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El Tercer Enfoque.

Luis Ramón González Grajeda.

Actualmente existen dos enfoques acerca del SIDA con sus respectivas causas y
tratamientos.

El primero de ellos trata sobre una etiología que deriva de un agente infeccioso:
el VIH, al que por tanto hay que combatir con medicamentos que influyan
negativamente en su replicación como lo son los inhibidores de las enzimas y de la
fusión.
Dada la alta incidencia e intensidad de los efectos secundarios de dichos
fármacos, estos sólo se prescriben bajo ciertos criterios entre los que se
incluyen la aparición del cuadro clínico de SIDA. En su consumo se requiere una
disciplina muy férrea pues de lo contrario aparece resistencia a su efecto
antirretroviral.

El segundo enfoque versa acerca de que el SIDA es causado por un estilo de vida
inadecuado que consiste en promiscuidad, drogadicción por sí misma, carencias
nutricionales y, en general, mal vivencia. Entre las filas de ese movimiento
pululan premios Nóbel e intelectuales destacados de los más diversos ámbitos. Para
ellos el VIH simplemente no existe y el tratamiento, que llega hasta la curación,
es una rectificación del estilo de vida del paciente, el uso de terapias
alternativas y el suministro masivo de nutrientes, principalmente de
antioxidantes.

El tercer enfoque, que es el que yo propongo, se basa a grandes rasgos en las


siguientes premisas:

1.- El VIH existe y causa el SIDA.

2.- Desde el punto de vista genético el mecanismo de replicación del VIH es muy
parecido al del cigoto humano.

3.- Así como es posible afectar al cigoto con ciertas sustancias, y otros
factores: también se puede incidir en el VIH con teratógenos.

4.- Dañar al VIH con teratógenos implica que al replicarse no evolucionará, tal
como dice la teoría alópata que sucede, a una variedad más potente del VIH que por
factores de mayor activación de los leucocitos diana o por sí misma pudiese
provocar el SIDA. Sino que los viriones resultantes serán inferiores, obteniéndose
así un control total de la infección.

5.- La contraindicación de facto se refiere al uso de este tratamiento en mujeres


gestantes.

6.- Dado que se trata de evitar que el virus evolucione al no replicarse


correctamente, estas mutaciones atenuadas con teratógenos deben realizarse en el
periodo de latencia, mismo que podría prolongarse con la salud total preservada de
manera indefinida.

7.- Esta manera de controlar la infección por retrovirus es sumamente económica y


flexible. Hasta los antioxidantes de los disidentes del SIDA resultan teratógenos
en dosis mucho mayores que las que ellos recomiendan.

8.- El uso de terapias alternativas no resulta en interacción negativa y hasta


puede resultar benéfico, siempre y cuando no interfiera con el mecanismo principal
del tratamiento del que en estas líneas he realizado un breve esbozo.