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MIRADAS SOBRE

LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Resultados de Investigación
José Raúl Rodríguez Jiménez, Laura Elena Urquidi Treviño
y Juan Pablo Durand Villalobos
(Coordinadores)
ISBN 978-607-518-152-3
MIRADAS SOBRE
LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Resultados de Investigación
Esta obra se apoyó con recursos del Programa de Fortalecimiento de la Calidad
en Instituciones Educativas OP/PROFOCIE-2014-26MSU0015Z-10.
MIRADAS SOBRE
LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Resultados de Investigación
José Raúl Rodríguez Jiménez, Laura Elena Urquidi Treviño
y Juan Pablo Durand Villalobos
(Coordinadores)
Miradas sobre la educación superior. Resultados de Investigación.

Primera edición, diciembre 2015.


ISBN 978-607-518-152-3

D.R. © 2015. UNIVERSIDAD DE SONORA


Blvd. Luis Encinas y Rosales s/n, Col. Centro
Hermosillo, Sonora 83000 México
http://www.uson.mx

Edición y Diseño: Qartuppi, S. de R.L. de C.V.


Diseño Editorial: Catalina Guiffo Cardona
Revisión Técnica: Aline Espíndola Hernández
Contenido

Introducción9

Capítulo 1 11
El rostro femenino de la ciencia en México
Laura Elena Urquidi Treviño

Capítulo 2 29
Ser estudiante y madre en la universidad: un estudio exploratorio
sobre la construcción social de la maternidad
Nissa Yaing Torres Soto y Ma. Guadalupe González Lizárraga

Capítulo 3 47
Migración y trayectorias científicas: extranjeros en la Universidad de Sonora
Mayra Lizeth Ruiz Ávila y Juan Pablo Durand Villalobos

Capítulo 4 69
Constructivismo y divulgación científica en la enseñanza
de ciencias exactas y naturales de la Universidad de Sonora
Etty Haydeé Estévez Nénninger, Ángel Alberto Valdés Cuervo y Guillermo López Franco

Capítulo 5 85
La Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora.
Fundación y primeros años (1964-1970)
José Raúl Rodríguez Jiménez y Rocío Villavicencio Preciado
-
Introducción
José Raúl Rodríguez Jiménez

Para quienes participan en este libro la educación superior, sobre todo en Sonora,
es una empresa de gran vitalidad, no solo por sus amplias dimensiones, sino por-
que cotidianamente sus actores –preferentemente estudiantes y académicos, pero
también funcionarios y tomadores de decisiones, por mencionar los más visibles–
crean y recrean la educación terciaria. Esa (re)creación no se agota en los añejos
patrones de estudiantes y profesores, como tampoco en las aparentemente cono-
cidas prácticas de enseñanza y aprendizaje. Los actuales estudiantes ya no son los
tradicionales jóvenes dedicados de tiempo completo a los estudios y provenientes
de estratos sociales altos o medios, ahora pueden ser estudiantes con dedicación
parcial a la universidad, que realizan actividades laborales simultáneamente, con
edad madura y de origen social diverso, incluso padres de familia. Lo mismo puede
apuntarse para los profesores que desarrollan una amplia gama de funciones (inves-
tigación, tutorías, consultorías, publicaciones). En lo concerniente a las prácticas de
enseñanza y aprendizaje, que continúan formando parte del corazón de educación
superior, el avance acelerado del conocimiento y las tecnologías de la información,
alteran significativamente los antiguos lineamientos pedagógicos.
La vitalidad emerge cotidianamente en los aproximadamente 50 estableci-
mientos que conforman el sistema de educación superior en Sonora; en sus aulas,
laboratorios, pasillos y oficinas. Esa energía tiene diversas expresiones: la satisfac-
ción por la publicación de resultados de investigación; la partida laboral de una
generación de profesores y el arribo de un nuevo grupo de académicos; las dudas
de los estudiantes sobre un futuro laboral incierto; el esfuerzo de las estudiantes
que durante su trayecto universitario se convirtieron inesperadamente en madres;
las jóvenes que incursionan en áreas de conocimiento tradicionalmente masculinas;
la movilidad estudiantil y docente que permite conocer y experimentar sistemas
educativos diversos; o los acuerdos de los tomadores de decisiones institucionales
para abrir nuevas opciones de estudios, aumentar las colegiaturas o conceder ma-
yor número de becas.

9
Puede ser que la energía de la educación superior tenga un rostro menos sa-
tisfactorio que el descrito y tenga expresiones de malestar y fatiga de los actores,
quizá en el cansancio que muestran los estudiantes frente a cursos que han sido
repetidos por años o el malestar de los académicos por el vaciado de docenas de
informes, que parece que a nadie le interesa revisar, o la urgencia con la que funcio-
narios deben de cubrir indicadores que parecen inalcanzables.
Para quienes contribuyen en este libro, los actores de la educación superior y
sus expresiones, cualquiera que sea el rostro, deben ser investigados de forma seria
y sistemática. Justamente, los cinco capítulos que integran este volumen son resul-
tados de proyectos de investigación sobre la educación terciara, principalmente en
la Universidad de Sonora (UNISON).
Los dos primeros capítulos tratan sobre la actuación de la mujer en la educa-
ción superior. El capítulo inicial analiza la participación de las científicas en el Siste-
ma Nacional de Investigadores de México, mostrando una subrepresentación de las
mujeres en dicho sistema. El segundo capítulo describe el delicado y pesado proce-
so mediante el cual un conjunto de estudiantes universitarias inesperadamente se
convierte en madres y cómo compaginan las actividades escolares con las nuevas y
agobiantes tareas maternales.
El tercer capítulo analiza un grupo de científicos extranjeros en la UNISON,
referente a sus procesos de formación escolar, la salida de sus países de origen, así
como la llegada y adaptación a su nueva institución de adscripción. El capítulo cuar-
to aborda la enseñanza con enfoque cognitivo constructivista en el área de ciencias
naturales y exactas de la UNISON, poniendo atención en el uso de materiales de
divulgación científica y su utilización para enriquecer la enseñanza de los conte-
nidos curriculares. En el último apartado, se analiza la fundación y primeros años
de operación (1964-1970) de la Escuela de Altos Estudios de la UNISON; se recrea
el proceso de formación, sus personajes centrales y los avatares para integrar una
planta académica sobresaliente en la enseñanza de las ciencias y las humanidades.
El grueso de los autores que contribuyen a este proyecto editorial son acadé-
micos adscritos a la Maestría de Innovación Educativa de la UNISON y forman parte
del Cuerpo Académico de Innovación Educativa de esa misma institución. Durante
los últimos 15 años, han realizaron esfuerzos importantes por institucionalizar la
investigación en educación superior en la entidad –no existe en Sonora grupo de
investigación que tenga como objeto de conocimiento ese nivel de escolaridad- y
son parte del núcleo académico responsable de la enseñanza-formación de los es-
tudiantes en el nivel de maestría con orientación a la investigación de la educación
superior, incluso algunos de los autores son egresados de este programa escolar.

10
1
El rostro femenino de la ciencia en México
Laura Elena Urquidi Treviño

La ciencia como institución sigue teniendo un dominio preferentemente masculino.


Las mujeres que se desenvuelven laboralmente en este campo están subrepresen-
tadas, tienen menos ingresos, se promueven con menos frecuencia, logran menos
financiamiento para el desarrollo de sus proyectos, y es más común que abandonen
la empresa científica. Las diversas razones que explican este fenómeno, van desde
la velada discriminación que sostiene la propuesta del denominado techo de cristal,
hasta la inevitable coincidencia de las etapas productiva y reproductiva, dos perío-
dos que ponen muchas veces en conflicto los haceres cotidianos y laborales de las
mujeres que se dedican a la ciencia (Nature, 2013).
De acuerdo con Schiebinger (2008), la participación de la mujer en la ciencia
puede analizarse tomando como base tres aproximaciones derivadas de las polí-
ticas públicas. La primera ha estado orientada a mejorar las oportunidades edu-
cativas y laborales con el propósito de disminuir la pérdida o retiro de las mujeres
que se observa en las trayectorias de la carrera científica. Esta idea se basa en la
propuesta de Berryman (1983) sobre la metáfora de la tubería que gotea (leaking pi-
peline). Sin embargo, Caprile, et al. (2012), sostienen que este supuesto es limitado y
engañoso, pues hace referencia a una trayectoria lineal sin considerar la diversidad
de factores que ejercen tensión en la carrera científica, como los que se definen por
las etapas del ciclo vital y la discriminación sutil que caracteriza a las instituciones
que obstaculizan el avance en la carrera profesional. Una segunda aproximación se
vincula con la necesidad de generar cambios institucionales en el clima académico
y los modos de socialización, pues las instituciones académicas poseen culturas
que se han desarrollado históricamente en ausencia de las mujeres, obedeciendo
principalmente a las necesidades de los varones. Estos cambios estarían encamina-
dos a contrarrestar la discriminación sutil y los prejuicios en las prácticas de con-
tratación y promoción, promover el balance del binomio trabajo-familia y, permitir
las interrupciones de la carrera. La tercera aproximación se define por la necesidad

11
de incorporar el análisis de la transversalidad de género en la producción científica
para disminuir el sesgo que limita la creatividad, la excelencia y los beneficios para
la sociedad.
El techo de cristal, la metáfora de leaking pipeline o las etapas del ciclo vital
asociadas a los roles productivo y reproductivo, son sólo algunas de las explicacio-
nes que se ofrecen en torno a la brecha de género en la ciencia. Otras perspecti-
vas sostienen que el interés por las ciencias se incuba desde edades tempranas, y
es justamente en las niñas y adolescentes que se centra la atención. Las pruebas
estandarizadas que se administran a niños y adolescentes, dejan ver diferencias im-
portantes en el desempeño que hombres y mujeres tiene con relación a las ciencias
y las matemáticas. Los resultados de las pruebas del Programa Internacional de
Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) en 2012, indican que hay
diferencias notables en los resultados de la prueba que corresponde a las matemá-
ticas. “Las niñas tienen menos presencia en el grupo con los logros más elevados
en matemáticas en la mayoría de los países participantes. Esto representa un fuerte
desafío para lograr la igualdad de género en las ocupaciones futuras que se vinculan
con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas” (OCDE, 2014, p. 9). Más
aún, las niñas reportan menos motivación para aprender matemáticas, autopercep-
ción1 más débil sobre sus habilidades, mayor ansiedad sobre el tema2 y, el fracaso
en las pruebas sobre la materia lo atribuyen principalmente a sí mismas. Una ex-
plicación que la UNESCO (2015) ofrece al respecto, se asienta en los procesos de
socialización que van configurando a lo largo de la vida y definen las identidades
de lo femenino y lo masculino. Diferentes son las instituciones y actores que dan
forma a este proceso, entre ellas, la propia escuela. En este terreno el papel de los
profesores juega un papel crítico, pues las actitudes y prácticas de los maestros, así
como las diferentes expectativas que tienen sobre los estudiantes, pueden repro-
ducir estereotipos de género (véase Bustos, 2008) que afectan el comportamiento,
la motivación y los resultados del aprendizaje.
Sin duda la comprensión del problema no es sencilla, sin embargo, las estadís-
ticas mundiales que ofrecen los diferentes organismos dejan entrever que las mu-
jeres han ganado terreno en el acceso a los estudios superiores, pero siguen siendo

1 La autopercepción sobre las habilidades académicas y su relación con el logro escolar ha


sido ampliamente estudiada en niños y adolescentes, especialmente en campos relacionados con
las matemáticas y el lenguaje (véase por ejemplo Hardy, 2014; Guay, Marsh y Boivin, 2003).
2 Un estudio reciente sobre la ansiedad vinculada con la ejecución de pruebas matemáticas
es el de Erturan & Jansen (2015).

12
minoría en la ciencia. En este sentido, el presente capítulo tiene como objetivo pre-
sentar un primer análisis de la participación de las mujeres en la ciencia que se de-
sarrolla en México, tomando como base los datos del Sistema Nacional de Investi-
gadores (SNI) que corresponden al año 2015. En dicho análisis se incorpora el Índice
de Paridad de Género (IPG) propuesto por la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) para dar
cuenta, a través de la agrupación por áreas regionales propuesta por la Asociación
Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), tanto
de la distribución nacional de las mujeres en la ciencia como de su participación en
las áreas de conocimiento y el mayor nivel de reconocimiento.

Inician sobre-representadas pero terminan siendo minoría


La incorporación de mujeres a los estudios de nivel superior se ha incrementado
notablemente en los últimos años. Con excepción de algunas regiones del mundo,
hay más mujeres que hombres, especialmente en el nivel que corresponde a los es-
tudios de licenciatura (ver Tabla 1). Este crecimiento de la matrícula femenina en los
estudios superiores obedece, en parte, a la reconfiguración de valores y actitudes
auspiciados por los movimientos feministas que se dieron a lo largo del mundo en
las décadas de 1960 y 1970, y la puesta en marcha de programas de política pública
para ampliar la cobertura educativa.
En los últimos 15 años, se avanzó notablemente en la paridad de género en
la educación primaria y secundaria. En el año 2000 sólo 36 países registraban una
matrícula con un número similar de niños y niñas, en el año 2015 esta distribución

Tabla 1. Porcentajes regionales de mujeres en educación superior en 2008


Región Licenciatura Doctorado Región Licenciatura Doctorado
(%) (%) (%) (%)
Mundial 50 44
Asia Meridional
África Subsahariana 33 29 41 35
y Occidental
América del Norte y 49 Asia Oriental
56 48 36
Europa Occidental y el Pacífico
América Latina y el Caribe 55 47 Estados Árabes 32 39
Europa Central
Asia Central 52 50 56 46
y Occidental
Fuente: Transcripción de los promedios mundiales publicados por UNESCO (2010).

13
paritaria se incrementó en 62 países (UNESCO, 2015). No obstante, las tasas de
escolarización secundaria favorecen cada vez más a las mujeres, especialmente en
los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Econó-
micos (OCDE) y en América Latina. En este nivel de estudios, los hombres logran
menores calificaciones, reprueban más, tienden a dejar la escuela a edades más
tempranas que las mujeres, y se incorporan en programas educativos cortos que no
forman parte de la educación terciaria (UNESCO, 2007). Estos factores que afectan
las tasas de egreso de la educación secundaria y el consecuente ingreso al bachi-
llerato, explican en parte el aumento de la matrícula femenina en las instituciones
de enseñanza superior. Sin embargo, conforme se avanza de nivel en los estudios
superiores, la mujer pierde presencia. La graduación del nivel máximo de estudios
parece ser el punto de quiebre en la trayectoria profesional de quienes se dedican
a la ciencia. De acuerdo con las cifras mundiales de 2008 que publica la UNESCO
(2010), la graduación de licenciatura no presenta diferencias sustanciales entre gé-
neros (49% mujeres contra 51% de varones); en el nivel de maestría, la cantidad
relativa de mujeres graduadas tiene cierta ventaja sobre la cantidad de hombres
(56% y 44%, respectivamente). Pero es justo en el doctorado y posteriormente en
la incorporación a la labor científica cuando la representación femenina decrece de
manera importante; el porcentaje de graduadas de doctorado es del orden de 44%
y las mujeres conforman alrededor de la tercera parte de los científicos del mundo.
Sin embargo, el estudio reciente realizado por The Boston Consulting Group (2014)
en 14 diferentes países3 del mundo, señala que la brecha de género en la ciencia ini-
cia desde el primer nivel de los estudios superiores. Las probabilidades de que una
mujer se inscriba y se gradúe de una licenciatura vinculada con las ciencias4 son de
35% y 18%, respectivamente; 8% de graduarse de una maestría y 2% de ser doctora
en ciencias.
En el caso de México, prácticamente la mitad (49.7%) de la matrícula en los
programas de licenciatura y técnico superior registrada en el ciclo escolar 2013-2014
corresponde a las mujeres. Incluso el porcentaje de titulación en este mismo ciclo
escolar favorece a las mujeres (53%). En los estudios de posgrado, tanto la matrí-
cula como la titulación de maestría involucran un mayor número de mujeres (54.3%
y 55.7%, respectivamente). En el doctorado, sin embargo, los varones tienen cierta

3 Francia, Alemania, España, Reino Unido, Estados Unidos, China, Japón, Brasil, Argentina,
Sudáfrica, Marruecos, Egipto, India, Indonesia.
4 El estudio considera Ciencias de la Salud, Química, Matemáticas, Ciencias de la Computa-
ción, Ingenierías.

14
ventaja, pues las mujeres representan 48.2% de la matrícula y 45.9% de los gradua-
dos (ANUIES, 2015). Aun cuando la diferencia en las proporciones de graduados des-
de la licenciatura hasta el doctorado difiere diez puntos porcentuales a favor de los
varones, es justo en el terreno laboral donde la brecha de género se ensancha, pues
de acuerdo con las cifras que proporciona el Sistema Nacional de Investigadores
(SNI, 2015), las mujeres sólo representan poco más de una tercera parte (35.4%) de
los investigadores mexicanos.

Mujeres en la ciencia
No obstante los resquicios en las estadísticas internacionales que impiden realizar un
análisis minucioso sobre el asunto del género en la ciencia, los datos que proporciona
la UNESCO (2015) hacen visible la desigualdad entre hombres y mujeres en el campo
científico. Sólo 30% de los investigadores en el mundo son mujeres, aunque existen
contrastes importantes, por ejemplo, 63% de los investigadores en Bolivia son muje-
res, mientras que en Francia y Etiopía las proporciones son menores (26% y 8%, res-
pectivamente). La participación femenina en la ciencia es bastante heterogénea alre-
dedor del mundo, su presencia en las diversas regiones está representada, en orden
descendente, de la manera siguiente: América Latina y el Caribe (63%); Asia Central
(46%); Europa Central y Oriental (41%); Estados Árabes (38%); Norteamérica y Europa
occidental (32%); África Subsahariana (29%); Sur y Oeste de Asia (20%) y, Asia del Este
y el Pacífico (20%). En los países que corresponden a Latinoamérica, las mujeres han
logrado una presencia importante en el campo científico, aunque se observan ciertos
contrastes, por ejemplo, mientras que en Bolivia las mujeres conforman 63% de los
investigadores, en México la proporción es de 32% (Ver tabla 2).

Tabla 2. Porcentaje de mujeres investigadoras en países seleccionados de América Latina

País Proporción País Proporción


Argentina 53% Guatemala 43%
Bolivia 63% Honduras 27%
Chile 32% México 32%
Colombia 37% Nicaragua 43%
Costa Rica 43% Panamá 41%
Cuba 48% Paraguay 53%
Ecuador 44% Uruguay 50%
El Salvador 38% Venezuela 56%
Fuente: Elaboración propia con datos de UNESCO (2015).

15
Pero la disminuida representación de las mujeres en la ciencia es sólo una de
las facetas de la brecha de género en este campo. Los desequilibrios se presen-
tan también en las áreas de conocimiento y en los diferentes niveles o jerarquías
de reconocimiento. En el primero de los casos, la tendencia general ubica a las
mujeres en los campos de conocimiento que tradicionalmente se conciben como
femeninos. Por ejemplo, en la Unión Europea las áreas con mayor participación de
investigadoras son Humanidades (27%), Ciencias Sociales (18.6%), Ciencias de la
Salud (17%) y Agricultura (16.8%), en cambio, en las Ciencias Naturales y el área de
Ingeniería y Tecnología las investigadoras tienen una participación notablemente
menor, 13.4% y 7.2%, respectivamente (European Commission, 2009). Algo similar
ocurre en Iberoamérica, en donde la participación femenina se observa en los cam-
pos de las Humanidades, Ciencias Sociales y Ciencias de la Salud (Bielli, et al., 2004).
Por su parte, los niveles o jerarquías con los que comúnmente se reconoce
el prestigio y la calidad en la investigación también acusan segregación para las
mujeres. Como antes se anotó, la pérdida mayor de mujeres en la ciencia inicia en
la graduación de los programas doctorales; este decremento continúa con mayor
fuerza en la medida que se avanza hacia los puestos de mayor reconocimiento. Por
ejemplo, en el año 2012 la diferencia de género en los puestos de mayor jerarquía
(Grado A) de la Unión Europea, era de 60%, esto es, 80% corresponde a la cantidad
relativa de varones y el 20% restante a las mujeres (European Union, 2013).

Metodología
Los datos que se recuperaron para el análisis de la participación de la mujer en la cien-
cia de México, corresponden a la base CONACyT-SNI del año 20155. Los resultados se
presentan en dos secciones, primero se describe la distribución de hombres y mujeres
reconocidos por el Sistema en función del total de miembros registrados, áreas de
conocimiento y nivel de reconocimiento. Esta sección considera el total de miembros
registrados que suman un total de 23,316 investigadores. La segunda sección desagre-
ga los mismos elementos de acuerdo con las regiones geográficas propuestas por la
ANUIES (tabla 3). Para esta segunda parte, los casos sin información sobre la entidad
federativa de adscripción (1,024) no fueron considerados en el análisis, así, el número
de registros contabilizados suman un total de 22,292 investigadores.

5 Disponible en el portal del CONACYT: http://www.conacyt.mx/index.php/el-conacyt/sis-


tema-nacional-de-investigadores

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Tabla 3. Regiones y entidades federativas

Región Entidades federativas


Noroeste Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa, Sonora.
Noreste Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas, Zacatecas.
Centro Occidente Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit.
Centro Sur Guerrero, Hidalgo, México, Morelos, Puebla, Querétaro, Tlaxcala.
Sur Sureste Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz, Yucatán.
Metropolitana Distrito Federal.

Los resultados se presentan en porcentajes y razones. Estas últimas reflejan el


Índice de Paridad de Género (IPG) propuesto por la UNESCO (2010) y representa el
cociente de la cantidad de mujeres entre la cantidad de varones. Entre más se acer-
ca a la unidad el valor del IPG, la brecha de género es menor. La UNESCO (2003) ha
definido un valor IPG entre 0.97 y 1.03 (después de redondear) como el logro de la
paridad entre los géneros.

La brecha de género en la ciencia de México: panorama general


En los últimos 30 años, nuestro país muestra un notable incremento en el número
de investigadores reconocidos por el SNI, puesto que pasaron de 1,396 en 1984 a
23,316 en 2015. En lo que respecta a las mujeres, su incorporación ha sido paulatina
(gráfica 1); en 1985 el número de investigadoras era de 255, cifra que se incrementa
a 5,907 para el año 2011 (Atlas de la Ciencia Mexicana, 2010 y SIICYT, 2012). A pesar
de la incorporación constante de mujeres al sistema formal de ciencia, el IPG en
2015 es de 0.54, cifra que denota claramente el desequilibrio entre la cantidad de
hombres y mujeres que se dedican a la generación de conocimiento.

Gráfica 1. Porcentaje de mujeres en el SNI 1985-2015. Fuente: Elaboración propia con datos de Atlas de
la Ciencia Mexicana (2010), SIICYT (2012) y CONACyT(2015).

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La segregación femenina en el ámbito de la ciencia en México ha sido objeto
de análisis y reflexión. Didou y Gérard (2011), señalan que la evidente discriminación
de género es una distorsión del sistema que exige la corrección de los mecanis-
mos que regulan la incorporación y trayectoria en la carrera científica. En efecto, la
regulación interna del sistema debe repensarse, pues la mujer no sólo está subre-
presentada en la ciencia sino también en las propias comisiones evaluadoras que
deciden el curso de las carreras académicas; entre 2009 y 2015 la proporción global
de mujeres en las comisiones evaluadoras del SNI no supera el 25%, pese a que el
reglamento vigente establece en su artículo 13 que las comisiones dictaminadoras
se integrarán por catorce miembros; en ellas se mantendrá equilibrio y paridad entre
disciplinas, instituciones, género y regiones (Reglamento del SNI, 2008, marzo 21 ).
La desproporción entre hombres y mujeres también figura en las áreas de
conocimiento. Los datos públicos disponibles no permiten precisar con mayor
detalle la participación histórica de las mujeres por áreas de conocimiento ni los
niveles logrados en el sistema, esto refleja uno de los vacíos en las estadísticas de
género que se observan no sólo en el caso de México, sino de manera generalizada
en las diferentes regiones del mundo.

Tabla 4. Hombres y mujeres en el SNI por área de conocimiento, 2015.

Área Género Absolutos Relativos IPG


Hombres 3009 79.6
Físico Matemáticas y Ciencias de la Tierra 0.25
Mujeres 771 20.4
Hombres 2294 57.5
Biología y Química 0.74
Mujeres 1694 42.5
Hombres 1318 52.5
Medicina y Ciencias de la Salud 0.90
Mujeres 1194 47.5
Hombres 1698 50.2
Humanidades y Ciencias de la Conducta 0.99
Mujeres 1685 49.8
Hombres 2320 63.2
Ciencias Sociales 0.58
Mujeres 1353 36.8
Hombres 1758 67.3
Biotecnología y Ciencias Agropecuarias 0.48
Mujeres 855 32.7
Hombres 2670 79.3
Ingenierías 0.26
Mujeres 696 20.7

18
De acuerdo con las cifras que se muestran en la tabla 4, la participación femenina
se concentra de manera importante en las áreas de Humanidades y Ciencias de
la Conducta (campo en el que se ha logrado la paridad de género), así como en
Medicina y Ciencias de la Salud. La mayor disparidad se ubica en los campos de
Física, Matemáticas, Ciencias de la Tierra y en las Ingenierías.
La segregación vertical en el sistema es también evidente. Aun cuando la can-
tidad relativa de investigadores en general disminuye en la medida que se avanza
del nivel I al nivel III (54% del total de investigadores se ubica en el Nivel I, mientras
que al Nivel III sólo corresponde 8.6%), el trayecto hacia el mayor nivel de recono-
cimiento que otorga el SNI presenta para hombres y mujeres patrones opuestos; la
proporción de hombres es mayor entre más alto es el nivel en la jerarquía, pero con
la mujer ocurre justamente lo opuesto. Los valores del IPG indican que la brecha de
género se ensancha conforme se avanza en la carrera académica (ver Gráfica 2).

Gráfica 2. Proporción e IPG de hombres y mujeres por niveles SNI

La brecha de género se reproduce en las regiones geográficas


La segregación de la mujer en la ciencia en México, que se presenta a nivel general,
hace suponer que la brecha de género es similar en las diferentes regiones geográfi-
cas. En efecto, el índice de paridad de género que se observa en las seis zonas anali-
zadas muestra desigualdades notorias en la cantidad de hombres y mujeres recono-
cidos por el sistema, la distribución de éstos en las diferentes áreas de conocimiento
y en los niveles de reconocimiento aunque, como se anota en los párrafos siguientes,
se advierten algunos avances en las zonas de mayor tradición en la tarea científica.

19
Si bien el logro de una representación equilibrada entre hombres y mujeres en
la ciencia mexicana se visualiza remoto, la participación de las mujeres en la Zona
Metropolitana parece lograr ciertos avances, mientras que las regiones Noroeste,
Noreste y Centro Occidente se caracterizan por presentar el mayor grado de des-
igualdad (tabla 5).
Tabla 5. Distribución de investigadores por zona geográfica y género

Área Absolutos Relativos IPG


Hombres 1510 68.1
Noroeste 0.47
Mujeres 707 31.9
Hombres 1645 68.0
Noreste 0.47
Mujeres 773 32.0
Hombres 2126 68.0
Centro Occidente 0.47
Mujeres 999 32.0
Hombres 2870 65.0
Centro Sur 0.54
Mujeres 1543 35.0
Hombres 1464 65.6
Sur Sureste 0.52
Mujeres 768 34.4
Hombres 4763 60.4
Metropolitana 0.66
Mujeres 3124 39.6
Hombres 690 67.4
No disponible
Mujeres 334 32.6

La magnitud de las diferencias observadas por área de conocimiento en las


diferentes regiones geográficas, se observa en la tabla 6. En términos generales la
brecha de género es menor en las áreas vinculadas con las humanidades y la salud,
y significativamente mayor en los campos de las ciencias duras y las ingenierías, pa-
trón generalizado a nivel mundial. La disparidad de género tiene comportamientos
distintos en las diferentes áreas de conocimiento, sin embargo, la Zona Metropoli-
tana presenta una menor segregación femenina.
Con excepción de las regiones Noreste y Sur Sureste, la mujer tiene una pre-
sencia importante en el área de Humanidades y Ciencias de la Conducta, más aún,
en las zonas Centro Sur y Metropolitana, el desequilibrio empieza a desfavorecer
a los investigadores, pues el IPG supera ligeramente la unidad. En la región Centro
Sur, el área de Medicina y Ciencias de la Salud es la que acoge al mayor número de
mujeres en comparación con el resto de las áreas de conocimiento en todas las re-
giones geográficas, el IPG es el que supera con mayor puntaje la unidad.

20
Tabla 6. Brecha de género por área de conocimiento en las seis regiones geográficas

Región Noroeste Noreste Centro Occidente


Área Género % IPG % IPG % IPG
Física Matemáticas Hombres 82.0 80.7 83.9
0.22 0.24 0.19
y Ciencias de la Tierra Mujeres 18.0 19.3 16.1
Hombres 59.8 58.0 60.7
Biología y Química 0.67 0.72 0.65
Mujeres 40.2 42.0 39.3
Medicina y Hombres 55.4 54.8 55.2
0.80 0.82 0.81
Ciencias de la Salud Mujeres 44.6 45.2 44.8
Humanidades y Hombres 58.7 52.6 52.6
0.70 0.90 0.90
Ciencias de la Conducta Mujeres 41.3 47.4 47.4
Hombres 62.0 66.9 65.6
Ciencias Sociales 0.61 0.49 0.52
Mujeres 38.0 33.1 34.4
Biotecnología y Hombres 66.8 71.7 70.1
0.50 0.39 0.43
Ciencias Agropecuarias Mujeres 33.2 28.3 29.9
Hombres 75.1 77.3 86.5
Ingenierías 0.33 0.29 0.16
Mujeres 24.9 22.7 13.5

Tabla 6 (continuación). Brecha de género por área de conocimiento


en las seis regiones geográficas

Región Centro Sur Sur Sureste Metropolitana


Área Género % IPG % IPG % IPG
Física Matemáticas Hombres 78.4 82.2 76.8
0.28 0.22 0.30
y Ciencias de la Tierra Mujeres 21.6 17.8 23.2
Hombres 57.5 60.3 54.4
Biología y Química 0.74 0.66 0.84
Mujeres 42.5 39.7 45.6
Medicina y Hombres 49.2 54.1 51.6
1.32 0.85 0.94
Ciencias de la Salud Mujeres 50.8 45.9 48.4
Humanidades y Hombres 48.5 54.8 46.7
1.06 0.77 1.14
Ciencias de la Conducta Mujeres 51.5 45.2 53.3
Hombres 63.9 57.3 62.8
Ciencias Sociales 0.56 0.75 0.59
Mujeres 36.1 42.7 37.2
Biotecnología y Hombres 68.3 68.7 53.3
0.46 0.46 0.88
Ciencias Agropecuarias Mujeres 31.7 31.3 46.7
Hombres 76.7 83.4 80.0
Ingenierías 0.30 0.20 0.25
Mujeres 23.3 16.6 20.0

21
La segregación vertical aparece de manera clara y con independencia de la
región geográfica. La disparidad entre géneros aumenta conforme se avanza en los
niveles de reconocimiento. Como se puede observar en la tabla 7, la región Noreste
presenta el mayor desequilibrio tanto en el nivel básico de la pirámide de jerarquías
como en el mayor nivel de reconocimiento. La menor distancia entre la cantidad
de hombres y mujeres en los cuatro niveles de reconocimiento se observa el Área
Metropolitana.

Tabla 7. Brecha de género por región geográfica, nivel SNI y género

Región Noroeste Noreste Centro Occidente


Área Género % IPG % IPG % IPG
Hombres 60.2 58.0 62.7
Candidatos 0.66 0.42 0.59
Mujeres 39.8 42.0 37.3
Hombres 66.9 67.4 65.8
Nivel 1 0.49 0.48 0.52
Mujeres 33.1 32.6 34.2
Hombres 77.1 80.5 77.8
Nivel 2 0.30 0.24 0.29
Mujeres 22.9 19.5 22.2
Hombres 84.6 91.3 86.5
Nivel 3 0.18 0.09 0.16
Mujeres 15.4 8.7 13.5
Región Centro Sur Sur Sureste Metropolitana
Área Género % IPG % IPG % IPG
Hombres 58.5 60.3 53.9
Candidatos 0.71 0.66 0.86
Mujeres 41.5 39.7 46.1

Hombres 62.4 65.7 56.7


Nivel 1 0.60 0.52 0.76
Mujeres 37.6 34.3 43.3

Hombres 74.9 71.5 62.8


Nivel 2 0.34 0.40 0.59
Mujeres 25.1 28.5 37.2

Hombres 81.6 81.6 75.0


Nivel 3 0.23 0.23 0.33
Mujeres 18.4 18.4 25.0

22
En este primer análisis se pueden advertir algunos rasgos que dibujan el
rostro femenino de la ciencia en México. Junto con Chile, Colombia, El Salvador
y Honduras, las investigadoras mexicanas están subrepresentadas en la empresa
científica. Los campos disciplinarios en los que preferentemente se han desarrollado
corresponden, como en la mayoría de las regiones del mundo, a las humanidades y
las ciencias biomédicas, justo en estas áreas se ha logrado o se está muy cerca de
lograr la paridad de género, no así en las ciencias duras y las ingenierías en donde el
fuerte sesgo masculino es innegable. El mayor nivel de reconocimiento es para unas
cuantas. Con excepción de la candidatura en donde la brecha de género es menor,
en los tres niveles restantes la paridad de género está lejana, especialmente en el
nivel III el horizonte se retrata lejano.
Estos rasgos generales se reproducen en las diferentes zonas geográficas. Aun
cuando la Zona Metropolitana se caracteriza por un IPG mayor, en todas las regio-
nes las investigadoras representan un grupo minoritario. Si se atienden las particu-
laridades de cada área de conocimiento, Humanidades y Ciencias de la Conducta y,
Medicina y Ciencias de la Salud, resultan ser el nicho principal para la incorporación
y desarrollo de la carrera académica de las mujeres, de modo especial en la región
Centro Sur. Finalmente, el sitio más alto en la pirámide de las jerarquías parece estar
reservado para los hombres. La desigualdad más profunda es para la región Noreste
y el mayor avance para la región Metropolitana, aún así la ponderación de género
ubica a las investigadoras en gran desventaja frente a los varones.

Consideraciones finales
Rasgos compartidos y diferencias extremas caracterizan la fisonomía femenina de la
ciencia en México. Aventurar explicaciones sobre este comportamiento más allá de
lo que permiten los datos disponibles sería poco serio. Por ello, se considera nece-
sario profundizar en el estudio de la brecha de género en la ciencia al menos en dos
direcciones. Por un lado, explorar el desarrollo de la carrera académica tomando en
consideración unidades de análisis puntuales, como las entidades federativas, los es-
tablecimientos y los departamentos de adscripción. En este sentido, es factible que
los avances en ciertas regiones estén cargados ya sea por la mayor participación fe-
menina en un estado o en un grupo de instituciones, al menos un trabajo anterior así
lo demuestra (Urquidi y Rodríguez, 2010); en Sonora, las investigadoras reconocidas
por el SNI en el año 2009 se concentraban principalmente en el área que correspon-
de a Biología y Química (IPG=0.94) y, el reconocimiento en el nivel III era significati-
vamente mayor al que se observaba en ese año a nivel nacional (IPG=0.72).

23
Por otra parte, a la luz de la evidencia internacional, resulta necesario explorar
las razones que puedan dar respuesta a la cuestión ¿por qué tan pocas mujeres en
la ciencia? La discriminación de género puede tomar muchas formas y como seña-
lan Etzkowitz y Kemelgor (2001), sólo puede ser comprendida a través de la expe-
riencia de las sobrevivientes. Un ejemplo de ello es la investigación realizada en seis
departamentos de la Escuela de Ciencias del Instituto Tecnológico de Massachuse-
tts (MIT, por sus siglas en inglés). En este trabajo se devela cómo las investigadoras
de mayor jerarquía (senior) perciben que su condición de género las hace invisibles,
generalmente no tienen voz en sus departamentos y son excluidas de los puestos
de mayor poder, situaciones que se fueron develando a lo largo de los años, pues al
inicio de sus carreras académicas consideraban que la discriminación era un asunto
resuelto con las leyes sobre los derechos civiles, pero además, las preocupaciones
que experimentaron en el noviciado de su carrera se definían por las serias dificulta-
des para hacer compatibles las demandas familiares con las exigencias de su trabajo
(MIT, 1999 y 2011).
Finalmente, es imperativo poner atención en el peso que las instituciones pue-
den tener en el desarrollo de las carreras académicas. ¿Cómo son las dinámicas de
los establecimientos que albergan a las mujeres científicas de México? ¿Existen nor-
mativas que favorecen el desarrollo de la mujer? O por el contrario ¿es la normativa
la que matiza comportamientos que favorecen la discriminación? A pesar del avan-
ce de las investigadoras en el país, la mujer no deja de estar subrepresentada en la
tarea científica, pero el asunto no sólo se restringe al problema de la paridad sino
también a la igualdad de condiciones y oportunidades que habrían de promoverse
para lograr el desarrollo de los talentos sin distingo de género.

24
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27
28
2
Ser estudiante y madre en la universidad:
un estudio exploratorio sobre la construcción
social de la maternidad
Nissa Yaing Torres Soto
Ma. Guadalupe González Lizárraga

En la primera mitad del siglo XX, con el llamado movimiento feminista, la mujer lu-
chó por conseguir la inserción y el reconocimiento a nuevos espacios sociales que
eran exclusivos al hombre. Junto con esta lucha vinieron los cuestionamientos del
movimiento feminista hacia el régimen patriarcal establecido, la organización de la
familia, la sexualidad y la maternidad. No fue hasta la segunda mitad del siglo pa-
sado cuando se marcó una nueva era para la mujer, logrando desempeñarse en el
mercado laboral y consiguiendo el acceso a los distintos niveles educativos, como
el ingreso a las instituciones de educación superior (Duby y Perrot, 1993).
A inicios de la década de 1970, en diversos países del mundo se presentó un
proceso de acrecentamiento en la matrícula universitaria y México no fue la ex-
cepción, si bien en menor medida que otros países latinoamericanos como Cuba,
Argentina, Colombia, Brasil y Venezuela. La población mexicana que logró acceder a
estudios universitarios creció de manera notable (De Garay y Del Valle-Díaz-Muñoz,
2012). Algunos autores denominaron a este proceso como “masificación de la matrí-
cula” (Rama, 2009; Brunner, 2012) que representó el acceso masivo de estudiantes
a las aulas universitarias, entre esos flujos estaban estudiantes que antaño estaban
excluidos o eran minoritarios, tal es el caso de las mujeres, los indígenas, los adultos
mayores, los estudiantes trabajadores, entre otros perfiles. Paulatinamente se fue
fragmentando el perfil del estudiante tradicional (de origen social elevado, con de-
dicación plena a los estudios) dando paso a un estudiante de origen social diverso,
con actividades variadas y con gustos diferentes.
En el caso de la incorporación de las mujeres en el terreno universitario, se
ha intentado dar respuesta de manera parcial a los problemas que se viven día
a día, ante el reclamo de instaurar una normatividad universitaria con programas
gestados que contribuyan a crear espacios más igualitarios, libres de violencia y

29
discriminación (Palomar, 2005). Sin embargo, han quedado pendientes por atender
las condiciones específicas que enfrentan estas estudiantes cuando experimentan
la maternidad, por ello es posible afirmar que la presencia de madres en el mundo
universitario no ha sido del todo inclusiva, si bien, han ganado terreno en estos
espacios, aún quedan metas pendientes para lograr alcanzar la igualdad de género.
El presente trabajo exploró la construcción social de la maternidad en una
muestra de estudiantes que son madres en la Universidad de Sonora (UNISON). So-
bre este conjunto de mujeres se profundizó en cómo han construido y vivenciado
la experiencia de la maternidad a la par de los estudios universitarios. De la misma
manera se analizaron las estrategias familiares e institucionales que han utilizado
para enfrentar el doble papel que ejercen.
Este primer acercamiento a las experiencias construidas de las madres univer-
sitarias sugiere que estas mujeres han construido el imaginario de la maternidad
con referentes tradicionales, pero a su vez, matizándola con ideas contemporáneas
sobre su situación. Esto les ha permitido afrontar las variadas responsabilidades
académicas y maternales.

La situación de la madre universitaria en México


Hace 40 años México contaba con una población de 48 millones de habitantes, de
los cuales el 49.9% eran hombres y 50.1% mujeres; a la universidad acudía un total de
47,600 jóvenes de ambos sexos del grupo edad de 19 a 23 años, y tan sólo 17 mujeres
de cada 100 estudiaban en las universidades (De Garay y Del Valle-Díaz-Muñoz, 2012).
Con la llamada feminización de la matrícula -fenómeno que consistió en la
creciente incorporación de mujeres a la universidad- los datos dieron un giro tras-
cendental, se logró la paridad de género en las instituciones de educación superior
(IES), aclarando que sólo se integraron a ciertas áreas y se les relegó en otras carre-
ras mayormente masculinizadas (Brunner, 2007). Para el año 1990, la población en
educación superior en México ya era de 40.32% mujeres y 59.67% hombres; para el
año 2001 el 46.50% eran mujeres y el 53.50% eran hombres, pero para el año 2013 los
números dieron un giro significativo, las mujeres representaban un total de 50.34%
y los hombres puntuaban un 49.66% de los estudiantes (ANUIES, 2013).
La expansión de matrícula femenina no fue el único acontecimiento que pre-
senciaron las universidades de nuestro país, un factor importante, propio de estas
jóvenes que arriban a las universidades, es el de la fecundidad. En este sentido se ha
observado en los últimos años en México, una amplia gama de población femenina
que ingresaron y experimentaron el proceso de maternidad al cursar sus estudios,
o bien llegaron siendo madres a sus procesos formativos.

30
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2013) reporta entre los
porcentajes de nacimientos registrados de madres adolescentes menores de 20
años un 19.4% a nivel nacional, para Sonora este porcentaje sube a 20.6%. Ahora
bien, al observar los nacimientos por nivel de escolaridad alcanzado por las madres
se encuentra que el porcentaje más alto se coloca en las madres con estudios de
secundaria 38.9%, seguido por mujeres con estudios a nivel preparatoria 21.7% y
los hijos de madres con estudios profesionales se colocan con apenas 11.9%. Para
Sonora estas cifras suben considerablemente ya que los nacimientos de hijos de
madres que cuentan con estudios de secundaria se colocan en 44.8%, con estudios
de preparatoria se sitúan en 24.6%, mientras que las madres con estudios profesio-
nales es de 15.7%. Estos datos reflejan dos fenómenos contradictorios, por un lado,
un elevado porcentaje de adolescentes que se embarazan, y por otro, niveles de
escolaridad más altos en mujeres que han tenido hijos.
A pesar de la relevancia social del tema, las publicaciones científicas realizadas
en diversos países del mundo que han enlazado maternidad y estudios universitarios
son escasas, presentándose en los últimos años un creciente interés (Achío, 1999;
Correa, Gómez, Ovalle, Orozco y Jaramillo, 2004; Bradford, 2005; Palma, 2005; Acu-
ña, 2007; Bruno, 2008; Estupiñán-Aponte y Rodríguez-Barreto, 2009; Reyna, López y
Piraban, 2010; Sanz, 2010; Estupiñán y Vela, 2012; Preciado, Acuña, García y Kral, 2013 y
Cimino-Sandoval, Durán-Sepúlveda, Herbage-Amaro, Palma-Jara y Roa-Javiera, 2014).
A partir de dichos planteamientos, el presente trabajo pretende explorar la
construcción social de la maternidad desde los discursos de las estudiantes que son
madres en la UNISON. Interesa conocer las experiencias personales que dan cuenta
de cómo las mujeres luchan por continuar en la universidad sin dejar la tarea de ser
madres. Se espera que con los resultados de este trabajo las universidades generen
programas de política pública y los medios necesarios para atender a este actor que
hasta hoy en México se encuentra desprotegido.

Nota metodológica
El presente estudio de carácter exploratorio se llevó a cabo a través de una muestra
de 25 madres estudiantes activas en diversas licenciaturas de la UNISON. Mediante
el muestreo por bola de nieve se localizaron a las informantes claves, mismas que
oscilaron en un rango de edad de 20 a 49 años (X=25.96 años y DS=6.67). Bajo la
realización de una entrevista1 semi-estructurada, se conversó con estas estudiantes
1 Las entrevistas y la información recabada en el trabajo de campo fueron compartidas por dos
estudiantes de la UNISON, Nissa Yaing Torres Soto, de la Maestría en Innovación Educativa y
Brenda Judith Millanes Campa, de la licenciatura en Sociología.

31
considerando un guión que contenía tres dimensiones de análisis y un apartado
de datos sociodemográficos. Las dimensiones consideraban tres momentos en la
vida de estas mujeres; ser solamente estudiante, ser madre, y la tercera situación
era la combinación de ambas condiciones ser madre y estudiante. Las entrevistas
se llevaron a cabo entre abril y septiembre de 2014 con una duración promedio de
una hora. Una vez recuperada la información se procedió a trascribirla y se procesó
en el paquete de cómputo Atlas. Ti., el cual permitió organizar las categorías según
cada segmento e identificar algunos aspectos emergentes. El proceso de análisis
sirvió para atribuir un código a cada fragmento del testimonio, es decir, se trataba
de identificar los segmentos en los cuales se encontraban indicios de asociación
con algunas de las nociones teóricas revisadas.

Caracterización socio-demográfica de las madres estudiantes


En la institución no se encontró información estadística o registros institucionales
que den cuenta del total de madres estudiantes que asisten a la UNISON. Solo se
encontró un reporte previo que logró identificar a 125 estudiantes en esta situación
(González y Mompala, 2013), por ello no es posible conocer de manera precisa el
porcentaje de la población al que se pudo acceder.
Por medio de una detallada caracterización socio-demográfica de la muestra
estudiantil femenina que participó en el proyecto de investigación, se busca
determinar una mejor visión de las condiciones de vida de estas estudiantes.
Es imporante señalar que si bien, todas estas mujeres al momento de ser entre-
vistadas eran madres, la mayoría vivió su primera experiencia de embarazo al estar
inscritas en la escuela. Una asistía a la secundaria, cuatro estaban en la preparatoria;
en tres casos, habían concluido la preparatoria sin ingresar a la universidad (evento
que pospusieron por algún tiempo), y el resto se embarazó durante la universidad.
La mayoría de las entrevistadas fueron jóvenes que se encontraban en su se-
gunda década de vida, con un promedio de edad de 25 años (DS=6.67). Si se compa-
ra con la edad típica para cursar la educación superior (20-24 años), estas estudian-
tes son ligeramente mayores que el resto de sus compañeros, siendo comprensible,
puesto que algunas de ellas tuvieron que interrumpir o tomar menos cursos duran-
te su formación académica para hacer frente a la maternidad.
La edad promedio en que estas mujeres tuvieron a su primer hijo fue a los 20
años (DS=2.2). Sin embargo, el 32% de ellas se convirtió en madre antes de los 20
años. De acuerdo con datos del INEGI (2013) en México el porcentaje de madres
adolescentes menores de 20 años es de 19.4% y en Sonora es de 20.5%, es decir, son
estudiantes que han emprendido su proceso de procreación a temprana edad.

32
De las mujeres entrevistadas 16 cuentan con hijos de entre 0 a 3 años de edad,
mientras que 9 tienen hijos en un rango entre cuatro a 20 años o más. Con relación
al estado civil al momento de tener su primer hijo, se localizó que el mayor porcen-
taje de las entrevistadas se encontraban solteras 64% (N=16), en unión libre vivía
el 20% (N=5) y estaban casadas el 16% (N=4). En la actualidad varias de ellas han
cambiado su estado civil, manteniéndose los mismos porcentajes en cada situación
legal, presentándose las modificaciones de la siguiente manera: de las 16 que esta-
ban solteras, cuatro se casaron; de las que se encontraban viviendo en unión libre
(N=5) una cambió su condición a soltera; y de las cuatro mujeres que se encontra-
ban casadas pasaron a una condición de divorcio (N=2) y/o separación (N=2). Esto
refleja una situación legal de soltería al enfrentar la maternidad, y de inestabilidad
para quienes se casaron y no lograron mantener una relación de pareja.
Con respecto al lugar de origen, el 52% (N=13) de las mujeres nació y creció
en Hermosillo, la capital del estado de Sonora; 32% (N=8) provienen de otros mu-
nicipios de la entidad, tomando como referencia a las tres grandes ciudades del
estado: Hermosillo, Cd. Obregón y Nogales. Y sólo el 16% (N=4) de las mujeres son
originarias de otras entidades del país: Distrito Federal, Sinaloa y Chihuahua. Y des-
empeñando una actividad laboral combinada a los estudios universitarios, a la par
de ser madres se coloca el 36% (N=9) de esta muestra.
La manera en que se ubican respecto a la inscripción en la universidad arroja la
siguiente distribución: el mayor porcentaje de las entrevistadas se encuentran en el
área de Ciencias Sociales, predominando la licenciatura en Psicología con un total
de siete mujeres, en Trabajo Social se ubican dos y en Administración Pública y Cien-
cias de la Comunicación dos casos más; seguida en porcentaje se encuentra el área
de Ciencias Biológicas y de la Salud con cuatro mujeres de la licenciatura de Quími-
co Biólogo Clínico y dos de la carrera de Enfermería. En tercer lugar, se colocan en
el área de Ciencias Económicas y Administrativas con dos mujeres pertenecientes a
las carreras en Informática Administrativa y Mercadotecnia. En Humanidades y Be-
llas Artes se localizaron a tres mujeres de las carreras de Arquitectura, Diseño Grá-
fico y Enseñanza del Inglés, respectivamente. Por último se encontró a dos mujeres
en el área de Ingeniería, específicamente en Química y en Sistemas de Información.
No fue posible ubicar a madres estudiantes del área de Ciencias Exactas y Natura-
les, no solo porque el procedimiento por bola de nieve no las detectó, sino porque
en este campo de conocimiento la matrícula continúa concentrándose preferente-
mente en el sexo masculino; de acuerdo a datos del Departamento de Planeación
de la UNISON, a través del Sistema de Información Estadística (SIE, 2014), en esta
división existen 810 hombres y 282 mujeres en la matrícula total.

33
El promedio general escolar de la población entrevistada fue de 86.04, mien-
tras que el de los estudiantes de la UNISON fue de 79.48 (SIE, 2013), lo cual demues-
tra que estas mujeres han sido estudiantes persistentes pese a que han tenido que
vivir la maternidad con los estudios académicos y en algunos casos, con el trabajo.
A partir de los datos anteriores se puede derivar la presencia de dos grupos de
mujeres estudiantes-madres. El primero, las jóvenes que solamente tienen un hijo a
su cargo de entre 0 a 3 años, explicable por tres razones: la primera y más obvia, la
edad y tiempo de gestación entre un segundo embarazo; la segunda, son quienes
en su mayoría viven o se mantienen de una economía sostenida por alguno de sus
padres; y la tercera razón que se pone bajo hipótesis es que, probablemente, estar
estudiando la universidad da pie para que se postergue el nacimiento de un segun-
do hijo. Caso diferente es el grupo de mujeres adultas cuyas edades fluctúan entre
35 y 41 años, todas cuentan con más de tres hijos, han presentado un estado civil
cambiante y en su mayoría trabajan.
En el siguiente apartado se presentan los resultados del análisis realizado en
esta investigación. Cabe aclarar que la información que se obtuvo a través de las
entrevistas, desde la experiencia subjetiva de cada una de las mujeres, es extensa y
repleta de matices, por ello se brinda de manera concisa alguna de las categorías de
los aspectos de mayor relevancia que plantearon las madres universitarias.

Juventud, sexualidad, familia y maternidad


Previo a la maternidad, estas mujeres se encontraban centradas en sí mismas, vivían
una vida propia y no se sentían comprometidas con ninguna responsabilidad fami-
liar. El tiempo libre lo invertía en actividades escolares y de recreación, por ejemplo,
asistían a la escuela, convivían después de clases, salían con los amigos, asistían a
fiestas, iban al cine, salían a pasear con la pareja, es decir, gozaban de cierta libertad
e independencia.
Para la mayoría de las mujeres, enterarse del embarazo fue un momento de
sorpresa, miedo, incertidumbre y preocupación, ya que tenían planeado tal evento
tiempo posterior al que se presentó. En este sentido fue un embarazo no planeado,
es decir, bajo una práctica sexual insegura para prevenir el embarazo. Parecería in-
congruente el hecho que no querían embarazarse en ese momento, sin embargo,
la vida sexual activa que mantenían sin protección evidencia todo lo contrario. Este
hecho se puede contrastar con la Encuesta Nacional de Juventud (ENJUVE, 2010)
sobre prácticas sexuales en los jóvenes, en la cual se puede observar que el 75.7%
de jóvenes en un rango de 20 a 24 años practican relaciones sexuales, sin embargo,
solo el 55.6% reportó haber usado algún anticonceptivo en su primera relación sexual.

34
Una de las principales preocupaciones de estas mujeres fue pensar cuál sería
la reacción de sus familiares ante la noticia. Especialmente porque un embarazo
devela una práctica sexual de estas jóvenes, que en una sociedad como la nuestra
comúnmente se mantiene oculta ante la mirada de los padres. Las estudiantes ma-
nifestaron haber sentido preocupación por anunciar su embarazo a sus familiares,
pues este hecho representaba el quiebre ante las esperanzas que sus padres habían
depositados en sus proyectos de vida personal y profesional. “…Yo lo primero que
pensé fue en mis papás. Y dije: ¡los voy a desilusionar, soy la primera que no va a
concluir la universidad! Lejos de pensar en mi mamá, yo pensaba más en mi papá
porque era el que me estaba pagando la escuela, y mi mamá pues es muy buena, así
que lo primero que yo pensé fue en mis papás…” (Sofía).
Cabe aclarar que antes de anunciar el embarazo a sus familiares, decidieron
darle la noticia a sus parejas. Las posturas y actitudes que tomaron los hombres ante
la noticia de embarazo fue diferenciada, mientras unos se sintieron felices y asumie-
ron la responsabilidad desde un inicio, otros, por su parte, decidieron abandonar la
relación y deslindarse del compromiso de la paternidad. Para quienes sostuvieron
una respuesta positiva, desde un inicio asumieron la total responsabilidad, tanto
económica como de crianza del hijo, lo que produjo a estas mujeres un estado de
alegría y tranquilidad por el hecho de sentirse apoyadas y motivadas a emprender
una nueva etapa en sus vidas en pareja. “…Estaba muy contento con la idea de ser
papá, le gustó mucho la idea, él desde un principio me dijo ¡sí te voy a apoyar! ¡Yo
quiero tener un hijo! ¡Vamos a salir adelante!…” (María).
Sin embargo, para algunas de las parejas, la idea de la paternidad fue un asunto
momentáneo, ya que durante el proceso de gestación o después del nacimiento del
primer hijo, algunas mujeres y sus hijos fueron desatendidos paulatinamente hasta
llegar a la apatía por parte de sus parejas, y únicamente se dedicaron a brindarles
el apoyo económico para la manutención. Otros por su parte, pasaron de un apoyo
meramente económico a la ausencia total de la paternidad, dejando a las mujeres a
cargo de la responsabilidad económica de los hijos y asumiendo la maternidad ellas
solas. Esto refleja que la maternidad sigue estando representada como una respon-
sabilidad única de las mujeres, mientras que asumir la paternidad aparece como una
opción para los hombres.
Las reacciones de los familiares tras enterarse del embarazo de sus hijas
fueron totalmente negativas. Desde la perspectiva de los padres, el embarazo se
representa como un obstáculo ante el avance profesional de la mujer. La decepción,
“el shock”, enojo y tristeza fueron algunas de las emociones que presenciaron los
familiares por el hecho de pensar en las dificultades que sería para sus hijas la

35
llegada del primer hijo estando en etapa escolar. Pero además, porque se trasgrede
con el modelo normativo que espera que cumplan los hijos: que efectúen sus
proyectos profesionales, obtengan un buen empleo, contraigan matrimonio y por
último tengan hijos. Aun cuando los padres asumieron una actitud distante con las
mujeres, el disgusto fue momentáneo, pues durante el proceso terminan aceptando
la situación, siendo ellos el principal refugio de apoyo económico y moral. Sobre todo
tras la ruptura de una relación de pareja, o el mantener la decisión de un embarazo
sola, pero sobre todo en el momento del nacimiento de los niños, son los mismos
padres quienes las acogen para que junto con sus hijos vivan en el hogar familiar y
las motivan en el seguimiento de los estudios. “…Cuando les dije a mis padres que
estaba embarazada se decepcionaron, ya que no era lo que ellos esperaban de mí.
Todo los papás esperan que te cases, trabajes y a lo último tengas hijos, ¡que haya
ese orden que marca la sociedad!, entonces la noticia fue como un “shock” para
ellos, por el hecho de que las cosas no iban a ser como se planeaban, sino de otra
manera, sin embargo decidieron apoyarme en todo momento, me permitieron vivir
con ellos y me apoyaron con la escuela…” (Valeria).

La imposibilidad de “volver a ser”


Con la llegada del primer hijo, sus deseos y expectativas personales se vieron que-
brantados y resignificados, si bien, los estudios universitarios se enlazaban con un
asunto de superación personal, ahora resulta necesario seguir estudiando no solo
por beneficio propio, sino también sienten la responsabilidad de vivir en función de
los hijos “ser para sí” y “ser para los otros”. De acuerdo con Correa, et al. (2004) uno
de los primeros cambios que sufre una mujer cuando se convierte en madre es el
significado que otorgan a la condición de ser estudiante, lo cual ya no es visto como
un asunto de realización social sino como la principal fuente de movilidad social
que a futuro permitirá brindarles mejores condiciones de vida a los hijos. “…A mí
me gustaba estudiar y cuando tuve a la niña me sentí bien porque sé que el hecho
de estar estudiando me dará la oportunidad de tener con qué defenderme, a dife-
rencia que si me hubiera salido de la escuela y con un hijo no iba a poder obtener
un buen empleo y no iba a poder darle todo lo que mi hija necesita. ¡Tal vez ahorita
no le puedo dar todo el apoyo, pero más adelante sí se lo voy a dar!…” (Fernanda).
Para algunas de las entrevistadas, la maternidad es percibida como un cautiverio
que encierra a la mujer y la aprisiona a la asistencia total de los hijos. Es claro que la
maternidad es vivida como un estado cargado de una buena dosis de obligatoriedad
y como un ritual de abandono de la juventud, donde el tránsito a la adultez es
visto con “nostalgia”. Este sentimiento es fruto de la imposibilidad de “volver a

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ser” lo que se era antes de ser madres. Volver a ser significa recuperar la libertad,
vivir para sí mismas y no para el otro, “el hijo”. Pues desde el momento en que se
convirtieron en madres, los espacios de recreación y convivencia con los amigos
se vieron paulatinamente fuera de su alcance, esto ha ocasionado que de manera
recurrente añoren su vida social pasada, pues a diferencia de sus amigos que siguen
viviendo un proceso de individualización, estas mujeres han comenzado a vivir una
nueva etapa en sus vidas, cargada de obligaciones y compromisos propios de la
etapa de la adultez. Así tienen que asumir los costos que implica una maternidad
a destiempo y aprender a sobrellevar la situación. “…Lo que no me gusta de ser
madre es la falta de libertad, ya no puedo salir como antes, desde que tuve al niño
se acabaron los bailes y las salidas…” (Renata).

El manejo del tiempo entre ser madre y estudiante; desgaste físico y emocional
Una de las primeras dificultades que enfrentan las mujeres para conciliar los estudios
académicos con la maternidad se sitúa en la organización de los tiempos, debido a
las largas jornadas escolares que demanda la universidad. Las actividades asociadas
a su rol de madres suelen verse sustituidas por las demandas académicas que im-
plica la carrera, por ello los primeros cambios en la vida de estas mujeres se dieron
con la llegada de sus hijos. Un día normal en sus vidas muestra una rutina ajetreada
que no les permite cumplir de manera satisfactoria con las actividades escolares,
pero además, el tiempo dedicado a su condición de madres es igualmente escaso,
pues resulta imposible lograr una distribución equilibrada con los tiempos ante la
demanda que exige cada papel. Lo anterior les genera problemas de salud física y
emocional por el poco tiempo que poseen para descansar o desarrollar actividades
de recreación que disminuyan el agotamiento emocional y la fatiga derivadas de la
presión que se desprende de la variedad de actividades que realizan. “…Mi vida es
muy estresante porque tengo que estudiar, todos los días me quedo dormida leyen-
do, me duermo hasta las 12:00- 1:00 de la mañana muy cansada, además, tengo que
trabajar, estudiar, atender a la niña, sí es muy desgastante…” (Esmeralda).
En sus discursos aflora también la imposibilidad de desarrollar su papel de
madres porque deben dedicarle tiempo a las actividades escolares. Situación que
a diario les genera sentimiento de culpabilidad por considerar que no les están to-
mando la suficiente atención a los hijos por cumplir con otras obligaciones como
“estudiar” “…Hay veces que siento que me hace falta tiempo para estar con la niña,
sé que ser estudiante implica estar al pendiente de la escuela, de pasar las materias
y aprobarlas para permanecer, pero la verdad resiento mucho no estar de tiempo
completo con ella…” (Carmen).

37
Autores como Page (1996) y Barroso (2013) explican que la distribución del
tiempo entre el trabajo doméstico, el remunerado y el invertido al resto de las acti-
vidades (trabajo y estudio), se encuentra marcada de manera importante por la va-
riable “género”. Se sigue pensando a la mujer como la responsable de los cuidados
de la familia y los quehaceres del hogar, mientras al hombre, se le permite realizar
actividades de recreación y trabajar. Por lo que es lógico suponer que los varones
tienen menos sentimientos de culpa asociados a su menor disponibilidad para el
desarrollo de la crianza. En contraste, las mujeres traen consigo toda una carga an-
cestral sobre la maternidad que las predispone a sentir culpabilidad cuando sus es-
tudios universitarios interfieren en sus responsabilidades familiares, especialmente
con aquellas relacionadas al cuidado de los hijos.

Redes de apoyo de las madres estudiantes


Como estrategias de supervivencia, estas mujeres han establecidos “redes de apoyo”,
previendo el impacto que la maternidad pueda causar en su trayectoria académica.
Cuando se les cuestiona sobre los apoyos familiares que reciben, posicionan a sus
madres como aquellas que se hacen cargo de la responsabilidad de crianza, lo que de
alguna manera facilita el desarrollo académico. El establecimiento de redes de apoyo
y arreglos familiares parece ser una responsabilidad que reposa casi exclusivamente
en la mujer, como madre o sustituta de ésta. Si bien los hombres pueden cooperar en
esta importante tarea, el mayor peso lo llevan las mujeres, por aspectos relativos a la
división sexual del trabajo.
Cuando algunas mujeres no cuentan con algún miembro de la familia quien
se encargue de la responsabilidad de los hijos, optan por inscribirlos en estancias
infantiles “guarderías” pertenecientes al programa de la Secretaría de Desarrollo Social
(SEDESOL). Estos centros se encargan de cobijar a los pequeños y de proveerles de los
cuidados necesarios y propios de la edad mientras las madres asisten a la universidad.
En la universidad, la principal red que establecen las madres estudiantes la cons-
tituyen las colegas del salón de clases, aun cuando se presenta el alejamiento con mu-
chos de los amigos que se tenían antes de ser madres, suelen recibir la compañía y el
entendimiento de otras mujeres que comparten su misma condición de madres, entre
ellas construyen estrategias de supervivencia que coadyuvan en la permanencia esco-
lar, lo que supone un gran alivio que les permite exteriorizar la experiencia angustiante
por la que están pasando.
Con respecto al apoyo que reciben de sus profesores, de manera general, es-
tas mujeres expresan sentir apoyo y comprensión por parte de estos, ya que, en
caso de enfermedad del infante, se les permite faltar a clases, aplazar la fecha de

38
entrega de trabajos, realizar exámenes después de la fecha acordada, o cuando no
cuentan con algún familiar para quedarse a cargo del cuidado de los hijos se les per-
mite acudir con ellos a las aulas. Sin embargo, algunas reportaron haber enfrentado
situaciones de tensión al no encontrar apoyo de algunos profesores.

Los matices que tiñen la experiencia de la maternidad


Hoy en día, la mujer disputa su identidad entre dos desafíos, por un lado, reprodu-
cir un papel tradicional asignado de madre, y por otro lado, una forma diferente de
ser mujer, como prefesionista en un trabajo fuera del hogar. Esta situación puede
complicarse o aligerarse dependiento si cuentan con una pareja, y sobre todo la
perspectiva de género que la pareja asuma. En esta disyuntiva la maternidad se ve
fragmentada por esquemas contemporáneos que emergen y abren paso a un nue-
vo proceso de individualización (Beck y Beck-Gernsheim, 2001), situación que para
algunas mujeres viene a quebrantarse con el aumento de las demandas requeridas
de los hijos, asunto que cada vez es percibido como una “pesada carga”.
Dentro de la sociedad, la maternidad está construida bajo un imaginario social
donde cada experiencia esta imbricada por la subjetividad de cada una de las mu-
jeres. Existen algunos matices que tiñen la experiencia de la maternidad e incluyen
conceptos estudiados por diversos autores, por ejemplo, la categoría de “malas
madres” o “madres desnaturalizadas” (Palomar, 2004), el significado del cuerpo
femenino (Martínez, 2004), y la violencia en la pareja (Lagarde, 1996).
Estas categorías fueron encontradas en los discursos de las entrevistadas de
diversas formas, por ejemplo, la de “malas madres” o “madres desnaturalizadas”,
Palomar (2004) las define como un esquema simbólico donde la mujer que decide
desempeñarse en nuevos espacios ajenos al mundo reproductivo tiende a ser
catalogada como tal, debido a que la sociedad reprueba que una mujer viva la
maternidad fuera de los estándares aceptados por el contexto cultural. Aun cuando
algunas mujeres refieren que han adquirido cierta valoración social por el reto que
implica combinar el doble papel; no todas han conseguido el mismo reconocimiento.
Hay quienes afirman que la sociedad las recrimina por no cumplir con sus obligaciones
de madre de tiempo completo, y al no reproducir los discursos genéricos propios,
pueden ser consideradas “malas madres o desnaturalizadas, al considerar que es
insuficiente el tiempo que le dedican a los hijos por atender nuevas responsabilidades
como “estudiar”. “…Hay mucha gente que me critica porque soy mamá y estudiante,
al principio yo me sentía intimidada, incluso mucho tiempo me castigué a causa de
eso. Hasta decía: ¡Ay no, como pude salir embarazada!, pero ahorita estoy tratando
de salir adelante sin importar lo que diga la sociedad…” (Karla).

39
Estas tendencia siguen estando presentes porque las sociedades mantenienen
un modelo de familia tradicional que espera que el hombre sea el principal proveedor
económico y las mujeres sigan quedando a cargo de la crianza de los hijos y el cuida-
do del hogar. Situación que difícilmente puede verse sostenida en nuestra sociedad
debido a la necesidad de incorporación de mayores ingresos a la economía familiar,
pero sobre todo porque las mujeres que estudian en la universidad aspiran a ser pro-
fesionistas en un momento determinado. Esto aclara el panorama sobre el difícil ca-
mino que han tenido que enfrentar las mujeres en el mundo universitario, debiendo
sortear una serie de obstáculos emanados por la división sexual del trabajo.
En otros casos, algunas mujeres manifiestan sentimientos negativos por el
cambio de apariencia física después de haberse convertido en madres. La insatis-
facción se encuentra ligada a la aparición de estrías y la cicatriz que marcó el parto
por cesárea. La manera en cómo se perciben en la actualidad les genera sentimien-
tos negativos por sentirse atrapadas en un cuerpo que ha dejado de ser atractivo.
“…Cambió físicamente mi cuerpo, siempre fui una mujer vanidosa y era delgada, y
después de que nació la niña volví a quedar delgada pero con cicatriz porque fue
cesárea, pero además me salieron estrías, eso me traumó mucho…” (Paula). El dis-
curso anterior ejemplifica claramente cómo en la actualidad la sociedad mantie-
ne un culto al cuerpo, sobre todo hacia las mujeres, convirtiéndose en objetos de
consumo de forma constante. Desde la niñez las mujeres van internalizando en su
forma de concebirse la manera en cómo deben comportarse, cómo deben vestirse,
peinarse y cómo deben mostrarse ante los demás para ser socialmente valoradas
y aceptadas, sobre todo ante las miradas de los hombres. Según Martínez (2004)
cuando las mujeres no cumplen con mantener el cuerpo con un “ideal estético” de
complexión delgada, cuerpo tonificado, firme, con medidas perfectas, tienden a
sentirse deprimidas y auto-rechazadas.
Por último, si bien, la mujer ha tenido que lidiar con una serie de barreras du-
rante la formación académica, a esto se le suma la violencia al interior de la pareja.
A medida que se profundizó en las experiencias de las mujeres, se encontró que
dos de ellas han sido víctimas de violencia, tanto física como psicológica, por sus
cónyuges. Dos de estas mujeres sufrieron maltratos constantes por parte de sus
parejas. “…Cuando me juntaba en casa de mis compañeros para hacer tareas, mi
pareja se enojaba mucho y cuando llegaba a la casa me golpeaba, después de que
lo hacía me pedía perdón, y me decía que ya no lo iba a volver a hacer, yo terminaba
perdonándolo, pero no cambió, al contrario, el problema fue aumentando, la verdad
me daba mucha vergüenza ir a la escuela golpeada, finalmente decidí separarme…”
(Consuelo). Al paso del tiempo estas mujeres decidieron abandonar la relación, sobre

40
todo cuando los actos de violencia se fueron incrementando y manifestando de ma-
nera periódica. Otra de las razones por las cuales estas mujeres optaron por concluir
la relación fue con la intención de salvaguardar a los hijos de riesgos mayores y poder
brindarles un ambiente sano libre de violencia. Pese a que les tocó vivir una etapa crí-
tica y dolorosa en sus vidas, fueron apoyadas por sus familiares y amistades cercanas,
quienes les brindaron la oportunidad de vivir en sus hogares y las motivaron en la
continuación de los estudios universitarios. Aun con los avances por erradicar la vio-
lencia de género, en la actualidad se mantiene una cultura machista donde el hombre
impone cierto poder sobre la mujer. En la sociedad, tanto las mujeres como los hom-
bres se encuentran influenciados por una cultura patriarcal que comprende que el
lugar de la mujer es el hogar, la crianza de los hijos y las necesidades de la pareja. Bajo
esa lógica, aquellas mujeres que han decidido desempeñar otros papeles externos al
mundo privado, han quedado expuestas a sufrir maltratos por sus parejas, y esto pasa
porque los hombres se siguen resistiendo a los cambios sociales que han introducido
a las mujeres a las diversas esferas sociales. En palabras de Lagarde (1996) “el patriar-
cado es un orden social genérico de poder, basado en un modo de dominación cuyo
paradigma es el hombre. Este orden asegura la supremacía de los hombres y de lo
masculino sobre la inferiorización previa de las mujeres y lo femenino” (p. 52).
Como se aprecia, la llegada del primer hijo implica todo un entramado de expe-
riencias de las mujeres, pero cada vivencia oculta un universo claroscuro que tras-
toca la subjetividad particular de cada una de ellas. Institucionalizarse en el lugar
de madre, no descarta la idea de vivir la maternidad de forma complicada, repleta
de retos y tensiones, sobre todo, para aquellas que han decidido insertarse en los
espacio públicos, y a causa de ello han tenido que pagar el precio de las dificultades
que implica conciliar la maternidad a la par del mundo universitario.

Reflexiones finales
Uno de los acontecimientos más importantes que presenciaron las universidades
modernas fue la creciente incorporación de la mujer a las aulas universitarias. Es
innegable que la feminización de la matrícula ha sido un gran avance en términos
de indicadores, esto sin duda ha favorecido a que las mujeres sigan ampliando el
abanico de oportunidades, logrando alcanzar la independencia económica y eman-
cipación, aun cuando han tenido que enfrentar un camino jamás exento de retos y
desafíos de lo que implica enfrentar una vida de conciliación.
A partir de la información recabada, se desprende que el género es un elemen-
to que atraviesa el curso de vida de las mujeres. La maternidad viene a ser un ám-
bito privilegiado que permite entender cómo opera el orden discursivo del género,

41
como aquello que se define como “propio” de la mujer. Palomar (2004) sostiene
que en nuestra cultura existe una representación de la madre como una mujer pa-
ciente, comprensiva, consoladora, que brinda el mejor cuidado, atención, protec-
ción y que se sacrifica por los otros. En la medida que cumple con estas virtudes se
llega a ser “buena madre”. Esta concepción ha hecho posible que la maternidad se
convierta en el hito motivador en sus vidas, construyendo vínculos amorosos entre
madres-hijos. Sin embargo, esta afiliación no ha impedido que en la actualidad la
maternidad se viva de forma compleja y contradictoria, pues es una experiencia que
marca de manera definitiva el curso de vida de la mujer, afecta el desempeño diario
e incide de manera directa en las decisiones personales que se van tejiendo.
La posición que ocupan estas mujeres está entre una idea contemporánea que
hace posible seguir lidiando con las barreras que implica convertirse en profesio-
nales, pero a su vez, se hace visible la presión del género, donde la maternidad se
construye con base en una dimensión tensionada, entre una visión tradicional car-
gada de una idea patriarcal que posiciona a la mujer como actor protagónico ante el
cuidado de la familia. Luchar en contra de los estatutos que dicta la sociedad sobre
cómo debe de darse la práctica de la maternidad, es una disputa constante en la
vida de estas mujeres, sin embargo, las madres estudiantes viven de las resistencias,
es decir, entre el logro de sus méritos y una práctica sociocultural que desde antaño
las han posicionado como protagonistas. Lagarde (2003) hace mención de cómo en
la actualidad se vive el “sincretismo del género” ya que las mujeres se ven obligadas
a cuidar a “los otros” como habitualmente se ha hecho, y a su vez, han logrado la in-
dividualidad, siendo exitosas y competentes en el mundo público. Esto ha originado
que las mujeres se sientan atrapadas en una relación neutral que involucra el tiempo
dedicado a los hijos y el tiempo dedicado a su desarrollo profesional. La autora las
nombra “mujeres tradicionales-modernas”.
Conocer a las estudiantes que han experimentado la maternidad durante los es-
tudios universitarios, es un pequeño botón de muestra para entender la situación que
enfrentan estas mujeres en la vida académica. Resulta importante que las IES coloquen
la mirada en estos actores, puesto que son parte de una realidad que antes no era visi-
ble en las universidades pero que en la actualidad ha cobrado mayor preponderancia.

42
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45
46
3
Migración y trayectorias científicas:
extranjeros en la Universidad de Sonora
Mayra Lizeth Ruiz Ávila
Juan Pablo Durand Villalobos

Definir la migración humana es una labor compleja, porque el consenso sobre su


significado es inexistente y tampoco hay una teoría unificada; por el contrario, su
naturaleza multidimensional implica aplicar un racimo de teorías provenientes de
distintas disciplinas (Massey et al., 1993). La migración puede catalogarse por la du-
ración de la estancia en temporal, circulatoria o transitoria; por el grado de albedrío
para migrar puede ser voluntaria o forzada; según el número de personas puede ser
individual, grupal y masiva. También puede categorizarse dependiendo del espacio
geográfico involucrado: local, regional, nacional e internacional (Petersen, 1958).
Las primeras indagaciones sobre migración de científicos se caracterizaron
por el predominio del paradigma brain drain, un término que remite a los movi-
mientos migratorios calificados, provenientes de países en desarrollo hacia países
desarrollados. Esta perspectiva, consigna que el país de origen pierde la inversión
realizada en la formación de capital humano; su crecimiento económico, científico
y tecnológico decrece, y la calidad de los servicios públicos disminuye por la falta
de sujetos capacitados (Regets, 2007).
La perspectiva brain gain sostiene que la movilidad de personal calificado re-
presenta ventajas para el desarrollo económico y social del país destino, en tanto
los que arriban produzcan conocimientos e innovaciones que beneficien la produc-
tividad y competitividad en los sistemas de salud, educación, ciencia y tecnología
(Stephan y Levin, 2001).
El enfoque brain circulation es una visión más positiva sobre los desplazamien-
tos científicos, ya que la salida de científicos también beneficia al país de origen a
través de remesas y del establecimiento de redes científicas internacionales que
fortalecen los sistemas de ciencia, tecnología e innovación (Murakami, 2014).

47
Además de las perspectivas señaladas, los especialistas en migración distin-
guen tres niveles de análisis: el macro-estructural, en referencia a las condiciones
políticas, económicas, sociales, culturales y tecnológicas del mercado mundial; el
nivel meso-estructural, que investiga las conexiones sociales que funcionan como
intermediarias entre el país de origen y el país destino; y el nivel micro-estructural,
que examina las decisiones y acciones individuales y/o familiares.
El nivel macro-estructural identifica que los factores de expulsión (push) resi-
den en el país de origen e incluyen la pobreza, la falta de empleos y las crisis eco-
nómicas, políticas y sociales. Mientras que los factores de atracción (pull) en el país
destino: mejores condiciones de vida, mejor educación y sistema de salud, mayores
oportunidades de trabajo, la obtención de salarios dignos y la libertad política, por
mencionar algunos ejemplos (King, 2012).
El nivel meso-estructural analiza los mecanismos que permiten la perdurabi-
lidad de las migraciones, en tiempo y espacio, una vez que éstas han comenzado;
consideran el establecimiento de redes sociales, el papel de las instituciones y or-
ganizaciones, y la presencia de factores socioeconómicos que incentivan las migra-
ciones adicionales (King, 2012). Las redes de migración que aluden las conexiones
que vinculan a las personas entre los países de origen y de destino, a través de lazos
consanguíneos o fraternales, tienen la función de ofrecer información y asistencia
a compatriotas que están contemplando la idea de emigrar, ello reduce los costos y
los riesgos de traslado.
El nivel micro-estructural centra su atención en las decisiones individuales ba-
sadas en el cálculo costo-beneficio, es decir, los sujetos prevén las ventajas y des-
ventajas que implica el desplazamiento hacia otro país (Todaro, 1980).
Lo expuesto permite explicar la migración internacional de científicos hacia
México, considerando tres momentos: la salida del país de origen, el cruce de fron-
teras políticas y la llegada al país destino. Más que el traslado entre dos puntos geo-
gráficos, la migración es un proceso que implica características personales, profe-
sionales y familiares del científico, así como los factores contextuales que le rodean,
de carácter económico, político, social y/o ambiental que determinan la dirección
del desplazamiento.

Migración altamente calificada


Los datos sobre los movimientos migratorios internacionales son imprecisos y poco
sistematizados, aunque estimaciones del Sistema Económico Latinoamericano y
del Caribe (SELA) (2009) sostienen que el número de migrantes altamente califi-
cados que se trasladó a países miembros de la Organización para la Cooperación y

48
Desarrollo Económico (OCDE) duplicó su número en el periodo 1990-2007, pasan-
do de 12.5 a 25.9 millones de personas. La dirección del flujo fue sur-norte y nor-
te-norte, pero la movilidad norte-sur irrumpe como una nueva tendencia, situación
imputable al desarrollo económico de países del sur, que ante la insuficiencia de
capacidades locales requieren talentos externos para fortalecer la productividad y
competitividad en áreas de ciencia y tecnología, aunado a situaciones de jubilación
y desempleo en países del norte (UNESCO, 2010).
Las principales razones endógenas que influyen en la migración de científi-
cos son predominantemente profesionales: la calidad en la formación académica
del país destino, el prestigio de la institución receptora, la presencia de líderes del
campo de estudio, la disponibilidad de condiciones para auspiciar proyectos de
investigación, un buen ambiente de trabajo y la obtención de un salario digno. Los
desplazamientos también están asociados a factores contextuales que van desde la
escasez de infraestructura para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país
de origen, las insuficientes oportunidades de trabajo, los salarios bajos, la inseguri-
dad en el país de origen, hasta la inestabilidad política (OCDE, 2009).
Aspectos demográficos como el envejecimiento de la población en ciertas re-
giones o el poco interés que expresan sus habitantes hacia determinadas profesio-
nes, forzó a Estados Unidos, la Unión Europea y Australia a implementar políticas
migratorias selectivas que promovieran el proceso de obtención de visa y la contra-
tación de migrantes con alto nivel de instrucción. Las estrategias nacionales inclu-
yen apoyo financiero a los inmigrantes, asesoría legal y cultural, procedimientos de
equivalencia y acreditación de estudios (Didou, 2013).

Migración científica en México


En México, el arribo de académicos extranjeros es un fenómeno de larga data,
Castaños (2011) refiere los exilios de médicos españoles (1936-1940), las emigraciones
de académicos y científicos sudamericanos (1946-1979), y el flujo migratorio de
físicos y matemáticos procedentes de Europa Oriental que arrancó en 1990. Estas
migraciones fueron forzadas por crisis políticas y económicas; México apoyó a los
expatriados a través de políticas de asilo, a diferencia del último movimiento registrado
desde la década de 1990 hasta la actualidad, que derivó de la implementación de
programas de atracción de científicos extranjeros por el Consejo Nacional de Ciencia
y Tecnología (CONACyT), como una política del gobierno federal para aumentar la
calidad, consolidación e internacionalización de la comunidad científica nacional, y con
ello impulsar el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país (Didou, 2013).

49
Los referentes señalados, indican que México ha sido receptor de científicos
extranjeros adscritos a universidades y establecimientos de investigación, sin embargo,
prevalece el desconocimiento sobre las trayectorias migratorias y profesionales de
quienes decidieron permanecer indefinidamente en los establecimientos mexicanos.

Trayectorias formativas y profesionales


La trayectoria formativa está asociada con la socialización científica desarrollada
durante el lapso que abarca desde el inicio de los cursos de licenciatura hasta fina-
lizar el doctorado. Este trayecto se caracteriza, en los científicos internacionaliza-
dos, por la movilidad entre instituciones de educación superior de diversos países.
Durante este periodo el científico adquirió, siendo estudiante, su formación en dos
sentidos: como hombre de ciencia (ethos de la comunidad científica) y como inves-
tigador que se familiariza con su disciplina y con el consenso que existe en su época
sobre los temas que estudia (ethos de la disciplina) (Ziman, 1972). Las formas de ha-
cer ciencia están, a su vez, impuestas y diferenciadas por la cultura de las disciplinas
académicas: la naturaleza del conocimiento, las prácticas, los saberes, los códigos de
interacción social, la cantidad y los tipos de documentos producidos (Becher, 1993).
La adquisición del ethos significa que el científico se preparó durante muchos
años en diferentes instituciones educativas bajo la supervisión de expertos, asis-
tiendo a clases, seminarios y conferencias. Durante sus estudios formales, fue desa-
rrollando su identidad como científico, es decir, incorporó habilidades, conocimien-
tos, normas, actitudes intelectuales, formas de hablar, prácticas sociales y laborales,
principios éticos y finalidades propias de su disciplina y de la comunidad científica
a la que pertenece, las cuales regulan su comportamiento y las relaciones con sus
pares (Grediaga, Rodríguez y Padilla, 2004). Transcurrida la trayectoria formativa, el
científico obtiene su ingreso al campo de la ciencia, lo que constituye el primer mo-
mento a partir del cual se empieza a construir la trayectoria profesional, seguida del
desarrollo de la profesión científica como un segundo momento que se presenta al
incorporarse a la vida laboral y, finalmente, el retiro (Góngora, 2012).
La construcción de la trayectoria profesional implica un proceso de socializa-
ción continuo; además de la interiorización del ethos, durante la trayectoria forma-
tiva como científico y como miembro de una disciplina académica, debe interiorizar
las reglas del juego de las distintas organizaciones a las que pertenece para asegu-
rar su permanencia y promoción (Grediaga, Hamui, Macías, 2012).

50
Método
Para rastrear los procesos de migración de los científicos extranjeros que arribaron
a la Universidad de Sonora (UNISON), se indagaron aspectos individuales, sociales,
económicos y políticos, que al coincidir en tiempo y espacio favorecieron su despla-
zamiento hacia Sonora. La unidad de análisis fueron los científicos de origen extran-
jero adscritos a la UNISON y al Sistema Nacional de Investigadores (SNI)1. El primer
acercamiento con los informantes clave fue a través de correo electrónico, donde
se explicó el objetivo planteado y la solicitud de su colaboración para conceder una
entrevista. De 17 científicos extranjeros adscritos a la UNISON se logró entrevistar
a 12 (ver Tabla 1). En todas las situaciones se acordaron citas para entrevista por
medio de una visita a sus centros de trabajo.
El trabajo de campo se dividió en dos fases: la primera consistió en la realización de
entrevistas con el fin de analizar las decisiones de emigración, la experiencia formativa
y profesional acumulada en sus países de procedencia, las redes de colaboración y los
procesos de inserción al campo científico mexicano. Al ser esta investigación de corte
cualitativo se buscó profundizar a través de la entrevista en temas específicos. En este
sentido, el tipo de entrevista utilizada fue la semi-estructurada, la cual permite solicitar
la información deseada a partir del uso de un guión temático previamente elaborado;
sin embargo, la secuencia y la redacción de las preguntas en el curso de la entrevista no
mantienen un orden particular, se trata de una conversación dirigida y flexible que faci-
lita clarificar y volver a preguntar cuando es necesario (Johnson y Christensen, 2008).
Las entrevistas se desarrollaron durante los meses de octubre y noviembre de
2014, fueron cara a cara y tuvieron una duración aproximada de una hora. Algunos
científicos, en especial los de procedencia rusa, tenían dificultad con la expresión oral
en el idioma español, algunas respuestas fueron muy cortas, lo que obligaba a desglo-
sar la pregunta en varios elementos para captar la esencia de lo que externaban.
Al concluir las entrevistas, se continuó con el proceso de conservación y análisis
de los datos. Después de la grabación en audio, se procedió a la transcripción utilizan-
do el procesador de textos Microsoft Word©, también a una lectura general de los
testimonios recabados con el fin de detectar regularidades. Después, se revisaron las
transcripciones nuevamente para identificar aquellos elementos que estuvieran rela-
cionados con las nociones teóricas, de modo que se pudiera iniciar con la clasificación
de los testimonios de acuerdo con las dimensiones analíticas.

1 De acuerdo con la información de las bases de datos del SNI (2013), son 41 los extranjeros
adscritos en las siguientes instituciones: CIBNOR, CIAD, COLSON, ITSON, ITESM, UNAM-IG-
ERNO y UNISON.

51
Tabla 1. Lista de informantes
Informante Lugar Área de Nivel SNI Departamento de
de nacimiento conocimiento* adscripción en la UNISON
1 Rusia 1 2 Investigación en Física
2 Rusia 1 3 Matemáticas
3 Rusia 1 1 Investigación en Física
4 Rusia 1 3 Matemáticas
5 Rusia 1 1 Matemáticas
Investigación en
6 Cuba 7 1
Polímeros y Materiales
7 Cuba 1 2 Investigación en Física
8 Cuba 1 1 Investigación en Física
9 Argentina 4 2 Arquitectura y Diseño
10 Perú 5 1 Economía
11 Inglaterra 1 2 Física
12 Francia 4 1 Letras y Lingüística

Nota. Área 1: Ciencias Físico Matemáticas y Ciencias de la Tierra, Área 2: Biología y Química, Área
3: Medicina y Ciencias de la Salud, Área 4: Humanidades y Ciencias de la Conducta, Área 5: Ciencias
Sociales, Área 6: Biotecnología y Ciencias Agropecuarias, y Área 7: Ingenierías (Áreas de conocimiento
establecidas por el CONACyT).Fuente: Elaboración propia con base en las entrevistas realizadas, la
consulta del Curriculum Vitae de cada informante y la base de datos SNI (2013).

La organización de la información y su análisis se efectuó con el método de satu-


ración del discurso o “técnica de colores”, el cual consistió en asignar un color a cada
categoría identificada, se subrayaron los testimonios con el color correspondiente y
se realizó un concentrado de la información por categorías. Para su análisis, se elabo-
ró una matriz para organizar los datos en las siguientes columnas: 1) Categorías, 2)
Hallazgos, 3) Testimonios más representativos que ilustran el hallazgo y, 4) Elementos
teóricos que lo fundamentan. De tal forma que se pudiera establecer una triangula-
ción entre los hallazgos empíricos, la teoría y la interpretación (Taylor y Bogdan, 1987).
Dentro de las estrategias para la obtención de la información, también se efectuó
un análisis documental de las siguientes fuentes: a) Base de datos del SNI (2013), que
brinda información sobre el país de nacimiento de los científicos ubicados en México,
la institución de adscripción, los datos demográficos, la clasificación por nivel y áreas
del conocimiento; b) Curriculum Vitae (C.V.) de cada científico extranjero, que contie-
ne su experiencia formativa y profesional.

52
Resultados
El promedio de edad de los informantes al momento de recabar la información
(2014) era de 57 años, siendo el más joven de 47 y el de mayor edad de 66 años. Al
hacer una comparación con sus pares extranjeros a nivel nacional, se observó una
coincidencia con respecto a su ubicación entre la cuarta y sexta década de vida,
ello sugiere que se encuentran en la segunda y tercera etapa de sus trayectorias
profesionales, tradicionalmente caracterizadas por la adquisición de autonomía y
maduración científica (Grediaga et al., 2012). La edad promedio de los extranjeros
entrevistados resulta mayor a la media de los nativos, lo que hace suponer que su
afiliación al SNI fue tardía, debido a que realizaron su formación científica en distin-
tos países, o bien, porque emprendieron su desarrollo profesional en sus lugares de
origen o incluso en otras latitudes antes de arribar a México.

Perfil educativo
Los informantes nacidos en Rusia, Cuba, Francia e Inglaterra, cursaron licenciatura,
maestría y doctorado en sus países de origen. Tres académicos tuvieron una forma-
ción bilateral: en caso de los provenientes de Cuba y Perú terminaron sus estudios
de posgrado en México y la científica de Argentina obtuvo su habilitación en España.
Las elecciones formativas para cada nivel educativo corresponden al área de conoci-
miento que cultivan: ocho científicos se encuentran en el área de las ciencias físico
matemáticas, siendo el grupo más numeroso, seguido con dos miembros del área de
humanidades, uno de ciencias sociales y uno de ingeniería.
Los informantes tuvieron una trayectoria de formación ininterrumpida, es decir,
continuaron el posgrado inmediatamente después de finalizar la licenciatura y per-
manecieron en proceso de formación hasta concluir el doctorado. Sin embargo, los
dos cubanos de Ciencias Físico Matemáticas y el peruano de Ciencias Sociales, pre-
sentan una trayectoria intermitente pues emprendieron su carrera laboral durante
los estudios de posgrado.
Para realizar sus estudios, los informantes contaron con becas completas
que cubrían la colegiatura y becas parciales que eximían del pago de inscripción, el
complemento derivaba del soporte financiero de los padres, o bien, de la obtención
de trabajos de medio tiempo; ello corresponde a las condiciones de estudio de
los nacidos en Inglaterra, Francia, Perú y Argentina. En los últimos tres casos, los
científicos se encontraban en México al momento de decidir continuar con estudios
de posgrado, incluso dos se habían integrado laboralmente a la UNISON, por lo que
recibieron becas institucionales y del Programa de Mejoramiento del Profesorado
(PROMEP) para concluir los estudios de doctorado.

53
Para los nacidos en Rusia, la educación era un servicio gratuito, producto del
sistema comunista en el que vivían; para el doctorado no existía apoyo financiero por-
que es un requisito trabajar como investigador en la institución mientras se obtiene
el grado. Los cubanos pasan por una situación similar, simplemente no se paga por
los estudios de licenciatura por ser una república socialista. Con respecto al posgra-
do, dos de ellos se formaron apoyándose en el salario que obtenían trabajando como
científicos, mientras que el tercer caso obtuvo una beca del CONACyT para estudiar
en México.
De lo anterior, se advierte la importancia que tiene la disponibilidad de recursos
financieros durante la trayectoria formativa, porque concede al futuro científico la
ventaja de involucrarse de tiempo completo a su formación y permanecer hasta la
obtención del grado doctoral (Ehrenberg y Mavros, 1992). Incluso, las oportunidades
de financiamiento influyen en la elección de la institución y el país donde se realiza-
rán los estudios.

En Francia existía la posibilidad de trabajar en institutos de nivel preparatoria, son


internados. La gente que vive fuera, en los pueblos, viene en la semana y duerme ahí,
entonces a los universitarios que teníamos necesidades financieras nos daban un tra-
bajo en estos internados, iba dos días y dos noches a hacer trabajos administrativos,
vigilar a los estudiantes, prepararlos, levantarlos a tales horas, cuidar que no hicieran
relajo. Yo tuve ese trabajo por nueve años y soy producto de este sistema tan genial que
me permitió estudiar porque me pagaban un sueldo mensual suficiente (Informante 12.
Francia. Humanidades).

Los estudios de posgrado constituyeron la etapa más provechosa para desa-


rrollar la trayectoria profesional, pues los informantes entraron en contacto con
profesores de gran prestigio y revelaron que su interacción con ellos les permitió
adquirir conocimientos teóricos y metodológicos, aprender las formas de trabajo,
de producción intelectual y, sobretodo, desarrollar habilidades en la redacción de
artículos para difundir sus resultados en revistas especializadas2. Los científicos que
2 Carrasco y Kent (2011) afirman que el doctorado es esencial en el camino a convertirse en
investigadores autónomos ya que los futuros científicos deben empezar a construir su reputa-
ción a través de la escritura y publicación de sus resultados. Durante el proceso de redacción, el
acompañamiento de los profesores, directores de tesis y compañeros es importante porque en los
seminarios, presentaciones y asesorías discuten el consenso que existe sobre el tema de estudio,
evalúan y critican los argumentos construidos por los estudiantes, dando así la oportunidad de
interiorizar las reglas de la producción académica.

54
continuaron su experiencia formativa fuera del país de origen, manifestaron que
relacionarse con otros grupos de investigación que trabajaban bajo circunstancias
diferentes a las que ellos conocían, les había concedido una perspectiva más amplia
respecto al entendimiento de otras problemáticas, soluciones y técnicas.

Creo que de mis profesores aprendí una forma de vivir la vida, de trabajar…lo que me
enseñaron consistió en dos cosas: primero ¿cuáles son los problemas que responden a
la teoría? Y segundo ¿cómo trabajar los problemas? Por ejemplo, cómo trabajar con la
literatura, con las citas y cómo escribir artículos (Informante 3. Rusia. Física).

En el doctorado los estudiantes adquieren la identidad intelectual en cuanto a


la preferencia por un área de estudio en particular (Becher, 2001). En efecto, los en-
trevistados reconocieron la influencia de sus directores de tesis, quienes les trans-
mitieron el interés por las líneas de investigación que ahora practican. Si bien, dos
de los científicos dijeron haber adoptado sus líneas de trabajo una vez incorporados
al mercado laboral, fue durante sus estudios de posgrado donde descubrieron su
inclinación por ciertos temas y al concluir se dedicaron a desarrollarlos.

La selección de mis líneas de investigación dependió totalmente de mi director de te-


sis. Mi director era Sekerzh-Zen’kovich y su padre era un científico famoso que hizo
muchas cosas de especialización, temas en los que yo escribí mi tesis… en el doctorado
obtuve los fundamentos, las bases, me enseñó cómo pensar, dónde sacar las fuentes,
buscar la lógica del área de especialización (Informante 5. Rusia. Matemáticas).

Durante la trayectoria formativa los informantes vivieron un proceso de socializa-


ción que propició la apropiación de la cultura de la comunidad científica y disciplinaria
(Becher, 2001; Merton, 1992). El impacto de las trayectorias instructivas consistió en
la evolución de aprendiz a científico independiente, lo cual exigió interiorizar pautas
de conducta y normas, adquirir los conocimientos, aprender el lenguaje especializado
y la construcción de argumentos válidos, asumir obligaciones, reconocer beneficios
y, desarrollar estrategias y habilidades. Especialmente, durante los estudios de doc-
torado, es notable la influencia de los directores y de los profesores como soportes
sociales para transferir los valores propios del quehacer científico y despertar el inte-
rés por ciertas líneas de trabajo. Asimismo, durante esta etapa se observa el inicio de
la configuración de redes de trabajo académico. Esa trayectoria está constituida por
la acumulación de capitales sociales y culturales que proporcionaron las capacidades
para poner en operación estrategias de ingreso al campo científico (Bourdieu, 2003).

55
Perfil migratorio
Los científicos rusos describieron que sus desplazamientos hacia México estuvieron
asociados con la ausencia de soporte a la ciencia y la tecnología, la reducción de los
salarios y las insuficientes oportunidades de trabajo derivadas de la fragmentación
de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), es decir, el éxodo obede-
ció a una lógica push principalmente política, económica e institucional (Remedi,
2009). Cuba tiene un sistema político socialista y la libertad para viajar al extranjero
está restringida por los límites impuestos por la política migratoria, en este contex-
to los académicos cubanos buscaron oportunidades de estudio y/o empleo en el
extranjero para poder salir del país. Las emigraciones rusas y cubanas hacia nuestra
nación han estado motivadas por factores exógenos. Por el contrario, los casos in-
dividuales de Argentina, Perú, Inglaterra y Francia, manifestaron estar alentados por
razones personales.

Después del desmoronamiento de la Unión Soviética surgieron problemas, el país no


pagaba mucho dinero por el trabajo científico, los salarios eran muy bajos y era impo-
sible vivir así (Informante 1. Rusia. Física).

Lo que se paga en Cuba es poco y necesitaba proyectarme al extranjero. Yo era miembro


del partido comunista porque si no era así no podía desarrollarme como científico, era
decano de una facultad y lo que ganaba era 23 dólares y con eso no podía mantener a mi
familia, tenía que prepararme para irme a buscar dinero (Informante 7. Cuba. Física).

Yo creo que salí porque era algo típico de la época. Después de hacer un doctorado el si-
guiente paso era ir a otro país a hacer un posdoctorado, es parte de hacer carrera, para
meterte en cosas diferentes de lo que habías estudiado… El posdoctorado es un tiempo
corto y te pagan, es como una especie de turismo con pago, bueno, tienes que trabajar
¿no? pero te da la oportunidad de conocer lugares (Informante 11. Inglaterra. Física).

En la decisión de emigrar intervinieron varios factores, pero la edad, el estado


civil y la etapa como científico tuvieron un peso considerable. Los nacidos en Ar-
gentina, Perú, Inglaterra, Francia y dos de Cuba salieron de sus países de origen en-
tre los 25 y 30 años, se encontraban en la fase de transición de aprendiz a colega, en
su mayoría emigraron solteros y buscaban continuar con sus estudios formativos,
realizar estancias cortas de investigación y/o conseguir puestos de trabajo tempo-
rales en el extranjero para adquirir experiencia internacional y desarrollar nuevas
habilidades. Los académicos rusos y un cubano emigraron entre los 36 y 50 años, ya

56
habían adquirido independencia en su carrera científica y su interés consistía prin-
cipalmente en buscar disponibilidad de infraestructura y recursos financieros para
desarrollar sus proyectos de investigación, así como mejorar su situación laboral.
En general, los informantes de este grupo emigraron casados y por tanto su trayec-
toria migratoria se caracterizó por ser directa hacia México.
Aunado a lo anterior, la teoría de redes consigna que la existencia de lazos entre
el país de origen y el de destino, sean familiares, de amistad o profesionales, facilitan
y reproducen la migración internacional al reducir los riesgos de traslado mediante el
intercambio de información valiosa para la toma de decisiones (King, 2012). La mayo-
ría de los informantes coincidió en que los contactos profesionales en la institución
mexicana de acogida habían aminorado las posibles dificultades del cruce fronterizo.
La decisión de trabajar en la UNISON dependió, en parte, del apoyo otorgado en cues-
tiones de trámites migratorios por los contactos profesionales en México. Aunque, hay
que resaltar que previo a la emigración no existía relación directa con los académicos
mexicanos sino que estos lazos se configuraron una vez que decidieron salir del país
de origen y, en la mayoría de los casos, la asesoría fue vía correo electrónico.
En la última década del siglo XX arribó a México el grueso de extranjeros con-
siderados en el estudio. El factor determinante que facilitó su llegada fue la política
migratoria para atraer a personal altamente calificado que apoyara el desarrollo
de la ciencia en México. Los rusos, los cubanos y el francés se incorporaron a la
UNISON mediante la invitación directa que algunos funcionarios universitarios les
extendieron para formar parte de la comunidad académica en el marco del progra-
ma de profesor visitante. También, dos de ellos solicitaron una Cátedra Patrimonial
de Excelencia Nivel II del CONACyT para prolongar su estancia hasta obtener una
plaza3. En 1990 también llega a México la científica argentina pero su motivo fue
seguir a su pareja. Por otra parte, el científico peruano llegó en 1979 y el inglés en
1981, ambos ingresaron a la UNISON a través de contactos profesionales.
El arribo a México fue descrito por la mayoría de los entrevistados como tem-
poral, varios pensaban en nuestro país como una oportunidad de estudiar y/o traba-
jar mientras franqueaban las crisis de sus países de origen, ganar un poco de dinero
y viajar, una vez terminado el periodo de su estancia ellos pensaban regresar a sus
países natales o emigrar hacia otros puntos geográficos.

3 Tanto el programa de profesor visitante como el de Cátedras Patrimoniales de Excelen-


cia Nivel II del CONACyT, tenían la finalidad de integrar temporalmente de tiempo completo a
profesores investigadores en actividades de docencia, investigación y difusión en universidades y
centros de investigación mexicanos.

57
En realidad solamente venía a México a hacer mi maestría, las expectativas fueron cam-
biando en la medida que fui avanzando… Me gustó el trabajo de investigación y quería
seguir con el doctorado (Informante 9. Argentina. Humanidades).

Me vine a México para estudiar y eventualmente regresar, pasar el mal momento de


Perú, realmente era un momento de crisis, de situación muy complicada y yo pensé así:
una migración temporal, académica o de trabajo y regresar a Perú en un futuro (Infor-
mante 10. Perú. Ciencias sociales).

Es posible inferir que su llegada obedeció a la aleatoriedad, la conjugación de


circunstancias relacionadas a oportunidades de empleo y/o estudio, encuentros de
suerte e intuición. En los testimonios queda manifestada la ausencia de una estra-
tegia reflexiva para elegir a México como destino, en referencia a que no conocían
al conjunto científico mexicano, tampoco cómo funcionaba el mercado profesional
y por consiguiente no poseían expectativas laborales. La elaboración racional de un
proyecto migratorio basado en el cálculo costo-beneficio no aparece reflejado en
los testimonios (Todaro, 1980), pero suponemos que la decisión se tomó sin pensar
si los beneficios compensarían los gastos de traslado, la adaptación cultural y prin-
cipalmente los problemas con el idioma en el caso de los científicos cuya lengua
materna no es el español.

Cuando estuve en Los Ángeles haciendo el posdoctorado, fui a cursos de español noc-
turnos pero cuando llegué a México me di cuenta que no sabía mucho español, sólo
palabras básicas y realmente no hablaba con fluidez. En el ITSON me habían dicho que
todo el mundo hablaba inglés y que no tendría problemas, pero no fue así. En la pri-
mera clase hablé en inglés y todo el mundo pensó: ¿y este qué? Entonces me di cuenta
que por ahí no iba a funcionar, así que antes de cada clase escribía todo lo que diría y
buscaba las palabras en un diccionario para hacer la traducción. Era mucho trabajo
(Informante 11. Inglaterra. Física).

Asimismo, señalaron haber tenido dificultades con diversas situaciones que


iban desde la adaptación al clima4 hasta la ausencia de grupos de investigación que
abordaran líneas de trabajo similares a las que ellos cultivan:
4 Haciendo una comparación entre el clima de Hermosillo y los lugares de origen de los extran-
jeros, se obtiene una gran diferencia. Por ejemplo, en Agosto, Hermosillo alcanza una temperatura
de 45°C, mientras que en Irkutsk, Moscú y San Petersburgo, Rusia es de 6°C; en Londres, Inglaterra
11°C; Buenos Aires, Argentina 18°C; Lima, Perú 17°C; La Habana, Cuba 25°C; y París, Francia 12°C.

58
La primera vez que vine a Hermosillo me fue muy mal, yo quería regresarme a Francia
al poco rato. Para empezar, el calor era horrible, yo llegué en agosto entonces el calor
me traía loco y más cuando bajé del avión, pensaba: ¡las turbinas, qué onda con las
turbinas!, era un sofoco (Informante 12. Francia. Humanidades).

En Sonora no hay mucha gente que esté trabajando las líneas que yo trabajo, por eso
es difícil, en el sentido de que estamos aislados, no hay mucha densidad de grupos de
investigación en México y los que hay están bastante lejos geográficamente. Además,
aquí no se puede trabajar todo el día, tienes que hacer un tiempo para descansar, de
dos a cinco de la tarde porque hace mucho calor. En Rusia yo trabajaba todo el día, no
pensaba qué hora era, aquí sí tienes que pensar qué hacer durante ese tiempo: escribir
artículos, hacer investigación, descansar un poco o trabajar con estudiantes (Infor-
mante 4. Rusia. Matemáticas).

Aunque México no constituyó un polo de atracción en primera instancia, sino


un “accidente”, con el tiempo sí se convirtió en un punto de estancia permanen-
te. Todo indica que en la resolución de emigrar pesaron más los factores como: la
oportunidad de trabajo en México, la obtención de una plaza permanente de tiem-
po completo con un salario digno, la asignación de recursos para el desarrollo de
la ciencia y la tecnología, una cierta libertad de práctica y la presencia de redes de
acogida al inicio de su migración y durante su establecimiento en el país. Los cien-
tíficos que emigraron a México durante sus estudios de posgrado encontraron un
sitio favorable en términos de iniciar y consolidar su carrera científica, mientras que
para los más experimentados, el país les ofreció estabilidad profesional y la oportu-
nidad de internacionalizar su perfil científico.

En México yo he publicado cuatro libros en Springer que es una editorial muy prestigio-
sa. En Moscú, por el contrario, el sistema es muy burocrático y el director siempre va
al principio en las publicaciones, aunque yo escribiera los artículos mi nombre siempre
aparecía al final. Ahora tengo libros que en Rusia no podía ni imaginar (Informante 5.
Rusia. Matemáticas).

El conjunto de científicos extranjeros comparte la idea de que a pesar de ha-


ber trabajado en estancias cortas en otros países, el aspecto cultural como los có-
digos de conducta, las formas de interacción, la comida y las tradiciones, también
influyeron en el grado de atracción de México como un lugar para asentarse.

59
Yo viajé y trabajé mucho en el mundo, en Europa: Portugal, Francia, Italia, Inglaterra,
un poco en Alemania, un poco en China. Fui invitado por colegas dando conferencias
científicas. No me gustó absolutamente nada vivir en Alemania o Inglaterra, no me
gustó por las mismas razones que no me gustó vivir en Estados Unidos: hay muchas
reglas, demasiadas reglas. Aquí en México hay menos reglas y algunas veces no hay
ninguna regla. La gente es muy amigable, las relaciones son sin confrontación, la gente
siempre quiere ayudar a usted, explicar algo. Me gustan las tradiciones, me gusta el
país (Informante 2. Rusia. Matemáticas).

Otra constante entre los científicos entrevistados sobre sus motivos de perma-
nencia, fue la obtención de la nacionalidad mexicana y la familia. La mayoría emigró
con esposo (a) e hijos, mientras que otros recién formaban una familia. Los expo-
nentes de la nueva teoría económica de la migración laboral señalan que la decisión
de emigrar no sólo es individual, sino que se toma en conjunto con un grupo de per-
sonas no migrantes, es decir, familia o miembros de la misma comunidad, quienes
permanecen en el país de origen y reciben beneficios en forma de remesas (Stark
y Bloom, 1985). Sin embargo, los entrevistados casados declararon que aun cuando
la decisión de emigrar fue puesta en consideración a los integrantes de su familia,
señalaron que en sus países de origen no quedaron dependientes económicos, en su
lugar, los científicos llegaron a México acompañados de sus cónyuges e hijos.
Lo anterior dilucida que el arraigo a México está ligado a las facilidades para
establecerse en el país: las condiciones laborales de llegada y la seguridad de con-
tar con un trabajo que les permitiera desarrollar su carrera científica en las líneas
de investigación que cultivan y no sólo eso, sino también, las cuestiones sociales y
culturales del país receptor respecto al establecimiento de vínculos, el desarrollo
de empatía con las formas de interactuar y la compatibilidad o aprendizaje (en los
casos requeridos) del idioma. En gran parte, la decisión de permanecer indefini-
damente en México se debe a la formación de una familia y a que en los países de
origen no conservaran ningún tipo de relación familiar que los incitara a volver.
La migración internacional requiere de un esfuerzo integral por parte del in-
dividuo para acostumbrarse a la nueva forma de vida, el elemento crucial para una
adaptación exitosa tiene que ver con la conjugación de las circunstancias sociales,
culturales e institucionales de llegada, ya que “el científico no sólo se adhiere a un
nuevo espacio académico, sino que se sitúa en un contexto cultural más amplio con
formas de interacción y convivencia propias” (González y Lozano, 2011, p. 107).

60
Perfil profesional
La trayectoria profesional considera diferentes fases que suceden durante el ciclo
profesional de un académico: 1) la formación como científico dentro de una discipli-
na académica, 2) la contratación en alguna Institución de Educación Superior (IES) o
centro de investigación y el desempeño de actividades vinculadas a la generación de
conocimiento y su divulgación, 3) la formación de estudiantes y la gestión de recur-
sos para la investigación. Los entrevistados satisfacen el primer requisito y la mayoría
desarrolló funciones laborales dentro del mercado científico antes de incorporarse a
la UNISON, aunque en cuatro de los casos esta característica no se presentó.
La formación y la experiencia laboral de los extranjeros permiten analizar las
estrategias empleadas para ingresar a la UNISON y, más tarde, posicionarse en los
sistemas nacional e internacional de reconocimiento. En general, todos tienen pla-
zas permanentes como profesores investigadores de tiempo completo y participan
en el SNI, seis se encuentran en el nivel I, cuatro en el nivel II y dos en el nivel III. El
área de conocimiento con mayor número de investigadores es Físico Matemática y
Ciencias de la Tierra.
En los testimonios se encuentra que los rusos iniciaron su trayectoria profe-
sional al concluir los estudios de posgrado. En su país de origen desempeñaron em-
pleos relacionados con la profesión científica (asistente de investigación, investiga-
dor y profesor asociado). Los cubanos también desempeñaron funciones propias
del mercado académico, pero a diferencia de los rusos, su trayectoria profesional
inició durante el posgrado. Los científicos originarios de Argentina, Perú y Francia,
desarrollaron su trayectoria formativa y profesional de manera paralela, pero sus
actividades laborales no se vincularon con la profesión científica (ingeniero civil,
servidor público y profesor de francés). Por su parte, el científico inglés al finalizar
su posgrado ocupó el puesto de profesor de secundaria en su país de nacimiento,
sin embargo, una vez que emigró, su trayectoria profesional se concentró en la ge-
neración, aplicación y divulgación del conocimiento.
Los científicos debieron cumplir con criterios de evaluación asociados al posgra-
do: perfil, experiencia profesional y productividad para ingresar a la UNISON y al SNI.
La formación obtenida y la experiencia laboral de los informantes facilitó el proceso y
favoreció el desarrollo de sus trayectorias científicas, hasta alcanzar la consolidación
dentro de sus áreas de estudio, en un país con dinámicas diferentes al de nacimiento
respecto a las formas de hacer ciencia, las jerarquías de poder y la socialización.

Antes de llegar a la UNISON, trabajé en el ITSON, en una maestría nueva, apenas iba
empezando y no había proyectos de investigación. Precisamente, mi trabajo era ayu-

61
dar con la docencia y además empezar a ligarnos con otras instituciones que pudieran
financiar proyectos. Pero donde empecé realmente a desarrollar investigación de mi in-
terés, en ciencia básica, fue cuando ingresé al IMADES, ahí aprendí a gestionar recur-
sos con CONACyT y conseguí proyectos multilaterales entre México, Estados Unidos y
Francia (Informante 11. Inglaterra. Física).

Una vez contratados por la UNISON, los científicos movilizaron sus recursos
para adquirir notoriedad, entre ellos destaca la impartición de clases, la dirección de
tesis, el desarrollo de programas curriculares y la ocupación de puestos como coor-
dinador académico, tanto de licenciatura como de posgrado, y profesor investigador.
La migración exigió a los científicos desplegar una serie de estrategias enca-
minadas a la conservación o amplificación de sus niveles de prestigio en la institu-
ción y país receptor, es decir, emigraron a México trayendo consigo un conjunto de
conocimientos teóricos y prácticos, contactos profesionales, publicaciones y líneas
de investigación desarrolladas en los países de procedencia, capital acumulado que
les permitió adaptarse al entorno de acogida.

Conclusiones
Los estudios realizados en el norte del país sobre científicos de origen extranjero
son escasos y circunscritos a la descripción de características demográficas, por lo
que esta investigación constituye un intento por incrementar la información em-
pírica en esta área, ampliando el conocimiento sobre los factores que motivaron
las decisiones de salida del país de origen y la elección del receptor, la experiencia
acumulada durante las trayectorias formativas y profesionales, y los procesos de
inserción en el mercado académico mexicano.
La evidencia recogida indica que la migración fue un proceso que involucró
características individuales, profesionales y familiares del científico, así como ele-
mentos exógenos de índole económico, político y social que determinaron la di-
rección de los desplazamientos. Las emigraciones rusas hacia México fueron pro-
vocadas por la escasez de apoyo a la ciencia y la tecnología, la disminución de los
salarios y las insuficientes oportunidades de trabajo derivadas de la fragmentación
de la URSS. El éxodo cubano también fue impulsado por factores push de carácter
económico. Por el contrario, los originarios de Argentina, Perú, Inglaterra y Francia,
dijeron estar animados a salir de sus países para continuar con el desarrollo de sus
carreras científicas, al mismo tiempo que viajaban y conocían otros lugares.
El factor determinante, que facilitó el arribo de los informantes a México, fue
la política migratoria puesta en marcha durante la década de 1990 para atraer a

62
personal altamente calificado, que ayudara a fortalecer y consolidar la comunidad
científica nacional y con ello impulsar el desarrollo de la ciencia y la tecnología. In-
sertos en un contexto globalizado, los extranjeros eligieron la primera oportunidad
que se les abrió, veían a nuestro país como una estancia temporal, para estudiar o
trabajar, mientras pasaba la crisis en sus países de origen, o bien, como una forma
de “turismo pagado”. La incorporación a la UNISON ocurrió gracias a la invitación
directa de funcionarios de la institución para formar parte de la comunidad aca-
démica. Los recursos utilizados para financiar su traslado fueron provistos por el
Programa de Profesores Visitantes y el Programa de Cátedras Patrimoniales de Ex-
celencia Nivel II del CONACyT.
Otro de los hallazgos obtenidos fue que a través de la socialización durante
la trayectoria formativa y profesional, los informantes lograron adquirir los cono-
cimientos teóricos y metodológicos, interiorizar los códigos de conducta, estable-
cer redes de trabajo conjunto, aprender el lenguaje especializado y, reconocer los
deberes y recompensas características de la ciencia. El capital acumulado por los
científicos fungió como un pasaporte de entrada a México, a la UNISON y al SNI, al
mismo tiempo que les permitió desplegar estrategias para hacer frente a las dificul-
tades impuestas por un entorno diferente al de nacimiento.
La investigación demostró que aunque México no fue un polo de atracción en
primera instancia, con el tiempo sí se convirtió en un país de estancia permanente.
Los factores de arraigo están relacionados con el desarrollo de la carrera científica y
la estabilidad profesional, un salario digno, la ganancia de reputación entre los pares,
la obtención de recursos económicos para desarrollar proyectos de investigación,
la libertad de práctica, la presencia de redes de acogida al inicio de la migración
y durante su establecimiento en el país, los aspectos culturales como las formas
de interacción social, la comida y las tradiciones, la obtención de la nacionalidad
mexicana y la formación de una familia.
Debido a que la investigación es de naturaleza exploratoria, los resultados no
son conclusivos ni generalizables. El haber avanzado en el estudio de los científicos
de origen extranjero de la UNISON deja varios temas abiertos para futuras indaga-
ciones. Por la falta de tiempo y de recursos económicos no fue posible extender
el trabajo de campo hacia las otras IES y centros de investigación sonorenses que
acogen a extranjeros como Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo
(CIAD), Centro de Investigación Biológica del Noreste (CIBNOR), El Colegio de So-
nora (COLSON), Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y Universidad Nacional Autónoma de
México-Instituto de Geología-Estación Regional del Noroeste (UNAM-IG-ERNO).

63
Durante las décadas de 1980 y 1990 se adhirieron a la UNISON otros grupos de
científicos extranjeros, sin embargo, sus estancias fueron de carácter temporal, ha-
bría que indagar cuáles fueron las razones de su partida. Entre los antecedentes mi-
gratorios destaca la colaboración entre investigadores del Environmental Research
Laboratory (ERL) de la Universidad de Arizona y el entonces Centro de Investiga-
ciones Científicas y Tecnológicas (CICTUS) en 1963. De igual manera, se observa
la presencia de japoneses, quienes llegaron a través de la colaboración entre la
Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA, por sus siglas en inglés) y la
UNISON (Durand, 2013). También, en 1997 se ubica el arribo de españoles mediante
el programa de Colaboración Científica Internacional del Consejo de Cooperación
Iberoamericana. Asimismo, con el programa de Cátedras Patrimoniales de Excelen-
cia Nivel II del CONACyT, la UNISON consiguió atraer a partir de 1990 a investigado-
res de Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Egipto, Estonia, Francia, Holanda, Letonia,
Pakistán y Rusia, quienes trabajaron principalmente en los departamentos de Física
y Matemáticas. No obstante, establecer el número exacto de extranjeros y sus fe-
chas de llegada y salida de la UNISON resulta difícil debido a la falta de información
sobre sus características (Ibarra, 1998).

64
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67
68
4
Constructivismo y divulgación científica
en la enseñanza de ciencias exactas y naturales de la
Universidad de Sonora
Etty Haydeé Estévez Nénninger
Ángel Alberto Valdés Cuervo
Guillermo López Franco

El estudio de los enfoques de enseñanza es abordado por distintos autores (Estévez,


Arreola y Valdés, 2014; Kember y Gow, 1994; Samuelowitz y Bain, 2001; Trigwell y
Prosser, 1996) quienes coinciden en que es posible caracterizar la orientación de las
actividades de enseñanza a partir de la perspectiva expresada por los profesores
respecto de distintos aspectos de su práctica didáctica. En esta investigación se
aporta información acerca de cómo se realiza la enseñanza en educación superior,
particularmente se identifica la frecuencia con que se presentan elementos cognitivo
constructivistas en los distintos componentes del diseño didáctico (Estévez, 2002)
de académicos de ciencias exactas y naturales, y su relación con el uso de productos
de divulgación de la ciencia.
Averiguar acerca de la enseñanza de las ciencias exactas y naturales en la Uni-
versidad de Sonora (UNISON) resulta de interés, no sólo porque ofrece indicios
acerca de los esquemas formativos de los futuros profesionales de tales disciplinas
científicas, sino también de los estudiantes de ingenierías y otros programas de li-
cenciatura que reciben servicio de los profesores de los departamentos considera-
dos en esta investigación. La educación científica resulta un área de especial interés
en el contexto actual, marcado por las dinámicas sociales basadas en la sociedad del
conocimiento y cuya importancia es reconocida a nivel mundial. En este sentido, las
instituciones universitarias resultan claves por ser espacios de formación e investi-
gación en todas las áreas de conocimiento.
Por otra parte, el estudio acerca del uso de productos de divulgación de la
ciencia en la educación formal, un tema poco explorado a nivel universitario, ofrece

69
la posibilidad de conocer cómo dicha práctica es considerada entre los académicos
y cuál es el papel que cumple dentro de las actividades de enseñanza y aprendizaje.
La divulgación de las ciencias es un medio empleado con la finalidad de acercar a
diversos tipos de público no especializado a la ciencia, para que puedan entrar en
contacto con el conocimiento científico como una forma de educación informal y,
en el caso de la educación formal o escolar, se considera su uso como un auxiliar
para la educación científica (Blanco-López, 2004; Olmedo, 2011).
La presencia de elementos constructivistas en la enseñanza de las ciencias se
relaciona con el uso de ciertos recursos didácticos, siendo la divulgación de la cien-
cia una dimensión diferenciada debido a su origen y propósitos de adaptación del
conocimiento especializado a contenidos accesibles para diversos tipos de público
(Blanco-López, 2004).

Contexto: Políticas educativas y docencia universitaria


La Declaración sobre la Ciencia y el Uso del Saber Científico ratificó la importancia
de la educación científica en todos los niveles educativos, el acceso de todas las
personas a los conocimientos científicos y las funciones de enseñanza de las cien-
cias y la investigación en las instituciones de educación superior (Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 1999).
Las universidades mexicanas poseen un papel protagónico en el desarrollo
de la ciencia y la tecnología y están llamadas, según la Ley de Ciencia y Tecnolo-
gía (2014, mayo 20), a favorecer la calidad de la educación en estas áreas de co-
nocimiento y promover la divulgación de las ciencias. Hace una década y media
que la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior
[ANUIES] (2000) expresó preocupación por la persistencia de prácticas educativas
tradicionales centradas en la enseñanza por parte de los docentes. Como respuesta
ante tal problemática, en la visión de la educación superior para el año 2020 conte-
nida en esta obra, se plasmó la intención de la ANUIES de contar con docentes cuya
labor se enfoque en el desarrollo de las habilidades y capacidades de los estudian-
tes mediante el uso de métodos de enseñanza innovadores.
Sin embargo, en México las políticas educativas de las últimas dos décadas,
referentes a educación superior y el desarrollo de los académicos, favorecen la
investigación y descuidan la docencia (Estévez, 2014). Esta situación resulta
paradójica, ya que la docencia es una actividad central en las universidades, lo cual
se refleja en que un 70% de los académicos –de 1, 869 que contestaron la pregunta
sobre la importancia de las funciones que desempeñan, como parte de la última
encuesta nacional de académicos- considera que las actividades de docencia son

70
las más importantes dentro de las universidades (Estévez y Martínez-Stack, 2012).
Una de las principales políticas públicas de México –a través del Programa de
Desarrollo del Profesorado (PRODEP)- busca promover tanto la diversificación de
actividades de los académicos como la conformación de grupos de investigación
en las universidades. Programas como el mencionado provocan que los académicos
tengan que combinar varias funciones, lo que genera en los mismos tensiones en el
intento por cumplir con los requisitos establecidos (Galaz, Padilla y Gil, 2008), y en
ocasiones desplaza a un segundo plano la calidad de las tareas educativas. Después
de 17 años de su creación, los indicadores cuantitativos del Perfil PRODEP permiten
afirmar que las Instituciones de Educación Superior (IES) se encuentran alejadas
del escenario en que la mayoría de los profesores pudiese tener el perfil deseable
establecido como meta por dicho programa. En su lugar, actualmente se tiene la
presencia de dos tipos de académicos universitarios: un grupo mayoritario orien-
tado a realizar principalmente actividades de docencia y otro minoritario orientado
hacia la investigación (Estévez, 2014).
La UNISON no queda exenta de los procesos de reconfiguración observados en
la educación superior de México; es una institución pública dedicada a la formación
de profesionistas, la investigación científica y tecnológica, y la divulgación de la cultu-
ra. De acuerdo con el Plan de Desarrollo Institucional 2013-2017, cuenta con una planta
académica de 1,333 docentes de asignatura y 1,252 docentes de carrera, de los cuales
86% tiene estudios de posgrado. Las áreas de ciencias exactas, naturales y biológicas
concentran el 61% del total de 288 investigadores reconocidos por el Sistema Nacio-
nal de Investigadores (Dirección de Planeación de la Universidad de Sonora, 2013).
También cabe señalar que la UNISON maneja lineamientos de enseñanza orien-
tados hacia el constructivismo (Estévez, 2014), que incluyen la implementación de una
asignatura de formación común dedicada al aprendizaje de estrategias para aprender
a aprender (UNISON, 2015). Además, el modelo de educación por competencias ha
sido adoptado por algunos planes de estudio de licenciatura, aunque es importante
señalar que por ninguno de los programas académicos de las Divisiones de Ciencias
Exactas y Naturales y de Ciencias Biológicas y de la Salud (UNISON, 2014).

Investigación previa
Una línea de estudios acerca de la docencia tiene como objetivo conocer bajo qué es-
quemas de pensamiento los docentes realizan su labor. Sus resultados sugieren que los
enfoques de enseñanza de los docentes fluctúan entre dos extremos: el enfoque centra-
do en el docente y los contenidos de la enseñanza; y el enfoque centrado en el estudiante
y las actividades de aprendizaje (Samuelowitz y Bain, 2001; Trigwell y Prosser, 1996).

71
Feixas (2010) reporta que los profesores de ciencias sociales y humanidades dialogan
más con estudiantes en comparación a los de ciencias experimentales y de la salud,
quienes consideran a los estudiantes como inexpertos en el manejo de los conte-
nidos. Feixas (2004; 2010) encontró indicios de enfoques de enseñanza variados y
heterogéneos entre el personal estudiado, el cual varía con las circunstancias y expe-
riencias del docente.
Estévez et al. (2014) encontraron mayor presencia de prácticas con enfoque
constructivista y de formación integral en la planeación didáctica, y menor en aquellas
directamente relacionadas con la implementación. Sugieren que si bien los profeso-
res han asimilado el discurso constructivista, su interacción con los estudiantes y las
estrategias implementadas se realiza con apoyo en enfoques tradicionales.
Las investigaciones de Trigwell y Prosser (1996) y Trigwell, Prosser y Waterhouse
(1999) abordaron directamente los enfoques de enseñanza en ciencias exactas y na-
turales de educación superior. Trigwell y Prosser (1996) reportan relación entre inten-
ciones y estrategias en la conformación de los enfoques de enseñanza. Trigwell et al.
(1999) demostraron que los docentes que reportaron enfoques de enseñanza centra-
dos en las necesidades del que enseña, impartían clases a estudiantes con enfoques
superficiales de aprendizaje. En contraste, los estudiantes con docentes orientados al
aprendizaje, manifestaban enfoques de aprendizajes más profundos.
El estudio de Kember y Gow (1994) exploró la relación entre las concepciones
u orientaciones de la enseñanza, la forma de enseñar y su posible influencia sobre
el aprendizaje en dos escuelas politécnicas distintas. Por medio de un análisis mixto
de entrevistas semi-estructuradas y la aplicación de un cuestionario, los autores en-
contraron que las orientaciones de enseñanza inciden en el diseño del currículum, el
método y las actividades de enseñanza.
Otra línea de investigación tiene como objetivo clasificar distintos tipos de
creencias y orientaciones de los profesores. Samuelowitz y Bain (2001) analizaron las
creencias sobre la enseñanza, el aprendizaje y el conocimiento de los docentes uni-
versitarios; las clasificaron en las que se centran en el aprendizaje de los estudiantes
y las que hacen énfasis en la figura del docente y su labor de enseñanza.
Las investigaciones revisadas aportan distintas perspectivas y métodos para
acercarse a las orientaciones didácticas desde la dimensión subjetiva de los acadé-
micos. Puede verse que los profesores universitarios son distintos y que su forma de
pensar y enseñar cambia con el tiempo (Feixas, 2004; 2010).
En los siguientes párrafos, se revisan estudios relacionados con el uso de
productos de divulgación científica, entendidos como una clase particular de medios
de enseñanza que son componentes de toda propuesta didáctica. Los productos de

72
divulgación científica son materiales de comunicación, diseñados para presentar el
conocimiento científico de forma accesible a públicos no especializados (Blanco-
López, 2004). Desde el punto de vista del constructivismo, estos facilitan a los
estudiantes el desarrollo de sus aprendizajes.
Borgobello, Peralta y Rosselli (2010), encontraron que los recursos didácticos
son utilizados de forma frecuente entre los profesores de ciencias exactas y natu-
rales. También existen numerosas investigaciones sobre el uso de los recursos de
divulgación de las ciencias, como una forma de facilitar el aprendizaje y fomentar
el interés de los estudiantes por la ciencia (Carretero, 2010; García, 2011; Romero y
Vázquez, 2013; Torres, 2009; Torres, 2011). Sin embargo, la bibliografía revisada sólo
presenta propuestas para la incorporación de los materiales de divulgación en el nivel
de educación superior, de forma que no se cuenta con un estudio que proporcione
información sobre los métodos y resultados obtenidos en su implementación. En es-
tas propuestas, se identifican dos orientaciones: el uso de noticias científicas de los
medios de comunicación para profundizar en el estudio y reflexión de los contenidos
(Esteban y Pérez, 2012; Jiménez-Liso, Hernández-Villalobos y Lapetina, 2010); y la in-
corporación de contenidos de ciencia ficción para el aprendizaje de las ciencias (Pa-
lacios, 2007; Sierra, 2007).

Enseñanza constructivista y divulgación de la ciencia


La enseñanza se concibe como una práctica que se realiza con fundamento o apoyo
–consciente o no- en concepciones, valoraciones, métodos y procedimientos que el
profesor pone en acción desde que inicia la planificación de las materias que tiene
a su cargo, ya que al hacerlo toma decisiones sobre para qué enseñar, qué enseñar
y cómo hacerlo (Estévez, 2002). En este estudio se observa que el conjunto de con-
sideraciones sustentadas por un profesor constituye su enfoque de enseñanza, el
cual es un concepto equivalente a concepciones de enseñanza, usado en la literatu-
ra para referirse a la visión o perspectiva general que tiene un profesor acerca del
proceso de enseñanza (Kember, 1997).
Los principios de enseñanza cognitivo-constructivista, de acuerdo con Reigeluth
(1999), se refieren a la creación de ambientes propicios para el aprendizaje de los
estudiantes con base en las aportaciones de las teorías de Ausubel, Bruner, Piaget y
Vygotsky. Como consecuencia de la revolución cognitiva de principios de la década
de los cincuenta, se produjo la convergencia de diversas teorías en el estudio de
los procesos cognitivos, uno de sus principales acuerdos fue considerar que el
aprendizaje es una actividad mental mediante la cual se alcanza la estructuración
interna de conocimientos (Bruner, 1991). El constructivismo, como paradigma

73
educativo, considera al aprendizaje como una elaboración de los estudiantes,
guiados y motivados por los profesores (Mayer, 1999).
Estos descubrimientos dan sostén a las posturas constructivistas de la educa-
ción (Cárdenas, 2004; Coll, 1996; Díaz-Barriga y Hernández, 2002) que promueven
una formación integral y consideran como clave el factor cognitivo, por ser un ám-
bito de desarrollo en el que se ubican las capacidades directivas o meta- cognitivas
que permiten tomar control del propio aprendizaje (Estévez, 2002; Reigeluth, 2012).
La formación integral se identifica con los cuatro saberes fundamentales descritos
por Delors (1996): Aprender a ser, Aprender a hacer, Aprender a vivir juntos y Aprender
a conocer. El enfoque de enseñanza constructivista y de formación integral, por sus
propios fundamentos, es un enfoque centrado en el estudiante.
El estudio de la actividad de enseñanza puede realizarse desde la perspectiva
del diseño didáctico con enfoque cognitivo y constructivista desarrollado por Es-
tévez (2002), con relación a cinco componentes: 1) propósitos, 2) objetivos gene-
rales, 3) objetivos particulares y contenidos, 4) estrategias didácticas y cognitivas,
5) evaluación. Estos componentes se identifican en el instrumento de Estévez et al.
(2014) para medir la presencia del enfoque cognitivo constructivista en distintas
actividades de enseñanza, el cual fue utilizado en la presente investigación.
Por otra parte, la divulgación de las ciencias se refiere a la disciplina de co-
municación de las ciencias que busca hacer accesible el conocimiento científico al
público no especializado (Blanco-López, 2004; Tagüeña y De Régules, 2003) y que
puede ser adoptado como un recurso auxiliar en la educación científica formal
(Blanco-López, 2004; Olmedo, 2011). De acuerdo con la clasificación ofrecida por
Blanco-López (2004), son productos de este tipo: libros y revistas de divulgación,
documentales y películas de ciencia ficción y materiales multimedia.
En el presente estudio se indaga con respecto a la frecuencia con que acadé-
micos, de ciencias exactas y naturales, utilizan prácticas de enseñanza con enfo-
que cognitivo constructivista y recursos de divulgación de la ciencia; asimismo, se
determina si existen diferencias en las prácticas de docentes que utilizan o no los
recursos de divulgación de la ciencia en su enseñanza.

Método
Participantes
El universo de participantes comprendió 564 académicos pertenecientes a siete
departamentos de ciencias exactas y naturales de la Universidad de Sonora

74
(Dirección de Planeación UNISON, 2013) a los cuales se les hizo llegar de forma
personal o electrónica un cuestionario.
El instrumento fue contestado por 96 académicos, que formaban parte de los
Departamentos de Física, Investigación en Física, Matemáticas, Geología, Ciencias
Químico-Biológicas, Investigaciones Científicas y Tecnológicas, y Agricultura y Ga-
nadería del campus Hermosillo. De estos, 74 fueron hombres (77.1%) y 22 mujeres
(22.9%), contaban con una edad media de 49.36 (DS= 11.66) años. La mayor parte
posee doctorado (55.2%) o maestría (38.5%) y dedican en promedio 21.02 (DS=
9.23) horas a la docencia y 17.33 (DS= 10.29) a la investigación.

Instrumento
El cuestionario contenía 25 ítems, agrupados en cinco dimensiones, contestadas
con una escala tipo Likert que oscila desde 1 (nunca) hasta 5 (siempre) (ver tabla 1).
La confiabilidad de los puntajes, medida con el Alfa de Cronbach, fue de 0.82
(Estévez et al., 2014).

Tabla 1. Especificaciones del Cuestionario para Medir Actividades de


Enseñanza con Enfoque Cognitivo Constructivista y de Formación Integral

Dimensión Reactivos
Planeación 1. Diseño actividades para que los estudiantes tomen conciencia sobre
centrada cómo aprenden.
en el estudiante 2. Actualizo las competencias de los estudiantes con información del
contexto socio-económico.
3. Identifico la contribución de mi materia al perfil del egresado.
4. Defino actividades que propicien una formación humanista y con sentido
social.
5. Diseño con el propósito de orientar a los estudiantes en su propia
construcción de conocimiento.
Objetivos de 6. Incluyo el fomento de actitudes y de valores.
enseñanza 7. Incorporo experiencias de aprendizaje en situaciones reales.
8. Me enfoco a la solución de problemas.
9. Incluyo experiencias para aplicación de conocimientos.
10. Establezco los productos que los estudiantes realizarán.

75
Uso de estrategias 11. Propicio en clase un clima favorable para los aprendizajes.
didácticas 12. Comunico contenidos con apoyo en esquemas visuales.
13. Enseño a los estudiantes herramientas cognitivas útiles más allá de los
contenidos del curso.
14. Uso recursos digitales como medios de enseñanza- aprendizaje.
Uso de estraegias 15. Uso estrategias para que los estudiantes aprendan poco a poco.
cognitivas 16. Presento a los estudiantes esquemas para recordar ideas principales.
17. Uso mapas conceptuales para sintetizar lo importante.
18. Pido a los estudiantes que utilicen esquemas para organizar la
información.
19. Elaboro un resumen para que los estudiantes relacionen lo nuevo con
lo que ya saben.
Evaluación 20. Identifico las ideas de los estudiantes antes de iniciar un tema nuevo.
del aprendizaje 21. Evalúo mediante proyectos y productos elaborados por los estudiantes.
22. Valoro con alto puntaje la capacidad del estudiante para aplicar
conocimientos.
23. Uso mapas conceptuales de los estudiantes como medio de evaluación.
24. Después de calificar una tarea doy sugerencias a los estudiantes para
que mejoren su desempeño.
25. Establezco tareas para que los estudiantes valoren críticamente su
aprendizaje.
Nota: Elaboración propia

Respecto a los recursos de divulgación de la ciencia se indagó: (a) si eran utili-


zados o no durante la enseñanza, (b) el tipo de recursos utilizados y (c) el uso que
se le daba a los mismos; estos dos últimos aspectos mediante preguntas abiertas.
Para el tipo de productos utilizados se establecieron las categorías de “Publicaciones
científicas”, “Recursos digitales”, “Artículos y Productos de divulgación” y “Actividades de
divulgación”. Sobre la modalidad de uso se establecieron las categorías “No contes-
tó”, “Apoyo a la Enseñanza”, “Apoyo al Aprendizaje” y “Elaboración de proyectos”.

Resultados
Actividades de enseñanza con enfoque cognitivo constructivista
y de formación integral
Los académicos refieren utilizar con mayor frecuencia actividades de enseñanza
con enfoque cognitivo constructivista y de formación integral en lo que concierne

76
a estrategias didácticas y con menor frecuencia en lo relacionado con estrategias
cognitivas (ver tabla 2).

Tabla 2. Medias y Desviaciones Estándar por Dimensión del


Cuestionario para Medir Actividades de Enseñanza con Enfoque
Cognitivo Constructivista y de Formación Integral

Dimensión M DS
Planeación 3.82 0.74
Objetivos 4.10 0.58
Estrategias Didácticas 4.23 0.53
Estrategias Cognitivas 3.37 0.73
Evaluación 3.50 0.63
Nota: Elaboración propia

Recursos de divulgación de la ciencia


Respecto al uso de este tipo de recursos, 67.4% de los académicos reportan utilizar
estos recursos como apoyo en la enseñanza. En los docentes que utilizaron estos
recursos predominaron el uso de publicaciones científicas y recursos digitales, en
ese orden (ver tabla 3).

Tabla 3. Frecuencia y porcentaje del uso de productos


de divulgación en la enseñanza (N= 64)

Tipo de productos N %
Publicaciones científicas 32 50.00
Recursos digitales 20 31.25
Artículos y productos de divulgación 9 14.06
Actividades de divulgación 2 3.13
No especificó el producto 1 1.56
Nota: Elaboración propia

Los docentes refieren que utilizan los productos de divulgación de la ciencia


en mayor medida como apoyo al aprendizaje de los estudiantes (ver tabla 4).

77
Tabla 4. Frecuencia y Porcentaje de los Usos de Productos
de divulgación en la Enseñanza (N= 64)

Tipo de uso N %
Apoyo al aprendizaje 27 42.19
Apoyo a la enseñanza 17 25.56
Elaboración de proyectos 10 15.63
No contestó 10 15.63
Nota: Elaboración propia

Comparación de prácticas de enseñanza con enfoque cognitivo constructivista


y de formación integral de docentes que utilizan o no los productos de divulga-
ción de la ciencia en sus clases
Mediante una prueba t de Student, se estableció que los académicos que utilizan
recursos de divulgación científica realizan con mayor frecuencia prácticas de ense-
ñanza con enfoque cognitivo constructivista y de formación integral en las dimen-
siones de planeación, estrategias didácticas y estrategias cognitivas con respecto a
los que no utilizan estos recursos (ver tabla 5).

Tabla 5. Comparación de Medias por Dimensión en académicos


que Utilizan o no Productos de divulgación en su Enseñanza

Utilizan recursos No utilizan recursos


científicos científicos
Dimensión t (95)
(N=64) (N=32)
M DS M DS
Planeación 3.95 .64 3.56 .81 2.15*
Objetivos 4.16 .55 4.01 .64 1.16
Estrategias Didácticas 4.33 .42 4.03 .66 2.31*
Estrategias cognitivas 3.51 .69 3.06 .74 2.80*
Evaluación 3.57 .60 3.40 .71 .86
*p< .05
Nota: Elaboración propia

78
Discusión
En atención a los objetivos de esta investigación, puede afirmarse que existe una
presencia ambivalente de los elementos del enfoque constructivista y de forma-
ción integral en las actividades de enseñanza de los académicos encuestados, ya
que manifiestan estar más orientados al constructivismo, al establecer objetivos y
definir las actividades de enseñanza, que en la forma de trabajar los contenidos de
aprendizaje y la evaluación de los estudiantes.
Estos resultados presentan similitudes con el estudio de Estévez et al. (2014),
quienes reportaron como tendencia que los académicos dicen realizar una planea-
ción constructivista y usar estrategias didácticas tradicionales basadas en transmi-
sión de conocimientos. Las conclusiones de ambos estudios implican que estrate-
gias y herramientas constructivistas pueden combinarse con métodos tradicionales;
dicha combinación podría ayudar a enriquecer la enseñanza, lo cual complementa
el planteamiento de Richardson (2003), acerca de que la presencia de actividades
propias del modelo trasmisionista en una clase constructivista puede contribuir al
aprendizaje significativo de los estudiantes.
Los resultados, sobre el uso de productos de divulgación, permiten concluir
que la mayoría de los académicos sí utilizan este tipo de productos como medios
de enseñanza; la modalidad más frecuente de uso es el apoyo al aprendizaje.
Asimismo, se confirman las observaciones de Ramírez y González (2012) sobre
la relación del uso de los medios con el dominio didáctico e instrumental de los do-
centes; y se reiteran las condiciones expresadas por Bravo (2004) y Fainholc (2006)
para un uso adecuado de productos de divulgación científica como medios de en-
señanza, cuando advierten sobre la necesidad de que su empleo esté fundamenta-
do en una planeación didáctica, donde se establezcan los objetivos educativos que
se pretenden cumplir.
De acuerdo con la clasificación hecha por Tagüeña y De Régules (2003), para
identificar los diferentes tipos de productos de divulgación, los académicos esta-
rían confundiendo los conceptos de comunicación de la ciencia, ya que consideran
como divulgación científica la utilización de artículos de investigación, los cuales
son una forma de difusión de conocimiento para público especializado. Quedaría
pendiente investigar por qué los académicos consideran que estos artículos pue-
den ser usados como una forma de divulgación de la ciencia, es decir, que permiten
acercar a los estudiantes novatos al conocimiento especializado; una hipótesis de
estudio, que podría ayudar a explicar esta situación, es que se trata de artículos que
contienen secciones de alto contenido didáctico o con explicaciones y terminología
sencilla. De cualquier modo, es posible decir que los académicos, aún en el caso de

79
que no tuvieran suficientemente claro el concepto de divulgación científica, utilizan
recursos variados de comunicación para el aprendizaje de los estudiantes.
Por último, se encontró que es frecuente el uso de prácticas de enseñanza
con enfoque cognitivo constructivista y de formación integral en los docentes que
utilizan los productos de divulgación, lo cual implica que, entre los académicos
encuestados, el constructivismo es una orientación que marca una ligera tendencia
a favorecer el uso de estos productos. Este resultado es congruente con el principio
constructivista, que establece que el aprendizaje significativo se produce cuando los
estudiantes logran vincular conocimientos nuevos con conocimientos previamente
adquiridos (Reigeluth, 1999), ya que los productos de divulgación científica, en tanto
materiales de comunicación diseñados para presentar el conocimiento científico
de forma accesible a públicos no especializados (Blanco-López, 2004), estarían
facilitando en los estudiantes el desarrollo de sus aprendizajes.
En síntesis, en este estudio el uso didáctico de productos de divulgación de
la ciencia se relaciona con la orientación de los enfoques de enseñanza de los
académicos, especialmente, como parte de estrategias didácticas favorecedoras
de la comprensión, lo cual implica el uso de recursos que son atractivos y cercanos
emocionalmente a los estudiantes (Estévez, 2002).
Es posible sostener la viabilidad de los productos de divulgación científica como
medios de enseñanza en las universidades, tanto por su capacidad de comunicar y
presentar contenidos, como por su relación con el contexto cotidiano de los estudiantes.
No se quiere decir con esto que la divulgación deba ser predominante dentro de la
educación formal, pero sí que ofrece posibilidades para enriquecer tanto la interacción
del profesor con los estudiantes como el estudio de los contenidos curriculares.
Queda asentado que la divulgación de la ciencia no sólo es una actividad di-
señada para que el público poco conocedor se acerque al conocimiento científico;
puede ser un recurso adicional en las actividades de enseñanza de los académicos
y, más aún, también puede ser parte de la planeación didáctica para que los estu-
diantes de ciencias exactas y naturales hagan uso de herramientas que faciliten su
comprensión y reflexión sobre los contenidos que estudian.

80
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84
5
La Escuela de Altos Estudios
de la Universidad de Sonora.
Fundación y primeros años (1964-1970)
Rocío Villavicencio Preciado
José Raúl Rodríguez Jiménez

Entre 1964 y 1982, la Universidad de Sonora (UNISON) mantuvo la Escuela de Altos


Estudios (EAE) con el propósito de formar personal docente y desarrollar investiga-
ción en los campos de las ciencias exactas y las humanidades. Esta escuela fue un
proyecto institucional innovador, no sólo por el tipo de disciplinas agrupadas, sino
porque además tuvo que conjuntar actores, esfuerzos e ideales muy diversos. Este
trabajo analiza algunos de estos procesos, con especial atención en el proyecto de
fundación y los primeros seis años de su existencia (1964-1970). Con este fin, el tra-
bajo ha sido organizado en cuatro apartados. El primero expone el piso institucional
en el que germina la EAE. El segundo trata el proyecto de fundación de la escuela.
El siguiente apartado describe la integración de la planta académica. Finalmente, la
última parte analiza los esfuerzos realizados para impulsar el reconocimiento social
de la nueva escuela.

La modernización institucional, un terreno fértil para la creación de la EAE


Hasta el año de 1952, la UNISON puede ser caracterizada como una institución de
pequeñas dimensiones y escasamente diversificada. Su población estudiantil rebasa
ligeramente los 700 alumnos, la mayoría de ellos inscritos en las escuelas de nivel
secundaria y preparatoria, y ofrecía menos de 10 opciones de estudio (Castellanos,
1992). En cierta medida, el tamaño y orientación de la universidad en estos años es
razonable dada su relativa reciente creación (1942) y la ausencia de una demanda
masiva por instrucción profesional en el estado de Sonora.
En los siguientes 15 años, la Universidad de Sonora registra un fuerte proceso
de fortalecimiento institucional sustentado en dos aspectos: obtención de líneas

85
de financiamiento y la diversificación de sus servicios educativos. En el primer caso
destaca la aprobación del Congreso del Estado de la Ley 45, que eleva el impuesto
estatal para el sostenimiento de la universidad del 5 al 10%, lo cual significa un
incremento notable en el presupuesto institucional para desarrollar una serie de
proyectos, entre los que figuran la adquisición de terrenos, construcción de edificios
escolares, laboratorios e instalaciones deportivas1.
En lo que concierne a la diversificación de los servicios educativos, los esfuer-
zos se orientan en tres direcciones. Primeramente, se amplía la oferta educativa
con la creación de nuevas opciones de estudio, sobre todo en el nivel profesional,
y se fundan planteles escolares en el sur y norte de la entidad, estos últimos en el
nivel medio superior. En segundo término, se promueve la vinculación de la insti-
tución con la sociedad local, para lo cual se crean la imprenta, radio y televisión
universitarias, además de la organización de eventos deportivos y culturales (con-
ciertos, obras de teatro, concursos de oratoria). Finalmente, se patrocina y apoya
la investigación mediante la fundación de centros e institutos de investigación, es-
pecialmente en las áreas de ciencias sociales, agricultura y ganadería, y recursos
naturales (Rodríguez, 2003).
Estas actividades generan resultados positivos para la UNISON. Algunos in-
dicadores muestran los avances logrados en el período 1952-1967: las opciones de
estudio se duplicaron, pasando de ocho a 16; la matrícula se elevó de 735 a 4,930
estudiantes; se mantienen sedes en cuatro de las principales localidades de la enti-
dad; y se ofrece instrucción escolar desde la secundaria a la licenciatura. Más aún,
la universidad cuenta con el respaldo y reconocimiento de la sociedad local, cuya
mejor expresión se encuentra en los apoyos financieros brindados. Con base en lo
anterior, se puede afirmar que la UNISON es la institución educativa y cultural más
importante del estado en este período.
Este proceso de modernización y fortalecimiento institucional conforma el
piso sobre el que se erige la EAE; aquí germina el proyecto, se obtienen los recursos
financieros y se logran los acuerdos necesarios para la creación de la nueva escuela.

1 En estos años, el presupuesto universitario se integraba básicamente por los fondos


provenientes del impuesto estatal, con alrededor del 80% del total del financiamiento, y los
subsidios otorgados por los gobiernos estatal y federal; el primero contribuye con alrededor
de una décima parte, mientras que la federación aporta el 6%. Más aún, algunos proyectos
especiales, sobre todo en investigación, logran captar recursos de asociaciones y fundaciones
privadas (Castellanos, 1992; Rodríguez, 2003).

86
La orientación del proyecto de fundación
La primera referencia que se tiene sobre el proyecto de fundación de la EAE aparece
en una de las Actas del Consejo Universitario, fechada en septiembre 18 de 1962 (CU,
1962). En este documento, el rector Moisés Canale Rodríguez informa de sus gestio-
nes en la ciudad de México. El rector asistió a la capital del país con el fin de comu-
nicar a Jaime Torres Bodet, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que
la UNISON le concedería el Doctorado Honoris Causa durante los festejos de su XX
aniversario2. Pero además agrega que en un intercambio de impresiones con Alfonso
Ortega Martínez, secretario general de la Asociación Nacional de Universidades e
Instituciones de Educación Superior [ANUIES] (1961-1965) le comenta la posibilidad
de ampliar la oferta educativa de la universidad, concretamente con la creación de
una nueva escuela que considerara la enseñanza y la investigación en ciencias exac-
tas y humanidades. Incluso, Ortega Martínez le sugiere que se revise la experiencia
de la Facultad de Altos Estudios Melchor Ocampo, de la Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo, en aquel entonces recientemente fundada (1961).
La sugerencia formulada no podía pasarse por alto, provenía del titular de la
más importante agencia de coordinación de la educación superior, que si bien no
tenía el peso político que actualmente detenta, ya se perfilaba como el principal or-
ganismo interlocutor del Estado en materia de educación terciaria. Pero había otra
razón más para considerar seriamente la propuesta; el proyecto de fundación de una
nueva escuela podía ser incorporado al proceso de fortalecimiento y modernización
que venía desarrollando la UNISON desde la década de 1950.
A partir de ese momento y hasta el año de 1964, la creación de la EAE sería un
tema recurrente en la agenda institucional, sobre todo en las sesiones del Consejo
Universitario (CU) y en las intervenciones públicas del rector. Justamente, en la se-
sión extraordinaria del Consejo Universitario, celebrada el 8 de octubre de 1962, Ca-
nale Rodríguez alude, entre otras cuestiones, a la fundación de una Escuela de Altos
Estudios y Ciencias. Para el rector, esta nueva escuela tendría varios objetivos: forma-
ción de profesionales para atender problemas en la región; impulsar y fomentar la
investigación en las ciencias naturales y culturales; establecer fuertes vínculos con
la docencia; y jerarquizar correctamente los grados universitarios de licenciatura,
maestría y doctorado (CU, 1962).

2 Con motivo de los festejos del XX aniversario de la UNISON, el Consejo Universitario aprobó
otorgar los dos primeros Doctorados Honoris Causa a Jaime Torres Bodet, titular de la SEP
(1958-1964) e Ignacio Chávez Sánchez, rector de la UNAM (1961-1966).

87
Como puede observarse, la imagen de la futura escuela no es del todo nítida,
puesto que se incluían objetivos diversos –formación de profesores, investigación y
hasta la concesión de títulos de posgrado- que no se sabía cómo se lograrían3. Dada
esta situación, la rectoría impulsó la conformación de comisiones responsables de lle-
var a cabo el proyecto de creación. Aunque se desconocen los detalles de operación
de estas comisiones, a grandes rasgos se pueden perfilar algunos de los trabajos desa-
rrollados. Entre octubre y diciembre de 1962, el Consejo Universitario revisó y discutió
los planes y programas de las carreas de Historia y Físico-Matemático que ofrecía la
Facultad de Altos Estudios Melchor Ocampo. Por otra parte se solicitó a la Comisión
de Grados y Revalidación de Estudios de la UNISON un análisis de factibilidad para la
futura escuela. El estudio quedó integrado en pocos días y señalaba como altamente
recomendable la apertura de la escuela, pero además sugiere la conformación de un
cuerpo especial que analice y decida las carreas que se ofrecerán (CU, 1962).
La posible oferta educativa en la nueva escuela no es un asunto menor, so-
bre todo porque la orientación general del proyecto apunta hacia la integración de
las ciencias exactas y las humanidades –cuestión prácticamente desconocida en
la institución- por tal razón el rector decide la conformación de un grupo de ase-
sores externos. Ese cuerpo quedó integrado por siete destacados personajes de
la ciencia y la política en el país: Ignacio Chávez Sánchez, cardiólogo y rector de la
Universidad Nacional Autónoma de México [UNAM] (1961-1967); Ignacio González
Guzmán, investigador en diversas áreas médicas y director del Centro de Estudios
Médicos y Biológicos de la UNAM (1940-1965); Arturo Rosenblueth Stearns, pionero
de la investigación en Fisiología, con una fuerte trayectoria internacional y fundador
y director del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) del
Instituto Politécnico Nacional (1961-1970); Silvio Zavala Vallado, jurista, historiador
y diplomático, además de director del Centro de Estudios Históricos de El Colegio
de México; Víctor Bravo Ahuja, subsecretario de Enseñanza Técnica y Superior de
la SEP (1958-1968) y que más adelante sería gobernador de Oaxaca; Ignacio Burgoa

3 La EAE guarda una fuerte similitud con la Escuela Nacional de Altos Estudios (1910). Esta
escuela tuvo un diseño que consideró la conjunción de las ciencias y las humanidades en un espacio
común; sus objetivos iniciales incluían la investigación científica, la docencia especializada y la for-
mación de profesores para las escuelas profesionales y preparatorias; y al iniciar actividades carecía
de una planta académica estable (Garciadiego, 1997; Cano, 2008). Como se podrá observar más
adelante, la EAE de la UNISON enfrenta problemas parecidos. Seguramente quienes intervinieron
en su creación de la EAE tuvieron conocimiento de la propuesta original y quizá hasta la tomaron
como modelo, aunque no estudiaron con precisión los desafíos que enfrentó aquella escuela.

88
Orihuela, destacado jurista y académico de la UNAM; y Alfonso Ortega Martínez,
Secretario General de la ANUIES en los períodos 1950-1953 y 1957-1965. A todos es-
tos asesores, la UNISON les concede el Doctorado Honoris Causa en 1963, como
una manera de corresponder a su esfuerzo y apoyo.
Seguramente, este selecto grupo de asesores tuvo una influencia decisiva en
el diseño de la escuela, sobre todo porque la mayoría de sus integrantes había par-
ticipado en la creación o dirección de notables establecimientos de educación su-
perior. De entre todos ellos, Ortega Martínez tiene una participación destacada. El
secretario general de la ANUIES presentó ante el Consejo Universitario una amplia
exposición sobre la situación de la educación superior en el país. De acuerdo a su
intervención, la educación terciaria debería establecer procesos de planeación na-
cional y regional que tomaran en cuenta las necesidades y demandas de la pobla-
ción. Para el caso de la UNISON, la ANUIES consideraba que esta universidad podría
constituirse en un modelo de educación superior para la región noroeste, por lo
cual debería impulsar un equilibrio en las funciones sustantivas de la institución
(docencia, investigación y difusión), fortalecer su oferta educativa e impulsar la
investigación científica. Con base en lo anterior, Ortega Martínez consideraba im-
prescindible la creación de la Escuela de Altos Estudios (CU, 1962).
En este marco general, el proyecto de fundación de la nueva escuela cuenta con el
apoyo de actores centrales en la ciencia y la política nacional, por lo que aparentemente
solo resta cubrir una serie de requisitos menores, especialmente el tipo de carreras que
ofrecerá, la integración de los planes de estudio y la validez oficial de las licenciaturas.
En el transcurso de 1963, todos estos asuntos quedan resueltos y para los primeros
meses del año siguiente se ultiman detalles menores para la operación de la escuela.
En febrero de 1964, el rector Canale Rodríguez informa al Consejo Universitario que
las licenciaturas que se ofertarán son Letras, Matemáticas y Física, asimismo señala
que se han concluido los planes de estudio, se cuenta con el personal académico que
se hará cargo de la enseñanza y se nombra a Alfonso Martínez Ortega, como director
ejecutivo de la EAE (CU, 1964). Más aún, en esa misma sesión, se decide abrir las
inscripciones para los futuros estudiantes de la escuela.
De esta manera, el proyecto de fundación de la EAE concluye el día 4 de marzo
de 1964, con la ceremonia oficial de inauguración. La nueva escuela, como lo había
perfilado Canale Rodríguez algunos meses atrás, tiene un par de propósitos centrales:
preparar personal docente debidamente capacitado para ejercer la profesión en
los niveles de enseñanza media y superior; y formar investigadores en los campos
de física, matemáticas y letras, con lo cual la UNISON obtendría mayor prestigio
académico (Castellanos y Jáuregui, 1986).

89
Estos objetivos concuerdan con las acciones que impulsan la ANUIES y la SEP.
En el primer caso, la nueva escuela contribuirá a la diversificación y regionalización
de la educación superior, tal y como la ANUIES lo proponía. En el segundo caso,
durante estos años la SEP impulsa el llamado Plan de Once Años (1959) para hacer
frente a la explosión demográfica en el ámbito escolar. Este plan tiene como objeti-
vo aumentar la capacidad de atención de alumnos y elevar la calidad de la enseñan-
za mediante la formación de los profesores. Justamente, la formación de personal
docente es uno de los propósitos centrales de la EAE. Esta concordancia entre los
objetivos fue uno de los elementos para que la nueva escuela contara con el apoyo
necesario para su operación.
A nivel local, se aprecia otro problema que puede ser atendido por la naciente
escuela. Se trata de la deficiente formación de estudiantes en los niveles escolares
previos al superior. En su informe anual de 1963, el rector señala que siguiendo las
recomendaciones de la ANUIES para evitar la sobrepoblación en ciertas áreas de
conocimiento, se aplicó un examen de admisión a los aspirantes a las licenciaturas
en Derecho, Contabilidad y Administración. El examen consideró temas en las áreas
de biología, química, matemáticas, física y cultura general. Los resultados de las
pruebas fueron desalentadores: de 131 aspirantes, únicamente dos aprobaron (uno
con 60 y el otro con 65), y el promedio general fue de 33.9 aciertos (Canale, 1963).
Para el rector, la solución del problema radica en la profesionalización de las plantas
académicas de la educación media, cuestión que entra en la órbita de propósitos
de la EAE. Para el año siguiente, en 1964, la EAE toma cartas en el asunto y ofrece
cursos de actualización para el magisterio en activo (Canale, 1964).

La integración de la planta académica


Como se anota arriba, el rector afirma que previo al arranque de la EAE se contaba
ya con una planta académica para hacerse cargo de las actividades académicas.
Esta afirmación no es del todo exacta. Diversas fuentes sostienen que en sus inicios
la EAE careció de un cuerpo de profesores debidamente capacitado (Castellanos y
Jáuregui, 1986; Ontiveros, 1998). Es razonable que así haya sido, las disciplinas que
albergaba la EAE eran prácticamente desconocidas en la región, por lo que se carecía
de comunidades profesionales a las cuales recurrir en búsqueda de profesores.
Para enfrentar esta dificultad, la institución desplegó un par de estrategias. De
un lado, para las licenciaturas de Física y Matemáticas, que originalmente compartían
un tronco común de cuatro semestres, se contrataron profesores de la propia
universidad, sobre todo ingenieros y químicos, que cubrieron los primeros semestres,
aunque resultaron inadecuados para hacerse cargo de los cursos avanzados, puesto

90
que carecían del conocimiento disciplinario necesario. La segunda estrategia consistió
en buscar apoyo académico en las sólidas instituciones de educación superior del
país, preferentemente en la UNAM y, en menor medida, en el CINVESTAV y El Colegio
de México (COLMEX). El rector de la UNAM comisionó a una de sus profesoras, la
maestra Manuela Garín Pinillos4, para que se hiciera cargo de la naciente EAE en
1964. La maestra Garín Pinillos forma parte de la primera generación de científicas
en México, estudia Matemáticas en la UNAM y para el momento de su arribo a la
UNISON ya tenía una firme trayectoria en educación superior en varias instituciones,
principalmente en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM), la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), en donde impartió algunos
cursos de preparación para la apertura de la licenciatura en Matemáticas, y así mismo,
en la UNAM (García de León, 2005). Además fungía como Secretaria de Actas de la
Sociedad Matemática Mexicana (SMM). La maestra Garín rememora el momento en
que fue invitada a participar como primera directora de la EAE de la UNISON.

Me invitaron a organizar la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora,


donde se ofrecían los programas de físico-matemáticas y letras, y yo le dije al director:
“pero yo de letras no sé nada.... No se preocupe”, me dijo, “el Secretario Académico
de la Universidad se encargará, para eso tiene dos títulos en letras” (Saavedra y Neu-
mann, 1997: 8).

El director al que alude la maestra Garín (que probablemente se trataba de


Alfonso Martínez Domínguez) había elegido a la persona idónea para organizar la
EAE, puesto que la maestra no sólo era experta en las matemáticas, sino que además
mantenía estrechas relaciones con las comunidades académicas más consistentes del
país. La nueva directora concentró sus esfuerzos en ordenar los planes y programas

4 De padres españoles, Manuela Garín Pinillos nace en Cuba. Con el ascenso de la dictadu-
ra ejercida por Gerardo Machado, la familia emigra a la cd. de México en la década de 1930. Ya
en la capital del país, por su excelente desempeño en ciencias, sus profesores de bachillerato la
impulsan a continuar la licenciatura en Matemáticas, por cierto un área de conocimiento no
convencional para las mujeres de aquel entonces –aunque la maestra Garín sostiene que jamás
experimentó discriminación de género (Saavedra y Neumann, 1997). En 1937 inicia la carrera de
Matemáticas y una vez concluida se dedica a la enseñanza. En 1951 se adscribe como profesora
en la UNAM, primero en la Facultad de Ingeniería y más adelante en la de Ciencias. En 1979 se
retira temporalmente de la actividad académica, y regresa en 1982. En 1989, la UNAM la recono-
ce como Profesora Emérita (García de León, 2005).

91
de estudio, que por cierto presentaban fuertes vacíos (Castañeda, Pedroza y
Barboza, s.f), e integrar una planta académica lo más capacitada posible para ese
tiempo. Durante su gestión arribaron a la escuela jóvenes profesores recientemente
egresados de las licenciaturas en Física y Matemáticas de la UNAM. Destacan aquí los
esposos Carmen Varea y Román Álvarez (sobrino éste último de la profesora Garín), y
Sergio Figueroa en las carreras de Física y Matemáticas. Para la licenciatura en Letras
fueron incorporados Emma Susana Speratti Piñeiro5 y Germán Viveros Maldonado6,
ambos con posgrado en Letras y con fuertes antecedentes en investigación.
Además de la integración de la planta académica, la maestra Garín realizó
otras actividades académicas, como la organización del IX Congreso Nacional
de la Sociedad Matemática Mexicana, el cual contó con un notorio respaldo de
la UNISON. Al final de su gestión como directora (1965), llegó como profesor
Enrique Valle Flores7, amigo de la profesora Garín Pinillos desde sus tiempos de
estudiante en la Facultad de Ciencias. Este profesor era investigador de tiempo
completo en el Instituto de Matemáticas de la UNAM, de donde fue comisionado
para su estancia inicial en la UNISON, y contaba con amplia experiencia académica
y profesional. Los testimonios disponibles sobre la trayectoria de Valle Flores en la
UNISON, lo reconocen como un notable líder académico que aglutinaba colegas y
estudiantes; estos últimos recuerdan entrañablemente la enseñanza en sus cursos
y la organización de una serie de actividades extra-académicas; conferencias

5 Nacida en Argentina (1919), Emma Susana Speratti obtuvo el doctorado en Letras por la
UNAM en 1959 y consolidó una prolífica carrera en investigación, su obra está compuesta por 78
publicaciones. En 1959 se traslada a la Universidad de San Luis Potosí como profesora de tiempo
completo. Entre 1961 y 1963, la Dra. Speratti fue profesora visitante en las universidades The Ohio
State y Middlebury College, respectivamente. Después de su estancia en la UNISON, en 1965 se
traslada a Weaton College, donde permaneció hasta su muerte, sucedida en 1991 (Alatorre, 1991).
6 Germán Viveros, experto en filología clásica, estudió maestrías en la UNAM (1955-1958) y la
Universidad Central de Madrid (actualmente Complutense) (1961-1962). En 1975 obtuvo el docto-
rado en Letras en la UNAM. En 2008, esta misma institución, lo reconoció como Maestro Emérito.
7 Enrique Valle Flores, nació en Frenillo, Zacatecas en 1916. Junto con una serie de perso-
najes, en donde figuran José Adem Chaim, Félix Recillas, Carlos Graef Fernández, Carlos Imaz,
Sotero Prieto, Alfonso Nápoles Gándara, Nabor Carrillo Flores, Manuel Sandoval Vallarte, entre
otros- contribuye a la institucionalización de las ciencias en el país (Rodríguez, 2007). Valle Flo-
res no sólo se destacó en la docencia y la investigación, sino que también incursionó en el campo
profesional, por ejemplo, participó en la fundación del Instituto de Estadística en la Secretaría de
Industria y Comercio.

92
de profesores nacionales y extranjeros, los viajes de estudio a la capital del país,
especialmente a la Facultad de Ciencias de la UNAM, en donde tenían oportunidad
de conocer los proyectos de investigación que realizaban los profesores de esa
institución. Incluso, algunos estudiantes de física y matemáticas continuaron los
estudios de posgrado impulsados por el profesor Valle Flores (Villavicencio, 2011).
La maestra Garín Pinillos fue substituida en la dirección de la escuela por Óscar
Valdivia Gutiérrez8, recientemente doctorado en Matemáticas en el CINVESTAV.
El Dr. Valdivia continuó el trabajo desarrollado por su antecesora, sobre todo el
fortalecimiento académico de la escuela, pero con la diferencia de que el clima
institucional empezaba tornarse poco favorable. En 1967, la UNISON inicia un
intenso período de turbulencias políticas que quiebra su relación con la sociedad
local (Moreno, 1985). La EAE no es ajena a los problemas políticos, sus profesores
y estudiantes mantienen una ideología liberal que resulta incómoda para los
funcionarios universitarios y aún más cuando algunos de sus estudiantes participan
activamente en la prolongada huelga de 1967.
Junto a los asuntos políticos, la EAE enfrenta otro desafío. Esta escuela mantiene
una plantilla de profesores integrada preferentemente por profesores de tiempo
completo. Justamente, este tipo de plazas académicas despierta suspicacias entre
algunos de los funcionarios universitarios, puesto que no se justifica en el número
de estudiantes atendidos; para el ciclo escolar 1967-1968, la matrícula de la EAE
asciende de 96 estudiantes, la mayoría de ellos inscritos en la licenciatura en Letras,
y cuenta con alrededor de 20 profesores, de los cuales 12 son de tiempo completo.
Si se toma como punto de referencia la población estudiantil, la EAE es la escuela
que tiene mayor proporción de plazas de tiempo completo de toda la UNISON,
pero con la diferencia de que en las demás escuelas sus profesores se dedican
preferentemente a la enseñanza, mientras que aquí se combinan las actividades de
docencia, investigación y extensión universitaria, lo que en un sentido amplio justifica
la existencia de las plazas de tiempo completo.
Aun bajo estas adversidades, la escuela continúa integrando su planta acadé-
mica. Entre 1967 y 1970 arriban nuevos profesores que substituyen a quienes parten

8 Óscar Valdivia Gutiérrez, de nacionalidad peruana, contribuyó al fortalecimiento de las


matemáticas en su país, sobre todo en la creación de la Sociedad Peruana de Matemáticas (1957)
y la creación del Instituto de Matemáticas de la Universidad de San Marcos (1962) (Carranza,
2007). Aproximadamente en 1961 viaja a la ciudad de México para continuar estudios de posgra-
do en el CINVESTAV, en donde obtiene la maestría (1963) y el doctorado (1966).

93
para continuar estudios de posgrado9. Destacan aquí Elvira Zenaida Ramos, Antonio
Jáuregui Díaz y Ricardo Rodríguez Mijangos en las licenciaturas en Física y Matemáti-
cas; para el caso de Letras se incorporan el matrimonio integrado por Rafael Vázquez
Restrepo y Teresa Piñeiros de Vázquez (de nacionalidad colombiana), Paul de Wolf
(belga), Armando Díaz Menghi, Juanita del Valle Rodas (ambos argentinos) y Josefina
de Ávila Cervantes. De esta manera, la EAE conforma una plantilla sobresaliente en
varios aspectos. De un lado, cuenta con profesores sólidamente formados, incluso
algunos tienen el grado de doctor y han desarrollado proyectos de investigación, lo
cual es muy poco frecuente en las instituciones de educación superior de provincia.
Pero también integra jóvenes recién egresados que muestran una gran vitalidad en el
desempeño docente. Finalmente, la planta académica posee ciertos rasgos cosmopo-
litas, no solo por la diversidad de nacionalidades –se pueden registrar al menos cinco
distintas- sino por las instituciones educativas en las que realizan su formación escolar.
Difícilmente alguna de las escuelas ubicadas en provincia durante los años sesenta del
siglo pasado podía integrar un cuerpo académico como el que poseía la EAE.

Esfuerzos para impulsar el reconocimiento de la EAE


Cualquier campo de conocimiento científico requiere para su operación y continuidad
de un cierto reconocimiento social, sobre todo ser considerado como una actividad
importante y valiosa socialmente (Ben-David, 1974). Esta aseveración resulta válida
para la EAE, especialmente en sus primeros años de funcionamiento. La escuela
contaba con respaldo institucional; fondos financieros que aunque se cuestionaran
seguían fluyendo, gestiones para la integración de su planta académica y la dotación
de instalaciones. Un par de casos ilustra los apoyos brindados a la EAE; su biblioteca
contaba con más de cinco mil volúmenes y el laboratorio de física moderna fue
equipado con los aparatos imprescindibles para que los estudiantes desarrollaran sus
prácticas. Pero la escuela debía justificar ante la sociedad local la importancia de los
estudios que ofrecía. Esta fue una tarea compleja puesto que las licenciaturas ofertadas
se alejaban del espectro conocido en la entidad, compuesto preferentemente por
profesiones liberales, especialmente Derecho, Contabilidad, Agricultura y Ganadería,
y Ciencias Químicas, que eran las licenciaturas con mayor demanda.

9 En sus inicios la EAE tiene una considerable rotación en su planta académica, sobre todo
porque una parte de sus profesores se integra por jóvenes recientemente egresados del nivel de
licenciatura que tratan de continuar su formación escolar en el posgrado, por ejemplo, Carmen
Varea, Román Álvarez, Elvira Zenaida Ramos y Sergio Figueroa continúan estudios de posgrado,
la mayoría de ellos en universidades norteamericanas.

94
De cara a esta situación, los profesores, estudiantes y funcionarios diseñaron
una amplia estrategia de difusión de la escuela. Algunas de las acciones consistían
en la organización de eventos propiamente académicos, como el IX Congreso
Nacional de la Sociedad Matemática Mexicana (1966), el Primer Concurso Regional
de Física y Matemáticas (1969), cursos de actualización para profesores de
educación media y constantes seminarios y conferencias dictados por destacados
científicos y humanistas: Carlos Graef Fernández, Marcos Moshinsky, José Adem,
Carlos Monsiváis, José Revueltas, por mencionar sólo algunos de ellos, que visitaron
regularmente la EAE durante la segunda mitad de los años sesenta. Estos personajes
contribuyeron a mostrar en la localidad que los estudios en ciencias y humanidades
tenían un valor especial.
Otras acciones estaban dirigidas hacia el público en general, con especial
atención hacia los jóvenes, pretendiendo así posicionar estatalmente los estudios
ofertados. Destacan la presentación de libros, charlas literarias y conferencias sobre
diversos temas, pero también pláticas con los jóvenes egresados del bachillerato, por
ejemplo, bajo la coordinación de Enrique Valle Flores, los estudiantes de Matemáticas
y Física visitaban las preparatorias de la entidad para exponer las bondades de estas
licenciaturas (Villavicencio, 2010).
A fines de 1967, El Imparcial, un importante diario de circulación estatal, edita
Cultura y Universidad que expone algunos de los temas desarrollados en la EAE, con
potencial interés para el público en general. Entre los artículos publicados destacan
los trabajos de los maestros Germán Viveros (Orientación Vocacional, La Edad Media y
la autonomía universitaria, El profesorado de tiempo completo); Rafael Vázquez Restrepo
(Arte y universidad, La universidad y la técnica); y Óscar Valdivia (Las matemáticas en
nuestra vida diaria). También aparecen entrevistas a los profesores Enrique Valle Flores
y Pablo Latapí, éste último contratado por la UNISON en 1968 para llevar a cabo un
estudio para impulsar una reforma institucional. Finalmente, figuran contribuciones de
los estudiantes de la EAE, ya sea poemas, ensayos o disertaciones10 (Camarena, 2011).

10 Camarena (2011) realiza un magnífico esfuerzo por analizar las prácticas de escritura lite-
raria en la Licenciatura en Letras de la UNISON. De acuerdo a su análisis, Cultura y Universidad
tuvo una producción de 40 artículos, 10 entrevistas, tres poemas, tres testimonios, un cuento y
una reseña, junto a otras variantes como los desplegados sobre planeación y el currículum de
Pablo Latapí. La orientación del contenido de Cultura y Universidad se enfocó a la institución
universitaria, la educación superior, la historia, el teatro, la música y la docencia; siendo el teatro
y la música las artes más difundidas (90).

95
Estas acciones tuvieron una respuesta positiva, para fines de la década de los
sesenta, la EAE se había convertido en un espacio de formación en ciencias exactas
y letras. Sin embargo, no fue una escuela de matrícula numerosa; su población
estudiantil osciló entre los 70 y 90 alumnos, la mayoría de ellos inscritos en la
licenciatura en Letras; por tal motivo los funcionarios universitarios la consideraron
como una escuela de elevados costos, incluso durante el decenio de 1970 se percibía
su posible clausura. Pero el éxito de la EAE no radicaba en el número de estudiantes
atendidos, sino en la calidad de la formación escolar que brindaba. Quienes egresaron
de las tres licenciaturas se destacaron por contar con una sólida formación para el
ejercicio de la docencia en educación media y superior, pero también por continuar
estudios de posgrado. En este sentido, algunos de los egresados de las generaciones
iniciales de la EAE forman parte del primer grupo de doctores de la UNISON; Luis
Felipe del Castillo Dávila, Marcelino Barboza Flores, Miguel Cervantes Montoya,
Rubén Flores Espinoza, Magda Navarrete Aragón y Francisco González Gaxiola.
Vista en perspectiva, la fundación de la EAE fue un acierto. Los objetivos con
los que fue creada –formación de docentes y desarrollo de la investigación- se
cumplieron, aunque a ritmos distintos. La formación de personal calificado para
la docencia se alcanzó con las primeras generaciones de egresados, los cuales
obtuvieron empleo en el sector de la educación; incluso es posible sostener, a
manera de hipótesis, que la enseñanza de las ciencias y las humanidades en la región
tuvo un impulso favorable con los profesores surgidos de la EAE. En el caso de la
investigación, el objetivo no se cumplió de inmediato. Debieron pasar algunos años
más para la formación de comunidades académicas sólidamente integradas a líneas
de indagación definidas. Aun así, la EAE contribuyó a la formación de investigadores,
sobre todo en la inculcación de los valores elementales para la producción de
conocimiento científico; de la mano de sus profesores, los estudiantes de la EAE
aprendieron, además de conocimientos especializados, ciertas actitudes y valores
que les fueron imprescindibles para avanzar en la carrera académica, de manera
especial, la importancia de los estudios de posgrado, el valor de las publicaciones,
la importancia del juicio de los expertos y la capacidad para soportar la crítica de
los colegas (Villavicencio, 2010).
Por supuesto, que una buena parte de los aciertos de la EAE se debió a los
profesores que integraron la planta académica, sin ellos, difícilmente se habrían
logrado los objetivos. Pero también es necesario reconocer la colaboración que
tuvieron ciertas instituciones de educación superior –UNAM, CINVESTAV, COLMEX-
y la Sociedad Matemática Mexicana, puesto que algunos de sus integrantes fueron
alentados para incorporarse al proyecto de la EAE.

96
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Miradas sobre la educación superior. Resultados de Investigación.

Primera edición, diciembre 2015.


ISBN 978-607-518-152-3

Esta publicación digital se terminó de producir en el mes de diciembre de 2015.


Su diseño y edición estuvieron a cargo de:

Qartuppi, S. de R.L. de C.V.


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MIRADAS SOBRE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Resultados de Investigación

Para quienes participan en este libro la educación superior, sobre todo en Sonora,
es una empresa de gran vitalidad, no solo por sus amplias dimensiones, sino porque
cotidianamente sus actores crean y recrean la educación terciaria. Estos actores
y sus expresiones, cualquiera que sea el rostro, deben ser investigados de forma
seria y sistemática. Justamente, los cinco capítulos que integran este volumen son
resultados de proyectos de investigación sobre la educación terciara, principalmente
en la Universidad de Sonora.

ISBN 978-607-518-152-3

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