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revista

EDICIÓ

C U IU IU NIV

CHILENAA

UMILtlM

NTERNACIONAL

NUESTRA ÉPOCA N° 3

EL MARXISMO EN EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE MARX

CARLOS

MARX

1818-1883

EL PROBLEMA NACIONAL EN LOS PAÍSES DE ASIA Y ÁFRICA

EL DIFÍCIL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN IRANÍ

ENTREVISTA A MIGUEL D'ESCOTO

JAMAICA:

CUANDO LA OLIGARQUÍA ESTA EN EL PODER

MARZO 1983

DECLARACIÓN DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS

DEL CONO

SUR

La Reunión de Representantes de los Partidos Comunistas del Cono Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y

Uruguay) con la presencia de una delegación del Partido Co- munista del Ecuador, se realiza en instantes en que es posible

comprobar los éxitos del

movimiento antiimperialista en Amé-

rica Latina. Estos éxitos son el resultado

de

la

tesonera

lucha

sostenida por las fuerzas democráticas, obreras y populares

con-

tra el saqueo y esclavizamiento de nuestros

países perpetrado

por el Imperialismo yanqui y sus testaferros

locales, responsa-

bles

de

la

grave

crisis económico-social que sacude al conti-

nente.

1)

En

el

Cono

Sur

ello

se

expresa

contra los métodos expoliadores de

en la protesta creciente los monopolios Imperia-

listas, las transnacionales

y los intereses usurarios

del

capital

financiero. El sentimiento antiimperialista

se

manifestó con es-

pecial relieve y amplitud durante la agresión

colonialista

de

In-

glaterra a las

Malvinas, con el apoyo de los Estados Unidos. So-

bre todo ha adquirido particular agudeza

el enfrentamiento de

nuestros pueblos a los regímenes represivos instaurados en el Cono Sur al servicio del imperialismo, del capital financiero y

de los sectores oligárquicos, que han intentado

frenar

la

lu-

cha por la liberación nacional

y social en nuestra

zona. En este

cuadro se destaca

la gran

victoria unitaria, democrática

y

anti-

imperialista de Bolivia —con la instalación del Gobierno de la

UDP— lo que reclama la

más amplia solidaridad contra la pre-

sión de Estados Unidos y las acechanzas de la reacción interna. Al mismo tiempo se anotan nuevos avances en la oposición al régimen y en el desarrollo del movimiento de masas del Brasil;

la amplía lucha del pueblo argentino por el restablecimiento de

las libertades democráticas, la honda crisis que atraviesa

la

dic-

tadura chilena y el resquebrajamiento de la dictadura uru -

guaya, por la resistencia de ambos pueblos; la oposición

ascen-

dente contra el régimen dictatorial de Stroessner; la aguda lucha

de clases en el Perú, donde se restringen las libertades demo-

cráticas,

se desmantelan

las conquistas

logradas

durante

el Go-

bierno progresista de Velasco Alvarado y se aplica un «modelo» económico antinacional.

Aunque con distintos niveles, en los países del Cono Sur, se ele-

va

la

combatividad de las

masas,

por sus reivindicaciones,

por

soluciones a

la

crisis económica y por

los derechos democráti-

cos.

2) La contraofensiva del imperialismo norteamericano y de sectores oligárquicos en el Cono Sur, al comienzo de los años 70, instaurando regímenes autoritarios y fascistas —siguiendo el modelo iniciado en Brasil en 1964— está siendo enfrentada por las luchas incesantes de nuestros pueblos. Sin embargo, salvo en Bolivia, aún subsisten, en diverso grado, las estructuras dic-

tatoriales que nuestros

pueblos aspiran

a

derrotar

y sustituir

con regímenes democráticos. El imperialismo aliado a sectores del capital financiero, del gran comercio intermediario, de los más poderosos terratenientes, asigna a las Fuerzas Armadas el pa- pel de fuerzas de ocupación de sus propios países, para con- servar su dominación. Trata de perpetuar esos regímenes dicta- toriales o, como una variante, de establecer la llamada «demo- cracia» restringida o tutelada, manteniendo limitados los dere- chos democráticos, reprimiendo o trabando la actividad de la clase obrera y de otras fuerzas populares, en particular de los comunistas, e imponiendo una llamada instituclonalización con participación preponderante de la cúpula militar regresiva.

3) Durante esta contraofensiva se derribó mediante un golpe artero y sangriento al Gobierno de la Unidad Popular en Chile. Similar procedimiento se aplicó en otros países. En ellos se

barrió con las instituciones democráticas, se fascistizó el apa- rato del Estado, se desató una bárbara represión con su secuela

de violación

de los derechos

humanos: cárceles, torturas, ase-

sinatos y «desapariciones» en masa. Al mismo tiempo se proce- dió a la reestructuración económica en beneficio del capital fi-

nanciero

y,

en

particular, de

los bancos bajo

el

«modelo» eco-

nómico de los Chicago Boys y del Fondo Monetario Internacio- nal. Esto provocó deterioro del nivel de vida de las masas, una mayor dependencia —que nos ha hecho aún más indefensos ante el impacto de la crisis del mundo capitalista— deudas externas

enormes, la ruina de muchos sectores de la Industria y el agro, una gravísima recesión, a la vez que la depredación del acervo cultural de cada nación. Si se compara la situación de los paí- ses que representamos —países potencialmente ricos albergan- do a pueblos empobrecidos— con la de otros países de América que han emprendido su verdadera liberación, como Cuba y Ni-

caragua, se ¡comprueba el desastre

que significa

la

acción des-

tructiva del imperialismo yanqui y sus cómplices.

4) El imperialismo busca subordinar nuestros países a su es- trategia belicista a escala mundial. La política yanqui, tal como

surge del

conocido documento de Santa Fe, tiende a convertir

a nuestra América en «escudo de la seguridad del Nuevo Mundo y espada de la expansión del poder global de los Estados Unidos*. No podría enunciarse con cinismo mayor el designio de incorpo-

rar

Estados

a

todos y cada

uno de nuestros países en

en última

el plan

al

Unidos, enderezado,

Instancia,

general de

desencade-

namiento de una nueva guerra mundial, contra la Unión Soviéti- ca y los demás pueblos que construyen el socialismo real, guerra que pondría en peligro la existencia de la humanidad.

imperialismo

y sus cómplices,

como en

el

La agresividad del caso del Líbano, llega

al empleo de métodos propios del nazis-

mo. Empuja al mundo hacia el borde mismo de la hecatombe nu-

clear, hasta ahora

Impedida por

la

acción responsable

y

firme

de la URSS y la comunidad de Estados socialistas, por la resis-

tencia

que esta

política encuentra en el Movimiento de los Paí-

ses

No Alineados y en

sectores

realistas de otros

Estados y por

el vigor y amplitud de las acciones antibélicas que se desarro-

llan

en

diferentes

países

capitalistas

incluido Estados Unidos.

El imperialismo intensifica sus amenazas contra Cuba —blan- co principal de la hostilidad yanqui en nuestro continente por su papel de vanguardia en la lucha antiimperialista— prepara la

agresión al régimen democrático,

popular

y nacional

liberador

de Nicaragua —todo lo cual se quiere «legalizar» con la En- mienda Symms— y tiene en miras una mayor intervención con- tra el heroico pueblo de El Salvador, alzado a la Insurrección popular.

El

plan

de

Intervención

en Centroamérica, con el auxilio de

gobiernos peleles, es componente de una idéntica línea de provo- caciones bélicas, que tiene su expresión correspondiente en la

¡sigue

en

el

reverso

de

la

contraportada¡

¡Proletarios de todos los países, unios ¡

REVISTA

  • 1983 - 3 [295]

M A RZ O

INTERNACIONAL

(Problemas

de

la Paz

y

del

Socialismo)

PUBLICACIÓ N TEÓRIC A E INFORMATIV A D E LO S PARTIDO S COMUNISTA S Y OBRERO S

APAREC E

DESD E 195 8

FORMAN PARTE DEL COLEGIO Y DEL CONSEJO DE REDACCIÓN DE «REVISTA INTERNACIONAL» REPRESENTANTES DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS DE ARGELIA, ARGENTINA, AUSTRIA, BÉLGICA, BOLIVIA, BRASIL, BULGARIA, CANADÁ, COLOMBIA, COS- TA RICA, CUBA, CHECOSLOVAQUIA, CHILE, CHIPRE, DINAMARCA, ECUADOR, EGIPTO, EL SALVADOR, ESPAÑA, EE.UU., FILIPINAS, FINLANDIA, FRANCIA, GRAN BRETAÑA, GRECIA, GUATEMALA, GU- YANA, HONDURAS, HUNGRÍA, INDIA, INDONESIA, IRAK, IRÁN, IR- LANDA, ISRAEL, ITALIA, JAMAICA, JAPÓN, JORDANIA, LÍBANO, LU- XEMBURGO, MÉXICO, MONGOLIA, PALESTINA, PANAMÁ, PARA GUAY, PERÚ, POLONIA, PORTUGAL, RDA, REPÚBLICA DOMINICANA, RFA, RSA, RUMANIA, SENEGAL, SIRIA, SRI LANKA, SUDAN, SUE- CIA, SUIZA, TURQUÍA, URSS, URUGUAY, VENEZUELA Y VIETNAM.

mo, de los intereses esenciales de la clase obre- ra y de toda la humanidad: somos enemigos irre- ductibles de la guerra nuclear, la consideramos inadmisible y haremos todo lo posible para evi- tar la catástrofe nuclear. Expresando la posición de nuestro partido en esta cuestión, el camara- da Yuri Andrópov, Secretario General del CC del PCUS, declaró: «Hay que ser .verdaderamente ciego ante las realidades de nuestra época para

no

ver que

el torbellino

nuclear, comoquiera y

dondequiera que estalle, escapará inevitable- mente al control y producirá una catástrofe uni-

versal.

Nuestra

posición

en este aspecto

está

clara:

no se puede admitir que estalle una guerra nu-

clear, sea pequeña

o grande, limitada

o

total.

Hoy no existe tarea más importante que la de

maniatar a los incendiarios de una nueva guerra.

Esto lo exigen los intereses vitales de todos los

pueblos»

4

.

Al

explicar

la gravedad del

cierne sobre la humanidad, los

peligro

que

se

marxistas-leni-

nistas aclaran

de

dónde parte. La amenaza de

la catástrofe nuclear fue creada por el imperia- lismo norteamericano. Hoy la acrecientan los

círculos más agresivos, militaristas

el

odio clasista

al

socialismo,

las acciones

cegados por

que determinan

de la actual Administración de los

Estados

Unidos.

En nuestra época crucial, cuando están en jue- go los destinos de la humanidad, los comunistas

encuentran en las ideas de Marx las fuentes de

su optimismo social,

la seguridad

de

que

se

lo-

grará impedir la catástrofe nuclear, de que

triunfará

la causa

de la

paz y el comunismo.

El

optimismo de los comunistas se basa en el co-

nocimiento de las leyes de la historia,

bilidad para

en

la

ha-

el

reconocer sin temor y apreciar

peligro, en la firmeza para combatirlo, en la to-

ma en consideración

de los factores que permi-

ten eliminarlo, en la comprensión de que las

fuerzas

paz en el propio curso

de

la

y la revolución van creciendo

de

la

lucha.

AL ANALIZAR el desarrollo de los aconteci- mientos mundiales y apreciar la experiencia his- tórica atesorada desde que Marx y Engels asen- taron las bases de la mundividencia comunista, vemos claramente que:

- la orientación

fundamental del desarrollo

mundial concuerda con la perspectiva —descu- bierta por ellos— de la transición revolucionaria de la formación socio-económica capitalista a la

comunista; — este proceso histórico de emancipación de

la humanidad de la explotación, la opresión so-

cial y nacional y las guerras se realiza sultado de los más amplios movimientos popu-

como re-

lares, desempeñando la clase

obrera, cuya mi-

sión histórico-universal fue descubierta y funda- mentada por Marx y Engels, el papel rector; — la fuerza reconocida, que organiza a las masas en su lucha contra el imperialismo, por la paz y el socialismo, es el partido de la clase

4 Pravda,

22

de

diciembre

de

1982.

obrera que se guía por la teoría revolucionaria, cuyas bases asentaron Marx y Engels.

Ninguna de las numerosas

teorías reformis-

tas, revisionistas ha conducido en la prác-

tica

a

la

creación

de

una

sociedad

distinta

del

capitalismo.

El

marxismo-leninismo

fue

la única teoría en concordancia con la cual par- te considerable de la humanidad rebasó el mar-

co del capitalismo,

se construyó una

sociedad

nueva, socialista, y se realiza

la transición

del

capitalismo al socialismo a escala mundial.

Por

sí solas, estas realidades

de

la

práctica

social actual permiten destacar al marxismo

—entre

todas

las

demás

doctrinas

filosóficas,

sociológicas, económicas y políticas— como una

doctrina única en su género por la fuerza de la

previsión

científica,

por

su justeza

y

su

papel

socio-histórico,

por

su fuerza

de

atracción.

En nuestros tiempos, el marxismo, desarrolla-

do y enriquecido creadoramente por Lenin y otros continuadores de la causa de Marx, apare-

ce no sólo como la teoría y el método del cono- cimiento científico y la investigación de la prác- tica social. A través de la política marxista-leni-

nista

y

la

actividad de los partidos revolucio-

narios de la clase obrera, el socialismo científi-

co se materializa en la práctica de la lucha cla-

sista de los trabajadores, en la práctica

construcción

socialista, comunista.

Como

de

la

resul-

tado, la aplicación

de

la

ciencia social

se enri-

quece con la experiencia de cada partido, de ca-

da pueblo. Nuestro partido arranca

de que el marxismo-

leninismo es insustituible para la solución fruc- tífera de los problemas planteados por el desa- rrollo social contemporáneo, para el progreso exitoso del socialismo por el camino del comu-

nismo, para el triunfo de la causa de la paz en

todo

el

mundo. Un gran

aporte

creativo a

la

ciencia marxista-leninista es la elaboración por

el PCUS y otros partidos hermanos del

concep-

to del socialismo desarrollado, la revelación de las peculiaridades del proceso revolucionario mundial en las presentes condiciones en que el socialismo real se ha convertido en factor deter- minante de la política internacional.

La edificación socialista en la URSS y un otros países significó un escalón cualitativamente nuevo en los destinos históricos de la doctrina de Marx. En primer plano se situaron ya no las tareas de la destrucción de lo caduco, sino de la creación de lo nuevo. Si la revolución socialista confirmó el aserto de Marx acerca do que oí ca- pitalismo como régimen social cstií condonado a desaparecer, sólo la exitosa construcción so- cialista 'pudo confirmar la conclusión c.inlinal, fundamental de la doctrina de Marx sobre la po- sible materialización de los Ideales nmmiilstas. El significado histórico-mumlla] de la construc-

ción del socialismo en la URS:. consiste precisamente en que

obrera internacional, a todn

1

ros países

.1

la

clase

imr.iMi

. !.>•, luchadores por

el progreso, que nuestro Ideal, H Ideal comunis-

ta no es una utopía, sino muí empresa real y

viable. De este

modo se nm-.iiiidarnii las bases

12

morales del movimiento comunista y obrero. Al mismo tiempo, surgieron condiciones cualita- tivamente nuevas para el desarrollo creador de la teoría del socialismo científico. La teoría so- cialista se elaboraba antes en base al análisis de las contradicciones y las tendencias de desarro- llo de la sociedad burguesa. Hoy se apoya no só- lo en este análisis, sino también en su base pro- pia, en el socialismo realmente existente y en desarrollo. Crecieron mucho también las tareas de la ciencia marxista-leninista, pues se trata de la solución de problemas teóricos y prácticos, totalmente nuevos, muy complicados, de la crea- ción comunista. Los éxitos y las dificultades de la construcción socialista revelaron hasta qué punto es impor- tante aplicar de manera consecuente las leyes de la transformación revolucionaria de la socie- dad, descubiertas por el marxismo, y lo peligro- so que es olvidar o violar estas leyes, retrasarse o anticiparse con respecto a sus exigencias. La experiencia de los países socialistas con- firmó que el socialismo puede triunfar totalmen- te y consolidarse sólo en base a una formación socio-económica única, asentada en la propiedad social sobre los medios de producción. Pero no pueden reportar éxito los intentos de una transi- ción forzada del capitalismo, o desde las relacio- nes precapitalistas, directamente al socialismo, con la abolición anticipada de la circulación mercantil y la pequeña producción privada. Ve- mos cuan perspicaces fueron las ideas de Marx sobre la inevitabilidad y la necesidad de un pe- ríodo más o menos prolongado de transición del capitalismo al socialismo. Recordemos con este motivo el enorme significado de la nueva políti- ca económica (NEP) elaborada por Lenin, calcu- lada para pasar paulatinamente la pequeña producción mercantil a los rieles del socialismo mediante la cooperativización. Pues se trataba de la actitud de la clase obrera respecto al cam- pesinado y otros productores pequeños, del for- talecimiento de la alianza con ellos y de las vías para incorporarlos a la construcción socialista. Al mismo tiempo, resultaron infundadas las ideas de que el socialismo podía alcanzar la ma- durez, un estado desarrollado aún siendo consi-

derable el peso relativo de la pequeña produc-

  • 1 ción mercantil privada. Tanto la teoría como la experiencia enseñan que la economía con plura- lidad de formaciones es característica para el período de transición del capitalismo al socia- lismo, que la victoria del socialismo no puede considerarse plena y definitiva mientras no cul- mine la socialización socialista de la producción a nivel de toda la economía nacional. El socia- lismo maduro puede desarrollarse y perfeccio- narse sólo sobre una base propia. Al hablar de la importancia que tiene la obser- vancia de las leyes objetivas de la construcción

socialista, podemos acudir también a la expe- riencia adquirida en el terreno de aplicación de la teoría marxista de la reproducción. La de- terminación de los ritmos óptimos de crecimien- to y las proporciones de la economía nacional,

sobre todo de la correlación entre la producción de medios de producción y la de artículos de consumo popular garantiza el desarrollo estable de la economía y la solución exitosa de los pro- blemas sociales. Por el contrario, los errores en la planificación, la violación de los principios de la reproducción socialista y la alteración de las proporciones de la economía nacional en una u otra dirección crean inevitablemente dificulta- des, socavan el desarrollo de la economía y en- gendran peligrosas situaciones sociales. Por con- siguiente, la elaboración de la economía política del socialismo y la consecuente aplicación de las leyes económicas objetivas conforme a las con- diciones concretas de cada país y de cada etapa de desarrollo, representa una necesidad vital. Otro importante problema teórico y práctico es el perfeccionamiento del sistema político del socialismo, el desarrollo de la democracia sin perder de vista las perspectivas de avance de la sociedad socialista hacia una realización más

completa de los principios de la autogestión co- munista. El PCUS presta constante atención a la interacción óptima de los distintos eslabones del sistema político, a la democracia representativa y directa, a la participación activa de las masas en la gestión del Estado, a la actividad de los Soviets de Diputados Populares, los sindicatos, las juventudes comunistas y otras organizacio- . nes sociales, así como de los colectivos labora- les, y cont ibuye a elevar el nivel de cultura .po- lítica y educación jurídica de la población. Como muestra la experiencia, todo abandono del principio del centralismo democrático tiene

r

su precio.

El debilitamiento

del elemento

cen-

tralizador puede conducir al menoscabo de los

intereses nacionales, estatales, a la preponde- rancia del localismo y a la hipertrofia de las am- biciones exclusivistas de determinados grupos. El menosprecio y la violación de los principios de la democracia socialista engendran tergiver-

saciones

burocráticas, paralizan la iniciativa crea-

dora de los trabajadores. El PCUS se guía inva- riablemente por la indicación de Lenin de que el socialismo y la democracia son indivisibles, que el elevado grado de organización y la disciplina estatal en la sociedad socialista son inconce-

bibles sin el desarrollo del espíritu de iniciativa

creativa y la actividad de las masas populares. Desde luego, establecer la proporcionalidad y el equilibrio de los diversos y cambiantes ele- mentos y aspectos de la vida social, es más di- fícil que, digamos, hacer lo mismo con elemen- tos químicos en la balanza del laboratorio. La superación de las desigualdades y desproporcio- nes, la conjugación óptima y armoniosa de todas las piezas del organismo social sólo pueden al- canzarse en el marco del constante desarrollo de este organismo.

El marxismo-leninismo no ha presentado nun- ca a la sociedad socialista como una forma so- cial totalmente terminada en todos los sentidos, exenta de contradicciones, dificultades y defi- ciencias. El socialismo, escribió F. Engels, no es una cosa dada de una vez para siempre, sino que

13

HACIA LA ASAMBLEA MUNDIAL POR LA PAZ Y LA VIDA

PRAHA 83

LA NOBLE MISIÓN DE LAS MUJERES DEL PLANETA

PREDA BROWN,

Presidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres

La ferviente aspiración a defender la paz es en nuestros días el noble móvil que une a millo- nes de mujeres del planeta independientemente del color de la piel, el origen social, la situación en la sociedad y los puntos de vista políticos e ideológicos. En esta aspiración se plasmó su sin- cera preocupación por la salvación del género humano, por el bienestar y la felicidad de los hombres. En esta alarmante época nuclear nos sentimos inquietas por los destinos de nuestros hijos y nietos, por la suerte de las generaciones venide- ras. Las mujeres comprenden, y cada día mejor, que en un mundo saturado de armamentos sobre el que se proyecta la sombra de la guerra es más difícil luchar por la igualdad, la independencia nacional y el progreso económico y social. Con el pensamiento puesto en la consolidación de la paz celebran el 8 de Marzo, Jornada Internacio- nal de la Mujer.

EL INCREMENTO DESENFRENADO de los ar- mamentos tiene repercusiones nefastas en toda la vida material y espiritual de la sociedad capi- talista contemporánea, tanto en su parte econó- micamente desarrollada como en la que se en- cuentra en vías de desarrollo. El hecho de que desde 1945 se hayan gastado en las necesidades militares ¡siete billones de dólares! no merece otra calificación que la de crimen con respecto a las decenas de millones de desempleados, des- amparados, analfabetos y enfermos que hay en el mundo. Esos medios, que equivalen al costo de los bienes materiales que se producen en todo

el Globo durante un año, bastarían con creces para, por ejemplo, duplicar las asignaciones para la enseñanza y triplicar los gastos de sanidad, construir suficientes viviendas confortables y crear millones de puestos de trabajo. La amenaza militar a los países socialistas por parte del imperialismo les obliga a fortale- cer su defensa. De este modo se desvían conside- rables recursos materiales tan necesarios para elevar el bienestar de los trabajadores y realizar los grandiosos planes de transformación de la sociedad. Sin embargo, sería erróneo evaluar las pérdi- das sociales de las amplias masas populares en los países del capital partiendo únicamente del empeoramiento de las condiciones de vida. Unos 60.000.000 de personas, entre ellas decenas de millones de mujeres, se dedican a trabajos no productivos desde el punto de vista del desa- rrollo social, al estar ocupadas en las ramas mi- litares. Dos quintas partes de las asignaciones para la ciencia y la técnica se destinan al per- feccionamiento de los armamentos. Cerca de una cuarta parte del total de especialistas altamente calificados trabaja en la esfera de los preparati- vos de guerra.

La militarización no sólo obstaculiza la solu- ción de muchos importantísimos problemas de la contemporaneidad, sino que los agudiza enorme- mente. Disminuyen los ritmos de crecimiento

económico, se agotan los recursos naturales irre- cuperables, aumenta bruscamente el déficit ener-

gético. Las pruebas y el almacenamiento

de las

armas de exterminio en masa influyen en el me- dio ambiente amenazando con cambios ecológi- cos irreversibles.

Ninguna persona con sentido de la responsa- bilidad por los destinos de su pueblo puede con- formarse con la política criminal que hoy en día socava su propio bienestar y el de millones de sus compatriotas y, mañana, es capaz de acabar con todo lo vivo en las llamas del holocausto

nuclear. Y esto preocupa sobre

todo a

la parte

femenina de la humanidad. A las fuerzas imperialistas les es cada VDZ más

18

difícil imponer a la opinión pública la idea sobre la «admisibilidad» de los conflictos nucleares, so- bre la posibilidad de «sobrevivir» y «vencer» en ellos. Como muestran recientes investigaciones de prestigiosos científicos y peritos militares, con ayuda de los medios técnicos modernos es posible exterminar en pocas horas a millones de

personas, aniquilar la flora

y la fauna, inundar

enormes territorios, asolar ciudades y reducir a cenizas continentes enteros. Cuando los médicos advierten que tras el intercambio de golpes nu-

cleares los servicios de asistencia

médica resul-

tarán ya no sólo impotentes,

sino

innecesarios,

ya que no habrá a quien curar, es imposible guar- dar silencio. Y los hombres y mujeres del planeta protes-

tan.

A finales de los años 70 y comienzos de los

80 las acciones en defensa de la paz adquirie-

ron una envergadura nueva, parámetros

cualita-

tivamente nuevos. Tan sólo en la primavera y el verano del año pasado, el número de participan- tes en las manifestaciones antibélicas celebradas en el mundo capitalista creció, en comparación con 1981, en cuatro veces situándose en cerca de los 20.000.000. Una ola inusitadamente poderosa de manifestaciones, mítines y marchas de la paz recorre los países y continentes. Podemos constatar con orgullo que Zas mujeres

juegan un papel muy meritorio en el desarrollo de este movimiento antibélico sin precedente.

Hoy marchan en las primeras filas de los que rechazan la idea de los círculos militaristas de Estados Unidos sobre la guerra nuclear «limita- da», de los que se manifiestan en contra del al- macenamiento de armas nucleares, neutrónicas, radiológicas y químicas de exterminio masivo, y de los que se oponen a los planes de instalar en

Europa nuevos misiles norteamericanos de alcan- ce medio. Al mismo tiempo, sería erróneo atribuir la en- vergadura alcanzada por el movimiento antibéli- co al mero hecho de que sus participantes com- prendan los graves peligros que entrañaría el ca- taclismo nuclear. Las iniciativas concretas de los Estados amantes de la paz, en particular de los países socialistas, son un poderoso catalizador de este proceso. Cuenta con vasto apoyo en nues- tras filas la Declaración Política de los Estados participantes del Tratado de Varsovia aprobada

en enero de 1983 en Praga, que propone una cla- ra alternativa al peligro de catástrofe nuclear. Los participantes de los movimientos democráti- cos acogen con satisfacción la política exterior soviética, una política profundamente inspirada en el humanismo y que encuentra su expresión concentrada en el Programa de Paz elaborado por los Congresos XXIV, XXV y XXVI del PCUS, el histórico compromiso asumido por la URSS en orden unilateral de no ser la primera en emplear el arma nuclear. , Las propuestas orientadas al cese de la carre- ra armamentista y al desarme, a afianzar la se- guridad internacional y ampliar la cooperación recíprocamente ventajosa entre todos los Esta-

dos se convierten en consignas

de los adversa-

rios de la guerra. Ahora, más que nunca, al diri-

girse a las masas populares, pueden apelar no

sólo a la repugnancia

que el hombre normal

siente hacia

la violencia. La idea

de

la

paz ge-

neral adquiere formas viables y la aspiración a ponerla en práctica cohesiona a millones de per- sonas. En la actual situación, las mujeres en los paí- ses socialistas, capitalistas y en vías de desarro- llo que actúan en el marco del movimiento gene- ral contra la guerra promueven cada vez más fre-

cuentemente sus propias iniciativas, crean orga- nizaciones independientes. A veces nos pregun- tan: ¿para qué lo necesitan? La respuesta es bas- tante sencilla. Independientemente de nuestra profesión, ocupación e intereses, todas nosotras

educamos

y enseñamos a los niños, a los hom-

bres y mujeres del siglo XXI. Y, naturalmente,

somos las primeras en preocuparnos de que ten- gan un futuro pacífico y feliz. ¿Acaso podemos conformarnos con que la sicosis nuclear avivada por la propaganda burguesa obnubile la mente de los niños? ¿Quién permanecerá indiferente

ante la información sobre una chica

de 11 años

de Boston que quedó aterrorizada de que no ten- dría tiempo para suicidarse en caso de una gue- rra nuclear o sobre los alumnos del quinto grado

1

que temen que se aniquile todo en la Tierra? Precisamente estas preocupaciones comunes

condujeron a la creación en la RFA, Gran Bre-

taña, Holanda, Noruega, Suecia

y

los

Estados

Unidos de numerosos grupos y organizaciones. En sus nombres vibra la misma idea: «Mujeres por la paz», «Las madres en la lucha por la paz», «Mujeres por la supervivencia», «Mujeres por el desarme», «Lazos de la paz» (ésta última agru-

pa a las esposas de destacadas personalidades del Partido Demócrata de los Estados Unidos). Hay muchos otros problemas específicos que pueden ser resueltos con mayor éxito con los es- fuerzos mancomunados de las mujeres. A veces ocurre que muchas importantes cuestiones de in- dudable significación para las mujeres son consi- deradas como secundarias en el contexto de los problemas globales. Y, naturalmente, nosotras mismas debemos discutirlas, trazar las vías de lucha, proyectar las formas de acción más acep- tables y eficientes, que infundan fe en nuestra capacidad para defender los intereses de las mu- jeres. La diversidad de las formas del movimiento democrático femenino contribuye en gran medi- da a su crecimiento. La condición principal de este crecimiento sigue siendo la orientación an- tibélica del movimiento, la aspiración a atribuir- le un carácter masivo, pertrecharlo con consig- nas de alcance universal y ayudar a los que com- parten, en principio, sus objetivos a superar la pasividad y el escepticismo. Esto se plasma, por ejemplo, en los festivales de canciones antibéli- cas que tuvieron lugar en Australia, la marcha bajo el lema «Los niños por la paz» realizada en Gran Bretaña o la campaña «Correo de la paz» efectuada en Argentina, cuyas participantes en- viaron a la Casa Blanca miles de protestas con-

1 Véase Newsweek,

11 de octubre

de

1982,

p. 43.

19

países hermanos. En los artículos de los órga- nos de prensa gubernamentales, en los comen- tarios de la radio y la televisión proliferan las diatribas contra la amistad que une a los parti- cipantes en el Frente de Firmeza y Rechazo, así como Cuba, Vietnam, Angola, Mozambique y otros países revolucionarios con la Unión Sovié- tica. Se afirma que esos países han perdido la libertad, se han convertido en países «depen- dientes». Incluso les recomiendan sustituir dicha amistad, que en realidad es una de las garantías de su independencia frente a los complots del imperialismo, por una política basada en el an- tisovietismo. Esta tendencia muy alármente no se ha eleva-

do aún al rango de doctrina oficial

en la políti-

ca exterior, pero incluso en su aspecto actual puede perjudicar seriamente el desarrollo de nuestro proceso revolucionario. Es hora de que las fuerzas sensatas de los círculos gobernantes, a las que no les es indiferente el destino de la revolución popular antiimperialista, tomen con- ciencia del peligro que entrañan estos manejos, los denuncien y salgan al paso.

La creciente conciencia y el entusiasmo revolucionario de las masas

La garantía más eficaz para defender las con- quistas de la revolución contra los complots del frente unido de las fuerzas contrarrevoluciona- rias, encabezadas por el imperialismo norteame- ricano, es la vigilancia de las masas trabajado- ras, la firme dirección del imán Jomeini. El con- tinuo crecimiento del nivel de conciencia y el entusiasmo revolucionario de las masas hace perder terreno a los complotistas.

•Los contrarrevolucionarios, que comprenden esta realidad, tratan desde hace tiempo de des- viar la atención del pueblo de los objetivos fun- damentales de la revolución, a saber: liberar al país del dominio del imperialismo, en primer lu- gar del imperialismo norteamericano, y poner fin al saqueo de las riquezas nacionales por los

grandes capitalistas y terratenientes.

Los princi-

pales métodos de que se valen para ello consis- ten, primero, en provocar el descontento popular mediante el sabotaje económico y toda clase de complicaciones de la vida cotidiana, y, segundo, en exacerbar el anticomunismo. La experiencia de los años pasados ha mos- trado, sin embargo, que semejantes esfuerzos no han logrado desviar a los trabajadores del cami- no justo, no han conseguido apartarlos de la re- volución. Ahora, las masas populares compren- den mejor que los enemigos principales de la Re- volución Iraní son el imperialismo estadouniden- se, sus acólitos en Europa, Asia y en nuestra propia región; toman conciencia de que el ver-

dadero enemigo interno son las clases expolia-

doras de los grandes capitalistas y terratenien- tes, y sus secuaces. Es precisamente este creci- miento del nivel de conciencia de los trabaja-

dores lo que impide

a los apologistas del régi-

men capitalista que mantienen posiciones en los círculos dirigentes liquidar las conquistas revo- lucionarias y preparar el terreno para la involu- ción. A la elevación del nivel de conciencia del pue- blo han contribuido notablemente los verdaderos partidarios del socialismo científico. Desde el co- mienzo mismo de la etapa actual de la revolu- ción, nuestro partido, el partido de la clase obre- ra iraní, apreció altamente el papel de los com- batientes revolucionarios musulmanes. El partido planteó la cuestión de la unidad de estos comba- tientes con otras fuerzas revolucionarias, ante todo con los partidarios del socialismo científi-

co, como base de la cohesión de todo el pueblo en la lucha por la independencia, la libertad y el progreso social, y ha aplicado el máximo de

esfuerzos

con vistas

a

la

creación

de

un

frente

único.

Al mismo tiempo, el Partido Popular de Irán ha propugnado incansablemente la unidad de los verdaderos partidarios del socialismo científico que por diversas causas históricas se encontra- ban aislados en el sentido organizativo. Los «Fe- dayines del Pueblo (mayoritaria)» y otras agru- paciones revolucionarias que se hallaban in- fluenciadas por tendencias izquierdistas y sec- tarias, fueron pasando paulatinamente a las po- siciones del marxismo-leninismo y el internacio- nalismo proletario, y hoy combaten hombro a hombro junto con nuestro partido. Este aconte- cimiento, de gran importancia para el movimien- to revolucionario iraní, es una de las manifesta-

ciones en que se traduce el crecimiento de la autoconciencia revolucionaria de los trabajado-

res.

Podemos estar seguros de que conforme vaya acumulándose experiencia en la lucha contra los complots de la contrarrevolución y en las ba- tallas de clase, el nivel de conciencia de las ma- sas se elevará con mayor rapidez. A pesar de las dificultades y las posibles vicisitudes del acon- tecer, la comprensión cada vez más profunda de los objetivos de la revolución y la aptitud para diferenciar a los verdaderos amigos de los ene- migos, irán creando de día en día condiciones más propicias para la aproximación de los dis-. tintos destacamentos del movimiento revolucio- nario, para la convergencia de la Revolución Iraní con el poderoso frente antiimperialista uni- versal. Estamos convencidos de que, en definiti- va, la revolución logrará superar todas las adver- sidades y las masas trabajadoras sabrán asegu- rar el carácter irreversible de las conquistas re- volucionarias.

VIDA PARTIDARIA

LA FUERZA DE LA VANGUARDIA RESIDE EN LA UNIDAD CON LAS MASAS

GUELEGUIIN ADÍA,

Secretario del CC del Popular Mongol

Partido

Revolucionario

La fuerza y la invencibilidad del partido mar-

en tructible ligazón con el pueblo. V. I. Lenin escri- bió: «La vanguardia tan sólo cumple sus tareas como vanguardia cuando es capaz de no aislar- se de la masa que dirige, y si es capaz de con-

ducir en verdad hacia adelante a toda la ma- sa» . La práctica revolucionaria del movimiento comunista contemporáneo viene a confirmar

1

constantemente el profundo acierto y la vigencia de esta conclusión leninista. La estrecha interac- ción con el pueblo trabajador ha sido y sigue siendo la fuente más importante de los éxitos

de los comunistas.

Y al contrario, las

causas de

xista-leninista residen

su estrecha

e indes-

la mayoría de los fracasos y reveses

están rela-

cionadas con la separación del partido de las

masas, con la incapacidad para encontrar una actitud acertada hacia las masas, para condu- cirlas adelante.

En las orientaciones ideo-políticas del PRPM incidieron directamente el bolchevismo y la In-

ternacional Comunista leninista. Desde el mo- mento mismo de su surgimiento, nuestro partido empezó a actuar como intérprete consecuente de los intereses vitales de los trabajadores y en es-

trecho contacto

con ellos.

formador

y creador

partía

En su trabajo

y parte

de

la

trans-

tesis

1

V.

I.

Aires, t.

Lenin. Obras

Completas, 2a ed.,

XXXVI, p.

191.

Cartago, Buenos

marxista acerca de que el pueblo es el creador de la historia, de que gracias a su voluntad y ener- gía se realizan las grandes transformaciones re- volucionarias y se lleva a cabo la grandiosa obra del socialismo. La unidad con el pueblo es la fuente inagotable de la que sacan energías los comunistas mongoles, quienes acuden a su inte- ligencia creadora y rica experiencia recordando

el legado leninista: «A fin de servir

y expresar

a

sus intereses, tras haber

las

masas

concebido

correctamente esos intereses, el destacamento de vanguardia, la organización, debe realizar toda

su actividad entre las masas, atrayendo a las mejores fuerzas de ellas sin excepción, compro-

bando a

cada

paso, cuidadosa

y objetivamente,

si se mantiene el contacto con las masas y si es

un contacto vivo» 2 .

CON LA VICTORIA DEL SOCIALISMO en nues-

tro país, la relación del partido con el pueblo se elevó a un peldaño cualitativamente nuevo. Hu-

bo tiempos cuando

el partido se vio obligado,

como resultado de la específica composición cla- sista de la sociedad y el predominio de las capas pequeñoburguesas en ella, a limitar el ingreso de representantes de algunos grupos sociales. Ahora, la situación ha cambiado esencialmente. La sociedad mongola está compuesta por la clase

obrera, el campesinado cooperativista y la inte- lectualidad trabajadora cohesionados por la co- munidad de objetivos e intereses. El eje de la unidad político-moral del pueblo es el creciente papel de la clase obrera en la vida del país. Con el cambio de la estructura social cambian tam- bién las exigencias presentadas al nuevo militan-

te del partido. Y. Tsedenbal,

Secretario General

del

CC

del

PRPM y Presidente

del Presidium del Gran Jural

Popular de la RPM, escribió en las páginas de

esta revista: «Si en la etapa democrática de la

revolución se tomaba en consideración,

princi-

palmente, el origen social de los que solicitaban

ingresar,

en

la

etapa

socialista

se convirtieron

en criterio fundamental el nivel de conciencia y

la actividad política y laboral»

la

3

Tal

enfoque de

fijado

. formación de las filas del partido está

en sus Estatutos donde se dice que «puede ser

miembro del Partido Revolucionario Popular

2 Ibid.,

3

t.

XX, pp.

161-162.

Revista Internacional, He 3 de

1981,

p.

9.

la economía nacional y la cultura. Esto contribu- ye a crear un sistema integral y ramificado de información política, fortalece cualitativa y cuantitativamente las filas de los propagandis- tas y agitadores, cuyo número pasa actualmente de 40.000. En la actividad de los informadores políticos hemos determinado cuatro orientaciones funda- mentales centradas respectivamente en la pro- blemática socio-política, la económico-producti- va, la cultural y educacional y la internacional. Semejante especialización permite fundamentar teóricamente y argumentar con claridad los co- loquios e intervenciones sobre diversos proble-

mas.

El contacto cotidiano del partido con el pueblo se realiza a través de miles de organizaciones de base, que constituyen los cimientos del parti- do y el núcleo de las colectividades laborales. Como tales, realizan su labor a la vista de las masas y con su participación directa. Se cele- bran numerosas reuniones abiertas del partido, en las que los comunistas y los sin partido anali- zan los más importantes problemas políticos,

económicos y otros. Precisamente a través de la labor de las organizaciones de base es como ven los trabajadores a qué se dedica el partido, a quién sirve, y se convencen de que para el parti- do no hay nada más importante que los intereses del pueblo.

Ya que la influencia del partido

en

las

masas

depende en gran medida de la labor de las orga-

nizaciones de base, de la madurez política y la actividad de cada comunista, el PRPM manifies- ta especial solicitud por la combatividad de es- tos eslabones, aspira a reforzar su influencia en todos los aspectos de la vida de las colectivida- des laborales. El Comité Central analiza sistemá- ticamente la labor de distintas organizaciones de base y celebra reuniones con sus secretarios. Las organizaciones estatales y sociales son un importante canal de comunicación con las ma- sas. Las relaciones del partido con estas organi- zaciones tienen un carácter profundamente de- mocrático. Orientando sus esfuerzos hacia el ob- jetivo único, el partido utiliza los métodos de la labor política, organizativa e ideo-educacional evitando el ordeno y mando. La actividad de las organizaciones sociales se caracteriza ante todo

por su independencia

y la afiliación voluntaria.

Estatutos,

Ellas mismas elaboran y adoptan sus

resuelven todos los asuntos en base a los prin- cipios democráticos que prevén una amplia par- ticipación de sus miembros en la discusión de los problemas de la vida interna, la elección de los organismos dirigentes, su obligación de rendir cuentas, el control de los mismos por los mili- tantes de base, el máximo estímulo a la crítica y la autocrítica. Con el desarrollo de la sociedad mongola, estos principios y tradiciones demo- cráticas se profundizan constantemente. Todo esto refuta convincentemente los infundios de nuestros adversarios ideológicos acerca de que en el socialismo se establece la «dictadura del partido», que las «organizaciones de masas se

convierten en apéndices del partido que no tie- nen ningún derecho», y así por el estilo. La dirección por el partido de las organiza- ciones de masas, que reviste un carácter políti- co, está orientada a elevar su papel y estimular la iniciativa. El PRPM abre ante ellas las pers- pectivas del avance, coadyuva a superar las difi- cultades en la solución de tareas concretas, vela por el robustecimiento de estos eslabones socia- les con cuadros calificados, les ayuda constante- mente en su labor.

SIENDO UN PARTIDO ligado indisolublemente al pueblo, el PRPM determina con precisión y oportunamente los intereses de los trabajadores, aspira a tener más plenamente en cuenta en su

política las demandas de las masas. Esto se re-

fleja

ante todo en la línea socio-económica del

por la constante

elevación

partido, en su lucha

del bienestar material y el nivel de cultura de

los trabajadores. Partiendo de la ley objetiva de la producción socialista, los comunistas ven en

ello

la

meta

suprema de su actividad.

Actualmente, las tres cuartas partes de la ren-

ta nacional producida de la RPM se destinan al fondo de consumo social. Como resultado de la puesta en práctica del vasto programa social del

partido, durante los últimos 15 años

los

ingre-

sos en metálico de la población se duplicaron y los ingresos reales crecieron en 146%. En el sép- timo quinquenio (1981-1985), los ingresos reales

se elevarán en otro 10-12%. El programa social del PRPM se basa en el de- sarrollo estable de la economía socialista, libre de los fenómenos de crisis y del desempleo, y en el constante reforzamiento de su potencial. El avance a pasos firmes de la economía nacional

viabiliza los planes sociales del PRPM,

base material

de la cohesión

crea

la

de nuestro pueblo

en torno a él, infunde profunda confianza en el

partido. Muchos hechos de la vida cotidiana permiten afirmar que, con el avance de nuestra sociedad socialista, la unidad del partido y el pueblo se fortalece invariablemente y adquiere nuevos ras- gos. Los sin partido confían a los comunistas sus pensamientos más serios, de importancia vital, se dirigen a las organizaciones partidarias plan- teándoles diferentes cuestiones y propuestas con- cretas, a menudo objeciones críticas en relación con problemas candentes de la construcción eco- nómica y cultural. En 1976-1980, el Comité Central del PRPM reci- bió más de 10.000 cartas y solicitudes, y los órga- nos centrales de prensa, más de 50.000. Atribui- mos particular importancia al hecho de que las organizaciones partidarias y sus dirigentes reci- ban a los trabajadores, se encuentren personal- mente con ellos. De año en año crece el número de tales encuentros. El partido concede primordial atención a las cartas y solicitudes de los trabajadores, busca constantemente formas más eficientes para em- plearlas en su labor. En este plano se subraya que cada funcionario del partido y cada dirigen-

te tienen la obligación de prestar atención a las

demandas y las quejas de ¡los trabajadores, con- siderándolo su deber ante el partido y el pueblo. «La actitud atenta hacia las cartas y solicitudes

de los ciudadanos es parte inalienable

de nues-

tra preocupación por el trabajador — se señaló en el XVIII Congreso del PRPM—. Las cartas sin- ceras de los comunistas y los sin partido, que contienen una crítica principista de insuficien-

cias en nuestra labor o quejas justas, tienen gran importancia para el estudio de las opiniones y los estados de ánimo, para fortalecer los contacr

tos con las masas»

9

.

LA VINCULACIÓN DEL PARTIDO CON EL PUE- BLO no es algo que nace de una vez para siem- pre, en forma cabal y definitiva. Pasa por diver- sas fases de perfeccionamiento. Conforme se

despliega

la

edificación socialista

y

a medida

que el partido adquiere cada vez mayor madu- rez desaparecen gradualmente los factores subje- tivos que pueden originar fenómenos tan inde- seables como, por ejemplo, la separación del partido de las masas. Pero no conviene simplifi- car esta cuestión. El fortalecimiento de las rela- ciones del partido con el pueblo no es un proce- so espontáneo o automático, requiere que se le preste siempre la debida atención. El partido es un organismo social vivo, en constante desarrollo. Funciona en las condicio- nes de la permanente interacción de un sinnú- mero de circunstancias que determinan su esta-

do. Por eso no se puede afirmar que uno u otro

partido

esté por completo a salvo de errores y

descuidos. En este

sentido,

para

nosotros,

los

marxistas-leninistas, adquiere especial significa-

ción el análisis colectivo y la discusión de las causas que pueden conducir a tales errores. ¿De qué se trata concretamente? El PRPM se da perfecta cuenta de que el abandono de las normas leninistas en la vida partidaria, la insu- ficiente diligencia en el trabajo del partido se reflejan negativamente en la eficacia de la di-

rección por éste

de la lucha

de las masas

popu-

lares por el socialismo. El subjetivismo, la apre- ciación incorrecta del período corriente, de la si- tuación en la vida económica y política del país, el descenso en el nivel de trabajo ideo-educativo y el menosprecio de la opinión pública debili- tan también los nexos del partido con el pueblo. En un partido marxista-leninista son completa- mente inaceptables la altivez de los cuadros par-

tidarios, la subestimación de la sabiduría y la energía creadora de los trabajadores. Esto soca- va su prestigio y separa gradualmente a la van- guardia de las masas. Las manifestaciones del culto a la personali- dad que crean la ilusión del «respeto ilimitado al dirigente» pueden causar un gran daño. El ca- marada Y. Tsedenbal criticó duramente la exage- ración de su papel observada en algunos infor- mes científicos, y subrayó en una carta dirigida

  • 9 K).

XVIII

UsflSHOaJi .

HX xypajifl

aopHjiT,

MOHI-OJI

Apatía

XyebcrajiT

Taftjian,

TaBbcaH HaMbiu TBB xopooHbi

74 A9X

raji.

HambiH

oftpuH

a la dirección del Instituto de Historia del Parti-

do adjunto al CC del

PRPM que la innecesaria

exaltación de algunas personalidades del parti- do y del Estado, la atribución a ellas de méritos excesivos son nocivas para la educación de los cuadros, para la elevación de la actividad políti- ca y laboral de los trabajadores, para el robus- tecimiento de los vínculos del partido con el pue- blo. Igual que otros partidos comunistas y obre- ros hermanos, el PRPM considera que es suma- mente importante prestar oído a los trabajado-

res, combatir resueltamente todas las manifesta-

ciones de burocratismo y voluntarismo, desarro- llar activamente la democracia socialista. Quisiera subrayar que el problema de las rela- ciones entre el partido y las masas constituye un importante sector en la lucha ideológica con-

temporánea. Los enemigos del socialismo saben bien que la cohesión del pueblo en torno al Par- tido Comunista tiene colosal importancia para la lucha por la libertad, la democracia y el socia- lismo. Por eso, tratando de socavar esta unidad, se valen de todos los medios para tergiversar el carácter profundamente democrático y verdade- ramente humano de la política interna y exterior de los partidos gobernantes de los países socia- listas y la base teórica de esta política: la doc- trina marxista-leninista. La propaganda imperia- lista hace todo lo posible para originar la pasivi- dad política entre la población del mundo socia- lista, imponer a las masas, en particular a la ju- ventud, una visión adulterada y embellecida del modo de vida burgués, inculcarles una filosofía consumista y, de esta manera, preparar el cal- do de cultivo para los ánimos antisocialistas.

Está claro, ¡por tanto,

que la máxima consoli-

dación

de

la

unidad del partido y del pueblo es

una cuestión que debe ser considerada como la de los destinos del partido y de la edificación socialista. Toda la experiencia anterior y actual del PRPM evidencia que cuanto más prestigio tiene el partido entre los trabajadores, tanto más plena, amplia y fructuosamente se manifiesta su papel dirigente en todas las esferas de la vida social. Y que cuanto más activa y exitosamente

dirige el partido la edificación del socialismo real, tanto más sólida es su cohesión con las ma- sas, y tanto más alto es su prestigio entre el pue-

blo.

INFORMACIÓN SOBRE LA NUEVA

EXPERIENCIA

LOS COMUNISTAS EN EL MOVIMIENTO DE MASAS

ADALBERTO

MSNUCCI,

miembro de la Dirección

y del Secretariado

del

Partido

Comunista Italiano

¿Cuáles pon, a su parecer, las

peculiaridades de la etapa

de

la lucha

por

la paz

en

actual

Italia?

¿Qué cambios , se operaron en la

conciencia

de los italianos jen com-

paración, digamos, con los }años 60

y

70?

 

A

diferencia

de

la

etapa

anterior, no cabe

duda

de

que

los italianos

han

concienciado de

manera

nueva

el

peligro

de

la

guerra

nuclear

y

la

posibilidad

de

que

Italia

se

vea

arrastrada

a

ella

debido

a

la

conformidad

del

Gobierno con

la

decisión

de

la

OTAN de instalar

una

base

de

euromisiles

en

Comiso

(Sicilia).

De

este

modo,

nuestro

país

se

convierte

en blanco

potencial

de

las

medidas

de

respuesta.

Todo

esto ha influido mucho en

la con-

ciencia de la población, ante todo

en

la

joven

generación.

Gracias

a

la

capacidad

de persuasión

vi-

sual

de

los medios modernos de

comunicación

de

masas,

los

ita-

lianos

pueden

 

formarse una

idea

del

terrible

potencial

destructivo

de las nuevas

armas,

y

ahora

cualquiera

de

 

ellos

está

en

con-

diciones

de

comprender

que

en

caso

de

un

conflicto nuclear

na-

die

lograrla

salvarse.

Señalemos,

además,

que

los intentos

de

de-

terminados

círculos

de

Estados

Unidos para

hacer

creer

en

la

posibilidad de una guerra

nuclear

territorialmente limitada han falla-

do totalmente. Pues semejante gue-

rra

limitada

se

prevé

llevarla

a

cabo precisamente

en

Europa,

y

no

está

claro

qué

puede

tener

esto

de agradable

para los italia-

nos,

lo mismo, por

cierto, que pa-

ra

los demás

europeos.

La

gente

de nuestro país es consciente

de la

gravedad del problema, se da cuen-

ta de que al obstaculizar

el desen-

cadenamiento de la guerra,

defien-

de

su propia

vida.

Los

comunistas

contribuimos

a

esto

por todos los medios; reali-

zamos trabajo de mostrando

con

datos

esclarecimiento,

y argumen-

tos

concretos

que

el

cataclismo

nuclear

amenaza

con el extermi-

nio de todo el género humano. Y el hecho de que la opinión

pública haya tomado conciencia de esta amenaza, tiene importan-

cia

primordial

para

la- compren-

sión

de los fenómenos que tienen

lugar

en

el

actual

movimiento

italiano

de

los

combatientes

por

la

paz.

¿No podría

detenerse más deta-

lladamente 'en estos fenómenos, en

¡os rasgos nuevos del movimiento?

En primer lugar, las formas

que

adquiere

el

movimiento. El

movimiento

de

los partidarios de

la

paz

rebasa

más

que

antes

el

marco de los partidos, sindicatos

y otras asociaciones. Desde luego, incluye en sí a estas numerosas

organizaciones.

Es innegable,

por

ejemplo,

que

los

comunistas

de-

sempeñan

en

él

un

gran

papel.

También

están

presentes

en

las

filas

del

movimiento

no

pocos

representantes

de

otros

partidos

políticos, del

clero

católico. Con-

cedemos

gran

importancia a

la

participación

de

instituciones

so-

ciales, por ejemplo, muchas muni-

cipalidades

y

asambleas

electivas

NUESTRAS ENTREVISTAS

locales que

de

una

u

otra

forma

apoyan

el

movimiento antibélico.

Una

de

sus

 

características

más

importantes

es

la

gran

participa-

ción juvenil y femenina.

Hay

que señalar

el papel

de

los

científicos que consideran su de-

ber

denunciar el carácter

aniqui-

lador

de

la guerra

nuclear,

con-

vocan conferencias y dan

charlas

apoyadas

en

pruebas

documenta-

les e ilustraciones. Todo esto con-

tribuye

a

crear

una conciencia

moderna ante el problema de la

guerra

y

la

paz, ante

el peligro

nuclear.

 

Señalaré

también las contradic-

ciones presentes en la lucha anti-

bélica

de

Italia.

En

los

años 50

y 60, en el movimiento de los

partidarios de la paz participaban,

además

de

los

comunistas,

otras

fuerzas

de

izquierda,

incluido

el

Partido

Socialista

Italiano.

Tome-

mos, por ejemplo, las acciones

en

pro de la paz, contra la agresión

en Vietnam. Aunque en un prin-

cipio, los socialistas

no

participa-

ban en ellas e incluso acusaban

a nuestro partido de querer

utili-

zar este movimiento con fines pro-

pios,

a

la

larga

terminaron adhi-

riéndose a ese movimiento.

 

¿Qué sucede

ahora?

La partici-

pación de partidos y organizacio-

nes

en

las

acciones

antibélicas

se

ve dificultada

por

el hecho

de

que

el

PSI,

que participa

en

el

Gobierno,

haya

aprobado la deci-

sión

de

crear

la

base

coheteril

de Comiso. Como resultado, en el

seno del partido surgió una situa-

ción

muy tensa,

pues

muchos de

sus

activistas

y

simpatizantes

se

unieron al movimiento de los

combatientes por

la

paz,

y

el

partido, como tal, no

sólo no

par-

ticipa en

él,

sino

que

a menudo

polemiza incluso en contra

de

las

manifestaciones

 

en

defensa de

la

paz.

No está descartado que la sitúa-

44

ción

se

desarrolle

en

una

direc-

o religión. La tarea de los comu-

crear un movimiento que salga al

ción

positiva.

Si

el

movimiento

nistas

consiste

 

precisamente

en

paso de la desmoralización. El

continúa

en

auge,

creo

que lle-

explicar que esta lucha

concierne

hombre con frecuencia razona así:

gará

a influir

en la cúspide parti-

a todos, que es necesario

crear un

si la perspectiva es tan terrible

daria,

y

no

sólo

del

PSI. Así,

la

movimiento que abarque a todas

y estamos, condenados a morir,

dirigencia de la Democracia Cris-

las

capas

sociales. En un

país co-

yo mismo no puedo hacer nada,

tiana siente

que muchos católicos

mo Italia no debemos resaltar aquí

todo depende de los que aprietan

apoyan el movimiento de la paz,

las diferencias clasistas. El cama-

los botones, de un puñado de per-

y no desea perder el contacto

rada Togliatti señalaba que

si

se

sonas que ostentan el poder, de

con

las

bases,

aunque

defiende

ponían en acción las bombas ató-

los dirigentes

de

las

grandes

po-

la

decisión

de

construir

la

base

micas,

éstas

 

aniquilarían

a

los

tencias que deciden

por nosotros.

coheteril. No nos proponemos uti-

burgueses

y

a

los proletarios. La

Debemos provocar otra reacción: si

lizar

semejantes

contradicciones

comprensión de esta verdad no

a mí me amenaza la muerte, debo

con fines propios. Vemos estas

perjudica la lucha contra la ame-

incorporarme a la lucha contra la

contradicciones,

tratamos

de

re-

naza de la guerra, por el contra-

guerra. En otras palabras, es im-

velar

sus

causas,

consideramos

rio, esta

lucha sale

ganando, pues

prescindible trabajar

para

formar

que ellas

no

deben impedir, sino

puede agrupar a todos los que as-

un movimiento que se caracterice

contribuir

al

despliegue

de

las

piran a transformar el mundo.

 

por la participación consciente de

acciones antibélicas.

 

los ciudadanos. Esta tarea —nos

 

La acción más impresionante de

En nuestra revista hemos trata-

hemos convencido de ello— es rea-

estos

últimos tiempos

ha

sido

la

marcha de paz por el itinerario

Milán—Comiso. Sus participantes atravesaron Italia de Norte a Sur,

do

ya

actual

de

las

características

del

movimiento por la paz 1 . En

particular,

se

fia

planteado la

cuestión

de

lo

que

Induce

a

las

meses, movimiento en defensa de la paz

lizable. En los últimos

el

logró influir considerablemente

en

los gobiernos,

obligarles a aplazar

   

decenas de ciudades

personas

a actuar:

el

temor

o

la

la aprobación

de una serie

de

de-

pasaron

por

y

•se

pueblos

italianos,

en

los

realizaban

mítines

cada

que

día.

comprensión consciente de su ca- pacidad para prevenir la 'guerra.

cisiones negativas. Esto alienta

a

los combatientes por la paz, que

Y

por

doquier saludaban con en-

¿Qué

piensa usted

al

respecto?

empiezan a tomar plena concien-

tusiasmo a los manifestantes mi- les de habitantes, representantes

 

Yo no

utilizaría en

este caso

cia de su propio peso, de que se debe contar con ellos.

de

las

autoridades

locales,

del

la conjunción

disyuntiva «o». Pon-

Quisiera

destacar

otro

clero.

Cuando

la

marcha

llegó

a

Roma, el

alcalde de

la ciudad,

el

cual

es

miembro

de nuestro

partido,

se

sumó

a

los manifes-

dría

más

bien

la

copulativa «y»,

por cuanto lo uno contribuye

a

lo

otro. Hay

una

reacción

suscitada

por el sentimiento de autodefensa.

aspecto.

El

movimiento

que

propugna

desarme,

la

reducción

de

el

los

tantes. En la marcha participaron

asimismo

socialistas y católicos.

En una palabra, üie una manifes-

tación

de

carácter

unitario, que

tuvo enorme impacto en la opi-

nión pública italiana. Puso en evi-

dencia

los

rasgos

peculiares del

movimiento a los que ya me he

referido

antes, y en particular,

su

elevado grado de autonomía. Para

que

este

movimiento triunfe, es

imprescindible que se adhieran a él las más amplias masas, inde- pendientemente de sus diferencias

clasistas,

ideológicas o

religiosas.

Consideramos que

los comunis-

La gente

está

ahora

en condicio-

nes

de comprender que si se

llega

a emplear el arma de exterminio,

nadie

logrará

salvarse. Ante esta

perspectiva se manifiesta el

instin-

to de autoconservación, y creo que

en

Es

este

más,

caso

es muy saludable.

conviene

liberar

este

instinto,

ya

que

a

menudo se

in-

tenta

engañar a la gente

en cuan-

to a los efectos de las armas

nucleares,

inculcarle

la

idea

de

que es

posible

sobrevivir

perecerán

«sólo»

unos

y

que

cuantos

centenares

La

propia

de miles

alusión

de personas.

a

la

posible

muerte de centenares de miles es

armamentos, de este modo plantea también un problema que tiene

significado

decisivo

para

turo

de

los

el

de

desarrollo

los países.

trabajadores,

económico y

Se trata

de

el

fu-

para

social

la

re-

conversión

de

la

industria

de

guerra,

del

cambio

del

carácter

de

la

producción, pues es sabido

que

en

el

mundo contemporáneo

es enorme

la

masa

de

recursos

absorbidos

por

la

producción de

armamentos. El

cese siderable reducción

o

de

ducción

supondría

una

una

esta

con-

pro-

revisión

de las prioridades

económicas,

de

toda

cada

la

política

por

los

económica

gobiernos,

apli-

y

al

tas no deben pretender

a

un

pa-

mismo

tiempo

contribuirla

elaboración de un

enfoque

a

la

pel

particular

en

el movimiento.

una

locura,

pero

está claro

que

total-

Queremos ser parte

integrante de

las

fuerzas

pacíficas unificadas,

pues

la guerra

amenaza a

todos.

el

resultado

será

mucho más

terrible:

en

una

conflagración

nuclear perecería

toda

la humani-

lo

mente distinto respecto a la crisis

mundial,

a

nacionales.

las

relaciones

inter-

Desde

luego,

éste

es

Ella

puede

destruir

no

sólo

uno

dad. Esto es precisamente

 

que

un problema cuya solución

re-

u

otro

régimen,

sino

acabar

con

tratamos

de explicar para

reaccionar.

incitar

quiere mucho tiempo. Pero quiero

toda

la

dero que

vida

en

la

la

Tierra. Consi-

a

la gente

a

 

señalar

que

en

el

primer

plano

en

lucha

contra

la

Utilizando

la

comprensión

 

de

se encuentra

ahora

la cuesión

de

guerra

no

debe

existir

ninguna

divisoria

entre

comunistas

y

no

comunistas,

entre

militantes

de

la

amenaza

instintiva

a

bélica

ella,

y

es

la

reacción

necesario

la

paz.

Los

comunistas

hemos

adelantado en Italia una consigna

magnífica,

apoyada

después

en

uno

o

adictos

de

a

otro

partido, entre

los

1 Véase, por ejemplo, Revista

Inter-

todo

el

país:

«|Lo

primero

es

la

una

u

otra

Ideología

nacional

J&.»

6,

8,

10

y

11

de

1982.

paz!»

INTERCAMBIOS DE OPINIONES •

DEBATES

Simposio teórico

EL PROBLEMA NACIONAL EN LOS PAÍSES DE ASIA Y ÁFRICA

En el marco de la Comisión de la revista para los problemas del movimiento de liberación nacional en los países de Asia y África, se realizó un simposio dedicado al estado actual del problema nacional en esta zona del mundo. Los participantes en el encuentro —representantes de muchos partidos comunistas de Asia y África y científicos de la URSS, RDA e Irán— analizaron fundamentalmente aquellos aspectos del problema que han adquirido gran importancia tras la conquista de la independencia por las antiguas colonias. Tenien- do en cuenta que se trata de procesos nuevos, que presentan rasgos específicos, los participantes prestaron atenc'ón al enfoque metodológico general, al planteamiento leninista de la cuestión nacional y al examen de esta problemática a la luz de la riquísima experiencia acumulada en la construcción nacional de la URSS, que hace poco celebró el sesenta aniversaria de su formación. Publicamos a continuación un resumen de los materiales del simposio.

Enfoque histérico-concreto

Los participantes en la discusión destacaron

la im-

portancia que tiene el enfoque histérico-concreto en

el análisis del estado actual de los -problemas nacio- nales en los países de Asia y África. El contexto his- tórico de los movimientos nacionales, la considera- ción del estado concreto de la cuestión nos permiten comprender sus rasgos generales y específicos, tra- zar determinados paralelos entre el pasado y el pre- sente. ¿Cuáles son las raíces de los actuales proble- mas nacionales en la antigua periferia colonial, el terreno social en que se desenvuelven los movimien- tos nacionales y las tendencias del desarrollo de las relaciones entre las diversas naciones? Estos son temas que abordaron muchos oradores.

Al

hablar de las

peculiaridades

de la cuestión

na-

cional en el continente

africano, que hace unos de-

cenios se hallaba sometido al dominio absoluto del colonialismo mientras que el nivel de partida de la evolución socio-económica permanecía bajlsimo,

Ahmed Salem (Partido Comunista Sudanés) destacó varios aspectos que distinguen la experiencia actual

en este continente

de

la

experiencia de las

épocas

pasadas. En el momento de conquistar la independencia, en

muchos países africanos —debido a las condiciones primitivas de existencia de la población, el predo- minio de la economía natural y otras formas precapi- talistas— no se hablan formado aún las nacionalida- des y predominaban las estructuras tribales. En estas condiciones no podían surgir movimientos nacionales del mismo tipo que los que conocía ya la historia. También influyó el hecho de que, a diferencia de Europa donde las fronteras entre los Estados se for- maron por vía natural-histórica, África ejemplifica la división violenta de todo un continente por los impe- rialistas: las fronteras se establecían por voluntad de

los colonizadores. Estas fronteras, heredadas

después

por los jóvenes Estados, resultaron ser, en determina-

do sentido, «artificiales» y a menudo separaban co- munidades unidas por lazos de parentesco étnico.

50

La experiencia pretérita de Europa Occidental se distingue también de la contemporánea —tomada en el contexto de los problemas que analizamos— por el hecho de que los movimientos nacionales, encabe- zados entonces por la burguesía, se planteaban la tarea de crear Estados nacionales como contrapeso al particularismo y la fragmentación feudales. Bajo la dominación colonial la cuestión se planteaba de ma- nera distinta: para todos los pueblos esclavizados por el imperialismo, el aspecto más importante, decisivo de la lucha por la autodeterminación era la batalla por la liberación política del yugo foráneo. En el caso de África, los movimientos nacionales no se formaron como movimientos por la estatalidad inde- pendiente de las nacionalidades, grupos étnicos y tribus que habitaban un territorio determinado. Al contrario, estos movimientos eran la expresión de la protesta anticolonial de todos los grupos nacionales, o de la mayoría de ellos, aunque participaran en dis- tinto grado en la lucha de liberación.

Una vez resuelto el problema nacional-colonial, la situación cambia. Como señaló Apolón Davtdson, Doctor en Ciencias Históricas (URSS), la peculiaridad

del desarrollo de las relaciones entre las naciones en los países africanos, igual que en muchas otras ex colon'as de composición demográfica multinacio-

nal, consiste en que después de marcharse

los colo-

nizadores se debilita objetivamente la base anticolo- nial en que descansaba la cohesión de las distintas comunidades étnico-nacionales. A veces salen a re- lucir rencores y disputas antiguas, que en los tiem- pos de la opresión extranjera habían quedado rele- gados al segundo plano. Es entonces cuando se ma-

nifiestan las «estratificaciones» de distintas épocas:

las contradicciones étnico-tribales del periodo preco- lonial y las consecuencias de la política aplicada por los colonizadores para sembrar cizaña entre los pue- blos nativos, de su división por medio de las fron- teras de los imperios coloniales. Surgen también con- tradicciones originadas por la política desacreditada

o francamente chovinista de las autoridades

en

la

cuestión nacional. De ahí que se acentuaran

a veces

las tendencias centrifugas, separatistas. Los proble- mas de las relaciones nacionales, heredados del pa- sado y que todavía no se han resuelto, son utilizados a menudo por la reacción looal y el Imperialismo con

fines propios.

Al mismo tiempo, no obstante la complejidad de los procesos de la consolidación nacional, el propio hecho de que existan Kstados políticamente sobera- nos puede ser objetivamente un factor Imoulsor de

la

tendencia a los

contactos

entre las naciones. La

independencia, observó Sémou Pathé Gueye (Partido de la Indenendencia y del Trabajo de Senegal), co- mienza a desempeñar el panel de premisa objetiva en la integración y homogeneización entre los grupos étnicos a medida que van creándose grandes comuni- dades nacionales en base a las tribus y nacionalida- des. La independencia fortaleció al Estado, que se ha convertido en un instrumento centralizador y aglu- tinante, lo que se manifiesta en la esfera político- administrativa, en los esfuerzos para organizar la vida económica y los nexos económicos entre distin- tas partes del país y en la aspiración al uso de una lengua común. Las clases burguesas nativas, que tan

pronto recurren a la consigna de la «unidad nacional» tan pronto utilizan en Interés propio la discordia en- tre las naciones, tratan de paralizar la actividad de las clases trabajadoras de distintas nacionalidades e impedir su cohesión. No obstante, tampoco la burgue- sía puede ignorar la acción de la tendencia latente de centralización, propia del desarrollo poscolonlal,

inclusive en

Senegal.

Los

participantes

en

el

encuentro

señalaron que

para el tema tratado tiene particular valor metodoló- gico la conocida tesis leninista acerca de las dos ten- dencias del proceso nacional. «El capitalismo en desarrollo —escribió Lenln— conoce dos tendencias históricas en el problema nacional. La primera es el despertar de la vida nacional y de los movimientos nacionales, la lucha contra toda opresión nacional, y la creación de Estados nacionales. La segunda es el desarrollo y la multiplicación de vínculos entre las naciones en todas las formas, la destrucción de las barreras nacionales, la creación de la unidad interna- cional del capital, de la vida económica en genera!,

de la

política, de la ciencia, etc.» 1 . Al delimitar con

tanta precisión ambas tendencias, Lenin subraya la dialéctica objetiva del desarrollo capitalista que atra- viesa una serie de etapas históricas. En nuestra épo- ca, más que en ninguna otra, señaló el profesor Christían Maehrdel, Doctor en Ciencias Filosóficas (RDA), la acción de ambas tendencias se singulariza ñor su estrecho entrelazamiento. Por una parte, esto es resultado de la creciente internaclonalización de todos los procesos sociales en el contexto de la actual transición a nivel mundial del capitalismo al socialis-

mo; por la otra parte, es una consecuencia del atraso histórico acumulado en el proceso de formación de las naciones en la antigua periferia colonial. SI nos dirigimos a la experiencia de África —con- tinuó el orador—, consideramos que lo dominante en la cuestión nacional es la tendencia a la formación y la consolidación de las naciones y, correspondien- temente, de Estados nacionales y multinacionales. La otra tendencia —la tendencia a la centralización del poder político— impone determinados limites a la acción de los factores desintegradores, que radican en la política colonial de división artificial del conti- nente. El propio carácter de nuestra época confiere una nueva calidad a los procesos de la construcción nacional: a diferencia del pasado, en el orden del día se plantean objetivamente tareas que rebasan el marco del desarrollo burgués, capitalista; nuestra época se señala por el surgimiento de Estados demo- crátlco-revolucionarlos. Los Intereses fundamentales de los pueblos que habitan uno u otro país consisten en garantizar la inmutabilidad de las fronteras, y esto presupone que los procesos nacionales transcurrirán en el marco de los países ya existentes. En estas condiciones, la ten- dencia rectora de los procesos de construcción nacio- nal-estatal no es la fusión de los Estados independi- zados, sino la consolidación de su existencia sobera- na con el desenvolvimiento simultáneo de la cola- boración multilateral y en pie de igualdad. Pregunta de Rajíc Samhoun (Partido Comunista Li- banes): ¿No podría precisar lo que se entiende por

1

V.

I.

Lenin.

Obras Completas, 2a ed., Cartago,

Buenos

Aires, t.

XX, p. 355.

 

51

tendencia a la centralización en el contexto de la realidad africana?

Ch. Maehrdel:

En

mi

intervención

me

he

referi-

do a este fenómeno a nivel de Estado. Los círculos burgueses y pequefioburgueses que acce- dieron a la dirección en los países africanos pusieron énfasis en el significado de la unidad nacional, la necesidad de combatir las fuerzas de la desintegra- ción y la escisión, apoyadas por los neocolonialistas. La centralización se cristalizó en los sistemas políti- cos: en el continente predominan formas estatales unitarias, una dirección unipartidista. Quisiera expresar la idea de que el Estado en gene- ral es capaz de influir de modo decisivo en el pro- ceso de formación de las naciones siempre y cuando, por supuesto, las correspondientes medidas por linea

estatal no estén en contradicción con las premisas objetivas para la formación de la nación. Entonces serán eficaces también los pasos encaminados a la afirmación de las adecuadas formas estatales (fede- ral, unitaria), a la división territorial-administrativa, la concesión de derechos políticos y demás derechos a los grupos nacionales. Entonces también se plasma- rán con mayor éxito las medidas que transforman la vida social en base a principios progresistas.

A.

Salem: Por lo visto, de los factores unificadores,

de las tendencias centrípetas se podría hablar tam- bién en un plano más amplio. África habla ahora de unidad africana; el mundo árabe, de la unidad árabe. Las exigencias del movimiento liberador obligan a las fuerzas de vanguardia a plantear la urgente necesi- dad de tender puentes entre las distintas partes de nuestro continente, de consolidar la colaboración de los pueblos africanos y árabes sobre una base anti- imperialista. ¿Serla justo, a la luz de estos fenóme- nos, centrar la atención sólo en los factores de divi- sión (fronteras, cultura, lengua), en las cuestiones relacionadas con la existencia de tales o cuales Esta-

dos, etc.?

En todo

caso, es

asi

como me parece

más

adecuado plantear el problema en lo que se refiere

a nuestro continente.

S.

P. Gueye:

Creo que

serla

tan peligroso sobre-

estimar las diferencias existentes (pues África se ca- racteriza por su extraordinaria diversidad nacional, cultural y geográfica), como perderlas de vista. Las dos caras del problema son importantes. A nivel de países por separado, considero que lo principal es la tendencia a la centralización, al fortalecimiento

de la unidad estatal, y por eso prevalece la consigna de la unificación nacional. También requieren un estudio atento, retrospectivo, los problemas de la

unidad africana. Tanto en

el pasado como en el pre-

sente, sus partidarios más consecuentes son las fuer- zas de vanguardia, revolucionario-democráticas del continente. Es conocido, por ejemplo, el eminente pa- pel que desempeñó Kwame Nkrumah en la creación de la Organización de la Unidad Africana. Cierto es que en aquel entonces la incipiente burguesía africa- na estaba interesada preferentemente en el fortale- cimiento de las fronteras heredadas de las épocas coloniales. Actuando en el marco de los Jóvenes Esta- dos, se proponía establecer su propia hegemonía, apo- derarse del mercado local que se habla configurado.

La inmutabilidad de las fronteras sigue siendo un principio básico, consignado en los Estatutos de la

OUA. Pero se

dan

casos en que los círculos Burgue-

ses y neocolonialistas tratan de violarlo, sobre todo cuando pone en peligro sus intereses de clase. Un ejemplo de ello es la confederación impuesta por Se-

negal

a

Cambia. Por otra

parte, no

creo

que en

el

plano histórico pueda ignorarse otra perspectiva: la unión de pueblos africanos divididos actualmente por las fronteras en un Estado único sobre la base de la plena y verdadera voluntariedad, y esto pueden ase-

gurarlo únicamente las fuerzas progresistas, de van- guardia, sus partidos y organizaciones.

R. Samhoun: La tendencia a la unificación se mani-

fiesta de manera

distinta

en una

región u otra. Ade-

más, pueden manifestarse también tendencias inver- sas. Por ejemplo, en el Cercano Oriente, la popular consigna de la unidad árabe se enfrenta hoy con nuevas realidades: determinadas capas de la burgue- sía local que se afirmaron en el poder después de la independencia, se muestran propensas a aplicar una política egoísta que divide a los países árabes

en compartimentos estancos y de ello se aprovecha cada vez con mayor frecuencia el imperialismo. En las condiciones creadas adquiere particular importan-

cia la

consigna de la unidad antiimperialista de los

árabes en la lucha por solucionar el problema clave

de la región, el problema palestino, por consolidar la independencia económica y política de los Estados de la región.

A continuación, los

participantes en

el encuentro

consideraron

conveniente abordar una serie de aspec-

tos de las situaciones nacionales existentes, caracteri- zando sus rasgos generales a escala del mundo afro-

asiático y examinando de manera

más concreta la

situación en determinadas regiones y países.

Países y regiones: situaciones distintas

La mayoría

ráneo

de los pueblos

del Oriente

contempo-

Lá-

(Asia y África

del Norte) —señaló Mtfail

zarev, Doctor en Ciencias Históricas (URSS)— son naciones en proceso de consolidación o formación,

que reúnen todas las características fundamentales de estos conceptos. En África, al Sur del Sahara, asi como en Oceanla, el proceso de formación de las naciones en base a las nacionalidades sólo acaba de empezar. Cuanto más desarrollado está el país en lo que concierne a los indicadores socio-económicos fundamentales, tanto más Intenso es este proceso.

El mundo en desarrollo aparece ante el Investiga-

dor

como un extraordinario mosaico de situaciones

nacionales. Las tres etapas principales del desarrollo de las comunidades étnico-nacionales —la transfor- mación de las tribus en nacionalidades, la formación de naciones en base a las nacionalidades y la conso- lidación interna de las naciones ya creadas— se ob- servan a veces en el marco de una misma zona geo- gráfica e incluso de un solo país. De ahí la necesi- dad de un enfoque diferenciado (regional) en el aná- lisis de estos procesos. Tanto más por cuanto a la par con los factores objetivos socio-económicos e his- tórico-específicos, intervienen también en cada situa- ción concreta factores políticos e Internacionales. En nuestra época no se puede abordar debidamente el problema nacional sin tener en cuenta dichos fac- tores.

52

El

análisis de este

problema requiere

también la

intelección

de las actuales mutaciones y tendencias

del desarrollo social, lo cual permite profundizar an los orígenes de los movimientos nacionales existen- tes e incipientes, dar una apreciación clasista de su naturaleza, de su orientación. £1 carácter multifa- cético de los problemas analizados se ilustró con una serie de ejemplos concretos.

Hamid Ma¡id Mussa (Partido Comunista Iraquí], R. Samhoun y algunos otros oradores destacaron que

el irresoluto problema palestino tiene proyecciones en todo el mundo árabe, incide notablemente en la situación internacional. La ausencia de un arreglo

justo

acerca del destino nacional

de los palestinos

es

una

flagrante violación —por parte

de

Israel y

sus protectores norteamericanos— del derecho fun-

damental de los pueblos a la autodeterminación, re-

frendado en

la Carta de la ONU. Las maniobras de

Washington y Tel Aviv en torno al problema palesti-

no entrañan

una enorme amenaza para la seguridad

general,

están dirigidas contra el movimiento árabe

de liberación de toda la región. Por otra parte, en el marco de distintos Estados

existen problemas nacionales o étnico-confesionales específicos. Al ahondar en la experiencia de su país, el representante del PCI se refirió a la estructura multinacional del pueblo iraquí. Junto con la pobla- ción árabe, en Irak viven kurdos —la segunda nacio- nalidad por el número de habitantes (cerca del 25%)— y las minorías asiría, turcomana y .otras. El contexto exterior de Irak se caracteriza también por la presencia de millones de kurdos en los Estados vecinos. El Partido Comunista, que enfoca el problema del pueblo kurdo en Irak desde las posiciones del mar- xismo-leninismo y el internacionalismo proletario, siempre ha tenido en cuenta las condiciones históri- co-concretas de la lucha de la clase obrera y todos los trabajadores iraquíes: árabes, kurdos, etc., seña- lando el camino para solucionar este agudo proble- ma en el marco de la República Iraquí y siguiendo las vías de la revolución nacional-democrática. Como indicaron en sus intervenciones el sociólogo iraní Matimud Azad, así como H. M. Mussa y M. Lázarev, los partidos comunistas del Oriente Cercano y Medio man- tienen ante el problema kurdo una posición internacio- nalista, reconocen el derecho de los kurdos a la autodeterminación. Al mismo tiempo se prestó aten- ción a los aspectos socio-económico y geográfico de la situación: separadas por las fronteras de varios Estados y el complicado relieve montañoso, las dife- rentes zonas kurdas mantienen entre sí vínculos mu- cho más débiles que los lazos tradicionales existen-

tes entre

ellas

y

el país de asentamiento. Los comu-

nistas tienen en cuenta todos estos elementos y, so- bre todo, los intereses de la cohesión de los trabaja-

dores de distintas

nacionalidades, al

determinar

su

política en la cuestión nacional

parte).

(véase la siguiente

Las peculiaridades de la situación nacional con- creta se examinaron también en el ejemplo del Líba- no. R. Samhoun mostró que la heterogeneidad reli- giosa y el confesionalismo se manifiestan como fac-

tores negativos

en la formación

de

una

comunidad

nacional determinada, obstaculizando al mismo tiem-

po su integración en la gran familia árabe, con la que los árabes libaneses están unidos por lazos (le consanguinidad. El tema de la pertenencia nacional

del Líbano, que

tiene profundas raíces, se

ha

pro-

movido al rango de una de las cuestiones cardinales,

en torno a la cual desde hace muchos años se está

librando una sangrienta

e ininterrumpida batalla. La

reciente agresión israelí agravó aún más el proble-

ma.

Fue después de la independencia (1943J, explicó el orador, cuando el tema de la pertenencia nacional del Líbano saltó al primer plano de la vida social. Desde el principio se le dieron distintas interpretaciones. En el Líbano siempre han existido dos corrientes po- líticas: una trataba de establecer una ligazón orgá-

nica con los países

árabes; la otra se oponía a ello

por todos los medios, encubriéndose con la tesis de «la civilización mediterránea», apelando al peculiar «nacionalismo libanes», al pluralismo cultural, etc. Esta segunda corriente, encabezada por la gran bur- guesía contrarrevolucionaria de la comunidad cristia- na (maronitaj, intentó aislar a la república del mo- vimiento de liberación nacional árabe, y puso rumbo a la unión con el imperialismo y la estrecha colabo- ración con Israel. Cada vez que la correlación de fuerzas militares cambiaba a favor de los ocupantes sionistas, se reforzaba el movimiento aislacionista.

Y al revés, los éxitos de la lucha liberadora de los árabes, particularmente en los años 50, lo obligaban, por lo general, a retroceder.

En

el último

decenio

volvió a crecer la actividad

de los aislacionistas. El imperialismo y los gobernan- tes israelíes concibieron un plan a fin de liquidar la Resistencia Palestina y el movimiento nacional liba- nes, eligiendo para llevarlo a la práctica las vías de la violencia armada y el desencadenamiento de una guerra sangrienta. Como medio probado para atizar los estados de ánimo racistas, antipalestinos y anti- musulmanes entre las masas cristianas se utilizaron los sentimientos confesionales. En calidad de fuerza de choque actuó el fascismo, que se planteaba el obje-

tivo de terminar

con la identidad árabe del Líbano y

crear una formación estatal confesional que siguiera la pauta política de Tel Aviv. Estos planes siguen en pie.

Pero la reacción

libanesa y sus protectores

wash-

ingtonianos

e

israelíes no

han

logrado

ahogar

el

creciente movimiento popular que se apoya en el carácter árabe del Líbano. Si antes pretendía al pa-

pel de fuerza motriz la burguesía musulmana, ahora el movimiento se desenvuelve bajo la dirección del

amplio frente patriótico integrado por

representantes

de la clase obrera, de la burguesía pequeña y media y también determinados elementos del gran capital. En el simposio, los representantes de los partidos

comunistas de los países árabes subrayaron que lo

principal

en

su

región

sigue siendo la contradicción

con el imperialismo, que utiliza a Israel

en calidad

de instrumento

y aliado.

Por

eso

los

términos

en

que se plantea allí el problema nacional siguen sien- do los de la liberación de cada país árabe y del

mundo árabe en conjunto de las redes de la depen- dencia imperialista, los de acabar con la dispersión, lograr la unidad árabe sobre una base democrática y progresista, y asegurar la realización por el pueblo árabe de Palestina de sus derechos legítimos, incluí-

53

do el derecho a la autodeterminación y la creación

de su Estado nacional. Vuslzwe Seme (Partido Comunista Sudafricano) habló del estado en que se encuentra la cuestión na-

del

Sur. Con la conquista

de

la

in-

cional en África dependencia, bajo

la

dirección

revolucionaria

del

FRELIMO y el

MPLA, los

pueblos de Mozambique y

Angola han materializado en plena medida el dere- cho —conquistado al precio de grandes y heroicas batallas— a la autodeterminación y la creación de Estados independientes. Debido a los obstáculos crea- dos por el imperialismo sigue sin resolverse la cues- tión de la liberación nacional de Namibia, ocupada arbitrariamente por el régimen de Pretoria. La propia África del Sur aparece como el bastión más siniestro de la opresión colonial y racial capitalista.

La experiencia de la RSA muestra que, a

veces, en

las condiciones de un país capitalista altamente desa- rrollado, los factores nacionales pueden aparecer

como dominantes en determinadas etapas de la histo-

ria, señaló el orador. En la sociedad totalmente

im-

pregnada por la opresión racial y nacional, la lucha de millones de africanos, hindúes y mestizos oprimi- dos va dirigida contra el poder de la minoría blanca, que detenta el monopolio sobre los medios de pro- ducción y las palancas de la explotación capitalista de la mayoría de piel negra. El régimen de apartheid siempre ha aplicado una'política de división según el criterio nacional-racial, corrompiendo a la clase obre- ra blanca, convirtiéndola en parte integrante, aunque supeditada, del estáblishment. En cuanto a los indios y los mestizos, ellos también experimentan —aunque en menor grado que la población más numerosa: la africana— la opresión por parte de los capitalistas blancos. Los intereses inmediatos y a largo plazo de estos grupos nacionales están vinculados orgánica- mente con los de la mayoría africana. El programa del Partido Comunista Sudafricano (1962) indica que la lucha por el socialismo en nues- tras condiciones constará de dos fases: la primera, la revolución nacional-democrática, echará firmes ci- mientos para pasar a la segunda, la construcción de la sociedad socialista. El contenido principal de la primera fase es la liberación nacional del pueblo negro. El Congreso Nacional Africano y el PCSA entregan toda su energía a la lucha por el alcance de esta meta. Los comunistas destacan particularmen- te el significado del internacionalismo proletario, que es un importantísimo medio ideológico para asegurar la cohesión de los africanos, indios y mestizos, así como de los elementos progresistas de la población blanca, en torno a las tareas comunes para derrocar la dominación racista. Los participantes en el simposio coincidieron en que el enfoque histórico-concreto permite a los par- tidos comunistas fundamentar sólidamente los co-

rrespondientes programas sobre el problema nacional, y enjuiciar también desde posiciones clasistas los programas y planes concretos promovidos en este terreno por las fuerzas gobernantes de muchos Esta- dos afro-asiáticos.

Experiencia contradictoria

En el simposio ses afro-asiáticos

se señaló

que no

en todos

los paí-

existen las premisas objetivas y sub-

jetivas necesarias para solucionar de manera verda- deramente democrática el problema nacional, aunque

más de una vez se hayan

dado pasos determinados,

efectuado experimentos y, en algunos casos, llevado a cabo reformas totalmente reales. Acerca de las po-

sibilidades y las limitaciones de índole clasista de esas medidas en las condiciones del régimen nacio- nal-burgués, habló Sarada Mitra (Partido Comunista de India].

La Constitución aprobada a raíz de la independen- cia define nuestra república, dijo, como el Estado de la nación india. Teniendo en cuenta los pasos de

carácter nacional-lingüístico y territorial-adminis- trativo dados por el Gobierno en los años de desa- rrollo independiente, el Partido Comunista no cuestio- na esta concepción, aunque de acuerdo con los crite- rios científicos, la India podría ser definida como un país multinacional. Recordemos que perspicaces líde- res democráticos de la clase gobernante como

M. Gandhi y J. Nehru consideraban también

que

en

la India existen muchas «comunidades lingüísticas»; esto significaba en la práctica el reconocimiento de las diferencias territorial-lingüísticas y culturales, tan características para un país multinacional cuya po- blación habla en decenas de lenguas. Es sabido tam- bién que J. Nehru solía referirse con admiración a la experiencia soviética en la solución de la cuestión nacional.

A comienzos

de

los años 50 el menosprecio

de

la

cuestión nacional resultaba ya imposible. Entonces se desplegó en todo el país, «desde las bases», un movi- miento por la reorganización de los Estados en base

al criterio lingüístico, en el cual participaron activa-

mente los comunistas. Bajo la presión de las masas, el Gobierno de la burguesía nacional se vio obligado

a realizar esa

reorganización, y desde 1956 la divi-

sión territorial se atiene al principio lingüístico.

El Estado lingüístico en la India —dijo el orador— no sólo es la principal unidad administrativa. Se le puede considerar como cierta forma de sistema esta- tal nacional que funciona en un territorio habitado

por un pueblo que habla una

de las lenguas indias.

En estos marcos se desarrolla su cultura y, en cierta

medida, la economía. Al mismo tiempo, aunque los Estados disponen de determinado grado de autono- mía 2 , las autoridades centrales conservan fuertes pa- lancas de control. El Parlamento indio tiene el dere- cho de modificar las fronteras de cualquier Estado

y de formar nuevos. Por recomendación del Gobier- no de la República de la India, el Presidente puede destituir al Gobierno local. Nuestro partido se pronun- cia por una mayor autonomía de los Estados existen-

tes.

En

la

estructura

nacional

de

la

población de mi

país —señaló Raja Collure (Partido Comunista de Sri Lanka) — el 73% son cingaleses; una quinta parte, ta-

2 La población elige la Asamblea Legislativa del Estado

y

éste

es dirigido por el

Gobierno local. La esfera de com-

petencia de los Estados abarca la protección de la ley y el orden en su territorio, la reorganización de las relacio-

nes agrarias y la Irrigación, la enseñanza

pública, una serle de poderes relacionados

llo

de la minoría,

la Industria

y

la

salud

con el desarro-

etc.

manufacturera,

miles (de origen local o indio 3 ); los moros srilanque-

la conservación

de

la

potestad

de

los

organismos

ses constituyen también un grupo bastante numeroso

estatales centrales

en las cuestiones

de

la

defensa,

(cerca del 7%) 4 . Al caracterizar

las causas de la agu-

las relaciones

exteriores,

las ramas

claves

de

la

eco-

dización del problema nacional en los últimos años,

Pero la esencia del problema consiste en que la po-

nomía y la infraestructura, y por otro lado, la conce-

el orador indicó el papel negativo de la política co-

sión a la minoría nacional

de los más amplios

dere-

lonial que dividía a los pueblos, asi como la incapa-

chos democráticos en la gestión

de los asuntos loca-

cidad de los gobiernos burgueses locales para adop-

les, se refirió M. Lazaren. Se trata, naturalmente,

de

tar medidas efectivas encaminadas a su solución de-

la concesión de derechos reales, y no en el papel.

mocrática. Los comunistas propugnan la concesión de la autonomía regional a la minoría tamil que vive en las zonas septentrionales y orientales, conservándose el carácter unitario del Estado; proponen medidas concretas para regular el status de los tamiles de ori- gen indio 5 .

lítica de las fuerzas clasistas gobernantes se ha orien-

En una serie de intervenciones se analizó la expe-

riencia sumamente contradictoria de que disponen al- gunos países en desarrollo en este terreno. A. Salem prestó atención al problema de Sudán del Sur, donde viven nacionalidades distintas —en el plano étnico- cultural— del Norte de habla árabe. El Partido Comu- nista siempre ha propugnado la autonomía de la zo- na meridional. En su tiempo adelantó un programa

tado tradicionalmente hacia la asimilación de la na- cionalidad tamil por la mayoría cingalesa, privándo-

concreto en este sentido, que por el Gobierno de El Nimeiri

fue aprobado en 1969 (en aquel entonces el

la de la posibilidad de utilizar realmente su propia lengua en los asuntos locales, en las relaciones con la administración central y obstaculizando el desa- rrollo de la cultura nacional de los tamiles. A ello se debe la actual explosión de discordia nacional. Se plantea incluso la exigencia extrema de crear en la isla una formación estatal tamil independiente. Tendencias de esta índole se observan hoy en mu- chos Estados de Asia y África, en los que las con- secuencias del anormal desarrollo colonial y poste- rior desarrollo capitalista neocolonial tienen efectos en alto grado destructivos en las relaciones entre las naciones. José Lava (Partido Comunista de Filipinas) se refirió al «problema musulmán», muy agudo en su país. Una de sus expresiones extremas fue la exigen-