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A8. el comercio

sábado 6 de junio del 2015

Política

Juego de damas en las alturas

La poderosa costilla de Adán

Nadine Heredia no es la primera ni será la última dama con vocación de compartir el poder. Muchas han despachado de facto junto a sus maridos y hasta los han desbordado.

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junto a sus maridos y hasta los han desbordado. 2 1 3 4 5 6 7
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cialismo,comosiasícompensa- (1)‘LaMariscala’PanchaZubiaga

ran el boato del poder. María Delgado de Odría fue la primera de las primeras da- mas en construirse una carre- ra política al lado del marido

lasmujeresdebenserfunciona- quien, recordemos, promulgó

la ley del voto femenino. Duran- te el ochenio (1948-1956), fue

unaactivistasocialintensayalfi-

nal de este, fue la primera mujer

escuelasparaniñaspobres,cen- enpostularalaAlcaldíadeLima.

trosvacacionales,institutostéc- LaderrotóLuisBedoya.En1980,

desbordótodosloslímites.

(2)PaquitaBenavidesestablecióla

funcióndedamaasistencialista.

(3)MaríaDelgadodeOdríahizo

carrerapolíticaalladodelmarido.

(4)ConsuelodeVelascodirigióla

JuntadeAsistenciaNacional.

(5)RosaPedragliodeMorales

Bermúdez mantuvo la tradición.

(6)VioletaCorreafueprimeradama

enlasombra,yluego,dealtoperfil.

(7)PilarNoresfuelaúltimaprimera

damasindesborde.

(7) PilarNoresfuelaúltimaprimera damasindesborde. La primera dama latinoamerica- nainspiróvarioscuadrosaFer-

La primera dama latinoamerica-

nainspiróvarioscuadrosaFer-

nandoBotero.

“Ni mucho que queme al líder ni poco que lo deje como un machista; necesitamos una mujer en técnico equilibrio de roles”.

cuando Odría ya había muerto, selanzócomonúmerouno,enla

listadelaUniónNacionalOdriis- (9)NildaJaradePaniagua.

ta, cuyo candidato era Carlos Carrillo Smith. Por poco no fue

nuestraprimeracandidatapre-

sidencial. Lo fue Dora Narrea en

1990,tambiéndelodriismo.

La sucesora de María, en 1956, fue una dama ausente. Manuel Prado se acababa de separar de su esposa Enriqueta Garland y –gracias a una polé- micadispensapapal–consiguió anular su matrimonio religioso para casarse con Clorinda Má- laga. En el interín, la primera dama fue su hija Rosa. Algo pa- recido le sucedió al siguiente presidente constitucional, Fer- nando Belaunde Terry. Separa- do de su primera esposa Carola Aubry, por unas temporadas el papel de primera dama recayó en su hermana, Lucila Belaun- de de Cruchaga. En 1970, ya fuera del poder, Belaunde se casó con Violeta Correa y fue ella quien lo acom- pañó oficialmente en su segun- do gobierno (1980-1985). En realidad, Violeta había sido una primera dama en la som- bra y de alto perfil político. Fue la secretaria privada de FBT en

su primer mandato y había des- empeñado, en Acción Popular, cargos dirigenciales, antes de

(8)SusanaHiguchinoshizovivirsu

dramáticaseparación.

(10)ElianeKarp,desbordeconpuño.

casarse con el líder. Su muerte en el 2001, un año antes que la de Fernando, conmocionó a la militanciaacciopopulista. Sus sucesoras, esposas de dictadores militares, Consuelo González de Velasco y Rosa Pe- draglio de Morales Bermúdez, bajaron el perfil, pero hereda- ron la dedicación al asistencia- lismo. Consuelo ganó cierta fa- ma gestionando la JAN (Junta de Asistencia Nacional).

Juegodedamas Violeta, en 1985, dejó un terre- no fértil a su sucesora. Sin em- bargo, Pilar Nores de García, por carácter y por ser extranje- ra (nació en Argentina), tuvo una presencia más discreta. Si- guiendo con el molde asisten- cialista, se le creó la Fundación porlosNiñosdelPerú. Susana Higuchi de Fujimo- ri heredó la fundación, aunque nopusomuchotesónenella.Su dramática separación de Alber- to llevó a que una joven Keiko hiciera de primera dama de su padre, en los últimos años de su gobierno. En esos trances, la fi-

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guradeprimeradamamantuvo un perfil bajo y tradicional, con- tinuado por Nilda Jara de Pa- niagua, en los pocos meses de la transición de Valentín.

ne Cheesman. Pilar, militante del Apra sin perfil político alto, mantienehastahoysuactivismo social, con filo más técnico, en el programa Sembrando. Está se- parada, mas no divorciada. García, en afán de marcar la diferencia con Toledo, desapa- reció el despacho de la primera dama, heredando un problema de transparencia a Nadine He- redia, que sí despacha en Pala- cio y no tiene asignada una par- tidaespecífica.Estedesajustees noticia de todos los días. Le pedí a Diana Miroslavic, feminista especializada en par- ticipaciónpolítica,unareflexión sobre este trajín de primeras da- mas y me dio este apunte histó- rico: “Eliane ya irrumpió con un perfil político propio, académi- co, de nueva generación, pero muy vinculado a su esposo. Na- dine, en cambio, tiene un perfil propioyautónomo”. Ni mucho que queme al lí- der ni poco que lo deje como un machista; necesitamos una mujer en técnico equilibrio de roles, o un caballero, si se in-

Puñoenalto Eliane Karp de Toledo, nacida en Bélgica, rompió el molde pa- ra mal y para bien. Su cabelle- ra encendida fue la chispa que prendió la pradera varias veces durante el mandato de Alejan- dro, a quien ella misma le bus- có una definición mitificadora:

“cholo sano y sagrado”. Eliane hizo algo importante para la igualdad de género: se negó a trabajar en el área asistencialis- ta, vista como apéndice domés- tico del poder. Indujo a su mari- do a visibilizar el ‘despacho’ de la primera dama y mostrar que ella, con libros y gestos, se dedi- caba a generar políticas públi- casmulticulturales. Pilar Nores recuperó el mol- de tradicional hasta que una re- velación provocó una descom- pensación a su rol: Alan García latuvoasuladocuandocontóal

paísqueteníaunhijoconRoxan- vierte la figura.

fernando vivas

fvivas@comercio.

com.pe

ACarlosNeuhaus(1926-2012)

lo hechizaron. Mientras más mandonas y metiches, más las amaba/odiaba. Conversé con él a propósito de Anita Fernan- dini de Naranjo, designada por la Junta Militar como alcalde-

sa de Lima en 1963, hito rela- tivo del arribo de la mujer a la escena pública, pues Anita era en exceso pía y conservadora. Neuhaus me arrobó con su eru-

diciónenloqueélllamaba‘petit

histoire’: la comidilla de cómo los poderosos compartieron re- vueltas y destierros, buen y mal gobierno, con sus mujeres. Su

favorita, por bruja, fue Francis- ca Zubiaga Bernales ‘La Maris- cala’, esposa de Agustín Gama- rra, quien, en el paroxismo de la guerra de caudillos, develó,

a caballo y vestida de hombre,

una de las tantas sublevaciones quemereciósumarido.Cuando este se ausentaba para pelear en alguno de los frentes del Pe- rúentrance,ella hacíadelassu- yas en Lima. Echó a disparos al

vicepresidente Antonio Gutié- rrez de la Fuente y envió mato- nes a dar una paliza al periodis- ta Juan Calorio. No se excedió más, porque murió muy joven,

a los 31, un par de años luego de dejarmaridoygobierno.

salía de las convenciones. Doña

Paquita se crió en Francia, creó

en1912elcentroculturalfeme-

nino Entre Nous, viajó mucho

mujerdeunpresidente.Sebrin- con su esposo e importó la idea,

cótodoslospreceptosdemocrá- tímida pero moderna, de que

ticos en una época que no esta- ba para mucho protocolo.

En el otro extremo, el de la autocontención, Juana Pé- rez, esposa de Felipe Salaverry (gobernó, a duras penas, entre

1835y1836),dejóparalahisto-

nicos, restaurantes populares, Gotas de Leche (precursoras

del Vaso de Leche) y, ordenadí-

sima,losfusionóenunaOrgani-

zación de Obras de Asistencia. Desdeentonces,displicentes o denodadas, frívolas o apasio- nadas, todas la primeras damas

crisis que padece, paciente, en

Lima. Se le lee sagaz pero repri- mida. En una carta dramática,

ledicealpresidente,entestimo- tuvieron que abrazar el asisten-

nio de los dolores que acarrea el

poder: “No hay animal más in- grato y desagradecido que el hombre, empezando por ti”. Fe- lipefuefusilado. Más tiempo de pasiva com- pañía al lado del poder tuvo do- ña Francisca Diez Canseco, en los tres gobiernos de su esposo Ramón Castilla. No tuvo hijos con él pero adoptó a los varios que este tuvo fuera y durante su matrimonio. La historia pasó a su costado, como pasó a la ma- yoría de esposas en un país que tardó hasta 1955 en promulgar

la ley del voto femenino.

les al gobierno, proyectando su mundo doméstico en la obra de caridad.Laproyecciónsocialde una socialité. Paquita impulsó

épico y patético del poder de la

Nimalasnitontas ‘La Mariscala’ es un extremo

riografía del Perú republicano una dramática corresponden- cia donde le pregunta a su ma- rido por sus batallas perdidas en provincias y le cuenta de las

Señoracaridad Siguiendo a “Damas, poder y política en el Perú” (2007), de Neuhaus, hago un salto has- ta 1933, el inicio del gobierno constitucional de Óscar Bena- vides. Me detengo en Francisca Benavides Diez Canseco, por- que fue la primera de las prime- ras damas funcionales. No es- taba pintada, pero tampoco se