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¿Quién controla al Gobierno de los Estados Unidos Avinoam Bar-Yosef

En el n° 380 de la revista norteamericana THE TRUTH AT LAST, se reproduce


un artículo publicado en el periódico israelí, en lengua hebrea, MAARIV, con fecha 2
de Septiembre de 1994. El artículo fue escrito por su corresponsal en jefe en
Washington, Avinoam Bat-Yosef. Helo aquí:

«Hace varias semanas el rabino de la sinagoga "Adath Yisrael", en Cleveland Park,


Washington, dedicó su sermón del Sabbath al núcleo político y cultural que se ha
formado en América. "Por primera vez en la historia americana," dijo el rabino, "ya
no sentimos que vivimos en la diáspora. Los Estados Unidos ya no tienen un
gobierno de Goyim (no judíos), sino una administración en la que los judíos
son socios mayoritarios en la toma de decisiones a todos los niveles. Tal vez
los aspectos de la ley religiosa judía relacionados con la expresión
"gobierno de Goyim" debieran ser reconsiderados, ya que es un término
pasado de moda en los Estados Unidos. Ciertamente, en lo que se refiere a
los judíos, el Presidente Bill Clinton ha contribuido a llevar a cabo un
verdadero cambio en el concepto de la Administración, con una serie de
cambios que consolidan el poder judío.

«Las perspectivas han mejorado totalmente, y no sólo en lo que concierne al Medio


Oriente. Por ejemplo, cada mañana, aproximadamente a las seis, varios coches con
altos cargos de la CIA se desplazan desde el centro de Langley, en Virginia, hasta la
Casa Blanca, donde entregan al Presidente y a sus cuatro principales asistentes, los
informes más exclusivos de la última jornada. Se trata de la más completa informa-
ción sobre todos los asuntos mundiales. Su singularidad, comparada con todos los
demás documentos de Inteligencia americanos, consiste en el hecho de que casi
siempre indica la fuente de la información, tanto si se trata de un documento robado
por un espía, o un agente o un "topo" infiltrado en un gobierno extranjero, o si la
fuente procede de la transmisión desde un satélite. Si Clinton está en Washington,
discute brevemente el contenido de los documentos con las otras cuatro personas
presentes: el Vice-Presidente Al Gore, el Consejero sobre Seguridad Nacional
Anthony Lake, el Vice-Consejero Samuel "Sandy" Berger, y el Consejero Personal
del Vice-Presidente, Leon Perth. Dos de ellos son judíos, Berger y Perth. Han
alcanzado posiciones extremadamente importantes en la toma de decisiones de la
política norteamericana. Pero no son, ni muchísimo menos, los únicos

«En el Consejo Nacional de Seguridad, QUE ES QUIEN SELECCIONA Y SINTETIZA LA


INFORMACION A SOMETER AL PRESIDENTE, siete de los once principales
miembros son judíos. Clinton les ha situado especialmente en las más sensibles
encrucijadas de la Seguridad y de la política extranjera: Sandy Berger es el
Presidente del Consejo; Martin lndyk, que se rumorea será nombrado en breve
embajador en Israel, tiene a su cargo la información relacionada con el Medio
Oriente y el Sudoeste de Asia; Dan Schifter, consejero presidencial, se ocupa de
Europa Occidental; Don Steinberg, también consejero de Clinton, se ocupa de!
África; Richard Feinberg, igualmente consejero de] Presidente, es quien tiene a su
cargo la información relacionada con Latino-América; Stanley Ross, el más
veterano, se ocupa del Asia y Oceanía.

«La situación no difiere mucho en el área de Presidencia del Gobierno, que está llena
de acérrimos judíos: el nuevo Fiscal General, Abner Mikve; el Director de pro-
gramación del Presidente, Ricky Seidman; el Comisionado de Personal de la Casa
Blanca, Pjil Leida; el Consejero Económico, Robert Rubin; el Encargado de
Relaciones con los medios de comunicación, David Heiser; el Jefe de Personal,
Alice Rubin; Ira Mezina se ocupa del Programa de Sanidad y Ely Segall del
Reclutamiento de Voluntarios. Dos miembros del Gabinete, el Secretario (Ministro)
de Trabajo, Robert Reich, y Micky Cantor, que aconseja a Clinton sobre temas
económicos y fue co-signatario, con nuestro hermano Leon Brittan, de los acuerdos
con la C.E.E., es el delegado presidencial sobre todos los temas económicos y
financieros norteamericanos. A su lado se encuentra una larga lista de funcionarios
judíos en el Departamento de Estado, siendo de destacar el Director de la Misión de
Paz en Medio Oriente, Dennis Ross, así como una multitud de secretarios,
subsecretarios y jefes de personal.

«Uno de los judíos más interesantes desde el punto de vista del Estado de Israel,
aunque procura eludir toda clase de publicidad, es Rehm Emmanuel, el Primer
Consejero de Clinton para la Coordinación de Proyectos Especiales. Su oficina está
ubicada justo al lado de la famosa Oficina Oval del Presidente. Rehm ganó muchos
puntos a los ojos de su jefe la semana pasada, cuando logró que se aprobara una ley
para combatir la delincuencia. Se ha convertido en un experto en comunicar
con el Congreso y ya ha tenido muchos éxitos, el más prominente de los cuales fue
la ratificación del Tratado NAFTA. Ahora se está ocupando en lograr que se apruebe
la Ley de Sanidad Pública. El jueves pasado su oficina era un auténtico hervidero y él
la recorría a largas zancadas como un típico Sabra, y mientras conversaba conmigo,
estudiaba los protocolos del debate que se celebraba en aquellos momentos en el
Senado y escuchaba el informe de Wolf Blitzer (también judío) en la televisión
CNN; simultáneamente, su secretario y tres ayudantes le iban informando de la
postura de los senadores con respecto a su voto. "¿Prefiere usted que nos
entrevistemos este fin de semana, o a principios de la semana próxima, cuando toda
esta pesadilla haya terminado?", le pregunté. "Sí; sería un verdadero alivio,"
contestó.

«El día que siguió a la aprobación de la ley, por un sólo voto, le visité para felicitarle.
Ni siquiera entonces parecía tranquilo, agitándose nerviosamente sobre su silla.
Tiene un rostro que más parece el de un turista israelita que el de un alto funcionario
de los Estados Unidos. "Rehm Emmanuel es un nombre que no estaría fuera de
lugar en el listín telefónico de Tel-Aviv", le dije. Una amplia y cordial sonrisa apareció
en su cara. "El apellido original de mi familia es Auerbach. Yo nací en Chicago. Mis
dos hermanos y yo recibimos una estricta educación judaica, y visitamos Israel cada
verano hasta el año 1972. Luego empecé mis estudios. Cuando maduré me metí en
política, el pasatiempo favorito de todo joven americano." Tal vez lo más fascinante
que me ha ocurrido personalmente en el curso del pasado año, desde que fuí
destinado a Washington, fue mi encuentro con el Judaísmo Americano organizado. El
mejor lugar para ver cómo son, el sitio a donde voy cada año para admirarlos, es la
Convención Anual de¡ AIPAC, el lobby pro-Israelí.

«La Sinagoga Adat Yisrael, en Washington, no es sólo un lugar de oración. En un


centro de la comunidad judía, con un prestigioso jardín de infancia judío, una escuela
judía en la que se imparten clases de historia de la literatura y la cultura judías y del
idioma hebreo. Los sábados hay, siempre, dos sesiones separadas de oraciones. La
primera es la mayor, englobando a centenares de fieles, y finaliza con la bendición
de los alimentos colocados sobre mesas agradablemente provistas de comida judía.
Sus miembros pertenecen a la créme de la créme de la sociedad de Washington:
altos funcionarios de la Administración, prestigiosos abogados, ricos hombres de
negocios. Todos ellos millonarios. La semana próxima, en la fiesta del Año Nuevo Ju-
dío, participarán en nuestra sesión de oraciones muchos otros judíos que
generalmente pasan sus fines de semana en los más caros clubs de golf, o montando
los mejores caballos, o en sus carísimas casas junto a los lagos de Virginia Occiden-
tal, o navegando en sus yates privados. La semana que viene, como sucede en oca-
sión de todas las fiestas judías, las más caras limosinas que puedan imaginarse se
detendrán a la puerta de la sinagoga, y de ellas saldrán las más elegantes mujeres,
los hombres con sus caros trajes a medida a su lado, y detrás de ellos los niños pul-
cramente vestidos.

Los honorarios de entrada en la sinagoga son de 1.000 dólares por día festivo.
Además de esta sesión de oraciones, hay otra, con miembros jóvenes, honorarios de
entrada menos caros; se reúnen en otra habitación, y el servicio se realiza de
acuerdo con el estilo israelita consuetudinario, exceptuando el hecho de que hombres
y mujeres se sientan juntos. Esta sesión tiene otras varias características. La
mayoría de sus miembros visitan Israel por lo menos una vez al año. Casi todos
hablan hebreo con toda naturalidad. Todos ellos están familiarizados con las ora-
ciones de cada sesión, pero sólo unos pocos vienen a la sinagoga motivos por una
profunda fe; otros lo hacen para codearse con la mejor sociedad judía o para conocer
a una muchacha judía con la que querrían casarse. Pero la razón más importante
para su asistencia a los servicios religiosos es que sienten una estrecha relación con
Israel. Los que sienten un amor particularmente ardiente por Israel, ven las noticias
de la Televisión Israelí cada noche. Podrá parecer extraño, pero la emisora de te-
levisión por cable de Washington transmite el programa de noticias de la televisión
israelí cada noche a las doce y media de la noche.

«La otra sinagoga que compite en la noble tarea de atraer a la joven generación de
judíos ricos está ubicada en Georgetown. Es una sinagoga de rito totalmente
Ortodoxo, pero el servicio religioso se desarrolla según el estilo israelí del "Gush
Emunim". La bandera de Israel está orgullosamente desplegada por encima del Arco
Sagrado, junto a la bandera americana. Cada sábado las oraciones incluyen la ben-
dición para los soldados judíos de Israel y otra oración por el bienestar del gobierno
de Israel y sus funcionarios. Muchos altos funcionarios de la Administración de los
Estados Unidos oran allí. No tratan de disimular su afiliación religiosa, sino que hacen
todo lo posible para patentizar su Judaísmo, ya que saben que ello ayudará
enormemente a la promoción de sus carreras políticas.
«La enorme influencia judía en Washington no se limita al gobierno. En los medios
de comunicación de Washington una cantidad muy significativa de los más
importantes personajes y de los presentadores y productores de los programas de la
Televisión son acérrimos judíos. Una parte substancial de los corresponsales de los
"mass media", editores de periódicos y analistas son judíos y casi todos ellos son
JUDIOS ANTES QUE NADA. Muchos refuerzan sus sentimientos pro-Israel con su
frecuente asistencia a las sinagogas. El reportero político de la Agencia AP, Barry
Schweid, y el de educación del "Wahington Port", Amy Schwartz, participan re-
gularmente en un servicio religioso celebrado en honor de Israel, en la sinagoga de
Cleveland Park. También en esa sinagoga la bandera de Israel se iza orgullosamente
encima del Arco Sagrado. No debemos olvidar en este contexto el predominio judío
en las instituciones académicas de Washington. En el Centro Nacional de Medicina, el
porcentaje de investigadores judíos es mucho más elevado que su porcentaje
relativo en la población. En el campo de la Seguridad y de la Ciencia, en la industria
cinematográfica, en las Artes y en la Literatura, la influencia judía sólo puede ser
descrita como inmensa, con el correspondiente acrecentamiento del poderío judío.

«¿De dónde han salido todos ellos? En Israel ya estamos habituados a los nombres
de judíos llamados Dennis Ross, Dan Kurtzer y Aharon Miller, ya que tomaron
parte en las visitas de los diferentes Secretarios de Estado al Medio Oriente en los
últimos seis años. Pero éste es un fenómeno relativamente nuevo. Cuando Dan
Kurtzer, un piadoso judío que observa el Sabath y todos los mandamientos del
Judaísmo, llegó al Departamento de Estado hace dieciocho años, con un Doctorado
en Estudios sobre Medio Oriente, se le dijo: "Usted reúne todas las cualificaciones
para servir en la División del Oriente Medio, pero no piense siquiera en sugerirlo a
causa de sus orígenes judíos." Hoy, él es el jefe de los que le dieron aquél consejo,
tanto ha llegado a aumentar el poder judío en ese tiempo.

«Sucedió hace varias semana. La crisis de Haití se estaba agravando. Telefoneé al


Departamento de Estado y solicité determinada información a la persona a cuyo
cargo estaba esa zona. Me dijeron que me pusiera en contacto con Yehuda Mirsky.
Alguien cogió el auricular y oí una voz, diciendo en perfecto hebreo: "Buenos días.
¿Qué puedo hacer para ayudarle?" Por un instante creí que me había equivocado y,
en vez de llamar al Departamento de Estado había marcado el número de la
Embajada de Israel. "¿Cómo sabe usted Hebreo? ¿Es usted israelí?". "No.", me
respondió la voz. "Soy americano, pero estuve tres años en el Ejército de Israel, y
aproveché para estudiar la Biblia y el Talmud. Mirsky, al igual que Kurtzer, es uno de
los funcionarios más importantes del Departamento de Estado norteamericano.

«Otro alto funcionario que llegó al Departamento de Estado a través de un cursillo de


entrenamiento en el Ejército Israelí es Tom Müler, actualmente agregado político en
la embajada americana en Atenas. El segundo acontecimiento que le impresionó
vivamente fueron las historias a propósito de los horrores del Holocausto. "El
Holocausto crea un sentido de destino compartido por todos los judíos. Los judíos de
todo el mundo deben actuar para fortalecer a Israel, de manera que el Holocausto no
pueda repetirse", me dijo en otra conversación. Todos los funcionarios de la Adminis-
tración Clinton que se ocupan de los asuntos relacionados con Israel: Ross,
Kurtzer, Indyic y Miller, como muestra principal - aunque hay muchos más -
pueden tener puntos de vista divergentes referente a la solución más deseable para
el conflicto arabe-israelí, pero son, sobre todo y antes que nada, acérrimos judíos en
todo lo que hacen.

«Tal vez el rabino de la sinagoga de Adath Yisrael quería cumplimentar a Bill


Clinton por su amistosa actitud hacia los judíos y fortalecer la lealtad de los funcio-
narios judíos de la Administración. Rehm Emmanuel me dijo que el afecto de
Clinton por los judíos debe explicarse por su amor por los seres humanos, que
exhibe a la menor oportunidad. Otras personas aluden a su entorno judío durante la
época de sus estudios en la universidad. Yo añadiría a ello una mezcla de diversos
factores, de los cuales ciertamente el más importante es la gran admiración que
expresó por Israel después de la Guerra de los Seis Días. Clinton fue también muy
concienciado por sus muchos amigos judíos acerca de la penosa memoria
de¡ Holocausto, que aún obsesiona a los líderes de la comunidad judeo-americana y
sobre su importancia para la continuada ayuda a Israel que, en la práctica, es
obligatoria en los Estados Unidos.»

El revelador artículo de Avinoam BarYosef en Maariv está ilustrado por las foto-
grafías de Ruth Baader Ginsburg y Stephen Breyer, ambos judíos sionistas
radicales y nombrados por Clinton como jueces del Tribunal Supremo, así como la
de Thomas Dine, que fue durante mucho tiempo líder de AIPAC, el "lobby" pro-
israelita de mayor enjundia, cargo que abandonó recientemente para pasar a ser uno
de los asesores personales de Clinton. Todas estas fotografías encuadran a la
del propio Presidente de los Estados Unidos, tocado con la yanulka (el típico
gorro religioso judío), al lado de un rabino, orando píamente en una
sinagoga

Mario López Ibañez MD


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