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Democracia, participación y cultura ciudadana: discursos normativos homogéneos versus prácticas y representaciones heterogéneas Author(s): Esteban Krotz09/2013 18:17 Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at . http://www.jstor.org/page/info/about/policies/terms.jsp . JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, re searchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. . El Colegio De Mexico is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Estudios Sociológicos. http://www.jstor.org " id="pdf-obj-0-2" src="pdf-obj-0-2.jpg">

Democracia, participación y cultura ciudadana: discursos normativos homogéneos versus prácticas y representaciones heterogéneas Author(s): Esteban Krotz and Rosalía Winocur Source: Estudios Sociológicos, Vol. 25, No. 73 (Jan. - Apr., 2007), pp. 187-218 Published by: El Colegio De Mexico

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Accessed: 05/09/2013 18:17

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Democracia, participación y cultura ciudadana: discursos normativos homogéneos versus prácticas y representaciones heterogéneas Author(s): Esteban Krotz09/2013 18:17 Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at . http://www.jstor.org/page/info/about/policies/terms.jsp . JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, re searchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. . El Colegio De Mexico is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Estudios Sociológicos. http://www.jstor.org " id="pdf-obj-0-32" src="pdf-obj-0-32.jpg">

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Notas críticas

Democracia, participacióny culturaciudadana:

discursosnormativos homogéneos versus

prácticasy representacionesheterogéneas

EstebanKrotz Rosalía Winocur

Para Vânia,incansable luchadora de espíritualegre y generoso.

Introducción

Uno de los aspectos fundamentales que definenlo

que

tradicionalmente se

entiende por "cultura política democrática"en distintosámbitos políticos,

académicose institucionales,

es el tipo de participaciónque ejercen los ciu-

dadanosen diversasinstituciones

civiles y políticas. La estimaciónde la can-

tidad y calidadde la participación medidaen

niveles según se acerque o se

aleje de tipos ideales previamenteestablecidos, constituye el elementoesen-

cial para establecerel tipo de culturacívica que posee un sujeto.

Los

compromisos normativos que

involucrana la denominadacultura

políticademocrática, bajo los cualesun buen ciudadano es aquelque "asume

unestilo secular y cívicode vida

'participativa' que

alimenta y estimulauna

apropiadaintegración social" (Sermeño,2004:88), tienencomo consecuen-

cia que en el diseñode la mayoría de las encuestassobre cultura política, las

definicionesde lo que se entiende porparticipación, democracia y ciudada-

nía se den por establecidasen el menúde opcionespara cada

pregunta,y que

raravez se contemple la indagación acercade lo que piensan los sujetos, es

187

  • 188 Estudios Sociológicos XXV: 73, 2007

decir, lo que experimentansubjetivamente

acercade sus acciones y la repre-

sentación que tienende sus prácticas de participación.

Esteartículo* tiene porobjeto realizaruna reflexión crítica sobre dichos

supuestospresentes en el diseñode la mayoría de las encuestassobre cultura

política, a partir de la revisiónde algunos estudioscualitativos y cuantitati-

vos recientesacerca de la cultura política en sectores populares.

Pararealizar el mencionadoanálisis hemos escogidoalgunas de las va-

riablesincluidas en la EncuestaNacional sobre Cultura Política y Prácticas

Ciudadanas (ENCUP) 2001 y 2003,para establecerlas modalidadesde partici-

pación de los ciudadanos y su nivelde compromiso con las

institucionesde

la democracia.Dicha selecciónse basa en dos razones.En primertérmino,

porque estasencuestas se hallanentre los estudiosmás utilizados para refle-

xionaracerca del estado y las transformaciones en la cultura política de los

ciudadanos.Son citadas por analistas políticos, éditorialistes

y académicos pa-

ra realizar interpretaciones,

diagnósticos y predicciones,y tambiénson usa-

das por distintas dependencias de la administración públicay por organi-

zacionesciviles para llevara cabo programas de educacióncívica.1 La

segunda

razóntiene que vercon el diseñode ambasencuestas. La DirecciónGeneral

de DesarrolloPolítico de la Secretaríade Gobernación (SEGOB)convocó,

tanto para la elaboracióncomo para la interpretación de los resultadosde las

ENCUP, a unnotable grupo de estudiososde la cultura política con amplia ex-

periencia en el diseñode

encuestas,provenientes del ámbitoacadémico y de

reconocidas consultoras; por lo cual puede asumirse que a pesar de las diferen-

cias bastanteevidentes en cuantoa las manerascomo se concibieronlos blo-

ques y,también, de la diversidadde interpretaciones

por parte de estos espe-

cialistas,2 ensu conjunto conformanun marco teórico-metodológico

aceptable

para todoslos involucrados.

* Una parte de estetexto fiie presentada como ponencia en el SegundoCongreso Latino-

americanode CienciaPolítica (ciudad de México, 29 de septiembre de 2004). Agradecemos a

los dictaminadoresde una versión previa de esteartículo sus observaciones que nos ayudaron

a aclararvarios aspectos.

1 Véase, porejemplo, el ProgramaEstratégico de EducaciónCívica 2005-2010, elabora-

do por el del InstitutoFederal Electoral (ife) en diciembrede 2004 (ife, 2005).

2

DichaDirección General distribuyó los bloques temáticosde la ENCUP (2001) entrelas con-

sultoras y los estudiososconvocados paraque intervinieran, primero, en la elaboraciónde las

preguntas,y luego en la interpretación

de los resultados que se presentaron en el Coloquio de

Análisisde la EncuestaNacional de CulturaPolítica 2001, (encup,2001), convocado conjun-

tamentecon la Secretaríade Educación Pública, el ife, el Centrode Investigacióny Docencia

Económicas y el Instituto Tecnológico Autónomode México (ife, ciudadde México, 14-16de

agosto de 2002). Asimismo,para el caso de la encup (2003), convocóa otros especialistaspara

la revisiónde la estructura general de la encuesta y del contenidode cada uno de los bloques.

Krotz/Winocur: Democracia, participacióny cultura

189

Nuestroanálisis no implica una descalificaciónde las encuestascomo

instrumento

poco niega

apunta a

de análisis y valoraciónde la cultura política en lo

general,y tam-

en lo particular el valorde las ENCUP para estosfines. Más bien

explicitary a realizaruna revisión crítica de algunos de los supues-

tos que entrañael diseñode muchasde sus preguntas formuladas para cono-

cer y valorarlas prácticas civiles y políticas de participación ciudadana.Pre-

tendemos,por una parte, demostrar que algunos de estos supuestos resultan

problemáticos

a la horade interpretar

las

actitudes y

las acciones políticas - pa-

sadas y proyectadas a futuro - de muchos sujetos o grupos, de catalogar sus

prácticas de participación o de evaluarel impacto de un programa de educa-

ción cívica,porque involucrandefiniciones sobre la participacióny la ciudada-

nía,que no puedengeneralizarse para todoslos ámbitoscotidianos ni reali-

dadessocioculturales. Y, por otra parte, buscamosbrindar elementos para la

elaboraciónde las preguntas de los menúesde opciones de las encuestasso-

brecultura políticaque puedenaportar distintasclaves de interpretaciónpara

los mismos problemas.

Iniciamosnuestro estudio con unabreve contextualización de este tipo

de

encuestassobre democracia, conductaciudadana y participaciónpolítica

en el marcode la presencia reciente y masivadel tema"cultura" en el análi-

sis político mexicano. Después nos

nos

ocuparemosespecíficamente

de los térmi-

"participación"y "ciudadanía"en

estaclase de encuestasrealizadas para

conocerla cultura política de los ciudadanos.Nuestras conclusiones resu-

menlo hallado y mencionan algunasperspectivas para la reflexión.

El giro hacia la culturaen el estudiode la política

Paralos añosochenta del siglopasado, se puede observar que en las ciencias

socialesmexicanas hubo un interéscada vez

mayorpor el tema o, mejor

dicho,por la esferao dimensiónde la "cultura". Aunque a menudono queda-

ba claramentedefinido lo que se queríadesignar con este término,parece

evidente que se tratabade un intento general de superar ciertaslimitaciones

de los enfoques teóricosentonces predominantes,

que se habíanconsolidado

durantelos sesenta y los setentaen las cienciassociales mexicanas. Porque

en aquellos lustros privaba en todaslas ramasde las ciencias sociales, inde-

de pendientemente
de
pendientemente

la especificidad de cada disciplina, unaorientación fuer-

tementemarcada poralguna de las variantesde la teoríade la dependencia,y

casi siempre también poralguna corrientede pensamiento marxista.La in-

vestigaciónempírica sobrelas causas de la pobrezapersistente en el país y

sobrelos mecanismosde explotación económica y dominación política a la

  • 190 Estudios Sociológicos XXV: 73, 2007

que estaba sujeta la

abrumadora mayoría de la

población, se inspiraba en di-

chas perspectivasexplicativas. Éstasenfocaban lo local y lo regionalsiempre

a partir de la dinámicadel

sistema capitalistamundial, y generaban intensos

y muypolémicos debatessobre estas mismas perspectivas teóricas y sobreel

modelode desarrollosocioeconómico vigente, así comosobre las alternati-

vas deseables y posibles. Comoes sabido, en aquellasdécadas, especialmen-

te la poblaciónrural, y posteriormente tambiénla suburbana,constituyó el

principal sector poblacionalbajo estudio.

Hay variosfactores que explican el mencionado giro hacia la culturaen

los estudiossociales de los ochentas,que se intensificó y consolidódurante los

noventa.3En primerlugar puede constatarseuna difusainsatisfacción con

losresultados de los análisis y los

debates,pues no lograron confluiren consen-

sos teóricosni políticos. Esta situación propició la búsqueda de otrosenfo-

ques teóricos, tantoen el campo del pensamiento marxistacomo en las dife-

rentestradiciones disciplinarias.

En segundolugar, la expectativa de uncambio prontoy global, del cual

estosestudios mayormente estabanconvencidos y al cual querían contribuir

de algunamanera, no se habíadado. En vez de ello, durantela década de los

ochentase producía,después de terroríficos

periodos de gobiernos militares

un pau-

en casi todaAmérica Latina - especialmente enAmérica del Sur -

latino regreso a formasdemocráticas de organizar el poderpúblico, las cua-

les parecíanprometer una mejoría en la situaciónde las mayorías,pero tam-

bién planteaban nuevos problemas teóricos y prácticos. La fuerte migración

campo-ciudadque a mediadosde los setentacambió estadísticamente

el carác-

terdel país de rurala urbano,y que ocasionóconsiderables focos conflicti-

vos en los suburbiosde casi todaslas ciudades,contribuyó a su manera para

modificarlas perspectivas teóricasde los científicossociales mexicanos.

Así fue que duranteun cierto tiempo el pensamientogramsciano se convir-

tióen plataformapara, y al mismo tiempo en catalizador de, estecambio de

enfoque,ya que parecíacompletar, desdeun marxismo desdogmatizado, los

análisissocioestructurales

mediante la atencióna la esferasimbólica. Lo que

para

el marxismoeconomicista había sido únicamente lugar del "reflejo" de

las condicionesde producción, se convirtióahora en campo dinámicode flu-

jos

y reflujos,estrategias y movimientos, luchas y avances progresistas. Por

sus propiosorígenes, este enfoque renovado implicaba,además, uncierto dis-

tanciamientode la costumbrede responsabilizar casi exclusivamentea agen-

tes externosde los malesdel país, al tiempoque impulsaba la búsqueda de

3 Es pertinente señalar que este cambiode perspectiva tambiénha sido identificadoen

otras partes del mundo (Brown,1999:625).

Krotz/Winocur: Democracia, participacióny cultura 19 1

posiblespuntos de partidapara el cambioen su interior. Una seriede movi-

lizacionessindicales y de pobladores suburbanos impulsabay al mismo tiempo

parecíaconfirmar,

durantelos setenta y ochenta, estecambio de perspectiva.

Dichos movimientos,

a su vez, se vinculabancon una reforma política -

con-

cedidadurante varios lustros a

cuentagotas

  • - , y el término"democracia" era

lemade combate y metacasi autoevidente.

Portodo lo anteriorse entiendefácilmente que entrelos estudiososde la

interés por la "cultura".Se

políticahaya cundidode un modo particular el

repetíay agudizaba entoncesuna mudanza del énfasis en el sistema, las estruc-

turas y las institucioneshacia los actorescolectivos y sus formasde

organi-

zación, sus expectativas, valores y estrategias. Aunque también aquí el con-

tenidodel término distaba de ser claro, se extendíala convicciónde disponer

de unanueva y privilegiada clave de acceso a la explicación de los fenóme-

nos políticosque eranabordados precisamente desdeel

ángulo de los sujetos

políticosque los generaban.4 En la medidaen que durantelos años noventa

el significado de la sinuosareforma política se identificócada vez máscon la

organización libre - y ademáslibre de toda sospecha

-

de los procesos elec-

torales, extendíansu influenciasobre el análisis político mexicanolas co-

rrientes teóricas,estrategias metodológicas y técnicasanalíticas probadas

conéxito en países condemocracias electorales más antiguas o másconsoli-

dadas; es decir, los diferentes tipos de encuestasobre toda clase de temas po-

4 Aquí convienerecordar que dos importantes estudios comparativos sobre políticay de-

mocracia,que se centrabanen el concepto de cultura política, habíanincluido a Méxicocomo

unode sus casos (Almondy Verba,1963; Scott,1965), y que el estudio pionero sobrela socia-

lización política infantilen México (Segovia,1978) tambiénutilizó dicho marco conceptual. Pa-

ra unacrítica desde la antropología de aquellosaños, véase Krotz (1984); para una apreciación

del llamado "girocultural", véase Krotz (1993); y para unavisión reciente, véase el conjunto de

textoscontenidos en la antología editada por ValenzuelaArce (2003). A pesar de muchascríti-

cas y autocríticas, la famosaescala de Almond y Verba sigue siendoun referente teórico y me-

todológicoimportante - explícito o implícito -

"la

para el estudiode la cultura política, donde

los individuos,y la culturano es más

cultura puede ser estudiada planteandopreguntas a

que la distribuciónde las respuestas. La innovación metodológicaconsistió, por lo tanto, en

sustituir aquello que se acostumbrabaa estudiarcomo "el carácternacional' mediante el exa-

mende la historia nacional, o como personalidadmodal, por el examende los patrones de

socializacióninfantil manifestados en las preguntas a

las respuestas a

las preguntas sobrelo

que las personasconocían, apreciaban y valoraban.Y aunqueampliamente criticado por razo-

nes conceptualesy metodológicas( ),

...

el estudiode Almond y Verbadio origen a una nueva

industria (

...

). Actualmente,preguntar a las personas sobresu conocimientode instituciones

políticas, sobresus preferencias en cuantoa sistemasde gobierno,y sobresus expectativas de

procesospolíticos, agentes y resultadoses una actividadrutinaria. Respuestas a esas cuestio-

nes son interpretadas

como signos de

estabilidaddemocrática y, con frecuenciason leídascon

ansiedad" (Przeworsky, Cheibub y Limongi,2004:56-57).

  • 192 Estudios Sociológicos XXV: 73, 2007

líticos, desdesondeos generales de opinión,pasando por las de intencióndel

votohasta las encuestasde salidadurante los días de elecciones.Parece que

fueron precisamente los tan disputadossufragios federalesde 1988 (especial-

mente, la elección parapresidente de la República)y los resultados para mu-

chostan desconcertantes

de las eleccionesfederales de 1994 (especialmente

la composición del parlamentofederal), que impulsaron entrelos especialis-

tas y tambiénentre periodistasy comentaristas,

el interés por el estudiode las

ideas y actitudes políticas de los ciudadanosmexicanos.

Tan precisosy confiables parecían los resultadosde estaclase de inda-

gación, a cuya aceptacióncontribuye - ademásde la aparentegarantía de

objetividad a causa del papel centraldel número -

probablemente el presti-

gio

del uso masivode la computadora comotal y de los refinadosmodelos

matemáticosasociados a ella,que a menudose perdió de vista que en los paí-

ses de dondedichos métodos de estudioson originarios, la democraciaelec-

toralestaba siendo seriamente cuestionada por diversosmotivos (entre ellos

estabala adopción de políticas conservadoras y

mercadoliberales porparte

de gobiernos de signo oficialmentesocialdemócrata en Francia, GranBreta-

ña y Alemania;además, no se puede olvidar que las eleccionesfederales

estadounidensesdel año 2000 terminaronen un enormeescándalo no muy

diferentedel mexicano de 1988,ya que enambos casos,procedimientos

suma-

mentediscutibles relacionados con el conteode los votos y la diferenciami-

núsculade los votosreconocidos apoyaron fuertemente los reclamosde los

perdedores en el sentidode que se les habíarobado la elección). El caso es

que las encuestasde opinióny las explicaciones de la conductaelectoral con

base enlas mencionadasencuestas se convirtieronen el elementocentral del

análisis y deldebate en el gremio de los politólogosprofesionales y

dos, a tal gradoque parecíanborrarse, al igualque

aficiona-

en el cénitde los estudios

campesinos en los años sesenta, las especificidadesdisciplinarias.5

El resultadoha sidouna considerable cantidad de

estudios empíricos so-

brela "cultura política" de diversossectores poblacionales,elaborados, ante

todo, enlos camposdisciplinarios de la sociología, la antropología sociocultu-

ral y la psicología social.6Una recienterevisión enlista los siguientes temas

abordados: a) las elecciones,b) organizacionesy movimientossociales y po-

líticos,c) los campesinos,d) los obreros,e)

la situaciónurbana y los habitan-

  • 5 Esto es

particularmente

llamativoen el caso de la antropología, llamadamuchas veces

"cienciade la cultura", dondecon cierta frecuencia se hanefectuado estudios sobre procesospo-

líticos y especialmente electoralescon base en materialescuantitativos y

sin aprovechar las

múltiplesposibilidades alternativascontenidas en la propia tradición disciplinaria; véase Krotz

(1990). 6

Para una visión general, véanselos trabajos contenidosen Krotz (1996).

Krotz/Winocur: Democracia, participacióny cultura 193

tes pobres de las ciudades,f) los pueblosindígenas, g) las mujeres,h) los jó-

venes,i) los mediosde difusión masiva,/) nacionalismoe identidadnacio-

nal,k) miradashacia otros campostemáticos, 1) discusionesteóricas.7

En su conjunto, se aprecian en estosestudios dos efectos importantesy

sobrela dinámicaarriba mencionada.

Poruna parte,generó unatendencia implícitapero efectivahacia la "unifi-

sujetopolítico bajo estudio,ya que

ésteera concebido ahora fun-

como "ciudadanía". Es comprensibleque el fuerteinterés por

cación"del

damentalmente

los indudablementecruciales comicios presidenciales de 1988, 1994 y 2000

y,actualmente, por las proyeccionespara las de 2006, haya alentadoa ocu-

parse antetodo del conjunto de los ciudadanos y del resultado global de la

orientaciónde su preferencia electoral.Pero la consecuenciafue una homo-

geneización de la poblaciónnacional, cuya heterogeneidad real - por estra-

tos,ocupaciones, regiones, géneros, etnias, edades, etc. - apareceya sola-

mentecomo "variables" que se pueden identificaro no,según el interés puntual

del(la) investigador(a) en cuestión;podría decirsetambién que

estos ele-

mentosson vistos como "contextúales" que finalmentele quedan "externos"a

cualquier sector poblacional concreto y su cultura (política)particular.

Porotra parte, el significado

-

muchasveces asumido más

como premi-

sa que demostrado empíricamente

-

de la "cultura política" no se ha limita-

do a la esferade la explicación de la conducta.Más y más se ha convertido

tambiénen el objetoprimordial de la acción política de instituciones que por

mandato legal - comoen el caso de los institutoselectorales federal y estata-

les - o porquerer accederal poder - comoen el caso de los partidosy otras

organizacionespolíticas -

se interesan porpromover estructuras y procesos

(formalmente) democráticos; de aquí que el temade la "participación" se

haya vueltoel centrode la atención.

En el apartadoque sigue nos ocuparemos de la primera de estas dos

problemáticas; en el apartado final regresaremos a la segunda.

Los

supuestos involucradosen los temas "participación"

y "ciudadanía"

Participación

En el ámbitode los discursos políticosy de muchas ONG,y en el diseñode la

mayoría de las encuestas, se hace referenciaa la participación comoel ele-

7 En Krotz (2002:19-34) se encuentranenlistados ejemplos de todosestos estudios.

  • 194 Estudios Sociológicos XXV: 73, 2007

mentoclave que definela vidademocrática de una comunidado localidad y

tambiénsu cultura política. En todosestos ámbitos, la definiciónde lo que se

entiende porparticipación se da porestablecida, y raravez se contempla la

indagación de lo que piensan los sujetos, es decir, lo que experimentansubje-

tivamenteacerca de sus acciones y la representaciónque tienende sus prác-

ticasde participación. Sostenemoscomo punto de partidapara la reflexión

propuesta,que la participaciónpolítica y social no puede considerarseal

margen de la maneraen que los individuos experimentany verbalizansu

proceder. Desde esta perspectiva, lo que nos interesa indagar es qué signifi-

cados adquiere la participación en diversoscontextos políticosy

partir de recuperar el punto de

sociales, a

vistade los actores, entendidoéste como "un

universode referencias compartido no siempre verbalizable -

-

que subyace

y articulael conjunto de prácticas, nociones y sentidos organizadospor la

interpretacióny actividadde los sujetos sociales" (Guber,1991:75).

En este

mundolas personas actúan según determinados

sistemas generadores de prác-

ticas y disposiciones heredadasinscritas en el habitusde cada grupo social y

pocas vecesse interrogan sobresus sentidos (Bourdieu, 1988: 171). Estoex-

plica, como veremosmás

adelante,por qué algunasprácticas de participa-

sujetos las lle-

ciónno sonreconocidas como tales en el discurso aunque los

vena cabo cotidianamente.8

Dichas definicionesresultan problemáticas a

las

la horade interpretar

acciones políticas de muchos sujetos o grupos, de catalogar sus prácticas de

participación o de evaluarel impacto de un programa de educación cívica,

porque involucran -

explícita o implícitamente

- tres supuestos básicos que

no puedengeneralizarse para todoslos ámbitoscotidianos ni todaslas reali-

dadessocioculturales.

El primersupuesto establece que "todoslos sujetoscomparten el mismo

sentidoacerca de lo que se entiende por ciudadanía yparticipación" democrá-

tica y,además, diferencianclaramente el

ámbitode la participaciónpolítica de

otrosámbitos de la participacióncomunitaria, vecinal, festiva, religiosa, gru-

pal, etc.El segundo sostiene que "la

participación es producto de uña deci-

8 El presente análisisse centraen las representaciones

que manejan los sectores popula-

ressobre la participaciónpolítica y social,ya que los sectoresmedios y altos comparten en tér-

minos generales las definiciones implícitas en las encuestasacerca de los problemasinterroga-

dos.Poruña parte, diferencianclaramente los ámbitosde participaciónpolítica de otrosámbitos

de participaciónsocial, religiosa o cultural y,por la otra, asocian la participaciónpolítica (al

menos normativamente), conel ejercicio de la ciudadaníaen los términosclásicos: votar, tomar

parte en diversasacciones políticas,ejercer sus derechos y obligacionescívicas, y pertenecer a

diversas organizaciones sociales y políticas(véanse Gingold y Winocur,1996:54-60; Vázquez

y Winocur,1993:70-72).

Krotz/Winocur: Democracia, participacióny cultura 195

sión individual, voluntaria y reflexiva", lo cual implicaque todoslos sujetos

"siempre tienenla opción de

que

escoger" si participan o no. Y el terceroasume

involucra algúngra-

"la participación es intrínsecamente

democrática e

do de inclusiónen la tomade decisionesde un grupo". Es decir, si un indi-

viduo participa, tieneo adquiere la capacidad, en menoro mayormedida, de

influiren las decisionesdel grupo.

Supuesto 1: Todoslos sujetoscomparten el mismosentido acerca de lo que

se entiende por ciudadanía y participación

El diseñode las preguntas de muchasencuestas da porsupuesto que to-

dos los sujetoscomparten el mismosentido acerca de lo que se entiende por

ciudadanía yparticipación democrática y

que,además, diferencianclaramen-

teel ámbitode la participaciónpolítica de otrosámbitos de participación cí-

vica, comunitariao religiosa. Pensemos porejemplo en la participación me-

didaa partir de cualquiera de las 16 acciones presentadas a los encuestados

enla EncuestaNacional sobre Cultura Política y PrácticasCiudadanas (encup,

2001). Una de las preguntas decía:

"¿Ha participado usted alguna vez en alguna de las siguientes acciones?:

  • 1. unirsecon otras personasafectadas,

  • 2. publicar cartasen los periódicos,

  • 3. quejarse antelas autoridades,

  • 4. pedirapoyo a algunaorganización civil,

  • 5. asistira manifestaciones,

  • 6. juntar firmascon vecinos,

  • 7. formarcomisiones vecinales,

  • 8. solicitar apoyo a partidospolíticos,

  • 9. pedirayuda a diputados o senadores,

  • 10. llamara un programa de radioo televisión,

11 . escribiral Presidentede la República, Gobernadoro PresidenteMunici-

pal,

  • 12. firmar cartas,juntar firmas,

13 . colocar mantas, carteles y fotografías,

  • 14. manifiestos,

mandarcirculares o

  • 15. realizar huelgas de hambre,

  • 16. manifestarsede forma pacífica." Veamos,por ejemplo, la primera o la cuarta:si 92% respondióque "no",

¿significaque jamás

se uniócon otras personas afectadaso

que nunca pidió

apoyo a algunaorganización civil?Otros datos que arrojó la mismaencuesta

  • 196 Estudios Sociológicos XXV: 73, 2007

en su secciónde preguntasabiertas, permiten cuestionaresta afirmación. Un

60% señaló que la participación en actividadescomunitarias es la

mejor for-

ma de solucionar problemas en su localidad. Asimismo, 97% mencionó que

estaría dispuesto a participar en diversasacciones de protesta o solidaridad

para resolversituaciones que afectensu coloniao su comunidad.

A partir de estosdatos es razonableconcluir que la baja participación

registrada en la encuestano implica necesariamente que la gente no participe

o no

valorela participación sino que, más bien, no reconoceen las preguntas

sus propias formasde participary/o las formas legítimas de participación en

distintoscontextos socioculturales.

Asimismo, el diseñode estas preguntas aislóla indagación sobrelas for-

masde participación del conjunto de las actividadescotidianas propias de una

localidaddonde normalmente se organiza la sociabilidad y, de ese modo, se-

paró acciones que en la práctica estánvinculadas o forman parte simultánea

o escalonadade una estrategia concertada para demandar algo frentea las au-

toridades.Difícilmente el hecho de firmaruna carta, de asistira unacto de pro-

testao de llamara unmedio de comunicaciónse presenta disociadode otras

acciones previas o posteriores.

Por otra parte, desde la perspectiva de diversosactores sociales,¿qué

significaparticipar?: ¿votar en las eleccioneso enuna encuesta de Televisa?,

¿asistir a una marcha para condenarla inseguridad o

mirarel noticiarioen

que transmitenla marcha, desdeel comedorde la casa?, ¿asistir a una reu-

niónde condóminoso a una de alcohólicos anónimos?,¿organizar la fiesta

de la santa patrona del pueblo o asistira una reunióncitada por el jefe de

manzana?,¿tomar parte en un linchamientou organizarpor

cota Perisur por la inseguridad?,¿realizar un plantón en

Internetun boi-

la avenidaPeriféri-

co o pegar un letreroen el automóvilcondenando el desafuero?

En el sentido expuesto,para la valoraciónde las modalidades y estrate-

gias de participación, no pareciera serde muchautilidad clasificar registros

de participación en acciones que se presentan de manera abstracta, fueradel

contextodonde ocurrieron o de la experiencia concretadel sujeto encuestado.

Un estudiocualitativo sobre cultura políticay eleccionesen el estadode

Querétaro mostró que a mayor abstracciónde la

pregunta,mayor estereotipo

Dicha

o convencionalismoen la respuestay, también, menorinvolucramiento.

investigación sobrecultura políticay elecciones, realizadaen el año 1994 para

gobierno del estadode Querétaro,permitió comprender la paradoja entre

el

la percepcióngeneralizada de que habíafraude electoral en México (80%) y

su disminuciónconsiderable cuando se

lar en la localidad (20%). Cuantomás

preguntabapor unaelección particu-

distante (espacialy temporalmente)

erala elecciónen la experiencia del entrevistado,

másse afirmabael fraudeco-

KrotzAVinocur: Democracia, participación y cultura 197

mo un dato incuestionable.En contraste, cuando se preguntabapor una elec-

ción concretamás cercana en el tiempoy en la misma localidad, la percepción

de fraudedisminuía notoriamente (Ubaldi y Winocur,1997:202-203).

Algo similar sucede con la experiencia de participación,pues no es lo

mismo preguntar:"¿Usted alguna vez participó en una reunión comunitaria?",

a preguntar:"¿Usted asistió a las reuniones que organizó la parroquia para

juntar fondos para los familiaresde las víctimasde la inundación?" Tampoco

es igual preguntar:"¿Alguna

su colonia?", a

vez participó en un movimientode

protesta de

formular:"Cuando se fue la luz por una semana, ¿qué hicie-

ron los vecinos de esta colonia?", o: "¿Cuál fue el último problema serio que

se presentó en su colonia?, ¿los vecinos hicieron algo para solucionarlo?,

¿qué fuelo primeroque hicieron,¿y luego?, ¿ustedparticipó en algún

momen-

to?,¿de qué forma?".Esta manerade preguntar incrementael reconocimiento

de acciones de participaciónporque evoca situacionesdonde los ciudadanos

se vieron "afectados" por algún problema concretocon la gestión de servi-

cios o la seguridad pública. En un estudio cualitativorealizado en 2005 a

pedido del

InstitutoElectoral del DistritoFederal (Winocur y Gutiérrez, en

prensa), el bloque para reconstruirla experiencia de participación comenza-

ba con la siguientepregunta: "¿Recuerda cuál fue el último problema que se

presentó en su colonia?", y a continuaciónse preguntaba:"¿Qué hicieronlos

vecinos?, por favor, cuéntemelo paso a paso". Sólo el 15.64% manifestó que

los vecinos no hicieron nada, contrael 64% que narróvariadas experiencias

de participación, con distinto grado de

organización e involucramiento.El

otro dato interesantees que el 36% de las acciones que emprendieron, fue

parte de una estrategia concertadaen diversas reuniones que implicaron ne-

cesariamentedemandar soluciones a las autoridadesa travésde los canales

institucionaleshabilitados para

tal efecto, o de diversas formasde protesta:

Nos reunimos y analizamosla

situación, los pasos que podíamosseguir y cuáles

erannuestras opciones, formamosuna comisión que se encargó de ir a hablar

directamentea la Delegación, hicimosun documentoen el que firmamosnues-

trodescontento todos los vecinos y lo entregamos.(Psicoterapeuta, mujer, 45

años,licenciatura, Coyoacán)

Esto se resolvió bajo un proceso de cincomeses. Nosotros los vecinosnos

pre-

sentamosen "áreaterritorial" ubicada en El Rosario, entrelas callesde Toltecas

y Río Blanco, en dondehicimos presenciasemanalmente, mostrando firmas,

fotografíasy un video, ese video fue apoyadopor la gente del 18 de mayo.

(Chofer de transportepúblico, 53 años,preparatoria, Azcapotzalco)9

9 Ejemplos tomadosdel estudiocualitativo realizado para el InstitutoElectoral del Distri-

to Federal (iedf) (Winocury Gutiérrez, en prensa).

  • 198 Estudios Sociológicos XXV: 73, 2007

La palabraparticipar en una accióncolectiva hace más sentidocuando

las personas se sientenafectadas poralgún problema que compromete sería-

menteel funcionamiento

de sus rutinas cotidianas, o

la

integridad física y emo-

cionalde sus familias.Sería el caso de las carenciasen el suministrode los

servicioso de la inseguridadpública. Poreso es probableque si al momento

de la encuestalos vecinosse encuentranafectados poralguna situación par-

ticularen su colonia, reconozcansu participación,pero si estono es así, es

decir, si estuvieron comprometidos en algún movimiento peroya no, difícil-

mentelo reconozcancomo participaciónretroactiva, salvo que expresamen-

te se los interrogue sobre algo que ocurrióen el pasado.10

Un mismo grupo o sujetopueden dardefiniciones distintas de la partici-

pacióndependiendo a

qué instanciao situaciónnos estemosrefiriendo o el

intérpreteque les estemossolicitando. Aun en el caso de que la pregunta es-

tablezcaclaramente que lo

estamos interrogando

sobresu participaciónpolí-

tica, no dirálo mismosi le pedimosque se sitúeen su localidad11 y le hace-

mosreferencia a

la organización de eventos comunitarios,12

que si le pedimos

su opinión sobrelos espaciosque organiza o promueve el gobiernofederal,

estatal,municipal o delegacionalpara canalizarla ayuda oficial.Por otra

parte, en muchaslocalidades pequeñas la definiciónde lo públicoy lo priva-

do no sueleestar diferenciada según el sentidoclásico. Es probableque si las

  • 10 En un estudiocualitativo realizado por la FacultadLatinoamericana de CienciasSocia-

les-sedeMéxico para el IFEen el marcodel proyecto de investigación "Las condicionesdel voto

libre y secretoen las eleccionesfederales del 2 de julio de 2000", se presentaron varios ejem-

plos de estasituación. Los sujetos de unacomunidad que estabaatravesando una situación de con-

flictocon las autoridadeso movilizada poralguna razón especial, se mostrabanmucho más par-

ticipativosque aquelloscuyas localidadesal momentode la entrevistano estaban pasandopor

situaciones similares,aunque en el pasado

sí las

hubieran padecido(Winocur, 2001:336-340).

  • 11 Parael problemaespecífico al que nos estamos refiriendo, entendemos por localidadel

ámbitomás cercanoa la vivienda - puede ser su colonia, su pueblo o su barrio -

de los su-

jetos de sectores populares ubicadosen zonas marginales densamente pobladas o en ámbitos

rurales.Con esta precisión no estamosasumiendo que todasestas localidades sean iguales en

términos sociales,económicos, históricoso políticos, ni tampoco estamos negando la importancia

de todasestas variables en la representaciónque los sujetos tienensobre sus prácticaspolíticas

y culturales.Lo que estamos recuperando es la nociónde "proximidad" en el entretejido social

de sus prácticascotidianas, porque dichanoción aparece comomarco de referencia permanen-

te en el discursoDará definir lo emeentienden oor Darticioación.

  • 12 Entendemos por eventocomunitario la organización de diversos festejos, actividades y

tareas que implican la participación colectivade los sujetos en una localidadrural o urbana,ya

sea en la preparación o

en el momentodel evento.Es interesantehacer notar que en la mayoría

de localidadesno existela comunidaden los términos antropológicosclásicos, pero los sujetos se

refierena su localidadcomo la comunidad y definensu participación en los actoscolectivos como

comunitaria; véase Winocur (2001:338).

Krotz/Winocur: Democracia, participacióny cultura

199

preguntas de unaencuesta establecen un marco de diferenciaciónentre actos

públicosy

privados, dondedicho evento es consideradode carácter privado

y familiar, la trascendencia y las implicacionespolíticas de la fiesta pasarán

inadvertidas. El encuestador simplemente no la tomaráen cuenta porque den-

trode sus opciones no estáencuadrada como un acto de participaciónpolíti-

ca y,además, los propiospobladores tampoco la definiránen esos términos.

En muchaslocalidades rurales y urbanasla participación se definecomo un

actode cooperación en diversasformas de sociabilidad y pertenencia en la

localidad (asociaciones de vecinos, de padres, de autoayuda,religiosas, comu-

nitarias,etc.). Cooperar es tomar parte en unevento colectivo con alta signi-

ficaciónsimbólica para la comunidad aportandoalgo concreto,ya sea traba-

jo, dineroo

bienes,para poder esperar reciprocidad en otraocasión.

Supuesto 2: La participación es producto de una decisión individual,volun-

taria y reflexiva

Este supuesto asume que todoslos sujetossiempre tienenla opción de

escoger si participan o

no. De hecho, todaslas preguntas de unaencuesta es-

tándiseñadas paraque el sujeto seleccioneuna opciónque representey discri-

minesus accionesde participación civil y política sobreasuntos que muchas

personas no discriminanni representan delmismo modo en sus prácticas co-

tidianas.

La participación en la vida de muchascomunidades y localidadesrura-

les raravez se decideen

términos individuales;por lo general se expresa en

obligaciones no se experi-

actoscolectivos normados por el habitus.Estas

mentancomo una relaciónde sometimientoni se cuestionan moralmente,

tampocopodemos definirlascomo producto de un cálculoracional de opti-

mizaciónde beneficios porque ni siquiera son objeto de reflexión. Aunque

los actoresreconocen y enumeransus beneficios, estamención no tieneun

sentido especulativo sinode reconocimientode la naturalezadel vínculo, es

decir, de lo que es posibleesperar y obligado a retribuir por su pertenencia a

un circuitode intercambio y reciprocidad. En la mayoría de los casos, este

involucramientoen actividades comunitarias con un objetivo comúnse defi-

ne en los términos ya mencionadosde "cooperación":

La

gente es participativa

y

pues dicen, yo regalo unkilo de azúcar, unkilo de

le

pide a la gentey ya pues lo

harina, si son buñuelos, si son tamales,y eso, se

que hace falta,ya se compra.(Locatária, 61 años,Progreso, Hidalgo)13

  • 13 Ejemplo tomadodel estudiocualitativo realizado por la FacultadLatinoamericana de

proyecto de investigación "Las

CienciasSociales-sede México,para el ife en el marcodel

  • 200 Estudios Sociológicos

XXV: 73, 2007

La participación como sinónimode cooperación es la forma que asume

la socialidad en la comunidad, de ello depende la supervivenciay la acepta-

ción de los miembros.Es una cualidad del vínculo social y no un atributoin-

dividual, por lo tantono es algo "elegible" ni tampoco se reflexionaacerca

de sus consecuencias, simplemente se sabe, al igual que tantascosas incor-

poradas en el sentido práctico (Bourdieu, 1991), que es parte de la vida de-

volver lo que uno recibe:

Pues es que los favoresse pagan con favores (

...

)

lamentablementeen este

yo lo veo así.

mundo y en estavida quien no hace favoresno recibenada (

...

)

(Empleadapública, 40 años,Guanajuato, Guanajuato)14

La gente no escoge "participar",simplemente participa, porque esto cons-

tituye la condiciónfundamental de la pertenencia a la comunidad; si alguien no

participa, no es parte de la comunidad o queda marginado de sus beneficios.

Supuesto 3: La participación es intrínsecamentedemocrática e involucra

algún grado de inclusión en la toma de decisiones de un grupo

El tercer supuesto asume que la participaciónes, por naturaleza, demo-

crática.Por lo tanto, si un individuo participa,adquiere la capacidad, en me-

nor o mayormedida, de influiren las decisiones del grupo.

Sin embargo,participar en muchas de las organizaciones y actividades

que

se realizan en algunas localidades urbanas y rurales marginadas no im-

plica, en la mayoría de los casos, tomar parte en las decisiones, sino c