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Poder Judicial de la Nación

Año del Bicentenario

Causa Nº 43.939 “Incid. de apelación de


Chehin Alvarado, Errol James y otros en
autos: s/ infracción ley 23.737”.
Juzgado Federal Nº 9 - Secretaría Nº 18

Reg Nº: 19

////////////////nos Aires, 14 de enero de 2010.


Y VISTOS Y CONSIDERANDO:
I. Llegan las actuaciones a conocimiento del Tribunal en
virtud del recurso de apelación interpuesto a fs. 16/9 por el Dr. Jorge Eduardo
Madariaga Sánchez, contra la resolución de fs. 1/14 por la que el magistrado de
primera instancia decretó el procesamiento con prisión preventiva de Errol James
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Chehin Alvarado, Elvis Rene Siesquen Samillan y Ronald Veliz Chuica por
considerarlos prima facie autores penalmente responsables del delito de tenencia
de estupefacientes con fines de comercialización (art. 5º, inciso “c” de la ley
23.737) con la circunstancia agravante por el número de personas que prevé el
artículo 11 inciso “c” de la misma ley.
II. En el recurso la defensa impugnó las tareas de prospección
realizadas por la prevención. Denunció una contradicción entre las versiones de
los distintos preventores plasmadas en las actas que fueron agregadas al
expediente. En relación con Chehin Alvarado señaló que las indicaciones de los
preventores eran tendenciosas, ya que no se encontraba acreditado que su
identidad se correspondiera con la de los individuos visualizados durante las
tareas desarrolladas en las inmediaciones del local “Las tres niñas”. Por lo tanto,
de acuerdo con lo señalado no estaría justificada en esas pruebas la imputación
que pesaba sobre el nombrado, como así tampoco la agravante del artículo 11
inciso “c” de la ley 23.737 impuesta a los imputados. En cuanto a Siesquen
Samillan y Veliz Chuica cuestionó las conclusiones que se desprendieron de las
circunstancias de los allanamientos del local y su domicilio, de sus respectivas
detenciones así como los dichos de los preventores respecto a los consumidores
que habrían visto salir del restaurant.
Con fecha 7 de enero de 2009 la defensa se presentó ante el
Tribunal en los términos del artículo 454 del CPPN e informó en forma oral. En
el informe desarrolló los agravios expresados en el recurso de apelación. En este
sentido, cuestionó la identificación del imputado Chehin Alvarado. Señaló que
su individualización como el sujeto que tenía “pelo largo” no se correspondía
con la realidad, puesto que, como refirió el letrado, Alvarado tiene pelo corto. A
tal efecto se remitió a la fotografía del nombrado obrante a fs. 287 de las
actuaciones principales. Además, agregó que la identificación de Alvarado,
realizada en sede judicial por el preventor Banaclocha (fs. 398 de las actuaciones
principales), fue inducida por el magistrado a quo de manera tendenciosa.
También cuestionó las pruebas derivadas de las actuaciones
que fueron acumuladas a las presentes, es decir, aquellas en las que fueron
detenidos diferentes individuos en las inmediaciones del restaurant en posesión
de sustancias estupefacientes (en este contexto hizo referencia a las causas
caratuladas “Larluz” y “Treibas”). Señaló que de ellas no se desprendía que los
sujetos aprehendidos tuvieran una relación previa con el local “Las tres niñas”.
El letrado, a su vez, denunció de falso testimonio a los preventores que
estuvieron a cargo de las tareas de prospección. En apoyo de ello, y en dirección
a desacreditar las pruebas emergentes de las tareas de prospección, señaló que
tanto el preventor Banaclocha (a fs. 394 de las actuaciones principales) como el
preventor Espinoza (a fs. 359 de las actuaciones principales) dieron cuenta
paralelamente de la detención de un individuo de nombre Pagoto que habría
ingresado al restaurant investigado y a quien, a su egreso, le secuestraron droga
en el mismo día y con una diferencia horaria de quince minutos. Señaló, además,
que los efectivos brindaron referencias contrapuestas sobre las circunstancias de
modo, tiempo y lugar en las que el individuo en cuestión fue visto entrar y salir
del local. El letrado puso en tela de juicio las versiones de los preventores con
base en la imposibilidad de que ambos pudieran haber llevado a cabo la
detención del mismo individuo, en el mismo día, con una diferencia horaria de
quince minutos –en efecto, se preguntó si hubo dos detenciones-, así como
también, en las diferencias detectadas en ambas declaraciones respecto a las
circunstancias que rodearon la detención.
Por último, al finalizar su alegato, el letrado se refirió al
imputado Alvarado –quien se encontraba presente en aquel momento de la
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audiencia- y refirió que aquél era el individuo sindicado por la prevención como
el de “tez trigueña”.
III. En las presentes actuaciones se investigó el restaurant
peruano ubicado en la calle Agüero 317 de esta ciudad de nombre “Las tres
niñas” donde, de acuerdo a las constancias de autos, se habrían comercializado
sustancias estupefacientes.
Durante la instrucción y, luego de que el Agente Fiscal diera
impulso a la presente investigación (v. fs. 16 de las actuaciones principales), el
magistrado a quo encomendó a la División de Operaciones Metropolitanas,
Superintendencia de Drogas Peligrosas, tareas de prospección sobre el restaurant
denunciado. Como consecuencia de estas medidas se detectó que en el local se
llevaban a cabo actividades compatibles con el comercio de estupefacientes y, en
ese contexto, fueron individualizados por sus características físicas, entre otros,
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tres individuos que se desempeñaban laboralmente allí (v. fs. 52 de las


actuaciones principales). Paralelamente, se agregaron las constancias de la causa
12.757/09 del registro del Juzgado Federal 7, Secretaría 14 (v. fs. 178 de las
actuaciones principales), en el marco de las que personal de la Comisaría N° 9 de
la P.F.A. también se encontraba investigando el mencionado restaurant y, en
particular, había identificado, entre otros, a dos de los tres individuos sindicados
previamente por la División de Operaciones Metropolitanas (v. fs. 205 y 209 de
las actuaciones principales). Como consecuencia de ello, el magistrado a quo a
fs. 313 de las actuaciones principales, también encomendó a dicha Comisaría
tareas de prospección sobre el local. En ambos casos, las dependencias de la PFA
obtuvieron registros fílmicos de las circunstancias observadas durante las tareas
de inteligencia, cuyos DVDs se encuentran agregados al expediente (v.
constancias de fs. 55, 246, 299 y 395 de las actuaciones principales).
En la resolución impugnada, el magistrado de grado dispuso
el procesamiento de los imputados con base en los resultados de las tareas de
prospección realizadas por los preventores, en las que se daría cuenta del ingreso
al local por pocos minutos de una gran cantidad de jóvenes que tras un
pasamanos de pequeños elementos con los empleados del restaurant, se
retiraban. El a quo señaló que en varias oportunidades se detectó que estos
individuos, que asistían al local por un breve tiempo, al retirarse efectivamente
portaban sustancias estupefacientes en pequeños envoltorios. Además, el
magistrado fundó el auto de mérito en el resultado de los allanamientos
dispuestos sobre el restaurant y el domicilio de dos de los imputados. En ambos
casos fueron secuestradas sustancias estupefacientes, elementos compatibles con
su fraccionamiento y posterior distribución y cantidades de dinero en efectivo
distribuidas en billetes de diversa denominación. El magistrado, por último,
afirmó la responsabilidad individual de los tres imputados que se desempeñaban
laboralmente en el local en que las tareas de prospección dieron cuenta de su
participación en los intercambios de elementos con sujetos que concurrían al
local por un breve lapso de tiempo.
IV. Situación procesal de los imputados
En primer término, previo al análisis de la responsabilidad
individual de los imputados y, en consecuencia, de su vinculación con los
sucesos investigados, debe mencionarse que el secuestro de material
estupefaciente en el restaurant “Las tres niñas”, así como en el domicilio de la
calle Sarmiento 3264, P.B. “A”, ambos de esta ciudad, no fue cuestionado por la
defensa, de modo que, aquellas circunstancias a los fines de la presente
resolución se tendrán como prima facie acreditadas (v. actas de fs. 412 y 432 de
las actuaciones principales e informe pericial cuyas copias fueron agregadas a la
presente incidencia).
Tampoco fue cuestionado el hallazgo de pequeñas cantidades
de sustancias estupefacientes en poder de los individuos que fueron detenidos en
las inmediaciones del restaurant investigado (cuyas constancias se encuentran
agregadas a las presentes actuaciones, ver c. 8531/09 del registro del Juzgado
Federal 1, Secretaría 1, c. 12.757 del registro del Juzgado 7, Secretaría 14, c.
13.466/09 del registro del Juzgado 8, Secretaría 16 y c. 14.072/09 del registro del
Juzgado Federal 8, Secretaría 16, entre otras).
Despejados los puntos que no constituyen objeto de
apelación, se abordarán aquellos introducidos por la defensa para dar sustento a
los agravios y, luego, se adoptarán las conclusiones pertinentes respecto a la
situación procesal puesta en crisis.
En primer término, la defensa impugnó la credibilidad de las
pruebas aportadas por las tareas de prospección llevadas a cabo en el marco de la
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investigación. Para ello, se remitió a lo que calificó como una contradicción


entre las versiones de los preventores Banaclocha y Espinoza obrantes a fs. 394 y
359 de las actuaciones principales respectivamente. En particular, puso de
manifiesto la imposibilidad de que el mismo individuo fuera detenido por dos
preventores prácticamente al mismo tiempo.
Una lectura detallada de las actuaciones y de las actas
labradas por la prevención permite dar respuesta al interrogante introducido por
el abogado. Sucede que la defensa opone las versiones obrantes en el acta de fs.
359 a las del acta de fs. 394, que sustancialmente se refieren a acontecimientos
disímiles y, por tanto, con justificación no resultan idénticas en sus referencias.
Para dar cuenta de esta afirmación se realizará un análisis pormenorizado de las
actas labradas por los preventores con relación a las circunstancias apuntadas, así
como, de las que, en especial, circundaron la detención de Pagoto.
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En este sentido, en primer término, debe hacerse alusión al


acta obrante a fs. 243 de las actuaciones principales labrada por el Inspector
Banaclocha, que si bien fue omitida por la defensa al denunciar la contradicción,
su contenido ayuda a esclarecer la confusión. El Inspector Banaclocha a fs. 243
refirió que con fecha 14 de octubre de 2009 a las 17.30 hs. aproximadamente
observó “cuando una persona del sexo masculino vestido con remeras manga
larga color verde claro ingresó al comercio en cuestión, dejándose constancia
de que en esta oportunidad la puerta de rejas se encontraba abierta, retirándose
a los pocos instantes hacia la intersección de Agüero y Sarmiento al mismo
tiempo que miraba insistentemente algún tipo de elemento que llevaba en su
mano”. El preventor hace saber que “todo lo narrado además de ser filmado,
también fue observado por el Sargento Sergio Enrique Espinoza y el Cabo 1ero.
Aníbal romero quienes se dirigieron tras el masculino, notando que se retiraba
por la calle Sarmiento caminando quien al llegar al nro. 3545 … comenzó a
abrir insistentemente el elemento que llevaba”. Finalmente refiere que: “atento
a ello se procedió a detener la marcha del mismo … solicitándose la presencia
de dos testigos de actuación, ante quienes se requisó al masculino a quien se le
retiró del interior del bolsillo monedero derecho del pantalón que vestía un (01)
envoltorio confeccionado en nylon de color verde claro … conteniendo en su
interior una sustancia en polvo de color blancuzca similar al clorohidrato de
cocaína…a quien se identificó como Pagoto Domingo Juan, DNI Nro.
14.680.078, de nacionalidad argentina, casado, taxista …” .
Por su parte, la defensa hizo alusión al acta de fs. 359 de las
actuaciones principales, labrada por el preventor Sergio Enrique Espinoza (en el
marco de la causa 14.072/09 iniciada como consecuencia de la detención de
Pagoto). Allí, el preventor indica las mismas circunstancias de modo, tiempo y
lugar que las referidas por Banaclocha (en el acta de fs. 243, ya mencionada),
pero limitadas exclusivamente a la detención de Pagoto. Así, refiere que con
fecha 14 de octubre de 2009 “siendo la hora 17.30 aproximadamente observo
cuando una persona del sexo masculino, vestida con remera de color verde
mangas larga y pantalón de jeans, se desplazaba caminando por la intersección
de las calles Agüero y Sarmiento, al mismo tiempo que miraba insistentemente
algún tipo de elemento que llevaba en su mano. El sujeto tomó la calle
Sarmiento hacia la calle Gallo, continuando con su marcha hasta llegar frente
al número 3545 en donde … comenzó a intentar abrir el elemento de color claro
que poseía en sus manos. Atento a ello procedió a detener la marcha del
causante … quien se identificó como Pagoto Domingo Juan, DNI 14.680.078, de
nacionalidad argentina, de 48 años, casado taxista …” y a quien refirió
secuestrarle “del interior del bolsillo monedero derecho del pantalón que vestía
un (01) envoltorio confeccionado en nylon de color verde claro … conteniendo
en su interior una sustancia en polvo de color blancuzca similar al clorohidrato
de cocaína”. El contenido de este documento fue contrastado por la defensa con
el que surge del acta labrada por el preventor Banaclocha agregada a fs. 394 de
las actuaciones principales, y que como se indicó supra y se dará cuenta a
continuación, se refiere a circunstancias de modo tiempo y lugar diferentes de las
indicadas por el preventor Espinoza.
A fs. 394 de las actuaciones principales obra la segunda de las
actas cuestionadas por la defensa. Allí, el Inspector Banaclocha con fecha 11 de
noviembre de 2009 informó que “en el día de ayer [10 de noviembre de 2009] se
constituyó nuevamente en la calle Agüero al 300 … en las cercanías del local
rubro Restaurant … Las tres niñas … en donde se logró capturar la entrada y
salida del comercio del ciudadano Pagoto Domingo Juan, DNI 14.680.078, de
nacionalidad argentina, de 48 años, taxista … quien fuera filmado y detenido
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como comprador el día 14/10/09 horas 17.15 … dejándose constancia de que


en esta oportunidad el causante se estacionó con su rodado taxi frente al
comercio …” –el resaltado no pertenece al original-.
De modo que, de acuerdo a lo señalado, no existieron dos
detenciones –como se preguntó la defensa- sino que la detención de Pagoto fue
una sola y la llevó a cabo el preventor Espinoza, tal y como dan cuenta las actas
citadas. Tampoco es posible advertir una contradicción en las circunstancias de
modo, tiempo y lugar correspondientes al ingreso y egreso de Pagoto del
restaurant, ya que las actas opuestas (fs. 359 y fs. 394) se refieren a lo observado
por los preventores en diferentes días. Además, debe señalarse que las
referencias de las fuerzas de seguridad superan exitosamente su contraste con las
impresiones fílmicas obtenidas en cada una de las tareas referenciadas (ver, en
tal sentido, filmaciones registrada en los DVDs agregados a fs. 246 (nro. II) y
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fs. 395 de las actuaciones principales).


Pese a esta conclusión, se cumplirá con la extracción de
testimonios habida cuenta de la denuncia realizada por el abogado en la
audiencia ante este Tribunal.
En segundo lugar, la defensa cuestionó las pruebas aportadas
tras las detenciones de diversos individuos en posesión de sustancias
estupefacientes en las inmediaciones del local investigado. Especialmente,
señaló que los individuos no tendrían vinculación con el restaurant “Las tres
marías”, sino que simplemente habrían sido observados en sus inmediaciones.
En particular, la defensa hizo referencia a las causas “Treibas”
(c. 8.380/09 del registro del Juzgado Federal 12, Secretaría 24, ver fs. 267 de las
actuaciones principales) y “Larluz” (c. 13.466/09 del registro del Juzgado
Federal 8, Secretaría 16, v. fs. 317 de las actuaciones principales).
De acuerdo con las declaraciones de los preventores que
llevaron a cabo las detenciones de los nombrados Treibas y Larluz, con
anterioridad a sus respectivas aprehensiones, se detectó que los individuos
habían ingresado al restaurant “Las tres niñas”, tal y como dan cuenta de ello las
actas labradas por los preventores Masague (fs. 267 de las actuaciones
principales) y Espinoza (fs. 317 de las actuaciones principales). En el primero de
los casos, se observó a Treibas realizando en el interior del restaurant un
intercambio de elementos con uno de sus empleados. En el segundo, se observó
ingresar a Larluz al restaurant y luego, a la salida, tomar contacto con otro
individuo al que le entregó un elemento de pequeñas dimensiones. En ambos
casos, las requisas sobre los prevenidos tuvieron como resultado el hallazgo de
pequeños envoltorios conteniendo cocaína (v. informes periciales de fs.273 y
708 de las actuaciones principales e impresión fílmica registrada en el DVD
agregado a fs. 299). Por lo tanto, las circunstancias expuestas permiten rechazar
el argumento de la defensa, basado en la falta de conexión entre los individuos
detenidos y el restaurant investigado. Por el contrario, a ello se le suma la
detención de Pagoto a quien, como fuera referido supra, también se le
secuestraron sustancias estupefacientes tras ingresar al local investigado (ver
impresiones fílmicas del DVD agregado a fs. 246 de las actuaciones principales).
La defensa, por otra parte, cuestionó la identificación de
Chuica Alvarado. Por un lado, indicó que las referencias a él como el sujeto de
pelo largo no tenían asidero en la realidad, puesto que el individuo usaba el pelo
corto. Por otra parte, en presencia del sujeto, durante la audiencia celebrada en
los términos del artículo 454 del CPPN señaló que la identificación de Alvarado
como el sujeto de “tez trigueña” no se correspondía con sus características
físicas. Además, la defensa cuestionó el reconocimiento realizado en sede
judicial por el preventor Banaclocha como consecuencia de la fotografía que se
le exhibiera (fs. 398 de las actuaciones principales).
En cuanto a la identificación de Alvarado efectuada durante el
transcurso de las tareas de prospección, los preventores coincidieron en que se
trataba del sujeto robusto y con cabello largo. Estas indicaciones se corresponden
con las características físicas del imputado Alvarado, por lo que, dichas
observaciones no se encuentran en tela de juicio (fs. 50, 52, 93 y 164 de las
actuaciones principales). Además, las impresiones fílmicas obtenidas concuerdan
con dichas versiones y, en efecto, dan cuenta de la identidad de Alvarado y su
presencia en el restaurant. A ello debe sumarse que los preventores comprobaron
–como resultado de las tareas de seguimiento- que aquél sujeto caracterizado por
ser robusto y de cabellos largos tendría domicilio en el hotel denominado “Las
Marías” ubicado en la calle Pavón 2990 (fs. 286 de las actuaciones principales),
el que resulta coincidente con el domicilio de residencia aportado por el
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nombrado Alvarado.
En relación con la identificación en sede judicial realizada por
el inspector Banaclocha debe atenderse al agravio de la defensa.
En este sentido, al observar la declaración de fs. 398 de las
actuaciones principales, se desprende que el preventor procedió al
reconocimiento de Alvarado, tras que le fuera mostrada sólo una fotografía (la
fotografía obrante a fs. 287 de las actuaciones principales) y se le haya requerido
que dijera si lo reconocía como el masculino de contextura robusta gruesa, de
cabellos largos oscuros. Bajo tales circunstancias el reconocimiento practicado
no puede tenerse como válidamente efectuado y contraviene los preceptos del
Código Procesal Penal de la Nación que establece que el reconocimiento de un
individuo debe practicarse poniendo a la vista de quien haya de verificar, la
fotografía de la persona que deba ser identificada junto a la de otras dos o más
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personas (v. art. 274 del CPPN). En este sentido, la finalidad del reconocimiento
no es sugerir una respuesta, por el contrario, lo que la ley exige es que el testigo,
mediante el procedimiento psíquico basado en la percepción y en la memoria,
por una operación lógica deduzca lo que no puede saber a través de lo que ve
(Daray, R y Navarro, G., Código Procesal Penal de la Nación, Ed. Hammurabi,
Bs. As., p.664). Por lo tanto, el reconocimiento practicado en autos al soslayar
los requisitos formales prescriptos no puede ser valorado en contra del imputado
para concluir en una decisión judicial que lo perjudique (cfr. Maier, J., Derecho
Procesal Penal, T. I, Ed. Del puerto, Bs. As., 1999, p. 700) y debe ser anulado
(cfr. arts. 174, 166 y ccdtes. Del CPPN).
Ahora bien, analizados los agravios de la defensa no cabe sino
concluir que el temperamento del magistrado, de acuerdo con las constancias de
la causa, resulta acertado.
Así, en lo que respecta a la situación procesal de Veliz
Chuica y de Siesquen Samillán los elementos valorados resultan apropiados para
afirmar provisionalmente la vinculación de los imputados con los hechos
investigados. En este sentido, debe mencionarse que se acreditó que los
nombrados se desempeñaban laboralmente en el restaurant (encargado en el caso
del primero y mesero en el caso del segundo) y que tenían como residencia el
domicilio de la calle Sarmiento allanado, donde se secuestraron sustancias
estupefacientes y otros elementos afines con su distribución y fraccionamiento.
Además, los resultados de las tareas de prospección dieron cuenta de las
frecuentes visitas de individuos por un breve lapso de tiempo en el interior del
local –oportunidad en la que intercambiaron pequeños elementos con los
imputados-, las que resultan incompatibles con el consumo propio de los clientes
de un restaurant. Estas circunstancias fueron corroboradas por las impresiones
fílmicas obtenidas, así como por las detenciones practicadas en las
inmediaciones del local.
En el caso de Alvarado, la nulidad de su reconocimiento en
sede judicial no alcanza a echar por tierra su identificación ni el resto de pruebas
de cargo en su contra. Ello se debe a que el reconocimiento efectuado por el
preventor Banaclocha constituye un elemento probatorio independiente y
estanco, por lo que su nulidad no acarrea la de otras pruebas obtenidas por vías
disímiles, tales como, las tareas de prospección y las impresiones fílmicas
agregadas al legajo (Fallos: 308:733).
En este sentido, es posible confirmar la intervención de
Alvarado en la maniobra investigada, a partir de las versiones de los preventores
y de los videos producidos, en donde aparece el nombrado y se vislumbra la
concurrencia al local de varios individuos que permanecen allí por un breve
lapso de tiempo (v. impresiones fílmicas del DVD agregado a fs. 395 de las
actuaciones principales). Por otra parte, a los elementos de cargo señalados
respecto de sus consortes de causa, debe sumarse que se constató que Alvarado
se desempeñaba como cocinero y que dentro del local la ubicación de la cocina
se encontraba próxima a un mostrador donde durante el allanamiento fue
secuestrada parte del material estupefaciente y elementos relacionados con su
fraccionamiento (en particular, se secuestró cocaína sobre la cocina, debajo de un
ladrillo refractario en la cocina, de la heladera, debajo del mostrador y elementos
relacionados con su fraccionamiento en una riñonera sobre la barra del local, ver
acta de fs. 412 de las actuaciones principales).
En virtud de lo expuesto, la decisión del magistrado en cuanto
tiene por acreditado prima facie la tenencia del material estupefaciente con fines
de comercialización, así como la intervención en aquella actividad de tres
personas, resulta acertada.
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Por último, en la audiencia celebrada en los términos del


artículo 454 del CPPN, el abogado llamó la atención sobre la arbitrariedad de
que en la investigación fueran seleccionados sus tres asistidos de entre las demás
personas que también se desempeñaban en el local, entre ellos, su dueña,
respecto de quien se habría dispuesto el archivo de la investigación. El
señalamiento advierte sobre la posibilidad de que otros sujetos hayan participado
de la actividad ilícita comprobada en el comercio, mas no resta responsabilidad a
sus asistidos. Lo correcto es avanzar sobre aquella posibilidad, indicando desde
ya la improcedencia de esa suerte de sobreseimiento provisional no tolerado por
nuestro ordenamiento actual y que obliga al magistrado actuante a ponerle
remedio inmediatamente.
V. Prisión preventiva
En cuanto a este punto, aunque el letrado en el recurso de
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apelación refirió que impugnaría el auto de procesamiento y prisión preventiva


que afectó a sus defendidos, respecto a la medida cautelar no ha motivado su
agravio (art. 438 del CPPN). Sin perjuicio de ello, con posterioridad al auto
impugnado ha solicitado sus respectivas excarcelaciones, las que se encuentran
tramitando por vía incidental, de manera que, en lo que a ello respecta, será
analizado en el incidente correspondiente.
En virtud de lo expuesto el Tribunal RESUELVE:
I. ENCOMENDAR al juez a quo la extracción de
testimonios de las presentes actuaciones como consecuencia de la denuncia de
falso testimonio formulada por el Dr. Madariaga en el informe oral, para su
envío al sorteo de estilo.
II. DECLARAR la nulidad del reconocimiento fotográfico
efectuado a fs. 398 de las actuaciones principales (arts. 274 y 166 y cctes. del
CPPN).
III. CONFIRMAR el punto dispositivo V de la resolución
de fs.1/14, en cuanto dispone el PROCESAMIENTO de Ronald Veliz Chuica,
por considerarlo prima facie autor penalmente responsable del delito previsto y
reprimido por el artículo 5º inciso “c” de la ley 23.737, conducta agravada en
virtud de lo dispuesto por el inciso “c” del artículo 11 de la misma normativa.
IV. CONFIRMAR el punto dispositivo III de la resolución
de fs.1/14, en cuanto dispone el PROCESAMIENTO de Elvis Rene Siesquen
Samillan, por considerarlo prima facie autor penalmente responsable del delito
previsto y reprimido por el artículo 5º inciso “c” de la ley 23.737, conducta
agravada en virtud de lo dispuesto por el inciso “c” del artículo 11 de la misma
normativa
V. CONFIRMAR el punto dispositivo I de la resolución de
fs.1/14, en cuanto dispone el PROCESAMIENTO de Errol James Chehin
Alvarado, por considerarlo prima facie autor penalmente responsable del delito
previsto y reprimido por el artículo 5º inciso “c” de la ley 23.737, conducta
agravada en virtud de lo dispuesto por el inciso “c” del artículo 11 de la misma
normativa.
Regístrese, hágase saber a la Fiscalía de Cámara y devuélvase
a primera instancia a fin de que se practiquen las notificaciones de rigor.
Sirva la presente de muy atenta nota de envío.

FDO: Dr. Jorge L. Ballestero - Dr. Eduardo Freiler . Ante mí.


Dr. Sebastián Casanello