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“Reencuentros, pasión y despedidas”

Autora: The Sorceress

Después de un día de trabajo estropeado por un arranque de celos…

D: ¿¡Bueno vas a dejar que te cuente!?---cuestiona una joven rubia--- F: ¡Si, si voy a dejarte! Pero primero dime ¿Por qué estabas con ese tipo?, ¿Uhm? ¡Dime! D: ¡Momento!---pone su mirada de batalla--- ¡Esteban no es un tipo cualquiera! ¡Es mi editor!---

grita---

F: ¡Ah si! ¡¿Y por eso puedes verlo a solas y sin avisarme?! D: ¡Fernando, no seas estúpido! ¡Esta discusión no tiene sentido! ¿Y sabes que? No voy a seguirla, piensa de mi lo que quieras, porque ya no me importa, hasta aquí llegamos, se terminó, ¡vete!---

dice esto ultimo haciendo un ademán y señalando a la puerta ---

F: ¡Claro! ¡Que fácil, te encuentro con tu amante y solo dices vete! D: Bien, si no te vas tu lo haré yo, saldré y cuando vuelva espero que ya no estés aquí---ella finge

tranquilidad y el hombre se arrepiente---

F: ¡Espera! Diana perdóname, soy una bestia pero es que te amo con locura D: ¿Qué? Eres un idiota, ¿Después de todo lo que dijiste crees que es muy fácil disculparte? ¿Sabes

que? ¡Vete!---señala la puerta---

F: Diana, por favor

D: Por favor nada, ¡Lárgate!---vuelve a mostrarle la salida---

El tipo sale de la casa y la rubia toma las llaves de su jeep y sale detrás de él para dirigirse a la plaza comercial, al llegar rápidamente se estaciona y se dirige a comprar un café americano con tres de azúcar, se sienta en una banca vacía a degustar su estimulante, ésta se encuentra frente a un aparador en el que se aprecian varios vestidos del tipo sensual y recuerda que ella no tiene ni uno parecido, así que después de terminar su infusión anti stress se adentra en la tienda y comienza a observar cada estante dentro de él, finalmente halla un vestido de su agrado, lo admira sin saber que hacer cuando una empleada se acerca para ayudarle:

Em: ¿Busca alguna talla?---amablemente pregunta---

D: Oh no, gracias, ya encontré uno a mi medida, pero pensaba en un par de zapatos que le

quedaran---responde de igual manera---

Em: Entonces venga de este lado conmigo---le dice mientras la conduce al departamento de

calzado---

Mientras la joven empleada le muestra una serie de zapatos Diana se dedica a atenderla a la vez que un par de ojos celestes la observan atentamente desde una antesala cercana a los vestidores, por fin Diana ha escogido dos pares de zapatos no sabe por cual decidirse así que por ello resuelve probarse el vestido con ambos pares de zapatos para así saber que par escoger… Em: Esa es una buena idea Señorita, vaya al vestidor, colóquese el vestido y yo la espero aquí con los zapatos Diana estaba a punto de aceptar cuando voltea hacia los vestidores y se da cuenta de la gran fila de mujeres que impacientes esperaban para poder medirse un vestido, se arrepiente de su idea y angustiada se vuelve a la empleada quien sin recato ríe por el gesto de la rubia, Diana formula un nuevo plan, ha decidido medirse el dichoso vestido detrás de un pequeño estante cercano a ella, la empleada vuelve reírse por la idea pero Diana sin dudas la lleva a cabo, así que se despoja de sus viejos jeans, su playera multicolor estilo hippie y sus tenis nike, mientras tanto los mismos ojos celestes de hace un rato siguen observándola a detalle, la rubia ya se ha colocado el vestido y hará lo mismo con el primer par de zapatos, ha terminado y detenidamente se observa en el espejo frente a ella, frunce el ceño como que no le gusta lo que ve, así que va por el otro par, se los coloca y ¡Voila!, son perfectos, se pavonea frente al espejo, pero aun a sabiendas de que son los zapatos ideales su inseguridad le juega una mala pasada D: ¿Qué dices? ¿Cuáles se ven mejor?---dirigiéndose a la empleada--- Em: ¿Uhm? No sé, creo que los primeros D: ¿Los primeros? ¿Qué piensas de los segundos? ¿Eh? Las jóvenes platican sobre los zapatos mientras que la dueña de aquellos ojos azules se les acerca, se detiene hasta estar detrás de Diana y…

E: Disculpa---Diana voltea--- no pude evitar ver que no sabes que par de zapatos escoger, y creo que deberías llevarte el segundo par que te probaste, se ven mas elegantes, van mas de acuerdo al vestido, afinan tu figura y hacen lucir mejor tus piernas---dice lo ultimo con una sonrisa de medio

lado que hace a Diana sonrojarse---

Pese al desconcierto…

D: Ves te dije que los segundos---le dice a la empleada que se encuentra aun más desconcertada que ella---

Em: Si, claro E: Bueno, con permiso, me alegra haberte ayudado, rubia---dice lo último con un toque de burla y

dándose la vuelta---

D: Un momento---la detiene--- solo hay un tonto ser sobre la tierra que me llama así y eso no

ocurre desde que cumplí 11 años---ambas sonríen y la empleada no entiende nada---eso quiere

decir que tu eres ese tonto ser y eso te convierte en Liz, Liz “cabeza hueca” Montero E: Me alegra saber que aun me recuerdas Vuelven a sonreír y se abrazan a manera de saludo D: Es un gusto encontrarte aquí, hace ya un buen rato que no te veía, ¿Qué es de tu vida? E: Mi vida no es gran cosa y para mi también es una alegría verte D: ¿Y que es de Irene, y de Elíseo? E: Precisamente estoy esperándolos, mamá está en los vestidores y Elíseo en la tienda de deportes D: Genial, me dará gusto verlos de nuevo Finalmente la empleada se ha aburrido y… Em: Disculpe Srita., que hará con los zapatos D: Perdón, lo había olvidado, me llevaré los segundos y el vestido también Em: ¿Cómo será su pago? D: En efectivo

Em: Pase a esta caja por favor---camina y detrás de ella Diana---

D: ¿Me acompañas? Así seguimos platicando---Liz acepta y camina a su lado---, oye, hace algunos meses te vi por TV. en una competencia de equitación E: ¿Si?, pues ya no me dedico a eso, lo dejé---responde con halo de tristeza--- D: ¡Que mal! Eras muy buena E: Gracias, ¿Y tu a que te dedicas?

D: Escribo---comenta apenada---

E: ¿En serio?---la rubia asiente--- ¿Y que escribes? D: Novelas E: ¿De amor? D: De todo tipo, pero esas son mi fuerte---sonríe y le guiña un ojo--- E: Genial Diana ha hecho su pago y Liz se ha quedado sin palabras, estaba a punto de despedirse cuando… I: Aquí estás, creí que me esperarías fuera de los vestidores E: Ma’ te esperaba pero me aburrí, y además mira lo que me encontré---se hace a un lado para

que se vea Diana---

I: ¡Diana, que gusto verte!---la abraza--- D: Gracias, igualmente E: Bueno ¿Y que hiciste con el vestido? I: No lo llevaré, no me gusta como me queda E: Madre, ¿Hiciste una fila de 30 minutos para que resultara que el vestido no te gustó?---Diana

solo sonríe mientras escucha---

I: Cariño, tenía que saber como se me veía el vestido E: Lo que digas, pero salgamos de aquí

I: ¿Vienes Diana?---la rubia asiente---

El trío de mujeres sale de la tienda y se quedan platicando de sus vidas mientras esperan a Elíseo, Liz ha empezado a desesperarse, el aire y las personas de ciudad le ocasionan molestia, en definitiva no se adapta a la urbe, es por ello que prefiere vivir en su hacienda “El Olimpo” a las

afueras de la ciudad, Diana aunque platica ávidamente con Irene le presta atención a la alta ojiazul y comienza a notar algo que es muy típico de ella, sus fastuosos ojos azules comienzan a tornarse grises y vacíos, la lejanía de su mirada es quizá tan grande como la de su pensamiento, es por eso que la amable ojiverde la trae de vuelta junto a ella y le toma la mano

D: ¿Liz? ¿Te sientes bien?---tomándole la mano a la vez que habla---

E: Perdón ¿Decías? D: ¿Qué si estás bien? E: Si, claro ¿Por qué no habría de estarlo? D: No lo sé, solo me diste esa impresión E: Estoy bien, no te preocupes, de todos modos nadie lo hace--- responde con aire de molestia y se

aparta del lado de la rubia para ir por Elíseo, su joven hermano--- I: Liz, por favor---la llama pero ésta no voltea---

D: Déjala, ya la conozco I: Disculpa Diana D: No te apenes, ella siempre ha sido de arranques, desde niña ¿Recuerdas? Liz camina sin voltear hasta llegar a la tienda donde se encuentra Elíseo, le busca y cuando finalmente lo encuentra… E: ¿Ya encontraste lo que buscabas?---agitada y aun molesta--- EL: ¿Qué demonios te pasa Elizabeth?---cuestiona enérgico--- E: Mira torpe ¿Te vas a ir con nosotras o que? Porque a mi ya me urge largarme EL: No se que te pasa pero no te dejaré arruinar mis compras en vísperas de mis esperadas vacaciones, y ¡Si, me voy con ustedes! E: Entonces apúrate Mientras los hermanos discuten y pagan la cuenta, Irene y Diana continúan platicando en espera de ellos… I: ¿Entonces por ahora no has escrito? D: No, te digo que no puedo, mi editor y yo coincidimos en pensar que es falta de inspiración, simplemente la perdí I: ¿Qué crees que te haga falta para reencontrarla? D: No sé, tal vez serenidad, espacios abiertos y un buen tiempo lejos de la ciudad y de Fernando I: Bueno, si crees que eso necesitas ¿Por qué no vienes a pasar unos días con nosotros a “El Olimpo”? D: ¿En serio? Sería fabuloso I: Pues solo dime que día quieres ir y vendré a buscarte D: Salir hoy mismo con ustedes sería perfecto I: Entonces dame tu dirección, ve a casa, arregla lo que vayas a llevar y espera que pasemos por ti D: Genial Como un visaje los hermanos llegan junto a ellas y en cuanto Elíseo ve a Diana se lanza sobre ella y fuertemente la abraza, sin pensarlo tanto le besa cerca de los labios causando un rostro de molestia y fastidio a Elizabeth… E: uhm, uhm---carraspea--- ¿Ya nos vamos? EL: Si amargosita, ya nos vamos

E: ¡Que bien estupidito!---responde con una sonrisa irónica---

Elíseo iba a contestar pero… I: Niños dejen de pelear que tenemos visitas---comenta riéndose pero muy en serio--- Ambos se quedan callados y Liz como de costumbre se adelanta para caminar a solas, Diana la observa e intenta ir tras ella pero Elíseo la detiene… EL: Leí un par de tus libros D: ¿En serio? ¿Y que te parecieron? EL: Bastante buenos, de hecho yo he utilizado un par de tus frases para conquistar algunas chicas

y me han funcionado---ambos ríen y la rubia le da un golpecillo al chico en el hombro---

D: No cambias ¿Eh?

EL: No puedo---sonriente---

I: ¿Si?, pues deja que lo sepan Sandra, Eugenia, Margarita y asociadas---en tono de broma--- Los tres se carcajean y caminan rápidamente detrás de Liz, llegan al estacionamiento y antes de subir cada uno a sus autos… I: ¿Entonces que harás Diana? D: Pues ya he dicho que sí, aquí está mi dirección---le da una tarjeta con su dirección--- ¿A que hora pasarán por mí? I: ¿Qué te parece dentro de 2 horas? D: Genial I: Bueno, entonces nos vemos dentro de un rato---se acerca y le besa la mejilla--- EL: Estupendo, verás que pasarás unos días maravillosos---la abraza y también le besa la mejilla--- D: ¿Y tú que dices Liz, podrás soportarme unos días?---cuestiona volteando hacia la ojiazul---

E: Supongo que si---fríamente responde--- ¿Nos vamos?---volteando hacia su madre y hermano---

Ni Irene ni Elíseo responden, solo terminan de despedir a Diana quien camina hasta subir a su auto

y partir rumbo a casa para hacerlo ellos también, se dirigen a la frontier negra y suben a ella sin

mencionar una sola palabra, Liz hace lo mismo, saca las llaves del bolsillo de su pantalón, lo inserta en la ranura adecuada y arranca rumbo a casa de su madre, al llegar:

E: Madre, te dejaré la camioneta y me iré en el corvette a la hacienda---seria--- I: Elizabeth sabes que estamos esperando a Diana para llevarla a la hacienda E: ¡No, no la estamos esperando, ustedes la están esperando porque ustedes la invitaron

¿Recuerdas?!---grita---

I: ¿Por qué eres así Elizabeth? ¿Por qué odias a la gente? ¿Por qué me odias?---pregunta con

lágrimas en los ojos---

E: Gracias a la gente perdí a alguien a quien amaba y dejé de hacer lo que me gustaba, en cuanto

a ti, ni siquiera te odio, no despiertas nada en mi madre.---la respuesta deja sin habla a Irene e

interviene Elíseo---

EL: ¡Basta! ¡Con un demonio! ¡Si quiere irse déjala!---dirigiéndose a Irene--- Después del altercado todos guardan silencio, Liz se retira y como dijo parte a la hacienda en el “vette”, Irene y Elíseo esperan a Diana y mientras lo hacen comentan:

EL: ¿Estás bien ma’? I: Si---intenta sonreír pero rompe en llanto---ya estoy acostumbrada a que me odie, siempre lo ha

hecho

EL: Sabes que no es así---le dice mientras la abraza---es solo que aun no está lista para seguir I: ¿Cuándo lo estará? Ya hace mucho tiempo que lo perdimos EL: Madre, aun no se da cuenta que ya sobrevivió sin él, deja que descubra que queda mucho por vivir y por dar I: Si ella fuero la mitad de dulce que tu sería maravillosa EL: Si, y si yo fuera la mitad de inteligente, valiente, audaz y fuerte que ella sería perfecto---sonríe-

--

I: Siempre diciendo babosadas---se ríe y limpia sus lágrimas---

EL: No es eso, es que la tolero mas, de cierto modo entiendo lo que hace, aunque te confieso que

a veces me desespera

Elíseo e Irene platican acerca del carácter de Elizabeth y así pasan la siguiente hora y cuarto hasta

que…

I: ¿Que hora es? EL: Las 6 PM, creo que es hora de ir por Diana I: ¿Crees que ya halla llegado tu hermana a la hacienda? EL: Es casi seguro que no tardo ni 25 minutos en llegar---sonríe--- I: Bueno, pues vamos por Diana El chico toma las llaves de la camioneta y cuando ya están en ella se retira a casa de Diana, al llegar toca el claxon y al instante sale Diana luciendo una linda sonrisa y un par de bien torneadas piernas que se aprecian a la perfección gracias a su diminuto short, Elíseo sin pensarlo baja para ayudarla con su equipaje, lo acomodan en el vehículo y suben para salir rumbo a “El Olimpo”,

durante el viaje platican trivialidades y hacen chistes que les provocan llorar de tanto reír, es a unos minutos de llegar a la hacienda que Diana hace la pregunta del millón:

D: ¡Hey! Ahora que me acuerdo ¿Dónde está Liz?---Irene y Elíseo y voltean a verse y callan como si no hubieran oído--

D: Ya veo, se molestó con ustedes por haberme invitado---se pone seria--- EL: ¡Para nada! Es que ya sabes lo fastidiosa que se pone y como se entercó en venirse en el corvette la dejamos I: Si, ya la conoces Finalmente llegan, y al entrar a la hacienda se encuentran de frente con el ruedo construido especialmente para el antiguo entrenamiento de Liz, y allí está ella montando a “hechicera” su yegua preferida y su pareja en múltiples torneos, juntas son explosivas, saltan cada valla sin titubear, salvajemente, sin aflojar, son veloces y fieras parecen una sola, es como si el animal escuchara cada pensamiento de la mujer y lo ejecutara a la perfección, juntas crean su momento y mantienen a cada uno de los observadores a la expectativa, sobre todo a la joven y rubia visitante quien la mira tan impetuosamente que la obliga a voltear y a acercársele para saludarla, la ojiazul lo hace y le regala un movimiento de mano y una mirada destellante y seductora que le ha salido bastante natural provocando un temblor en el estomago de la rubia, aun montando a “hechicera” da la vuelta y continua galopando, Elíseo e Irene la ignoran, suben de nuevo a la camioneta y van a estacionarla, Diana se queda apoyada en la cerca viendo la rutina de Liz y ésta vuelve a concentrarse, no descansa, después de varios minutos decide terminar con una última carrera de obstáculos y así lo hace, aprieta el paso, una valla tras otra, ambas, jinete y observadora sumergidas en la elegancia y la velocidad de los movimientos, ha pasado el ultimo obstáculo pero “hechicera” está desbocada, la ligereza de sus movimientos la llevara a chocarse contra la cerca, están próximas a hacerlo, pero en el ultimo segundo Liz le indica a la yegua saltar y ésta lo hace logrando así una impresionante rutina, la alta trigueña desmonta y ata a “hechicera” a la cerca, voltea hacia la rubia y se da con que ésta no ha dejado de observarla, ambas se sonríen involuntariamente y se aproximan la una a la otra, al estar a centímetros de separación:

D: Estupenda demostración E: Gracias, es una lástima que no la hayan visto los jueces mas inflexibles---hace un movimiento de

cabeza como indicando que habla de sus familiares---

D: ¿Por qué crees que no se quedaron? E: Porque ambos están molestos D: ¿Ah si? ¿Y porque lo están? E: Boberías D: ¿Tuyas?

E: Supongo---esto ultimo hace reír a Diana, verdaderamente Liz es buena evadiendo las preguntas-

--

D: ¿Por qué no intentas cambiar? E: No podría D: ¿Por qué? E: Soy como soy, y es imposible cambiar algo que ya eres por naturaleza D: ¿Sabes? Esa no es una buena respuesta, las orugas cambian para convertirse en mariposas, eso

es por naturaleza---el comentario causa risa a Liz quien comenta: ---

E: Un punto para la escritora, cero para la veterinaria

D: Gracias por el punto---sonríe y baja la mirada---

E: Bueno, es una plática genial pero voy para la casa, ya son cerca de las 7:30 ¿Vienes? D: Sip Ambas caminan lado a lado sin decir una palabra, del mismo modo siguen hasta llegar a casa, Liz abre la puerta y al entrar en la casa se encuentran a Elíseo sentado en el sillón leyendo unas notas laborales, quien al escuchar el ruido de la puerta en seguida voltea:

EL: ¿Ya te cansaste de montar?---dirigiéndose a Liz--- E: No, pero uno de los reflectores está roto y hasta mañana vendrán a componerlo EL: ¿Y tú como estás? Tardaste allá afuera---le dice a la rubia---

D: ¿Yo? Bien, tu hermana es una jinete estupenda

E: Gracias por el halago ---le responde a la vez que sonríe---

EL: Vaya, una admiradora mas de la “semidiosa” D: ¿Semidiosa? EL: Así la llamaban cuando competía E: ¿Sabes hermanito? Hablas como si estuvieras celoso EL: ¿Celoso yo? ¿Y de ti?---se carcajea--- E: Ríete todo lo que quieras pero la verdad es que pareces un competidor celoso de la campeona---

el comentario exaspera a Elíseo y…---

EL: Escúchame bien Elizabeth, lo que sucede es que tienes exceso de suerte y…---interrumpido--- D: ¡Hey! ¿Podrían dejar de pelear?

E y EL: Disculpa---dicen cabizbajos---

En eso estaban cuando Irene sale de la biblioteca… I: ¡Vaya!, Finalmente llegaron, ¿Quieren cenar? E: pues no sé, ¿Tú ya cenaste? I: No, cenaré ahora

E: Entonces cenaré contigo---el comentario causa admiración a Irene, sobre todo por la discusión de hace unas horas---

EL: Cuenten conmigo también D: Y conmigo I: Genial, tenemos casa llena---comenta sonriente--- Irene llama a Marga la cocinera y camarera de la casa para servir la cena, todos toman sus asientos y esperan a que Marga sirva, mientras tanto:

EL: Dime Diana ¿Ya te sientes inspirada? D: Un poco, sí. I: Entonces ¿Empezaras a escribir está noche?

D: Lo haré solo si mi musa me visita---comenta a la vez que voltea para ver de frente a la ojiazul--- E: ¿Musa has dicho?---cuestiona burlona---

D: ¿Sabes? Para le gente falta de creencias es difícil entender que hay una musa que nos inspira a

crear arte---Liz vuelve a reírse---

E: ¡Wow!, ya son 2 puntos para la escritora, cero para la veterinaria---comenta con su típica

sonrisa de medio lado---

Seguían platicando a la vez que Marga termina de servir, se disponen a cenar, cuando inesperadamente suena el teléfono, como resorte Elizabeth se levanta de su asiento y corre a contestar la llamada en el aparato situado en la sala, los demás se admiran por el interés y la presteza de Liz con respecto a la llamada, todos aparentemente cenan pero realmente prestan demasiada atención a la llamada… E: ¿Hola? ¡Que gusto escucharte!---felizmente emocionada---, ¿En serio? Yo también extraño todo eso---su sonrisa se desvanece--- ¡Claro, ven cuando quieras!, si, “poison” aun está conmigo, de

acuerdo, te espero…besos.---corta la llamada y vuelve a su asiento---

Ninguno en la mesa pregunta nada aunque todos piensan en la llamada misteriosa, Liz no comenta ni una palabra, como si nada toma su asiento y cena tranquilamente al contrario de Diana, quien lo ha hecho rápidamente, cuando ya todos finalizaron su cena platican un momento mas hasta que…

E: Bueno, yo me retiro, buenas noches---se levanta y camina hacia las escaleras que se dirigen a su habitación--- D: Que descanses---le dice casi en susurro pero la ojiazul la escucha---

E: Gracias, tu también descansa…y ojalá que te visite tu musa---le responde y sube las escaleras--- La trigueña llega a su habitación, se desviste, se da una ducha de agua tibia, se seca muy bien el cuerpo y enrolla su cabellera en la toalla, se coloca su pijama de gasa azul y se recuesta en la cama, cierra los ojos, se relaja y en un suspiro dice:

E: Extraño todo eso… Al terminar la frase se pone de pie, se quita la toalla y desenreda su cabello, camina de vuelta a la cama y se mete a ella, sin saber a que hora se queda dormida, mientras tanto en la habitación

contigua la rubia espera a su musa, en lo que ésta llega se cambia de ropa y se coloca su pijama blanca de algodón, se recuesta y al cerrar los ojos llega la inspiración, de un brinco se levanta y se dirige al pequeño escritorio junto a la ventana, toma papel, lápiz, y escribe sin parar, las imágenes vienen a su mente y ella las relata, está bastante sumergida en su redacción, escribe por horas y sin darse cuenta se queda dormida sobre el escritorio. 7 AM Liz se despierta como de costumbre, toma su ducha y al terminar se pone unos jeans azul claro, su playera blanca de algodón, un par de botas negras para montar y unos guantes de piel negros, se para frente al espejo y recoge su cabello en una cola para finalmente sacar un fleco que cubre una vieja cicatriz que tiene en la frente, sale de su habitación y baja a la sala, saluda a Marga quien espera para servir el desayuno, sigue caminando, sale de la casa y se dirige a la caballeriza, habla con Juan, uno de sus caballerangos y… E: Juan, por favor lleva a “honey” al ruedo, Gil no tarda en llegar J: Si señorita en seguida E: ¡Ah! Y que no se te olvide colocar los obstáculos en la tarde, pídele a Esteban que te ayude--- Juan asiente---, por cierto, busquen a algún eléctrico para que venga a ver el reflector que está

fallando---Juan se limita a escuchar y a asentir---

Ya sin hablar se dirige al separo en donde se encuentra “hechicera” y la saca, le coloca la silla de montar y cuando está segura sube a ella, toma con fuerza las riendas y cabalga rápidamente, de nuevo se acerca al ruedo y vuelve a saltar la cerca, al caer al suelo “hechicera” se levanta en sus patas traseras y relincha, al instante los trabajadores que observaban la ovacionan y Liz sonríe mientras los saluda con un ondeo de mano, los aplausos de los peones despiertan a Diana quien se hallaba dormida en su escritorio, al oírlos se pone de pie y se asoma al balcón y de lejos vislumbra

a la trigueña galopando con su usual ímpetu, al mismo tiempo escucha sonar un claxon y voltea

encontrándose con un par de visitantes, ve como se acercan al ruedo y como al instante Liz desmonta para ir a saludarlos, Diana regresa al interior de su habitación y también toma un baño,

al terminar se viste con un short de mezclilla bastante entallado y una blusa vaquera a cuadros,

también se pone sus tenis y al igual que Liz baja hasta el ruedo sin desayunar, al llegar sube a la cerca y se sienta a observar el trabajo de la trigueña que se encuentra de espaldas a ella, la rubia

no disminuye la intensidad de su mirada y Liz se detiene un momento para saludarla:

E: ¡Buenos días!, ¿Cómo dormiste?---le pregunta sonriente--- D: Muy bien, gracias por preguntar E: Que bueno…y ¿Te visitó tu musa? D: Pues sí, escribí durante toda la noche, ni se a que hora me dormí E: Vaya, ¿Y hoy no escribirás? D: Si, pero hasta mas tarde, es que generalmente escribo de noche, solo si estoy sumamente inspirada escribo durante todo el día---Liz sonríe y agacha la cabeza--- E: ¿Y de que trata ésta vez tu novela? D: Es una novela épica romántica

E: No me digas, ¿De casualidad es un guerrero enamorado de una chiquilla de una aldea cercana a

el sitio de su ejercito?---le comenta burlona---

D: Si, pero no se trata de un guerrero común, es un príncipe guerrero y la chica es la princesa del reino enemigo y además la princesa no es una torpe cualquiera, es un oráculo y también es buena pateando traseros E: Uhm, parece interesante, ¿Me dejaras leerla esta noche? D: No, lo siento, nadie lee una novela mía hasta estar terminada E: Entonces cuando la termines déjame ser la primera en leerla ¿De acuerdo? D: Lo pensaré E: Bueno, ahora te dejo porque tengo que atender a Gilberto, con permiso La ojiazul da la vuelta y se dirige hacia Gilberto y Tania. Gilberto es un chiquillo de 8 años muy cercano a Liz, se conocieron en una ocasión en el centro comercial, Gil como Liz lo llama, la reconoció y le pidió un autógrafo pues es aficionado a la equitación, tan agradable es el chico que Liz pasó horas platicando con Tania acerca de él, así descubrió la personalidad antisocial del niño y por ello decidió hacerlo su primer paciente pues ella es su zooterapista.

Finalmente Juan llega con “honey” una yegua mas dócil que también forma parte de la escuadra hípica campeona de Elizabeth Montero, la trigueña le pide al peón que retire a “hechicera” y éste así lo hace, Gil ya se encuentra dentro del ruedo esperando a su zooterapista y ésta le coloca un lazo a “honey”, ambas están listas y Liz lo levanta y lo coloca sobre el animal, la ojiazul toma el lazo del caballo y lentamente lo obliga a caminar en círculos aumentando de vez en vez la velocidad, le indica al chico que se tome fuertemente de las riendas, el chico luce feliz, un poco mas seguro de si mismo y ella complacida por el éxito de la zooterapia, nunca pensó que los conocimientos obtenidos de Hiromi Lao-Tse serían tan satisfactorios como la misma Hiromi. Han llegado al punto cumbre, Elizabeth le indica a Gil que soltará el lazo y que finalmente él será el único jinete de “honey”, el chico está listo, Liz lo ha liberado y el chico galopa con seguridad dentro del ruedo, es un éxito y la terapia ha terminado, después de algunos minutos de cabalgar Gil desmonta por sí solo y como todo un experto ata a “honey” al ruedo para después acercarse a donde Tania su madre y Liz lo esperan:

E: Bueno amiguito, creo que la terapia terminó, ya estas curado---sonriente---mejoraste en todos los aspectos de tu vida, eres mas seguro y por ende mas valiente, creo que conseguirás los amigos que quieras G: Gracias Liz---la abraza---, no importa cuantos nuevos amigos tenga, tu siempre serás la mejor E: Es bueno oírlo T: Liz, gracias por todo, has sido muy buena con Gil E: No tienes que agradecerme Tania, lo mejor es el progreso de Gil Tania y Gil se despiden de Liz y ésta se acerca a Diana quien ahora la ve con más admiración que antes… E: ¿Qué? D: ¿Qué de que? E: ¿Por qué me miras así?---Diana sonríe--- D: ¿Qué eres en realidad Liz? ¿Maestra de equitación, veterinaria, campeona de torneos, terapista?

¿Qué?---cuestiona muy interesada y asombrada por las múltiples facetas de la trigueña---

E: Ah es eso, bueno soy todas esas cosas D: ¿Cómo es posible eso? E: Es una larga historia D: Tengo tiempo de sobra E: Está bien, vamos a la casa y te cuento mientras desayunamos Ambas caminan hacia la casa, entran y se dirigen al comedor, se sientan y rápidamente Marga les sirve el desayuno, mientras comen platican… D: ¿Y bien? E: ¿Qué es lo que quieres saber? D: Todo, uhm---saborea sus alimentos--- ¿Cómo te convertiste en lo que vi hoy? E: Bueno, la ultima vez que nos vimos yo tenía 15 o 16 años---es interrumpida--- D: ¡16! Yo cumplía 11 ¿Recuerdas? E: Ok, tenía 16 y como sabes llevaba una existencia desordenada, sin reglas, sin respeto por la vida---se detiene para sorber un poco de café--- papá estaba muy alterado por mi comportamiento, las religiosas me expulsaron del colegio durante un mes por robar y chocar el auto del maestro de arte---sonríe al recordar---mamá estaba furiosa conmigo y Elíseo intercedía por mi ante los dos--- Diana la escucha atentamente---, mi padre se iba de viaje a China por negocios, mamá dijo que no se quedaría conmigo sin un domador y a Elíseo se le ocurrió la grandiosa idea de que papá me llevara con él, mi padre aceptó y nos fuimos a China los dos solos---sonríe con nostalgia--- durante una semana trabajó sin parar, yo me la pasaba como fiera enjaulada en la habitación del hotel, por fin un día me llevó a un templo chino, muy cerca del Monte Guddan, allí conocí a Hiromi Lao Tse, la nieta de Ming Lao, un sacerdote de una antigua orden, ellos se dirigían a Guddan, Ming Lao se quedaría a vivir allí hasta el final de sus días para perfeccionar sus artes marciales, Hiromi era su única familia y ella iba para convertirse en sacerdotisa---de nuevo interrumpida--- D: ¿Pero y eso que? ¿Cómo te cambió ese encuentro?

E: Oh espera, si dejas de interrumpir te cuento…bueno retomando la historia…papá se quedo frente a un altar, observando a la gente que llegaba, yo me separé de él y me detuve en una especie de mirador que estaba frente a una montaña de la que salía una hermosa cascada, la observaba sin parpadear, realmente no pensaba en nada, mi mente estaba en blanco, de repente escuche a alguien diciendo: ¿Es hermosa, verdad?, yo voltee y asentí, ella sonrió y me dijo: Soy Hiromi, a lo que yo contesté: mucho gusto, yo soy Elizabeth, de ahí seguimos platicando, pasaron un par de horas hasta que papá me encontró, Hiromi se disculpó con él por atrasarme y sin darnos

cuenta nació una gran amistad---por tercera vez es interrumpida pero ahora por su madre y Elíseo que dan los buenos días y se acercan al comedor---

I y EL: Buenos días chicas D y E: Buenos días D: ¿Decías? E: Ahm, después te cuento, es hora de que me vaya---responde mientras limpia su boca con una

servilleta y se levante del asiento que ocupaba--- D: ¡No! no seas tramposa---se ríe e imita los movimientos de la ojiazul--- además ¿A dónde tienes

que ir? E: Voy a trabajar, a diferencia de ti querida yo sí trabajo---sonríe de medio lado---

D: ¡Sucia! Yo también trabajo--- la rubia le lanza la servilleta que le da en el rostro a la ojiazul y ambas ríen mientras Irene y Elíseo las miran extrañados por el comportamiento de Liz---

E: Si claro---comenta irónica---, escucha, debo ir al consultorio, volveré en la tarde, si estás desocupada te contaré el resto de la historia

D: De acuerdo, esperaré por ti---le dice viéndola a los ojos y provocándole un extraño y oculto

sentimiento---

E: Bien, entonces nos vemos---se dirige a su madre y…---nos vemos ma’---le besa la mejilla y luego camina hacia el asiento de Elíseo y…---nos vemos Eli---juguetonamente le revolotea el cabello y le

besa, finalmente se dirige a Diana y nos vemos rubia---también le besa y con el pulgar suavemente le borra los rastros de labial que le dejó en la mejillaEL: ¡Eli!---llama a la ojiazul y ésta voltea--- que te vaya bien ---se levanta y la abraza---

La rubia observa sorprendida el gesto de Elíseo, pareciese que lleva años sin ver y abrazar a su hermana. La ojiazul rompe el abrazo y antes de irse le regala una rápida y cálida mirada a la rubia quien se despide guiñándole un ojo. Cuando finalmente Liz ha partido ellos comentan:

EL: Liz es bastante extraña, pero la amo---comenta sonriente--- I: Si, la Elizabeth de ayer es muy diferente a la de hoy EL: Tal vez se comporte así porque hay visitas D: Un momento, ¿A que se refieren?

I y EL: ¡A nada!---se hacen desentendidos---

D: Ya veo, creen que ha cambiado de comportamiento debido a mi compañía---sonríe halagada pero rectifica---, no lo creo, lo que sucede es que ustedes no le tienen paciencia---vuelve a sonreír-

--

Después de responder la rubia sale corriendo y logra alcanzar a Elizabeth antes de que ésta suba a su camioneta…

D: ¡Hey! Espera---la trigueña voltea---

E: ¿Qué pasa? D: ¿En serio tienes que ir o fue solo para zafarte y no terminar la historia? E: Claro que tengo que ir, siempre habrá un gato, perro o hámster que me necesite---sonríe---

D: Entonces que te vaya bien---la abraza y le devuelve el beso que le dio en el comedor---

E: Gracias, volveré pronto Liz sube a su camioneta y Diana la observa hasta que se pierde en el camino, cuando ya no queda ni rastro de la ojiazul Diana vuelve a la casa y toma su asiento en el comedor para terminar de desayunar, al llegar… EL: ¿Qué historia te contaba Liz?---muy interesado--- D: Una de su niñez, de cuando viajó a China EL: Le gusta mucho recordar todo lo que hizo con papá---comenta tristemente---

D: Bueno, eso sucede cuando extrañas a alguien… ¿Tu lo extrañas? EL: Si, lo extraño, pero no tanto como Liz, de algún modo creo que ella se siente culpable de la

muerte de papá---guarda silencio debido a la presencia de Irene--- D: ¿Dónde estabas?---le pregunta a Irene---

I: Fui a la cocina por un poco mas de café Siguen platicando por minutos después de terminar su desayuno, cuando se levantaban para seguir con su día laboral:

EL: Ma’ ¿Iras a la oficina hoy?

I: Si, tengo que revisar unos papeles---la respuesta no le agrada el joven ojiazul--- pero si tú no

tienes pendientes no vayas, además son tus vacaciones y se supone que yo estoy en tu lugar EL: Bien, entonces me quedaré con Diana----voltea hacia ella y--- ¿Harás algo hoy? D: No, pensaba en caminar por ahí para ver si me inspiro---sonríe--- EL: Sé a donde te gustaría ir, ¿Irías conmigo? D: Claro EL: Entonces me cambiaré de ropa y le diré a Marga que prepare algo de comida para un día de campo D: Entonces me cambiaré de ropa también Ambos hacen lo que dijeron y mientras tanto una joven ojiazul está cavilando en su consultorio:

E: ¿Qué extrañas más Elizabeth? ¿A ella o los momentos que pasabas con ella?---pensaba a la vez

que una joven morena de ojos marrones la interrumpe---

V: ¡Liz! E: ¿Qué sucede Verónica? V: Allá afuera hay un niño con un gato bastante lastimado, se le salió del cajón donde lo traía y el animal no deja que nadie lo toque, tira a morder

E: ¡Rayos! Recuérdame porque soy veterinaria---dice mientras se levanta y sale de la habitación--- V: Porque eres muy buena persona---ambas se sonríen y van donde el gato---

Liz acorrala al gato contra la pared y éste parece bastante nervioso, la ojiazul se pone en cuclillas y lo mira a los ojos, extiende ambos brazos para atraparlo y oh gran sorpresa cuando el animal se va sobre ella y logra rasguñarle la mano derecha, pese al ardor no lo suelta y lo envuelve con un trapo cercano a ella, le entrega el felino al chico y… E: ¡Llévalo adentro! Procura no soltarlo, en seguida lo atenderé---le dice al chico---, dame alcohol y

algo con que tapar este rasguño---dirigiéndose a Verónica---

Con ayuda de la chica logra curar la pequeña herida, después entra y atiende al gato. Mientras tanto…

EL: ¿Lista?---le pregunta a la ojiverde---

D: Sip EL: Entonces vámonos Ambos empiezan a caminar hacia dentro de la hacienda, Diana no sabe a donde van pero parece prometedor, Elíseo como todo un experto camina sin miedos y platica con ella, llevan cerca de 30 minutos caminando sin descansar, finalmente la ojiverde pregunta:

D: ¿A dónde vamos? EL: Vamos a un kiosco que papá mando construir para que pasáramos los fines de semana con él, llevábamos el almuerzo y allí nos sentábamos a platicar, jugar, reír…---mirada triste--- antes de que muriera papá Liz y yo habíamos convertido esto en un ritual, veníamos todas las tardes los dos solos y platicábamos lo que nos había sucedido en el día, en los últimos 2 años no lo hemos hecho, Liz ya no desea venir, la muerte de papá la convirtió en una extraña para nosotros D: No digas eso, Liz solo necesita tiempo para recapacitar EL: ¿Cuánto mas? D: No lo sé, pero si la amas tendrás que esperar a que esté lista… ¿sabes? Hoy algo llamó mi atención EL: ¿Si, que? D: La forma en la que se despidieron, ambos se llamaron Eli y se abrazaron como si no se hubieran visto en años

EL: Bueno somos gemelos, y ya que somos Elíseo y Elizabeth de cariño nos decimos Eli, y si la abracé muy fuerte porque tenía mucho tiempo que no nos llamábamos así D: Entiendo…

EL: ¡Mira! Llegamos---señala un hermoso kiosco y corren hacia el---

Toman asiento en unas bancas de madera y continúan la plática, hablan de mil y un cosas, ríen, juguetean y de vez en cuando la rubia deja que el chico tome su mano y le acaricie, el atardecer da inicio y ellos miran a lo lejos sin parpadear, un pensamiento asalta a Diana y pregunta… D: ¿Qué se siente? EL: ¿El que? D: Tener una gemela como Liz, físicamente son tas parecidos no así anímicamente EL: Depende---Diana pone su rostro interrogativo--- si lo ves por el lado positivo es genial, pero si lo ves negativamente es horrible ser su gemelo D: ¿Por qué? ¿Tu como lo ves? EL: Yo positivamente, aunque he tenido días malos… realmente entre nosotros no hay diferencias, la gente las provoca, como cuando éramos niños, papá dijo que debimos haber cambiado nuestras personalidades por ser gemelos, porque yo era sociable, agradable y elocuente mientras que Liz era fuerte, orgullosa y poco sociable. D: Entiendo, ¿Y así fue tu niñez? EL: Sí, mi niñez, mi adolescencia y toda mi vida también, recuerdo que cuando íbamos al colegio los chicos la adoraban, por ese aire de superioridad y misterio que tiene, pero las chicas la idolatraban, todas querían ser como ella y estar con ella, en una ocasión---se ríe al recordar--- salí con una chica muy popular, todos la conocían y casi hacían reverencias cuando pasaba, todos la admiraban excepto Liz, mi hermana nunca la saludo ni se interesó en ella, un día la invité a salir y aceptó, fuimos a cenar y sin querer Liz llegó al mismo lugar que nosotros, al verme saludó, fue increíble ver como mi compañera se derritió por el gesto de Liz, yo había sido bastante galante y nunca recibí una mirada como la que le lanzó a Liz, después la llevé a casa, bajé del auto y la acompañe a la puerta, ella volteó y me dijo: Eres muy lindo, pero no eres mi tipo, si fueras mas como tu hermana volveríamos a salir, imagina como me sentí, quería matarla---la rubia ríe--- D: ¡Que fresca! EL: Y así ha sido siempre, cuando tomamos clases de equitación yo era bueno ella magnífica, cuando tomamos esgrima yo era excelente pero ella el doble de excelente, cuando tomamos idiomas mi italiano era bueno el de ella perfecto, para hablar francés se necesita pasión yo la tenía, pero a ella le sobraba y así en todas las cosas, creo que en lo único que soy mejor que ella es en socializar y en la administración---ríe--- D: Pero tu dijiste que lo veías por el lado positivo, ¿Qué de positivo tiene lo que me contaste? EL: Ella es genial, claro cuando está de buenas, por minutos es mayor que yo y siempre ha sacado la cara por mí y hacer travesuras con ella fue lo mejor de mi niñez---se ríe---en una ocasión robamos el auto del maestro de arte---se ríe de nuevo---no sé como diablos consiguió las llaves y nos subimos, anduvimos por toda la avenida y nos persiguieron un par de patrullas, íbamos tan rápido que chocamos y salimos corriendo, los policías nos siguieron y ella los desvió, cuando la detuvieron se echó la culpa, dijo que lo había echo sola, después platicamos de ello y le pregunte porque lo hizo, dijo que a nuestros padres les gustaría tener solo una hija loca D: ¿Ah, por eso pediste a tu padre que la llevara a China?---el joven asiente--- EL: Liz nunca me ha reprochado lo que hace por mí, siempre me respalda y cuando estoy falto de valor me apoya incondicionalmente, por eso lamento no poder ayudarla ahora, cuando mas me necesita D: Si quieres ayudarla bastará con que le tengas un poco mas de paciencia y consideración EL: Creo que sí Iban a seguir platicando cuando:

D: ¿Qué hora es? EL: Las 6 PM, será mejor volver a casa---la rubia asiente--- Ambos se ponen de pie, recogen todo lo que llevaban y toman el camino de vuelta a casa, cuando llegan son cerca de las 6:45 y detrás de ellos entra Elizabeth quien acaba de llegar del consultorio…

EL: Hola Eli

E: Hola Eli---ambos sonríen---, hola rubia---dice mientras camina y se dirige a las escaleras---

D: ¿A dónde vas? ¿No se te olvida algo? E: Rubia, no se me ha olvidado, pero quiero bañarme y recostarme un rato, trabajé todo el día y

un gato me lastimó la mano---responde y hace un puchero a la vez que muestra la herida---

D: Te diré que, dejaré que tomes un baño de 15 minutos, cuando éstos hayan terminado iré a tu habitación me sentaré en la cama y dejaré que termines la historia, después bajaremos a cenar y finalmente podrás irte a dormir tranquila

E: De acuerdo jefa---responde provocando a la rubia y a Elíseo reírse---

Liz sube a su habitación y Elíseo se dirige al cuarto de TV para ver algún noticiero, Irene no ha vuelto de la oficina y Diana también sube a su habitación para darse un baño, los 15 minutos han terminado, así que la rubia va a la habitación de la trigueña y toca a la puerta, al instante la ojiazul abre la puerta y… E: Adelante, toma asiento

D: Gracias---entra y se sienta en un lado de la cama---

Liz se coloca frente a la tocador y de espaldas a Diana, ésta observa a la ojiazul mientras hace algo y…

E: ¡Diablos!---dice jalando la mano y tirando un líquido sobre el piso--- D: ¿Qué pasa?---se pone de pie y se le acerca---

E: Nada, solo intento curarme esto---le muestra la herida---

D: ¿Por qué no me pides ayuda?---le dice mientras la toma de la mano y la lleva a sentarse en la cama frente a ella---

La ojiazul calla mientras la rubia le cura la mano, lo hace con sutileza, al pasarle el algodón empapado de alcohol pareciera que le regala una caricia, finalmente le cubre el rasguño con gasa y descaradamente le acaricia la mano.

D: Listo---le dice subiendo la mirada y chocándola con ella---, ya puedes retomar tu historia---le

sonríe---

E: Uhm---carraspea haciendo notorio su nerviosismo--- claro, ¿En que me quedé?

D: En “Hiromi se disculpó con él por atrasarme y sin darnos cuenta nació una gran amistad”---

ambas sonríen---

E: Ah si, ya veo que pusiste atención, pues así fue, a partir de ese día los siguientes nos seguimos viendo, platicábamos mucho, de tantas cosas, comencé a interesarme en lo que hacía su abuelo y cuando le propuse a éste que fuera mi maestro aceptó, el resto de esas vacaciones y las próximas las pasé en China con ellos, Ming Lao me enseñó a controlar mi temperamento, a guardar la calma,

afinó mis sentidos y mi carácter, aprendí artes marciales en diferentes estilos y también aprendí

amar---sus ojos brillan al recordar---

D: Que contradicción E: ¿Qué? D: Te enseñó a pelear y amar a la vez ¿Cómo es eso posible? E: Las artes marciales no son un estilo de pelea son un modo de defensa, la cual usas solo si es necesario y para defender a los que no pueden hacerlo, allí es donde se contiene el amor---la rubia

se sorprende por la respuesta de la ojiazul, sus ideas son tas claras y acertadas---

D: Bien, ¿Entonces eso es lo que te cambió? Sus enseñanzas---la trigueña asiente--- comprendo E: En esa ocasión tuve uno de mis grandes cambios, me volví mas responsable y respetuosa de la autoridad, tomé mas en serio lo que hacía y allí es cuando me volví jinete y por consecuencia campeona D: ¿Cuándo pensaste ser veterinaria? E: En mi última visita, esa fue a los 18 si mal no recuerdo, cuando llegué a Guddan me llevé una sorpresa desagradable, Ming Lao había muerto hacía 3 meses, me enfurecí, perdí los estribos y tuve mi primer discusión con Hiromi, le reclamé por no haberme avisado, ella se escudó diciendo que si me avisaba dejaría la escuela y no terminaría el curso para asistir a la universidad, era cierto, si ella me hubiera avisado habría volado hacia allá sin importarme nada, el caso es que no lo hizo, y lloré durante 5 días seguidos, no comía y pasaba los días contemplando el origen de la cascada que

a

se ve en el templo donde la conocí, apoyada en la baranda desde la que veía la cascada tuve una señal, o por lo menos así la llamó Hiromi, estaba fuera de mí cuando una grulla de cresta roja apareció sobrevolando la cascada, de un momento a otro se situó en la baranda a un lado de mí, me miró y yo pude observar que tenía una pata herida, la tomé entre mis manos y curé su herida, se la di Hiromi y le dije que la cuidara hasta que estuviera bien y que después la liberara, Hiromi dijo que tenía un don y que debería usarlo y allí decidí convertirme en veterinaria, unos días después Hiromi me dijo que dejaría Guddan, ya no se convertiría en sacerdotisa, no tenía caso, ella solo lo hacía por Ming Lao y habiendo muerto él ella buscaría su propio destino, Hiromi también tiene un don, uno muy especial, puede ver cosas de tu futuro y de tu pasado, sus consejos siempre son acertados y por ello se volvió psicóloga, si no la mejor de China si de las mejores---finaliza la

frase recostándose en la cama a la vez que la rubia la imita---

D: ¿Y cómo te convertiste en zooterapista? E: Bueno, eso fue consecuencia de sostener una relación---rectifica--- es decir, una amistad con una psicóloga, Hiromi practica medicina alternativa y la zooterapia es eso, medicina alternativa, ella aprendió cosas diferentes en Guddan y me enseñó lo esencial, yo lo puse en práctica con ayuda hípica---sonríe--- y ha resultado bastante satisfactoria para los pacientes y para mí---termina la

frase por un quejido causado por un dolor en la espalda---

D: ¿Qué te sucede? E: Nada, es solo un dolorcillo en la espalda D: Deja que te de un masaje, tal vez eso te ayude

E: Está bien---responde mientras se pone boca a bajo---

La rubia le pide algo mas y… D: ¿Por qué no te quitas la blusa? Así será mejor el masaje---la ojiazul voltea y…--- E: ¿Segura? D: ¡Claro que sí! Pero si te avergüenza que te vea mejor olvídalo La ojiazul no responde y solo se quita la blusa, mientras tanto Diana se coloca sobre ella con las piernas abiertas y se pregunta que la impulsó a pedirle a Liz que se quitara la blusa, por lo general ella no es así pero en está ocasión fue algo que espontáneamente le salió y que de igual manera le fue concedido, al momento en que las puntas de los dedos de la ojiverde se situaban sobre la espalda de la trigueña ésta daba un respingo, y Diana al terminar de colocar las manos sobre la desnuda piel de la ojiazul liberaba un suspiro, la ojiverde tragaba saliva mientras la trigueña cerraba los ojos y ambas disfrutaban del masaje, ante cada toque la espalda de Liz se erizaba y gotas de sudor le brotaban a la rubia, el rubor y el calor subían cada vez mas, la falta de aire en ambas empezaba a notarse cuando… D: Voy a bajar un poco tu short---no hablaba gemía---quiero tocar tu cu…coxis---apenas y salió la

palabra de su boca--- E: De acuerdo---susurró---

Perdidas en el masaje se dejaron llevar por el placer sin subir de tono los roces, la ojiazul aun boca abajo tomó una almohada entre sus manos y la estrujó mientras que la ojiverde se detuvo poco a poco al sentir la tensión en los músculos de la trigueña, al terminar…

D: ¿Se te quitó el dolor?---ruborizada le pregunta--- E: Definitivamente sí---le responde igual de sonrojada---

La rubia ha visto algo arriba del coxis de la trigueña pero no le da importancia ya que después del placer regresan la cordura y le vergüenza

E: ¿Te agotaste?---le pregunta poniéndose de frente a ella y dejando su pecho a la vista--- D: Ah, ahm, si---titubea y desvía la mirada ante el panorama---un poco E: Lo lamento---le responde mientras se pone la playera---

D: Me alegra haberte ayudado---le dice sin que el rubor baje de su rostro---, ah, debo irme, con

permiso---da la vuelta y se dirige a la puerta---

E: Pasa… y gracias

D: De nada---apenas responde y sale de la habitación para refugiarse en la suya---

La ojiverde huye a su habitación y al llegar pega su espalda a la puerta y…

D: ¿Qué te pasa? Casi le haces el amor a Liz, ¡Por Dios!---se cubre el rostro con las manos y después camina hacia el baño---, la conoces prácticamente desde que naciste, es tu amiga y es, es

¡Mujer!---se dice mientras lava su rostro y se ve en el espejo---

Mientras tanto la ojiazul en su habitación:

L: ¿Qué te pasa?---se dice a si misma cubriéndose el rostro con las manos y extendida en la cama--

- ¿Ibas a hacerle el amor? ¡Por Dios! ¡Es Diana, prácticamente la conoces desde que nació! ¡Es tu

amiga! ¡Y no es Hiromi!---al terminar de decir la frase entra su madre a la habitación y…---- I: ¿Interrumpo algo?---entrando a la habitación---

E: No madre, solo hablaba conmigo misma, ¿Pasa algo? I: Oh no, solo venía a preguntarte si cenarás con nosotros E: Claro que sí I: Entonces te esperamos abajo---la ojiazul asiente---

E: De acuerdo, enseguida bajo---Irene asiente y sale de la habitación---

La mujer ahora se dirige a la habitación de Diana y cuando está junto a la puerta la toca…

D: Adelante---Irene solo asoma la cabeza y…---

I: la cena está lista si gustas bajar D: De acuerdo Irene, gracias, enseguida bajo---la mujer sonríe y le dice---

I: Lo mismo dijo Liz---se retira y cierra la puerta---

No entiende el comentario de Irene y solo vuelve al baño a mojarse de nuevo el rostro, finalmente

cuando cree que el calor ha bajado de ella se dirige a la puerta y sale de la habitación, al hacerlo se encuentra en el pasillo con Liz quien también salía de su habitación, ambas se detienen y se ven a los ojos, espontáneamente se sonríen como cómplices en algo, involuntariamente se acercan la una

a la otra hasta estar a centímetros de separación…

D: ¿Se te calmó el dolor?---susurra y suavemente toma la mano de la ojiazul para juguetear con

ella---

E: Si, me siento mejor---sigue el jugueteo entre sus manos--- ¿Tu como estas?---quita los centímetros de separación entre ellas--- D: Un poco acalorada---le confiesa y baja la mirada--- E: ¿Qué te hace sentir así?---en tono muy bajo le pregunta--- D: No lo sé---responde sin subir la mirada--- E: ¿Quieres averiguarlo?---acerca tanto su rostro a ella que prácticamente respiran el mismo aire---

La rubia asiente y finalmente sube la mirada, Liz la toma de la barbilla y la atrae hacia su boca, se unen en un calido y suave beso sabor miel, acercan sus cuerpos, las yemas de los dedos de la rubia recorren el rostro de la trigueña, continúan sin prisas, Liz la toma por la cintura, no tienen intenciones de detenerse, siguen un par de minutos mas y cuando finalizan…

E: ¿Y?

---le

pregunta sin soltarle la cintura---

D: No lo sé ---no intenta separarse de ella--- E: ¿Quieres intentarlo de nuevo?---la rubia asiente y la trigueña de nuevo la besa---

El contacto es mas intenso que el anterior, la trigueña estruja un poco mas a la rubia y ésta introduce su lengua dentro de la boca de la ojiazul, por minutos continúan hasta que…

EL: ¿¡Chicas, van a bajar o que!?---les grita obligándolas a separarse---

Al separarse… E: ¿Qué piensas? D: Quiero seguir hasta saber lo que siento E: ¿Segura? D: Si, pero ¿Tu que quieres?

E: Tenerte---se acerca para besarla pero la rubia la interrumpe--- D: Espera---coloca el índice sobre los labios de la trigueña y la detiene--- ¿Cómo hacemos con la

cena?

A Elizabeth se le ocurre algo y sin pensarlo lo pone en marcha…

E: ¡No bajaré!---grita--- ¡Estoy un poco cansada y prefiero dormir, así que procuren no

molestarme!---voltea hacia Diana y le indica que es su turno---

D: ¡En estos momentos estoy bastante inspirada, creo que escribiré toda la noche así que no

bajaré!---grita también---

Los de abajo no se extrañan puesto que era mas extraña la actitud tan amable de Elizabeth, en cuanto a Diana, le creen ya que no existe motivo para dudar de ella…

EL: De acuerdo, ustedes se lo pierden---les dice a la vez que vuelve al comedor con Irene---

Se disponen a cenar mientras que las chicas siguen con su idilio… E: ¿Tu habitación o la mía?

D: La mía---la jala atrayéndola a su puerta---

E: Deja tomo la llave de la habitación, le pondré seguro a la puerta para que no la puedan abrir---la

rubia asiente----

Después de lo anterior entran a la habitación de Diana y desatan la pasión del nuevo sentimiento que experimentan. Cierran muy bien la puerta y se abren a las caricias, lentamente en la oscuridad se acercan la una a la otra apenas y se ven unos rayos de luz por la ventana, una frente a otra, la ojiazul delicadamente acaricia el rostro de la rubia y ésta cierra los ojos disfrutando la caricia, se acercan mas y a milímetros de separación cuando cada una respira el aliento de la otra la rubia toma por la cintura a la trigueña y ésta la besa dulcemente, un beso detrás de otro, tímidamente se acarician, no se mueven de su lugar, es como si a pesar de todo ninguna quisiera dar el siguiente paso, se separan y se ven a los ojos, titubean, la rubia estaba a punto de decir algo cuando la ojiazul la toma con ambas manos por el rostro y la besa, la besa de una forma diferente, mas salvaje, mas intensa, sin dudas, la dulce mujer que la besaba hace un par de minutos es diferente a la de ahora, eso hace que ella también desee mas el encuentro y se aferra a la cintura de la trigueña, la ojiazul baja las manos y recorre la espalda de la rubia, baja un poco mas y por sobre el short le acaricia los glúteos, ante la inesperada caricia la rubia rompe el contacto y retrocede un par de pasos, la trigueña la observa con desconcierto y…

E: ¿Qué pasa?---apenas le dice por falta de aliento--- D: Nada, discúlpame---cabizbaja responde--- E: Mira, lo siento---agacha la cabeza y la mueve en negación---, no se que pasó, no se porque llegamos hasta aquí, será mejor que salga---da la media vuelta para salir cuando…---

D: Espera---la toma del brazo--- es solo que---baja la mirada---soy nueva en esto y no esperaba

que me tocaras así---ingenuamente le dice---

E: Entiendo, no te apures---piensa muy bien lo que va a decir---será mejor que descanses, mañana hablaremos de esto, buenas noches La ojiazul sale de la habitación y entra en la suya, la rubia se queda sin saber que decir para retenerla, cuando cada una está a solas… D: ¡Diablos! ¿Lo deseabas?---se dice a si misma--- ¿Y si lo deseabas porque no la detuviste?

¡Imbécil!---se avienta en la cama y queda boca abajo---

Mientras tanto Liz en su habitación:

E: ¿Por qué tenías que tocarle ahí? ¡Diablos! ¡Debiste esperar que estuviera lista!---se dice a si

misma mientras se dirige al baño para tomar otra ducha--- de todos modos eso no te hará olvidarla---se mete bajo la regadera y deja que el agua corra por su cuerpo--- es mejor así, no la heriste por tratar de olvidar a Hiromi---sale de la regadera para secarse---

La ojiazul sale de la ducha y se pone el pijama, el de gasa azul, camina hasta su cama y se recuesta para ver a que hora la aborda Morfeo, por otro lado, la rubia se levanta y se dirige a su escritorio y comienza a escribir, las palabras le llueven y escribe tanto como puede, parece estar inspirada en exceso, las horas pasan volando, todo está silencioso, los que cenaban se retiraron hace 3 o 4 horas, la rubia escribe y escribe, la ojiazul no ha pegado un ojo, está inquieta sobre la cama, piensa en lo difícil que le ha resultado controlar sus impulsos cuando está frente a Diana, lo atribuye a que echa de menos a Hiromi, pero también recuerda lo diferente que la hizo sentir la ojiverde cuando la besó. Diana finalmente ha dejado de escribir pero aun no tiene sueño, piensa en lo sucedido hace horas, se pregunta que la ha llevado hasta estar en esa situación con Liz, que la incita a querer tocarla, porqué ahora que lo recuerda quisiera hacerlo de nuevo, el viento sopla fuertemente y eso la saca de sus pensamientos pues la ventana chocó con la pared y ha hecho un

ruido espantoso, se levanta y se asoma al balcón ve un par de relámpagos y eso indica que caerá una lluvia veraniega, su pensamiento no tarda en hacerse verdad y las primeras gotas caen sobre su rostro, las demás no se hacen esperar y se descuelgan con fuerza, la rubia rápidamente se mete a su habitación, las gotas que han caído sobre ella le han causado un frío especial que desea entibiar con el cuerpo de Liz, por eso estimulada por quien sabe qué sale de su habitación y se dirige a la de la ojiazul, al llegar toca la puerta y al instante es abierta por la trigueña…

E: ¿Ocurre algo?---pregunta con la puerta abierta de par en par dejando su figura visible ---

El pijama de Liz es bastante transparente y deja a la vista la redondez de su pecho y su diminuta panty, es por eso que la rubia se limita a observarla en silencio, es un trueno el que la saca de su ensimismamiento y le provoca un sobresalto que la lleva a los brazos de Elizabeth, ya ahí se acomoda sin intenciones de irse y Liz se limita a abrazarla y llevarla hasta la cama después de cerrar la puerta, abrazada la conduce hasta la cama y le permite sentarse, se agacha para quedar frente a ella y…

E: ¿Y? ¿Qué pasa?---le pregunta con una mirada cálida y protectora--- D: ¿Puedo quedarme contigo esta noche?---le responde con otra pregunta y una inquietante mirada angelical---

E: ¿Quieres dormir conmigo, aquí?---sorprendida--- ¿Estás segura? D: No estoy segura de nada desde que nos reencontramos, pero quiero dormir contigo…aquí E: De acuerdo Liz se pone de pie y va al otro lado de la cama, se recuesta y al notar la intranquilidad en Diana se acomoda sobre su costado derecho para verla, la rubia puede sentir la respiración de su compañera, así que imitándola se coloca sobre su costado para verla también de frente…

D: ¿Aun la tienes?---le susurra--- E: ¿La que?---le responde de la misma manera---

D: Aquella cicatriz

E: ¿La que me hice por tu culpa?---sonriente le pregunta a lo que la ojiverde responde asintiendo---

, si, aun la tengo, fue imposible de borrar

D: ¿Me dejas verla?---Liz asiente---

La rubia ante la aceptación de la ojiazul extiende la mano y le quita el flequillo de la frente, justo ahí, en la parte superior izquierda se encuentra la vieja cicatriz, la delinea cariñosamente a la vez que sus ojos irradian una suave luminiscencia verde…

D: ¿Por qué lo hiciste?---pregunta sin dejar de acariciar la cicatriz---

E: No podía permitir que cayeras de un árbol el día de tu cumpleaños por culpa de un tonto gato D: Pero por salvarme caíste tu, cuando estabas en el suelo---recuerda---creí que habías muerto, la sangre brotaba de tu herida y tuve tanto miedo… E: ¿Miedo? ¿De que?

D: De perderte---se miran y guardan silencio durante un par de minutos---

E: ¡¿Perderme?! Tú no puedes perderme, me tienes, siempre me has tenido---afirma--- La declaración le provoca ansia de caricias a la rubia y se va sobre Liz, la besa tiernamente, la ojiazul se dedica solo a disfrutar de los arrumacos y a abstenerse de tocar, es por si sola la rubia quien enciende la hoguera entre ellas y sin pensarlo se coloca sobre la ojiazul, ésta la mira expectante y la hace detenerse por unos minutos para después continuar con mas vehemencia, la rubia se desespera pues al parecer Liz no responde a las roces, es notable por el modo en que la toca, estaba a punto de detenerse cuando la trigueña se sienta aun teniéndola sobre ella y comienza a corresponder a cada beso desesperado, la tranquiliza con roces de su lengua a los labios y estrechando suavemente su espalda, sus manos solo se mueven por ahí, la rubia une su mejilla a la de la ojiazul y le susurra al oído… D: Hazme…hazme el amor E: Diana…si cruzamos esta barrera ahora, no habrá marcha atrás

D: No importa, lo deseo, te deseo---su tibio aliento roza la oreja de la ojiazul---

E: Aun así, creo que deberíamos esperar D: No puedo esperar, quiero saber lo que siento y porque lo siento…tócame---le toma la mano y la

coloca sobre su pecho---, no me hagas pedírtelo de nuevo---le ruega---

La petición es escuchada, ambas se unen en un beso vivo, ardiente, la ojiazul desliza las manos hacia abajo y toma la blusa de la rubia para después tirar de ella hacia arriba y dejarla semidesnuda, al instante la recorre a besos, de los hombros al cuello, del cuello a la quijada, de la quijada al lóbulo izquierdo, la llena de besos, besos lentos pero candentes, continua besándola a la vez que baja las mano y las coloca en la cintura de la rubia, engancha sus dedos en el resorte del short y lo baja, en un movimiento maestro logra sacar una por una las piernas de la rubia dejándola de este modo plenamente desnuda, allí se detiene aunque sigue besándola, es Diana misma quien sugiere que continué…

D: Ámame---le dice después de tragar saliva---

La ojiazul continua y se deja caer sobre la cama trayendo tras de si a la rubia, al tenerla totalmente sobre ella gira dejándola debajo de si, la rubia toma el camisón de seda azul y se lo saca por sobre

la cabeza a la trigueña, baja las manos y se deshace de las pequeñas pantys, ambas están piel

contra piel, la calidez de cada una enloquece a la otra, la ojiazul besa a la rubia por largos minutos,

de nuevo baja a su cuello y levemente lo muerde causándole un fuerte suspiro a la rubia, baja un poco mas su rostro y ágilmente atrapa con la boca uno de los suaves y blancos senos de Diana, lo atiende febrilmente y en cada succión le provoca mil y un sensaciones a su amante, el otro es atendido por su mano, lo masajea y estruja con un ritmo candente y placentero, la rubia inmóvil disfruta cada roce, cada movimiento, la pasión la obliga a moverse debajo de la trigueña, sube las

manos a la espalda de la ojiazul e intenta aferrarse a ella pero el sudor sobre el cuerpo de ésta se lo impide, así que las baja y se ase de los fuertes glúteos de la trigueña, ya se mueven una contra

la otra, por sus cuerpos resbala el sudor de la pasión, tras besarle el abdomen, trazarle un húmedo

camino a lo largo de su travesía y juguetear con el ombligo de la ojiverde la trigueña llega a la intimidad de ésta, se levanta un poco y se introduce en ella, al instante un gesto de dolor mezclado con placer aparece en el rostro de la rubia, ante la reacción la ojiazul intenta salir pero es detenida por una de las manos de la ojiverde que la obliga a introducirse de nuevo, ya allí comienza a

embestirla lenta pero vigorosamente, la rubia choca su cuerpo contra la ojiazul y se toma mas fuertemente de ella, el aire es insuficiente para ambas, la rubia ha cerrado los ojos y se deja llevar por el placer, la ojiazul ha hecho lo mismo pero continua con su labor, los gemidos son cada vez mas fuertes y para hacerlo un poco mas discreto Liz se une en un beso largo a Diana, cada suspiro es dejado en la boca de la ojiazul, están a punto de llegar y la rubia sigue moviendo las caderas, la ojiazul se introduce mas en ella hasta arrancarle un grito, y flexiona su pierna para que la rodilla presione su mano contra Diana, el placer parece no tener fin y el movimiento de la rubia se incrementa, viene un golpe, y otro mas, los estremecimientos recorren el pequeño cuerpo de Diana

a la vez que entierra sus cortas uñas en la espalda de Liz, los últimos espasmos llegan, el ritmo es

mas lento y su respiración decrece en agitación, la ojiazul deja caer todo su peso sobre la rubia, aun no ha salido de ella pero todo parece estar menos agitado, Liz mueve su pierna y suavemente sale de la rubia arrebatándole un ultimo suspiro, se deja caer de espaldas sobre su lado de la cama y aun jadeantes comentan… E: ¿Averiguaste lo que querías?---jalando aire por la boca---

D: Parece que sí---se recuesta de lado para observarla--- E: ¿Y que es?---la mira expectante--- D: ¿Tu que crees?---le responde mientras le acaricia el abdomen---

E: No lo sé, ¿Por qué no me lo dices?---le dice muy seria--- La rubia ya no le responde y sube hasta tener su rostro frente al de ella y besarla, el beso es cálido, furioso, es de entrega total, es un pacto hecho entre las dos sin decir palabras y sin conocimiento real de sus sentimientos. Cuando se separan solo se miran y se acarician, la rubia coloca su rostro sobre el abdomen de su amante y ésta juguetea el cabello de la joven. Los minutos pasan y ellas continúan en silencio acariciándose, es Liz quien inesperadamente rompe con el encanto al moverse debajo de la rubia e intentar salir…

D: ¿Qué pasa?---voltea el rostro para verla de frente---

E: Nada, solo intentaba salir para darme un baño---responde fríamente---

D: Si te molesto puedo retirarme---responde enojada por la frialdad de Liz a la vez que se pone de pie cubriéndose con la sabana---

E: No me molestas, pero si quieres irte está

bien---le dice tomando su camisón y colocándoselo---

D: Bien, entonces me iré---se da la vuelta y aun enrollada en la sabana camina hacia la puerta cuando de repente Liz le dice: --- E: Un momento…creo que esa sabana es mía---la rubia no responde y sin voltear a verla deja que la sabana caiga al suelo y se coloca el pijama conteniendo las lágrimas---

Sin decir nada y sin voltear continúa caminando y cuando toma el picaporte de nuevo Liz la detiene, la rubia espera y la ojiazul de un salto sale de la cama y la arrincona contra la puerta colocando las manos a los lados del rostro de la ojiverde y apoyada en la puerta, la rubia no voltea pese a que siente el aliento de su amante en el cuello, cabizbaja y de espaldas espera el movimiento de Elizabeth…

E: Espera, no tienes que irte---le susurra tratando de controlar su ahora agitada respiración--- D: ¿Quieres que me quede?---le responde aun sin voltear---

E: Si tu quieres estará bien---la evade---

D: ¡No! ¿Qué es lo que tú quieres?---vuelve a tomar el picaporte---

E: Quiero que olvidemos lo que pasó---le dice en tono muy bajo--- D: ¿Olvidar que? ¿Lo que pasó hace unos minutos o esta discusión?---evidentemente molesta--- La ojiazul guarda silencio por unos segundos y… E: ¿Por qué demonios estas tan molesta conmigo? D: No estoy molesta Liz, es solo que no te entiendo---le contesta--- E: Para estar conmigo no es un requisito entenderme---le susurra y la rubia finalmente voltea para

verla a los ojos, lo hace profundamente y la ojiazul le dice…---volvamos a la cama---hace un movimiento de cabeza señalando el lecho---por favor---le ruega---

De nuevo sin saber porque la rubia acepta y vuelve al lecho con la ojiazul, de pie junto a la cama se toman de las manos y se besan apaciblemente a manera de reconciliación, una a otra se desnudan

y antes de meterse a la cama Liz toma la sabana del suelo y al estar sobre la cama las cubre con ésta, retoman su antigua posición y conversan a la vez que suavemente se acarician:

D: ¿Vas a bañarte?

E: No, ya no, creo que así estoy mejor---le responde mientras que con el índice le traza garabatos en la espalda---

D: ¿Liz?

E: ¿Uhm?

D: ¿El tatuaje que tienes unos centímetros arriba del coxis que representa? E: Uhm, realmente no sé, lo vi en sueños y una noche no pude dormir hasta que me levanté y lo dibujé, pasé horas tratando que quedara exactamente igual, después se lo mostré a Hiromi y me dijo que era una especie de talismán o arma protectora, dijo que sería bueno tatuármelo y así lo

hice

D: ¿Haces todo lo que te dice Hiromi?---cuestiona evidentemente celosa---

E: No, pero es una buena amiga y confío en lo que dice, de todos modos deseaba un tatuaje y este fue un buen pretexto D: ¿Sabes? Es bastante extraño para ser un arma E: ¿Lo dices porque es redondo?---la rubia asiente--- bueno, creo que podría funcionar como una especie de bumerang, de algún modo con el filo a su alrededor cortaría un par de rostros y volvería

a mi mano

D: El grabado que tiene parece algo especial, pudo haber sido de oro y la línea divisoria parece ser realmente una unión, creo que no es solo un bumerang, son dos, dos unidos---la ojiazul la mira

sorprendida ha hecho conjeturas muy rápidamente y todas parecen lógicas, es como si antes hubiera visto el tatuaje y supiera de que se trata--- es mas, ¿Sabes que parece?---la ojiazul niega

con la cabeza--- parece un Yin-Yang, básicamente esa forma tiene E: Tal vez sea todo lo que tu dices, pero nunca lo sabremos ¿O si?---sonríe---

D: No lo sé, creo que en esta vida nada es seguro---responde a la vez que se coloca mas sobre ella y le separa ambas piernas con la suya, rozando sutilmente su intimidad---

La ojiazul da un respingo por el roce, tan así que contrae el abdomen, llamando de éste modo la atención de la rubia

D: ¿Aun excitada?---le pregunta maliciosamente rozándola de nuevo---

Por la segunda caricia la ojiazul libera su aliento contrayendo una vez más el vientre y Diana se decide a amarla por completo, se coloca sobre ella y dulcemente la besa, la aprisiona entre sus piernas, se acerca hasta sus labios y deja que sienta su aliento sin terminar el beso, la ojiazul la toma de la espalda para apretarla contra su cuerpo, la rubia toma las manos de la trigueña y las coloca sobre la cama haciéndola subir los brazos para poder tomarla de las muñecas, sube un poco su rostro para besarle la cicatriz dejando de este modo uno de sus senos al alcance de la boca hambrienta de Elizabeth, mientras la rubia llena de innumerables besos el rostro de la ojiazul ésta succiona insaciablemente los pechos de la rubia, ambas comienzan a perder la cordura y ante las caricias de la ojiazul la rubia desciende y le arrebata el banquete a la trigueña, unen sus labios en un apasionado beso, lengua contra lengua inician una batalla en el interior de sus bocas, las manos de la trigueña libres ocupan su antiguo lugar en la espalda de la rubia y descienden un poco mas hasta sus glúteos, la rubia baja el rostro y lo esconde en el cuello de su amante, le pasa la lengua y lo mordisquea durante segundos, baja un poco y toma los senos de Liz como nueva guarida, se refugia en ellos largamente, los succiona ávidamente arrebatándole suspiros a su amante, sus manos se sitúan sobre las afiladas caderas de la trigueña, la sabana comienza a humedecerse por el sudor de ambas, sus cuerpos comienzan a crear fricción, parecen estar listas, tomándose de las caderas de la trigueña la rubia baja un poco mas y juguetea en el ombligo de la chica, introduce su lengua en él hasta lograr que la ojiazul arquee su espalda, baja un poco mas el rostro y besa la pierna derecha de la trigueña muy cerca de su intimidad, acaricia el centro de la ojiazul con la lengua y descubre su humedad, la ojiazul solo levanta las caderas y se aferra a la sabana debajo de ella, la rubia lentamente se introduce en ella y la embiste vigorosamente, ante el primer movimiento la trigueña hunde el rostro en su almohada, la mano de la ojiverde va contra ella y la embiste una y otra vez, roces, suspiros, estremecimientos, sudor, una contra la otra, la cumbre del placer, un solo cuerpo, unidas en un ultimo golpe de placer y descienden a la realidad, abrazadas superan las ultimas conmociones y esperan hasta que la agitación de sus cuerpos disminuye, la falta de aliento es notable y bañadas en sudor tratan de amoldarse la una a la otra, la rubia vuelve a subir al cuerpo de la trigueña, llega hasta su rostro y en gesto afectuoso le seca el sudor de la frente con el dorso de la mano, en agradecimiento la ojiazul le regala un suave y fugaz beso en los labios, la rubia desciende y toma su lugar en la cama, es ahora la ojiazul quien la cubre con su cuerpo a la vez que la ojiverde coloca uno de sus brazos alrededor de la cintura de ésta, sin notarlo caen en un sueño profundo hasta que llegan las 8 de la mañana y…Noc, noc, suenan unos golpecillos en la puerta, ambas despiertan sobresaltadas pues están a punto de ser descubiertas, la rubia sale de la cama y los golpes en la puerta son mas fuertes y desesperados, Diana se cubre con la sabana, recoge su ropa y corre al baño para esconderse, Liz responde a la puerta a la vez que se viste E: ¿Qué sucede?---grita--- EL: Eli, soy yo, abre

E: Un momento, aún no estoy presentable---termina de vestirse, se cubre con una bata de seda

que ata a su cintura y abre la puerta--- ¿Qué ocurre? ¿Cuál es la desesperación? EL: Oh, nada, solo venía a decirte que hoy salgo a Vancouver, estaré un buen rato por allá y quería despedirme de ti E: ¡Claro! Te vas de vacaciones, disfrútalas, las mereces---le dice mientras lo abraza--- EL: Gracias, entonces nos vemos, tu también descansa, has trabajado mucho últimamente---la

ojiazul asiente y le sonríe---ahora iré a despedirme de Diana---la ojiazul lo detiene---

E: ¡Espera! Será mejor que le dejes una nota, puedes meterla debajo de la puerta, es que anoche me dijo que estaba muy cansada porque como escribe por las noches no descansa muy bien, es decir, no se me hace buena idea despertarla tan temprano---la dice nerviosa--- EL: Tienes razón eso haré, bueno te dejo, iré a escribir la nota y me iré, mamá me llevará al aeropuerto, por cierto se quedara en la ciudad, debe arreglar ciertos asuntos en la oficina y prefiere

volver hasta mañana---la ojiazul asiente como demostrando estar de acuerdo---, entonces, nos vemos hermanita---la abraza y le besa en la mejilla---

Al romper el abrazo…

E: ¿En que te irás?---cuestiona solo por curiosidad--- EL: En el jet privado---la ojiazul asiente--- E: Pues, que te vaya bien---se abrazan de nuevo y se sonríen---

El joven finalmente se retira y la ojiazul cierra la puerta para después descargar su nerviosismo en

un aliviado suspiro, ahora camina hacia el baño para hablar con Diana, cuando entra se encuentra con la desnudez de la ojiverde quien la espera bajo la regadera, en cuanto la ve le guiña un ojo y la invita a ducharse con ella, la ojiazul no puede mas que mostrar su típica sonrisa y aceptar la invitación, bajo la regadera se abrazan y acarician mutuamente mientras las gotas de agua ruedan

a lo largo de sus cuerpos entrelazados, una a otra se pasan el jabón y en cada movimiento se

regalan ardientes besos y pequeñas pero fogosas caricias, entre los mimos y el jabón deciden terminar la ducha y es la ojiazul la primera en salir y secarse para después vestirse, tras ella sale la rubia quien solo se seca con una toalla blanca para después cubrirse el cuerpo con ella, al salir encuentra a la trigueña en pantys y poniéndose el sostén, en verdad que hasta vistiéndose le parece sexy, no lo puede evitar y de nuevo se le acerca para besarla, Elizabeth no la rechaza, por

el contrario deja lo que estaba haciendo y le presta toda su atención, la toma por la cintura y en

cada beso trata de devorarla, la rubia se separa un poco para decirle:

D: ¿Crees que podríamos dejar de hacer esto para lograr vestirnos?---beso--- E: Uhm, no sé---beso---si sales---beso--- antes---beso--- de que te arrebate la toalla---beso---tal

vez lo logremos---sonríe mientras se besan---

La rubia sale envuelta en la toalla con dirección a su recamara y deja a solas a Elizabeth para que pueda colocarse su pantalón de mezclilla blanco y una blusa manga larga de algodón color azul celeste, también se pone sus botas color miel y después de amarrarse el cabello en una coleta dejando fuera su usual fleco decide bajar al comedor y esperar a Diana para desayunar juntas, la espera sentada tranquilamente en el sillón frente a la escalera mientras cruza la pierna, la rubia no tarda tanto y baja por las escaleras luciendo una minifalda de mezclilla y una diminuta blusa de tirantes color verde así como un par de sandalias de piso que ayudan a que luzca sus torneadas pantorrillas, además de que combinan a la perfección con el resto de su atuendo, mientras, es observada detenidamente por la ojiazul, al llegar a los pies de la escalera se detiene y sacude hacia un lado su fabulosa melena dorada para finalmente acomodarla sensualmente con la mano derecha, camina hasta Liz y se inclina hasta estar cerca de sus labios y decirle:

D: ¿Hambrienta?---sonríe seductoramente---

E: En demasía---se acerca para besarla y la ojiverde la detiene colocándole el índice sobre los

labios---

D: Tenemos espectadores---ambas sonríen--- Delicadamente Liz la hace a un lado y camina hacia el comedor, Diana la sigue, toman asiento y esperan a Marga para que sirva el desayuno, mientras lo hacen platican:

E: ¿Cómo dormiste anoche?---mirándola pícaramente y con su típica sonrisa de medio lado---

D: Muy bien, no recuerdo cuando fue la última vez que disfrute tanto dormir E: ¿Qué harás durante el día? D: Supongo que solo escribiré, ¿Por qué? E: Te gustaría salir en la tarde a dar un paseo por la ciudad D: Sería genial E: Bien, entonces es una cita Marga llega y ellas guardan silencio, la mujer las atiende rápidamente y después se retira, ellas retoman su plática… D: ¿Entonces? E: Vendré por ti a las 6, iremos por ahí y trataremos de divertirnos---le guiña un ojo--- Desayunan mientras platican…

D: ¿Quep---saborea la ensalada de frutas----…tienes planeado hacer?

E: Uhm, no sé, ¿Qué te gustaría hacer? D: Podríamos visitar “Barrio Antiguo” E: ¿“Barrio Antiguo”?---asiente---dicen que es un lugar muy agradable y que la música es estupenda

D: ¿Eso es un si?---la ojiazul asiente---

En eso estaban cuando Elizabeth mira el reloj frente al comedor y se da cuenta que es tarde para ir a trabajar, así que deja el desayuno a medias y se despide de la rubia para salir de la casa…

E: Ya es tarde, debo irme---se levanta y se limpia la boca con una servilleta---

D: ¿Y el desayuno? E: Lo siento, en verdad tengo que irme, debe haber gente esperándome y Verónica ha de estar desesperada porque llegue---se le acerca y la besa en la mejilla---, nos vemos mas tarde D: Un momento, ¿Verónica?---pregunta celosa---

E: Es mi asistente, adiós---ondea la mano a manera de despido---

La trigueña camina hacia el estacionamiento y sube a su camioneta, como la vez anterior la rubia la alcanza y la detiene antes de cerrar la puerta, la ojiazul baja del auto y…

E: ¿Qué pasa?---le pregunta a la vez que le acaricia la mejilla---

D: Nada, solo quería despedirme de ti con un buen beso---se le acerca para besarla, a centímetros de su boca: ---hueles muy bien. Unen sus labios una vez mas y se dejan llevar por un par de minutos, al separarse la ojiazul roza su nariz con la de la rubia, por segunda vez se despiden y cada una parte a su lugar de trabajo, en minutos Elizabeth llega a su consultorio y como había dicho hay mucha gente con animales heridos en espera de ella, en efecto Verónica está desesperada y en cuanto la ve corre a alcanzarla y a ponerla al tanto de todos los pacientes que la esperan, el día transcurre por un lado con animales mal heridos y con frases correctas por otro, ambas sumergidas en sus actividades aunque sin dejar de pensar la una en la otra en sus ratos libres. Diana ha estado mas que inspirada, desde que entró a su habitación ha escrito sin parar, hacía mucho tiempo que no se sentía tan bien al escribir, tan plena al amar y tan locamente atraída por alguien, cada frase fluye a través de su ser dando ese toque especialmente romántico a su novela, sin dejar pasar la misteriosa personalidad de su “príncipe guerrero” que es el complemento épico de su escrito. Finalmente el día laboral de la trigueña ha terminado, son las 5:30, justo a tiempo para ir en busca de la ojiverde, así que sin más ni más rápidamente parte a casa, al llegar se percata que la sala y el comedor están vacíos y decide subir hasta la habitación de la rubia, toca la puerta pero al hacerlo descubre que ésta no está bien cerrada y sigilosamente camina hasta quedar detrás de la rubia quien se encuentra sentada frente al escritorio sumergida en el vaivén de las frases y en el golpeteo de de sus ideas, la ojiazul aprovecha el momento y acerca sus labios al cuello de la rubia, ésta al sentir la humedad de los labios reconoce a su amante y deja el lápiz y el papel a un lado para corresponder al contacto, se pone de pie sin dejar de sentir el tibio cosquilleo en su cuello, da la vuelta y se encuentra de frente a su apasionada amiga, ésta sin dejarla decir una sola palabra aprieta sus labios contra los de ella y continúan haciéndolo durante varios minutos, al terminar…

D: Veo que me extrañaste---la toma de la cintura---

E: Si, lo hice, ¿Y tu, me extrañaste aunque sea un poco?---cuestiona mientras le acaricia las

mejillas con los pulgaresD: Si, pero solo un poco---le sonríe y le da un pequeño beso--- E: ¿Cómo va eso?---señala las notas de Diana y se acerca al escritorio para verlas--- D: Bien, mejor de lo que esperaba---le responde mientras se apresura para cubrirlas---

E: Me alegra escucharlo… ¿Cuando podré leerla? D: Cuando esté terminada E: Bien, ¿Aun quieres salir?---la rubia asiente--- E: Entonces te daré un par de minutos para que te cambies de ropa, de paso yo me cambiaré

también---da la vuelta para salir de la habitación pero por alguna razón se detiene---

Vuelve junto a la rubia y le dice:

E: ¿Me dejarás disfrutar del placer de observar tus piernas durante la noche?---seductoramente---

D: ¡Que romántica!---se voltea hacia ella y le besa---

D: El hecho de que sea veterinaria no quiere decir que no pueda decir una que otra frase bonita---

sonriente---

E: ¿Sabes? Tal vez tengas la dicha de verme en falda---le guiña un ojo y Elizabeth sale de la

habitación de la rubia a la suya---

Ambas se toman su tiempo para escoger sus prendas y acicalarse, Liz toma una rápida ducha y decide vestir un bello traje sastre negro compuesto por pantalón, saco y una blusa que vestida debajo del saco parece un chaleco pero que realmente es solo una blusa que deja al descubierto la bella espalda de la ojiazul, se coloca un par de zapatos negros gucci que van muy de acuerdo al atuendo, se acerca al tocador y recoge todo su cabello en una coleta, no deja de fuera su flequillo, maquilla su afilado rostro con tonos suaves y el lipstick en sus labios es también muy discreto aunque con la belleza natural que posee el maquillaje y la ropa son lo de menos, mientras tanto Diana hace lo suyo, saca de entre su ropa aquel vestido que compró el día en que se encontró con Liz, así como el par de zapatos comprados el mismo día, ella había pensado usarlos en una ocasión especial y vaya que esta lo es, es su primera cita con Liz y eso es muy importante, aunque ya hallan pasado muchas otras cosas entre ellas esto no deja de ser trascendental para ella, así que sin mas ni mas se pone el vestido fucsia que le queda bastante entallado y deja a la vista su sensual pecho pues tiene un escote bastante pronunciado, por otro lado su corte asimétrico deja a la vista sus bien torneadas piernas que son mas llamativas gracias a las sandalias que se atan

alrededor de ellas, no recoge su cabello, lo deja suelto, solo lo peina para darle un toque esponjoso

y brillante, al igual que su amante se maquilla muy poco pero el color de su lápiz labial le da un aire bastante extraño, una combinación entre lo angelical y lo carnal, finalmente rocía su cuerpo con un perfume embriagador que inunda la habitación, toma su bolso del mismo color de su vestido y baja

a sentarse en el mismo sillón en el que Liz la esperaba por la mañana, al igual que su amante cruza

las piernas mientras aguarda por ella, Liz aun se ve en el espejo, sabe que falta algo y finalmente recuerda que se trata del perfume, su fragancia es un poco mas fuerte pero sensual, y como la rubia toma su bolso negro y sale de su habitación, baja las escaleras y ahora es ella la observada, apenas ve a Diana sentada frente a ella en la que en la mañana fuera su pose sonríe, se le acerca y le extiende la mano, la rubia responde y tomadas de la mano caminan hacia el estacionamiento, al llegar se dirigen hacia el “mustang” negro perteneciente a Liz, suben a él y parten rumbo a “Barrio

Antiguo”, durante el camino Diana hurga en la guantera de la ojiazul, encuentra un par de Cd’s y mete uno de ellos en el reproductor, al instante suena la nocturna numero 32 de Chopin ambas las escuchan en silencio y entre miradas fugaces se sonríen, no necesitan hablar para expresar lo que

sienten la una por la otra, su lenguaje corporal y las miradas son suficientes, finalmente llegan a “Barrio Antiguo”, ambas bajan y Liz pregunta por su reservación, al instante son atendidas y llevadas a su mesa, toman asiento y empiezan a disfrutar del ambiente, todo parece agradable, la música la gente, todo, aun guardan silencio y así observan todo a su alrededor, Diana es quien rompe el hielo y le pregunta a Liz… D: ¿Y que tal tu día? E: Bastante bueno, hoy no hubo ningún animal agresivo---le sonríe---, ¿Y que tal el tuyo?, espero que estés a punto de terminar tu novela D: Oh no, mi redacción durante estos días ha sido estupenda pero aun así me falta mucho para el

final

E: ¿Y como terminará?, no me digas que de manera cursi y color de rosa, porque eso es bastante

común

D: No lo sé, por ahora me preocupo por llevar la secuencia, la misma historia dictará su final y así sabremos el desenlace

E: Pero tu, en lo personal, ¿Cómo crees que termine? D: Espero que sea un buen final, uno donde todos los buenos sean felices, los héroes reciban su homenaje y los malos su merecido E: ¿Y eso no te parece irreal? Casi nunca los buenos son felices y los malos tampoco reciben su castigo, en cuanto a los héroes no creo que existan D: Pues no estoy de acuerdo contigo, los héroes existen, claro que no usan espadas ni escudos, pero puedes apreciarlos en cada bombero, en cada policía honesto, incluso en cada niño lisiado o con cáncer que se despierta cada día con ganas de vivir, y al final todos recibimos lo que merecemos de acuerdo al karma E: Eso dices tu porque es probable que jamás haya sido injusta la vida contigo, pero yo se lo que digo y también estoy en desacuerdo contigo---un poco ofuscada---

D: La gente negativa y cerrada es que lleva a la humanidad al fracaso E: Ah, ahora soy culpable del fracaso de la humanidad---sonríe irónica--- ¿Y quien es el culpable del asesinato de mi padre? ¿Uhm, yo también?---terriblemente molesta--- ¿Y quien pidió que él muriera en mis brazos? ¿Eh? ¿O también fue culpa mía? ¡No! ¡Ya sé! ¡Fue mi mal karma!---la rubia no

responde y solo observa en silencio a la ojiazul---

Rápidamente Elizabeth se pone de pie y camina hacia al tocador, la ojiverde se queda inmóvil en la mesa preguntándose a que hora la plática se salió de control, mientras tanto la ojiazul se observa frente al espejo, está molesta en serio, hasta le falta aire, trata de calmarse, no sabe porque perdió el control la charla iba tan bien hasta que entablaron un debate debido a sus opiniones acerca de la vida, ahora está apenada y sabe que tendrá que disculparse con Diana al volver a la mesa, claro, eso si la rubia no se ha retirado, en eso pensaba cuando al dirigir su mirada a la salida ve a la rubia apoyada en la pared observándola en silencio, al notarla se acerca a ella e intenta disculparse pero la rubia no se lo permite, como es normal en ella, le coloca el índice sobre los labios y no le permite hablar siendo ella quien la besa tiernamente para finalmente susurrarle:

D: Lo siento, por un momento olvide lo de tu padre y…---interrumpida por los labios de la ojiazul--- Al separarse:

E: No es tu culpa, la verdad es que aun no lo supero---cabizbaja--- D: ¡Hey!, olvidemos esto y salgamos a bailar y a divertirnos ¡Arriba corazones!---le sonríe y la toma

de la mano para salir corriendo a la pista de baile---

Los próximos 30 minutos los pasan bailando entre la demás gente, el sudor corre por sus rostros y están sonrojadas por el calor de tanto bailar, se sonríen y disfrutan el momento como un par de buenas amigas, brillan ante la mirada de todos hasta que un par de chicos se les acercan para pedirles bailar con ellas:

CH1: Disculpen ¿Quieren bailar con nosotros?---les dice el guapo morenazo--- Ambas se miran a los ojos y sonríen burlonas:

E: Nop, gracias así estamos bien---le responde viéndolo fugazmente a los ojos---

CH2: ¿Pero por que no?

D: Simplemente porque no queremos---le responde fregonamente y sigue bailando---

CH1: No sean malas chicas, tiene rato que las estamos viendo, hagan el favor de concedernos aunque sea un baile E: Miren chicos---se detiene y voltea a verlos--- no podemos, es que prometimos que esta noche sería de solo chicas CH1: Vámonos cabrón---le dice a su amigo--- estas tipas son unas frescas---Liz lo mira

oscuramente---

CH2: ¡No! ¡Este par de putas bailan con nosotros porque bailan!---grita y jala del brazo a Diana

que estaba junto a él---

E: ¡Hey, tranquilo!---está alterada--- ¡Suéltala! CH2: ¡No, bailara conmigo!

E: ¡Tú lo quisiste!---le da un puñetazo justo en medio de la cara---

El otro hombre se le va encima y lo esquiva, sonríe, lo jala por el cuello de la camisa y le da un rodillazo en el estomago, cuando el tipo se doble de dolor le da otro rodillazo en el rostro, el que estaba en el suelo se pone de pie e intenta golpearla y ella detiene el golpe con el antebrazo, lo toma por los hombros y le da un par de golpes en el estomago y una mas en el rostro, el tipo se desploma y Elizabeth toma de la mano a Diana quien estaba detrás de ella y corren hacia la mesa donde dejaron sus bolsos, los toman y continúan corriendo hacia la salida, sin mirar atrás suben al auto y salen muy a prisa, después de avanzar un par de cuadras se detienen… D: ¡Uf! ¿Qué fue todo eso? E: No lo sé, pero no me gusto el modo en que te jaló, ¿No podía entender que no queríamos bailar? D: Yo me pondría igual de terca si tú te negaras a bailar conmigo, ¡Dios! Te ves tan hermosa---le

dice a la vez que se va sobre ella para besarla fieramente--- E: ¡Uhm! Veo---beso---que te gusta---beso---el peligro---un beso más---

La rubia no responde y se mueve de su asiento para colocarse sobre la ojiazul, la rubia abre muy bien las piernas y con ellas presiona a su amante, la trigueña rápidamente sube la parte baja del vestido de la rubia para poder tocar sus muslos, las sube hasta tocar la costura de los pantys y con el índice la delinea sensualmente, mientras tanto la ojiverde despoja del saco a la trigueña y besa sus hombros, el calor se hace presente y los cristales del auto empiezan a empañarse, en eso estaban cuando… E: ¿Estas segura que deseas hacerlo aquí?---pregunta apenas con aliento---

D: ¿Tu que crees?---le dice para después besarle el cuello---

La ojiazul no vuelve a cuestionarla y prosiguen, Liz comienza a meter la mano entre las pantys de la rubia cuando de repente oyen un timbre que taladra sus oídos y rompe el encanto--- E: ¡Diablos! D: ¿Qué es?

E: Mi teléfono móvil---extiende sus manos, toma su bolso, saca su móvil y contesta---¿Hola?--- habla sin que la rubia baje de ella y detenga el juego---

H: Hola, ¿Liz?

E: Sip---extrañada--- H: Cariño, soy yo, Hiromi---Liz se pone tensa y Diana lo nota, así que deja de besarla--- ¿Estabas

ocupada?

E: Si, bastante---responde a la vez que mira a los ojos a Diana---

H: Lo siento---apenada---solo llamaba para preguntarte algo…

E: Dime---sigue viendo a Diana---

H: ¿Me amas?---ambas guardan silencio---porque yo si ¿Sabes?

E: ¡¿Quep?!---deja caer su cuerpo en el asiento y Diana finalmente baja de ella y toma su asiento--

-

H: ¿Qué si me amas?

E: Aaah…sip---obviamente dudosa---

H: Genial, es bueno saberlo

E: ¿Por qué?---muy confundida solo habla por inercia---

H: Por que así estoy segura que no me rechazaras cuando llegue

E: ¿Cómo?---entre asustada y preocupada, echa un vistazo rápido a Diana que la mira sin

pestañear---

H: Voy para allá, necesito verte, te extraño E: Genial H: Entonces te veré mañana entre las 12 y la 1 en la hacienda

E: De acuerdo---aun mas confundida---

H: ok, bye E: Adiós H: Te amo…

E: Yo igual---de nuevo por inercia---

Por unos instante Liz se queda cabizbaja sin reaccionar hasta que…

D: ¿Pasa algo?---dulcemente pregunta--- E: ¿Quep?, ah nop---insegura responde---

D: ¿Quién era?

E: Ehm…Elíseo---miente---- D: ¿Y que dice?---pregunta entusiasmada---

E: Que está feliz D: Genial, debiste haberme comunicado con él

E: ¿Para que?---muy interesada ahora, por no decir celosa---

D: Para saludarlo E: Ahp, es que no tenía tiempo, lo estaban llamando algunos amigos D: Entiendo

Finalmente el interrogatorio termina, de nuevo hay silencio y Liz solo coloca las manos sobre el volante y se queda quieta, de nuevo Diana la saca de sus pensamientos al acariciar suavemente una de sus manos D: ¿Liz?---la ojiazul voltea hacia ella--- ¿Planeas que nos quedemos aquí? E: No, claro que no, es solo que la plática con Hir…digo con Elíseo me dejó en shock---intenta

sonreír---

D: Ya veo, hace tanto tiempo que no hablas con él que te sacó de onda… ¡Ya veras que pronto

todo vuelve a ser como antes!---contenta por revivir una relación entre hermanos---, mientras tanto ven aquí---le dice a la vez que se le acerca y la besa para después tomar su antiguo lugar sobre

ella---

La llama vuelve a encenderse, realmente es fácil olvidarse de Hiromi cuando se está con Diana, Liz la besa con fuerza, ahora la estruja mas violentamente que antes, los cristales vuelven a empañarse pero mas rápidamente, las caricias candentes se hacían presentes cuando de repente se escucha un sonido bastante extraño, que al ser escuchado por la rubia la lleva a romper el contacto…

E: ¿Qué…sucede?---desconcertada y acalorada---

D: Lo siento---baja la cabeza---no puedo hacerlo de este modo E: Está bien cariño, lo entiendo el auto es un poco incomodo

D: No, no me refiero a eso---como un niña avergonzada cubre su rostro con ambas manos y…----

es que el ruido que oíste---la ojiazul asiente---era mi estómago, ¡Tengo mucha hambre!---se

descubre el rostro para dejar ver lo ruborizada que está y Liz estalla en una carcajada---

E: Mi amor---la tomo del rostro con ambas manos---debiste haberlo dicho, vayamos a cenar---la

rubia asiente y baja de ella para tomar su asiento, al llegar ahí…--- D: ¿Cómo me llamaste?---evidentemente emocionada--- E: Mi amor---le responde en susurro y viéndola a los ojos---

Diana se le acerca y la da un tremendo beso mientras acaricia su rostro, al finalizar Liz le guiña un ojo y arranca el auto para ir a algún restaurante, escogen un lugar mas tranquilo e intimo, ambas bajan del auto y piden una mesa, enseguida son atendidas y al llegar a la mesa toman asiento, el lugar es mas armonioso, tienen una pequeña orquesta y un viejo micrófono estilo los años 50, la cantante debido a la época muy cercana a la navidad entona aquella vieja canción que Marilyn Monroe hiciera famosa “Santa Baby”, disfrutan el ambiente, acarician sus manos que están sobre la mesa y observan en silencio a toda la gente que baila, Diana quisiera hacerlo pero no se atreve a pedirlo así que se limita a observar la pequeña sonrisa dibujada en el rostro de Liz, de repente la cantante anuncia que hay una invitada especial en el lugar esa noche:

C: Queridos amigos---tomando el micrófono del pedestal--- está noche nos acompaña alguien muy especial, una vieja amiga que no venía desde hace mucho tiempo y que es muy famosa por los múltiples campeonatos ecuestres ganados y por entonar en este escenario aquella bella canción llamada “Volare” que antaño cantara Dean Martin, démosle un fuerte aplauso a ella y a su hermosa acompañante La gente del lugar las aplaude y ellas solo sonríen y saludan, Diana mira a Elizabeth quien sonríe sin contener la alegría pues sabe que la cantante tiene más debajo de la manga… C: Bien, bien, ya que Liz se encuentra con nosotros de nuevo pidámosle que nos deleite cantando--

-Liz mueve la cabeza negando pero la gente se lo pide---

La ojiazul no tiene intenciones de ponerse de pie y cantar pero es Diana quien la convence al tomarle la mano y pedírselo, la trigueña no puede negarle nada a esa angelical mujer, así que se pone de pie y se dirige al escenario, al subir todos le aplauden y la cantante la saluda con un beso en la mejilla, Liz se coloca detrás del micrófono y pide a la orquesta que la acompañe y así empieza:

E: Volare, oh, oh! Cantare, Oh, oh, oh, oh! Azul, pintado de azul, Volando entre nubes de tul.

Y volando, volando, volando

Más alto en el cielo Más cerca del sol;

Y la tierra más chica se hacía

De un raro color; Mas un ángel del cielo

Cantaba esta dulce canción:

Volare, oh, oh!

Cantare,

Oh, oh, oh, oh! Azul, pintado de azul, Volando entre nubes de tul

Sigue un par de veces haciendo el coro en italiano asombrando a la audiencia y a una mas enamorada rubiecita, desde el escenario ella la mira y le guiña un ojo, la rubia no puede mas que sonreírle y mandarle un beso a través del aire, al terminar ella desciende rápidamente entre los aplausos de la audiencia y se dirige a su mesa, le pide a Diana bailar y esta acepta, frente a todos lo hacen sin importarles nada, muy pegadas bailan al compás que marca la orquesta y así pasan las horas, mas tarde disfrutan de una deliciosa cena y finalmente se retiran a la hacienda, Diana se ha quedado dormida en el viaje de regreso a casa, Liz está entrando al estacionamiento, detiene el auto y por un par de minutos observa a la rubia, cavila que aun dormida es sumamente bella y que despierta en ella mil y un sentimientos encontrados y confusos que desembocan en la idea de no querer dejarla jamás, suavemente la despierta y le avisa que han llegado a casa, aun adormitada la rubia baja del auto, la trigueña se le acerca y la toma por la cintura, abrazadas caminan hacia la casa, entran y se dirigen a las escaleras, allí sin chistar Liz toma entre sus brazos a Diana y la carga hasta la puerta de su habitación, la deja de pie junto a la puerta y le da las buenas noches para después retirarse a su habitación…

D: ¿Liz?---la trigueña voltea hacia ella--- sería genial que esta noche fuera aquí---con un cabeceo señala su habitación---

La ojiazul sonríe y entra con ella a la habitación, se acercan a la cama, se besan y la trigueña le pide a la ojiverde recostarse mientras ella va a buscar algo a su habitación, la rubia acepta y así lo hace mientras Liz se retira, ésta llega a su habitación y busca entre su joyero un estuche angosto y largo de color negro, lo lleva en la mano y al regresar y entrar a la habitación de Diana, ve a una semidesnuda rubia esperándola bajo las sabanas de seda blancas, así que ella también se despoja de sus prendas y deja el estuche en el buró junto a la cama, se recuesta y se cubre con la misma sabana que la rubia, sin decir nada una a otra se despojan de la ropa interior y quedan totalmente desnudas bajo las sabanas, Diana se coloca sobre la trigueña y ésta la abraza, por largos minutos guardan silencio y la ojiazul solo se concentra en acariciar la suave espalda de su amante hasta que…

D: ¿Liz?---en un tono muy bajo y dulce---- E: ¿Uhm?---responde---

D: ¿Soy tu primera vez? E: ¡¿Qué?! D: Escuchaste muy bien lo que dije, así que respóndeme, por favor E: No, no lo eres, pero no quiero que te enojes, tú, tu eres…---interrumpida por el índice de la

rubia---

D: Está bien, tranquila, lo entiendo, alguna de las dos tenía que ser buena en esto---sonríe y sube

hasta estar frente a su rostro y darle un beso--- ¿Y que numero soy?

E: Diana, por favor, me avergüenzas D: Anda…dime E: Bueno, bajo estas circunstancias la numero 2 D: ¿Bajo que circunstancias? E: ¡Estás!, exceso de pasión, locura, ansias de ti---la rubia voltea a verla y ve un destello de

fogosidad en su mirada---

Liz le pide a la rubia subir hasta ella para besarla sin ataduras, después de un beso viene uno mas y detrás de ese otro, las llamas entre ellas reviven, sin pensar la rubia se coloca sobre ella a horcajadas y la ojiazul se incorpora hasta sentarse y estar cómodamente besándola, la ojiazul continua con su paseo húmedo a través del cuello de la ojiverde, ésta disfruta el sabor de los hombros de la trigueña, antes de seguir Liz pide un momento de calma y…

E: Espera---le susurra---hay algo que quiero darte---le toma el tobillo izquierdo y quita la sabana de encima---ojalá y te guste---extiende su mano hacia el buró y toma el estuche negro que había dejado allí---

La rubia no habla, solo está a la expectativa observando cada movimiento de la ojiazul y atendiendo a cada palabra, Liz sube la pierna de la rubia hasta su hombro, le besa el tobillo y gran parte de la pantorrilla, estremeciendo sobre manera a la ojiverde, finalmente abre el estuche y la rubia no oculta su cara de asombro

E: Es para ti---le muestra la joya--- D: ¡Es hermosa!---le dice intentando bajar la pierna, lo cual la ojiazul impide--- ¿Cómo vas a ponerla si no me dejas bajar la pierna?---sonriente a la vez que extiende su brazo derecho---

E: Bueno cariño, tenía planeado ponerla aquí---con el índice la acaricia el tobillo---ya que esto---le

muestra la joya---no es una pulsera---la rubia baja el brazo---es una ajorca---la rubia la mira

embelesada--- se dice, que si un amante se la obsequia a otro y se la coloca en el tobillo, estarán unidos para siempre y se reencontrarán en cada vida para volver a amarse---al terminar la frase le

coloca la joya y la abrocha---

Al instante la rubia se va sobre ella impetuosamente, un beso detrás de otro, sus manos resbalándose a lo largo de la sudada espalda de la trigueña y ésta sometiéndose a las caricias de la rubia, la ojiazul toma suavemente por la cintura a la ojiverde mientras que besa sus hombros y juguetea con su cuello, la rubia mientras tanto mueve sus manos hacia el frente de la trigueña atrapa ambos senos entre sus manos, los masajea y estruja causándole conmociones a su amante, ésta cree que se está viendo lenta y deja por un momento el cuello de la ojiverde para unirse en un caluroso beso con ella, sus lenguas libran una batalla dentro de sus bocas, cada una busca la victoria pero ninguna logra alcanzarla a pesar de que el calor, el sudor y los gemidos son evidentes, los roces, los movimientos, el aliento faltante, ambas al pie de la cumbre, están listas para volver a vibrar juntas, la humedad entre ellas es irresistible, la ojiazul coloca una de sus manos en la espalda de la rubia a manera de apoyo mientras que la otra es bajada al centro de la ojiverde, hábilmente antes de introducirse en ella le acaricia arrancándole de este modo un intenso suspiro a la mujer, ha sentido la humedad de la chica y por su reacción sabe que está lista, se introduce en ella y este movimiento excita a la rubia de tal manera que enseguida se aferra a ella y le muerde el cuello, ante cada envestida la mordida es mas fuerte, ambas crean un equilibrio entre sus cuerpos, las acometidas de la trigueña son mas intensas y las mordidas mas dolorosas y placenteras, el vaivén entre ellas es mas acelerado, el calor sube mas y mas, están abandonándose a sus emociones, juntas en la cúspide del placer y se dejan caer, llegan juntas, los espasmos recorren ambos cuerpos y disminuyen los movimientos, abrazadas aun comienzan a liberarse, aun se mueven pero despacio, su respiración agitada trata de normalizarse, la ojiazul sale de la rubia regalándole un ultimo sobresalto, ésta libera el cuello de la trigueña para descubrir algunas gotas de sangre en su cuello, sus labios están resecos se abrazan y una vez mas se besan para finalmente dejarse caer en la cama, la rubia apenada intenta limpiar la sangre en el cuello de su mujer pero ésta se lo impide al jalarla hasta hacerla quedar sobre ella para acariciar su espalda…

E: Creo que te gustó el regalo---sonriente le comenta---

D: Si, pero aun hay algo que quiero saber

E: Dime---espera la pregunta---

D: ¿Quién es la numero uno?---los ojos de la trigueña no esconden que la pregunta la ha tomado

desprevenida---

E: Diana… D: Contesta…por favor E: Bueno…en primer lugar no “es”, Fue, y esa persona fue Hiromi, pero ahora yo…estoy contigo

D: Me alegra saberlo---la mira a los ojos---porque Te amo, y lo hago como una tonta---Liz no le

responde y solo la atrae hacia ella para besarla---

Ambas se abrazan y guardan silencio, intentan dormir y finalmente lo logran. Al día siguiente la primera en estar despierta es la ojiazul, quien pacientemente espera a que la rubia lo haga, finalmente después de aguardar cerca de una hora la rubia despierta…

D: Buenos días---dulcemente le dice--- E: Buenos días dormilona---responde sonriente--- D: ¿Dormiste bien?---pregunta a la vez que se sienta para liberar a Liz--- E: Muy bien de hecho---termina la frase y la toma del cuello para besarla rápida pero fuertemente--

- ¿Qué hay de ti?

D: Fenomenal---sonríe---

La trigueña se pone de pie y camina en toda la habitación, la rubia la observa y… D: ¿Qué harás hoy? E: Me quedaré en casa y pasaré el día contigo, claro, si me lo permites

La ojiverde se pone de pie y camina hasta donde esta ella, la toma por la cintura le da un beso en

la espalda y…

D: Yo a ti, te permito todo---vuelve a la cama, toma la sabana y se envuelve para finalmente caminar hacia el baño---

E: ¿Y a donde vas entonces? D: A vestirme, ¿O pretendes que esté desnuda todo el día?---sonriendo pícaramente---

E: No sería mala idea---le guiña un ojo---

La ojiazul sale y se dirige a su habitación, saca su ropa y toma una ducha al mismo tiempo que la rubia, al salir de sus habitaciones se encuentran en el pasillo, como un par de bobas se sonríen, se dan un pequeño beso y bajan las escaleras para ir a desayunar, como siempre Marga lo hace y mientras tanto ellas platican:

D: ¡Oye!, ahora que recuerdo, Irene no ha vuelto E: Uhm, debe estar muy ocupada, siempre dice que se quedara un día y termina quedándose un mes o mas D: ¿Y no la extrañas? E: Ya me acostumbré---indiferente contesta--- así ha sido desde la muerte de papá D: Ehm, ¿Y que haremos hoy?

E: ¿El amor?---sonriendo---

D: No, en serio E: ¿Me estoy riendo?---muy seria--- Entre charlas románticas y divertidas toman su desayuno para después ir a las caballerizas a visitar

a los consentidos de Liz…

E: Mira---le dice a la rubia a la vez que le muestre el animal---ésta es mi bebe, mi compañera, mi

consentida, es “hechicera”, éste es “poison”, el salvaje---le lleva frente a un corcel negro---y ésta es “honey” la mas joven y tierna---le sonríe--- D: Todos son preciosos, tienes un gusto excelente en caballos

E: No solo en eso querida---la besa al terminar la frase---

El contacto no se detiene y continúan acariciándose hasta que “hechicera” comienza a patear la puerta de su apartado, ambas voltean hacia ella y sonríen D: Creo que está celosa de mí E: Así es, pero tendrá que acostumbrarse a compartirme contigo---la toma por la cintura y en un

susurro le dice--- ¿Quieres montar? D: ¿A quien?---pícaramente le responde---

E: Pues obviamente me refería a los caballos pero si tienes planeada otra cosa ¡Adelante! D: Nop, creo que estará bien cabalgar---le sonríe--- Ambas toman sus monturas y salen a galope, Liz monta a “hechicera” y Diana a “honey”, cabalgan rápidamente una detrás de la otra, la ojiazul lleva la delantera pero la rubia no se da por vencida, sonrientes atraviesan el campo y aun cuando cabalgan por separado en cada mirada se hacen el amor, siguen sin detenerse es como un viaje a una dimensión en la que solo viven ellas y sus

sentimientos, nadie mas existe o cabe, finalmente se detienen frente a un riachuelo, ambas desmontan y dejan a sus yeguas tomar agua, ellas se sientan junto a un viejo árbol y… E: Diana---se escucha miedo en su voz--- hay algo importante que quiero decirte…hace unos

meses yo---se detiene pues la rubia le ha colocado el índice en los labios, otra vez---

D: No me interesa con quien salías hace unos meses, ahora estás conmigo---le da un suave beso--- Se separan y a unos centímetros… E: Me encanta estar contigo, pero hay cosas que no sabes de mí y no quiero lastimarte cuando las sepas D: No vas a lastimarme E: Eso espero, me dolería mucho que te alejaras de mí por cualquiera de mis actos---la rubia de

nuevo se acerca a ella y la besa--- D: Deja tus miedos y ámame---de nuevo sube a ella y la pasión reinicia---

Una vez mas entre caricias y besos tocan su desnudez, como hambrientas de la una por la otra se hacen el amor, sus húmedos cuerpos ruedan en el pasto entrelazados sin interés por separarse, una a otra se aprisionan, no solo físicamente sino espiritualmente, se centran en sus pensamientos y sentimientos, sus miradas y caricias expresan todo lo que querían decirse, ambas experimentan el máximo placer y finalmente caen en la paz de dos cuerpos recién amados en plenitud, varios minutos pasan para que se hablen y decidan que hacer, pues han caído en un sueño de gozo… E: ¿Cariño? D: ¿Uhm? E: Creo que deberíamos volver, debe ser mediodía D: Me iré solo si ayudas a vestirme E: ¿Quieres que te vista?---sonriente--- D: Oh si, estoy demasiado cansada para hacerlo La trigueña no lo pensó se puso de pie y recogió todas las prendas pertenecientes a la rubia, las apiló cerca de ésta y comenzó a vestirse, al terminar se acerco a la ojiverde y halándola suavemente la puso de pie, le coloco la ropa interior causando cosquillas a su amante, después le pidió que la ayudara con el pantalón, le acomodó la blusa, lentamente abrochó cada botón y al terminar beso sutilmente a la rubia, ésta sonrío y solo se coloco los zapatos, ambas tomaron a sus caballos y volvieron a la hacienda, al llegar se metieron a la caballeriza y acomodaron a cada animal, en eso estaban cuando una figura en la puerta las interrumpió:

H: Buenas tardes, he estado esperándote por 15 minutos---voz fría y cortante--- Los ojos de la trigueña se abren como platos sin ocultar su sorpresa… E: Hola, olvidé que vendrías, he estado algo ocupada---titubeante---

H: Ya veo---le lanza una mirada penetrante a la rubia--- D: ¿Sucede algo malo Liz?---cuestiona a la ojiazul y ésta no sabe que hacer---

E: No, nada…Diana ella es Hiromi, una amiga---las presenta para pensar que hacer--- Hiromi ella es Diana, otra amiga

H y D: Mucho gusto---se miran de lejos sin darse la mano y dándose únicamente un cabeceo a manera de saludo---

E: Bueno… ¿Diana podrías dejarme a solas con Hiromi, por favor? Tenemos que hablar La rubia no responde pero acepta, cuando… H: ¿No quieres que sepa que tendrás que dejarla? ¿Tienes planeado vivir con ambas?---el

comentario detiene a la rubia que ahora mira fijamente a la trigueña---

D: ¿Liz que significa esto?

E: ¡Hiromi por favor!

H: ¿No le dijiste que salías conmigo?, estabas engañándonos a las dos

D: ¿Liz, es verdad, salías con ambas? E: ¡No!, no es lo que parece, si salía con ella, pero… D: ¡Genial! ¿Me usaste para entibiar tu cama? E: ¡No, nada de eso! H: ¿Entonces que, ya no me amas?

Diana escucha…

E: ¡Si te amo!---puñal cortante para la rubia, la trigueña recuerda que la ojiverde también está ahí-

-- ¡Diablos! Diana, escucha te amo D: ¿Me amas?---la ojiazul asiente---pero a ella también, tenemos un problema

E: Diana, yo, iba a decírtelo pero…---interrumpida una vez mas por el índice de la rubia---

D: Liz, olvídalo, no quiero discutir, solo voy a dejarte aquí con tu chica y me iré, no tiene caso estar aquí, no sabes ni lo que quieres, tanto así que te gusta montar y no lo haces---sonríe con un halo de tristeza en los ojos--- disfruta tu noviazgo y por favor no me busques, bórrame de tus recuerdos

porque créeme que yo lo haré---la rubia se retira dejándolas a solas---

La trigueña no se mueve, quisiera detenerla pero está demasiado confundida para hacerlo, solo se sienta sobre una paca de paja y trata de pensar, Hiromi se acerca a ella y se agacha para hablarle… H: Se, porque salías con ella, yo también salí con otras personas pero nunca te olvidé, te amo---

toma el rostro de la trigueña entre sus manos y la besa--- y te perdono

La ojiazul no responde está desconectada, al pasar varios minutos vuelve a casa y… M: Srita. Elizabeth, le niña Diana se fue, dejó un recado para usted en su habitación, también dejó dicho que no se preocupe por ella que Juan la llevará hasta su casa E: Marga, ¿Porque no la detuviste? M: Ella no escucha razones E: ¡Diablos! La ojiazul molesta sube a su habitación y toma la nota, la lee y derrama algunas lágrimas, detrás de ella Hiromi… H: Ya olvídala, estará bien E: No, tú no entiendes, la amo H: ¿Y yo que? E: Hace tiempo que deje de amarte pero no lo sabía, cuando me dejaste creí que no me recuperaría pues lo hiciste en un etapa difícil para mi, después de la muerte de mi padre estaba demasiado deprimida para prestarte atención y por eso me dejaste, pero la verdad es que ya no te amaba, ni tu a mi, solo volviste por costumbre y me alejaste de Diana… H: Lo siento querida---cabizbaja--- creí que podríamos recuperar nuestros recuerdos E: No podemos vivir del pasado H: Tienes razón, es mejor que me valla Hiromi sale de la habitación y de la casa, se va sin decir nada mas, Liz intenta hacer contacto con Diana pero ésta constantemente la rechaza, no responde sus llamadas, no escucha sus mensajes, no lee sus mails, pasa el tiempo y continúan separadas y sufriendo. Liz trata de superarla y comienza a practicar equitación de nuevo, ante la admiración de su madre y hermano tiene un mejor carácter pero su mirada aun es triste, entrena día a día y trabaja todo lo posible para no pensar tanto en Diana. 6 años después… Liz se a inscrito al Ecuestre de fin de año, hará su reaparición como jinete, por ello tiene que trasladarse hasta el Country Club, famoso hotel que cuenta con las instalaciones adecuadas para llevar a cabo la competencia, Eliseo e Irene la acompañan, así como un apuesto hombre llamado Teodoro a quien cariñosamente llama Teddy, Teddy es hombre atractivo de la edad de Liz, posee unos hermosos ojos aceitunados y es tan alto como ella, se tratan muy cariñosamente, y le ayuda con los caballos, los 4 han llegado al Club, se registran y van a sus habitaciones, es un día antes de las competencias, todos cenan y se van a dormir. Muy temprano por la mañana Liz visita a su compañera, la lleva al ruedo para peinarla y descubre a alguien muy especial observándola…

E: ¿Qué haces aquí?---pregunta fríamente a alguien que la observa desde la cerca---

L: Vine a verte E: ¿Por qué? L: Por que algún día quiero ser como tú---hace sonreír a Liz--- E: ¿Cuantos años tienes? L: 6 E: ¿Te gustan los caballos?---la chiquilla asiente--- ¿Cómo te llamas?

L: Lidia E: Bonito nombre, ¿Quieres montar a “hechicera”?---Lidia asiente--- ven aquí entonces---la niña se

mete por debajo de la cerca y llega hasta ella---

Ya viéndola de cerca le recuerda a alguien, Lidia tiene unos ojos azules preciosos como los de ella y un hermoso cabello rubio, así como una pequeña pero linda nariz respingada, la observa atentamente y le dice:

E: Tienes muy bonitos ojos

L: Si, como los tuyos---Liz vuelve a sonreír la niña tiene encanto propio---

E: Para montarla tendré que cargarte, cuando estés sobre ella háblale y no tengas miedo L: ¿No sería mejor si montaras conmigo?

E: ¿Eso quieres?---la niña asiente---

Liz coloca a Lidia sobre “hechicera” y después sube ella, cabalgan muy despacio a la vez que platican:

L: ¿A que hora iniciará la competencia? E: A las 9 am L: Te quedan 2 horas y media E: Así es, oye, ¿No es temprano para que estés despierta? L: Sip, pero le pedí de favor al administrador que me llamara en cuanto te viera salir E: Eres astuta---ambas sonríen--- ¿Y tus padres? L: Mamá en su habitación y papá en la suya E: Entiendo, ¿Y solo veniste a verme competir o te traen otros asuntos? L: Mamá tuvo que venir por la presentación de su nuevo libro y me trajo porque supo que estarías aquí y que me encantaría verte E: ¿Y tu padre?

L: El solo vino a molestarla---su rostro se pone triste---

E: Lo siento, no quería hacerte sentir mal L: Oh no, tu nunca me harás sentir mal…Te quiero---se voltea para abrazarla--- E: ¿Me quieres?, pero si acabas de conocerme…aunque también te quiero, eres una niña linda y además me gustan tus ojos---ambas se sonríen---, sabes debo regresar a hechicera a su lugar, es hora de volver al hotel L: De acuerdo, ¿Desayunarías conmigo? E: Si, pero ¿Qué dirá tu madre de que desayunes con una extraña? L: Nada, estará feliz de encontrarme porque se que me anda buscando desde hace como media hora, y tu no eres una extraña Sonriente Liz lleva a hechicera al establo y después se dirige a desayunar con su nueva amiga. Toman una de las mesas del centro y ordenan, en eso estaban cuando una mujer histérica se acerca a la niña y la abraza a punto de llorar… D: ¡Lidia!, cariño ¿En donde estabas? He estado buscándote---la niña interrumpe a su madre

poniéndole su pequeño índice sobre los labios, acto que sorprende a Liz---

L: Lo sé madre, por media hora, no seas grosera y saluda a mi acompañante---le dice con una

monumental sonrisa chueca en los labios---

La trigueña al ver a la madre de la niña queda estupefacta, pues al instante nota que se trata de Diana, su viejo amor, ambas se ponen de pie y en silencio se miran, la niña solo las observa sin entender… E: Diana… D: Liz… L: Veo que ya se conocen Las mujeres guardan silencio sin saber que hacer o decir, la primera en reaccionar es la ojiazul quien se dirige a la niña y… E: Lidia, cariño, acabo de recordar que olvidé decirle unas cosas a mi asistente, así que iré a buscarlo ahora, podremos desayunar en otra ocasión---sin esperar nada se retira--- La rubia vuelve en sí aunque aun un poco sorprendida, se sienta a la mesa con su hija y… L: ¿Conoces a Elizabeth Montero?

D: Si, fuimos amigas L: ¿Por qué no me lo habías dicho? Sabes que la admiro D: No lo consideré importante

L: Pero mamá---interrumpida---

D: Basta---le dice de manera recia--- si vas a desayunar hazlo, yo debo hablar con Elizabeth, espérame aquí un momento ¿De acuerdo?

L: Si---cabizbaja responde---

D: Espero que así sea, no quiero que te muevas de aquí La rubia se dirige hacia el administrador para preguntarle por Elizabeth y éste le responde que se ha dirigido hacia el establo, Diana camina velozmente varios pensamientos giran en su cabeza, reencontrarse con Liz la ha dejado en mal estado, sobre todo por la manera en que lo ha hecho, finalmente llega donde Liz, la encuentra cepillando a hechicera, se aproxima a ella y… D: Quiero hablar contigo

E: Ya lo haces---le responde dándole la espalda aun--- D: Elizabeth por favor, no hagas esto mas difícil---la ojiazul voltea a verla y en ese instante, al cruzar sus miradas todo molestia entre ellas se borra, se acercan la una a la otra y…---- E: Luces diferente---le acaricia el rubio y ahora corto cabello--- D: Tu, sin embargo te ves igual---se hace hacia atrás para romper el contacto--- E: Te he extrañado---le dice susurrante a la vez que se acerca mas a ella---

D: ¿En serio? ¿Y que es de Hiromi?---sarcástica--- E: Diana, no se que pasó contigo en estos 6 años, pero se que no me has olvidado, también se que sigues molesta pero puedo explicarte todo ahora si me dejas D: No me interesa oír tus explicaciones y lamento informarte que ya te olvidé, solo vine para pedirte que te alejes de mi hija, no quiero que te le acerques ni que le hables E: Puedes decidir no escucharme, y puedes intentar engañarme diciendo que me has olvidado, pero no puedes prohibirme ver a Lidia, en todo caso, prohíbeselo a ella D: Ella no lo entendería, es una niña E: Lo sé, por eso voy a seguirle hablando si ella lo hace, voy a montar con ella si ella lo pide, porque por un capricho tuyo o por tus temores no voy a lastimar a un inocente D: ¿Es esta tu nueva forma de conquistarme, a través de mi hija? E: No seas tonta---sonrisa irónica--- no tengo que conquistarte, eres mía, siempre lo has sido y lo

serás---la acorrala contra la pared---

D: Que modesta eres E: No lo niegues, pudiste haber estado con un hombre, pero se que no te toco como yo lo hice, se que pensaste en mi al estar con él en la cama, que cada uno de tus suspiros era por mi y que el tenerme tan cerca aun te hace vibrar---se le acerca y le roba un beso--- El contacto es violento pues Diana se niega, pero Liz no da marcha atrás, forcejean entre ellas, pero la trigueña aprieta mas el beso y estruja a la rubia contra la pared, la toma de las manos y la obliga a subir los brazos por sobre su cabeza, el contacto no deja de ser salvaje y la rubia muerde fuertemente el labio inferior de la trigueña y lo hace sangrar, al instante se separan y Liz se toca el labio

E: Auch---a la vez que toca el labio---- D: Te lo mereces---le dice empujándola y haciéndola a un lado--- ahora escucha Liz, aléjate de

nosotras, por favor, no compliques mi vida, si me amas o me amaste hazlo---lagrimas en sus ojos--

-

E: Bien, si lo pides así---se da la vuelta y sale del establo---

Acordado todo cada una toma su camino, Diana vuelve donde Lidia y Liz va donde Teddy, hacen los últimos arreglos, faltan 20 minutos para la competencia, Isabel y Elíseo están como espectadores en sus respectivos asientos, Teddy acompaña a Liz en el establo, verifican que todo esté bien, que “hechicera” esté lista, todo está bien, Teddy y Liz salen y se ponen a platicar cerca de otros competidores esperando la hora exacta, mientras tanto Lidia en su habitación discute con su madre:

L: Mamá por favor, deja que vaya a verla, no se porque te enojaste con ella o conmigo pero tienes que dejarme ir D: Basta Lidia, no irás La niña se avienta sobre la cama a llorar y en un descuido de su madre emprende la huida, para cuando Diana se da cuenta es tarde y sale detrás de ella, la niña corre sin detenerse y a unos pasos del ruedo divisa a Liz platicando con Teddy corre hacia ellos, Diana detrás de ella, de repente se escucha un fuerte ruido son varios caballos que se han soltado y corren desaforados hacia la niña, ésta en su desesperación grita a la ojiazul. La trigueña levanta la mirada y ve el atroz escenario corre rápidamente hacia la niña, la toma entre sus brazos, se avienta al suelo y rueda con la niña sobre ella, al caer al piso golpea su hombro izquierdo y se queja pero no le importa pues a salvado a la niña, los caballos son atrapados por varios caballerangos entre ellos Teddy, Diana sigue corriendo y llega hasta ellas, levanta a la niña y ve que no tenga heridas, después se enfoca en Liz quien se queja en el pasto…

D: ¿Estas bien cariño?---la niña asiente y ahora la rubia se centra en Liz--- ¿Cómo estás tu? E: He estado mejor---responde e intenta ponerse de pie pero el dolor se lo impide---

Teddy se acerca a ellas y ayuda a Liz a levantarse, ésta se queja y Teddy toma una decisión… T: Te llevaré con el médico del hotel y después vendré a darte de baja en la competencia E: ¡¿Estás loco?! Yo no voy a darme de baja, le diré al mata sanos que me arregle el hombro y saldré a ganar esta competencia T: Pero… E: Nada, ya dije lo que haré Todos guardan silencio y Teddy ayuda a Liz a caminar, se dirigen con el doctor, Diana y Lidia van detrás de ellos, al llegar rápidamente el medico los atiende, Liz entra en su cubículo y el doctor habla seriamente con ella mientras Teddy, Diana y Lidia esperan afuera… Doc: Escucha Liz, el golpe no fue tan grave pero no podrás participar, tendré que vendarte el brazo y ponerte éste aparato---le muestra un cabestrillo--- para que no muevas el brazo, no lo enyesaré pero tendrás que mantenerlo en reposo por 2 semanas E: Mira doctor, yo solo vine para que me des un calmante que me quite el dolor, de todos modos con cabestrillo o no voy a participar Doc: Liz, si no curo tu hombro ahora puede empeorar, sobre todo por el movimiento del caballo, pero admiro y respeto tu posición así que haré un trato contigo, deja que te coloque el cabestrillo, te daré el calmante y después tu harás lo que quieras E: De acuerdo El doctor rápidamente atiende el hombro de Liz, para eso le ha pedido quitarse la blusa, ya ha terminado y la deja a solas para vestirse, olvidándosele que con un solo brazo la trigueña no podrá ponerse la blusa, ni mucho menos abrochársela, al salir el Doctor encuentra a Diana y a Teddy, y la ojiverde le pide permiso para entrar a hablar con Liz, al entrar a la habitación encuentra a una desesperada trigueña intentando ponerse la blusa… D: ¿Cómo te sientes?

E: Fatal---forcejea para intentar meterse una manga hecho que hace sonreír a la rubia--- D: Déjame ayudarte---se acerca y ayuda ponerse solo una manga--- E: Gracias---le dice muy bajo a la vez que disfruta del perfume de la rubia---

D: Tendré que quitarte el cabestrillo para que puedas meter el otro brazo, después te ayudaré a

ponerte el cabestrillo de nuevo---la ojiazul asiente, no puede evitar sentirse acalorada por tener tan cerca a la rubia---

Con sumo cuidado la ayuda a meter el brazo herido en la otra manga y finalmente le ayuda a meter la cabeza en el cuello, se acerca mas ella y le dobla el cuello de la camisa, pues se trata de una blusa cuello de tortuga, en el intento de doblar el cuello de la blusa su dedo roza el cuello de la ojiazul obligándola a suspirar fuertemente y a enrojecer a la rubia, ante el hecho se miran fijamente e instintivamente se acercan la una a la otra, se unen en un cálido beso, se separan vuelven a mirarse y una vez mas se besan, sin decir nada continúan, la rubia mete las manos debajo de la blusa de la trigueña y toma sus senos, la trigueña libera un fuerte pero placentero

gemido, intenta quitarse la blusa pero recuerda su hombro herido al sentir un fuerte dolor y quejarse, vuelven a la realidad, Diana la mira a los ojos y… D: Tendrá que ser en otro momento, creo que tienes una competencia pendiente---ambas se

sonríen---

E: ¿entonces me amas? D: Nunca he dejado de hacerlo---un pequeño beso--- Sin mas la rubia ayuda a Liz a terminar de vestirse, le coloca la chaqueta bioélastica azul y el cabestrillo, es toda una jinete, de hecho una muy guapa, al salir le guiña un ojo a Lidia y le promete dedicarle el triunfo, todos excepto el doctor van al ruedo, a tiempo pues anuncian la aparición de Liz, rápidamente Teddy la ayuda a subir a “hechicera”, con solo su mano derecha toma ambas riendas y le habla al oído al animal, sale rápidamente, sin miedos, al instante todas las miradas se centran en ella, salta todos los obstáculos y trata de no perder el ritmo, todos se muestran sorprendidos, hasta con un solo brazo demuestra control sobre el animal y su equilibrio es grandioso, la fuerza da cada salto y la precisión al caer maravilla a los jueces y al público, es una jinete única, es salvaje, es bella, es fuerte, ha terminado la rutina, los jueces anuncian que no ha cometido ni una falta y que lo ha hecho en un tiempo imposible de superar, asegurando de éste modo el primer lugar. El día transcurre prueba tras prueba, han llegado al final de la contienda y en efecto ha sido Liz la ganadora, todos la saludan y felicitan aunque ella busca una sola mirada, Diana y Lidia la observan de lejos, es ella quien se les acerca, muestra ampliamente su típica sonrisa chueca y Lidia le responde de la misma manera, ¡Diablos!, esa niña si que tiene mucho parecido con ella, la niña en cuanto puede la abraza y Diana solo se le acerca a besarle la mejilla, se miran sin decir nada y se abrazan, piden a Lidia ir con Teddy para poder hablar a solas…

E: ¿Volverás conmigo?---mirada angustiada---

D: No, no lo haré, porque realmente nunca me fui de tu lado, soy tuya ¿Recuerdas?---le muestra la

ajorca en su tobillo--- E: ¿Nunca te la quitaste?---la rubia niega con la cabeza---

D: No pude Se acercan y se besan mezclando miel y fuego en un solo contacto… E: Te amo

D: Te amo---dicen al unísono---

E: ¿Qué haremos con Lidia? D: Le explicaremos de una manera adecuada lo sucedido, de todo modos no creo que le moleste vivir contigo y tantos caballos, te adora E: He podido notarlo, aunque yo también la adoro y he visto en sus ojos el mismo brillo que en los míos cuando monta y aparte tiene una sonrisa…---interrumpida---

D: Como la tuya---completa la frase de la ojiazul---

E: ¿A que se debe que nos parezcamos tanto?---pregunta extrañada--- D: A que cada vez que Fernando me tocaba pensaba en ti, en cada beso te besaba a ti y en cada roce te sentía a ti---beso--- E: Bien, mañana por la mañana partiremos a casa, será mejor que hablemos con ella… ahora que recuerdo quería preguntarte ¿Por qué la llamaste Lidia? D: Bueno Li de Liz y Dia de Diana, Lidia, original ¿No?---ambas ríen y continúan caminando--- Ambas se retiran tomadas la mano, después de tantos años se han reencontrado y juntas con un eslabón que las une aun mas iniciaran una nueva vida.

FIN