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¿QUÉ ES LA CIENCIA POSNORMAL?

Resumen del documento de Silvio Funtowicz y Ravetz Jerome R (2002) “Problemas ambientales, ciencia post-normal y comunidades de evaluadores extendidas”, En: Ciencia, tecnología y sociedad, M. I.

CIENCIA, POLÍTICA E INCERTIDUMBRE

La incertidumbre se refiere a la falta de certidumbre, conocimientos o evidencias respecto a un problema, en este caso, científico. Ella impide la toma de decisiones fundada en datos, en probabilidades o en “pálpitos”.

La sociedad moderna está enfrentada a problemas de una gran complejidad, a una escala nunca antes alcanzada. Dichos problemas se caracterizan por la imposibilidad de ser resueltos a partir del conocimiento existente, debido a que se trata de situaciones para las cuales la ciencia normal (en el sentido de Kuhn, 1971) aun no tiene respuestas; incluso en algunos casos se puede decir que ni siquiera existe la certeza de que se trate de verdaderos problemas.

Este es el tipo de cuestiones que convocan, desde el discurso, a la investigación interdisciplinaria. Sin embargo, generalmente, en los proyectos concretos encarados a partir de dicho postulado no ha podido superarse la práctica de superponer trabajos disciplinarios, enhebrados por la prosa de uno sólo de los investigadores, que generalmente es el director del equipo.

Hace más compleja la situación el hecho de tratarse de problemas cuya solución resulta perentoria, por lo cual los políticos incrementan aun más sus reclamos a los técnicos en relación a la falta de sincronía temporal para la obtención de resultados y a los tiempos que disponen para la resolución política de los problemas sociales.

Frente a esta situación, Silvio Funtowicz y Jerry Ravetz[2] consideran que nos encontramos en un momento de cambio, en el cual la llamada "ciencia normal" está siendo superada, dando lugar a la emergencia de una nueva ciencia: la “ciencia posnormal”. En su aporte sobre esta cuestión señalan que la ciencia normal comprende la ciencia aplicada (que incluye la ciencia básica) y la consultoría profesional.

Se considera que los problemas comúnmente resueltos por la “ciencia aplicada” están referidos a enigmas que, se supone, tienen respuesta. Las incertidumbres[3] están colocadas en un nivel técnico y son manejadas por rutinas y procedimientos standard que permiten mantener el grado de confiabilidad en los resultados. Dichas técnicas incluyen herramientas estadísticas y procesamiento de datos. El problema concierne a

situaciones repetibles. Se opera sobre sistemas naturales aislados y controlados, con rutinas cuyos resultados equivalen a predicciones.

Lo que se pone en juego al resolver estos interrogantes es pequeño y simple: se asignan recursos para un ejercicio de investigación cuyos resultados cumplen una función externa. El producto obtenido se aplicará en un emprendimiento que está fuera del interés del investigador. La calidad de ese producto está asegurada por la comunidad de pares del investigador. En esta validación, el referato de artículos en publicaciones disciplinarias juega un papel central.

Hasta la actualidad, la ciencia aplicada ha sido aceptada como una estrategia de resolución genuina de problemas. Se supone que los resultados científicos son dominantes en procesos precisos y, por lo tanto, los expertos científicos aparecen como autoridades principales.

La consultoría profesional es una práctica científica que incluye a la ciencia aplicada, pero concierne a problemas que requieren formalizaciones diferentes para su resolución. Aquí, la incertidumbre ya no puede ser manejada por rutinas técnicas y se requieren juicios personales que dependen de destrezas a alto nivel. La incertidumbre aparece en el nivel metodológico.

En la consultoría profesional se pone en juego y se arriesga más que en el caso anterior: la tarea profesional se realiza para un cliente cuyos intereses deben ser servidos. Ya no se trata de una meta clara perfectamente definida. Aparece entonces una tensión entre el rol y las nuevas demandas de lo que se pone en juego; por ejemplo, sistemas naturales y seres humanos que se ven afectados por los problemas de riesgo ambiental. Entonces, los costos del error pueden ser grandes e incluso poner en peligro la continuidad de una carrera profesional. También opera con restricciones de tiempo y de recursos, con problemas definidos por intereses externos, y sus productos tampoco caen en el dominio del "conocimiento público". No deja de incluir rutinas técnicas estandarizadas, pero exige creatividad, captar situaciones nuevas e inesperadas, y asumir la responsabilidad por sus resultados.

Por otra parte, las tareas profesionales conciernen a situaciones únicas, a pesar de lo semejantes que sean respecto a otras. De esta manera, el elemento personal se vuelve importante y resulta legítimo solicitar una segunda opinión. Los juicios de expertos aparecen en este nivel como sustitutos de los datos experimentales o de campo y el problema de la calidad se circunscribe a asegurar la calidad de los propios expertos.

La ciencia posnormal aborda problemas en donde los hechos son inciertos, hay conflicto de valores, lo que se está poniendo en juego es muy importante y, por lo tanto, las decisiones a tomar son urgentes. La ciencia aplicada y la consultoría profesional participan en este proceso, pero no pueden dominarlo. La ciencia posnormal aparece cuando las incertidumbres y lo que se pone en juego refleja propósitos en conflicto. La incertidumbre adquiere tal magnitud que ronda la ignorancia. Por lo tanto, adquiere peso el consenso público y la participación de

todos los que están asumiendo los riesgos. Es un tipo de ciencia que se encuentra en construcción y, por esta razón, aún no es posible designarla por una nueva característica sino con referencia a la anterior, considerada ciencia normal.

CIENCIA POS NORMAL Y PRÁCTICA CIENTÍFICA Por propia experiencia en ambos abordajes, en cualquier proyecto de investigación que encare problemas complejos del tipo de los señalados en la órbita de la ciencia posnormal se encuentra un obstáculo adicional al problema planteado: la falta de caminos que permitan realizar un ensamble interdisciplinario de conocimientos como construcción colectiva real.

En el intento de practicar la interdisciplinariedad se manifiestan más evidentemente las diferencias teórico-metodológicas entre ciencias sociales y ciencias naturales, diferencias que potencian las “paranoias” ya presentes en los propios campos disciplinarios.

Los resultado que surgen entre esta polaridad -planteos interdisciplinarios en el discurso/ imposibilidad de materializar la ínter disciplina en la práctica-, frustran (por miedo a perder legitimidad científica) experiencias que superen dicha polaridad.

Un punto crítico a atacar con miras a revertir esta situación está en el diseño de la gestión del proyecto. En el caso de la ciencia aplicada este diseño queda en manos del director del laboratorio o del profesor titular; en el caso de la consultoría profesional se restringe a los aspectos del contrato entre las partes. Los proyectos de investigación que apunten a resolver problemas complejos plantean una oportunidad única y un desafío: diseñar la gestión incorporando el marco conceptual de la ciencia posnormal, y realizar una aplicación de metodologías de análisis e integración de problemas complejos. Este ejercicio podrá considerar tanto la dirección jerárquica de la ciencia aplicada como la contratación de especialistas con términos de referencia acotados. Pero, además, deberá innovar desarrollando tipos de gestión que resuelvan la construcción de conocimientos en estas nuevas condiciones. Dichas innovaciones apuntarán, entre otras cosas, a resolver la cuestión de la interdisciplinariedad al interior del proyecto; y de la transferencia/ interacción con los actores sociales involucrados -particularmente los políticos y los sujetos de las medidas políticas-, hacia el exterior[5]. De hecho, si incorporamos una componente temporal a la gestión del proyecto, en donde la complejidad abordada es creciente, lo "interior" y lo "exterior" debería tender a desdibujarse.

Proyectos de esta naturaleza ayudarían a superar algunas limitaciones para el abordaje de lo complejo, en particular la fragmentación que es marca característica de las estructuras actuales tanto de gestión pública como de investigación académica.

Un punto de partida fundamental es que la construcción de conocimientos en términos tradicionales -esto es, como ciencia aplicada y consultoría profesional- no sólo no es reemplazada por la interdisciplinariedad sino que constituye su base fundamental: no se pueden establecer relaciones entre disciplinas, si estas no existen y tienen buena calidad. Pero estas experiencias no pueden iniciarse sin que exista la voluntad política -no en un sentido partidario, sino en el de "manejo del poder" y por lo tanto, de la toma de decisiones- en llevar a cabo la experiencia bajo reglas de juego metodológicas acordadas (Poggiese, 1994). Al mismo tiempo, reconocer la existencia de incertidumbre en la constitución de estos problemas complejos resulta un punto clave de articulación entre conocimiento cierto, búsqueda de nuevas perspectivas, resolución de problemas sociales y participación de actores, permitiendo que el derecho a la información de los ciudadanos se enriquezca y amplíe hacia el derecho a la participación en la toma de decisiones que le atañen.

A continuación se transcribe párrafos del trabajo de Silvio Funtowicks sobre este tema:

- La incertidumbre es un concepto multidimensional que incluye dimensiones cuantitativas (técnica: inexactitud) y cualitativas (metodológica: falta de confiabilidad); epistemológica: ignorancia; y social: fortaleza social limitada). Ella puede manifestarse en diferentes situaciones (contexto, elección del indicador, estructura del modelo, parámetros y datos).

- En problemas caracterizados por incertidumbres de sistemas elevados, vacíos en el conocimiento y apuestas de decisión altas, las dimensiones cualitativas de la incertidumbre pueden muy bien dominar las dimensiones cuantitativas.

- Todos los modelos usados en evaluación ambiental están cargados de suposiciones; muchas de ellas relativas a valores, que en gran medida permanecen ocultas a los usuarios de los resultados de esos modelos. Esta es una necesidad urgente: extender los pares para la revisión de las suposiciones de los modelos y de los instrumentos de diagnóstico, lo que permitiría una apreciación crítica de las bases del conocimiento y sus presupuestos, y que promovería una conciencia crítica propia por parte de aquellos que producen, usan y son afectados por conocimientos políticamente relevantes de sus compromisos con dicho conocimiento.

- La mayoría de las actuales metodologías y prácticas relativas a la incertidumbre se focalizan solamente en incertidumbre cuantitativa en parámetros de modelos y datos de entrada. Métodos dirigidos a las dimensiones cualitativas de la incertidumbre están ausentes o en estadios tempranos de desarrollo. La incertidumbre de los modelos en estructura, supuestos y contexto es, en gran medida, ignorada.

En la actualidad, es ampliamente reconocido tanto por científicos como por decisores políticos que el manejo de la incertidumbre es esencial. Pero es poco apreciado el hecho de que hay muchas dimensiones diferentes de incertidumbre, y que hay una carencia de comprensión acerca de sus diferentes características e importancia relativa. Existen métodos desarrollados dirigidos a las dimensiones cuantitativas de la incertidumbre, pero herramientas para una evaluación sistemática de las dimensiones cualitativas, y para la identificación y revisión de postulados críticos y valores involucrados, se encuentran en una etapa temprana de desarrollo”.

Considerar este diagnóstico y afrontar acciones para su resolución es todo un desafío que deberemos afrontar.

FUENTES DE REFERENCIA

Funtowicz, S. y J.Ravetz Epistemología política, ciencia con la gente. Buenos Aires, CEAL, 1993. Serie Fundamentos de las Ciencias del Hombre nro.107.

Funtowicz, Silvio y Jerome R. Ravetz (1997) “Problemas ambientales, ciencia post-normal y comunidades de evaluadores extendidas”, En: Ciencia, tecnología y sociedad, M. I. Gonzalez Garcia, J. A. López Cerezo y J. L. Lujan -eds.-. Ariel, Barcelona, 151-161.

Funtowicz, S. y J.R. Ravetz (2000) La Ciencia posnormal, Barcelona, Icaria Kuhn, T.S. (1971) La estructura de las revoluciones científicas. México, FCE. Serie Breviarios.

Funtowicz, S. y C.E.Natenzon (en prensa) “Ciencia, gobierno y participación ciudadana. Aportes para la construcción de una Ciencia Pos Normal”. En: La democratización de la ciencia y la tecnología. José Antonio López Cerezo, editor., San Sebastián, Erein. Colección: Ciencia, tecnología, sociedad, cultura.

López Cerezo, J y J. L. Lujan (2000) Ciencia y política del riesgo Alianza Editorial, Madrid.

Poggiese, H. Metodología FLACSO de Planificación-Gestión (planificación participativa y gestión asociada). Serie Documentos e Informes de Investigación Nº 163. Buenos Aires, FLACSO, 1994.