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breve resumen de la conquista del desierto

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Aqui les dejo un breve resumen de "La conquista en el Desierto" ...

La Conquista del Desierto o Campaña del Desierto

Fue una campaña militar llevada a cabo por el gobierno de la República Argentina contra los pueblos mapuche, tehuelche y ranquel, con el objetivo de obtener el dominio territorial de la Pampa y la Patagonia oriental, hasta entonces bajo control indígena, y que ellos denominan Puel Mapu.

Los pueblos indígenas que se vieron involucrados en la campaña, incluyendo a los aliados del gobierno, fueron los siguientes:

Ranqueles, surgidos de la mapuchización de un sector de los tehuelches septentrionales, dominaban el sur de las provincias de

Mendoza, Córdoba y San Luis y el norte de la de La Pampa.

Salineros, gobernados desde las Salinas Grandes por la dinastía mapuche de los Curá, dominaban el sudeste de La Pampa y el oeste de Buenos Aires.

Tribu de Pincén, mapuches, en el noroeste de Buenos Aires. Tribu de Coliqueo, eran el resto de los boroganos que se salvaron de la masacre de Masallé, se ubicaban en Los Toldos.

Tribus de Catriel y de Cachul, tehuelches septentrionales mapuchización que vivían en la zona de Azul y de Tapalqué.

Manzaneros, tehuelches septentrionales mapuchización ubicados en Río Negro, Neuquén y Chubut.

La campaña de Roca

Territorio de la Argentina antes de la primera presidencia de Julio Argentino Roca (1880-1886). En 1870 los continuos ataques desde el oeste dificultaban el progreso de la región hasta que, el entonces generál, Julio A Roca logro mediante la llamada guerra del desierto, terminar con ela independencia de las comunidades indígenas e incorporar la región al gran desarrollo agroexportador que se daba rápidamente sobre todo en la Provincia de Buenos Aires.

Después de que Adolfo Alsina muriera en 1877, el general Julio Argentino Roca fue nombrado nuevo Ministro de Guerra y prosiguió su trabajo. Pero, en contraste con Alsina, Roca creía que la única solución contra la amenaza de los indígenas era exterminarlos, subyugarlos o expulsarlos.

Para llevar a cabo este plan, el 4 de octubre de 1878 fue sancionada la ley N° 947, que destinaba 1.700.000 pesos para el cumplimiento de la ley de 1867 que ordenaba llevar la frontera hasta los ríos Negro, Neuquén y Agrio.

Mientras tanto, los jefes de sectores de fronteras realizaron diversas operaciones durante el año 1878 y comienzos de 1879, para preparar la ofensiva.

A finales de 1878, empezó la primera ola para "limpiar" la zona entre la zanja de Alsina y el río Negro a través de ataques sistemáticos y continuos a los establecimientos de los indígenas. El coronel Nicolás Levalle y luego el teniente coronel Freire atacaron a Manuel Namuncurá

provocándole más de 200 muertos, mientras que el coronel Lorenzo Vintter tomaba prisionero a Juan José Catriel con más de 500 guerreros y Pincén fue capturado cerca de Laguna Malal. Estos caciques fueron confinados en la isla Martín García. Luego el ranquel Epumer fue capturado en Leuvucó por el capitán Ambrosio. Otras acciones fueron dirigidas por el mayor Camilo García, el teniente coronel Teodoro García, el coronel Rudecindo Roca, el coronel Nelson, el mayor Germán Sosa, el coronel Eduardo Racedo, el teniente coronel Rufino Ortega y el teniente coronel Benito Herrero. Por ley del 11 de octubre de 1878 se creó la Gobernación de la Patagonia al mando del coronel Álvaro Barros y con jurisdicción en todos los territorios fuera de las provincias hasta el cabo de Hornos.

Con 6.000 soldados en cinco divisiones (entre ellos 820 indígenas aliados), en abril de 1879 comenzó la segunda ola alcanzando la isla de Choele Choel en dos meses, la cual fue entregada pacíficamente por los indígenas locales. Desde otros puntos, las compañías del sur hicieron su camino hacia el río Negro y el río Neuquén, el tributario septentrional del río Negro. Juntos, ambos ríos marcaban la frontera natural desde los Andes hasta el Atlántico. Muchos establecimientos fueron construidos en la cuenca de estos dos ríos, así como también en el río Colorado.

La primera división al mando del general Roca con 1.900 soldados y 105 indígenas. Partió de Carhué el 29 de abril de 1879 y el 24 de mayo entraron en la isla de Choele-Choel, en junio Roca regresó a Buenos Aires, quedando al mando el coronel Conrado Villegas.

La segunda división al mando del coronel Nicolas Levalle partió de Carhué con 325 soldados y 125 indígenas del cacique Tripailao. Avanzó hacia Traru-Lauquen en La Pampa y enfrentó a Namuncurá.

La tercera división al mando de Eduardo Racedo partió de Villa Mercedes hacia Potahue con 1.350 soldados, entre ellos indígenas ranqueles de los caciques Cuyapán y Simón. Persiguió al cacique Baigorrita. No se logró su captura, pero sí la de 500 de sus indígenas.

La cuarta división al mando de Napoleón Uriburu partió desde San Rafael el 21 de abril rumbo a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. Mató en Chos Malal al cacique ranquel Peyeumán. En río Agrio capturaron al cacique Painé con 60 de sus guerreros y luego lograron matar al cacique Baigorrita. Su accionar obtuvo un saldo de 1.000 indígenas muertos y 700 prisioneros.

La quinta división al mando del teniente coronel Hilario Lagos partió de Trenque Lauquen y en Curu-Pichi-Cajuel, el teniente coronel Godoy mató al capitanejo Lemumier y su hijo. Esta columna capturó a 629

prisioneros. De acuerdo con la Memoria del Departamento de Guerra y Marina de 1879, se tomaron prisioneros 5 caciques principales y uno fue muerto (Baigorrita), 1.271 indígenas de lanza prisioneros, 1.313 indios de lanza muertos, 10.513 indios de chusma prisioneros y 1.049 indios reducidos.

Campaña del general Villegas en Neuquén y Río Negro

Roca siguió a Nicolás Avellaneda como presidente. Creyó que era imperativo conquistar el territorio al sur del río Negro lo más pronto posible y ordenó la campaña de 1881 bajo el mando del coronel Conrado Villegas con 1.700 soldados en tres brigadas que comenzaron la campaña a principios de 1881.

La primera brigada al mando del teniente coronel Rufino Ortega enfrentó a Tacumán, hijo del cacique Sayhueque. Alcanzó el lago Nahuel Huapi el 3 de abril, con un saldo de 23 indígenas muertos.

La segunda brigada al mando del coronel Lorenzo Vintter tomó prisionero cerca del río Collon-Curá al cacique Molfinquéo con 48 indígenas prisioneros y 17 muertos.

La tercera brigada al mando del coronel Liborio Bernal capturó 140 indígenas y mató a 45. En un año, Villegas (ascendido a general) conquistó el territorio de la actual provincia del Neuquén, alcanzando el río Limay.

Campaña de los Andes del general Villegas

A fines de 1882 el general Villegas con cerca de 1.400 hombres inició una nueva campaña con tres brigadas, lográndose incorporar la actual provincia del Neuquén:

La primera brigada al mando del teniente coronel Rufino Ortega obtuvo la rendición de Millamán con casi 100 indígenas. El teniente coronel Ruibal derrotó al cacique Queupo y el cacique Cayul fue capturado con unos 80 guerreros. El mayor José Daza derrotó a Alvarito Rumay capturando a los capitanejos Cayupán y Nahuelpán. Esta brigada mató a 120 indígenas y tomó 500 prisioneros.

La segunda brigada al mando del teniente coronel Godoy persiguió a Namuncurá, Reuque-Curá (cayó prisionero) y Ñancuche quien huyó

hacia Chile. Esta brigada mató a 100 indígenas y tomó 700 prisioneros.

La tercera brigada al mando del teniente coronel Nicolás Palacios atacó a los caciques Sayhueque e Inacayal matando a 145 indígenas y tomando 500 prisioneros.

Las campañas finales

Se continuó presionando a la resistencia de los aborígenes más al sur logrando la rendición de Manuel Namuncurá con 330 de sus guerreros.

El teniente coronel Lino Oris de Roa con 100 soldados llegó hasta el bajo río Chubut y el mayor Miguel Vidal atacó a Sayhueque e Inacayal para luchar la última batalla, el 18 de octubre de 1884 en la que Inacayal y Foyel fueron derrotados por el teniente Insay, la mayoría de los 3.000 indígenas se rindieron, mientras que Sayhueque lo hizo el 1 de enero de 1885 en la actual provincia del Chubut al nuevo gobernador de la Patagonia, el general Lorenzo Wintter. Inacayal y Foyel junto con sus familiares fueron llevados por Francisco Pascasio Moreno en 1886 a vivir al Museo de Ciencias Naturales de La Plata, en retribución a la hospitalidad que ellos le habían dado. Algunos grupos menores continuaron huyendo en Chubut hasta 1888.

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Actividades

La conquista del desierto

Conocé más acerca de la población originaria de la Patagonia y analizá las razones y consecuencias del proceso de conquista de estos territorios.

 <a href=Juegos  VideosProgramasActividadesLibros digitalesCursos Imprimir Actividades La conquista del desierto Conocé más acerca de la población originaria de la Patagonia y analizá las razones y consecuencias del proceso de conquista de estos territorios. Uno de los temas más controvertidos de la historia argentina es la conformación del estado nacional argentino. La próspera economía de fines del siglo XIX implicó la conquista de los territorios de la Patagonia, que estaban ocupados por poblaciones que fueron convertidas en víctimas del proceso de modernización del país. A las campañas militares que ocuparon el territorio del sur de la provincia de Buenos Aires y de las provincias patagónicas se las conocía en el siglo XIX como "conquista del desierto". Se les daba ese nombre porque el desierto en esa época era sinónimo de ausencia. Se lo entendía así tanto en relación con la ausencia de población como con la ausencia de civilización. En este recurso te proponemos dos actividades que para entender y conocer a la población originaria de la Patagonia, así como las razones y consecuencias del proceso de conquista de estos territorios. " id="pdf-obj-5-91" src="pdf-obj-5-91.jpg">

Uno de los temas más controvertidos de la historia argentina es la conformación del estado nacional argentino. La próspera economía de fines del siglo XIX implicó la conquista de los territorios de la Patagonia, que estaban ocupados por poblaciones que fueron convertidas en víctimas del proceso de modernización del país.

A las campañas militares que ocuparon el territorio del sur de la provincia de Buenos Aires y de las provincias patagónicas se las conocía en el siglo XIX como "conquista del desierto". Se les daba ese nombre porque el desierto en esa época era sinónimo de ausencia. Se lo entendía así tanto en relación con la ausencia de población como con la ausencia de civilización.

En este recurso te proponemos dos actividades que para entender y conocer a la población originaria de la Patagonia, así como las razones y consecuencias del proceso de conquista de estos territorios.

Actividad 1: Reconstruyendo la historia de una localidad

Para conocer más sobre las poblaciones originarias y de las consecuencias de la conquista se puede trabajar en clase reconstruyendo la historia de una localidad:

• Investigar la historia de algunas de las ciudades nombradas en el programa o alguna otra que te parezca adecuada (tales como Rauch, Saliqueló, Bariloche, Choele Choel, Carhué, Trenque Lauquen).

Según la localidad sobre la que trabajes, trabajá con diferentes tipos de información para elaborar esta historia: libros, museos, recursos en Internet, etc.

Te sugerimos la guía de algunas preguntas con las que podés trabajar en la investigación:

• ¿Quiénes poblaban esa región antes de la conquista? • ¿Cuándo fue conquistado ese territorio? ¿por quiénes? • ¿Cuando fue conquistada, tenía esa zona alguna importancia estratégica, militar, económica o de otro tipo para los conquistadores?

Enlaces de interés para el trabajo:

Sobre Bariloche

Sobre Carhué

Sobre Choele-choel

Actividad 2: Conquista del Desierto

Realizá la lectura del siguiente fragmento:

“Los primeros gobiernos patrios, envueltos en permanentes luchas externas e internas, solo efectuaron campañas militares sobre tierras indígenas cuando la creciente expansión ganadera

comenzó a exigir la ampliación de las fronteras productivas, pero el interior patagónico seguía

siendo dominio indiscutido de los grandes caciques (

...

)

Pero en la segunda mitad del siglo XIX,

las condiciones mundiales cambiaron y el país se insertó más decididamente en un mercado internacional que día a día aumentaba la demanda de materias primas y alimentos. La ampliación de las fronteras productivas se convirtió entonces en una necesidad ineludible del

sistema (

)

A la expansión del país en el marco del capitalismo dependiente, le correspondió el

... crecimiento del poder estatal como necesaria instancia articuladora de la sociedad civil. Esto derivó en la urgencia de conformar un sistema de dominación estable que permitiese imponer el "orden" y asegurar el "progreso" con la preservación del sistema”.

Susana Bandieri, "Ampliando las fronteras: la ocupación de la Patagonia", en El progreso, la modernización y sus límites (1880-1916), Nueva Historia Argentina, Sudamericana, Buenos Aires, 2000.

A partir de esta información y de la consulta de otros materiales, indagá acerca de quiénes se

convirtieron en los propietarios de la tierra incorporada a partir de la conquista de la Patagonia. Respondé lo siguiente: ¿Por qué se trató de estas familias y se repartió de esa forma?

Enlaces de interés

“La conquista del desierto”

convirtieron en los propietarios de la tierra incorporada a partir de la conquista de la Patagonia.

Autor: Felipe Pigna.

Los primitivos dueños de la tierra venían resistiendo la conquista del blanco desde la llegada de Solís, en 1516. Don Pedro de Mendoza debió abandonar Buenos Aires en 1536 por la hostilidad de los pampas. Sólo a partir de la creación del virreinato y la consecuente presencia de un poder político y militar fuerte, fue posible establecer una línea de fronteras con el indio medianamente alejada de los centros urbanos.

Rosas, haciéndose eco de las demandas de sus colegas estancieros sobre los constantes robos de ganado por parte de los indios, encabezó la primera “conquista al desierto”.

Entre 1833 y 1834, al concluir su primera gobernación, Juan Manuel de Rosas, emprendió la primera campaña financiada por la provincia y los estancieros bonaerenses preocupados por la amenaza indígena sobre sus propiedades.

La expedición contó con el apoyo de las provincias de Córdoba, San Luis, San Juan y Mendoza. Rosas combinó la conciliación con la represión.

Pactó con los pampas y se enfrentó con los ranqueles y la Confederación liderada por

Juan Según un informe que Rosas

Manuel

Calfucurá.

presentó al gobierno de Buenos Aires a poco de

comenzar la conquista, el saldo fue de 3.200 indios muertos, 1.200 prisioneros y se rescataron 1.000 cautivos blancos.

Hasta la caída de Rosas se vivió en una relativa tranquilidad en las fronteras con el indio, pero a partir de 1853 reaparecieron los malones. En marzo de 1855, el gobierno de la provincia envió una expedición militar hacia la zona de Azul al mando del coronel Bartolomé Mitre. Mientras acampaba en Sierra Chica, la división fue cercada y diezmada por los lanceros del cacique Calfucurá.

Calfucurá era el jefe indígena más importante. Había nacido en Lloma (araucania chilena) en 1785. En 1835 logró imponerse sobre los araucanos de Masallé (La Pampa) y se proclamó "cacique general de las pampas". El cacique araucano sometió a todas las tribus del Sur. Calfucurá, dotado de una gran inteligencia y una notable capacidad de organización, organizó en 1855 la "Gran Confederación de las Salinas Grandes", en la que confluyeron las tribus pampas, ranqueles y araucanas. Mantendrá en vilo a los sucesivos gobiernos hasta ser derrotado en marzo de 1872 en San Carlos, partido de Bolívar. Calfucurá murió un año más tarde con casi cien años en la isla de Chiloé. Tomará el mando su hijo, Namuncurá, quien secundado por sus bravos guerreros, Cachul, Catriel, Caupán y Cañumil, se dispuso a cumplir el mandato de defender sus tierras, pero no tendrá la tenacidad de su padre.

La consolidación del Estado Nacional hacía necesaria la clara delimitación de sus

fronteras con los países vecinos. En este contexto, se hacía imprescindible la ocupación del espacio patagónico reclamado por Chile durante décadas. Sólo la pacificación interior impuesta por el Estado nacional unificado a partir de 1862, permitió a fines de la década del 1870, concretar estos objetivos con el triunfo definitivo sobre el indio.

El gobierno de Avellaneda, a través del ministro de Guerra, Adolfo Alsina impulsó una campaña para extender la línea de frontera hacia el Sur de la Provincia de Buenos Aires.

El plan de Alsina era levantar poblados y fortines, tender líneas telegráficas y cavar un gran foso, conocido como la "zanja de Alsina", con el fin de evitar que los indios se llevaran consigo el ganado capturado.

Antes de poder concretar del todo su proyecto, Alsina murió y fue reemplazado por el joven general Julio A. Roca. La política desarrollada por Alsina había permitido ganar unos 56 mil kilómetros cuadrados, extender la red telegráfica, la fundación de cinco pueblos y la apertura de caminos.

El nuevo ministro de Guerra aplicará un plan de aniquilamiento de las comunidades indígenas a través de una guerra ofensiva y sistemática. El propio Roca había definido

con sus palabras la relación de fuerzas: "Tenemos seis mil soldados armados con los últimos inventos modernos de la guerra, para oponerlos a dos mil indios que no tienen otra defensa que la dispersión ni otras armas que la lanza primitiva".

Los teóricos de la modernización del país proponían poblar el "desierto" que se suponía deshabitado. No eran numerosos los habitantes, pero había habitantes previos a esta postulación. Estos habitantes eran los indígenas. Un testigo de la

época, el Ingeniero Trevelot, opinaba: “Los indígenas han probado ser susceptibles de docilidad y disciplina. En lugar de masacrarlos para castigarlos sería mejor aprovechar esta cualidad actualmente enojosa. Se llegará a ello sin dificultades cuando se haga desaparecer ese ser moral que se llama tribu. Es un haz bien ligado y poco manejable. Rompiendo violentamente los lazos que estrechan los miembros unos con otros, separándolos de sus jefes, sólo se tendrá que tratar con individuos aislados, disgregados, sobre los cuales se podrá concretar la acción. Se sigue después de una razzia como la que nos ocupa, una costumbre cruel: los niños de corta edad, si los padres han desaparecido, se entregan a diestra y siniestra. Las familias distinguidas de Buenos Aires buscan celosamente estos jóvenes esclavos para llamar las cosas por su nombre".

El plan de Roca se realizaría en dos etapas: una ofensiva general sobre el territorio

comprendido entre el Sur

de la Provincia de Buenos Aires

y

el

Río

Negro

y

una

marcha coordinada de varias divisiones para confluir en las cercanías de la actual ciudad de Bariloche. En julio de 1878, el plan estaba en marcha y el ejército de Roca lograba sus primeros triunfos capturando prisioneros y recatando cautivos.

El 14 de agosto de 1878, el presidente Avellaneda envió al Congreso un proyecto para poner en ejecución la Ley del 23 de agosto de 1867 que ordenaba la ocupación del Río Negro, como frontera de la república sobre los indios pampas. El Congreso sancionó en octubre una nueva ley autorizando una inversión de 1.600.000 pesos para sufragar los gastos de la conquista.

Con la financiación aprobada, Roca estuvo en condiciones de preparar sus fuerzas para lanzar la ofensiva final. La expedición partió entre marzo y abril de 1879. Los seis mil soldados fueron distribuidos en cuatro divisiones que partieron de distintos puntos para rastrillar la pampa. Dos de las columnas estarían bajo las órdenes del propio Roca y del coronel Napoleón Uriburu, que atacarían desde la cordillera para converger en Choele Choel. Las columnas centrales, al mando de los coroneles Nicolás Levalle y Eduardo Racedo, entrarían por la pampa central y ocuparían la zona de Trarú Lauquen y Poitahue. Todo salió según el plan con el acompañamiento de la armada que con el buque El Triunfo, a las órdenes de Martín Guerrico, navegó por el Río Negro.

El 25 de mayo de 1879 se celebró en la margen izquierda del Río Negro y desde allí se preparó el último tramo de la conquista. El 11 de junio las tropas de Roca llegaron a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. Pocos días después, el ministro debió regresar a Buenos Aires para garantizar el abastecimiento de sus tropas y para estar presente en el lanzamiento de su candidatura a presidente de la República por el Partido Autonomista Nacional. Lo reemplazaron en el mando los generales Conrado Villegas y Lorenzo Vintter, quienes arrinconaron a los aborígenes neuquinos y rionegrinos en los contrafuertes de los Andes y lograron su rendición definitiva en

1885.

El saldo fue el de miles de indios muertos, catorce mil reducidos a la servidumbre, y la ocupación de quince mil leguas cuadradas, que se destinarían, teóricamente, a la agricultura y la ganadería.

Las enfermedades contraídas por el contacto con los blancos, la pobreza y el hambre aceleraron la mortandad de los indígenas patagónicos sobrevivientes.

El padre salesiano Alberto Agostini brindaba este panorama: "El principal agente de la rápida extinción fue la persecución despiadada y sin tregua que les hicieron los estancieros, por medio de peones ovejeros quienes, estimulados y pagados por los patrones, los cazaban sin misericordia a tiros de winchester o los envenenaban con

estricnina, para que sus mandantes se quedaran con los campos primeramente ocupados por los aborígenes. Se llegó a pagar una libra esterlina por par de oreja de indios. Al aparecer con vida algunos desorejados, se cambió la oferta: una libra por par de testículos".

El general Victorica no andaba con rodeos

al

explicar

los

objetivos

de

la

conquista: "Privados del recurso de la pesca por la ocupación de los ríos, dificultada la caza de la forma en que lo hacen, que denuncia a la fuerza su presencia, sus miembros dispersos se apresuraron a acogerse a la benevolencia de las autoridades, acudiendo a las reducciones o a los obrajes donde ya existen muchos de ellos disfrutando de los beneficios de la civilización. No dudo que estas tribus proporcionarán brazos baratos a la industria azucarera y a los obrajes de madera, como lo hacen algunos de ellos en las haciendas de Salta y Jujuy".

El éxito obtenido en la llamada “conquista del desierto” prestigió frente a la clase dirigente la figura de Roca y lo llevó a la presidencia de la república. Para el estado nacional, significó la apropiación de millones de hectáreas. Estas tierras fiscales que, según se había establecido en la Ley de Inmigración, serían destinadas al establecimiento de colonos y pequeños propietarios llegados de Europa, fueron distribuidas entre una minoría de familias vinculadas al poder, que pagaron por ellas sumas irrisorias.

Algunos ya eran grandes terratenientes, otros comenzaron a serlo e inauguraron su carrera de ricos y famosos. Los Pereyra Iraola, los Álzaga Unzué, los Luro, los Anchorena, los Martínez de Hoz, los Menéndez, ya tenían algo más que dónde caerse muertos.

Algunos de ellos se dedicarán a la explotación ovina poblando el desierto con ovejas; otros dejarán centenares de miles de hectáreas sin explotar y sin poblar, especulando con la suba del precio de la tierra. Aún hoy, el territorio de Santa Cruz tiene un porcentaje de medio habitante por kilómetro cuadrado.

Roca había dicho: "Sellaremos con sangre y fundiremos con el sable, de una vez y

para siempre,

esta nacionalidad argentina,

que tiene que formarse,

como las

pirámides

de Egipto, y el poder de los imperios, a costa de sangre y el

sudor de

muchas generaciones".

La ocupación efectiva de la región patagónica por parte del gobierno argentino: la "Conquista del Desierto" y las exploraciones del perito Moreno (1879)

A pesar de la exitosa campaña al desierto efectuada por Juan Manuel de Rosas en 1833, y de los arreglos de éste con los indios, los malones indígenas constituyeron un problema permanente durante todo el período rosista, el cual se potenció tras la caída del Restaurador de las Leyes en 1852. Una estimación señala que entre 1820 y 1870 los indios robaron 11 millones de cabezas de ganado, 2 millones de caballos y 2 millones de ovejas; asesinaron o capturaron a 50.000 personas, y robaron bienes por valor de 20 millones de pesos. Con su acción, los indios habían puesto límites al uso de las tierras y a la colonización. Desde el punto de vista económico, el dominio que los indios tenían del sur de la provincia de Buenos Aires, la actual provincia de La Pampa y el sur de Mendoza implicaba una forma primitiva de producción, cuyo superávit era enviado a Chile. (1) Un autor ha considerado que el mencionado dominio constituía un verdadero estado-tapón indígena (preponderantemente araucano) en la Patagonia, organizado y mantenido desde Chile, con el fin de entorpecer la colonización argentina en el sur. (2) Además del problema de los malones indios, la necesidad de asegurar la presencia argentina en esas tierras para poder negociar con Chile desde una posición fuerte y el deseo de incorporar dicha región como área productora de ovinos para la creciente demanda lanar por parte de Gran Bretaña fueron factores que decidieron que se emprendiera la ocupación de la Patagonia. Adolfo Alsina, el primer ministro de guerra del presidente Avellaneda, comenzó el avance de la frontera con el indio con un plan que consistía en la construcción de una línea de fortines unidos entre sí por una zanja. La línea de fronteras se ubicó en Carhué, Trenque Lauquen, Puán, Guaminí e Italó, con lo cual quedaron incorporadas al dominio nacional 2.000 leguas de tierras. (3) No obstante, la lucha contra el indio debió sortear serios inconvenientes entre los cuales no eran menores el derivado de las luchas por el poder en Buenos Aires y el de los intereses de quienes no les convenía que las cosas cambiaran. Alsina dejó un testimonio ilustrativo de los factores que conspiraban contra la realización de la empresa en su Memoria especial sobre la nueva línea de fronteras, donde se lamentaba que mucho tiempo antes de emprenderse la expedición, el cacique Namuncurá sabía todo lo concerniente a ella. El ministro afirmaba en el mencionado documento que: "los mensajes del gobierno pidiendo fondos para la ocupación definitiva del desierto habían sido leídos en la tolda del Soberano de la Pampa". (4) Dichos manejos subterráneos habían provocado un levantamiento general de indios en la época del ministro Alsina iniciado por la tribu de Catriel, seguida por los ranqueles de Baigorria, el pueblo de Namuncurá -con refuerzos provenientes de Chile-, más el cacique Pincén. Alsina logró frente

a ellos la importante victoria de Paragüil, en marzo de 1876, lo cual le permitió avanzar muchas leguas la línea fronteriza y construir los fortines unidos por la zanja. (5) A la muerte de Alsina, ocurrida en diciembre de 1877, su sucesor Julio Argentino Roca decidió emprender una campaña más agresiva. En el mensaje que dirigió al país en 1879, el ministro explicó claramente las razones de ésta:

El viejo sistema de las ocupaciones sucesivas legado por la conquista, obligándonos a diseminar las fuerzas nacionales en una extensión dilatadísima y abierta a todas las incursiones del salvaje, ha demostrado ser impotente para garantir la vida y la fortuna de los habitantes fronterizos continuamente amenazados. Es necesario abandonarlo de una vez e ir directamente a buscar al indio a su guarida, para someterlo o expulsarlo, oponiéndole en seguida, no una zanja abierta en la tierra por la mano del hombre, sino la grande e insuperable barrera del Río Negro profundo y navegable en toda su extensión, desde el Océano hasta los Andes. (6)

La estrategia de Roca consistía en una prolongada serie de ataques cortos por pequeñas fuerzas de gran movilidad, que llevarían la guerra al corazón del territorio indio y privarían a sus dueños de su medio de subsistencia -el ganado robado-. Las fuerzas de frontera, durante largo tiempo descuidadas, estaban ahora mejor equipadas: los fusiles Remington y las municiones eran provistos en cantidad suficiente. La estrategia de Roca recibió además el apoyo de dos factores importantes, el telégrafo y el ferrocarril. Hacia la década de 1870, el gobierno de la provincia de Buenos Aires venía presionando al Ferrocarril del Sur a llevar sus líneas hacia adelante, en dirección a la frontera india, de tal manera que éste sirviera para el transporte de tropas. En definitiva, a fines de 1878, el ejército estaba en condiciones de llevar a cabo la "conquista del desierto". (7) De gran importancia, como base de la campaña del año siguiente, fueron los raids punitivos llevados a cabo durante todo el año de 1878, luego de la llegada de Roca al ministerio de guerra. En enero se realizó un ataque contra los pampas de las Salinas Grandes, en octubre el teniente coronel Lorenzo Vintter llevó a cabo una embestida contra Catriel, en noviembre Conrado Villegas logró la captura de Pincén y sus lugartenientes. A fines de este mes, una nueva incursión a las Salinas Grandes, conducida por Nicolás Levalle, y algunas otras realizadas durante el mes siguiente permitieron, además del debilitamiento general del indio con la captura de sus miembros y la recuperación de ganado, el reconocimiento del terreno inexplorado, lo cual sería extremadamente útil para la campaña del año siguiente. (8) El plan de Roca consistió en una expedición de cinco divisiones que partiendo de distintos puntos debían convergir en el sur, realizando un gran movimiento de

pinzas. Las cinco divisiones tuvieron los siguientes objetivos: la primera, dirigida por Roca, debía alcanzar la isla de Choele-Choel en el río Negro; la segunda división, al mando de Nicolás Levalle, debía marchar de Carhué a Chadi Levu y el río Colorado. La tercera división, dirigida por Eduardo Racedo, desde el sur de Córdoba debía recorrer el área de los ranqueles. La cuarta división, bajo el coronel Napoleón Uriburu debía partir de San Rafael, Mendoza, y recorrer toda la zona cordillerana hasta Chos Malal en Neuquén. La quinta división, comandada por Hilario Lagos debía esperar órdenes en Trenque Lauquen, las que le encomendaron dirigirse a Tobay y realizar conexiones con otras divisiones. (9) El plan concebido por Roca funcionó a la perfección. A fines de mayo, la primera división alcanzaba Choele-Choel y luego se producía el encuentro con la cuarta división. En total la expedición había demandado dos meses y veinte días. Roca regresó a Buenos Aires en julio, luego de dejar pequeños destacamentos a lo largo de la frontera. (10) Las siguientes cifras, aportadas por Roberto Cortés Conde, ofrecen una idea relativa del incremento en la disponibilidad de tierras que implicó la Conquista del Desierto para las provincias de Mendoza, San Juan, Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe:

 

TABLA 1

EXPANSION TERRITORIAL DE LAS PROVINCIAS PAMPEANAS ARGENTINAS

 

(1855-1890)

 

(en kilómetros cuadrados)

 

Provincia

1855

1867

1876

1890

Buenos Aires

88.667

116.667

236.628

311.196

Santa Fe

55.000

57.000

82.585

131.582

Entre Ríos

77.079

77.079

77.079

75.137

Córdoba

150.000v

150.000

150.000

174.768

La Pampa

-------

-------

-------

149.919

Total zona

pampeana

339.846

400.746

546.292

837.902

Fuente: Los datos para Buenos Aires en 1779, 1855, 1859 y 1879 son del Censo

General de la Provincia de Buenos Aires, octubre de 1881, Buenos Aires, El Diario, 1883, p. 124. Los datos para Santa Fe, 1853, 1867 y 1876 son de Miguel Angel Cárcano. Para Entre Ríos en 1876 es la estimación de Burmeister, en Lorenzo Dagnino Pastore, Mi galaxia, mi país, Buenos Aires, s./f., VI, pp. 2-14. Para Córdoba, 1860-64, de V. Martin de Moussy, Description Géographique et Statistique de la Conféderation Argentine, París, 1860-64, 3 tomos y un Atlas. Los datos para 1890 son de F. Latzina, Géographie de la République Argentine, Buenos Aires, Lajouane, 1890. (11)

En síntesis, el saldo de la campaña de Roca fue de 15.000 indios tomados prisioneros, 1.313 muertos y 15.000 leguas cuadradas incorporadas al territorio argentino. No obstante, el problema no estaba completamente resuelto. Entre 1881 y 1883 debieron ser organizadas nuevas operaciones contra los indios para estabilizar la frontera sur. Por otra parte, el presidente Avellaneda había continuado la política de

ocupación y colonización de la región patagónica que había caracterizado las gestiones de Mitre y Sarmiento. En 1875 el gobierno de Chile protestó contra una ley del gobierno argentino que autorizaba la comunicación entre Buenos Aires y las costas patagónicas. En una misiva a Sarmiento, de junio de 1877, Avellaneda expuso la conducta del gobierno argentino respecto de Chile: "Chile no es la

Prusia. No es el león, y nosotros no somos los corderos (

...

)".

Pero como en el

caso de su precedesor, Avellaneda tampoco deseaba la guerra con Chile, que, en

sus palabras: "nos llevaría a esa proeza tan tentadora de tener en Punta Arenas, otra Antofagasta, es decir, a gastar cien mil duros diarios, custodiando sus

ejércitos y escuadras un presidio o un puerto sin agua (

)". (12) Como sus

... predecesores en la Casa Rosada, y en oposición a los partidarios del enfrentamiento bélico con el gobierno de Santiago -casos de Félix Frías o Carlos Tejedor-, el presidente Avellaneda confiaba más en el crecimiento económico o la ocupación efectiva del área en disputa por parte de la Argentina que en la guerra, como armas válidas para ganar la pulseada a Chile. Junto con la Campaña del Desierto emprendida por Roca, cabe mencionar también durante la gestión de Nicolás Avellaneda las actividades de exploración del hombre de ciencia Francisco P. Moreno. Este fue comisionado en 1879 para explorar nuevamente la Patagonia -lo había realizado durante el primer año de gestión de Sarmiento- con el objetivo de examinar las riquezas de la región y entrever la posibilidad de incorporar a los indígenas que la ocupaban a la vida civilizada. De acuerdo con Alberto Palcos,

Moreno influye en la modificación de las ideas de las generaciones precedentes sobre la Patagonia. Conocían las descripciones de Fitz Roy y les impresionaba el criterio de tierra maldita que Darwin le aplicó, debido a que no se internaron lo suficiente como para formarse de ella un

concepto global. (

...

)

Cuando Moreno y otros exploradores penetran en sus

zonas fértiles y se extasian en presencia de sus paradisíacas bellezas, la

Argentina toma posesión efectiva de esa inmensa y abandonada heredad.

Pasa entonces el peligro de un golpe europeo. Y el de los anexionistas

chilenos será conjurado (

...

). (13)

El dominio del Estado argentino sobre los territorios adquiridos en virtud de la campaña de Roca fue completado durante la presidencia de éste con el envío de nuevas expediciones, el establecimiento de destacamentos militares en puntos estratégicos, el fomento de las comunicaciones costeras y una legislación que organizó el nuevo territorio en distintas jurisdicciones.

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