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La semana santa

El autor de este artículo hace una cronología de los sucesos de la semana santa basada totalmente en un
estudio exhaustivo de las escrituras y no a partir de los estudios de otros hombres. Al hacer esto, él brinda
algunos datos interesantes acerca de qué día Jesús murió. Aunque el autor no demanda la infalibilidad en
cuanto a sus conclusiones, su cronología sí parece conciliar de forma exitosa los cuatro evangelios y
responde brillantemente las preguntas que surgen por la cronología “tradicional” de la semana santa.

No es una mera coincidencia el hecho de que Jesús muriera


precisamente en el tiempo de la pascua. Esto fue planeado de antemano
miles de años antes por el Dios Todopoderoso quien iba a darle
cumplimiento a su plan de salvación para el género humano. La pascua
era simplemente una “sombra” de la realidad (Jesucristo) que estaba por
llegar. Primera de Corintios 5.7 dice: “porque nuestra pascua, que es
Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”.
A. Desde el Domingo de ramos hasta el Domingo de resurrección
Los sucesos de la semana santa ocupan aproximadamente 1/3 de los
evangelios. En este artículo, nosotros dependemos tanto del Antiguo como
del Nuevo Testamento para hacer una cronología exacta de los sucesos de
esta semana. Comenzamos con el Domingo de ramos, una semana antes
del Domingo de resurrección.
1. El Domingo de ramos
Marcos 11.1–2, 7–11: Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de
los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego
que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.
(…) Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos
tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los
que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el
nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró
Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue
a Betania con los doce.
Este día es el mismo día del cual se habla en el Antiguo Testamento:
Éxodo 12.3, 5: Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada
uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. (…) El animal será sin defecto,
macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.
El día que ahora llamamos “Domingo de ramos” era el día de la selección
del cordero para todos los judíos piadosos. Jesús llegó a Jerusalén el
mismo día en que cada familia judía se encontraba buscando su cordero
pascual. La implicación obvia es: “He aquí Jesús, él ha venido como el
cordero pascual perfecto”. Luego Jesús se retira a Betania por la noche. En
esa semana, Jesús no se pasa ninguna noche en Jerusalén hasta la noche
de su arresto.
Continuamos en Marcos 11 para relatar los sucesos del lunes.
2. Lunes
Marcos 11.12–19: Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una
higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino
hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti.
Y lo oyeron sus discípulos. Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar
fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los
que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. Y les
enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas
vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y
buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.
Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.
Los sucesos del lunes se suman a la indignación de los líderes judíos
después de lo que sucedió el domingo. Nuevamente ellos comienzan a
planear cómo podrían destruir a Jesús. El lunes termina con Jesús otra
vez saliendo de Jerusalén para pasar la noche en Betania.
3. Martes
El martes por la mañana (véase Marcos 11.20) Jesús y sus discípulos
regresaron a la ciudad de Jerusalén. Al pasar por la higuera que Jesús
había maldecido el día anterior, los discípulos se asombraron al ver cuán
rápido la misma se había secado. Esta maldición es simbólica de la
maldición de la nación de Israel por su falta de frutos al aceptar a Jesús. A
nosotros también nos asombra que en el año 70 d. de J.C., un tiempo
relativamente corto después que muriera Jesús, la antigua nación de
Israel fuese destruida. La advertencia también sirve para nosotros; si no
damos frutos, nos espera la destrucción.
Los líderes judíos buscan a Jesús el martes y lo encuentran en el
templo. Este día podría llamarse el “Día de la confrontación”. Mateo ofrece
el más largo informe de este día desde 21.23 hasta 26.25. Los sucesos del
martes pueden resumirse de la siguiente manera:
Ø Los líderes judíos cuestionan la autoridad de Jesús (véase Mateo 21.23–27).
Ø Jesús dice tres parábolas: La parábola de los dos hijos (véase Mateo 21.28–32), la parábola de los
labradores malvados (véase Mateo 21.33–44), la parábola de la fiesta de bodas (véase Mateo 22.1–14).
Ø Los líderes judíos tratan de ponerle una trampa a Jesús. Cada una de las tres parábolas de Jesús
compromete a los líderes judíos por no aceptarlo a él. De manera que ellos tratan de ponerle una trampa
a él con tres preguntas difíciles: La trampa acerca del pago del tributo (véase Mateo 22.15–22), la
trampa acerca de la resurrección (véase Mateo 22.23–33), la trampa acerca del gran mandamiento
(véase Mateo 22.34–40).
Es el martes que Jesús dice lo que aparece en Mateo 23, una denuncia
muy fuerte contra los líderes judíos. Siete veces él dice: “¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas!”
Después que Jesús y sus discípulos dejan el templo, ya de regreso a
Betania, él se detiene en el Monte de los olivos y da lo que se conoce como
el Discurso del olivar en Mateo 24. Él les dice a sus discípulos más
parábolas en el capítulo 25 acerca de su regreso y el fin del mundo.
Finalmente, vemos a Jesús terminando el martes con estas observaciones
a sus discípulos que se encuentran en Mateo 26.1–2:
Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se
celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.
El martes es el duodécimo día del mes de Abib. En dos días (jueves) será
la fiesta de la pascua. Éxodo 12.6 dice lo siguiente acerca del cordero
pascual:
Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel
entre las dos tardes.
Fue el martes que los líderes judíos se reunieron para conspirar acerca
de cómo podrían matar a Jesús. Mateo 26.3–5 nos relata este encuentro:
Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del
sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero
decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.
En esta reunión los líderes judíos se dan cuenta que ellos tendrán que
arrestar a Jesús rápidamente, antes del jueves, día de la fiesta de la
pascua. Esto les deja sólo el miércoles para apresarlo.
4. Miércoles
Jesús se percata de que los líderes judíos están resueltos a arrestarlo el
miércoles, de modo que él se pasa todo el día del miércoles en Betania. Él
sabe que aún no sería el tiempo oportuno para que él fuese arrestado ese
día.
En la escritura no se menciona mucho acerca del miércoles, excepto que
él pasa parte del día en la casa de Simón el leproso (en Betania) donde una
mujer con un vaso de alabastro de un perfume de gran precio unge su
cuerpo para su sepultura (véase Mateo 26.12). El otro suceso conocido del
miércoles es que éste es el día en que Judas conspira con los líderes judíos
para traicionar a Jesús.
Aquí debemos detenernos para considerar la forma en que los judíos
calculaban el tiempo. Los judíos contaban el comienzo de un nuevo día al
anochecer. Ellos buscan la aparición en el cielo de las dos primeras
estrellas de la noche entonces anuncian el nuevo día tocando el cuerno. La
puesta del sol en Jerusalén en el tiempo de la pascua tiene lugar alrededor
de las 6:00 P.M. Aproximadamente a las 6:20 P.M. aparecerían las dos
primeras estrellas de la noche y entonces se toca el cuerno para anunciar
el nuevo día, el día 14 del mes de Abib. (Sin embargo, según nuestra
manera de calcular el tiempo, aún era miércoles por la noche.)
Cuando los judíos escucharon el sonido del cuerno ese miércoles por la
noche, ellos supieron que el día 13 del mes de Abib había concluido y que
había comenzado el día 14. Ya era la hora de comenzar a pensar en las
cosas que ellos deseaban hacer ese día.
Es muy probable que esto haya sido lo que les sucedió a los discípulos.
Al anochecer del miércoles sonó el cuerno para anunciar la llegada del día
14, la pascua. Los discípulos de Jesús ahora comenzaban a preguntarse
dónde ellos iban a comer la pascua. Ellos le preguntan a Jesús por esto en
Mateo 26.17. Ellos sabían que para Jesús era demasiado peligroso ir a
Jerusalén, sin embargo la pascua tenía que comerse allí. En Mateo 26.18
Jesús les instruye a sus discípulos que vayan a la ciudad donde
encontrarán a un hombre que les mostrará un aposento que ellos podrán
utilizar. Ellos deben decirle que el tiempo de Jesús “está cerca”. Este no
sería el tiempo normal para guardar la pascua. Aunque es el día de la
pascua (día 14) el cordero no debía sacrificarse hasta por la tarde y
comerse esa noche (que es el día 15 del mes de Abib en el calendario
judío). Es muy posible que Jesús y sus discípulos no tuvieran un cordero
que comer en su temprana cena de la pascua, a no ser que fuese el propio
Jesús cuando él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo”. Ninguno de los
evangelios menciona nada acerca de un cordero, excepto el Cordero de
Dios.
Jesús había enviado primero a sus discípulos para que prepararan la
pascua. El aposento ya estaba listo de manera que los preparativos para la
pascua no les tomaron mucho tiempo. Bajo el amparo de la oscuridad,
Jesús entró a Jerusalén para comer la pascua. Pudo haber sido alrededor
de las 7:00 ó 8:00 P.M. Después de la cena, ellos se retiraron al Monte de
los Olivos. Para entonces ya era muy tarde (quizá las 11:00 P.M.) y los
discípulos no pudieron permanecer despiertos mientras Jesús iba y oraba.
A esto le sigue el arresto, luego los juicios temprano en la mañana. Jueves
por la mañana.
5. Jueves
Vamos, pues, a Juan 18.28 y encontramos lo siguiente:
Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no
contaminarse, y así poder comer la pascua.
La salida del sol en Jerusalén en el tiempo de la pascua es
aproximadamente a las 5:30 A.M. Ya era casi esa hora cuando ellos se
dirigieron al pretorio. Debido a que el pretorio era un lugar gentil, si los
judíos entraban entonces eran considerados inmundos durante siete días.
Eso quería decir que ellos no podían comer la pascua esa noche. No olvide
que ya era jueves, día 14, y que Jesús ya había comido la pascua
temprano ese día (miércoles por la noche según nuestra forma de calcular
los días). Los judíos no entraron al pretorio para “así poder comer la
pascua”. Durante las tres horas siguientes, Jesús sería enviado a Herodes
y luego de vuelta nuevamente. Él fue escarnecido y azotado, luego por
último fue puesto en la cruz a las 9:00 A.M.
Ahora regresamos a Éxodo 12.6 para recopilar más detalles sobre la
pascua.
Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel
entre las dos tardes.
Ellos debían inmolar al cordero pascual “entre las dos tardes” del día 14.
¿Qué quiere decir esto? Una vez más, aquí necesitamos comprender algo
acerca de la cultura judía.
El día laboral judío comenzaba a las 6:00 A.M. y se extendía hasta las
12:00 del mediodía. Debido al calor intenso de la tarde, ellos descansaban
hasta las 3:00 P.M. y luego trabajaban nuevamente hasta las 6:00 P.M. ¡Su
primera “tarde” llegaba a las 12:00 del mediodía cuando ellos detenían la
jornada laboral por tres horas! Su segunda tarde era a las 6:00 P.M. Entre
las dos tardes quería decir a las 3:00 P.M. Esa era la hora en que ellos
debían inmolar al cordero pascual.
Jesús fue colgado en la cruz a las 9:00 A.M. Seis horas más tarde, a las
3:00 P.M. (la hora novena del día laboral judío), Jesús entregó su espíritu.
¡Jesús murió el mismo día y a la misma hora en que debía ser inmolado el
cordero pascual! Dios había ordenado esto miles de años antes que
sucediera. Esto no fue una simple coincidencia.
6. Viernes
El cuerpo de Jesús reposa en la tumba.
7. Sábado
Este es el día de reposo de la semana judía. El cuerpo de Jesús continúa
reposando en la tumba.
8. Domingo de resurrección
¡Jesús resucitó para nunca más morir!
B. La muerte el jueves concuerda con toda la escritura
A la luz de un posterior análisis de si Jesús murió el jueves o el viernes,
considere Juan 19.14:
Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!
Estas fueron las palabras de Pilato durante el juicio de Jesús, después
que Jesús había comido la pascua con sus discípulos la noche anterior
(miércoles por la noche). Si la pascua que Jesús comió con sus discípulos
fue comida a la hora de costumbre (el jueves por la noche), ¿por qué Juan
19.14 afirma que aún era la “preparación” de la pascua al día siguiente?
Pero era la preparación de la pascua, siendo aún jueves por la mañana.
¡Estaba aún por llegar el tiempo normal para que fuese comida la pascua,
el jueves por la noche!
Jesús había dicho en Mateo 12.40:
Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del
Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
Si Jesús murió el viernes, nosotros pudiéramos decir que él estuvo en la
tumba tres días según la forma en que los judíos calculaban el tiempo. Sin
embargo, no pudiéramos decir que él estuvo en la tumba tres noches.
¡Pero si Jesús murió el jueves, tenemos tres días y tres noches hasta el
domingo por la mañana!
Además, si Jesús murió el viernes y fue sepultado alrededor de las
5:00 P.M. y resucitó aproximadamente a las 4:00 A.M.del domingo (Juan
20.1 dice: “siendo aún oscuro”), él habría estado en la tumba menos de 36
horas. Un periodo de tiempo de menos de 36 horas apenas coincidiría con
lo que Jesús dijo en Juan 2.19: “Destruid este templo, y en tres días lo
levantaré”.
Quizá Juan 19.31 pudo malinterpretarse para contradecir una muerte el
jueves. Examinemos este versículo:
Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en
la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les
quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.
Este versículo dice que los judíos querían que Jesús y los otros que
estaban con él murieran rápidamente el mismo día que fueron crucificados
para poder retirar sus cuerpos antes del día de reposo. Todos sabemos que
el día de reposo judío es nuestro sábado. ¡Así que Juan 19.31 deja bien
claro que Jesús fue crucificado el viernes!
¡Un momento! Volvamos otra vez al Antiguo Testamento. Vayamos a
Levítico capítulo 23. Leamos cuidadosamente los versículos 5–7.
En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová. Y a los quince días
de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura.
El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.
El jueves era el día 14, que era la pascua. El viernes era el día 15 y era el
primer día de los panes sin levadura. El mandamiento era “ningún trabajo
de siervos haréis”. Este era un día de descanso, ¡el día de reposo! Es por
eso que los judíos quisieron quitar los cuerpos de la cruz. No fue porque el
día de reposo al día siguiente era el día de reposo normal (sábado), sino
porque “aquel día de reposo era de gran solemnidad”. Al día siguiente por
la mañana era viernes, el día de reposo de la fiesta de los panes sin
levadura. El día de reposo regular de la semana era el sábado, el día 16 del
mes de Abib.
Tal vez la mejor razón para creer en una crucifixión el jueves es porque
la misma armoniza con los cuatro evangelios. Por lo que sabe el autor de
este artículo, no hay nada acerca de una muerte el jueves que contradiga
algo en las escrituras o que sea difícil de explicar a la luz de las
cronologías dadas en los evangelios.
—Phil Haines