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RECHERCHES

AUGUSTINIEN

VOLUME XXII

ES

ÉTUDES AUGUSTINIENNES 3, rue de l'Abbaye 75006 PARIS

1987

Deux études sur le Traité des Principes d'Origène

Avertissement

Lors de la dixième conférence internationale des études patristiques (Oxford, 24-29 août 1987), deux des quatre communications prononcées dans le cadre du «Master Theme» consacré à Origène ont traité la question de la composition du Traité des Principes. Leurs auteurs ont souhaité les publier ensemble. Le lecteur pourra ainsi plus aisément confronter les méthodologies à l'oeuvre en chaque cas et les résultats respectivement acquis. Il sera mieux à même de saisir les aspects complémentaires et éventuellement divergents des deux démarches. Les auteurs remercient les Recherches augustiniennes de leur offrir l'hospitalité et de permettre ainsi la réalisation de leur souhait. Ils éprouvent aussi de la reconnaissance pour la célérité de la publication : elle intervient à temps pour que les participants au cinquième colloque international sur Origène, qui aura lieu à Boston du 14 au 18 août 1989 et qui sera centré sur Origène dans son monde intellectuel et culturel, puissent en prendre au préalable connaissance.

Gilles DORIVAL et Josep RIUS-CAMPS

Los diversos estratos redaccionales del Peri Archon de Origenes

Presentacibn

A modo de lecci6n inaugural del curso académico 1985-1986 en la Facultad de Teologia de Barcelona lei un trabajo que llevaba por titulo « El Peri Archon d'Origenes. Radiografia del primer tractat de teologia dogmàtico-sapiencial » (Barcelona 1985), en el que ofrecia un primer ensayo sobre la posibilidad de distinguir diversos estratos en la composici6n literaria del Peri Archon, dimanantes todos de la pluma del propio Origenes. Esta hipotética estra- tificaci6n del Peri Archon actual fue tomando cuerpo y aquilatandose a medida que avanzaba mi traducci6n al catalan del Tractai sobre els Principis, en la que me habia propuesto conjugar la version integra al latin realizada por Rufino con los extractos y fragmentos griegos conservados por la Filocaliâ y por Justiniano, ademas de los excerpta procedentes de la traducci6n latina llevada a cabo por Jer6nimo. La invitaci6n de los directores de la « Tenth Inter- national Conference on Patristic Studies », Oxford 24-29 de agosto de 1987, a leer y a someter a discusi6n mi ensayo sobre « Los dîversos estratos redaccio- nales del Peri Archon de Origenes » en el seno del « Master Theme » consa- grado al Alejandrino ha permitido reelaborar los materiales en vista de una nueva y definitîva publicaci6n. Agradezco a los responsables de « Recherches augustiniennes » de haber acogido mi trabajo en el seno de sus publicaciones. Dado el caracter restringido de dicha « lecci6n inaugural », he integrado en version al castellano la mayor parte de los materîales que la componian, con las consiguientes modificaciones y puntualizaciones debidas a las sugerencias recibidas y al progresîvo aquilatamiento de la hip6tesis basilar, ampliando notablemente el texto sobre todo en la parte relativa al tercer estrato, el mas delicado y dificil de detectar, pero también el de mayor trascendencîa de cara a una valoraci6n global de la obra de Origenes.

*

* *

6

JOSEP RIUS-CAMPS

Endre von Ivanka1, en su intento de distinguir entre el Origenes predicador (homilias), comentarista o exegeta, y el Origenes sistematico del Peri Archon, hace desde un principio esta aseveraci6n categ6rica que nos implica a todos :

« Porque nadie discutira que el contenido didactico de la obra m:pi. âpx&v es una desfiguraci6n de la genuina tradici6n cristiana en un sentido cercano a la gnosis y al neoplatonismo » (p. 481). En consecuencia, hablara seguidamente de « las innegables herejias contenidas en el Peri Archon » (p. 482). En el fondo critica a Origenes de haber « reinterpretado las verdades salvificas del pecado original y de la redenci6n como momentos constitutivos de una ontologia » (p. 481), hasta el punto de afirmar con un neologismo audaz que« realidades salvificas y realidades ontol6gicas (Heilsgeschehen und Seinsgeschehen) son para Orfgenes una misma cosa » (p. 486). Me be extendido en este juicio, pues es muy indicativo de la corriente que desde el intente de reconstrucci6n del original del Peri Archon abordado por Karl Fr. Schnitzer 2 , pasando por la edici6n critica de Paul Koetschau 3 , quien se sirvi6 largamente de aquélla, y por el opusculo de Franz-Heinrich Kettler 4 , hasta la reciente traducci6n-reconstrucci6n llevada a cabo por Herwig Gürge- manns y Heinrich Karpp 5 , no ha dejado de tener - sobre todo en el mundo ger- manico - sus sostenedores. Véase como bot6n de muestra el juicio emitido por los dos ultimes criticos : « A fin de cuentas, la historia de la salvaci6n tuvo que ceder el lugar en Origenes a un sistema ontol6gico y, en consecuencia, su victoria sobre gn6sticos, marcionitas y eclesiasticos tradicionalistas cost6 demasiado cara. Es comprensible, pues, el debate entablado contra su esbozo de sistema » (p. 21 ). La polémica viene de lejos. En parte, esta116 ya en vida de Origenes. Pero sobre todo se encendi6 a raiz de la traducci6n al latin del De principiis por obra de Rufino. Jer6nimo reaccion6 frente a esta traducci6n benévola y que intentaba presentar al publico latine los aspectos mas positives del libro, traduciéndolo de nuevo, mas literalmente, y extractando los pasos mas comprometedores en una carta dirigida a Avito. La intervenci6n del emperador Justiniano, enviando al patriarca Menas un florilegio de los veinticuatro pasajes mas impugnables acompaiiados de <liez anatematismos preparara la condenaci6n de Origenes.

segun palabras de Henri de Lubac 6 , «han

reasumido los términos infamantes de los textos preparados por Justiniano,

Los concilies que Io condenaron,

1. • E. voN IvANKA, Der geistige Ort von IIepi à.pxrov zwischen dem Neuplatonismus, der Gnosis und der christlichen Rechtglaubigkeit, en Scholastik IV (1960) 481-502.

Wie-

derherstellungsversuch (Stuttgart 1835).

3. P. KoETSCHAU, Origenes. Werke. Fünfter Band. De Principiis [IIEPI APXON] (GCS 22 [V]) (Leipzig 1913).

2. K. F. ScHNITZER,

Origenes

über

die

Grundlehren

der

Glaubenswissenschaft.

4. F.-H. KETTLER, Der ursprüngliche Sinn der Dogmatik des Origenes (Berlin 1966).

5. H. GôRGEMANNS -

H. KARPP,

Origenes

vier Bücher von den Prinzipien (Darmstadt

1976).

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL «PERI ARCHON»

7

quien a su vez se hizo eco amplificandolas, corregiéndolas, completandolas, de las acusaciones apasionadas formuladas mas de un siglo antes por Epifanio y Teofilo » (p. 255). Ahora bien, segun De Lubac, «el " concilio " de 543 en realidad nos es mas que un edicto de Justiniano que los obispos de su sinodo permanente y los cinco patriarcas tuvieron que aprobar bajo las presiones del todopoderoso emperador »y, a proposito del Concilio Ecuménico V, dice : «la condenacion de 553, la unica que seria verdaderamente capital, la que se atribuye a este V concilio, no fue sino un acto extra-conciliar, logrado por Justiniano antes de la apertura oficial del concilio, y que no figura en las actas de las deliberaciones » (p. 256). Finalmente, en lo que atafie al Decreto de Gelasio, «que tan duro es para Origenes, es - segun el propio De Lubac obra de un autor privado, que escribia lejos de Roma y que seguia ciegamente a san Jeronimo » (ibid). He mencionado a Jeronimo y a Justiniano porque buena parte de la tradi- cion textual indifecta, si exceptuamos los dos grandes pasajes conservados por la Filocalia, proceden precisamente de la Carta a A vito del primero y de la Carla a Menas del segundo. Y no hablemos ya de los Anatematismos que han seducido a mas de un autor del s. xx y que, por influjo de la edicion critica de Koetschau, siguen intimidando a mas de uno. Ciertamente Origenes ha tenido y sigue teniendo sus defensores. Las traduc- ciones de Manlio Simonetti7, de Marguerite Harl 8 y de Henri Crouzel 9 son mucho mas matizadas. Sin embargo, los argumentos de autoridad, vengan de donde vengan, son siempre externos al texto y a Io maximo a que se llega es a contrabalancear los unos con los otros. Mi conviccion, por otro lado, es que Origenes no tiene necesidad de traductores benévolos al estilo de Rufino ni de apologetas modernos equipados con los refinados instrumentos de la critica cientifica. Su obra vale por si misma, y el Peri Archon no constituye excepcion. La ultima palabra debe tenerla siempre el texto. Se me podria objetar que el texto del Peri Archon no nos ha llegado en su version original, excepcion hecha de los dos grandes extractos de la Filocalia, sino a través de la traduccion tendenciosa de Rufino. En este aspecto, es de lamentar que, al menos, no se nos haya conservado la de Jeronimo, que pretendia ser mas literai (solo se han conservado los extractos enviados a Avito). Con todo, podemos hacernos una idea bastante aproximada del tenor primitivo del texto gracias a los esfuerzos de la moderna critica textual. Mi contribucion, sin embargo, va en otra direccion. Tengo la conviccion de que el Peri Archon no fue redactado de una sola vez, sino que la obra actual es el resultado de la sedimentacion de div.ersos estratos, a medida que el propio Origenes descubria en su composicion nuevas implicaciones que Io forzaban a

7. M. SIMONETII, 1 Princlpi di Origene (Turin 1968).

8. M. HARL

-

G. DORIVAL -

A. LE BOULLUEC, Origène. Traité des Principes (Peri Archôn)

(Paris 1976).

8

JOSEP RIUS-CAMPS

ir cada vez mas a fondo a la raiz del problema. Si esto fuera asi, nos permitiria adentrarnos en sus sucesivas intenciones y emitir un juicio de valor sobre las soluciones propuestas que las tuviera en cuenta.

1. El titulo de la obra «Peri Archon »

Para determinar el sentido exacto del tratado Sobre los principios, Ilf:pi àpx&v, que Origenes ha desarrollado en tres ciclos, se ha hecho recurso obviamente tanto a los diversos significados del término àpxiJ que depara la semantica como a la existencia de obras de otros autores con titulos parecidos.

Empecemos por el sentido del término « principio ». El propio Origenes, comentando Jn 1,1 : «En el principio existia la Palabra», enumera los multi- ples significados que adquiere ese término no solo entre Ios filosofos griegos sino también en las Escrituras. Después de escrutarlas, dice, « uno se dara cuenta de que segun la Palabra de Dios también este término tiene una significacion multiple ». Aduce seis acepciones, de las cuales solo una es aplicable a nuestro caso : «No es absurdo que uno llame también' principio' al Dios del universo, alegando que es obvio y manifiesto que el Padre es ' principio ' del Hijo y el Creador es ' principio ' de las creaturas : en una palabra, que Dios es ' prin- cipio ' de los seres. Estimulado por el dicho : " En el Principio existia la Palabra ", entendiendo por ' Palabra' el Hijo, conduira que se dice de él que

' estaba en el Principio ' por el hecho de ' estar en ' el Padre >> ( ComJn I

§ 102). Por el modo como presenta esta interpretacion y por el hecho que no la asumira a continuacion esta claro que no tiene ningun interés en hablar del Padre como ' Principio ' unico tanto del Hijo como del universo. De hecho, el Principio del universo, nos dira a continuacion, es el Hijo en cuanto que es la Sabiduria persona! de Dios, el paradigma de toda la creacion. Tampoco no la asume, por Io que parece, en el tratado Sobre los principios, de otro modo no trataria de los' principios' (en plural) y habria hecho hincapié en ella al hablar de Dios Padre. Desde Eusebio (CMarcell I 4), todos los autores que se han negado a dar a dicho término el sentido de« principios fondamentales (Grund- prinzipien) del ser », segun el significado banal que tenia en la filosofia griega, se han refugiado en este teologumeno. En consecuencia, prefieren entenderlo en el sentido de « ensefianzas fondamentales (Grundlehren) de la fe cristiana >>. Por Io que hace a las obras contemporaneas que llevan titulos parecidos, tanto filosoficas como eclesiasticas o gn6sticas 10 , dificilmente se puede deducir el sentido que quiso darle Origenes a su obra del mero hecho que se sirva de un titulo parecido. Cierto que su predecesor en la Escuela alejandrina, Clemente, tenia previsto escribir un tratado homonimo Sobre los principios. Pero, l puede afirmarse, sin mas, que « Origenes ha llevado a cabo quizas Io que precisamen-

17 : V

JO.

KOETSCHAU,

GCS

Principes I, 12-15, etc.

V, pp. XIV-XV; SIMONETTI, Princlpi, 27-28; CROUZEL-SIMONETTI,

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL «PERI ARCHON ;1

9

te su predecesor se habia propuesto, pero que no habia llevado a término, ofreciendo un complemento cristiano a la exposici6n de aquél sobre las ensefianzas fondamentales del paganismo » 11 ? Habra que examinar de cerca los pasajes en que Clemente ha dejado constancia de su prop6sito.

2. El frustrado tratadito de Clemente ((Sobre los Principios ;1

No cabe duda que Origenes es deudor a su predecesor en la Escuela alejan- drina de haber emprendido la tarea de componer un tratado Sobre los princi- pios. Clemente tenia el prop6sito, anunciado en repetidas ocasiones (Str III 13,1 ; 21,2; IV 2,1 ; V 140,3; VI 4,2), de componer un tratadito Sobre los principios en el seno de las Estrbmata, tratado que deberia ir seguido de otro Sobre la profecia (IV 2,2: cf. I 158,1 ; IV 91,1 ; 93,1 ; V 88,4), a modo de

preparaci6n para el desarrollo central Sobre la contemplacibn de los misterios

(il Èn01m:ia) o Teologia propiamente dicha ('ro fü:oÂ.oyucov cÎÔoç) (IV 3). Clemente divide, en efecto, la Filosofia mosaica en cuatro partes : 1) Hist6ri- ca ; 2) Etica ; 3) Fisica (il <pt>OtKÎJ 0cropia) ; 4) Teologia ('ro OwÂ.oytKov cîooç, il Ènontcia) (I 170, 1-2). La Teologia es designada por él como <<el verdadero conocimiento de la Naturaleza gn6stica » (il téj'> ovn yvromtKÎJ <pt>crtoÂ.oyia) en · contraposici6n a la contemplaci6n de la naturaleza sin mas, o bien << la verda- dera Iniciaci6n divina en los grandes misterios » (il Ocia ovtroç icpo<pavtia) en contraposici6n a la Iniciaci6n en los pequenos misterios que depara la Fisica

(IV 3,2).

Del preambulo de la Estrbmata IV es fâcil deducir que tanto el tratado Sobre los principios como el tratado Sobre la profecia, enunciados después de los que corresponden a la Etica (1,1-2) - que pasara a desarrollar a continuaci6n

(4,1 ss) -, y previos al que habria debido ser el desarrollo culminante de las

Estrbmata, la Teologia o Contemplaci6n de los misterios, pertenecen de lleno a la Fisica (il <pocruciJ Oeropia.) 12 El primero no parece reducirse a un conjunto de

11. KoETSCHAU, GCS V, p. XV:« Origenes hat in diesem (Werke) vielleicht eben das, was sein

Vorgii.nger nur beabsichtigt, aber nicht ausgeführt hatte, ausgeführt und eine christliche Ergii.n-

zung zu dessen Darstellung der heidnischen Grundlehren geboten. So mag - continua - die An- regung zu der Abfassung von Ilepi àpx&v dem Origenes wohl von Klemens gegeben worden sein; das Verdienst aber, die christlichen Glaubenslehren zum ersten Male systematisch und in Verbindung mit Lehren griechischer Philosophen dargestellt zu haben, gebührt allein dem Orige- nes ».

12. A. MÉHAT, Étude sur les 'Stromates' de Clément d'Alexandrie (Paris 1966), parece

confundir la Ep6ptica o Teologfa con la Fisica : « ' Contemplation époptique ' et' contemplation physique' sont des synonimes » (p. 149). La confusion se refleja ya en la traducci6n de Str I 15,2: «(Mon ouvrage) consignera les dogmes que se sont donnés les hérésies les plus connues; il leur opposera tout ce que doit dispenser une prudente pédagogie et qui fait partie de la gnose dans l'ordre de la contemplation époptique » (p. 148 [la cursiva es del propio traductor ]). F. OVERBECK, Die Teppiche (Basilea 1936), traduce con exactitud: «Auch was die hervorrangenden Ketzereien lehren, wird sie anführen und ihnen alles entgegenhalten, was vor der auf dem Schauen beruhenden Erkenntnis festgestellt werden muss » (p. 172 [la cursiva es mia]). Corno habra apreciado el lector, no es Io mismo Io que debe ser propuesto en forma de

10

JOSEP RIUS-CAMPS

noticias doxograficas sobre los fil6sofos griegos (cf. V 140,3 ; VI 4,2), sino que habria contenido asi mismo una discusi6n cerrada sobre la dependencia de los herejes - en especial los Marcionitas - de la filosofia griega (III 13,1) y un examen de las oposiciones insinuadas por los fil6sofos y propugnadas por los Marcionitas (21,2). El segundo no se habria circunscrito al libro profético del Génesis sobre el origen del mundo, sino que habria intentado demostrar a par- tir de las Escrituras - tanto la Ley y los Profetas como el Evangelio - que hay un solo Dios y Sefior todopoderoso contra los heterodoxos (IV 2,2-3 ; 3,2-3 ; cf. 91,l; 93,1). Todos estos tratados habrian de servir de propedéutica para el desarrollo central sobre la verdadera Teologia 13 Pero Origenes va mas lejos que su predecesor. Su m:pi à.px&v no consistira en un tratadito mas, constitutivo de la Fisica, sino que adquirira categoria de escrito independiente. La exposici6n dogmatica, de cariz claramente anti- gn6stico y, en especial, antimarcionita, constituira el nucleo primitivo de la obra ; en cambio, la exposici6n de tipo sapiencial, muy cercana a la Epoptica de Clemente 1 4, formara parte de una ulterior consideraci6n, segun veremos mas adelante. « Segun esto, los Principios (à.pxai) - objeto de ese Tratado - no son unicamente los articulos del simbolo eclesiastico, examinados a la luz de las Escrituras y de la Tradici6n apost6lica, sino sobre todo los Principios del Conocimiento sapiencial, involucrados de modo misterioso en las Escrituras,

propedéutica (ôcra npooucovoµ119fivm 1m9ipm) que el conocimiento por experiencia que deriva

de la contemplaci6n misma (Tijç icm:à ti']v Ènonnici']v 9eropiav yvcilcr&roç) : la primera es anterior (npooticovoµéro rige genitivo, traducido por Overbeck con la prep. « vor ») a la Ep6ptica, y no sin6nima. La frase de Clemente esta plagada de compuestos a base de la preposici6n npo- :

<tà> àvayicairoç exovw npoômÂ.11<p9fivm tfiç <pumicfjç 9eropiaç nponapatt9&µÉvll (este gen. es partitive : « exponiendo con anterioridad la parte de la Fisica que necesariamente debia presuponerse » ; Overbeck Io ha traducido err6neamente como si estuviera regido por la prep. npo-: « was notwendigerweise var der Betrachtung der Natur vorausgenommen werden muss ») icai tà ȵnoôéiiv îcrtaµeva ti;i àicoÂ.ou9i~ npoanoÂ.uoµév11 npoiceica9apµév11ç tfjç yfjç 6

npoayrov

repetira en el preambulo de la Estrbmata IV 3,1-2: npoMyecr9at

npoiceica9apµévrov icai

nponmôEiaç (15,2-3). Exactamente los mismos compuestos que

tà npè> µucrt11pirov

- npoôtawwnroµévrov téiiv npoïcr1:0p119fivm lf=Ui nponapaôo9fjvm ô&6vtrov.

13. Es en el seno de la Fisica, y no en el de la Ep6ptica, donde se deberan refutar las opinio-

nes de los herejes. A. LE BoULLUEC, La polémique antignostique dans le Peri Archôn, en

H. Crouzel - G. Lomiento - J. Rius-Camps (edd.), Origeniana, «Premier Colloque Internatio- nal des études origéniennes (Montserrat, 18-21 septembre 1973) » (Bari 1975), pp. 57-58, siguiendo a Méhat, distingue dos etapas solamente : el nepi àpxéiiv doxografico y el cristiano :

« L'exposé nepi àpxéiiv y devient tè> 9wÂ.Oyticè>v dôoç. Mais cette fois les seules objections à combattre viennent des hérétiques ». En el plan, en cambio, que Clemente se habla propuesto desarrollar, la refutaci6n de las herejias, acoplada al tratado « Sobre la profecia >>, debia tener lugar con anterioridad a la Ep6ptica (cf. Str IV 2,2-3; 3,2-3; cf. 91,l ; 93,1), es decir, dentro de la Fisica. Esto es muy importante, de otro modo se confonde Io propedéutico con la teologia propiamente <licha.

« Moralis » o

Etica ; 2) " Naturalis » o Fisica y 3) « Inspectiva » o Ep6ptica/Teologia. Cf. mi monografia

sobre El dinamismo trinitario en la divinizacibn de los seres racionales segf;n Origenes (Roma 1970), pp. 421-423.

14. Cf.

In

Cant Pro! : VIII

75, donde <livide la filosofia en tres partes :

l)

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL <<PERI ARCHON»

11

pero debidamente encubiertos para que no fueran objeto de irrision y de despre- cio por parte de los simples 15 ». Del tratadito de Clemente, muy condicionado todavia por los tratados homonimos en boga entre los filosofos, al tratado Sobre los principios desarro- llado por Origenes en tres ciclos hay una notable evolucion. El nspi àpx&v de Clemente se quedo en un mero proyecto. Sobre su alcance podemos barruntar algo a partir del enunciado de Str IV 2, 1 : << Debemos tratar de conocer a fondo las ensefianzas propuestas tanto por los Griegos como por los demas (filosofos) barbaros Sobre los principios de la Naturaleza (tà nspi àpx&v qiuatoÂ.oyri- 0évta, parte integrante, a saber, de la Fisica), 'en la medida en que sus opi- niones han llegado hasta nosotros, asi como discutir a fondo las principales teorias formuladas por los filosofos ». No creo que Clemente tuviera ya en proyecto un Ilspi àpx&v cristiano 16 Clemente distingue, si, entre Ti 'EÀÀ'TlVtK:ÎJ à.À1'10sta y Ti K:a0' Tiµâ.ç (cf. Str I 98,3). La primera es una nponatôsia o instruccion preliminar tou yvroattK:ou, del individuo ideal, segun Clemente (99,3). Sin embargo, sera Origenes quien, siguiendo las huellas de su predecesor, dara un paso decisivo y se distanciara definitivamente tanto de las categorias pedidas en préstito a la filosofia griega o a las religiones mistéricas como del mismisimo término « gnostico » que reivin- dicaban para si las sectas heterodoxas. El individuo ideal para Origenes ya no sera el yvroattK6ç, punto culminante de la trilogia de Clemente, sino el nvrnµa- m::6ç. El predominio de la terminologia biblica es todo un sintoma. Asi pues, en buen método, ademas de los sentidos que pueda tener este término en los filosofos griegos o en la Escritura y de la existencia de un género literario mas 0 menos estereotipado, la unica forma de salir de dudas solo puede consistir en un analisis minucioso de la obra y, en concreto, de la finali- dad o finalidades que se pretenden.

3.

El plan de la obra

Rasta hace relativamente poco (la edicion critica de Koetschau todavia la asume) se aceptaba sin mas la division tradicional en cuatro libros, division que, si bien es muy antigua y se remonta probablemente al propio Origenes, se ha evidenciado que responde exclusivamente a criterios de orden editorial (la capacidad de los pliegos de papiro). La division propuesta por Basilius

15. Dinamismo, 427.

16. LE BOULLUEC, La place de la polémique antignostique, 57, Io afirma sin mas:« Quand

on voit comment l'expression

tfic; 0wf

section nspi dpxôiv d'un manuel scolaire à un Il&pi dpxôiv chrétien » El interrogante es mio.

µ&tà TI']v llmôpoµl)v tfic; 0sof

incursion en otro de cariz teolbgico ; solo en el seno de esta nueva perspectiva tiene sentido un

tratado Sobre la profecfa.

indica que, tras el planteamiento filos6fico, se ha hecho ya

on est tout prêt à lire àpxl) sous 0s6ç, et à saisir comment se fait le passage de la

tà m:pi dpxôiv <pucrtof oyri0évta

oyiaç

est remplacée (?) par Ti llmôpoµl)

oyiaç

12

JOSEF RIUS-CAMPS

Steidle 17 , en tres ciclos, responderia mejor al plan original. En cada uno de estos ciclos se exponen desde diversos puntos de vista los tres principios que Io engloban todo : Dios, creaturas racionales, mundo. (En el tercer ciclo se invierte el orden de los ultirilos principios.) A manera de introducci6n Origenes habria prepuesto un Prefacio. No todos, sin embargo, han aceptado sin mas esta division. Asi, Gôrge- manns-Karpp consideran que« no da raz6n de la relativa independencia de los 18 tratados (del que menos, del tratado sobre las Escrituras de IV 1-3) ni del ' sentido longitudinal ' que se puede reconocer en su sucesi6n dentro de la composici6n global1 8 ». En cambio, afiaden, la division tradicional en cuatro libros hace que el lector se dé cuenta de ese « sentido longitudinal». Me parece interesante su observaci6n por Io que atafie al tratado de inspiraci6n de las Escrituras y al de hermenéutica. La presencia de estos dos tratados (mas ade- lante comprobaremos que no son ni tres ni uno sino dos) constituye un reto muy serio a la disposici6n de los materiales en tres ciclos sucesivos. En el primer coloquio sobre Origenes celebrado en Montserrat el afio 1973, un grupo de estudiosos dirigidos por Marguerite Hari present6 una serie de estudios tendentes a descubrir el verdadero plan de la obra 19 Sus conclusiones han sido asumidas en las dos versiones mas recientes del Peri Archon en lengua francesa 20 En el « Plan del Peri Archôn » que nos presenta M. Harl21, ademas del Prefacio, se distingue una Primera parte (correspondiente al llama- do Primer ciclo por Steidle : I 1-II 3) o Exposici6n general y una Segunda parte (correspondiente al llamado Segundo ciclo : II 4-IV 3) en la cual se tratan Cuestiones particulares siguiendo exactamente el orden en que han sido enume- radas en el Prefacio. Cierra la obra una « reasunci6n de los sujetos de la prime- ra parte» (que corresponderia al llamado Tercer ciclo : IV 4). Se insiste en el hecho que, al menos por lo que hace a los tratados de la Segunda parte - en perfecta correspondencia con los enunciados del Prefacio -, « la obra esta

constituida por una serie de tratados relativamente

sion, sin embargo, conlleva una serie de problemas :

1) En primer lugar, los articulos enumerados en el Prefacio se presentan como si éste finalizase con el articulo noveno relativo a las Escrituras, cuando la enumeraci6n de articulos continua con la larga disquisici6n sobre la ausen- cia del término « incorp6reo » en las Escrituras (Praef §§ 8b-9) y con dos arti-

aut6nomos 22 ». Esta divi-

17. B. STEIDLE,

236-243.

Neue

Untersuchungen

zu

18. GôRGEMANNS-KARPP, Prinzipien,

16.

Origenes' Ilcpi àpxrov,

en

ZNW 40 (1941)

19. M. HARL, Structure et cohérence du Peri Archôn, en Origeniana, pp. 11-32; G. DoRIVAL,

Remarques sur la forme du Peri Archôn, ib., pp. 33-45, y A. LE BoULLUEC, La place de la

polémique antignostique dans le Peri Archôn, ib., pp. 47-61.

20. Véase, supra, nn. 8 y 9.

21. HARL, Structure, 14-20; Principes, 20-21.

22. CROUZEL-SIMONEITI, Principes,

I

19.

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL<< PERI ARCHON»

13

culos mas relativos a los ângeles y a los astros lOa). Ahora bien, estos tres enunciados corresponden precisamente a la susodicha « Exposici6n general2 3 ». 2) En segundo lugar, de los dos tratados hom6nimos «De fine vel consum- matione » (I 6) y «De consummatione [mundi] », m:pi 'téÀouç (III 6), ninguno de ellos enunciado en el Prefacio, intercalados el primero dentro del tratado « Sobre las naturalezas racionales » (I 5-8) y el segundo después del tratado « Sobre el mundo » (III 5), solo del segundo hay constancia en dicho « Plan global» y, todavia, adosado al tratado «Sobre el mundo ». Con todo, el primero, ademas de contener un desarrollo IlEpi 'téÀouç, contiene otro que deberia intitularse IlEpi àpxiiç, hasta el punto que dicho tratado deberia

llamarse con propiedad « Sobre el principio y el fin ». El segundo, en cambio, es sencillamente un tratado IlEpi 'téÀouç. Ahora bien, justamente en la Segunda parte o Segundo ciclo del Peri Archon se presenta, después del tratado «Sobre el alma » (II 8), otro tratado Ilspi àpxiiç, acerca del cual los c6digos latinos dan la siguiente descripciôn : « De mundo et motibus rationabilium creatura- rum vel bonarum vel malarum et de causis eorum » (II 9), y que se corres-

el fin»), en Io

ponde, en parte, con el primero (I 6 : «Sobre el principio y

concerniente a la cuesti6n relativa al « principio ». En dicho « Plan global » del

Peri Archon ese tratado ha sido adosado sencillamente al tratado Sobre el alma (II 8) : nôtese, sin embargo, que tanto la referencia al « mundo » como a las

en el desarrollo consiguiente) no se

« naturalezas racionales » (en el titulillo y avienen con éste.

3) En tercer lugar, la numeraci6n del 1 al 9 de los tratados que componen la « Segunda parte » no tiene en cuenta para nada la presencia de tres doxologias :

una primera, al término de la Segunda exposiciôn ciclica 24 sobre Dios - el alma - el mundo (III 5,8 fin); una segunda, al término del primer Apéndice «Sobre la inspiraciôn divina de las Escrituras » (IV 1,7 fin); y una tercera, truncada (falta el « Amen » final), al término del segundo Apéndice « Sobre el

hermenéutico » (IV 3, 14 [26] fin), seguida de la digresiôn sobre el

método

término « incorp6reo » (IV 3,15 [27]). Con ta! de dilucidar, pues, el plan global de la obra hay que reseguir paso a paso, si bien a la inversa, los multiples trazos que ha ido dejando Origenes en su composiciôn. Acabamos de mencionar algunos (volveremos en seguida sobre ello), pero hay otros mas.

23. HARL, Structure, 24, n. 38, se ha dado cuenta de esta anomalia: «L'interprétation de la

fin de la Préface est délicate: quelques lignes 10, p. 16,1-8) semblent ajouter une ultime question, sur les anges et les bonnes puissances, mais rien de tel ne vient après le traité

d'herméneutique >>.

24. Prefiero mantener, de momento, la terminologia « Primer/Segundo/Tercer ciclo », o bien

« Primera/Segunda/Tercera exposicion

ciclica '"

14

JOSEP RIUS-CAMPS

4. El Prefacio

En el prefacio de una obra el autor hace su declaraci6n de intenciones. Pero tanto o mas importante que Io que se explicita, son los presupuestos que se traslucen de Io que él dice y, dado el caso, los posibles estratos que deje entre- ver la redacci6n final. Tanto los partidarios de interpretar el titulo en sentido filos6fico, « Principios fondamentales del ser » (« Grundprinzipien des Seins »), a la manera de las grandes sistematizaciones de la filosofia griega, como los que propugnan una interpretaci6n basicamente teol6gica, «Ensefianzas fondamen- tales de la fe cristiana » Grundlehren des christlichen Glaubens »), como si se tratase de un tratado de dogmatica, deberian dar raz6n : a) del encabezamiento del Prefacio ; b) de la conjesibn del propio Origenes sobre su pasado filo- s6fico; c) de los mbviles que Io han inducido a redactar la regla de fe, regla que condicionara la estructura de la obra ; cl) de la gran importancia concedida a las Escrituras como foente de conocimiento por experiencia del misterio de Dios ; e) de la presencia de un cuerpo extrai'io que no se aviene con la enu- meraci6n de los articulos de la regla de fe, la digresibn sobre la apelaci6n « incorp6reo » ; j) del aiïadido de dos cuestiones conexas, una vez enumerados ya los articulos fondamentales y después de haber rematado su enumeraci6n con el articulo referente a las Escrituras como objeto formai de la busqueda ; finalmente g) de la metodologia a seguir, enunciada en el colof6n del Prefacio.

a) El encabezamiento del Prefacio

La obertura de una obra literaria o musical contiene, como se ha dicho, los trazos indispensables para comprender las intenciones del autor. Origenes da comienzo con esta comprobaci6n :

« Todos los que creen y estan plenamente convencidos de que " la gracia y la verdad han venido por medio de Jesus Mesias" (Jn 1,17) y que Cristo es 'la Verdad ', segun Io que él mismo dijo: "Yo soy la verdad" (14,6) no extraen el conocimiento de experiencia que estimula a los hombres a vivir feliz y razona- blemente de otra foente que no sean las propias palabras de Cristo y su ensei'ianza » (PArch Praef 1 : V 6,13). La Verdad, base del conocimiento sapiencial, fruto de la experiencia del Espiritu, sobre la cual quiere tratar Origenes (n6tese la triple repetici6n del término), no es una verdad cualquiera ni tampoco la verdad filos6fica, sino la Verdad personificada en Cristo y que ha sido comunicada a los creyentes mediante sus propias palabras y su ensei'ianza. Los dos testimonios de Juan aducidos por él - y, en consecuencia, la distinci6n entre la Verdad personal y las multiples verdades participadas - se hallan claramente diferenciados en el Comentario de Jn 1,17 : «La Verdad substantivada (cf. Jn 14,6, que acaba de citar) y, para decirlo asi, prototipo de la verdad que hay en las aimas racio- nales, Verdad a partir de la cual han sido acui'iadas una especie de imagenes de si misma por los amantes de la Verdad, no' ha venido por medio de' ningun otro, sino que' ha venido' (a la existencia) por obra de Dios » (ComJn VI 6 :

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL «PERI ARCHON»

15

El objeto de la obra es, pues, la verdad revelada por Cristo y los destinata- rios son los creyentes (o{ nsmo'teuK6'teç), pero no los creyentes sin mas, sino unos creyentes cualificados, los que estan plenamente convencidos (nenstoµé- vot) de que Jesus es la Verdad y que solo de él deriva el conocimiento que comporta una experiencia de vida y de felicidad. A este respecto es interesante observar hasta qué punto puede llegar la ofuscacion de un polemista en el caso de Marcelo de Ancira. En su Escrito polémico contra el arriano Asterio (hacia el 334) cita el encabezamiento del Prefacio para tildar a Origenes de no haber roto suficientemente con la filosofia pagana, siendo asi - dice - que la expresion « Todos Ios que creen y estan plenamente convencidos » se Iee preci- samente en el Gorgias de Platon (Gorg 454 de). Eusebio de Cesarea, que nos ha conservado esta inculpacion en el Contra Marcelo (CMarcell I 4), le contesta completando la cita de Origenes aducida por él : « Todos los que creen y estan plenamente convencidos de que " la gracia y la verdad han venido por medio de Jesus Mesias ",etc.» Bastaria echar una ojeada a la frase puesta por Platon en labios de Socrates y la que encabeza el Peri Archon para apercibirse de que se trata de una simple - quizas pretendida - resonancia 25 Los destinatarios no son, por consiguiente, unos creyentes cualesquiera, los simples, sino unos lectores cualificados, los que sean amantes de la Verdad : la obra se dirige a cristianos de fe adulta, que se preguntan seriamente por las cuestiones fondamentales de la existencia, pero que rehusan las soluciones alti- sonantes de los teologos gnosticos. Origenes, en efecto, ha mostrado siempre una especial predileccion por los que tenian talento (sfüpu&ç l:xovmç), introduciéndolos en el conocimiento persona! de las diversas escuelas filosofi- cas, de sus autores y obras, mientras que se limitaba a impartir las disciplinas ciclicas a los mas rudos (î&v iôtronKroîÉprov) (cf. Eus, HE VI 18,3-4). Mas ade- lante dividirii sus oyentes en dos grupos, confiando la instruccion catequética de los principiantes e inexpertos a Heraclas y reserviindose para él la iniciacion de los mas aventajados « en el estudio profundo de las cosas divinas y en la investigacion e interpretacion de las sagradas Escrituras » (HE VI 15). A continuacion puntualiza qué entiende él por' palabras de Cristo', a saber, no solamente las que ensefio Jesus en persona durante su vida mortal, contenidas en los Evangelios, sino las que pronuncio el mismo Cristo, como Palabra de Dios, por boca de Moisés y de los Profetas et prius namque Christus dei verbum in Moyse atque in prophetis erat »),es decir, en el Antiguo Testamento, y las que ha proferido por boca de los Apostoles después de su ascension sed et post adsumptionem eius in coelos quod in apostolis suis locutus sit »), contenidos en los otros escritos can6nicos del Nuevo Testamento. Esta puntualizacion nos pone en guardia, desde un principio, frente a cualquier revelacion basada, si, en las ' palabras de Cristo ', pero entendida en sentido restrictivo. Un lector sagaz leerii entre lineas cuiil es el « canon » que Origenes

25. 'AÀM µÎjv oi: îÉ y& µi:µa0T]JC6î&Ç 11i:11i:mµtvo1 dcriv Kai oi 11i:mcrîw1C6ti:ç (Platon, Gorg) / 0( 1!&1ttcrt&ll!COîEÇ ICUt 1tE1t&tcrµÉVOt îÎjV XUPtV ICUt 'tÎjV ÙÀfi0&taV Otèt 'lî]OOÙ XptcrîOÙ y&yOVÉVat

(Origenes, PArch).

16

JOSEP RIUS-CAMPS

indirectamente esta denunciando : el canon marcionita que prescindia de todo

el Antiguo Testamento y restringia la verdadera revelaciém de Cristo al evange-

lio de Lucas y a las diez cartas paulinas. A medida que avancemos en el ana!i-

sis del Prefacio, se confirmara plenamente Io que aqui se insinua.

b) La confesion de Origenes sobre su pasado filosofico

Origenes confiesa abiertamente que en un pasado no Iejano habia buscado la verdad en la filosofia griega o barbara :

« Siendo muchos entre los griegos y los barbaros los que prometian la verdad, nosotros renunciamos a buscarla junto a todos aquellos que la afirma- ban con falsas teorias, una vez que creimos que el Mesias es el Hijo de Dios y que nos convencimos de que es de él de quien la debemos aprender » (PArch Praef 2 : V 8,20-24). A pesar de haber nacido en el seno de una familia cristiana y de haber sido instruido por su padre, Le6nidas, en Ios rudimentos de la Escritura, ademas del ciclo ordinario de los estudios elementales (Eus, HE VI 2, 7.15), se interes6 apasionadamente por los fil6sofos griegos, abriendo una escuela de gramatico (HE VI 2,15) que fue muy frecuentada tanto por herejes como por los que procedian de las ciencias griegas, sobre todo fil6sofos (HE VI 19,12; 18,2-4), y reuniendo una biblioteca considerable de Iiteratura y de filosofia (HE VI 3,9). Parece, pues, que en un momento determinado, a pesar de que era « creyente » desde pequeiio, se ' convenci6 ' de que el unico Maestro de la Verdad es Cristo. No se trata de una conversion absoluta, pero si de una conversion verdadera

y propia 26 , de algo que ha ido madurando en él durante aiios y que Io ha conducido a tomar una decisi6n sin precedentes, segun confiesa él mismo en las noticias autobiograficas conservadas por Eusebio en tercera persona. Ese bloque autobiografico procederia de la Carta a Alejandro de Jerusalén, escrita por Origenes desde Atenas, dandole explicaciones sobre los motivos que Io habian movido a Ieer a los herejes y los fil6sofos paganos 27 :

« Cuando vio - Eusebio transpone en tercera persona los trazos autobio- graficos - que aumentaba el numero de discipulos que acudian regularmente a él, siendo asi que él era el unico a quien habia sido confiada la escuela catequé- tica por Demetrio, quien presidia la iglesia (de Alejandria), considerando que la enseiianza de la gramatica era inconciliable con la dedicaci6n a las disciplinas divinas, sin tardar va y rompe 28 con la dedicaci6n a la gramatica, como inutil y contraria a las ciencias sagradas >> (Eus, HE VI 3,8).

En consecuencia, para no tener que depender de nadie, toma la decisi6n, « bien meditada, de intercambiar todas las obras que tenia de literatura antigua, por las cuales se habia interesado con tanto ahinco », por un sueldo diario que

le asegurase unos minimos para vivir (HE VI 3,9).

26. P. NAUTIN, Origène. 1. Sa vie et son œuvre (Paris 1977), p. 417.

27. NAUTIN, Origène I, 22-23.

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL <<PERI ARCHON>>

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A la luz de esta confesion, cualquier intento de explicar el Peri Archon a partir de las obras filosoficas que tienen titulos parecidos o que se ocupan de los principios fondamentales del ser, Io minimo que se puede decir es que no tiene en cuenta para nada la « conversion » que se ha producido en Origenes cuando ha descubierto que la unica foente de verdad se encuentra en el Hijo de Dios. Es la segunda vez que apela a una fe por convencimiento, origen de una experiencia nueva. No es casual, en efecto, que la frase autobiografica de

(posteaquam credidi-

mus

Origenes, « una vez que creimos

», sea precisamente la que ha dado pié al encabeza-

miento de la obra: Oi nsmateuJC6tsç JCai nsnsmµf:vm. No se puede minimizar, pues, la cuestion diciendo que no tenia conciencia de la formacion filosofica

recibida que seguia animando sus escritos e impregnando, en concreto, el

presente. Al prejuicio

y nos convencimos

et

persuasimus

)

se afiadiria la presuncion

c) El mbvil principal del« Peri Archon>>

A la ' verdad ' de .los griegos o de los barbaros, Origenes acaba de oponer la

Esta clausula, sin embargo, venia después de una

comprobacion muy dolorosa y que sera la que Io movera a fijar la regla de fe :

« Ahora bien, como muchos de los que se profesan creyentes en Cristo estan en desacuerdo no solo en cuestiones insignificantes, sino también en las de maxima importancia - a saber, sobre Dios, sobre el Sefior Jesus, el Ungido o Mesias, o sobre el Espiritu Santo ; y no solo sobre éstos, sino también sobre otras creaturas, a saber, sobre las Dominaciones y sobre las santas Potes- tades -, por eso nos ha parecido necesario establecer primero una pauta segura y una regla manifiesta sobre cada uno de estos puntos ; después ampliaremos la busqueda a los otros » (PArch Praef 2: V 8,14-20). No son, pues, los filosofos, quienes le han movido a escribir « sobre los prin- cipios », ni se trata simplemente de un tratado destinado a desarrollar sin mas los principios fondamentales de la fe cristiana, por el estilo de la Exposicibn y demostracibn de la predicacibn apostblica de Ireneo. Estan en juego ' cuestio- nes de maxima importancia ' (sobre Dios, sobre el Sefior Jesus, sobre el Espiritu Santo), amén de otras menos importantes. Pero no se trata tampoco de una refutacion propiamente dicha, por el estilo del Opusculo contra todas las herejias de Justino (Apol I 26), del Contra Marcion del mismo autor, mencio- nado por Eusebio (HE IV 11, 8-9) y utilizado por Ireneo (HE VI 6,2), o de la Exposicibn y Refutacibn de la falsa Gnosis de éste ultimo, conocida como Adversus Haereses. El hecho que se proponga « establecer una pauta segura y una regla manifiesta sobre cada uno de estos puntos >> o, como dira seguida- mente, que << se debe mantener la predicacion eclesiastica transmitida por via de sucesion a partir de los apostoles y conservada hasta el presente en las igle- sias : solo se debe dar fe a aquella verdad que en nada discrepa de la tradicion eclesiastica y apostolica » (PArch Praef 2: V 8,25-28), nos indica a las claras que hay otra ' verdad ', una falsa verdad, propugnada por ' muchos de los que se profesan creyentes en Cristo ', pero que ' discrepan del todo de la tradicion eclesiastica '. No cabe duda que se trata de los creyentes llamados

' verdad '

cristiana.

18

JOSEF RIUS-CAMPS

' gnosticos ', pues pretenden poseer un conocimiento por experiencia muy supe- rior a la fe de los eclesiasticos.

Los gnosticos, en efecto, han sido los primeros -

y los unicos hasta ahora -

en sistematizar los ' principios ' de su gnosis salvadora. Gracias a la Exposi-

cibn (

valentiniano, y tenemos acceso a otros sistemas analogos. Los grandes teologos de la época son casi todos gnosticos. Los exegetas o comentaristas de la Escri- tura también. Recuérdese que el primer Comentario a Juan es del valentiniano Heracleon. Lo reconoce el propio Origenes en el Comentario que escribio para contrarrestar el del valentiniano :

«Pero, dado que ahora los heterodoxos, bajo pretexto de (poseer) un conoci- miento por experiencia se han insubordinado contra la santa iglesia de Cristo y hacen circular obras de muchos volumenes, alardeando de comentar los textos evangélicos y apostolicos, si callamos y no contraponemos a sus doctrinas las verdaderas y saludables, se aduefiaran de las aimas il.vidas que, por falta de un alimente saludable, se afanaran en buscar los alimentes prohibidos y verdade- ramente impures y abominables» (Comin V 8: IV 105,4-10).

El Alejandrino acepto el reto y se propuso escribir un tratado sobre los mismos ' principios ' que los gnosticos habian sistematizado abusando de un lenguaje repleto de mites y antropomorfismos, pero tomo como base el lenguaje de la Escritura.

En la regla de fe, sin embargo, que trata de fijar contra los gnosticos y, muy en concreto, contra el marcionismo, se observa una clara anomalia. Origenes tenia intencion de « establecer primero una pauta segura y una regla manifiesta sobre cada uno de estos puntos (prius de his singulis certam lineam manifes- tamque regulam ponere) », para « dar fe solo a aquella verdad que en nada discrepa de la tradicion eclesiastica y apostolica ». Ahora bien, ademas de los articulos « transmitidos de forma manifiesta en la tradicion eclesiastica )), en la enumeracion aparecen otros « no suficientemente manifiestos )), Esta observa- cion no tendria importancia alguna si se parte del presupuesto que Origenes queria escribir un tratado « sobre los principios fundamentales de la fe cristiana », como muches pretenden. Pero si, como parece, el plan primitive de la obra consistia en exponer aquellos ' principios fondamentales ' de los cuales

' discrepaba ' cor:µpletamente Marcion, l qué sentido tiene que haya adosado a éste una serie de cuestiones reservadas « a ' los amantes de la sabiduria ', para que se ejerciten en ellas y muestren asi el fruto de su ingenio »? (PArch Praef 3 : V 9,9-10). De momento, carecemos todavia de una serie de elementos que, una vez sopesados en su conjunto, nos permitiran dar una explicacion satis- factoria a esta cuestion.

)de

lafalsa Gnosis de Ireneo, conocemos el sistema de Tolomeo, autor

d) El articula relativo a la inspiracibn de las Escrituras y a su interpretacibn espiritual

Corno acertadamente han observado Gôrgemanns y Karpp, el tratado

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL<< PERI ARCHON))

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« Sobre las Escrituras », anticipado aqui en forma de articulo de fe, rompe la cadencia de la trilogia Dios - creaturas racionales - mundo de los tres ciclos de que se compone basicamente la obra 29 Por otro lado, se trata de una de las cuestiones « de maxima importancia » sobre las cuales « el sentir de toda la igle- sia es unanime » (PA rch Praef 8 : V 11, 10-11). No hace falta ser un lince para adivinar el cariz antimarcionita de este articulo de fe. Ademas, se trata del ultimo de los articulos << manifiestamente transmitidos ». Si nos fijamos, por otro lado, en el orden de los articulos « transmitidos de forma manifiesta en la tradicion eclesiastica » y prescindimos, de momento, de las inclusiones relativas a cuestiones no manifiestas, nos apercibiremos de que es exactamente el mismo en que se presentan en el Segundo ciclo los tratados que llamaremos desde ahora de signa antimarcionita 30 La anomalia observada por los. dos criticos alemanes solo tiene una explicacion plausible si se retiene como plan primige- nio de Origenes una exposicion sistematica de los ' principios ' que éstos nega- ban, respaldada por un Apéndice donde se contrapone al canon mutilado de Marcion y a su interpretacion literai de la Escritura la inspiracion divina tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento y el doble (triple) sentido de la Escri-

tura31.

e) Digresibn sobre la apelacibn « incorpbreo JJ

Una nueva anomalia la constituye la digresibn sobre la apelacion « incorp6- reo ». Origenes la introduce con estas palabras : << Por otro lado, la apelaci6n 'incorp6reo (àaroµ6:tou)' es inusitada y desconocida no solo de muchos otros autores, sino incluso de nuestras Escrituras ». Y después de una larga disquisi- cî6n - totalmente incoherente con el caracter compendioso del Prefacio - sobre el opusculo titulado Doctrina de Pedro, que el Alejandrino no considera canonico, donde aparece la expresi6n «demonio incorp6reo »para designar «la figura o aspecta externo, sea el que sea, del cuerpo demoniaco » de acuerdo con la « actitud humana, extendida entre los simples e ignorantes, de llamar ' incor- p6reo' todo Io que no tenga estas caracteristicas » (Praef Sb: V 11,14-12,19), continua:

<< Con todo, nos preguntamos si aquello que los filosofos griegos llaman 'incorp6reo (àaroµatov)' se encuentra bajo otro nombre en las santas Escrituras. Igualmente se debe indagar c6mo debe ser concebido Dios mismo, corp6reo y definido por una cierta forma, o de una naturaleza diversa de la cor- p6rea, cuestion por cierto que no esta manifiestamente indicada en nuestra predicaci6n. Las mismas cuestiones deben ponerse a proposito de Cristo y del

29. La trilogia Dios - alma/creaturas racionales - mundo esta presente tanto en el Prefacio,

como en la que Hari llama Primera parte o Exposiciém general y Segunda parte o Cuestiones particulares, como finalmente en la Recapitulaci6n o Reconsideraci6n (Marcelo/Panfilo) final, si bien en ésta ultima se ha invertido el orden de los dos ultimos principios.

30. Véase, mientras tanto, nuestro articulo Or(genes y Marcion. Caracter preferentemente

antimarcionita del Prefacio y del Segundo ciclo del Peri Archon, en Origeniana, pp. 297-312, y el articulo de LE BoULLUEC, La place de la polémique antignostique, 47-61.

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JOSEP RIUS-CAMPS

Espiritu Santo. Esta indagaci6n debe extenderse a todas las almas y a toda la naturaleza racional » (Praef 9 : V 12,20-27).

Salta a la vista que el tema de la incorporeidad, tanto por su extensi6n 32 como por su formulaci6n a modo de quaestio disputata, no se aviene ni con el enunciado que encabeza la enumeraci6n de los articulos de fe : « Las verdades que han sido transmitidas de forma manifiesta por la predicaci6n apost61ica

son las siguientes

parte donde se presenta el tema (8 b-9 a) - con el género propio de un enun- ciado. N6tese la insistencia en frases como : «el término' incorp6reo' es inusi-

tado y desconocido no solo de muchos otros autores, sino incluso de nuestras Escrituras », « el optisculo conocido como Doctrina de Pedro ( no ha sido recibido entre los libros de la Iglesia », « este escrito no es de Pedro ni de ningtin otro escritor inspirado por el Espiritu de Dios » (8 b: V 14,16-18 ; 15,3-5). Mas bien se comporta como un cuerpo extrai'io dentro del Prefacio.

Por Io que hace a la segunda parte, en cambio, donde se puntualiza a prop6- sito del estado corp6reo o incorp6reo de Dios : «cuesti6n por cierto que no esta manifiestamente indicada en nuestra predicaci6n » (Praef 9 b : V 15 ,24-25), concuerda con la serie de articulos no manifiestamente definidos : « A este respecto ya no se discierne de forma manifiesta », dicho a prop6sito del Espiritu Santo (4 c: V 11,4): «no se distingue suficientemente en la predicaci6n manifiesta », a prop6sito del origen del alma (5 c: V 13,10-11); «no se ha expuesto de forma suficientemente clara », por lo que hace a la naturaleza del diablo y de sus angeles (6 : V 13,14) ; <<a muchos no les aparece bastante manifiesto, pues sobre estas cuestiones no se ha pronunciado de forma evidente

» (Praef 4 a : V 9, 12-13)

ni - por Io que hace a la primera

)

la

predicaci6n eclesiastica », en lo referente al principio y al fin del mundo (7 :

V

14,4-5); «no se distingue suficientemente y de forma manifiesta », por Io que

hace a la naturaleza de los angeles de Dios (IO aa: V 16,7); y «no se ha transmitido de forma manifiesta », a prop6sito de si el sol, la luna y las estrellas son seres animados o inanimados (10 ap : V 16,8).

Por lo demas, se puede comprobar fâcilmente que la temâtica centrada en el dilema corporeidad/incorporeidad sera ampliamente desarrollada en el actual Primer ciclo y retomada en la Reconsideraci6n final. No hay trazas, en

de ese dilema en todo el Segundo ciclo, excepto en el tratado Ilepi

cambio,

îÉÂouç que, como hemos expuesto ya en otro lugar 33 y como tendremos ocasi6n de comprobar mas adelante, no formaba parte primitivamente del Segundo ciclo actual, sino que fue insertado mas tarde en él por el propio Origenes. Poco a poco se va clarificando el panorama. En un primer intento Origenes quiso dar una respuesta al marcionismo, maxima expresi6n de las tesis gn6sticas respaldadas por un canon propio, fijando en primer lugar las verda- des manifiestamente transmitidas por los Ap6stoles y contenidas en la predica-

32. 35 lfneas sobre un total de 138, correspondientes éstas al enunciado de <liez articules.

33. La suertefinal de la naturaleza corpbrea segun el Peri Archon de Origenes, en VetChr IO

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL<< PERI ARCHON>>

21

cion eclesiastica, con ta! de desarrollar después en sendos tratados los ' principios fondamentales ' del pensamiento eclesiastico. En un segundo momento - después trataremos de indagar los motivos - se habria planteado el problema de la corporeidad de Dios y de las naturalezas racionales y, antes de reconsiderar la trilogia Dios - creaturas racionales - mundo desde esta nueva perspectiva (Primer ciclo), habria ampliado el Prefacio incluyendo en él las cuestiones que los Apostoles habrfan silenciado a la gran mayorfa, para que las investigasen los teologos. De hecho, a pesar de que no hemos hablado de ello hasta ahora para no entorpecer el progreso de nuestro razonamiento, Origenes después de afirmar categoricamente que « solo se debe dar fe a aquella verdad que en nada discrepa de la tradicion eclesiastica y apostolica » (Praef 2 : V 8,27-28), que, segun acabamos de demostrar, iba dirigida directamente contra el marcionismo, afiade :

<<No obstante, conviene saber que los Apostoles, mientras predicaban la fe en el Mesias, [ 1] por Io que hace a ciertas verdades que creyeron imprescindi- bles, las transmitieron de forma bien manifiesta a todos los creyentes, incluso a aquellos que se mostraban mas perezosos en la busqueda de la ciencia divina, al tiempo que dejaban la tarea de buscar la razon de sus aserciones a aquellos que se hiciesen merecedores de los dones mas excelentes del mismo Espiritu y sobre todo que hubiesen recibido del mismo Espiritu Santo el don ' de la palabra, de la sabiduria y del conocimiento por experiencia ' (cf. 1Cor 12,8) ; [2] por Io que hace a las restantes, en cambio, afirmaron su existencia, pero silenciaron sus particularidades y su procedencia, de seguro para que los mas atentos de sus sucesores, que fuesen amantes de la sabiduria, pudiesen ejerci- tarse en ello y mostrar, asi, el fruto de su ingenio me refiero a los que se hiciesen dignos y se capacitasen para recibir la sabiduria » (Praef 3 : V 9,1-11). Esta clausula precede de inmediato la enumeracion de las verdades manifies- tamente transmitidas por la predicacion eclesiastica. Pueden observarse en ella dos bloques de cuestiones : 1) aquellas que los Apostoles transmitieron de forma manifiesta a todos, si bien dejaron para los investigadores dotados de las cualidades del Espiritu la bllsqueda y profundizacion ulteriores, y 2) aquellas de las cuales solo revelaron la existencia, reservando a los estudiosos de la verdad todo el resto. El primer bloque condensa la metodologia aplicada en el actual Segundo ciclo ; el segundo bloque de cuestiones, la del actual Primer ciclo. No cabe duda de que esta clausula ha sido redactada en el momento de la ampliacion del Prefacio, para justificar - a la par que explicaba de forma sucinta la razon de su ocultacion - la insercion de las verdades no mani- fiestamente contenidas en la predicacion eclesiastica. Por de pronto, es evidente que no tienen nada que ver con la primera exposicion antimarcionita. Pero no anticipemos los acontecimientos. Restan todavia dos puntos a conside- rar.

t) El aditamento de una doble cuestibn no manifiestamente transmitida

Cuando Origenes se decidio a ampliar el Prefacio, con vistas a insertar en él aquellas cuestiones que, si bien no habian sido manifiestamente transmitidas

22

JOSEP RIUS-CAMPS

por la predicaci6n apost61ica, habia creido oportuno tratarlas a fondo en el decurso del Primer ciclo, las que ya habian sido enumeradas desde la perspec- tiva de articulos de fe, bastaba completarlas insertando la nueva formulaci6n :

ta! es el caso del Espiritu Santo (Praef 4 c~), del alma (5 by-c) y del diablo con sus angeles y las potencias contrarias (6), asi como del mundo (7 ~);en cambio, Jas que no habian sido explicitamente enunciadas, Jas reserv6 para el final, des-

pués de la digresi6n sobre la denominaci6n « incorp6reo » (8 b-9) : a saber, la cuesti6n relativa a los angeles y a las potencias buenas (10 aa) y la referente al sol, la Juna y las estrellas (10 a~). En el fondo, se trata de una cuesti6n doble, como puede apreciarse en el lugar donde Jas desarrolla, invirtiendo quiastica- mente el orden en que fueron enunciadas 34 De hecho, el lugar que les pertocaria

en el Prefacio - de acuerdo con la mentada trilogia -

seria antes del articulo re-

lativo al diablo y a sus angeles (6). Pero su inserci6n habria distorsionado la se-

cuencia.

g) El colofon del Prefacio

El Prefacio concluye con el siguiente colof6n :

« Sera necesario, pues, de acuerdo con el precepto que reza : " Haced que la luz sapiencial os ilumine" (Os 10,12), que se sirva de tales elementos funda- mentales todo aquel que desee construir con la raz6n un cuerpo que los orga- nice todos. Asi, apoyandose en afirmaciones manifiestas y vinculantes, se debe investigar a fondo qué hay de verdad en cada una de las cuestiones hasta cons- truir, como hemos dicho, un solo cuerpo organico, en el que se integren ejemplos y â.firmaciones, descubiertos unos en las santas Escrituras y emanan- tes los otros de la busqueda de las concatenaciones y del rigor 16gico » (Praef 10 b: V 16,9-15). Por analogia con un pasaje del Comentario a Juan, donde se habla de los

que

Verdad (napafü:oro1cacnv

cruvax0f\vm) » (ComJn XIII 46 : § 303), podemos profundizar en Io que nos

quiere decir aqui Origenes. En el mentado pasaje habla del ' unico cuerpo de la

Verdad (napaoi:oroJCacrtv

conocimiento sapiencial que poseen los Espirituales y con el cual pueden ' reu- nir ' todas las simientes de la Verdad que han sido sembradas en la Escritura, una vez llegadas a madurez, en el momento de la siega. Aqui se propone un plan mucho mas modeste : quiere « construir un cuerpo que organice todos los elementos fundamentales » (mivta tà crtmxsïa, sin duda) de la fe ' con la raz6n' (µi:tà Â.6you, ratione) : unos los proporcionara la Escritura, otros los averiguara la investigaci6n teol6gica.

« proporcionan elementos para reunir con sabiduria el unico cuerpo de la

àqiopµàç wu tô Ëv cr&µa tfjç àÂ:ri0daç µi:tà croqifaç

àqiopµàç wu tè> Ëv cr&µa tfjç àÂ:ri0sfaç

µi:tà croqiiaç

34. " Sobre el sol, la luna y las estrellas » (I 7) y « Sobre los angeles » (I 8). Corno se vera en su momento, estas dos cuestiones son parte integrante, junto con el problema del Hado, enunciado a modo de corolario en el Prefacio (5 by), y las dos cuestiones no manifiestamente transmitidas que vienen a rengl6n seguido sobre el origen del alma (Praef 5 c) y sobre el diablo y sus ange/es (6), del amplio tratado "Sobre las naturalezas racionales » (I 5,1-5 + 7,1-4 a.5 + 8,1-4), tipico del Cielo sapiencial.

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL «PERI ARCHON>>

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Un claro ejemplo de c6mo aplica esta doble metodologia Io tenemos en el tratado antign6stico « Sobre Dios » :

« Las autoridades que hemos aducido de las Escrituras deben ser suficientes para repeler las alegaciones que suelen hacer los herejes. No parecera, sin embargo, improcedente si entablamos con ellos una breve contienda extrayen- do también las consecuencias con la raz6n » (II 5,3: V 135,9-12). La base de la discusi6n con los herejes - polémica omnipresente de forma explicita o implicita en todos los tratados del Segundo ciclo - la constituira siempre la autoridad de la Escritura. De ahi que al término de la enumeraci6n de las verdades de fe manifiestamente transmitidas objeto del Segundo ciclo - haya colocado precisamente el articulo relativo a la inspiraci6n de todas las Escrituras. Pero en segundo lugar debe intervenir la raz6n - ilumi- nada siempre por la fe - a fin de ' construir un cuerpo organico ' con los elementos que proporciona la tradici6n apost6lica. Atendida, pues, la primera redacci6n del Prefacio, Origenes se propuso escri- bir una obra que organizase en un cuerpo organico, o lo que viene a ser Io mismo, que coordinase segun un sistema que integrase los tres principios fon- damentales de la existencia - Dios, creaturas racionales, mundo (aqui entraria en juego el titulo de la obra pedido prestado a sistematizaciones anâlogas) - todos y cada uno de los multiples elementos dispersos en la Escritura haciendo resaltar con la raz6n las concatenaciones 16gicas y suministrando los prin- cipios de soluci6n contra las objeciones de los adversarios, a fin de ofrecer a los creyentes que permanecian en la iglesia - los gn6sticos se habian ya separado de la gran Iglesia - una sintesis homologable con las que ofrecian los gn6sticos a sus adeptos. Nadie, hasta entonces, en el campo eclesiastico, habia emprendido semejante tarea. Los eclesiasticos se habian limitado a refutar a los te6logos gn6sticos, pero sin emprender la dificil y arriesgada tarea de construir un cuerpo organico, cosa que hara Origenes sirviéndose de los mismos elementos que aquéllos, si bien interpretandolos a la luz de una revelaci6n no mutilada.

5. El Cielo dogmatico del «Peri Archon>> (actual Segundo ciclo: primer estrato redaccional)

Todos los indicios inclinan a pensar que Origenes, en un principio, se propuso contraponer a los falsos principios propugnados por el marcionismo, avalados con un canon arbitrario en el que solo se retenia parte de los escritos del Nuevo Testamento y se rechazaba en peso todo el Antiguo Testamento, los principios ciertos y manifiestos de la predicaci6n de la Iglesia, respaldandolos con un tratado sobre la inspiraci6n de todas las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento (tratado de Inspiraci6n), y sobre la forma c6mo deben ser interpretadas (tratado de Hermenéutica). Corno hemos indicado repetidamente, quiere fijar primero y desarrollar después aquella « verdad que en nada discrepa de la tradici6n eclesiastica y

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JOSEP RIUS-CAMPS

apost6lica » (Praef 2) contra las multiples y discordantes opiniones de los herejes gn6sticos. De hecho, segun hemos comprobado en el mentado articulo sobre Orfgenes y Marcibn 35 , todo el Segundo ciclo actual es de caracter pre- ferentemente antimarcionita. De Ios contenidos de este ciclo se desprende que Origenes ha sido el primera en abordar de forma sistematica una refutaci6n del marcionismo, al tiempo que desarrollaba Ios principios fondamentales de la fe cristiana. En esta primera exposicion ciclica (primera, no en el sentido que tuviera en cartera una segunda, sino en el de pionero en el campo de la teologia sistematica no heréti- ca) los ha abordado teolbgicamente, defendiendo la unicidad de Dios y de la dispensaci6n de la salvaci6n que habia llevado a término su Hijo Unigénito contra la duplicidad de dioses (el Dios justo o demiurgo y el Dios bueno o Padre de Jesucristo) postulada por los gn6sticos con la distinci6n consiguiente de tres clases de seres inteligentes de diversa e irreductible naturaleza (los Espi- rituales o perfectos, Ios Psiquicos o racionalistas y los Hilicos o materialistas). El método empleado en esta refotaci6n de los falsos principios, que Marcion habia respaldado con un canon restringido de la Escritura, ha consistido en la fijaci6n de un canon o regla de las verdades manifiestamente transmitidas en la predicaci6n apostolica (« certam lineam manifestamque regulam », « est et illud definitum in ecclesiastica praedicatione »: Praef 2.5: V 8,19; 12,8) y en la exposici6n detallada de las verdades de la fe contenidas en él. A manera de Prefacio, ha enumerado los artfculos de la je contenidos de forma manifiesta en la tradici6n apostolica. Al término de la exposici6n teol6- gica de los tres principios fondamentales (Dios, el alma y el mundo) ha redac- tado, en forma de Apéndice, un tratado De inspiratione y otro de Her-

menéutica.

El Cielo dogmatico constaba de nueve tratados (tres sobre Dios, cinco sobre el alma y uno sobre el mundo) y de dos Apéndices (uno sobre la inspiraci6n divina de las Escrituras y otro sobre su interpretaci6n). Tanto la parte central como cada uno de los Apéndices terminaban - como ya se ha· dicho y compro- baremos en detalle mas adelante - de sendas doxologias : una primera al final del tratado «Sobre el mundo » (III 5,8 fin) - o sea, al término de la (actual- mente) Segunda exposici6n ciclica - y antes del tratado Ili:pi îÉÀouç (III 6), afiadido posteriormente 36 ; una segunda al término del Apéndice « Sobre la ins- piraci6n divina de las Escrituras » (IV 1, 7 fin) ; y una tercera al final del Apéndice «Sobre el método hermenéutico » (IV 3,14 [26] fin) y antes de la digresi6n sobre la apelaci6n « incorp6reo » (IV 3,15 [27]). Crouzel-Simonetti han interpretado Io que yo insinuaba en mi articulo sobre

La suerte final de la naturaleza corpbrea en el sentido que la doxologia que

clausura PArch III 5 seria exponente de que la segunda serie de tratados termi- naba aqui, mientras que el resto, III 6 y IV 1-3, constituia un apéndice. Por eso

35. Ver supra, n. 30.

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL <<PERI ARCHON))

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insisten en que hay otras dos doxologias 37 No era ésta mi intenci6n. Nunca he

el tratado IIEpi "CSÀOl)Ç (III 6) como parte integrante del Apén-

dice38. Segun mi modo de ver, las doxologias tienen valor de conclusion. La primera cerraba el primitivo Cielo dogmatico antimarcionita. (El tratado « Sobre el fin » fue insertado posteriormente, en tercera redacci6n, segun com- probaremos mas adelante.) La segunda doxologia entornaba el primer Apén- dice : IIepi wO Oeon:veucrw\) "CfjÇ Oeiaç ypa<j>fiç (Filocalia) = ~on Oeiat ai ypa- <j>Ui (Focio). La tercera ponia término al segundo Apéndice : II&ç àvayvromfov x:ai VOTJ"Cfov "CÎJV Oeiav ypa<j>ijv (Filocalia) = ~On:roç oeî àvaytvcùcrx:Etv x:ai vod'v "CàÇ ypa<j><iÇ (Focio). Al examinar en detalle, mas adelante, cada una de las doxologias, aparecera con toda evidencia su funci6n conclusiva.

Siempre he considerado que tanto el tratado « Sobre la inspiraci6n de las Escrituras » como el tratado « Sobre el método hermenéutico a seguir » han formado parte desde un principio de la primera redacci6n del Peri Archon, si bien en calidad de Apéndice. Mediante el procedimiento literario de la doxolo- gia, Origenes ha marcado Ios limites respectivos de las tres unidades que cons- tituian la primera exposici6n de cariz dogmatico. La funci6n del « Àmén »final la explica él mismo al término del Comentario a Romanos :

«(Pablo) puso "Amén" al final (cf. Rom 16, 17) en confirmaci6n de todo Io que habia dejado escrito anteriormente, con ta! de designar mediante esta expresi6n hebrea que Io que habia dejado escrito es verdadero y fiel » (ComRom X 43 : PG XIV 1292BC). El Prefacio contenia originariamente solo las « verdades que han sido trans- mitidas de forma manifiesta por la predicaci6n apost61ica », a saber, los siete primeros articulos (Praef 4 a.b.c ; 5 a.b ; 7 ; 8 : prescindimos de momento de las verdades no manifiestamente transmitidas) que se encuentran todavia actualmente antes de la digresi6n sobre la apelaci6n « incorp6reo » y de los dos ultimos articulos sobre los angeles y Ios astros. Al enunciado de estos siete arti- culos corresponden en el mismo orden los once tratados que conforman el actual Segundo ciclo. El desarrollo de las principales verdades de la fe cristiana enumeradas en la primera parte del Prefacio - sobre Dios (tres articulos: Praef 4 a.b.c [a.y]), sobre el alma racional (dos articulos: 5 a.b [a.~]) y sobre el mundo (un articu- Io: 7 a [a]) - no tiene lugar en la redacci6n actual de la obra hasta mediado el segundo Iibro.

considerado

37. Principes, IV 118, n. 49 : «A propos de la doxologie qui termine PArch IIl,5, J. Rms-

CAMPS, La suerte final p. 292, y voit le signe que la seconde série de traités s'arrêtait ici, le reste, 111,6 et IV,1-3 étant un appendice. Mais il y a dans le PArch deux autres doxologies aux- quelles il est difficile d'attribuer une valeur de conclusion: à la fin de IV,l, en grec comme en latin, quand le traité sur l'exégèse scripturaire n'en est encore qu'à son premier tiers ; après IV,3,14, alors qu'il reste encore dans le même traité sur l'exégèse scripturaire un autre paragra- phe, IV,3,15, qui a, il faut le reconnaître, un certain aspect d'appendice».

38. Lo decia explicitamente un poco mas adelànte del pasaje incriminado : «El tratadito nspi

i:&À.Ouc; (III 6), de que nos ocuparemos mas adelante, habria sido introducido posteriormente con ocasî6n de una reelaboraci6n del PA» (La suerte final, 292).

,

26

JOSEP RIUS-CAMPS

A los tres articulos Sobre Dios corresponden tres breves tratados : 1) Sobre la unicidad de Dios (contra la distinci6n marcionita entre el Demiurgo justo y el Padre bueno de Jesucristo) (II 4-5), 2) Sobre la encarnaci6n del Salvador (contra el docetismo de los gn6sticos) (II 6,1-2.7) y 3) Sobre la identidad total entre el Espiritu conferido en el Antiguo y el derramado en el Nuevo Testamen- to (contra el elitismo valentiniano) (II 7). En cambio, a los dos enunciados Sobre el alma corresponden cinco tratados, amén de la breve definici6n de' alma' (II 8,1-2 a): 1) Sobre la resurrecci6n de los cuerpos (repetici6n, en parte, del De resurrectione, contra los herejes) (II 10,1-3), 2) Sobre el castigo de los condenados (II 10,4-8), 3) Sobre los bienes prometidos a los buenos (II 11), 4) Sobre el libre albedrio (uno de los desarrollos centrales y mas extensos, contra el clasismo de los heterodoxos) (III 1,1-21 [20].24 [22]), 5) Sobre las potencias contrarias al género humano (III 2,1-3,4). Hacemos caso omiso, de momento, de las amplificaciones o desarro- llos introducidos posteriormente. Cierra la trilogia el tratado Sobre el mundo, donde se desarrollan los temas enunciados en el Prefacio (III 5, 1-3.6-8). La trilogia sobre los tres principios fondamentales de la economia de la sal- vaçi6n concluia, como acabamos de ver, con una doxologia. Inmediatamente despué& seguian, a manera de Apéndice, un tratado « Sobre las divinas Escritu- ras » (iV 1) y otro «Sobre las técnicas de interpretaci6n de la Biblia » (IV 2,1-3,14). La Filocalia, a diferencia de Focio, distingue tres tratados. Pero el ultimo no es mas que una ejemplificaci6n de los contenidos anteriores. El hecho que solo haya constancia de dos doxologias nos indica que Origenes solo tenia intenci6n de diferenciar dos desarrollos. Junto con el tratado « Sobre el libre albedrio », los desarrollos sobre la inspiraci6n divina de las Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento, y sobre c6mo deben ser interpretadas - completado éste ultimo con una serie de ejemplos sobre su sentido aleg6- rico - constituyen los desarrollos mas originales del conjunto de tratados que componen el actual Peri Archon.

6. Las tres doxologias que cierran respectivamente el Cielo dogmatico y los dos Apéndices sobre las Escrituras

a) Primera doxologia : primer elenco de cuestiones no manifiestamente reve- ladas

A medida que avanzaba en la redacci6n del Cielo dogmatico antimarcionita, Origenes se ha ido planteando una serie de cuestiones las mismas, en el fondo, que inquietaban a sus adversarios, los gn6sticos - que no habian sido transmitidas por los Ap6stoles, pero en las que era necesario ahondar con ta! de dar una respuesta satisfactoria a los problemas existenciales que preocupa- ban en su época. Un primer esbozo Io encontramos al término del Cielo dogmatico, a prop6sito de la muy diversificada administraci6n a los seres racionales de la

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL ((PERI ARCHON»

27

dispensacion

salvifica.

Veamos

el

texto

de

esta

conclusion,

debidamente

estructurado :

« Ahora bien, [ 1] cbmo deber ser administrado (oilwvoµeîcr0m !) cada uno, respetando el libre albedrio de todas las creaturas racionales, a saber,

[a] quiénes son los que la Palabra de Dios hallara como ya preparados y

capacitados y al

mismo tiempo

los instruira 39 ;

[b]

a quiénes,

en cambio, de

momento aplazara (la instruccion) 40 ;

[c]

de quiénes, finalmente, se escondera totalmente y se las ingeniara

(dispenset) para que quede lejos de ellos la escucha de su (instruccion) 41 ;

[d] a quiénes, nuevamente, que han despreciado la Palabra de Dios que les

habia sido insinuada y predicada, los urgira con algunos castigos y correccio-

nes a conseguir la salvacion y exigira y extorsionara en cierta manera su conversion ;

[e] a quiénes, en fin, ofrecera incluso oportunidades concretas de salvacion,

de manera que mientras tanto alcance uno una salvacion segura por la sola

respuesta de la fe que ha profesado ;

[2] por qué causas o en qué ocasiones ocurre todo esto ;

[3] qué clase de introspeccibn tiene de ellos la Sabiduria divina o en vista de

qué movimientos de su voluntad administra todo esto :

solo lo sabe Dios

y su Unigénito, por medio del cual han sido creadas y restauradas todas la cosas, asi como el Espiritu Santo, que procede del mismo Padre,

a quien sea dada la gloria en la eternidad de los siglos. Amén >> (III 5,8: V 279,4-18). De momento Origenes no deja entrever que algunas de estas cuestiones puedan ser atisbadas por las creaturas racionales. Nos encontramos al término de la Primera exposicion ciclica. No ha desarrollado todavia la metodologia adecuada que permita adentrarse en este campo. La respuesta a todas estas pre- guntas queda en el aire.

b) Segunda doxologia: el Cielo dogmatico contiene la ensenanza elemental

Al término del tratado De inspiratione, Origenes formula ya sin ambages que todo lo que nos ha dicho hasta ahora - Cielo dogmatico y primer Apéndice - no es mas que una ensenanza elemental (m:mxEiromç) respecto del conocimiento superior o perfecto (teÂ.EtO'tîJÇ), proponiéndose mostrar ahora los caminos que conducen a este ultimo, es decir, la metodologia sapiencial:

39. Se corresponden con los de« dentro », en contraposici6n a los de « fuera »de la parabola

(Mc 4,11 : cf. 1 Cor 5,12) : 'tiiiv foro crmpôiç àKou6v'trov (III

1,17 [ 16] : V

227,4).

40. Se trata de los de « fuera » (o{ &Çro), quienes où mivn1 it6ppro 'tÔÏV foro wyx6.vov't&Ç (

àKofoucrtv àcrmpôiç (ib. : V 227,3-4).

),

41. é'tepot ôè 'tiiiv &Çro, o{ Af:y6µevoi Tupim (

) oùôè 'tà 'tôiv &Çro àKofoucriv, O:lç elK6ç (ib. : V

28

JOSEP RIUS-CAMPS

« Por consiguiente, dado que una fuerza celeste o incluse supraceleste nos impele a venerar tan solo a nuestro Creador,

Myov) sobre Cristo"

"dejando de lado ya la iniciacion ('tov 'tfjç dpxfiç

(Heb 6,1 a), es decir, la ensefianza elemental (tou'tfo"tt tfiç crtoixeuûm;roç), intentaremos "alcanzar la perfeccion (tÎ)V tEÀEt6t11ta)" (6,1 b), para que también a nosotros sea ' anunciada ' la Sabiduria que ' ha sido anunciada a los perfectos' (cf. 1 Cor 2,6 a). En efecto, promete ' anunciar la sabiduria a los perfectos ' aquel que ya la posee, diversa por cierto de la " sabiduria de este mundo y de la sabiduria de los principes de este mundo que es pasajera" (2,6 b). Esta ' sabiduria ' sera grabada claramente en nosotros " gracias a la revelacion del misterio silenciado desde tiempos inmemoriales, pero revelado ahora tanto por medio de los escritos proféticos como por la manifestacion del Sefior y Salvador nuestro Jestis Mesias" (cf. Rom 16,25-26 + 1 Tim 6,14 y 2 Tim 1,10), " a quien sea dada la gloria por " todos " los siglos. Amén" (Rom 16,27 b) » (IV 1,7: V 304,11-305,8). Origenes cierra con esta doxologia el primer Apéndice << Sobre la inspiracion de las Escrituras », tanto proféticas como apostolicas, y con ello la exposicion ciclica elemental. En esta doxologia nos revela ya el objetivo del segundo Apéndice : pretende alcanzar la Sabiduria ' revelada a los perfectos '. En la primera no se insinuaba todavia esta posibilidad. Ahora manifiesta abierta- mente, sirviéndose de una lectura singular de Rom 15,25-26, que 'el misterio silenciado desde tiempos inmemoriales ' puede ser conocido con toda claridad

- dice textualmente que fi crocpia fiµîv èvtunro(h'JcrE'tat tpav&ç - por Ios 'perfectos ', es decir, por aquellos que hayan alcanzado ya, como Pablo, el conocimiento sapiencial. Gürgemanns y Karpp, siguiendo a Preuschen, insintian que Origenes podria ser deudor aqui de una coleccion eclesiâstica de testimonia que habria refundido en uno dos o mas pasajes paulinos 42 De hecho, sin embargo, Origenes es el unico testigo de esta conflatio 43 Se nota en ella la influencia de la polémica antimarcionita y la concepcion tipicamente origeniana de un « ahora » que no es el ahora puntual de la venida historica de Cristo, sino que engloba toda la revelacion contenida en las Escrituras - AT y NT - que, segun acaba de demostrar, son divinamente inspiradas. La expresion ' escritos proféticos ' se ha convertido en una expresion estereotipada para designar a los Profetas del AT ; la enclitica 'tS, que originariamente la unia con yvroptcr0tvwç, ha pasado a ser el nexo de union con la correlativa Kai 'tfjç èmcpaveiaç KtÀ.

42. Prinzipien, 695, n. 27.

43. Véase Dinamismo, 417, n. 221 ; con todo, en el lema correspondiente de su ComRom X

43 no comparece : i, pertenece ese lema a Rufino ? En el comentario, en cambio, parece que hay

una referencia: PG XIV 1290 C y 1292 A.

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL ((PERI ARCHON))

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Respecta de las demas citas de Rom (una de ellas literal) 44 , la presente ha sido ampliada con la alusion a 2 Tim 1,10. Todo induce a pensar que ha sido el propio Origenes quien ha hecho mentalmente esta conflatio, llevado por la polémica. En el caso presente le sirve de conclusion solemne de toda la exposicion ciclica de cariz antimarcionita, a la que pertenece de lleno este primer Apéndice. Notemos, por otro lado, que la moixeirocnç o « prima initia scientiae » de que nos acaba de hablar, y que hace referencia evidentemente a toda la exposicion antignostica que ha desarrollado hasta ahora, responde exactamente al objetivo

) que

se sirva de tales elementos fundamentales (velut elementis ac fundamentis huiusmodi uti) todo aquel que desee construir con la razon (ratione perficere) un cuerpo que los organice todos » (Praef 10 b : V 16,9-13). Al término de esta primera exposicion elemental de los Principios, objeto de la teologia dogmatica, enuncia un nuevo objetivo : penetrar en el misterio arcano, conocido tanto por los Profetas como por los Apostoles, pero que tan solo puede hacerse manifiesto a los perfectos, es decir, a los que estén en posesion de la metodologia sapiencial (no ya Mycp sino croqii~), la unica que permite - a diferencia de la razon - penetrar en las realidades profundas de la existencia. Aqui no se propone todavia « reunir con sabiduria el unico cuerpo de la

que se habia trazado en el colof6n del Prefacio : « Sera necesario, pues (

verdad », segun el pasaje del Comentario a Juan citado en aquella ocasion, sino

simplemente indagar el método

(ti]v 686v) c6mo deben ser interpretadas

(Èq>oôe6etv) las sagradas Escrituras (IV 2,1 : V 306,1).

c) El tratado de Hermenéutica: la metodologia sapiencial

De hecho, el segundo Apéndice desarrolla, en forma de tres axiomas, las lineas maestras sobre hermenéutica biblica de que se servira Origenes tanto en los comentarios como en los escolios y en las homilias. No creo que, en este momento, el Alejandrino tuviera en cartera ya la redacci6n de un nuevo ciclo

- el excursus sobre la denominaci6n « incorp6reo » adosado a la tercera doxologia parece excluirlo -, pero, en la practica, establece las bases que regi- ran el futuro Cielo sapiencial. En primer lugar describe, a base de tres actitudes negativas - correspondien- tes a tres estamentos bien diferenciados -, los multiples errores a que ha dado pié una lectura insensata de la Escritura: a) «los mas endurecidos y rudos de

los Gudios) circuncisos (oî te yàp O"KÂ.T)poK:apôtot Kai iôtrotm t&v ÈK neptwµf\ç) no dieron su adhesi6n a nuestro Salvador », porque no quisieron reconocer el cumplimiento real y palpable de las profecias en el Mesias Jesus ; b) «los

si bien no se atrevieron a poner en duda

herejes (oî te à.no trov a{pécrerov) (

que las Escrituras (del AT) fuesen de Dios, creyendo que éstas eran del Demiurgo, a quien dan culto los judios, y habida cuenta que el Demiurgo es

imperfecto y no bueno, sostuvieron que el Salvador vino a anunciar un Dios

),

44.

ComJn

VI

4

(2) :

§ 25.

30

JOSEF RIUS-CAMPS

mas perfecto », djstinguiendo asi dos dioses, uno para cada testamento 0 alianza; C) «los miembros mas simples de la iglesia (o{ Ô.KEpatOtEpOt troV Ù1t0

se hacen tales representaciones sobre Dios que ni de lejos

no se las forjaria el hombre mas cruel e injusto »(IV 2,1 : V 306,2-3 ; 307,3 ;

tfiç s1C1CÂ:r1ofoç) (

),

308,4-5).

A continuaci6n enuncia un principio general : cc La culpa de todas estas

falsas representaciones (c), impiedades (b) o rudezas (a) sobre Dios, de que acabamos de hablar, no parece ser otra que la Escritura, por no haberla entendido segun el sentido espiritual, sino tomado como si fuese pura letra » (IV 2,2 : V 308,8-1 O). El segundo Apéndice, pues, intentara llegar a la raiz misma del problema. Origenes, sin embargo, formula una doble cautela :

« Por consiguiente, [ 1] a los que estân convencidos (wtç nei0oµévotç) de que los libros sagrados no han sido compuestos por hombres, sino que han sido escritos y han llegado hasta nosotros gracias a la inspiraci6n del Espiritu Santo, segun el designio del Padre del universo y por la mediaci6n de Jesus Mesias, se les debe indicar cuâles son los criterios claros de ihterpretaci6n, [2] siempre que se atengan (sxoµévoiç) al canon de la Iglesia celeste de Jesus Mesias conforme a la tradici6n de los Ap6stoles (wu JCa.v6voç ti'jç 'Iricrou Xpicrtou JCa.tà. ùta.ôoxTiv t&v dnocrt6Àrov oüpa.viou s1C1CÀTJcria.ç) ».

A diferencia del canon de la iglesia terrena, canon que ha especificado en el

Prefacio (« prius de his singulis certam li~am manifestamque regulam ponere », Praef 2), el Canon de la Iglesia ce/este contiene las directrices de la exégesis espiritual o profunda. Se trata, naturalmente, del método de interpreta- ci6n anag6gica, propio de los perfectos y espirituales, no simplemente de la regla de fe de la iglesia sociol6gicamente hablando 45 N6tese que aqui, como ha hecho en el Prefacio, Origenes vuelve a insistir en cuales son los destinatarios de su obra : los cristianos convencidos, que tienen experiencia del Espiritu. El prototipo de estos cristianos muy bien podria ser Ambrosio, a quien Origenes convenci6 de la falsedad de la gnosis valentiniana y Io recondujo a la Iglesia celeste, a la comunidad de los espirituales que no rehusan el compromiso y la encarnaci6n para el bien de los mas simples y sencillos 46 El Alejandrino resume en forma de tres axiomas « los criterios que a nosotros - dice - nos parecen los mas correctos para la comprensi6n de las Escrituras )) :

1) «El objetivo primordial pretendido por el Espiritu que ilumina segun la Providencia de Dios por mediaci6n de la Palabra " que estaba en el principio junto a Dios" (Jn 1,2) a los servidorès de la Verdad, Profetas y Ap6stoles, fue todo Io que hace referencia a los misterios rec6nditos relativos a las realidades que afectan a los hombres>). En primer lugar (a) enumera los misterios relati- vos a Dios y a su Unigénito (su naturaleza y filiaci6n divinas, los motivos de su encarnaci6n y asunci6n del hombre Jesus, su actividad y radio de acci6n) ; en

45. Véase Dinamismo, 434 y n. 275.

46. Dinamismo, 443-468.

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL<< PERI ARCHON»

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segundo lugar (b), los relativos a los demas seres racionales emparentados con las aimas humanas (los mas excelentes y los que han caido de la bienaventu- ranza y las causas de su caida), asi como a la diferenciaci6n de las aimas y al origen de su diversidad; finalmente (c), los que hacen referencia al mundo (qué es y por qué existe, y cual es la causa de que haya ta! y tanta maldad sobre la tierra y en otros lugares) (IV 2,7: V 318,7-319,16). Corno puede observarse, se trata precisamente de las cuestiones no manifiestamente transmitidas que el propio Origenes insertara posteriormente entre los enunciados del Prefacio primitivo y desarrollara a continuaci6n - como comprobaremos en seguida -

a modo de Primer ciclo, manteniendo el mismo orden de la primitiva'exposi- ci6n ciclica de la trilogia de principios (actual Segundo ciclo).

2) « El segundo objetivo consisti6 - en vista de aquellos que no podrian soportar el peso de su busqueda - en esconder el discurso relativo a los (miste- rios) predichos bajo expresiones literales que de por si hacen sentido », a saber, relatos sobre la creaci6n y la expansion de la humanidad, historias sobre gestas de gente pia e impia, sobre guerras, victorias y derrotas, sobre la legislaci6n escrita (IV 3,8: V 320,1-321,2). 3) En tercer lugar, para evitar que los lectores se quedasen en la superficie de la letra y no ahondasen en el sentido profundo, pretendido primariamente por el Espiritu, « la Palabra de Dios se las ingeni6 para que determinados

'obstaculos, tropiezos o cosas imposibles (aK:civôaÀCI 1mi npomc6µµœm JC<li

à.Mvœw)' (cf. Rom 9,33 ; 14,13 ; 8,3) fuesen intercalados en medio de la Ley

y de la historia» (IV 2,9: V 321,3-11). De hecho, cuando hemos aducido el texto relativo a las cuestiones que han transmitido los Ap6stoles, las manifiestas y las no manifiestas 47 , anti- cipabamos ya que esta clausula servia de puente entre la redacci6n primi- tiva del Prefacio y su remodelaci6n. Pues bien, llegados a este punto podemos corroborar aquella afirmaci6n diciendo que <licha clausula no es mas que un compendio de los tres axiomas tan ampliamente expuestos en este segundo tratado o segundo Apéndice. Por otro lado, la distinci6n entre (a) las cuestiones manifiestamente transmi- tidas y (b) las que han sido escondidas, la ha anticipado en el primer tratado al hablar de la Providencia : « En efecto, <lice, también entre las obras de la Providencia que abraza el universo entero, [a] hay unas en que se manifiesta de forma clarisima que son obras de la Providencia ; [b] en otras, en cambio, permanece tan escondida, que parecen dar pie a la incredulidad hacia el hecho de que Dios gobierne el universo con arte inefable y potencia » (IV 1,7 : V

303,2-6).

d) Tercera doxologia : invitacion a la indagacion sapiencial

La doxologia con que culmina el tratado de Hermenéutica y que corona la Primera redacci6n del Peri Archon es una clara invitaci6n a una investigaci6n

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JOSEP RIUS-CAMPS

ulterior de las cuestiones mas profundas e inaccesibles, a pesar de que sea imposible una comprehensi6n total, pues ésta ha sido reservada a Jesus Mesias y al Espiritu Santo :

« Por consiguiente, es deseable que cada uno, en la medida de sus fuerzas, siempre " se extienda hacia Io que tiene delante, olvidandose de Io que tiene detras" (Fil 3,13), sea hacia obras mejores, sea hacia un sentido y una comprensi6n mas pura, por medio de Jesus Mesias, Salvador nuestro, " a quien sea dada la gloria por los siglos de los siglos. < Amén >" (Rom 16,27) » (IV 3,14 [26] : V 347,1-4). He suplido el « Amén » final, que probablemente suprimi6 el propio Origenes cuando afiadi6 el anexo que examinaremos a continuaci6n. (Que se trata de una digresibn o anexo, Io confiesa él mismo al final : « Todo esto Io hemos dicho brevemente, a manera de digresi6n fper excessum quendam], llevados por la continuaci6n 16gica del discurso » [IV 3,15(27): V 347,23].) Crouzel-Simonetti han entrevisto el problema, pero no le han dado mayor importancia : «Esta doxologia que no acaba ningun tratado plantea un problema: a menos que IV,3,15 deba considerarse como un afiadido, con todo se corresponde dentro del plan general con la discusi6n sobre (el término) àcrroµatov que cierra el Prefacio del libro 1 48 ». El afiadido corresponde, si, en el plan general a la discusi6n sobre la denominaci6n « incorp6reo » que se encuentra actualmente hacia el final del Prefacio (a continuaci6n viene todavia un enésimo articulo de fe y un colof6n : Praef 1O), pero no al plan primitivo de la obra. Con esta breve doxologia Origenes ha dado remate al segundo Apéndice del Cielo dogmatico. Tal era el plan primitivo de la obra, plan que habia antici- pado en el Prefacio. La doxologia deja, sin embargo, la puerta abierta a « un sentido y una comprensi6n mas pura (ad sensum intellectumque puriorem) », que solo se podra alcanzar cambiando de metodologia.

7. Génesis de la segunda redaccibn del <<Peri Archon»

a) El << excursus » adosado a la Primera

exposicibn ciclica

Tiempo después de haber acabado la redacci6n del actual Segundo ciclo, Origenes crey6 necesario llegar hasta la raiz del problema que enfrentaba a los eclesiasticos con los gn6sticos, atacando el flanco mas débil de sus especulaciones, la npo~oÀÎ] o sistema de emisiones sucesivas y en degresi6n, mediante las cuales trataban éstos de explicar la progresiva diferenciaci6n de los seres dentro del abanico que va desde Dios hasta la materia. Pero la npo- ~OÀÎ] era compartida por muchos eclesiasticos, e incluso los que arremetian contra ella, como es el caso de Ireneo, participaban de una mens communis

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL ((PERI ARCHON))

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afirmando que la plasmaci6n corp6rea del hombre habia sido hecha « segun la imagen » de Dios. La principal cuesti6n a dilucidar no era otra, pues, que la de la corporeidad o incorporeidad de Dios y, de rechazo, de la naturaleza racio- nal. No sabemos exactamente cuando esto tuvo lugar, pero debi6 pasar un tiempo considerable. Cuando, por fin, se decidi6 a emprender una nueva redacci6n del Peri Archon, dej6 intacto de momento el actual Segundo ciclo, pero condensé>, como primer paso, la nueva problemâtica que Io espoleaba en un excursus adosado al segundo tratado « Sobre las sagradas Escrituras », el tratado de Hermenéutica, que daba remate a la antigua exposici6n ciclica. Efectivamente, como puede comprobarse, viene inmediatamente después de la doxologia con que finalizaba primitivamente el segundo tratado y, con él, la primitiva sistematizaci6n de los primeras principios de cariz antirrético. Para introducirlo, se sirvi6 de un pretexto, la relatividad de los nombres de las cosas, poniendo como ejemplo los diversos nombres asignados por los fil6sofos griegos incorpoream, àcrroµœcov ») y por la Escritura invisibilem, à6pœtov ») a una sustancia que no tiene color ni figura ni tacto ni magnitud, perceptible solamente por la mente. El breve desarrollo que sigue es un resu- men de Io que expondrâ en el Primer ciclo (IV 3,15 [27] : V 347,5-30). La temâtica enunciada en este excursus tiene muy poco que ver con la que es propia del tratado de Hermenéutica, al cual ha sido simplemente adosada. Alli trataba de forma detallada de la existencia de una revelacibn arcana, bien conocida de los Ap6stoles, pero no transmitida por ellos de forma manifiesta para evitar malos entendidos, revelaci6n que podria ser descubierta por aquellos que aplicasen a la Escritura la metodologia sapiencial que propor- ciona el Espiritu Santo. Aqui, en cambio, plantea una cuestibn de nombres, con ta! de tender un puente entre la nueva problemâtica que le preocupaba en este momento, la cuesti6n de la incorporeidad, base de la filosofia plat6nica, y su ocurrencia en la Escritura en términos equivalentes. De hecho, Origenes no nos hablara nunca, a prop6sito de este tema, de una revelaci6n rec6ndita celada por los Ap6stoles bajo un nombre o expresi6n determinada ; afirmarâ sencillamente que Io que los fil6sofos griegos califican de àm:bµawv las Escri- turas Io llaman à6pm:ov, es decir, transferirâ a la revelaci6n los contenidos que

le brindaba la filosofia griega

Tanto es asi que en uno de los escritos mas recientes, a modo de respuesta a las

criticas que hacia Celso del Dios de los cristianos, « como si fuera por natura- leza_ un cuerpo y, por cierto, un cuerpo con forma humana (roç crroµawç 'tfj cpum:t wyxavovwç 1mi àv0prorcostôoùç crroµawç 49 », afirmarâ categ6ricamente :

« En efecto, las Escrituras afirman de forma manifiesta que Dios es incor- p6reo (cracp&ç yàp àcrroµa't6v cpam o{ A.Oyot 'tov 0s6v). Por eso también "A Dios nadie Io ha visto jamâs" (Jn 1,18) y "el Primogénito de toda la crea-

sobre la existencia de

uri mundo « incorp6reo ».

49. Cf., con todo, HomClem XVII 7-12 (sobre la forma de Dios); Minucio Félix, Oct 18,10;

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JOSEP RIUS-CAMPS

cion" es llamado "imagen del Dios invisible" (Col 1,15), como si dijese' del (Dios) incorporeo (àcrroµa:rou)' »(CC VII 27: II 178,3-16). La problematica, pues, que sera objeto de un nuevo ciclo del Peri Archon no se agotara con una exposicion a fondo de las cuestiones no manifiestamente transmitidas, sino que se apoyara al mismo tiempo, segun comprobaremos a continuacion, sobre otro pivote : la cuestion de la corporeidad/incorporeidad de Dios, del Hijo y del Espiritu Santo, asi como de las creaturas racionales. Esta bipolaridad del Cielo sapiencial se dejara notar en una redacci6n menos ordenada y cuidada que la del Cielo dogmatico.

b) La remodelacion del Prefacio

Un segundo paso ha consistido en intercalar esta nueva problematica en el Prefacio. El problema de la corporeidad/incorporeidad era de tal envergadura que Origenes no dudo un instante en insertar una notable digresion sobre esta cuesti6n al término del enunciado de los articulos manifiestamente transmiti- dos, en concreto del concerniente a las Escrituras, digresion que, de hecho, ha distorsionado considerablemente la naturaleza del Prefacio. Monique Alexan- dre se ha dado cuenta de la colocacion 'abrupta' dentro del Peri Archon de estas dos digresiones sobre el tema « incorporeo » y apunta con razon que pre- suponen un cambio de registro, si bien no saca las debidas consecuencias :

« Estos pasajes, abruptamente situados en posiciones clave del tratado (prefacio general, conclusion de la segunda serie), hacen presentir que la oposici6n del registro filosofico, con su homologo escrituristico, es un lugar privilegiado de dificultades y de cuestiones, al mismo tiempo que de respuestas articuladas en un cuerpo de doctrina 50 ». Una vez intercalado el tema de la << incorporeidad », con el fin de justificar la ampliaci6n del Prefacio con las demas cuestiones no manifiestamente transmitidas, ha introducido inmediatamente antes de los articulos de fe, a modo de principio general, una distincion segun la cual los Ap6stoles · solo transmitieron de forma manifiesta Io que era necesario a todos para creer, mientras que silenciaron deliberadamente una serie de cuestiones, limitandose a dejar constancia de su existencia, pero reservando su comprension a los amantes de la Sabiduria (Praef 3, citado mas arriba). Corno ya se ha dicho, se trata de un resumen del principio hermenéutico ampliamente desarrollado en el segundo Apéndice sobre las sagradas Escrituras. Los enunciados de estas cues- tiones no manifiestas han sido intercalados entre los enunciados primitivos, a modo de amplificacion, o simplemente elencados al final del Prefacio. Efectivamente, aprovechando el redactado de los articulos manifiestamente transmitidos, amplia el Prefacio en aquellos casos en que cree oportuno pun- tualizar algunos aspectos que no se distinguian de forma suficientemente clara en la predicacion de la iglesia. Los dos primeros enunciados los deja intactos, ya que tanto el nuevo tratado << Sobre Dios » coma el tratado « Sobre (la divini-

50. M. ALEXANDRE, Le statut des questions concernant la matière dans le Peri Archon, en Origeniana, 64.

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL ((PERI ARCHON))

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<lad de) Cristo » ya han sido suficientemente enunciados a prop6sito de la deno- minacion « incorp6reo >> Deus quoque ipse quomodo intellegi debeat requi- rendum est, corporeus et secundum aliquem habitum deformatus, an alterius naturae quam corpora sunt, quod utique in praedicatione nostra manifeste non designatur. Eadem quoque etiam de Christo et de sancto spiritu requirenda

sunt

La primera amplificaci6n corresponde al articulo sobre el Espiritu Santo :

« A este respecto ya no se discierne de forma manifiesta si ha sido engendrado o es ingénito, si también él debe ser considerado Hijo de Dios o no. Todo esto se debe indagar en la medida de nuestras fuerzas a partir de la santa Escritura y se debe investigar mediante un analisis penetrante » (Praef 4 c~ : V 11,4- 7). Después de una retahila de cuestiones relativas al alma racional, extrae las debidas consecuencias de Io afirmado en los articulos anteriores : « De donde se sigue que nosotros no estamos sometidos al Destino, de modo que nos veamos absolutamente constrefiidos a hacer el mal o el bien, aunque no Io queramos. Efectivamente, si estamos dotados de libre albedrio, se puede dar el caso que unas potencias nos inciten al pecado y que otras colaboren en nuestra salvaci6n ; pero en ningun caso estamos constrefüdos por el Destino a obrar bien ci mal. Piensan asi los que afirman que el recorrido y los movimientos de los astros son causa de las acciones humanas, no solamente de las que no dependen del libre albedrio, sino también de las que obran en nuestro poder >> (Praef 5 by : V 12, 12-13,6). A rengl6n seguido precisa, a prop6sito del alma : « Por lo que hace, en cambio, a si el alma se transmite por medio de un semen, hasta el punto que las razones seminales y su sustancia estén insertos en los propios sémenes corp6- reos, o bien si tiene otro origen, y si este origen es engendrado o ingénito, o bien si ésta es introducida en el cuerpo desde fuera o no : no se distingue sufi- cientemente en la predicaci6n manifiesta» (Praef 5 c: V 13,7-11).

Sin soluci6n de continuidad sigue una nueva amplificaci6n, relativa al diablo y a sus angeles, sobre los cuales habia hablado ya de soslayo a prop6sito del alma racional : « Igualmente, en lo que concierne al diablo, a sus angeles y a las potencias contrarias, la predicaci6n eclesiastica, aunque ha afirmado su existencia, no ha expuesto de forma suficientemente clara su naturaleza y parti- cularidades. Son muchos, sin embargo, los que opinan que el diablo fue un ange! y que al convertirse en ap6stata habria convencido a numerosisimos angeles a extraviarse junto con él ; y éstos son considerados hasta hoy como sus angeles >> (Praef 6 : V 13, 12-17).

Adosado al primitivo enunciado sobre el mundo encontramos una nueva amplificaci6n : « Ahora bien, qué hubo antes de este mundo o que habra después del mundo, a muchos no les parece bastante manifiesto, pues sobre estas cuestiones no se ha pronunciado de forma evidente la predicaci6n ecle- siastica >> (Praef 7 ~ : V 14,3-5).

Al término del enunciado relativo a las Escrituras hemos encontrado la (rela- tivamente) larga digresi6n sobre el término << incorp6reo >>. Recordemos sola-

», Praef 9 : V 15,22-26).

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mente que al final de la misma se enuncia programaticamente el tema de la corporeidad/incorporeidad de Dias, de Cristo y del Espiritu Santo, asi coma del alma y de toda naturaleza racional, o sea, con exclusion obviamente del mundo, de cada uno de los sujetos que integraban los articulas de fe. Ya se ha dicho que la temâtica del Cielo sapiencial se presentaria bipolarizada : de un lado, la concerniente a la ' corporeidad ', probablemente la que movio a Origenes a abrir un nuevo ciclo ; de otro, los demas temas no manifiestamente transmitidos y que serân objeto, por tanto, de ulterior investigacion.

A continuacion vienen una serie de enunciados que, por falta de punto de

referencia, no habian podido ser adosados a sus respectivos articulos. El primero es el relativo a los ange/es : « Consta también en la predicacion eclesiastica que existen ângeles de Dios y potencias buenas que Io asisten en la tarea de llevar a término la salvacion de los hombres ; cuando fueron creados, en cambio. de qué naturaleza son o cuales son sus particularidades, nadie Io ha puesto en claro jamâs » (Praef 10 au: V 16,1-3). En buena ley, este enunciado deberia preceder al relativo al diablo y a sus ângeles. Teniendo en cuenta, sin embargo, que no habia en la predicacion eclesiastica ningun enunciado suficientemente manifiesto sobre los angeles, fuera del que hacia referencia a su existencia, y que no Io ha podido insertar antes por falta de antecedentes, Io ha reservado sin mas para el final.

Algo parecido ha ocurrido con el enunciado que concierne al sol, la luna y

las estrellas : « Tampoco se ha transmitido de forma manifiesta si el sol, la luna

y las estrellas son seres animados o inanimados » (Praef 10 a~: V 16,7-8). Las amplificaciones de la segunda redaccion son fâcilmente separables del Prefacio primitivo.

c) El Cielo sapiencial

El primitivo llf:pi àpx&v constaba, pues, tan solo de un Prefacio (el actual,

pero sin las amplificaciones resenadas) y de una exposicion ciclica sobre los principios fundamentales de la fe : Dios (tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, Creador del universo y Padre de Jesucristo, justo y bueno), el Salvador (encarnacion), el Espiritu Santo (el mismo en los Profetas y en los Apostoles), el alma (definicion, postrimerias, libre albedrio, potencias adversa- rias) y el mundo ; a modo de Apéndice seguian dos tratados complementarios sobre la inspiracion divina de la Escritura y sobre el método hermenéutico que

se le debe aplicar (el actual Segundo ciclo con sus Apéndices). En un segundo

momento, sin embargo, Origenes ha creido necesario acometer con metodolo- gia « filosofico-sapiencial » (sentido etimologico : « amante de la sabiduria ») el problema crucial que hasta ahora ningun eclesiastico - por descontado,

tampoco los grandes teologos gnosticos - habia sentido la necesidad de esclarecer : la cuestion de si Dios tiene cuerpo y la correlativa de si la imagen de Dios se encuentra o no en la plasmacion corporea. Habida cuenta que en la Escritura no habia constancia del término « incor- poreo », si bien - al decir de Origenes - habia otro que era su equivalente, el

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL <<PERI ARCHON;;

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término « invisible », ha tomado la resolucion de considerar de nuevo la trilo- gia de principios bajo esta nueva perspectiva. Que no se trata de una simple cuestion de nombres, salta a la vista por la importancia que concede a este problema y por la amplitud con que lo desarrolla. Al mismo tiempo aprovecha la ocasion que le brindaba esta nueva exposicion ciclica para desentrafiar con metodologia sapiencial los secretos arcanos que los Apostoles habian reservado a los « amantes de la sabiduria ».

La inclusion de esta nueva tematica en el Prefacio, el hecho de exponer de nuevo los tres principios desde la perspectiva de la corporeidad y la aplicacion de una metodologia tan innovadora ha conferido nuevas connotaciones al pri- mitivo tratado Sobre los Principios. A la consideracion antirrética se afiade ahora otra de cariz mas especulativo. En la primitiva sistematizacion de los tres principios, sobre la base de la Escritura y a la luz de la razon, se ha integrado una nueva sistematizacion encaminada a purificar de cualquier connotacion material tanto las tres personas de la Trinidad como las creaturas racionales y a penetrar en los secretos de la Providencia. La duplicidad de sen- tidos que apuntan muchos autores de cara a una comprension integral del titulo de la obra proviene, en parte, de esta doble consideracion, amén de la que exa-

tercer lugar. No se trata ya tan solo de sistematizar « aquella

minaremos en

verdad que en nada discrepa de la tradicion eclesiastica y apostolica » (Praef 2), a modo de respuesta a las elucubraciones gnosticas ; se trata también de que « los amantes de la sabiduria puedan ejercitarse, y mostrar asi el fruto de su

ingenio » (Praef 3), en las verdades no manifiestamente transmitidas. El cambio de registro que habia intuido M. Alexandre tiene mas consecuen- cias de Io previsto : responde a un cambio sustancial de enfoque. Solo al término del analisis de los dos ciclos sera posible valorar su importancia.

d) Contenido del Cielo sapiencial

El indice, como quien dice, de este ciclo mas reciente se encuentra, en parte, dentro de la digresion sobre la denominacion « incorporeo » anexada al Prefacio primitivo (Praef 9). Sera bueno traducir, debidamente estructurado y con la indicacion de los tratados a que se hace referencia, el texto de esta

primera parte del indice :

(1) «Se debe indagar igualmente como Dias mismo debe ser concebido, corporeo y definido por una cierta forma, o de una naturaleza diversa de la cor- porea, cuestion por cierto que no esta manifiestamente indicada en nuestra predicacion ». El tratado correspondiente lleva por titulo, en la traduccion de Rufino, «De deo », mientras que Focio Io intitula« Ilspi nœcp6ç ». Tratandose de la« naturaleza de Dios (naturam dei)» (I 1,9: V 27,16) y teniendo en cuenta el enunciado del Prefacio, el titulo de Rufino parece mas apropiado al contenido del desarrollo : la naturaleza de Dios es sumamente incorporea. Este tratado abarca todo el primer capitulo (I 1). [ 2] « Las mismas cuestiones se deben plantear a proposito de Cristo ». Tanto Focio como Rufino aciertan en el titulo de este segundo tratado : « Ilspi

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JOSEP RIUS-CAMPS

Xptcrwü, De Christo >). El contenido del desarrollo del segundo capitule responde exactamente al enunciado del Prefacio : la naturaleza divina de Cristo ha sido engendrada por el Padre sin connotaci6n corp6rea alguna (I 2). A diferencia del tratado dogmatico del Segundo ciclo, no se habla para nada de la humanidad de Cristo. En el encabezamiento del tratado se hace referencia a las dos naturalezas de Cristo, la divina y la humana ; pero, aunque diga explicita- mente que « en primer lugar se debe examinar qué cosa sea el Hijo unigénito de Dios ))' es decir, su naturaleza divina, en el decurso del tratado no se hara ninguna referencia a su naturaleza humana. Obviamente esta ultima reflexi6n no tendria sentido alguno en el seno de la presente indagaci6n sobre el problema de la incorporeidad. En cambio, habia sido del todo ineludible abordar ese tema en el seno de la exposici6n antign6stica (actual Segundo ciclo), ya que los gn6sticos negaban precisamente que el Salvador tuviese un cuerpo real como el nuestro (docetismo).

[3] «Las mismas cuestiones se deben plantear a prop6sito

del Espiritu

Santo )). Se trata del tercer tratado de la trilogia concerniente al primer principio. Focio y Rufino conservan el titulo apropiado : « ITepi nveuµawç ô:yiou, De spiritu sancto )>. El presente desarrollo abraza los capitulos tercero y cuarto (I 3-4). El tratado propiamente dicho sobre el Espiritu Santo es mas bien breve (I 3,1-4) y no aborda la cuesti6n de su« incorporeidad )), Esta la ha insinuado, sin embargo, en el decurso del desarrollo relativo a la naturaleza de

Dios y, en concreto, cuando ha examinado la expresi6n biblica « Dios es Espiritu )) (I 1,3). La breve exposici6n sobre el Espiritu Santo finaliza con un apéndice sobre la acci6n conjunta de las tres personas divinas en la obra de la salvaci6n (I 3,5-8 a+ 4,3-5). En el interior del apéndice hay un excursus sobre la unidad de operaci6n de las tres personas divinas (I 3,7 c), asi como una digresi6n - introducida en tercera redacci6n, segun se vera mas adelante - sobre la saciedad/negligencia en la beatitud (I 3,8 b-4,2).

[4] «Esta indagaci6n se debe extender a todas las aimas y a la entera natu- raleza racional >). En principio, la presente tematica habria debido ser objeto de

en el capitulo quinto (I 5) que !leva por titulo tanto en Focio como en

estudio

Rufino : « ITepi ÂoytK&v qiucrerov, De rationabilibus naturis ». Se encuentra, sin embargo, simplemente afirmada antes del tratadito sobre el sol, la luna y las estrellas (I 7,1). Mas adelante volveremos sobre estos encabezamientos. N6tese, de momento, que la afirmaci6n que en principio podria parecer tautol6gica (las « almas )) son parte de la « naturaleza racional ))) es debida al hecho de que en el

primitivo Cielo dogmatico (actual Segundo cielo) hablaba del alma en general, mientras que en el Cielo sapiencial, mas especulativo, habla ya de las naturale- zas racionales. La segunda parte del indice del Cielo sapiencial se halla dispersa tanto entre los enunciados que han sido insertados en los articules de fe como entre los que han sido anexados al final del Prefacio :

[5] El enunciado de las cuestiones no manifiestamente reveladas sobre el Espiritu Santo (Praef 4 c~) es desarrollado en el tratado correspondiente (I

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL <<PERI ARCHON>>

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El relative al alma (Praef 5 c) es tocado de soslayo a proposito del

tratado «Sobre el sol, la luna y las estrellas

[7] El artfculo que concierne al diablo y a sus émgeles (Praef 6) es expuesto dentro del tratado « Sobre las naturalezas racionales », llevandose la parte del leon (I 5,4-5). Inexplicablemente, en efecto, este desarrollo que, segun la declaracion de intenciones, deberfa tratar de todos los seres racionales, comenzando por las potencias malignas (« Et primo quidem de malis virtutibus quid sacra scriptura contineat, proferemus ; tum deinde etiam de ceteris investi- gabimus »), se queda en la practica con Io que hace referencia a las potencias contrarias. Focio, non sin razon, engloba ese tratado, el pertinente al sol, la

luna y las estrellas y

el que corresponde a los angeles, junto con la inclusion

mas reciente relativa al fin definitivo, bajo el tftulo genérico : (( Ilspi Â.oyuc&v

[6]

»

(I 7,4) 51

q>UCîêCùV ».

[ 8] El enunciado que hace referencia a las cuestiones no manifiestas sobre el mundo (Praef 7 ~) es expuesto hacia el final del Primer ciclo, coma era de esperar (II 1-3). En su seno se encuentran entretejidas una serie de amplificacio- nes sobre el ordenamiento del universo (II 1,1 c-2.3 b) y sobre la naturaleza corporea (II 1,4-2,2 ; 3,2-3. 7), correspondientes a la tercera redaccion, segun se vera en su momento.

El penultimo enunciado del Prefacio actual relative a los angeles (Praef

IO au) corresponde al tratadito que !leva por titulo, segun Rufino, «De angelis » (I 8), y que sin duda pertenece y completa el tratado Ilspi Â.oyuc&v

q>ucrsrov.

[IO] Finalmente, después del tratado «Sobre el fin definitivo (Ilspi "CéÂ.ouç) » (I 6), homonimo, en parte, del que ha insertado en el Segundo ciclo (uno y otro pertenecen, segun veremos en seguida, al tercer estrato redaccional), aparece el ultimo de los tratados enun ci ados en el Prefacio (Praef 10 a~), el relative al sol, la luna y las estrellas (I 7,2-5), precedido de la breve exposicion de que acaba- mos de hablar sobre la incorporeidad de las naturalezas racionales (1 7,1). Uno y otra son parte integrante del tratado ((Sobre las naturalezas racionales ». Este Primer ciclo, a pesar de haber sido redactado con posterioridad al Cielo dogmatico, es mas dispersa y menas unitario que aquél. La razon de este desaguisado radica en el hecho de ser, por definicion, una complementacion de las verdades de fe estudiadas en el actual Segundo ciclo. La misma dispersion que hemos observado en los enunciados, intercalados o anejos, adosados a los primitives articules de fe del Prefacio, continua siendo la tonica dominante de todo su desarrollo. El cariz de ensayo teologico justifica, sin embargo, las ligeras inconsecuencias o incongruencias que puedan detectarse en él. La poste- rior proliferacion sin orden ni concierto, por parte de los copistas o de los traductores, de tftulos y subtitulos, muchas de ellos tomados coma quien <lice por la punta de los pelos, dificulta todavfa mas la investigacion de su estructura primitiva.

[9]

51. Cf. también III 4,2 y el planteamiento detallado de ComCant II: VIII 146,16-148,6; CC IV 30.

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JOSEP RIUS-CAMPS

8. El tercer estrato redaccional:

estado inicial de las mentes y estado final de la materia

Insertada tanto en el Cielo dogmatico (actual Segundo ciclo) como en el Cielo sapiencial (Primer ciclo actual) se advierte la presencia de una nueva temâtica presentada siempre a modo de cuestibn libre (no enunciada, por consiguiente, en el Prefacio) polarizada en torno a cuestiones relativas a lapro- tologia (estado preexistente de las mentes, saciedad/negligencia en la beatitud, caida y progresiva diversificaci6n de los seres racionales, Oia11:6crµ11cnç consiguiente, etc.) o a la escatologia (estado final tanto de los seres inteligentes como de la materia corp6rea). La identificaci6n de ese tercer estrato ha sido laboriosa y progresiva. Su exis- tencia se impuso muy pronto, pero de forma imprecisa y poco definida, al com- probar tanto en uno como en otro Cielo la existencia de una tematica comun sobreafiadida que depasaba la metodologia especifica de uno y otro. La presencia de un tratado << Sobre el fin definitivo, Ifapi îÉÀ.ooç », sin su corres- pondiente enunciado en el Prefacio, intercalado después de la primera doxolo- gia e inmediatamente antes de los Apéndices sobre las Escrituras (III 6), consti- tuy6 uno de los primeros indicios de la existencia de una tematica sobreafiadida. Al constatar que la misma tematica afloraba también en el Cielo sapiencial, sacamos la conclusion de que todo Io relativo al Principio y al Fin era fruto de una ulterior reelaboraci6n. A diferencia de los dos primeros ciclos, los temas que componen el tercer estrato redaccional no tienen ninguna pretensi6n de ofrecer una exposici6n organica, antes bien pretenden completar las dos exposiciones ciclicas anteriores mediante digresiones, amplificaciones o trataditos incrustados en el substrato anterior. Igualmente, la metodologia adoperada en este tercer estrato diferira notablemente tanto de la empleada en el Cielo dogmatico como en el Cielo sapiencial : todas las cuestiones que desarrollara en tercera redacci6n serân cuestiones abiertas, de libre discusi6n. Tratandose de temas nuevos, intercalados en estratos anteriores, sera util examinar las formas de que se sirvi6 el propio Origenes para introducirlos. En total, el mimero de intercalados que conforman el tércer estrato redaccional asciende a quince, siete de ellos en el Cielo sapiencial (segundo estrato redac- cional) y ocho en el Cielo dogmatico (primer estrato).

a) Digresibn sobre la negligencia en la bienaventuranza inicial [ 1]

La primera vez que aparece la tematica tipica del tercer estrato es en el seno del tratado «Sobre la Trinidad >> (PArch I 1-4) y, en concreto, del apéndice consagrado a la actuaci6n especifica de las tres personas divinas en la econo- mia de salvaci6n (3,5-4,5). Se trata de una digresi6n sobre el tema de la negli- gencia y saciedad en la beatitud primigenia como causa de la caida de las creaturas racionales (3,8 b-4,2 : V 62,13-65,7). No cabe duda que se trata de una digresi6n, pues es el propio Origenes quien Io reconoce hacia el final del excursus : << excessu quodam usi haec diximus >> (V 65,2 : otros dos excursus

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL ((PERI ARCHON>>

41

parecidos en III 4,3: V 268,19-20 y IV 3,15 [27]: V 347,23; quizas también

IV 2,3 [ 1O] : V 311,24 Ruf: « licet per excessum quendam »).

La forma de enlazar la digresion con el tema precedente no es dificil de reconocer. Después de reasumir la tematica anterior (« Ita ergo indesinenti erga

»), plantea la remota posibilidad de

alcanzar la bienaventuranza final vix si forte aliquando intueri possumus sanctam et beatam vitam ») 52 , a fin de introducir el tema de la saciedad/negli- gencia en la bienaventuranza primigenia (« Si autem aliquando satietas cepit

aliquem

El final de la digresion tampoco ofrece dudas. Después de dejar bien claro que se trata de un excursus, intenta justificar su inclusion en este preciso lugar :

« et sermonem de anima quia inciderat, strictim licet, contingendum putavimus, vicinum utpote locum de natura rationabili disserentes » (V 65,3-4). Segun esto, Origenes ha creido necesario tocar, aunque fuera de soslayo, la cuestion de la saciedad/negligencia en la beatitud relativa al alma, puesto que, confiesa, « estabamos examinando un tema muy cercano sobre la naturaleza racional ».

En un articulo precedente hicimos ya hincapié en la oscuridad de este pasaje,

nos opere patris et filii et spiritus sancti

»).

oscuridad que habria inducido a Jeronimo y recientemente a Koetschau a creer que el Alejandrino trataba ya aqui « sobre las naturalezas racionales >> 53 Con todo, podria muy bien ser que la confusion procediera del propio Origenes, al

confundir en tercera redaccion el apéndice escrito en una redaccion anterior sobre el sinergismo de las personas divinas en la divinizacion de la creatura

racional con un desarrollo anticipado « sobre la naturaleza racional », a pesar

de ser bien consciente de que el desarrollo propiamente dicho venia mas

adelante Opportunius tamen in loco proprio de omni rationabili natura

putabimus »). La formula trinitaria que pone fin al excursus : « deo nobis per Iesum Christum et spiritum sanctum concedente », es tipica de los intercalados

del tercer estrato.

La continuacion de 4,3-4 enlaza perfectamente con 3,8 a, retomando el hilo

dis-

del

discurso que la digresion habia interrumpido. Los extractos conservados

por

Jeronimo en CiohHier 16 y 19 y en EpAvit 3 a, pertenecen de lleno, como

se ha evidenciado en el articulo mencionado, a dicho excursus.

b) Tratado ((Sobre el principio y el fin>> de la creacion inteligente [2]

Intercalado dentro del gran desarrollo « Sobre las naturalezas racionales » (I 5 + 7-8), se encuentra actualmente un tratado titulado por Rufino« De fine vel

52. Crouzel-Simonetti traducen : « Cependant c'est à grand peine, si cela est possible, que

» (Principes, I 165), como si

nous pouvons envisager la vie sainte et bienheureuse dans laquelle

se tratara de algo asequible ahora con el pensamiento, llevados por la forma presente

(possumus) del verbo. Pienso, sin embargo, que tanto el adv. « aliquando » como el inf. « intueri » no permiten otra traduccion que la de« apenas (si) alguna vez podremos (pr. por fut.) contem-

plar

».Bien

SIMONETTI, Princ[pi, 180; GôRGEMANNS-KARPP, Prinzipien, 183 ; HARL, Principes,

56.

53. Localisation à l'intérieur du De Principiis d'Origène-Ruji.n de certains extraits sur les

42

JOSEP RIUS-CAMPS

consummatione », traducci6n indudablemente de IlEpi 'tÉÀ.ooç. Sin embargo, ya hemos insinuado, en realidad deberia titularse IlEpi dpxfiç 1cai 'tÉÀ.ooç 5 4, es decir, « Sobre el principio y el fin » de la creaci6n inteligente, tratado que Origenes se propone desarrollar cambiando de metodologia, segun indica él mismo en la cautela inicial : « Quae quidem etiam a nobis cum magno

metu et cautela dicuntur, discutientibus magis et pertractantibus quam pro

certo ac definito statuentibus ». En efecto, prosigue, en el Prefacio ya se han enumerado los puntos sobre los cuales se ha pronunciado el dogma de forma manifiesta, puntos a los cuales piensa haberse atenido en el tratado « Sobre la Trinidad » : « de his vero disputandi specie magis quam definiendi prout possu- mus exercemur » (I 6,1 : V 78,8-22). Se trata, pues, de otra quaestio disputata, como recordara de nuevo al término del desarrollo : << Certius tamen qualiter se habitura sit res, scit solus deus, et si qui eius per Christum et spiritum sanctum amici sunt » (6,4 : V 85,23-24). Corno puede apreciarse, se presenta también aqui la f6rmula trinitaria, en la que se deja bien claro que se trata de cuestiones « ardua atque difficilia intellegenda », como habia precisado al principio (6,1 :

V 78,10).

Para enlazar otra vez con el gran tratado << Sobre las naturalezas raciona- les », se ve obligado a repetir en términos parecidos Io que habia indicado en la cautela inicial : << Haec quidem, quae superius disseruimus, generali nabis

sermone

dogmate

V

como

digesta

sunt, per consequentiae

atque

discussa

de

magis

intellectum

quam

definito

»

(7,1

:

pertractata

rationabilibus

naturis

85,27-86,1).

c) Recurso a la conjetura: amplificacibn [3]

En el seno todavia del tratado << Sobre las naturalezas racionales » se encuentra una brevisima amplificaci6n, en la que Origenes, olvidandose de la promesa que acaba de hacer de proceder a una demostraci6n a partir de la Escritura (« sed operae pretium videbitur de scripturis hoc ostendere »), prefiere recurrir a la argumentaci6n por medio de la conjetura («Nam per coniecturam facilis assertio esse videbitur, scripturarum autem testimoniis utique difficilis adfirmatur »). En este brevisimo desarrollo se hace recurso, como ya se ha dicho, a la hip6tesis tipica del tercer estrato redaccional sobre el estado preexistente (1 7,4 b: V 90,2-91,10). Una vez desarrollada la conjetura, nos ofrece ya la argumenta,ci6n escrituris- tica que nos habia prometido : « Sed videamus si qua proprie de ipsis caelesti- bus significantia apud scripturam sanctam possumus invenire » (7,5 : V 91,11-12). El fragmento conservado por Justiniano conserva mejor y en su ver- sion original ese enlace : ôn npEcr~o'tépa ~ 'JIOXÎJ ~À.ioo 'tfjç êv8écrEroç mhoü 'tfjç dç 'tO cr&µa, µE'tà 'tO croAÀ.oyicracr0_m ê1<:. croyKpicrEroç dv0pronoo 'tfjÇ

54. Segun GôRGEMANNS-KARPP, Prinzipien, 215, n. 1 : «Or. hat hier wohl keinen Kapitel- einschnitt gemacht, denn am Anfang von Kapitel 7 rechnet er das Vorangehende noch zu dem Kapitel "Von den Vernunftwesen" ». La confusion, una vez mas, seria debida a la intercala- ci6n, en tercera redacci6n, de dicho tratado.

LOS

DIVERSOS ESTRATOS DEL <<PERI ARCHON))

43

npôç aô-rôv 1mi êvw30ev à.nô -r&v ypmp&v otµm ànoôeîÇm Mvacr0m (EpMenn :

Mansi IX 532). Mas adelante volveremos sobre esta « comparaci6n ».

d) Amplificacion

«Sobre

el

ordenamiento

(8ta11:6crµ11mç)

del

universo )) y

tratado «Sobre la naturaleza corporea )) [ 4- 7]

En medio del tratado « Sobre el mundo », tercer desarrollo de la trilogia perteneciente al Cielo sapiencial (segunda redacci6n), ha encajado Origenes con gran maestria dos breves desarrollos relativos al « ordenamiento (ôta11:6crµ11mç) del universo »(II 1,1 bj3-2.3 b: V 107,6-108,10 y 109,1-8), asi como otros dos desarrollos pertenecientes a un tratado redactado probablemente con anteriori- dad al Peri Archon, o por lo menos a la redacci6n del Cielo sapiencial, «Sobre la naturaleza corp6rea » : coeterna e ingénita o creada, perpetuidad o aniquila- ci6n de la naturaleza corp6rea (II 1,4-2,2: V 109,9-113,10 y 3,2-3: V 114,21-119,3), con el consiguiente colof6n, en el que se resumen las tres opinio- nes « Sobre el fin ultimo » esbozadas a lo largo de la ultima redacci6n (3, 7 : V 125, 1-126, 17). La inserci6n de esos desarrollos en el seno del tratado « Sobre el mundo » ha restado unidad al tratadito primitivo. La presencia de dos breves desarrollos relativos a la ôtax:6crµrimç al princi- pio del tratado «Sobre el mundo »no ha sido fâcil de detectar. La localizaci6n y subsiguiente aislamiento de estos desarrollos, tipicos por otro lado del tercer estrato, ha sido posible gracias a la extrafia alusi6n en el encabezamiento a un tratado precedente « de mundo atque eius ordinatione », al brusco cambio de tematica que introducian y a la explicita referencia al libro anterior y, en concreto, al tratado << Sobre el principio y el fin », tratado que ya hemos asig- nado al tercer estrato. Veamoslo en detalle. En el encabezamiento se presenta una evidente incongruencia, que Gôrge- manns-Karpp asignan a la cuenta de Rufino 55 : «A pesar de que la entera diser- taci6n del libro precedente versaba sobre el mundo y su ordenamiento, parece 16gico que volvamos a tratar ahora algunas cuestiones relativas al mundo pro- piamente dicho, a saber sobre su principio y su fin o las dispensaciones otorga- das por la divina Providencia entre su principio y su fin, o bien sobre Io que se puede conjeturar antes del mundo o después del mundo » (1,1 a: V 106,8-12). No es cierto que« omnia, quae superiore libello disserta sunt, de mundo atque eius ordinatione disserta sint ». Aparecen, si, repetidas referencias al « ordena- miento (ôtax:6crµrimç) del universo » en el tratado que hemos titulado « Sobre el principio y el fin» (cf., en concreto, I 6,1.2.4). Por otro lado, la doble aelara- ci6n « id est de initio eius ac fine vel his, quae inter initium ac finem eius per divinam providentiam dispensantur, seu de his, quae ante mundum vel post

mundum putantur » responde precisamente

a la doble tematica de que

hablaremos a continuaci6n. La confusion se debe probablemente a la refundici6n operada en tercera redacci6n.

55. GôRGEMANNS-KARPP, Prinzipien, 285, n. 2: « Ruf. hat hier wohl missverstiindlich formu- liert. Es dürfte gemeint sein, dass in der Lehre von den Vernunftwesen (I 5-8) schon die Voraussetzungen für die Kosmologie gegeben sind ».

44

JOSEP RIUS-CAMPS

El cambio de tematica es claro. Empieza hâblando del variado estado actual del mundo, compuesto de toda clase de seres, racionales e irracionales, de cuerpos, de lugares y de vegetales (II 1,1 ba : V 106,13-107,1), tematica que reasumira mas tarde explicando que ese estado no esta en disconformidad con- sigo mismo, sino que el mundo debe considerarse como un animal inmenso, cohesionado por la potencia de Dios a modo de alma del mundo (1,3 a: V

108,11-31). En tercera redacci6n ha intercalado una nueva tematica, la relativa exclusivamente a los seres racionales, cuyos diversos movimientos y opciones libres explican y determinan precisamente la diversidad del mundo (1,1 b~-2 :

V 107,6-108,10). El fragmento griego aducido por Justiniano (EpMenn: Mansi

IX 529) conserva parte del principio de ese nuevo desarrollo (OiStro ôfi notKtÂroîawu x:6crµou wyxavovwç [temâtica de la segunda redacci6n] 1mi wcraGw ôt<l<popa ÂoytKà m:pu~xovwç [transici6n a la tematica del

tercer estrato],

tica sera reasumida mas tarde en un desarrollo muy breve (1,3 b: V 109,1-8). La referencia explicita al libro anterior y, en concreto, al tratado « Sobre el principio y el fin»(« praecipue si intueamur ilium finem, per quem omnia resti- tuenda in statum initii sui Iibro superiore dissertum est »), omitida obviamente por Justiniano, confirma que la refundici6n que esta operando pertenece al mismo estrato que dicho tratado.

îi aUo XPÎl Âsyetv atnov KîÂ.). También esta segunda tema-

Sin soluci6n de continuidad, intercala Origenes, después de esos dos breves desarrollos « Sobre el principio y el fin del mundo y las dispensaciones obradas por la Providencia en el intermedio », la tematica relativa a la << naturaleza corp6rea », caracteristica también del tercer estrato redaccional (« Quodsi haec

ita esse ordo disputationis invenit [la << disputatio >> es propia del tercer estrato],

consequens nunc videtur, quoniam mundi diversitas sine corporibus subsistere non potest, naturae corporeae discutere rationem », 1,4: V 109,9-11). Séanos permitido transcribir Io que escribimos sobre esto en otra ocasi6n :

«La secuencia primitiva de este desarrollo en su redacci6n primitiva (al ser intercalada y entrelazada con los apartados correspondientes al tema' mundo '

1) Distinci6n entre materia

ha perdido en unidad y conexi6n) era la siguiente:

(UÀTJ) y cualidades, los dos constitutivos de los cuerpos (1,4 a) ; 2) Sentencia

adversaria de los que defienden la coeternidad e ingenitud de la materia (1,4 b);

3) Testimonios escrituristicos favorables al dogma de la creaci6n de la materia

por Dios ( 1,5) ; 4) La cuesti6n de la perpetuidad de la naturaleza corp6rea :

a) Planteamiento del dilema fondamental, a saber : aa) simple posibilidad de

un estado enteramente incorp6reo (hip. A) por aniquilaci6n de la materia

creada de la nada, por intervalos, en la medida en que los seres racionales tuvieron necesidad del uso de los cuerpos (2,1) ; bb) necesidad de permanecer

en todo momento en los cuerpos (hip. B), si bien con distintas cualidades,

inherente a todos los seres racionales, a excepci6n de la Trinidad (2,2) ;

b) Transici6n en la que se subraya la necesidad de escrutar la Escritura

(2,2 fin) ; c) Valoraci6n del primer miembro de la alternativa (hip. A) a la Iuz

de JC 15,53-56 : aa) argumento contrario a dicha hip6tesis (sed contra), basado en Ios vv. 53-54 a y, en concreto, en el término paulino 'revestirse'

LOS DIVERSOS ESTRATOS DEL «PERI ARCHON>>

45

(3,2); bb) argumento favorable a la primera hip6tesis fundado esta vez en los vv. 54 b-55, al hacerse hincapié en el término 'absorei6n' (3,3) ». « Tras haber entretejido los pasajes relativos al tema ' mundo ' (primitivo) y los concernientes al tema' naturaleza corp6rea' (posterior), resume a modo de conclusion las tres hipotesis aparecidas a lo largo de todo ese desarrollo, invitando el lector a que tome posicion por una de ellas [3,7: V 125,1-126,17]. Las dos primeras opiniones hacen relacion al dilema planteado a proposito de la naturaleza corporea, la tercera opinion, a la existencia de un Mundo paradigmatico no-visible a los ojos humanos, pero si a los Ojos transformados por el Espiritu, de naturaleza corporea espiritualizada, superior a la cualidad material del mundo visible. La tercera hipotesis reasume Io desarrollado anteriormente a proposito de las diversas significaciones de la apelacion ' mundo '. Probablemente constituia primitivamente la conclusion propiamente dicha del tratado rrnpi 1<:6aµou. A causa de la nueva problematica, aportada por el desarrollo secundario relativo a la naturaleza corporea, tuvo que ser reelabo- rado, tomando la estructura actual5 6 ». Al igual que hemos comprobado en las tres primeras amplificaciones, Orige- nes, fiel a su proposito de insertar en tercera redaccion una serie de Quaestiones disputatae, deja también aqui al arbitrio del lector elegir entre las tres hipotesis que acaba de plantear : « His igitur tribus opinionibus de fine omnium et de summa beatitudine prout sentire potuimus adumbratis, unus- quisque legentium apud semet ipsum diligentius et scrupulosius iudicet, si potest aliqua harum probari vel eligi » (3,7 : V 125,1-4). Corno puede obser- varse, el movil que le ha impelido a insertar el tratado « Sobre la materia » en el tratado « Sobre el mundo » ha sido de nuevo la preocupacion por el fin defini- tivo y la bienaventuranza suprema, tematica especifica del tercer estrato redaccional.

e) Amplificacibn sobre el alma de Cristo [8]

del tratado « Sobre la encarnacion del Salvador (Ilt:pi 'tfjÇ

aro'tfjpoç Èva.v0proniJasroç [Focio], De incarnatione Christi [Rufino])», Origenes creyo oportuno intercalar en tercera redaccion una amplificacion rela- tiva a la decision amorosa tomada por el alma de Cristo en la preexistencia de unirse de forma total e inamovible al Hijo de Dios unigénito. Corno en otras ocasiones, se ha valido para insertar la nueva problematica del momento preciso en que hacia una declaracion de intenciones : « De quo (sacramento = utriusque naturae [la naturaleza divina y la humana] veritas) nos non temeritate aliqua, sed quoniam ordo loci poposcit, ea magis quae jides nostra continet, quam quae humanae rationis adsertio vindicare solet, quam paucissimis proferemus »(II 6,2: V 141,20-23). Lo que viene a continuacion no tiene nada que ver, ni con la promesa de ofrecer el contenido de la fe, ni con

el proposito de tratarlo con brevedad. Es mas, hace una ulterior declaracion de

Dentro

46

JOSEP RIUS-CAMPS

intenciones que, como muy bien han observado G6rgemanns y Karpp 57 , no se aviene con la anterior : « suspiciones potius nostras quam manifestas aliquas adfirmationes in medium proferentes » (ib. : V 141,23-24). De hecho, en el desarrollo que sigue ha intercalado («in medium proferentes ») su ya conocida hipbtesis (« suspiciones nostras ») sobre la preexistencia, aplicandola aqui al caso concreto del alma de Cristo (II 6,3-6). Al término de la amplificaciém encontramos una brevisima quam paucissimis ») explanaci6n sobre las dos naturalezas del Salvador, basada exclusivamente en testimonios escrituristicos (« quae fides nostra continet »)(II 7), que encaja con la primitiva declaraci6n de intenciones. En el desarrollo primitivo trataba de las dos naturalezas del Salvador, divina y humana, que Io constituyen en Mediador entre Dios y todas las demas crea- turas, en« Primogénito de toda la creaci6n »(II 6,1-2), apoyandose en una serie de testimonios biblicos: Lam 4,20; Sal 88,51-52; Col 3,3; 2 Cor 13,2; Le 1,35 (II 6,7). En el nuevo desarrollo intercalado en tercera redacci6n habla de la persona del Hijo unigénito de Dios, a la que se ha unido desde un principio y de forma inseparable el alma de Cristo : el alma de Cristo es la sustancia inter- media entre Dios (Logos, Sabiduria, Verdad) y la carne (el cuerpo) (II 6,3-6). El primer desarrollo es de cariz dogmatico, como compete al Primer ciclo primitivo. Tanto es asi que a mas de uno le ha dado que pensar sobre si una

formulaci6n tan ortodoxa no podria provenir de la pluma de

segundo, propuesto a modo de conjetura (« suspiciones nostras »), se aviene con

la metodologia propia del tercer estrato redaccional. De hecho la soluci6n aqui propuesta no difiere demasiado de la que sostendra mas tarde Nestorio.

Rufino 58