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| OO HISTORIA DE ALEMANIA {3 diegida por JACQUES DROZ Hays 4934 la formacion de la unidad alemana 1789/1871 JACQUES DROZ Profesor de la Sorbone Trad = pe move cor ReneDies RS GLS” —ceancuio en Here Gompertons COLECCION DE HISTORIA CONTEMPORANEA editorial vicens—vives Titulo origins HISTOIRE DE-L'ALLEMAGNE 1. Us formation de PUnité allemand, 1789-1871 © ratier, Paris, 1970 @sacaves onOz, 1973 ©MIGUEL LLOP REMEDIOS, 1973 “Sobre la versin expaiola Prohibide la reproduccién total o parcial de la presente obra sin permis expreso, por esrto, del Editor. Se except de etta prob Dicién las eitas breves en articuios de periécicos o revista, des tinades 2 reser esta obra Primera accion, 1973, ‘Soueeacie see posto Legal: 8. 7.512.1073 NS de orden V.V.: 1.126. IMPRESO EN ESPARA PRINTED IN SPAIN, Ealtado por Editorial VICENS-VIVES. Avda de Sart, 132 Barcslona.17 Impreso por Grafica INSTAR, Constitucién, 19. Barcelona-14. Febrera 1973, El presente libraes.el.primerocde una serie de cuatro volimenes ‘que abarca el conjunto de la Historia de Alemania desde 1789 hasta ‘iuest7os dias, Realmente, esta obra constituird la primera — tentativa cientifica, desde la de Ernest Denis, por presentar una Historia de la Alemania, contemporénea debida a la pluma de historiadores franteses. El autor encargado de esta empresa no puede olvidar lo que debe a Edmond Vermeil como para no rendir homenaje, en primer lugar, a su intento de explicar el mundo germénico; no obstante, sus libros, por sugestivos y atra- ‘yentes que sean, no se presentan como una “Historia”; y lo que realmente hemos deseado presentar aqui a los estudiantes que hhasta el presente han carecido de medios de trabajo sobre los paises extranjeros, es una “Historia” de Alemania, en el sentido tradicional del término. No se trata, sin embargo, de realizar una obra exhaustiva. El marco que se nos ha fijado exige numerosos sacrificios. Con el fin de no recargar nuesiro texto, hemos pensado que era preciso dar por conocida la Historia General en la que se inserta la de Ale- j mania. Pretendiendo escribir una “Historia de los Estados”, nos hemos propuesto presentar los grandes rasgos de la evolucién politica, teniendo como trasfondo los cambios econémicos, so- ciales y culturales. Ai estudiar la Historia de Alemania, el autor de este primer tomo —que abarca el periodo comprendido entre 1789 y 1871— no ha considerado conveniente introducir en ella la de Austria, a ‘ pesar de que formara parte del antiguo Reich y, posteriormente, aba Confederacién Germédnica hasta 1866. El andlisis de la evo- Reign particular de Austria y de sus paises dependientes se ha ‘para otra obra, que estudiard el Estado austriaco. Sélo se cho referencia a Austria para explicar hechos de la Historia (por. ejemplo, para analizar las posturas a favor de la zoiGran Alemania). Npesar de que la bibliografia general, situada al principio de fale obra, es muy selecta, cada capitulo va acompaiado de: Hla publicacién de algunos textos historicos, cuya eleccién se aillevado a cabo con el deseo de dar a conocer, en su variadisima rsidad, las fuentes principales de la Historia de Alemania, en asique:el estudioso deberd iniciarse si desea adquirir un cono- Hetcimiento'més completo de esta Historia; CRF Id presentacién de temas que; tanto en la historiografia ale- ‘mana’de ayer como de la actualidad, son objeto de controversia, 4 yfello con el fin de dar a conocer a los propios historiadores, que jhan desemperiado, tanto en la vida cientifica como en la politica ide la Alemania contemporinea, un papel tan importante. “La meta ansiada se alcanzard si el autor consigue dar, por una ién clara de una historia que desanima por su ex- iuevas orientaciones cientificas que estén imponiéndose en 1.0. ( Alemania ) afines-del | introduccién ( siglo XMILL Si observaramos a Alemanis/en la vispera de la Revolucion fran ‘cesa, nos quedariamos realfnente sorprendidos ante la extraordi- aria contradiccién entre ¢1_alto nivel cultural y el retraso poli- tico, econémico y social de este pais respecto a sus vecinos occidentales/Parecia como sila cultura, limitada a reducidisimos circulos d¢in‘ciados, no ejerciera o no quisiera ejercer ninguna proyeccion sobre Ia vida publica de los pueblos alemanes. Lo que acontecia es que esta cultura permanecia profundamente “intro- vertida”, aislada cn una especie de eéfera especulativa de la que no salia excepto para edificar y moralizar, deseosa ante todo de la reforma de las glmas, y no de una regeneracién en el plano politico y scent idea fundamental que la animaba era ante todo la de prombver Ia transformacién moral del individuo, pues sin ésta cualquier especulacién sobre la mejora de las relaciones sociales carece de valor. El luteranismo es, sin lugar a dudas, la causa fundamental de esta actitud que provocaba el abstencio- nismo politico yAunque liberaba a los cristianos de la tutela del sacerdocio, jahds habia dejado de preconizar en el plano tem- poral la obediencia a las autoridades queridas por Dios; por ello, los principes pudieron establecer su poder gracias a la pasividad de sus sibditos, sometidos a una misma disciplina tanto en el terreno religioso como en el politico, en el transcurso de los tiempos modernos. Durante el siglo XVIII, la cultura alemane pudo por fin entre- garse de leno a la liberacién interior del hombre, rompiendo las cadenas de la ortodoxia religiosa. Esta liberacin era la que bus- si : ‘caron los movimientos paralelos del pietismo y de la Aufkldrung. Pero ni el Sturm und Drang —que, sin embargo, exalté el espiritu de rebelién y el individualismo genial desconocedor de cualquier /-otra ley que no sea la que surge de su propio fondo, ni el ¢lasicismo de Weimar —que defendia la postura contraria para teducir la pasion a la razén y promover una Humanidad armo- niosa y duefia de s{ misma—, desembocaron en una actuacién politica; y en cuanto al Estado, lo tinico que se pedia era que no coaccionara ni obstaculizara el desarrollo del individuo. En tanto que en Francia e Inglaterra, el siglo XVIII fue el siglo en el que se elaboré el concepto del “ciudadano”, la Alemania cultivada admitia que en el terreno politico podia continuar en su estado de sujecién y obediencia. Se reconocfa, pues, la dicotomia entre el mundo intelectual y el de la politica. En resumidas cuentas, el clasicismo de Weimar seguia siendo en 1789 el punto de con- fluencia privilegiado de una reducida élite, sin mas ansias que la edificacién moral de su cultura, que se declaraba rotundamente cosmopolita y para quien la patria era algo totalmente espiritual. H én en el campo de la cultura politica se mani- festaba efi tres aspectos importantes: ausencia de una burguesia consciente de_sus_intereses_de_clase, apego al particularismo y aceptacion del absolutisma como centro del Estado territorial. + ECONOMIA Y SOCIEDAD A pesar del progreso econémico iniciado a partir de la conclusion de la Guerra de los Siete Aftos, Alemania prosegufa en una situa- cién de retraso con respecto a Inglaterra y Francia. La fragmen- Seen Er HME aa aduaneras distintas y cl cardcter autérquico que revestia la pro- duccién. de-cada-region, habrian bastado, por otra parte, para imposibilitar en Alemania una econom{a de mercado. De los 20 millones de alemanes, alrededor de las cuatro quintas partes vivian ainfén el campo, y la inmensa mayoria de los“campesinos estaba sémetida todavia aunque de forma muy i istcma feudaleAl este del Elba dominaba la Guisherr schaft, permaneciendo lof campesinos, si no como siervos en el yacquesproz 3 > ibs sentido occidental del término, si, por lo menos, como (unterhan) sometidos al poder arbitrario del propietario (Guts- herr): aparte de algunas excepciones debidas al favor real, sslo ~ los nobles podian detentar la propiedad territorial; concedian algunas tierras a titulo mis o menos precario, pero explotaban cellos mismos una gran parte de sus bienes mediante las presta~ = jones personales impuestas a sus sibditos, a las que se afiadia el Gesindedienst, que permitia al sefior disponer de los nifios como siervos. En los paises del sur y oeste de Alemania dominaba la Grundherrschaft, que conced {a a los campesinos una parte impor- tante de la propiedad territorial, pero que los obligaba al pago de rentas territoriales, bien en dinero o en especies. En algunas par- tes de Alemania del Norte, como en Frisia, se mantenfan algunas propiedades campesinas independientes, mientras que en West- faliy dominaba la aparceria heredit En su conjunto, con muy pobres beneficias; tales por hectérea era coniderada como sat todas partes subsistia el régimen de barbecho, unido ala rotacion - de cultivos trienal. No obstante, en algunas regiones del norte de ‘Alemania, se exporté, a partir de la_guerra de independencia norteamericana, una cierta cantidad_de cereales al extranjero, lo que_tuvo como contrapartida el aumento _de los precios en los mercados alemanes. Algunos nobles y campesinos afortunados tuvieron [a iniciativa de mejorar sus métodos de-cultivo, através | de la introduccién de plantas forrajeras en.la rotackin_de cultivos_ y por medio de la estabulacién del ganado. En Baden, el margrave Carlos Federico, que mantenfa correspondencia con Mirabeau y Dupont de Nemours, realizé unos intentos de renovacién fisio- crata bajo los consejos de Juan Augusto Schlettwein. Se puede, hablar de una “fiebre por Ja agricultura” en la Alemania de fines. del siglo XVII. , Enel plano industrial se realizaron, asimismo, importantes progresos, en particular en Sajonia en la industria_alggdonera, iméroduciéndose en los afios 80 las primeras tejedoras del jenny”; la industria de los estampados era ya talista. En cambio, la industria silesiana_del linc fosiguié’ en poder de los fabricantes-negociantes (Verlagsystem), genéral- oe que acum sus manostaexplotacién platacién capitalista de sus obreros. En realidad, zimen corporativo predominaba casi por todas partes. A fines {el "siglo: XVIII las principales preocupaciones de los gremios cor vsistfan atin en impedir cualquier aumento de la produccién, li- mitar:cuidadosamente el niimero de obreros, obstaculizarles 1a obtencién del grado de “maestro” y garantizar los recursos del mercado local 2 algunas personas privilegiadas. El patriciado ur- ‘bano se aferraba a la antigua legislacién corporativa que provocé el hundimiento econémico de algunas ciudades del Imperio, en Jas que se desarrollé una mendicidad considerable. La idea de que era:preferible fabricar més y vender menosfaro parece ser que todayfa’ no habfa conquistado los espiritus/En cuanto a las ma- mufaicturas,_que_experimentaron—un-ayfe notable en el si- fo XVII, fueron generalmente obra de los propios principes; se ‘crgaron mediante decretos reales, casi siempre gracias a los ex- teccignistas. Muy a manudo, los centros industriales que se des- arvollaban Arededor de las’ residencias principescas tenfan un cardcter tan caricaturesco como los ejércitos creados por los so beranos. En Prusia especialmente, la legislacién mercantilista, que habia favorecido el desarrollo de una importante industria, se sentaba poco favorable al desarrollo de una clase media em- ‘rendedora se trataba de una obra inspirada por el capitalismo ue Estado, impuesto desde arriba, y que no se habia visto acom- pafiada de una educacién de la nacién capaz de sobrevivir a cir- cunstancias menos favorables o a una suspensién de las subven- ciones. Al sacrificar la economia a consideraciones financieras —militares en definitiva— la monarquia prusiana imposibilité la formacién de un capital privado importante. Excepcién hecha de la.iniciativa de unos cuantos empresarios, como Johann Heinrich Schiile, quien dio un vivo auge a la indus- tria-algodonera de Augsburgo/ la industria alemana era, en ge- neral_una iniciativa estatal, que no tenia nada que ver con las Posibilidades de enriquecimiento de la poblacién/ era una obra “asistencial” (Versorgung) que-k principe tenia que llevar a cabo para todos los miembros de esa gran familia que era Ia sociedad nil. tranjeros, y a Ja sombra de privilegios, monopolios o tarifas pro-~ Se formaron impo ortun de ferias, tales como Leipzig y Francfort, que eran,a,Ta vez,cen tros del comercio europeo y puritos de apoyo del comercio inte, rior y exterior alemén, asi como en Hamburgo, euyo puerto. §. alcanzé una gran expansién en el siglo XVIII debido al tréfico de® los productos coloniales y a la exportacién de los tejidos sile: sianos, y en donde la burguesia comercial y financiera alcanz6 un espiritu de iniciativa y un deseo de libertad econémica sin igual en Alemania. Pero también en este terreno, se dejaban sentir draméticamente las limitacione por Ia ausenciadeun mercado nacional y de un Estado centralizado.. {De hecho, hacia 1789 se produj: jemania_un_desfase cdda vez mayor entre un cierto progreso econdmico v-€l« entre un_cierto progreso economic y el % proceso de una sociedad en la que los antagonismos y las luchas de clases se hacian cada vez. mis evidentes. No obstante, no tardaron en llegar las_desilusiones, produ- cidas tanto por el especticulo descorazonador que presentaban las luchas internas en Francia como por el cariz. agresivo que la Revolucién transmitié en seguida a su diplomacia. ¢Era real- mente digno el pueblo francés de esta libertad que pretendia presentar al mundo? As{ pudo apreciarse ripidamente en los me- dios intelectuales una reaccién “moralista”. A pesar de haber ala- bado en sus escritos juveniles las nociones de tolerancia y liber- tad, Io que le habia valido de parte de la Convencién el titulo de + “ciudadano francés”, Friedrich Schiller se preguntaba en sus Cartas sobre la educacién estética de la Humanidad (1793) si los * hombres estaban a la altura de ta Revolucién: la consecucién de la libertad politica —escribia— debe estar precedida de una educa- cién previa de los espiritus y de la formacién de una conciencia moral, unida —segin é—a un contacto constante’con las obras de arte; de otro modo la falta de moralidad priva a la Revolucién de todo su alcance, convirtiéndola en una accién prematura que ha de naufragar en la violencia. Goethe, que formaba parte del mismo circulo de Weimar, aunque estuvo constagtemente obse- sionado por el problema de la Revolucion, de la que quiso dar en sus obras dramaticas una visién lo mds objetiva posible, seguia convencido de que la condicién para cualquier tipo de progreso reside en el completo desarrollo de la personalidad y no en la transformacién brutal de las instituciones politicas: la profunda significacién de Hermann y Dorotea (1795) 5 que los verdaderos valores residen en la prictica cotidiana de las virtudes familiares y | sociales, por lo tanto en el “servicio” debido a la comunidad, vinculado a su vez al orden establecido. Nadie ha sido més con- trario que Goethe a “la charlatanerfa revolucionaria”; en esta actitud fue seguido por la mayor parte dé los espiritus que gravita- ban alrededor de la Corte de Weimar, como Wieland, cuya obra El Mercurio alemédn ha sido una preciosa fuente de informacién sobre oe HalRevolucién, amenazada —a su parecer— por el despotismo igua- Titarioide-un populacho inculto. Esta reaccién, que denuncia la amenaza revolucionaria como una intrusién en el dominio reser- yado'a la.formacién del individuo, fue también la de Guillermo de}Humboldt, preocupado por la defensa de las condiciones de tuna cultura humanista contra las intromisiones del Estado. De estesmodo, ‘en su Ensayo sobre los limites del Estado (1794), publicado més tarde, pero que puede considerarse como un mani- fiesto del liberalismo, limita la intervencién de Estado ~definido como Notstaat— inicamente a las funciones de policia, ne- gindole toda actuacién sobre la vida econémica y moral de la nacién. Estos escritos demuestran la impotencia de la intelectua- lidad alemana para recoger el contenido de la Revolucién fran- cesa y plasmarlo en una vivencia, limiténdola tan sélo a la esfera del pensamiento. He’ Todos estos escritores tienden a considerar al Estado como Ee. una refinada sociedad de nobles almas con la suficiente sabiduria EF} como para autogobernarse y convertir su existencia en una es- pecie de obra maestra de armonia; expresaron su pensamiento politico en el marco convencional de la pequefia corte culta del siglo XVIII: no debe extraiiar, por ello, que su anilisis fuera tan superficial. Sin embargo, otros espiritus evaban més lejos su critica. Muy rapidamente y, en particular en el electorado de Hannover, enclave inglés sobre suelo alemén, las ideas de Burke penetraron en el continente, poniendo en tela de juicio la capacidad de la raz6n para formular leyes universales y constituciones escritas, y Sf tehabilitando los conceptos de tradicién, experiencia y fidelidad a la Historia. Un joven funcionario prusiano con un gran porvenir politico, Friedrich von Gentz, traducia en 1798 las Considera- ciones, subrayando que Inglaterra garantizaba el equilibrio eu- ropeo. La Universidad de Gotinga, principal centro de estudios de Giencias Econémicas de Alemania, tenia un profesorado hostil a la Revolucién: Schlézer, que seguia dando a sus Staatsanzeigen una orientacién pro-britinica, y el naturalista Lichtenberg, en cuyos Aforismos se ha querido ver un avance de Io que seré el Romanticismo. En este ambiente se desarroll6 el pensamiento de 29% JACQUES DROZ Emst Brandes y Augusto Guillermo Rehberg,: cuyasy Jnvesy tigacidnes sobre la Revolucién francesa (1793) son;una‘eritica profunda de la obra de la Constituyente, verdadera “‘metafisica politica”, a la que contrapone ¢l respeto a la jerarquia social, la distincion entre el hombre y él ciudadano y la apologia de la nobleza como contrapeso del absolutismo. Sin embargo, otros alemanes —funcionarios 0 pastores pertenecientes a pequetios principados en los que el pensamiento de Lutero se mantenia vivamente presente— se inclinaban més por la fuerza de la idea religiosa como dique de la pasién revolucionaria, En este medio se desarrollard Ia “leyenda iluminista”, segin la cual, la secta de Jos Tluminados de Baviera, cuya ideologia politica fue aportada por Adolf von Knigge, un masén apasionado por el ejemplo de Francia, preparaba un'“‘complot” que amenazaba con destruir, primero en Francia y luego en Alemania, los altares y los tronos, {esis que tuvo amplio desarrollo en numerosas revistas “oscuran- tistas”, tales como la Eudaemonia, en la que colaboraron gran cantidad de tedlogos sospechosos de “criptocatolicismo”. En Bavicra, Karl von Eckartshausen, colaborador de estas publica ciones, trabajaba en la elaboracién de una religion “interior” y ““mistica”, y consideraba el amor como la fuerza suprema de la Naturaleza, como la que encadena a todos los seres y asegura al Estado su permanencia fundamental. Estas mismas preocupa- ciones se encontraban en el otro extremo del mundo germénico, en el circulo de Emkendorf, en Holstein, a cuyo entorno gravi- taban cl pietista suizo Gaspar Lavater y el poeta Matias Claudius, y en el que las posturas religiosas que animaban a la familia de los Reventlow defendian el germanismo contra la politica “i ‘lus trada” del Gobierno de Copenhague. En la forma dada por un escritor como Jung-Stilling, el pietismo presentaba como un deber para el cristiano la obediencia y el respeto a las jerarquias: dacaso no es posible Hevar a cabo la misién que Dios le ha con- fiado a uno, en cualquier nivel social en que se esté? Algunos pensaban, sin embargo, que el catolicismo podia frenar mejor que . el protestantismo la oleada revolucionaria, por estar éste mar- cado, a pesar de todo, por el libre examen, En este sentido debe interpretarse la conversion (que produjo un eco enorme) del conde Federico de Stolberg (1800), perteneciente al cfrculo de la ee 0 isToRIA De ALEMANIA e#econdesa Gallitzin (de Munster), del que iban a surgir tantas perso- F Ynalidades que honraron el despertar del catolicismo aleman, como el Vicario general Francisco de Furstenberg y el catequista Bernardo Overberg; otros se encaminaban hacia el romanticismo. 3. LAS REACCIONES ALEMANAS ANTE LA. REVOLUCION FRANCESA La influencia revolucionaria, desigual en las diversas regiones de Alemania, no hizo sentir a las masas el deseo de seguir el ejemplo francés. spas 108, ocupados parcialmente en 1792, luego de Torma-més-amplia en 1794.95, y anexionados en 1801, la influencia francesa se dejé sentir con_mucha mas intensidad. En realidad, antes de 1789, los tres obispados renanos habian que- dado marcados por la politica ilustrada de sus soberanos, Maximi- iano Francisco, hermano del emperador, en Colonia; Clemente Wenceslao en Tréveris, y Carlos Federico von Erthal en Maguncia. En las universidades creadas o renovadas gracias a su interés, y en las que los funcionarios estatales habjan sido reemplazados gene- talmente por eclesidsticos, la filosofia kantiana se habfa dejado traslucir ya, mientras que en las “sociedades de lectura” se discu- tian programas reformistas que presentaba una prensa renovada. Ahora bien, los medios propugnadores de “las luces”” quedaron Profundamente decepcionados cuando, inmediatamente después de la Revolucién, los soberanos se mostraron partidarios de una Politica reaccionaria: muchos universitarios emigraron a Francia, especialmente a Estrasburgo, como por ejeriplo el famoso Eulogio Schneider. Cuando en 1792 los ejércitos de Custine aparecieron en el obispado de Maguncia, existia una “intelligentsia” que acogié ‘con los brazos abiertos a los mensajeros de la libertad, La perso- nalidad dominante era la del bibliotecario de la universidad, Georg Forster, de formacién cosmopolita —a los dieciocho aiios realiz6 un viaje alrededor del mundo en compafia del capitin Cook— y cuyo conocimiento de la estructura social de Europa cccidental le habia confirmado en sus opiniones democraticas. Junto a él se formé un grupo de miembros de los “clubs” de uacauesonoz 31 Maguncia, entre los que descollé principalmente: el .telogo +. Dorsch y el rector del colegio protestante de Worms, Bahmer, . quienes se pronunciaron en favor de la anexién de los principados eclesidsticos a la Francia republicana, Pero este mensaje no podia atraer ni a la burguesia de Maguncia, partidaria acérrima del ré- gimen corporativo, ni al campesinado, que se exasperé muy Pronto ante las exacciones y contribuciones, calificados como “lapones muy alejados del siglo de la libertad”, segin constataba un administrador francés. El resultado fue que cuando la Conven- ordend, en diciembre de 1792, la formacién de asambleas primarias para las elecciones de la Convencién renano-germanica, solo una infima parte de los electores se avino a prestar el jura- mento revolucionario y (micamente fue votada por 106 comunas, de las 900 existentes. Encargado de Mevar a la Convencién “el voto" de las poblaciones renanas, Forster quedé decepcionado por el espectaculo que le proporcioné en Paris la Francia revolu- cionaria; y poco antes de morir (1794) declaré en su Exposicion de la revolucién’ en Maguncia que los derechos politicos sélo podrian conferirse a los pueblos que hubieran consumado su edu- cacién moral. La segunda experiencia no tuvo un final més feliz que la primera. Una vez més se constituyd, después de Fleurus (1794), una agrupacién de ciudadanos avanzados, dispuestos a colaborar totalmente con las autoridades francesas. Mientras Hoche pre- sidié los destinos de estas regiones, su finalidad consistié en for- mar una Republica renana auténoma; pero tras sf muerte, y cuando el golpe de Estado de Fructidor provocé la transmision del poder a manos de los partidarios de las fronteras “naturales”, ‘mantuvieron la idea de la anexién. Las autoridades francesas pro- movieron una campafia de peticiones en ese sentido (primavera de 1798). El resultado fue decepcionante, y la poblacion, sobre quien la influencia de las antiguas clases dirigentes no habia dis- minuido, se negé a comprometerse: las 3/4 partes de los ciudada- nos se abstuvieron, y el ntimero de “patriotas” no sumé nunca mis de 2000 personas. Por su parte, Josef Garres, el mas ardoroso de entre ellos, que publicaba en Coblenza una Pagina roja, quedé profundamente afectado por la inmoralidad de algunos adminis- tradores franceses, ya que él también, como discipulo de Kant, +¢ nsaba que:no podia haber libertad sin virtud. Cuando presentd ‘en‘1799 las peticiones de unidn al Cuerpo Legislativo, Bonaparte | acababa de establecer su dictadura: de regreso a Coblenza, ex- puso-en sus Resultados de mi misién en Paris, su desilusion acerca de una Francia que se mostraba incapaz de conservar sus instituciones republicanas, y desde entonces comenzé a evolu- cionar hacia un ideal patridtico alemén, x, En el resto de Alemania, las reacciones fueron diferentes en los Estados que, como Prusia, habfan sufrido la influencia del ‘despotismo ilustrado, y en aquellos que segu/an sometidos a un -régimen completamente feudal y absolutista. S,En Berlin, la opinién ilustrada, confirmada en la admiracién de sus instituciones por el propio Mirabeau, admitia en general que la Asamblea Constituyente se limitaba a aplicar en Francia los principios en los que se habfa inspirado Federico I: de ahora en adelante —le gustaba repetir— Francia y Prusia no serdn nunca més gobemnadas’por los caprichos de un soberano irresponsable, sino segiin las reglas de la razén. Esta opinién estaba relacionada con la hostilidad que sentfan los medios progresistas, tanto en la Revista mensual de Berlin dirigida por Biester, como en la Biblio teca general alemana, alrededor del critico Nicolai, respecto a Federico Guillermo II y su ministro Wéllner. Por esto la guerra contra Francia fue muy impopular en algunos circulos de la bur- guesia berlinesa, en particular entre los funcionarios que frecuen- taban la progresista “sociedad del miércoles”, asi como entre numerosos militares. La paz de Basilea fue acogida con satisfac- cién; fue con ocasién de ésta que Kant escribié su Tratado sobre la paz perpetua, en el que consideraba el embrién de una alianza federativa de los Estados republicanos capaz de obstaculizar la guerra, y que varios publicistas, entre ellos Andreas Riem, subra- yaron la igualdad de intereses entre Francia, llamada a extenderse hasta el Rhin, y Prusia, destinada a dirigir moral y materialmente a Alemania: a su parecer, Ia alianza debfa basarse en la identidad ideolbgica. No hay que creer, a pesar de todo, que el liberalismo de estos puntos de vista incitara a los prusianos a considerar un programa de reformas politicas y sociales que situaran a su pais en una situacion de igualdad con respecto a Francia; contaban ‘con la seguridad de la administracién y del ¢jército, no pensaban sacaues Droz 335 ee en una participacién activa de la nacién en el Gobierno.y:dejaban: para mds tarde la supresin de la servidumbre, que, sin embargo, se pedfa constantemente en Konigsberg en el citculo de Kant, y en particular por el economista Kraus. Conviene sefialar que el Allgemeines Landrecht, obra de funcionarios prusianos ilustrados que se basaba en la igualdad formal de los ciudadanos, dejaba subsistir los rasgos esenciales de la sociedad feudal. Podria pensarse que en los lugares donde existiera un Go- bierno arbitrario y corrompido, —como el de Carlos: Eugenio (1744-1793) en Wiirttemberg—, y numerosos Srganos de prensa para denunciarlo, como la Grénica alemana de Schubart'y:el Monstruo gris de Guillermo Wekhrlin—, las reacciones habrian de ser mas revolucionarias. No eran pocos los argumentos contra una “Constitucién” alt-stdndisch en la que, frente al rey, y compar- tiendo con él los derechos de soberania, se encontraban los Es- tados gobernados por prelados protestantes y la burguesia adine- rada, y administrados por una clase de “escribanos” (Schreiber) cuya corrupcién:era ya proverbial, Pero Stuttgart se ilusionaba con Ia idea de llegar a reformar las instituciones de Warttemberg y dar una nueva vida a esos Stiinde, baséndose en el “antiguo buen derecho”. Cuando los errores politicos de la Corte de Lud- wigsburg hicieron inevitable la convocatoria del Landtag en 1997, é&te no dejé traslucir demasiadas ansias revolucionarias, conten- tandose con restaurar el régimen.“dual” que repartia, entre el duque y los Estados, los derechos de soberania. Desde luego, este inmovilismo indignaba al joven Hegel, a quien sus arhistades mili tantes en el campo de la masonerfa y su estancia en Berna habian fortalecido en sus sentimientos prorrevolucionarios, y que, de vuelta a Alemania, pensaba que las instituciones de su Suabia natal estaban carcomidas; pero no expresé su parecer. Aunque la oposicién en lo referente a la politica exterior —el duque Fe- derico If era pro-austriaco y el lider de Ia oposicién en el Landtag, Baz, pro-francés— hubiera podido proporcionar una pla- taforma a la agitacién, y aunque existieran tanto en Stuttgart ‘como en Tubinga partidarios de la expansién francesa —como el periodista Posselt, redactor de los Anales guropeos—, el Landtag no salié del terreno de la legalidad y el conflicto no hizo en definitiva, sino favorecer al absolutismo monarquico. t : i i i i wee }4 HISTORIA DE ALEMANIA ‘Wits {Cudles son, pues, los motivos que permiten explicar la falta de accién revolucionaria en Alemania durante este periode? Indudablemente, la raz6n principal estriba en la ausencia de un espiritu subversivo en el seno de una burguesia, orientada mas facta la defensa de las formas corporativas que hacia Ia explo- tacién capitalista, Es notable, en efecto, como los tinicos medios de la burguesia de negocios en los que hubo una comprensién activa de los acontecimientos franceses, fueron los de Hamburgo, alrededor de los Sieveking y los Voght, ricas familias de comer- ciantes y banqueros que habjan viajado mucho y que, ademés, habjan recibido la influencia de Lessing y de Reimarus. Alli se desarrollaron asociaciones revolucionarias, que se beneficiaron con el apoyo que les presté el ministro de Francia Friedrich Reinhard y su fiel secretario, el suabo Georg Kerner, fundador de una especie de Iglesia teofilantrdpica; y la prensa, que gozaba en cl lugar de una relativa tolerancia, al igual que en Ia ciudad cer- cana de Altona, relacioné, lo mismo que en los Anales de la sufriente Humanidad del holsteniano August Hennings, la idea de in politica con la lucha contra la supersticion re- Esta burguesia no supo, por otra parte, aprovecharse del des- contento de las masas rurales, que, sin embargo, se traducia en violentas revueltas, y que se produjeron en los paises renanos y Baden desde el estallido de la Revolucién; en 1790, en Sajonia, donde un agitador, Geissler, organizé una marcha desde Dresde hasta Pima, residencia de la Corte; y, sobre todo, en Silesia, donde entre los campesinos y los artesanos existia una agitacion endémica y donde algunos funcionarios ilustrados, reunidos en la sociedad secreta de los Evergetes, denunciaban los vicios del sis- tema feudal. Pero estas manifestaciones nunca se insertaron en un movimiento general reivindicativo. Cuando la burguesia ilustrada se preocupé del problema agrario, como sucedié con el filésofo Christian Garve, en Breslau, lo tinico que hizo fue invitar a la nobleza aque realizara algunas reformas muy coneretas y limitadas, pero preocupindose también de evitar un exceso de libertad que pudiera limitar la legftima autoridad de los propietarios. Hay que afadir, ademis, la supervivencia del particularismo, que obstaculizaba todo intento de accién y que limitaba la actua- sacaues Roz 35 cin al Estado territorial. Uno de los mejores observadores.de la’ estructura social comparada entre Francia y Alemania, el publi- cista Georg Friedrich Rebmann —que tuvo que abandonar Sa- jonia en 1796 y que residié en Francia, concretamente en Paris, en tiempo del Directorio, al que consider, por otra parte, falto de dinamismo—, demostré cudnto trabaron el desarrollo de una conciencia revolucionaria la ausencia de una capital y la multi- plicidad de Cortes, asi como de formas religiosas y politicas. Las veleidades liberales no pudieron imponerse en el plano nacional, algo que Mme. de Stéel constataba al escribir afios después: “Hay demasiadas ideas nuevas en Alemania, y demasiado pocas ideas comunes.”” %, Por iiltimo, los elementos avanzados recibieron tan sdlo una débil ayuda de las autoridades francesas de ocupacién. Se sabe de la desilusién de los cisrenanos a este respecto. En la Alemania del ‘Sur que fue ocupada en 1796 y 1797, y luego durante las guerras de la Segunda Coalicién, los militares franceses sélo utilizaron las veleidades de rebeldia para asustar a los soberanos, con los que, en definitiva, preferfan entenderse y tratar. Por ello los demé- cratas de Baden, con los que el marqués de Poterat habia esta- blecido relaciones desde Suiza y a los que un “iluminado”, Georg Friedrich List, habia provisto de un plan insurreccional, fueron desaprobados por Moreau; y asimismo en Warttemberg, los parti- darios de una “repiiblica danubiana” se vieron abandonados a su suerte. En Baviera, cl principal teérico de la reorganizacién del Estado, Josef von Utaschneider, seria finalmente desfunciado por un general francés “como jacobino” al Gobierno de Maximiliano José. Hay que reconoccr quela burguesia francesa; que-gober- >) naba desde 1794,.no mostrd—ningan-interés-en-promover_pro- fundas reformas en Alemania, ni_en_apoyar.el_sentimiento nacional aleman. En definitiva, fue en un marco limitado y en circulos aislados donde los espiritus mas avanzados, plenamente conscientes de su impotencia, reaccionaron ante la Revolucién francesa. Por otro lado, équé se podria esperar de hombres que, formados en el medio ambiente de las Cortes ilustradas de finales del siglo XVIII, consideraban que slo se podia esperar el favor del principe y que el progreso siempre venia desde arriba? i x B65 sromiane ateuanin No obstante, no se puede dudar de que la Revolucisn.influy lat formacién ‘del sentimiento nacional. No en el sentido que femanes Tlegaran a hacerse una idea exacta de su propio futuro’y de las instituciones que necesitarfan para convertirse en ‘una!gran ‘potencia. Pero en estos afios de prueba, algunos toma- yon conciencia de lo que les enfrentaba a la nacién francesa; Pensaron que, desde luego, Alemania no podia rivalizar en el planotmaterial con Francia, pero que, por el contrario, era su- Perior-en su cultura y Ilegarfa a convertirse en educadora del género humano, Tal y como escribia Schiller en tiempos de la paz de Lunéville, en su poema sobre La Grandeza alemana, Alemania era el tinico pais “en el que las cosas santas tienen razén de ser” en contraste con el triste materialismo y el estéril utilitarismo que son'el sello del espiritu occidental. Asimismo, Herder pensaba que Alemania, que hasta entonces habia dejado de lado la adqui- sicién de poderio material, estaba destinada a conducir a la 5, Humanidad, en virtud de su sentir desinteresado, por nuevas sen- De la forma més natural se habia establecido una compara- mn entre Grecia y Alemania, depositarias ambas de una gran misién espiritual, y el poeta Hélderlin, que habia sentido viva- mente el entusiasmno revolucionario primeramente en su Suabia natal y luego, como alumno de Fichte en Jena y preceptor en Francfort, junto a su amigo el masén Isaac von Sinclair, escribia a coinienzos del nuevo siglo: “Alemanes, convertfos en griegos y obtendréis una patria alemana.”” De esta manera se expresd poéticamente la nostalgia de‘una generacién que, incapaz de formar una patria terrestre, hizo de Alemania “el corazén sagrado de los pueblos”, la nacién, cuya misin consist{a en revitalizar el milagro helénico. Reconociendo que existe una separacién entre el mundo de la politica y el de la cultura, los alemanes se centraron en la mision espiritual de su nacién, antes incluso de que ésta hubiera adquirido plenamente su formacién territorial. Pero si cl cosmopolitismo de la época de Lessing estaba ya desfasado, aiin se estaba lejos de tener un con- cepto concreto de Ia meta a alcanzar. Las pruebas del perfodo napolednico seran de una importancia capital para la formacién de esta conciencia nacional. documentos’ 1. Reaccién de Kant ante la Revolucion francesa Fuente: Emmanuel Kent, trek der Fokdteaton, 1798, cgi P. Schrecker, Kant at Ia Révolution frangaise, en La Révolution de 1789 et la pansée moderne, Alcan, 1940, pp, 278-280, Kant intent defini em ut stir ai de vide on, Quel de a Facultades (1798), cudl fue el profundo significado de la Revolucién fran- esa, aparte de las atrocidades que pudieron acompatiarla y del fracaso en (que tal vez deembocé. EL que la revoluciéa de un pueblo la Gonstitucién de un pueblo no es con cardcter, del que hemas sido jeridiamente buena a'no ser que, testigos en nucttor dian, whunfe 9 por st propia, naturales, tenga fracte: esc hast al punto impreg. ome principio el evita ax guerat tala de misery horrres que ante ofenivs, principio que slo podria Sor nechor un hombre de bien nose i Bien con la Constivuclon sep: Steven arepetrestacnpericnci.ablicana, al menor sepin-w Hae. pesurde citar seguro de wiunfarsla Esta Constitcion origina Ia condi- Hevara a cabo por segunda ve; esta cin por la que Ix guerra, fuente de revolucin, digo, enetentra sin em todos ls tales y dela comrupeton brargo,en'l alma de los espectado: de lar contumbres,qedn obwtact: res que no participan divectamente izada,y asequra por ello a Hama: Gn lla, un simptico interés cerca: nidad, » pesar de propia debil no al cntusiamo, y ciya manifes. dad, cl progreso hacia lo mejor, al facion no extd exenta de eligyos, menor negativament, apartando 10 Esa simpatia no podra tener otro que podria storbar cate progreso. tmotive tino una diposicién moral "Este entusiaamo nor leva 2 de parte deta Humanided. nd importante obseracton, en ol Esta causa moral eficaz es doble: orden de at ideas rexpecto a an imeramente, una cause de dere. tropologias que el verdadero ent Sho, ya que et ilicito que otras po. satmo silo puede darse en el ideal, tencias no dejen que un pueblo sey mis exactamente ain, en lo que 22s mse ix Consitucion pol 4 puraneme moral tl com lho ties que se le anole: em segundo cldm de Juric, y que no a podria Togaruna causa inal, es decir, que implantar sobre ‘base del ots HISTORIA DE ALEMANIA, ‘mo, No son las recompensas en di- _habian tomado conciencia del dere- nero las que podrian hacer que lox cho del pueblo al que pertenecian y ‘enemigos de los revolucionarios tu- del que te consideraban us defen: vieran ese celo y esa grandeza de sores. Yesta exaltacién ha sido la cespiritu que la pura nocién de jus- que provocé esa corziente de simpa- ticia'produjo en éstos; hasta el mis- tla de los que desde el extranjero ‘mo pundonor de la antigua nobleza _seguian los pasos de la Revolucién, militar, a pesar de que presentara ique no tuvieran la menor inten- tuna cierta analogia dé entusiasmo, _cién de tomar parte en ella, se disipaba ante lai armas de los que 2. Fichte saca las consecuencias econémicas de la Revolucién francesa Fuonte: J. G, Fichte, L'€tat commercial fermé, 1800, wad. Gibslin, Librairie Générale de Droit et de Jurisprudence, Paris, 1940, pigs. 40, 73 162. Habiendo afirmado en lor Fundsmentos del Derecho natural (1796) que el Estado debia aregurar a cada individuo el derecho al trabajo, Fichte, que desde un principic fue un ferviente admirador de le Revolucian francesa, {que intent6 entrar en 1795 al servicio de Prancia, considera que las exige fies de un Extado sélo pueden hallarserealizedas en un Estado autarguico. He desctito el derecho de propiedad adormece bajo su peso y que, (ras como el derecho exclusive a dispo- un descanso apenas suficiente para ner de los actos y no como un dere- cho a disponer de las cosas... Esto no es sélo un deseo piadoso en ——_* Si se desea protundizar mis sobre favor de la Humanidad, sino lo que «tema, propio de esta époce y con pro ‘exige por completo su derecho y su yeccién hacia un futuro aloman (hasta a destino, ex decir, que viva de una Segunda Guerra Mundial), puede est forma tan simple, tan libre, tan due dlarse, por ejemplo, "la influercia de ‘ha de sf misma, tan humana, cuanto Fiehte ent nacionaismo oleman y en Ja Naturaleza pueda permitirlo. El ginesis» travds de ss esritos de dltims hombre debe trabajar, pero no época (Discursos a la nacién slemana, como una bestia de carga que se 1808). (W. del.) reparar sus agotadas fuerzas, es des pertada para llevar de nuevo la mis: rma carga, Debe trabajar sin ang tia, con placer y alegrla, y debe tener tiempo libre para elevar su es- piritu y su mirada al cielo, para cuya contemplacién ha sido forma- do, Realmente, no debe comer con su animal de carga, sino que su ali- mento debe ser distinto al forraje de éste, su habitacién diferente al establo de éste, de la misma forma ‘que su constitucin fisica difiere de Ja del animal, Ese es su derecho ya que es hombre. BI bienestar exencial consiste en poder procurarse los goces mis hhumanos por medio del trabajo me- nos pesado y de menor duracién. Y éste debe ser un bienestar nacio- nal, y no el de unos pocor indi vviduos cuya holgura superior es a menudo la sefal mis notable y I verdadera causa de la profunda mi- seria de la nacién; el bienestar debe alcanzar pricticamente a todos y en ‘el mismo grado de intensidad. Si Ia obligacién del Estado no ‘consiste sinicamente en vigilar lo que cada cual ha ido acumulando y en no permitir que el que no tiene rnada adquiera alguna cota; si, por el contrario, el verdadero fin del Es- {ado estriba en hacer que cada uno se gane lo que le pertenece como coparticipante de la Humanidad y 3? de conservirselo, entonces, desde uego, es preciso que el comercio sea ordenado en el Estado de la for- ma que se ha dicho anteriormente; es preciso, para que ello sea posi ‘que fa influencia del extranjero, im” posible de reglamentar, quede elimi- nada: de esta forma, el Estado ra cional es un Estado absolutamente cerrado, lo mismo que es un Impe- rio cerrado para las leyes y los in- dividuos... Si el Estado necesita ha- cer intercambios comerciales con el ‘extranjero, sélo el Gobierno debe ‘estar capacitado para realizarlos, de Ja misma forma que le corresponde a Asolo declarar la guerra, firmar la az y establecer alianzas,.. Un Gobierno que cstuviere a punto de acabar cbn el Estado co- ‘mercial, deberia primeramente ha- ber introducido y realizado por completo en el interior de sus fron- teras la fabricacién de cualquier objeto manufacturado necesario para los ciudadanos, y ademis la produccién de todos lot productos hhabituales o requeridos por las fé- bricas transformadoras, bien fueran productos auténticos o sucedineos, En todo caso, deberia prever la can- tidad necesaria para el pais. Res. ecto a los productos cuya elabora- ‘cién © fabricacién se consideraran HISTORIA DE ALEMANIA initiles en el pais y que deberian en modo que sélo se vaya proporcio: cl futuro quedar excluidos del co- nando periédicamente una cantidad mercio, deben ponerse fuera de cir. cada vez menor, y al final nada en cculacion de forma progresiva, de absoluto. 3. Augusto Guillermo Rehberg condena la accién revoluctonaria Fuente: AugustWithsim Rehberg, Untersuchungen dber die franzésische Revor lution, Hannaver'y Osnabrick, 1793, 9p. 44:51 Rehberg, alto funcionari8 hannoveriano, mas tarde amigo de Stein ¢ intro ductor del pensamiento de Burke en Alemania, con un espiritu hostl res: ecto al Derecho natural, funda el Estado sobre la continuidad de las genera Derecho histérico. La sociedad esté constituida por miembros que entran en ella unos tras otros y que sélo salen de ella a causa de la muerte, Los individuos sue forman una nacén no son tan libres © iguales entre s{ como para poder firmar un contrato que obli- gue a todos por igual. Si se firmara lun contrato asi, dejaria de lado, cfectivamente, por una parte los de- rechos de los jévenes que, incapaces dde expresar una opinién, quedarian, no obstante, obligados por las deci siones de sus mayores, y por otra los derechos de los ancianos que, habiendo vivido bajo otras leyes, podrian echar de menos el régimen, que han sido obligados a aban- donar; este contrato seria conse ‘ciones en términor que le convierten en un precursor de la excuela del cuentemente algo odioso. La idea de un contrato, creando sobre las bases det Derecho natural una soc dad perfecta en un momento dado, sigue siendo cl suefo de una filo- sofia utépica; es labor tan vana querer fundar una sociedad politica sobre una visién abstracta de la na- turaleza humana como querer de- tener la marcha del tiempo... ‘Nunca Estado alguno pudo estar constituide sobre los derechos gene- rales de la Humanidad,.. Desde que forma parte de la politica, el ciuda- dano debe quedar absolutamente separado del hombre, Si, los hom- bres son iguales ante Dios. Pero ini- ‘camente ante los ojos del Creador. Entre ellos no hay igualdad, ’ © sacoyesonoz 4 NOTA BIBLIOGRAFICA Y ASPECTOS EN CONTROVERSIA‘ RS La paz de Basil : oe Las condiciones bajo las que 3 firmé ta paz de Basilea, hn sido objeto de polémicas entre lot historiadores. H. V. SYBEL., Geschichte der Revolutioneeit von 1795. bis, 1800, «1 (Dusseldorf, 1870) hizo responsable de los desastres militares de los ais. 1793/94 al ministro austraco Thugut, que se habria dejado llevar por une hostlided sistoritica con respecto 9 Prusis, Las negocieclones de paz hubieran quedado perfecte- ‘mente justifieedae por Ia actitud de Austria que, por el tratado del 3 de enero ge 1795 (tratedo de Sen Petersburgo), se habria puesto de acuerdo con Rusia en cuanto 2 un nuevo reparto de Polonia; por otra parte, Austria no s¢habria negado a emprende por ste mismo tiempo negociaclones con Paris. Eta tsis a sido reducida a polvo por los historiadores austracos, que han demostrada el cinico egotsmo de Prusi. De ibro de H.HAUSSHERR, Hardenberg. Eine politische Biographie, 1760-1800, | (Colonia y Graz, 1963) se decuce que el neqocindor prusiano, consciente del paligro revolucio- rnorio, deseabs ardiontemente la paz, pero una paz favorable a los interests del Reich y re Ia que fue Impussta por hombres que buscaban, en Gerin, In expansion dol Estado prusiano hacia el Cate, Respecto alot resultados dl tratado de Baslea —Ranke most fn au tiempo que habia dado a Prusa un largo pertodo de paz y que habia favorecido fo formidable auge dela cultura alemana—, se ha podido también decir que pare Prusia TepresentO el punto de sla de una politics de "pasividd”,o casi de “nulidod”, tal y coma apreciaron lor propios contemporingos (ef, 0, TSCHIACH, Geschichte der Stfentichen Meinung in Preussen vom Basler Frieden bis zum Zusammenbruch des ‘Staates 1795-1806, 2 vol. Weimar, 1933). El “jacobinismo” aleman Respecto a las reacclones alomanas ante Ia Revolucién francesa, lo historiadores de Alemania del Este hen intentado salvar del olvido, por medio de numerosas publica: cones de textos, el pensemiento de las “jacobines” alemanes, es decir. de los autores progresstas que habien atacado el sistema feudal y ansiado una Repdblice alemana Fepublicana y unitaria. H, VOEGT., en Die deutsche Jekabinische Litteratur und Publi: 2istik 1789-1800 (Berlin, 1955) ha dado a conocer numerosos textos de Knigge, Hen- ‘ings, Reman, ete. igrorados por completo hace 1S fos. Respecto aH, SCHEEL, ‘te, on obra Siddeutache Jakobiner, Klossenkimpte und republikanieche Bestre- bbungen im deutschen Siden Ende des 18. Jahrhunderts (Bera, 1962), ha descrito la ‘2ctuoeién de elgunos revolucionarice de Alemania del Sur, quienes, apoyéndose en las trueas rurales o artesanales, busearon tretocar el poticularismo absolutisa, y cémo fueron finalmente tricionados por las autoidades francesa. Sin embargo, no parece posible realmente hablar de un movimiento revolucionario alemn, en ausencie de una bburquesfaevalucionads, Lor elementos ms iberales forman parte de una inteligentsia speatae HISTORIA DE ALEMANIA "ue, bla eloudido @ fos depots ihustrado, us se vole, dececlonade, hele 1 FE elas revoluconarion y cuyos juiclos respecto a éstos eatin dateminados por aarrsmmionesesencinimenteétcas: ZEron 1s franceaes dignos de eportar ts ivertad sansa? tNo serta mor dejar exe culdodo 2 10s alemanes, fradosen la fHosofie eT Rahn La imporerca. de los foctores morales he sido evorayada, en cuanto @ eo ens como Forster y Gérres, por J, OROZ, en L’Allemagne et le Révoltion fran- | rea paris 040), R-STADELMANN, en Dautchland und Westurope (Lavpnein, Fo) we muy bien, gracias a dezpotismo Wustrado, por qué los alemanes twieron thunos motivos de queja del Antiguo Régimen que Tos franceses. al 8 Alemania | || % napolednica | * ee oe La dominacién napoleénica provocd en el seno del pueblo ale; man una profunda divisién de criterios. Tuvo que reconocer, €n ‘efecto, las enormes transformaciones que Napoledn provocé en ¢l mapa politico de Alemania; y no dejé de apreciar.las reformas { introducidas en los nuevos Estados o en los Estados renovados, tanto mas cuanto que esas xeformas eran uns Due. ora Be de las que habian sido emprendidas a fines del sigha XVIII por los an soberanos ilustrados. Napoleén, sobre todo, dio al pueblo al un nuevo concepto de Estado, de politica, depoderia y de triun- | fo, del cual quedé totalmente impregnado, hasta el punto que el jico habria de ser mucho més fuerte en Alemania mito nape ni que en la propia Francia. Pero, al mismo tiempo, hubo de pa- decer tanto fisica como moralmente la dominacién extranjera. Ello produjo una cierta division en los espiritus, orientados unos hacia la “colaboracién” con el vencedor, y encaminados otros hacia la “resistencia”. Pero estos iltimos no hallarén via libre a sus propésitos hasta el dia en que los paises que habian perma- necido “libres” —Austria y Prusia— les llamen, tard/amente, para \, que colaboren en una politica de liberacién nacional. bie & LA CREACION DE LA ALEMANIA NAPOLEONICA La transformacién de Alemania se realizé en dos etapas, una ‘marcada por el “recez”* de 1803, y la otra por Ia creacién de la. Confederacion del Rhin. ~ Una vez Firmada la paz fue posible, segtin las estipulaciones d ee zacion_de_un nuevo estatuto para Alemania, hecho que se vio “facilitado por la persistencia de la rivalidad entre Austria y Prusia y de lec anbiciones ¢ jos Estados de la Alemania Central, alos que—Francia_deseaba_convertir en sus clientes. Las principales discusiones tuvieron lugar en el gabinete de Talleyrand, que se hizo pagar ampliamente los favores concedidos, El duque de Ba- ximiliano José, habia firmado con Francia un tratado de Talianza, en agosto de 1801, que. orientaba en el mismo sentido la Politica de-los.Estados de Alemania del Sur; por su parte, Prusia consiguid, por mediaciért de Lucchesini, una serie de_ventajas territoriales en Alemania del Norte, a las que apoyé el zar en el curso de una entrevista con Federico Guillermo III en Memel. ‘Tras esto, Austria se encontré absolutamente aislada cuando.se es encfebrero“de1803, el “tece2” del Imperio, que tanto el emperador como el Reichstag se vieron obligados a sus- cribirCon este hecho, Alemania iba a quedar profundamente dislocada, ya que cerca de tres millones de sus habitantes cambia- ban de nacionalidadEl elemento protestante ocupaba en el primer cuerpo electoral del Reichstag un lugar preponderante: 4 electores catélicos frente a 6 protestantes; el cuerpo clectoral de las ciudades quedaba reducido a 6 votos, todos protestantes; y el de los principes contaba a partit de entonces con 70 votos protestantes contra 54 catélicos, lo que representaba para Austria lun enorme retroceso de su influencia. La concentracién terri- torial perjudicaba de igual modo a los principados eclesidsticos (de 10s que sdlo uno subsistia, el arzobispado de Maguncia, y cuya sede, ocupada por Carlos Teodoro de Dalberg, se transfirid a Ratisbona), a las ciudades imperiales (de las que tinicamente 6 1, Acta dels deisiones dela Diets conservaban su autonomia y, finalmente, a algunos principados laicos que también se vieron reducidos en su soberania, Loser ¢ des beneficiarios fueron —dejando aparte a Austria que cambio ~ ‘Trento y Brixen por el, Brisgau— Prusia, que adquirié los obis- _pados westfalianos y, sobre todo, ios de Alemania del “Sur: Wirttemberg, que se hizo con las ciudades suabas;_ fen, queaeanexioné a obispado de Constanza, asi como las cludade? del Palatinado_en Ja orilla derecha, Mannheim y Heidelberg; finalmente Baviera que, privada de sus posesiones palatinas en orilla iquierda, aumentaba sus territorios con los obispados de Warrzburgo, Freising, Augsburgo y Bamberg. E[ hecho esencial ¢- tribaba_en la secularizacion de_un-buen ni OTIOS y de bienes eclesidsticos, que provoco la desaparicin de multitud de monasterios y de cabildos y que constituy un duro golpe wara_la Iglesia_catdlica; gran cantidad de obras de arte se per- dieron o fueron confiscadas, y numerosas escuelas y bibliotecas tuvieron que cerrar sus puertas; ante la incomprensién que mani- festaron sus nuevos’ soberanos respecto a sus sibditos catdlicos, la division religiosa volvié a alcanzar una nueva importancia, y se. organizaron Iglesias estatales que, bajo la férula de la burocracia, se reservaban la colacion de los cargos y la instruccion del clero. Por-el contrario, es indudable que la sccularizacion favorecié en Jos-nuevos-Estados-la modernizacian de la maquinaria politica 1a? desaparicién. del sistema feudal, Ja liberalizacion de la economia y. un mejor equilibrio de los derechos y de los deberes entre los ciudadanos. 7 2 - La segunda etapa coincidié con-la guerra de la Tercera Coa- licién. Ya s¢ habia tratado sobre Ta posi le establecer una confederacién del Rhin —para la que Dalberg habia redactado varios proyectos— con ocasién del encuentro con los principes alemanes en Maguncia (septiembre de 1804), en el que Napoleon se habia presentado como el restaurador del Imperio carolingio. No obstante, la inquietud iba en aumento en Austria, aunque se hubiera respondido a la creacién del Imperio francés con la ele- vacién de Francisco II a la dignidad de emperador de Austria (agosto de 1804). Mientras que el archiduque Carlos no era parti dario de una politica que pudiera desembocar en un avivamiento del conflicto, debido al estado de sus finanzas, se habia formado dete # _ de 1805.Por_el.contrario, los Estados de. JB HISTORIA DE ALEMANIA “Fen'Viena un partido belicista, que Ilenaba sus filas con miembros de familias aristécratas asi como de las embajadas extranjeras, y cuyo principal tedrico era Federico de Gentz, al servicio de Aus- tria desde 1802 (aunque no por ello desdeiié ciertos “bencficios” provenientes de Inglaterra) y que en sus refutaciones del francés d'Hauterive, presentaba a Inglaterra como la potencia que habia de garantizar el equilibrio curopeo. Los cambios operados_por Napoleon en la peninsula italiana piovocaron Tahal 6: ‘Austria 2 Ta Tenders Coalicn con in 7 Rusia en julio a del Sur’ espe- ‘rando con ello conseguir beneficios econdmicos, pusieron sus SHB es Np Gand rasa brane arpa ~de_Austerlitz, se firmé la paz de Pres iciembre de 1805), por la cual Austria hubo de ceder a Baviera el Tirol y el Vorarl- berg, se_abrié el camino a una nueva reorganizacion de Alemania. Esta se inicio con el establecimiento de lazos matrimoniales entre las familias reinantes y la de Napoleén: Eugenio de Beauharnais casé con Augusta de Baviera; Estefania de Beauharnais con el principe elector de Baden, y Jerénimo Bonaparte con Catalina de Warttemberg, lo qué significé para los soberanos de Baviera y Warttemberg una promocién a Ia realeza y para el soberano de Baden el paso al gran ducado. En una Alemania.cuyo mapa ¢s- taba simplificado de nuevo, esta vez especialmente en detrimento dé'Ta nobleza déseosa de poder, se habia constituido una Confe- deracién_del.Rhin, formada por 16. (més tarde 3) Estados, de la que. Napoleén-se habia declarado-protector”y de la que Francia podia conseguir. contingentes. militares (120 000 hombres cn ‘tiempo de guerra). Napoleén colocé al frente de dicha confede- raciés ‘titulo. de principe Primado, quien recibié fa soberania del Gran Ducado de Francfort. A él se unié como co-gobernante, el cardenal Fesch, tio del emperador. Fue impo- sible dotar a la nueva confederacién, que se inspiraba en las tra- del Antiguo Régimen, de una organiza- cimradequada, y Ta Dieta prevista, que constaba; en’principio, de una camara de reyes y de una de principes, no entré en funcidn. La institucién continué poseyendo un caracter provisional, some: tida a continuos cambios territorialgs. De todos modos, repre- seitaba el_final del Santo Imperio: Francisco Il, que “habia sacaues Roz 47” ag enviado a Metternich a Paris para que se encargara de negoci ciones de gran importancia, lo comprendié tan bien, que en julio de 1806 dejé la corona imperial y tomé el nombre de Fran- cisco I, emperador de Austria. De esta forma reconocfa la desapa- ricién de una institucién que desde hacfa tiempo habia dejado de tener una existencia real, pero cuyo final provocé en Alemania més emocién de lo que suéle decirse, 2, LANEUTRALIDAD PRUSIANA _Si Napoleén consiguié —segiin su voluntad— dar a Alemania un Muevo estatuto territorial, se debi a que a partir de 1795, y protegida por la linea de demarcaciShs Basia habia hecho preva- lecer con respecto.aFranci olitica_de dad, de la que no se apartard hasta el afto 1806. Estos afios de paz no habfan sido utilizados por el Gobierno prusiano para miodernizar las_instituciones. Eedericg Guiller- mo III y su joven esposa, Luisa de Mecklemburgo, levaban una vida edificante en Carlotemburgo, que contrastaba felizmente con Ia vida disoluta del difunto rey; el nuevo soberano, que habia seguido las lecciones del jurista Suarez, no carecia ni de cultura ni de’ capacidad critica; pero, sin voluntad alguna, habia dejado la prictica del poder en manos de sus consejeros, de entre los que algunos, como Mencken y Beyme, disponian de buenas cualida- des técnicas, pero cuyos plenos poderes dejaban a les ministros muy poco margen de decisin propia ¢ iniciativa. La obra refor-. madora, que s6lo una pequefia élite de jévenes funcionarios lle- gaba a captar en su pleno sentido —Siruensee pensaba que la revolucién se debia realizar desde arriba—, se-limit6-euna-serie de medidas superficiales_que_no.hicieron.mis_que_modificar muy leverienie la estructura social. del } prusiano: qued® supri- mida la servidumbre en las propiedades del Estado, aunque esta obligacién no afect6 a los propictarios partiGalares, y las aduanas interiores.quedaron abrogadas gracias a Freiherr von Stein, a quien se puso al frente del Departamento de-Finanzas y de Indus- tia. A partir de 1801, el hannoveriano Scharnhorst, al servicio de Prusia, intentaba establecer nuevas bases para la formacién de los AB HISTORIA DE ALEMANIA oficiales, ampliando su cultura general y la instruccién de los Estados Mayores; pero la desconfianza y la rutina obstaculizaban la formacién de un ejército preparado para la guerra moderna. El poderoso edficio csnstralde por Federico Il al que la Auli. rung habia provisto de estructura interna, estaba, de hecho, pro- fundamente resquebrajado: las condicion micas, agra- xyadas por el veloz aumento de la pobiacion y el desarrollo del Pauperismo en las ciudades y el campo, la falta de salidas en las carreras liberales y, en fin, el desconcierto de la juventud, creaban ‘ha atmosfera de crisic moral, uno de cuyos principales aspectos quedé reflejado en el romanticismo, En cL terreno de la politica exterior, el rey y sus consejeros se preguntaron més de una vez sobre los beneficios del neutralismos pero, en definitiva, no se apartaron ni un dpice de él. Cuando la guerra recobrd su fuerza en 1803 con Inglaterra, Hannover fue ecupado por los franceses y el comercio prusiano se vio amena- zado por la paralizacién, Haugwitz, que se encargaba entonces de os Asuntos Exteriores, aconsejé la movilizacién general, pero el rey prefirié enviar a su consejero Lombard para parlamentar con Napoledn, quien sin duda le engaiié en las negociaciones. La formacién de la Tercera Coalicién no modificé practicamente en ida la politica prusiana: el Gobierno estaba demasiado conven: ido de su propia impotencia como para atreverse a enfrentarse a Rusia nia Francia, que, sin embargo, le habia ofrecido la posibi lidad de quedarse con Hannover a cambio de un tratado de alianza ofensivo-defensiva. Las veleidades independentistas fuc- ron mayores cuando los ejércitos franceses atravesaron el princi pado de Ansbach: el rey permitié entonces paso franco a las tropas del zar y pensd en la ocupacién de Hannover; en Postdam, sobre la tumba del gran Federico, se esbozé una alianza entre los dos soberanos, Federico Guillermo ofreceria su mediacién a Napoledn, y si esto fracasaba, ordenaria la movilizacién. Pero Haugwitz, encargado de lanzar el ultimatum, se dejé “seducir” por Talleyrand y evité una ruptura, que carecia de efectividad practica después de Austerlitz. Ademds, mediante el tratado de Schénbrunn (15 de diciembre de 1805), Prusia, que cedid Ansbach a Baviera, pero que se quedé’con Hannover, renovd la alianza con Francia, de la que dependia cada vez més estrecha- FRANCESA Ts a eRe Sey a <5 80. HISTORIA DE ALEMANIA mente. Esta no habia dejado de tener partidarios muy activos y eficaces en Berlin, que expresaban su parecer en la revista His- toria y Politica de Woltmann; sus principales defensores, el ted- rico militar Dietrich von Blow y Friedrich Buchholz, autor del ‘Nuevo Leviatén, acusaban a Inglaterra de ser la culpable de la continuacion de las hostilidades y reconocian en Napoleén el mérito de haber dado al continente curopeo el sentido de la solidaridad. Muchos militares compartian esos sentimientos fran- cOfilos, y en particular el coronel ‘Massenbach, que Iego-hasta a presentar al rey, después de Austerlitz, un proyecto de una cam- pafta contra Inglaterra y Rusia. Respecto a los centros israclitas, que marcaban Ia ténica de la capital, y en los que el elemento femenino tenia un papel preponderante —Enriqueta Herz, Rahel Levin, se inclinaban hacia las preocupaciones intelectuales sur- gidas del romanticismo, y, si se trataba de politica, ésta se enfo- caba desde el angulo de la abstraccién cosmopolita. Sin darse cuenta de que Prisia,quedaba estancada en un mundo en plena transformacién, el parecer general seguia convencido de que el Fstado del gran Federico estaba en condiciones de enfrentarse a todas las exigencias qué surgieran. ‘No pudo Prusia haber elegido peor momento para romper Politica seguida desde hacia doce afios. Pero, al obligarla a anexionarse Hannover y a cerrar los ingleses, Napo- ‘ein habia fortalecido al “partido belicista”; éste se reclutaba en Glerfos-medios.cortesanos en torno a la figura del principe Luis Femando, asi como entre los comerciantes afectados por el es- tancamiento de los negocios. Estaba sostenido por el barén de Stein, adversario acérrimo desde muy antiguo del gobierno de gabinete, que se hallaba en contacto con Hardenberg, rival de Haugwitz, y que preconizaba un acercamiento a Rusia. La oposi- ¢j6_-de_Napoleén_a_la formacign_de-unaconfederacién deta ‘Alemania.del Norte bajo la direccién. prusiana, y luego el anun- do;igue en Fealidad result6 ser falso, de que Napoleon habia pia evra in de Hannover, provocaron que Federi 19_movilizara sus tropas y que luego exi- iefa al_emperador la evacuacidn de Alemai ‘Octubre de 1806). Quince dias después, el cjéi srusiano, con- siderado a pesar de todo como él primero de Europa por los “del Sur (1.° de” semaine MoshnnCO™” impeRio FRANCES 1 cones dain E 1in,_desde donde decret Er Plegiee consi El rey,-refugiado en la Prisia oriental, y tras $ er_intentado_negociar en vano, decidié proseguir la guerra "4 junto a Rusia. En abril de 1807, en Bartenstein, las dos potencias 24 Tirmaron un tratado ofensivo-defensivo; pero tras los sucesos de 2. Friedland _se_tuvo-que-abandonar toda esperanza. La reconci- Ijacion—franco-rusa, sellada en Tilsitt (julio de 1807) Harden- PB TAME $e habia confiado la direccién de las negociaciones, fue excluido de éstas—, se hizo a espaldas de Prusia, que no sdlo petdia sus posesiones.polacas sino ademas una parte de sus terri- toros al peated ie op fel Elba, especialmente Magdehurgo —sobre cuyas minas-se edificaron el Gran Ducado de Varsovia, entregado al rey de Sajonia como una unién personal, y el reino de Westfalia, coneedido a Jerénimo Bonaparte—. Reducida a la gnitad, + tada a Brandemburgo, Pomerania, Prusia oriental y Silesia, Prusia 5g juna.indemnizacién cuya can- tidad no se habfa-fijado, y quedaba obligada.a.tomar.parte-en la jerra_ccondmica contra, Inglaterra, lo que situé al pais muy Hotio en una staan financiera des EL SISTEMA NAPOLEONICO Exceptuando Austria y Prusia, Alemania se integrd en el “Gran Tapeno" aunque con Le total awe " aunque con la total ausencia de an plan preconcebido Yet una coyuntura internacional” que ponia en duda, en todo momento, los resultados obtenidos: las fronteras de los Estados segin las exigencias de los ) fueron modificadas continuamente, segiin las exi \\ trabads necesidades originadas_de.la guerra econdmica contra Inglaterra. El grado de sujecién, asi como la influencia de Jas instituclones francesas fueron muy diferentes segin los regi- menes que se impusieron a los pueblos sometidos. ee supuesto, la asimilacian fue particularmente intensa en la orilla izqui anexionada desde 1801, y transformada & cuatro departamentos franceses —Roer, Sarre, Rhin-et-Moselle, y Mont-Tonnerre— en los que se introdujo integramente la sacauegonoz 63 administracién francesa, servida, por otra parte; por notables pi fectos, tales como Jean Bon-Saint-André en Maguncia-y Lezay~ Marnésia en Coblenza. La poblacién, agradecida aun régi y la paz, asi-com a eept6 de buen grado la lauindeeion-del-CoAgoCrA una justicia oral e igual para todos; la venta es nacio~ nales, que fueron comprados por ricos. burgueses_o por campe- sinos acomodados; y, sobre. todo, cl, ‘conseguido en el ispecto econdimigo, ue slinuld la raeucion de peter Sota como la construccién de la carretera que bordea ef Rhin y la unién de Lorena con el Sarre por medio de un sistema de canales; el departamento de Roer era por ese tiempo el més industria- lizado de los de la metrépoli (la industria textil de la regién de Colonia y de Aquisgrén aprovechaba el vasto mercado francés). Estas transformaciones_beneficiaron_especis 1e- siaz.a la burguesia de negocios y a la burguesfa formada por funcionarios, una clase de notables absolutamente pro-napo- leénicos, a los que no tardaron en unirse algunos miembros de la antigua nobleza. No obstante, el peso. del impuesto_y.del reclu- tamiento —que, por otra parte, no provocd deserciones en mayor numero que en el inferior de Francia, provocaron un estado de tension. Bn cuanto/a la élite intelectual de la poblaciOn renana, de la que la administracion francesa se preocupé, por otra parte, bastante poco —los hermanos Boissérée, de Colonia, habian hecho revivir la aficién al estudio de los legados del ‘arte me- dieval— continué impregnada por la cultura alemana. En Ia orilla izquierda del Rhin hay que distinguir, entre los Estados de_la Confederacién del Rhin, que estaban gobernados or principes por, nada Tae 7 ISIHE et nuaron gobernados por sus soberanos alemanes, bien por medio de su entrada en el “sistema familiar”, bien porque debian su corona al favor del emperador. joe. oh es Entre los primeros, puede servir de modelo el reino de West- falia, fundado en 1807 eiy favor de Jeronimo, hermano de Napo:~ len, si bien es cierto que su territorio también fue objeto de continuas modificaciones. Se ha podido apreciar el contraste entre los escéndalos de la Corte de Kassel, motivo del desorden de las finanzas, y la excelencia de las instituciones que Napoleén i : tivo ‘ni_a las libertades civicas, pero si una Ci 54%" HISTORIA DE ALEMANIA ruvo.a bien dar: desde Inego, ninguna referencia al principio elec- paderes,-introduccién del Cédigo —Givily abolicién de los privilegios,.de la servidumbre y delas cor. Paracion« acion de colegios departamentales nombrados por ~CLrey, destinados a formar una asamblea legislativa basada en la Tepresentacion de las profesiones; e igualdad de las-confesiones igiosas, incluida la juclia. Aunque la nobleza padecié con el nuevo régimen la pérdida de su situacién social, sin embargo ‘obtuvo una importante compensacién en las funciones guberna- mentales y administrativas en las que se le invitd a participar. Numerosos funcionarios alemanes, como Dohm y ¢! historiador Johann von Miller, entraron a formar parte de buen grado en el servicio del nuevo Gobierno. Si. bien Jas clases dirigentes se nie- ton.la reforma agraria dejé subsistir log, derechos reales, que los ~Gutunssngs se-negaron a redimir, mostrando su descontento me- diante el techazo impuesto, ¢ incluso, en 1809, mediante tenuelias que inquietargn a las autoridades. La situacion se hizo mucho més dificil en el Gran Ducado de Berg, creado en 1806 para Murat, gobernado tras su partida hacia Napoles por Beugnot, ¥ luego por Roederer: aunque aqui se introdujeron igualmente las instituciones’francesas, las quejas campesinas con motivo de las rentas territoriales fueron muy notables, la aristocracia perma necié ligada al sistema austriaco y los medios industriales se con- sideraron lesionados por la conservacién de las aduanas en el Rhin. Parece que Napoledn estuvo indeciso ante el futuro de este territorio; de haber aceptado su anexién, indudablemente hubiera acelerado su asimilacisn, a ~ Enos Estados vasallos, Napoleén no_era.el soberano, y, a esar de que se enfrentd.a menudo.con_los.principes, celoso de stu autoridad, no pudo_imponeren_todas partes —como era su deseo— el Cédigo Civil..Si las instituciones-de-algunos-de ellos, como Sajonia, apenas Tueron modificadas, sin embargo, se llevo a cabovna obry Consider tres. Estados _deAlemania_del ajo" eT signo del despotismo ilustrado, por ministros que volvian a encontrar en las “‘insinuaciones” de Napoleon los mis- mos principios que habian adoptado en su juventud. Sin duda alguna, el rey de Warttemberg, Federico I, retuvo sobre todo del JACQUES DROZ) 55% ejemplo francés lo que podia ser itil para su despotismo: rompiét con el “buen derecho antiguo” y acabé en 1806 con la existencia’ del Landtag. Exceptuando el aspecto de la politica religiosa (se reconocié por completo la libertad de cultos) no se hizo progreso. sensible alguno. Por el contrario, Montgelas en Baviera y su émulo Reitzenstein en Baden, realizaron una labor formidable en ¢l sentido de la formacién de un Estado moderno. El conde de Montgelas, antiguo masén, espiritu del siglo XVIII por su gusto por el fasto y su desprecio de la religién, formado en la diplo- macia del Antiguo Régimen, y cuya obra reformadora habia co- menzado ya antes de la ereccién del electorado en reino, se preo- cupé por despejar todos los obsticulos, todos los derechos y Privilegios histéricos que limitaban la soberania del Estado; pu- blicé una “Constitucién” inspirada en Ia de Westfalia cuya fina- lidad consistfa en unificar las diversas partes del nuevo Estado, que, de bien patrimonial del principe que habia estado hasta entonces rigiendo cl lugar, paso legalmente bajo la jurisdiccién, del Derecho publico; simplificé el sistema de impuestos; suprimid Jos abusos del régimen feudal —aunque sin afectar el estatuto de a nobleza, en cuyo favor se crearon,mayorazgos—, y, sobre todo, subordiné estrictamente la Iglesia al Estado, cerrando numerosos conventos, introduciendo la libertad de conciencia y de culto en beneficio de protestantes y judfos, y creando en Munich una academia en la que fueron acogidos un buen niimero de refor- mados procedentes de Alemania del Norte, como el fildlogo Friedrich Thiersch, el pedagogo Niethammer o el jurista Anselm von Feuerbach. Fue, sin embargo, en Baden.—donde_el Cédigo Civil se introdujo efectivamente en 1811—, el lugar donde la penetracion napolednica fue mayor. Indudablemente, la obra. lizada en estos Estados fue en muchos aspectos fragmentari imperfecta; desde el punto de vista social, en particular, si bie abolié la servidumbre, los censos reales sélo fueron declarados rescatables; y los “mediatizados” conservaron en casi todas partes los privilegios. El, Despotismo Iustrado tampoco aqui (como habia sucedido en Francia) pudo romper Ja alianza que unia ala monarquia con Ia aristocracia y que tan ¢aro habia costado a José If cuando quiso deshacerla. A este respecto, la obra fue mu- cho menos completa atin en el Gran Ducado de Francfort, donde 162" HISTORIA DE ALEMANIA ‘Dalberg, :prelado josefista y entusiasta de “las luces”, tendié a proteger-a los nobles, sus iguales, y en el de Warzburg, en el que Fernando de Toscana, que habia tenido una carrera muy acci- dentada, ansiaba conservar estrechas relaciones con la Corte de Viena. Sin-embargo, en el conjunto de Estados de la Confe- deracién del Rhin, aunque en diversos grados, esta revolucién fa desde arriba por la clase burocratica, segiin un proceso de tegracin-administrativa, y sin escripulo alguno con respecto a lis tradiciones politicas y a las mentalidades populares, contri- buyé a que desapareciera una buena cantidad de abusos y de ncias. Pero, en contraste, al reforzar el poderio y las ambicion -soberanos, fortalecié el particularismo € hizo més dificil a largo plazo la formacién de la unidad alemana, > En la evolucién de estos Estados influyé indudablemente la ura econdmica. El relativo. desarrollo industrial de que ha- faa tio ua ana nae del siglo XVII, dio paso al_estancamiento; Los aspectos nogativos_de_la politica del blo- quco fueron mas fuertgs que los positivos:Si la simplificacion de Jas-aduanas interiores per jevos € importantes movi- mientos de mano de obra y de capital, estrechando los lazos entre el Este y el Oeste de Alemania, si el bloqueo permitié que algunas industrias se liberaran de la competencia inglesa, si se vio moder- nizarse y ampliarse la industria algodonera sajona, si la plantacién de remolacha azucarera enriquecié la regién de Magdeburgo, las dificultades -del-abastecimiento de materias primas, y en par- ticular de hilo de algodén, obstaculizaron muy a menudo. la expansion. La politica econdmica francesa tenia como méxima constante la de impedir la entrada de productos extranjeros, in- cluso.los de los paises aliados y, por el contrario, invadir dichos paises con productos franceses. La politica imperial de fijar adua- nas en‘ el Rhin, fue catastréfica para los paises de la orilla dere- cha, y en especial para el Gran Ducado de Berg, que no ces, aunque en vano, de reclamar su anexién y muchos de cuyos fabricantes se vieron forzados a establecerse en la orilla izquierda para poder subsistir. Asimismo, Napoledn obstaculi26 la conclu- sién de un tratado comercial entre Baviera y el reino italiano, con el fin de conservar el monopolio francés. El comercio quedé profundamente afectado, lo que valié para Francia la hostilidad sacaugs proz 57 de los armadores y de los negociantes, Si no cabe lugar-aidudas'c que los ejes Norte-Sur continuaron abastecidos gracias; al'contra bando, y que Francfort y Leipzig consiguicron preservar 'sus’ ferias, el decreto de Trianon fue la sefial para el inicio de una vvasta operacién policial, que terminé con la destruccién masiva,. en Francfort, de fardos que contenfan productos procedentes de! las colonias (octubre de 1810). A partir de entonces la corriente comercial se desplazé cada vez mas hacia el Este. Para acabar con’ este contrabando, procedente de Heligoland y de Goeteborg, Na: poleén tuvo que proceder, a finales de 1810, a la anexién de las: tres ciudades hansedticas que, ampliadas con Oldenburgo y al- gunos otros territorios, formaron tres departamentos franceses, sobre los que se mantuvo un severo régimen represivo, ’ éCémo reaccioné la opinién en el seno de la Confederacién i + del Norte? Napoleén no carecié de admiradores, incluso, entre las-——~ personalidades.alemanas mis influyentes de entonces Gosthe quedé maravillado en la entrevista que mantuvo con ¢l empe- rador en Erfurt; creyé hasta el final en el éxito de las armas’ francesas, disuadiendo a sus compatriotas de llevar a cabo cual- quicr resistencia, deseoso de proseguir su labor literaria y cien- tifica protegigo frente al desorden politico. Hegel, que desde 1802, en su libro Constitucién de Alemania, habia manifestado su esperanza de que un “Tesco” consiguiera reunir en una sola masa ala totalidad de los pucblos alemanes, dejaba entrever en su obra Fenomenologia del esptritu (1807) que Napoleén, restau- rador del orden social, estaba destinado a cerrar ta era revolu- cionaria; al tomar la direccién de la Gaceta de Bamberg, afirmé que la reorganizacién de Alemania debia hacerse a la luz de las instituciones francesas, sin la participacién de las masas popu- ares. Respecto a Jean-Paul, vio en Napoleén al hombre scfialado por el destino. El sistema continental hallé un amplio eco en la prensa de la Confederacién, en particular en el editor suabo Johann-Friedrich Cotta, director del Allgemeine Zeitung, en los ‘Anales europeos de Posselt, Las relaciones de Estado europeas de Nicolaus Vogt, y La Confederacién del Rhin de Winkopp, que, con un espiritu saturado de una violenta anglofobia, popula- rizaron el mito carolingio, condenando el principio del “equili brio” europeo y aceptando la idea de un imperio universal, en el ae 58. HISTORIA DE ALEMANIA que:las:'diversas naciones podrian desarrollarse de forma auté- noma. Se preconizaba la unin en ciertas regiones, especialmente ‘en Westfalia, hecho en el cual tuvo una brillante actuacién la masoneria; éste es el caso de los hermanos Murhard, de Kassel, quienes en el Monitor de Westfalia demostraban que la cultura alemana, cosmopolita en esencia, podria desarrollarse perfecta- mente bajo el régimen francés. En Baviera, los mismos que, como Cristobal Freiherr von Aretin, condenaban la politica “ilustrada”” de Montgelas, ya que abrfa las puertas de Munich a la influencia de Alemania del Norte, no pensaban, sin embargo, eti volverse contra Napoledn, protector de Europa ante la pérfida Albién, contra la que invocaban una especie de cosmopolitismo catdlico y latino, En_esas condiciones, la oposicién, difusa, se nutrid de todos aquellos que tuvieron..que-padecer_dificultades econdmicas, el peso_insoportable de las requisas, de las contribuciones.y sobre todo de Ja conscripcisn (por lo tanto, especialmente en las clases popillares y, en forma'particular, en las masas rurales, que poco se podian alegrar de las reformas, y que, ligadas a sus costumbres y a su religion, no podian captar el significado del despotismo ilustrado). Este sentimiento fue muy notable en ¢l Tita}, anexio- nado a Baviera en 1806, en donde los campesinos, adictos a los Habsburgo y exasperados por el cierre de la frontera, por la liminacién de las franquicias locales y por el ataque lanzado conta la concepcién tradicional de la vida religiosa, se sublevaron en (1809 contra las autoridades, con ocasién del conflicto austro- frances, a la llamada del posadero Andreas Hofer, a quien inspi- raba, como en Espafia, un clero fandtico. Durante ese mismo afio se produjeron movimientos campesinos en Westfalia, que tu- vieron cierta relacién con los intentos de los patriotas prusianos por sublevar al pais. A pesar de que las clases dirigentes fueron las menos afectadas, y aunque, en particular, una parte de la bur- gilesia pudo. consolidar su influencia, como lo demuestra el ejem- plo del industrial Nathusius en Magdeburgo, ello no quiere decir que el odio hacia la optesign extranjera no contribuyera a des- arrollar_el_sentimic jopal. Existian un buen ndmero de centros_de resistencia, como el que dirigia cl editor Friedrich is, en Hamburgo, quien asocid desde 1810 a la élite de los Finalmente, en el seno de a gles gic alemana fue dibu--? jandose una evoltcrémTrancamente-hostil hacia el sistema napo- Teénico_en_Alemania,, A una_generacién_de_eclesidsticos que habian defendido el febronianismo ol josefismo, sucedié otra de sacerdotes mucho més ligados a las formas de la religion tradi- cional y popular, y que tendfan al ultramontanismo. El repre- sentante mis eminente del primer grupo seguia siendo el Primado de Alemania, Dalberg, quien no era insensible respecto a los des- tinos del germanismo, pero que actuaba ante Napoleén con un servilismo que fue duramente atacado por sus compatriotas, y cuyos esfuerzos por concluir un concordato germano no alcan- zaron éxito alguno; a su lado, su coadjutor, Ignaz von Wessen- berg, vicario general del obispado de Constanza, deseaba la orga- nizacién de una Iglesia alemana independiente de Roma, a la que queria liberar de toda supersticién, Hlena de la pureza primitiva, dedicada a la edificacién moral y civica de los fieles. Pero poco a poco se produjo, especialmente bajo la influencia de Johann Mi- chael Sailer, profesor de la Universidad de Landshut, en Baviera, tuna transformacién del sentimiento religioso orientado, haci problemas de la vida interior y mistica con_un_espiritu de ire- nismo confesional que acabé por inquietar a Roma., Una oposi- cidn a Ia politica de Montgelas iba esbozindose en ‘Munich en torno de Sambuga, preceptor del futuro Luis I de Baviera, y del obispo auxiliar de Wiirzburgo, Zirkel, que iba a conducir a la for- macién de un grupo de “confederados de Eichstatt”, y ala publi- cacién del Periédico literario, con la doble intencién de hacer revivir en Baviera un catolicismo de masas més cercano a las tradiciones del Barroco, mds abierto a las formas externas de culto, y también, al condenar el vasallaje de la Iglesia respecto del Estado, de restaurar la autoridad pontificia. De esta manera se elaboraban, en el mismo corazén de la Alemania napolednica, las fuerzas que iban a hacer prevalecer la politica de la Restauracién, fess documentos [1 La Alemania napolebnica “Fuente: Vox, Correspondance de Napaléon (Paris, 1943), 1.0 543, Nopoleén hace saber a Jerénimo, mediante una carta enviada desde Fontai- nebleou el 15 de noviembre de 1807, cémo, segtin él, deberia administrar el reino de Westfalia. ‘Hermano mio, aqui podréis encon- que tienen capacidad, hallen el mis- trar, pues os la envio adjunta a esta mo derecho a vuestra consideracién jearta, la Constitucién de vuestro y a los cargos; y que cualquier clase Reino. de vasallaje y de lazos intermedios Esta Constitucién enclerra las entre el soberano y la iltima clase ‘ldusulas segiin ls cuales renuncio a social del pueblo, quede absolu- todos mis derechos de conquista ya tamente abolida. ‘mis derechos adquiridos sobre vues- Los beneficios del Cédigo napo- tro pais. Vor debéis scguirla ficl- leénico, la publicidad de los proce- mente, La felicidad de vuestros pue- 108 y el establecimiento de los tri bblos no carece de importancia para bunales y jurados serdn otros tantos imi, y ello no sélo por la influencia _caracteres distintivos de vuestra mo- “Me pueda tener sobre vuestra gloria narquia, Y si es preciso que os diga ¥ la mia, sino también desde el claramente cuil es mi pensamiento, punto de’ vista del sistema general os diré que cuento més con sus ‘europeo. No escuchéis para nada a efectos —en cuanto a la extension y fos que ot dicen que vuestro pue- afianzamiento de vuestra_monar- lo, habituado a la servidumbre, re- _quia— que con los resultados de las cibiri ingratamente vuestras solici- _ mayores victorias. tudes. El reino de Westfalia es mu- Hay que conseguir que vuestro cho mis ilustrado de lo que os pro- pueblo disfrute de una libertad, de ‘curarin hacer creer, y vuestro txono tna igualdad y de un bienestar des- sélo hallaré su fundamento verda- conocido en los pueblos germanos, dero en la confianza y el amor delay que este gobierno liberal pro. poblacién. duzea, de una forma u otra, los ‘Lo que los pueblos de Alemania cambios mas saludables para el sis: desean impacientemente es que los tema de la Confederacién y para el individuos que no son nobles, pero poderio de vuestra monarquia. Este tipo de gobierno seri una barrera mis podeross, pra mantenemos se parador de Prusa, que el Elba, que fan plazas fuertes y que la protec- ibn de Francia, ZQué pucblo queria volver de iucro bajo el mandate arbtrario de Prusia, uma ver que haya gustado tro siglo no battaan, en westra po: Jos beneficios de una adminis scidn Ia buena politica os lo orde= tracin sabia y liberal? Los pueblos maria, Ox encontraris con una alemanes, lor de Francia, tain y opinign y un ascendiente ‘natural Espata desean Ia gualdad y aman sobre vucstros vecinos que fon Te- lav ideas liberates. yes absolut, Hace ya varios afios: que’ ditijo: convencerme de que el murmullo de los privilegiados era contrario a 1a opinién general. Debéis ser un rey constitucional. Cuando la razén y las ces de vues: 2. La “colaboracién” bajo el régimen napoleénico Fuente: Friedrich von Gentz, Schriften, ed, Schlesier, IV (Mannheim, 1898-1840), pe. 272.274, Federico de Gentz, en aquel entonces al servicio de Austria, condena en una carta hecha publica el 27 de febrero de 1807, la actitud del historiador suizo Johann von Milller, con quien, sin embargo, habia contado para organizar tun frente comin de las potencias alemanas contra Napoledn, pero que, @ partir de Austerlitz, se habia unido al vencedor, en qui ‘un “instru ‘mento de la Providencia” y a quien elogiaba en Berlin, inmediatamente después del hundimiento de Prusia. Me di cuenta de que, desde hace bastante tiempo, habiais perdido el nimidad habjan legado al maximo coraje y el deseo de combatir por anunciaban una prOxima defec- luna causa muy comprometida... cién, sintomas éstos que no podian ‘Que en estas iltimas semanas, antes engafar y que me hacian presen- de que estallara la guerra prisiana, jon y vuestra pusila- os asuntos europeos y he podido* oe HISTORIA DE ALEMANIA eer Se esac oeasoo See eesti eee Ps que teniais hasta entonces), as eet oe eee eae eases eee ae eeoereiai otc! alee esate ee eee eee met See Meniaec ee tse een Soares novedades de nuestro tiempo ha ha- Pees Tecra ee oes ee eee aceon oa ee aa a esta Const itucion que Se areee procs eee cconmern el oni eae Sedans ee ance yee posiciones que deberian forear a toda Alemania a alegrarse por estar sometida’a ella. Vet vida popular-“Sin-ser una figura de segunda fila dentro del mundo revolucionario, pero careciendo, con todo, del tes6n del barén de Stein, a quien se le ha comparado muchas veces sin fundamento alguno, adopté, a partir de 1806,.un amplia programa derefare ‘mas en el que la influencia del despotismo ilustrado no dejaba de; estar presente, pero que buscaba, sobre todo, que la mayor parte de los diversos drdenes“de la nacién (Sténde) participarasen.la vida politica: hubiera querido_transformar la nobleza en una “clase de jefes”. En 1808 fue instituido un Landwehr, medi que fue interpretada, aunque” erréneamente;_cofiiouna prepa: racién del alzamiento’ popular contra Napoleén. Finalmenie, se concedié gran importancia a la formacién de la opinion publica, de la que el conde Metternich, embajador en’ Paris,” sehize™ acérrimo partidario, consignando_la_importancia-de-su_encauza_ miento: se crearon periédicos, como las Hojas patridticas de Am- bruster, que buscaron aprovecharse del ejemplo proporcionado Por los espafioles. En ellas se puede apreciar la influencia de los medios rominticos, que contribuyeron a dar un carécter original al movimiento insurreccional de 1809: Augusto Guillermo Schle- gel, Hegado a Viena con Mme, de Stiel, pronuncié en esta ciudad sus célebres Conferencias sobre el Arte y la literatura dramética, cen las que los ataques contra el clasicismo iban dirigidos también contra la Francia napoleénica. Su hermano Federico redacté su “proclama a los alemanes” tras la entrada: en guerra del archi- duque Carlos: ““iSi el poderfo de Austria no estuviera ahi para salvaros, cual seria vuestro destino!” Era bien eyidente que en el pensamiento de los_politicos austriacos.na.se.trataba, en-mado- alguno, de llevar a cabo.una guerra revolucionaria ni.dedespertar en la naci6n las esperanzas de 1789. na de_1809, convencida desque ée”-hacia. Espafia permitinja.una jucblos germénicos, y de que, por otra ace la stuns de, Napoleéa cn Francia, tal comg dejaba en- fone “Metternich, s¢_hallaba bastante eran Con motivo déTa Conferencia de Erfurt (septiembre de 1808) en la que se dieron cita Napoleén y Alejandro ante una variada representacion de reyes, Austria recordaba, fundamentalmente, que el zar se habia negado a intervenir, en plan de ultimétum, para detener su armamento/ Aust plenamenic segura de-sus.fuerzas y.de si, misma, no’se habia preocupado por negociar con Inglaterra un fa pesar-de.que el ejército austriaco presenté una mejor pre~ .__ Pdracién que en 1805, la.empresa estaba abocada al-fracaso. El alzamfento esperado en Alemania no se producfa: el rey. de-Prusia “continug en su neutralidagé es verdad, sin embargo, que un cierto - Hubler de ofcales ntewlaron probar suerte en Westfalia; el ma- ‘yor prusiano Schill apoyé el alzamiento organizado por el coro- nel von Domberg, .quien gozaba de alguna simpatia entre la aristocracia ¢ incluso entre los campesinos; pero al no haber po- ido conseguir que estos ifltimos partiparan en su plan, Dérnberg tuvo que huir a Bohemia, mientras que Schill se dejaba matar en Stralsund; no menos vana‘fue la empresa del duque de Bruns- wick-OEls, quien consiguié que unos barcos ingleses le recogieran en la desembocadura del Weser. Las esperanzas puestas en el alzamiento_del Tirol contra Baviera acabaron en la nada: Hor- mayr y el archiduque Juan habian preparado la revuelta, pero no habia suficiente dinero. ‘Tras algunos éxitos que les permitieron aduefarse de Innsbruck, los campesinos de Andreas Hofer vol- vieron a su region; slo después de la guerra pudo ser reprimido por oe el alzamiento, siendo fusilado Hofer en febrero de 1810. fEstos. movimientos. tal vez hubieran tomado otro sesgo si Jos austrfacos hubiesen podido conseguir que sus fuerzas militares alcanzaran el nivel Jogrado por su energia politica, pero el archi- duque Carlos carecia del sentido de la ofensiva: dejé a los fran- ceses.qige se concentraran y entraran en Viena el 13 de mayo de 1809; desde luego, consiguié un notable éxito rechazando a los franeees, que buscaban atravesar el Danubio hacia el Norte, en ie. sacaues pROz 73. Aspe y Essling; pero no supo sacar todo el partido,de, estas: victorias y fue derzotado, finalmente, er W: Aunque el ¢jército austrfaco no quedé splastado, ya pesar de que buena parte del mismo ansiaba proseguir la guerra contra el enemigo, se firmé un tratado en Znaim que, bajo la presion de Metternich, quien habia sucedido a Staion, se transformé en una paz definitiva en Schénbrunn el 14 de octubre. usuiade sehfe ceder Salzburgo a Baviera, la Galitzia occidental.al Gran Ducado de Varsovia, ¢ Istria y Carintia.a Napaleén, que form con ellas” Jas Provincias Hirias. Sin salida al_mar, sametida a las-presiones del bloqueo continental y_ reducido su ¢jército a s6l hombres, Austria se convertia ¢ Metternich se dio cuenta de q politica de liberacién de Alemania, y I mitarse a los intereses realistas de la casa de los Habsburgo. 3. LA POLITICA REFORMADORA EN PRUSIA. é Mucho més considerable que la obra de { tadion.fue-la-tentativa de los politicos.puusianos, inmediatamente después del tratado Tilsitt, por dar a su pais una_nucva estru tura politica v social y_ hacer, de_ello. up. nucvo.puintonde. parti nnia._ Se trataba, en su opinién, meditando. sobre el proporcionado por Francia, de detaraBrisiandelasineiin ( - | tuciones. que penmiticrn. 3 la_nacion-pticpae etna form { tfectiva en la Adminstadién 5 e Gobleao, x. de. iniundic xe | a lcalsaTa.S i { espitiqa"de cvismo que hahis-hecho-qut -Ecaica altas cimas. La iniciativa en este aspecto provino 10 de la persona del rey- “ —cuyo earicter vacilante y cuya falta de energia frenaron, a pesat de los reproches de su esposa, la obra refo madora, evitando, con todo, que quedara expuesta a los peligros que la imprudencia de algunos ministros hubiera podido provo: w—, sino-deuncierto niimero_de funcionarios y_ politicos, la. mayoria-no-prusianos, rr Se Habla Totjade-se hab aE ERT a Wor RaoFal. Estos hombres no constituyeron_nunga. in paride, yj, dade la) [4° - HISTORIA DE ALEMANIA inmposibilididde-poder expresar gus ideas libremente, no_pu: igron atracrse ala opinin piblicis Entre estas personalidades la mis eminente Tue, sin lugar a dudas, cl baron de, Stein’quien, procedente de una familia de caballeros imperiales originaria del Nassau, habia entrado en 1780 en la administracin de las minas prusianas, habia sido nombrado Presidente de la provincia de Westfalia y luego ministro de Finanzas.y de Industria, a pesar de su no encubierta hostilidad hacia el Gobierno de gabinete que dirigia el pais por aquel entonces. Poco después de Jena, el rey le ofrecié la_direccién de.los Asuntos Exteriores, que rechaz6 ale- gando que se le imponfan demasiadas condiciones; pero al caer en desgracia Hardenberg después de Tilsitt, el propio Napoledn in- tervino para conseguir que aceptara el poder. Ocupando. : tobre ia molienda y la fabricacon 1b, Hardenberg define en el “Manifesto de Riga”, de septiembre de 1807, de ‘cerveza; enya Incomodidad.¥ de qué forma debe apropiarse Prasia de las conquittas de le Revo laste son bien conoedas, Puede co. | Froncesa'y camo deben permit éstas el desarrollo de la libertad econdmica: 1. Aisin a ftvo de S. Marit, Iocaree en su lugar um, gravamen an 2640, Raves on fae (1772), Caya sun srd Hel de fee La iusign de que 1 podria con- cho que legaran 2 desearlo. Por tener ln. Revolucion, wolviendo. al ott parte, no puede negarse que, . Pam y denprei an inno: pera deb depot, Napkin .—_Gidnes ba contribuido de forma par- se inspira en estos prinlpios, 0 por ; | Ger af sge'de ena Revlucon, lomenos debe sperentaigs 2. Las eas politias de Ara ° Cee ee etcemcie | Nesta paisepio.bitico seré, pe fue ha ido cada ves en aumento, Es pues, asimilar esta Revolucién en el | Fuente: €.M, Ard, Git der Zoi, I Aton, 608). 422, tal la fuerza de los principios revo- buen sentido de la palabra, para que ucionarios y tanta su autoridad, re-desembogue en el ennoblecimiento ‘conocida en general, que el Estado del hombre, y ello por obra de la que no los acepte estard destinado a administracién adecuada del poder Gesaparecer 0 bien a sufrir dura- y no por medio de impulsos vio- ‘mente las consecuencias. El poderfo _lentos. La forma de Gobierno que dominador y expoliador de Napo- mejor conviene a nuestra época no : iebn'y su alndos offece buena puede ser'otra que lt obtenida al J constancia de ello, y éstos tltimos introducir lot _principios demo. no podrin desasiree de él por mu- criticos en un Estado mondrquico. Bajo la influencia del pietismo, Amdt define un programa de resurgimiento patridtico de Alemania que desprecia las conquistas de la Revolucién fran- esa, ensalza la vetusta fuerza de los Stinde ¢ invita a los alemanes 2 obe- decera ios poderes establecidos: Arriba, alemanes! iQue desa- amor fraterno lata en las arterias de Parezcan entre vosotros Yodas las todo el pueblo alemin! iQue nadic diferencias y todas las barreras!_—ansfe el primer o el iltimo lugar, iQue un corazén fraternal, que un que nadie busque la preeminencia 0 1296 HISTORIA DE ALEMANIA injustas que podemos formular ‘unos contra otros! Dejadnos luchar Y rivalizar en la emulacién, en saber ‘quién serd el mis respetuoso, el mas obediente y el mds humilde en el servicio de la patria. la mujecién, sino que todos estén dispuestos a servir con confianza a Ia patria, con la méxima obediencia 'y humildad! {Fuera el odio, la en- vidia que pueda nacer en tal’o cual clase’ social! iAtrés las reivindi- caciones sin sentido y las exigencias Fuente: E. M, Avi, Ueber kiaftige Verfassungen in Deutschland (1814), extra do de Volk und Staat, Argdts Schrifen in Auswahl hgp. von Paul Requeet, Kner ‘Verlag, Stutgart, 1940, pgs. 260-261. de tos pueblos germanos,descubr femon fo ue ct vane y cadco, io ghee, Someone = mca Puraiador que’ hacemos de mies tras fuerza y de nuestra Ueto Hay que reforsar lo que fortiic el espinta comunitario, lo que puede Gctimalar ydeapertr la volontad Comin del pueblo. En estimen, not transforma: remot en ciudadanor honorables y Honrador, nicamente a practcs: ‘mos la moralidad Ia vriiad y tmancjo de la armas. De eta for ta dominaremos la area creciente de las vies appraciones de nuestra boca inconssente y nul asf fre maremos ea ola cenagoss que sha Tovedo. a mu peso ov antiguas cow timbres y bn sensater_de nuestro pueblo. b) Ya que el hombre ha sito cres do de tal manera que esti cont ‘nuamente oscilando entre el cielo y Ia tierra, parece necesario ~a fin de cevitar tanto los excesos en un sen- tido como en otro, fijarle un cen- tro de gravitacién que pueda aco- gerle tras un largo perfodo de per- manecer errabundo, vincularlo por la costumbre y cl’ hibito, cierta- mente més sélidos que todos los artificios intelectuales y que todas las ideologias. Si descamos tener ‘una burgues{a Wena de civismo, res- etuosa, honrada y consistente, debemos exigir que los derechos ivicos, segin la antigua moral de ‘nuestros padres, se cjerzan dentro del marco de as corporaciones y gremios. Sélo en el seno de estas Instituciones restauradas y reno: vadas, pertenecientes a la tradicién sacauss pnoz 97. NOTA BIBLIOGRAFICA Y ASPECTOS EN CONTROVERSIA. ee La pot ae eDeben considerarse ls reformas de Stein y de Hardenberg como si formaron un todo tol y como piensa E.R. HUBER en Deutsche Verfassunggeechichte, | (Stutigart 198717 Farece, por of contrario, que es preciso diferencarios cade vex més radial: mente, representondo unc la busqueds de la regeneracién del Estado prusiano sobre la ‘base de les instituciones representativas de los Stfnde,y el segundo madiante a dex. arollo de un absolutism buroerdtico. No se puede vor entre ellos Gnicamentediferen. Clas de estilo y de cardcter, como muchos lo han pretend, Ls orientacién del pensamiento politico del barén de Stein he sido objeto durante largo tiempo de discusién entre los Nstoriadoresalemanes, Frente @ M. LEHMANN, en Freiterr von Stein (3vols., Leipzig, 1902-1905), que ve en él un politico liberal, profundamente mafeado por la Revolucién francesa, E. V. MEIER, en Proussen und ‘He Franxéssche Revolution (Leipzig, 1908), insist en los rasgs de su pensamiento ontrarrevolucionario. La mejor biogatfa es la de G, RITTER, Sten. Eine poitche Biogrephie (3. ed, Stuttgart, 1958), Presenta como caracteristica principal de fa pa. Sonalidad de Stein la fuerza de su cardeter, y profundiza en los aspectes movales ¥ ‘eligiosos de su personalidad que le vinculan a una familia de explrits liberal y conserve. dora a a vez, euyo conservadurismo se habrieacentuado ain mds en su vojez, como he Drecisedo W. GREMBRUCH en Fretber von Stein im Zeitltr der Restauration Wies- bbaden, 1961). Con todo, hay que evtarcolocarle ente los roménticos, y W. MOMM SEN, en Stein, Ranke und Bismarck, en Beitrag 2ur poltschen und savlalen Bewegung des 18. dohrhunderts (Berlin, 1954), tiene razén al nogarie la menor eelacion con la dectog alkich 5 Mientras que 1a méxims preocupscin de Stein esribaba en asociar ta nacion a Gobierno, Hardenborg crezba una especie de burocratismo ministaraly centalizedor, Parecido al de Nepoleén: politica que, por otra parte, habia llevedo ya como adminis {tador dot principado de Ansbach-Bayreuth, al iqual que en Hannover, Si puede hablar $0 desu literlismo, apenas puede hacersa més que en 1 tereno ecohémico,Y de elo ‘hen encargado F. HARTUNG en Deutsche Verfassungigeschichte vor 16. Jhh. bis ur Gogenwart (Stuttgart, 1959), asf como su bidgrato H, HAUSSHER, en Herdenberg Eine politische Biographie I, Colonia, 1965: tanto pars uno como pera oto, su Obra ‘2 sitda en el marco del eapitalismo, 10 mismo en el plano comercial queen el arario, Pero, Zere posible orentar a Prusia en ol sentido accidental, dads la estructura socal el pats? Esta es le pregunta plonteada por W.M, SIMON en The Failure of the Prussion Reform Movement 1807 to 1819 (Nueva York, 1955). No. cbstants, E.KLEIN, en una reciente monogratia, Von der Reform zur Restouration (Borin, 1965), ha presentado uns nueva intorretacién del pensamiento de Hardenbera, en el que no aprecia principio politico alguno: Hardenberg jams <0 con “egonerar” rusia; solo trataba de remediar una situaciba financlera desastroso, y las medidos ‘tomadas fueron emplricas, dstinadss @ aumanta las rento del Estodo, Desde! punto e vista sociale Cancillar manitestérepetidomente una especial smpatie hace lo de ss misma clase soci, ica de los ministros reformistas ‘yas 98 HISTORIA DE ALEMANIA Las guercas de ta tiberaci6n Exlston notables dhergencias entre Ios historiadores do los palos dol Este y los histo tiadores occidentale acarca de a interpretacin da alae quorras do liveracién, Contra le historiogatfe “burgues", P. STULZ safala en Fremaherrchaft und Befrelings ‘kamof (Bern, 1960), que Federico Guillermo II! fue “forzado"” ala alianze usa y @ | quera contra Napolaén por a presion popular: hasta el ditima momento intent bascular entre los partidos, iniiéndose la lucha nacional pols lberacién cuando hizo su Hamada 9 les armas, Las clases ricos deseabon, segin el autor, mantener buenas falacionas con Francie, Asimismo, H. STREISAND, en Deutschland von 1789 bis 1815 (Berlin, 1959), estima que la monarquta y la nobleza hicieron todo to posible por fotardar las queras de liberacién; ta idea nacional estaba vinculada 8 las fuer235 pro- sistas quo, en este perfodo de eugo del capitalismo, deseaban acabar con|a division territorial de Alemania, H. SCHEEL ratificé esa tesison Zur Problematik der deutschen Betrelungskriege (Zeitschrift fOr Gerchichtewissenschaf, 11, 1963). Por at contacio, G.RITTER, baséndose en un buen nimero de trabaios reaizados por sus alumnos, considara que no puede hsblarsede un “odio popular” contra la domineciéa francesa ¥ ‘quo las masas manifestaron.una noteble indiferencis con respecto al problems nacional {Uno da los aspectos mis interesante ce su tsi, defendida en Stastskunst und Kriegs hhandwerk, | (Munich, 1954), ese Siguiente: et deseo de llevar a cabo una guerra para anigu ‘eansiderada como enemiga hereditario, y que era totsmente puesta a las tradiciones politicas,tales como les que encernaba en aquel entonces Mettrnich, provino de los militares alemanes que, como Gneisenas, habfan sutido muy fuertemente Ia influencia oe ta Revoluciin francesa: para l autor, Ia idea de la (uerra total es demoerbtca en su exenc! Alemania | V2 de Metternich ise ‘s: Durante todo el periodo del Vormdrz,! Alemania vivié bajo-cl. igno del_particularismo, que ha sido considerado como antidoto de las profundas aspiraciones del pueblo aleman, expresadas ya durante las guerras de Liberacién y que luego reapareceran en el transcurso de la. Revolucién de 1848: en resumen, itreinta afios de tinieblas! Verdades sis mismo: los_Es jcularistas no fuel i los Estados particularistas no fueron Estados seacciana- 2, ya que petmitieron el desastolle.deJas tendenclat Aue DIEY', lecieron_en la formacién de la uni femana, y_su-burocracia vsad enacted ua admin aera, as aes dé ung adminigtracion mo constituir un obstaculo para la idea nacional, el Estado territorial, que no era una creacién arbitraria y artificial, fug¢Linstrumento de Ja claboracign-y-de-laceclosin_de_una vida politica particu- Jlarmente intensa.y.-praductiva. De hecho, la Alemania del Vor- marz, es el.cgmpo-de batalla-entre las fuerzas.conservadoras y las, 7 progresistash Las primeras tenian su base en las dos grandes Po- 1 ~ tencias alemanas, Austria y Prusia, cuyo “‘dualismo” descansaba ~ & en la rotunda oposicin a todas las fuerzas progresistas; encon- ‘7 traban su base ideoldgica en la filosofia de-la Restauracion y en ”» ~ varias religiones que prestaron sus argumentos a los defensores del orden social. Las segundas ¢jercfan su accién en un marco’ bastante limitado, bien en las asociaciones de estudiantes, bien en las asambleas parlamentarias de los Estados de Alemania del Sur, kg wan ck ae vee 9 1. Ena historioraff alan, est téemino designe el perfodo anterior amarzo de 1848, . é 3 100 HISTORIA DE ALEMANIA movimientos a los que las revoluciones europeas de 1830 dieron lun auge inquietante, pero que, no obstante, la represin policfaca generada en la Dieta de Francfort logré aplastar. Habrd que espe- tara las_transformaciones econémicas y sociales: surgidas de la conclusiga dela Unidn aduanera para que el movimiento liberal y nal_s¢_gencralice, a partir de 1835 y para poner en tela de io.el-orden-establecido por Metternich. EL “SISTEMA METERNICH” Y ALEMANIA AAssmania-ita.a-permanceer sometida, durante treinta afios, al sistema que el Canciller Metternich establecié en 1815, cuya fina- lidad consistia en el mantenimiento del estatuto europeo creado por ¢l Congreso de Viena, resis dlo_piiede llegar a entenderse,si se piensa, en pfimer lugar, en un Metternich, verdadero patriota austriaco. Sabia perfectamente que el gran enemigo de Austria era el nacio- 4+ nalismo; cualquier desorden en un pais vecino podia provocar el resurgimiento del nacignalismo, de ahi la necesidad de vigilar a Alemania ¢ Italia, de contener a los huingaros y de oponerse a la chancipacién de los eslavos. Si permitia que los pueblos euro- peos se dejatan’ evar por sus intimas aspiraciones, Austria su- frirfa una catéstrofe, ya que inevitablemente quedaria conta- giada/Por ello, la conservacién del statu quo era de vital necesi- dad./Para Metternich, los intereses de Europa no podian diso- ciarse de los de Austria, por lo que bien pudo escribir que Europa senfa para lel “valor de una Patria”. 2 /Los “principios” que inspiraron la politica de Metternich han dde’estudiarse a la luz de estas preocupaciones nacionales. Su pi samiento_politico-era absolutamente racionalista y, desde luego, nada _romantico’ Ne participaba en absoluto del entusiasmo de ss aalatere, Fer las ideas de la legitimidad y de derecho divino, Y_menos atin por las doctrinas de inspiracion mistica como justi- ficacién de la Restauracién. La idea fundamental de su sistema «xa, al igual que para Gentz, la del equilibrio: ante todo existe, a su parecer,.un equilibrio en ef interior de los Estados, en los que ¢Lorden, social debe ser défendido contra las fuerzas destructoras a pl Wau HOLETEIN (On y FFB noo RPintonsemadeage yes : obec Saino ve eausin: = ap to\ ) mE ane capt JQ ni en anoeusunc Vane reSTPACIA 7 . rouonia ere somal imoaio ra EN sceeronk Ye eae uekoos oF, Alien dn oucledy sania Hy pth 5A ee Nay oe wm | sie La confederacién germinic i [TDD] riers uncoe sain ot mire 1815 y 1866 E> [roo na conttcniin 02 HISTORIA DE ALEMANIA 'y enlos que dehe darse una evolucién necesaria en lina atmésfera de_calma_y-disciplina: Juego.cxiste un equilibria entre los diversos Estadas,-pues éstos no pueden ser abandonados a sus aspiraciones particularistas,4mo.que deben ser sometidos a una comunidad internac a/c se oponia, en consecuencia, a todo tipo de transfor ién unilateral del estatuto politico, Comparando sucesivamente la Revolucién con una hidra dispuesta a acabar con todo, con un incendio, con una inundacién y, mas tarde, con el célera; hostil a Ja idea liberal, avanzada del radicalismo; desp1 iando el régimen constitucional, del cual opinaba que no era més que T-aplicacion del principio para que entre yo"; ieee ia, estimaba que la sociedad reposa sobre la fieuadelstaimen monnquico y el respeto,a la jerarquia aristo- ctatica, clase intermedia entre el trono y las capas inferiores del cuerpo social. BLinterés de Europa exigia que los monarcas se unieran para 5 Preseryar_a.la sociedad de la ruina-total. No, debfan. dudar en ‘omar medidas prevntiyas.Contra lag sones a ls que Met ternich comparaba con “mujeres histéricas” 0 bien con “nifios irtesponsables”, Ja influencia dafina de las Yenespecial. contra | ss sgciec tas, de los profesores de universidad, de los abo- ') Gidosylos-petiodias, se habia de conseguir no sblo que Tos sOberanos_estuviesen_de. acuerdo entre s{, sino también que_ se uunigsen cp congrcigs con cl fin de intervenir, si fuese preciso, en 165 ‘paises_yecinos_para_restablecer_¢l orden vulnerado. Debjan_ gpstititinen Carte Suprema Politica de Europa para servir de Waguardia internacional frente a la Revolucion, Aunque elCan: Ul etl texta dee Santa Alianza tal como fue eaborado por Alejandro, como una—“abstraccién”, .como-una.“‘pomposa Ramplina”, preconizé una alianza de los Estados gubernamentales contra los innovadores. Consideraba-a-los.soberanos -europeos come miembros-de-una mismafamilia, solidarios-ante-un-mismo is ligadosaun-orden moral eterno. De ahi la necesidad de sonstituir un “sistema federativo”; Jos cinco Grandes formarian una “] aia”, bajo la ley de la reciprocidad, cuya constante ‘mision seria mantener el orden amenazado por la “turbulencia”” revolucion: Qué lugar deb: .cupar Alemania en este sistema? Metter- sacaues pRoz 103% LE Aue wonitenc Failteais ranja_de Jos, principes alemanes,-y cualquier-transformacion-dela federacion de. Estados- (Staatenbund) ep_un Estado federado (Bundesstaat) le parecia una utopia, Opinaba que Austria, Estado- conservador por.excelencia, era.el.tnico.que-podia-protegermcsa situacién; pero no se podia olvidar, de ningiin modo, a Brusia, cuyo dinamismo revolucionario le inquietaba, a pesar de que no pensaba en humillarlo ni menoscabarlo. El cozazé ¢staba,.pues, en-Prusia-y-Austria-unidas, sin To cual el centro de grayedad de’Alemania se inclinarfa necesariamente haciael-Este 0 el OestsQuiso fundar, pues,.su-sistema-sobre-el-dualismo-delas grandes Potencias, para lo que consiguid-enseguida e-placet” de. los_politicos prusianos. El primer éxito de Metternic que Prusia se, inclinara “hacia el campo de Eee ee setvadorgs. 2. EL FRACASO DE LA OBRA CONSTITUCIONAL EN PRUSIA, ‘La mayor decepcién.quesufricron.Jos.pastiotas alemanes-provino de_Prusia, donde. el reforzamisnto del poder delasapstoceacia acab con. las-teniativas.de.los.ministros.cef Al frente del Gobierno se hallaba siempre ee que practicaba la politica del compromiso y a la que, por otra parte, le impulsaba su cardcter. En el terreno.de la-Administracign esta- blecio nuevas instituciones: la divisién del termtoro, primero en 10 provincia y luego en 8; la definici is Oberprisident, cargo para el que fueron designados, por otra parte, funcionarios liberales (Schén en la Prusia oriental, Vincke ‘en Westfalia, Sack en la provincia renana, Merckel en Silesia); la creacién_de’un Consejo de Estado, especie, de “parlamento de funcionarios”, “érgana_legislativo-supremo-formada.por.los prin- cipes de la casa reinante, los generales con mando y los mds altos 104 HISTORIA DE ALEMANIA incionarios,: asi como..34 personalidades investidas de la con- fiande real Muy. pionia se-demostsS.que semejante organizacion, no permitia-una.representacién nacional, cuya necesidad, no obstante, Federico Guillermo habia precisado en un mayo de 1815/Hasta 1817 no se establecié una comisin const tucional, que se limitd a encuestas provinciales y a cuyos trabaj traté_de_gpone bleza, deseosa de conservar sus prerroga- tivas y de salvaguardar el particularismo de las provincias. Tras las~ confetencias-—de-Teplitz (julio de 1819), Prusia,..cada-vez_més ungida_al_carro austriaco, tuvo, que. limitarse a estable: Constitucién de hase provincial. Humboldt y Hardenberg- ban poder edificar, incluso_con_¢sas_limitaciones, un proyecto ‘constitucional cimentado en_el self-government (autogobierno) culos zegionales y de las provinclas ero las rivalidades personales, provocadas por el problema de sus Pp compete citon al taste con'ewe raven Humboldt, encargado del Ministerio de ““Asuntos Constitucio- nales y Comunales”, fue destituido en diciembre de 1819; Har- denberg, blanco de los ataques de los medios conservadores de la Corte del Kronprinz, dirigidos por el principe Wittgenstein, no tardé en perder la confianza del rey. De su labor sdlo quedé la disposicién del 17 de enero de 1820, que obligaba al Estado reunir los Reichstdnde para revisar la deuda publica, La sinica ingtitucién sepsesentativa,.creada en junio de 1823, fue la de los. ‘Estados pravinciales, donde la influencia.de-la.aristocracia siguié sight peepandataats ‘prepanderante (la curia nobiliaria, frente alos campesinos y bil iF contaba, ella sola, con la mitad de los diputados), y que, limitados, a un papel consultivo, no tuvieron influencia politica alguna. El.espiritu que animé la época de las reformas también fue combatido en el ejército,(en el que se mantuvo ef servicio militar obligatorio) pero lograndose que la Landwehr, sospechosa de “jacobinismo”, controlara su actividad, y aristocra- tizandose de nuevo la clase de oficiales, totalmente separada de la tropa, a la que se inculcé las virtudes de obediencia y de fidelidad al rey. Mediocremente aceptada por la opinién publica —apenas habia tradicién liberal’ mds que en Kénigsberg, en torno de ‘Schén, y en la provincia renana, donde Johann Friedrich Benden- berg intenté explicar a sus compatriotas las dificultades entre las wacauesnnoz 105 que se debatia Hardenberg—, la obra refarmadora desembacaba, ues, en un fracaso, causando a Prusia.un grave dafio al disminuir su prestigio en Alemania, aparte cion dea burguesia-enw € no obstante, intacta la autoridad de-la-burocracia, cuyos miembros, ““servidores del principe.y representantes del pueblo” eran cons. center de que ellos expresshan la suiidad9t-oantnaddad de Y se sentfan elegidos para Hlevar_a cabo In-misin de armonizar la evolucién de la sociedad y las instituciones politicas. Hegel dird de la Prusia edificada por esta burocracia, al iniciar sus conferencias en la Universidad de Berlin, que era “el Estado de la inteligencia, que unia en su seno el poderio y la cultura”., 3. LA IDEOLOGIA CONSERVADORA Los conservadores.alemanes, al referirse a la Restauracién de la Ciencia politica, de Luis de Haller (1816), intentaran.combatiz la accién disolvente del .liberalismo..en~el_-mundo_modezno. Este noble bernés, que hacia de las instituciones patriarcales de su canton el patrén de todo régimen politico y que se convirtié en 1820 al catolicismo por odio hacia el librepensamiento, deseaba “restaurar” la ciencia social partiendo, no de un contrato imagi- nario, sino de las relaciones hombre-hombre, es decir, del De- recho privado: el estado natural bastaba para explicar la amplitud de los vinculos sociales, siempre de vasallaje y de dependencia personal, y expresados en forma de una pirdmide de privilegios y libertades., Esta teorfa incitaba a Haller a hacer una apologia de los Standé; de las corporaciones y de la servidumbre, y a no admitir ninguna otra limitacién al poder del Principe que no fuera la ley de Dios, que le prohibe infringir ciertas obligaciones morales. De todos modos, el pensamiento de Haller estaba, por su excesivo racionalismo, demasiado alejado del “historicismo” ro- mantico para poder satisfacer a una generacion avida de revela- ciones religiosas. E_tomo-de~-una~concepeién—‘orginica’’ del Estado, de_una manarquia “germénica” y “‘cristiana”, va a for- marse‘la ideologia conservadora.a.partir.de 1815 ss divisiones-religiosas.eran, ssin embargo, muy profundas en FUQ6 HSTORIADE ALEMANIA oo toe Agee oy tee i la_Alemanie-delWormdrz.coma_para que pudiera formar un fren- te conservador que englobara a catélicos y protestantes, por in- tensas que fueran en aquel entonces las aspiraciones de paz reli- giosa. Dehhecho, la existencia de diversas confesiones en.cl mismo, Estado, muy frecuente a partir de las secularizaciones y mediai zaciones, rgimiento_de las luchas_religiosas. El protestantiune, cn sxpecial s.sentia amenazad 'y algunas mani féstaciones, tales como la publicidad dada a Ids visiones de Cata- Tina de Emmerich, las “curaciones” del principe Alejandro Hohenlohe y, mas tarde, la exposicién de la Tinica de Tréveris, no servian precisamente para que desaparecicran las suspicacias con respecto al catolicismo. = 1RO_prosestante, la resistencia contra. liberalismo Provenia de algunos medios de la aristocracia prusiana, que du- ante_el_periodo napolegnico, se habfan enfrentado_al-canciller Hardenberg, acusado de jacobinismo social. Estos sentimientos ¢ran compartidos en especial por la familia de los Gerlach, cuyos tres hermanos, Guillerma, Leopoldo y Luis, habYan ehtrado en contacto con los circulos roménticos durante sus estudios en Heidelberg, Gotinga o Berlin, Después de las guerras de libera- cién, formaron el reducido grupo de la Maikdferei, dispuesto-a Jos ligiosos en ¢l sentido de una dependencia estricta del-pecador para con Dios. De esta forma.se-agruparon en una. especie. de congregacién_personalidades.pertenecientes a la nableza de Pomerania o de la Marca. Este “despertat_religioso”, en_el_que_Jas_tendencias. pietistas.a menudo. estaban_vinculadas, por la influencia de Adolf von Thadden, a un cierto misticismo ‘ocultista, encontré tla opasicidn_de_todas las formas de_raciona- Tigmo filoséfica.o.palitica La reaccién protestante se manifesto, si, embargo, en formas diversas. Mientras que el Gobierno pru- siano, en conformidad con la ideologia de la Iglesia estatal, bus- caba imponer a las Iglesias luteranas una “unién evangélica” con los teformados, y publicaba, con esta idea, unas “Agende”” (1824), que merecieron para sus autores la acusacién de “cesaro- Papismo”, Luis de Gerlach, alto magistrado de Berlin, pertene- ciente a la religin reformada, estimaba, como muchos catdlicos de entonces, que Ia Iglesia debia conservar una cierta indepen- dencia, indispensable, a su parecer, para recristianizar la sociedad. lismo, acusados ambos de i ‘conse cran partidarios de.una monarqu: fa en “Sides Is-que —opinaban— le aba.un capicier germanico.y.critian Su Srgano de expresién fue, a partir de 1827, el Evangelische Kir- chenzeitung, que ¢l pastor Hengstenberg dirigirfa con el apoyo del Kronprinz, el futuro Federico Guillermo IV, con un espiritu de rigurosa ortodoxia. Con todo, fuc id decidié_a Jos pratestantes.alemanes a considerarlawnscasidad de \na_oqganizacian_ politica, conseryadora: siguiendo los consejos de los allegados del Kronprinz, Radowitz y Jarcke, los amigos de Luis de Gerlach, reunidos en el club de la Wilhelmstrasse, d dieron formar una especie de partido supraconfesional, cuyo ér- gano fue el Politisches Wochenblatt, que paulatinamente se iria convirtiendo en un periédico gubernamental, Por ese mismo tiempo aparecié, de forma oficiosa, la Historisch-politische Zeitschrift, cuyo principal redactor fue, desde 1832 hasta 1836, cl historiador Ranke, entonces profesor de la Universidad de Berlin, y que pasaba por ser el “historidgrafo del Estado pru- siano”; sin sacrificar al romanticismo politico y permitiendo que tanto los estadistas como los funcionarios escribieran en su re- vista, pensaba también que el liberalismo minaba la solidez de las jones prusianas debidas al genio del gran Federico. reaccién catélica, que. se abri6 sa las formas religiosa popular, asi comé montapi igid de forma esencial contra. el Josefa yas ideas suis. dela Filosofia de las Luces. En Munich, donde se habfa ido plasmando desde la época napoledhica una reaccién contra la politica “ilus- trada” de Montgelas, los medios ultramontanos, organizados por los “confederados” de Eichstatt, consiguicron frustrar el pro- yecto de concordato imperial que Wessenberg habia presentado al Congreso de Viena, y luego, la idea de una Iglesia. primada alemana. Fueron estos mismos medios los que mantuvieron en torno al concordato bavaro una lucha tan eficaz que el Gobierno, que habia querido afiadirle"un “edicto religioso” (1818) de ca- racter josefista, tuvo que renunciar a su proyecto (1821). El triunfo de estas ideas se afianzé atin més cuando el joven Luis I subié al trono en 1825 y se decidié a romper con las secuelas de “0B HISTORIA DE ALEMANIA la:politica de Montgelas y a trasladar la universidad bavara de ‘Landshut a Munich, procurando enseguida que los profesores estuvieran ligados a una accién militante. Josef Gérres, que du- rante su exilio en Estrasburgo se habia convertido al catolicismo, debia presidir los destinos de este grupo, y fue quien, a partir de 1827, tomé la direccién, en Munich, del periddico Eos, con la colaboracién del tedlogo Ignaz von Dillinger y del filésofo Franz von Baader. Este ultimo introdujo_en la prensa catélica cl interés. Po tiones sociales, deseando qué Ia Yglesia. catdlica to- Co rr atacitho de los proletarios, cuyo aislamiento —seftalaba— iba.en_aumento en una sociedad industrial en la que los, capitales se acumulaban en unas pocas manos, invitando a los catéligos a formar un partido politico susceptible de movilizar las masas, El grupo del Eos aparece, a finales de la década 1820, como el portavoz bavaro de una especie de “congregacién” cuya finalidad era rectisti sociedad amenazada_por_el.ateis- mo. Los catélicos de Munich estaban relacionados con el grupo de Viena, cuya célula inicial habia sido formada por algunos escritores roménticos alemanes convertidos al catolicismo (Adam Milller, F. Schlegel, Zacharias Werner), agrupando, en too al redentorista Clemente Marfa Hofbauer, un gran nimero de inte- lectuales y artistas,” tales como Felipe Veit, hijo de Dorotea Schlegel y fundador de la escuela nazarena, y politicos como Anton von Pilat, consejero de Ia politica religiosa de Metternich. as ideas del romanticismo politico segufan siendo divulgadas en Alemania por las Deutsche Staatsanzeigen de Adam Maller, cé: sul de Austria en Leipzig, o por medio de la revista Concordia, en la que Schlegel atacaba duramente al liberalismo y al absolu- tismo en nombre de una concepcién orginica y cristiana de la sociedad. El grupo de Maguncia —cuya meta era conseguir la independencia de la Iglesia, tan ansiada entonces por los caté- licos—, estaba dirigido, especialmente, por los prelados de origen alsaciano, Liebermann y Raess, cuyo drgano, desde 1821, fue el Katholik, ansioso de sustituir las Facultades de teologia por semi- narios, ya que estaban demasiado ligadas al libre examen, y de aumentar el centralismo en el seno de la’ Iglesia, segtin el pen- samiento ultramontano de José de Maistre. Si se dejan de lado algunos grupos de teélogos que, como Drey y Mobler en la Fa aacauesonoz 109 cultad de teologia catélica de Tubinga, introducen en:la historia: de los dogmas la idea de un desarrollo orginico y vivaz y de un perpetuo progreso, debe admitirse que el despertar del. pensa-. miento catélico se efectué en Alemania en el sentido de un aban- dono de los idearios de la Aufklérung y de una activa vinculacién ala fe popular y a los valores conservadores. éHay-que situar al hegelianismo-entretas fuerzas sociales con servadoras?. Puede ponerse en duda, si se tienen en cuenta la formacion de Hegel y la admiracién que manifesté hacia la Fran- cia revolucionaria e imperial. Pero esto no impide que los Prin- cipios de la filosofia del Derecho (1821), profesados en Berlin, donde habia obtenido, poco tiempo antes, una catedra universi- taria, puedan ser interpretados como la respuesta mds estudiada a las teorias contractuales generadas por el pensamiento de las luces y que significaron para los conservadores su. argumento basico contra el credo liberal de su generacién. Se ha preguntado muchas_veces_siHegel pretendia hacer una apologia del Estado prugano _o_dnic io de su fiempo} 1o_que es bien ci alos Lafond je. toaega ombre coma -contsocde au-etudig scone? qué, éomo tal hombre, esta. desprovisto_de_gustancia, “como la mos¢a que mucre en el Otofio o la chispa que salta del yunque”; para Hegel, el individue_lograJa,libertad total y cumple con sus funciones de ser racional en el marco de la familia, luego en la. sociedad civil y,-finalmente.y sobre,todo, en.) Estado: cl Estad ¢s, pues,:la realidad suprema, aquélla pocla.que.hombreaccede. a la moralidad “objetiva”. Lejos de surgir de un contrato, que solo representa un acuerdo temporal y limitado a un objeto parti cular, el Estado significa-pare-Hegelauna-comunidad-perinanente y undnime. que. preexiste_y sobrevive a los individuos, y cuyo papel consiste en Mevarl ir su deber de seres raciottales— En este Estadc fine como, jomarguifa-constitu- 1", Hegel distingue tres poderes: el del Principesen quien s¢ dl de los Estados (Stande), que. entan no_a.los individuos sino los 05, ¥_ 50- ciaies; y el de los funcionarios, que expresan la mision que tiene stado. Adversario decid del palettes Tat Sutragio, universal, pé¥O"no por ello partidario de un régimen de gobierno Space