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BASILICA DE SAN PEDRO

Miguel Ángel realiza una de las aportaciones en 1546, patrocinado por el Papa Pulo III,
la renovación del templo fue comenzada por Bramante, Miguel Ángel se haría cargo de
las obras creando un nuevo proyecto en el que suprimiría las torres, torrecillas y cúpulas
de Bramante, pero mantuvo la planta de cruz griega inscrita en un cuadrado, además
diseña el elemento fundamental del edificio-la Cúpula-, elevada sobre pechinas con un
grandioso tambor, se sostiene sobre cuatro robustos pilares ochavados que delimitan el
espacio central. El exterior se caracteriza por la monumentalidad, el muro esta reforzado
por dobles pilastras corintias de orden gigante, que acomodan balcones y ventanas.

Ampliación

La desaparición de la basílica constantiniana fue gradual. Desde la primera decisión de


Nicolás V Parentucelli de ampliar y restaurar la antigua basílica en la segunda mitad del
Quattrocento, encargando a Rossellino, hasta la conclusión del nuevo edificio con la
inauguración de la fachada (1612), transcurrieron poco más de 150 años. Un período de
tiempo bastante largo en apariencia pero comprensible si se piensa en la enorme mole
de trabajo y en los constantes cambios de proyectos que hubo. Estudiar la génesis de la
Basílica de San Pedro equivale a conocer la historia de la evolución del pensamiento y
del arte en las distintas épocas históricas. A lo largo de los más de 150 años necesarios
para las obras de la Basílica, los artistas más famosos de la época se alternaron en la
dirección de la “Fábrica de San Pedro”: desde Rafael Sanzio, que hacia 1514 optó por
transformar en una cruz latina la estructura de cruz griega del edificio proyectado por
Bramante, hasta Antonio da Sangallo el Joven y a Miguel Ángel que, bajo el
pontificado de Paulo III, decidió retomar el proyecto original de cruz griega, diseñó la
cúpula y siguió los trabajos personalmente hasta su muerte, en 1564. En los treinta años
sucesivos, primero fue nombrado el Vignola para dirigir la “Fábrica de San Pedro”, y
luego los arquitectos Giacomo Della Porta y Domenico Fontana, a quien se debe el
mérito de haber llevado a cabo, hacia 1588, el proyecto miguelangelesco de la cúpula.

La Basílica de San Pedro alcanzó su aspecto actual gracias a la intervención de Carlo


Maderno, que retomó la estructura basilical de cruz latina, y definió el aspecto
escenográfico de la fachada.
Los trabajos de la basílica terminaron en 1626 y consagrada solemnemente bajo el
pontificado de Urbano VIII. Entre 1656 y 1667, por voluntad de Alejandro VII, Bernini
proyectó y realizó el monumental pórtico de columnas de la Plaza de San Pedro,
colocando en su centro el obelisco del siglo I a.C., situado originariamente, en el centro
del circo de Calígula, lugar del martirio de san Pedro. En 1585, el obelisco fue
trasladado por Domenico Fontana y colocado en el lugar actual, siguiendo órdenes del
papa Sixto V.

La Basílica de San Pedro posee una capacidad de 20.000 fieles. Mide unos 190 metros
de largo, el ancho de las tres naves es de 58 metros, la nave central tiene 45,50 metros
de altura, hasta la cima de la bóveda, la cúpula alcanza unos 136 metros de altura hasta
la cruz; el interior, caracterizado por grandiosas decoraciones en mosaico, constituye el
precioso joyero que custodia algunas de las más célebres obras de arte del mundo, como
el Baldaquino de Bernini y la estatua de la Piedad de Miguel Ángel.
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