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La reforma de la

Constitución española,
‘explicada’ a una niña de
siete años
| Publicado: 6/8/2014 09:49

Francisco Serra
I
Un profesor de Derecho Constitucional paseaba en compañía de su hija por la playa
una tarde de verano. Llevaba un grueso libro en su mano izquierda para distraerse un
poco si su hija decidía recoger conchitas o jugar con la arena.
– Papá, ¿qué libro es ese?
– El Federalista
– ¿Y acaba bien, como los de Gerónimo Stilton?
– No es una novela. Es un libro que recoge los artículos que publicaron varios autores en
algunos diarios neoyorquinos en los tiempos de la Revolución americana.
– ¿Es un blog como el que escribís tú y tus amigos en cuartopoder?
– Ejem… Algo así.
– ¿Y de qué trata?
– Son reflexiones sobre cómo habría de ser la Constitución de los Estados Unidos, que
estaban entonces discutiendo.
– ¿Y esa Constitución es como la nuestra?
– No, es muy distinta. Es un texto muy breve, que aún sigue vigente, con ligeros cambios
(que ellos llaman enmiendas), después de más de doscientos años.
– ¿Cuántas enmiendas de esas ha tenido?

Influida sobre todo por otros textos adoptados en diferentes países europeos después de la II Guerra Mundial y concebida para ser reformada con cierta frecuencia. como es habitual en esos Estados. el profesor reflexionó sobre la breve conversación que había tenido con ella y empezó a darse cuenta de que la enorme dificultad que representaba la modificación de aspectos sustanciales de la Constitución española (e incluso no tan sustanciales) había llevado a que se estuviera produciendo una profunda modificación de su naturaleza. La niña ejecutó un rápido cálculo mental. Solo ha habido dos. sí. II Mientras su hija botaba una y otra vez encima de la colchoneta. Incluso en el lenguaje político se empleaban cada vez más expresiones propias de los Estados Unidos (“padres de la Constitución”. imitando la referencia a los “padres fundadores”) o se estudiaban procedimientos allí usuales (como la propuesta. su extremada rigidez había acabado asemejándola cada vez más a la Constitución norteamericana. cuantas enmiendas ha tenido? – En España se llaman reformas. algo sorprendida: – ¿Una cada veinte años? – Pues… ¿Sabes que ya han abierto las atracciones junto al puerto porque la semana próxima empiezan las fiestas? – ¡Ah. más o menos? – Bueeeno… De media. más o menos velada de añadir una “disposición adicional” para resolver el problema catalán). – ¿En cuánto tiempo? – En algo menos de cuarenta años. . La niña volvió a concentrarse y al descubrir el resultado preguntó. – ¿Y la española.– Veintitantas. qué bien! Y sacando de su bolsito el monedero con forma de conejo rosa la niña salió corriendo. como había aprendido a hacer en el colegio: – ¿Una cada diez años. por ejemplo.

El profesor había recomendado a sus estudiantes que leyeran las conferencias pronunciadas unos años antes por Bruce Ackerman y que habían sido publicadas con el título de La Constitución viviente. reflexionó el profesor. Si se produce la convocatoria de una consulta con significación soberanista en Cataluña es muy probable que el Tribunal Constitucional manifieste su difícil acomodo constitucional. no se trata tanto de determinar lo que cabe dentro de él. que es necesaria. Para este autor. a la “cuestión catalana”. la Constitución española es aún más difícil de reformar que la norteamericana. lo que habría cambiado es la llamada “Constitución fuera de la Constitución”. los “superprecedentes judiciales” y las “leyes estandarte” (una especie de “superleyes”) que. Al ser tan difícil la modificación del texto constitucional. con cierta razón. Es muy difícil. que pueda aprobarse una reforma de la Constitución con la rapidez necesaria para afrontar el “problema catalán”. pero la “Constitución fuera de la Constitución” hace referencia a algo muy distinto: empleando el símil del edificio (que aparece en El Federalista). junto con el propio texto. podría hacerse siquiera una vaga idea de las reglas que regían de verdad en esa gran nación. contribuyera ahora a su apaciguamiento. aunque sea provisional. utilizado como un parámetro para determinar la constitucionalidad de las normas. cuanto por el razonamiento (que en Derecho es casi tan importante como el propio fallo). Para que ese “problema” sea resuelto. Otra posibilidad sería instar desde el Parlamento la aprobación de una “ley estandarte” (una “superley”) que recogiera materialmente algunas de las demandas más inmediatas y que permitiera ganar tiempo para afrontar una verdadera “reforma” de la Constitución. sin duda) a la intensificación del problema. como la del “bloque de constitucionalidad”. urgente e inevitable. En los últimos años el papel del Tribunal Constitucional ha sido muy cuestionado. Aunque el profesor pensaba que en un futuro muy próximo debiera abrirse un proceso constituyente. sino si es posible añadir nuevas dependencias. bastante previsible en razón de la mayoría existente. no tanto por el resultado concreto de sus sentencias. acompañada de su veintena de enmiendas. . al ponerse en duda. su independencia. nadie que leyera la “Constitución formal” norteamericana.Al profesor se le ocurrió que si. pero en su argumentación puede abrir vías hasta ahora cerradas y que permitan entrever una solución. podrían estudiarse algunas de las soluciones a las que se había recurrido en los Estados Unidos. no dejaba de examinar todas las posibles alternativas para salir de la bloqueada situación actual. pero hay datos que permiten pensar que se está produciendo un cierto viraje en su actuación. forman el auténtico “canon constitucional” operativo. en la práctica. primero tiene que estar bien “planteado”. pero podrían producirse decisiones del Tribunal Constitucional que supusieran una ampliación de los términos establecidos en el propio texto constitucional. Sería una especie de “justicia poética” que el mismo órgano que ha dado lugar (no de forma por completo voluntaria. En España se han adoptado ideas provenientes de otros países. siempre que no amenacen su estructura.

después de un rato. había añadido algunos detalles de su propia cosecha. como la existencia de los terribles monos asesinos o los cachibobos. enormes pájaros que volaban en grupo a gran altura. desplomándose y aplastando a todo el que pillaban debajo. para dar mayor interés a la narración. La niña observó los pájaros con detenimiento y dijo. el profesor y su hija pasaron por delante de un enorme espacio con aves procedentes de todo el mundo que había hecho construir el gobierno municipal anterior. El profesor. hasta que caigan al suelo sobre nosotros. – Claro.III Algo más tarde. consternada: – ¡Qué mal! No hay cachibobos. trazando círculos y que. despachurrándonos . Nuestros políticos. – Hummm… Bueeeno. al relatarle a su hija sus aventuras en la selva de Vietnam. empezaban a marearse. aquí el clima no es bueno para ellos. dando vueltas una y otra vez. claro. en los tiempos de bonanza económica. pensó el profesor. cada vez más se parecen a esas gigantescas aves.