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1.

Síntomas de decadencia espiritual: Ausencia de gozo y deleite


espiritual

La semana pasada comencé a postear algunas ideas que hemos


estado compartiendo en nuestra iglesia sobre la decadencia
espiritual, por la enorme importancia de este tema para todo
verdadero creyente. Mi deseo es que estas notas puedan ayudar
a algunos a hacer un examen honesto de su condición delante de
Dios para que pueda corregir lo deficiente y continuar corriendo
la carrera con los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador
de nuestra fe.

Ahora bien, la Escritura nos dice que el corazón del hombre es


engañoso. No se trata de una tarea fácil la de escudriñar el
corazón, sobre todo tomando en cuenta todas las sutilezas que el
pecado usa para engañarnos y la tendencia que todos tenemos a
justificarnos a nosotros mismos.

Es por esa razón que muchos creyentes comienzan a declinar en


su fe sin darse cuenta y cuando vienen a despertar ya están
sumidos en una condición deplorable.

A los ojos de todo el mundo parece que las cosas están


marchando bien; y aún el mismo creyente puede pensar que su
vida espiritual está desarrollándose con normalidad, cuando lo
cierto es que está comenzando a alejarse del Señor y a declinar
espiritualmente.

A la luz de esa realidad, toda persona que profese ser creyente


debe conocer cuáles son los síntomas de que ese proceso de
decadencia espiritual está comenzando en nosotros. Porque si
descubrimos ese proceso en sus inicios será más fácil detenerlo y
erradicar el mal.
En un libro titulado, La Declinación Personal y el Avivamiento
de la Religión en el Alma, Octavius Winslow enumera algunos
de los síntomas de un creyente que ha comenzado a decaer
espiritualmente. En primer lugar…

Ese estado de decadencia espiritual se caracteriza, no


por una declinación marcada en nuestra percepción
de la verdad, sino en la ausencia de gozo y deleite
espiritual.

Este creyente continúa teniendo percepción de la verdad, puede


definir los puntos principales de su fe, y explicar teológicamente
la interrelación de cada uno de ellos, así como la importancia de
tales doctrinas. Pero aun así no está experimentando el gozo y el
deleite que deben producir tales doctrinas en el corazón.

Dice Winslow al respecto: “El juicio no habrá perdido nada de


luz, pero el corazón sí habrá perdido mucho de su fervor; las
verdades de la revelación, especialmente las doctrinas de la
gracia, ocuparán la mismo posición que tenían antes... pero aun
así la influencia de estas verdades serán escasamente
experimentadas”.

No son esas verdades de las Escrituras las que mantienen su


alma confiada, tranquila y gozosa en el Señor. Y allí está ese
creyente, cantando junto con todos los demás en el culto de
adoración acerca de la majestad de Cristo y de su obra
redentora.

Con su mente él está captando perfectamente el significado de


cada una de sus palabras, pero su corazón no reacciona con el
gozo y la confianza que esas verdades deberían producir en un
verdadero hijo de Dios.
Los hermanos que están a su lado no pueden darse cuenta de
que algo no anda bien, porque este individuo está haciendo
exactamente lo mismo que están haciendo todos los demás. Él
no ha llegado a ese estado tan profundo de deterioro donde el
creyente ya ni canta. No; él sigue cantando, pero su corazón no
está involucrado en esa actividad de alabanza (comp. Mt. 15:8).

Alguien ha dicho muy acertadamente que la religión que no se


deleita en Dios no es religión verdadera. Si has llegado al punto
en que no encuentras deleite en Dios y en Su verdad revelada;
aunque conozcas tales verdades, y tu mente siga creyendo en
ellas, debes saber que estas comenzando a padecer de
decadencia espiritual.

Ésa puede ser la razón por la que a algunos se les hace tan difícil
continuar conectados con la Palabra al final del culto. ¿Saben
por qué? Porque de la abundancia del corazón habla la boca,
dice el Señor; y como esa Palabra no ha pasado del intelecto, no
ha sido almacenada y atesorada en el corazón, se les hace muy
difícil continuar hablando de ella.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y


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