Vous êtes sur la page 1sur 67

c.~PÍ"IL:U) VIl

LA EXPERlE~ClA E:\' UO~ARDO

Ya

vimos

en

el

,·olumen sobre

El mundo mztiguo

de

este

Pmzon1111l1, cómo

en

muchos

casos

los antiguos

uti-

lizaban sistemá ticam ente la ,.experie ncia"; ya desde las in-

yestigaciones acústica s atribuídas a PYTAGOR.-\S hasta los

experimentos

cos de G .\ L F:-IO S ",-ya en las co nsi-

deraciones t::ó ric as de S·mxro:-> nt-: LA:\li'S c\K.OS qu e admitía

fisiolúgi

no

hemos, q niz;Í, suhray;tdo, corno mcrn:ían, las inrcstigacioncs de ti po e xperim e ntal :ttrihuídas a P Y!:_At;Ol\.\S y la s ,\e GM.r.:-os; cn:cnt u> po r

1

En

el

Yohimen

El

11111/JJo

,;ntig;uo

de

nue stro

f' ,mo r.rma

tanto

cotwcnicnte dar aquí ;t!gu nas rciercncias m<Ís ampli;ts de ellas.

La

escuela

pitagbrica

a nt ig ua,

s

i

no

el

mismo

legendario

fun·

dador

de

la

escu e la,

de sa rrolló

u na

int eresa nte

búsq ue d a

,·incu -

\ ' JI

I·.'X l 'F.WF.NCIAS ANT/(cUA S

71

su validez al lado de la obscn:ación, única cosa que admi-

tÍan AIUSTOTE L Es y Tw~RASTOS (véase l. c., c a p.

VI II, §

8).

En la Edad ,\ :Icdia también comprobamos la existencia de

como los de PE TRUS PE-

4 );

encontramos en esa época, además, un hombre sobresaliente, ROGER R\cox, que ensalza y magnifica la "experiencia" de tal manera que muchos lo han calificado como un pre-

excelentes trabajos experimentales,

REG RI?\TS (véase Panorama, Edad M edia, cap. XVI,

§

función

lueg-o cuatltitat iva de las va riaciones que sufre un fenóm eno en

la determinación, primero c u al it ativa,

uno s

de

otros ;

3Q,

fu1;eión

de

la

variación

de

o tro

fenómeno

(la obse rvación

que

a

un

martillo

m ás

livi a no

correspo nde

un

sonido

más

agudo,

y

la

medida de los pesos de los martillos corres pond ient es a intcn·a los

; 40, la extens ión del estudio a casos seme-

jantes, y el examen des tinad o a arcri guar si las reg las aplica das pueden 5cr transportadas Íntegramente o crm alguna modificación

<ll

b s

longitud iguales, pero sometidas a tensiones debidas a pesos difc.

rentes, así como el d e otras de igual naturaleza y de igual espesor ,

En lo que se refiere a los rcsultatlos

de la ;;xperiencia relativa a las cuerdas de calidad, espesor y

pero d e longitudes diferentes).

de sonidos d ete rminados)

nuevo

caso

( el

exame n

de

cuerda s

de

i gual

natur a l e za

longi-

tud igual es y somet id as a t e n sio ne s debidas <l pew s e n l a rel ac i Ón

la

l / 1.

4/ 3,

'3/ 2,

2/ 1,

los

sonidm

e mitidos

habrían

sid o,

según

lada con la longitud de las cuerdas ,·ibrantcs y

la noLI musical que

rr.tdición,

la

fundamental,

la

cuarta,

la

quinta

y

la

octan.

De

emiten.

,\

este

re sp<.:cto

Yéase

el

intcr<.:santc

relato

que

dejó

~1-

acuerdo con

experiencias

modernas,

sab(cmos

qu e

no

es

así:

el

KOi\J,\!IOS uF. GF.R.\s .-\

o

el que,

clcriYado

del

<lntcrior,

no s

refiere

número de vibrac iones de una

cu erda

tendida

varía

según

la

raíz

 

en su Ve i ;JStimtione 1 1111 S Í c. t e ( l, 10 - 11!. E ste últim o, e n

CU<lllrada del

peso q ue

la pone

te nsa, según la fórmula

V

=

e V P,

vcrsiún

francesa,

fué

insertado

en

l!istoire

des

dond e e es un factor que d epende d e la na t uralez;l de la c uerda, d e

exacta e n lo que conc iern e a la di,·is ión d e bs c uerd as e n longitud ."

scientes .

del

que

Amiquité, p. 840.

,.

yus

La anéc dota de PYJ:;\I;OR\ s

en

re lacionadas

con di spe ns;l

nos

los

el talle r fenómenos

tene r

herrero

había

inv esrigat;Ío n cs

son

-tan

ol;scn·a do

co n ocidas

el

su espesor, longitud, etc . En cuanto a l:t experiencia de los martillos, ella es rotalrn<.:nte t' rrr'lnca. Fn cambio , la experiencia es totalmente

que

referirlas nuenuHcnte .

que Fn C<tmbio, reputamos

intercs;u1tc repro-

En c u anto a G ,\ I.E!'os, en nu es tro mencionado 1·ol u me n

( p. 884)

duc ir

( p.

de 842 ) :

nuc,·o

b s ob,c n ·acioncs que hic imos en

,.i,ta de l tt!étodo , y

" Desd e <.:1 punto

de

ocasión

n o obstanre los

aquella

ind icuu os con amplios d e t all es - ent r e m :ís num erosas-

riencias

och o expe-

E n

fis iol ógicas

rea liza d as

por

el

m~dico d e

P cr gamon.

errores

 

por

los

croni,tas poste riores, ese texto

prueba

ellas se tr ata d e ligaduras de

arterias

y

ohscn·a c iones

sobre la pul-

que

l os

introcincidos pitag l >rico ,,

si

no

PY!. -'t;,

,_~s mi~mo. sabían

perfe ct am en te

sación de la sangre arriba o dcha jo de las ligaduras; de incisiones

organizar

exp e ri c n ci;lS

hi e n

encann nada s.

fc n úmc no

que

F.n

este

caso

Ye mos:

practicadas en distintos ncn·ios p:tra o bscn·ar su influencia sobre

lQ,

la

ohs

:n·;

t ciún

d e

un

n u:ía

s egún

la sensibilidad o el m o,·imicnro dt: los miembros; de in n :srigacioncs

aun desconocidas ( los ditc rcnt<.:s sonidos proLiucidos <.:n la fragu a dd

para

la pulsación tic la sangr e en el cuerpo de la ma dre en r ela-

herrero);

29,

b

eliminaci,'m

de

fenúrncnos

que

no

están

en

r ela-

ct<'>n con las pulsaciones en el feto; de la deglución de la f aringe

ción

con

d

fenÚ111CilO

estudiado

(e~tá proludo

que

la diferencia

cuando se sacan las fibra s de sus túnicas, cte. Transcribo, única-

en

los

sonido>

no

proviene

de

la

áifercntc

fuerza

con

qut: los

tncnte, con m ¡Ís detalles, uno de esos experimentos, qu e ser:í tomad o

martillos son puestos' en moYintiento!, y b simplificación que re-

de nu ev o en co n s id e ra ció n y repetido por YVn.LIAlvi HAIWE Y: " Ha-

sulta en el

problema,

que,

po r

unto.

se Teducc

únicamente

a los

biendo pu esto al des nudo un a :1rtcria y practic ado una sección lon-

fenómenos que Y;lrÍ.m sim ult •Ín cclmcntc, u, en términos moderno~.en

¡ntudinal, introducía en la herida una plunu o u n pequ eño tubo.

[ 701

72 CIENCIA EXPERIJJf:.".'TAL E.\' EL .HEI)IQEVO

\'11

cursor directo

alcanza r éxitos verdaderamente trascendentales (véase l. c., §§ 7 y 8). B.<\co~ fué, seg uram ente, un notable precursor

del método experimental, pero no

su aplicación fué siempre feliz consecuente, y que lo-

grara resultados que revolucionaran a la ciencia de enton- ces. Además, la "experie ncia" de B.-\co:-; incluve también la que hoy distinguimos como observación con;cicnte, cui- dadosa v reiterada. Por Jo ramo, una distinción neta entre observaéión y experiencia en el sentido moderno, sólo se

de

aquel

métod o

que

con

GALILEO debía

podemos decir que en

produce mucho más tarde , . aun encontramos una

cada confusiún entre las dos (Jurante el Renacimiento, cua n-

do el método exper imental de Jos artistas y técnicos, y de

aquellos

triunfal en la práctica científica. Por otra parte, la magia la alquimia, por razones fácil- mente comprcnsibk:, se confundían frecuentemente con

la ciencia experimental , con la que compartían la tarea común de trabajar con substancias concretas y objetos ma- teriales; encomramos esta confusión, no ~ólo en PARACFI.SL:S, al que hemos estudiado en el capítulo VIII de La eclosión del Renacimiento, sino también en hombres de una o dos generaciones posteriores que gozaron de gran fama y auto-

C\RDA'\O (150 1-1 576)

mar-

ingreso

que

luego

siguieron

su

rumbo,

hace

su

ridad , cerno el polígrafo GEHOJ

\.\!0

Luego de haber cerrado la arteria comprobaba que ella conti nuaba su pul sa ción po r arriba de la herida. F. n cambio la pul sación cesaba si se ligaba la arteria por debajo del lugar de la incisiún ." Adem~' creemos importante scíialar una reciente publicación de una obra de GAJ.EXüS de la cual sólo se conoce el texto com- pleto en una traducci(m árabe: GALES, On medica/ expcrience. f"irst

edition of tl.1e Ar.1bi c •¡:e rsion -;.;;it/.1 Englis/.1 tram/,7tion and notes by

n. \VAJ.ZER, London . 1944

Fsta obra llfQl cíí;

l(l."tQLXíi; t~J.:Cf.LQÍn;

fué traducida por Hu:-<AYI' B.

duc id a desp u é' al :irabc por H t:IIAY~; no obstante esta doble tra- ducci(m el texto es muY correcto como otns versiones de HusAYN y de su escuela. Ton;:mdo posic ión en la lucha entre empíricos y dogmáticos, en ésta sn obr:1 itn·cnil, GALENOS expone impor- tantes consideraciones sobre el uso de la teoría y el empleo de la observación y de la experiencia. Por eso la mención de este escrito del médico de Pergarnon se liga estrechamente al tema que

Is!-1.\Q en siríaco, y

esta yersión

tra-

tratamos en esta nota.

\"ll

CIENCIA EXPERIMENTAL EN EL RENACIMIENTO

73

v en la curiosa figura de GIAMBATTISTA DALLA PoRTA

·( ¿ 15 35? -1605 ) cuya obra principal, donde no faltan las experiencias originales, pero que no llegan ni con mucho

al valor y a la sagacidad de las de su casi contemporáneo

G .\I.ILFO, ll eva, curiosa y sintomáticamente, el título de

¡\(¡rgia uaturctlis.

."\unqu e

en

la época

que estudiamos, fuera d e

la citada

nebulosidad existente entre Jos límites de la experiencia y 1.1 observación, en la mayoría de los trabajos de algún valor

con mayor

in rcnsidad, la práctica de la experiencia, enc ontramos con

la teoría y en la aplicación, el verdadero y

ca' i completo d esa rrollo de este método, aunque los histo-

algunas

,·c¡nos introducirse paulatiname nte y cada vez

] .Io'\ARDO, en

ri <Jdores

dem as iado

exigentes

pod r án

ver

en

él

deficiencias. Después de él, el triunfo del m étodo experimental se encuentra en VA:-.:'>:occJo Bmi'\GCCClü, al cual hemos dedi-

cado gran parte del cap ítulo V de La

mic·JJtO, y más tarde en el gran ce ramista francés BmNARD P\I.IS SY, a quien consideramos en el mismo capítulo. Dij i- mos que también P ARACEJ.st: s magnifica la experiencia, pero en su turbia mentalidad había una profunda confusión de acie rtos ~, supe rsticiones, lo que hemos puesto en claro cnando tratamos detenidamente de él en el capítulo VIIl de dicho volumen. Los anatómicos que en este siglo die- ron a su disciplina el máximo desarrollo, se ocuparon casi exclusivamente de anatomía descripti,·a; de ahí que en este cnnpo de la ciencia la verdadera experimentac iún se Jimi- rara exclusivamente a la anatomía dinámica, es decir, a la

fisiología, cuyo desarrollo empieza, especialmente, en el si-

la observación la tarea " Cinquecento" senta-

ron las bases de las futuras zoología y botánica, y de las diferentes disciplinas que se ocupan de la tierra ( geog ra fía

De manera que en el " Cinquecento"

eclosión del Renaci-

glo

XVI!.

También fué puramente

pr incipal de Jos naturalista s que en el

física, geología, cte .).

la aplicación de la ciencia experimental fué, en su mayor p:Hte, tarea de los fís icos y en c>pecial de \os que se ocupa-

ban de mecánica , v, como es sabido, con GALIU~O, llegam os

7-f

/.A EXP!:'RIENCIA L'N

UO NA RDO

VII

A propó-

sito del m éto do experim ental en el Renacimiento véase tam-

bién un interesante pasaje de Ih:xEJ>ETTO V.\HCHI, que he- mos reproducido en la nota 4 del ~ 2 del capítulo VIII de La ec!osiú11 del R e71acimiemo.

en este c a mpo, _\' sin reticencias, a la perfección.

U l cX I'EWENCIA r:N UONAIWO

75

\ " JI

¡ sua potcnt ia, dicendo quclla es>er fa\lace; a torto si lam:::n-

r•1no 11 li omini della inno ce nte spc rien tia, quella spesso accu -

s:1ndo di

(La experiencia no falla nunca ; sólo fallan -.;ucstros

juicios atribuy endo a aquélla efectos que n o son causados

fallacia e di hugiard e dimostrazioni."

(Cod . Atl.,

¡ H r.)

?\ os limitare mos, en este capítulo, a consi dera r rápida-

por

\·uestros

experimentos.

La experiencia

no

falla; sólo

mente c uál era la concepción d e LIOXAHIJO acerca de la

f:¡\ \:ln vuestros jui cios,

atribu ye ndo a ella

c osas q ue no está

experienci a y

cómo la aplicaba.

Estimamos que la mejor

en su poder hacer ; sin

razú n se lamentan

los hombres de la

manera de explicar este asunto es reproducir una serie de

np cricncia, la reprenden y acusan de se r falaz, pero d eja d

fragmentos

del gran

sa bio

e n los

que

expone con

ma yor

h

experienci a ~- dirigid vuestras lamentacion es h ac i a vuest r a

claridad sus

concepciones sob re este

tem a.

ignorancia que os hace perder en vuestros vanos y tontos

Como dijimos, L10s . \HDO co noce Jo qu e ~obre te mas cien- tíficos fué escrito por sabios anteriores, pero jamás se so-

m e te

ragionc\'olm~nte potcre ripr e ndcr e, allegando l e

csscr contro all'autorita d 'alquanti

presso d e' loro ines pcrti judi7.i: non considerand o le mie cose

essere na tc ~otro la semplicc e mera spcrienza,

al principio

de

la a u torida d:

" Molti

mi

crederanno mie pro ve

omini di gran reverenza,

la quale

e

maestra H ra." ( Cod. Atl., 119r.) (Much0s creerán que podrán r nzonablemcnrc replicar, alegando que mis pruebas están en contra d~ la autoridad de muchos hombres muy respetables, frente a s us ine:-;pertos juicios, sin considerar

que mis co~as han nacido bajo la ~imple y m era experiencia,

Pero , ''C hi disputa alle-

gando l'auro rit<l, non adopera lo ingcgnio, ma piuttosto la memoria '' . (. \J,m. G , 95 v. ) ( Quien disputa alega nd o la au- toridad , no utiliza In mente, si no la m emoria .) En efec t o, " la sapientia e figliuola d ella speri:"ntia". {C ud. FoTste¡-, ( La sabiduría es hija de la exp eriencia.) Y nrdaderamcnte "la sperienti:-t non falla mai, ma sol f:11lano i vostri giuditii, promettendosi di quella efetri tali che ne' vostri esperimenti causati non ~·ono. L a s peri e n tia non falla, m a so l fa llano i vostri giudirii, p ro m:::ttendosi di lci cose che non sono la sua potesta; a torro lamentano li omi ni d e lla speri emia , con

sommo rampogno qucll a accusano esse r fa llace, ma lasciano

stare essa sperientia,

nostra ignoran za, la quale vi fa tra~correre con v os tri v ani

e stolti desideri e imprcmettervi di quella cose c he non sono

que es la verdadera mae!' tra. )

)

HJltnti

dalle

lamenta zi oni contro

alla

deseos, atribuyendo a aquélla las cosas que no está en su poder hacer y ac usándola de ser falaz; sin razón se lamentan lus hombres de la ino cen te ex periencia acusándola frecuen-

temente de se r fala z

de mentidns

En efecto, " la spe rie ~ ria, int erp ret e infr a \ 'ar tifi c i osa natura

-

dem ostrac io nes.)

e la umana speti e, ne insegnia ciú c h e cssa n atu ra infra m or- rali adopera, da neciessita costrctta non altrimenti operarsi possa c he la ragion, suo timonc, operare le assegn i" . ( Cod . Atl., 86 r. ) ( La experiencia, in térp rete entre la artifi~iosa natu raleza ~-la e~pecie hum ann , enseña lo que o pera la na-

puede necesariamente ope-

turaleza entre los mortales;

no

ra rse de otr o mod o para que la r azó n, qu e es el tim ún . le asigne la ope r ac ión. ) Y " io ti ri c hordo che tu facci le tue proposizioni e c he tu alleghi le sopra scritte cose p er esempli e non per p r oposirionc che snreb e tropo semplice e dirai

31

mules tm propo sicio nes que aleg ues las cosas escritas antes

con e jemplos ~-no co n p roposic iones q ue sería demasiado

simple

l. a experiencia para tene r valor d eb e repetir se muchas \·eccs v deben obtenerse resultados c oncord anres; así lo dice en el pasaje t itula do ]) e po11de1·ibw ( .llan . A, -1-7 E ) : " Se un

peso de una lib bra fa fich<lre nella

thma onc ia , un peso di 2 lihbrc, qn anto fara fichare nn altro similc su st enchulo in u na m edesima terra e in nn me - de s imo tempo ' Fa la pruo va in questa f o rm a:" (S i un peso ele una libra hunde en la tier ra una harra de una onza, un

cosi: Sperientia". ( M (11/ . A,

r.)

( f e r ecuer do

que fo r-

v dirás: Exper iencia.)

tetT<l uno ~ostentachulo

76 LA EXPERIENCIA EN L/ONARDO

VII

peso de dos libras ¿cuánto hará hundir una barra semejante

en

una tierra igual y en el mismo tiempo? Haz la prueba

de

esta forma:) Y después de indicar cómo debe proce-

derse en esta experiencia, agrega: "Ma innanzi che tu facci

di questo chaso regola generale pruonlo due o tre volte

e guarda se le pruove f anno simi le effetti." (Pero antes de hacer de este caso una regla general, pruébalo dos o tres veces y mira si las pruebas hacen efectos seme jantes.) Para terminar con estos ejemplos, reproducimos otro pa- saje en el cual LIO?\AROO, en un ca~o concreto, indica cómo

se d ebe conducir la expe ri encia y luego pasa también a

consideraciones generales. ''])efinitione de/le bilancie com-

porte. D efiniremo la natura delle bilancie composte cosi nelle bilancie circhnbre (cioc charrucole e rote) chome

nel!e hilancie rectilinec. ;\lapprima faró alchuna esperienzia avanti ch'io pil! oltre procieda per che mía intentione e alleghare prima la ~perientia e po cholla rag ione dimostrare per che tale esperientia e chonstrecta in tal modo adoperare

e questa e la vera reghola come Ji ~pechulatori delli effett i

naturale anno a prociedere. E anchora che la natura c ho- min ci dalla ragione e tcrmini nella sperient ia a noi hisognia seghuitare a chontrario cioc chomonciando (chome disopra dissi) d alla spe rientia e c hon quella im·estichare la ragione." ( Ma71. E , 55 r. ) (Definición de las balmnas compues t as. De- finir emos la natura lcza de las balanzas compuestas, tanto para las circulares rrornos () rneda 1 co m o p:lra la s recti-

líneas.

.\hs antes de prose~uir haré alguna experiencia. pues

mi intenci(Ín es alegar primero la exper iencia y lu ego de-

mostrar con la razón por qué la experiencia está obligada

a

los

obrar así, ésta es la verdadera regla según la cual

Íin-estigadores de los efectos naturales deben proceder.

Y

aunque la naturaleza comience con la razún y t ermine

con la expe ri encia, nosotros debemos seguir el camino in-

verso, comenzando fcomo dije antes] con la experiencia

~· con ella

En

este

im·e!'tigar la razón) 2

Pmwrmna

tendremos

varias

veces

ocasión

de

 

l-Iar var ias

obras

que tratan

del

d esarrollo

histé>rico del

mé-

todo experimental.

Creemos com·enicnte citar únicamente una

obra

i7

LA "STORIA'' DE HAFFAELLO CAVERNI

vil

considerar más de cerca a otros sabios que siguieron

con

¡n{ls o m enos intensidad habilidad o corrección,

fortuna,

esta dirección de\ método experi-

y

con mayor

o menor

111ental.

voluminosa,

útil

no s6lo

para

el

estudio

de

la

ciencia

del Rena-

cirnicnw,

sino

también

para

el

lle

GALILEO,

de

los

discípulos

de éste

y

de los sabios de la Aecadcmia del Cimento, así como los

de épocas posteriores.

necesaria una explicación, porque el lecto r no preven ido puede,

esta obra hacen

Pero las características

de

utiJiz:lndoh, caer

en

\os más gn1YCS

errores.

Se

t rata

de

la obra

de un

diligente

cura

florentino,

R.wrAEJ.J.O CAVER'SI

(1837- 1900) ,

rirulada

StoTia

del metodo

spe1·imcntale

in

Italia.

De

ésta

en

el

pe rí odo

1891 -18911 aparecieron

en

Firenze,

cinco

gruesos

yo\úme-

nes.

w

A la muerte

del autor

sexto Yolumcn estaba

;\!uchos años

1900, este medio volumen, que t e r mina a

'Ku se encontrÓ la

una mitad

del

impreso en el taller

d e

donde se publicaba la obra.

La obra

~\cspués, con fecha

fuente

particular

de

de

Pero

¡nit·,¡d de una frase, fué dado a la publicidad.

continuación del escrito.

ciosa

ciencia italiana, y en parte la ext ranj era; sin embargo, es de lectura

cxrrcmadamcntc

de

en

f ie;HlaS hacia determinados sabios, de falsas conce\)cioncs (por ejem-

plo, de las filosofías platónica y aristotélica, cte.) . De manera que

no se puede utiliza r

crítico .

no pequeñas, puede alcanzar grandes beneficios.

puede

esp íritu

seguramente

En particular fué

destacada su a\·ersión, que en gran parte debemos reconocer efecti-

v:nncnte, contra G ,\I.ILFO ; así que fué considerado por algunos como

de C.>,VERSI constituye

cuidadosamente

reunidas,

carece

de

afirmaciones

simpatÍas

o

una pre-

sobre

extrañas

la

y

injusti-

informaciones ,

fatigosa

y

no

preconeeptos,

quien

ant ipatías

cautela y

este escrito sino con gran

superar

estas

dificultades,

un

otros sa-

bios (AsTo!'IO F ,w,wo, CAm.o DEL Lcs(;o, padre GIOv.u:::-~il7.ZI)las

mi

rcvisra "Archeion" he anal izado. con la colaboración de

clllpcdernido enemigo

de

éste.

F.n

los primeros tomos

d e

características de \a figura y

en lo que se refi e re a su anrigalileísmo. En este y en Yarios volú-

Je la obra tlc CAVER'SI, especialmente

menes de mi !'anurama frecuentemente utilizaremos la obra del cu r;t

florentino.

CAPÍn:ro VIII

ZOOLOGÍA Y BOTÁNICA

YIIl

En este capítulo y en los siguientes, nos proponemos exponer, de la manera más breve, los resultados más im- portantes y característicos que obtuvo Lw~ARDO en las di-

ferentes ciencias puras y aplicadas, hacia las cuales dirigió su atención. Empecemos por las cie ncias más estrechamente vincula- das con su actividad de pintor y de "imitado r" de la natu- raleza. Como consecuencia de las caracte rístic as mentales

es natural que sus cuidadosas observaciones lo

condujeran reflexionar, \' también a actuar, en los cmn- pos de la nnatomía, de lá botánica de la geología, así como en los de la geografía física y d e la cartografía . De sus extensos estuclios anatómicos trataremos detenida- mente en los capítulos siguientes, mientras en el capítulo VII del volumen Ill de este Panorama consideramos en fom1n sistemática el desarrollo que dur ante el R enacimiento expe- rimentó esta parte de la ciencia; naturalmente allí, sólo con sumarias indicaciones relacionadas con LTOXARDO. Pero LTO~ARDO no sólo se ocupó del cuerpo humano, sino también del de Jos animales, de Jos cuales estudia la repre- se ntación \' las acti tudes. Hiz o tambi én disecciones de ellos y conside.raciones de anatomía comparada, en particular entre el hombre y el cahallo. Re c ono c e así que el tarso del caballo corre~ponde al tobillo del hombre, mientras r¡ne la articulación de la pata trase ra cor r esponde a la rodi- lla, co rrespond encias, ambas, que só lo fneron reconocidas mn c ho ti empo d espués d e LTOX.-\RDO. Así es que merece tener un lugar mu:· imp ortante e n la historia de la zoología. De mucho menor Yalor científico son las numerosas fábu-

de L!OX .-\RI>O,

[7R)

ZOOLOGÍA f

BOTAN/CA

-·;:.t~t~t~:;;;~E~

:~;;:~¿t;~ ':r.,~ ':\·:~;,

F1c. 21. -

Esmoio

de

caballos.

79

'·<·:.::;~

CWindso r.)

80 ZOOLOGÍA Y BOTAN/CA

FrG. 22.- Es tudio

de gatos.

(Windsor.)

VIII ZOOLOGÍA

Y BOTANICA

81

las que toma del Physiologus (véase Panorama, I, cap. XVII, § 7) y de Lacerba de CEceo o'AscoLr (véase Panorama, 11,

de Lacerba de CEceo o'AscoLr (véase Panorama, 11, FIG. 23.- Disección del pie de un oso.

FIG. 23.- Disección

del pie

de un oso.

(Quad.

An., V, 11.)

y otras

composiciones parecidas. Sin embargo, donde sus obsen ·aciones v representaciones llegaron a una precisión extraordinaria, fué en la represen-

cap. XVI, § 2), y que se encuentran en sus apó logos

82 ZOOLOGÍA Y BOT ANICA

VIII

82 ZOOLOGÍA Y BOT ANICA V I I I FJC;. 24.- Estudio d~ plantas y flores.

FJC;. 24.- Estudio d~ plantas y flores.

(\Vindsor.)

I I FJC;. 24.- Estudio d~ plantas y flores. (\Vindsor.) V I I I LA FILOT

VIII

LA FILOT AXIS

83

to1c1o11 de flores ~, hojas, de tal modo que de ellas puede siempre deducirse exactamente la planta a la cual pertene- cen. Por esto y otras particularidades merece un lugar des- C1cado en la historia de la botánica. Como justamente se expresa CuARLFS SIXGF.R en su mencionada History of bic- fogy (p. 83) sólo pueden contraponérsclc, en su época, dos ri\'a lcs: SAXDRO BoTTJCF.LL! ( 1444-151 O), el famoso pintor de la Primavera v ALBRECHT OCRFR. "'las no ~ólo LmxARDO •obresale en esas· representaciones, sino que observa algunas regularidades que más tarde se incorporarán a la ciencia botánica. Quizá el fenómeno más int e resante, qu e fué el primero en destacar, es el de la filotaxis, vale decir, el orden ~egún el cual las hojas se disponen en las ramas, de tal ma- nera que Jos puntos de imerción constituyen una especie de hélice cilíndrica, cuyas espiras comprenden cada una un determinado número de hojas, característico de cada planta 1 . Observó también los fenómenos de geoi:ropismo

J "Ha mesw la natura le foglie delli ultimi rarni di molte piante in modo che la sesta foglia e sopra la prima e cosí seguita se la

rcgola non e impedita e questo ha fatro per 2 utilita d'esse piante

e la prima e perche nasccndo il ramo o il frutto nell'anno se~ucnte dalla gemmella ovvero occhio ch'c sopra in contatto dell'appicca- rura dclla foglia, l'acqua che bagna tal ramo possa discendere

<1 nutrire tale gemmella con fermarsi la goc cia n ella concavita del na~cimento d'essa fof.(lia; e il ~econdo giunmento e che nasciendo tali rami l'anno seguente, !'uno non copra l'altro perche nascono \·olti a 5 aspctti li 5 rami cd il sesto nascie sonra il primo assai

remoto

hoias de las últimas ramas de mu chas plantas de manera que la sexta hoia est:í sobre la primera y así sucesivamente si la regla no es im-

p edida. y Jo hace por d os yentajas de la planta; es la primera porque naciendo la rama o el fmto en el año siguiente de la gema o sea del ojo que esr:í. arriba en contacto con la inserción de la hoja, el agua que moja a esa rama puede descender para nutrir a esa gema,

de teniéndose la gota en la concavidad del nacimiento de la hoja ;

la segunda ,·e ntaja es que naciendo tales ramas el año siguiente, una no cubra a la otra puesto que nacen dirigidas las cinco ramas

en cinco sentidos diferentes y la sexta nace sobre la primera bas-

tr.mc lej os

la sexta parte del Trattato

del/a pittura, en la edición argentina ya mencionada, p. 303.)) Llo-

"' \~no observa, además, que al no superponerse las hojas entre sí, hace posible la obtención del aire y sol necesarios.

(La naturaleza ha dispuesto a las

"

( Man.

G,

16

v.)

f Párrafo reproducido en

84

OTRAS OBSER V AC/0:\" ES ROTAN JCA S

VIII

":-"

.

OBSER V AC/0:\" ES ROTAN JCA S VIII ":-" . FJG. 25. - Üna rama de

FJG.

25. -

Üna

rama

de

roble.

(\Vindsor.)

VJli

OTJUS OHSFRVACJO?\:Es lJOTAN JCAS

85

que componen los tron- edad del árbol :1. T am-

bién obsern'> los fe nómen os capi lares;¡, sirviéndo~:e de ellos

p.na

v !os círculos conc é ntricos anuales ~os y que permiten reco nocer la

explicar la asce nsió n d e la sav ia 4

nocer la explicar la asce nsió n d e la sav ia 4 • Fu;. 26.-

Fu;. 26.- Estudio de árboles

(\Vindsor.)

~ En el Trattato della pittltra se Ice: "Li circuli delli rami d elli

alberi seghati mosrran il nume ro dclli s uoi anni e quali furono piú umidi o piú secchi, sccondo la maggiorc o minore loro grossczza."

d e los t roncos de los árboles seccionados, muestran

el número de sus aííos, y cu áles f ue ron m ás húm edos o más secos,

según su mayor o menor espesor.)

Lto~ .~NDO ntelvc ,·arias

(Los círculos

3 Sobre l os f cnúmc n os de l a ca pilar i dad

nces, especialm ente en el Codice A tlantico, 11 r. ; ibíd. 67 r .; ibíd. 74 v .; Mnn . G , 44 ,-.; ibíd . 68 r . No podemos re produ cir aquí algu -

nos de esos pasajes; sólo

el agua

cual están contenidos, s uben, m ient ras qu e los que no la~ mojan,

como e l "a r¡.¡i c n to m erc urialc " ( mercurio ) , bajan . Ha ob~ern do

para

explicar, además

aceite por la mecha de la hímpara. 4 Para el tema tratado en este parágrafo, es interesante consultar

estos

ind icar emos que L1oSARDO observa

mojan las paredes de

(el

sifón), y

la savia

en las

un

los

cómo

el

y

otros

fenómen os

líquidos que

en

la

nso en

aplica

"cichognola''

de

de la ascensión

plantas, la

del

a Gtov~x B.~rr•srA DE ToKI, Le pia111e e gli

ani111.1li in l . conardo da

Vinci,

Bologna,

1922.

D el

mismo

tante serie de

l-'r.mnnenti Vinci.mi,

;¡utor

publicados en

hay

una

larga

,·a rios

impor-

periódicos.

e

86 DESCRIPCIÓN DEL OLMO

VIH

Termino este capítulo reproduciendo, en la traducción castellana de la edición argentina del Trattato de/la pittura ya citado, la magnífica Descripción del olmo (p. 329) que me parece debe ser destacada como un ejemplo de la "cien- cia" de LmNARDO: "Esta ramificación del olmo tiene la ra- ma mayor en su frente, y las menores son la primera y la

,

!:'f1!

'lJJ

;,l

,)c,r ~(1') ~h~··pt

,.,.,"':_ ,¡,¡.,,/:

)if'.-.,t

.,.,~

tf "~.,!ji'"\-~ttitl tf•l ~,,~¡_,, ,.,.,

f•·oy~·.)•.Jl ~·l

,,

.~1 ;#~,_,J

.,

¡·.,.,)·,,

"'·--4'1":') ,.,

nr{At}f'f

~1

,

"",l f.cii }1\.1 '1")\ .•

,

f"f .,_,

-JtJIIf··~·~~,f., ~.,,~,¡JJ,.·. ,rl',_·,,.

,

~·~~ ,

J

,

H m

""

H.,,_,.I

FIG. 27.- Una

hoja

de

Salvia

officinalis

obtenida

por

LIONARDO

con su nuevo método de impresión directa.

penúltima, cuando la maestra es recta. El nacimiento de

una hoja a otra es la mitad de la longitud mayor de la hoja,

o un poco meno~, pues la hoja hace un intervalo que es

cerca del tercio de la anchura de tal hoja. El olmo tiene sus hojas más cerca del extremo de su rama que del naci- miento, y su anchura varía poco, mirándola de un mismo aspecto. En las composiciones de árboles frondosos, advier- te el no copiar demasiadas veces un mismo color de una planta que campee sobre el mismo color de otra planta,

VJil

l .l1PRESJÓN DIRECTA DE PARTES DE PLANTAS

87

sino varíalo mediante verdura más clara, o más obscura, o más verde. La hoja vuelve siempre su anverso hacia el cielo para mejor poder recibir en toda su superficie el rocío que con lento movimiento desciende del aire; y tales hojas es- tán repartidas sobre sus ramas en tal forma que una tapa a la otra lo menos posiple, al trenzarse la una sobre la otra, como se ve hacer a las hiedras que cubren los muros; y tal trenzado sirve a dos cosas, o sea a dejar intervalos para que el aire y el sol puedan penetrar entre ellas, y, segundo, que las gotas que caen de las primeras hojas también caen sobre la cuarta y la sexta de las otras ramas." L1o~ARDO tiene, además, importancia en la historia de la botánica por haber sido el primero en imaginar uno de los nuevos métodos que el Renacimiento realizó para la con- scn·ación y el estudio directo de las plantas: la impresión directa de algunas partes de las plantas, la formación de herbarios desecados, la inauguración de verdaderos jardines botánicos. Trataremos ampliamente de esta cuestión en el § 6 del capítulo II de este Panorrnna, V, que esrudia la segunda · parte del desarrollo de la ciencia del Renaci- miento. Aquí nos limitamos (fig. 27) a reproducir una hoja de Salvia officínalis obtenida por LIONARDO con este método, cronológic2mente el primero de los tres antes men- cionados (Cod. Atl., 72 v.) 5

~ A la izquierda d~;. la hoja, LIONAROO escribe: "Questa carta si debbe tignere di fumo di candela temperato con colla dolce. e poi imbrattare sottilmente la foglia di biacca a olio, como si fa alle lettere in stampe, e poi stampir~ del modo comune; e casi tal foglia parra sombrata ne'cavi e illuminata neili rilievi ; il che interviene qui il contrario." (Este papel debe recubriese con humo de vela mezclado con cola dulce, y luego pasar a la hoja una delgada capa de pintura blanca al aceite, como se hace con las letras para impri- mir, y luego se imprime -e s decir se coloca debajo de la prensa- de la manera ordinaria; así, esta· hoja aparecerá sombreada en los huecos y clara en los relieves; es decir aparece aquí lo contrario.)

c.~PÍTUO IX

EL DESARROLLO DE LA ANATOMÍA Y LOS ARTISTAS

Pero donde LIONARDO alcanzó resultados que lo ponen no sólo a un nivel muy superior al de los otros artistas contem- poráneos, sino también al de los anatómicos profesionales

de su generación y de la siguiente. ;>' lo igualan con ANDRF.AS

a natómicos de su escuela de Pad ova, es en

la anatomfa del hombre v de muchos animales. Desde la época d e G1~no y de ?vl AsAccio, se manifiesta en los artistas del primer Renacimiento italiano una clara tend encia a abandonar las form as tradicionales para apro- ximarse cada vez más a la reproducción fiel de la naturaleza . Para ello no bastaba únicamente el estudio cuidadoso de la perspectiva (véase a este propósito lo que decimos en varios lugares del capítulo III del volumen III de este PanO'rama) , pues era también necesario el examen del cuerpo humano con sus apariencias externas y la pro- fundización en la observación de muchas partes de su esrruc- tura interna, que explicaban con frecuencia la configuración superficial. Este interés por una anatomía verdadera ;.· pro- pia, se reconoce clara mente en ANDRFA DF.L VFRROCCHIO ( 1432-1488 ), el maestro de LioNAR oo; en ANDREA MANTFGKA (1431-1506) de Vicenza; en LecA SI GNoRELLT (1441-1523) de Cortona, discípulo de PtERo DELLA FRANCEScA, y se des- arrolla con LIONARI:o D'\ Vr:-.-u , ALBRF.CHT Dt:-R ER (1471- 15 28), MICHFLANGIOI.O BL:o::-;ARROTI ( 14 75 - 1564) v R.wF AEL -

V EsAuus \-' los

[88]

IX ESTUDIOS ANATÓMICOS DE UON A RDO. JUICIO

89

r.o SANZIO (1483-1521) "'·Pero mientras en todos estos artis- tas y en otros menores la anatomía se tomó simplemente como un auxiliar de la pintura, o de la escultura, en LroNARDO oA VINCI, poco a poco llegó a constituir un objeto en sí mis- ma, h asta convertir al sabio toscano en el más grande anató- mico de su época, y cabe afirmar que, solamente por haber permanecido desconocidos sus dibujos, él no pudo ejercer in- fluencia sensible sobre la ciencia de su siglo. Ya dijimos que sus manuscritos só lo fueron cabalmente conocidos en el siglo XIX y que la publicación de los anatómicos data sólo de estos úl6mo s ai1os ( véa se cap . III). Pero el he c ho de que las disecciones y los dibujos anatómicos lionardianos no ejercieran en su época una influencia notable, no nos dis-

haremos

en. este capítulo y en e l siguiente 1, pue s LJO:\ARDO en este

tema debe considerar~e como una figura aislada, que es p r e-

desarrollo no rmal de

pensa de ocu parnos detenid amente de ellos, lo que

ciso estudiar como ral v casi fuera del la ciencia anatómica. · Sin duda el int erés de LJONARDO por

la de Jos cuerpos humanos como la de los animales, se des-

la s di seccione s, tanto

pertó seguramente cuando él fre cuentaba

VERROCcliiO. Y es probable que fuera el maestro quien pri-

la " bottega" del

• Muchas reproducciones de cuadros de estos y otros pintores, notables por su cuidado de la anatomía, se encuentran en el capí-

ml o VII d el Pano rama, Ill . 1 A d e más de l os numer osos trabaj os c itad os en el capítulo 11 so- bre LIO:-<AROO, en lo que concierne a Lw:-<AROO anatómico, mencio-

el m ag nífi co libro de J. P LAYFAIR McMuRRICH.

L eonardo da Vinci tbe anatomist, Baltimorc, 19 30. Artí cu los sobre

la anatomía de L IONAROO son innumerables y no vale la pena m en- cionarlos p ues, en general, no hacen sino repetirse, variando sólo en el entusiasmo y en la retó rica empleada en m agnificar la ob ra

de l.IO:-<ARI>O. Entre los más antiguos menciono, por ser de lectura

fác il y muy e leme ntal,

namos especialmente

el de FILJPPO BorrAzz i e n L eonardo da Vinci,

Couferenze fiorent ine, Milano, 1910; y entre los más recientes uno, científicamente preciso, debido a uno de los e ditores noruegos de

los Quaderni di anatomía, H. HoPSTOCK, Leonardo as anatomíst,

publicado en versión

rbod Of scienc e, v o l. II, Oxford, 1921 , editado

por CHARLES SI NGE R.

tbe bistory tmd me-

inglesa en

los Studies in

Por otra parte es muy natural que H oPSTOCK co nsidere más los Qua-

demí que los Fogli.

90 EL TRATADO DE ANATOMÍA DE L!ONARDO

IX

mero lo impulsara hacia esa práctica. Pero nada sabemos de

primeras disecciones que, hechas al

comienzo con un afán puramente artístico, pronto desper- taron en él un interés profundamente científico, que sobre- pasó en mucho el necesario para satisfacer al artista. El pri- mer indicio de esta actividad se encuentra en 1489, cuando

escribe: "A dl 2 d 'aprile 1489' [he empezado] libro titolato

de figura humana." (Fogli A.) J\:Iuchos autores fijan en esta fecha el comienzo de los estudios anatómicos de LJo- NARDo, pero es evidente que tal opinión es totalmente err6- nea. Por el contrario, esos estudios debían ya haber pro- gresado de tal manera que el autor se sentía no sólo auto- rizado a componer un tratado que debía contener 120 libros, sino también Jlegó a trazar ampliamente el "ordine del libro" como él hace en el largo pasaje que encontramos en Foglí B, 20 v., y que nos duele no poder reproducir aquí dada su inusitada extensión 2 Por otra parte, Jos dibujos de la época

positivo acerca de s us

2 MciVIuRRICH, por el lugar en que se encuentra el pasaje, cree que debe haber sido escriw cerca de la época indicada. Entre ocras cosas dice LIONARDO: "Esta obra debe comenzar con la con- cepción del hombre y debe describir la forma de la matriz y cómo el feto la habita, en qué grado reside en ella y la manera de vivi- ficarse y nutrirse, su crecimiento y qué intervalo hay entre un grado

Lucgu de5cribirás cuáles miembros del

de crecimiento y

recién nacido crecen más que otros, y darás la medida de un niño d e un año. Luego describes al hombre ya hecho y a la mujer,

sus medidas y las naturalezas en complexión, color y fisonomía. Luego describes cómo está compuesto de venas, nervios, músculos

y hu esos. Esto lo harás en el último de los libros; además repre-

semas en cuatro historias cuatro casos univ ersal es

es decir, alegría con diversas actitudes de risa, y das la causa de la risa; llantos en distintos modo~ con sus causas; contención con dis- tintos mm·imientos de muertes, fugas, miedos, ferocidades, arrojo Luego describes gestos y mm·imicnros, luego perspectivas de acuerdo

con el oficio y efectos del ojo y del oído; dirás de música, y

cribes los otros sentidos. Luego describes la naturaleza de Jos sen-

tidos." Como se ve, la obra

más allá de una simple anatomía. 'Ko podemos detenernos en otros pasajes, donde de una manera más o menos semejante se trata del "ordinc del libro". Sólo como un interesante paralelo entre el microcosmo (el hombre), y el ma- crocosmo, creemos interesante reproducir el siguiente pasaje que

de los hombres:

des-

que proyectaba LIONARDO iba

mucho

iX CRONOLOGÍA DE DISECCIONES DE L/ONARDO

91

indicada, que tratan de la anatomía (externa) del caballo (dibujos realizados para la preparación de la estatua ecues- tre de FRANCESCO SFORZA, de la cual ya hemos hablado)

y que se encuentran en los Fogli B y

contienen también dibujos comparados de las piernas del hombre y las patas del caballo. Además, muy poco conocemos acerca de la cronología de sus disecciones. Probablemente es de 1503, durante su segunda larga estada en Firenze, el relato (Fogli B) de dos anatomías; una de un anciano centenario, otra de un niño de dos años, que hizo en aquel entonces en el hospital flo- rentino ~. En e~t.e período, además de anatomía humana o de otros mamíferos, LJoe>~ARDO, para sus estudios sobre el Yuelo, se ocupó intensamente de la anatomía de las aves. De todos modos, a su regreso a Milano, LroNARDO creía estar próximo al término de su tratado de anatomía. En efecto, en 1510 escribía (Fogli A): " Questa vernata del510 credo spedire tutta tal notomia." · Conoce, entonces, a MARC:> A:-:To~JO DALLA ToRRE. tsre, nacido en Verona en 148 1 y dotado de sólidos conocimien-

en los Quaderni V,

se encuentra en Qttaderni 1 (q uizá de 1513-1514): "Así pues, con quince figuras completas, se demostrará la cosmografía del mundo

menor, en el mismo orden scg)lido antes por PTOJ.EMAIOS en su ccs- mografía. De manera similar dividiré los miembros como él divide las pro\·incias; y luego describiré de cada parte el uso de los miem- bros, poniendo delante de tus ojos el conocimiento del conjunto de las formas y de la fuerza del hombre, y de los movimientos lo- cales de sus panes."

un paralelo entre microcosmo y macrocosmo, que encon-

tramos en LJOXAIIIJO, \·éas c m:Ís adelante en el capítulo XI, nota l. :: ··y este \·iejo, que pocas horas antes de su muerte, me dijo

sohrrpasaría los cien años,

y que no sentÍa ningún malestar, excepto

debilidad; y así, permaneciendo sentado en una cama del hospital de Santa ;\!aria Nova de Firenze, sin otro movimiento ni señal al!wna de accidente, pasó a mejor vida. Yo hice la anatomía para nr la causa de esta tan dulce muerte, la que encontré en la falta de sangre en la arteria que nutría al corazón y los demás miembros inferiores, los que encontré muy áridos, secos y extenuados; y dc,cribí esa anatomía muy f;ícil y diligentemente, por estar privado de grasa y humores que mucho dificultan el conocimiento de las panes. La otra anatomía fué de un niiio de dos ;~ños, en el que ('ncontré todas las cosas contrarias a las del anciano."

Para

92 UONARDO Y IJAUA TORRE

IX

tos humanistas y médicos, hizo una carrera rapidísima y en 1503 ya era profesor de medicina en Padova, donde permaneció hasta fines de 1509. En 1510 fué nombrado profesor en Pavía, donde, como dijimos, encontró a Lro- NARDO, aunque muy pronto, a la temprana edad de treinta años, en 1511, murió en Riva, sobre el lago de Garda, de una enfermedad epidémica. Muchas fábulas se han difun- dido acerca de las relaciones de LroN ARDO y MARCO ANTO- l'IO; algunos llegaron a considerar a DALLA ToRRE como el verdadero anatómico y a LwxARDo como su dibujante. Nada más falso. Cuando Lroi'iARDo conoció a DALLA ToRRE hacía unos treinta años que estaba realizando estudios de ana- tomía y probablemente la mayoría de los dibujos de esta índole que nos quedan, ya habían sido realizados. Tam- poco DALLA ToRRE ejerció una sensible influencia sobre el gran ~abio toscano. El veronés era, como ya dijimos, un humanista y al igual de ALESSANDRO Bt:NF.DF.TTI, un galenista convencido que se servía de la nomenclatura grecolatina de las partes del cuerpo; LIONARDO era en anatomía un auto- didacto, pero que no ignoraba los tratados de MoNDINo y de otros en los que predominaba la nomenclatura árabe medieval, y es ésta la que encontramos con abundancia en sus escritos. Una influencia de DALLA ToRRE hubiera, por lo menos, traído como consecuencia, una variación en e~a terminología, que de ninguna manera >e puede comprobar. Así es que podemos decir, con GtoRGio VAsARI (en su V ita de Lionardo ), que en su segundo período milanés LTONARDO "dedicóse con mayor cuidado a la anatomía humana, ayu- dado y a la vez ayudando, con esto, a messer .MARCANTO.Nro DALLA ToRRE, excelente filósofo que, entonces, profesaba en Pavía" , pero con DE ToNT 4 debemos afirmar que los dos

estudio más completo sobre D.~LI T ORRE y s us relaciones

con LIONAROO, se debe a GIOVA:-1 BATTISTA DE To:-.1, Frammenti vin-

ciani, 1: lntomo a ,\1.arco Antonio della Torre , anatomico veronese del X VI secolo ed al/'epoca del suo incomro con Leonardo da Vinci

in Pavia, "Atti dell'lstituto Venero, Venczia, 1896". Véase además su biobibliografía Marcantonio Dalla Torre en los mencionados Scienziati ltaliani, publicados por Awo Jvht:J.L Agreguemos que

4

El

~

LAS PROI'ORCIONES DEL CUERPO HUMANO

93

que 4 El ~ LAS PROI'ORCIONES DEL CUERPO HUMANO 9 3 F1c. 28.-- Proporciones del cuerpo

F1c. 28.-- Proporciones del cuerpo humano. El hombre inscrito en un cuadrado y en un círculo. Dibujo existente en la Galleria

dell'Accademia

de

Venezia.

9t

LAS PROPORCIONES DEL CUERPO HUMANO

lX

9 t LAS PROPORCIONES DEL CUERPO HUMANO lX F1G. 29.- Estudio de las proporciones de la

F1G. 29.- Estudio de las proporciones de la cabeza humana. de la biblioteca del castillo de Windsor.

Dibujo

IX LAS PROPORCIONES DEL CUERPO HUMANO

95

no se vieron sino en el invierno de 1510-1511 y si discutieron de anatomía y proyectaron un tratado conjunto de esa ma- teria, que comprendiera el texto y numerosos dibujos, por los acontecimientos posteriores nada pudo realizarse. Fué esto quizá un grave daño para la ciencia anatómica, pues tal publicación hecha hacia 1513, hubiera adelantado y tam- bién superado lo que cincuenta años más tarde se realizó con VESALIUS. Sabemos que posteriormente, cuando LrONARDO residió en Roma, practicó disecciones anatómicas en el Ospedale di Santo Spirito; pero la enemistad y las maniobras de GrovAN- J\"I DEGLI SPECCHI (véase cap. 11), que lo calumnió ante el Papa y el prior de Santo Spirito, hizo que se le prohibiera, poco después, continuar sus estudios. Y en sus últimos años, mientras residía en Francia, tampoco LroNARDO, precozmente envejecido y parcialmente paralizado, tuvo ocasión de conti- nuar sus estudios predilectos. Debe también observarse que entonces los artistas se ocu- paron mucho de las proporciones del cuerpo humano, y las relacionaron .con las que se adoptaban en la arquitectura. Hemos visto en el § 12 del capítulo 111 del volumen de este Pa:normna que trata de La eclosión del Renaci- miento cómo LucA PACIOLI en su Divina proportione se ocupó ampliamente de esta cuestión en una sección de la edición impresa de su obra (algunos de los dibujos de estas proporciones se atribuyen a LIONARDO, así como de Lro- x ARDO son las figuras originales de los cuerpos regulares y semirregulares). PAcrou se refiere también a lo que se en- contraba o se creía encontrar en VrTRUVrus sobre este tema. Más tarde también ALBRECHT DüRER hizo extensos estudios sobre las proporciones del cuerpo humano. Naturalmente, como se ve también por lo que hemos dicho, LIONARDO se ocupó de manera particular de estas proporciones, por su

Sin dete-

interés artístico y por su interés antropológico.

aunque DALLA ToRRE fuera muy celebrado por su doctrina, no nos queda casi nada de él, y su fama hoy reside principalment-:: en las relaciones que mantuvo con LIONARI>O.

96 LAS PROPORCIONES DEL CUERPO HUMANO

IX

nernos en el desarrollo del tema, reproducimos dos cono- cidos dibujos de nuestro autor: uno del hombre inscripto en un círculo y en un cuadrado, en el cual muchos han creído ver en la cabeza un retrato de LIO:-<AROO, y en el otro las proporciones de la cabeza humana 5

;; Para

lo que

puede

L'orecchio

leerse la

e

il

se

refiere

uel

al

sistema

antropométrico

de

GuGl.IELMO

di

lionardiano,

Bu.ANCIONI,

da

interesante

naso

monografía

sistema

antropometrico

Leonardo

ViPci, Roma,

1920.

CAPÍTULO X

DIBUJOS ANATÓMICOS DE LIONARDO Y CONSIDERACIONES DE FISIOLOGÍA

No podemos indicar sino en forma sumaria, lo que logró LroNAROO en anatomía, reproduciendo algunos de sus dibu- jos para mostrar, no solamente el valor del artista, sino también la precisión del anatómico. La habilidad de LroNAROO se reconoce ya en los métodos

que emplea en sus trabajos anatómicos.

acostumbra inyectar líquidos coloreados en los vasos, cos- tumbre ya común en otros, pero él es el primero que vierte cera líquida en los ventrículos cerebrales para conocer su forma. Si esta operación muy difícil le causó algunos incon- venientes, por las figuras que él nos da en los Quaderni podemos apreciar los resultados obtenidos. En osteología, entre otras cosas, LIONAROO da una exacta representación del cráneo, indicando los senos frontal y maxilar; reconoce perfectamente la clase de vértebras; da con exactitud la inclinación de la columna vertebral. En mio- logía, además de representaciones de músculos superficiales, interesantes en especial para un artista, estudia cuidadosa- mente su acción en el movimiento. Los más perfectos son sus dibujos del diafragma, de los músculos de la mano, del dorso· del pie. En angiología, mientras en ocasiones se nota que sufre todavía la influencia de GALENOS, en otras da muestras de verdaderos milagros de observación sagaz, como en muchas de sus representaciones del corazón y de los vasos sanguíneos. Un atento cuidado presta a la forma y a la posición de las vísceras, al sistema génitonrinario y a la for- mación del feto y su desarrollo.

[97}

Así, por ejemplo,

FIG. 30.- Dibujos d e anatomía su perficial de las piernas, y com- paración d

FIG. 30.- Dibujos d e anatomía su perficial de las piernas, y com- paración d e los hu esos y d e l os múscul os de la pi ~:rna d e l hombre y la pata del caballo. ( Q uad. A n at. V, 22.) Los múscul os están r epresentados por cuerdas qu e indican la dirección según la cual actúan. Nótese que LIO:-;"ARDO no considera todavía la acción de los músculos como ordinar'amente debida a un grupo de ellos, sino que se atiene a la con side rac ió n de un mú~culo solo para cada mo,·imiento.

X f)JB U ]O S A.YATÓMICOS Dt: U Ol\'A

R/)0

99

No podemos detenernos más en examinar las figuras que reproducimos en estas páginas o en subrayar cuanto en sus dibuj os o sus apuntes es fruto d e la observación directa, de la tradición o de una confusión e ntre configuraciones d e hombr es o de o tros animales. R emitimos para esto al exce- lente libro, ya citado d e Mc\h: RRICH haciendo sólo algunas pocas obse rvaciones en las leyend as de las figuras.

pocas obse rvaciones en las leyend as de las figuras. F1c. 31.- Corte de cráneo que

F1c. 31.- Corte de cráneo que muestra los senos fro nt al y maxilar. ,·Fo f,{li Anat. B, 41 v .) Parece que es debida a L1o:-;ARDO la primera

mención y representación de los seno ' del crá neo (exc eptuando el mastoideo). En la figura se nota también el condu cro n asolacrimal "po r el c u a l l as l ág rima s, ~alicndo del corazón , y pa sa n do p o r ef canal d <: la nariz, suben a l os ojos"; c uriosa mezcla de sagac:s obser-

vaciones

y

de

tradiciones

antiguas.

,\!Icncionamos, para terminar este capítulo, una experien-

cia de anatomía dinámica

Lro~ARDO, puesta oportunamente de relieve y comentada por

FrLIPPO BonAzzr en Un esperimento di L eo11ardo sul cuore

que encontramos en

(fisiología)

100 DIBUJOS ANATÓMICOS DE L/ONARDO

X

100 DIBUJOS ANATÓMICOS DE L/ONARDO X FIG. 32.- La columna vertebral vista de frente y de

FIG. 32.- La columna vertebral vista de frente y de costado. ( Fogli Anat. A, 8 v .) LJONARDO, no sólo en sus dibu jos y en el tcxro reconoce, por primera vez, el número exacto de las vértebras (31), alejándose de la tradición, sino que sabe representar de manera perfecta las curvas de la columna vertebral, adecuadas a la posición erecta del hombre. En esto se muestra también superior a Jo que,

muchos

años

más

tarde,

consiguió

Vt::sAt.IUs.

FJG. 33. - Los músculos de la es-

palda, del tronco )' de los miem-

Se

ha discutido si los músculos dib u - jados en el pecho son el inter- costal (PIUMATI ) o el serraro

dibujo de un

bros . ( Fogli An at. A,

15

v. )

(I'vfc¡vluRRI<:H) .

El

"scorticato", que se encuentra en la misma hoja, parece confirmar

esta última hipótesis.

. El "scorticato", que se encuentra en la misma hoja, parece confirmar esta última hipótesis.

102 DIHU/OS ANATÓ ,\1./COS DE UONAIWO

X

e un passo dell' /liad e 1, publicado en 1919 en "Raccolta Vin- ciana". Cuando en Quad. Auat. /, estudia los movimientos del corazón y 'us diferentes partes', y lo que acaece cuando el animal mucre, concluye que: "La mutazione del core per

animal mucre, concluye que: "La mutazione del core per F1r 33 bis,- :\lúsculos del brazo y

F1r

33

bis,- :\lúsculos del

brazo y

?\',)

del antebrazo. f Fogli A11<1t. A,

1 BorTAZZI, como curiosidad, cita un pasaje de la /liada (XIII, v. 442-444) (generalmente mal traducido en las versiones poéttc~s modernas), donde '0:.1ER<Js, u quien sea el autor de este poema homérico, hace una observación análoga, naturalmente sin querer aquí anticipar una obsernción fisiológica científica, que no se

X f)fBU]OS ANATÓ.H/COS DE UONARDO

103

que no se X f)fBU]OS ANATÓ.H/COS DE UONARDO 1 0 3 FIG. 34.- J\lúsculos, tendones y

FIG. 34.- J\lúsculos,

tendones

y

ligamentos

de

dedos.

(Fogli Anat_ A, JO.)

la

mano

y

de

los

104 DIBUJOS ANATÓMICOS DE LIONARDO

X

la sua morte e equale alla mutazione che esso fa ne!Ja espuJ-

sione del suo sangue, e qualche cosa meno.

Questo si m ani-

fe sta quando si u cc id e Ji porci in To sca na, Ji quali p assa n o

si u cc id e Ji porci in To sca na, Ji quali p assa n

FJG. 35. - Dos represen taciones del corazón. (Q uad. Anat.

Los numerosos dibujos del corazón que nos han quedado de LIO-

NA RDO han sid o tomados de varios ani ma le s, co m o el tor o y e l puerco ,

y no sólo del hombre; esto explica algunas diferencias. Nótese que

en una cuestión, en la cual hay también gran incertidumbre sobre

lo que pensaban GAJ.E~Os o AvicEN:-IA, no es tampoco cl ara la posi-

ción de LIONAROO: la de lo s las últimas porcion es de la

atria. Parece que Jos concebía como

ll,

3

v .)

vena can

y

de

la vena pulmonar.

encuentra luego a n ota da h as ta LIONAROO. Cuando IooMENAIOS mata al troyano ALKATOOS, clavándole su lanza en el pecho, el herido "cayendo hizo ruido y la lanza había quedado clavada en el corazón,

el cual en efecto, al latir, ponía en movimiento la parte posterior

de la lanza; ento n ces el poderoso ARES le hizo ex tinguir las fuerzas".

ces el poderoso ARES le hizo ex tinguir las fuerzas". FIG. 36. - Las v ísceras

FIG. 36. - Las v ísceras del tórax y del abdomen. ( Q uad. Anat. IV , 7.) El corazón está seccionado, y se ve el tab ique y las "catene" que unen el tabique con la pared externa del corazón. M. H on propuso

denominar como '' mu scu l o trabeculae de LioNAROO D A

" carene" que, según su d escubrido r,

dilatación excesiva del corazón. E n otros dibuj os del corazón Lio-

NAROO llega a dibujar los poros del tabiqu e. E n esto la influ encia

de l a op i n i ón de GAI.Eso,:;

V INCI" estas impedir una

d ebían servir para

ta n fuerte, ¡qu e hasta V~::s ALn:s creerá ver estos porosr

era

FIG. 37. - Venas superficiales del brazo y bosquejo donde compara las arterias de un

FIG. 37. - Venas superficiales del brazo y bosquejo donde compara las arterias de un centenario con las de un niño de corta edad. (Fo¡.;li Anat. B, 10.) Se trata en esta comparación de las arterias de la observación hecha en el hospital de Firenze, que hemos men- cionado en el capítulo precedente. LIONARDO ha querido encontrar la causa de la plácida muerte del centenario, y cree h3bcrla hallado en la tortuosidad, contracciones, etc. de las arterias, que así no aportaban m:Ís la sangre al hígado, al corazón y a los vasos sanguí- neos. LIONARDO no menciona la calcificación de las paredes de las arterias; pero probablemente la había observado, porque en un lugar relacionado con este tema habla de "pietrc" encontradas en las venas

que

pasan cerca de la clavícula.

encontradas en las venas que pasan cerca de la clavícula. FIG. 38.- Pulmones, diafraw11a, hígado, estómago,

FIG. 38.- Pulmones, diafraw11a, hígado, estómago, bazo y sistema génitourinario de la mujer. ( Quad. Anat. 1, 12.) Las observaciones de LIONARDO sobre los órganos genitales constituyen de manera aun m:ís notable una mezcla de cuidadosas investigaciones y de creencias tradicionales. Del útero ~alcn hacia arriba las trompas uterinas y más abajo del ligamento redondo. LIO:-IARDO es el primero que dibuja csra conformación. El denomina "tcsticholi" a los ovarios, y admite que éstos emitan un esperma femenino. El útero, según LioNARoo, es en la especie humana un uterus simplex y no con varias o dos dmaras (en este último ca·;o, una para la generación de los varones y la orra para la de las hnnbras; opinión que encontramos expresada en BEKENGARIO DA CARPI). Esta afirma::ión de Lio~AROO será general-

mente

admitida

después de la

Fabrica

de

VEsAuus .

108 DIBUJOS ANATÓMICOS DE LIONARDO

X

il core alli porci con uno strumento detto spillo, co'l qualc si trae il vino delle botti; e cosi arrovesciando il porco e fermatolo bene, Ji passano il lato destro insieme col core con tal spillo, e mettendolo in dentro addirittura; e se tale

tal spillo, e mettendolo in dentro addirittura; e se tale Fu;. 39.- El sistema génitourinario masculino.

Fu;. 39.- El sistema génitourinario masculino. (Quad.

Anat. 111, 4.)

spillo passa il corc quando e allungato, il core nella sua espulsione del sangue si raccorta e tira la ferita in alto insieme colla punta dello spillo, e tanto quanto elli alza la punta dello spillo di dentro, tanto abbassa il manico dello spillo di fora; e poi quando il core si distende e spigne in basso essa ferita, allora la parte di fori di esso spillo fa moto con-

X

DIBUJOS ANATÓMICOS DE LIONARDO

109

fa moto con- X DIBUJOS ANATÓMICOS DE LIONARDO 1 0 9 FIG. 40.- Posición del feto

FIG. 40.- Posición del feto en su desarrollo completo. (Quad. Anat.

lll,

8 v.)

}'\.'-"~'1!'3'•J, ~r I"P .,.,.,11fs• tv"'< •.il,~>ot,_l~ , •·~L ,
}'\.'-"~'1!'3'•J, ~r I"P .,.,.,11fs• tv"'< •.il,~>ot,_l~ , •·~L
,
~~~~·--:,_-~~~~J-.b.~o;~"' ~.t\111-J .'-~""••fv~~ . e¡t~ ":•,.
¡.f,.htV~~4
" t
·
~;_··e·•t}M.r
"'""Lt'(:_•_""vMff'o_·_·_·"·'~
,.~••.•. "'~.
•L•.AU.:~
~Í(~""""i4""-JV'(•.~'•i.lJ+'J'(oA'- J.l"',<-~'7 •~'f"WI
~~W:~·~h-~\wt~"·~ ~-~>:Y~~~u-"~~-.íJVo~.ttt{ t~t ~~~-~
1
u~•·:l~<<,~v.t•.c··~.
.
.
'.'·· ·.·.~< "'~"'.'"'
r
.·.
·-
·•-~•.
'·t.~
i
<
- --_-
~.:;i-YJ}-~·~¡, ·
~
,;;•.~;''··•·.t~
·ol•·· '<"i.f•<i'k'. <.¡•.ll-><("
(•':'W!'f"{«w¡[g
·~V'•r:''·tt~•>4! .f~¡rJ¡ó:i•_•· ¡tí'("'il '"~"t""~ "'"""-~ r.,/.u itv ! "'~~N'•<I/•~·:«;;J
><-!y ~ t!·~-'!'-~í.r.~:t
V
\
'
'
V
-ii-#J~;;-:

FIC;. 41.- Membranas y circulación de un feto de ternero (dos tiguras). (Fo{{li Anat. B, 28r.) En las figuras 40 y 41 se ve cómo Lio~ARDO ha observado directamente un feto humano, pero también ,e reconoce que examinó cuidadosamente el de ternero, y atribuye al feto humano particularidade~ qut: st: encuentran en los de los rumiantes.

}(

DIBUJOS ANATÓ;H/COS DE L/01\' ARDO

111

trario alla parte di dentro che si move insiemc col moto del corc; e cosi fa molte volte; in modo che al fine della vita esso spillo esteriore rimane in mezzo alli stremi dove eran gli ultimi moti contrari del core quando era vivo; e quando il

'

_,

S: :-.0.

;~,.~--~

,

"

' :"" Y -

~

, ,W.

w-····n

,(' ·• r

-'r'~: ,1Af<<'j'-f7:'t;tw1¡_~ •-~ ' '>

l

""· ·,

~ ··

,f'"'

·-~j

. ;-~~~it{if~~ /:~;;~ .

l . /"~ ~, ,

J

.,

,

,

f/"'"-"

. l . /"~ ~ , , J ., , , f/"'"-" \{~::~[§~;1~~;~~:l ," .,_,. ~

\{~::~[§~;1~~;~~:l

," .,_,. ~ ., ,.,
,"
.,_,.
~ .,
,.,

~

. ;¡A

t)•

,v, ,, ,

, ,,

,

'

¡

\

\

"'·.

',,

\

.'""' >

.

vY

».--'/

;

'\

··,

::.""-•v•~-'

--

--~-~-,~ ' ; ' '·. •

-

)9 ·

':#'

'

/

·· ·. · .'

.

~

/j? ~- --- ,-~--~-- ,

---: ----J~ - ,. - "' '

¡ "

•:

"""

:~~~J,,:;

~ ~- .:

_, _,.J'

_

· -~~'",r~~:(

\

\

'

.\

.•

~:

/

/

)

\

"' "'-< . • . ~.>, _ <~ ·-//

"'-< . • . ~.>, _ <~ ·-// l· .::~ ·~~ ;~~- - - ~- ?J2~;~~f~~\¡

.::~

·~~

;~~-

-

-

~-

?J2~;~~f~~\¡

FIG. 42.- V cntrículos del cerebro y vista de su base. (Qua d. Anat. V, 7 r .) Estos cerebros probablemente fueron examinados inyectan- do en ellos la cera líquida según el método que ya hemos anotado en el texto. En C'[ cerebro situado a la derecha, seguramente de un buey, se ve claramente la rete mirabile que circunda al infundíbulo; particularidad que existe en los rumiantes, pero no en el hombre.

core sia interamente freddo, elli si ritira una mínima parte e si raccorta per quanto era lo spazio occupato- dal caldo,

perche il caldo

o disminuisce que! corpo dov'egli

cresce

112

MOVIMIENTOS DEL CORAZON

X

entra o cscc; e qucsto ho veduto piu volte e ho osservato tali misure e Jasciato stare tale strumento nel core in fin che tale animale espirato." (El movimiento que hace el cora- zón cuando mucre es el mismo que hace cuando expele la sangre, y algo menor. Esto se puede comprobar cuando se matan los puercos en Toscana, donde se atraviesa el corazón de los puercos con un instrumento llamado espita, con .el que se extrae el vino de los barriles; y así volteando el puerco y manteniéndole firme le atraviesan el costado derecho y ~l corazón con dicha espita, introduciéndola totalmente; y si esa espita atraviesa el corazón cuando se dilata, el corazón al expulsar la sangre se contrae y hace subir la herida junto con la punta de la espita, y tanto como se eleva la punta de la espita en el interior, tanto baja el mango de ella en el exterior; y luego, cuando el corazón se dilata y empuja ha- cia abajo a esa herida, entonces la parte exterior de dicha espita realiza un movimiento contrario a la parte interior que se mueve simultáneamente con el movimiento del cora- zón; y así hace muchas veces; de manera que al dar las últi- mas señales de vida, la espita exterior se queda en el medio de los extremos a Jos que la llevaban los movimientos opues- tos del corazón cuando estaba vivo; y cuando el corazón está totalmente frío se contrae un poco y se acorta tanto cuanto era el espacio ocupado por el calor, porque el calor aumenta o disminuye el cuerpo donde entra o sale; y esto lo he visto muchas veces, he observado esas medidas y he mantenido ese instrumento en el corazón hasta que el animal expiraba.) LIONARDO ha observado frecuentemente esta operación, la ha repetido muchas veces o la hizo repetir bajo su vigilancia. Este pasaje, no termina donde lo hemos interrumpido, sino que continúa con una extensión tres veces mayor, y entra en minuciosas particularidades y medidas del movimiento del corazón, manifestado por los de la espita, o, como se hace actualmente en experiencias de laboratorio, por medio de agujas oportunamente aplicadas.

Cwírno XI

GEOGRAFÍA FÍSICA Y GEOLOGÍA

Donde las reflexiones de LIO:>;ARDO alcanzan un interés particular es en los problemas concernientes a la historia de la Tierra y que actualmente constituyen varías discipli- nas: geografía física, geología, paleontología. Además son notables sus observaciones de fenómenos me- teorológicos y de aspectos del paisaje, debidos a su naturaleza geológica. Como veremos, muchos de los fenómenos que atraen la atención de LIONARDO, habían sido observados desde la antigüedad; sin embargo él, no raramente, nos propor- ciona soluciones nuevas y originales que forman hoy parte de la ciencia, mientras en algunos de estos casos y común- mente, durante algunos siglos, se siguieron afirmando ideas totalmente erróneas y fantásticas. Es cierto que siguiendo las opiniones corrientes sobre macrocosmo y microcosmo (véase en La eclosión del Rcna- cimicmo, nota 1 del § 1 del cap. VII) y casi parafraseando las opiniones que se encuentran en las Naturales quaestiones (libro I -generalmente indicado como el III, sobre la co- mún, pero errada, numeración de los libros de esta obra; véase Panorama, Antig;ücdad cap. XVIII, § 4-, cap. XIII)

de SF.NECA, o en La composizione del mondo, de RisToRo

5),

compara a la Tierra con el cuerpo humano\ pero este u

o'ARF.ZZO (véase Pauorama, Edad Media,

cap. XV,

§

"L'omo e dctto dalli antiqui mondo minore. E cierto la dizione d'csso nome e bene collocata, impcrocchc se com'omo e composto

1

di

tcrra, acqua, aria e foco, questo corpo della tcrra e simigliame;

se

l'omo ha in se osso, sostcnitori e armadura della carne, il mondo

ha

i sassi sostenitori dclla terra; se l'omo ha in se il laco del sangue,

do\·c crescie e discrcscic il polmonc ncllo alitarc, il corpo della terra

[lB }

114 GEOGRAFÍA FÍSICA Y GEOLOGÍA

XI

,. 'l'Jt•
,.
'l'Jt•

FrG. 43.- Una tormenta en los Alpes.

Dibujo de 1503-1505 aproxi-

madamente.

(\Vindsor.)

XI

GEOGI<AFÍA FÍSICA Y GEO!,OGÍA

115

~;,L> ,--·• ,¡
~;,L>
,--·• ,¡

FrG. 44.- Paisaje dolomítico.

(Windsor )

116 .VIACROCOSMO Y .\1./CROCOS.\10

XI

otros pasajes análogos deben estimarse más como apuntes de opiniones ajenas que como frutos de reflexiones propias. Veremos pronto, cómo en el estudio del origen de las fuen- tes, por ejemplo, mientras en un primer período admite que sus aguas provienen del mar, siguiendo opiniones que se encuentran en muchos autores antiguos, como PLINIUS, o en la Edad ?vledia en BRL:-ETTO LATI:-I o RtsToRo n'AREzzo, más tarde aproximándose a ideas emitidas por LEON B.'\TTISTA ALRERTI en su De ¡·e aedificatoria, retoma como origen de las fuentes las aguas pluviales y la licuación de la nieve. Así escribe, combatiendo la opinión anteriormente emitida:

" L'acqua delli fiumi non dalmare ma dalli nuvoli ha origine." (Cod. Atl. 1, 60 v.) (F.l agua de los ríos tiene su origen en las nubes, no en el mar.) Estas opiniones, según las cuales las aguas que bajan, emer- gen a la superficie cuando encuentran un estrato impermea- ble, opiniones también vislumbradas por ALBF.RTI y por LIO-

XARDO, se· encuentran desarrollad as

c laramente más tarde en

ha il suo occano mar.c, il cuaJe

sei ore per lo alitarc del mondo; se del deno lago di s;mgue deri,·ano

le vene, che si nnno ramificando per lo co rpo umano, similmente il mare oceano cmpie il carpo dclla tcrra d 'infinite nnc d'acqua. .1\Iancano al corpo della terra i nervi . i quali non vi sano, perche i nervi sono fatti al proposito del mo,·imento; e il mondo, sendo di perpetua stabilitiJ, non ,·'accade movimento, e non y'accadendo movi-

mento, i IH'ITi non Yi son o necessari . :\la in tuttc l'altre cose so no molro simili." f Man. A, 55 v. ) (El hombre ha sido llamado por los antiguos, m undo menor. F.n verdad este no mbre es apropiado, pues

fuego, el

cuerpo de la tierra se le asemeja; si el hombre tiene en sí huesos como sostenes y armaduras de la carne, la tierra tiene las piedras , que son sus sostenes; si el hombre tiene en sí el lago de la sangre, donde aumenta y di~minuye el pulmón al respirar, el cuerpo de la tierra tiene el mar océano, que también cada seis horas aumenra y disminuye con la respiraciém del mundo; si de ese lago de sangre derinn las yenas que se ramifican por todo el c uerpo, de la misma manera el mar océa no llena el cuerpo de l:t tierra de infin itas Yenas de agua. Faltan en el cuerpo de la tierra los nclTios, que no existen porque los nervios se han hecho por causa del movimiento, y el mundo, estando en perfecta estabilidad , no tien<' movimiento y no habiendo movim iento los nervios no son necesarios. Pero todos los

demás aspectos son muy semejantes.)

así como el hombre se compone de tierra, agua, aire y

lui crescie e discre sc ie ogni

ancora

XI

CAUSAS DE LAS FUENTES SEGÚN PAUSSY

117

~us Discours admirables, por otro

gran sabio autodidacto:

BERX.-\RD PAI.ISSY, del cual nos ocupamos con más detención

en el capítulo V.

6,

de La eclosión del R enacimiento.

~

Creemos útil, por lo tanto, por su importancia, reproducir íntegramente el pasaje respectivo del artista técnico francés:

"Les roche s & montaignes retiennent les eaux d es pluy es comme feroit vn vaisseau d'airain. Et les dites eaux tom- bantes sur les dites montaignes au trauers des terres & f entes, desccndcnt tousiours, & n'ont auncun arrest iusques a ce qu'ellcs ayent trouué quelque lieu forcé de pierre ou rocher hien contigu ou condcncé: & lors elles se reposent sur vn

te! fond, &: ayant rrouué qnclque canal ou autre ouuerture, elles sortent en fontaines on en rui sseux & fleuves selon que l'o uuenure & les receptacles sont grands: & d'autant qu'vne telle source ne se pent jetter ( contre sa nature) aux mon- taignes. elle descend aux valées. Et combien que les com- mencemens de~dites sources venant des montaignes ne soyent gueres gr:mdes, il leur vient du secours de toutes parts, pour les agrandir & augmenter: & singulieremcnt des terres et montaignes qui sont a dextre & a senestre du cours des- dites sources. Voila en peu de paroles la cause des sources des fontain es, fleuues & ruisseanx; & ne te fa ut c hercher

nulle autre raison que e elle la

les eaux se trouvent tant es sou rces qu'es puits, n'est autre qu'elles ont trouué un fond de pierre ou de terre argileuse, laquelle peut tenir J'eau autant bien comme la pierre: & si

il

quelqu'v n cherche de l'eau dedans les terres sab leuses,

n'en trouuera iamais , si ce n'est qu'il y ait au-dessous de l'eau quelque terre argi!euse, pierre, ou ardoise ou mineral, qui retiennent les eaux des pluycs quand elles auront pa~sé au trauers des tcrres." ~o obstante t.1l adecuada solución dada por ALBERTI, LIONAROO y PAI.JSSY al problema, vemos durante mucho tiempo aún, ser tomadas en consideración distintas opinio- nes erróneas, como ocurre con CARDAXO, DEsCARTES y hasta con el mismo DoMF.NI CO GuGLIFL:\I!~'r (1635-1710), tan apreciado en mu chas cuestiones concernientes a la na- turaleza de los ríos. Solamente con BFRNARorxo RAMAZZINI

La cause done pourquoy

116 EL ORIGEN

DE LAS FUENTES

XI

- ---- . - ·- !."'' ·-· · ~ -
- ----
.
- ·-
!."''
·-·
·
~
-

FJG. 45.- Lámina de la Origim delle fomane, de ANTO~Jo VALL!S- NIERJ, donde las ideas de L!ONAnoo y de PAL!SSY sobre la influencia de la configuración de los estratos geológicos sobre el origen de la:; fuentes encuentran su plena aplicación.

Xl EL ORIGEN DE l-AS FUENTES

119

(1633-1714) en su De Fontium Mautiniensium admiranda scaturigine tractatus physico-bydrostaticus, aparecido en

Modena en 1691, y en maner a especial con ANTONIO VAL-

LISNIERI (o VALLISNF.RI) ( 166 1-1 7 30 ) en s u L ezione Ac-

en

V enezia en 1715, y de

blemente ampliada con el agregado de nuevas observacio- nes y reflexiones, apareció en la misma ciudad en 1726, vemos desarrollarse plenamente la teoría de LIONAROO y PALISSY, qu e d esd e e nton ces se impuso en forma p aulatina . Otro tema, entre muc hos, que considera LroNARDO, es el del o rigen de la salinidad de los mares, tema en el cual le siguieron BIRINGuccro 2 y otros. Limitémonos a indicar que LrONAROO observa que al atravesar el agua los dife- rentes terrenos, d isu elve d istintas substancias, en particular

la cual una segunda edición, nota-

cademica intorno

all'm·igine

de/le

Fontane,

publicada

las salinas, que son así arrastrad as al mar, donde, como me- jor especificará BIRI~Guccw, con el correr de los siglos constituirán la salinidad del océano. LIONAROO reconoce, también, como y a muchos en la antigüedad y más tarde, en especial L. B. ALBERTJ, la varia- bilidad del paisaje terrestre; los desplazamientos de las tierras y de los mares 3 , y las diferencias. en la vegetación

2 BIRIN c. u ccJo considera la c uestió n d e la sa linidad del mar en e l capítulo 8 de l libro IL Es interesan te resumir las opiniones del gran técnico de Siena. D espués de emitir sus dudas respecto de

las

afirmac iones del " divino"

ARJSTOTELES y otros celebrados auto-

res,

según los cuales la sal se orig ina por la influencia de Jos r ayos

caniculares del sol sobre las aguas del océano, se pregunta: ¿por qué no son entonces salados el m:tr Caspio y muchos lagos?, ¿por qué, e n cambio, son saladas varias fuentes, como las próximas a Volterra o las que él vió en Hall en el Tirol, que surgen de la tierra sin haber estado nunca expuestas a los r ayos del sol? y concluye que, probablemente, la salinidad deriva de los depósitos salinos que pueden encontrarse debajo de las aguas, o de aquellos

otros q ue abu ndantemente se encuentran en tierra f irme y que desde

allí son arr astrados paulatinamente hacia el mar. Véase sobre esta

cuestión mi nota, publicada en los "Rendieonti della Accademia

dci

a También en ARISl'OTELES (véase su lvleteorologica) se encuen- tran alusiones a esta variabilidad y ya antes 'ERoooros habla del Egipto como de un territorio producido por el Nilo. N o obstante,

Lincci " en 1913

(XLIIl, ii, p . 555).

120 VARIABILIDAD DE TIERRAS Y MARES

XI

y otras particularidades según la altura de los terrenos; pero donde logró, en este campo de Jos estudios, Jos progresos más importantes, fué al reconocer la efectiva naturaleza de Jos fósiles 4

e~ interesante reproducir uno de los tantos pasajes de LIONARDO, donde éste expresa claramente sus ideas: "11 seno Meditcrraneo ri- cevea l'acque regali dall'Africa, Asia ed Europa, che a esso erano voltc, e le ~ue acque venivano alle piaggie de'monti che le circon- davano, e Ji faceano argine, e le cime dell':\pennino stavano in esso mare in forma d'isole, circundare dalle acque salse, e ancora l 'Africa dentro al suo monte Atalante non mostrava al cielo seo- perta la terra deBe sue gran pianure con circa a 3.000 miglia di lunghezza, e Menfi risedeva in sul lito di tal mare; e sopra le pianure deBa Italia, dove oggi volan gli uccelli a turme, soleano discorrere i pesci a grandi squadre." (Cod. Leic., 10 v.) (El seno Mediterrá- neo recibía sus aguas del Africa, Asia y Europa hacia él diri- gidas, y sus aguas llegaban a los pies de las montai'ías que lo cir- cundan, que le servían de dique, y las cumbres del Apenino estaban en ese mar como islas rodeadas por las aguas saladas; también Africa en el interior de su montaña Atalante no mostraba al cielo áescu- hierto la tierra de sus grandes llanuras de cerca de 3.000 millas de largo, y Menfi estaba en la costa de ese mar; y en las llanuras de Italia donde hoy vuelan los pájaros en bandadas, iban pasando los peces en gran cardumen.) Acerca de la formación de las montañas y de su corrosión, es interesante el pasaje siguiente: "Li monti oltre all'essere al continuo scavati nclle lor radici da) corso de'fiumi, cssi son lavati ne'lor latí dalle piogge che sopra di lor si versano; le quali si fan tanto piu grosse, quanto esse piu discendano, onde piu si fan vcloce e torbide, e con magior forza e peso consumano i lati de'monti, e le cime pe! poco consumarsi a rispetto delle valli sempre restano piu alte." (Cod. Arzmdel, 25 v.) (Las montañas, además de ser socavadas continuamente en sus raíces por el curso de los ríos, son lavadas en sus faldas por las lluvias que sobre ellas corren, las que se hacen más caudalosas cuanto más descienden, y por tanto más veloces y turbulentas. y con mayor peso y fuerza destruyen las laderas de las montañas, y las cumbres, al consumirse poco respecto de los nlles, siempre quedan más altas.) 4 Debe observarse que desde la antigüedad (ARISTOTELES) se designaban como fósiles todas las substancias que se hallaban bajo tierra. Así, por ejemplo, el De natura fossiliu11l de AGRICOLA es un tratado de mineralogía. Solamente en tiempos muy recientes se limitó la designación de fósiles a los restos hallados bajo tierra de aTJimales o vegetales. [!encralmente extinguidos en la actualidad. En el texto damos al vocablo su significado actual.

:~

XI

RESTOS MARINOS EN LAS MONTAIVAS

121

Ya en los antiguos, empezando por XomPANES 5 y luego en ARISTOTELF.s y JEo~RAsros, encontramos mención de restos de peces y animales marinos que se encuentran en distintos lugares terrestres y también en montañas elevadas. Tampoco en el medioevo se ignoraba la existencia de

Tampoco en el medioevo se ignoraba la existencia de FIG. 46.- Representación de la Crucifixión que

FIG. 46.- Representación de la Crucifixión que la imaginación fér~ vida de un artista veía en las dendritas de un ágata. (De Historia

lapidum figuratorum Heh.:etica, de LANGIL'S, Venczia,

l708.)

5 La opinión de XENO~ANES posee tal interés que reputamos o¡>or- tuno reproducir textualmente, en la traducción que nos da PAUL

TANNERY, el fragmento de los Pbilosophoumena que nos informa

a este respecto: "XENOPHANES croit d'ailleurs qu'il y a eu mélange

de la terrc et de la mer et que c'cst le temps qui a amené la sépa-

ratiom; · il en

donne pour prem·e qu'en pleine terre et dans les

montagnes, on trouve des coquillages, que dans les carrieres de Syracuse on a rcncontré de' empreintes d'un poisson ct de phoques,

122 SUPUESTO ORIGEN DE LOS FÓSILES

XI

t ales restos, así como de los "lapides figuratae", en los que se veía, o se creía ver, huell as de animales o de plantas, interesantes dibujos, pai sajes y hasta , con un poco de ima- ginación, la representación de la Crucifixión. Pero sobre el origen de los fósiles se tenían las ideas más extrañas. Con gran frecuencia se atribuían estas curiosas formas a la influencia de las estrellas o a una vis particular de la natu- raleza; también 'e pensaba que estas formas eran ensayos

también 'e pensaba que estas formas eran ensayos FIG. 47. - dendrítica. Otras figuraciones que se

FIG. 47. -

dendrítica.

Otras

figuraciones

que

se

creía

ver

en

una

concre ción

(De KL"l'uMAXN, Rariora naturac et artis, Breslau, 1737.)

a Paros une emprcinte d'npbyc (anchois?) au milieu d'une pierre, a iVlalte, des plaques de toures sones de choses de mcr. Cela vient, dit-il, de ce qu'autrefois tour était bouc, et que, qnand certc bouc s'cst desséchéc, les cmpreintes se sont co nser ves." Los <r:t'Aouo<pOÚJ.I.eva son una colección, antes atribuída a 0RIGI:.~Es, pero hoy reconocida como el primer libro del KaTC~ 1ráuwv IJ.Tpeuéws de !PPOLYTOS (San ) , del siglo m, pero que deriva de los <pvutKwv óo~wv de TEOf.RASTOS

(véase Pan01·ama,

Amigiiedad, cap. \'lll,

§

7).

Xl

SUPUESTO OI<!GEN DE LOS FÓSILES

123

hechos por Dios antes de crear definitivamente los seres vivientes existentes sobre la Tierra. No puede negarse, sin

r azonable -de que se trataba

de animales (o de pl.antas)-, era la más difundida, aunque para explicar su existencia en los lugares muy apartados del mar, se proponían las hi pótesis más extravagantes. Se admi- tía que eran conchillas dejadas por romeros que las habían

embargo, que la opinión más

por romeros que las habían embargo, que la opinión más FIG. 47 bis.- Figuracibn de una

FIG. 47 bis.- Figuracibn

de una

c o ncreción

d cndrítica.

( D e R ecueil

a essu iée s,

des Monumcnts d es Cntastr o pl.1es que le globe terr estre

;\"iirnherg, 1777.)

traídos hasta esos lugares para su alimentación o se daban otras ra zon es análogas, pero la que gozó de mayor crédito, aun mu chos siglos después de LIOKARDO, fué la que atribuía al d ilu\'io universal la causa de haber arrastrado hast a esas

alturas a los animales o por sus propios medios 6

habe rles obligado a llegar hasta ahí

G RISTORO o'AREZW se había ocupado de la formación de las mont añ as y de la existencia, en lugares apanados del mar, de res- tos de animales, pero él también buscaba una explicación en el

124 EL DILUVIO UN IVERSAL

XI

Antes de exponer el resultado de sus reflexiones LIO-

afir-

mado por la Biblia. Es sabido que en sus tiempos y aun más intensamente en los dos o tres sjglos siguientes, co- mo lo comprobaremos en la continuación de este Pano- rrrma, la autoridad de las Sagradas Escrituras ejerció una maléfica presión sobre todas las ciencias, desde las concep- ciones astronómicas hasta las teorías sobre la Tierra. Por eso se nos presenta cl ara la independencia del pensam iento de Lro:-JARDO con su perentoria negación de la posibilidad de la universalidad del diluvio 7 Pues, aun admitiendo que

NA RDO expresa una duda sintomática frente a un hecho

diluvio. Opiniones semejan tes em ite CEceo n'Ascou , en su Lacerba . LF.o:-< BAT!'ISTA ALBERT!, quien en su De re aedificatoria, V, dice:

sono tro vare in mezzo d 'un bianchissimo marmo Monte Velino, che divide g li Abruzesi da'Marsi,

altissimo piú di tutti gli altri, e in tutta la sua cima calvo per una

pietra bianca e vi,·a. Quivi, dall a parte che guarda gli Abruzzi, si ,·eggono per tutto pietre spezzate, piene d immagini simili alle con- chiglie marine, non maggiori che la non le potessi tenere sotto la

si

raccolgono ogni giorno pietrc, che sono per tutto in tcrra, inta-

gliate con la forma del cinquefoglie, con lince temlinate ed uguali, scomparrite altissimamrnte ed esatta mente finitc, e poste l'un,l so- pra l'altra con tanto mirabile arte della natura che certamente non

" In questi te mpi si frondi di alberi. Il

palma

della

mano.

Che

cosa

e quella

che

in

que!

di

Vrrona

e alcun

mortale,

che

possa

imitare

cosi

a

punto

la

sotrigliczza

dell 'o pera; e que! ch'c

piú

da

maravigliarsi

e,

che

non

s i

rruova

sasso nessuno di questa sorte, che non stia sossopra e che non cuo- pra questa sua scultura. Onde penserai facilmente, che la natura non abbia fatte tal scu lture, con tanto suo artificio, per far maravigliare g li uomini, sia per suo spasso." A unqu e ALBERT! rechace algunas de las opiniones comunes en su tiempo, no da una solución clara del problema. que debía proporcionar, por primera vez, LJO :-<ARJ>O.

dubbio, e <)UCSto e se' l diluvio \·enuto a) tcmpo

d i Noi-: fu uniYersale o no, e qui parra di no per le ragioni che ~i asscgneranno. :'\loi nella bibhia abb;am che il prcdetto diluvio fu composto di 40 di e 40 nocte di conrin ua e universa pioggia, e che tal pioggia alzó dieci gomrniti sopra al piú alto monte dell'uni- verso; e se cosl fu che 1:! pioggia fussi universale, ella vestl di se la n os tra tcrra di figura sperica, e la sup erficie spcrica a ogni sua parte equalementc distante al centro della sua spcra, onde la spera

dell'acqua, trm·andosi nel modo dclla detta condizione, elli e impos-

sibilc che l'acqua sopra di lci si mova, perche

si move, s'ella non disc iende; addunque l'acqua di tanto diluvio

come si pani. se qui

í ":\-tm·esi qui un

l'acqua in se non

E s'ella si partl

e provato non aver moto?

XI

NATURAI.EZA DE LOS FÓSILES

125

existió un diluvi o, uni versal o parcial, es imposible, por d iversas razones, como demuestra LroNARDO, que Jos " nicchi" hayan sido arrastrados por las aguas del diluvio o que ellos, por sus propios medios, hayan llegado desde los lejanos mares hasta los sitios donde se encuentran, a cente- nares de millas de la costa. Por lo demás, LIO:-JARDO re- chaza, sin más, todas las restantes fantásticas explicaciones que no admitían que los fósiles eran restos de animales y los suponían, o !us1o· 1uuurae, "scherzi della natura" (j ue- gos de la naturaleza ) o debidos a una fuerza formativa sin- gular, o los explicaban como formaciones análogas. LroNARDo se plantea este problema en muchas partes de sus manuscritos, pero es especialmente en el Codice L eicester donde se encuentra la cuestión desarrollada m ás ampliamen- te. Es ahí donde plnntea la pregunt a fundamental : "Perch e ~ono trovare J'ossa de'gran pesci e le ostrichc, e coralli, e altri diversi nichi e c hiocciole sopra l'altc cima de'monti nel medesimo modo che si trovan ne'bassi mari?" (Cod. Leic., 20 r.) (~ Por qué s e encuentra n )os hue sos de grandes

come si mosse, se ella non andava allo insu? E qui mancano le ragioni naturali, onde bisogna, per soccorso di tal dubitazione, chia- marc il miracolo per ai uto, o dire c he tale acqua fu vaporata da!

sole." (Cod. Atl., 155 r.) (Se plantea aquí una duda : si

por

las razones que se darán se verá que no. Cuenta la Biblia que dicho diluvio se compuso de 40 días y 40 noches de llu via continua

y uni,·ersal, y

montaña del universo ; y co mo esa ll m·ia fué universal, rec u br ió toda la ti erra, que es de forma esférica, y en la su perficie esférica cada parte equidi sta del centro de la esfera, por tanto la esfera de agua encont ránd ose en esas re fe r idas condiciones, es impos ible que el agua sobre ella se muen, pues el agua en sí no se mueve si no desciende; ¿y cómo entonces desapareció el agua de tal dilu-

vio si está probado que no tenía movimiento? Y si desapareció, ¿cómo se movió si no podía ir hacia arriba? Faltan aquí las causas naturales; por tanto, frente a esta duda, hay que llamar en auxilio al milagro, o decir que tal cantidad de agua fué enporada por el calor del sol.) En esta cuestión, como en otras, se \'C a LJONAnoo seguir el método científico. tan tardíamente instituido de manera consciente en las ciencias geológicas, que consiste en explicar la historia de la tierra sirviéndose, únicamente, de aqu ellos fen óme- nos existentes en nuestros días.

10 codos sobre la más al ta

calor del

el diluvi o acaec ido en tiempos de :'\loÉ

que

el

agua

se

elevó

fué

universa l o

no,

y

126 EL DILUVIO Y LAS CONCH/JL4.S J'vlARINAS

XI

peces y ostras, corales y otras diferentes conchillas y cara- coles en las altas cumbres de las montañas, en la. misma for- ma que se encuentran en el fondo de los mares?) Y expone, en resumen lo que debía desarrollar en un tratado sobre la cuestión: "In questa tua opera tu hai in prima a provare,

non vi furono por-

tati da! diluvio, perche si vedono a un medesimo livello,

e si vcdono avanzare assai monti sopra esso lívello, e a di- mandare se'! diluvio fu per pioggia o per rigorgamento di

marc, epoi hai a mostrare, che ne per pioggia che ingrossi

i fiumi, ne per rigonfiamento d'esso mare li nichi, come

cosa grave, non sono sospinti da! mare allí monti, ne tirari

a se dalli fiumi contra il corso delle loro acque." (Cod.

esta obra debes probar ante todo que las

conchillas no fueron transportadas a mil brazos de altura por el diluvio, porgue se encuentran en un mismo nivel y sobre ese nivel se ven elevarse muchas montañas, y pre- guntar si el diluvio fué por lluvia o por desbordamiento del mar; luego has de mostrar que ni por la lluvia que aumenta el caudal de los ríos , ni por desbordamiento del mar, las conchillas, como cosas pesadas, pueden ser empu- jadas del mar hacia las montaña s, ni arrojadas en los ríos en contra del curso de sus aguas.) No no s es posible detenernos más sobre el tema, por lo que hemos de limitarnos a reproducir en nota uno de los pasajes más significativos 8 y afirmar que Lro~:\ROO fué el

Leic., 3 r.) (En

come Ji nich i in millc braccia d'altura

tu dira i che Ji nichi , che pcr

in tanta altezza, si veggano

allí nostri tempi, sia stato per causa del diluvio che li lascio; io

ti rispondo che, credendo che tal diluvio superassi il piu alto monte

7 cubiti, como scrisse chi'l misuri'>, tali nichi, che sempre stanno vicini a'liti del mare,