve la pregunta. ¿Cuál es el fundamento de la práctica actual del divorcio en la comunidad judía?, les pregunta. ¿Qué les mandó Moisés? La práctica del divorcio se basa- ba en el texto de Deuteronomio 24,1 -3. Ese pasaje daba pie para prác- ticas muy liberales, pues autorizaba al marido a enviar a su mujer de vuelta a casa casi por cualquier motivo. La práctica exponía a las mu-

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jeres a las arbitrariedades del hombre y las tenia sometidas gracias al temor de incurrir en alguna falta que tuviera como resultado la separa- ción En aquella sociedad la mujer debía estar siempre bajo la autori- dad de un hombre, si no era el padre, era el mando, y en ultimo caso, bajo la protección de los hijos Por eso la viuda sin hijos era la persona más desamparada que podría haber

Jesús considera este texto bíblico como una concesión de Moisés, pero no como expresión de la voluntad de Dios La verdadera voluntad de Dios, dice Jesús, se encuentra en otro texto bíblico Génesis 1,27 leído juntamente con Génesis 2,24 A nuestros ojos, ambos textos son igualmente inspirados, igualmente Palabra de Dios Sin embargo, Je- sús es capaz de discernir una diferencia Este tipo de discernimiento es absolutamente cansmatico, es decir, no procede de un análisis de textos, sino que es una decisión que se funda en la autoridad profetica, —es mas, mesianica—, de Jesús O quiza el hecho de que el texto del Génesis pertenezca a las disposiciones dadas por Dios en la creación, mientras que el de Deuteronomio pertenezca a la legislación de Moi- sés, le permitió a Jesús tener unos criterios objetivos para distinguir la ley fundamental que procede de la creación, de la normativa temporal para Israel

Las citas que Jesús escoge tratan dos puntos La primera reconoce

en la diferencia sexual la voluntad de Dios desde el principio de la

creación los hizo hembra y

sexual tiene por objeto la unión de ambos entre si para ser uno solo Por eso deja el hombre a su padre y a su madre, y los dos serán una sola carne De estos dos textos deduce Jesús que es ilícito el divorcio, máxi- me si es un mecanismo machista para la opresión de la mujer Por tanto, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre Asi pues, la postura antidivorcista de Jesús pudo haber sido en su origen una defensa de la dignidad e igualdad de la mujer

La explicación adicional que Jesús da a los suyos en casa radicaliza la postura y en cierto modo la amplia ni el hombre ni la mujer pueden tomar a la ligera a su cónyuge para abandonarlo y casarse con otro Es una falta de seriedad y respeto a la persona, que un hombre y una mujer se unan en matrimonio, sin tomarse en pie de igualdad, en seno para toda la vida Por eso Jesús declara que comete adulterio el hom-

varón

La segunda, explica que la diferencia

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bre o la mujer que abandona a su cónyuge para casarse con otro

tre los judíos solamente el hombre podía iniciar el divorcio Sin em- bargo como Marcos escribe para una audiencia gentil, en donde tam- bién la mujer podía iniciar el divorcio, por eso extiende la prohibición también a la iniciativa de la mujer Es un atentado contra el respeto y la fidelidad debidos a la primera pareja

De esta manera Jesús pone a sus discípulos unas exigencias eticas muy altas para contraer matrimonio Si el cristiano debe tomar en seno a su cónyuge para una vida compartida hasta la muerte, no se puede casar por razones triviales, a la ligera, sin conocerse, en plan de prueba

En-

6.

Este pasaje tiene como antecedente 9,33-37, que se leería mejor a continuación del que vamos a comentar ahora El pasaje, por una parte, destaca la importancia y valor que Cristo otorga a los niños Los discípulos, en cambio, reflejan la mentalidad de la época, cuando im- piden que padres y madres acerquen a sus hijos a Jesús para una ben- dición Según el parecer extendido entonces, los niños todavía no va- len, no cuentan, no son importantes En gran medida la opinión es resultado del alto índice de mortalidad infantil, que debe ser compen sado con una fecundidad alta Jesús se opone a esa devaluación de los niños No solo los reconoce como personas, sino que los pone como modelo de la actitud que hay que tener para recibir el Reino La expre- sión destaca el carácter gratuito del Reino, es un don que Dios otorga En cambio cuando se habla de "entrar en el Reino" se pone el énfasis en la responsabilidad de la persona para adoptar las actitudes que le permitan "recibirlo" El niño es modelo de la actitud que hay que te- ner, no por su inocencia sino por su desvalimiento y pequenez El Reino es gracia y es don El relato que sigue, por contraste, muestra cual es la actitud que impide recibir el Reino

Seguramente pasajes como este contribuyeron a que se introduje- ra la practica del bautismo de niños, pues en esos casos resulta eviden- te que la admisión a la Iglesia y a la condición de hijo de Dios es un don total de Dios

Los niños

(10,13-16)

91

7. Las riquezas (10,17-31)

Este relato largo, seguido de una instrucción intensa sobre el signi- ficado y valor de las riquezas de cara al Reino, sirve de contraste a la instrucción precedente sobre los niños El rico bíblico es el que se cree autosuficiente y no pretende "recibir" nada, sino "adquirir' todo El protagonista de la historia no quiere hacerse niño desvalido, sino que prefino hacerse valer por los bienes que poseía

Un hombre, que ya no es joven (cf 20) corre y se arrodilla ante Jesús Los gestos del cuerpo reflejan la premura del espíritu Dirigién- dose a Jesús le pregunta Maestro bueno, ¿que debo hacer para heredar la vida eterna'' "Heredar la vida eterna" es una expresión equivalente a "recibir el Reino" El verbo "heredar", por una especie de metonimia, significa aquí "lo que recibiré cuando yo muera", cuando normalmen- te significa ' lo que recibiré cuando otro muera" Por lo tanto el hombre esta pensando en su situación final, cuando llegue al termino de sus días Quiere saber cuales son las condiciones en que debe vivir ahora, con el fin de que cuando muera, pueda alcanzar el don de ser recibido por Dios en la plenitud de la vida

En primer lugar Jesús rechaza el calificativo "bueno" atribuido a su persona No solo suena adulatono, y en el Reino no valen los sobor- nos, los besamanos, las adulaciones, sino que ademas, la mirada del hombre no debe detenerse en Jesús, sino que debe alcanzar a Dios, el origen de toda bondad

Jesús le señala los mandamientos del Decálogo como criterio de conducta, que si ajusta su vida a ellos, vivirá de tal modo que estara capacitado para recibir el Reino Jesús menciona los mandamientos que tienen que ver el prójimo, omite los tres primeros mandamientos, que tiene que ver con Dios El silencio no se debe interpretar como un indicio de que no eran importantes para Jesús, sino como indicio de que el cumplimiento de los mandamientos que regulan la relación con el prójimo exige como motivación el amor a Dios Por lo demás, en 12,28-34, Jesús afirmara el amor a Dios como parte integral del man- damiento principal

Jesús

lo mira con cariño y le indica que le falta dar un paso mas

y seguir a Jesús ¿Cual es el sentido de esta segunda exigencia de Jesús?

92

vender todo

El hombre replica que ha cumplido todo desde que era joven

La respuesta de Jesús puede significar que el inicio del itinerario hacia el Reino es la obediencia moral, la reforma etica de la propia conducta La base del camino cristiano es la rectitud moral Pero es necesaria igualmente una opción explícita por Jesús Veny sigúeme El camino que conduce al Remo no es el de la simple bondad moral, sino el del seguimiento de Jesús Algunos manuscritos añaden aquí la frase llevando tu cruz Se hacen asi eco de la sentencia de Jesús en 8,34

Ahora bien el dinero, las posesiones, las riquezas pueden ser, y de hecho muchas veces son, un obstáculo para realizar esta opción Por eso jesús le pide antes, que venda sus posesiones y entregue el precio de sus bienes a los pobres, con el fin de deshacerse totalmente de ellos La entrega de los bienes a los pobres asegura que ya no serán recuperables Tendrás entonces un tesoro en el cielo Es decir, de este modo la única referencia en tu vida, tu única segundad y fuente de confianza para el futuro, sera Dios El desprendimiento radical que pide Jesús tiene que ver mas con la exigencia de la absoluta confianza en Dios, que con una presunta maldad de las riquezas Es mas, gene- ralizando la interpretación, las riquezas que hay que vender son todas aquellas realidades que funcionan como fuente de segundad, de orgu- llo de afirmación, de poder con que las personas se erigen sobre las demás y que pueden funcionar como sucedáneos y complementos de Dios en la búsqueda de la propia segundad de vida

El hombre no puede con la exigencia y se retira La carrera alegre que lo condujo hasta Jesús se transforma en el paso grave y lento para volver La tristeza del hombre indica que su renuencia no se debe a que considere la exigencia de Jesús excesiva, sino a que la considera justa, pero el se siente incapaz de realizarla, porque confiaba en sus propias fuerzas y estaba orgulloso de su poder El hombre no se retira indignado, sino triste La transformación de criterios que Jesús le exi- ge es mas de lo que esta dispuesto a realizar

El primer comentario que hace Jesús es una exclamación acerca de las dificultades que encontraran los ricos para salvarse ¡Con cuanta dificultad van a entrar los ricos en el Reino de Dios' Los discípulos se asombran, pues la riqueza ha sido tenida siempre como una bendición de Dios, y no como una trampa en el camino de la salvación Ahora Jesús la declara un obstáculo Jesús sin embargo reitera su pensamien- to con un proverbio, que contrasta extremos (lo mas chiquito con lo

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más grande) y expresa asi la incompatibilidad entre la actitud del que confia en sus posesiones como razón de ser y de solidez de su propia vida y la actitud necesaria para entrar en comunión de vida con Dios Es masfacü que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios

Esta sentencia no es una censura al estimulo personal para buscar los bienes necesarios para la propia vida y de la propia familia, poseer- los y utilizarlos de acuerdo con la ley moral Tampoco se interpretaría correctamente si se entiende como una censura para que los pueblos y naciones busquen su propio desarrollo económico por medio de la libertad personal para crear empresas, generar riqueza, dar trabajo a quien no tiene La sentencia es una censura a quien cree que la rique- za es la razón, meta y fin de la vida, de modo que todo se mida por el rendimiento económico y hasta el valor de la vida se pondere de acuerdo con parámetros de beneficio económico El "rico" bíblico es el que ha hecho de los bienes, valores absolutos, y no simplemente medios para lograr el bien personal y de la sociedad

Si asi están las cosas, ¿quien

podra salvarse? Es decir, si los ricos no se salvan, ellos que pueden adquirir todo lo que quieren con su dinero, entonces, ¿quien? La res- puesta de Jesús explica que la salvación no es cosa que se pueda adqui- rir por dinero, ni la alcanzan las personas por sus medios o logros La salvación, incluso la de los ricos, es don de Dios La salvación no es cosa de riquezas y poder humano, sino del poder salvador de Dios

Pedro hace todavía una pregunta mas Ellos, los seguidores de

Jesús, han dejado todo para ser sus discípulos ¿Cual es su situación en el Reino de Dios? Jesús responde recordándole a Pedro que, si bien es verdad que ellos han dejado todo, lo han hecho por mi y por el evange-

haya actuado asi, en este mundo recibirá multiplicado por

cien casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, fincas con persecuciones, y en el mundo que viene la vida eterna La frase es difícil de entender Uno no renuncia a sus bienes para tener mas, sobre todo si Jesús acaba de decir que las riquezas son un peligro en el camino hacia la vida eterna La frase quiza signifique que quien entra a formar parte de la comunidad cristiana, en ella adquiere una nueva familia (suponiendo que haya tenido que abandonar la propia a causa de la fe) y en la comunidad encontrara también el apoyo económico en caso de nece-

La pregunta de los discípulos es lógica

lio Quien

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sidad La frase quiza pueda significar también que quien encuentra que su seguridad es solo Dios, hallara que posee mas de lo que necesi- ta

La ultima frase de Jesús, muchos primeros serán últimos y los últi- mos serán primeros indica que en el Reino se realiza una reversión de posiciones El significado general de la frase con que concluye esta instrucción paradójica sobre la riqueza, es que en el Reino de Dios las situaciones y personas se valoran de modo diverso a lo que ocurre en este mundo Muchos que aquí son considerados como importantes y descuellan por sus riquezas, en el Reino no las podran hacer valer En el Remo de Dios lo que vale es aprender a poner la confianza solo en Dios

C. El Hijo de David

La tercera sección de esta cuarta parte del evangelio es la mas pobre En realidad no hay ninguna novedad en cuanto a los temas, que reiteran asuntos ya tratados anteriormente, y es muy breve, ape- nas veintiún versículos Solamente la petición de los hijos de Zebedeo, que solicitan un puesto de honor en el Reino de Dios, hace concreta la enseñanza sobre la grandeza en el Reino y ofrece la oportunidad para una interpretación de la vida de Jesús como servicio a los hermanos

(10,32 -

52)

1. Tercer anuncio de la pasión y resurrección (10,32-34)

El tercer anuncio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús pa- rece un sumario anticipado del relato de la pasión, pues el numero de detalles que menciona corresponde mas a un recuento de hechos ya acaecidos que a una anticipación de un desenlace previsto Es decir, Marcos ha puesto en boca de Jesús un resumen de la historia de la pasión

Jesús y sus seguidores van camino hacia Jerusalen, por lo que el peligro para su vida se incrementa Jesús, sin embargo, va por delante de todos, animoso y confiado en Dios, mientras que los discípulos le siguen detras, temerosos ante su propio futuro, pues todavía no tienen suficiente confianza en Dios Los discípulos se admiran de la actitud

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de Jesús Mientras en otros pasajes se habla de los discípulos de Jesús, en este caso se subraya que son los Doce La descripción detallada de los diversos episodios de la condenación de Jesús, da a entender que el sabe a conciencia a que se enfrentara en Jerusalen Su proposito es maduro, su entrega es total, su resolución decidida, su obediencia a Dios plena

2.

El animo con que Jesús camina hacia su destino y la admiración que despierta en sus discípulos logran que los dos hermanos, hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, venzan sus propios temores y se adelanten para hacer una petición atrevida Este puede ser el momento de las osadías Ya están para llegar a Jerusalen y quien sabe si una muestra de audacia ahora logre colocarlos en una buena posición después

Los dos le piden a Jesús puestos de honor y de poder en el Reino Ellos ya pertenecen al circulo de preferidos de Jesús en este mundo y quieren asegurarse esa posición en el venidero Ellos visualizan a Jesús entronizado como Hijo de Dios con poder, el Mesías glorioso Quieren verse envueltos en esa gloria, uno a la derecha y otro a la izquierda, mas cerca del rey que cualquiera de los otros compañeros, como con- sejeros de confianza San Mateo en su evangelio evita presentar una imagen tan desfavorable de estos dos discípulos, al poner a la madre de ambos como la peticionaria

Jesús no rechaza la petición como excesiva, impertinente o grose- ra Simplemente les indica que no comprenden el alcance de la peti- ción En primer lugar, el solo hecho de entrar en el Reino exige com- partir los sufrimientos con Jesús Compartir el bautismo y la copa de Jesús son metáforas que significan compartir su pasión En la oración en el huerto, Jesús se referirá a su pasión como "la copa" La copa eucanstica de la sangre de Cristo quiza haya influido en la metáfora El bautismo como forma de compartir la pasión y muerte de Jesús evoca el vocabulario y la teología de san Pablo sobre el bautismo

Ambos afirman su disposición a compartir la pasión de Jesús con seguridad y valentía Sin embargo esas declaraciones suenan a bravuconadas, cuando sabemos que ambos abandonaron a Jesús en el

Los primeros

puestos

en el Reino

(10,35-45)

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momento de la pasión Sin embargo Jesús, con una visión mas larga, predice el martirio de ambos (sin embargo en la Iglesia se origino la tradición de que Juan no muño mártir) Por lo tanto, ambos entraran en el Reino, pero el lugar que ocupen en el no compete ajesus asignar- lo Se sobreentiende que eso corresponde al Padre Los lugares de honor en el Reino, —las palabras dejesus dan a entender que los hay - son para quienes están preparados, ya tienen dueño Jesús no entra a explicar como se asignaron ni a quien La respuesta de Jesús es una evasión para indicar que desde el lado de acá de la muerte no se puede decir nada sobre las disposiciones del fin, o que no son cosas que hay que buscar por si mismas La vocación cristiana no se entiende como búsqueda de honores y gloria, sino como entrega al servicio del próji- mo

Por eso Jesús continua con una instrucción acerca del sentido de honor y la primacía en el Reino Literariamente san Marcos introduce el tema al contar como reaccionaron los otros compañeros con indig- nación Jesús contrasta la actitud de los poderosos de este mundo con la actitud que deben tener todos los que ocupan un puesto de liderazgo en la comunidad cristiana La visión que tiene Jesús acerca del poder secular tal como el lo conoce, es negativa Los grandes de este mundo son opresores y tiranos La autoridad y la grandeza en la comunidad cristiana es el servicio La respuesta dejesus es reiteración de lo que ya había dicho en 9,33-37

La importancia principal del pasaje es que Jesús interpreta su pro- pia vida y muerte a la luz del concepto de servicio Ni siquiera el Hijo del hombre ejerce su autoridad como dominio, sino como servicio Su muerte es el mayor servicio, pues trae como consecuencia la salvación "para muchos", un semitismo que significa "para todos"

Esta es la primera vez que en el evangelio según san Marcos se enuncia el valor redentor, salvador, de la muerte dejesus San Marcos no explica de que manera la muerte de Jesús tiene como resultado la salvación de los hombres El trasfondo de la expresión de Jesús es el texto de Isaías 53,11-12, donde se dice que el Siervo del Señor expía con su sufrimiento la culpa que otros teman que expiar Todo el que comete un delito se capacita para recibir el perdón cuando repara el daño cometido con su delito o asume una pena como manera de com- partir y sufrir en su propia persona el daño causado a otros Jesús con

97

su pasión asume en su persona la expiación que debía realizar la hu- manidad entera y de este modo capacita a la humanidad para recibir gratuitamente el perdón de Dios. Esta es una de las maneras de enten- der el significado salvador de la muerte de Jesús.

3. El ciego curado

La sentencia de 10,45 es una magnífica conclusión, y hubiera sido mejor, desde un punto de vista literario, que a continuación viniera de inmediato el relato de la entrada de Jesús en Jerusalén. Sin embargo, san Marcos ha agregado un nuevo relato de curación de un ciego. La tercera parte del evangelio también concluía con la curación de un ciego.

Jesús ya está en Jericó. Ha cruzado el Jordán hacia la margen occi- dental y se encamina a Jerusalén. Un ciego, al que el evangelista iden- tifica con su nombre en griego y arameo lo aclama con el título mesiánico de Hijo de David. Es la primera vez que un ser humano (no un demonio) reconoce públicamente la identidad de Jesús. La confe- sión de Pedro, con la que se abrió esta cuarta parte, había sido casi secreta. Ésta, al final, es pública. Quizá el hecho de que se identifique al ciego con su nombre arameo y su nombre griego de algún modo anticipa a la comunidad constituida por judíos y gentiles. Este es un ciego que ve las realidades espirituales. Quizá por eso san Marcos ha querido concluir esta parte del evangelio de esta manera. Para cono- cer a Jesús no hace falta ver con los ojos, sino ver con la fe. El grito del ciego no puede ser acallado. Jesús lo llama. Le pregunta qué quiere, y le otorga la vista. Tufe te ha salvado. Esta será la actitud de los que reciban la salvación: reconocer a Jesús como Mesías y gracias a la fe recibir la salvación.

(10,46-52)

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V. PREDICACIÓN DE JESÚS EN JERUSALÉN

(11,1 -13,37)

El ordenamiento interno de los capítulos ll al 16 es muy claro. En los capítulos del ll al 13, Jesús realiza su ministerio en Jerusalén. En los otros tres, se narra su pasión y muerte y el hallazgo de la tumba vacía. Sin embargo hay una diferencia notable entre ambas partes. El relato de la pasión es una historia continuada. Está constituida, sí, por la concatenación de escenas diferentes, pero que constituyen una se- cuencia y forman una historia con una trama. En cambio el relato del ministerio de Jesús en jerusalén está constituido por una serie de con- troversias y episodios, que no constituyen una unidad narrativa, aun- que están conectados por indicaciones cronológicas. Si una de ellas faltara, no se notaría la ausencia. Solamente el relato del ingreso a Jerusalén, con la visita al Templo y el episodio de la higuera tienen visos de un intento de relato que supera el episodio singular.

El relato de la entrada de Jesús a Jerusalén y su visita al Templo se extiende por tres días: el del ingreso, el día siguiente cuando maldice la higuera y expulsa a los comerciantes del Templo (v. 12), y el tercer día (v. 20) cuando descubren la higuera seca. En este tercer día pare- cieran tener lugar todas las controversias e incluso el discurso escatoló- gico (13,1), al final del tercer día, pues las indicaciones que encabezan cada relato dan a entender que las controversias se sucedieron una tras otra.

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A. Jesús, Señor del Templo (11,1 - 25)

1. La entrada mesiánica enjerusalen (11,1-11)

En el verso 1 se acumulan datos geográficos

Jesús ha llegado a las

aldeas periféricas de Jerusalen, por el Monte de los Olivos Jesús se dispone a realizar una acción simbólica, con la que indicara su identi- dad mesiánica El secreto sigilosamente guardado, conocido por los demonios, luego declarado por Pedro y finalmente publicado por Bartimeo, se convierte ahora en proclamación por el mismo Jesús, no con palabras, sino con gestos Jesús diseña el simbolismo a partir de los oráculos de Zacarías 9,9 y 14,1-11 En esos oráculos el profeta anuncia la llegada del Señor por el Monte de los Olivos para establecer

La cabalgadura indica que el rey

llega humilde y pacifico, no en plan de guerra sobre un caballo

Jesús da instrucciones a dos discípulos acerca de como conseguir el burro prestado en una aldea vecina Pareciera que Jesús sabe de antemano donde esta el burro y que respuesta bastara para que los dueños del animal lo dejen llevar Algunos comentaristas piensan que quiza Jesús ha hecho arreglos previos con algún simpatizante, vecino de Jerusalen El burro no ha sido montado por nadie, por lo tanto es casi un milagro que se deje montar por Jesús Las cosas se cumplen tal como había anticipado Jesús La constatación deja en el lector la idea de que hay algo providencial, dispuesto por Dios en todo lo que ocurre

su Reino, montado en un burrito

Al llegar donde esta Jesús, se organiza el cortejo Algunos discípu- los cubren el asno con sus mantos y Jesús lo monta Otros extienden los mantos por donde va a pasar Jesús o cubren el camino con ramas y

follaje Los que acompañan el cortejo detras y delante aclaman a Jesús

con palabras tomadas del Salmo 118, 25-26

viene en el nombre del Señor Bendito el Reino de nuestro padre David que llega ¡Hosanna en lo alto'

¡Hosanna' Bendito el que

La palabra "hosanna" significa literalmente "isalva'", pero se ha convertido en una aclamación De hecho Marcos la conserva en he- breo en su texto griego El carácter mesianico de la escena se hace explícito al reconocer que con Jesús llega también el reino de nuestro padre David El Mesías llega a Jerusalen para establecer el Reino de Dios

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El cortejo concluye en el Templo, como es debido, pues es desde ese lugar donde se espera que el Mesías ejerza su autoridad En el Templo se consagra al Mesías, pero nada de esto ocurre aquí Jesús da un vistazo al lugar y regresa a Betania Los evangelistas Mateo y Lucas sitúan en este mismo día la expulsión de los vendedores, mientras que el evangelista san Juan la coloca al inicio del ministerio de Jesús (cf Juan 2, 13-22)

¿Por que hasta este momento admite Jesús ser reconocido publica- mente como Mesías y el mismo promueve ese reconocimiento? La respuesta esta vinculada con el desenlace de su ministerio en la ciu- dad Ahora se cumplirán su pasión y muerte, tantas veces anunciadas Ha entrado de tal manera, que ha atraído la atención sobre si Pero a continuación realizara una acción que lo distanciara y enemistara con las autoridades religiosas y de ese modo realizara su identidad como Mesías perseguido y rechazado

(11,12-25)

El relato de la purificación del Templo ha sido engarzado en otro episodio referente a una higuera Este episodio de la higuera es pro- blemático Es un acto de poder de Jesús, que no beneficia a nadie y destruye un árbol, del que Jesús esperaba encontrar frutos, cuando no era la estación apropiada

Por eso se ha pensado que originalmente se trataba de una para- bola, como la que se encuentra en Lucas 13,6-9 La parábola es un símbolo de la esterilidad de Israel, que a pesar de la predicación de Jesús no da los frutos de conversión en la medida que Jesús lo espera- ba En el curso de la tradición, antes de la redacción del evangelio, se convirtió en una acción simbólica de Jesús, que anuncia asi el fin de Israel como pueblo de Dios, porque no dio fruto a su tiempo (cf pasa- jes del Antiguo Testamento que comparan a Israel con un árbol estéril Jeremías 8,13, Isaías 5,1 -7, Ezequiel 1 7,9)

Jesús, pues, al día siguiente de haber hecho su ingreso enjerusa- len, se encamina, esta vez a pie como otros tantos vecinos, hacia la ciudad En el camino ve una higuera, se acerca a ella, y como no encuentra frutos, la sentencia a no dar ya fruto nunca mas Jesús se ha

2. La higuera y el Templo

101

acercado a Israel, esperaba encontrar frutos de justicia y santidad, de fe y acogida al Evangelio, pero en las autoridades religiosas ha encon- trado y encontrará todavía con más firmeza, rechazo a su mensaje y a su persona. En una sentencia, que es también profecía, declara que ya no dará fruto nunca más. Ya no será Israel, en cuanto tal, quien osten- te el titulo de pueblo de Dios. Al menos los cristianos que presenciaron la destrucción del Templo en el año 70 d.C, por manos del ejército romano, vieron en ese acontecimiento un signo divino de que había cesado la etapa de Israel como pueblo elegido en la historia de Dios con la humanidad. El nuevo pueblo de Dios estará constituido inicial- mente por miembros del pueblo de Israel que creyeron en Jesús y cre- yentes llegados de todas las otras naciones de la tierra. El comentario que hace el evangelista, que la higuera no tenía higos porque no era la estación para ello, crea dificultades. La exigencia de Jesús, que de to- das formas quiere encontrar higos, parece injusta. Pero siempre es tiempo para que el pueblo de Dios dé frutos de justicia.

Esta ruptura en la identidad de Israel como único pueblo que os- tenta el título de pueblo de Dios está simbolizada en el gesto de la purificación del Templo. Jesús señala así el fin del antiguo régimen cultual. En principio el gesto de Jesús es una censura a los excesos que se comenten en el lugar santo y un acto de poder mesiánico en la Casa de Dios. De hecho, esta acción desencadenará la primera controversia en torno al poder y la autoridad con que actúa Jesús.

Los comerciantes en objetos para el culto, contra quienes actúa Jesús, se ubicaban en el atrio más externo del Templo. Se pueden comparar a los innumerables vendedores de objetos religiosos, velas e imágenes que todavía hoy se sitúan en los alrededores de las iglesias, santuarios y basílicas donde confluyen peregrinos y fieles. Esos co- merciantes ofrecían palomas para los sacrificios más sencillos, cam- biaban monedas griegas y romanas por monedas del Templo, las úni- cas legítimas para las ofrendas (pues la imagen acuñada reconocía la soberanía de Dios y no la de ningún emperador o rey extranjero). Je- sús vuelca las mesas de estos comerciantes e impide el paso de quie- nes utilizaban el atrio del Templo como un atajo para ir de un sitio a otro de la ciudad.

Citando los textos de Isaías 56,7 y Jeremías 7,11, Jesús acusa a esta misma gente de haber trastocado el significado original del Templo.

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De ser una casa de oración, ha sido convertida por ellos y por las auto- ridades religiosas, que obtienen algún beneficio de estas ventas, en cueva de ladrones. De esta manera Jesús lanza un desafío abierto a las autoridades religiosas, que inmediatamente se dan por aludidas y co- mienzan a tramar planes para acabar con Jesús. La principal acusa- ción falsa contra Jesús en el juicio del Sanedrín será que Jesús habría dicho que destruiría el Templo. El discurso escatológico del capítulo 13 tomará su punto de partida de una predicción de la destrucción del Templo de Jerusalén.

Al fin del día Jesús se retira a la aldea donde pernocta, y a la maña- na siguiente hace su tercer ingreso en la ciudad. Los discípulos consta- tan que la higuera sin frutos del día anterior se ha secado de raíz. Con poco tino literario, Marcos ha introducido aquí una instrucción sobre la oración. Marcos ha entendido la sentencia de Jesús como un acto de poder, cuando en realidad es un acto simbólico y profético. Aprovecha entonces la ocasión para una catequesis sobre el poder de la fe y la oración que es expresión de la fe.

Tal com o ocurr e en los milagros d e curación , lo important e e s la fe, que se manifiesta sobre todo en la oración que alcanza lo que pide. Sin embargo hay dos dificultades para entender la enseñanza de Jesús en este pasaje. Ni la fe ni la oración se deben emplear para lograr actos de poder como pedirle a un monte que se traslade de un sitio a otro, ni el mismo Jesús ha realizado un prodigio semejante. Por otra parte, la experiencia cristiana de la oración atestigua que no todo lo que se pide en la oración se alcanza. Y no hay que atribuirlo a falta de fe en el orante.

La oración no tiene el propósito de obtener cosas o metas, sino expresar la confianza en Dios. El cristiano ora en su necesidad para pedir a Dios remedio para sus necesidades, pero el fruto o el éxito de la oración no se mide por el logro material de lo que se pedía, sino por el grado de confianza con que el orante se puso en manos de Dios en esa necesidad, independientemente de si se obtuvo o no lo pedido.

El dicho sobre la montaña que es arrojada al mar es una metáfora que expresa más bien cómo la oración o la fe transforma a las perso- nas. La montaña es una metáfora del mismo orante que, por su fe y la oración, pasa de la confianza en sus propias fuerzas a la confianza en

103

el amor de Dios, que está cerca incluso en la necesidad y la tribulación. Por otra parte, lo que se pide en la oración debe ser coherente con el Evangelio y el Reino. A Dios no se le pide riquezas, sino el pan de cada día; no se le pide venganza, sino que llegue su Reino; no se le pide que se realice la propia voluntad, sino que se haga la suya en la tierra como en el cielo; y que perdone nuestros pecados como perdonamos las ofensas cometidas contra nosotros. Un requisito para la oración es la actitud de perdón hacia quienes han ofendido al orante, pues esa acti- tud habilita para recibir el perdón de Dios.

Algunos manuscritos, llamados de la tradición textual occidental, añaden aquí el v. 26 que no aparece en muchas traducciones de la Biblia. El versículo no es original y es resultado de haber copiado aquí el texto de Mateo 6,15, por la afinidad de enseñanza.

B. Controversias (11,27 - 12,44)

/. La autoridad de Jesús (11,27-33)

El episodio anterior ocurrió al tercer día, camino hacia Jerusalén. Al llegar a la ciudad y al Templo, las autoridades religiosas en pleno confrontan a Jesús. Se hacen presente losjefes de sacerdotes, los maes- tros de la Ley y los ancianos. Representan el poder religioso, el esta- mento teológico y la autoridad civil. Son los custodios de la tradición y la institucionalidad judía. Lo cuestionan sobre la autoridad para actuar como lo hace. Lo cuestionan sobre todo su ministerio, pero específicamente sobre su entrada mesiánica y la purificación del Tem- plo. ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio autoridad para hacerlas?

Las preguntas contienen una trampa. En la opinión popular la autoridad que actúa en Jesús es divina. Pero si Jesús lo admite con sus propias palabras, puede ser acusado de blasfemia, pues una cosa es que los demás lo reconozcan, y otra que jesús se arrogue tal poder. Por lo demás, el reconocimiento de esa autoridad en Jesús es cuestión de fe, más que cuestión de acreditación por algún prodigio u otro medio.

Jesús acepta la pregunta, con una condición. Sus interrogadores deben mostrar su disponibilidad para realizar un acto de fe y recono-

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cer que Dios puede actuar fuera de las instituciones oficiales del judais-

mo, que ellos mismos representan.

semejante a la que ellos mismos le han planteado a Jesús.

Les preguntaré a ustedes algo, y si me contestan, entonces yo les diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo deJuan, ¿era cosa venida del cielo o era una práctica humana? Los adversarios de Jesús se en- cuentran así ante un dilema análogo al que ellos han planteado a Jesús. La gente tiene el bautismo de Juan como cosa venida de Dios, si ellos ahora lo declaran cosa de hombres, recibirán la censura de la gente. Pero si reconocen que el bautismo de Juan es cosa venida de Dios, se abren al reproche de por qué no lo aceptaron como tal ni se sometie- ron a él. Jesús los ha arrinconado públicamente y rehusan darle una respuesta. Jesús rehusa igualmente responder a la que le habían plan- teado en primer lugar, pero el silencio de unos y otros deja en eviden- cia a la dirigencia judía. Son ellos los que se cierran a los caminos de Dios.

Es importante ver también cómo la figura del Bautista, aun des- pués de muerto, testimonia a favor de Jesús, pues la misma fe con que fue acogido su mensaje es la que Jesús exige para el propio. Ambos mensajes están en continuidad. Al principio y al final de evangelio, el Bautista indica quién es el enviado de Dios.

Por eso les plantea otra pregunta,

2. Parábola de los viñadores

homicidas

(12,1-12)

Las controversias continúan con una parábola que Jesús plantea como denuncia de la actitud endurecida de sus adversarios y como declaración del sentido de su vida y anuncio de su fin. Es una declara- ción cristológica de primer orden. Es en cierto modo también una catequesis sobre el sentido de la vida de Jesús. Jesús se sitúa en la línea de los profetas, por lo tanto en continuidad con la historia antigua de Israel, pero también como el último enviado de parte de Dios. Por lo tanto, él es la persona con la que Dios envía su última palabra de invitación a la conversión.

La parábola se desarrolla a partir del canto de la viña de Isaías 5,1 - 7, que cuenta la historia de Jerusalén comparándola con los cuidados que un hombre tuvo con su viña, a la que cultivó con gran cuidado

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esperando cosechar buenas uvas, pero obtuvo sólo agrazones. La pa-

rábola supone el régimen de administración de tierras, según el cual el dueño de un terreno que vive lejos de sus posesiones cede el usufructo

a otros, y percibe a cambio un porcentaje de la cosecha, que recoge

por medio de emisarios enviados a propósito. En la parábola, la viña simboliza a Israel, el pueblo de Dios. El dueño de la viña es Dios. Los viñadores son ios dirigentes que Dios ha puesto al frente de su pueblo, con el fin de guiarlo por caminos de justicia y de verdad, de caridad y de servicio al hermano. Los enviados por el dueño de la viña a recoger los frutos que le corresponden son todos los enviados de Dios, princi- palmente los profetas. Quizá la cerca, la torre y el lagar con que está dotada la viña simbolizan la Ley, el culto, las alianzas con que Dios ha agraciado a Israel, de modo que la justicia y santidad esperadas son la respuesta justa a los dones concedidos.

La parábola acusa a los dirigentes del pueblo judío de haberse opues- to, a lo largo de la historia, a los enviados de Dios. De hecho, existía en tiempos de Jesús la convicción de que los profetas habían sido comba- tidos y adversados por los dirigentes de Israel (cf. Mateo 5,12). Los dirigentes políticos y religiosos no han promovido la obediencia a la voluntad de Dios, sino que al contrario han combatido a aquellos que quería n desperta r la concienci a del pueblo . Tal e s el cas o del Bautista y será la suerte de Jesús.

En segundo lugar, Jesús se coloca en la línea de los enviados de Dios, pero con una categoría diversa. Él no es un enviado más, es el Hijo amado (así lo declaró además la voz que se escuchó desde el cielo en la escena del bautismo y en la transfiguración). Jesús responde así también a la pregunta acerca de la autoridad de actuar como lo ha hecho. Él es el enviado final, el representante de Dios, su Mesías.

En tercer lugar, la parábola acusa a la dirigencia de que se da cuen- ta de que Jesús es el enviado definitivo de Dios, pero les echa en cara sus planes de aniquilarlo. En efecto, en la parábola, los viñadores re- conocen al hijo cuando lo ven. Lo matan con el fin de quedarse con la viña. En realidad, unos arrendatarios que mataran al hijo del dueño de

la viña, no tenían derecho a quedarse con la propiedad. Pero al darle

ese giro al relato, Jesús lanza una acusación grave. Los dirigentes de Israel matan a los enviados de Dios, incluyendo a su enviado definiti- vo, porque quieren independizarse de Dios. Quieren quedarse con el

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pueblo y sus instituciones religiosas, pero sin contar con Dios. Quieren convertir la religión en un poder humano.

Aparte de la acusación que Jesús lanza así contra la dirigencia reli- giosa de su tiempo, sus palabras son una advertencia perenne contra todos los que ostentan algún poder religioso, contra la tentación de utilizar ese poder en beneficio propio, al margen de toda responsabili- dad ante Dios.

Los viñadores ejecutan sus planes. Matan al hijo del dueño fuera de la viña, quizá una alusión al hecho de que a Jesús lo mataron fuera de la muralla que circundaba la ciudad de Jerusalén. La parábola ter- mina allí. No hay ninguna mención explícita a la resurrección.

Jesús plantea entonces dos cuestiones. La primera es qué hará el dueño de la viña con los viñadores. Él mismo se responde, diciendo que los hará perecer y entregará la viña a otros. Jesús indica de este modo que los líderes religiosos de Israel serán destituidos e incluso perecerán, y serán otros los que dirijan al pueblo de Dios. Es difícil saber hasta qué punto vislumbraba Jesús el fin de la dirigencia judía, en concreto, del estamento sacerdotal del Templo. El régimen sacer- dotal desapareció junto con el Templo en el año 70 d.C, acontecimien- tos posteriores a la fecha en que se supone que fue redactado este evangelio.

Jesús plantea una segunda pregunta, que aclara el sentido de la respuesta a la pregunta anterior y esclarece el sentido cristológico de la parábola, y alude, por fin, a la resurrección. Pregunta a sus oyentes si han leído, en el Salmo 118,22-23, el verso que dice: La piedra rechaza- da por los constructores, ésa se ha convertido en piedra angular. Esto fue obra del Señor, y ha sido algo maravilloso de ver. Jesús no explica lo que quiere decir, pero sus oyentes comprenden perfectamente que aludía a ellos con la parábola y buscan apresarlo. La cita bíblica tiene un sentido que los oyentes judíos de Jesús quizá no podían comprender, pero que los lectores cristianos del evangelio, sí. Ese par de versículos del Salmo significa que Jesús, rechazado por la dirigencia religiosa de Israel como una amenaza a la religión establecida, ha sido elegido por Dios para ser quicio que sostiene el nuevo orden de salvación. Esta elección de Dios se ha revelado en la resurrección. Así pues, la perso- na que sustituye a la dirigencia de Israel en la conducción del pueblo El

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de Dios, es el mismo Jesús.

ministerio a favor del pueblo de Dios, él es el modelo de pastor. A pesar de que los viñadores, al matar al hijo del dueño, quisieron que- darse con la viña, el hijo fue constituido como heredero y puesto al frente de la viña para que rindiera frutos para el dueño en los tiempos establecidos.

Él es el fundamento de todo servicio y

En el evangelio según san Mateo, el versículo 21,43, le da un signi- ficado diverso a la parábola. Allá indica el paso del Reino de Dios del pueblo de Israel al pueblo constituido a partir de los creyentes gentiles.

3.

El tributo

al César

(12,13-17)

En esta controversia, los adversarios de Jesús intentan inducirlo a entrar en un conflicto con el poder político militar que gobierna Judea, el Imperio Romano. Ya que no han podido inducirlo a decir palabras que pudieran interpretarse como una blasfemia, los adversarios de Je- sús intentan ahora colocarlo ante un dilema, que lo obligue a tomar una postura que lo señale como colaboracionista con Roma o que lo delate como rebelde contra Roma. Si Jesús declara que es lícito pagar el impuesto a Roma, ofenderá a los judíos nacionalistas mostrándose como un colaborador. Si por el contrario declara que no se debe pagar el impuesto, podrá ser acusado de soliviantar a la gente (de hecho en Lucas 23,2 esa será una de las acusaciones que se lancen contra Jesús).

Las palabras aduladoras con la que fariseos y herodianos introdu- cen la pregunta manifiestan el intento de captar la benevolencia de Jesús e inclinarlo a dar una respuesta según sus expectativas. Plantean la pregunta de tal forma que no le dejan alternativa a Jesús. Debe dar un sí o un no. ¿Es lícito pagar el tributo al César o no? La pregunta parte del supuesto de que el ámbito propio del ejercicio de la soberanía de Dios es el ámbito político. De hecho en la tradición israelita así había sido, y las expectativas en torno al Reino de Dios incluían el desalojo de los poderes extranjeros del territorio judío. La habilidad de la respuesta de Jesús consistirá en mostrar que el dilema es falso, que no existe una alternativa entre el sí y el no, pues las obligaciones hacia el César y las obligaciones hacia Dios no se excluyen mutuamente. De paso Jesús mostrará que el ámbito propio del reinado de Dios no es directamente la política, sino la conciencia.

108

El impuesto en cuestión se pagaba con moneda romana (como los tributos al Templo se pagaban con moneda judía, por eso la necesidad de que hubiera cambistas en los alrededores del Templo). Jesús pide que le traigan la moneda apropiada para cumplir con la exigencia. Esa moneda lleva acuñada la efigie del Emperador, por lo tanto, dice Jesús, devuélvanle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. La salida que Jesús encuentra al dilema que le han planteado es ésta: si las monedas romanas son buenas para el uso de los judíos, y para beneficiarse de ellas para comprar bienes o acumular riqueza, enton- ces es apropiado dar al Emperador una parte de lo que le pertenece. Pero esto no impide cumplir con las obligaciones para con Dios.

La sentencia de Jesús traslada la fidelidad a Dios, del campo de la política al campo de la ética. Mientras que el nacionalismo judío con- sideraba una afrenta contra la soberanía de Dios tener que pagar tribu- to al Emperador romano, Jesús muestra que de hecho la soberanía del Emperador es real y se acepta cuando se aceptan sus monedas. Pero por otra parte, el ámbito de la soberanía de Dios, que es el de la con- ciencia y la responsabilidad moral permanece en toda su vigencia. En su respuesta Jesús seculariza la política y la economía, en el sentido de que declara que la obediencia a Dios y la soberanía de Dios no están en modo alguno comprometidas por los poderes humanos. Esta res- puesta de Jesús no significa que la religión se ocupa de las realidades espirituales, dejando las realidades temporales ajenas a todo criterio ético o moral. La respuesta de Jesús indica más bien que la soberanía de Dios sobre las realidades temporales se realizará a través de la co- herencia ética de los cristianos que actúan en esos ámbitos seculares de acuerdo con los criterios propios del Reino de Dios.

4. La resurrección

de los muertos

(12,18-27)

Toca el turno a los saduceos y sus problemas teológicos. Ya no se trata de tenderle una trampa a Jesús, sino de indagar la solidez de su doctrina. Jesús compartía con los fariseos y apocalípticos la creencia en la resurrección de los muertos al final de los tiempos. Los saduceos aceptan como norma de su fe sólo el Pentateuco y en esos libros no encuentran la enseñanza sobre la resurrección, que era una convicción de fe surgida en el judaismo en los dos siglos anteriores a Jesús.

109

Los saduceos presentan su argumento recurriendo a la reducción

al absurdo. Es decir, presentan un caso extremo, para hacer ver que si

en realidad existiera la resurrección, se darían situaciones insostenibles

o contrarias a la razón o la moral. Parten de la disposición contenida

en Deuteronomio 25,5-10, según la cual, si un hombre muere sin dejar descendientes, su hermano debe tomar a la viuda como su mujer, para que el primer hijo de esta unión sea considerado propio del difunto y asegurar así un heredero para las propiedades agrarias del difunto. Esta era una disposición que tenía por objeto asegurar que los bienes agrarios permanecieran en la familia.

Los saduceos que interrogan a Jesús proponen un caso hipotético e inverosímil, pero que podría ejemplificar el absurdo de la resurrección. Se trata de siete hermanos. El primero se casa con una mujer, no tiene hijos con ella y muere prematuramente. Según la disposición del Deuteronomio, el segundo debe tomar a la viuda por mujer. Pero este segundo tampoco tiene hijos porque muere prematuramente. Y así los siete. El absurdo de la resurrección consiste en que si bien en este mundo los siete hombres fueron maridos sucesivos de la mujer, en la resurrección los siete serian mandos simultáneos. Pero esto es una inmoralidad notoria, porque se podría pensar que un hombre tenga varias mujeres a la vez, pero es inaudito que una mujer tenga varios maridos al mismo tiempo. Luego no puede haber resurrección.

La respuesta de Jesús desenmascara los presupuestos errados del planteamiento saduceo. El matrimonio es una realidad que pertenece a este mundo, no al venidero. En la otra vida no hay ejercicio de la sexualidad, ocurrirá una transformación de las personas, que serán como ángeles. Esto no significa que los resucitados no tendrán cuerpo ni identidad sexual, sino que la sexualidad no tendrá propósito reproductivo, ya que al no haber muerte, no serán necesarios los naci- mientos. Por lo tanto, la mujer de la hipótesis no tendrá allá marido, ni pertenecerá a ninguno de los siete que la tuvieron acá por esposa.

Además de este esclarecimiento de antropología teológica, Jesús añade una prueba escriturística, tomada de un texto del Pentateuco. Es decir, Jesús recurre a un pasaje que tiene validez para los saduceos. Interpreta Éxodo 3,6.15-16, con un método muy propio de la exégesis de su tiempo. En ese pasaje, Dios le habla a Moisés y se identifica diciendo: Yo, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios deJacob. La

110

frase debe entenderse en el presente, "yo soy actualmente el Dios de Abraham" y no en tiemp o pretérito "yo fui el Dios de Abraham". Aun- que para los hombres, Abraham, Isaac y Jacob ya estaban muertos desde hacía varios cientos de años, cuando Dios le habló a Moisés, para Dios ellos estaban vivos, pues Dios seguía identificándose como el Dios al que ellos reconocen como propio. No es un Dios de muertos, sino de vivos.

Los saduceos no podían aceptar la resurrección porque entendían la vida de los resucitados en términos de la vida de los hombres morta- les. La respuesta de Jesús indica que la resurrección no se puede en- tender desde los presupuestos de esta vida, sino desde el poder de Dios. ¿No será que ustedes se extravían porque no conocen ni las Escritu- ras ni el poder de Dios? les pregunta Jesús. La resurrección no se entien- de ni se funda en una cualidad humana para pervivir más allá de la muerte, sino en el poder de Dios que mantiene vivos en su presencia a los que ama y en esta vida le fueron fieles.

5. El mandamiento principal (12,28-34)

Este episodio en realidad no es una controversia. Es un diálogo teológico. Un maestro de la Ley, es decir un fariseo, contento y satisfe- cho por la respuesta que Jesús le ha dado al saduceo, se acerca con una pregunta propia de su preocupación. ¿Cuál es el mandamiento más im- portante? La pregunta surge de la necesidad de encontrar en el conjun- to de la legislación contenida en las Escrituras un principio organiza- dor, una jerarquía hermenéutica, que permita distinguir entre manda- mientos que custodian valores fundamentales de los mandamientos periféricos. El maestro hace una pregunta de buena fe. Lo indica la conclusión del diálogo, que muestra a Jesús y al maestr o de la Ley en mutuas alabanzas y signos de respeto.

Jesús responde con la cita de Deuteronomio 6,4-5, frase que aún hoy día los judíos piadosos repiten como confesión de que hay un solo Dios que exige que la persona le consagre todas sus facultades en ser- vicio de amor. El más importante es éste: Escucha. Israel, el Señor nues- tro Dios es un solo Señor. Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con toda tu energía. Aunque el escriba había pedido un mandamiento, Jesús añade otro, tomado de

m

Lcvítico 19, 18, que exige amar al prójimo como uno se ama a sí mis- mo, es decir, exige desear y hacer a favor del prójimo lo que uno desea para sí. El que le sigue en importancia es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos.

El maestro no protesta porque Jesús le ha dado dos respuestas, cuando él quería solo una. Al contrario alaba a Jesús, y repite la res- puesta de Jesús uniendo los dos mandamientos en una sola frase. Se debe notar cómo el escriba evita a toda costa mencionar a Dios por cualquiera de sus títulos o nombres: ¡Excelente, Maestro! Hablas con la

verdad al decir que Él es único y

amarlo a Él con todo el corazón y con toda la mente y con toda la energía,

que no hay otro además de Él. Y que

y

amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos

y

sacrificios. Este comentario que añad e el maestro de la Ley muestra

de dónde procedía su preocupación. El maestro quería saber qué puesto ocupan, en la relación con Dios, los actos de culto del Templo. Segura- mente este era un punto de debate entre fariseos y saduceos. Éstos, funcionarios del culto, atribuirían a la liturgia del Templo importancia suprema. Aquellos expertos de la Escritura y maestros del pueblo en las sinagogas darían mayor relieve a la enseñanza moral contenida en la Biblia. Jesús confirma la línea farisea: Para Dios son más importan- tes las actitudes y la calidad moral de las acciones humanas que el culto. El reinado de Dios se realiza a través de la calidad moral de las conciencias. Pero además, la elección del amor a Dios y al prójimo como mandamiento principal indica que ésos son los referentes éticos para dilucidar la calidad moral de las acciones humanas. Por eso Jesús felicita al maestro de la Ley por su respuesta y le asegura que sus pen- samientos lo ponen en el ámbito del reinado de Dios. Este diálogo amistoso es caso único en todo el evangelio.

6. El Mesías ¿hijo de David?

En este pasaje es Jesús el que plantea la pregunta y pone en aprieto a sus interlocutores. Esta pregunta parte de presupuestos exegéticos compartidos por los judíos de la época: que David es el autor del Sal- mo 110 y qu e e n la frase introductori a del salmo , Dijo el Señor a mi Señor, el primer "Señor" designa a Dios y el segundo designa al Mesías. A partir de estos dos presupuestos, David, que habría escrito el salmo,

(12,35-37)

112

llama "mi Señor" al Mesías, con una locución de respeto y deferencia, como si el Mesías fuera superior a él. Ahora bien, según los usos cultu- rales, un hijo no es nunca superior a su padre. Por lo tanto, concluye Jesús, el Mesías no puede ser descendiente carnal de David.

Este texto es en realidad un intento de corrección teológica, un cuestionamiento de la manera de entender el título de Mesías y su identidad como hijo de David. La comprensión propia de los escribas

fariseos, que esperan al Mesías como un descendiente carnal de David

es inadecuada para entenderlo a él, a Jesús. El Mesías de Dios tiene su origen más allá de David en el mismo Dios. El Mesías es tal por ser Hijo de Dios, enseña Jesús.

La pregunta de Jesús queda en el aire, sin respuesta, para que sea

el lector el que la responda. Pero la multitud, al aprobar la pregunta de

Jesús, da fe de que ve en Jesús algo más que un hijo de David. Intuye su origen en Dios.

7.

Las controversias de Jesús enjerusalén concluyen con una adver- tencia severa a los maestros de la Ley. Jesús censura la afectación de

quien se considera importante y pretende atraer hacia sí los saludos y deferencias de los demás —cuando esa atención se debe sólo a Dios. En realidad, la oposición de Jesús a los ricos, a los sacerdotes, a los fariseos tiene en común la censura del poder, utilizado para humillar y someter al prójimo. Censura igualmente la instrumentalización de la credulidad ajena para satisfacer la voracidad monetaria, de aquellos que bajo pretexto de oraciones y plegarias, saquean el haber de viudas

e ingenuos.

Se pierde el alcance de las palabras de Jesús, si se limita esta cen- sura a los contemporáneos. Ellos son más bien la concreción de un tipo de funcionario religioso, que se da incluso en el cristianismo. Se trata del que se aprovecha del prestigio que rodea al ministro de las cosas de culto y de la palabra de Dios, para sacar ventaja personal, sea en el honor con que quiere ser tratado, sea en el aumento de su pecu- lio. Jesús censura y condena esa manera de servirse de la religión para fines que no tienen nada que ver con la piedad.

Advertencia

contra los maestros

de la Ley

(12,38-40)

113

8. La viuda que dio más que todos (12,41-44)

La mención de las viudas y el despojo de que son victimas por parte de funcionarlos del culto inescrupulosos, es motivo para que san Marcos haya añadido aquí el recuerdo de un incidente, en el que Jesús puso como ejemplo de generosidad la ofrenda de una viuda pobre.

La mujer dio como ofrenda una cantidad insignificante, dos centa- vos. Jesús declara sin embargo que dio más que todos los ricos que ofrendaban cantidades mucho mayores. La ofrenda a Dios no se mide con criterios monetarios, sino con criterios de entrega personal. La viuda dio lo que necesitaba para comer; los ricos dieron sin que por ello se pusiera en peligro su solvencia económica para satisfacer sus necesidades. La donación grata a Dios es la entrega de la propia perso- na a su servicio y el del prójimo.

C.

El discurso escatológico (13,1-37)

La última enseñanza de Jesús en Jerusalén antes de su pasión es quizá la pieza más inquietante y que más desconcierta a los lectores del evangelio. Sin embargo se puede probar que el texto tiene el pro- pósito de apaciguar temores, calmar ánimos e inspirar confianza.

El discurso pertenece al género apocalíptico. Se refiere a los acon- tecimientos y fenómenos que deben preceder la llegada del Mesías. Según la concepción apocalíptica, los tiempos anteriores a la venida del Mesías serían de tribulación, sufrimiento y persecución. Jesús no se inventa estas ideas, sino que comparte la cosmología apocalíptica vigente en su tiempo, pero la corrige en el sentido de convertir el dis- curso en motivo de esperanza y confianza para el creyente. Por eso, sin negar las imágenes típicas de la descripción apocalíptica, asegura que los sufrimientos que padecerán los cristianos no son todavía los signos del fin, aunque se parezcan, y que cuando lleguen las verdaderas seña- les del fin, los cristianos estarán a salvo del cualquier daño. Por lo tanto la actitud que hay que tener ante el presente es la serenidad, la confianza en Dios y la perseverancia en las buenas obras.

El propósito teológico de los apocalipsis es anunciar que la maldad de este mundo tendrá fin, que el Reino de Dios se impondrá sobre los

114

poderes de este mundo. Pero el discurso de Jesús tiene otro propósito:

asegurar que eso no va a ocurrir de inmediato y eliminar así la angus- tia y la ansiedad y los entusiasmos apocalípticos; exhortar a la perseve- rancia y a la confianza en medio de las tribulaciones y persecuciones presentes; asegurar a los cristianos que su salvación no estará compro- metida en medio de las confusiones y tribulaciones de este mundo, incluso si se trata de aquellas que precederán la venida del Hijo del Hombre.

El discurso se puede organizar de acuerdo con el siguiente esque-

ma:

Situación narrativa, vv. 1 -4

1)

Las tribulaciones previas al fin. vv. 5-23

a) los falsos mesías, vv. 5-6

b) los rumores de guerra, vv. 7-8

c) la persecución y traición, vv. 9-13

d) la huida, vv. 14-20

e) los falsos mesías, vv. 21-23

2)

La venida del Hijo del Hombre, vv.24-32

3)

Exhortación a la vigilancia, vv. 33-37

Versículos 1-4. Supuestamente estamos todavía en el tercer día después de la entrada mesiánica de Jesús a Jerusalén, al final del día. AI salir de la ciudad, los discípulos le hacen ver a Jesús la belleza del Templo. Efectivamente Herodes el Grande (el que reinaba en tiempos del nacimiento de Jesús) había invertido grandes sumas de dinero y décadas de trabajo para embellecer el Templo con nuevas terrazas cir- cundantes y revestimiento de mármoles y bronces. 1.a estructura del Templo descollaba por su volumen y altura y por el reflejo de la luz en sus paredes. El Templo, morada de Dios, era el símbolo de la estabili- dad de Jerusalén y del mundo. Jesús, sin embargo, anuncia que todo será destruido, que no quedará piedra sobre piedra.

Al hacer ese anuncio, Jesús tocó una fibra sensible de la espiritua- lidad y hasta de la historia judia. El Templo de Salomón había sido destruido por Nabucodonosor en el año 587 a.C. Un siglo y medio antes, el profeta Isaías (740-690) había asegurado, durante el asedio a la ciudad de Jerusalén (701) por el emperador asirio Senaquerib, que la ciudad de Jerusalén seria inexpugnable porque allí estaba la morada

115

del Señor. Cuando Jeremías (625-570), un siglo después, dijo que el Templo ya no sería ninguna segundad para la ciudad, su predicación se consideró casi blasfema, hasta que el Templo fue efectivamente incendiado y destruido por los babilonios bajo Nabucodonosor.

La reconstrucción del Templo tuvo lugar al final del exilio, hacia el 535-515 a.C. Este Templo fue profanado por Antioco IV Epífanes. Él introdujo una imagen de Zeus, durante los intentos de introducir la

la subsiguiente persecución a

los judíos fieles. Esta persecución dio como resultado la guerra de liberación, librada por los Macabeos, que dieron como resultado unos años de independencia para los judíos, hasta que fueron avasallados nuevamente por los romanos.

Este fue el Templo que embelleció Herodes. Pero las experiencias sufridas asociaron ya para siempre la persecución al pueblo de Dios con la destrucción y desecración del Templo de Jerusalén. Por lo tanto, el anuncio de Jesús no es una predicción singular, sino la reiteración de una predicación apocalíptica. Lo propio de Jesús en este discurso no son los anuncios de destrucción, sino las exhortaciones a la confianza.

Los cuatro discípulos que había llamado al principio le piden que

amplíe su predicción. Quieren saber cuándo ocurrirán estas cosas. Jesús indicará cómo hay que anticipar estos acontecimientos. Jesús no re- chaza la visión apocalíptica del tiempo y de la historia. Esa visión tiene elementos verdaderos: este mundo no es la realidad definitiva; el mal

y la injusticia tendrán un fin; la meta de la historia es el reinado de Dios

y el triunfo de la verdad y la justicia, de la vida y la fraternidad. Pero los signos que los apocalipsis señalan como indicios del fin, en reali- dad son parte de la historia de la humanidad, que no deben hacer creer a los discípulos que el fin del mundo está cerca.

Versículos 5-6 y 21-23. Jesús pasa revista a los diversos signos y catástrofes que, según el pensamiento apocalíptico de su tiempo, ten- drían que ocurrir. Para todos ellos tiene una advertencia a sus discípulos.

La primera y la última advertencia en la descripción de las tribula- ciones se refieren a la aparición de falsos mesías o anuncios de apari- ciones del Mesías. Tendrán tales rasgos de verosimilitud, que podrían engañar a los elegidos. Pero Jesús asegura que no podrán. Jesús pide no dar crédito a esos pseudomesias, predicadores y taumaturgos. No

cultura griega en Judá (167 - 164 a.C.) y

116

hay que dar crédito a quienes se presenten anunciando revelaciones nuevas, conocimientos secretos, visiones celestiales (un fenómeno que se reiterara a lo largo de la historia de la Iglesia) El verdadero discípulo se mantiene fiel a la enseñanza de Jesús

Versículos 7-8. La segunda advertencia se refiere a los rumores de guerra. La guerra, las catástrofes naturales, las hambrunas son parte de la descripción del fin en la imaginería apocalíptica Jesús dice que eso no es parte solamente del fin, sino de la historia humana En todo caso, esos fenómenos ponen en evidencia la fragilidad y precariedad del mundo, son un indicio de que este mundo tendrá un fin, pero no constituyen la realización del fin Por lo tanto, el cristiano debe conser- var la calma

Versículos 9-13. El tercer signo son las persecuciones contra los discípulos Estas van a ocurrir y son parte de la vida del cristiano, pero no son un signo del fin Antes se debe anunciar el evangelio a todas las naciones Esto puede llevar siglos Por lo demás, los discípulos ni si- quiera deben preocuparse de cómo defenderse en caso de persecu- ción, pues el Espíritu Santo les vendrá en auxilio El grado de persecu- ción será tal que los miembros de la misma familia se traicionarán mutuamente, pero esto no es el fin El que persevere hasta el final, ése se salvará.

Versículos 14-20. A continuación Jesús da instrucciones para la huida Esta es quizá la parte más inquietante del discurso ¿De qué

huida se trata? ¿Hacia dónde hay que huir? El pasaje evoca esas esce- nas modernas de las grandes oleadas de refugiados que huyen con lo puesto y algunas pocas pertenencias a través de fronteras para huir de la guerra y de la muerte en su propio país Cuando ustedes vean "la abominable devastación" colocada donde no debe que el lector com- prendaentonces los que estén enjudea huyan a las montañas. La frase

Allí designa la es-

tatua de Zeus que Antioco IV Epífanes entronizó en el Templo, lo que dio origen a la persecución de los judíos que se resistieron

Los cultivadores del pensamiento apocalíptico pensaban que toda

persecución futura estaría marcada por el mismo signo

trata de la sustitución de Dios por el poder humano, de la negación de la religión y, en consecuencia, de la abolición del lundamento del dere- cho Estas cosas dan lugar a atropellos sin nombre contra las perso-

117

"abominable devastación" procede de Daniel 9,27.

Y así es

Se

ñas. Entonces toca huir. Jesús no le pide a nadie ser mártir, pero advierte que ninguna huida es fácil. Las grandes migraciones de po- blación perseguida, que hemos contemplado en las guerras de los últi- mos años dan fe de ello: tutsis, bosnios, chechenios, guatemaltecos, camboyanos, birmanos han tenido que huir para salvar la vida de ma- nos de perseguidores que perdieron la noción del respeto a las perso- nas y al derecho.

Pero aún en estas circunstancias limites, el Señor se acordará y acortará esos días en atención a los elegidos. Por lo tanto, la exhorta- ción de Jesús es que hay que tener confianza en medio de tan graves tribulaciones. La sabiduría popular lo dice con el proverbio: "No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista". Es decir, incluso la persecución tendrá un límite.

La última advertencia de Jesús es un recordatorio de que él habló. Los cristianos no se dejen engañar.

Versículos 24-32. Esta es la parte central del discurso. Según las expectativas apocalípticas, la venida del Mesías, del Hijo del Hombre o de las diversas figuras del fin, estaría precedida de una conmoción cósmica. Jesús la retoma también de esa tradición. Las imágenes están tomadas de Isaías 13,10; 34,4. En los profetas esos son los sig- nos de que Dios está a punto de realizar el juicio sobre los enemigos de su Reino y de su pueblo. El cosmos reconoce a su Creador, pero ellos son también un signo de la caducidad de la creación. Los elementos más estables, firmes y regulares, el sol, la luna, las estrellas, se oscure- cen, sucumben, caen. El cielo se pliega. Pero en los apocalipsis cristia- nos esos mismos signos señalan la llegada del Hijo del Hombre, es decir, de Jesús, con gran poder y gloria. Hasta aquí nada nuevo.

Lo nuevo es lo que sigue. Ni siquiera en este momento hay que dejarse llevar del temor. Jesús enviará a sus ángeles para reunir a los elegidos de los cuatro puntos cardinales. Así que poco importa saber cuándo va a ocurrir todo esto; lo que importa es estar preparado para ese encuentro. El conocimiento de los tiempos de la historia es prerro- gativa del Padre, pero quienes confían en Dios estarán al seguro. Esto es cierto: las palabras de Jesús tienen mayor firmeza que la misma creación. No sólo las palabras que describen el fin, sino sobre todo las palabras que aseguran que a través de las tribulaciones presentes y futuras, los elegidos están a salvo.

118

La palabra elegidos para referirse a los cristianos destaca la rela- ción especial de los creyentes con Dios. Los cristianos han sido objeto del amor de Dios y seguirán siendo los amados de Dios. La palabra indica que todo creyente ha obtenido la salvación por iniciativa de Dios. La palabra destaca que el creyente depende de Dios para su salvación. La palabra no se utiliza para distinguir entre el creyente y el que no lo es, como si hubiera unos amados y otros que no lo son. La palabra destaca la gratuidad de la salvación. El creyente no ha llegado a ser tal por su propia iniciativa, sino porque ha sido amado por Dios, porque ha sido elegido. En ese sentido, toda la humanidad podría ser "elegi- da". Ese al menos es el deseo de Dios. Pero la elección requiere ser acogida desde la libertad humana, lo que, al parecer, no siempre ocu- rre.

Versículos 33-37. El discurso concluye con una exhortación final. No se sabe ni interesa saber cuándo será el final del mundo. Ni siquie- ra saben las personas cuándo será el final de su propia vida. Por lo tanto hay que estar preparado siempre. La preparación consiste en la responsabilidad moral y la coherencia ética. El cristiano debe actuar siempre con la responsabilidad que se espera de aquellos siervos, a quienes su patrón dejó tareas que hacer y se fue. Como estos siervos no sabían cuándo regresaría su patrón, actuaron siempre con respon- sabilidad, despreocupados de la hora de su venida, con la conciencia segura de que a la hora que llegase, los encontraría realizando su obli- gación. Así deben actuar los cristianos en relación con sus responsabi- lidades morales.

Con esta exhortación final, Jesús acaba por quitarle a la predica- ción apocalíptica toda capacidad de infundir temor y miedo. El miedo es propio de quien tiene mala conciencia porque ha sido irresponsa- ble. Pero quien es responsable sustituye el miedo por la confianza.

119

VI. LA PASCUA DE JESÚS (14,1 -16,20)

El relato de la pasión de Jesús tiene el propósito de, no sólo narrar cómo fue que murió Jesús, sino sobre todo, de mostrar cómo con su pasión, muerte y resurrección Jesús cumplió el designio de Dios, llevó a término su misión, realizó históricamente su identidad como Mesías sufriente, efectuó la salvación del pueblo y alcanzó la gloria como Hijo de Dios. Se trata de un relato con un gran contenido teológico junto con la información histórica. Es probable que el interés teológico guíe el interés histórico de la narración, es decir, que algunos hechos se narren de tal forma que prevalece en ellos la fidelidad al sentido teoló- gico sobre la fidelidad al recuerdo histórico.

A. Preparación (14,

Las tres escenas de esta sección se complementan entre si. Se podría incluso pensar en ellas como acciones casi simultáneas. Mien- tras la dirigencia judía maquina cómo apresar a Jesús, uno de los discí- pulos se presenta ante ellos, sin motivo aparente, para indicarles que está dispuesto a entregárselos por dinero. Entre tanto, en casa de un amigo, Jesús asume el momento de su muerte y recibe de parte de una mujer la unción que lo reconoce como Mesías sufriente.

1-11)

/. Complot de los dirigentes (14,1-2)

El inicio de los sucesos tiene lugar dos días antes de la pascua y los ácimos. No hay modo de saber, con los datos que suministra Marcos, cuánto tiempo ha pasado desde la entrada mesiánica a Jerusalén, ni cuánto tiempo ha transcurrido desde que Jesús tuvo el discurso apoca- líptico del capítulo 13.

120

La muerte de Jesús ocurrió en los días de la pascua y esa coinci- dencia contribuyó a esclarecer el significado teológico de la muerte de

Jesús a la luz de la pascua judía. Así como la pascua fue el paso de la esclavitud a la libertad y la liberación de la muerte, así también la muerte

y resurrección de Jesús será causa de que los creyentes pasen de la muerte a la vida.

La enseñanza de Jesús en Jerusalén ha colmado el límite de la tole- rancia de la dirigencia religiosa de la ciudad. Las intenciones adversas que quedaron registradas en 11,18 y 12,12, se concretan ahora en un plan de acción: hay que capturarlo con trampa y después darle muer- te. No debe ser durante la fiesta, cuando se concentra mucha gente que llega a Jerusalén en peregrinación, pues entonces será muy difícil controlar a la multitud en caso de que se forme algún tumulto de pro- testa. Esta parte del plan les falló, pues Jesús murió precisamente al inicio de la fiesta, pero la multitud pudo ser manipulada por la dirigencia judía a favor de sus planes.

2. Unción en Betania (14,3-9)

Marcos indica el nombre del dueño de la casa, Simón, "El Lepro- so", y de la aldea donde tiene lugar la escena, Betania. Sin embargo no da el nombre de la protagonista, la mujer cuya acción será

rememorada por siempre jamás. Esto parece una falta de lógica narra- tiva. Quizá se guarda aquí la memoria de uno de los amigos de Jesús en Betania. En esa aldea también tienen su casa otros tres amigos de Jesús, los hermanos Lázaro, Marta y María (Juan 11,1). En la versión de este episodio en el evangelio según san Juan la mujer protagonista de

la acción es María, la hermana de Lázaro (Juan 12, 1-3). Según san

Lucas, la escena tiene lugar en casa de un fariseo de nombre Simón, pero la mujer es una pecadora pública. Como se ve, en el curso de la tradición ha habido interferencia de los nombres y lugares, que no han sido transmitidos con fidelidad histórica.

La mujer llega con un frasco de alabastro que contiene perfume de nardo legítimo, que alguno de los presentes valora en más de trescien- tos denarios, es decir, prácticamente el sueldo de un año de un jornale- ro. La mujer rompe el frasco y lo vierte sobre la cabeza de Jesús. La unción es abundante y todo el contenido se emplea en Jesús. La un-

121

ción en la cabeza indica que se trata de un gesto para honrarlo (los otros evangelistas señalan que la mujer vertió el perfume en los pies de Jesús). Al inicio de su pasión Jesús es reconocido como Mesías. El relato de la pasión que se inicia con este episodio es el relato de la consagración de Jesús como Rey.

Alguno de los presentes protesta por el despilfarro. Los pobres se podrían haber beneficiado. Pero Jesús defiende el gesto de la mujer. Este es el momento de su partida y de su consagración. Es un momen- to único e irrepetible. En cambio los pobres estarán siempre allí. Esto no significa que deba haber siempre pobres, sino que hay aconteci- mientos que requieren ser destacados por su importancia. La unción de Jesús como Mesías por medio de su muerte requiere toda la aten- ción del mundo.

Jesús dice que la mujer se anticipó a perfumar mi cuerpo para la sepultura. La unción mesiánica en Jesús es una unción para la muerte. Por eso el gesto de la mujer será recordado para siempre. Dondequiera que se anuncie el Evangelio en todo el mundo, se hablará de lo que ella hizo, y la recordarán.

3. Judas negocia con las autoridades (14,10'11)

Judas, por su parte, negocia la traición de Jesús con la dirigencia judía. Marcos no indica ni las motivaciones humanas ni las instigaciones satánicas de la acción de Judas. Es una acción sin explicaciones ni motivos, lo que subraya su patetismo, su sinsentido.

B. Jesús se entrega (14,12-52)

Jesús no es sólo víctima de las maquinaciones de sus adversarios. Él mismo asume el momento de su muerte con una serie de gestos y

acciones.

según el plan de Dios.

Interpreta incluso el sentido de su entrega hasta la muerte

122

/. Preparativos para la cena pascual (14,12-16)

La fecha que sitúa la acción es un tanto confusa El primer día de

los ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual. Los judíos

conta-

ban los días de puesta de sol a puesta de sol, de modo que la primera parte de un día cualquiera del calendario era la noche y la segunda parte del día era el tiempo de luz solar El primer día de los panes ácimos era el 15 de Nisán, esa noche coincidía con la luna llena, pues el mes comenzaba siempre con la luna nueva Al comenzar ese día, es decir, después de la puesta del sol se comía el cordero pascual Pero el cordero había sido sacrificado el día 14 de Nisán en la tarde

Hay que hacer notar que existe una discrepancia entre los evange- lios sinópticos y el evangelio según san Juan en torno a la fecha de la muerte de Jesús Según san Marcos y los otros sinópticos Jesús celebró la cena pascual al iniciar la noche del 15 de Nisán y murió al terminar ese día del calendario En cambio según el evangelista san Juan, Jesús murió en la tarde del 14 de Nisan, a la misma hora en que se sacrifica- ba el cordero pascual Los dos datos son irreconciliables Quizá tenga razón san Juan, pues la dirigencia judía quería matar ajesús antes de la fiesta Según la cronología de san Marcos el prendimiento de Jesús tiene lugar la noche de pascua y su juicio sumario y ejecución el primer día de los ácimos, lo que resulta difícil de aceptar. Quizá Marcos y la tradición sinóptica que depende de él quisieron presentar la cena de Jesús como una cena pascual, para destacar el significado pascual de la misma muerte de Jesús y de la eucaristía

Según el relato, en la mañana del día 14 de Nisán, los discípulos le preguntan ajesús acerca de su deseo para la pascua, y Jesús da indica- ciones a dos de ellos para que preparen lo necesario Las indicaciones de Jesús evocan el modo como consiguió el burrito para la entrada mesiánica a Jerusalén Da a los dos enviados unas indicaciones y se- ñales acerca de una persona a la que van a encontrar y qué le deben decir Podría ser que Jesús ya se había apalabrado con el dueño del salón; más probablemente, Marcos quiere que entendamos que Jesús tiene un conocimiento superior de lo que va a ocurrir, y que hay un designio guiado por la providencia de Dios, de modo que nada de lo que ocurre es casualidad

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2, Anuncio de la traición deJudas (14,17-21)

A la hora de la cena, Jesús llega con los Doce al lugar preparado Los dos que habían preparado todo, ¿eran del numero de los Doce? I^as mujeres y otras personas que llegaron con Jesús desde Galilea (15,40- 41), ¿no participaron de esta cena? Marcos nos da a entender que esta Jesús solo con los Doce

Lo primero que hace es anunciar la traición humana Después del relato de la cena, san Marcos ha colocado otro relato de anuncio de traición y negación En el relato de la cena, Jesús realiza la entrega simbólica de si mismo a los suyos para el perdón de los pecados

Jesús anuncia que sera traicionado por uno de los comensales, uno de los Doce Según este relato, Jesús no revela abiertamente la identi- dad del traidor Los discípulos preguntan uno tras otro si sera alguno de ellos Da la impresión de que se sienten poco dueños de su libertad

y sus decisiones, de modo que no ven ninguna incoherencia entre lo

que ahora sienten y piensan y una posible traición futura Es una si- tuación inquietante, que pone de manifiesto la labilidad, debilidad y fragilidad de la libertad y los propósitos humanos, cuando pretenden sostenerse sobre si mismos, cuando amenaza el miedo

Jesús subraya la enormidad de la infidelidad al repetir que es uno

que come con el Sin embargo, aunque la entrega del Hijo del Hombre esta escrita, es decir, ocurre de acuerdo con la voluntad de Dios, eso no libra al traidor de responsabilidad personal La muerte de Jesús va a tener lugar como resultado de la coherencia de Jesús de acatar la vo- luntad de Dios como guia para su vida, y esa coherencia le conduce a

la muerte que, en estas condiciones, se manifiesta como voluntad de

Dios Sin embargo, Jesús también dice, ¡mas le valdría a aquel hombre no haber nacido' El designio de Dios, es decir, que la entrega del Hijo

del Hombre este escrita no significa ninguna predeterminación históri- ca, como si Dios hubiera enviado a su Hijo a morir Los lectores del evangelio saben que ya Judas ha negociado con los jefes del sacerdocio

la ( ntrega de Jesús La traición de Judas le hace comprender a Jesús la

inminencia de su muerte, y que su obediencia a Dios en esta situación

limite le obliga a aceptar la muerte como la forma concreta que para el

tk no la voluntad de Dios La voluntad de Dios no consiste en decretos

(temos que se realizan por encima de la libertad de los actores La

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voluntad de Dios es el curso de acción moralmente responsable que se manifiesta a la conciencia del hombre en cada circunstancia de su vida Para Jesús consistía en aceptar su muerte

3.

El relato de la cena omite toda referencia a los ritos propios de la cena pascual La cena judia en realidad carece de ínteres para los cristianos Tratar de celebrar la cena de Jesús con ritos propios de la cena judia es un contrasentido La descripción se centra en los dos gestos nuevos introducidos por Jesús, y que dan origen a la cena cris- tiana, llamada por eso Cena del Señor

Jesús bendice a Dios Bendición y acción de gracias a Dios son el reconocimiento de sus obras salvificas Jesús parte el pan y lo entrega Declara Tomen esto es mi cuerpo El cuerpo es la forma física de toda persona, es su medio de presencia e identidad Las personas se hacen presentes y son reconocidas a través de su cuerpo Jesús entrega el pan como su cuerpo, porque su persona sera entregada hasta la muer- te El pan partido y comido es Jesús crucificado y matado

Luego toma una copa con vino En realidad Marcos no menciona explícitamente el contenido Se deduce del testimonio de los otros evangelistas, de la practica eucanstica de la Iglesia y del v 25 donde Jesús alude al fruto de la vid, del que no beberá ya nunca mas Hace pasar la copa, una sola copa, para que todos los presentes beban de ella Declara Esta es mi sangre de la alianza, derramada a favor de muchos La sangre es la sede de la vida, en la concepción judia (cf Génesis 9,4) Por lo tanto el gesto es una nueva referencia a su muerte inminente, una entrega de su vida para sellar una alianza que favorece- rá a todos (la expresión muchos es un semitismo para indicar la plura- lidad de las personas beneficiadas por la muerte de Jesús)

La referencia a la alianza es demasiado escueta Lucas 22,20 y la Primera a los Corintios 11,25 califican la alianza como nueva Se puede suponer que los lectores originales de san Marcos entendían que a la luz de Jeremías 31,31-34, Jesús establece la alianza, que funda una nueva relación con Dios, que consiste en la oferta de perdón gratuito de los pecados de parte de Dios a favor de todos los que quieran acep- tarlo gracias a la fe en Jesús (cf la explicación a Marcos 10,45)

La eucaristía

(14,22-25)

125

Jesús Indica claramente que esta es su última comida terrena. La pióxlma copa la beberá en el banquete del Remo. Su muerte inaugu- i.ti.\ el Reino Por lo tanto su muerte no es el final, sino el paso a la realidad definitiva. Al anunciar su muerte en la entrega del pan y del vino, Jesús anuncia por eso también su resurrección

4.

Anuncio

de la negación de Pedro

(14,26-31)

Este anuncio después de la cena corresponde al otro de la traición de Judas antes de la cena Cuando se encaminan hacia el Monte de los Olivos donde Jesús parece tener intención de pasar la noche, anuncia otra traición. Pedro negará por tres veces que conoce a Jesús con el fin de no quedar implicado como cómplice de las acusaciones que se lan- cen contra él.

Jesús anuncia primero la dispersión de los discípulos, que lo aban- donarán. Cita el texto de Zacarías 13,7 como corroboración del hecho. La cita vuelve a recordar que lo que sucede está bajo la guía providente de Dios. Todo ocurre de acuerdo con la voluntad de Dios. Además anuncia que esa dispersión será pasajera, pues se reencontrarán en Galilea, después que Jesús resucite. Es más Jesús llegará a Galilea an- tes que ellos, y allá los esperará.

Pedro reacciona ante este anuncio de un abandono general. Niega que él pueda ser contando entre los que abandonen a Jesús en el momento del peligro. Rehusa aceptar su propia infidelidad. Jesús en- tonces declara que Pedro no sólo lo abandonará, sino que incluso lo negará. Esto ocurrirá muy pronto, antes de que el gallo cante dos veces esa misma noche.

Una vez más el relato pone en evidencia la fragilidad de los propó- sitos humanos, la ignorancia que los hombres tienen de lo que son capaces de hacer, hasta que se presenta la circunstancia propicia.

(14,32-42)

Este relato es una pieza importante en la narración de la pasión, pues el narrador nos revela la actitud de Jesús ante su muerte.

5. Oración en Getsetnani

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Una sene de separaciones y distanciamientos espaciales señalan

la soledad de Jesús y marcan el camino hacia la intimidad de Jesús.

Han llegado al huerto de Getsemam Primero Jesús dice a todos los discípulos que se sienten mientras el va a orar esta es la acción vista desde fuera Luego Jesús toma consigo a sus tres íntimos y se separa del resto. Les indica el lugar donde ellos se deben quedar A ellos les manifiesta sus sentimientos esta lleno de pavor, se siente abatido, está triste Son los sentimientos humanos ante la muerte Jesús solo avanza todavía un poco más y se pone a orar y manifiesta ante Dios su más intimo pensamiento y propósito. Allí se muestra como Hijo

Marcos nos conserva la palabra aramea, con la que Jesús se dirige

a Dios. Abbá. Con esa palabra Jesús ponía de manifiesto la relación

especial entre el y Dios Quien llama a Dios Padre, se reconoce como hijo Jesús es HIJO de un modo especial, así lo ha reconocido el mismo Dios en la escena del bautismo y de la transfiguración En este mo- mento supremo, Jesús devuelve a Dios la palabra con la que Dios lo reconoció como HIJO, llamándolo Padre

Pide que aparte de él la

copa. Con esa palabra designa el "trago" de la muerte que se le aproxi-

ma

suya. Jesús repite la oración tres veces Es decir, la prolonga en tiempo

e intensidad.

precio de la obediencia y de la filiación (cf Hebreos 5,7-10)

¿Quiere Dios la muerte de Jesús? No, porque Dios no quiere la muerde nadie, ni siquiera la del pecador (Ezequiel 18,23) Pero por otra parte, la muerte es parte de la existencia humana, y la muerte de Jesús es el desenlace de la vocación y misión que ha sido enviado a realizar Para Jesús su muerte es la voluntad de Dios, porque en su conciencia ese es el desenlace inevitable de su vida Su muerte confir- mará la veracidad de su testimonio

Es el momento en el que, frente a su Padre, aprende el

Pero se corrige, y acepta que se cumpla la voluntad de Dios, no la

Reconoce que para Dios