Vous êtes sur la page 1sur 219

© Drazen Marovié

© Editorial La Casa del Ajedrez

Calle San Marcos, 41 Teléfono 91 521 2008 - Fax 91 531 3880 Madrid - 28004

© Drazen Marovié © Editorial La Casa del Ajedrez Calle San Marcos, 41 Teléfono 91 521

Email: info@lacasadelajedrez.com pirección Internet: http://www.lacasadelajedrez.com

Título original: Dinamic pawn play in chess. Gambit Publications, 2001.

Dirección Editorial: Andrés Tijman Marcus Consejero editorial: Daniel Elguezábal Varela Traducción: Antonio Gude

Corrección: Sofia Montero Oria de Rueda -Gabriel Rojo Huertas

Diseño de portada: Claudia Tijman

I.S.B.N.(10): 84-935454-1-4 I.S.B.N.(13): 978-84-935454-1-3

Depósito Legal:

M-13.318-2007

Impresión: Impresos y Revistas SA Impreso en España - Printed in Spain

No está permitida la reproducción total o parcial de esta publicación, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopias, por registro u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.

Sumario

  • 1 Breve informe histórico

.

..

�:

.'(.

.............

.

...............

.

....

.

.....

5

La era romántica: Morphy y Anderssen

 

.

5

La escuela posicional

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

9

Los hipermodemos

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

15

La escuela soviética de

 

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

19

  • 2 El centro abierto

.-. �

.

28

Conclusiones

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

58

  • 3 El centro

: . f.�

.

60

El centro

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

60

El centro

fijo

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

97

El centro móvil

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

111

  • 4 Mayorías de peones y ataques de minorías

f.'!.: .8. '?

...............

••

......

117

Mayorías de peones

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

1 1 7

Ataques de minorías

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

131

  • 5 El centro dinámico

.

'f}.

� � r ....

.

.

.

.

...

..

....

 

....

.

.....

138

El contragolpe central

 

138

 

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

1 59

216

218

El ataque de flanco es contrarrestado en el mismo flanco El juego de flanco es contrarrestado en el otro flanco La necesidad de actuar . Conclusiones

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

......................

..............

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

........................

1 78 2 1 1

Índice de jugadores Índice de aperturas

 

220

Agradecimiento

Me gustaría expresar mi gratitud a Graham Burgess, por haberme facilitado determinadas informaciones que, pese a mis laboriosas búsquedas, no conocía, y que me permitieron acceder a comentarios ilustres, a menudo inadvertidos. Gracias, igualmente, por haber pulido mi inglés.

Drazen Marovic

1

Breve informe histórico

Este libro trata del centro y de los peones, así como de su intrigante y compleja interrelación. El centro se caracteriza por su formación de peones de modo tan profundo, que incluso cuando los peones centrales han desaparecido en tempranas escaramuzas, su misma ausencia determina la naturaleza del juego y exige un método específico y preciso de juego.

- - ormac10n centra e peones, sm em argo, no es una parte independiente, autónoma de
-
- ormac10n centra e peones, sm em argo, no es una parte independiente, autónoma de la
estructura de peones en conjunto. Cada acción relacionada con peones, o incluso cada inofensivo
avance de un peón de flanco, repercute sobre el centro e influye sobre su condición. Esta relación
se halla presente en todos los sistemas teóricos y sus variantes de forma tan intensa que podemos
afirmar que la historia de las modernas ideas en ajedrez es, en esencia, la historia de las es-
e
eo

En mi libro antenor Comprender el juego de p eones en ajedrez, exploraba as ormac10nes básicas de peones, esas formas elementales en que suelen presentarse los peones en el tablero. Al examinarlas, percibimos la fuerza con que influyeo en los planes estratégicos en la primera fase de la partida y determinan los acontecimientos posteriores, :;obre todo en el momento sensible de la transición de la apertura al medio juego. Podemos apreciar la excepcional significación de los peones en las columnas centrales, as¡ cómo la sutil relación que guardan con los principios del desarrollo y el centro, que son las piedras angulares del moderno juego de apertura. La urgencia de un desarrollo económico está inseparablemente vinculada a la importancia de los peones centrales. Los peones avanzan bien para controlar las casillas centrales y hacerlas inaccesibles a las piezas enemigas, bien para ocuparlas y definir el propio territorio, que hará posibles las ma­ niobras y las acciones futuras.

1 Breve informe histórico Este libro trata del centro y de los peones, así como de
1 Breve informe histórico Este libro trata del centro y de los peones, así como de
1 Breve informe histórico Este libro trata del centro y de los peones, así como de

El concepto de centro siempre implica el desarrollo de piezas y una determinada estructura de peones. Cada sistema de apertura y cada variante se basan en la relación entre la formación de peones, piezas y casillas centrales. En nuestros días, la importancia de estas relaciones es incues­ tionable, y está plenamente aceptada como un axioma. Sin embargo, es el fruto de muchos años de debate en los que los protagonistas manifestaron sus conflictivos puntos de vista, y con el paso del tiempo los corrigieron y refinaron. La historia de las modernas aperturas de ajedrez, desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días, está marcada por estos cambios de opinión y de gus­ to. Los maestros de ajedrez de distintos períodos consideraban el centro de peones bajo dife­ rentes ángulos, y eso condujo a una diversidad de estilos de juego, que ha enriquecido sus­

tancialmente nuestro legado ajedrecístico. A fin de poder ver claramente y entender la compleja construcción de la teoría moderna de aperturas, en este capítulo introductorio trataré de resumir las épocas pasadas, a fin de percibir los hitos y los momentos de inflexión.

La era romántica: Morphy y Anderssen /A.
La era romántica: Morphy y Anderssen
/A.

Pese a la diversidad de opciones, a un atento observador de la historia del ajedrez no le pasará inadvertido el hecho de que sus períodos cruciales están marcados por algunas ideas y caracte­ rísticas dominantes. Comenzaremos por observar el tiempo y las ideas de Morphy y Anderssen. Antes de ellos, las interpretaciones del centro estaban caracterizadas por una cierta ingenuidad

BREVE INFORME HISTÓRICO

S

de los tiempos de los pioneros o, en el mejor de los casos, podrían ser adscritas a un pequeño

número de Grandes Maestros del tablero que vivían y jugaban por delante de su tiempo. En el

juego de Morphy y Anderssen, así como también en el del joven Steinitz y algunos otros maes­

tros, percibimos, por primera vez, que las arrolladoras y brillantes partidas que caracterizaban la

segunda mitad del siglo XIX, estaban regidas por un método de juego bien estudiado en las po­

siciones abiertas que normalmente se producían. El maestro de ajedrez de aquel tiempo no cons­

truía un centro de peones, y no empleaba los peones para ocupar sectores vitales del tablero. Por

el contrario, los peones se empleaban para desintegrar el centro, que rápidamente se abría a raíz

de cambios tempranos. Ese centro abierto, desintegrado, lo consideramos característico del perío­

do, y el método de juego puede verse como el más valioso legado de la época. Un par de partidas

seleccionadas ilustrará lo que acabamos de decir.

rJ1

Morphy - Anderssen

Séptima partida del Match. París 1 858

Defensa Escandinava

l.e4 dS 2.exd5 WxdS 3.lDc3 Was 4 d4 eS? !

El propósito de esta jugada es aniquilar el

centro de peones, pero, como veremos, tam­

bién tiene su precio. Una mejor opción es la

cauta 4 6. S.dxeS
cauta 4
6.
S.dxeS

S ...WxeS+

 
 

Los libros que he consultado recomiendan

5

como mejor, cosa que, desde luego,

dudo mucho. La sencilla 6.<i:lf3 es, en tal caso,

favorable a las blancas. Dicho esto, encontré

la relativamente actual partida lvanchuk -

Angelov, Vama 1 987, que siguió así: 5 ...<i:lc6

6.lt:Jf3 �b4 7.�d2 �g4 8.a3 <i:ld4 9.�b5+ c6

(9

pierde por 1 0.axb4 Wxb4 1 U!a4)

1 0.0-0!! �xf3

cxb5 pierde, debido a

1

1 .axb4 Wfxb4 1 2.<i:lxb5 Wfxb5 1 3 .<i:lxd4 Wfd7

14.<i:lf3 �xf3 1 5 .gxf3) 1 1 .axb4! �xdl (si

1

1

sigue 1 2.gxf3 <i:lxb5 1 3 .<i:le4 Wfd4

14.We2) 1 2.bxa5 �xc2 13.�a4!, y a las negras

les espera una dura tarea, según lvanchuk.

6.�e2 .ib4 7.<i:lf3!

Las blancas confían en el desarrollo. Su co­

rrecta evaluación es que la pareja de alfiles y

un desarrollo más rápido constituyen excelen­

te compensación por el peón sacrificado.

7 ixc3+ 8.bxc3 Wxc3+ 9.id2 Wcs tOJ�bl

..

de los tiempos de los pioneros o, en el mejor de los casos, podrían ser adscritas

Tras haber conseguido ventaja en desarro­

llo, las blancas se proponen conservarla. En

un momento dado, sería interesante Elb5, pero

el principal objetivo de la jugada textual es

dificultar el desarrollo del alfil dama enemigo.

10

...

<i:lc6 1 1 .0-0 t2Jf6 12 .if4 0-0 13 .ixc7

Las blancas harían bien en postergar la re­

cuperación de material. 1 3 .Elb5 Wfe7 1 4.Ele l

mantiene la presión y la iniciativa.

 

13 ••• ll:Jd4

Las negras aprovechan la oportunidad de

simplificar el juego. Otra alternativa es hacer

13

<i:ld5 .

14.%Yxd4 Wxc7 1S.id3 .ig4?

En posiciones con un centro abierto, hay

mucho espacio para la táctica. Por consiguien­

te, el defensor debe mantenerse continuamen­

te alerta ante los posibles golpes combinati­

vos. La prudente 15

...

h6 es una útil medida

contra las amenazas tácticas que siguen. Por

otra parte, también era digna de considerar la

tranquila 15

b6.

16.ltlg5!

Las blancas amenazan 1 7.lt:lxh7.

 

g fd8

i.h5 , para seguir con

, falla por

1 7.ltle4 lt:Jg4 18.lt:\g3 . A

h6, las blancas

también responderían 1 7.lt:le4.

17.�b4 i.c8

Los peones de "b7" y "h7" cuelgan, y esto

obliga a las negras a defenderse pasivamente.

a5 1 8.'119xb7 '119xb7 1 9.�xb7

ih5 era una

alternativa razonable.

18J�fel

mucho espacio para la táctica. Por consiguien­ te, el defensor debe mantenerse continuamen­ te alerta ante

Mientras que el flanco de dama negro duer­

me plácidamente, las blancas activan todos

sus efectivos. La relación de fuerzas se ha in­

clinado a favor de las blancas, y no hay me­

didas defensivas satisfactorias.

18.•. a5

Parece que

18...

h6 frena las amenazas in­

minentes y restablecerá el equilibrio, una vez

que el caballo blanco se retire. Sin embargo,

Morphy tenía in mente una idea diabólica.

Proyectaba continuar con 19.�e7 id7 (no

19

...�d7,

debido

a 20.�e8+)

2l .lt:\xh6+ gxh6 (si 2 l

...'i!>h8,

20.lt:\xf7

lt:ld5

entonces sigue

22.'119b3 lt:lxe7 23 .'119g8+ tt:lxg8 24.lt:\f7++)

22.ih7+ 'i!>f8 23 .i'�e8+, y ahora, si 23

...'i!>g7

,

24.'1&f8+, etc., o bien 23

...'i!>xe8

24.ig6++.

Con la textual, Anderssen elude la trampa,

pero las activas piezas blancas permiten igual­

mente soluciones prosaicas.

19.'119e7 �xe7 20Jhe7 ltld5

Las negras están perdidas de todos modos,

pero esta jugada facilita la tarea blanca.

2t..ixh7+

�b8 22.gxf7 tt:lc3 23.gel ltlxa2

24.gf4 !!a6 25.i.d3

Las negras se rindieron.

mucho espacio para la táctica. Por consiguien­ te, el defensor debe mantenerse continuamen­ te alerta ante

Rosan es - Anderssen

Breslau 1 861

Gambito de Rey

l.e4 eS 2.f4 d5 3.exd5 e4 4

.

.ib5+? !

Hoy conocemos mejores continuaciones,

pero entonces había poca teoría. Era la época

de la exploración, en la que los jugadores se

olvidaban de que las ventajas materiales no

eran necesariamente importantes.

4

5.dxc6 tt:lxc6

Retomar de peón gana un tiempo y es más

enérgico.

6.ltlc3?!

La continuación más natural es 6.d4.

6

f6 7.�e2 .ic5!

mucho espacio para la táctica. Por consiguien­ te, el defensor debe mantenerse continuamen­ te alerta ante

Fuerte jugada. Con evidentes amenazas pla­

neando sobre la columna "e", las negras no

deben preocuparse por el peón de "e4". La

idea clave es desarrollarse, comprometer las

propias fuerzas en la lucha lo antes posible.

8.lt:Jxe4 0-0 9

bxc6 10.d3

De nuevo

vemos una partida típica de la

época: una ventaja en desarrollo se enfrenta a

una ventaja material, en una posición con cen­

tro abierto. El escenario está cargado de ame­

nazas tácticas.

10 .:1!e8 l l ltJxe4 12.dxe4 .ifS 13.e5 �b6 14.0-0-0 ¡ Saliendo de Guatemala para entrar
10
.:1!e8
l l
ltJxe4
12.dxe4 .ifS
13.e5
�b6 14.0-0-0
¡ Saliendo de Guatemala para entrar en Gua­
tepeor!
.id4 15.c3
O bien l 5.b3 �c5 .
15
J3ab8 16.b3 :Bed8

El rey se mantiene en la red de mate (ahora,

1 7.cxd4? se replicaría con

�xd4 y mate

en "al"). Un pequeño toque, que prepara el

golpe final. Las negras, sin embargo, dispo­

nían de un remate clínico:

\Wa5 ! 1 7.�e l

(después de 1 7.'i!?b2 �c5, 1 8.b4 pierde, por

iniciativa y ser el primero en atacar. Para con­

seguirlo, ningún sacrificio se consideraba ex­

cesivo. El ajedrez se jugaba con deleite y ale­

gría. Con una actitud así, la partida de ajedrez

era una lucha abierta, el centro estaba subor­

dinado al principio del desarrollo, y la estruc­

tura a menudo se rompía en la primera fase

del juego. Los peones centrales se cambiaban

o sacrificaban, a fin de hacerse con la inicia­

tiva. El centro quedaba abierto, invitando a los

jugadores a entrar en un intenso intercambio

táctico. Era la época en que cada tiempo era

importante, o, mejor dicho, en que tenía un

valor incalculable.

época: una ventaja en desarrollo se enfrenta a una ventaja material, en una posición con cen­

Los jugadores del período romántico explo­

raban las posiciones abiertas, entendían los

métodos adecuados y los empleaban, plena­

l:hb4+ 1 9.cxb4 �d4+, mientras

que

mente conscientes de lo que estaban haciendo,

l8.i.c l también pierde

debido a

�a3 +

aunque a menudo su empresa dejaba la sensa­

l 9.'i!?al !l:xb3), y ahora

!l:xb3 o también

ción de ser improvisada. Mijail Botvinnik te­

i.xc3 .

nía toda la razón al afirmar que "en el trata­

17.ltJf3?

miento de las posiciones abiertas no se ha des­

Ver el diagrama siguiente

Un grave error, pero tras la forzada 17.g4,

cubierto nada nuevo desde Morphy". Natural­

mente, los tiempos han cambiado. Las posi­

ciones con un centro abierto son más raras,

puesto que los gambitos son hoy menos habi­

 

�e6 crearía nuevas amenazas.

tuales, mientras que las posiciones modernas

17

�xb3 ! 18.axb3 :Bxb3 19-.iel .ie3+

en que se plantean, están desprovistas de la

Las blancas se rindieron.

La lección a extraer de estas emocionantes

partidas cortas es clara. En las posiciones agu­

das que se derivan de las aperturas de peón de

rey, el objetivo de cada bando era desarro­

llarse rápidamente, a fin de apoderarse de la

simplicidad de aquellos días. A veces, se re­

quieren procedimientos más sofisticados, pero

el método esencial de juego permanece inva­

riable. Cuando lleguemos al tema del centro

abierto, recordaremos cuánto le debemos al

gran Paul Morphy y a su inolvidable genera­

ción.

Sin embargo, a fines del siglo XIX, algunos pensadores introdujeron nuevas ideas. Por una parte, las

Sin embargo, a fines del siglo XIX, algunos pensadores introdujeron nuevas ideas. Por una parte,

las décadas de la segunda mitad del siglo XIX habían sido investigaciones tardías relacionadas

con el juego abierto, y algunos jugadores comenzaron a cansarse de ello. Por otra parte, los

maestros de ajedrez se iban haciendo cada vez más conscientes de otras opciones. Los ataques no

abundaban como antes, porque el nivel defensivo había mejorado con los muchos años del

ajedrez de torneo. Un rápido desarrollo y la búsqueda de una temprana iniciativa ya no era

suficiente. Fue surgiendo así una conciencia de que para atacar era preciso crear las condiciones

oportunas. Había que percibir debilidades en la posición enemiga y ejercer presión sobre ellas.

Los jugadores fueron tomando conciencia de los matices posicionales y aprendieron a explotar

los errores posicionales. Al percibir la importancia de casillas débiles, los maestros de ajedrez

apreciaron la importancia de los peones, en especial los situados en las columnas centrales.

Las casillas y peones centrales adquirieron una nueva significación. El centro de peones,

después de todo, era importante. Valía la pena invertir algunos tiempos en la construcción del

centro. Por consiguiente, los peones centrales se situaban firmemente en casillas centrales,

exigiendo una cuota de la fuerza de aquel sector del tablero. Por otro lado, así emplazados,

propiciaban y permitían el desarrollo de las piezas en armonía con un centro fijo y armónico. A

l .e4 se respondía con l

. .

.e5,

y

a

l .d4 con

l ..

.d5. Wilhelm Steinitz explicó la base teórica del

equilibrio posicional, y el nuevo credo estimuló el interés por las aperturas de peón dama, a las

que se les abrieron las puertas de par en par, en particular al Gambito de Dama en sus numerosas

ramificaciones. Steinitz enfatizó en la importancia de mantener un fuerte punto central, y estaba

dispuesto a apuntalarlo y aferrarse a él con todos los recursos posibles. En sus matches con

Chigorin, llegó tan lejos que algunas de sus tentativas nos parecen hoy excéntricas (apoyar el

peón de "e5", por ejemplo, con un temprano

...Wf

6). Sin embargo, su opinión acerca del centro

era un tanto estática, y podríamos decir que también lo era toda su concepción ajedrecística. Si la

posición no contenía debilidades, entonces, según Steinitz, valía la pena de jugarse. Subestimaba

las posibilidades dinámicas que lentamente modifican las relaciones en el tablero y causan grietas

en las líneas defensivas, sobre todo en el momento en que el bando pasivo se ve obligado a abrir

la posición.

Sólo en las primeras décadas del siglo XX comprendieron los maestros posicionales más

destacados (como Akiba Rubinstein y José Raúl Capablanca) el valor de un centro estable desde

una perspectiva más amplia, formulando planes estratégicos de largo alcance en torno al mismo.

El centro adquirió así un nuevo valor.

Algunas partidas del período nos ayudarán a iluminar el debate.

N-

Chigorin - Steinitz

Campeonato Mundial (13 partida)

La Habana 1 892

Gambito Evans

I.e4 eS 2.l2:H3 ltlc6 3

..ic4

.ics 4.b4

Este gambito constituye una tentativa legí­

tima por acelerar el desarrollo blanco, a costa

de un sacrificio relativamente pequeño.

podría darse a las negras es que no se vuelvan

codiciosas, y piensen, antes que nada, en su

desarrollo. Así, 7

...ltlg

e7 8.cxd4 d5 9.exd5

lt:lxd5 conduce a una posición equilibrada. La

textual es menos agresiva, pero Chigorin tenía

una buena razón para plantearla. En su primer

match de 1 889, Steinitz había respondido re­

gularmente 6

...Wf

6,

¡ una variante que

a

las

blancas les habría encantado repetir!

4.ixb4 5.c3 .iaS

..

6

d6

Normalmente, Steinitz elegía esta línea.

Esto sin duda es más natural. El centro se

6.0-0

refuerza y, al mismo tiempo, se abre la puerta

Tras 6.d4 exd4 7.0-0, el mejor consejo que

al alfil de casillas blancas.

7.d4 .ig4?!

 
 

Optando por un método radical para des­

baratar las ideas atacantes de las blancas. En

este punto, Lasker descubrió una respuesta

sencilla: 7

proponiendo la continuación

8.dxe5 dxe5, y después de 9.\Wxd8+ tt:lxd8

I

O.tt:lxe5,

i.e6 iguala. Obviamente, tomó

en consideración también 9."1Wb3 \Wf6 1 O

.ig5

\Wg6 I I .i.b5 tt:le7 1 2.i.xe7 Wxe7.

La textual es una reacción consistente en la

lucha por el centro. Al clavar el caballo, las

negras ejercen presión sobre las importantes

casillas centrales "d4" y "eS". Por otro lado,

deben haber tomado en consideración la posi­

ble respuesta 8."1Wb3, y entonces la línea

8

...ixf3

9.gxf3 ib6 I O.ixf7+ <;t>[8 convenía

perfectamente a sus intereses. Lamentable­

mente, las negras exigen de la posición más de

lo que ésta puede ofrecerles.

8 ..

ib

5

Más lógica tiene esta clavada, porque in­

crementa la influencia de las blancas sobre el

centro, obligando a las negras a ceder terreno.

Chigorin jugó también 8.\Wa4 en este match,

recomendándose para las negras 8 ...exd4

9.cxd4 a6 l O.id5 ib6, que devuelve material

para completar el desarrollo.

8

9.cxd4 .id7

.ib2 llJce7? !

Más tarde, en el mismo match, Steinitz eli­

gió la más sólida 10

tt:lf6. Con la textual, las

negras buscan simplificación, mediante el

cambio de un par de alfiles, pero no resuelven

su problema crucial: el subdesarrollo.

ll

.

.ixd7+ \Wxd7 12.llJa3!

7.d4 .ig4?! Optando por un método radical para des­ baratar las ideas atacantes de las blancas.

Una fuerte jugada, del tipo que Steinitz so­

lía subestimar en su evaluación de las posi­

ciones. Es cierto que su posición parece de­

fendible y que, por tiempo indefinido, no con­

tendrá debilidades evidentes, pero deberá efec­

tuar concesiones ante la superioridad de las

activas fuerzas blancas.

12

llJh6 13.llJc4 .ib6 14.a4 c6

Al provocar este avance, las blancas han

forzado el debilitamiento de la casilla "d6".

 

15.e5

Las blancas debían elegir entre recuperar el

material, haciendo 1 5 .d5 0-0 1 6.tt:lxb6 axb6

1 7.\Wd4, e impedir que las negras emocasen

en su jugada siguiente. No debe haber sido

una dificil decisión.

 

15

d5 16.llJd6+ @es

17.ia3 Wg8

tt:lhf 5 falla por

18.e6 fxe6 1 9.tt:le5 "1Wd8

20.tt:lxf5 exf5 2 1 .\WhS . El rey, por tanto, es­

capa de la clavada.

 

18J�bl

La penetración en séptima no es el único

fin de esta jugada. Antes o después, la torre

puede ser incorporada, a través de la abierta

tercera fila, al ataque en el flanco de rey.

18...

llJhf5

7.d4 .ig4?! Optando por un método radical para des­ baratar las ideas atacantes de las blancas.

Difícilmente merece consideración por par­

te de las negras. 18

...

tt:lc8 1 9.a5 tt:lxd6 20.exd6

ixa5 2 1 .tt:le5. La jugada textual permite a este

caballo salir de la banda, pero prepara el

escenario para un bonito golpe táctico.

19.llJxf7! Wxf7 20.e6+ <;t>xe6 21.llJe5!

¡La clave oculta! Al atacar la dama, las

blancas mantienen al rey negro en el centro, el

tiempo necesario para incorporar la torre al

  • 10 JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

ataque sobre la columna "e". Muchos analistas

trataron de refutar este sacrificio. El propio

Lasker propuso 2 l

...'ªe8

(privando a la dama

blanca de "h5 ") 22.!!e l l!?f6. Pasó mucho

tiempo hasta que un oscuro jugador soviético

descubrió la línea ganadora: 23.!xe7+ liJxe7

24.Wf3+ l!?e6 25 .liJf7+ l!?d7 26.Wg4+ l!?c7

27.Wf4+ l!?d7 28 .'ªd6+ l!?c8 29.!!xe7, etc.

21

...

'ªc8

22J3et l!?f6 23.'tYh5 g6

23

para el mate,

pero entonces de­

cide 24.g4.

24.!xe7+ l!?xe7

No es mejor 24

debido a 25.'ªh4+

g5 26.liJg4+, etc.

25.liJxg6+ �f6 26.tLlxh8 .ixd4

Para prevenir 27.!!e5, que sería la respuesta

a 26

8. 26

pierde, por 27.!!b3

!!xh8 28.!!f3 !!g8 29.!!e5 .

27.l3b3

21 ... 'ªc8 22J3et l!?f6 23.'tYh5 g6 23 para el mate, pero entonces de­ cide 24.g4.

La paciente torre ha vivido para ver que sus

sueños se realizaban.

27

28J!f3 l3xh8 29.g4 l3g8 30.Wfh6+

l3g6 31J!xf5+

Las negras se rindieron.

El maduro Steinitz dejó atrás las posiciones

abiertas de su juventud, y en la última fase de

su vida planteaba sus batallas en un nuevo

territorio. No era ya la iniciativa lo que le

importaba, sino la fuerza de la posición. Esa

fuerza se construía desde la primera jugada,

estableciendo un punto fuerte en el centro y

defendiéndolo. Sin embargo, al estudiar sus

matches contra Chigorin, fue creciendo la

conciencia de que mantener una firmeza pasi­

va en el centro no era suficiente y que, antes o

después, las activas fuerzas contrarias pueden

provocar grietas en el muro defensivo. Valía

la pena compartir el centro o dominarlo sólo si

planes activos podían realizarse gracias a su

estabilidad. Lograr el equilibrio correcto era

una tarea temible, que sólo conseguirían llevar

a cabo los gigantes ajedrecísticos de comien­

zos del siglo XX.

'i

Rubinstein - Takács

Budapest 1 926

Gambito de Dama

l.c4 tLlf6 2.d4 e6 3.tLlc3 d5 4

.ig5 tLlbd7 5.e3

. iJ.e7 6.tLlf3 0-0 7.l3cl c6 8.'tYc2 a6 9.cxd5

exd5

Hemos llegado a una estructura caracterís­

tica de la Variante del Cambio en el Gambito

de Dama. Las negras respondieron a l .d4 con

la simétrica l

...d5

, las columnas centrales es­

tán cerradas y la influencia sobre las casillas

del centro está compartida.

lO.iJ.d3 l3e8 1 1 .0-0 tLlf8

ataque sobre la columna "e". Muchos analistas trataron de refutar este sacrificio. El propio Lasker propuso

En este tipo de posición, las negras esperan

jugar la simplificadora

liJe4 , y a fin de po­

der efectuarla, deben ocuparse antes del peón

de "h7". Si jugasen l l

.g6 con igual inten­

ción, entonces

.if4 evitaría dicha maniobra.

12.l3fel

Tras esto, 12

puede contestarse con

1 3 .!xe7 'ªxe7 1 4.!xe4 dxe4 1 5 .liJd2 f5

l 6.f3, que es favorable a las blancas.

12...

iJ.g 4?!

Si examinamos la posición atentamente,

acabaremos prefiriendo la jugada de Capablan-

BREVE INFORME HISTÓRICO

11

ca,

12...

i.e6. La

continuación 13.lt:la4 lt:J 6d7,

como se jugó en el match por el Campeonato

Mundial entre Alekhine y Capab1anca, en

Buenos Aires 1 927, conserva la armonía de la

posición negra y alivia sus problemas. Tam­

bién es de considerar 12

...lt:Jh5

.

13.c!t:Jd2

Las blancas podrían continuar también con

  • 1 3 .lt:Je5 i.h5 1 4.\Wb3 E!:b8 15.h3 , disponién­

dose a contestar a 15

...

lt:J6 d7 con la activa

  • 1 6.i.xe7 \Wxe7 17.f 4.

c!t:J6d7

Buscar simplificaciones, con 13

lt:Jh5, tam­

bién entraba en consideración, como 13

i.h 5,

con idea de

i.g6 . Esta vez la rutinaria

jugada liberadora de caballo no da resultado ...

14.�f4 �g5 15.h3!

El pequeño detalle omitido en los planes de

las negras. El esperado cambio de alfiles de

casillas negras no es posible, porque después

de

i.xf 4 1 6.exf4, el otro alfil queda atra­

pado. Por consiguiente, las negras han perdido

el tiempo.

15.•. i.h5 16.�h2 i.g6 17.i.xg6 hxg6 18.iWb3

Wfb6 19.lLia4

Por el curso ulterior de la lucha compren­

deremos que era importante controlar la casi­

lla "a5", y en ese sentido se requería 20 ...i.d8,

dándole al ocioso alfil un papel significativo

en la batalla.

21.lLia5 �a7 22.�fl

Necesario, para poder jugar 23 .E!:c3 .

22

....id8 23.b4!
....id8
23.b4!

La jugada de alfil fue tardía, y ahora las

blancas han logrado un fuerte control sobre el

flanco de dama. Sus acciones de ala llegaron

un poco más tarde de lo normal en este tipo de

posición, pero plenamente en armonía con su estructura de peones. 23 ...f5 Puede que nos tiente
posición, pero plenamente en armonía con su
estructura de peones.
23
...f5
Puede que nos tiente desembarazamos del
alfil blanco de largo alcance, pero después de
23
24.i.xc7 lt:lxc7 25.tLlc5 se provoca el
desagradable cambio en "c5 ".
24.lLib2
El caballo se dirige a un puesto natural en
"d3".
g5 25.lLid3 <j;lf7 26.E!:c2 .ib6 27.i.d6
Las blancas se aseguran de que pueden

Tras haber evitado simplificaciones centra­

les, las blancas se vuelven gradualmente hacia

el flanco de dama. Su seguro flanco de rey y

un centro estable son buenos augurios para el

juego en el flanco 4: dama. El cambio de da­

mas también conviene a las blancas, que cuen­

tan con el alfil superior y con unos caballos

listos para utilizar las debilitadas casillas ne­

gras del sector.

19 ...

'ª'xb3

20.c!t:Jxb3 c!t:Je6?!

retomar en "c5 " con el peón "b".

27...

lLid8 28.lLic5

El plan es de una impresionante sencillez.

Su objetivo final es, como es obvio, la debili­

dad permanente de "b7".

28...

lLi xc5

31 .�b2

29.

.ixc5

�xc5

30.bxc5

<j;Je7

El primer paso: atar las fuerzas enemigas a

la defensa.

3l

...'�d7

32.:gebl �c8 33.�e2

El segundo paso: activar el rey.

  • 12 JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

33 .. J3e7 34. �f3 ge4
33
..
J3e7 34. �f3 ge4

35.g4!

El tercer paso: una vez que el rival tiene las

manos atadas en el flanco de dama, es hora de

trasladar las operaciones a otro frente.

35

g6 36J3gl

.!Dt7 37.h4!

Penetrar en séptima justifica un sacrificio

momentáneo de peón.

 

gxh4 38.gxf5 gxf5 39.gg7 .!Dd8 40.gg8

f4 4

1..�h8

fxe3 42.fxe3 �d7 43J�g2 ges

44.gxh4 ge7 45.gh8 �c7 46.ggg8 gd7

47

.!Db3

El caballo ha cumplido su obligación en

"a5 ". Ahora se dispone a asestar el golpe de­

finitivo, a través de la ruta "b3-c l-d3".

47

a5 48

.!Dcl S:a8 49

.!Dd3 b5 50.cxb6+

�xb6

gd6 52.a4 S:c8 53.�g4

Conscientes de un inevitable zugzwang, las

negras se rindieron. Confiando en su firme

centro, Rubinstein pudo emprender acciones

en un flanco, volver pasivas a las piezas con­

trarias y sólo entonces pasar a la acción, vic­

toriosamente, en el otro flanco.

N·s

Bogoljubov - Capablanca

Nueva York 1 924

Apertura de Peón Dama

l.d4 .!Df6 2

.!Df3 d5 3.e3 e6 4

.id3 c5 5.b3

�c6 6.0-0 .id6 7

.ib2 0-0

Las blancas no se proponen incrementar la

presión sobre "d5". En lugar de ello, su tem­

prano fianchetto les garantiza el dominio de

-e5". Las negras contrarrestan colocando sus

piezas en las mejores casillas disponibles. El

alfil de casillas negras está especialmente bien

situado para ulteriores acontecimientos.

8.!Dbd2 Vf!e7

Amenazando con 9

...

e5 y provocando la si­

guiente jugada blanca.

9

.

.!De5 cxd4 10.exd4 .ia3

El cambio de alfiles de casillas negras

constituye una pequeña victoria en sí. Las ne­

gras lo prepararon con la inteligente 6

...

.id6, y

sólo hubiera podido impedirse con 8.a3, como

recomendaba Panov.

  • l l .ixa3 V!!xa3 12 .!Ddf3

.

Desde ahora,

12..

.lL:l b4 podría responderse

con 13.Wfcl. La textual es razonable, pero pa­

rece más sencillo 1 2.tt:lxc6.

12i.d7 13.•lihc6

..

En caso de 1 3 .tt:lxd7 tt:lxd7 1 4.c4, las ne­

gras responden 14

4.

ixc6 14.WI'd2

En este punto, 14.Wfc l habría simplificado

aún más la posición, eliminando la molesta

presencia de la dama negra en "a3 ".

14..

J!a c8 15.c3?!

Este avance es una pérdida de tiempo y un

debilitamiento innecesario, seguramente im­

pulsado por un falso sentido de seguridad que

en este tipo de posiciones sencillas no es raro.

Las negras, sin embargo, examinan la posi­

ción en profundidad ...

15...

a6! 16. .!De5 .ib5
a6!
16.
.!De5 .ib5

Con el centro de peones fijo, las negras se

concentran en el ala de dama, donde el peón

retrasado de "c3 " se convertirá en el objetivo

de una duradera presión. Nótese que 1 6.Wfe2

no refutaría la idea negra, a causa de

16...

Wfa5 .

BREVE INFORME HISTÓRJCO

13

17.f3

producirán pérdidas materiales. La rendición

17.ixb5 axb5 empeoraría sencillamente la

posición blanca, permitiendo a las negras pre­

sionar sobre dos columnas semiabiertas en el

flanco de dama. Entonces, las blancas tendrían

que soportar un largo asedio al peón de "c3".

Por otra parte, al considerar 1 7.ixb5, Bogol­

jubov debe haber recordado lo que le sucedió

a Janowski en su partida con Capablanca (de

ocho años atrás, también en Nueva York),

cuando los peones doblados del maestro cuba­

no jugaron un papel importante en el desmo­

ronamiento de Janowski.

17...

ixd3 18.lthd3 �c7

La primera tarea es inmovilizar el peón de

"c3 ". Las siguientes jugadas están

cionadas con esta misión.

todas rela­

19.�acl E:fc8 20.�c2 lLle8

En numerosas posiciones de las aperturas

de peón dama, la casilla "d6" queda reservada

a un caballo, pues desde ella controlará "c4",

dificultando las ideas de las blancas de avan­

zar su peón retrasado y, en un momento dado,

puede jugar tanto

...

lLlb5 como

...lLlf5,

con se­

rias consecuencias para las blancas.

21.�fcl lLJd6 22.lLle5?!

Alekhine criticó duramente esta jugada,

proponiendo en su lugar 22.lLlc5 b6 23 .lLla4.

De esta crítica se hicieron eco Panov y otros

comentaristas. En realidad, tras 23

E:c6, con

idea de 24

7, las negras mantienen su

ventaja, pero debemos estar de acuerdo en que

las blancas no pueden mejorar sus posibilida­

des sin hacer nada.

 

22

!

Al amenazar 23

las

negras provocan

la reacción errónea que sigue.

 

23.a4?

Siempre que se mueve un peón, surgen al­

gunas casillas débiles en su entorno. Hay mo­

mentos en que tales debilidades resultan de­

cisivas, de modo que un peón sólo debe avan­

zarse con suma precaución. 23.éLld3 b6 (o bien

23

...lLlb5

24.lLlc5) 24.a4 mantiene vivas las

posibilidades de las blancas.

23

...�b

6!

La culminación de una brillante estrategia

posicional. La formación de peones blancos

ha sido tan debilitada que inevitablemente se

que sigue es comprensible.

17.f3 producirán pérdidas materiales. La rendición 17.ixb5 axb5 empeoraría sencillamente la posición blanca, permitiendo a las

24.lLJd3

Ni 24.b4 a5 25.b5 éLlc4 26.éLlxc4 (o bien

26.�e2 \Wd6) 26

...E:xc4

27.E:a l e5, ni 24.E:b2

lLlf5! 25 .E:bb l f6 26.lLlg4 e5 conceden espe­

ranzas a las blancas.

24 .•.�xb3 25.lL!c5 �b6 26.�b2 �a7 27.\Wet

b6 28.lLld3 �c4 29.a5

O bien 29.E:a2 \Wc7 30.E:a3 lLlf5, etc.

29...

bxa5 30.lL'lc5 lLlb5 31 .E:e2

Malo, pero en una posición perdida, no tie­

ne mayor importancia, salvo que le permite a

Capablanca rematar brillantemente la lucha.

3t...lL!xd4!

32.cxd4 E:8xc5

Las blancas se rindieron.

Estas dos partidas, jugadas con una impre­

sionante claridad de pensamiento, representan

una lectura sobresaliente de las ventajas de

mantener cerrado el centro, ya que aporta la

seguridad suficiente para emprender acciones

de flanco, factibles y prometedoras. Docenas

de partidas de alto nivel, en las primeras déca­

das del siglo XX, no dejan duda alguna de que

el profundo significado del centro cerrado ha­

bía sido absorbido y este conocimiento incor­

porado a la práctica. Rubinstein y Capablanca

superaron las tendencias dogmáticas del pasa­

do. Ambos basaban sus planes en relaciOnes

posicionales de largo alcance de la estructura

central, que consideraban el germen del medio

juego.

La escuela posicional

alcanzó así su

máximo esplendor. Steinitz pertenecía ya al

pasado, cuando atravesamos la era moderna.

( . .
(
.
.

Los hipermodernos

En paralelo con la madurez de la escuela posicional, en las décadas de los años veinte y treinta,

se estaba desarrollando una nueva escuela. Sus integrantes se llamaban a sí mismos "hi­

permodemos", y sus ideas ejercerían un dramático impacto sobre el problema del centro de peo­

nes. Sus líderes espirituales, Aaron Nimzovich y Richard Réti, publicaron sus obras revolu­

cionarias en los años veinte. Nuevas ideas en ajedrez, de Réti, vio la luz en 1 922, mientras que la

primera edición de Mi sistema, de Nimzovich, apareció en Berlín en 1 925. Estos dos libros

dejarían una huella indeleble en las décadas futuras. Los dos maestros manifestaban que el centro

ftio limitaba el campo del juego imaginativo, encaminando los planes por senderos trillados.

También rechazaban el énfasis en las "reglas" de las enseñanzas clásicas. Por el contrario, se

mostraban ansiosos por explorar las excepciones a tales "reglas". Mientras lo hacían, introdujeron

algunos conceptos radicalmente nuevos. De especial significación fue su concepción del centro.

Considerándolo un principio de la estrategia de apertura, defendían la opinión de que el centro no

debía ser ocupado con peones, ni tampoco permitir su desintegración. El centro, proclamaban,

debería ser controlado por piezas. Eso significaba estructuras centrales de peones completamente

nuevas, la utilización flexible de los peones en la primera fase de la partida, y la máxima coo­

peración entre peones y piezas. Aperturas totalmente nuevas surgieron de esa base. En primer

lugar, las defensas Nimzoindia e India de Dama, pero también la Apertura Réti, la Defensa

Alekhine y algunas otras menores.

Investigaremos la esencia de las opiniones teóricas de la época y su traducción a la práctica

magistral con ayuda de algunas relevantes partidas.

t-h;

Réti - Pokorny

Mahrisch Ostrau 1 923

Apertura Réti

l.tt:lf3 tt:lf6 2.c4 g6 3.b4

Esta jugada fue la consecuencia de un tem­

prano fianchetto, con 3 .b3 . Las blancas con­

cluyeron que, de paso que preparaban el fian­

chetto, también podían ganar espacio en el

flanco de dama. En la primera fase de la par­

tida no ocupan las casillas centrales con peo­

nes. En lugar de ello, utilizan sus piezas me­

nores para controlar las casillas centrales im­

portantes.

 

3

4

.ib2 0-0 5.g3 d5?!

A las negras no les interesa proponer el

cambio de alfiles de casillas oscuras. En la

partida Réti - Capablanca, Nueva York 1 924,

las negras eligieron la más lógica

5

...b6,

opo­

niendo alfiles de casillas blancas, también con

un doble fianchetto.

6.cxd5 tt:lxd5 7.i.xg7 mxg7 8.Wlb3 tt:lf6

Se ha propuesto 8

...a5

ternativa.

9

..ig2

tt:lc6 10.0-0 eS

9.b5 Wd6 como al­

Otra decisión cuestionable. En "c6", el ca­

ballo quedará expuesto al avance del peón "b",

así como sobre la diagonal "hl-a8". Por otro

lado, el peón de "e5 " quedará sometido a pre- sión. ll.d3
lado, el peón de "e5 " quedará sometido a pre-
sión.
ll.d3

Contra la parcial ocupación negra del cen­

tro, las blancas oponen una modesta, pero co­

rrecta estructura de peones centrales, que de­

terminará sus siguientes pasos. El caballo da­

ma saldrá por "d2", reforzando la casilla "e4"

y evacuando la primera fila para jugar �ac l.

BREVE INFORME HISTÓRICO

15

La presión sobre la semiabierta columna " e " y

23.a4 f5

la gran diagonal "hl-a8" podrá ser incremen­

23

conservaría el

equilibrio mate­

tada más tarde con b5, mientras que 1Wb2 cau­

sará dificultades al peón de "e5 ", y el caballo

se incorporará a la lucha en el flanco de dama

por "b3 ". La lógica de este plan estratégico

guarda una profunda armonía con la estructura

de peones, tanta que diríamos que resulta de

ella.

ll

.ig4

A l l

las blancas responderían tran­

quilamente con 1 2.'1Wb2, situando la dama en

una casilla a la que de todos modos quiere ir.

12.ltJbd2 Y!fe7 13.b5!

El momento oportuno para empujar a las

negras a la pasividad.

 

ltJd8

Las negras probablemente contaban con

13

ltJd 4, pero entonces entendieron que tras

14.ltJxd4 exd4 1 5 .13fe1, su formación de peo­

nes debería soportar una fuerte presión.

14.1Wb2 ltJd7 15.l:'!:acl E:c8

15 ... c6 16.h3 no alivia a las negras. 16.h3 .ixf3 17 . .ixf3 f6 18.:Sc3
15
...
c6 16.h3 no alivia a las negras.
16.h3 .ixf3 17
.
.ixf3 f6 18.:Sc3

Las negras han conseguido proteger el peón

de "e5 " y sus peones retrasados del flanco de

dama ("b7" y "c7"), retirándose a sus últimas

rial, pero 24.a5 sería una fuerte respuesta.

24.ic6 Y!fd4 25.13c4 Yffd8 26.a5 :Sf7 27.:Sxc5!

El peón "a" pasado corona la estrategia su­

perior de Réti.

27...

bxc5 28.tYxc5 Yfff6 29.a6 :Sff8 30.a7

Las negras se rindieron.

La presión sobre la semiabierta columna " e " y 23.a4 f5 la gran diagonal "hl-a8"

Nimzovich - Spielmann

Nueva York 1 927

Apertura Réti

I.ltJf3 d5 2.b3 c5 3.ib2 ltJc6?!

La presión sobre la semiabierta columna " e " y 23.a4 f5 la gran diagonal "hl-a8"

Las jugadas iniciales de las blancas deter­

minan su estrategia de apertura. En lugar de

ocupar el centro con peones, pretenden con­

trolarlo con sus piezas. La casilla "e5 " tiene

un especial interés para el primer jugador. Só­

lo por esta razón, detectamos una imprecisión

en el orden de jugadas elegido, que la aguda

mente analítica de Robert Fischer percibió en

su match de Candidatos de 1 971 con Tigran

Petrosian. Así, respondió a 3 .ib2 con 3

.

...f6

,

construyendo un fuerte centro de peones y

bloqueando la gran diagonal del alfil enemigo.

Se requería, por tanto, 3.e3, pues en tal caso es

filas. Sin embargo, después de la textual surge

inocuo 3

, por 4.d4, aunque sería correcto

una nueva debilidad: el peón de "a7".

3

6. Las negras desarrollan su caballo

b6 19.Y!fa3! ltJc5

dama, lo que considero un error más serio.

La transición a un final allanaría el camino

Pronto veremos por qué.

de las blancas hacia la victoria.

4.e3 ltJf6 5.ib5

20.ltJb3 ltJde6 2t.ltJxc5 ltJxc5 22.Y!fxa7 '1Wd7

Puesto que el ataque doble falla, era algo

mejor 22

...f5

.

Esta clavada refuerza el control de las blan­

cas sobre el centro. Gracias a la simple posibi­

lidad de eliminar el caballo de "c6", consiguen

  • 16 JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

un duradero control de la importante casilla

12

eS 13.fxeS hubiera sido favorable a las

"eS". Si las negras desean adoptar este esque­

blancas. En caso de

tt:ld 7, las blancas, por

ma, deberían diferir el desarrollo de su caballo

supuesto, no están obligadas a tomar en "c6",

dama.

sino que prosiguen lógicamente con l l .tt:ldf3,

5 ...�d7

dispuestas a reemplazar un caballo por el otro.

Aún sería peor S

6.tt:leS Wfc7 7.0-0

ll.f4 lüd7 12.Wig4 lüxe5

id6. Hasta hoy recuerdo una partida entre dos

 

fS ? no da resultado,

por 1 3 .Wixg7+.

jugadores que por entonces eran fuertes maes­

13.fi..xe5

 

tros internacionales: 8.ixc6+ bxc6 9.f4 0-0

 

Más natural que cerrar la diagonal, con

1 0.l:!t3 tt:ld7 1 l .�h3 g6?? 1 2.WihS!, y el funda­

mento del fianchetto blanco quedó plenamente

1

3 .fxeS .

 

.fi.f6 14JU3

confirmado en la partida Plachetka - Zinn,

 

Las blancas trasladan sus fuerzas a posi­

Decin 1 974.

ciones activas del flanco de rey, a la par que

6.0-0 e6 7 .d3

mantienen la perfecta armonía de sus peones y

Nótese el uso flexible y modesto de los peo­

piezas.

 

nes, en armonía con sus objetivos estratégicos:

 

fi..xe5

el caballo rey saltará a "e5", mientras que el

 

caballo dama seguirá sus pasos, por "d2", para

 
La situación se vuelve crítica y cada pérdi­

La situación se vuelve crítica y cada pérdi­

cimentar la duradera influencia de las blancas

sobre la gran diagonal de casillas negras "al ­

h8".

e7 8.lübd2 0-0 9.ixc6

10.lüe5

 
Aún sería peor S 6.tt:leS Wfc7 7.0-0 ll.f4 lüd7 12.Wig4 lüxe5 id6. Hasta hoy recuerdo una
 

da de tiempo constituye un factor importante.

La partida Fischer - Mecking, Interzonal de

Palma de Mallorca 1 970, es una ejemplar ad­

vertencia:

Wie7 l S .�afl aS 1 6.�g3 ixe5

 

1

7.fxeS fS 1 8.exf6

�xf6 1 9.Wixg7+! Wlxg7

La primera parte del plan se ha cumplido.

20.�xf6, con amplia ventaja de las blancas.

El caballo centralizado, apoyado por el alfil de

15.fxe5 Wfc7

 

"b2", ocupa una excelente posición. Una vez

 

Después de lS

fS , 16.exf6

�xf6 1 7.�afl

logrado este objetivo, las blancas pueden pro­

mantiene la presión.

ceder a una ofensiva en el flanco de rey, hacia

16.Wih5 h6?

 

el que están orientadas sus piezas. La jugada

l l .f4 será el primer paso en ese sentido.

16

fallaría, por 1 7.exf6

�xf6 1 8.�xf6

gxf6 1 9.Wig4+ <Jif7 20.�fl , pero la oculta po­

J�c8

sibilidad defensiva,

ie8!?, propuesta

por

La cuestión es cómo luchar contra la in­

Nirnzovich, prepara

y era indispensable

minente presión en el flanco de rey. En la par­

para la defensa del flanco de rey negro.

tida Nirnzovich - Rubinstein, Semmering

17.gan g6

 

1 926, las negras se defendieron con 1 O

ie8

Es demasiado tarde para jugar

ie8 , a

l l .f4 tt:ld7, aunque en este momento 1 2.Wig4

lo que podría seguir 1 8.�g3 fS 1 9.Wfxh6 WfxeS

20.Wlf4 1Mfxf4 2l.exf4, con un final favorable a

las blancas, en el que su estructura de peones

es mejor y su caballo superior al alfil negro.

Lo es más, tras 1 8.�f6 Wla5 19.lt::lf3 1Mfc3, la

aguda

20.�xh6 gxh6 2 1 .1Mfxh6, sugerida por

Burgess, arriesga poco a cambio de un pro­

metedor ataque. Por ejemplo:

.f5 (2 l

.f6

falla, por 22.lt::lg5 �c7 23 .lt::lxe6 �cf7 24.exf6,

seguido de 25 .lt::lxf8) 22.lt::lg5 �c7 (si 22

�f7,

entonces las blancas prosiguen con 23 .1Mfxe6

�d8 24.lt::lxf7 ixf7 25.Wlxf5) 23 .1Mfxe6+ 'it>h8

(23

pierde, por 24.1Mfxf5, y 23

por

24.lt::lxf7, etc.) 24.h3 .

18.%Yxh6 %Yxe5 19.:9:f6

20.Wlf4 1Mfxf4 2l.exf4, con un final favorable a las blancas, en el que su estructura de

La amenaza es inminente: 20.g4, 2l.�lf3 y

22.�h3, que gana. Las negras tendrán que en­

tregar un peón para impedir lo peor.

19

20.%Yxh5 gxh5 21.lLif3 gc7

 

2 l

falla, por 22.lt::lg5 .

22.:9:h6 f6 23.lL!h4.ie8 24.:9:hxf6 :9:xf6 25Jhf6

:9:e7 26. 'it> f2 'it> g7 27.:9:f4 id7 28. 'it> e2?!

Pronto veremos que 28.\t>e l habría sido

más preciso. Esta imprecisión hará que el ca­

mino hacia la victoria sea mucho más largo.

28

...

e5 29.:9:f5 :9:c8 30.:af2

Si el rey estuviese en "e l ", las blancas po­

drían seguir con �xh5. Tal como son las co­

sas, en cambio, la partida se prolongará 20 ju­

gadas más ...

30...

e4 3I.:af4 :9:e5 32.Wd2 b5 33.g3 .ih3

34.d4 cxd4 35.exd4 :9:g5 36.c3 a5 37.:9:f2 a4

38.'it>e3 a3 39.:ac2 ifl 40.:aci .id3 41.lL!g2

lU5 42.lL!f4 'it> n 43.:adi 'it> e7 44.lL!xd3 exd3

45.b4 Wd6 46.Wxd3 :!af2

20.Wlf4 1Mfxf4 2l.exf4, con un final favorable a las blancas, en el que su estructura de

47.:ád2 :!3f3+ 48.Wc2 We6 49.:9:e2+ @d6

50.Wb3 :ad3 51 .:!3e5 h4 52.gxh4 :9:h3 53.l3h5

Wc6 54.:9:h6+ Wc7 55.h5

Las negras se rindieron.

Como lo describió Nimzovich, el centro

restringido de peones hizo posible maniobrar

incluso en la primera fase de la partida.

Estas partidas de Réti y Nirnzovich demues­

tran las ventajas de una nueva perspectiva teó­

rica acerca del centro de peones. En la primera

fase utilizan los peones con suma economía.

Esto ahorra tiempo para el desarrollo de pie­

zas, que ejercen su fuerza sobre algunas casi­

llas centrales. Por lo general, un alfil de fian­

chetto, cuya diagonal atraviesa el centro, y un

caballo concentran sus esfuerzos sobre una de

estas casillas. El control del centro a menudo

se acentúa con la clavada de una pieza rival

que, si no, podria ejercer influencia sobre una

importante casilla central. El juego de los hi­

permodemos se caracteriza por el inteligente

uso de los alfiles y la actividad coordinada de

los caballos. En la partida de Réti, su alfil de

casillas blancas, y en la de Nirnzovich el alfil

de casillas negras y el caballo rey fueron los

que concentraron su actividad sobre "e5 ". El

otro alfil clavó el caballo de "c6", consi­

guiendo así un dominio absoluto de la casilla

mencionada. Una vez dispuesto el escenario,

los peones pueden participar en la apertura de

la posición y apoderarse de la iniciativa. La

consecuencia de un razonamiento así es visible

en las formaciones de peones. Pasamos de las

estructuras clásicas, simétricas, a nuevos es­

quemas restringidos, más flexibles y cada vez

más alejados del ideal clásico.

  • 18 JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

L4 . La escuela soviética de posguerra

L4 . La escuela soviética de posguerra En los años cuarenta y cincuenta, dos jóvenes Grandes
L4 . La escuela soviética de posguerra En los años cuarenta y cincuenta, dos jóvenes Grandes

En los años cuarenta y cincuenta, dos jóvenes Grandes Maestros soviéticos y candidatos al título

mundial, David Bronstein e Isaak Boleslavsky, manifestaron en su juego un nuevo concepto del

centro. Recomendaban que las negras cediesen el centro a las blancas, pues ocuparlo (ya sea con

peones o piezas) requería tiempo, y el tiempo podría invertirse de otra forma. Las negras de­

berían finalizar su desarrollo básico lo más rápidamente posible, permitiendo que las blancas

construyesen un fuerte centro de peones, para luego minar ese centro, tratando de establecer un

bloqueo. Cuando el centro está bloqueado y su fuerza dinámica reducida, las negras deben con­

fiar en jugadas laterales para apoderarse de la iniciativa en un flanco. La India de Rey y sistemas

afines encajan en estos planes.

Es una curiosa ironía que en los atroces años de la Segunda Guerra Mundial, la vida aje­

drecística no hubiese muerto en la Unión Soviética. Por el contrario, se organizaron muchos im­

portantes eventos, realizándose un enorme trabajo en el campo de la teoría ajedrecística. Una vez

finalizada la guerra, el mundo exterior tuvo que enfrentarse a una nueva generación de jugadores

sobresalientes, que practicaban algunas ideas nuevas, totalmente desconocidas.

�·g

Szabo - Boleslavsky

Torneo de Candidatos, Budapest 1 950,

Defensa India de Rey

teatro natural de las acciones para las negras.

Boleslavsky, desde luego, no se lo pensó dos

veces.

l.c4 .!bf6 2

.!bc3 g6 3

.!bf3 .ig7 4.d4 0-0 5.e4

8

.!bgl ?!

La experiencia posterior nos enseña que

d6 6

.ie2 eS 7.d5

aquí es ventajoso 8.g3, impidiendo

4, aun­

Las blancas bloquean el centro. En prin­

cipio, podría argumentarse que lo han hecho

prematuramente. La experiencia de años pos­

teriores sugiere que a menudo es gratificante

mantener la tensión central hasta que es po­

sible resolverla en circunstancias favorables,

pues resolver la tensión facilita a las negras la

elección de plan. 7 5
elección de plan.
7
5

Cuando el centro está bloqueado, la acción

debe pasar, naturalmente, a los flancos. En la

Defensa India de Rey, el flanco de rey es el

que con el alfil blanco ya en "e2", la habitual

armonía entre peones y piezas ya no existe.

Szabo, sin embargo, no podía imaginar cuál

sería el siguiente paso de su oponente ...

8

....!bd

7! ?

L4 . La escuela soviética de posguerra En los años cuarenta y cincuenta, dos jóvenes Grandes

Agudo, y muy en armonía con la naturaleza

del sistema. Las negras están dispuestas a per­

der un peón, a fin de ejecutar su contrajuego a

un ritmo intenso. Muchos años después, en la

tercera partida del Campeonato Mundial de

  • 1 972 contra Spassky, Fischer planteó una idea

similar, aunque sin sacrificio de peón. Tam-

BREVE INFORME HISTÓRICO

19

bién era posible aquí 8

f4 9

.if3 (o 9

.ifl

do por una defensa pasiva. Pero Lazlo Szabo

 

f5) 9

6, pero las negras se encontraban de

seguía esperando complicarle las cosas a su

talante agresivo.

 

rival.

9

.ixh5 gxh5 10.�xh5 tbc5 ll.tbt3

 

16

h6 17.lDt3 Wff7 18.lDd2

Puesto que l l .'.We2 f5 1 2.f3 �h4+ difícil­

La dama estaba en peligro y era hora de re­

mente es digno de consideración, y puesto que

tirarla.

no deben preocuparse por la posible réplica

 

ltJg 4

l

l ...

tbd3+

12.�e2 tbxcl+ 1 3 .:B:axc l, las blan­

Después de 18

f3, a 19.ttlxf3 se contes­

cas mantienen su dama en territorio enemigo,

taría

ttJ h5, atrapando la dama, pero las

a fin de ralentizar el contrajuego negro.

ll...

f5 12.0-0

  • 1 2.exf5 :B:xf5 y

12.

.ig5 1.Wd7 parecen malas,

ambas, para las blancas. Por otro lado, ahora

12...

fx e4 puede contestarse satisfactoriamente

con 13.ttlg5 .if5 14.1.We2, recuperando el peón

y con él, la importante casilla "e4".

blancas disponen de la más fuerte 1 9.1.Wg3

fxg2 20.'\Wxg2, y no está claro cómo incre­

mentar la presión. El propio Boleslavsky pen­

saba que 18

..

.'it>h7 era la mejor solución, y la

que crearía mayores dificultades a las blancas.

Sin embargo, durante la partida, probablemen­

te consideró que se requerían medidas más ur­

12... f4 gentes. 1 9.13 lDe3 20JUcl �h7 21.lDdl .if6 22.�f2 �g8 Las negras definen su
12...
f4
gentes.
1 9.13 lDe3 20JUcl �h7 21.lDdl .if6 22.�f2
�g8
Las negras definen su teatro de operaciones

y su plan. La textual anuncia claramente que

confían en la pareja de alfiles y en la semia­

bierta columna "g", para el inminente ataque

Entregando momentáneamente otro peón,

las negras consiguen abrir la posición del rey

al rey blanco.

blanco e incorporar sus restantes efectivos al

13.b4 lDd7

.ib2?!

ataque.

Las blancas deberían haber optado por

23.lDxe3 fxe3 24.Wfxe3 .ig5 25.�e2 .ixd2

14.tbg5 tbf6 1 5 .1.Wh4, y ahora no da resultado

26.�xd2 .ih3 27.g3 Wfxt3 28J�c3

15

1.We7, por 1 6.tbxh7, mientras que en caso

Para proteger el peón de "g3 " de eventuales

de 15

h6, 1 6.tbe6 devuelve material para ali­

sacrificios.

viar la gradual presión.

28 ...1.Wxe4

�e7 15.lDg5?!

Las negras podrían evitar el cambio de da­

Ahora es demasiado tarde para esta idea.

mas con 28

pero la textual conduce a

Las blancas deberían jugar 1 5 .tbd2.

un final ganado, de modo que no hay razón

ltJf6 16.�h4

para evitarlo.

Después de 16.1.Wd l ttlg4, falla 1 7.tbe6 por

29.c5 :Sg7 30.�c2 �xc2 31.:B:xc2 :B:f8 32.:B:f2

he6 1 8.dxe6 1.Wh4 1 9.h3 f3. Por consi­

:B:gf7 33.:Sxf7+ :Sxf7 34.cxd6 cxd6

guiente, hubiera sido forzado 17.ttJ f3, aposta-

La posición blanca es desesperada, pues

  • 20 JUEGO DINÁMICO DE PEONES EN AJEDREZ

sus fuerzas están atadas por la constante ame­

naza de mate en "fl ".

3SJ��el �f3 36.i.cl gd3

37.

.ie3 a6 38.�f2

�xdS 39.�cl �g6 40.�c7 gbs 41.�c4 i.e6

42.�h4 hS 43.a4 gds 44.h3 .id7 4S.aS �d3

Las blancas sellaron su jugada secreta

46.�e2, pero se rindieron, sin reanudar la par­

tida.

f'J ·q

Zita - Bronstein

Match Praga-Moscú 1 946

Defensa India de Rey

l.d4 .!Llf6 2.c4 g6 3.g3 .ig7 4 .ig2 0-0 S .!Llc3

.

.

d6 6 .!Llf3 .!Llbd7 7.0-0 eS 8.e4 c6

.

Esta partida se disputó poco después de ha­

ber finalizado la Segunda Guerra Mundial.

Aparte de algunos jugadores al corriente, po­

cos estaban familiarizados con la gran canti­

dad de ideas enriquecedoras de lo que hoy lla­

mamos Defensa India de Rey. David Brons­

tein y sus colegas la jugaban con extraordi­

naria energía y pasión.

sus fuerzas están atadas por la constante ame­ naza de mate en "fl ". 3SJ��el �f3

Como podemos ver por la posición que te­

nemos ante el tablero, Bronstein entendía el

centro en términos absolutamente nuevos. Así,

esta posición por parte de las blancas.

10...

exd4 11 .!Llxd4 '&b6

.

Esta jugada es una de las razones por las

que el alfil de "b2" está situado en una mala

casilla. En general, podemos decir que siem­

pre que el alfil dama blanco se desarrolla por

"b2" en la Defensa India de Rey, la dama

negra debe operar desde "b6". Al cambiar en

"d4", las negras, al precio relativamente pe­

queño de un peón retrasado (aunque dificil­

mente conquistable) en "d6", ejercen fuerte

presión sobre las diagonales negras "h8-al " y

"a7-gl".

12.Wfd2?!

La dama blanca queda aquí torpemente si­

tuada. Lo normal es que, en la Defensa India

de Rey, "c2" sea una mejor casilla para la

dama blanca, y

1 2.Wfc2 era posible, ya que si

12

4?, las negras perderían la dama con

13.lt:la4. Las negras deberían proseguir con

12 lt:Jc5, con idea de 13 a5 y un juego satis­ factorio. .!LlcS 13.gfel aS 14J�abl
12
lt:Jc5, con idea de 13
a5 y un juego satis­
factorio.
.!LlcS 13.gfel aS 14J�abl a4

En perfecta armonía con la posición de la

dama en "b6", el peón avanza para abrir la co­

lumna "a" y crear una debilidad en la casilla

le permitió a Zita construir su formación de

"b3 ".

peones en la cuarta fila, bien apoyados por

lS

.ial axb3 16.axb3 .!Llg4!

caballos y el alfil de fianchetto. Parecía que

las blancas no podían soñar con nada mejor.

Sin embargo, había más de lo que a primera

La repentina presión negra sobre las diago­

nales aumenta, hasta el punto de que podemos

percibir algo dramático en el aire. Sin embar­

vista se divisaba.

go, Zita, por lo visto, seguía estando confiado,

9.b3 �e8 10

.ib2?!

y decidió que podía forzar ahora la retirada de

Hoy sabemos que el fianchetto del alfil de

casillas negras no es la mejor forma de tratar

los activos caballos enemigos.

17.h3

J�xal ! 18Jhal lDxf2 Bonito, pero también lógico. 1 9.:Se3 1 9.Wlxf2 falla, por ltJd 3,
J�xal ! 18Jhal lDxf2 Bonito, pero también lógico. 1 9.:Se3 1 9.Wlxf2 falla, por ltJd 3,
J�xal ! 18Jhal lDxf2
Bonito, pero también lógico.
1 9.:Se3
1 9.Wlxf2 falla, por
ltJd 3, y 1 9.<j;lxf2,
por 19
b3. La posición blanca, sencilla­
mente, se desmorona.
ltJxh3+ 20.<j;lh2
20
21:Sf3 ltJcxe4 22.Wlf4 ltJg4+ 23.<j;lhl
f5 24.ltJxe4 :axe4 25.Wlxd6 :B:xd4 26.Wlb8 :ads
27J'�a8 ie5 28.Wla7 Wlb4 29.Wlgl W!f8
.ih3 Wlh6

Las blancas se rindieron.

Las partidas que acabamos de analizar si­

guen siendo las piedras angulares de la De­

fensa India de Rey, y del nuevo concepto del

centro, en general. Con Boleslavsky y Brons­

tein el ajedrez cruzó una nueva frontera.

El movimiento que se alejó de los ideales

clásicos y se encaminó hacia nuevas formas

de juego, más dinámicas y más flexibles, co­

menzó con Nimzovich. Llevó al alza de las

aperturas con formaciones de peones asimétri­

cas, una tendencia que se fue acentuando en

las décadas que siguieron a la Segunda Guerra

Mundial, y encontró su máxima expresión en

la Defensa Benoni y los numerosos sistemas

de la Defensa Siciliana.

Junto con estos nuevos conceptos, aprecia­

mos en las partidas de la generación de pos­

guerra un elemento más fundamental del aje­

drez moderno: su carácter dinámico.

Esta tendencia estaba clara ya en los años

treinta, en especial en las partidas de Ale­

xander Alekhine, quien pertenecía a una es­

cuela de pensamiento que no conocía prejui­

cios. Llegó a la conclusión de que mientras en

el tablero se emprendan acciones, todos los

valores estáticos pierden su significación, de

modo que la evaluación de la posición depen­

de exclusivamente del valor de la acción en sí.

En los años cincuenta y sesenta se produjeron

continuas investigaciones, basadas en estruc­

turas de peones móviles, agresivas. Los juga­

dores estaban dispuestos a apoderarse de la

iniciativa por todos los medios a su alcance,

incluido