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Traducción del manual francés de producción de semillas

“Semences de Kokopelli” de Dominique Guillet, edición 2007,


páginas 273 a 287.
www.kokopelli.asso.fr (en francés)
Una buena parte de esta traducción está disponible con fotografías
en el sitio:
www.kokopelli-seed-foudation.com (en inglés, español y portugués)

Calabazas
Clasificación botánica

Las calabazas del género Cucurbita, pertenecen a la Familia de las Cucurbitaceae y a la


Tribu de las Cucurbiteae. El género Cucurbita comprende 27 especies conocidas.

Las cinco especies más comúnmente cultivadas en nuestros jardines son las siguientes:

1. Cucurbita pepo. Un número determinado de variedades, en el seno de esta especie,


son de tipo arbusto. Las hojas y los tallos son picantes. Las hojas, con frecuencia
profundamente recortadas, se caracterizan igualmente por los lóbulos angulosos.

El pedúnculo de los frutos se caracteriza por estar dividido en partes (de 5 a 8, y a veces
más) muy marcadas y no se ensancha generalmente en el lugar de inserción. Esas
divisiones se prolongan, con frecuencia, sobre el fruto por franjas o coloraciones
diferentes. Las semillas son blanquecinas y planas Están siempre marginadas y
son de color blanco gris uniforme.

La especie Cucurbita pepo se divide en dos subespecies:

- Cucurbita pepo pepo. Esta subespecie sólo comprende variedades domésticas tales
como los calabacines así como algunas calabazas ornamentales que se
caracterizan habitualmente por una pigmentación rojiza.

- Cucurbita pepo ovifera. Esta subespecie se divide ella misma en tres grupos.

* El grupo ovifera, que sólo contiene variedades domesticadas tales como los "acorns",
los patissons (bonateras o escalopines) y ciertas calabazas ornamentales (corona
de espinas, huevo blanco, cuchara, etc.).

* El grupo texana que está constituido por calabazas silvestres que se encuentran en
Texas.

* El grupo ozarkana que está constituido por calabazas salvajes que se encuentra más
allá de Texas (Illinois, Misuri, Arkansas, Oklahoma y Luisiana).

2. Cucurbita maxima. Esta especie se caracteriza, en la mayoría de sus variedades, por


poseer tallos muy largos y sólo existen muy pocas variedades realmente de tipo
arbusto. Las hojas son grandes, nunca profundamente divididas y tienen lóbulos
redondeados.

Los pelos numerosos y toscos que cubren todas las partes verdes de la planta nunca se
vuelven espinosos. El pedúnculo del fruto es siempre redondeado y desprovisto de
costados. Después de la floración se hace a menudo muy espeso, se yergue
frecuentemente y adquiere un diámetro doble o triple que el del tallo.

Las semillas están con frecuencia recubiertas por una película poco adherente. Están
marginadas y su color varía del blanco puro al bistre oscuro. Son ovaladas y a
menudo abombadas.

3. Cucurbita moschata. Las variedades de esta especie son todas trepadoras. Sus hojas
no están recortadas pero presentan ángulos bastante marcados.

Las hojas y los pecíolos están recubiertos de numerosos pelos que no se vuelven
espinosos.

El pedúnculo presenta cinco costados o ángulos y se expande, o se aplasta, en el lugar


de la inserción en el fruto. Las semillas son a menudo de color blanco-gris y están
fuertemente marginadas.

4. Cucurbita argyrosperma. llamada igualmente Cucurbita mixta. Los botanistas sólo


aceptaron esta especie a partir de los años 1930. Los tallos son muy largos, las
hojas son grandes y recubiertas de pelos. El pedúnculo está ribeteado y un poco
aplastado en el lugar de inserción en los frutos. Las semillas son bastante largas y
aplastadas y profundamente marginadas. El borde es a veces de color plateado.

Cucurbita argyrosperma se divide en dos subespecies.

- Cucurbita argyrosperma argyrosperma que se subdivide en cuatro grupos:


argyrosperma, callicarpa, stenosperma y palmieri. Los tres primeros grupos
incluyen todas les variedades cultivadas conocidas. El cuarto grupo corresponde a
las poblaciones espontáneas del noreste de México que comúnmente
denominamos Cucurbita palmieri.

- Cucurbita argyrosperma sororia, que incluye las poblaciones salvajes, esparcidas


desde México hasta Nicaragua, que eran originalmente descritas bajo el nombre
de Cucurbita sororia. Esta subespecie es considerada como el ancestro silvestre
del grupo.

5. Cucurbita ficifolia. Como su nombre lo indica, las hojas de esta especie, se


parecen a las de la higuera y tienen 5 lóbulos muy redondeados, separados por los senos
profundos. Las semillas son de color negro. Los tallos son muy largos y pueden
alcanzar 15 metros.

Cucurbita ficifolia es una especie perenne cuando las condiciones climáticas lo


permiten. La fructificación aparece cuando días son más cortos.
Historia

La familia de las Cucurbitáceas es una de las familias botánicas alimentarias más


importantes. Las especies del género Cucurbita han sido domesticadas en el
Nuevo Mundo y han sido cultivadas desde hace milenios por los pueblos
Amerindios. A pesar de la marginación presente de algunas de estas especies,
éstas han sido un componente esencial del régimen alimentario de las
comunidades rurales y de algunas comunidades urbanas del continente americano
y de otras partes del mundo.

Generalmente se estima que Cucurbita maxima surgió del centro de biodiversidad de


América del Sur. En cuanto a las cuatro otras especies normalmente usadas por el
hombre, a saber: Cucúrbita pepo, Cucúrbita moschata, Cucúrbita ficifolia y
Cucurbita argyrosperma, éstas se supone que han sido domesticadas en
Centroamérica sin que la certeza de este origen sea absoluta.

Hacia el final del año 1980, se reunió una gran cantidad de información acerca del
origen y de la evolución de estas cuatro especies. Los límites taxonómicos y
genéticos de Cucúrbita pepo y Cucurbita argyrosperma han sido definidos
nuevamente y las especies silvestres que están relacionadas con ellas han sido
clasificadas en categorías intra-específicas apropiadas. Las conclusiones de todas
estas investigaciones lanzaron una duda sobre el origen centroamericano de
Cucúrbita moschata y de Cucurbita ficifolia.

Cucúrbita Pepo.

Según las excavaciones arqueológicas, la especie Cucúrbita pepo es una de las especies
domesticadas más viejas. Los rastros más antiguos han sido descubiertos en
México en el valle de Oaxaca (8750 A.C. a 700 D.C.) y en las cuevas de Ocampo
en Tamaulipas (7000 A.C. a 500 A.C.). Su presencia en los Estados Unidos
también es muy vieja ya que remonta a 4000 años A.C. en el Missouri y a 1400
A.C. en el Mississipi.

Es posible que Cucurbita pepo haya sido domesticada a la vez en México, con
Cucurbita fraterna como antepasado silvestre, y en la región de los Estados
Unidos con Cucurbita texana como antepasado silvestre.

Cucurbita Argyrosperma.

Es la especie cultivada que ha sido el mayor objeto de investigaciones intensivas


durante estos últimos años. Según los más recientes descubrimientos
arqueológicos, parece ser que la domesticación de Cucúrbita argyrosperma, en el
sur de México, data de más de 7000 años. El grupo argyrosperma parece el menos
especializado y más primitivo mientras que el grupo callicarpa es el grupo más
especializado y más reciente. El tamaño relativamente grande de las semillas del
grupo argyrosperma sugiere que este grupo fue seleccionado principalmente para
las semillas. Por otro lado, la diversidad de las formas, colores y el tamaño de los
frutos de los grupos stenosperma y callicarpa sugiere que la selección estaba
orientada a la vez hacia la obtención de semillas y pulpa.

En América del sur, la especie Cucúrbita argyrosperma se cultiva en Perú y en


Argentina. Las variedades que son cultivadas allí muestran una reciente
introducción del grupo Callicarpa. Algunas variedades de este grupo están
presentes igualmente en EE.UU. así como una variedad del grupo argyrosperma
comercializada como planta de ornamento “Silver Seed Gourd.”

En México, los tres grupos cultivados de Cucúrbita argyrosperma se encuentran cada


uno en zonas muy específicas del país a una altitud variando entre 0 y 1800
metros. Éstos prosperan de preferencia en los climas cálidos y secos o con una
estación de lluvias bien determinada.

Cucúrbita moschata.

Los vestigios de esta especie que se han descubierto al hacer investigaciones


arqueológicas no permiten afirmar con certeza que esta especie sea original de
América Central o de América del Sur. Los vestigios más antiguos han sido
descubiertos en las grutas de Ocampo, Tamaulipas, al noroeste de México.

Éstos datan de un periodo que va de 4900 a 3500 años A.C. Se han descubierto también
algunos en Huaca Prieta en Perú (3000 A.C.), en Guatemala (de 2000 A.C. a 850
A.C.).

Al ser extremadamente variable en cuanto a la morfología de sus frutos y de semillas,


no podemos llegar a ninguna conclusión en cuanto a la determinación de un
centro del origen genético.

La diversidad genética de esta especie es considerable en cuanto a la forma de sus frutos


y de sus semillas, en cuanto a los ciclos de crecimiento, en cuanto a la resistencia
a las enfermedades virales y en cuanto a la capacidad de conservación.

Podemos mencionar la existencia de variedades muy resistentes a los virus cultivadas


por los pueblos Mayas o variedades con ciclos de crecimiento muy diferentes,
cultivadas en la península del Yucatán. Tenemos una lista de 2000 cepas de
Cucúrbita moschata inventariadas por los científicos americanos.

Cucúrbita ficifolia.

El centro de origen y domesticación de esta especie se desconoce aún. Se sitúa en


Centroamérica o en América del Sur. Los vestigios más antiguos se han
descubierto en Perú. Esta especie se caracteriza por una gran productividad y es
común encontrar aproximadamente cincuenta frutas en una planta. Cada fruto
puede contener hasta 500 semillas o más.

Nutrición
Desde hace milenios, los usos alimentarios de las calabazas han sido de lo más variado:
se pueden hacer cremas heladas o bien secar la pulpa, cortada en finas láminas, en
el desierto para consumirla en el invierno.

Cucúrbita moschata

Se consume toda la planta: tallos, flores, frutos, verdes y los frutos maduros. Los frutos
maduros de esta especie contienen mucha vitamina A. Así un fruto de Butternut
contiene un 30% más que un fruto de Hubbard (Máxima) y un 80% más que una
calabaza-glándula (Pepo).

Cucúrbita argyrosperma.

Las flores, los tallos jóvenes, los frutos verdes y maduros de esta especie se consumen
como verduras. El fruto maduro es a veces utilizado para preparar postres.
También se usa a menudo como alimento de las gallinas y del ganado. Las
semillas se consumen crudas, tostadas, o molidas y constituyen el ingrediente
principal de salsas que sirven para preparar platos de carne, pimientos y tomates.
Las semillas contienen 39% de lípidos y 44% de proteínas.

En ciertas regiones de México, se consumen las semillas y los frutos verdes de las
poblaciones espontáneas de esta especie; las semillas se consumen como tales
mientras que los frutos inmaduros se lavan y se hierven varias veces a fin de
eliminar las cucurbitinas. En la península del Yucatán, los campesinos usan la
pulpa de las variedades cultivadas para curar las quemaduras, y las erupciones
cutáneas. También usan las semillas preparadas en agua como anestésico y para
estimular la lactancia en las mujeres lactantes.

Cucúrbita pepo.

Es una especie que ha sido desarrollada en numerosas variedades de las que se utilizan
los frutos verdes o maduros.

Cucúrbita máxima

Es una especie que ha sido desarrollada en numerosas variedades de las que se utilizan
principalmente los frutos maduros.

Consejos de cultivo

Las calabazas, al tener un desarrollo muy rápido, tenemos que calcular bien el momento
para sembrarlas en almácigo. Generalmente, basta sembrarlas 2 o 3 semanas antes del
transplante (más que todo las Cucúrbita pepo y Cucúrbita maxima). Las Cucúrbita
moschata pueden beneficiar de una semana o dos más en almácigo porque su
crecimiento es un poquito más lento.

Cuando una calabaza espera demasiado en el almácigo, su sistema radical se vuelve


fibroso y al transplantar la mata le va a costar desarrollarse y su crecimiento no va a ser
harmonioso. De manera general, se recomienda efectuar las siembras de calabazas en
almácigo mejor con atraso que con anticipación.
El transplante se efectúa, en zonas templadas, después de los últimos riesgos de heladas,
en huequitos que habríamos alistado haciendo huecos de 30 centímetros de profundidad
y de diámetro y que hubiéramos llenado de buen compost y tapado con la tierra sacada
del hueco.

En las regiones muy calientes, tenemos que tener cuidado con que el periodo de
fructificación no coincida (en la medida de lo posible) con los periodos habituales de
fuerte calor. Eso porque, más allá de ciertas temperaturas, las fecundaciones fracasan, se
dice que las flores “se derriten”.

La distancia entre cada mata varia en relación con de las variedades. Tenemos que
contar, en todas direcciones, 1 metro para las variedades arbustivas (crecimiento
determinado), 1,5 metro para las variedades con crecimiento semi-determinado, y entre
2 y 4 metros para las variedades que “corren”, con fuerte desarrollo. Estas últimas
aprecian ser cultivadas en altura y tener la oportunidad de subirse en algún tipo de
barbacoa. Las barbacoas tienen que estar muy bien enclavas en tierra porque algunas
variedades tienen frutos de muy gran peso.

Asociaciones de cultivo

A las calabazas les gusta entre otros la compañía de los rábanos y de las capuchinas que
les protegen contra algunos insectos.

Polinización

La calabaza es una planta monoica, es decir que tiene en la misma planta flores
masculinas y femeninas en diferentes lugares.

La calabaza puede ser autofecundada: una flor hembra puede ser fecundada por el polen
procedente de una flor macho de la misma planta. Sin embargo, las fecundaciones
cruzadas son predominantes: la flor hembra es fertilizada por el polen procedente de las
plantas diferentes de la misma variedad o de otra variedad.

Las flores masculinas son fácilmente reconocibles porque aparecen por encima del
follaje al final de los tallos largos. Las flores hembra son también fácilmente
reconocibles porque en su base se encuentra el fruto futuro, de hecho el ovario, posee ya
una forma muy definida. El tamaño de este ovario puede ser muy grande: así, alcanza a
veces 15 cm. de longitud en la variedad Tromba de Albenga.

Cuando la flor hembra es fecundada, el fruto se desarrolla. Cuando la flor hembra no es


fecundada, el fruto se pone blanquecino.

En una planta de calabaza, las flores masculinas aparecen mucho antes que las flores
hembras y son mucho más numerosas que éstas últimas. Podemos observar también que
durante periodos de muy alta temperatura, las flores masculinas son predominantes.

Las flores masculinas poseen polen y néctar y las flores hembra sólo poseen néctar.
Tienen una vida muy corta: florecen antes del alba y se cierran definitivamente a mitad
de la mañana.

Es esencial tomar conciencia de que las polinizaciones cruzadas no pueden manifestarse


sino dentro de la misma especie. No hay fecundaciones cruzadas y por consiguiente
hibridaciones naturales posibles entre las diferentes especies de Cucurbita a excepción
de una probabilidad muy reducida en la Cucúrbita argyrosperma.

De hecho, los botanistas americanos percibieron que Cucurbita argyrosperma se


caracterizaba por niveles diferentes de compatibilidad y por consiguiente de hibridación
potencial:

- el grado más alto de compatibilidad se manifiesta con Cucurbita moschata.

- un menor grado de compatibilidad se manifiesta con variedades y poblaciones salvajes


de Cucúrbita Pepo así como algunas variedades de Cucurbita maxima y formas de
Cucurbita foetidissima.

- un grado incluso menor de compatibilidad aparece con las especies salvajes como
Cucurbita lundelliana , Cucurbita martinezii, Cucúrbita pedatifolia y Cucurbita
digitata.

Para resumir, las hibridaciones son principalmente hibridaciones inter-varietales (dentro


de cada especie) y no hay hibridaciones entre Cucúrbita Pepo, Cucúrbita maxima,
Cucurbita, moschata y Cucúrbita ficifolia.

La única especie que puede hibridarse con las tres primeras de estas cuatro especies es
Cucúrbita argyrosperma. Es necesario subrayar que la especie Cucúrbita argyrosperma
es, sin embargo, poco conocida y poco cultivada en los jardines de zonas templadas.

Así, un jardinero puede producir sus semillas de calabaza en su jardín (si este último se
aísla de forma apropiada del jardín más cercano produciendo otras calabazas) a
condición de cultivar sólo una variedad por especie: por ejemplo, un calabacín
(Cucúrbita Pepo) un potimarron (Cucúrbita maxima), un butternut (Cucúrbita
moschata), una chilacayote (también llamado chiverre) (Cucúrbita ficifolia).

Se aconseja no cultivar variedades de Cucurbita argyrosperma, cerca de variedades de


Cucúrbita Pepo, Cucurbita, maxima y Cucúrbita moschata, cuando uno desea producir
sus propias semillas. Por otro lado, uno puede producir muy bien semillas de Cucúrbita
argyrosperma y Cucurbita ficifolia en el mismo jardín ya que no existe ningún riesgo
de hibridación entre estas dos especies.

El jardinero no puede producir, por lo menos en polinización abierta, semillas de


calabacín verde cuando hay en el mismo jardín otra variedad de Cucúrbita Pepo, por
ejemplo una variedad de calabacín amarillo.

En efecto, las abejas van a hibridar estas dos variedades de Cucurbita pepo y la
hibridación no se manifestará sino el segundo año, cuando las semillas provenientes de
esas dos variedades de calabacines empiecen a ser cultivadas.
Es importante entender que la hibridación tiene lugar en el verdadero fruto que es la
semilla. Lo que nosotros comemos, es la pulpa del falso fruto que es en realidad un
ensanchamiento del ovario. Los óvulos han sido fecundados por el polen transmitido de
la flor masculina a la flor hembra. Cada óvulo fecundado se volvió una semilla.

Cuando el óvulo de una variedad es fecundado por el polen que emana de otra variedad
(de la misma especie), genera una semilla cuyo potencial es muy diferente.

Ahora vamos a evocar las técnicas de “polinización controlada” permitiéndole a un


jardinero producir semillas de varias variedades de las mismas especies en el mismo
jardín sin tener en cuenta las distancias de aislamiento.

La primera técnica simplemente consiste en cultivar bajo la protección de un velo todas


las plantas de la misma variedad. Uno puede así confeccionar un mini-túnel con arcos
recubiertos de un tejido de tul o fina malla metálica. La única contingencia real de esta
técnica es la necesidad de introducir insectos polinizadores porque sin ellos, las plantas
no podrán ser fecundadas.

Panales de abejorros son comercializados por sociedades especializadas pero


representan un cierto costo, evidentemente. Este costo puede ser compartido por dos o
tres jardineros con tal de que un mini-túnel sea visitado cada dos o tres días por insectos
polinizadores. Los abejorros entran en el panal durante la noche y de este modo pueden
ser transportados a otro sitio.

También podemos optimizar el uso de estos panales (normalmente destinados a


polinizar en superficies grandes y durante varias semanas) creando un túnel bastante
largo que pueda acoger una variedad de cada una de las especies de Cucurbita con una
variedad de pepino, una variedad de melón, una variedad de sandía, una variedad, de
berenjena, una variedad de okra. Todas las semillas producidas serán varietalmente
puras.

La segunda técnica es la de la polinización manual. Ésta consiste en ligar, por la tarde,


las flores masculinas y hembras que van a florecer a la mañana del día siguiente. Con un
poco de experiencia, es muy fácil reconocerlas porque los capullos adquieren un color
amarillo característico. A veces incluso las flores de ciertas variedades tienen la
extremidad de sus pétalos ligeramente orlados, en la tarde del día antes de su floración.
La ligadura se hace en la extremidad de la flor. Nosotros usamos cinta adhesiva
simplemente de la que se utiliza para proteger los bordes de los marcos en los trabajos
de pintura. Se aconseja ligar por lo menos dos flores masculinas para cada flor hembra a
polinizar.

En jardines que contengan un número muy grande de calabaceras, es práctico marcar las
flores hembra por medio de una clavija coloreada, con un trozo de cinta adhesiva
pegada sobre la hoja situada por encima, o de cualquier otra manera que permita
encontrarlas fácilmente al día siguiente. También es preferible recorrer el jardín al día
siguiente según el mismo recorrido utilizado la víspera y según las mismas direcciones,
por ejemplo de este a oeste.

Las flores hembras ligadas son de hecho más fáciles de reconocer cuando la dirección
del curso de trabajo es la misma, debido a la orientación natural de las hojas.
Por la mañana, se recolectan las flores masculinas, liberadas de su ligadura y se
arrancan sus pétalos. Se quita delicadamente la cinta adhesiva de la flor hembra. Si una
o la otra flor, una vez liberadas de la ligadura, no florecen completamente y
naturalmente, es que no está “madura”: por lo tanto no podemos utilizarla para el
proceso de polinización manual.

La polinización se efectúa untando el polen de las flores masculinas sobre cada parte del
estigma de la flor hembra. Hay que estar muy alerta, porque a veces aterriza de pronto
una abeja en medio del proceso de fertilización. Este último debe ser entonces
abandonado por causa de la intrusión de polen extranjero.

Cuando la polinización se efectúa correctamente, es necesario cerrar de nuevo


cuidadosamente la flor hembra rodeándola delicadamente de cinta adhesiva.

No hay que olvidar fijar enseguida, con un cordel hortícola alrededor del pedúnculo de
la flor polinizada a fin de poder reconocer fácilmente, al final de la temporada los frutos
que habrán sido polinizados a mano. El lazo debe estar bastante suelto, para permitir al
pedúnculo engordar sin problemas.

Es aconsejable efectuar esta polinización manual lo más pronto posible. En efecto, las
polinizaciones manuales efectuadas al final de la mañana en época cálida, tienen pocas
probabilidades de ser coronadas de éxito, debido a que el polen se habrá calentado y
fermentado y no será ya viable. No hay que olvidar que, abandonadas a sí mismas, las
flores se vuelven a cerrar a media mañana.

Antes de hacer la polinización manual, es necesario tener cuidado de que las flores
ligadas no estén agujereadas en la base: sucede en efecto que ciertos insectos, tales
como los grandes abejorros, se abren un pasaje a la fuerza. Esta intrusión también puede
aparecer después que la polinización se haya hecho y es sabio verificar al día siguiente
que las flores polinizadas la víspera hayan guardado su integridad. Este tipo de intrusión
queda no obstante como una excepción.

En la medida de lo posible, es necesario evitar polinizar una flor hembra con una flor
masculina recolectada en la misma planta.

Las polinizaciones manuales tendrán más éxito cuando se hagan al comienzo de la fase
de fructificación. Cuando un fruto ya se formó naturalmente (es decir por polinización
de insecto) en una planta destinada a ser polinizada manualmente, se aconseja recolectar
ese fruto para que el fruto polinizado manualmente pueda beneficiarse de todo el vigor
de la planta. De la misma manera, el número de frutos polinizados por planta será
determinado por la duración de la estación normal de crecimiento, por el nivel de calor
del verano y por las características de la variedad.

Así, podemos polinizar un solo fruto de una variedad de “calabaza gigante”, dos frutos
de una variedad de “potimaron”, tres frutos de una variedad de “patisson” (bonetera o
escalopín) y una decena de frutos de una variedad de “pomme d’or”.

Hemos podido constatar que ciertas variedades de calabazas parecían más recalcitrantes
que otras a la polinización manual. Es el caso por ejemplo, de la variedad “Potiron vert
olive”. Queda sin embargo, por demostrar que esta dificultad sea intrínseca a la variedad
y no una consecuencia de cierta inadaptación de la mencionada variedad a un entorno
determinado.

Cuando a principio de estación, deseamos practicar polinizaciones manuales en las


calabazas, es necesario tener cuidado de que el espacio entre las variedades sea
ampliamente suficiente para que los tallos no se mezclen y que las flores (en particular
las flores masculinas) sean fácilmente observables para cada variedad.

Para una producción de semillas beneficiándose de una buena diversidad genética, lo


ideal es cultivar un mínimo de 6 plantas de cada variedad. Lo ideal es cultivar una
docena o aún mejor, una veintena si el espacio en el jardín lo permite.

Producción de semillas

En el momento de la cosecha de los frutos, se aconseja esperar el tiempo máximo


posible antes de abrirlos para extraer las semillas de ellos. De hecho, éstas
continúan formándose en el interior del fruto: cuando uno espera un mes, o más,
la calidad y la viabilidad de las semillas son mejores.

A la apertura del fruto, se extraen las semillas a mano y se pueden lavar quitando la
pulpa. Después se ponen a secar sobre un pequeño tamiz en un lugar seco y
ventilado.

Las semillas de calabazas tardan en secarse completamente un cierto número de días.


Un ventilador puede acelerar en gran medida el proceso. Las semillas están
completamente secas si se rompen al intentar doblarlas. No aconsejamos en
absoluto secarlas sobre un papel porque entonces no podremos despegarlas.

Las semillas de calabazas tienen una duración germinativa de 6 años. Éstas pueden, sin
embargo, conservar una facultad germinativa hasta los 10 años y más.

Las diversas variedades de Cucúrbita Pepo contienen, por kilogramo, de 5 000 semillas
a 20 000 semillas.

Las diversas variedades de Cucúrbita maxima contienen, por kilogramo, de 2 500


semillas a 5 500 semillas.

Las diversas variedades de Cucúrbita moschata contienen, por kilogramo, de 5 200


semillas a 12 000 semillas.

Creación varietal

Aunque las calabazas son plantas fundamentalmente alógamas, parece, sin embargo, que
se han ajustado a las situaciones de autofecundación.

Ciertos autores en América subrayan diferentes razones. La primera es el desarrollo


bastante extendido de las Cucurbitas, lo que ocasiona a menudo una fecundación
de las flores hembras de una planta por el polen emanado de las flores masculinas
de la misma planta. La segunda es la práctica muy actual entre los Amerindios de
mezclar en el jardín las plantas de maíz, calabazas y frijoles, instaurando así,
cierta distancia entre las plantas de la misma variedad.

Sea como fuere, la autofecundación ha sido usada normalmente por los obtentores para
crear nuevas variedades y no parece ser que las Cucurbitas sean demasiado
sensibles a lo que llamamos la “depresión genética”.

En función de esto, es por consiguiente muy fácil para un jardinero jugar a crear sus
propias variedades cruzando dos variedades de la misma especie.

La técnica es similar a la empleada para la polinización manual, con la diferencia de que


las flores masculinas provienen de plantas de una variedad diferente. Así, la
víspera por la tarde, podemos ligar flores hembras de Golden Delicious (en forma
de corazón) y flores masculinas de la variedad Marina di Chioggia (que son dos
Cucurbita maxima). Al día siguiente, la fecundación se efectúa como ya hemos
explicado previamente. No hay que olvidar, por supuesto, adherir una etiqueta al
pedúnculo especificando los nombres de la variedad “receptora” y de la variedad
“masculina”. Las semillas se cosechan en otoño y se siembran el año siguiente.

Cuando el cruce se ha logrado con variedades muy “purificadas” (lo que es a menudo el
caso de variedades muy modernas), esto va a generar plantas de primera
generación que van a ser relativamente similares y no es necesario cultivar un
gran número de ellas.

Este no es, por otro lado, el caso cuando las variedades usadas para el cruce son
variedades antiguas o criollas con rasgos relativamente variables. El cruce va a
generar entonces, plantas de primera generación menos parecidas y podemos
cultivar un mayor número que en el caso anterior.

Las plantas de esta primera generación deberán ser sistemáticamente autofecundadas.


Esto significa que las flores hembras de cada planta son polinizadas manualmente
con flores masculinas provenientes de la misma planta. El jardinero va a
seleccionar frutos en función de criterios tales como, por ejemplo, la obtención de
un corazón color bronce y epidermis verrugosa. Él sólo va a cosechar las semillas
del o de los frutos seleccionados.

Estas semillas se siembran al año siguiente y las plantas que ellas van a producir estarán
todas autofecundadas. El jardinero de nuevo sólo selecciona el o los frutos en
forma de corazón-color bronce y verrugosos. Este proceso va a ser repetido
durante varios años hasta que todos los frutos conseguidos tengan las
características seleccionadas a partir de la primera generación.

La variedad es, por así decir, “fijada”. Sin embargo, es muy probable que de vez en
cuando aparezcan frutos llamados “fuera de tipo” a causa de la presencia de los
genes calificados como “recesivos.”

Una nueva variedad también puede ser igualmente creada cuando uno descubre en el
jardín una calabaza que no corresponde en absoluto a la variedad sembrada.
Podemos llamarlo mutación o un regalo de los ángeles. Si el jardinero aprecia el
color o la forma o el sabor o la gran precocidad del fruto atípico, éste puede
utilizarse como base de un proceso de selección y de autofecundación para
obtener, después de algunos años, una variedad fijada, produciendo sólo frutos
similares al fruto descubierto en el jardín.

Erosión Genética

La edición 1925 del catálogo Vilmorin, describe alrededor de 30 Cucurbita maxima,


algunas Cucurbita moschata y una veintena de Cucurbita pepo.

He aquí los resultados del estudio de Seed Savers Exchange de los Estados Unidos: Para
la Cucurbita pepo, de las 128 variedades no híbridas presentadas en 1981 en los
catálogos de semillas, no quedan en 2004 más que 72 variedades, es decir, una
pérdida del 44%.

Para Cucurbita maxima, de las 82 variedades no híbridas presentadas en 1981 en los


catálogos de semillas, quedan únicamente en 2004, 56 variedades, una pérdida de
32%.

Para Cucurbita moschata, de las 28 variedades no híbridas presentadas en 1981 en los


catálogos de semillas, resta en 2004 únicamente 15 variedades, es decir, una
pérdida del 46%.

En la colección nacional del NSSL (Banco de semillas) de Fort Collins en los Estados
Unidos, había 341 variedades de calabaza en 1903 y solamente 43 variedades en
1983, lo que representa una erosión genética del 88,3%.

En Francia, la gran mayoría de variedades distribuidas comercialmente están fuera del


catálogo oficial, lo que de todas maneras no nos molesta. De hecho, el catálogo
sólo reconoce como Cucurbita pepo los calabacines y como Cucurbita maxima,
algunas variedades de potirons.

Esto quiere decir que desde hace muchos años, todas las variedades híbridas F, de
Cucurbita pepo, (salvo los calabacines) y de Cucurbita maxima se venden en los
catálogos profesionales ¡en total clandestinidad! Bienvenidos al club de la
desobediencia civil semillero.

La lista para las variedades amateurs que entró en vigor a partir de enero de 2002 sigue
clasificando las Cucúrbita pepo en la rúbrica calabacín. Perdemos nuestro latín.

Con respecto a las calabazas moscadas (entre ellas la Moscada de Provenza), éstas
podían ser comercializadas tranquilamente, puesto que la rúbrica Cucurbita
moschata, no existía en el catálogo oficial.

Y así, ciertos semilleros han insistido y ahora esta especia está inventariada en la lista de
variedades que se llaman de utilización (muy estrictamente) amateur.
Esto no impide, por supuesto, que todos los hortelanos profesionales (por ende, no
amateurs) sigan cultivándola y comercializándola en todos los mercados, lo cual
nos alegra.

Las primeras variedades híbridas F, han sido creadas a mediados del siglo pasado. Los
japoneses han creado especialmente variedades interespecíficas entre Cucurbita
maxima y Cucurbita moschata.

Ciertos híbridos F1 modernos están tan desnaturalizados que olvidan producir flores
macho. Los agricultores se obligados a veces, a pulverizar hormonas de
crecimiento que promuevan el desarrollo partenocárpico de los frutos.

A este ritmo de desnaturalización, quizás haya que crear en el futuro, una nueva sección
agronómica (si es que hay un futuro para la agronomía moderna): psicoanálisis
grupal, de las almas de plantas alimentarias para reparar los daños colaterales
inducidos por una pérdida de identidad.

¡OGM: Peligros!

En 1995, Asgrow (después comprado por Seminis, que fue comprado después por
Monsanto) obtuvo la autorización en EE.UU. de comercializar una variedad
transgénica de calabaza resistente al virus de la mosaica de la sandía y al virus de
la mosaica del zucchini.

A partir de 1993, Asgrow, Seminis et Peto Seeds cultivaron calabacines transgénicos en


México. Además, Seminis cultivó calabacines transgénicos en España en 1997.

En 1999, 11 hectáreas de calabacín transgénico fueron cultivados en México por SVS


Mexicana en la región de La Paz y San Quintín. También, en 1999, Seminis ya
había creado ciertos números de calabacines transgénicos en EE.UU. y en
Canadá.

En el plano semántico, nos vemos confrontados a un doble delirio. Asgrow llamó a sus
variedades transgénicas de calabacín: Independencia II, Declaración II, Preludio
II, Destino III, Libertad III, Liberador III. Otra de sus variedades de calabacín no
transgénico se llama ¡General Patton!

Quizás se trata de premoniciones de una guerra contra un enemigo imaginario, o de un


formateo cerebral deliberado…