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Entre Rios

Introducción

La Leyenda. El asombro primero, al descubrir la provincia de Entre Ríos, viene de la mano del maestro Linares Cardozo, quien sintetiza la memoria del pueblo:

“Cuenta la más antigua leyenda litoral que el Creador todopoderoso ya había hecho emerger las tierras altas. Al distribuir equitativamente sus dones lo inquietó una preocupación: sobrábanle bandadas numerosas que trinando primorosamente, deambulaban por el cielo sin tener dónde posarse. Justiciero, el Gran Maestro, interesó a dos hermanos, los genios bondadosos de los ríos Paraná y Uruguay, para que aunando esfuerzos, amontonaran la arcilla residual que acarreaban sus corrientes para integrar un lugar donde las avecillas pudieran vivir alegremente sin ser molestadas. Así lo hicieron, y en dulce abrazo de aguas fue apretujado el limo, luego en armonioso vaivén, quedando como vestigio el suave ondular de sus lomadas y la humedad que viene desde la hondura, vertiéndose en la graciosa urdimbre de sus arroyos. El hermano mayor, Pariente del Mar, azuzó al sol que generoso secó la superficie formándose el humus prodigioso y fértil de sus bellas praderas y extensos montes bajos; el menor, encariñado con sus amigos los urúes, escuchó su pedido y trajo a los hombres mansos amantes de la libertad. Con el andar del tiempo se tornaron bravíos y lucharon por defender el legado de su precioso continente hasta extinguirse Así fueron los principios de esta inmensa paleta vibradora de verdes llamada Entre Ríos”.

La Tierra y los Primeros Hombres. En épocas geológicas remotas, movimientos tectónicos levantaron el suelo entre los ríos Paraná, Uruguay, Guayquiraró y Mocoretá, a unos ochenta metros sobre el nivel de la pampa vecina. Destaca Beatriz Bosch que sus efectos “se advierten en el presente en terrenos suavemente ondulados (cuchillas) a los que cortan casi un centenar de cursos de agua. En realidad son lomadas producidas por la erosión pluvial. Un quinto río, el Gualeguay, corriendo de Norte a Sur, separa dos sectores longitudinales”. Sobre el particular subraya la historiadora entrerriana que notables hombres de la ciencia de todo el mundo estudiaron nuestra tierra, mencionando especialmente a Carlos Darwin, Martín de Moussy, Augusto Bravard, Hermann Burmeister, Pedro Scalabrini, Carlos Roveretto, Guido Bonadelli, Joaquín Frenguelli, Félix de Azara y Juan Francisco Aguirre, junto a los argentinos Florentino Ameghino y Juan Bautista Ambrosetti.

Mario Alarcón Muñiz señala que al llegar la conquista española, “la costa entrerriana del río Paraná estaba habitada por los Chaná-Timbúes, aborígenes que se distinguían por la artesanía en la cerámica incisa, dibujando guardas geométricas a sus recipientes, urnas y otros objetos, o adhiriéndoles apéndices zoomorfos con frecuentes reproducciones de cabezas de loros o de víboras”. Por

esas labores, los arqueólogos los han identificado como Ribereños Plásticos, considerándolos además como primeros habitantes que trabajaron la madera, el cuero, el hueso y la piedra.

Con los años, representantes de la cultura charrúa, minuán, chaná, Guaraní o querandí, hábiles cazadores, agricultores y pescadores, dejarían sus huellas indelebles en los 78.781 kilómetros cuadrados del actual territorio provincial, ubicado geográficamente en la Mesopotamia Argentina junto a Corrientes y Misiones, y definido políticamente en la actualidad como integrante de la Región Centro junto a Córdoba y Santa Fe.

Caciques visionarios y valientes como Aguará, Manchado, Tabaré, Zapicán, Manuá, Guayuzalo, Carabí, Tacuabé y Juan Yasú, formaron parte de la tierra en plena madurez, de la tierra de sangre vital, denominada entonces Abya Yala.

Presencia Europea. Filiberto Reula asegura que el río Uruguay “fue descubierto y explorado, en su curso inferior, en enero de 1520, por Juan Rodríguez Serrano, capitán de la expedición de Magallanes, quien daría la primera vuelta al mundo, y recorrería el Uruguay hasta cerca de Gualeguaychú”. En cuanto al río Paraná, fue el mismo contingente colonizador el descubridor de su desembocadura, pues con absoluta certeza lo describe en su mapa el cronista acreditado, Pigaffeta.

También afirma el historiador que el grumete Francisco del Puerto, que sobreviviera en febrero de 1516 al ataque perpetrado por los guaraníes a Solís y sus acompañantes, se convertiría en el primer europeo que conoció suelo entrerriano.

Parroquias y Villas. Numerosas localidades de la provincia tuvieron su despertar con la creación de la parroquia. Tal el caso de Paraná, que reconoce en la figura del padre Francisco Arias Montiel, designado párroco de la Otra Banda del Paraná, al sacerdote pionero de la comunidad, que inauguró la vida espiritual de la comarca costera el 17 de marzo de 1731.

Tiempo después, a mediados de 1779, en su primera recorrida por la Diócesis de Buenos Aires, monseñor Sebastián Malvar y Pinto, observa gran cantidad de pobladores en diversos rincones del monte entrerriano, poniendo en marcha su proyecto fundacional de pequeñas capillas y aconsejando al virrey Vértiz y Salcedo la necesidad de organizar determinadas poblaciones.

La presencia de don Tomás de Rocamora, en 1782, permitió la elaboración del primer Documento Económico, informe que reviste enorme trascendencia para la

U n

F r e s c o

A b r a z o

d e

A g u a

l a

N o m b r a

p a r a

S i e m p r e

Introducción

N o m b r a p a r a S i e m p r

La casa de mi mama esta rota de emoción por que cocina rico.

Casa da minha mãe é quebrada pela emoção que rica culinária.

My mom's house is broken with emotion that rich cuisine.

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