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T. Méndez Faith Del sentimiento caritativo en « Marianela » y « Misericordia » In:

Del sentimiento caritativo en « Marianela » y « Misericordia »

In: Bulletin Hispanique. Tome 84, N°3-4, 1982. pp. 420-433.

Resumen El tema de la caridad recurre de manera significativa en la obra de Galdós. La búsqueda de una generosidad sin tacha, espontánea, que brote naturalmente del alma humana, ya se adivina en Marianela, continúa en Halma y Nazarin, para finalmente culminar en Misericordia con el feliz hallazgo de Benina, personificación máxima de la caridad cristiana y encarnación humana de una de sus cualidades definitorias (Ver epígrafe). En este trabajo analizamos dicho tema, comparando y contrastando su desarrollo en dos novelas temporalmente distantes, Marianela y Misericordia, respectivamente. Si en la primera sobresale la exposición teórica de lo que el autor entiende por verdadera caridad, en la última la propuesta intelectual contenida en Marianela se concretiza con la creación de Benina, uno de los personajes espiritualmente más ricos de la producción galdosiana.

Résumé Le thème de la charité revient d'une manière significative dans l'œuvre de Galdós. La quête d'une générosité spontanée et sans tâche, qui naisse naturellement de l'âme humaine, est déjà reconnaissable dans Marianela, reparaît dans Halma et Nazarin, et culmine dans Misericordia, dans la création du personnage Benina, la personnification parfaite de la charité chrétienne et l'incarnation humaine d'une de ses qualités essentielles (voir l'épigraphe). Dans cet essai nous analysons le développement du thème de la charité dans deux romans séparés par une vingtaine d'années, Marianela et Misericordia. Si l'on trouve dans le premier une exposition théorique de ce que l'auteur entend par la vraie charité, le second incarne dans le personnage de Benina ce qui n'est que discussion abstraite de Marianela.

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Méndez Faith T. Del sentimiento caritativo en « Marianela » y « Misericordia ». In: Bulletin Hispanique. Tome 84, N°3-4, 1982. pp. 420-433.

doi : 10.3406/hispa.1982.4479 http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/hispa_0007-4640_1982_num_84_3_4479

DEL SENTIMIENTO CARITATIVO EN « MARIANELA » Y « MISERICORDIA »

La caridad es paciente, es benigna (1 Cor. 13 : 4)

La recurrencia del tema de la caridad en varias novelas de Galdós sugiere, p"or parte de éste, un interés más que circunstancial o pasa jero en la materia. Sin embargo, el tratamiento con que este autor revela el anverso y el reverso de la esencia caritativa de sus perso

najes,

visibles o expresivas de una gama de sentimientos análogos, como

son, por ej'emplo, el religioso y los relacionados con el honor, la digni dado la moralidad. Galdós los examina en sus manifestaciones con cretas para señalar la falsedad predominante en la práctica de a lgunos que se creen muy caritativos o religiosos. Nos advierte que lo que aparece como fervor religioso, bondad desinteresada, o caridad sincera, muchas veces no es más que un disfraz tras el cual se escon denpasiones viles y otros defectos tales como el egoísmo, la avari cia,la crueldad o el deseo de dominio \ Una preocupación constante

no difiere del que emplea para pintar las distintas facetas

en

Galdós — reflejada en el desarrollo del tema caritativo en su obra —

es

la hipocresía existente en la España de su época, tanto en el campo

social como en el personal. Él la expone y hasta la censura en varias ocasiones. Su crítica nos llega unas veces directa — por medio del

narrador — y otras indirectamente a través de las acciones, reac ciones y comentarios de sus personajes. Primero los presenta con sus máscaras particulares — de bondad, devoción cristiana o caridad desinteresada — • para después desenmascararlos y dejarlos como

realmente son : egoístas, ambiciosos, crueles. El propósito de este trabajo es el de señalar lo que de auténtico o falso sobresale en la práctica caritativa de varios personajes de Marianela y Misericordia, Más aún, intentaremos destacar el tipo de caridad soñada por Galdós

y su realización en la protagonista de Misericordia. Finalmente,

trataremoi de dar una posible explicación al hecho de que a dos seres semejantes en espontaneidad caritativa, como lo son Marianela

1. Esto se observa, por ejemplo, en Doña Perfecta. La religiosidad y bondad de su protagonista son sólo aparentes. Significativo al respecto es el comentario con que concluye la obra : « Esto se acabó. Es cuanto por ahora podemos decir de las per

que parecen buenas y no lo son ». Ver Benito Pérez Galdós, Doña Perfecta (Madrid : Editorial Hernando, 1969), p. 303.

sonas

DEL SENTIMENTIO CARITATIVO

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y Benina, Galdós les reserva, no obstante, fines opuestos, dictando,

por un lado, la muerte

Nina. En un aitículo publicado originalmente en 1940, Joaquín Casal- duero define Marianéla como « novela abstracta »2 y la interpreta de acuerdo con la tesis comtiana de los tres estados. Identifica el a rgumento de la obra como el triunfo simbólico del positivismo sobre

la especulación metafísica. Según Casualduero, Marianéla represen taríael predominio de la imaginación característica de los pueblos primitivos, Pablo el racionalismo posterior y Teodoro el estado

científico de la época. Por otra parte, dicha interpretación no excluye

la posibilidad de apreciar la misma obra desde un enfoque puramente

humano 3. El que Marianéla haya sido concebida y tratada como un

ser de carne y hueso, sufriente, y considerada como algo más que un símbolo representativo de una etapa evolutiva, lo prueba la demost ración emocional que causó a su autor la representación teatral de dicha obra en 1916. Una aproximación sociológica al tema de la caridad en Marianéla

y en Misericordia descubre que lo que la sociedad de la época consi

dera caridad y aplaude como tal tiene poco o nada del verdadero espíritu caritativo. En algunos casos la falsedad o mezquindad del

de

Nela y exaltando,

por otro,

la vida de

sentimiento salta a la vista. Tal es el caso de Señana, por ejemplo, que « no comprendía que una palabra cariñosa, un halago, un trato delicado y amante que hicieran olvidar al pequeño su pequenez, al miserable su miseria, son heroísmo de más precio que el bodrio so

brante

su ejercicio resulta difícil de señalar. La generosidad de Florentina caería dentro de esta categoría. De naturaleza un poco diferente

es el caso de Teodoro Golfín, quien expone verbalmente una práctica humanitaria más en consonancia con la deseada por Galdós. Ha blando con su cuñada Sofía — que se considera la caridad perso-

de una mala comida »4. En otros, la limitación implícita en

2. El mismo articulo lo publicó más tarde — y de allí proviene nuestra cita — en

su obra titulada Vida y obra de Galdós, 2nd. ed. (Madrid : Gredos, 1961), p. 73.

Cabe aquí señalar que la interpretación de Casalduero, para quien Marianéla

constituye una vindicación novelada de la superioridad de la etapa científica, no nos convence totalmente. Como bien lo indica S. H. Eofî en The Novéis of Pérez Galdós (Saint Louis : Washington University Studies, 1954), p. 133 : « the story's référence to Comte's three stages oí civilization seems to be more a réfutation than an endorsement — in any case, an unhappy contemplation — of the positivistic

outlook ». En efecto, si el libro es una defensa del estado positivo, entonces el camb io de Pablo resulta no sólo torpe, sino al mismo tiempo poco convincente, pasando

ser noble cuando era ciego a un ser insensible, y hasta cruel, después de la ope

de

3.

ración.

Ver Benito Pérez Galdós, Marianéla, en Obras completas (Madrid : Aguilar,

1954), IV, p. 698. En adelante todas las referencias a Marianéla serán tomadas de esta edición e irán incluidas en el texto con número de página correspondiente.

4.

BULLETIN HISPANIQUE

nificada por sus actividades sociales a beneficio de los pobres — Golfín le dice :

Todo eso sólo me prueba las singulares costumbres de una sociedad que no sabe ser caritativa sino bailando, toreando y jugando a la lotería Pero tú y tus amigas rara- vez os acercáis a un pobre para saber de su misma

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boca la causa de su miseria

no se alivian con la fácil limosna del ochavo

drugo

Si Golfín pudiera poner en práctica lo que teoriza, el suyo constituiría tal vez el único caso de caridad totalmente desinteresada en' Maria- nela. Irónicamente, sin embargo, e3 él quien de manera indirecta mata al ser que más necesidad tiene de su ayuda. La avaricia es una de las grandes pasiones que GaldÓ3 condena una y otra vez en sus obras5, especialmente cuando, al convertirse en vicio, peligra el bienestar propio o de otros seres. Es lo que sucede con Señana, cuya tacañería atenta contra la felicidad de su propia familia. « Daba la Señana muy pocas comodidades a sus hijos en

cambio de la hacienda que con las manos de ellos iba formando

(697). Nada es peor para Galdós que esta mujer que abusa de sus hi jos por avaricia y que todas las noches, también por avaricia, se deleita contando cuidadosamente su pequeña 'fortuna' que consiste en « una media repleta de dinero » y « diferentes líos de papel que [contienen] monedas de oro » (695). Si en su propia casa no practica la caridad, mal podría hacerlo con una extraña como Nela que ni siquiera puede serle útil por su debilidad física. Señana sólo la mant iene porque está convencida — con la convicción de don Garlos, en Misericordia — de que con su piedad se está ganando un buen lugar

en el cielo. De ahí que a menudo se la escuchara decir : « ¡ Qué bien me gano mi puestecito en el cielo 1 » (698). La falta de sinceridad en la práctica caritativa de Señana es tan obvia que no requiere más comentario. De naturaleza similar a la de Señana — egoísta e interesada — es la beneficencia practicada por Sofía. Ésta, como aquélla, da, pero lo hace a cambio de algo6. Mientras Señana quiere comprar su de

pues hay algunas tan extraordinarias, que

,

ni tampoco con el men

de pan

(714).

»

recho

a ingresar en el cielo, Sofía busca aprobación social para satis

facer así su egoísmo innato7. Se nos dice que Sofía organiza « asocia-

5. El tema de la avaricia tiene su lugar, por ejemplo, en La de Bringas, Fortu-

nata y Jacinta, toda la serie de Torquemada, y también en Misericordia, como lo veremos más adelante.

6. Resulta muy apropiado a<juí — especialmente en el caso de Sofía — el coment

7.

arioque hace Denah Lida con respecto a la caridad de Guillermina Pacheco, cuando

señala que siempre <jue puede ésta t saca algo para su obra, con lo cual su caridad se convierte en una especie de negocio de intercambio ». Ver Denah Lida, t Galdós y sus santas modernas », Anales Galdosianos, Año X (1975), p. 25.

Búsqueda de aprobación social parece ser uno de los objetivos principales de

DEL SENTIMIENTO CARITATIVO 423

ciones benéficas de señores para socorros domiciliarios y sosten imiento de hospitales y escuelas » (712). Sin embargo, las palabras irónicas de Golfín deshacen lo que de admirable podría tener la dedi cación de Sofía. Según él, la caridad de su cuñada no sirve más que

« para dar de comer a unos cuantos holgazanes, quedando sólo para

los enfermos un resto de poca monta » (714). Tan falsa y superficial es la caridad de Sofía que ella teme más por el bienestar de su perro que por la salud de Marianela (716). Quiere como a un hijo a Lili (el perro) y trata como animal a la Nela8. Frente a estos dos ejemplos — Señana y Sofía — cuya genero sidades bastante limitada, Maríanéla nos presenta otros dos — Flo rentina y Marianela —> en que dicha virtud es mucho más completa. En efecto^ ni la práctica de Florentina ni la de Marianela reciben de parte del narrador el tratamiento irónico y hasta sarcástico que emplea con respecto a los dos casos anteriores. Pero a pesar de que ellas se aproximan más al espíritu compasivo ansiado por Galdós, tampoco llegan a ejercer la caridad de manera totalmente, desinte resada9. En el caso de Florentina se nos dice que a su belleza física se agrega la moral. Al igual que Golfín, ella sabe en qué consiste la esencia del sentimiento caritativo hacia una persona. Reconoce que la ayuda debe incluir « también aquella limosna que vale más que todos los mendrugos y que todos los trapos imaginables, y es la consideración, la dignidad, el nombre » (732). Pero si bien en teoría intuye la esencia caritativa, Florentina no llega a practicarla de manera espontánea10. Su piedad para con la Nela no es desinteresada,

sino planeada y condicional» Y así la vemos hablar con ella y decirle :

que

si devuelve la vista a mi primo haré de ti una hermana : serás en mi

« Yo he hecho a la Virgen una promesa sagrada

le he dicho

la caridad practicada por gente como Sofía y miembros de su clase. Don Manuel,

padre de Florentina, por ejemplo, aplaude y fomenta la práctica de Sofía y se pre

gunta

habría sido más razonable que en vez de meter en nuestra casa a esta pobre mucha cha», comenta, « hubiera organizado mi hijita una de esas solemnidades que se estilan en la corte y en las cuales sabe mostrar sus buenos sentimientos lo más selecto de la sociedad? » (749).

si su hija no hubiera hecho mejor siguiendo el ejemplo de dicha señora : «¿No

8. Por otra parte, ella no es la única que trata como a un animal a Nela. Otra

»

(694), le dice en cierta ocasión. Y en otra : « Ven a lavarte esa cara de perro » (726).

alma « caritativa » — Señana — también hace lo mismo : « Vete a tu rincón

9.

Ambas tienen sus limitaciones : corta edad, ignorancia, falta de experiencia,

en el caso de Marianela ; las derivadas de su propia condición social — como es también el caso de Guillermina Pacheco —, i. e.f holgura económica, falta de expe riencia en la pobreza, el sufrimiento, el hambre, y extremada facilidad en la práctica caritativa, en el de Florentina. Para mayor comprensión del carácter limitante del elemento riqueza y posición social con respecto a Guillermina Pacheco, ver el artículo de Denah Lida — « Galdós y sus santas modernas » — anteriormente citado, pp. 21

y 25. 10. La práctica espontánea sólo se va a lograr en las obras de un Galdós mucho más maduro, como es el caso en Misericordia y Nazarín, por ejemplo.

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casa lo mismo que soy yo, serás mi hermana » (732). Pero la genero sidad de Florentina tampoco es ilimitada. Lo observamos cuando ella, dispuesta a cumplir su promesa, va en busca de Marianela y lo primero que hace es reprocharle su ingratitud por no correr a recibir su 'premio111. La Nela, desesperada por la soledad que le espera,

intenta suicidarse, y Florentina, ciega a su dolor, la juzga y condena sin tratar de comprenderla, calificando de 'ingratitud' (736 y 747) lo que sin serlo — y por ignorar o no poder percibir la angustia de Marianela — es por ella erróneamente interpretado como tal. Entre todos los personajes que encontramos en Marianela, su heroína es, sin lugar a dudas, el ser más genuinamente caritativo de la obra. Ella es la única que desborda humanidad y comprensión para con todos. Sin embargo, su a imaginación viva » y « sensibilidad ardiente » (743) le han hecho concebir un mundo lleno de ilusiones en el cual Pablo ha llegado a ser absolutamente imprescindible. Es por eso que su dedicación hacia él — en todo generosa y desinteresada

BULLETIN HISPANIQUE

al

principio — no dej'a de ser hasta cierto punto egoísta. Así, cuando

la

operación inminente amenaza quebrantar su intimidad con Pablo,

llega hasta a desear el fracaso de aquélla, si bien de inmediato deshe chala idea. Más adelante, se dirige a la Virgen y le pide un milagro, pero en vez de rogarle que conceda la vista a Pablo, le suplica que la haga hermosa. « [Y]a que vas a hacer el milagro de darle la vista »,

le

Egoísmo — aunque disculpable — y falta de entereza espiritual nublan la genuinidad del sentimiento caritativo también en la Nela. Conviene notar que Galdós no distingue ni critica el sentimiento

caritativo de sus personaj'es de acuerdo a la clase social a que perte necen. Tanto entre los pobres como entre los ricos encuentra falsedad

dice

a

la Virgen

« hazme hermosa a mí

o mátame

» (725).

o atisbos de caridad auténtica12. De allí que sea tan reprochable la

« generosidad » de Señana como la de Sofía. Por lo mismo, los mej'ores ej'emplos de compasión humana — aunque con las fallas ya mencio nadas— lo constituyen dos seres de posición social y económica totalmente opuestas, como lo son la Nela y la señorita Florentina. En Marianela Galdós opone a los diversos ej'emplos de ej'ercicio

11. Cf. esta actitud y trato de Florentina con la de Guillermina Pacheco hacia

», p. 25.

varios personajes de Fortunata y Jacinta. Con respecto a Guillermina, muy acer tado — y una vez más aplicable a Florentina — es el comentario de Denah Lida, quien dice de aquélla que « [t]odo socorro va acompañado de reproches, ironías y un sermoncito sobre la conducta del destinatario ». Ver « Galdós y sus santas mo

dernas

12. Debemos señalar aquí lo que ya ha expresado Penuel al decir que a través de

la

tionships arc spiritual » y de que « [différences in individuáis of class, creed, race,

profession, and nationality melt away before the warmth of charity ». Ver Arnold II. Penuel, Charity in the Noçels of Galios (Athens : Universiry of Georgia Press, 1972), p. 78.

conducta de Benina, « Galdós dramatizes the view that ultimately human rela-

DEL SENTIMIENTO CARITATIVO

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caritativo — en su mayoría limitados — , una

de lo que él entiende por verdadera caridad13. Pero, unos veinte años después, en Misericordia, va más allá de la especulación verbal, y encarna en Benina la verdadera esencia de la misericordia cristiana. También en esta obra nos presenta una serie de casos en que la prác tica de la caridad no siempre es desinteresada. La búsqueda de una generosidad sin tacha, espontánea, que brote naturalmente del alma humana — y no como cumplimiento de un deber establecido por la iglesia o la sociedad —-• ya se adivina en Marianela y continúa en

Halma y Nazarin, para finalmente culminar en Misericordia, con el feliz hallazgo de Benina, personificación máxima de la caridad cris tiana. Misericordia nos presenta personajes en mucho comparables a los ya vistos en Marianela, con respecto a compasión hacia el pró jimo. Don Garlos Moreno Trujlllo, como antes Señana, quiere comprar su boleto al cielo con su limosna bien contabilizada14. En ambos casos la ironía que sigue descubre la limitación de la donación mat

exposición teórica

erial

sustenta a Marianela pero abusa de sus propios hijos y los trata como animales. Don Garlos da monedas a los pobres pero por economizar

ni siquiera prende la chimenea para no gastar más de lo estrict

y hace resaltar la avaricia que caracteriza a los dos. Señana

amentenecesario. Su piedad es calculada, incompleta, pero superior a la de otros. « En fin, otros son peores que este don Garlos », comenta

Benina, « que al cabo da algo, aunque sea por cuenta y apuntación (94). Sin embargo, su máscara de generosidad no engaña a todos.

»

Sin rechazar lo que le alcanza, una de las mendigas dice : « [S]é que el don Garlos, cuando se le hace mucho lo que nos da, se pone malo

Codicia y avaricia se unen en

por ahorrarse algunos

Señana y don Garlos para descubrir la falsedad caritativa. Más

aún, ambos han amasado su capital abusando de los demás : Se

ñana

días

» (16).

de sus propios hijos y don Garlos de la necesidad o desespera

ciónde los demás, incluyendo de su propia cuñada. Recuerda doña

13. Para Galdós la verdadera caridad va mucho más allá del « bodrio sobrante de

una mala comida » (698) y debe incluir, además de lo puramente material, « una

palabra cariñosa, un halago, un trato delicado y amante » (698), alimento espiritual tal vez más necesario a veces que el representado por un plato de comida o un pe dazo de pan.

14.

El que a don Carlos no se le escape un centavo de sus contribuciones carita

», que esa contabilidad la hace « día por día » y está en condiciones de decirle,

saberlo, lo que he dado

en tres meses, en seis, en un año ». Ver Benito

tivas, lo vemos claramente cuando hablando con Benina un día, ésta le pregunta si

él apunta las perras que da a los pobres de San Sebastián, y él contesta, « con or

gullo

« si quiere

Pérez Galdós, Misericordia (Madrid : Editorial Hernando, [1969]), p. 90. En ade lante las referencias a Misericordia serán tomadas de esta edición e irán incluidas en el texto con número de página correspondiente.

BULLETIN HISPANIQUE

Paca que tanto don Carlos como su difunta esposa se aprovechaban de sus apuros para hacer sus ganancias :

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En vez de ayudarme, tiraban de la cuerda para estrangularme más

pronto. Me veían devorada por la usura y no eran para ofrecerme un prés tamo en buenas condiciones. Ellos pudieron salvarme y me dejaron pe

recer.

Y cuando me veía yo obligada a vender mis muebles, ellos me com

praban por un pedazo de pan la sillería dorada de la sala y los cortinones

de seda

(83).

El autor no censura a don Carlos directamente porque después de todo es caritativo a su manera. Para él sólo existe la donación del ochavo, y aquí radica una de sus limitaciones. El que desconozca que « la caridad empieza por casa » — y abuse de sus propios parientes — destaca dicha limitación. Caridad impersonal — • como la practicada por Sofía —■ es la que se observa en Misericordia en ocasión de un casamiento pomposo.

En este caso, por ejemplo, tan pronto como los concurrentes salieron de la iglesia, los mendigos « cayeron sobre ellos como nube de langosta » (158). Y el padrino no tuvo más remedio que arrojar al patio un puñado de monedas para « sacudirse la terrible plaga » (158) de en

cima15.

bailes de beneficencia, si bien alivian momentáneamente lanecesidad física de los mendigos, no les hacen ningún bien moral. Muy acertado es el juicio que al respecto expresa J. E. Varey cuando dice que « the unthjnking throwing of copper coins as practised by the 'padrino' at the wedding can serve actively to debase and dehumanize the individual »16. La bondad espontánea de Almudena contrasta con la deficiente generosidad de don Carlos. Éste, que podría sacar a su cuñada de todos sus apuros, no lo hace, mientras que aquél, sin poseer absolu

tamente

Las monedas del padrino, como las que reúne Sofía en sus

nada, logra conseguir lo que Benina necesita para la sopa

de doña Paca. Por pura piedad, y sin esperar recompensa alguna,

15. Se podría establecer un paralelo entre esta manera cómoda de tirar las mo

y « sacudirse la terrible plaga » de encima

16.

y la función social del instituto

llamado Misericordia que a nivel social justamente está para aislar a los necesitados

de la sociedad, solución muy cómoda para aquietar las conciencias.

Ver J. E. Varey, « Charity in Misericordia », Galdós Studies (London : Tamesis

Books Limited, 1970), p. 173. También en La de Bringas comentaba el narrador que

las grandes comilonas anuales en honor de los pobres más que causarles placer los humillaba profundamente. Leemos en esa obra que la mesa « de los doce pobres no

j Qué avergonzadas las infelices con sus vestidos de merino, sus

se veía muy bien

mantones nuevos y sus pañuelos por la cabeza 1 Verse entre tanta pompa, servidas

por la misma Reina, ellas, que el día antes pedían un triste ochavo en la puerta de

una iglesia I

porque su situación entre los poderosos de la Tierra

nedas

Algunas derramaban lágrimas de azoramiento más que de gratitud,

más era para humillar que

para engreír ». Ver Benito Pérez Galdós, La de Bringas {Madrid : Editorial Hernando, 1969), pp. 45-46.

DEL SENTIMIENTO CARITATIVO 427

ayuda a la Petra y aunque ella ande siempre borracha, no la juzga. Al contrario, siente compasión por ella, como se puede deducir de sus palabras a Benina : « No poder mí con ella. B'rracha siempre.

Es un dolor

,

un dolor. Yo estar ella migo por lastima

» (105).

La caridad de Almudena es mucho más completa que la

de don

Garlos. No obstante, no es siempre desinteresada. Mientras Benina inventa a un don Romualdo humanitario con todos los necesitados y especialmente con su señora, Almudena conjura al rey Samdai para que le provea de riquezas, no para repartir entre sus iguales, sino para que él y Benina puedan irse Juntos, bien lejos de la miseria presente. Sobre Almudena comenta Russell, con gran acierto, que él « is the one who has the most truly charitable response to Benina. And yet he is basically selíish. He wants her for himself alone, he- lieving she is the woman promised only to him. His chief concern, as the novel moves ahead, is that she not désert him for Ponte, Paca

or anyone else »17. Almudena sueña con riquezas, con una vida idílica al lado de Benina, su ángel protector, y vive en un mundo de ilusiones que se ve fomentado por su ceguera física18. Él dista mucho de con cebir el mundo externo en su realidad material tal cual es ; pero, si bien no lo aprecia en sus verdaderas dimensiones, es, probablemente, quien mejor ve la grandeza espiritual de Benina. « Tú ser bunita

Tú ser com la zucena, branca

Jación » (228-229), le dice a su amiga y así es Benina espiritualmente. La verdadera belleza de Benina no es de las que se ven con los ojos, sino de las que se comunican e intuyen con el alma. Y esto es lo que ve Almudena. Hay cierta semejanza en la manera en que Almudena y Obdulia se relacionan con la realidad circundante tratando de evadirla. Mientras aquél la escapa deleitándose en un futuro idílico con Benina, Obdulia logra lo mismo refugiándose y reviviendo un pasado de abundancia material19. En cuanto a Obdulia, aunque creyéramos al pie de la letra lo que ella nos dice sobre su determinación futura de ayudar a los pobres cuando sea rica, su filantropía tendría un as

Hiciéronte manos Dios con regoci-

pecto

intenciones en espera de mejores tiempos nos hace recordar la ca

yo gozaría extremadamente

17. Ver Robert IL Russell, « The Christ Figure in Misericordia », Anales Galio-

sianos, II (1967), p. 115.

Sin embargo, las ilusiones de Almudena no son nada comparables con las de

Obdulia, Ponte o doña Paca, que son videntes. Aquél por lo menos se « gana » el pan, aunque sea mendigando.

También se puede establecer un paralelo entre el papel de la imaginación en

la vida de Almudena y en la de Marianela. Ambos se refugian en su imaginación para escapar la realidad y ambos esperan un milagro que los beneficie exclusivamente a ellos : Marianela pide hermosura física para retener a Pablo, y Almudena pide riquezas para escapar de ese mundo de miseria con Benina.

ridad condicional de Florentina. El «

negativo. El hecho de que posponga la práctica de sus buenas

18.

19.

428

BULLETIN HISPANIQUE

en repartir muchas limosnas ; iría yo en busca de los pobres más desamparados, para socorrerlos » (140) de Obdulia, trae a la memoria otro voto similar, el de que « si la Virgen da la vista a mi primo, he de recoger Jal pobre más pobre que encuentre, dándole todo lo ne cesario para que pueda olvidar completamente su pobreza » {Maria- nela, 732) de Florentina (Los subrayados son nuestros). Pero en el caso de Obdulia, las palabras que inmediatamente siguen a su condi cionado propósito encubren la verdadera índole de su generosidad :

« En fin, que yo no quiero que haya pobres

que no debe haberlos? » (140). Teniendo en cuenta su condición económica, no es difícil adivinar que la verdadera razón por la que quiere eliminar la pobreza no tiene nada de altruista. Le disgusta la idea de ser pobre ella. Prueba de su egoísmo es el hecho de que cuando recibe el dinero de la herencia, olvida completamente sus alardes de no'

humanidad y, pudiendo mostrarse caritativa en su propia casa, lo hace. También Frasquito vive en un mundo de ilusiones, prácticamente sin contactos con la realidad que le rodea. Gomo Obdulia, revive el pasado y así elude el presente de miseria y hambre. Tan grande es su preocupación por conservar su antigua imagen que gasta lo poco que llega a sus manos en mejorar su apariencia tiñéndose el pelo o arre glando sus zapatos. Aunque también resulta favorecido por la herencia, su existencia es muy corta para apreciar el alcance de su agradeci mientohacia Benina20. No obstante, hay que reconocer que él es uno de los pocos que intuyen la cualidad divina de Benina. Ya en su lecho de muerte protesta contra quienes lo han calumniado de tratar de seducir a la Nina, diciendo í

Me acusan de un infame delito : de haber puesto mis ojos en un ángel21, de blancas alas célicas, de pureza inmaculada. Sepan que yo respeto a los

ángeles : si Nina fuese criatura mortal, no la habría respetado, porque soy

hombre

la Nina pertenece al cielo

(331-332).

Enseguida condena la ingratitud de quienes, como doña Paca, no han sabido valorar la devoción de Benina. Probablemente el recuerdo

¿Verdad, Frasquito,

Pero yo no he seducido ángeles

[L]a Nina no es de este mundo

,

Mi hermosura es humana y la de ella divina

20. No obstante, cuando le preguntan en qué empleará los primeros cuartos de

la pensión, Ponte responde sin vacilar : « En una obra de justicia y de caridad. Le compraré unas botas a Benina cuando parezca, si parece, y un traje nuevo » (288).

Con respecto al carácter angelical de Benina, comenta Gustavo Correa en Él

simbolismo religioso en las novelas de Pérez Galdós (Madrid : Editorial Gredos, 1962), p. 206, que « [e]l camino de la mendicidad es, para Benina, camino de santificación

y

los demás seres de la tierra ». Para una discusión más detallada del carácter angelical de la criada, ver el mismo articulo, pp. 205-207.

21.

la conduce a un angelismo que sobrenaturaliza su persona y la hace superior a todos

DEL SENTIMIENTO CARITATIVO

429

de estas últimas palabras de Frasquito apresuren el arrepentimiento de Juliana. La genuinidad del sentimiento caritativo . de Juliana parece in

discutible

al principio. Ella siente lástima por su suegra y siempre

que puede la ayuda materialmente con dinero, comida o calzado.

Un día, por ejemplo, Benina informa a su señora acerca de una pro

mesa

matanza que le ha de mandar su tío el día del santo, y además dos cortes de botinas echadas a perder en la zapatería para donde ella

pespunta » (78-79). Pero una vez que doña Paca recibe su herencia

de su nuera : « La Juliana me dijo que probaremos algo de la

y

Juliana se convierte en consejera única de su suegra, pronto de

muestra

que

su desinterés anterior no era más que circunstancial,

ya que llegado el momento sabe aprovechar las circunstancias en provecho personal. Aconseja a doña Paca que se deshaga de Benina

y la remplace por alguien más joven y útil. Aquel desinterés inicial

se vuelve dudoso cuando nos enteramos de que la candidata pro puesta para, sustituir a Benina | es prima de Juliana I Doña Paca sabe teorizar sobre las virtudes cristianas, pero, al igual que la mayoría de los personajes de Misericordia, cuando le

llega el momento de practicar lo que predica, olvida lo que ha dicho. Guando Frasquito se enferma, ella se muestra compasiva y lo acoge en su casa, pero sólo después de asegurarse que Benina « llevaba en su bolso nueve duros y pico » (175). La piedad de doña Paca hacia Ponte no es de ninguna manera espontánea. Si bien su gesto podría ser considerado humanitario, no puede llamársele verdaderamente caritativo de su parte ya que con recoger a Ponte, ella no renuncia

a nada. Es Benina la única sobre quien, al final de cuentas, recaerán

todos los gastos que la estadía de Paquito les ocasione. Cuando, hacia

el final de la obra, y estando Almudena en estado físico similar al de

Paquito antes, Benina quiere ayudarlo como hizo con Ponte, doña Paca — ya bajo la influencia de Juliana — niega asilo al ciego. Es aquí donde Benina, con un razonamiento conmovedor, descubre la distancia que existe entre su infinita y equitativa generosidad y la mezquindad caritativa de su señora. Doña Paca es instintivamente humanitaria y varias veces su primera reacción es de esta índole, pero como bien lo comenta J. E. Varey, « her instincts are contami-

nated by self-interest and, with the possession of modérate afíluence, 'reason' comes to domínate »22. Con la presencia de Juliana entra

el orden y la razón en la

nueva vida de doña Paca. Y los buenos

impulsos de ésta se ven frenados por la supervisión de aquélla. Ju

liana

es más culpable que la misma Paca de ingratitud para con Nina.

va. Pues mira,

Al verla alejarse, exclama Paca : « J Pobre Nina 1

Se

22. Ver J. E. Varey, « Charity in Misericordia », p. 170.

BULLETIN HISPANIQUE

| Esta

Juliana, que en todo quiere meterse 1 » (313). Tampoco en Misericordia — ■ como se ha señalado con respecto a

Marianela — se puede afirmar que la simpatía del autor esté con una determinada clase social. Si bien es verdad que hay más personajes

de la clase baja que hacen el bien por pura piedad, no todos los pobres

son generosos ni siempre modelos de santidad. Las mismas pasiones que Galdós desaprueba en la clase media — codicia, egoísmo, avaricia, falta de compasión hacia el prójimo — también existen entre los

mendigos, y el narrador las desaprueba

Lo que sí es cierto es que de

430

a mí me habría gustado ver a ese moro Muza y hablar con él

la

clase más baja surge Benina, modelo de caridad cristiana en toda

la

espontaneidad y desinterés soñados por el escritor.

Señala Russell, en el artículo anteriormente citado, el logro del papel de Benina como « figura evangélica » en la obra. Su naturalidad

la distingue de Nazarín y de Halma. Comenta él al respecto que « the

real key to Misericordia?& successful artistic élaboration is the ironie fact that Benina does not even know that she is a Christ figure »,

e indica después que con su protagonista « GaldÓ3 has created a

'figura evangélica' who is neither a self-conscious Christ figure ñor

a holy expérimenter »23. Efectivamente, Benina no predica sobre lo

que debe ser la caridad. Ella es caridad y como tal ayuda y se sacri ficapor todos los que la necesitan sin hacer distinciones de ninguna clase. Con el mismo espíritu se sacrifica por doña Paca como por los

mendigos que le piden ayuda, por Frasquito como por Almudena.

Y aunque en muchos casos sólo recibe ingratitud a cambio de su bon

dad, ella no juzga, sino que perdona, como lo había hecho Cristo. Benina practica las virtudes cristianas tal como se desprenden de las enseñanzas evangélicas. San Pablo define la caridad en los s

iguientes

términos :

La caridad es paciente, es benigna ; no es envidiosa, no es jactanciosa,

no se hincha ; no es descortés, no es interesada, no se irrita, no piensa mal ; no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad ; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera24.

Estas palabras definen a Nina. « La caridad es benigna » dice San Pablo, y no por casualidad se llama 'Benina' la protagonista de Misericordia. De lo anterior se puede deducir que Galdós tiene un concepto cristiano de la misericordia y de la piedad. La dedicación de Benina encarna la de Cristo y el paralelismo entre ambos se acentúa en la segunda parte de la obra, haciéndose obvio en el capítulo final, y en forma especial en las últimas palabras de Nina con las que concluye la novela. En todo momento la vemos a

23. Ver Robert H. Russell, « The Christ Figure in Misericordia », p. 103.
24.

Epístolas, 1 Corintios 13 : 4-7.

DEL SENTIMIENTO CARITATIVO

431

Benina desbordando compasión. Allí donde la necesitan, allí va ella. Da pan al que tiene hambre de pan y amor a quien tiene sed de amor. Al ver a la niña que acababa de quedar huérfana, encogida de frío en su pobre cama, adivina su mal inmediatamente í « Lo que tiene esta criatura es hambre » —■ dice Benina — y esa constatación fue suficiente « para que se le desbordase la piedad, que caudalosa inun daba su alma » (224). Sin hacerse esperar Benina va al almacén más próximo, compra lo necesario y prepara un puchero, remediando así la necesidad inmediata de esos seres. Pero si en generosidad y

espírituMe sacrificio ella personifica la caridad cristiana, su entereza

y perseverancia no son menores. Gomo el Cristo azotado por quienes

no lo comprenden, Benina también recibe mal por bien, burlas y hasta pedradas (239), sin que por ello disminuya su misericordia hacia el prójimo. Contados son los que valoran a la Nina como ella lo merece. En efecto, sólo Almudena y Frasquito reconocen en todo momento la calidad del alma de Benina 25. Pero entre todas las ingra titudes, la de Paca es, sin duda, la más reprochable. Después que Benina le ha dedicado su vida, confortado física y espiritualmente durante años, cuando las circunstancias cambian y Paca deja de necesitarla, se la despide injustamente, por negarse a abandonar a su amigo enfermo. Es muy irónico que justamente quien ha vivido gracias a la compasión de ella ahora la rechace por querer hacer una obra humanitaria. Pero a pesar de todo, y desairada por el ser que más gratitud le debía, Benina todo lo soporta y perdona :

Rechazada por la familia que había sustentado en días tristísimos de miseria y dolores sin cuento, no tardó en rehacerse de la profunda turba ciónque ingratitud tan notoria le produjo ; su conciencia le dio inefables consuelos : miró la vida desde la altura en que su desprecio de la humana vanidad la ponía; vio en ridicula pequenez a los seres que la rodeaban, y su espíritu se hizo fuerte y grande (324).

Galdós revela la dimensión espiritual de su protagonista que, a pesar de haber sido despedida por causa de Juliana, la perdona cuando ésta reconoce su error y le pide perdón. La obra concluye — de manera significativa — con un acto de contrición (de parte de Juliana) y otro de absolución (por parte de

Benina). Juliana, obsesionada con la idea de que sus hijos se le están muriendo, y arrepentida por el mal que ha causado a Benina, viene

a ella en busca de ayuda. La criada, sin un reproche, la libera de su

temor y la despide pronunciando las palabras con que Cristo perdonó

25. Antes de morir, Frasquito se defiende de la acusación de que él quería seducir a Benina diciendo, entre otras cosas, que jamás podría hacer eso porque Benina no

es

no ha sido mía, es de Dios

la

causado a Benina, le dice que ella es una « santa » (340).

una criatura mortal sino celestial (331-332). Y agrega : i No, no, no la he seducido,

» (332). También el ciego Almudena, en varios pasajes,

compara con los ángeles. Y al final de la obra, Juliana, ya arrepentida del mal

432

a la mujer adúltera í « [Y] ahora vete a tu casa, y no vuelvas a pecar » (340) 26. Este final nos ayuda a comprender el significado del título de la obra. La misericordia que propone el autor no es la que ofrece la institución de ese nombre, solución burguesa y cómoda con la que se logra 'esconder' a los necesitados de la vista pública y separarlos ' del resto de la sociedad. Galdós aboga por una misericordia personal, concreta y activa, a la vez que cristiana y universal, como lo es la de Benina. El análisis de la personalidad de Benina ya explica parcialmente por qué ella no muere al final como le pasa a Marianela. A Benina

se la necesita ; a la

subsistir para que la vida pueda ser llevadera. Más que eso, Benina crea vida por amor a los que la rodean. Ella tiene imaginación pero no la usa para evadir la realidad sino para matizarla. Imagina a un don Romualdo generoso con los necesitados y lo crea de puro amor

BULLETIN HISPANIQUE

Nela, no. Benina es caridad y su espíritu debe

al prójimo. No pide milagros para ella sola y por eso su deseo se hace

tangible. Don Romualdo viene así a ensanchar, a completar la reali dad, no a sustituirla. La Nela, por otra parte, también es espontá neamente generosa, pero su caridad no siempre es desinteresada. Ella tiene imaginación, pero exagerada, desbordante 27. Allí radica

su desgracia. Marianela vuela con su fantasía, y como bien lo explica S. H. Eoíí, a she seeks escape in a dreamworld, which is represented first by her companionship with the blind youth and later by the vague religious vision of a world beyond death » 28. Cuando pide un milagro, pide algo para sí : hermosura física ; y como en el caso del deseo de bienes puramente materiales de Almudena, el milagro no se realiza. Marianela y Benina son dos seres cualesquiera, pobres ambas y físicamente feas, pero mientras ésta tiene grandeza espiritual incom parable, aquélla carece de ella, debido quizás a su extrema juventud

y a su falta de experiencia vital. Gracias a su ilimitada misericordia,

Benina vence los golpes que recibe, y los sobrevive. Sin esa cualidad casi sobrehumana Marianela sucumbe y muere la primera vez que no

puede escapar a la realidad y debe enfrentarla tal cual se le presenta. En el estudio ya señalado, Gasalduero explica la muerte de Nela como

el triunfo del mundo de la realidad sobre el de la imaginación. Nueva

mente, y sin necesidad de refutar su interpretación simbólica, se puede concebir la muerte de Marianela como consecuencia de su propia debilidad física, demasiado frágil para soportar el golpe que le produce la pérdida de Pablo 29. Desde el principio es fácil adivinar

26. San Juan, 8 : 11.

27. La imaginación desorbitada e incontrolable constituye un defecto grave en

Galdós, como se ve, por ejemplo, en La desheredada.

28.

29.

Ver S. H. Eoff, The Novéis of Pérez Galdós, p. 10.

En Marianela hay muchos elementos naturalistas — mención del alcoholismo

DEL SENTIMIENTO CARITATIVO

433

la suerte de Marianela y predecir el único fin posible para ella. Huér fana de padre y madre, la pobre Nela vive de los mendrugos que le ofrece la « caridad » de Señana. Su raquítica constitución y precaria salud son tales que no le permiten hacer nada materialmente útil. Para lo único que sirve es para guiar a Pablo. Pero una vez que éste recobra la vista ya ni él la necesita. Si de alguna manera Marianela pudiera conservar el amor de Pablo podría salvarse, pero su fealdad la descalifica para competir con la hermosura de Florentina. Pierde así su última esperanza y cuando cae enferma, sin nada que la aferré a la vida, simplemente se deja morir. Nela no posee la profunda fe, convicción y caridad cristianas de Benina que le permitan — como a la criada —• sobrevivir ingratitudes e injusticias terrenas. En Marianela y Misericordia encontramos varios casos en que de manera espontánea o respondiendo a diversas razones, los personajes ejercen la caridad de acuerdo con sus limitaciones. Unos dan sólo

el ochavo, otros un poco más, pero muy pocos agregan a lo pura

mente material — a la limosna, propiamente dicha — el ingrediente

espiritual o afectivo. En cuanto a genuina generosidad sobresale la de Benina que, como hemos señalado, se identifica con la de Cristo.

Y ella es el modelo que Galdós propone como medio de mejorar la

calidad de nuestra vida terrena. A través de su protagonista nos muestra que con la caridad cristiana se puede enfrentar las injus ticias y frustraciones engendradas por la sociedad moderna. El pesimismo que se infiere de la lectura de Marianela ya no lo encon tramos en Misericordia. Al naturalismo de la primera novela se

contrapone el espiritualismo de la segunda, en este caso no sust ituyendo sino ensanchando o haciendo más flexibles las limitaciones implícitas en el primer 'ismo'. Dicho espiritualismo no constituye —• como lo hemos observado en Misericordia — una evasión de la realidad, sino una fusión más justa y más ferviente de lo ideal con

lo material. Marianela nos enseña que el hombre se encuentra condi

cionado

por factores externos a él, como la herencia o el medio amb

iente.

Misericordia va má? allá y, sin anular lo anterior, nos de

muestra que no estamos inevitablemente condicionados por aquellos factores. Hay un tercer aspecto, interior, que tiene que ver con la dimensión espiritual del hombre y que se manifiesta a través del sentimiento misericordioso. Pero es la práctica de la caridad — tal como la siente y ejerce Benina — la que provee al individuo de las

cualidades necesarias para convivir y sobrevivir en una sociedad im

perfecta.

Con

ellas, Benina vive y da vida. Sin ellas, Marianela perece. Teresa MÉNDEZ-FAITH.

de la madre de Marianela, el ambiente inhóspito donde los seres humanos son tra

tados

etc. Este naturalismo implica un determinismo para Marianela que no existe o es

subsanado por el elemento espiritualista en Misericordia. Bulletin hispanique.

como animales, descripciones científicas y detalladas de la operación de Pablo,

28