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PROLOGO

El día 7 de marzo de 1997, la Corte Centroamericana de Justicia, tribunal judicial


principal y permanente del Sistema de la Integración Centroamericana suscribió,
con el Instituto Eurolatinoamericano de Estudios para la Integración (IELEPI), un
Acuerdo-Marco General de colaboración entre ambas entidades, para regular
cuantas actividades y relaciones se consideren de interés común y con carácter
preferente.

Desde la suscripción del mencionado Acuerdo Marco se han venido realizando una
serie de eventos, con el objeto principal de estudiar el proceso de la integración
centroamericana comparándolo con el proceso de la Unión Europea. Desde esa
misma perspectiva nace esta obra que, ambiciosamente, la hemos titulado
“Derecho Comunitario Comparado Unión Europea – Centroamérica”, pero como lo
advertirá el lector, tiene un mayor énfasis en los Tribunales Comunitarios y en los
procedimientos para la solución pacífica de las controversias dentro de ambos
procesos comunitarios.

La publicación de este libro se enmarca en un momento de gran importancia y


significación para el fortalecimiento de la Institucionalidad del Sistema de la
Integración Centroamericana y en especial de su tribunal principal y permanente: La
Corte Centroamericana de Justicia. Los temas que se abordan son: El Derecho
Comunitario Europeo y Centroamericano; El Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas y el Tribunal de Justicia de la Comunidad Centroamericana;
Los procedimientos ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas y los
Procedimientos ante la Corte Centroamericana de Justicia; La vía de recursos ante

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PROLOGO Dr. Rafael Chamorro Mora

el Tribunal Europeo y el recurso Contencioso Administrativo ante el Tribunal


Centroamericano; y por último la jurisprudencia de ambos tribunales; todos los
cuales son de vital importancia para los estudiosos del Derecho Comunitario y de
los Tribunales de Justicia Comunitaria.

Los autores de esta obra son ilustres juristas con gran trayectoria dentro de la
ciencia del derecho comunitario, a los que no podemos dejar de mencionar. Ellos
son: Profesor y Doctor Carlos Francisco Molina del Pozo, Catedrático Jean Monnet
de Derecho Comunitario en la Universidad de Alcalá de Henares y Presidente del
Instituto Eurolatinoamericano de Estudios para la Integración; Doctor Rafael
García-Valdecasas y Fernández, Juez del Tribunal de Primera Instancia de las
Comunidades Europeas; Profesor y Doctor Jorge Rodríguez Zapata, Magistrado del
Tribunal Constitucional de España; Los doctores Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer y
Bernardino Correa Guimerá, Abogado General del Tribunal de las Comunidades
Europeas y Letrado del mismo tribunal respectivamente; y el Profesor Guillermo
Escobar Roca, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Alcalá de
Henares. Por la parte centroamericana son: el Doctor Jorge Antonio Giammattei
Avilés, Vicepresidente de la Corte Centroamericana de Justicia; Doctor Orlando
Guerrero Mayorga, Secretario General del mismo Tribunal; el Doctor Enrique Ulate
Chacón, Miembro del Tribunal Agrario de la República de Costa Rica; el Doctor
Alfonso Valle González, Profesor de Diplomacia y Relaciones Internacionales de la
Universidad Americana (UAM); y el suscrito, Presidente de la Corte Centroamericana
de Justicia.

Para concluir sólo me resta expresar mi profundo agradecimiento a todos los que
con su esfuerzo y dedicación contribuyeron para que esta obra saliera a luz, la que
sin duda alguna contribuirá con el desarrollo de la investigación científica. Espero
tenga una buena acogida entre las autoridades gubernamentales y comunitarias, los
juristas, estudiantes y por todos aquellos que creen que la integración es el camino
necesario para el bienestar, económico social del pueblo centroamericano, como lo
ha demostrado la rica experiencia europea

Rafael Chamorro Mora


Presidente Corte Centroamericana de Justicia

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EL DERECHO COMUNITARIO
EUROPEO: GÉNESIS,
INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo


Presidente del Instituto Eurolatinoamericano
de Estudios para la Integración (I.E.L.E.P.I.)

Madrid, junio de 2003.

1. GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DE LAS


COMUNIDADES EUROPEAS

La denominada actualmente Unión Europea, aporta al panorama histórico un


método revolucionario de proceso unificador que conjuga el federalismo (dado que
los Estados acceden a ser miembros de la Unión de manera voluntaria y mediante

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un contrato) y la supranacionalidad (la idea de aunar las voluntades estatales con el


objeto de crear una voluntad común). La construcción europea es etatista desde
sus orígenes y sigue siendo una de las características fundamentales del modo de
hacer actual de la U. E. Tras la Segunda Guerra Mundial surge un movimiento
europeo, que aspira a obtener una fórmula de pacificación en el continente a través
de la unidad, de un modo o de otro, según tendencias, de los naciones europeas.
El verdadero proceso integrador tiene su arranque en la declaración de Robert
Schuman (Ministro de Asuntos Exteriores francés) de 9 de mayo de 1950 en la que
expuso el plan que había elaborado junto con Jean Monnet proponiendo “situar el
conjunto de la producción franco alemana del carbón y del acero bajo una autoridad
común en una organización abierta a la participación de los demás países de Europa”.
Cinco países aceptaron la proposición francesa: Alemania, Italia y los tres países del
Benelux. Después de varios meses se llegó a la firma del Tratado de París, el 18 de
abril de 1951, que instituía la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (C.E.C.A.)
entrando en vigor el 25 de julio de 1952. La duración que se le asignó fue de 50
años. De este modo, se ponía en funcionamiento el primer mercado común
sectorial que supone el inicio de la construcción europea y el primer paso hacia una
Comunidad más amplia y profunda.

Este proceso requería la creación de Instituciones apropiadas. El Tratado C.E.C.A.


establecía la creación de una Alta Autoridad con competencia limitada al carbón y
al acero, desgajada de los Estados miembros. Esta autoridad seria responsable
políticamente ante la institución del Parlamento Europeo, siendo que el control
judicial lo llevaría a cabo el Tribunal de Justicia creado “ad hoc”. Todo esto refleja
el fenómeno de supranacionalidad como factor de integración en la Comunidad.
Junto a estas tres Instituciones se creaba un Consejo de Ministros, que tomaría las
decisiones junto a la Alta Autoridad. Con esta fórmula se pretende superar lo que
es en sí una organización internacional que se caracteriza por la toma de acuerdos
por unanimidad, y la cooperación intergubernamental (se carece de un órgano que
represente el interés común).

Es el origen indiscutible de la Europa comunitaria y la primera construcción del


“neofuncionalismo monnetiano”.

Los ministros de Asuntos Exteriores de los países del Benelux se convierten en


1955 en el motor del proceso integrador; en efecto Joseph Bech de Luxemburgo,

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

Paul-Henri Spaak de Bélgica y Jan- Villen Beyen de Holanda, lanzan una propuesta
al resto de los países CECA, para “proseguir el establecimiento de una Europa unida
mediante el desarrollo de Instituciones comunes, la fusión progresiva de las economías
nacionales, la creación de un gran mercado común y la armonización progresiva de sus
políticas sociales” también la “ampliación de las bases comunes de desarrollo
económico debería extenderse a campos como transportes, energía y aplicaciones
pacíficas de la energía atómica”. En la reunión del Consejo de Ministros de Venecia
de 29 y 30 de mayo de 1956 se propuso convocar una conferencia para redactar los
tratados de una comunidad económica y de otra de la energía atómica. Se
elaboran y firman los Tratados de Roma de 25 de marzo de 1957 constitutivos de la
Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA o EURATOM), respondiendo así a
los intereses de Francia que pretendía una integración sectorial y de la Comunidad
Económica Europea (CEE) para satisfacer a los otros cinco Estados miembros, en
especial a los Estados del Benelux que abogaban por la implantación de una
integración económica más generalizada.

Los objetivos básicos de estos Tratados eran la elevación del nivel de vida de sus
Estados miembros, el desarrollo de relaciones más estrechas entre ellos y el
aumento de los intercambios con los de más países.

La Comunidad Europea de la Energía Atómica, tiene por objeto el desarrollo de la


energía nuclear para remediar el déficit de fuentes de energía tradicional en los
países europeos, y que llevado a cabo individualmente resultaría excesivamente
oneroso para las economías nacionales.

Para la consecución de sus objetivos, el Artículo 2 encomienda a la Comunidad


varias actividades (Título II) tales como: el desarrollo de la investigación y la difusión
conocimientos técnicos y el establecimiento de normas de seguridad uniformes.
Sus instituciones están recogidas en el arto 3 y, al igual que en la CEE, son: El
Consejo, la Comisión, la Asamblea y el Tribunal de Justicia.

El Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea estaba marcado de un


carácter revolucionario, pues si bien el TCECA era más audaz en cuanto a su
técnica jurídica, solo afectaba a un sector de la economía, mientras que el TCEE,
por el contrario, tenía por objeto sustituir a los mercados de los Estados miembros
por uno sólo, con las mismas características que un mercado nacional, cuyo
establecimiento se preveía progresivo en un período de doce años dividido en tres

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etapas, aunque respecto de algunas materias no fue necesario agotar los plazos
previstos, como fue el caso de la unión aduanera.

Después de atribuir competencias a los órganos institucionales para la realización


de los objetivos y fines (Artículo 2), el Tratado contempla en el Artículo 10 que los
Estados miembros deben adoptar medidas generales o particulares apropiadas para
garantizar el cumplimiento correcto de las obligaciones que se derivan del propio
Tratado, o que pudiera resultar de las diferentes actuaciones de las instituciones
comunitarias, debiendo abstenerse de adoptar medidas que pudieran poner en
peligro la realización de los fines del Tratado. En el Tratado se encuentran las
disposiciones relativas a la ciudadanía de la Unión (segunda parte) y, se regulan las
competencias y facultades que pueden ejercer las instituciones, dedicándose
diversos artículos a cada uno de los ámbitos materiales (tercera parte). La cuarta
parte contempla la asociación de Países y Territorios de ultramar, con el objetivo
de promover el desarrollo económico y social de los mismos.

Por lo que se refiere a las Instituciones de la Comunidad, éstas se regulan en la


quinta parte que se desarrolla en al Artículo 7 del TCE, donde aparecen recogidas.
En este sentido, se apreciaba algún cambio con respecto a las instituciones
previstas en el TCECA, en especial con respecto a la Alta Autoridad que en los
nuevos Tratados se denomina Comisión y con la que guardaba cierta similitud,
aunque también notables diferencias. A este respecto, es preciso aludir al
acercamiento institucional que se produce con el Convenio sobre determinadas
instituciones comunes a las Comunidades Europeas anexo al Tratado de Roma, en
virtud del cual se establece una única Asamblea y un único Tribunal.

Dicho acercamiento, fue total con la firma del Tratado de Bruselas de 8 de abril de
1965 por el que se fusionan los ejecutivos, es decir un Consejo y una Comisión
únicos para las tres Comunidades.

Los Tratados de Roma entran en vigor el 1 de enero de 1958, año en que Charles
De Gaulle introduce un matiz fundamental, Europa debía ser la fuerza intermedia
entre las dos superpotencias y el tercer centro de poder del mundo. Proponía, por
tanto, que mediante la cooperación interestatal se lograría, a la larga, crear una
confederación. Prueba de su voluntad de acción y del buen hacer de la Comisión
de las Comunidades es que se consiguiera el desarme arancelario dieciocho meses
antes del tiempo máximo previsto.

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

Al eliminar las barreras aduaneras y elevar una tarifa exterior común Europea creció
convirtiéndose en una nueva potencia comercial de grandes dimensiones.

A consecuencia de lo acaecido se crea la AELC o EFTA, Asociación Europea de


Libre Comercio en el año 1960 cuyos miembros serán los siguientes países: Austria,
Dinamarca, Noruega, Portugal, Suecia, Suiza y Gran Bretaña. Sin embargo la EFTA
nunca llegará a ser un verdadero competidor de la Comunidad. De Gaulle además
de influir en la aceleración del proceso de desarme arancelario, exige la ampliación
del radio de acción del mercado común a la agricultura, ya que Francia era la
primera potencia agrícola comunitaria. Lo consigue en diciembre de 1964. En 1962
se produce un bloqueo en el proyecto político europeo; Francia veta el ingreso en
las Comunidades Europeas de Gran Bretaña en 1963, y Holanda y Bélgica lo
consideran cuestión previa a cualquier toma de acuerdos. Este paron continúa
hasta 1969. De Gaulle decide dejar de participar en las reuniones del Consejo para
defender su interés (sector agrario) mediante la intransigencia. Lo que se denominó
política de la “silla vacía”, que tuvo como consecuencia el acuerdo o compromiso
de Luxemburgo de 1966 por el que se aprobarían por unanimidad las proposiciones
de la Comisión que afectasen a intereses nacionales muy importantes, dándose un
paso atrás en la construcción de una Europa supranacional.

En 1969 dimite De Gaulle y sube al poder Pompidou el cual convoca una Cumbre
de Jefes de Estado y de Gobierno para reavivar el espíritu de Mesina.

Esta cumbre se celebra en La Haya en 1969 y se anuncian, en la misma, dos vías de


profundización: la Unión Económica y Monetaria y la Unión Política. Para la
primera vía se crea una comisión presidida por Werner para que se prevea la
construcción por etapas de esta unión económica y monetaria. Para la segunda vía
se crea otra comisión que preside Davignon.

En 1973 se adhieren a la Comunidad tres nuevos países -Dinamarca, Irlanda y Reino


Unido - con lo cual la Comunidad de los Seis pasaba a ser la de los Nueve.

El 12 de junio de 1975 Grecia presentó petición oficial de adhesión a la Comunidad


y en julio de 1976 quedaron abiertas oficialmente las negociaciones. El 28 de mayo
de 1979 se firma el Tratado de Adhesión en Atenas, que entró en vigor el 1 de
enero de 1981

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El 28 de marzo y el 28 de julio de 1977 Portugal y España, respectivamente


presentaron peticiones oficiales de adhesión a la Comunidad. Tras largas y
complejas sesiones negociadoras, se llegó a la firma, el 12 de junio de 1985, de los
Tratados de Lisboa y Madrid de Adhesión de Portugal y España a la Comunidad
Europea. En el Consejo Europeo de Milán de finales de junio de 1985, se acordó la
Convocatoria de una Conferencia intergubernamental que tuviera por objeto la
Elaboración de un Tratado sobre política exterior y seguridad común, la redacción
de las modificaciones necesarias del Tratado de Roma y ampliar su campo de
aplicación a nuevas áreas. El resultado de los trabajos de la Conferencia concluyó
con la redacción de un texto final llamado Acta Única Europea el 27 de enero de
1986 que, sin embargo, no fue firmado al mismo tiempo por todos los Estados
miembros. Los primeros lo hicieron en Luxemburgo el 17 de febrero y el resto de
países -Italia, Dinamarca y Grecia - el 28 de febrero en La Haya. Entró en vigor el 1
de Julio de 1987.

El Acta Única Europea establece para el 1 de enero de 1993 la realización total del
mercado interior, y otorga a las instituciones comunitarias, gracias a la ampliación
de la votación por mayoría, los medios para adoptar aproximadamente 300
directivas necesarias.

Al objetivo del gran mercado interior, el Acta Única asocia estrechamente el


objetivo, igualmente esencial, de la cohesión económica y social. Se crean así
políticas estructurales a favor de las regiones menos desarrolladas o afectadas por
mutaciones tecnológicas e industriales. Asimismo, se favorece la cooperación en
materia de investigación y desarrollo.

2. LA CREACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA:


LA ESTRUCTURA DE PILARES

Cinco años después del Acta Única Europea el Tratado de la Unión Europea
constituye la segunda reforma constitucional importante en el contexto
comunitario. Su estructura es el resultado de dos conferencias
intergubernamentales: una, sobre unión política y otra, sobre la Unión Económica y

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

Monetaria. Ambas iniciaron de forma simultánea los trabajos el 14 de diciembre de


1990 en Roma, concluyendo un año más tarde en Maastricht, con la Cumbre de
Jefes de Estado y de Gobierno en el mes de diciembre. Una vez alcanzado el
acuerdo, el TUE fue firmado por los Ministros de Economía y Finanzas y por los de
Asuntos Exteriores, el 7 de febrero de 1992. El motivo de su complejidad no es
otro que la falta de consenso político para integrar la Política exterior y de
seguridad común (PESC) y la cooperación en asuntos de justicia y de interior (CAJI)
dentro del marco comunitario, lo que exigió, basar el nuevo Tratado sobre tres
pilares. Así los títulos 11, III y IV del Tratado regulan la Comunidad Europea,
formando el primer pilar. Desaparece el termino “económica”, lo que significa la
ampliación de un concepto de organización exclusivamente económica a una
concepción más amplia y política; se pasa a ser una Comunidad basada en el
ciudadano y no en el trabajador. La puesta en marcha de la Unión Económica y
Monetaria que implica la creación de una moneda única y la gestión centralizada de
la política monetaria, forma parte de este pilar, a la vez que las competencias de la
CE han sido ampliadas y modificadas.

El segundo pilar se define en las disposiciones del Título V, refiriéndose a la Política


Exterior y de Seguridad Común (PESC), que en definitiva no es más que una
profundización y ampliación de la Cooperación Política Europea, manifestando así
el carácter intergubernamental en esta materia, en detrimento de la
supranacionalidad que representa la CE.

El tercer pilar, regulado en el Título VI, se refiere a la Cooperación en Asuntos de


Justicia y de Interior (CAJI), manifestando también el carácter intergubernamental,
recogiendo aquellos temas que hacen referencia a la política de asilo, de
inmigración, la lucha contra el tráfico de drogas, la cooperación judicial en materia
civil y penal, la cooperación aduanera y policial, etc.

Cuatro años después de la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea, el 1


de noviembre de 1993, los Estados miembros se encontraron ante una nueva
reforma de los textos fundacionales (TUE, TCE, TCECA, TCEEA). Desde entonces,
importantes acontecimientos han venido jalonando la vida de la nueva unión.
Entre ellos la incorporación de tres nuevos Estados miembros (Austria, Suecia y
Finlandia el 1 de enero de 1995) y, la solicitud da adhesión a las Comunidades
Europeas de varios Estados de la Europa del Este y algunos de los llamados micro
Estados, que ya firmaron en Atenas sus respectivos Tratados de Adhesión el 16 de

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Abril de 2003 y se encuentran en fase de ratificación. Dichos nuevos Estados son


Polonia, Hungría, República Checa, República Eslovaca, Eslovenia, Estonia, Letonia,
Lituania, Chipre y Malta, los cuales se prevé sean miembros de pleno derecho a
partir del 1 de Mayo de 2004.

Asimismo, tanto el Parlamento como la Comisión han inaugurado, en el ínterin, un


nuevo mandato con arreglo a las normas adoptadas en Maastricht (TUE). La
necesidad de abordar una reforma en profundidad del sistema institucional
comunitario, ya puesta de manifiesto en el propio Tratado de la Unión, ha
conducido a la celebración de una Conferencia Intergubernamental a lo largo de
1996, cuyo resultado final es el Tratado de Ámsterdam, firmado el 2 de octubre de
1997, que entraría en vigor el 1 de Mayo de 1999.

Uno de los aspectos más debatidos a lo largo de la Conferencia Intergubernamental


fue el de la eventual “comunitarización”, total o parcial, de las materias
comprendidas en los dos pilares intergubernamentales (segundo y tercer pilar). Las
tesis de la “comunitarización” de determinados aspectos incluidos dentro de los
asuntos de Justicia e Interior, fue ganando adeptos a medida que se desarrollaba la
conferencia. Por el contrario, los aspectos relativos a la PESC pronto fueron
desechados como materias “comunitarizables”.

El Tratado de Ámsterdam incluyó en el pilar comunitario (primer pilar) materias


pertenecientes al título VI del TUE, incorporándolas a un nuevo Título IV del TCE
denominado “Visados, asilo, inmigración y otras políticas relacionadas con la libre
circulación de personas”. Todas estas materias pasaron, por tanto, a estar
sometidas a la jurisdicción del Tribunal de Justicia. El resto de las materias no
incluidas en el pilar comunitario (primer pilar) permanecen en el Título VI (tercer
pilar) del TUE, a partir de ahora denominado “Disposiciones relativas a la
cooperación policial y judicial en materia penal”. En el marco de éste Título, el
Consejo puede adoptar posiciones comunes, decisiones marco (nuevo acto
incorporado por el Tratado de Ámsterdam) y decisiones.

En lo que hace referencia a la PESC (segundo pilar), las modificaciones operadas


alcanzan dos aspectos diferentes. Por un lado, en relación al marco normativo,
éste se vertebra en torno a tres tipos de actos: Las estrategias comunes, las
acciones comunes y las posiciones comunes. El primero de ellos, las estrategias
comunes, hacen referencia a las directrices que el Consejo Europeo debe fijar para

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

aquellas áreas en que los Estados miembros tengan importantes intereses en


común. Las acciones comunes y las posiciones comunes permanecen tal y como
fueron establecidas en el Tratado de la Unión. De otra parte, por lo que se refiere a
su estructura orgánica, se crea la figura del Alto Representante de la política
exterior y de seguridad común, cargo que estará desempeñado por el Secretario
General del Consejo. Asimismo se crea, en virtud de una declaración anexa al
Tratado, una célula de análisis y alerta rápida que tiene por misión efectuar un
seguimiento de los conflictos existentes o potenciales con el objeto de asistir, en
cuanto sea necesario, a la Presidencia a la hora de adoptar decisiones.

3. LAS INSTITUCIONES Y ÓRGANOS


PRINCIPALES DE FUNCIONAMIENTO

3.1. El Consejo Europeo


Está compuesto por los Jefes de Estado y/o de Gobierno de los Estados miembros
y el Presidente de la Comisión. En un plano de asistencia por los Ministros de
Asuntos Exteriores y también por un Comisario (apartado 2 del Artículo 4 del TUE).

Sus competencias específicas no se recogen en el Tratado ni en ningún otro texto


legal. La función propia del Consejo Europeo consiste en establecer las directrices
políticas para la integración europea, de manera que se logre impulsar el proceso.

El Consejo Europeo no tiene competencia por sí mismo para adoptar actos


normativos, sino que ha de limitarse a formular “declaraciones”, “conclusiones” y
“comunicados” que posteriormente envía al Consejo de Ministros para su
plasmación en un acto normativo formal.

El Tratado de la Unión Europea le atribuye, por primera vez, determinadas


responsabilidades operativas bien al propio Consejo Europeo, bien al Consejo

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reunido “a nivel de Jefes de Estado y/o Gobierno” en materia de Unión Económica y


Monetaria.

3.2. El Consejo de la Unión Europea


El Consejo es el órgano comunitario que goza de un auténtico poder de decisión.
Se trata de un órgano intergubernamental por cuanto emana de los poderes de
decisión y representa la soberanía de los Estados miembros, pero se convierte en
un órgano comunitario que representa el interés nacional. Sin embargo, es un
órgano independiente de dichos Estados, puesto que ostenta un poder autónomo
que le faculta para tomar decisiones y una voluntad distinta de los integrantes que
se manifiesta por sus propios actos y procedimientos de actuación.

Pero, sin duda, el carácter más relevante es el aparecer configurado como el órgano
legislativo de la Comunidad. El Artículo 202 del Tratado CE atribuye al Consejo un
poder de decisión para cuyo ejercicio podrá dictar reglamentos, directivas,
decisiones, recomendaciones y dictámenes o informes.

En consecuencia, se trata de un órgano legislativo de carácter no parlamentario, sin


estar sometido a ningún control político de ninguna institución comunitaria. La
única responsabilidad del Consejo es estrictamente jurídica, ya que puede serle
exigida ante el Tribunal de Justicia de la Comunidad, a través de la interposición de
un recurso dirigido a controlar la legalidad de los actos del Consejo. Si bien, los
miembros del Consejo habrán de responder políticamente ante sus respectivos
Parlamentos nacionales.

El Consejo está compuesto por un representante de cada Estado miembro, de


rango ministerial, facultado para comprometer al Gobierno de dicho Estado
miembro.

La Presidencia se ejerce por rotación entre cada Estado miembro durante un


período de seis meses, según un orden determinado por el Consejo por
unanimidad. Será, pues, en función del orden del día fijado, en base a la
competencia o especialización de los temas a tratar, que cada Gobierno delegará a
uno de sus miembros. De modo que en las reuniones de carácter ordinario o

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

general, la representación correrá a cargo de los ministros de Asuntos Exteriores y


en los de ámbito sectorial, la delegación se hará al ministro que ocupe la cartera
correspondiente al campo de especialización de los asuntos a tratar. En cualquier
caso, esta diferente composición del Consejo, no afecta en ningún momento a su
unidad jurídica.

Por lo que se refiere al sistema de votación, es preciso señalar que, lo normal, es


que el Consejo adopte sus acuerdos por mayoría de sus miembros, sin embargo, en
otras ocasiones se requerirá la unanimidad o la mayoría cualificada. En este
sentido, el Tratado de la Unión, el Tratado de Ámsterdam y el Tratado de Niza, han
venido a extender la regla de la votación por mayoría cualificada a un mayor
número de materias. El mecanismo de este último supuesto consiste en asignar a
cada Estado miembro un número de votos en función de un criterio geográfico
(superficie total) y poblacional (número de habitantes), de manera que los votos de
los Estados, más que contarse, se pesan, esto es, existe una ponderación para los
votos de cada Estado y por lo tanto, no tiene el mismo significado el de un Estado
grande que el de uno pequeño.

En el sistema actual, el número total de votos es de 87 (los cuatro con más


habitantes, tienen así diez votos, el menos poblado, dos); la mayoría cualificada se
alcanza si la decisión recibe al menos 62 votos a favor, o sea 71,26%, del total de
votos.

El Tratado de Niza prevé la modificación de la ponderación de votos a partir del


enero 1 de 2005. El número de votos asignados a cada Estado miembro se ha
alterado sustancialmente y el número de votos que se asignará a los países
candidatos a partir de su entrada en la Unión Europea ya se ha previsto.

En la Unión de 27 Estados miembros el Tratado de Niza prevé que para su


adopción, los acuerdos del Consejo requerirán al menos 258 votos que representen
la votación favorable de la mayoría de los miembros como mínimo, cuando en
virtud del Tratado deban ser adoptados a propuesta de la Comisión. En los demás
casos, requerirán al menos 258 votos que representen la votación favorable de dos
tercios de los miembros como mínimo. En tal Unión de 27, la minoría de bloqueo
pasará a 91 votos. Además un Estado miembro podrá pedir que se compruebe que
la mayoría cualificada abarca al menos el 62% de la población total de la Unión. Si
no es así no se adopta la decisión. Este sistema de adopción de decisiones por

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mayoría cualificada hace que la Comunidad se diferencie de una simple


organización internacional y constituye el exponente más claro de
supranacionalidad en el proceso de integración europea.

En cuanto al sistema de votación por unanimidad, conviene señalar que la


abstención de un miembro presente o representado no es obstáculo para la
adopción de una decisión por unanimidad, si, en cambio, la ausencia de un Estado
miembro en el momento de la adopción de la decisión, salvo que se hubiere hecho
representar por otro Estado miembro.

Por otra parte, mientras el Consejo no se pronuncie sobre la decisión, la Comisión


puede introducir modificaciones a su propuesta inicial, especialmente cuando el
Parlamento Europeo haya sido consultado acerca de dicha propuesta. Por lo que
se refiere al proceso de toma de decisiones, existe un procedimiento de
cooperación con el Parlamento Europeo para la adopción de actos normativos
regulado en el Artículo 252 TCE.

Este procedimiento consiste en el establecimiento de una posición común


adoptada por mayoría cualificada a propuesta de la Comisión y previo dictamen del
Parlamento Europeo, quien debe pronunciarse sobre la misma en el plazo de tres
meses.

En este caso, el Parlamento Europeo puede: aprobar dicha posición común, con lo
cual el Consejo la aprueba definitivamente; proponer enmiendas a la misma por
mayoría absoluta de sus miembros, con lo cual el texto se envía de nuevo a la
Comisión para que elabore una nueva propuesta de acuerdo con las enmiendas
aceptadas del Parlamento Europeo, y lo transmitirá al Consejo junto con los
dictámenes sobre las enmiendas rechazadas, o rechazar la posición común por
mayoría absoluta de sus miembros, en cuyo caso el Consejo para adoptarla deberá
pronunciarse por unanimidad.

Junto a este procedimiento de cooperación, el Tratado de la Unión (T.U.E.) ha


introducido un nuevo procedimiento regulado en el Artículo 251 del TCE llamado
de “codecisión”. Este procedimiento consta de dos lecturas, un posible mecanismo
de conciliación entre el Consejo y el Parlamento y una eventual tercera lectura.

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CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

En la primera fase, al igual que en el anterior procedimiento, el Consejo, a


propuesta de la Comisión y previo dictamen del Parlamento, adopta una posición
común. Con ello, se da paso a la lectura del Parlamento Europeo que puede
aprobar dicha posición común, proponer enmiendas o rechazarla. En este último
caso, a diferencia del procedimiento anterior, si se trata de un rechazo del
Parlamento en segunda lectura, el Consejo no podrá adoptar dicha decisión ni
siquiera por unanimidad, lo cual equivale a un derecho de veto negativo.

El Tratado de Fusión contempla el establecimiento de un Comité de representantes


permanentes de los Estados miembros, más conocido por sus siglas, COREPER, y a
quien se le encarga la preparación de los trabajos del Consejo, así como llevar a
cabo las tareas que éste le confíe. Integrado por los representantes permanentes
con rango de embajador de todos los Estados miembros acreditados ante a Unión
Europea, este Comité, sin embargo, puede reunirse a dos niveles, el COREPER
suplentes, formado por representantes permanentes adjuntos y el COREPER
titulares, constituido a nivel de embajadores, quienes se ocupan de las cuestiones
de carácter más general y político.

El Consejo comparte con la Comisión la representación externa de la Comunidad.


En este sentido el Consejo autoriza la apertura de negociaciones, que lleva a cabo
la Comisión bajo las directrices del mismo, y concluye los acuerdos que serán, por
último, firmados por el Consejo.

3.3. El Parlamento Europeo


El Parlamento Europeo es la institución en la que están representados los
ciudadanos de los Estados miembros. Los Tratados fundacionales solamente le
habían dotado de funciones de deliberación y control (Artículo 189 Tratado C.E.).
Pero en su lucha por la obtención de mayores poderes ha obtenido una
participación en el procedimiento presupuestario, un papel importante en materia
legislativa y de relaciones exteriores. Hasta 1979 los miembros que componían el
Parlamento Europeo eran designados por parte de los Parlamentos nacionales de
entre sus componentes en base al procedimiento fijado por cada Estado.

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A partir de 1979 el Parlamento Europeo queda integrado por representantes de los


pueblos de los Estados, elegidos por sufragio universal directo. Tras la adhesión
del 1 de enero de 1995 de los tres nuevos miembros de la Unión, el número total
de miembros es 626. Dado la nueva ampliación prevista de la Unión Europea, el
Tratado Niza limitó el número máximo de diputados europeos a 732. También
previó la distribución de escaños entre los Estados miembros y los candidatos a
partir de las próximas elecciones. Por supuesto, los diputados previstos para los
países candidatos sólo ocuparán su escaño en el Parlamento Europeo, a partir de la
fecha de adhesión a la Unión del país en cuestión.

La duración del mandato parlamentario es de cinco años, en los cuales los


diputados se ubican por ideologías y no por nacionalidades. El sufragio activo se
les reconoce a todos los ciudadanos residentes en un Estado miembro,
recogiéndose la modalidad de residente en cada Estado miembro en la Directiva
329/34 del 6 de diciembre de 1993. Las incompatibilidades de este cargo son: ser
miembro del Gobierno de un Estado miembro, de la Comisión, del Tribunal de
Justicia, del Tribunal de Cuentas o del Comité Económico y Social, del Banco
Europeo de Inversiones, o finalmente, ser funcionario de las instituciones
comunitarias.

El Parlamento cuenta con un Presidente y catorce vicepresidentes elegidos por dos


años y medio, designados por los diputados de entre ellos; éstos junto con los
representantes de los grupos políticos forman la Mesa que es la que se encarga de
organizar el trabajo del Parlamento. El Parlamento tiene las siguientes
competencias: de control político; en materia de presupuestos; en la actividad
legislativa y, en las relaciones internacionales.

3.3.1 Las competencias de control:


La Comisión debe elaborar un informe general anual que presentará al Parlamento
para su discusión (Artículo 200 Tratado CE). A dicho informe la Comisión ha
adjuntado su Programa de Trabajo Anual. Así, al discurso del programa del
Presidente de la Comisión, que se celebra cada año en la sesión del mes de febrero,
le sigue un debate general sobre la política pasada y futura o debate sobre el

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

estado de la Unión, que se completa con una resolución sobre la política general de
la Comunidad.

Otro modo de control son los debates, que pueden concluir en la votación o no de
una resolución; las preguntas e interpelaciones (Artículo 197 Tratado CE); el
Derecho de Petición (Artículo 194) y las Comisiones de investigación (Artículo 193);
la existencia de un Defensor del Pueblo (Artículo 195).

3.3.2 En materia de presupuestos:


El Consejo, por unanimidad, a propuesta de la Comisión y previa consulta al
Parlamento Europeo, adoptará las disposiciones relativas al sistema de recursos
propios de la Comunidad, recomendando a los Estados miembros su adopción de
conformidad con sus respectivas normas nacionales. El procedimiento
presupuestario consiste en que la Comisión envía un proyecto de presupuesto al
Consejo, quién tras estudiarlo puede aprobarlo en primera lectura entre 1 de julio y
antes del 1 de septiembre. Si lo aprueba, lo somete al Parlamento, éste puede
aprobarlo, rechazarlo o proponer enmiendas. Si el Parlamento lo aprueba, se
convierte en definitivo. Si lo rechaza, mediante dos tercios de los sufragios que
representen la mayoría absoluta, se reinicia el procedimiento.

Si el Parlamento opta por proponer enmiendas sobre gastos obligatorios, se las


remite al Consejo y éste toma la decisión final sobre las mismas. Su decisión es
definitiva.

En 1993 se estableció un procedimiento de conciliación para el caso de que el


Consejo quiera apartarse del proyecto de la Comisión. Sobre gastos no
obligatorios, el Consejo aprueba o no las enmiendas pero su pronunciamiento no
es definitivo.

17
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3.3.3 En la actividad legislativa:


Los sistemas de intervención en orden ascendente de importancia son: la consulta
previa; el procedimiento de concertación; el procedimiento de cooperación; el
dictamen conforme; el procedimiento de codecisión.

3.3.4 En las relaciones internacionales:


El Parlamento ha aumentado, tras Maastricht, sus poderes en materia de
conclusión de acuerdos Internacionales. Se generaliza la exigencia de la consulta
previa a excepción de los acuerdos de carácter comercial, en los que si el
Parlamento no emite su informe en el plazo dado por el Consejo, éste podrá
pronunciarse sin él.

3.4. La Comisión
La Comisión se creó con el objetivo de representar, con total independencia, el
interés común de todos los países miembros de la Unión. Esta independencia la
tiene respecto de los Estados miembros, por un lado, y de los intereses privados,
por otro, e incluso en las relaciones con las otras instituciones comunitarias. La
Comisión, actualmente está compuesta por veinte comisarios designados de
común acuerdo por los gobiernos de los Estados miembros, en razón de su
competencia y de que ofrezcan plenas garantías de independencia. Cada Estado
miembro deberá contar con al menos un comisario, sin que el número de los que
tengan la misma nacionalidad sea superior a dos. De entre sus miembros, la
Comisión elige uno o dos vicepresidentes.

El Tratado de Niza limita la composición de la Comisión a partir de 2005 a un


comisario por cada Estado miembro. Cuando la unión cuente con 27 Estados
miembros, se limitará el número de comisarios.

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

El Consejo deberá decidir en ese momento, por unanimidad, el número preciso de


comisarios (pero que debe ser en cualquier caso inferior a 27); la nacionalidad de
los comisarios dependerá, en ese momento, de un sistema de rotación
completamente igualitaria entre los países. El desempeño de sus funciones tiene
una duración de cinco años. Con la reforma introducida por el Tratado de
Maastricht, se pretende hacer coincidir el mandato de los comisarios con el del
Parlamento, logrando con ello la estructuración de un sistema parlamentario en la
elección o cese de la Comisión, de modo que la responsabilidad del ejecutivo
comunitario adquiera pleno sentido.

La Comisión es un órgano colegiado en el que las decisiones se toman por mayoría


y son asumidas de manera colectiva, también. Ello no obsta para que la
preparación de un acto relativo a un sector concreto pueda ser delegada al
comisario competente en razón de la materia objeto del acto, y después
presentarlo al órgano colegiado. La característica de la colegialidad de la Comisión
supone la solidaridad entre los miembros que la componen, siendo todos ellos
responsables. Esta responsabilidad solidaria y su naturaleza colegial implica la
igualdad entre los miembros.

Las únicas prerrogativas que tiene atribuidas el Presidente de la Comisión se


refieren a su representación de cara al exterior y a la organización interna del
trabajo de la Comisión.

En cuanto a su organización interna, la Comisión comprende una Secretaría


General, los Gabinetes de los comisarios, un Servicio jurídico, un Grupo de
portavoces, una Oficina de estadística y las Direcciones Generales, articuladas en
Direcciones y éstas en Unidades.

Por lo que se refiere a los dos vicepresidentes de la Comisión, puede afirmarse que
la única función que tienen es la de sustituir al Presidente en los supuestos de
ausencia de éste. La fórmula que se utiliza es aquella por la que la presidencia
sustitutiva la ostenta cada vicepresidente por un período de cinco meses.

La práctica de la Comisión ha hecho que se diferencien dos tipos de sesiones,


además de las ordinarias: las que pueden denominarse restringidas, y las muy
restringidas a las que no asisten ni el Secretario General ni el adjunto de éste y en
las que se debaten temas de carácter confidencial o de contenido político. En el

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Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

orden del día se incluyen todas aquellas cuestiones que los comisarios estimen
conveniente. En cualquier caso, antes de someter un asunto a la Comisión, se
procede a una serie de consultas a los servicios asociados o interesados por
razones de competencia, atribuciones o por la naturaleza del asunto.

Con el procedimiento escrito se pretende establecer un acuerdo, por la Comisión,


sin que sea necesario acudir al procedimiento habitual de adopción de decisiones.
Es un procedimiento que puede definirse como simplificado. En este caso, el texto
escrito de la propuesta de uno o varios de los miembros de la Comisión, que
hubiere logrado el acuerdo a nivel de Direcciones Generales, y el dictamen
favorable del servicio jurídico, es enviado por el Secretario General a los demás
miembros para que, dentro del plazo que se señale, presenten las enmiendas que
consideren oportunas o manifiesten sus reservas acerca del mismo. Cualquier
comisario puede, a lo largo del procedimiento escrito, presentar una enmienda al
texto, la cual podrá ser introducida con el consentimiento del miembro de la
Comisión que hubiere elaborado la propuesta. En el supuesto de que ningún
miembro formule o mantenga reservas a la propuesta, ésta se considera adoptada
por la Comisión. También se podrá solicitar que la propuesta que se trata de
adoptar sea objeto de un debate en sesión. En este caso, se da por terminado el
procedimiento escrito y se incluye la propuesta en el orden del día de la futura
reunión.

Los Tratados constitutivos contienen varios preceptos de los que puede extraerse
la existencia de poderes reales, atribuidos a la Comisión, en tanto que órgano
ejecutivo de la Comunidad Europea. En primer lugar, y tomando como base el
Artículo 211 del TCEE, los poderes de la Comisión pueden clasificarse del siguiente
modo: poderes de control, normativos, de decisión y de ejecución.

En segundo lugar, pueden señalarse otros poderes que se desprenden de diversos


Artículo s del Tratado, tales como el poder de gestión y de negociación (en el
ámbito de las relaciones exteriores de la Comunidad).

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

3.4.1 Poder de control:


Como ocurría en el ya extinto TCECA, el primer guión del Artículo 211 TCEE,
atribuye a la Comisión la tarea de vigilar el cumplimiento del Derecho Comunitario,
en el que se incluye tanto el Derecho originario como el derivado. Para ello, la
Comisión debe recabar la ayuda de los Estados miembros obligados a realizar
conductas, activas o pasivas, conducentes a asegurar el efectivo cumplimiento de
los objetivos y fines perseguidos por los Tratados.

3.4.2 Poder normativos:


Mediante este poder se faculta a la Comisión para que emane disposiciones
cuando así lo prevén los Tratados, y para que inicie la labor normativa del Consejo.
El poder de iniciativa que ostenta la Comisión hace que este órgano se convierta en
el motor de la Comunidad, dada su cualidad de ser el representante de los intereses
comunitarios. Esta potestad de dictar normas viene recogida en el párrafo 3 del
Artículo 211 TCEE, en el que se dispone que la Comisión participa en la formación
de los actos del Consejo y del Parlamento Europeo, en las condiciones previstas
por el propio Tratado.

Así, la inmensa mayoría de las decisiones adoptadas por el Consejo son tomadas
previa presentación por la Comisión de una propuesta normativa.

3.4.3 Poder de decisión:


En virtud del párrafo 3 del Artículo 211 y del Artículo 249 del Tratado CEE, la
Comisión tiene atribuido un poder de decisión propio, al que se añade un poder
derivado del Consejo (Artículo 211, núm. 4). La Comisión podrá emitir informes o
dictámenes y también recomendaciones en los casos en que así se prevea en el
Tratado de Roma.

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Por otra parte, la competencia normativa de la Comisión queda incrementada en


base al Artículo 249 del TCE, en virtud del cual se autoriza a la Comisión a dictar
reglamentos, directivas, y decisiones, todas ellas de carácter obligatorio.

3.4.4 Poder de ejecución:


Regulado en el apartado 4 del Artículo 211 del Tratado CE, en virtud del cual la
Comisión habrá de ejercer las competencias que el Consejo le atribuya para la
ejecución de las normas por él adoptadas. Además del apartado 4 del Artículo 211,
el Artículo 274 del TCE asigna a la Comisión la ejecución del presupuesto de la
Comunidad.

3.5. El Tribunal de Justicia


El Tribunal de Justicia es la institución que controla la legalidad de las instituciones
y el cumplimiento de los Tratados por los Estados miembros y que garantiza la
aplicación uniforme del Derecho comunitario. El Tribunal de Justicia (T.J.) es
competente de pleno derecho en los casos previstos en los Tratados, sin necesidad
de que el Estado acepte dicha competencia. Su jurisdicción es obligatoria desde la
entrada en vigor de los Tratados comunitarios.

Al (T.J.) pueden acceder no sólo los Estados y las instituciones, sino también los
particulares. Las Sentencias del T.J. son ejecutorias de pleno derecho frente a las
empresas en caso de consistir en el pago de multas sin necesidad de exequátur.

El Tribunal de Justicia presenta la naturaleza de un órgano supranacional, aplica el


Derecho Comunitario en toda su extensión y utiliza también como fuentes
complementarias al Derecho Internacional y al Derecho interno de los Estados
miembros. Se trata de una jurisdicción con carácter obligatorio y exclusivo por lo
que en todos los casos en que así conste en los Tratados, serán incompetentes
para conocer los tribunales nacionales de los Estados miembros. Tiene el deber de
pronunciarse sobre todas las cuestiones que le son sometidas, para lo cual hace

22
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

uso de todas las fuentes del Derecho comunitario, en la interpretación y aplicación


de éste, si bien debe matizarse que al estar sus competencias de atribución
contenidas en los Tratados, sólo podrá pronunciarse sobre aquellas cuestiones de
las que sea competente, conforme a los mismos. La interpretación del Derecho
derivado, se hará conforme a los Tratados, los principios generales admitidos en los
mismos y los principios generales comúnmente admitidos por todos los Estados.

Los Jueces, en número de quince, son designados de común acuerdo por los
Estados miembros, (Artículo 223 Tratado C.E.), y están asistidos por los Abogados
Generales. Dicho artículo queda modificado por el Tratado de Niza de tal forma
que, a partir de la entrada en vigor de dicho Tratado, el Tribunal de Justicia estará
compuesto de un juez por cada Estado miembro y, estará asistido por ocho
abogados generales. Tanto los Jueces como los abogados generales son
designados por un periodo de seis años; la renovación tiene lugar cada tres años,
afectando alternativamente a ocho y a siete jueces, los abogados generales
también se renovarán cada tres años, afectando cada vez a cuatro de ellos. Ambos
pueden ser nuevamente nombrados al expirar su mandato. Los Jueces eligen de
entre sus miembros al Presidente del Tribunal por un periodo de tres años, este
dirige los trabajos y servicios del Tribunal y preside las vistas y las deliberaciones.
Atribuye los asuntos a las Salas y designa entre sus miembros al Juez Ponente, fija
la duración y prórroga de los plazos, dirige las discusiones y mantiene el orden
dentro de la Sala.

El Secretario, es nombrado por un periodo de seis años, renovable. Se encarga del


registro de los escritos y documentos. Asiste al Tribunal, a las Salas, al Presidente y
a los Jueces en el ejercicio de sus funciones. Se encarga de las publicaciones del
Tribunal y asiste a las sesiones del T.J. y de las Salas. Las Salas, están compuestas
por tres o cinco Jueces, siempre en número impar, normalmente se encargaban de
la instrucción del proceso pero se amplió a la resolución de las cuestiones
prejudiciales y de los asuntos presentados por particulares.

El Pleno constará de un mínimo de siete Jueces. El T.J. se reunirá como Pleno para
tratar de los asuntos presentados por un Estado miembro, por una institución
comunitaria y para las cuestiones prejudiciales (en la medida que el Reglamento
interno no atribuya el caso a las Salas). El quinto anexo del Tratado de Niza
(Protocolo sobre el Estatuto del Tribunal de Justicia) añade a las Salas de tres o
cinco jueces la Gran Sala compuesta por once jueces. Dicha Sala estará presidida

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por el Presidente del Tribunal de Justicia. También formarán parte de la Gran Sala
los presidentes de las Salas de cinco jueces y otros jueces designados en las
condiciones establecidas en el Reglamento interno de procedimiento. El Tribunal
se constituirá en Gran Sala cuando lo solicita un Estado miembro o una institución
de la Comunidad que sea parte en el proceso.

El Tribunal se constituiría en Pleno cuando se recurra a él en aplicación del


apartado 2 del Articulo 195, los Artículos 213, 216 o el apartado 7 del Artículo 247
del Tratado CE.

Las disposiciones relativas al procedimiento están recogidas en los Protocolos de


los tres Tratados fundacionales sobre el Estatuto del Tribunal, en el Reglamento de
Procedimiento único para las tres Comunidades y sus anexos, así como en el
Reglamento Adicional. (Los procedimientos son: el procedimiento ordinario y los
procedimientos especiales). Los recursos directos son aquellos cuyo
enjuiciamiento le corresponde, en exclusiva, al T.J. en virtud de los Tratados, en
este tipo de recursos el Tribunal conoce y resuelve en única instancia. Por otro
lado hay que señalar la cuestión prejudicial, que es un incidente prejudicial cuyo
enjuiciamiento está compartido con el órgano judicial del Estado miembro que
plantea la cuestión.

Este procedimiento integra un instrumento de control indirecto de la legalidad


comunitaria al incluir las infracciones al Tratado, cometidas por los Estados
miembros, y el medio de colaboración entre los Tribunales nacionales y el T.J.

Teniendo en cuenta la finalidad, dentro de los recursos directos, nos encontramos:

3.5.1 Los que se refieren al control de los órganos comunitarios:

A. El contencioso de legalidad, que incluye:

a) El recurso de anulación(Artículos 230,231 y 233), que pretende la anulación de


actos emanados de las instituciones comunitarias.

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

b) El recurso de carencia u omisión (Artículos 232 y 233), que se utiliza en caso de


no actuar las instituciones comunitarias.

c) La excepción de ilegalidad (Artículo 241), que trata de proteger al individuo


frente a actos de carácter general que produzcan efectos de manera directa e
inmediata sobre el particular.

B) El contencioso de plena jurisdicción:

Regulado en el Artículo 229, tiene por objeto resolver las reclamaciones de


indemnización extracontractual por un acto de la Unión, la impugnación de
sanciones impuestas por las instituciones, supuestos en los que se le atribuye
plena jurisdicción por un compromiso o una cláusula compromisoria. Dentro de
este tipo de contencioso encontramos: los siguientes recursos:

El recurso contra las sanciones.


El recurso de reclamación de indemnización.
El recurso de los agentes comunitarios contra la Comunidad.
Los recursos sometidos al Tribunal en virtud de una cláusula compromisoria
o de un compromiso.

3.5.2 Los que se refieren al control de los Estados miembros:

A. El recurso por infracción de un Estado:

Regulado en los Artículos 226, 227 y 228 procede cuando se constata el


incumplimiento de un Estado miembro de sus obligaciones derivadas del Derecho
comunitario.

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Por otra parte la Cuestión Prejudicial está regulada en el TUE por el Artículo 234 que
establece: “El Tribunal de Justicia será competente para pronunciarse, con carácter
prejudicial:
sobre la interpretación del presente Tratado;
sobre la validez e interpretación de los actos adoptados por las instituciones de
la Comunidad y por el Banco Central Europeo;
sobre la interpretación de los estatutos de los organismos creados por un acto
del Consejo, cuando dichos estatutos así lo prevean.”
Con el objetivo de reducir la carga de trabajo del Tribunal de Justicia, en 1988 fue
creado un Tribunal de Primera Instancia que se encuentra regulado en el Artículo
225 del Tratado CE y en la Declaración número 33. Aunque originalmente solo era
competente para un número limitado de recursos, a partir del Tratado de
Maastricht se pueden atribuir al Tribunal de Primera Instancia todos los recursos de
competencia del Tribunal de Justicia, con la única excepción de la cuestión
prejudicial.

Así se completa la reforma comenzada por el Acta Única Europea, configurando el


sistema judicial comunitario como de doble grado de control jurisdiccional y
perfilando al Tribunal de Justicia como un verdadero Tribunal Constitucional de la
Comunidad, que es lo que sería deseable.

El Tratado de Niza se esfuerza también, por tanto, en distribuir mejor las


competencias entre el Tribunal de Justicia y el Tribunal de Primera Instancia y prevé
la posibilidad de crear salas jurisdiccionales especializadas en algunos ámbitos
específicos.

El Tratado establece que el Tribunal que, en la Unión ampliada, permanecerá -como


hoy - compuesto por un número de jueces igual al de Estados miembros, podrá
reunirse en Gran Sala constituida por de trece jueces en lugar de reunir cada vez a
todos los jueces en pleno.

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

3.6. El Tribunal de Cuentas


El Tribunal de Cuentas ejerce el control de la contabilidad de la Comunidad para
ello, examina la legalidad y la regularidad de los ingresos y gastos del presupuesto
comunitario y vela por la buena gestión financiera. En la actualidad, el Tribunal de
Cuentas cuenta con quince miembros, nombrados por seis años renovables por el
Consejo, que decide por unanimidad. Dirige las actividades de control de los
agentes del Tribunal y redacta informes y dictámenes. El Tratado de Niza establece
que el Tribunal estará compuesto por un nacional de cada Estado y, que el Consejo
fijará el nombramiento de estos miembros por mayoría cualificada y no por
unanimidad. El Tribunal podrá, por otra parte, crear salas para adoptar algunas
categorías, de informes o dictámenes.

3.7. El Banco Europeo de Inversiones


El Banco Europeo de Inversiones tiene por misión contribuir al desarrollo f
equilibrado y estable del mercado común en interés de la Comunidad, recurriendo
a, los mercados de capitales y a sus propios recursos, mediante la concesión de
préstamos y garantías financieras dirigidos a proyectos para el desarrollo de las
regiones mas atrasadas, proyectos que tiendan a la modernización o reconversión
de empresas o la creación de nuevas actividades que no puedan ser financiadas
íntegramente por los Estados miembros y, a proyectos de interés común a varios
Estados miembros. El BEI, por un lado en cuanto banco, se endeuda en los
mercados internacionales para destinar los fondos así obtenidos, junto con los
procedentes de la aportación de los países miembros al capital, a la financiación de
proyectos de inversión. Por otro lado, como institución comunitaria el BEI
desempeña esta actividad dentro del marco y al servicio de la política económica
general de la Comunidad Europea.

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Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

3.8. El Banco Central Europeo


El Banco Central Europeo se encuentra en el núcleo de la Unión Económica y
Monetaria. Es responsable de la estabilidad europea, el euro, y controla la masa de
dinero en circulación (Artículo 106 del Tratado CE). No puede aceptar, en el
ejercicio de sus competencias, tareas y obligaciones, ni tampoco instrucciones de
órganos comunitarios, Gobiernos de los Estados miembros u otras instancias. Las
instituciones comunitarias y los gobiernos de los Estados miembros tienen que
abstenerse de todo intento de influir en sus decisiones (Artículo 108). Está
formado por un Consejo de Gobierno y un Comité Ejecutivo (Artículo 112).

3.9. Otros Órganos


El Comité Económico y Social, compuesto por representantes de las distintas
categorías de intereses económicos y sociales, emite dictámenes consultivos
dirigidos a las instituciones, en particular en el marco del procedimiento legislativo.
Actualmente, está formado por 222 miembros (entre 6 y 24 miembros por Estado,
según tamaño respectivo). En Niza el número de miembros del Comité se limitó a
un máximo de 350, lo que permite mantener para los actuales Estados miembros el
presente número de miembros. El Comité de las Regiones es otro órgano que
también tiene carácter consultivo, compuesto por representantes de las
colectividades regionales y locales.

Expresa a nivel europeo los intereses de las regiones. Su número de miembros es


idéntico al del Comité Económico y Social.

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

4. LA REFORMA INSTITUCIONAL Y LA
AMPLIACIÓN DE LA UE

Las llamadas reformas institucionales han significado un elemento previo y de


carácter necesario que se imponía a todo proceso de ampliación que, por cierto, ya
se encontraba en marcha desde algún tiempo atrás. La búsqueda de cambios en la
estructura institucional de los Comunidades Europeas se nos antoja como
imprescindible y, desde luego, razonable, para lograr establecer las adaptaciones
necesarias que posibiliten una buena adhesión de más Estados, en las mismas
condiciones que todas las anteriores ampliaciones producidas.

Los mecanismos de funcionamiento de las instituciones comunitarias, que habían


sido ideados y se utilizaban desde los años cincuenta cuando fueron creadas las
tres Comunidades Europeas, luego de décadas de funcionamiento impecable y tras
varias ampliaciones, comenzaban a requerir de cambios y reformas que hicieran
posible soportar el juego de casi cinco veces más el número de Estados miembros
para los que inicialmente fueron diseñadas. Por ello, es inevitable proceder a una
reforma de dichas instituciones como paso previo a continuar las ampliaciones en
curso.

La cuestión se planteó con claridad y fue aceptada por todos sin discusión. Sin
embargo, el problema que se presenta es en lo que afecta a la naturaleza y
profundidad de las reformas a realizar. En torno a estas cuestiones el acuerdo no
es en absoluto unánime y las discrepancias han sido mayores, alejando los puntos
de entendimiento entre quienes planteaban unas reformas mínimas, más bien
retoques a lo existente, y quienes hemos propugnado unas auténticas reformas en
profundidad que condujeran a la existencia de unas instituciones capaces de
configurar un modelo válido para los próximos cuarenta o cincuenta años. Por
tanto, las reformas institucionales son absolutamente necesarias, sí, pero ¿cuáles?,
¿qué cantidad y calidad de reformas?.

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4.1. La necesaria y previa reforma institucional


El sistema institucional comunitario fue creado con cada una de las tres
Comunidades Europeas en los años cincuenta. El constituir, precisamente, un
sistema ha sido vital para el mantenimiento de un funcionamiento correcto y
armonioso de cada una de las instituciones existentes a lo largo de casi cinco
décadas. En estos años, el sistema institucional ha soportado no sólo avatares
lógicos de una andadura que iba, en ocasiones, haciéndose, construyéndose,
fabricándose en el día a día, sino que también dicho sistema ha resistido el peso de
sucesivas ampliaciones en el número de Estados que se adherían al esquema. Si
inicialmente se creó un sistema institucional válido para los seis países fundadores
de las Comunidades Europeas, luego, el proyecto europeo de avanzar en la
integración afectó sucesivamente a nueve, a diez, a doce, a quince y por último
veinticinco Estados.

En la actualidad se trata de diseñar el futuro. Hay que acomodar el sistema


institucional a las nuevas realidades que conforman el panorama rico, amplio y
profundo de la integración europea. Pero acomodar no significa únicamente hacer
pequeños retoques que afectan a la simple composición de las instituciones o al
mayor o menor peso que los Estados miembros han de tener en algunos de ellos.
Consideramos, por el contrario, que las reformas son imprescindibles para hacer
frente a los desafiaos futuros y que deben hacerse con total vigor y en profundidad,
diseñando, fijando, imaginando un sistema institucional que sea útil y eficaz para el
logro de los objetivos de la integración en el marco de los próximos años o
décadas. Y para obtener esos resultados, es menester hacer reformas profundas en
el sistema y no simples retoques numéricos como se ha venido haciendo
tradicionalmente en cada adhesión de nuevos Estados. El modelo precisa de un
rediseño en el que, sin miedo aunque con suficiente prudencia, hay que cambiar
bastantes cosas.

Así pues, que la reforma es necesaria parece que no hay duda; la reforma debe
realizarse en profundidad, procediendo a cambiar cuanto sea necesario en el
contexto de un rediseño del sistema institucional actual, capaz de soportar la
presencia de más de veinticinco Estados en el modelo de integración europeo y
construido para hacer frente a un esquema diferente a nivel internacional en los
años próximos. Por ende, estamos totalmente a favor de la reiterada reforma

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

institucional que tiene que producirse con carácter previo a cualquier futura
ampliación, lo cual no significaría dejar al margen del proceso de cambios a los
Estados que ya actualmente ocupan el status de país candidato, habiendo, incluso,
firmado ya sus respectivos Tratados de Adhesión el 16 de Abril de 2003 en Atenas.

4.2. La ampliación de la Unión Europea


Como es conocido, cada uno de los Tratados Fundacionales y también el Tratado
de la Unión Europea presentaban desde el origen una serie de mecanismos que
garantizaban la expansión o ampliación de las Comunidades Europeas y de la
Unión. Dichos mecanismos consisten en la fijación de unos determinados
procedimientos, más o menos complicados, que posibilitan las adhesiones de
nuevos Estados. A lo largo de los años se han venido utilizando, sin que plantearan
grandes dificultades, los respectivos modos de hacer realidad las nuevas
adhesiones, para lo cual era, entre otras cosas, necesario llegar a la revisión, más o
menos en profundidad de los diferentes tratados constitutivos para adoptarlos a las
situaciones nuevas que se provocaban en virtud de las incorporaciones de los
diversos Estados.

De este modo se ha llegado hasta el momento actual, en el que la actualidad nos


pone sobre la mesa la adhesión de un nutrido grupo de países que, luego de la
desintegración del modelo comunista, han tocado a la puerta de la Unión Europea
con el firme y legítimo propósito de integrarse en la misma estructura. Así, puede
observarse cómo desde los orígenes, en que fueron seis Estados fundadores de las
tres Comunidades Europeas hasta la actualidad, se han producido en cuatro
ocasiones ampliaciones en el texto comunitario, sin que, en ningún supuesto, se
produjeran problemas de suficiente envergadura como para ser resaltados. El
tiempo de duración de las respectivas negociaciones fue mayor o menor en cada
caso, y ello en base a las diferentes economías, más o menos competitivas, de los
países que en cada momento eran candidatos a adherirse. Sin embargo, ahora se
están planteando numerosas cuestiones que, sin duda, dificultan y en algún caso
obstaculizan seriamente la voluntad de ciertos Estados europeos de incorporarse a
la Unión Europea.

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Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

¿Qué está ocurriendo con esta nueva ampliación? Sencillamente, que parece que el
grupo de países candidatos es bastante más numeroso que en ocasiones anteriores
y que, además, la mayoría de los candidatos provienen de sistemas políticos
distintos al modelo capitalista de economía de mercado. En esta ocasión los
candidatos oficiales son diez más dos, es decir, diez países pertenecientes a la
Europa central y oriental (PECOS), de los cuales Rumanía y Bulgaria retrasan su
incorporación hasta 2007, dos mediterráneos y aparte Turquía, cuya especificidad y
problemática concreta no vamos a abordar en este momento.

Pero ¿cuáles son las perspectivas inmediatas de futuro? ¿Acaso con la adhesión de
los actuales PECOS se cierra el proceso de adhesiones de nuevos Estados a la
Unión? Después de ampliada con los actuales candidatos, ¿qué ocurrirá y quienes
serán los siguientes? ¿Es posible que la Unión Europea siga creciendo sin ningún
tipo de limites?. Los interrogantes que acabamos de plantear no son los únicos
que pueden hacerse, de modo que, probablemente convenga formular otras
preguntas, quizás anteriores en un orden lógico de metodología aplicable. Así ¿qué
ampliar?, ¿hacia dónde se amplía?, ¿cuándo se amplía?. Es posible que antes de
dar respuesta cumplida a todas las cuestiones explicitadas convenga advertir, como
ya hiciera el Grupo de Sabios presidido por el antiguo primer ministro belga
Dehaene en su Informe sobre las implicaciones instituciones de la ampliación, de la
necesidad de establecer los límites de carácter geográfico para un diseño serio del
futuro de la Unión Europea y de su posterior desarrollo.

Compartimos íntegramente el deseo manifestado en su Informe por el Grupo de


Sabios de proceder sin más demoras a señalar y fijar cuáles deban ser los límites
geográficos que dibujan el contorno de la Unión Europea para los próximos años,
dado que, en caso contrario, el tradicional y próspero equilibrio que se daba entre
los Estados miembros puede quedar hechos añicos, produciéndose una mayor
relevancia en el peso político y económico formado por ciertos grupos de países
dentro mismo del ámbito de la Unión y ello, si bien no nos parezca inicialmente
conflictivo, sí que puede ser generador de algunas dificultades entre los miembros
que, por ser la primera vez que ocurre y no existir precedentes, quizás fuera
deseable y conveniente tratar de organizar cautelarmente desde ahora y, en todo
caso, con anterioridad a que pueda producirse el mencionado desequilibrio a nivel
de la Unión.

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

La próxima ampliación de la Unión significa la llegada de un grupo importante y


nutrido de países europeos, los cuales, como ha ocurrido en anteriores supuestos
de nuevas adhesiones, han de cumplimentar una serie de exigencias mínimas a
nivel político y también económico. No en valde, fueron elaborados para ser
cumplidos por los países candidatos los denominados “criterios de Copenhague” que,
en la Cumbre de 21 y 22 de junio de 1993, establecían que las nuevas adhesiones
requieren que el país candidato hubiese alcanzado una estabilidad institucional
capaz de garantizar la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos y
el respeto y protección de las minorías, la existencia de una economía de mercado
en funcionamiento, así como la capacidad de hacer frente a la presión competitiva
y las fuerzas mercado dentro de la Unión. Asimismo, la adhesión presupone la
capacidad del candidato de asumir las obligaciones de adhesión, incluida la
observancia de los fines de la Unión Política, Económica y Monetaria.

Finalmente, en referencia al tema de la ampliación de la Unión Europea, también es


conveniente indicar la necesidad de proceder a efectuar una evaluación
pormenorizada de los costes económicos que comportan las previas ampliaciones,
no sólo para los candidatos, sino también para la propia Unión Europea en su
conjunto, así como para los Estados que individualizadamente la integran en la
actualidad. Así pues, desde la perspectiva estrictamente comunitaria se debe de
analizar con todo detalle y profundidad lo que habrán de ser los contenidos de la
próxima Agenda 2007”, la cual comenzará a discutirse en el año 2006, cuando, con
toda seguridad, ya se hayan adherido con la mayoría de los países candidatos, y en
la que se configuran los correspondientes repartos de Fondos comunitarios entre
los Estados miembros para el período 2007-2013. En este sentido, nos parece que
la reforma de los presupuestos comunitarios debe ser acometida cuanto antes y de
una manera profunda puesto que ello redundará en una mejor redistribución de las
cantidades aportadas por los Estados, en función de una aplicación estricta del
principio de solidaridad, vigente en el ámbito comunitario, así como de una mejor,
también redistribución de las cantidades que van a parar, en concepto de ayudas o
Fondos, a distintos Estados de la Unión que puedan beneficiarse de las mismas, en
base al establecimiento de criterios transparentes y adecuados por justicia, que
deberán ser fijados y desarrollados en el contexto de las necesarias reformas a
introducir en materia presupuestaria a nivel de la unión Europea.

33
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

4.3. La imprescindible reforma institucional:


la CIG-2000
Era necesaria una reforma institucional, y con semejante propósito y sobre la base
de lo previsto en el Tratado de Ámsterdam se convocó y celebró la Conferencia
Intergubernamental en el año 2000, si bien, como ya es conocido, sus resultados
no fueron los deseados y quedaron bastante cortos en relación a las expectativas
que existían en torno a los mismos. ¿Qué fue lo que ocurrió entonces con la CIG-
2000?

El Tratado de Ámsterdam dejaba bien claro el mandato por el cual, un año antes, al
menos, de pasar a ser más de veinte países había que celebrar una Conferencia
Intergubernamental que, finalmente, acabara de hacer frente a las necesarias
reformas institucionales pendientes de ser aprobadas en aquel momento, es decir,
en el desarrollo de la CIG-1996. Entonces las reformas importantes fueron
aplazadas, el Tratado de Ámsterdam no pudo entrar en vigor hasta mayo de 1999 y,
rápidamente, se iniciaba la nueva CIG-2000 para abordar las imprescindibles
reformas institucionales. En el tiempo que medió desde el final de una CIG y el
comienzo de la siguiente se trabajó para ofrecer un abanico de recetas que, desde
diferentes posiciones científicas, metodológicas y políticas, apuntaban, detectados
los síntomas, a dar soluciones que propiciaran la inexcusable reforma de todo el
sistema institucional comunitario.

Sin embargo, también en esos años, y sobre todo desde el inicio de la CIG, en el
2000, se puede constatar un escaso interés por parte de los Estados en alcanzar
resultados exitosos en el marco de la CIG. Así a diferencia de lo que había ocurrido
tradicionalmente en épocas anteriores, en que se celebraron Conferencias
Intergubernamentales con motivo de las modificaciones que se iban realizando en
los articulados de los Tratados fundacionales (Acta Única Europea, Tratado de la
Unión Europea, Tratado de Ámsterdam), el inicio de la CIG-2000 prácticamente vino
a pasar desapercibido para la mayor parte de los ciudadanos europeos y de sus
medios de comunicación.

Se concluyó la CIG-2000 con la aprobación del Tratado de Niza, pero con


escasísimos logros, sobre todo en lo relativo a la inaplazable e imprescindible
reforma institucional. Solo algunos acuerdos se produjeron en torno a la temática

34
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

que nos ocupa, los cuales, obviamente, no eran suficientes para continuar adelante
en el proceso de ampliación sin problemas futuros, aunque oficialmente en Niza se
hubiese abierto ya legalmente la posibilidad de ampliar la Unión dado que, al
menos en teoría, se cumplieron los requisitos exigidos.

4.4. El Tratado de Niza


La Conferencia Intergubernamental que propició el Tratado de Niza presentaba en
su origen tres puntos de orden del día, que luego, en la cumbre de Feira, fueron
ampliados en uno más a propuesta de la Presidencia portuguesa. Los temas de la
agenda eran:

La composición de la Comisión.
La reponderación de votos en el seno del Consejo.
La ampliación de materias que pasaban de la unanimidad a la mayoría
cualificada.
La cooperación reforzada.
Lo cierto es que el Tratado de Niza, no tiene la entidad propia de un tratado, y ello
en base al hecho de que las disposiciones que le dan contenido se limitan a
formular cambios y adaptaciones de determinados preceptos que conformaban el
Tratado de la Unión Europea y los Tratados fundacionales de las Comunidades
Europeas. Desde su Preámbulo, el Tratado de Niza viene a proclamar que su
objetivo esencial es concluir el proceso que se iniciará con el Tratado de
Ámsterdam, con la finalidad de adecuar a las diferentes instituciones comunitarias
para su normal funcionamiento una vez llevada a cabo la ampliación en curso de la
Unión.

En el mismo orden de ideas, las alteraciones realizadas en torno al número de


representantes del Parlamento Europeo, la ponderación de votos en el Consejo y la
composición de la Comisión, del Comité Económico, Social y del Comité de las
Regiones se incluyen en un Protocolo que queda incorporado como Anejo al
Tratado de la Unión Europea y a los Tratados fundacionales de las Comunidades
Europeas, cuya adaptación a los Tratados de adhesión respectivos habrá de ceñirse

35
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

a los cuadros y reglas contenidos en las correspondientes declaraciones relativos a


la ampliación de la Unión Europea y al umbral de la mayoría cualificada y el número
de votos de la minoría de bloque en el contexto de la ampliación.

Por último señalar que, posiblemente, de las modificaciones más relevantes que
aporta el Tratado de Niza hay que destacar las relativas al Tribunal de Justicia
comunitario y, en general, a todo lo que se conoce bajo la rúbrica de contencioso
comunitario. En efecto, el Tratado de Niza incluye un Protocolo sobre el Estatuto
del Tribunal de Justicia que queda incorporado como Anejo a los Tratados.
Asimismo, el Tratado de Niza contiene también un Protocolo relativo a las
consecuencias financieras de la expiración del Tratado CECA y a la creación y
gestión del Fondo de Investigación del Carbón y del Acero que se establece como
Anejo al Tratado de la Comunidad Europea. Finalmente, el Acta Final contempla
veinticuatro Declaraciones adoptadas por la Conferencia Intergubernamental y
cuatro Declaraciones realizadas por los Estados miembros.

Lo descrito constituye la innovación que aporta el Tratado de Niza como previo a la


adhesión de nuevos Estados. Si en realidad se piensa que con los cambios
aludidos puede procederse a la ampliación de la Unión, no nos parece que sea lo
acertado y más bien consideramos que se realiza un flaco servicio a la construcción
europea. En efecto, una vez más se ha perdido la ocasión de proceder
definitivamente a diseñar, desde la perspectiva institucional y de funcionamiento,
un modelo europeo válido para los próximos años. Sin duda, el texto adoptado en
la cumbre de Niza no será el que haga posible las nuevas adhesiones, puesto que,
de nuevo, lo que hace es poner remiendos, parchear lo ya existente para hacer que,
posiblemente no se produzcan problemas en el proceso. Pero es incapaz de poner
en marcha unas necesarias y profundas reformas que vengan a transformar y
adaptar el sistema institucional comunitario a las realidades propias de una Unión
para el futuro, con el doble o más de países qué el que actualmente la forman y en
un escenario bien diferente al que existió en el momento fundacional.

Todo ello motiva el mandato de Laeken por el que arranca la Convención que ha de
presentar un Proyecto de Tratado constitucional a una nueva CIG que debe
iniciarse, bajo presidencia italiana, en el segundo semestre de 2003.

36
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

4.5. Hacia la integración reforzada


Ya hemos reiterado más atrás que la reforma institucional requiere de auténticos y
drásticos cambios. No más parches ni remiendos en el proceso de integración.
Existe la exigencia de construir un nuevo modelo que, teniendo total y
absolutamente en cuenta la rica y vasta experiencia habida por acumulación a lo
largo de los últimos cincuenta años que ya dura el proceso, sea capaz de dar rienda
suficiente y eficaz a los retos y posibilidades que nos ofrece el futuro en lo que
integración se refiere, lo cual, veremos, no será únicamente entre Estados, sino
también, y de manera esencial, entre ciudadanos, entre pueblos y entre regiones.

En efecto, parece conveniente pensar en el diseño y creación de un nuevo modelo


institucional. Para ello es precios insistir en la necesidad de evidenciar los
siguientes elementos:

La reforma institucional deber ser radical y drástica.

Es preciso ser enormemente imaginativos para poder llevarla acabo, si bien


las ideas han de ser claras y sólidas, debiendo estar basadas en la profunda y
rica experiencia habida en los cincuenta años de construcción europea.

Se hace menester proyectar la construcción futura pensando diseñar un


modelo válido para las próxima décadas, y para lograrlo es fundamental
examinar a fondo la experiencia pasada para extraer las consecuencias para
el futuro.

En efecto, las bases que servirán para refundar el nuevo modelo encuentran su
sustento en las tres condiciones siguientes.

En primer lugar, un entorno diferente en el que existen muchos más países, es


decir, el escenario que consideramos para nuestra proyección futura es muy
distinto al actual dado el incremento de países que se producirá en los próximos
años a nivel de la Unión Europea por mor de las irreversibles nuevas adhesiones
que ampliarán el ámbito comunitario. Así pues, la existencia de casi el doble de
Estados que la actual cifra de miembros que aspiran, en tanto que candidatos
oficiales, a incorporar a la Unión en breve, hace que el entorno sobre el que
debamos pensar y diseñar un nuevo modelo institucional se configure como algo

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Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

bien distinto a lo que viene siendo habitual en las últimas décadas de construcción
comunitaria.

En segundo término, la participación de los ciudadanos constituye un elemento


esencial a tener bien presente. Efectivamente, cualquier reforma que se pretenda
llevar a cabo no se puede realizar, en ningún caso, de espaldas a aquellos a quienes
va dirigida, es decir, a los ciudadanos. Ya terminaron los tiempos en los que los
políticos tomaban decisiones que se impondrían, de alguna manera, a los que
habían de cumplimentarlas. El protagonismo de la sociedad civil debe ser un hecho
y no pretender propiciar la marginación del ciudadano del proceso de cambio que
diseñe el futuro de la Unión.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta a la hora de fijar las bases sobre las que se
asienta el nuevo modelo, que el objetivo fundamental viene constituido por el logro
de una autentica integración. En efecto, el objetivo que se persigue al poner en
marcha un proceso de rediseño y adopción de un nuevo modelo institucional en el
contexto de la Unión no es otro que el de lograr un mayor grado de integración
entre pueblos y ciudadanos europeos. Los tiempos de la cooperación concluyeron
para implantar los de la integración. Aunque en ocasiones parezca lo contrario, los
objetivos propios de la intergubernamentalidad se han visto superados y
modificados en beneficio de los característicos de la supranacionalidad. Lograr una
auténtica integración es el objetivo a conseguir, y dicha integración no va a ser
únicamente económica, sino también por los aspectos más relevantes de la política
ciudadana.

Pues bien, estamos convencidos de que, en principio, todas las instituciones


actuales podrían ser alteradas hasta llegar a orientarlas en otros diversos sentidos.
Así nos parece y, por tanto, cualquier institución comunitaria puede ser modificada
para adaptarse a las nuevas perspectivas que se vislumbren de cara al futuro, y ello
sin que se produzcan necesariamente grandes perturbaciones en el sistema. En
efecto consideramos que, fuesen cuales fuesen los nombres o denominaciones
nuevas que pudieran darse a las instituciones que se crean ex novo o que sufrieran
adaptaciones que se dieran en la necesaria reforma, lo importante serían los
contenidos de cada institución.

En este orden de ideas, afirmamos que, en efecto, son dos las instituciones
fundamentales a todo proceso de integración.

38
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

La primera se constituiría en torno a un órgano que fuese capaz de dar cauce a la


participación democrática de los ciudadanos en el proceso de construcción
europea, llámese Asamblea, Parlamento etc.

La segunda de las instituciones necesarias vendría configurada a través de un


órgano capaz de garantizar los derechos de los ciudadanos a nivel jurisdiccional,
llámese Corte, Tribunal, etc. Así es, los distintos derechos de los ciudadanos deben
quedar garantizados en cuanto a la protección que de los mismos se establezca, y
ello no puede realizarse sino mediante la vertebración, dentro del sistema
institucional del correspondiente órgano jurisdiccional.

Todas las demás instituciones y órganos que en la actualidad tienen existencia son,
a mi juicio, prescindibles, adaptables o modificables, en grado total o parcial. Así
por ejemplo, la Comisión debe proceder a la descentralización de su
funcionamiento, y ello mediante las llamadas “Agencias” típicas del sistema federal
en Estados Unidos, y que cada vez se vienen utilizando más y mejor a nivel europeo
manifestando una prueba de cuanto afirmamos en relación a cambios y
transformaciones que se están produciendo, en orden positivo, en el contexto
comunitario. Así pues, con excepción de las dos instituciones mencionadas
anteriormente, el resto de las que hoy constituyen el sistema a escala comunitaria
pueden y de hecho, deberían ser replanteadas para su inserción en el nuevo diseño
estructural de la Unión Europea ampliada y su implementación durante los años
venideros en el nuevo Tratado Constitucional en preparación.

4.6. El futuro de la Unión Europea:


El Tratado de 2004
El futuro diseño de lo que deba ser la Unión Europea en las próximas décadas está
por hacer. El Tratado de Niza sólo ha cumplido teóricamente con el cometido de
preparar la ampliación de la Unión a través de la aprobación de pequeñas reformas,
más que nada numéricas, en el sistema institucional.

Fue tan estrecho el margen de reformas realizadas por el Tratado de Niza, que los
propios actores del mismo, a la luz de los pobres resultados obtenidos, hubieron

39
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

de tomar la decisión de volver a celebrar, en el 2003-2004, una nueva Conferencia


Intergubernamental que entre definitivamente en el ámbito de estudios del futuro
de la construcción europea.

En este sentido, los Estados miembros ya establecieron, que el mencionado


proceso, en particular, deberá tratar acerca de las siguientes cuestiones.

La forma de establecer y supervisar una delimitación más precisa de


competencias entre la Unión Europea y los Estados miembros que respete el
principio de subsidiariedad.
El estatuto de la Carta Europea de Derechos Fundamentales de la Unión, que
fue proclamada en Niza, de conformidad con las Conclusiones del Consejo
Europeo de Colonia, pero que no posee ninguna eficacia jurídica por el
momento.
La simplificación de los Tratados con el fin de clarificarlos y facilitar su
comprensión, sin que ello modifique lo más mínimo su significado.
La función de los Parlamentos nacionales en el diseño y desarrollo de la
construcción europea.

Por otra parte, también los Estados miembros reconocen la necesidad de mejorar y
supervisar permanentemente la legitimidad democrática y la transparencia de la
Unión y sus instituciones, con el objetivo de aproximar éstos a los ciudadanos de
los diferentes países.

Sin embargo, en mi opinión, y a la vista del éxito obtenido en la Convención


celebrada para preparar la proclama Carta de Derechos fundamentales de la Unión
Europea, y del agotamiento o fracaso incipiente del mecanismo de las Conferencias
Intergubernamentales, la Convención que está elaborando el proyecto de Tratado
Constitucional sobre el futuro de la Unión a lo largo del año 2002-2003, debe
ofrecer sus resultados a la CIG que se iniciará, antes de finales de 2003. La CIG,
que será corta en el tiempo y profunda en contenidos, habrá de caracterizarse por
ser concentrada, poco dispersa, resolutiva y conclusiva.

Así pues, para concluir, sin ánimo de ser exhaustivo y sólo con la sana intención de
ofrecer algún elemento más para el debate, indicaremos, en forma breve, ciertos
ámbitos temáticos que podrían ser considerados para su inclusión en el orden del

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

día de las reuniones de la Convención para la preparación del Tratado


Constitucional. De manera puntual habrían de citarse las siguientes cuestiones:

a) Fijación de los objetivos de la Unión Europea, marcando una evolución


federal a través de la vía comunitaria.
b) El poder constituyente, determinando las modalidades de revisión de los
tratados, así como la entrada en vigor de las modificaciones.
c) El ejercicio del pode legislativo por parte del Parlamento Europeo y del
Consejo
d) El Ejercicio del poder ejecutivo gubernamental por parte de la Comisión
e) La cláusula de lo que denominamos “integración reforzada”
f) El reforzamiento de la política exterior y de seguridad común (PESC),
especialmente la defensa
g) El reforzamiento de la cooperación en los asuntos de justicia y de interior
(CAJI)
h) El reforzamiento de la Unión económica base de la Unión monetaria
i) La prosecución del proceso de adhesión de más países, además de los diez
más dos más uno que como candidatos hoy existen.
j) La constitución financiera de la Unión, es decir, el estudio rediseño del
presupuesto y las finanzas de la Unión.
k) El empleo y la solidaridad social
l) La reforma de las políticas comunitarias, especialmente de la PAC y la
cohesión.

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Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

5. EL DERECHO COMUNITARIO

5.1. Las características


El Derecho comunitario, compuesto por el conjunto de normas y principios que
determinan la organización, funcionamiento y competencias de las Comunidades
Europeas, se conforma corno un orden jurídico, sui generis, dotado de autonomía
con relación a los ordenamientos de los Estados miembros, distinto del orden
jurídico internacional y caracterizado por unos rasgos peculiares.

5.1.1. La primacía
La primacía es la característica según la cual la norma comunitaria prevalece sobre
cualquier norma nacional. Tanto los Tratados fundacionales como el Derecho
elaborado a partir de los mismos tiene como primera nota distintiva su supremacía
sobre el ordenamiento jurídico de los Estados miembros.

El Derecho comunitario, a pesar de tener su origen en los Tratados fundacionales


de París y Roma, va a ser posteriormente desarrollado por las instituciones
comunitarias. Estas, dictan normas jurídicas en base a las competencias que
ostentan y que les han sido atribuidas por parte de los distintos Estados miembros
de la Comunidad, los cuales, consienten en ésta transferencia, cediendo para ello
determinadas parcelas de su soberanía, lo cual ha ido conformando lo que
denominamos ordenamiento jurídico comunitario. Sistema jurídico que por
expreso reconocimiento de los distintos Estados, al firmar los tratados, entra a
formar parte integrante de los ordenamientos jurídicos nacionales.

Con la creación de las Comunidades, los Estados miembros han limitado sus
poderes legislativos soberanos, para poner en común distintas parcelas de los
mismos, y han creado un conjunto jurídico específico que les vincula al igual que a
sus nacionales. E1 principio de primacía del Derecho comunitario significa que sus
normas tienen preferencia sobre las de Derecho interno, de manera que, en caso de

42
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

conflicto, aquéllas son las que deben aplicarse, cualquiera que sea el rango de las
normas internas, y con independencia de que éstas últimas hayan sido aprobadas
con posterioridad.

El Tribunal de Justicia señaló a lo largo de toda su jurisprudencia los siguientes


elementos de la primacía:

La primacía es una condición esencial del Derecho comunitario que no


puede ponerse en duda por el Derecho de los Estados miembros.
El Derecho comunitario afirma su superioridad en virtud de su propia
naturaleza, sin depender de las reglas particulares de cada Estado para
regular los conflictos entre el Derecho internacional y el Derecho interno.
El ordenamiento jurídico comunitario se impone, en su conjunto, sobre los
ordenamientos jurídicos nacionales. La primacía beneficia a todas las
normas comunitarias, originarias o derivadas, y se ejerce sobre todas las
normas nacionales, administrativas, legislativas, incluso, constitucionales.
La primacía no se refiere solamente a las relaciones entre Estados e
instituciones comunitarias, sino que se aplica en los ordenamientos
jurídicos nacionales, en los que se impone a las jurisdicciones nacionales,
encargadas, así, de hacerla efectiva.

5.1.2. La aplicabilidad directa


La aplicabilidad directa del Derecho comunitario hace referencia a la forma según la
cual éste se integra en el ordenamiento jurídico de los Estados miembros. De esto
se puede extraer el hecho de que el Derecho comunitario, originario o derivado, es
directamente aplicable en el orden jurídico interno de los Estados miembros, lo que
lleva consigo las siguientes consecuencias:

a) El Derecho comunitario se integra en el ordenamiento jurídico de los


Estados miembros, sin necesitar ninguna formula especial para ser
insertado.

43
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

b) Las normas comunitarias forman parte del ordenamiento jurídico interno,


en tanto que Derecho comunitario.
c) En lo que respecta al Derecho originario, algunos de los preceptos de los
Tratados tiene reconocida su aplicabilidad directa por el Tribunal de Justicia
comunitario.

Dicha característica no se refiere tanto a la eliminación de su recepción formal en


los ordenamientos nacionales, como a que no se puede invocar el incumplimiento
del procedimiento de recepción establecido en cada uno de los Estados, para evitar
la normativa comunitaria.

Por otra parte, y con respecto al Derecho derivado, los reglamentos no sólo no
necesitan recepción, puesto que entran en vigor en todo el territorio de la
Comunidad a partir de su publicación en el DOCE, sino que además está prohibido
a los Estados miembros el que adopten medidas que pretendan desarrollarlos o
aplicarlos. Las decisiones y directivas tampoco necesitan un acto de recepción,
aplicándose en los Estados miembros desde su publicación o su notificación según
sea el caso. Si bien, las directivas necesitan medidas nacionales de aplicación, se
trata de medidas de ejecución, y no de recepción. Por último, el Derecho
convencional de la CE se aplica asimismo de forma directa, sin necesidad de un
acto interno de recepción.

5.1.3 El efecto directo


Los Tratados fundacionales no mencionan el efecto directo entre las características
de las normas comunitarias, habiendo sido el Tribunal de Justicia el encargado de
definirlo paulatinamente en su jurisprudencia. El efecto directo es, la posibilidad de
la norma comunitaria de ser invocada por los particulares, creando para ellos
derechos y obligaciones que las jurisdicciones nacionales deben salvaguardar. La
interpretación del Tribunal ha ido avanzando, reconociendo al principio esta
característica de numerosos Artículo s de los Tratados, hasta predicarlo en ciertas
disposiciones de las directivas. La postura jurisprudencial se ha ido abriendo, por
otra parte, admitiendo que los particulares puedan invocar disposiciones
comunitarias frente a sus respectivos Estados (efecto directo vertical) pero también

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

frente a otros particulares (efecto directo horizontal) aunque esto último aún no ha
sido admitido de forma expresa por el Tribunal de Justicia comunitario.

El efecto directo obliga a los jueces nacionales, los cuales no pueden aplicar leyes
nacionales contrarias a las normas comunitarias, ni esperar a que aquellas sean
derogadas por los órganos nacionales competentes. Se unen así, las nociones de
unidad, uniformidad y primacía del Derecho comunitario. El Tribunal ha establecido
una serie de criterios o condiciones (precisión y falta de ambigüedad, la
incondicionalidad de la disposición, etc.) para saber si una norma posee efecto
directo.

Así señala que, estos derechos individuales nacen no sólo cuando el Tratado realiza
una atribución expresa en favor de los particulares, sino también en virtud de las
obligaciones que el Tratado impone de una manera bien definida, tanto a los
particulares como a los Estados miembros y a las instituciones comunitarias.

5.1.4 Posibilidad de alegación


Hay una nueva característica del Derecho comunitario que viene a complementar,
en cierta medida, las descritas anteriormente. Se trata de alegar ante los Tribunales
nacionales cualquier norma o disposición perteneciente a las fuentes obligatorias
del ordenamiento jurídico comunitario, con independencia de su aplicabilidad
directa y de si presentan o no efecto directo.

Lo que aquí se defiende es la posibilidad de que los particulares puedan alegar, en


apoyo de una pretensión deducida ante un juez o tribunal nacional, una disposición
o norma comunitaria sin efecto directo, y por tanto, en principio sin posibilidad de
ser invocada ante tales órganos jurisdiccionales. En apoyo de esta característica
puede consultarse la Sentencia MARLEASING SA vs. Comercial Internacional de
Alimentación SA, del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, de fecha 13
de noviembre de 1990.

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Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

5.2. Los Tratados fundacionales


y sus modificaciones
La primera fuente del Derecho que cabe señalar es el Derecho originario
constituido por los tres Tratados fundacionales y por los Tratados que, con
posterioridad, a lo largo del tiempo han operado alguna adaptación o modificación
de los Tratados fundacionales.

Los tres Tratados que instituyen las Comunidades Europeas son:

El Tratado de París de 18 de abril de 1951, que instituye la Comunidad


Europea del carbón y del acero (CECA) y que entró en vigor el 23 de julio de
1952.
El Tratado de Roma de 25 de marzo de 1957, que instituye la Comunidad
Económica Europea (CEE) y que entró en vigor el 1 de enero de 1958.
El Tratado de Roma de 25 de marzo de 1957, que instituye la Comunidad
Económica de la Energía Atómica (CEEA o EURATOM) y que entró en vigor
el l de enero de 1958.
Estos Tratados generan una serie de derechos y obligaciones recíprocas entre los
Estados signatarios pero, además, crean un conjunto geográfico al que dotan de
instituciones, poderes y competencias propias para la consecución de los objetivos
que en los propios Tratados se prevén.

El Tratado CECA era un tratado ley, es decir, que contenía disposiciones materiales
que formaban un conjunto completo y coherente; sin embargo, el Tratado CEE es
un tratado-marco que fija los objetivos que se persiguen y deja la competencia y el
poder de precisarlos, mediante actos concretos, a las instituciones comunitarias.
El Tratado CEEA es un tratado que podría denominarse mixto, es decir, por un lado
contiene disposiciones concretas y materiales como el Tratado CECA, mientras
que, por otro lado, es también un tratado-marco que prevé su desarrollo posterior
en determinados sectores por las instituciones comunitarias.

En cuanto al ámbito de aplicación de los Tratados hay que decir que estos
contienen en sí mismos una delimitación de su ámbito temporal y territorial.

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

En primer lugar, por lo que respecta a la aplicación temporal, el Tratado CECA


preveía en su articulado (Artículo 97) una duración de 50 años desde su entrada en
vigor el 23 de julio de 1952, consecuentemente, este tratado quedó ya derogado en
2002. Los Tratados de Roma, sin embargo, no están concebidos con una duración
limitada sino que se concluyen para una duración ilimitada (Artículos 240 del TCE y
208 del TCEEA).

En segundo lugar, en cuanto a la aplicación en el espacio, el Tratado CECA extendía


su aplicación (Artículo 79) a los territorios europeos de los Estados miembros, así
como a los territorios europeos de los que un Estado signatario asuma las
relaciones exteriores. Los Tratados de Roma establecen su aplicación a todos los
Estados miembros, incluyendo una enumeración de los mismos. Del mismo modo
que el viejo Tratado CECA, los Tratados de Roma también se aplican a los
territorios europeos de los que un Estado miembro asuma las relaciones exteriores.

Por lo que se refiere a las características más notables de los Tratados comunitarios
cabría citar, la primacía, el efecto directo, la aplicabilidad directa la posibilidad de
alegación (analizadas anteriormente).

En cuanto a la revisión de los Tratados puede afirmarse que existen diversos


procedimientos para la modificación de los Tratados constitutivos. Los propios
Tratados prevén un procedimiento general junto con diversos procedimientos para
supuestos concretos (procedimiento para la adhesión de nuevos Estados - Artículo
49 TUE; procedimiento de adaptación de los Tratados - Artículo 308 TCE).

Sobre la base de los distintos procedimientos de revisión de Tratados, éstos se han


venido modificando a lo largo de la vida de las Comunidades, pudiendo decirse que
todos y cada uno de dichos procedimientos se han llevado a cabo en la práctica,
originando nuevos textos de distinta naturaleza, pero con el mismo valor jurídico
que los Tratados a los que vienen a revisar, completar o modificar. Sin ánimo de
ser exhaustivos, podemos citar como más importantes: los Tratados de adhesión
de nuevos Estados miembros, firmados el 22 de enero de 1972 (Dinamarca, Irlanda,
Reino Unido), el 28 de mayo de 1979 (Grecia), el 12 de junio de 1985 (España y
Portugal), y el 24-25 de junio de 1994 (Austria, Finlandia y Suecia) y que entraron en
vigor el 1 de enero de los años 1973, 1981, 1986 y 1995.

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Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

La modificación más importante de los Tratados fundacionales viene constituida


por el Acta Única Europea firmada el 17 de febrero de 1986 en Luxemburgo por la
mayoría de los miembros y el 28 de febrero de 1986 por los restantes en La Haya,
entrando en vigor a partir del 1 de julio de 1987, así como por el Tratado de la
Unión Europea, firmado en Maastricht el 7 de febrero de 1992 que, finalmente
entró en vigor el 1 de noviembre de 1993, el Tratado de Ámsterdam, firmado el 2 de
octubre de 1997, que entró en vigor el 1 de mayo de 1999 y, por último, el Tratado
de Niza, firmado el 26 de febrero de 2001, que entró en vigor el 1 de febrero de
2003.

5.3. El bloque normativo que vértebra


el Derecho Derivado
El Derecho derivado esta constituido por el conjunto de normas necesarias para la
aplicación de los Tratados y subordinadas a ellos. El Tratado CE prevé diversas
categorías normativas en su Artículo 249. Estas son normas que emanan de las
distintas instituciones comunitarias, por lo que no son normas convenidas entre los
Estados miembros, suponen la manifestación más clara del carácter de Comunidad
de Derecho que ostenta la CE.

Por Derecho derivado se ha de entender, pues, el conjunto de actos jurídico-


normativos emanados de los distintos órganos institucionales de la Comunidad
Europea (el Consejo, la Comisión, y el Parlamento Europeo conjuntamente con el
Consejo), que tienen atribuidas la competencia para dictarlos en base a los
Tratados y una vez publicados en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas o
notificadas a sus destinatarios y, en su caso, desarrolladas internamente por estos,
llegando incluso a prevalecer, en base al principio de primacía, sobre el orden
jurídico interno vigente en cada Estado miembro.

Las formas de manifestación del Derecho derivado variarán en función del Tratado
del que derive; así, en el contexto de las tres Comunidades se han venido dictando
actos jurídicos diferentes que recibían denominaciones diferentes y presentaban un
alcance distinto.

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

5.3.1 Los reglamentos


Los Artículos 249 del Tratado CE y 161 del Tratado CEEA coinciden en su definición
de lo que es un reglamento, ambos coinciden en que el reglamento es un
instrumento jurídico con alcance general, obligatorio en todos sus elementos y
aplicable directamente en todos los Estados miembros. Los reglamentos han de
ser motivados y deben referirse a propuestas o dictámenes recabados en aplicación
de los Tratados (Artículos 253 Tratado CE y 162 Tratado CEEA). Los reglamentos
han de publicarse en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas entrando en
vigor en la fecha que en ellos mismos se determine o, a falta de esta, a los veinte
días de su publicación (Artículos 254 Tratado CE y 163 Tratado CEEA).

Los reglamentos CE y CEEA pueden llegar a modificar el contenido de las normas


internas de un Estado miembro dado que, además, nunca una norma interna de un
Estado miembro puede ser contraria al contenido de un reglamento CE o CEEA, en
virtud del principio de primacía del Derecho comunitario.

De lo expuesto se deducen una serie de características atribuibles al reglamento


que, pueden ser sintetizadas como sigue:

Es una norma abstracta, no aplicable a destinatarios limitados, concretos o


identificables, sino a categorías vistas abstractamente y en su conjunto.
Es obligatorio en todo su conjunto, en todos sus elementos, lo que no
significa que sea completo, sino que, en ocasiones, puede ser desarrollado
o completado a través de medidas de ejecución tomadas bien por la
autoridad que ha adoptado el reglamento de base, bien por otra autoridad
nacional o comunitaria, aunque para que estas intervenciones se
produzcan, será preciso que así se prevea.
Es directamente aplicable, no necesita de la intervención de las autoridades
nacionales para su inserción en el orden jurídico interno.
El reglamento es generador de derechos individuales, pueden beneficiarse
de él los sujetos de derecho de cada uno de los Estados miembros.
El reglamento es pues un acto que se aplica, simultáneamente y de pleno derecho,
en todos los Estados miembros sin necesidad de ninguna otra formalidad más que
su publicación en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas y su entrada en

49
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

vigor en la fecha que éste mismo indique, o a los veinte días de su publicación.
Esto implica que no es posible exceptuar de su aplicación a determinadas áreas
geográficas concretas del territorio de la Comunidad. En la preparación del
reglamento podemos distinguir al menos tres elementos: la forma, la elaboración y
la entrada en vigor.

Por lo que se refiere a la forma, debemos destacar que lo fundamental estriba en


que debe ajustarse a los “considerandos” y a los “visados” en los que tiene que
quedar perfectamente determinado en qué artículo del Tratado se fundamenta la
adopción del contenido del reglamento en cuestión, cuál es su base, su inspiración,
ya que el reglamento, en cuanto norma derivada debe ligarse al Tratado (derecho
originario). La potestad para dictar reglamentos está compartida entre el Consejo
que es el órgano institucional comunitario a quien corresponde la competencia
legislativa, en principio, el Parlamento Europeo, juntamente con el Consejo, y la
Comisión (cooperación, codecisión - Artículos 251 y 252).

Puesto que el órgano ejecutivo de la Comunidad tiene competencia para dictar


reglamentos, ya sea en virtud de la atribución que le otorga el Tratado, ya sea por
delegación del Consejo, podemos distinguir dos categorías de reglamentos a partir
de un doble criterio: un criterio orgánico, según que el autor del acto normativo sea
la Comisión o el Consejo, y un criterio material, según que el reglamento encuentre
su fundamento directamente en las disposiciones del Tratado o que no contenga
más que medidas de ejecución. Los primeros serían los denominados “reglamentos
de base”, que son de competencia exclusiva del Consejo, salvo que existiera
atribución del poder propio a la Comisión, o que el Tratado estableciera que para
su adopción debe usarse el procedimiento del Artículo 251, en cuyo caso debería
actuar también el Parlamento Europeo junto con el Consejo.

Los segundos serían los conocidos como “reglamentos de ejecución”, que pueden
ser dictados tanto por el Consejo como por la Comisión, en base a la delegación de
atribuciones realizada por el Consejo. Otra clasificación de los reglamentos podría
hacerse en función del objeto y las modalidades de adopción: reglamentos que
llamaríamos “autosuficientes o autónomos”, adoptados casi siempre por el
Consejo; los reglamentos que denominaríamos “marco” adoptados por el Consejo
quedando la Comisión facultada para dictar las disposiciones necesarias para su
aplicación o ejecución y, los reglamentos que pertenecen a la competencia de la
Comisión.

50
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

El reglamento presenta una fuerza superior a la de las leyes nacionales, de lo que se


deriva que las disposiciones que se contienen en un reglamento comunitario, se
imponen de pleno derecho sobre las propias emanadas por los Parlamentos (leyes)
o de los gobiernos (reglamentos) nacionales que le sean contrarias. Salvo que el
propio reglamento disponga lo contrario, en ningún momento se podrá subordinar
la entrada en vigor de un reglamento a la intervención administrativa o legislativa de
las autoridades nacionales, mediante una norma nacional de aplicación. En
algunas ocasiones se deja a los Estados miembros la capacidad de interpretar los
reglamentos comunitarios, con la intención de facilitar su aplicación en dicho
Estado. Ninguna norma nacional puede ser invocada por un Estado miembro para
oponerse a la aplicación de un reglamento comunitario.

5.3.2 Las Directivas


El Artículo 249 del Tratado CE, establece que, en las condiciones que se prevén en
el Tratado, el Parlamento Europeo juntamente con el Consejo, el Consejo por sí
solo o la Comisión, adoptarán directivas, para, de esta manera, poder cumplir con
las misiones que dichas instituciones comunitarias tienen atribuidas en virtud del
Tratado. Las directivas del Tratado CE al igual que las del Tratado CEEA van
dirigidas a los Estados miembros destinatarios y les obligan en cuanto al resultado
pero no en cuanto a las formas y medios que deberán adoptar para la consecución
de los objetivos dispuestos por la norma comunitaria. Asimismo, las directivas del
Tratado CE también deben ser motivadas y basarse en los dictámenes preceptivos
recabados en aplicación del Tratado CE.

La nueva redacción, dada por el Artículo 8 del Tratado de la Unión al Artículo 254
del Tratado CE, realiza un importante avance en cuanto distingue entre tres tipos
de directivas:

Las directivas adoptadas con arreglo procedimiento del Artículo 251(codecisión),


que serán firmadas por el Presidente del Consejo y del Parlamento Europeo y se
publicarán en el Diario Oficial de la Comunidad Europea, entrando en vigor cuando
en ellos se establezca o, a falta de fecha, a los veinte días de su publicación.

51
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

Las directivas del Consejo y de la Comisión que tengan como destinatarios a todos
los Estados miembros que se publicarán en el Diario Oficial de la Comunidad
Europea, entrando en vigor en la fecha que se fije o, a falta de ella a los veinte días
de su publicación.

Las demás directivas que serán notificadas a sus destinatarios y surtirán efecto a
partir de tal notificación.

Las directivas que se encuadran en los dos primeros grupos tienen una diferencia
fundamental con las del tercer grupo y es que aquéllas serán publicadas en el Diario
Oficial de la Comunidad Europea y entrarán en vigor en la fecha que en ellas
mismas se establezca o, en su defecto, a los veinte días de su publicación en el
Diario Oficial, sin embargo, las del tercer grupo, seguirán notificándose a los
Estados miembros destinatarios y teniendo un periodo útil o de transposición, y
entrarán en vigor cuando hayan sido efectivamente transpuestas por las
autoridades nacionales.

Las características que presentan las directivas son las siguientes:

a) Son actos susceptibles de tener un ámbito general. Solo obligan a sus


destinatarios que son los Estados miembros en el caso de las directivas.
b) Son actos cuyo contenido se limita a fijar un objetivo. La elección de los
medios y la forma para conseguirlo queda a la libre elección de cada uno de
los Estados. Se entenderá por medios las instituciones jurídicas
susceptibles de realizar el objetivo indicado en la directiva; se entenderá
por forma las técnicas legislativas o reglamentarias propias existentes en
cada Estado.
c) Las directivas, son actos obligatorios en lo tocante a los objetivos
perseguidos, por lo que su incumplimiento puede dar lugar a acciones
interpuestas ante el Tribunal de Justicia en los términos del Artículo 226 del
Tratado CE
d) Son normas susceptibles, en ciertos casos, de producir derechos
individuales en beneficio de los sujetos de derecho de los Estados
miembros, es decir, pueden ser, bajo determinadas circunstancias y exigir
su aplicación directa ante las jurisdicciones nacionales.

52
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

Para describir la preparación de las directivas debemos, al igual que hacíamos para
los reglamentos, distinguir entre tres aspectos: la forma, la elaboración y la entrada
en vigor.

En cuanto a la forma las obligaciones que se exigen a las directivas son idénticas a
las de los reglamentos. Una directiva debe ser motivada, contener los
correspondientes refrendos y visados. Las irregularidades que se pudieran cometer,
en cuanto a la forma, implican la posibilidad de que el Tribunal de Justicia de la
Comunidad Europea proceda a declarar la anulación de tal norma.

Por lo que respecta a la elaboración, también existe gran similitud con la


elaboración de los reglamentos: las directivas, al igual que los reglamentos,
provienen por regla general del Consejo, en cambio, la Comisión actúa en contadas
ocasiones. No obstante todo lo descrito, hay que destacar que, a tenor del Artículo
249 del Tratado, el Parlamento cada vez tiene más capacidad para aprobar
directivas, juntamente con el Consejo, a través de los dos procedimientos de
codecisión y cooperación descritos en los Artículos 251 y 252 respectivamente. En
cuanto al ámbito de intervención de las directivas, en los propios Tratados queda
establecido cuales son los supuestos en los que deben emanarse directivas. De
modo general, las directivas se adoptan para los ámbitos que constituyen el
entorno de la puesta en práctica del mercado común. Por lo que afecta al ámbito
de elección de las directivas, aparece configurado por el contenido del Artículo 94
del tratado CE, que se consagra a la armonización de legislaciones.

La directiva no puede desarrollarse mediante su mera incorporación al


ordenamiento interno en cuanto, por sus características propias, necesita de un
verdadero desarrollo normativo dirigido a dotarle del alcance necesario, adaptar el
ordenamiento interno vigente a su existencia, etc. El plazo para realizar esta
operación viene, como se ha dicho, incorporado en el texto de la propia directiva
siendo, por lo general, de seis, doce, dieciocho, o veinticuatro meses y, en
ocasiones de hasta tres años. El Estado miembro que no haya iniciado en tiempo
las acciones internas necesarias tendentes al desarrollo o transposición de una
directiva, se arriesga a que bien la Comisión, bien otro Estado miembro interponga
contra él, ante el Tribunal de Justicia de la Comunidad, un recurso por
incumplimiento.

53
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

5.3.3 Las Decisiones


En cuanto a las decisiones de los Tratados CE y CEEA los Artículos 249 y 161
respectivamente establecen que serán obligatorias en todos sus elementos para
aquellas personas que en ellas expresamente se designen. Las decisiones se deben
notificar a sus destinatarios, surtiendo efecto, en virtud de dicha notificación
conforme a lo previsto en el Artículo 163 Trato CEEA. Al igual que los reglamentos
y directivas, han de ser motivadas (Artículo 253 del Tratado CE y 162 del Tratado
CEEA).

El Artículo 8 del Tratado de la Unión, cuando modifica el Artículo 253, no se limita a


los reglamentos y directivas sino que además establece una doble tipología de
decisiones. En primer lugar, las decisiones adoptadas por el procedimiento del
Artículo 251 del Tratado CE, que han de ir firmadas conjuntamente por el
Presidente del Consejo y del Parlamento Europeo, y que no serán notificadas a los
destinatarios sino que se publicarán en el Diario Oficial, lo que supone una
alteración sustancial de este tipo de norma del Derecho derivado. En segundo
lugar, establece que las restantes decisiones si que habrán de ser notificadas a sus
destinatarios, surtiendo efecto desde el momento de la notificación, viniendo este
grupo a conformar lo que tradicionalmente se entendía por decisiones del Derecho
derivado. Las decisiones son actos jurídicos comunitarios que se utilizan, por
ejemplo, para imponer sanciones a los particulares, a empresas o a los Estados
miembros, como consecuencia del incumplimiento de alguna norma del
ordenamiento jurídico comunitario. La decisión puede designar como destinatario
a uno o varios Estados miembros o, incluso a empresas o particulares, por tanto, se
puede dirigir a una persona físico o jurídica.

Puesto que la decisión puede dirigirse tanto a los Estados como a los particulares
(personas físicas o jurídicas), se puede decir que tiene un doble carácter: cuando va
dirigida a uno o varios Estados participa del carácter de la directiva, en cuanto tiene
como destinatarios a los Estados y puede ser reinsertada en los ordenamientos
jurídicos de estos, sin embargo hay que destacar que tiene una particularidad
respecto a las directivas y es que es obligatoria en todos sus elementos. Por el
contrarío, cuando va dirigida a los particulares o empresas, la decisión participa del
carácter de los reglamentos, en cuanto que obliga a los particulares en todos sus

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EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

elementos, sin que sea necesaria intervención alguna, de ningún tipo, de las
autoridades nacionales del Estado.

Las decisiones han de ser motivadas y deben incorporar los correspondientes


refrendos y visados. Estarán sujetas al control por el Tribunal de Justicia de la
Comunidad Europea. Por lo demás, las formalidades exigidas a las decisiones son
las mismas que para los reglamentos o directivas comunitarias.

En cuanto a la entrada en vigor de la decisión, desde la modificación operada por el


Artículo 8 del Tratado de la Unión, en el Artículo 254 del Tratado CE en el sentido
de establecer una doble tipología de decisiones, se establece que las decisiones
que no son adoptadas por el procedimiento de codecisión, entre el Parlamento
Europeo y el Consejo, deben ser notificadas a sus destinatarios, teniendo efecto
jurídico, justamente, en base a dicha notificación. En la notificación habrá de
expresarse el plazo en el cual la decisión tiene que ser ejecutada; además, la
decisión, deberá aparecer publicada en el Diario Oficial en la parte de
“informaciones”. Las decisiones que son adoptadas de forma conjunta por el
Parlamento Europeo y el Consejo funcionan, por lo que respecta a su entrada en
vigor, como las directivas. El Artículo 254, en efecto, establece la distinción entre:
por un lado, reglamentos, directivas y decisiones que se adopten según el
procedimiento de codecisión del Artículo 251, así como los reglamentos y las
directivas del Consejo y de la Comisión, cuyos destinatarios serán todos los
Estados miembros, y, por otro lado, las demás directivas y decisiones.

Del primer grupo predica el Artículo 254, que es obligatorio su publicación en el


Diario Oficial y entrarán en vigor cuando en ellos se diga o, en su defecto, a los
veinte días de su publicación. Del segundo grupo el artículo viene a establecer que
se notificará a sus destinatarios y surtirán efectos a partir de su notificación.

Mientras que el grupo normativo, que podríamos denominar general, precisa de su


publicación en el Diario Oficial y entran en vigor a los veinte días de su publicación,
a menos que no se disponga lo contrario en los mismos, las demás decisiones y
directivas no precisan de publicación en el Diario Oficial y surten efectos a partir de
la notificación que debe hacerse a los destinatarios de las mismas. La entrada en
vigor de las primeras va referida a los Estados miembros para los que nace la
obligación de hacer. El surtimiento de efectos viene dictado por la notificación a

55
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

los destinatarios. No se podría afirmar que la entrada en vigor suponga un efecto


directo inmediato.

5.3.4 Las Recomendaciones y los Dictámenes


El Artículo 249 del Tratado CE y el Artículo 161 del Tratado CEEA, establecen que
las recomendaciones no serán vinculantes. La recomendación puede considerarse
como una invitación de las instituciones comunitarias a los Estados miembros para
que actúen en un determinado sentido, acerca de materias concretas. Se trata de
un instrumento orientado a lograr armonizar las legislaciones, que se diferencia
únicamente de la directiva por la ausencia del carácter de obligatoriedad. Se trata
de disposiciones que emanan del Consejo y de la Comisión, pero en ningún caso
poseen fuerza obligatoria para sus destinatarios, los cuales, igual que en el
supuesto de las decisiones, pueden ser o los Estados o los particulares, personas
físicas o jurídicas. En todo caso, estos actos no son susceptibles de recurso ante el
Tribunal de Justicia.

5.4. Otras disposiciones jurídicas


que completan el Derecho comunitario

5.4.1 Actos convencionales


Dentro de los actos convencionales se pueden fijar cuatro categorías determinadas:

Convenios concluidos entre los Estados miembros por aplicación de una


disposición de los Tratados (Artículo 293 Tratado CE).
Convenios concluidos entre los Estados no previstos en los Tratados, pero
cuyo objeto se encuentra estrechamente ligado a su ejecución.

56
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

Decisiones de los representantes de los Gobiernos de los Estados reunidos


en el seno del Consejo.
Acuerdos concluidos por la Comunidad con terceros Estados.

5.4.2 Principios Generales del Derecho Comunitario


Los principios generales del Derecho comunitario constituyen una fuente
obligatoria del Derecho de la Comunidad Europea. Hay que estimar que, en efecto,
los principios generales no son una fuente que emane del Consejo o de la
Comisión, en tanto órganos comunitarios competentes para dictar normas
jurídicas, sin embargo, los principios generales del Derecho comunitario se pueden
apreciar en los considerados, en las exposiciones de motivos, en los primeros
artículos de los Tratados fundacionales formando parte del espíritu y de la filosofía
de los propios Tratados.

El Tribunal de Justicia ha reconocido entre otros los siguientes principios: el de


proporcionalidad, el de solidaridad, el de equilibrio institucional en el ámbito de las
competencias y de las delegaciones etc. (Artículo 6 del Tratado CE).

5.4.3 La Jurisprudencia
El conjunto de las decisiones del Tribunal de Justicia ha adquirido una gran
importancia en cuanto a la formulación del Derecho comunitario. Las sentencias
del Tribunal, dada su amplitud y profundización en las cuestiones interpretativas
han ido conformando el sentido del propio Derecho comunitario, en particular, las
sentencias en cuanto a las cuestiones prejudiciales que se le plantean en base al
Artículo 234 del Tratado CE, en interpretación o en apreciación de una disposición
comunitaria. Cabe, por tanto, afirmar que la jurisprudencia del Tribunal de Justicia
de la Comunidad es una fuente esencial del Derecho comunitario puesto que viene
a completar y a precisar las disposiciones de los Tratados fundacionales, al tiempo
que asegura su cumplimiento.

57
Prof. Dr. Carlos Francisco Molina del Pozo

5.4.4 Los Actos “Sui Generis”


Las fuentes sui generis se integran por actos que pueden ser o no obligatorios y
que tienen una naturaleza jurídica más bien imprecisa. Las instituciones de la
Comunidad, además de los instrumentos reconocidos por los Tratados, pueden
utilizar otros instrumentos jurídicos no previstos por estos, y que pueden ser
obligatorios o ser simples compromisos políticos. En todo caso, la eficacia de
estos actos queda patente en el caso de las nuevas adhesiones en las que el nuevo
Estado miembro debe ratificar no solo los Tratados fundacionales y sus posteriores
modificaciones, sino también estos actos sui generis, como ocurrió en el Acta de
adhesión de España y Portugal. Consiguientemente, los nuevos Estados están
obligados a respetar cuantos principios y orientaciones se desprendan de las
misma, habiendo de adoptar las medidas que pudieran resultar necesarias, de
manera que quede asegurada su aplicación.

Los actos sui generis también responden a una clasificación que depende de su
grado de obligatoriedad: actos obligatorios, que vienen a ser los Reglamentos de
régimen interno y las decisiones que no tienen destinatario concreto; y actos no
obligatorios (nuevos compromisos políticos).

5.4.5 Las fuentes complementarias


El ordenamiento comunitario presenta lagunas lógicas en cuanto es un Derecho
nuevo y en continua transformación con lo que la utilización de instrumentos
complementarios es, a veces, imprescindible para poder avanzar en el proceso de
construcción europea:

Derecho supletorio: el Derecho internacional público y el Derecho interno


de los Estados miembros.
Principios generales del Derecho: los principios generales del Derecho,
universalmente reconocidos y aceptados por los Estados civilizados (el
principio de buena fe, de legalidad, de seguridad jurídica, etc.)

58
EL DERECHO COMUNITARIO EUROPEO: GÉNESIS, INSTITUCIONES,
CARACTERÍSTICAS Y FUENTES

Costumbre: usos propios y específicos que, poco a poco, se van


incorporando en la vida comunitaria. Doctrina científica: artículos,
manuales, estudios, etc., elaborados por los juristas e investigadores del
Derecho comunitario.
Doctrina científica: artículos, manuales, estudios, etc., elaborados por los
juristas e investigadores del Derecho Comunitario.

59
EL DERECHO COMUNITARIO:
CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

Dr. Orlando Guerrero Mayorga


Secretario General de la Corte Centroamericana de Justicia

1. CONCEPTO

Para el Dr. Enrique Ulate Chacón, el derecho comunitario “es el complejo de normas
jurídicas que disciplinan las Comunidades de Estados, y sus relaciones jurídicas con
otros sujetos de derecho, creadas como organizaciones internacionales sui géneris,
dando origen a un Sistema Jurídico-Institucional u ordenamiento jurídico nuevo,
autónomo y especial cuyo denominador o ius proprium se basa en las relaciones de
integración regional”.

El Profesor G. Isaac define al Derecho Comunitario como un “conjunto organizado y


estructurado de normas jurídicas que dispone de: a) fuentes propias, b) órganos de
producción normativa también propios, sujetos a procedimientos y esquemas de

61
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

relaciones reglados y c) un sistema judicial de garantía de su aplicación e


interpretación uniforme”.

El Doctor Jorge Antonio Giammattei Avilés, expresa que el Derecho Comunitario:


“Es el derivado de los Tratados de Integración que han creado instituciones,
organismos comunes o comunitarios, supranacionales, con vida propia y facultad de
emitir normativa a la que tendrán que sujetarse tanto los Estados miembros como los
ciudadanos de los mismos y los propios Órganos y Organismos; y, cuyas disposiciones
deberán ser interpretados por autoridades judiciales y administrativas creadas para tal
efecto; así como la doctrina derivada de esta legítima interpretación de los textos.”

Según el Profesor Eduardo Villarino Pinto en su obra “La Construcción de la Unión


Europea”, señala: “el derecho europeo o derecho comunitario, como un ordenamiento
integrado en el sistema jurídico de los Estados miembros, es una de las más relevantes
manifestaciones del proceso de integración y construcción europea, pues los sujetos de
este derecho no son sólo los Estados miembros y las propias instituciones comunitarias,
sino también, las personas físicas y jurídicas, públicas y privadas capaces de ser sujetos
de derechos y obligaciones en los Estados miembros”.

Con todos estos valiosos conceptos sobre Derecho Comunitario trataré de


construir a través del análisis comparativo un concepto macro para nuestra
disciplina que lo concibo así: El Derecho Comunitario es el complejo de normas
jurídicas que regulan las relaciones de las Comunidades de Estados con otros
sujetos de derecho entre los que se encuentran no sólo los Estados y las
Organizaciones Internacionales sino también los Órganos, Organismos e
Instituciones Comunitarias y los particulares sean estas personas físicas o jurídicas,
públicas y privadas, capaces de ser sujetos de derechos y obligaciones en los
Estados miembros. Dichas Comunidades de Estados son constituidas por Tratados
Instituyentes de las mismas como organizaciones internacionales de carácter
supranacional – sui generis, dando origen a un Sistema Jurídico-Institucional u
ordenamiento jurídico nuevo, autónomo con primacía y eficacia directa en el
ordenamiento interno de los Estados, cuyo común denominador o ius proprium se
basa en las relaciones de integración regional y un sistema judicial de garantía de su
aplicación e interpretación uniforme.

62
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

I.1. El Concepto del Derecho Comunitario en la


Normativa Jurídica Centroamericana
Desde la 2da. Carta a la Organización de los Estados Centroamericanos (ODECA),
“Carta de San Salvador” (1963) hasta el “Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de la
Organización de Estados Centroamericanos (ODECA)” (1991), que crea el Sistema
de la Integración Centroamericana (SICA), en su Artículo 1, común a ambos
instrumentos jurídicos, se establece que Centroamérica: Costa Rica, Nicaragua,
Honduras, El Salvador y Guatemala, al que se incorpora la República de Panamá por
ratificación y Belice mediante su adhesión al “Protocolo de Tegucigalpa”,
constituyen una comunidad económico-política que aspira a la integración de
Centroamérica.

De estos Artículos podemos extraer que Centroamérica es una Comunidad de


Estados económico-política cuyas relaciones se enmarcan en un esquema de
integración regional que no es puramente económica, sino global abarcando los
diversos sectores económicos y políticos pero también, social, cultural y ambiental,
cuyos presupuestos se centran en una concepción social y democrática del Estado
en el marco irrestricto de la tutela, respeto y promoción de los Derechos Humanos,
debiendo los Estados miembros del (SICA), comportarse de acuerdo a los
principios fundamentales contenidos en el Artículo 4 del “Protocolo de
Tegucigalpa”.

I.2. Fundamentos y presupuestos de la Comunidad


Centroamericana
Centroamérica ha sido definida como una Comunidad de Estados económico-
política, pero para efectos prácticos y para impulsar el proceso de integración con
una voluntad política más clara y definida es necesario analizar los fundamentos y
presupuestos constitucionales para que pueda existir la comunidad
centroamericana.

63
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

En Centroamérica se ha seguido muy de cerca los pasos del constitucionalismo


europeo en el que se ha tenido que reformar disposiciones específicas del derecho
interno, incluso constitucionales para poder permitir la incorporación de los
Estados miembros a las comunidades del Carbón y el Acero, Económica-Europea y
de la Energía Atómica y para facilitar el proceso INTEGRACIÓN ista, sometiendo la
aprobación de los Tratados a procedimientos legislativos, muchas veces con un
número de voto cualificado o a consultas regulares mediante referéndum, o a
controles constitucionales. Según el Doctor Jorge Antonio Giammattei Avilés, para
todo centroamericano el basamento primario de la integración de la Región, se
encuentra en sus textos constitucionales que la disponen en forma expresa y, a
veces en forma implícita. Entre las constituciones que consagran en forma expresa
los principios que hacen posible la integración están las constituciones de El
Salvador, Guatemala y Costa Rica.

1. 2. 1 Constitución Política de El Salvador


El Artículo 89 de la Constitución Política de El Salvador establece: “El Salvador
alentará y promoverá la integración humana, económica, social y cultural con las
repúblicas americanas y especialmente con las de Istmo Centroamericano. La
integración podrá efectuarse mediante tratados o convenios con las repúblicas
interesadas, las cuales podrán contemplar la creación de organismos con funciones
supranacionales...” En su párrafo segundo agrega que: “También propiciará la
reconstrucción total o parcial de la República de Centroamérica, en forma unitaria,
federal o confederada, con plena garantía de respeto a los principios democráticos y
republicanos y de los derechos individuales y sociales de sus habitantes. El proyecto y
bases de la unión se someterán a consulta popular”.

De este Artículo se desprende la posibilidad que el Estado de El Salvador ejerza


conjuntamente con otros Estados, facultades soberanas previamente acordadas
por medio de entes supranacionales, en el ámbito de la integración “humana,
económica, social y cultural” con las repúblicas americanas o centroamericanas.
También, en el ámbito de la integración “política” o de “reconstrucción total o
parcial de la República de Centroamérica...” cuyo proyecto de tratado debe ser antes
sometido a consulta popular.

64
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

Cabe destacar que la reconstrucción de Centroamérica podría llevar a la federación


o sea a Estados Unidos de Centroamérica.

1.2.2 Constitución Política de Guatemala


En materia de integración centroamericana, la Constitución Guatemalteca establece
en su Artículo 150 que: “Guatemala, como parte de la comunidad centroamericana,
mantendrá y cultivará relaciones de cooperación y solidaridad con los demás Estados
que formaron la Federación de Centroamérica; deberá adoptar las medidas adecuadas
para llevar a la práctica, en forma parcial o total, la unión política o económica de
Centroamérica. Las autoridades competentes están obligadas a fortalecer la integración
económica centroamericana sobre bases de equidad.”

El Artículo 184, k) y o) establece como funciones del Presidente de la República las


de someter a la consideración del Congreso para su aprobación, y antes de su
ratificación, los tratados y convenios de carácter internacional, así como las de
dirigir la política exterior y las relaciones internacionales; celebrar, ratificar y
denunciar tratados y convenios de conformidad con la Constitución. El Artículo
171, literal I) numeral 2, establece: “Otras atribuciones del Congreso: 1) Aprobar,
antes de su ratificación, los tratados, convenios o cualquier arreglo internacional
cuando: 2) Afecten el dominio de la Nación, establezcan la unión económica o política
de Centroamérica, ya sea parcial o total, o atribuyan o transfieran competencia a
organismos, instituciones o mecanismos creados dentro de un ordenamiento jurídico-
comunitario concentrado para realizar objetivos regionales y comunes en el ámbito
centroamericano...”

La aprobación, antes de su ratificación, de estos tratados, se hace por mayoría


simple. En este sentido es claro el Artículo 172, que requiere mayoría calificada de
dos terceras partes únicamente para la aprobación de los Tratados, Convenios o
arreglo internacional que se refiera al paso de ejércitos extranjeros por el territorio
nacional o al establecimiento temporal de bases militares extranjeras y que afecten
o puedan afectar la seguridad del Estado o pongan fin a un estado de guerra.

65
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

El Artículo 173 determina que “las decisiones políticas de especial trascendencia


deberán ser sometidas a procedimiento consultivo de todos los ciudadanos.” Agrega
que “La Consulta será convocada por el Tribunal Supremo Electoral a iniciativa del
Presidente de la República o del Congreso de la República, que fijarán con precisión la
o las preguntas que se someterán a los ciudadanos.” Le corresponderá
definitivamente a los Poderes Ejecutivo y Legislativo calificar lo que es una “decisión
política de especial trascendencia”, a fin de solicitar o no un referéndum. Por otro
lado, el Artículo 272, inciso c) otorga a la Corte de Constitucionalidad la función de
“emitir opinión sobre la Constitucionalidad de los Tratados, Convenios y Proyectos de
Ley, a solicitud de cualquiera de los organismos del Estado”.

El Presidente de la República de Guatemala ha solicitado al Tribunal Constitucional


sobre la base de este Artículo que dictamine sobre la Constitucionalidad del
Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia.

1.2.3 Constitución Política de Costa Rica


La Constitución Política de Costa Rica, presenta importantes reformas
constitucionales en 1968, cuando se reforman los Artículos 7 y 121. En el primero,
se reconoce que los Tratados Internacionales tienen autoridad superior a las leyes,
reconociéndose en materia de derechos humanos su primacía sobre la misma
constitución. En el segundo (Artículo 121, inciso 4) autoriza la posibilidad de
atribuir o transferir competencias a un ordenamiento jurídico comunitario, con el
propósito de realizar objetivos regionales y comunes, para cuya aprobación se
requiere una mayoría calificada de 2/3 de los miembros del Parlamento; sin
embargo, los Protocolos de menor rango derivados de tratados públicos no
requieren aprobación legislativa cuando los tratados autoricen de modo expreso tal
derivación. Con respecto a la aplicación del derecho comunitario, la Sala
Constitucional ha reconocido su carácter “supranacional”.

También en varios casos la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de


Costa Rica, ha reconocido la formación de un Derecho Comunitario institucional y
de un derecho comunitario objetivo cuya supremacía se impone sobre el derecho
interno.

66
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

También, el Artículo 140, inciso 10, complementa la disposición del Artículo 121,
inciso 4, al decir que, “Los Protocolos derivados de dichos Tratados públicos o
convenios internacionales que no requieran aprobación legislativa, entrarán en
vigencia una vez promulgados por el Poder Ejecutivo”. La interpretación de las
facilidades dadas por esta normativa llevó a dar al instrumento jurídico creador del
SICA el revestimiento formal de “Protocolo”, aunque, como se ha dicho podía
considerarse una derivación autorizada de la Carta de San Salvador que había
creado la ODECA. Sin embargo, la Asamblea Legislativa de Costa Rica aprobó el
“Protocolo de Tegucigalpa”, con los 2/3 de votos de sus miembros.

1.2.4. Constitución Política de Honduras


La Constitución hondureña no es muy expresa en cuanto a la integración
centroamericana, el Preámbulo contiene una referencia a “la fe puesta en la
restauración de la Unión Centroamericana”. No contiene normas expresas sobre la
creación de órganos comunitarios. Sin embargo, al referirse a las relaciones
económicas del Estado de Honduras, con otros países, reconoce “la integración
económica centroamericana y el respeto de los tratados y convenios que suscriba, en lo
que no se oponga al interés nacional”, los cuales una vez aprobados por el Congreso
y ratificados por, el Ejecutivo entran a formar parte del derecho interno y
prevalecen sobre la legislación interna. El Artículo 245, numeral 34, establece
como una de las atribuciones del Presidente de la República, “dirigir y apoyar la
política de Integración Económica y Social, tanto nacional como internacional,
tendiente al mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo hondureño”.

1.2.5 Constitución Política de Nicaragua


La Constitución nicaragüense establece en el Título I los Principios Fundamentales,
Artículo 5 parte final: “privilegia la integración regional y propugna por la
reconstrucción de la Gran Patria Centroamericana” y en el Artículo 9 se reconoce la
defensa de la Unidad Centroamericana y los esfuerzos para “lograr la integración

67
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

política y económica y la cooperación en América Central, así como los esfuerzos por
establecer y preservar la paz en la región”.

En dicho Artículo se reconoce la “creación o elección de los organismos necesarios


para alcanzar la unidad de los pueblos de América Latina y el Caribe inspirado en los
ideales unitarios de Bolívar y Sandino”.

De esta última disposición se deduce una autorización implícita a otorgar el


ejercicio de ciertas competencias a órganos regionales comunes, regulados por ley
y por tratado.

Reconocida la posibilidad de crear por Tratado organismos cuyo fin sea la


integración política y económica y la cooperación en América Central,
correspondería a la Asamblea Nacional, de acuerdo con el Artículo 138, numeral 12,
“aprobar o rechazar el correspondiente tratado”. En efecto, la disposición citada
establece como atribución del Poder Legislativo: “aprobar o rechazar los tratados,
convenios, pactos, acuerdos y contratos internacionales: de carácter económico, de
comercio internacional, de integración regional, de defensa y seguridad, los que
aumenten el endeudamiento externo o comprometan el crédito de la nación y los que
vinculan el ordenamiento jurídico del Estado.”

1.2.6 Constitución Política de Panamá


La Constitución panameña hace referencia únicamente en su preámbulo a la
promoción de la integración regional como fin del Estado. Las disposiciones
relativas a los Tratados Internacionales no establecen nada específico sobre la
creación de órganos supranacionales, sin embargo, Panamá al ratificar el “Protocolo
de Tegucigalpa”, que es el Tratado Marco de la Integración Centroamericana, se
está sometiendo al ordenamiento jurídico comunitario nuevo con fines de
integración regional.

68
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

1.2.7 Constitución Política de Belice


La Constitución de Belice, en el Capítulo I, Artículo 1 establece: “Belize Shall be a
sovereign democratic State of Central America in the Carribbean region”.

Belice será un Estado soberano democrático de Centroamérica en la región del


Caribe.

Belice al ser parte de Centroamérica y al adherirse, el primero de diciembre del año


dos mil, al “Protocolo de Tegucigalpa”, y dejar registrado y depositado en la Sección
de Tratados de la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana
(SG-SICA), el instrumento de adhesión, participa como Estado Miembro del Sistema
con iguales derechos y deberes que los otros Estados miembros y en consecuencia
está sujeto al nuevo ordenamiento jurídico de integración centroamericana.

El Doctor Jean Michel Arrighi, dice que en nuestro continente, existen tres grandes
grupos de constituciones: aquellas, la minoría, que dan solución expresa al
conflicto entre el Derecho Internacional y el Derecho Interno, aquellas que sin
resolver el conflicto, enumeran a los Tratados y las leyes como normas internas;
aquellas, la mayoría que nada dicen y sólo hacen referencia a los Tratados cuando
enuncian las competencias de los distintos Poderes del Estado.

Entre las primeras se destacan las Constituciones de Argentina, Honduras y Costa


Rica. Para el efecto práctico de nuestra investigación nos referiremos a las
Constituciones de Honduras y de Costa Rica.

La Constitución de Honduras, en su Artículo 18, señala que: “en caso de conflicto


entre el Tratado o Convención y la Ley prevalecerá el primero”, y la Constitución de
Costa Rica, en su Artículo 7, establece que: “los tratados públicos, los convenios
internacionales y los concordatos debidamente aprobados por la Asamblea Legislativa,
tendrán desde su promulgación o desde el día que ellos designen, autoridad superior a
las leyes”.

Las otras Constituciones de Centroamérica nada dicen en cuanto a la jerarquía del


Tratado o a su ubicación en las fuentes del orden jurídico interno. Estas
Constituciones se refieren a los Tratados en dos secciones: la que regula las

69
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

atribuciones del Poder Ejecutivo y la que fija las competencias del Poder
Legislativo. En general, las etapas son las siguientes: la firma del Tratado es
competencia del Poder Ejecutivo; el Parlamento lo aprueba; el Poder Ejecutivo es
quien lo ratifica. Este es el caso, por ejemplo, de lo que disponen los Artículos 138
numeral 12 y 150 numeral 8 de la Constitución de Nicaragua.

Hecho este recorrido a través de las Constituciones de los Estados miembros del
SICA y concluyendo que es factible mediante sus disposiciones la integración
centroamericana transfiriendo competencia o ejerciendo conjuntamente soberanía
a través de organismos regionales supranacionales, con fines y propósitos
INTEGRACIÓN istas, pasamos a continuación a abordar el siguiente punto.

II. NATURALEZA JURÍDICA DE LA


COMUNIDAD CENTROAMERICANA
Y DEL DERECHO COMUNITARIO

Es necesario precisar cuáles son los elementos esenciales de la comunidad


centroamericana que permiten ubicarla a una determinada categoría general.

Las categorías jurídicas que han servido de referencia a la doctrina son


fundamentalmente, el Estado Federal, la Confederación y la Organización
Internacional.

Para establecer la verdadera naturaleza jurídica de la comunidad centroamericana y


del Derecho Comunitario Centroamericano no vasta un análisis jurídico-
institucional de los Tratados, sino que es necesario constatar la realidad, es decir
como ha venido actuando dicha comunidad y cuáles son las consecuencias que ella
ha tenido en la formación de un ordenamiento jurídico nuevo, como sería el
derecho comunitario centroamericano.

Han surgido diversas teorías para explicar la naturaleza jurídica de las comunidades.
a) Ubican las comunidades dentro del ámbito de las organizaciones internacionales.

70
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

b) Dentro de la figura federativa. c) Dentro de un ordenamiento jurídico autónomo


y, d) Dentro de un proceso gradual y progresivo de integración regional.

El Doctor Enrique Ulate Chacón, considera a la comunidad europea y a la


comunidad centroamericana como un “Tertium genus u organización Sui géneris, de
carácter autónomo destinada a cumplir los fines y propósitos de los procesos de
integración regional”.

Para la profesora Aracely Mangas Martín: “el hecho de que las comunidades europeas /
Unión Europea no se transforme en Estado Federal no significa que no participen, en la
concepción de algunos elementos de su estructura institucional, de su derecho y de sus
funciones, de la inspiración y técnicas jurídicas federalistas y sin que ello conlleve
admitir analogías con una estructura estatal, ni tan siquiera federal o confederal”.

La mayoría de la doctrina considera que las comunidades europeas constituyen


organizaciones internacionales de características específicas las cuales radican en
los siguientes aspectos:

a) Los objetivos de integración, que determinan el carácter dinámico, del proceso,


del fenómeno comunitario.

b) La estructura institucional, en la que aparecen “nuevos principios de


representatividad al margen del de la representación de los Estados”, con tres
instituciones que dan cuerpo, cada una, a distintas fuerzas y valores: la
Comisión como guardián del interés común, el Parlamento como expresión de
las fuerzas populares; el Tribunal de Justicia, por último, como garante de los
valores jurídicos.

c) Las fuentes del derecho derivado, análogas a las propias del derecho interno
(reglamentos y decisiones o peculiares del orden comunitario (directivas).

d) La eficacia directa del derecho comunitario en el ámbito interno.

e) La atribución de competencias a las Comunidades en materias tradicionalmente


reservadas a los Estados y las consiguientes limitaciones de las competencias
de éstos. Este fenómeno es interpretado por un sector de la doctrina como
una distribución de soberanía entre los Estados y las comunidades.

71
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

Según el Profesor Manuel Díez de Velasco: “a) Las comunidades son organizaciones
internacionales. Esta calificación implica que, en la medida en que existen normas de
derecho internacional general relativas a esta categoría (por ejemplo sobre la
Subjetividad Internacional de las organizaciones), tales normas son aplicables a las
comunidades. b) El derecho comunitario europeo es un derecho internacional
particular, cuyos caracteres no vienen determinados por esta calificación, sino por su
contenido. c) Los caracteres de las comunidades y del derecho comunitario europeo son
heterogéneos.”

La Unión Europea constituye solamente una idea de síntesis, un paraguas común,


que sirve para articular las relaciones entre el pilar comunitario (la comunidad
europea) y los dos pilares intergubernamentales (política exterior y seguridad
común - PESC) y (Cooperación en los ámbitos de la justicia y de los asuntos de
Interior - CAJAI), previstos en el Tratado de Mastricht, realizando una unificación
aunque de alcance limitado, del marco jurídico del proceso de integración.

Para el Doctor Jorge Antonio Giammattei Avilés, las comunidades son


organizaciones internacionales de nuevo cuño (sui géneris), totalmente diferentes a
las clásicas organizaciones de cooperación intergubernamental derivadas del
Derecho Internacional General y Convencional. Comunidades de derecho en tanto
que ni los Estados miembros ni sus órganos y organismos pueden sustraerse al
control de la conformidad de sus actos con los tratados que les reconocen su
existencia o las crean.

A este respecto hay que mencionar que lo único que distingue a un Estado unitario
dividido en provincias autónomas, de un Estado federal, es el grado de
descentralización al igual que se diferencia el Estado federal de la confederación en
que ésta tiene mayor grado de descentralización.

Este mayor o menor grado de descentralización se refleja en la jerarquía de las


normas que componen el ordenamiento jurídico de cada tipo de Estado y en la
forma de aplicarlas. En el Estado unitario existe sólo un ordenamiento jurídico con
gobiernos locales con una capacidad de actuación que puede estar enmarcada
dentro de un régimen de autonomía regional o en un régimen de municipalidades
con facultades más o menos amplias pero siempre subordinadas a las leyes de la
nación a la constitución.

72
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

En cambio, en un Estado federal existe un ordenamiento jurídico central, válido


para todo el territorio, y varios, regímenes locales, de cada Estado que forma la
Federación, válidos solamente para el territorio de cada uno de esos Estados. Las
normas centrales son creadas por un órgano legislativo central, o poder legislativo
federal, y las normas locales son creadas por órganos legislativos locales.

Los individuos, nacionales de un Estado Federal, están sujetos a dos


ordenamientos jurídicos: el de la federación y el estatal local. Existen dos
constituciones: Una, Federal, que está por encima de las otras de cada Estado
miembro de la Federación. Cada Estado Miembro goza de autonomía
constitucional limitada por la Constitución Federal. Además, el Poder Legislativo
del Estado Federal generalmente está compuesto de dos cámaras: una, llamada
Cámara de Representantes, elegidos directamente por el Pueblo; otra, llamada
Cámara del Senado o de los Estados, compuesta por representantes de los Estados
miembros, y que pueden ser elegidos directamente por los órganos legislativos de
cada Estado. En la Cámara de los Estados o Senado, los Estados se encuentran
representados por igual número de representantes, en virtud el principio de
igualdad jurídica de los Estados.

Con la Confederación de Estados sucede algo similar. Sin embargo, en el Estado


Federal, cada Estado Miembro tiene su poder ejecutivo, legislativo y judicial. En la
Confederación puede existir un poder judicial central, pero éste es competente
únicamente para los conflictos entre los Estados miembros de la Confederación.
En un Estado Federal, también, hay competencias que son exclusivas del Estado
Central, por ejemplo, las relativas a las relaciones internacionales (conclusión de
tratados, declaraciones de guerra) y las relativas a la defensa nacional (la armada, la
marina, el ejército y la fuerza aérea) son órganos de la federación, y no de los
Estados que la componen, lo que no sucede en la confederación, donde no hay
centralización del Poder Ejecutivo.

Otra diferencia entre uno y otro sistema gira alrededor de la nacionalidad. En la


Confederación, no existe una nacionalidad confederada, porque los ciudadanos
conservan la nacionalidad de su Estado. En la Federación si existe una
nacionalidad federal.

73
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

En la Federación, las leyes federales son directamente aplicables a los ciudadanos.


En la Confederación las normas centrales del orden jurídico constitutivo sólo
obligan y facultan directamente a los Estados.

El Estado Federal es un Estado, y no simplemente una Unión de Estados. En una


Confederación, los Estados que la componen pueden abandonar la comunidad,
retirándose de la Unión. Cada Estado confederado conserva su personalidad
jurídica internacional. Ninguna de estas cosas ocurre en la Federación, donde la
posibilidad de retirarse no existe y donde los Estados que la componen no son
sujetos del Derecho Internacional, sino que quien tiene la personalidad jurídica
internacional es el Estado Federal.

Sin embargo, considero que en la Federación se puede dar la secesión de un


miembro de las comunidades pero esto es muy improbable tanto porque la
integración en muchos campos ha alcanzado un punto sin retorno que la haría
económica y socialmente insoportable, como por el hecho de que el Sistema
Comunitario es suficientemente flexible como para permitir a los Estados que
tuvieran quejas, hacer presión dentro de la comunidad para obtener satisfacciones.
Finalmente parece evidente que el conjunto de Estados miembros de la Comunidad
no puede ignorar, llegado el caso, la posición tomada explícita o implícitamente por
el Estado que mostrará deseos de no continuar cumpliendo las obligaciones que le
incumben en tanto miembro. En una situación límite podrían, por común acuerdo,
aceptar la salida de uno de ellos o poner fin a las comunidades, afectando el
principio del acervo comunitario y la pertenencia definitiva a la comunidad.

La posibilidad de la retirada unilateral de un Estado al Sistema de la Integración


Centroamericana, no debe ser subestimada. En principio, porque sin retirarse
formalmente de las Comunidades, un Estado Miembro puede obstaculizar
ampliamente su funcionamiento, practicando lo que se ha llamado la “política de la
silla vacía”, es decir no participando en las instituciones o no suscribiendo ni
depositando los instrumentos de ratificación o adhesión, Costa Rica, Guatemala,
Panamá y Belice, todavía no son Estados miembros del Convenio de Estatuto de la
Corte Centroamericana de Justicia a pesar que todos ellos son Estados miembros
del Sistema de la Integración Centroamericana, creado por el “Protocolo de
Tegucigalpa”, el cual establece en el Artículo 12, que el Estatuto “deberá ser
negociado y suscrito dentro de los noventa días posteriores a la entrada en vigor el
“Protocolo de Tegucigalpa”. Asimismo, no se ha completado el proceso de

74
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

ratificación interno del Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y


Otras Instancias Políticas y sus Primeros Protocolos por los Estados de Costa Rica y
Belice. Panamá no es suscriptor ni parte del “Protocolo de Guatemala”, junto con
Belice. Esto más la disposición del “Protocolo de Tegucigalpa”, relacionada con la
toma de decisiones que serán adoptadas por consenso y la disposición del Artículo
22 del “Protocolo de Tegucigalpa”, que establece: “las decisiones de los Consejos
serán de obligatorio cumplimiento en todos los Estados miembros y sólo podrán
oponerse a su ejecución disposiciones de carácter legal”; ha llevado a la afirmación de
que no podamos hablar de la existencia de un “derecho comunitario
centroamericano”, aunque sí, como algunos juristas han reiterado, de un “derecho
común centroamericano”.

Nosotros consideramos que existe un derecho comunitario centroamericano que


emana de una Comunidad de Estados cuya naturaleza es de una organización
internacional “sui generis”, que va más allá de meras relaciones de cooperación o
coordinación entre los Estados Centroamericanos sino que se dirigen hacia una
verdadera integración mediante el establecimiento de políticas comunes. Ello
significa que el método intergubernamental para la toma de decisiones se reduce
únicamente al órgano del que depende las decisiones fundamentales de impulso y
orientación política del proceso de integración, por ejemplo, la Reunión de
Presidentes de Centroamérica, órgano supremo del Sistema de la Integración
Centroamericana (SICA), y prevalece el método comunitario para la formación de
los actos normativos comunitarios y su correspondiente aplicación y ejecución.

No obstante, el Proceso de Integración Centroamericana ha padecido desde sus


orígenes de muchos obstáculos y dificultades, al igual que el Proceso de Integración
Europea y que como muy bien advirtiera el Ministro Francés de Relaciones
Exteriores, Robert Schuman, directamente influenciado por su Asesor Jean Monnet:
“Europa no se hará de un solo golpe ni en una construcción de conjunto: se hará
mediante realizaciones concretas, creando primero una solidaridad de hecho”. Esto es
válido para Centroamérica, más es conveniente repasar como la Corte
Centroamericana de Justicia, órgano supranacional del Sistema de la Integración
Centroamericana cuya jurisdicción y competencia regionales son de carácter
obligatorio para los Estados, y es la encargada de hacer respetar el derecho
comunitario o de integración centroamericano, al igual que el Tribunal de Justicia de
las Comunidades Europeas, “Tribunal de Luxemburgo”, ha construido su edificio
jurisprudencial dándole prevalencia al Derecho Comunitario frente al

75
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

“ordenamiento jurídico interno de los Estados miembros del SICA”, que


examinaremos infra.

III. CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO


COMUNITARIO CENTROAMERICANO

El Profesor Carlos Francisco Molina del Pozo dice que el derecho comunitario está
compuesto por el “conjunto de normas y principios que determinan la organización,
funcionamiento y competencias de las Comunidades Europeas, se conforma como un
orden jurídico sui generis, dotado de autonomía con relación a los ordenamientos
nacionales, distinto del orden jurídico internacional y del orden jurídico interno de los
Estados miembros y caracterizado por unos rasgos peculiares”.

Estos rasgos característicos se manifiestan a través de las relaciones entre el


derecho comunitario con el derecho propio de cada uno de los Estados miembros.
Es así como se han formulado por el Tribunal de Justicia de las Comunidades
Europeas y por la Corte Centroamericana de Justicia, en su jurisprudencia, las
principales características del Derecho Comunitario.

III.1. Principio de Aplicabilidad Inmediata.


Significa que las normas de derecho comunitario se convierten automáticamente en
normas de derecho interno de los Estados miembros, lo que implica: a) Que el
Derecho Comunitario se integra plenamente en los ordenamientos jurídicos de los
Estados sin necesidad de ningún acto de recepción. b) Que las normas
comunitarias, aunque integradas en el derecho interno, no se confunden con éste,
sino que conservan su carácter comunitario. c) Que los jueces y tribunales
nacionales tienen que aplicar obligatoriamente el derecho comunitario.

76
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

III.2. Principio de Aplicabilidad Directa:


Las normas comunitarias pueden crear por si mismas derechos y obligaciones para
los particulares, afectando su patrimonio jurídico. Este principio implica que
cualquier nacional de un Estado miembro tiene derecho a pedir que se le apliquen
las normas comunitarias que le afecten y la obligación de los Estados de atenderle
de conformidad con tales normas.

Para la Profesora Aracely Mangas Martín, el punto de partida de la existencia del


ordenamiento jurídico comunitario son los Tratados Constitutivos y los actos de las
Instituciones que produce la atribución de competencias internas a favor de la
comunidad.

La pertenencia de un Estado a la Comunidad produce una distribución de


competencias entre el Estado miembro y la comunidad; el Estado se reserva un
conjunto de competencias bajo su soberanía y, por tanto, en esos ámbitos de
soberanía estatal sigue rigiendo y generando normas de Derecho Nacional. Pero en
las materias cedidas rigen los Tratados y los actos de las Instituciones o Derecho
derivado. Luego ambos ordenamientos jurídicos coexisten en el interior de cada
Estado miembro y tienen unos mismos destinatarios, las personas físicas y jurídicas
y el hecho de que ambos ordenamientos compartan una misma clase de sujetos de
derecho se establecen relaciones entre la norma comunitaria y la norma nacional
quedando ésta condicionada por los principios de autonomía, eficacia o aplicación
directa y primacía del Derecho Comunitario.

El Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas refiriéndose al Tratado de la


Comunidad Europea, expresa que: “aunque haya sido celebrado en forma de Convenio
Internacional, no por ello deja de ser la carta constitucional de una comunidad de
derecho”.

También, la Corte Centroamericana de Justicia, en relación con el Protocolo de


Tegucigalpa, en una Opinión Consultiva solicitada por el Secretario General del
SICA, Doctor H. Roberto Herrera Cáceres, sobre la situación jurídica del “Protocolo
de Tegucigalpa”, con respecto a instrumentos jurídicos anteriores y actos
posteriores, señala que: “El Protocolo de Tegucigalpa de 1991 es en la actualidad, el
Tratado Constitutivo marco de la Integración Centroamericana, y por tanto, el de

77
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

mayor jerarquía y la base fundamental de cualquier otra normativa centroamericana


sean éstos, Tratados, Convenios, Protocolos, Acuerdos u otros actos jurídicos
vinculatorios anteriores o posteriores a la entrada en vigencia del Protocolo de
Tegucigalpa”.

La jerarquía del Protocolo de Tegucigalpa y sus Instrumentos Complementarios y


derivados está precisada en el Artículo 35 del “Protocolo de Tegucigalpa” y queda
ratificada en la jurisprudencia antes citada.

Por primera vez, el Tribunal Centroamericano (Corte de Managua) se refirió a las


características del Derecho Comunitario, en su resolución No. 4-9-12-96 sobre
“Opinión Consultiva del Parlamento Centroamericano en relación a la competencia
de la Corte de Constitucionalidad de la República de Guatemala en torno al Artículo
27 del Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano”. Pero con más
precisión y alcance jurídico lo ha hecho en la Sentencia dictada en el caso de la
demanda del Estado de Nicaragua contra el Estado de Honduras (Véase
CONSIDERANDO IV) y en la Sentencia emitida en el caso de la demanda del Estado
de Honduras contra el Estado de Nicaragua (Véase CONSIDERANDO I).

III.3. Principio de Primacía


Las normas comunitarias ocupan un lugar prioritario respecto a las normas
nacionales, el derecho comunitario es de aplicación preferente o prioritaria
respecto al derecho interno de los Estados miembros. Este principio tiene razón de
ser con el fin de resolver los conflictos entre ambos ordenamientos como
consecuencia de la integración de las normas comunitarias en el derecho interno
pero manteniendo su condición de tales y se establece sobre la base de las
siguientes consideraciones:

a) Los Estados al crear las comunidades con unos determinados fines, les han
atribuido, para su cumplimiento, una serie de competencias que implican
limitaciones a la propia competencia estatal;

78
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

b) El carácter obligatorio y directamente aplicable que se otorga a las normas


comunitarias no tendría sentido si tales efectos pudieran ser anulados o
eludidos por los Estados;
c) Los Estados tienen la obligación de abstenerse de tomar medidas que
puedan poner en peligro la realización de los objetivos comunitarios.

El Principio de Primacía conlleva en caso de conflicto de las normas comunitarias


con las normas nacionales a la inaplicabilidad del derecho interno, lo que tampoco
impide que los Estados deban derogar tales normas internas. Esta primacía del
derecho comunitario es de carácter absoluto; por tanto, incluso respecto a las
normas constitucionales.

La Primacía del Derecho Comunitario se funda, según la jurisprudencia del Tribunal


de Justicia, en la naturaleza y en los propios caracteres del proceso integrador
mediante una interpretación sistemática y teleológica o finalista de los Tratados
comunitarios (al igual que el principio de efecto directo).

III.4. Principio de la Responsabilidad del Estado


Los Estados están obligados a reparar los daños causados a los particulares como
consecuencia de la violación de normas comunitarias. Este principio nace sobre la
base de ser los particulares sujetos de derecho comunitario y se apoya en las
obligaciones de los Estados de asegurar la plena eficacia de las normas
comunitarias y de proteger los derechos que éstas le atribuyen a los particulares, de
adoptar todas las medidas pertinentes para garantizar el cumplimiento de sus
obligaciones, y de posibilitar a los particulares el hacer efectivo los derechos que se
les reconocen de modo que puedan obtener la reparación adecuada cuando tales
derechos son lesionados por una violación del derecho comunitario imputable al
Estado.

El Doctor Jorge Antonio Giammattei Avilés agrega un nuevo principio al Derecho


Comunitario que es el de Seguridad Jurídica, el cual “exige que la legislación
comunitaria sea precisa y su aplicación previsible para los justiciables y que todo acto
de las Instituciones que produzca efectos jurídicos sea claro y preciso, y sea notificado

79
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

al interesado de forma que este pueda conocer con certeza el momento a partir del cual
el citado acto existe y comienza a surtir efectos jurídicos”.

A continuación examinaremos la Doctrina y Jurisprudencia de la Corte


Centroamericana de Justicia en relación con estos principios del Derecho
Comunitario Centroamericano. Debemos referirnos al Artículo 3 del Convenio de
Estatuto de La Corte que establece: “La Corte tendrá competencia y jurisdicción
propias, con potestad para juzgar a petición de parte y resolver con autoridad de cosa
juzgada, y su doctrina tendrá efectos vinculantes para todos los Estados, Órganos y
Organizaciones que formen parte o participen en el “Sistema de la Integración
Centroamericana”, y para sujetos de derecho privado”. Una vez definido el carácter
obligatorio de la doctrina del Tribunal de Justicia Centroamericano (Corte de
Managua) mencionaremos los sujetos procesales que pueden acceder directamente
a la Corte Centroamericana de Justicia: a) Los Estados miembros y, en su caso,
cualquier otro Estado; b) Los Poderes u Órganos fundamentales de los Estados
Miembros en los casos contemplados en el Estatuto de La Corte; c) Los Órganos u
Organismos del Sistema de la Integración Centroamericana; y, d) Los particulares,
sean personas naturales o jurídicas (Artículo 3 de la Ordenanza de Procedimientos
de La Corte). También mencionaremos las competencias de La Corte, que según el
Dr. Rafael Chamorro Mora, Presidente de la misma, es muy amplia y se puede
clasificar: 1) Competencia Internacional; 2) Competencia de Integración; 3)
Competencia Consultiva; 4) Competencia Constitucional, y, 5) Competencia
Arbitral. El Artículo 22 del Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de
Justicia se refiere a estas amplias competencias a las que se les han conferido otras
en virtud de Tratados Regionales como el Tratado Marco de Seguridad Democrática
en Centroamérica, (Artículo 67) y otros Instrumentos Internacionales.

La Corte Centroamericana de Justicia en el caso de la demanda del Estado de


Nicaragua contra el Estado de Honduras, en su sentencia en el Considerando IV se
refirió al Derecho Comunitario y sus principios, según el cual muchos doctrinarios
de esta rama del Derecho, entre ellos Eduardo Vilariño Pintos: “...el derecho
comunitario como un ordenamiento integrado en el sistema jurídico de los Estados
Miembros, es una de las más relevantes manifestaciones del proceso de integración y
construcción europea, pues los sujetos de este derecho no son solo los Estados
Miembros y las propias instituciones comunitarias, sino también las personas físicas y
jurídicas públicas y privadas capaces de ser sujetos de derechos y obligaciones en los

80
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

Estados Miembros”. Como sus principales características, tanto el citado autor


como Guy Isaac, Aracely Mangas Martín, Diego J. Liñan Nogueras, Gregorio Garzón
Clariana, Pierre Pescatore, Gil Carlos Rodríguez Iglesias, y otros mas, coinciden en
que el Derecho Comunitario, tiene como principios rectores: su Autonomía, en
cuanto tiene su propio ordenamiento normativo; su Aplicabilidad inmediata, en
cuanto se convierte automáticamente en forma clara, precisa e incondicional, en
normas de derecho interno de los Estados Miembros, sin necesidad que estos
realicen acto alguno para incorporar las normas comunitarias a su derecho, sin que
se confundan con éste último y que las autoridades nacionales tienen que aplicarlo
obligatoriamente; su Efecto o Aplicabilidad Directa, en cuanto las normas
comunitarias pueden crear por sí mismas derechos y obligaciones para los
particulares, o imponer a los Estados Miembros su concreción y desarrollo para que
sean plenamente eficaces; su Primacía, ya que las normas comunitarias ocupan un
lugar prioritario con respecto a las normas nacionales, dado que su aplicación es
preferente o prioritaria respecto al Derecho Interno de los Estados Miembros,
primacía de carácter absoluto incluso respecto de las normas constitucionales, ya
que no tendría sentido que sus efectos pudieran ser anulados o eludidos por los
Estados; y, finalmente, el Principio de Responsabilidad del Estado, formulado por el
Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, que afirma que los Estados
están obligados a reparar los daños causados a los particulares como consecuencia
de la violación de las normas comunitarias. Este principio se genera sobre la base
de que los particulares son sujetos del derecho comunitario “y se apoya en las
obligaciones de los Estados de asegurar la plena eficacia de las normas comunitarias y
de proteger los derechos que éstas le atribuyen a los particulares, de adoptar todas las
medidas pertinentes para garantizar el cumplimiento de sus obligaciones, y de
posibilitar a los particulares el hacer efectivos los derechos que se les reconocen, de
modo que puedan obtener la reparación adecuada cuando tales derechos son lesionados
por una violación del derecho comunitario imputable al Estado” (Eduardo Vilariño
Pintos). Todos estos principios han sido reconocidos en la doctrina contenida en
las resoluciones 4-1-12-96 caso consulta PARLACEN-CORTE DE
CONSTITUCIONALIDAD de Guatemala; 2-24-5-95 caso consulta SICA-Protocolo de
Tegucigalpa-ALIDES; 2-5-8-97 caso consulta SIECA-Convenio sobre el Régimen
Arancelario y Aduanero Centroamericano; doctrina que, según el Artículo 3 del
Convenio de Estatuto de la Corte, tiene efectos vinculantes para todos los Estados,
Órganos y Organizaciones que formen parte o participen en el Sistema de la
Integración Centroamericana, y para sujetos de Derecho Privado. Esto, además,

81
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

según lo ha considerado la Corte Constitucional Italiana en el caso Frontini, en el


año de mil novecientos setenta y tres, es un derecho que por su propia naturaleza
debe tener vigencia en todas partes al mismo tiempo y conseguir aplicación igual y
uniforme en las confrontaciones de todo los destinatarios. El Tribunal de Justicia
de las Comunidades Europeas o Tribunal de Luxemburgo, lo ha corroborado
reiteradamente a partir de la sentencia COSTA-ENEL, del quince de agosto de mil
novecientos sesenta y cuatro, en donde no solo reafirma y desarrolla los principios
anteriormente señalados, sino que además indica la obligatoriedad de las
jurisdicciones nacionales de asegurar dichos principios, y ha establecido que
cualquier pretensión de los Estados Miembros de hacer que sus criterios
constitucionales prevalezcan sobre las normas de Derecho Comunitario es un
fermento de dislocación, contrario al principio de adhesión al que los Estados se
han sometido libre y soberanamente. Además, el Tribunal de Luxemburgo en su
histórica sentencia Van Gend en Loos dejó claramente establecido que los Tratados
Comunitarios confieren a los particulares derechos que las jurisdicciones
nacionales deben salvaguardar no solamente cuando las disposiciones en cuestión
los consideren expresamente como sujetos de derecho, sino también cuando
imponen a los Estados Miembros una obligación bien definida. El Tribunal de
Justicia del Acuerdo de Cartagena también lo ha tenido por doctrina reiterada en
los procesos 1-IP-87 2-IP-88 y 2-IP-90. Y en la parte resolutiva de la misma
resuelve: “POR TANTO: La Corte Centroamericana de Justicia, en nombre de
Centroamérica, por mayoría de votos, en aplicación de los Artículos 1, 2, 3, letras f, g,
h, i, j; 4 letras c, d, g, h, i,; 6, 7, 9, 10, 11, 12, 35 párrafo 2 del Protocolo de
Tegucigalpa; 1, 2, 3, 4, 5, 6, 22 letra c, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39 y 40 del
Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia; y, 2, 3, 4, 5, 22, 23, 41,
42, 64 y 65 de la Ordenanza de Procedimientos, RESUELVE: I) Que el Estado de
Honduras, al ratificar el “Tratado de Delimitación Marítima entre la República de
Honduras y la República de Colombia”, denominado “Tratado López-Ramírez”, en la
forma como lo ha efectuado y tal como se ha relacionado, ha infringido el Protocolo de
Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), en
sus Artículos 3, letras f, g, h, i, j; 4 letras e, d, g, h, i; 6 y 7; II) Que como consecuencia
de dicha infracción el Estado de Honduras incurre en responsabilidad; III) Que La
Corte se abstiene de determinar la cuantía que en concepto de reparación se reclama por
la responsabilidad incurrida, por no haberse aportado la prueba respectiva que hubiera
permitido cuantificarla. Notifíquese.”

82
EL DERECHO COMUNITARIO: CONCEPTO, NATURALEZA Y
CARACTERES

También en el caso de la demanda del Estado de Honduras contra Nicaragua, la


Corte Centroamericana de Justicia en su sentencia en el Considerando VIII
establece: “...que no cabe las contramedidas: entre Estados que forman parte de una
comunidad en proceso de Integración, ya que en este último caso, lo que haga o deje de
hacer un Estado en relación a un supuesto o evidente incumplimiento de otro Estado
Miembro, afecta tanto a los estados involucrados como a los otros estados parte de la
Comunidad que no lo están, así como también a la Comunidad de la que forman parte.
Aceptar que en una Comunidad de Estados, uno o algunos de sus Estados Miembros
pueden dictar o aplicar contramedidas en contra de otro u otros Estados Miembros por
supuestas violaciones a la normativa comunitaria, es desconocer los compromisos
comunitarios contraídos y desnaturalizar el proceso de integración en que se
encuentran comprometidos. Es un principio esencial del Derecho Comunitario, que el
incumplimiento por parte de uno o varios de los Estados Miembros de la normativa
comunitaria, no justifica el que otro u otros de ellos también lo hagan.”

A manera de conclusión debo decir que sólo con un Tribunal de Justicia


supranacional de carácter Permanente e Independiente que permita el acceso
directo a los particulares y no sólo a los Órganos, Organismos e Instituciones
Comunitarias y con normas comunitarias autónomas, con efecto directo e
inmediato y primacía con respecto a las normas nacionales y Estados con
disposición de acatar los fallos que emita la Corte Centroamericana de Justicia y
cumplir con sus responsabilidades de reparar los daños causados a los particulares
como consecuencia del incumplimiento de normas comunitarias, es que podríamos
avanzar con éxito así como lo ha hecho el Tribunal de Justicia de las Comunidades
Europeas, en la construcción de la Unión Centroamericana.

BIBLIOGRAFIA

Arrighi Jean Michel: “Las Relaciones entre el Derecho Internacional y los Derechos
Nacionales: Normas y Jurisprudencia” Véase en Memoria del Seminario sobre
Aplicación de Normas Internacionales, Granada, Nicaragua, Centroamérica, 3, 4 y 5
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83
Dr. Orlando Guerrero Mayorga

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Centroamericano. (Por una política agrícola común para el desarrollo rural sostenible)”
Tesis para obtener el grado de Doctor en la Scuola Superiore Sant’Anna Di Studi
Universitari e Perfezionamento (Pisa, Italia).

84
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA
DE LA UNIÓN EUROPEA

Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández


Juez del Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas.
Abogado del Estado.

ÍNDICE

(1) CONSIDERACIONES INTRODUCTORIAS. (1.1) Breve presentación de la sistemática y


objetivos del Artículo. (1.2) Precisiones terminológicas previas. (2) NATURALEZA.
(2.1) Breve aproximación histórica: el Tribunal de Justicia en el marco de la
construcción europea. (2.2) Naturaleza jurídica y posición institucional. (2.3)
Funciones. (2.4) El Tribunal de Justicia como Tribunal constitucional. (2.5)
Relaciones entre el Tribunal de Justicia y las jurisdicciones nacionales. (3)
COMPOSICIÓN Y FUNCIONAMIENTO. (3.1) Tribunal de Justicia. (3.1.1) Jueces. (3.1.2)
Presidente. (3.1.3) Abogados Generales. (3.1.4) Secretario. (3.1.5) Otros servicios.
(3.1.6) Funcionamiento. (3.2) Tribunal de Primera Instancia. (3.2.1) Jueces y
Presidente. (3.2.2) Abogados Generales. (3.2.3) Secretario y administración. (3.2.4)
Funcionamiento. (4). COMPETENCIAS. (4.1) Clasificación sistemática. (4.1.1)
Competencias contenciosas. (a) El control de legalidad. (b) El control del

85
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
incumplimiento. (4.1.2) Competencias consultivas. (4.1.3) Competencias arbitrales.
(4.2) La cuestión prejudicial (4.3) Sistematización del sistema de recursos y de las
bases jurídicas correspondientes. (4.4) Reparto de competencias entre el Tribunal
de Justicia y el Tribunal de Primera Instancia. (5) LA REFORMA DEL SISTEMA
JURISDICCIONAL COMUNITARIO OPERADA POR EL TRATADO DE NIZA. (5.1) Contexto y
objetivos de la reforma. (5.2) Composición y organización del Tribunal de Justicia y
el Tribunal de Primera Instancia. (5.3) La posibilidad de creación de Tribunales
Especializados. (5.4) Reorganización del reenvío prejudicial. (5.5) Creciente
flexibilización en la adaptación del sistema jurisdiccional comunitario. (6)
PERSPECTIVAS DE EVOLUCIÓN DEL SISTEMA JURISDICCIONAL COMUNITARIO. Anexo I: Listado
enumerativo de principales bases y textos jurídicos relativos al Tribunal de Justicia.
Anexo II: Composición actual del Tribunal de Justicia y el Tribunal de Primera
Instancia. Bibliografía.

1. CONSIDERACIONES INTRODUCTORIAS

1.1 Breve presentación de la sistemática


y objetivos del artículo
El presente artículo tiene por objeto proceder a una breve presentación de la
naturaleza, composición y competencias del Tribunal de Justicia de la Unión
Europea. A tal efecto, tras un somero examen de la naturaleza y posición
institucional del Tribunal, se analizarán tanto los aspectos estáticos (composición)
como dinámicos (funcionamiento) de su organización, para proseguir con la
sistematización y descripción de sus competencias y funciones.

Al hilo del desarrollo de los apartados correspondientes a los temas que vienen de
enunciarse, o en epígrafes independientes, cuando así lo aconseja la sistemática
del artículo, le dedicaré una particular, si bien sucinta, atención a algunos aspectos
que me parecen particularmente relevantes y de especial interés. En algunos casos,
se tratará de cuestiones tradicionales en esta sede, tal como el papel

86
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

“constitucional” del Tribunal de Justicia, o las relaciones entre la Justicia


comunitaria y las jurisdicciones de los Estados miembros. En otras ocasiones, se
tratará de aspectos de particular actualidad, como las modificaciones introducidas
respecto al Tribunal de Justicia por el Tratado de Niza, última (por el momento)
reforma de conjunto del derecho primario comunitario.

1.2 Precisiones terminológicas previas


Antes de entrar en el análisis de las cuestiones enunciadas, no obstante, me parece
conveniente realizar algunas precisiones terminológicas previas. Como es sabido,
los Tratados constitutivos de las Comunidades Europeas1, englobadas éstas en la
Unión Europea desde el Tratado de Maastricht de 19922, diseñaron una comunidad
de derecho e instauraron un sistema institucional propio. En atención al Artículo 7
del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (en adelante, “TCE”), la
realización de las funciones encomendadas a las Comunidades se atribuyó, en
particular, a cinco instituciones: un Parlamento Europeo, un Consejo, una
Comisión, un Tribunal de Cuentas3 y, por lo que aquí nos interesa, un Tribunal de
Justicia.

El Tribunal de Justicia se configuraba, pues, como una institución comunitaria,


quedando encargado de garantizar el respeto del derecho en la aplicación e

1
Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (originalmente, Comunidad Económica Europea) y
Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, firmados en Roma el 25 de
marzo de 1957. El Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, firmado
en París el 18 de abril de 1951, expiró el 23 de julio de 2002, al cumplirse 50 años de su entrada en
vigor.
2
Tratado de la Unión Europea, firmado en Maastricht el 7 de febrero de 1992.
3
En realidad, originalmente el TCE hacía referencia únicamente a cuatro instituciones, pues no se
mencionaba el Tribunal de Cuentas, que no se creó, con el rango de órgano, hasta 1975, mediante el
Tratado de Bruselas de 22 de julio. El rango de institución le llegó al Tribunal de Cuentas con
ocasión del Tratado de Maastricht, con el objetivo de realzar la importancia de su función.

87
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández

interpretación de los Tratados, en la clásica formulación del Artículo 220 TCE4. Con
la creación, mediante Decisión del Consejo de 24 de octubre de 19885, del Tribunal
de Primera Instancia, no se procedió a la instauración de una nueva institución,
sino que el citado Tribunal de Primera Instancia se agregó al Tribunal de Justicia
como un nuevo órgano del mismo. En definitiva, la “institución Tribunal de Justicia”
pasó a tener dos jurisdicciones: el Tribunal de Justicia y el Tribunal de Primera
Instancia, con lo cual la expresión “Tribunal de Justicia” se convirtió en una
expresión polisémica que designaba tanto a la institución como a una de las dos
jurisdicciones de la misma. De manera inevitable, a lo largo del presente artículo
me veré obligado a utilizar la expresión “Tribunal de Justicia” en una u otra de sus
acepciones; a menudo resultará claro del contexto de cuál se trata, en otras
ocasiones lo indicaré expresamente.

Conviene señalar, finalmente, que las respectivas denominaciones oficiales del


Tribunal de Justicia (institución y jurisdicción) y del Tribunal de Primera Instancia,
siguen haciendo referencia todavía a las Comunidades Europeas (i.e., “Tribunal de
Justicia /de Primera Instancia de las Comunidades Europeas”) y no a la Unión
Europea, a diferencia de otras instituciones6. La razón del mantenimiento de las
denominaciones tradicionales hay que buscarla en el más que limitado alcance, en
un primer tiempo, del control jurisdiccional sobre los pilares intergubernamentales
de la Unión Europea (aquellos que quedaban al margen de las Comunidades
originales, o pilar comunitario). Sin embargo, el progresivo aumento que ha

4
Como tendré ocasión de comentar en un apartado posterior, el Tratado de Niza de 2001 ha
introducido una referencia explícita al Tribunal de Primera Instancia en este artículo 220 TCE. En
efecto, la citada disposición prevé ahora que «[e]l Tribunal de Justicia y el Tribunal de Primera
Instancia, garantizarán, en el marco de sus respectivas competencias, el respeto del Derecho en la
interpretación y la aplicación del presente Tratado» (énfasis añadido).
5
Decisión 88/591/CECA, CEE, Euratom, publicada en el DOCE núm. L-319, de 25 de noviembre
de 1988. La posibilidad de la creación del Tribunal de Primera Instancia había sido introducida por
el Acta Única Europea, que habilitaba al Consejo a proceder a su agregación al Tribunal de Justicia
(artículos 4, 11 y 25).
6
En particular, el Consejo (“Consejo de la Unión Europea”). El Parlamento y la Comisión, por su
parte, han optado por una denominación incluso más generalista (“Parlamento Europeo”, “Comisión
Europea”).

88
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

experimentado el control jurisdiccional también en estos ámbitos7 aconseja, en mi


opinión, la adopción en el futuro de la denominación, de vocación más
omnicomprensiva, de “Tribunal de Justicia de la Unión Europea”, concepto, pues,
que será utilizado a lo largo del presente artículo.

2. NATURALEZA

2.1. Breve aproximación histórica:


el Tribunal de Justicia en el marco de la
construcción europea
La creación del Tribunal de Justicia encuentra su origen en los mismos Tratados
constitutivos de las Comunidades Europeas de 1951 (Tratado de París, constitutivo
de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero) y 1957 (Tratados de Roma,
constitutivos de la Comunidad Económica Europea y de la Comunidad Europea de
la Energía Atómica). En atención al Convenio firmado al mismo tiempo que los
Tratados de Roma8, y a diferencia de otras instituciones comunitarias, el Tribunal de
Justicia fue desde el primer momento un órgano único y común a las tres
Comunidades Europeas, por lo que formó parte desde el principio del incipiente
tronco común institucional.

7
Así, el Tratado de Ámsterdam procedió a una extensión de la competencia del Tribunal de Justicia en
el marco del Título VI del TUE, i.e. las disposiciones relativas a la cooperación policial y judicial en
materia penal (ver, en particular, los artículos 35 y 40 TUE) y en el marco del “híbrido” Título IV
del TCE, dedicado a los visados, asilo, inmigración y otras políticas relacionadas con la libre
circulación de personas (concretamente, el artículo 68 TCE), además de en relación con el respeto de
los derechos fundamentales por las instituciones de la UE (artículo 46, letra d, TUE).
8
Convenio relativo a ciertas instituciones comunes a las Comunidades Europeas, de 25 de marzo de
1957.

89
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
El Tribunal de Justicia, que viene, pues, de celebrar su quincuagésimo aniversario,
ha ido revelando, al hilo de este más de medio siglo de jurisprudencia, los
principios fundamentales que estaban implícitos en el texto y la estructura de los
Tratados fundacionales, y ha definido, mediante la consagración jurisprudencial de
dichos principios, los rasgos característicos del ordenamiento jurídico comunitario9.
En este sentido, como apunta G. Isaac, el Tribunal de Justicia, a la vez que ha ido
enmarcando la institución económica comunitaria mediante una construcción
jurídica, que deriva de ella pero la supera, ha velado por la salvaguarda de la
identidad e integridad del sistema comunitario, haciendo prevalecer incluso,
cuando ha resultado necesario, el cumplimiento de los objetivos fundamentales de
los Tratados contra cualquier obstáculo10.

El Tribunal de Primera Instancia, por su parte, fue creado, como ya he tenido


ocasión de indicar, por Decisión de 24 de octubre de 1988 del Consejo de Ministros
de las Comunidades Europeas. El Tribunal de Primera Instancia tuvo su origen
inmediato en la necesidad de hacer frente al extraordinario aumento de la carga de
trabajo del Tribunal de Justicia, que había ido aumentando sin cesar desde los años
70, lo que ponía en peligro el desempeño de su función11. No hay que olvidar
tampoco respecto a la génesis del Tribunal de Primera Instancia, por otra parte, una
voluntad de mejorar la protección judicial de los justiciables, mediante un examen
profundo de los hechos complejos que suelen caracterizar determinados
contenciosos, en particular en asuntos de carácter económico.

2.2. Naturaleza jurídica y posición institucional


En atención al complejo entramado de relaciones económicas, jurídicas y políticas
subyacentes en la creación de las Comunidades Europeas, los autores de los

9
RODRÍGUEZ Iglesias, G.C : preámbulo al Informe Anual 2002 del Tribunal de Justicia.
10
Isaac, G., Manual de Derecho Comunitario General (1997).
11
Para ilustrar esta problemática, me permito recomendar la exposición al respecto que figura en mi
artículo El Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas, en la obra colectiva El
Derecho Comunitario Europeo y su aplicación Judicial (1993).

90
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

Tratados constitutivos fueron conscientes que dicha organización no podría


funcionar sin la existencia de un órgano judicial dotado de todas las características
propias de un auténtico poder judicial, en particular las de independencia e
imparcialidad12.

La sólida posición institucional del Tribunal de Justicia no puede ser encuadrada sin
embargo en ninguno de los modelos jurisdiccionales tradicionales, se trate de
sistemas de justicia internacional o de sistemas jurisdiccionales internos o
estatales, sino que presenta elementos mixtos13. El Tribunal de Justicia, en
definitiva, responde a una configuración que por su particularidad podemos
calificar de única, a semejanza de la del propio ordenamiento jurídico y el sistema
institucional comunitarios, en el marco de los cuales se sitúa.

Finalmente, como ya he avanzado, desde la creación del Tribunal de Primera


Instancia, el Tribunal de Justicia es una institución única que comprende dos
jurisdicciones, el Tribunal de Justicia en sentido estricto y el Tribunal de Primera
Instancia. Ambas jurisdicciones, pese a ser independientes, están ligadas en
función de la subordinación del Tribunal de Primera Instancia al Tribunal de Justicia
por la vía del recurso de casación14.

2.3. Funciones
El Tribunal de Justicia es la institución que encarna el poder judicial en la Unión
Europea. A tal efecto, el Tratado CE atribuye en su Artículo 220 al Tribunal de
Justicia (entendido aquí como jurisdicción), y al Tribunal de Primera Instancia, la
función de garantizar, en el marco de sus competencias respectivas, el respeto del
derecho en la interpretación y aplicación del Tratado (y, por extensión, del bloque
de la legalidad comunitaria).

12
Pi Llorens, M., en Lecciones de Derecho Comunitario Europeo (1998).
13
Rodríguez Iglesias, G. C., El Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (1993).
14
Artículo 225 TCE.

91
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
Ello no obstante, el sistema judicial comunitario no reside exclusivamente en el
Tribunal de Justicia (entendido aquí como institución), sino en un conjunto
jurisdiccional mucho más amplio, que engloba también a los órganos
jurisdiccionales de los Estados miembros15. Efectivamente, el Tribunal de Justicia
comparte, como tendré ocasión de precisar en un próximo apartado, el ejercicio de
su función con los jueces nacionales, llamados a aplicar, en primer lugar, el derecho
comunitario.

2.4. El Tribunal de Justicia como Tribunal


constitucional
Una de las cuestiones clásicas en el estudio de la Justicia comunitaria ha sido
tradicionalmente la de si el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se configura o
no, propiamente, como un Tribunal constitucional16.

Conviene señalar a este respecto que, si bien varias de las competencias del
Tribunal de Justicia presentan un carácter constitucional, en la medida en que se
trata de funciones clásicas de cualquier jurisdicción constitucional, otras no tienen,
sin embargo, esta dimensión.

Me parece interesante, en cualquier caso, proceder a una rápida apreciación de las


competencias del Tribunal de Justicia a la luz de los tres bloques de funciones
tradicionales de un tribunal constitucional, a saber: (a) el control de
constitucionalidad, es decir, el análisis de adecuación de los actos legislativos a la
norma básica; (b) la resolución de los conflictos de competencias planteados entre
los distintos poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) o entre los

15
Isaac G: Manual de Derecho Comunitario General, obra precitada.
16
Para una discusión más general sobre la problemática del “orden constitucional comunitario” puede
consultarse, por ejemplo, el artículo de JACOBS, F. G., Abogado General del Tribunal de Justicia,
The Community Legal Order - A constitutional Order? A perspective from the European Court of
Justice (1997).

92
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

órganos del Estado central y las instituciones territoriales descentralizadas; y (c) la


protección de los derechos fundamentales.

Pues bien, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dispone de competencias en


cada uno de estos tres grandes ámbitos de actuación jurisdiccional.

En primer lugar, el Tribunal de Justicia tiene encomendada la misión de asegurar la


observancia de los Tratados y, en particular, la adecuación de la legislación
comunitaria a los mismos, a través del recurso de anulación y las cuestiones
prejudiciales de validez17. No hay que olvidar tampoco el instrumento de las
cuestiones prejudiciales de interpretación, mediante las cuales el Tribunal, si bien
no dispone de facultades para anular una legislación nacional, sí puede opinar
sobre la compatibilidad o no con el Tratado de una norma con las características de
la norma nacional en causa.

En segundo lugar, el Tribunal de Justicia controla y delimita las competencias de las


instituciones - así, respecto a las de los Estados miembros-, a través de los
mecanismos del recurso de anulación y el recurso de omisión. En efecto, no
podemos olvidar, por ejemplo, que una de las causas de anulación de los actos
comunitarios es la falta de competencia de las instituciones. El Tribunal de Justicia,
en este sentido, ha ido delimitando por esta vía las competencias de cada
institución y las de éstas en relación con los Estados miembros.

Finalmente, y pese a la ausencia, originariamente, de referencia explícita en los


Tratados constitutivos, el Tribunal de Justicia ha ido desarrollando en su
jurisprudencia una práctica tendente a la protección de los derechos fundamentales
en el ámbito comunitario. Este íter decisional se ha visto jalonado por un puñado
de resoluciones ya clásicas, tales como la sentencia Stauder en 1969, la sentencia
Internacional Handelsgesellschaft en 1970, o la sentencia Nold, en 1974, por no
citar más que las más características de la primera época18. Dicha práctica ha

17
Véanse al respecto los apartados 4.1.1 y 4.2 del presente artículo.
18
Sentencia del Tribunal de Justicia de 12 de noviembre de 1969, Stauder/Stadt Ulm, asunto 29/69,
Rec. p. 419. Sentencia del Tribunal de Justicia de 17 de diciembre de 1970, Internationale
Handelsgesellschaft mbH/Einfuhr- und Vorratsstelle für Getreide und Futtermittel, asunto 11/70, Rec.
p. 1125. Sentencia del Tribunal de Justicia de 14 de mayo de 1974, Nold KG/Comisión, asunto

93
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
pasado finalmente al ámbito del derecho positivo, mediante las referencias
explícitas que gradualmente, desde el Acta Única Europea, se han ido
introduciendo en los textos básicos del derecho primario comunitario19.

En definitiva, en base a las consideraciones precedentes, me parece inevitable


concluir que ciertas funciones del Tribunal de Justicia asemejan indudablemente al
Tribunal de Justicia a los Tribunales Constitucionales propios de los sistemas
estatales, sin que por ello la jurisdicción comunitaria este únicamente especializada
en cuestiones “de constitucionalidad”.

2.5. Relaciones entre el Tribunal de Justicia y las


jurisdicciones nacionales
Como afirma el actual Presidente del Tribunal de Justicia, Don G. C. Rodríguez
Iglesias, la Comunidad Europea ha estado organizada desde sus orígenes, en el
ámbito judicial, sobre la base del principio de subsidiariedad, en el sentido de que
sólo se ha reservado al órgano jurisdiccional propio de la Comunidad el mínimo de
competencias que no podían ser atribuidas a los órganos jurisdiccionales
nacionales, estando los órganos jurisdiccionales de los Estados miembros llamados
a aplicar el derecho comunitario en sus ámbitos de competencia territorial y
funcional20.

Por otra parte, conviene señalar, en palabras ahora del Abogado General Don D.
Ruiz-Jarabo, que la creación del Tribunal de Justicia no ha supuesto la instauración
de un órgano judicial supremo en la Comunidad (ahora Unión), ni ha situado el
Tribunal de Justicia jerárquicamente por encima de los órganos nacionales de
casación21. La instauración del Tribunal de Justicia conlleva únicamente, en este

4/73, Rec. p. 491.


19
Véanse al respecto, en particular los artículos 6, apartado 2, y 46, apartado d), del TUE.
20
Rodríguez Iglesias, G.C., El Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, obra precitada.
21
Ruiz-Jarabo, D., El juez nacional como juez comunitario. Valoración de la práctica española
(1993).

94
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

sentido, la creación de un órgano jurisdiccional con un marco limitado de


competencias, como más adelante describiré.

En particular, los dos rasgos más característicamente distintivos del derecho


comunitario, su efecto directo y la primacía del mismo, están íntimamente
vinculados con la aplicación de este derecho por los Tribunales de los Estados
miembros. En primer lugar, el efecto directo del derecho comunitario conlleva la
aplicación directa e invocabilidad del mismo ante los tribunales nacionales, que
tendrán la obligación de reconocerlo sin que resulte necesaria norma nacional
alguna otorgándole validez. En segundo lugar, el principio de primacía conlleva que
las normas comunitarias se impondrán a las reglas estatales.

Es fácil constatar, pues, que ambos principios van particularmente dirigidos al juez
nacional, que debe conocer de los procesos en el marco de los cuales los
ciudadanos alegan derechos derivados del ordenamiento comunitario. La
ejecución de esta tarea no dejará de plantear dudas en los jueces y tribunales
nacionales, en atención a las cuales se ha establecido un sistema de colaboración
entre la jurisdicción comunitaria, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, y las
jurisdicciones nacionales. Éstas disponen de la posibilidad (obligación, en
supuestos determinados) de solicitar a aquél bien aclaraciones sobre la
interpretación del derecho comunitario en vigor, bien su pronunciamiento sobre la
validez de determinadas normas del mismo22.

La cuestión prejudicial se desarrolla así en un marco de colaboración entre dos


jurisdicciones, en el que el juez nacional es competente en aquello que respecta a
la aplicación del derecho, tanto nacional como comunitario, al litigio en causa,
mientras que el Tribunal de Justicia de la Unión desempeña el papel de un órgano
especializado que interpreta el derecho comunitario a aplicar.

22
Artículo 234 TCE.

95
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández

3. COMPOSICIÓN Y FUNCIONAMIENTO

3.1. Tribunal de Justicia


El régimen jurídico que regula el Tribunal de Justicia de la Unión Europea deriva
inicialmente de los Tratados constitutivos, las disposiciones de los cuales
encuentran su desarrollo, de manera particular, en el Estatuto del Tribunal, a
completar igualmente con los Reglamentos de Procedimiento23. A continuación se
analizan la composición y funcionamiento del Tribunal de Justicia, entendido aquí
como jurisdicción y no como institución, para proceder después, en el apartado
siguiente, a la descripción de los aspectos organizativos propios del Tribunal de
Primera Instancia.

3.1.1 Jueces
El Tribunal de Justicia está compuesto por un juez por Estado miembro (Artículo
221 TCE), es decir, quince jueces en la actualidad, elegidos entre personalidades
que ofrezcan absolutas garantías de independencia y que reúnan las condiciones
requeridas para el ejercicio, en sus respectivos países, de las más altas funciones
jurisdiccionales o que sean jurisconsultos de reconocida experiencia (Artículo 223
TCE). Ello posibilita que, en la práctica, los jueces provengan de medios
profesionales diversos.

La elección de los jueces se lleva a cabo por las autoridades de los Estados
miembros, de común acuerdo, siendo designados por un período de 6 años y

23
Pueden consultarse a este respecto las referencias que se recogen en el Anexo I a este artículo.

96
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

produciéndose una renovación parcial cada tres años (Artículo 223 TCE)24. El
mandato de los jueces es renovable, pudiendo ser nuevamente designados.

Los jueces son independientes de los Estados miembros. A tal efecto, no sólo no
pueden recibir instrucciones de los gobiernos de sus países de origen, sino que se
prevén expresamente toda una serie de garantías de su independencia, tales como
la obligación de juramento25, la inmunidad de jurisdicción26, el régimen de
incompatibilidades27, el secreto de las deliberaciones y la inamovilidad28. Por otro
lado, una parte no podrá invocar la nacionalidad de un juez o la ausencia de un juez
de su nacionalidad para pedir la modificación de la formación encargada de un
determinado asunto29.

Los jueces cesan en sus funciones por transcurso del periodo por el que fueron
reelegidos (salvo los casos de reelección), por fallecimiento, dimisión o, en caso de
que dejen de reunir las condiciones requeridas o incumplan las obligaciones que se
derivan de su cargo, por decisión unánime del resto de jueces y abogados
generales30. En los supuestos en los que el cese en sus funciones se produce con
anterioridad a la expiración de su mandato, los jueces son sustituidos por el tiempo
que falta para terminar el mismo31.

24
La renovación parcial de los jueces afecta alternativamente a ocho y siete jueces (artículo 9 del
Estatuto).
25
Artículo 2 del Estatuto.
26
Artículo 3 del Estatuto.
27
Artículo 4 del Estatuto.
28
Artículo 6 del Estatuto.
29
Artículo 18 del Estatuto.
30
Artículos 5 y 6 del Estatuto.
31
Artículo 7 del Estatuto.

97
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández

3.1.2 Presidente
Los jueces eligen de entre ellos, mediante votación secreta, al Presidente del
Tribunal. El Presidente es elegido por un mandato, renovable, de tres años
(Artículo 223 TCE). El Presidente dirige los trabajos y servicios del Tribunal, y
preside las vistas y deliberaciones.

3.1.3 Abogados Generales


El Tribunal de Justicia está asistido por ocho abogados generales, número que
puede ser aumentado por el Consejo, por unanimidad, a solicitud del Tribunal
(Artículo 222 TCE). El nombramiento y estatuto de los abogados generales es
idéntico al de los jueces. Cada año, por otra parte, eligen uno de entre ellos para
asumir las funciones de primer abogado general, con competencia para distribuir
los asuntos entre los abogados generales.

La función del abogado general consiste en presentar públicamente conclusiones


motivadas sobre los asuntos promovidos ante el Tribunal. De tal manera, realiza un
examen detallado de los problemas, refiriéndose a la práctica jurisdiccional, tanto
comunitaria como nacional, y al derecho comparado.

3.1.4 Secretario
El Tribunal de Justicia designa a su Secretario y establece el estatuto de éste
(Artículo 223 TCE). El Secretario es nombrado mediante el voto secreto de jueces y
abogados generales, siendo su mandato de 6 años. Las funciones del Secretario se
refieren, de un lado, a la recepción, transmisión y conservación de todos los
documentos y, por otro, es el jefe de la administración del Tribunal. En relación a
las funciones y la organización del Secretario y la Secretaría, resulta interesante

98
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

examinar las Instrucciones al Secretario, adoptadas el 4 de diciembre de 1974 y


modificadas por última vez en 198932.

3.1.5 Otros servicios


El funcionamiento diario del Tribunal reposa igualmente, como es lógico, en la
actividad de toda una serie de servicios, entre los que conviene destacar los
siguientes:

a) la Secretaría del Tribunal de Justicia, responsable de la gestión de los


expedientes de los asuntos pendientes y del registro en el que se inscriben
todos los actos procesales;
b) la División de Interpretación, que garantiza los servicios de interpretación
simultánea en las vistas celebradas ante el Tribunal y en otras reuniones
internas;
c) la División de Prensa e Información, cuya misión es la de facilitar el acceso a la
jurisprudencia comunitaria y, en general, a la actividad del Tribunal de Justicia;
d) la Biblioteca, que dispone de un importante fondo bibliográfico en materia de
derecho comunitario, derecho internacional y derecho de los Estados
miembros y ciertos países terceros;
e) el Servicio de Investigación y Documentación, sobre el que reposa la doble
función de colaborar con el Tribunal de Justicia en el ejercicio de su función
jurisdiccional y de contribuir a la difusión de la jurisprudencia comunitaria;
f) la Dirección de Traducción, que asume la traducción de los distintos
documentos en atención al régimen lingüístico imperativo del Tribunal de
Justicia; y

32
DOCE L 350, p. 33. Modificación el 3 de octubre de 1986: DOCE C 286, p. 4. Texto en
lengua española modificado el 23 de febrero de 1989: DOCE L 135, p. 55.

99
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
g) la Administración, que cuenta actualmente con una División Interior -que tiene
encomendada las labores de intendencia del Tribunal - y una División de
Informática.
Conviene mencionar también, por otra parte, que tanto los jueces como los
abogados generales se ven asistidos en el desarrollo de su función, en particular en
el estudio de los asuntos, por los letrados o reférendaires, que se integran en sus
gabinetes respectivos.

3.1.6 Funcionamiento
El Tribunal de Justicia se reúne en Salas de tres o cinco jueces33 o en sesión plenaria
(Artículo 221 TCE) y, desde la entrada en vigor del Tratado de Niza, cuando lo
solicite un Estado miembro o una institución comunitaria parte en el proceso,
también en Gran Sala, compuesta por once jueces (entre ellos los Presidentes de
las Salas de cinco jueces) y presidida por el Presidente del Tribunal de Justicia. Los
jueces eligen de entre ellos a los Presidentes de Sala. Los Presidentes de las salas
de cinco jueces serán elegidos por tres años34. El Tratado de Niza, por otra parte,
ha acabado formalmente con la regla general del tratamiento de los asuntos en el
pleno35.

El Tribunal sólo puede deliberar válidamente en número impar, habiéndose fijado


un número mínimo de jueces para la validez de las deliberaciones (tres en las salas,
nueve en la Gran Sala, y once en el pleno)36.

33
Artículo 16 del Estatuto.
34
Artículo 16 del Estatuto.
35
Véanse al respecto el artículo 221, tercer párrafo, del TCE y los dos últimos párrafos del artículo 16
del Estatuto.
36
Artículo 17 del Estatuto.

100
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

3.2. Tribunal de Primera Instancia


La organización y funcionamiento del Tribunal de Primera Instancia, y en particular
el estatuto de sus miembros, son similares en bastantes aspectos a los ya descritos
en relación al Tribunal de Justicia37. A continuación, me limitaré a destacar algunas
particularidades del Tribunal de Primera Instancia y a insistir en algunos aspectos
puntuales al respecto.

3.2.1 Jueces y Presidente


El Tribunal de Primera Instancia contará con al menos un juez por Estado miembro
(Artículo 224 TCE), quedando el número concreto establecido en el Estatuto, que
en la actualidad lo fija en 15 jueces38. Los miembros del Tribunal de Primera
Instancia serán elegidos entre personas que ofrezcan absolutas garantías de
independencia y que posean la capacidad necesaria para el ejercicio de altas
funciones jurisdiccionales. Como en el caso del Tribunal de Justicia, son
designados de común acuerdo por los Gobiernos de los Estados miembros por un
período de seis años, produciéndose una renovación parcial cada tres años.

De la misma forma, los jueces eligen entre ellos a su Presidente, que lo será durante
un mandato de tres años, renovable.

3.2.2. Abogados Generales


A diferencia de lo que ocurre en el Tribunal de Justicia, el Tribunal de Primera
Instancia no cuenta con abogados generales permanentes. No obstante, los

37
En este sentido, el último párrafo del artículo 224 TCE prevé que, salvo disposición en contrario del
Estatuto, las disposiciones del Tratado relativas al Tribunal de Justicia serán aplicables al Tribunal de
Primera Instancia. Véase a este respecto, igualmente, el artículo 47 del Estatuto.
38
Artículo 48 del Estatuto.

101
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
miembros del Tribunal de Primera Instancia pueden ser llamados a desempeñar las
funciones de abogado general en un asunto concreto39, en cuyo caso no pueden
participar en la resolución del caso. En la práctica, sin embargo, son muy raros los
procedimientos ante el Tribunal de Primera Instancia en los que se utiliza la figura
del abogado general.

3.2.3 Secretario y administración


A la par de lo que ocurre con el Tribunal de Justicia, el Tribunal de Primera Instancia
nombra a su Secretario y establece el estatuto de éste (Artículo 224 TCE). Véanse
al respecto, igualmente, las Instrucciones al Secretario del Tribunal de Primera
Instancia de 3 de marzo de 1994, modificadas en último lugar en junio de 200240.

La Secretaría del Tribunal de Primera Instancia es responsable del Registro del


Tribunal y se ocupa de la gestión de los expedientes de los asuntos en curso, de la
recepción, transmisión y conservación de los documentos, así como de la
correspondencia con las partes y terceros relativa a los asuntos pendientes. Por lo
demás, el Tribunal de Primera Instancia dispone de una mínima estructura
administrativa propia, compuesta, en particular, por el personal que depende del
Secretario del Tribunal de Primera Instancia y los Gabinetes de los jueces miembros
del mismo. El Tribunal de Primera Instancia utiliza además, en cualquier caso, los
servicios del Tribunal de Justicia descritos con anterioridad.

39
Artículo 224 TCE y artículo 49 del Estatuto.
40
DOCE L 78, de 22 de marzo de 1994, p. 32. Modificación de 29 de marzo de 2001: DOCE L
119, de 27 de abril de 2001. Modificación de 5 de junio de 2002: DOCE L 160, de 18 de junio de
2002.

102
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

3.2.4 Funcionamiento
A diferencia de la situación clásica en el Tribunal de Justicia, en el Tribunal de
Primera Instancia la regla general no fue nunca el funcionamiento en sesión
plenaria. En efecto, el Tribunal de Primera Instancia actúa normalmente en Salas,
compuestas por tres o cinco jueces41. Los jueces eligen de entre ellos a los
Presidentes de Sala. Los Presidentes de las salas de cinco jueces serán elegidos por
tres años42. En determinados asuntos previstos en el Reglamento de
Procedimiento, el Tribunal de Primera Instancia puede actuar en Pleno43 o, en el
extremo contrario, como órgano unipersonal44. Finamente, el Tribunal de Primera
Instancia puede constituirse también en Gran Sala.

4. COMPETENCIAS

4.1. Clasificación sistemática


La formulación característica del Tratado respecto a la función del Tribunal de
Justicia de la Unión Europea (“garantizar el respeto del derecho en la interpretación y
aplicación del Tratado”)45 no se traduce en la atribución a esta institución de una
competencia general respecto al conocimiento de todos los asuntos que puedan
presentársele. El Tratado, en este sentido, procede a una atribución determinada

41
Artículo 50 del Estatuto.
42
Artículo 50 del Estatuto.
43
Podrán atribuirse asuntos al Pleno, en particular, cuando la dificultad de las cuestiones de derecho o la
importancia del asunto o las circunstancias particulares lo justifiquen [artículo 14(1) del Reglamento
de Procedimiento del Tribunal de Primera Instancia].
44
Artículo 14(2) del Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Primera Instancia.
45
Artículo 220 TCE.

103
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
de competencias al Tribunal, enumerando, a través del establecimiento de los
distintos tipos de recursos, las situaciones en las que la Justicia comunitaria resulta
competente.

Tales competencias pueden agruparse, siguiendo un esquema ya clásico, en tres


grandes categorías: competencias contenciosas, competencias consultivas, y
competencias arbitrales46. Por las particularidades que presenta el mecanismo del
reenvío prejudicial, me ocuparé de su estudio, si bien brevemente, en un epígrafe
independiente.

En cualquier caso, y en función de la voluntad de síntesis que inspira el presente


artículo, me limitaré a presentar muy sucintamente las grandes líneas de cada uno
de los bloques de competencias citados, para enumerar y sistematizar a
continuación las diferentes vías de recurso previstas en el Tratado, señalando la
base jurídica correspondiente de cada una.

4.1.1 Competencias contenciosas


Las competencias contenciosas constituyen sin duda, junto a las cuestiones
prejudiciales, el núcleo duro de las atribuciones del Tribunal de Justicia, su
competencia por excelencia. Distinguiré al respecto, a efectos de su
sistematización, dos grandes categorías de recursos directos: el control de legalidad
y el control del incumplimiento. Mientras que la primera se refiere al control de la
actuación de las instituciones comunitarias, la segunda se ocupa del control de la
de los Estados miembros.

(a) El control de legalidad

El primero de estos bloques es, así, el del control “directo” de la legalidad de los
actos de las instituciones comunitarias, es decir, aquél que se ejerce por el Tribunal

46
Ortúzar Andéchaga, L.: La aplicación judicial del derecho comunitario (1992).

104
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

tras la interposición del correspondiente recurso por el interesado, por oposición al


control “indirecto”, si se quiere, el que resulta de las demandas prejudiciales en
apreciación de validez.

Dicho control se ejerce a través de tres vías principales: (1) el recurso en anulación,
que permite al demandante obtener la anulación de un acto comunitario; (2) el
recurso por omisión, que le permite obtener la sanción de una abstención de una
institución comunitaria contraria al derecho comunitario; y (3) la excepción de
ilegalidad, procedimiento incidental que autoriza al demandante a invocar la
ilegalidad de un Reglamento comunitario con el objeto de obtener su inaplicación
en el marco del litigio en causa47.

Este contencioso de la legalidad se encuentra íntimamente ligado, por otra parte,


con el contencioso de la responsabilidad, así, por ejemplo, los supuestos de
responsabilidad extracontractual (o contractual) de las Comunidades. Conviene
señalar, sin embargo, que si bien la gran mayoría de los recursos en reparación de
daños encuentran su fundamento en una actuación o abstención ilegal de una
institución comunitaria, el Tribunal ha afirmado el carácter autónomo del recurso
de responsabilidad extracontractual48.

(b) El control del incumplimiento

Como ya he indicado, no sólo la actividad de las autoridades comunitarias está


sujeta al control del Tribunal de Justicia de la UE, sino también el respeto del
derecho comunitario por los Estados miembros, lo que se fiscaliza a través del
recurso por incumplimiento. A diferencia de lo que tradicionalmente ha ocurrido en
el marco de los ordenamientos internacionales, la competencia del Tribunal de
Justicia de la UE en este ámbito es obligatoria, exclusiva y está aplicada por un
organismo independiente. En este sentido, puede afirmarse sin duda que el

47
Jacqué, J.-P: Droit Institutionnel de l'Union Européenne (2001).
48
Sentencia del Tribunal del 2 de diciembre 1971, Zuckerfabrik Schoeppenstedt/Consejo, asunto 5/71,
Rec. p. 975.

105
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
contencioso del incumplimiento revela claramente la especificidad de la
construcción institucional y jurídica de la Unión49.

El incumplimiento por parte del Estado miembro puede consistir tanto en un


comportamiento activo como en una omisión (el caso tradicional es el de la no
transposición de una Directiva en el ordenamiento jurídico nacional). La
responsabilidad por el incumplimiento corresponde al Estado en su conjunto,
independientemente de cuál sea el órgano del que provenga la actuación u omisión
en causa, incluso en casos de Estados descentralizados.

La constatación de un incumplimiento no conlleva otro efecto inmediato, en un


primer momento, que el de imponer al Estado en cuestión el cumplimiento de sus
obligaciones (en particular, la adopción de las medidas necesarias para la ejecución
de la sentencia del Tribunal de Justicia). Ello no obstante, el juez nacional deberá
deducir las oportunas consecuencias de dicha sentencia, tanto por lo que respecta
a la aplicación del acto nacional contrario al derecho comunitario como,
eventualmente, en el plano de la responsabilidad del autor del incumplimiento. Por
otra parte, si un Estado miembro no toma las medidas que entraña la ejecución de
la sentencia del Tribunal, éste podrá imponerle, tras un segundo procedimiento
incoado por la Comisión, el pago de una suma a tanto alzado o una multa
coercitiva50.

4.2.1 Competencias consultivas


Tal y como dispone el apartado 6 del Artículo 300 TCE, el Tribunal de Justicia
dispone de competencias consultivas en relación con los Tratados internacionales
que vaya a firmar la Comunidad. Efectivamente, tanto el Consejo, la Comisión o el
Parlamento como un Estado miembro pueden solicitar el dictamen del Tribunal de
Justicia sobre la compatibilidad de cualquier acuerdo previsto con las disposiciones
del Tratado.

49
Jacqué, J.-P.: Droit Institutionnel de l'Union Européenne, obra precitada.
50
Artículo 228 TCE.

106
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

Dicho dictamen no tiene un alcance meramente consultivo, en tanto en cuanto si


fuera negativo -así, si el Tribunal considerase que la Comunidad no tiene
competencias suficientes para celebrarlo-, dicho acuerdo no podrá entrar en vigor
más que previa reforma del texto de los Tratados51. Sirva como ejemplo al respecto
el Dictamen del Tribunal de Justicia de 28 de marzo de 1996, 2/94, sobre la
posibilidad para la Comunidad Europea de adhesión al Convenio sobre la
protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales52.

4.1.3 Competencias arbitrales


En este tercer grupo encontraríamos, finalmente, aquellos supuestos en los que el
Tribunal de Justicia resulta competente para juzgar en la medida en que las partes
se han sometido a él, en virtud de una cláusula compromisoria. En particular, el
Tratado prevé dos casos: la sumisión prevista en los contratos celebrados por la
Comunidad, y la sumisión acordada entre Estados miembros en caso de conflictos
entre ellos.

El primero de ambos supuestos se encuentra recogido en el Artículo 238 TCE, que


establece que el Tribunal de Justicia será competente para juzgar en virtud de una
cláusula compromisoria contenida en un contrato de derecho público o de derecho
privado celebrado por la Comunidad o por su cuenta53. Por lo que hace al segundo

51
A ello se refiere el artículo 300 con la formulación “en las condiciones establecidas en el artículo 48 del
Tratado de la Unión Europea”.
52
El Tribunal de Justicia, en particular, estableció que, aún siendo los derechos fundamentales parte
integrante de los principios generales del derecho comunitario, cuyo respeto debe asegurar el Tribunal,
en la situación en aquel momento del derecho comunitario, la Comunidad no tenía competencia para
adherirse al citado Convenio, ya que ello implicaría un cambio sustancial del régimen comunitario de
protección de tales derechos, haciendo necesaria una previa modificación de los Tratados.
53
Esta disposición es fruto de la atribución a la Comunidad de personalidad jurídica (véase al respecto la
sucinta regla del artículo 281 TCE). Por otra parte, la disposición del artículo 238 se completa con la
del artículo 240 TCE, que señala que, más allá de las competencias que el Tratado atribuye al
Tribunal de Justicia, los litigios en que la Comunidad sea parte no podrán ser, por tal motivo,
sustraídos a la competencia de las jurisdicciones nacionales.

107
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
de los escenarios enumerados, el Artículo 239 TCE prevé la competencia del
Tribunal de Justicia para pronunciarse sobre cualquier controversia entre Estados
miembros relacionada con el objeto del Tratado, siempre y cuando tal controversia
le sea sometida en virtud de un compromiso.

4.2. La cuestión prejudicial


Como he indicado con anterioridad, el Tratado prevé un mecanismo de
colaboración entre el Tribunal de Justicia de la UE y las jurisdicciones nacionales, en
coherencia con el destacado papel que éstas están llamadas a desempeñar en la
aplicación del derecho comunitario. Este mecanismo es el de la cuestión
prejudicial, prevista en el Artículo 234 TCE.

Mediante la cuestión prejudicial, el juez nacional puede, bien cuestionar la validez


de un acto comunitario, bien solicitar al Tribunal de Justicia la interpretación de
dicho acto. El primer mecanismo, la cuestión prejudicial de validez, presenta un
alcance más restringido que el segundo, la cuestión prejudicial de interpretación,
puesto que quedan excluidos de aquél, por un lado, los actos de derecho primario,
y, por otro, los actos de las instituciones que no están destinados a producir
efectos jurídicos, tales como recomendaciones y dictámenes. Por lo que hace a la
cuestión prejudicial de interpretación, no sólo abarca tanto los Tratados
constitutivos y actos asimilados como el derecho derivado, sino también las
disposiciones de los acuerdos de asociación celebrados por las Comunidades con
terceros países, así como los convenios firmados por los Estados miembros que
incluyan cláusulas atributivas de competencia al Tribunal de Justicia para conocer
de cuestiones con carácter prejudicial54.

El procedimiento prejudicial constituye un incidente en un proceso principal ante


un órgano jurisdiccional de un Estado miembro. Se trata, además, de un

54
Así, por ejemplo, el Convenio sobre la Patente comunitaria, firmado el 15 de diciembre de 1975, el
Convenio de Roma de 19 de junio de 1980 sobre ley aplicable a las obligaciones contractuales, o el
Convenio de Bruselas de 27 de septiembre de 1968 relativo a la competencia judicial y la ejecución de
resoluciones judiciales en materia civil y mercantil.

108
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

procedimiento no contencioso, en el que las partes en el litigio principal son sin


embargo invitadas a presentar observaciones, al igual que las instituciones
comunitarias y los Estados miembros.

4.3. Sistematización del sistema de recursos y de las


bases jurídicas correspondientes
El ordenamiento jurídico comunitario establece un entramado de recursos que
traducen en vías concretas los diversos grupos de competencias que sumariamente
acabo de enumerar y describir. Pese a que las competencias del Tribunal de
Justicia, como se ha visto, son competencias de atribución, este sistema de
recursos ha sido construido por el Tribunal como “un sistema completo de vías de
recursos y procedimientos” (sentencia de 23 de abril de 1986, Los
Verdes/Parlamento, asunto 294/83, Rec. p. 1339, punto 23).

El análisis de cada uno de los recursos desborda con mucho el objetivo y los límites
de este Artículo. Ello no obstante, me parece que puede resultarle útil al lector la
enumeración y sistematización que a continuación propondré.

Así, el control del Tribunal sobre la legalidad de los actos de las instituciones, la
conformidad a derecho de las actuaciones de los Estados miembros, y el reenvío
prejudicial, se llevan a la práctica a través de las siguientes vías55:

Contencioso de la legalidad:
recurso de anulación (Artículos 230 y 231 TCE);
recurso por omisión o de carencia (Artículo 232 TCE);
excepción de ilegalidad (Artículo 241 TCE);

55
Conviene señalar en esta sede, además, que el Tratado de Niza ha introducido un nuevo artículo 229
A TCE en el que se prevé que el Consejo podrá atribuir al Tribunal de Justicia la competencia para
resolver litigios relativos a la aplicación de los actos adoptados sobre la base del Tratado por los que se
crean títulos comunitarios de propiedad industrial.

109
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
recurso de plena jurisdicción (Artículo 229 TCE);
recurso en responsabilidad extracontractual (Artículos 235 y 288 TCE); y
recursos en materia de función pública (litigios entre la Comunidad y sus
agentes) (Artículo 236 TCE).
Recurso por incumplimiento (Artículos 226 a 228 TCE).
Cuestión prejudicial (Artículo 234 TCE).
Litigios relativos al Banco Europeo de Inversiones (Artículo 237 TCE).
Proceso cautelar (Artículo 243 TCE).
Recurso de casación (Artículo 225 TCE).

4.4. Reparto de competencias entre el Tribunal de


Justicia y el Tribunal de Primera Instancia
En un primer momento, lógicamente, todas las competencias del Tribunal de
Justicia institución correspondían a las del Tribunal de Justicia jurisdicción, en tanto
en cuanto eran uno y lo mismo. La creación y puesta en marcha del Tribunal de
Primera Instancia motivó sin embargo que le fueran atribuidas a éste algunas de las
competencias que hasta entonces ejercía el Tribunal de Justicia.

La técnica elegida para la atribución de competencias entre ambos órganos ha


resultado de la combinación entre, de un lado, el establecimiento de una serie de
materias que se reservaban al Tribunal de Justicia, lo que así se inscribía en el
derecho primario56, y, de otro, la atribución de competencias concretas al Tribunal
de Primera Instancia mediante actos de derecho derivado, en particular, mediante
Decisiones del Consejo57.

56
Así, el antiguo artículo 168 A TCE, en la redacción resultante del Acta Única Europea.
57
Empezando por la Decisión del Consejo de 24 de octubre de 1988 por la que se crea el Tribunal de
Primera Instancia.

110
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

El reparto de competencias ha variado, pues, a lo largo del tiempo, en el sentido


siempre del incremento de las competencias del Tribunal de Primera Instancia. Así,
este último ha pasado de una competencia inicial limitada a (a) los litigios entre las
Comunidades y sus agentes, (b) los recursos en materia CECA presentados por
empresas o asociaciones de empresas contra decisiones individuales de la
Comisión adoptadas en el marco de los Artículos 50 y 57 a 60 de dicho Tratado, (c)
los recursos de anulación u omisión interpuestos por particulares en materia de
normas sobre la competencia aplicables a empresas, y (d) los recursos en materia
de responsabilidad extracontractual, a una competencia general para el
conocimiento de todo tipo de recursos presentados por las personas físicas o
jurídicas, es decir, los particulares.

Tras el Tratado de Niza, las reglas de base en materia de atribución de


competencias entre el Tribunal de Justicia y el Tribunal de Primera Instancia se
encuentran en el Artículo 225 TCE58, disposición que se completa con el Artículo 51
del Estatuto. Hay que tener en cuenta a este respecto, además, que el Tratado
prevé una nueva categoría de actor jurisdiccional en sede de reparto de
competencias, los Tribunales Especializados. De todo ello me ocuparé en el
epígrafe siguiente.

58
Y, a su vez, en el ámbito de su competencia sectorial, el artículo 140 A TCEEA.

111
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández

5. LA REFORMA DEL SISTEMA


JURISDICCIONAL COMUNITARIO OPERADA
POR EL TRATADO DE NIZA

5.1. Contexto y objetivos de la reforma


En los últimos años, en particular desde el Tratado de Maastricht de 1992, se ha
producido una auténtica aceleración del proceso de reforma del derecho
“constitucional” comunitario, convertido en un fenómeno de revisión
permanentemente abierto, en el que cada nueva etapa, cada nuevo Tratado, no es
sino el punto y seguido de unas negociaciones llamadas a continuar en el futuro, en
ulteriores Conferencias Intergubernamentales59.

En este marco, el Tratado firmado en Niza el 26 de febrero de 2001 supone la, por
el momento, última reforma del derecho primario comunitario. El eje vertebrador
del Tratado de Niza lo constituye, como pone de manifiesto su propio Preámbulo60,
la consideración de las reformas institucionales necesarias para proceder con éxito
a la inminente ampliación de la Unión al Este y al Sur. Ello enlaza con el mandato
que deriva del Tratado de Ámsterdam61, que dejó abiertas diversas cuestiones en

59
Tal aceleración contrasta con la lentitud que antaño caracterizó el proceso de reforma de los
mecanismos institucionales o las reglas de base de las políticas de las Comunidades Europeas. Así,
una vez concluido el período “constituyente” con los Tratados de 1951 (TCECA) y 1957 (TCEE y
TCEEA), la primera gran modificación del derecho primario comunitario no se produce hasta el AUE
de 1986. Por el contrario, sólo en la última década hemos asistido a la adopción del TUE (1992), el
Tratado de Ámsterdam (1997), y el reciente Tratado de Niza (2001). Ver, en este sentido, CARPI,
J. M., El Tratado de Niza. Análisis y valoración de los resultados de la Conferencia
intergubernamental sobre la reforma institucional (2001).
60
Párrafos 2 y 3.
61
Protocolo sobre las instituciones. Protocolo núm. 11, anejo al TUE, el TCE, el TCECA y el
TCEEA. Para más información sobre estos aspectos, conocidos como los”left-overs” o “reliquats” del
Tratado de Ámsterdam, se puede consultar el siguiente artículo: Louis, J.-V., Le Traité de Nice

112
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

relación a los mecanismos institucionales de la Unión, en particular, la composición


de la Comisión Europea, la reponderación de los votos de los Estados miembros en
el Consejo, y la extensión de los supuestos de votación por mayoría cualificada.

El Tratado de Niza, sin embargo, desbordó ampliamente estas cuestiones,


ocupándose de toda una serie de materias diversas. Entre éstas, el Tratado
procedió a una cierta reforma del sistema jurisdiccional comunitario, de cuyas
grandes líneas me ocuparé brevemente a continuación.

Antes, no obstante, me parece importante señalar, a título preliminar, que el


Tratado procede a una mayor institucionalización del Tribunal de Primera Instancia,
al aumentar el reconocimiento formal de su papel (véase al respecto, en este
sentido, la referencia expresa introducida en el primer párrafo del Artículo 220
TCE)62. Por otra parte, el Tribunal de Primera Instancia ve de nuevo
(potencialmente) aumentadas sus prerrogativas contenciosas, pudiendo descargar
un tanto en el futuro al Tribunal de Justicia, en particular en el ámbito de las
cuestiones prejudiciales, como más adelante comentaré.

5.2 Composición y organización del Tribunal de


Justicia y el Tribunal de Primera Instancia
El Tratado precisa ahora, en el Artículo 221 TCE, que el Tribunal de Justicia estará
compuesto por un juez por Estado miembro, codificando la práctica tradicional
pero eliminando la posibilidad de un segundo juez de un mismo país, utilizada en el
pasado en casos de número par de Estados miembros. El Tribunal de Primera
Instancia, por su parte, contará al menos con un juez por Estado miembro (Artículo
224 TCE), pudiendo su número aumentar en el futuro en función, presumiblemente,
de la carga de trabajo.

(2001).
62
Por otra parte, se elimina la referencia a que el Tribunal de Primera Instancia “se agrega” al Tribunal
de Justicia, contenida en el antiguo artículo 225 TCE.

113
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
El aumento del número de jueces tras la ampliación, y la consiguiente dificultad
para deliberar en formación plenaria, ha motivado que se proceda a una cierta
limitación en la utilización del pleno del Tribunal de Justicia, invirtiendo el actual
principio de base, en favor de la actuación en Salas (Artículo 221 TCE). En
contrapartida, se diseña una nueva formación, la Gran Sala, compuesta por once
jueces63, que representa en cierta medida un compromiso entre los imperativos de
un funcionamiento eficaz y de la cohesión en el desarrollo y evolución de la
jurisprudencia.

En cuanto a las misiones de los abogados generales, conviene señalar que el


Tratado abre la posibilidad para que la presentación de sus conclusiones no
intervenga necesariamente en todos los asuntos sometidos al Tribunal de Justicia,
sino solamente en aquellos que, en atención al Estatuto, requieran su intervención
(Artículo 222 TCE).

5.3. La posibilidad de creación de Tribunales


Especializados
Precisamente en relación a la organización de la Justicia comunitaria,
probablemente la principal novedad introducida por el Tratado de Niza sea la
posibilidad de crear Tribunales Especializados (“Salas Jurisdiccionales” en la
terminología del Tratado: Artículo 225 A TCE) encargados de conocer en primera
instancia de determinadas categorías de recursos interpuestos en materias
específicas. La decisión relativa a la creación de tales Tribunales Especializados
corresponderá al Consejo, por unanimidad, a propuesta de la Comisión o petición
del Tribunal de Justicia. En este sentido, en una Declaración adoptada con ocasión
del Tratado de Niza, la Conferencia solicitó la preparación de un proyecto en
materia de función pública64, mientras que en una de las declaraciones de las que la
Conferencia tomó nota se apunta la posibilidad de convertir en Tribunales

63
Artículo 16 del Estatuto.
64
Declaración núm. 16, relativa al artículo 225 A del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.

114
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

Especializados las Salas de Recurso de la Oficina de Armonización del Mercado


Interior65.

Aspecto particularmente interesante es el de la posibilidad de recurso contra las


resoluciones dictadas por los Tribunales Especializados. Así, podrá interponerse
recurso de casación ante el Tribunal de Primera Instancia, limitado a las cuestiones
de derecho o incluso, cuando la decisión relativa a la creación del Tribunal
Especializado así lo contemple, recurso de apelación referente también a las
cuestiones de hecho. A su vez, las resoluciones dictadas por el Tribunal de Primera
Instancia en esta sede podrán ser reexaminadas con carácter excepcional por el
Tribunal de Justicia, en caso de riesgo grave de que se vulnere la unidad o
coherencia del derecho comunitario (apartado segundo del Artículo 225 TCE)66.

5.4. Reorganización del reenvío prejudicial


El Tratado de Niza abre la posibilidad de que el Tribunal de Primera Instancia llegue
a conocer de las cuestiones prejudiciales que se planteen en aquellas materias
específicas determinadas por el Estatuto (apartado 3 del Artículo 225 TCE). Se
prevé expresamente al respecto, sin embargo, que cuando el Tribunal de Primera
Instancia considere que el asunto requiere una resolución de principio que pueda
afectar a la unidad o la coherencia del derecho comunitario, podrá remitir el asunto
ante el Tribunal de Justicia. Por otra parte, las resoluciones dictadas por el Tribunal
de Primera Instancia sobre cuestiones prejudiciales podrán ser reexaminadas con
carácter excepcional por el Tribunal de Justicia, de nuevo en el escenario de riesgo
grave de que se vulnere la unidad o coherencia del derecho comunitario67.

65
Declaración núm. 1, de Luxemburgo.
66
Ver igualmente al respecto la Declaración número 13, adoptada por la Conferencia, relativa a los
apartados 2 y 3 del artículo 225 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, así como el
artículo 62 del Estatuto.
67
Ver igualmente al respecto, además de los citados Declaración número 13 y el artículo 62 del Estatuto,
la Declaración núm. 15, la cual prevé que, en los casos excepcionales en que decidiese reexaminar una

115
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández

5.5. Creciente flexibilización en la adaptación del


sistema jurisdiccional comunitario
Como apunta J.-V. Louis68, además de las modificaciones concretas introducidas en
el sistema jurisdiccional, conviene destacar que el Tratado de Niza consagra una
cierta capacidad del sistema para, en el futuro, irse adaptando al crecimiento de
sus responsabilidades resultante no sólo de la ampliación, sino también de las
nuevas funciones que se le han atribuido al Tribunal de Justicia, por ejemplo en
relación al tercer pilar69.

Entre estas posibilidades destaca, como se ha visto, la posibilidad de creación de


órganos nuevos, los Tribunales Especializados, lo que no dejará de afectar la
dinámica de la organización y funcionamiento de la Justicia comunitaria, y las
relaciones entre los diversos órganos o jurisdicciones que forman parte de la
misma. En el mismo sentido, se prevé un procedimiento simplificado para la
modificación del Estatuto del Tribunal que, en lo sucesivo, podrá ser modificado
por el Consejo, por unanimidad, a petición del propio Tribunal o de la Comisión,
previa consulta al Parlamento (Artículo 245 TCE)70. Hay que añadir a ello que el
apartado 1 del Artículo 225 TCE atribuye competencia al Tribunal de Primera
Instancia para conocer en primera instancia de todos los recursos directos (excepto
aquellos que se atribuyan a un Tribunal Especializado o los que el Estatuto reserve
al Tribunal de Justicia), a la vez que prevé que el Estatuto podrá extender la
competencia del Tribunal de Primera Instancia en otras categoría de recursos. En
este sentido, se ha invitado al Tribunal de Justicia y a la Comisión a efectuar cuanto
antes un estudio global del reparto de competencias entre el Tribunal de Justicia y

resolución del Tribunal de Primera Instancia en materia prejudicial, el Tribunal de Justicia debería
pronunciarse mediante un procedimiento de urgencia.
68
Louis, J.-V., Le Traité de Nice, artículo precitado.
69
Ver al respecto la nota al pie número 7.
70
Quedan excluidas de este procedimiento de revisión, no obstante, las materias incluidas en el Título I
del Estatuto (el estatuto de los Jueces y Abogados Generales).

116
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

el Tribunal de Primera Instancia, en particular en materia de recursos directos71.


Ello podría llegar a afectar por ejemplo, concretamente, a la actual limitación
contenida en el Artículo 51 del Estatuto, que reserva a la competencia del Tribunal
de Justicia los recursos interpuestos por los Estados miembros, las instituciones
comunitarias y el Banco Central Europeo.

6. PERSPECTIVAS DE EVOLUCIÓN DEL


SISTEMA JURISDICCIONAL COMUNITARIO

Me gustaría concluir con una brevísima reflexión final respecto a la previsible


evolución futura del sistema jurisdiccional comunitario. Como he indicado, el
Tratado de Niza ha entreabierto la posibilidad de una creciente flexibilización de la
organización judicial comunitaria, que le permita ir adaptándose a las nuevas
circunstancias en las que ha de desarrollar sus funciones y ejercitar sus
competencias. En este sentido, un primer reto resulta sin duda de la puesta en
marcha de las reformas decididas en Niza, o las que puedan adoptarse sobre la
base de las mismas.

No hay que olvidar tampoco, por otro lado, la actividad de la Convención sobre el
futuro de Europa, y las propuestas que de ella puedan derivar. Propuestas que, al
menos en parte, sin duda cristalizarán en una próxima Conferencia
Intergubernamental dedicada a una nueva revisión de los textos de base de la
Unión. La actividad del Tribunal de Justicia, previsiblemente, no permanecerá ajena
a las reformas que puedan introducirse en el marco institucional y el ordenamiento
jurídico de la Unión.

Finalmente, la práctica de la actividad del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a


lo largo de los próximos años, como por otra parte la de la todas las instituciones y
órganos comunitarios, vendrá irremisiblemente marcada por la importante

71
Declaración número 12, adoptada por la Conferencia, relativa al artículo 225 del Tratado constitutivo
de la Comunidad Europea.

117
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
ampliación de la Unión al Este y al Sur, a las puertas de la cual nos encontramos.
Tal ampliación constituye para el Tribunal un apasionante desafío, no sólo por las
exigencias concretas que va a conllevar la ampliación en el ejercicio diario de su
actividad, sino, desde una perspectiva más general, por el reto que supone el
cumplimiento, en una Europa más amplia y diversa, de su función de asegurar una
interpretación y aplicación uniformes del derecho comunitario.

118
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

ANEXO I

Listado enumerativo de principales bases y textos


jurídicos relativos al Tribunal de Justicia

Tratado de la Unión
Artículo 5. Artículo 35. Artículo 40.
Europea
Artículo 46.

Tratado constitutivo de la Artículo 7. Artículo 68. Artículos 220


PRIMARIO
DERECHO

Comunidad Europea a 245. Artículo 256. Artículo 288.


Artículo 300.
Protocolo sobre el Estatuto del
Tribunal de Justicia de las
Tratado de Niza *
Comunidades Europeas. DOCE C
325, de 24 de diciembre de 2002, p.
167.
Reglamento de
DERECHO DERIVADO

Procedimiento del Tribunal


Texto refundido publicado en el DOCE
de Justicia de las
C 34, de 1 de febrero de 2001, p. 1.
Comunidades Europeas

Reglamento de
Procedimiento del Tribunal
Texto refundido publicado en el DOCE
de Primera Instancia de las
C 34, de 1 de febrero de 2001, p. 19.
Comunidades Europeas

*El Tratado de Niza modifica además diversas de las disposiciones citadas del TUE
y el TCE en relación al Tribunal de Justicia (así, Artículos 40 y 46 TUE, y Artículos

119
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
220, 221, 222, 223, 224, 225, 230, 245, y 300 TCE) e introduce nuevos preceptos en
este ámbito (Artículos 225 A y 229 A TCE).

120
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

ANEXO II

Composición actual del Tribunal de Justicia y el


Tribunal de Primera Instancia

JUECES JUECES

G. C. Rodríguez
B. Vesterdorf *
Iglesias *
R. García-
J.-P. Puissochet ** Valdecasas y

TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA


Fernández **
M. Wathelet ** K. Lenaerts **
TRIBUNAL DE JUSTICIA

R. Schintgen ** V. Tiili **
C. W. A.
N. J. Forwood **
Timmermans **
C. Gulmann P. Lindh
D. A. O. Edward J. Azizi
A. M. La Pergola J. D. Cooke
P. Jann M. Jaeger
V. Skouris J. Pirrung
F. Macken P. Mengozzi
N. Colneric A. W. H. Meij
S. von Bahr M. Vilaras

121
Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández

J. N. Cunha
H. Legal
Rodrigues
M. E. Martins
A. Rosas
Ribeiro
ABOGADOS
SECRETARIO
GENERALES
J. Mischo *** H. Jung
F. G. Jacobs
P. Leger
D. Ruiz-Jarabo
Colomer
S. Alber
A. Tizzano
L. A. Geelhoed
C. Stix-Hackl
SECRETARIO
R. Grass
* Presidente
**Presidente de Sala
***Primer Abogado General

122
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA UNIÓN EUROPEA

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Dr. Rafael García-Valdecasas y Fernández
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124
EL TRIBUNAL DE LA
COMUNIDAD
CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés


Vicepresidente de la Corte Centroamericana de Justicia

1. ANTECEDENTES

Nuestra común historia es rica en intentos INTEGRACIÓN istas que,


desafortunadamente, no han coronado los objetivos propuestos, aunque siempre
ha sido manifiesta la voluntad indestructible de los pueblos centroamericanos por
lograr su integración y ser considerados como una sola Nación. Un común
denominador de todos estos intentos ha sido el anhelo de establecer un tribunal ya
fuere federal o regional.

125
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

En 1823, se instaló el Primer Congreso Centroamericano y decretó en 1824 la


Constitución Federal, la cual en su Título VIII organizó al Poder Judicial en la
Suprema Corte de Justicia con “jurisdicción en controversias de ciudadanos o
habitantes de diferentes Estados” (Artículo 136) y para controversias en las que “sea
parte toda la República uno o más Estados, con alguno o algunos otros, o con
extranjeros o habitantes de la República” (Artículo 137). Las limitantes de esta Corte
era de estar restringida su función jurisdiccional por el Congreso y el Senado.

Después de concluir la Federación en 1838, El Salvador, Honduras y Nicaragua


suscriben en 1897 el Pacto de Amapala por el cual fue conformada la República
Mayor de Centroamérica y en 1898 la Asamblea Constituyente proclamó la
Constitución Política para los Estados Unidos de Centroamérica,
estableciendo que “El Poder Judicial será ejercido por la Suprema Corte de Justicia
Federal y por los demás Tribunales que establezcan las leyes” (Artículo 124).

A este Tribunal Federal le correspondía conocer de todas las controversias


suscitadas en aplicación de las leyes federales, derecho marítimo, controversias por
contratos entre el gobierno federal con los Estados o los particulares, asuntos
contenciosos (Artículo 128) y todas las cuestiones surgidas entre Estados o entre
alguno de ellos y el gobierno federal, delitos comunes y oficiales cometidos por el
Presidente de la Unión, Ministros, Magistrados, Diplomáticos, Senadores y
Diputados. Dirimía también conflictos de competencia entre Tribunales Federales,
recursos de amparo y contra abusos cometidos por empleados federales (Artículo
129).

Este intento finaliza en el año de 1898 por la separación del Estado de El Salvador
de esa Unión de Estados.

A raíz de que en 1907 surgió un conflicto entre Honduras y El Salvador de un lado y


Nicaragua del otro, los Presidentes de Estados Unidos de Norte América y de
México convocaron a los gobernantes centroamericanos a una conferencia que
tendría por finalidad buscar una solución pacífica a tantas diferencias.

Fue así que en el mes de noviembre de 1907 se reunieron las delegaciones


centroamericanas en Washington y firmaron el denominado Tratado de Paz y

126
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

Amistad y seis Convenciones, una de las cuales era la Convención para el


establecimiento de una Corte de Justicia Centroamericana.

Es de particular interés el Artículo 1 del Reglamento de la Corte de 1907 ya que


proporciona una clara definición del Tribunal y de sus funciones. Dice el Artículo:
“La Corte de Justicia Centroamericana tiene por objeto garantizar con su autoridad,
basada en el honor de los Estados y dentro de los límites de la intervención que le ha
sido concedida, los derechos de cada uno de ellos en sus recíprocas relaciones, así como
mantener en éstas la paz y la armonía, y es por su naturaleza, por sus atribuciones y
por el carácter de su jurisdicción, un Tribunal Permanente de Justicia Internacional,
con potestad para juzgar y resolver a petición de parte, todos los asuntos comprendidos
en su ley constitutiva y para sostener y administrar, conforme a la misma, la oficina de
su despacho y los intereses de ésta”.

La duración de esta Corte fue muy corta, ya que debido al fallo de un caso derivado
del Tratado Chamorro-Bryan, Nicaragua se negó a obedecer lo resuelto y denunció
la Convención el 9 de marzo de 1917.

El 15 de Septiembre de 1921, Guatemala, El Salvador y Honduras en su anhelo de


reconstruir la Federación decretaron la Constitución Política de la República de
Centroamérica la cual en su Artículo 120 establecía que el Poder Judicial se
ejercerá por una Corte Suprema de Justicia y por los Tribunales inferiores
que establezca la ley pudiendo conocer de todas aquellas controversias en las
que hubiere sido parte la Federación o que se suscitaran entre dos o más Estados
de la misma, conflictos entre Poderes de un mismo Estado o de la Federación y
todos aquellos conflictos de competencia entre los tribunales de los Estados y la
Federación (Artículo 126).

Este nuevo intento Integracionista se vio frustrado por un Golpe de Estado en


Guatemala.

En 1923 fue firmado el Tratado General de Paz y Amistad entre las Repúblicas
Centroamericanas y nueve Convenciones, una de las cuales creó el Tribunal
Internacional Centroamericano, el cual tuvo competencias muy limitadas y gran
intervención por parte del gobierno norteamericano.

127
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

Ya en la década de los 50´s nos encontramos con la firma del Acta Final para
establecer una nueva Organización Centroamericana, la que no se sabría si
constituiría “una Unión Política de Centroamérica” como era la moción nicaragüense
y que así quedó reflejada en el Preámbulo de la primera Carta de la Organización
de Estados Centroamericanos (ODECA) denominada Carta de San Salvador,
o una Organización parecida a la OEA y a la ONU pues se cambia la óptica de la
integración centroamericana: los anteriores intentos unionistas fallidos como los
citados, consistieron básicamente en declarar la Unión por medio de “mandatos
constitucionales regionales” y por ello es que se decide proceder con más
ponderación y en lugar de “proclamarla La Unión oficialmente” una vez más, se
establece una organización internacional regional como medio para alcanzar el fin
de la unión política en la región. Así es como en la Carta de la Organización de
Estados Centroamericanos (ODECA) de 1951 la integración pasa a ser un
objetivo preciso y definido de la organización que se había creado.

La primera estructura institucional regional quedó plasmada en la Carta de San


Salvador de 1951 en su Artículo 4 de la siguiente manera:

1) La Reunión Eventual de Presidentes (Órgano Supremo de la Organización cuando


se reuniera); 2) La Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores (Órgano Principal
y Permanente de la Organización); La Reunión Eventual de Ministros de otros
Ramos; 4) La Oficina Centroamericana que sería la Secretaría General de la
Organización; y 5) El Consejo Económico.

Esta primera Carta tuvo una vida meramente formal y en nada influyó en la
integración de la región dado los siguientes motivos:

1º) la extremada vaguedad de sus principios impidió establecer políticas definidas


para la reunificación; 2º) no prestó atención al desarrollo económico, un factor
sumamente importante, no obstante haber creado un Consejo Económico; 3º) los
Estados continuaron actuando individualmente en el plano internacional
atendiendo exclusivamente sus intereses sectoriales; 4º) no se establecieron en la
Carta competencias ni atribuciones específicas; 5o) no existió una verdadera
estrategia de reunificación, y 6º) sobre todo hubo inexistencia ideológica e
institucional que dinamizara el proceso de integración.

128
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

Ante el desacierto de ese nuevo intento, es que se anunció en Guatemala una


nueva ODECA dotada de Órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial claramente
establecidos de cara a una Federación y, es así como se reforma la primera Carta en
1962 y en ella se establecen determinados fines (Artículo 1) para los cuales fue
necesario establecer los siguientes Órganos (Artículo 8): 1) La Reunión de Jefes de
Estados; 2) La Conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores; 3) El Consejo
Ejecutivo; 4) El Consejo Legislativo; 5) La Corte de Justicia Centroamericana; 6)
El Consejo Económico Centroamericano; 7) El Consejo Cultural y Educativo; y 8) El
Consejo de Defensa Centroamericano.

En cuanto a la Corte de Justicia Centroamericana, la segunda Carta


circunscribió sus atribuciones a dos72: a) a conocer de conflictos de orden jurídico
que surgieran entre los Estados Miembros y que estos convencionalmente le
sometieran; y b) elaborar y emitir opiniones sobre proyectos de unificación de la
legislación centroamericana cuando así se lo solicitare la Conferencia de Ministros
de Relaciones Exteriores o el Consejo Ejecutivo.

De esta nueva Corte de Justicia Centroamericana hay que destacar dos aspectos: el
primero: este Tribunal solamente podría conocer de las controversias surgidas entre
los Estados Centroamericanos si éstos voluntariamente se las sometieran; y el
segundo, su composición no coincide con la Corte de Cartago ya que la integran
los Presidentes de los Poderes Judiciales del Istmo y no Magistrados electos al
efecto de constituirla.

2. LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

Con motivo de la XI Cumbre de Presidentes Centroamericanos, celebrada en


Tegucigalpa, el día 13 de diciembre de 1991, los Estados de Costa Rica, El Salvador,

72
Artículo 15 de la Carta de San Salvador del 12 de diciembre de 1962.

129
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, suscribieron el “Protocolo de


Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA)”73
en donde se definen que son “una comunidad económica-política” y crearon el
“Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)”, que tiene como objetivo
fundamental la realización de la integración de Centroamérica, para constituirla
como Región de paz, libertad, democracia y desarrollo.

En el Artículo 12 de dicho Protocolo, para la realización de sus fines, se establecen


como parte del Sistema, además de “La Reunión de Presidentes”, “El Consejo de
Ministros”, “El Comité Ejecutivo” y “La Secretaría General”, “La Reunión de
Vicepresidentes y Designados a la Presidencia de la República”, el “Parlamento
Centroamericano” (PARLACEN), “La Corte Centroamericana de Justicia” y el “Comité
Consultivo”.

Sobre la Corte Centroamericana de Justicia, se establece que: “garantizará el respeto


del derecho en la interpretación y ejecución del presente Protocolo y sus instrumentos
complementarios o actos derivados del mismo”. Además, se dispuso que “la
integración funcionamiento y atribuciones de La Corte Centroamericana de Justicia,
deberán regularse en el estatuto de la misma, el cual deberá ser negociado y suscrito por
los Estados Miembros dentro de los noventa días posteriores a la entrada en vigor del
presente protocolo”; se estableció, asimismo, que “toda controversia sobre la aplicación
o interpretación de las disposiciones contenidas en el presente protocolo y demás
instrumentos a que se refiere el párrafo anterior, (que eran el protocolo y sus
instrumentos complementarios y derivados), deberá someterse a La Corte
Centroamericana de Justicia”; y el Artículo 3 de las disposiciones transitorias del
referido protocolo estableció “para los efectos de lo establecido en el párrafo 2 del
Artículo 35 y en tanto no esté integrada la Corte Centroamericana de Justicia, las
controversias sobre la aplicación o interpretación de las disposiciones contenidas en el
presente protocolo, deberá conocerlas el Consejo Judicial Centroamericano”.

73
Belice depositó su instrumento de ratificación el 27 de noviembre del 2000.

130
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

El Consejo Judicial Centroamericano fue creado durante la Primera Reunión de


Cortes Supremas de Justicia de los países de Centroamérica, congregada en la
República de Guatemala los días 29, 30 y 31 de marzo de 1989.

En la Resolución I, por la que se acordó crear al Consejo Judicial Centroamericano,


integrado por los Presidentes de las Cortes Supremas de Justicia de los Estados
Centroamericanos, se determinó que sus objetivos principales serían tres, a)
establecer un vínculo permanente entre las Cortes Supremas de Centroamérica, a
efecto de buscar soluciones a problemas comunes; b) promover el desarrollo de
cada una de las legislaciones; y c) propiciar reformas tendientes a unificar códigos y
leyes.

La suscripción del Protocolo de Tegucigalpa en la forma anteriormente señalada,


impulsó a las Cortes Supremas de Justicia de Centroamérica a cambiar el plan de
trabajo que se habían impuesto para la elaboración del Convenio de Estatuto de La
Corte Centroamericana de Justicia y decidió trabajar en forma paralela en dos
sentidos:

En organizar el Consejo Judicial Centroamericano, como Corte Centroamericana de


Justicia ad-interim y en elaborar su Ordenanza de Procedimientos: y,

Trabajar en la elaboración del Convenio de Estatuto de La Corte Centroamericana


de Justicia y ofrecérselos como un aporte a la próxima Reunión de Presidentes
Centroamericanos.

Ambos estudios se realizaron por comisiones de los países de El Salvador,


Honduras y Nicaragua, que trabajaron a marchas forzadas, en las que también
existió colaboración de las Cortes Supremas de Justicia de Panamá y Guatemala,
materializándose los mismos en la IV reunión de Cortes Supremas de Justicia de
Centroamérica, celebrada en Managua del 9 al 11 de septiembre de 1992, en donde
en su Resolución II se aprobó el proyecto de Convenio de Estatuto de La Corte
Centroamericana de Justicia y se acordó, también, “remitirlo a las autoridades y
organismos competentes del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), a efecto
de que sean considerados en su totalidad por quienes suscribirán y ratificarán el
Convenio respectivo, ya que el presente expresa el espíritu que ha animado la creación
de esa institución por parte de las Cortes Supremas de Justicia de los Estados de
Centroamérica”.

131
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

En su Resolución III las Cortes Supremas de Justicia de Centroamérica, acordaron


delegar al Consejo Judicial Centroamericano la facultad de elaborar sus propias
Ordenanzas de Procedimientos y Normas Reglamentarias y, ese mismo día once de
septiembre de 1992, como consecuencia de lo previsto en el Protocolo de
Tegucigalpa, el Consejo Judicial Centroamericano acordó denominarse Corte
Centroamericana de Justicia ad-interim, se dio sus propias normas procedimentales
y se eligió como Presidente de dicho tribunal al Doctor Orlando Trejos Somarriba y
como Secretario del mismo al Doctor Rafael Chamorro Mora; y, además, se
procedió a su instalación, siendo juramentados los integrantes del mismo, por el
Abogado Don Roberto Ramírez, por Delegación de la IV Reunión de Cortes
Supremas de Justicia de Centroamérica, en la siguiente forma: “¿Juráis
solemnemente por la Patria Centroamericana cumplir el cargo de Magistrado de La
Corte Centroamericana de Justicia ad-interim, con honestidad, esfuerzo, diligencia,
imparcialidad e independencia? Habiendo respondido cada uno de ellos: “Sí juramos”,
por lo que les dijo a continuación: “Si así lo hicieres la Patria Centroamericana os
premie y si no, ella os lo demande”.

Con esta emotiva ceremonia inició su vida institucional La Corte Centroamericana


de Justicia ad-interim, mientras se suscribía, se ratificaba, depositaba y entraba en
vigencia el Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia, lo que
sucedió el 2 de febrero de 1994.

Como se dice en la exposición de motivos del Convenio de Estatuto de La Corte,


debe destacarse la intervención que se confirió al Consejo Judicial Centroamericano
en la etapa previa a la integración e instalación de La Corte, en cuanto se le dieron
facultades de aplicación, interpretación y ejecución de las disposiciones contenidas
en el Estatuto, así como de tomar todas las medidas pertinentes y hacer cuanta
gestión fuese necesaria para asegurar su pronta instalación y funcionamiento.

Las facultades están conferidas en los Artículos 10, 45 y 46 del Convenio de


Estatuto y se concretizan en lo siguiente:
Aplicar, interpretar y ejecutar las disposiciones contenidas en el Estatuto
mientras no se integrara e instalara La Corte;
Fijar la fecha de instalación solemne e inicio de funciones de La Corte
Centroamericana de Justicia;

132
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

Elaborar los proyectos de: Reglamento General de la Corte Centroamericana


de Justicia, Ordenanza de Procedimientos, Presupuesto y fijar el numero
inicial de Magistrados.
El Consejo, en acatamiento a lo señalado elaboró los siguientes proyectos:

Acuerdo de Sede entre la CCJ y la República de Nicaragua;


Convenio de Inmunidades y Privilegios;
Presupuesto;
Reglamento;
Reglamento de Adquisiciones; y,
Ordenanza de Procedimientos.
En su reunión de Managua del 10 de diciembre de 1993, acordó, como ya se
mencionó, establecer en dos el número de Magistrados Titulares y sus respectivos
Suplentes por cada Estado y elegirlos dentro de los noventa días a partir de esa
fecha, una vez que entrare en vigencia el Estatuto.

El Consejo obró con celeridad y eficiencia en el cumplimiento de las obligaciones


señaladas en el Estatuto, habiendo acordado además, como fecha de instalación el
12 de octubre de 1994, con motivo de la XVI Reunión Cumbre de Presidentes
Centroamericanos o Cumbre Ecológica Centroamericana, celebrada en Managua,
Nicaragua, en esa fecha, desde la cual La Corte se encuentra instalada en su sede,
la ciudad de Managua, desempeñando sus funciones.

Haciéndole justicia a La Corte Centroamericana de Justicia ad-interim, puede


afirmarse que las Ordenanzas de Procedimientos le permitieron resolver las
consultas que le fueron planteadas y que, no obstante su limitada competencia, las
controversias sobre la aplicación o interpretación de las disposiciones contenidas
en el Protocolo de Tegucigalpa y sus instrumentos derivados, las decidió con
solvencia, determinando su competencia, aplicando los principios de derecho
internacional y de derecho de integración, dictando normas de procedimientos en
lo no previsto, manteniendo la objetividad de los derechos y la salvaguarda de los
propósitos y principios del Sistema de la Integración Centroamericana, la igualdad
de las partes y la garantía del debido proceso (Artículo 14, 15 y 16 de las

133
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

Ordenanzas de Procedimientos de La Corte Centroamericana de Justicia ad-


interim).

Para evacuar las consultas, el Consejo Judicial Centroamericano, como Corte


Centroamericana de Justicia ad-interim, fue convocado por su Presidente a
diferentes reuniones en las distintas capitales de Centroamérica, habiendo
concurrido todos con excepción de Costa Rica, ya sea por los Presidentes o sus
Delegados, quienes formaron resolución sobre las consultas planteadas. En uno de
sus casos, ante la imposibilidad material de reunirse, se hizo uso de los medios más
modernos de comunicación, entre ellos el facsímil y así pudo lograrse resolución
con la mitad más uno de sus integrantes (Artículo 4).

Los casos que fueron planteados a este Tribunal son los siguientes:

Uno, sobre el régimen de jurisdicción, competencia, inmunidades y privilegios de la


Organización de Estados Centroamericanos (ODECA); otro, sobre el estado de los
bienes de esta última; el tercero, sobre un dictamen técnico del proyecto de
Protocolo del Tratado General de la Integración Económica Centroamericana; el
cuarto, en el que como ya se refirió se emplearon los medios más modernos de
comunicación ante la imposibilidad de reunirse, sobre la inclusión de la opinión
vertida anteriormente por La Corte en el proyecto definitivo del Protocolo del
Tratado General de Integración antes mencionado; y, el último, referido a la
vigencia del Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia.

Se ha hecho referencia a la actividad de La Corte Centroamericana de Justicia ad-


interim, porque tal como fue concebida en el Protocolo de Tegucigalpa, es la
precursora inmediata de La Corte Centroamericana de Justicia, y sus integrantes, en
un mismo espíritu centroamericanista, participaron en la elaboración de las
Ordenanzas de Procedimientos de ésta, en la resolución de las consultas
efectuadas y en la formulación del proyecto de Convenio de Estatuto de la Corte
Centroamericana de Justicia.

134
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

Habiendo entrado en vigencia el Protocolo de Tegucigalpa en julio de 1992, al


haber sido ratificado por El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua74, aún
cuando de conformidad a lo estatuido para su vigencia sólo sería necesaria la
ratificación de tres países, la próxima Reunión de Presidentes Centroamericanos
estaba convocada para el mes de diciembre de ese año en Panamá, por lo que se
decidió remitir a los señores cancilleres el Proyecto de Convenio de Estatuto de La
Corte Centroamericana de Justicia, a efecto de que lo incluyeran en su agenda de
esa reunión y concurrir a la misma con el fin de gestionar que se suscribiera. Dicho
Proyecto se remitió tal como se aprobó en Managua en septiembre de ese mismo
año, con dos observaciones que se consideraron de tipo político y que no debían
ser resueltas por las Cortes Supremas de Justicia de Centroamérica o por el Consejo
Judicial Centroamericano; éstas eran: su sede y el que para conocer de las
controversias fronterizas, territoriales o marítimas fuera necesario la solicitud de
todas las partes concernidas, esta última a petición de la Delegación de Honduras.

Como era de esperarse, teniendo como testigos de solemnidad a los Presidentes de


las Cortes Supremas de Justicia de Centroamérica, el “Estatuto de La Corte
Centroamericana de Justicia” fue aprobado tal como lo habían elaborado las Cortes
Supremas de Justicia, y las observaciones resueltas así: la sede sería Managua,
capital de la República de Nicaragua, y fueron aceptadas las observaciones de
Honduras en lo referente a las controversias fronterizas, territoriales y marítimas.

Este Convenio de Estatuto de La Corte Centroamericana de Justicia, ha sido


ratificado, en el orden cronológico, por El Salvador, Honduras y Nicaragua, y
efectuado el depósito correspondiente por los tres países, siendo el último, el día
24 de enero por Honduras que faltaba que lo hiciera, por lo que esta vigente a
partir del día 2 de febrero de 1994.

74
Para Costa Rica entró en vigencia el día 26 de junio de 1995, para Panamá el 26 de marzo de
1996 y para Belice el 8 de diciembre del año 2000.

135
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

3. NATURALEZA

Se llega a establecer la naturaleza jurídica de una Organización o de algunos de sus


Órganos o Instituciones en función de las características que presentan, de las
funciones que desempeñan o de las competencias que se le otorgan.

No obstante que la competencia de la Corte Centroamericana de Justicia está


determinada en el Artículo 22 de su Convenio de Estatuto y de que en el Artículo 12
del Protocolo de Tegucigalpa se le otorga la competencia general de garantizar el
respeto del derecho en la interpretación y ejecución del referido Protocolo y de sus
instrumentos complementarios y actos derivados del mismo, deseamos referirnos a
lo que el mismo Tribunal ha considerado al respecto. Veamos.

1º) Se trata de un “Órgano Judicial Principal y Permanente del Sistema de la


Integración Centroamericana, cuya jurisdicción y competencias regionales son de
carácter obligatorio para los Estados de Centroamérica75“.

2º) Su competencia “está expresamente consignada en su Convenio de Estatuto y


tiene como objetivo pronunciarse sobre la correcta interpretación y aplicación del
Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados
Centroamericanos (ODECA), y de los instrumentos complementarios y actos
derivados del mismo, dictamen que, sobre la materia de Integración, será
obligatorio para los Estados Miembros, así como para los Órganos y Organismos
Regionales, lo mismo que para particulares, tal y como lo dispone el Artículo 24 del
Convenio de Estatuto76“

3º)”Las resoluciones de La Corte Centroamericana de Justicia, incluyendo las


opiniones consultivas que emita sobre la materia de Integración, son obligatorias
para los Estados miembros así como para los Órganos y Organismos Regionales, lo
mismo que para particulares, por las siguientes razones: a) Porque éste es un
Tribunal que fue concebido como un Tribunal Regional, de jurisdicción privativa

75
Resolución del 11 de abril de 1997.
76
Sentencia del 13 de marzo del 2002.

136
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

para los Estados del Istmo. Su competencia se establece como una competencia de
atribución, con exclusión de cualquier otro Tribunal y constituye la principal
garantía para que Centroamérica viva integrada mediante el respeto al derecho ya
que: “La Corte Centroamericana de Justicia es el Órgano Judicial Principal y
Permanente del Sistema de la Integración Centroamericana, cuya jurisdicción y
competencias regionales son de carácter obligatorio para los Estados” (Párrafo
2º,del Artículo 1º. del Convenio de Estatuto de La Corte Centroamericana de
Justicia)77

4º)”La Corte Centroamericana de Justicia reúne los requerimientos necesarios para


funcionar como Tribunal arbitral institucional, como ser: Tribunal de
funcionamiento permanente, creado para servir al Sistema de la Integración
Centroamericana; con jueces profesionalizados y dedicación exclusiva; de servicio
gratuito, lo que evita el mayor coste por honorarios del arbitraje ad-hoc; y,
flexibilidad del procedimiento, conforme al Artículo Sexto de la Ordenanza de
Procedimientos78“.

5º)”La Corte Centroamericana de Justicia, como Tribunal Comunitario, procura, a


través de sus resoluciones, el mayor bienestar y seguridad jurídica para la
Región79“.

Si tomamos en consideración las características señaladas y las armonizamos con


lo que establece el Artículo 12 de que “La Corte Centroamericana de Justicia
garantizará el respeto del derecho, en la interpretación y ejecución del presente
Protocolo y sus instrumentos complementarios y actos derivados del mismo”, llegamos
rápidamente a la conclusión de que ni el ordenamiento jurídico comunitario ni su
institucionalidad podrían mantenerse en pie si es que no existiese un órgano
jurisdiccional permanente que garantice la legalidad de los actos comunitarios.

77
Sentencia del 5 de agosto de 1997.
78
Resolución del 12 de noviembre del 2002.
79
Resolución del 13 de marzo del 2002.

137
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

La Corte Centroamericana de Justicia tal y como se manifiesta en la exposición de


motivos de su Convenio de Estatuto, “...se concibe como un tribunal regional, de
jurisdicción privativa para los Estados del Istmo (esto es exclusivo y excluyente)...” y
su competencia se establece como una competencia de atribución, con exclusión
de cualquier otro tribunal y, además, de los conflictos entre los Estados, puede
conocer de los litigios entre las personas naturales o jurídicas residentes en el área
y los gobiernos, Estados u Organismos del Sistema de la Integración
Centroamericana lo que nos confirma que nuestro Tribunal Regional es el Órgano
Judicial Supremo y exclusivo para la resolución de toda controversia de índole
comunitaria.

Cuando en el Protocolo de Tegucigalpa leemos que “La Corte Centroamericana de


Justicia garantizará el respeto del derecho, en la interpretación y ejecución del presente
Protocolo y sus instrumentos complementarios y actos derivados del mismo” nos
encontramos que su misión se extiende a los más variados ámbitos regionales. Así
encontramos con los siguientes aspectos de La Corte:

5. TRIBUNAL INTERNACIONAL REGIONAL

Al conocer obligatoriamente de las controversias que se susciten entre los Estados


miembros, y a solicitud de las partes concernidas si el conflicto es territorial,
fronterizo o marítimo, (Artículo 22-a); igualmente actúa como tribunal internacional,
pero con jurisdicción voluntaria, al conocer y resolver las controversias o
cuestiones que surjan entre un Estado Centroamericano y otro que no lo sea,
cuando de común acuerdo le sean sometidas (Artículo 22-h); por último, tiene una
función consultiva propia de un tribunal Internacional, ya que: “Los Estados podrán
formular consultas con carácter ilustrativo a La Corte sobre la interpretación de
cualquier tratado o convención internacional vigente; también respecto a los conflictos
de los tratados ente si o con el Derecho Interno de cada Estado”. (Artículo 23).

138
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

6. TRIBUNAL COMUNITARIO O DE LA
INTEGRACIÓN

El Protocolo de Tegucigalpa, al establecer que a La Corte le corresponde garantizar


el respeto al Derecho, tanto en la interpretación como en la ejecución de dicho
Protocolo y de sus instrumentos complementarios y actos derivados; en tal sentido
le atañe:

a) Conocer de las acciones de nulidad y de incumplimiento de los Acuerdos de


los Organismos del Sistema de la Integración Centroamericana (Artículo 22-
b);

b) Conocer, a solicitud de cualquier interesado, acerca de las disposiciones


legales, reglamentarias, administrativas o de cualquier otra clase dictadas
por un Estado, cuando afecten los convenios, tratados y de cualquier otra
Normativa del Derecho de la Integración Centroamericana, o de los
acuerdos o resoluciones de sus Órganos u Organismos (Artículo 22-c);

c) Actuar como Órgano de Consulta de los Órganos u Organismos del Sistema


de La Integración Centroamericana, en la interpretación y aplicación del
Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados
Centroamericanos (ODECA) y de los instrumentos complementarios y actos
derivados de los mismos (22-c);

d) Resolver toda consulta prejudicial requerida por todo juez o tribunal judicial
que estuviere conociendo de un caso pendiente de fallo encaminado a
obtener la aplicación o interpretación uniforme de las normas que informan
el ordenamiento jurídico del SICA, (Artículo 22-k) y,

e) Conocer de los asuntos que someta directa e individualmente cualquier


afectado por los acuerdos de Órganos u Organismos del SICA. Tiene
además, como Tribunal Comunitario, esta atribución: hacer estudios
comparativos de las Legislaciones de Centroamérica para lograr su
armonización y elaborar proyectos de leyes uniformes para realizar la
Integración Jurídica de Centroamérica. Esta labor la realizará en forma

139
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

directa o por medio de Institutos o de Organismos especializados, como el


Consejo Judicial Centroamericano o el Instituto Centroamericano de
Derecho de Integración (Artículo 22-i)

7. TRIBUNAL ARBITRAL80.

Establece el Artículo 22 literal ch) del Convenio de Estatuto. “Conocer y fallar, si así
lo decide, como árbitro de los asuntos en que las partes la hubieren solicitado como
tribunal competente. También podrá decidir, conocer y resolver un litigio ex aequo et
bono, si los interesados lo convienen”.

8. TRIBUNAL ADMINISTRATIVO INTERIOR.

Conocer en última instancia, en apelación, de las resoluciones administrativas de


los Órganos u Organismos del Sistema de la Integración Centroamericana, que
afecten directamente a un miembro del personal del mismo y cuya reposición haya
sido denegada (Artículo 22-j).

80
El 27 de febrero del 2002 se suscribió en la República de Nicaragua la “enmienda al Protocolo de
Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), por medio de la
cual se modificó el Artículo 35 del Protocolo de Tegucigalpa, el cual se suprime la competencia arbitral
de La Corte para la solución de diferencias surgidas “de las relaciones comerciales interregionales” las
que serán sometidas al nuevo “mecanismo” que establezca el Consejo de Ministros de Integración
Económica, en el que se incluye el arbitraje. De acuerdo a información de la Secretaría General del
Sistema de la Integración Centroamericana, dicha enmienda entró en vigencia a partir del 18 de enero
del año 2003.

140
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

9. TRIBUNAL ESTATAL INTERNO Y


TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
CENTROAMERICANO

La Corte Centroamericana de Justicia adquiere esta naturaleza cuando ejercita la


facultad de actuar como Tribunal de Consulta Permanente de las Cortes Supremas
de Justicia de los Estados con carácter ilustrativo (Artículo 22-d); cuando conoce y
resuelve, a solicitud del agraviado, de los conflictos entre los poderes de un mismo
Estado, y cuando de hecho no se respetan los fallos judiciales (Artículo 22-f).

Queremos referirnos brevemente a la primera hipótesis del literal f del Artículo 22,
el cual le da a La Corte el carácter de Tribunal Constitucional Centroamericano.
Veamos: La idea de constituir una Corte Regional como Tribunal Constitucional de
Centroamérica hay que remontarla a la Convención para el establecimiento de una
Corte de Justicia Centroamericana, suscrita en Washington el 20 de diciembre de mil
novecientos siete. Dicha Convención incluía un “Artículo Anexo” con el texto
siguiente: “La Corte de Justicia Centroamericana conocerá también de los conflictos
que pueda haber entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial y cuando, de hecho,
no se respeten los fallos judiciales o las resoluciones del Congreso Nacional”.

Este Tribunal, que en palabras de la World Peace Foundation “podía incluso tener
jurisdicción en asuntos que involucraran las ramas principales de uno de los gobiernos
si dicha legislatura decidía presentar el asunto, ... fue considerada por esa razón, entre
otras, como el más sorprendente órgano judicial del mundo”.81

Si bien debe destacarse que aún no se concebía el Derecho de Integración y el


Derecho Comunitario, la creación de ese Tribunal puede considerarse como un
preanuncio de lo que se desarrollaría en Europa con posterioridad a la Segunda
Guerra Mundial.

81
World Peace Foundation. Pampleth Series. VII. Boston 1917. Pág 29

141
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

No obstante la dificultad formal de hacer referencia como Tribunal Constitucional a


la Corte Centroamericana de Justicia, en cuanto no existe una Constitución formal
de Centroamérica o Constitución Centroamericana o Carta Fundamental
Centroamericana, sí se puede afirmar que en la Comunidad Centroamericana se da
el contenido básico de lo que se denomina Estado Constitucional de Derecho,
referido a la estabilidad del Sistema que se ha establecido en el Protocolo de
Tegucigalpa, el cual exige un mecanismo de control que asegure que la Comunidad
misma, los Estados Miembros, los Órganos, Organismos e Instituciones de la
Comunidad, se mantendrán dentro de los límites de la normativa comunitaria que
los rige, la cual toma algunos principios básicos de la integración como son el de
atribución, subsidiariedad, proporcionalidad o lealtad por citar algunos,
neutralizando las desviaciones de su funcionamiento y haciendo volver las cosas al
nivel de su competencia. Siendo confiado este mecanismo de control a la Corte
Centroamericana de Justicia como lo establecen los Artículos 12 y 35 del aludido
Protocolo de Tegucigalpa y Artículo 3 del Convenio de Estatuto de la Corte
Centroamericana de Justicia,82 creándose así una jurisdicción “suprema” que, junto
a las funciones de justiciabilidad que caracterizan a los tribunales constitucionales y
que se dan en la Corte Centroamericana de Justicia, hacen de ésta un auténtico
Tribunal Constitucional.

En efecto, no actúa por iniciativa propia o de oficio, sino solamente a solicitud de


partes legitimadas y ejerce autorrestricción83 en los asuntos que permitan sus
competencias.84 Los jueces de conformidad al origen de su nombramiento,
mantienen su neutralidad85 frente a las partes y frente al objeto de litigio. Están

82
Artículos 12 y 35 del Protocolo de Tegucigalpa a la Carta de la Organización de Estados
Centroamericanos, y 3 del Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana.
83
Es decir que determina su competencia en cada caso concreto, interpretando los tratados o convenios
pertinentes al asunto.
84
Artículos 30 del Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia y 4 de la Ordenanza
de Procedimientos de la Corte Centroamericana de Justicia.
85
Es de tener en cuenta que los Magistrados en su actuación jurisdiccional no tienen en consideración ni
el origen de sus nombramientos ni sus respectivas nacionalidades.

142
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

dotados de independencia86 interna frente a sus propias convicciones e intereses


así como de los de sus países de origen y de independencia externa frente a la
Comunidad, Estados Miembros, los Órganos, Organismos e Instituciones de la
Comunidad, así como de los medios de comunicación social, organismos
internacionales y Estados o Comunidades de Estados extrarregionales, para lo cual
están provistos de las suficientes garantías de independencia e inamovilidad por un
término que les asegure tranquilidad en el desempeño de su cargo.87

A este respecto son muy ilustradores los siguientes párrafos de la Exposición de


Motivos del “Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia”:

“Se estima que para que la paz del Istmo sea duradera y permanente es necesaria la
existencia de un control jurisdiccional que impida que los Estados puedan arrogarse
derechos que no tienen, o convertirse en poderes arbitrarios nugatorios de toda
justicia...”

Las facultades que se le atribuyan con carácter excluyente, son jurisdiccionales. Se


crea así un Órgano Supranacional que permitirá resolver los problemas propios del
“Sistema de la Integración Centroamericana”88 en forma pacífica y civilizada...

La soberanía estatal, queda limitada por el sometimiento a la jurisdicción de La Corte,


lo que implica que los Estados acaten sus decisiones...

La independencia y autonomía de La Corte, nace de la delegación de poderes que hacen


los propios Estados89; y, en ejercicio de sus funciones jurisdiccionales revisa y controla,

86
Resuelven los asuntos que conocen con imparcialidad, basándose en hechos en consonancia con el
derecho, sin influencias de nadie, sin presiones, sin intromisiones de ningún sector ni por ningún
motivo.
87
Artículos 6, 10, 12, 13, 14 y 15 del Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia.
88
Como controversias entre sus Estados Miembros; entre los Poderes internos de sus Estados Miembros;
entre particulares y algunos de los Poderes internos de sus Miembros; entre un particular y algún
órgano u organismo del sistema; entre sus organismos o entre un órgano y algún organismo del mismo.

143
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

mediante procedimiento judicial, los actos que ejecuten los Estados Miembros y los
Órganos del Sistema de la Integración Centroamericana, que afectan los Convenios y
Tratados Vigentes entre ellos...

Desde luego también tienen acceso a esta jurisdicción, las personas naturales90 o
jurídicas afectadas en sus derechos, por actos de algunos de los Estados o de los
Órganos del Sistema de la Integración Centroamericana.”

Con base en los criterios o funciones de justiciabilidad y que caracterizan a los


Tribunales Constitucionales, la Corte Centroamericana de Justicia, desde el inicio de
sus funciones y dentro del límite de sus competencias, ha actuado como Tribunal
Constitucional, al determinar la jerarquía que corresponde al Protocolo de
Tegucigalpa, con respecto al conjunto de Tratados, Convenios, Protocolos,
Acuerdos y otros actos vinculatorios, anteriores y posteriores a la entrada en
vigencia del referido Protocolo y la relación normativa de los instrumentos
complementarios o actos derivados, con respecto al mismo.

Lo mismo puede afirmarse, con relación con la consulta con carácter ilustrativo y a
solicitud de la Honorable Corte Suprema de Justicia de Honduras, resolvió sobre
cuál es el instrumento jurídico aplicable para establecer causas de incapacidad o
incompatibilidad de los diputados al Parlamento Centroamericano.

En igual forma pueden señalarse los casos No. 5-1-8-95 y No. 1-4-2-96 relativos a
determinar la validez y forma de la publicidad de los actos normativos del Sistema
de la Integración Centroamericana (SICA) y sobre a quién, de conformidad con el
Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y Otras Instancias Políticas y
su Reglamento, como Expresidente o Exvicepresidente de los Estados Miembros,
debían ocupar el cargo de Diputados al Parlamento Centroamericano.

89
Los Estados Miembros comprendieron que si no era “sacrificada” parcialmente, en aras del bien
común, el concepto clásico de soberanía personalista, estática y recelosa del poder estatal, no se llegaría
a integrar la región en una Centroamérica unidad.
90
La “Corte de Cartago” hizo que Centroamérica se distinguiera por integrar el primer tribunal
internacional permanente y obligatorio del mundo, en donde los particulares fueron considerados, por
primera vez como sujetos activos procesales frente a los Estados.

144
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

Finalmente, refiero los casos No. 2-1-7-96, 4-1-12-96 y 5-29-11-99, en los que
respectivamente se conoció sobre el Anteproyecto de Reglamento
Centroamericano para resolver controversias intrarregionales; a solicitud del
Parlamento Centroamericano, sobre la competencia de la Corte de
Constitucionalidad de la República de Guatemala en torno al Artículo 27 del
Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y Otras Instancias Políticas;
y, sobre el contencioso entre los Estados de Nicaragua contra Honduras por
violación a la normativa y a los principios comunitarios centroamericanos.

En todos estos casos y otros, la Corte Centroamericana de Justicia, ejerciendo una


real jurisdicción constitucional, ha delimitado y defendido las competencias de los
Estados Miembros y de la Comunidad Centroamericana, y la de los Órganos de ésta
última, preservando así el equilibrio de poder necesario para la normal convivencia
en la Comunidad Centroamericana.

También ha desarrollado una función de complemento del ordenamiento


comunitario, a través de la doble función de enunciar los principios que se
encuentran dentro del ordenamiento jurídico comunitario, llenando también las
lagunas que inadvertidamente fueron dejadas en el ordenamiento antes referido.

En síntesis, en la Corte Centroamericana de Justicia se han cumplido a cabalidad


los supuestos que se estiman son propios de un Tribunal Constitucional y que en la
Unión Europea desempeña el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas,
por lo que puede considerarse a la primera como el legítimo Tribunal Constitucional
de la Comunidad Centroamericana.

10. SU COMPETENCIA

A lo expresado en el acápite anterior, referido a la competencia de La Corte


debemos agregar que el Artículo 24 establece que las consultas evacuadas por La
Corte, con arreglo al Estatuto, Ordenanzas y Reglamentos, relativos al Sistema de la
Integración Centroamericana, serán obligatorios para los Estados que la integran.

145
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

En cambio, en el Artículo 25 del mismo, expresamente se excluye de la


competencia de La Corte, la materia de derechos humanos, la cual corresponde
exclusivamente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.91

Hay, por otra parte, algunas disposiciones que requieren especial comentario, ya
que este Sistema Judicial se encuentra institucionalizado tanto por el Protocolo de
Tegucigalpa como por el Convenio de Estatuto de La Corte, así:

91
Según doctrina de la Corte Centroamericana de Justicia en resolución del 24 de octubre del 2000 en el
caso de José Viguer Rodrigo, esto debe entenderse cuando la violación a los Derechos Fundamentales
sea por parte de algún Estado Miembro, sujetos a la competencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, mas no así cuando la violación proceda de Órganos, Organismos o Instituciones
del Sistema de la Integración Centroamericana SICA, porque éstos no están sometidos a la
competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En este último caso sí podría ser del
conocimiento de la Corte Centroamericana de Justicia de acuerdo a los objetivos, propósitos y
principios (Artículo 3 letra a): “EL SISTEMA DE LA INTEGRACION
CENTROAMERICANA tiene por objetivo fundamental la realización de la integración de
Centroamérica, para constituirla como Región de Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo. - En ese
sentido, se reafirman los siguientes propósitos: - a) Consolidar la democracia y fortalecer sus
Instituciones sobre la base de la existencia de Gobiernos electos por sufragio universal, libre y secreto, y
del irrestricto respeto a los Derechos Humanos”; 4 letra a): Artículo 4. - Para la realización de los
propósitos citados, el SISTEMA DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA y sus
Miembros procederán de acuerdo a los principios fundamentales siguientes: a) La tutela, respeto y
promoción de los Derechos Humanos constituyen la base fundamental del SISTEMA DE LA
INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA”; 9: “Los Órganos e Instituciones del SISTEMA DE
LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA, deberán guiarse por los propósitos y principios de
este Protocolo e inspirarse en ellos tanto en sus decisiones, estudios y análisis como en la preparación
de todas sus reuniones”; y 10: “Los Órganos e Instituciones del SISTEMA DE LA
INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA deberán contribuir a la efectiva observancia y ejecución
de los propósitos y principios de este Protocolo. Esta obligación es imperativa y primaria en sus
ordenamientos complementarios o derivados, en los cuales deberán garantizar siempre la publicidad de
sus resoluciones y el procedimiento abierto al acceso de las personas según la naturaleza de cada
Órgano o Institución y de los asuntos a tratar” del Protocolo de Tegucigalpa), en que se fundamenta el
proceso de integración de Centroamérica.

146
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

Según el Artículo 10 del Estatuto, La Corte se constituye en un ámbito


directamente independiente de la política de los partidos políticos, ya que los
Magistrados son electos por las Cortes Supremas de Justicia y no por los Poderes
Legislativos o Ejecutivos.

El Artículo 35 del Protocolo de Tegucigalpa, en su párrafo final expresa que toda


controversia sobre la aplicación o interpretación del mismo y demás instrumentos
derivados deberán someterse a la Corte Centroamericana de Justicia92.

El Artículo 1, párrafo 2 del Estatuto, establece que, La Corte es el Órgano Judicial


principal y permanente del Sistema de la Integración Centroamericana, cuya
jurisdicción y competencia regionales son de carácter obligatorio para los Estados
contratantes ya que los Estados Centroamericanos decidieron su competencia
como una “competencia de atribución” con exclusión de cualquier otro Tribunal93.

El Artículo 3 del Estatuto dice que La Corte tendrá competencia y jurisdicción


propias con potestad para juzgar a petición de parte y resolver con autoridad de
cosa juzgada, y su doctrina tendrá efectos vinculantes para todos los Estados,
Órganos y organizaciones que formen parte o participen en el Sistema de la
Integración Centroamericana y también para los sujetos de derecho privado.

Este último artículo se complementa con el Artículo 39 del mismo Estatuto,


adquiriendo mayor fortaleza al disponer que las resoluciones interlocutorias, laudos
y sentencias definitivas que dicte La Corte, no admitirán recurso alguno, son
vinculantes para los Estados o para los Órganos y Organismos del Sistema de la
Integración Centroamericana y para las personas naturales o jurídicas y se
ejecutarán como si se tratara de cumplir una resolución, laudo o sentencia de un
tribunal nacional del respectivo Estado, para lo cual bastará una certificación
extendida por el Secretario General de La Corte. En caso de incumplimiento de los
fallos y resoluciones por parte de un Estado, La Corte lo hará saber a los otros
Estados para que, utilizando los medios pertinentes, aseguren su ejecución.

92
Ver pie de Pág. 8.
93
Exposición de Motivos del Convenio de Estatuto, Segundo Acápite, párrafo tercero.

147
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

Esta norma funda así un sistema armónico de estrecha colaboración y


funcionamiento entre los Tribunales de Justicia de los Estados Miembros y la propia
Corte Centroamericana de Justicia. Debe enfatizarse, además, que los Tribunales
de Justicia, de los Estados Miembros son los “tribunales naturales” de la normativa
comunitaria en cuanto serán los primeros que conozcan de los diferendos
suscitados por la aplicación e interpretación de la normativa comunitaria.
Debiendo, para preservar una interpretación uniforme de la misma, realizar la
consulta prejudicial a que se refiere el Artículo 22 literal k de su Convenio de
Estatuto.

El Artículo 33 elimina todo procedimiento de homologación o de exequátur, de


modo tal que las sentencias, resoluciones o cualquier otro mandato proveniente de
La Corte, deberá ser considerado como si se dictara en el propio territorio en
donde deben ejecutarse.

Por otra parte, si La Corte dicta sentencia en apelación, la Institución, el Organismo


o el Órgano de la integración que la haya pronunciado en primera instancia
ejecutarán el fallo o resolución.

Las normas y los presupuestos en que deben descansar los procesos lo determina
el Artículo 5 del Estatuto, al afirmar, que los procedimientos previstos en el mismo
y los que establezcan los Reglamentos y Ordenanzas, tendrán por finalidad la
salvaguarda de los propósitos y principios del Sistema de la Integración
Centroamericana, la objetividad de los derechos, la igualdad de las partes y la
garantía del debido proceso.

De igual forma, los Órganos, Organismos e Instituciones del Sistema de la


Integración Centroamericana SICA deberán guiarse por los Propósitos y Principios
consagrados en el Protocolo de Tegucigalpa, e inspirarse en ellos en sus reuniones,
estudios, análisis y decisiones94.

Finalmente, el Artículo 35 del Estatuto le confiere plena libertad a La Corte para


apreciar en su conjunto las pruebas de los casos que se le sometan, razonando en

94
Artículo 9, Protocolo de Tegucigalpa.

148
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

su fallo los criterios de valoración que hubiere aplicado, así podrá, en sus fallos usar
cualesquiera de los métodos de investigación, interpretación y aplicación del
derecho para evitarle caer en el sistema tradicional silogístico de las sentencias.

11. CONCLUSIONES

Puede afirmarse que la vigencia de la Corte Centroamericana de Justicia revistió y


reviste excepcional importancia tanto por razón del momento político que
caracteriza a Centroamérica, como por su labor de facilitador y catalizador de su
integración, ya que la existencia de un órgano jurisdiccional que sea controlador de
la legalidad y así proveedor de la seguridad jurídica impedirá a los Estados arrogarse
derechos que no les corresponden o que puedan convertirse en poderes arbitrarios
nugatorios de toda justicia; permitiendo en esta forma que el Istmo sea una región
de paz, libertad, democracia y desarrollo, que son los objetivos de su integración,
señalados en el Protocolo de Tegucigalpa, y que, además, hacen que desde su
inicio se establezcan las bases del Estado de Derecho para toda Centroamérica, al
ejercer la soberanía estatal en forma conjunta en ese campo y someterse, en esa
forma, a la jurisdicción de La Corte, lo que implica que los Estados acaten sus
decisiones.

La independencia y autonomía de La Corte, nace tanto del ejercicio conjunto de su


soberanía que hacen los propios Estados en la forma señalada, como de la
obligación que asumen de establecer una partida específica dentro de su
Presupuesto Nacional respectivo, destinada al sostenimiento de ella, así como de
entregarla en forma completa dentro de los tres meses anteriores al inicio del año
calendario presupuestado.

Al igual que el Protocolo de Tegucigalpa, el Estatuto de La Corte no admite reservas


ni prevé denuncias por los Estados Parte, con lo que se ha querido evitar, vistas las
experiencias históricas, que se desnaturalice o distorsione su función de Órgano
Judicial principal y permanente de Centroamérica.

149
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

Es de tener presente que el nacimiento de La Corte se encuentra en un tratado


internacional, y que además se le ha dotado de una estructura sólida y funcional,
con su propia personalidad jurídica, con total autonomía en sus actuaciones, con la
facultad de darse su propia normativa y presupuesto, que tiene su finalidad propia,
que se origina cuando los Estados Miembros decidieron o expresaron su voluntad
de constituirla en el Protocolo de Tegucigalpa, se deduce que es también lo que la
doctrina denomina “ente supranacional”.

La Comunidad Centroamericana cuya existencia se reconoce en el Artículo 1 del


Protocolo de Tegucigalpa, se encuentra garantizada en el respeto al derecho de su
normativa comunitaria con la Corte Centroamericana de Justicia, ya que en los 8
años y medio de funcionamiento ha conocido de 61 casos95, lo que le permite
destacarse como uno de los Tribunales de mayor actividad en comparación con
otros de similar naturaleza.

Ya para concluir deseamos referirnos al examen de lo que establece el Artículo 6 del


Convenio de Estatuto de La Corte, el cual en su texto reza: “La Corte representa la
conciencia nacional de Centroamérica y se considera, además, depositaria y custodia de
los valores que constituyen la nacionalidad centroamericana. En tal virtud, los
Magistrados que la integran no podrán considerarse inhibidos del ejercicio de sus
funciones por el interés que puedan tener, en algún caso o cuestión, los Estados de
donde proceda su nombramiento”.

Esta disposición, que contiene uno de los más valiosos legados de la Corte de
Cartago, ha sido interpretada de diversas maneras a través de los años. Nosotros
no hemos sido invencibles a tal deseo y hoy, ante los nuevos giros que el fenómeno
globalizador está imprimiendo a la Humanidad, interpretamos tan inestimable
precepto de la siguiente manera, como si la misma Conciencia de Centroamérica
nos llamara al oído:

“Así como una noble conciencia de sí mismo, y una consecuente e inflexible seriedad
para consigo mismo, es la actitud interior necesaria cuando se quiere servir a los

95
El total de casos al mes de mayo del 2003 son 61: 41 contenciosos y 20 consultas. Dentro de las
consultas algunas han incluido hasta 14 puntos a evacuar.

150
EL TRIBUNAL DE LA COMUNIDAD CENTROAMERICANA SU
NATURALEZA SU COMPETENCIA

demás, así Centroamérica debe convencerse de que ceder en beneficio de todos, y cuando
tal cesión es verdadera, el progreso y el bienestar están asegurados.”

“Sólo los Pueblos unidos son fuertes. Sólo los Pueblos fuertes hacen Pueblos grandes.
Solamente cuando los Pueblos y los Estados deciden renunciar parcialmente a sus
soberanías en aras del bien común y a favor de la Comunidad que constituyen, y
cuando dicha renuncia es voluntaria como la operada, el ejercicio conjunto del poder es
lícito y beneficia a todos. Cuando todos renunciamos a algo nadie se disminuye, todo
redunda en ventajas, aunque al principio nos parezca difícil.”

“Yo, Conciencia, prescribo poner todas nuestras energías al servicio de los demás y
obrar reflexivamente para no dañar al Hermano. Sólo donde exista ésta delicada
consideración podrán brindarse incondicionalmente y sin vacilación”.

Si como centroamericanos no estamos dispuestos a ceder facultades de nuestra


discutida soberanía nacional, estamos condenados a naufragar en las aguas
turbulentas de la globalización.

En estos días en donde el capital financiero se ha vuelto más efervescente y sube


como espuma que se derrama causando corrosión, hay que ser firmes y no permitir
que los intereses del dios mercado (neoliberalismo y globalización), socave
lentamente, como lo ha venido haciendo, nuestro proceso de integración, que
tanto nos ha costado, para verlo derrumbarse una vez más.

Estamos ante inauditas condiciones temporales, ante nuevas leyes no propuestas


sino impuestas por el dios mercado (neoliberalismo y globalización), que marcan el
cambio de la estabilidad al desequilibrio, de la tranquilidad a la zozobra, de la paz
al dolor. Sabemos que no es posible obrar en contra de semejantes condiciones. La
alternativa es una e indiscutible: integrarnos.

La Conciencia de Centroamérica nos previene: desintegrarse es perecer. Como tal,


la Corte Centroamericana de Justicia, en cumplimiento de sus atribuciones y
competencias contribuye a lograr el objetivo fundamental de integrar a
Centroamérica como unidad de destino, mediante la “anfictionía”, esto es
garantizando el respeto al derecho entre pueblos vecinos sobre la base de una
participación común del mismo destino, valores y expectativas.

151
Dr. Jorge Antonio Giammattei Avilés

Mientras más vasta sea la base sobre la que se apoye el Sistema de la Integración
Centroamericana con sus subsistemas económico, político, social, cultural y
ambiental, tanto menos quedará expuesto a los embates de la mundialización y
podrá concretar su ideal de una Centroamérica Comunitaria regida por las normas
del Estado de Derecho Social y Constitucional, por una plena economía social de
mercado y en donde además imperen la solidaridad y el espíritu de cohesión social,
subsidiariedad y una cultura cristiano-humanística que permitan la mejor de las
convivencias, de todos sus habitantes en plena paz, libertad, democracia y
desarrollo, y, ser así considerados como hijos de un mismo Padre.

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154
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE
LAS COMUNIDADES EUROPEAS

Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata


Magistrado del Tribunal Constitucional (España)

1. INTRODUCCIÓN

La Comunidad Europea constituye una organización supranacional única en el


mundo y en su género, que se encuentra en constante evolución, maduración y
ampliación.

El reciente Tratado de Niza de 26 de febrero de 2001 ha abierto un proceso


histórico que culminará a finales del año 2004, para construir una Europa nueva,
con una Carta de Derechos Fundamentales y en la que se pretende alumbrar una
nueva Constitución. Cuando estas iniciativas prosperen el estudio de la
Comunidad Europea será objeto del Derecho constitucional, en cuanto que el

155
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

Derecho internacional habrá dejado de regir en las relaciones entre los Estados
europeos que la formen.

Los Estados europeos habremos entrado en lo que Carl Friedrich llamó un proceso
de federalización (federalizing process) que nos conducirá a la creación de un
Estado federal, como ocurrió hace casi dos siglos y medio en los Estados Unidos de
América.

La Comunidad Europea está formada en la actualidad por quince Estados, pero


aspira a integrar un número de 27 Estados en un futuro no muy lejano96. La idea

96
Las tres Comunidades Europeas Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA),
Comunidad Económica del Carbón y de la Energía o Euratom (CEEA) y Comunidad
Económica Europea (CEE) se formaron en los Tratados de París de 18 de abril de 1951 y de
Roma de 25 de marzo de 1957. A ellas se han añadido Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca en
1973; Grecia en 1981; España y Portugal en 1986 y Austria, Finlandia y Suecia en 1995, hasta
llegar a formar los quince Estados miembros actuales. La Unión tiene negociaciones con 12 nuevos
Estados, que aspiran a ingresar en la misma. Chequia, Chipre, Eslovenia, Estonia, Hungría y
Polonia forman parte del grupo llamado de Luxemburgo, ya que el Consejo Europeo de Luxemburgo,
que tuvo lugar en diciembre de 1997 fue el que decidió la negociación con ellos. Bulgaria,
Eslovaquia,Letonia, Lituania, Malta y Rumanía forman parte del llamado grupo de Helsinki, ya que
fue en el Consejo Europeo de Helsinki (diciembre de 1999) cuando se adoptó la decisión de negociar
con ellos. Turquía ha sido reconocida también como candidata a la adhesión.
Desde el Tratado denominado de fusión de 1965 ha existido un proceso progresivo de integración de
las Tres Comunidades en Una, que se ha consolidado en el Acta Unica Europea y en el Tratado de
la Unión Europea, firmado en Maastricht el 7 de febrero de 1992, que potencia la idea federal de
una Europa política unida. A partir de la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea se
modificó el nombre de Comunidad Económica Europea por el de Comunidad Europea y se
acuño el nombre de Unión Europea. El Tratado de Amsterdam de 2 de octubre de 1997 y el
Tratado de Niza que modifica el Tratado de la Unión Europea y que ha sido firmado en Niza el 26 de
febrero de 2001 completan por ahora su esquema institucional. Sin embargo el Tratado de Niza
marca el futuro para la ampliación inmediata de la Unión a los Estados europeos del Centro y el Este
de Europa y, tal vez en el futuro, a los Estados balcánicos y a la Ex-Yugoslavia. Se ignora cuándo y
en qué orden se irá produciendo la adhesión a la Unión Europea de los Estados candidatos a la
ampliación. El Tratado de Niza establece sin embargo el nuevo reparto de escaños en el Parlamento
Europeo, la nueva composición de la Comisión y la nueva definición de las mayorías cualificadas en el

156
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

final que alienta la Unión Europea es la poner fin a la división actual de Europa para
constituir unos auténticos Estados Unidos de Europa. El hundimiento de los
Estados del denominado socialismo real ha abierto Europa hacia los Países del
Centro y el Este de Europa. En ella se integrarán veintisiete Estados soberanos
europeos, para constituir una nueva entidad política fundada en una Constitución
europea y basada en los principios de respeto de los derechos humanos, de las
libertades fundamentales y del Estado de Derecho.

El Tratado de Maastricht de 7 de febrero de 1992, en vigor desde el 1 de noviembre


de 1993, modifica el nombre de Comunidad Económica Europea. Como ha
puesto de relieve Carlos Molina del Pozo ha suprimido significativamente de su
nombre el calificativo de “Económica” sustituyendo su nombre por el de
Comunidad Europea y crea la Unión Europea.97

La estructura y funcionamiento de esa Comunidad Europea/Unión Europea es


muy complejo. Su derecho está formado, como ocurre en geología con los
distintos estratos del terreno, por textos distintos que se han ido redactando en
momentos distintos a lo largo de los cincuenta años de evolución de las
Comunidades Europeas, con soluciones que, en algunos casos, se contradicen
entre sí. La necesidad de buscar compromisos diplomáticos de última hora, entre
posiciones muy enfrentadas, ha hecho que los textos comunitarios no tengan
siempre la precisión y claridad deseables. Se puede afirmar por eso que es
prácticamente imposible exponer hoy con sencillez la estructura de ese complejo
supranacional. Los mejores expertos en Derecho comunitario discuten durante
horas sobre la interpretación de los textos – que varía frecuentemente según la

Consejo. El Tratado establece los principios y los métodos de evolución de todo el sistema a medida
que la Unión se vaya ampliando. Como ha dicho Michel Petite el encanto de Niza es abrir un
“après Nice”: un futuro en el que la Unión europea sea el embrión de una Gran Europa unida en
torno a los valores de la dignidad humana, la Constitución y el Estado de Derecho. Cfr., sobre el
futuro, Jürgen Schwarze, Perspectivas constitucionales de la Unión Europea ante la próxima CIG
de 2004, en E. García de Enterría y R. Alonso García (coordinadores) “La encrucijada
constitucional de la Unión Europea”, Madrid, Cívitas, 2002, p. 299 ss.
97
Cfr., para todas estas cuestiones, la obra de Carlos Molina del Pozo, Manual de Derecho de la
Comunidad Europea, 4ª ed., Madrid, DIJUSA, 2002. En más de 1400 páginas se trata de la obra
más completa sobre esta materia en lengua castellana.

157
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

lengua oficial (francés, inglés, alemán etc.) del texto que se estudia – sin lograr un
acuerdo.

Se ha dicho acertadamente que la Comunidad Europea es esencialmente “una


Comunidad de Derecho”. No podía ser de otra forma en un proceso de
convergencia de Estados fundados, todos ellos, en los postulados del Estado
democrático de Derecho. Por eso, y como es sabido, aunque la Unión Europea no
sea todavía un Estado posee un ordenamiento jurídico propio. Se trata del
Derecho comunitario europeo – originario y derivado – que es un conjunto
coherente y estructurado de normas supranacionales, con su propio
sistema de fuentes.98 Es evidente que un ordenamiento jurídico necesita, por
esencia, de un aparato judicial propio. Uno de los postulados básicos de todo
ordenamiento, desde la construcción de Hans Kelsen, es el de la unidad del
ordenamiento jurídico. Esta unidad no se debe apreciar sólo en el momento de
creación de las normas sino también en el momento de su aplicación efectiva. Sólo
si se dispone de un poder judicial propio se puede garantizar el respeto de las
normas comunitarias, la coherencia del sistema y la sumisión de todos los poderes
– comunitarios y estatales – a la Ley, que es característica esencial de toda
Comunidad de Derecho civilizada.

El Artículo 220.1 de la redacción consolidada del Tratado CE (en adelante, TCE) se


refiere por ello, dentro del epígrafe común del Tribunal de Justicia, al Tribunal
de Justicia y al Tribunal de Primera Instancia y dice que garantizarán, en el
marco de sus respectivas competencias, el respeto del Derecho en la interpretación
y aplicación del presente Tratado.

98
El Derecho comunitario europeo se caracteriza por el denominado “efecto directo” por el que, desde su
entrada en vigor, sus normas se dirigen no sólo a los Estados-miembro de la Comunidad sino también a
todos y cada uno de los ciudadanos de la Unión Europea. El Derecho comunitario goza de
“primacía” sobre el Derecho interno de los Estados y debe ser aplicado en forma uniforme en todos
ellos, lo que se asegura mediante el mecanismo de la cuestión prejudicial (Artículo 234 TCE). Cfr.,
sobre estas cuestiones, J. Rodríguez-Zapata “Teoría y práctica del Derecho Constitucional”, Madrid,
Tecnos, 1996, p. 196 ss. Y, más recientemente, en O. Alzaga, I. Gutiérrez y J. Rodríguez-Zapata,
Derecho Político español, I, 3ª ed. Madrid, 2001, Ed. CEURA, p. 651 ss.

158
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

2. BREVE REFERENCIA A LA
ARQUITECTURA JUDICIAL DE LA
COMUNIDAD EUROPEA

La arquitectura judicial de la Unión Europea se encuentra en evolución, como todo


el aparato institucional al que sirve. Se fundamenta esencialmente en el principio
de subsidiariedad, por el que se encomienda a los órganos judiciales creados “ad
hoc” por la propia Comunidad (el Tribunal de Justicia, que comprende hoy el
Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas y el Tribunal de Primera Instancia,
y podrá integrar también en el futuro otras Salas jurisdiccionales específicas)
únicamente aquellas tareas que no pueden ser desempeñadas por los Jueces y
Tribunales internos de todos y cada uno de los Estados miembros de la Unión.

La aplicación judicial del Derecho comunitario descansa, de esta forma, en una idea
genial99: Ha consistido en atribuir a todos y cada uno de los jueces de cada uno de
los Estados que han integrado la Comunidad hasta hoy la misión de ser Jueces
comunitarios, al mismo tiempo y sin perjuicio de su misión como jueces de
Derecho interno. Este desdoblamiento funcional de la figura y posición de cada
Juez ha permitido a la Comunidad una aplicación descentralizada del Derecho
Comunitario por obra de todos y cada uno de los Jueces de los Estados que
componen la Unión. Las Comunidades se han ahorrado así el desembolso – sin
duda inviable en estos cincuenta años - de los fondos presupuestarios que habría
supuesto crear una organización judicial comunitaria en cada uno de los Estados
miembros así como los enfrentamientos inevitables que se habrían producido entre
los jueces nacionales y los jueces comunitarios.

Son los órganos judiciales nacionales los que, de forma congruente con la
ejecución del Derecho comunitario, que emana de un poder legislativo centralizado
en la Comunidad Europea pero con una ejecución preferentemente descentralizada
en los Estados-miembros, han sido los encargados en forma principal de aplicar el

99
De “genialidad no intencionada” la califica Joseph H. H. Weiler en “La arquitectura judicial después
de Niza” en “La encrucijada constitucional” cit., p. 469

159
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

derecho comunitario en su ámbito de competencia territorial y nacional. El juez


interno, en su papel de juez comunitario, está vinculado por el sistema comunitario
de fuentes y ha de vigilar la aplicación del Derecho comunitario en los litigios de
que conoce debiendo inaplicar cualquier disposición interna, incluso legal, que sea
contraria al Derecho comunitario.

Es obvio que esta aplicación descentralizada del Derecho comunitario puede dar
lugar a la ruptura de la unidad de interpretación en tantos sistemas como Estados
miembros (con diferentes culturas y tradiciones) existen. Este riesgo se ha
eliminado mediante el recurso a la cuestión prejudicial (Artículo 234 TCE).

Entra así en juego el Tribunal de Justicia como institución judicial


centralizada propiamente dicha tanto de las Comunidades Europeas como
de la Unión Europea.

Se integra hoy, como se ha dicho, por el Tribunal de Justicia de las Comunidades


Europeas (en adelante, TJ) y el Tribunal de Primera Instancia creado en 1988 (en
adelante, TPI), ambos con sede en Luxemburgo. El Artículo 220 TCE prevé, aún,
que puedan agregarse al Tribunal de Primera Instancia, en las condiciones
establecidas en el Artículo 225 A) nuevas Salas jurisdiccionales para que ejerzan
competencias jurisdiccionales en ámbitos específicos.

El Tratado de Niza ha tenido el mérito de haber permitido una regulación más


flexibilizada de la organización judicial comunitaria. No va a depender ésta en el
futuro de los Tratados, sino del Derecho comunitario derivado (Artículo 245 TCE) lo
que permitirá ensayar fórmulas que den respuesta al agobio de trabajo que aqueja a
la institución, agravado previsiblemente con las ampliaciones y nuevas
competencias.

El TJ es una institución creada por los Tratados con carácter permanente y


obligatorio que se diferencia esencialmente así de otras jurisdicciones
internacionales de corte preferentemente arbitral, en cuanto no tienen jurisdicción
obligatoria. La jurisdicción del TJ es obligatoria, lo que quiere decir que ningún
Estado-miembro ni ninguna institución comunitaria demandada se pueden escudar
válidamente en su soberanía para eludir la jurisdicción. El TJ tiene el mérito
histórico de haber contribuido en forma decisiva a la configuración actual del

160
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

Derecho comunitario y jugar un papel decisivo en la construcción de la Europa del


futuro.

La doctrina científica ha atribuido al TJ una naturaleza distinta según los distintos


ámbitos en los que interviene. Se ha hablado así del TJ como un Tribunal
Constitucional, una jurisdicción administrativa, una jurisdicción civil o como
jurisdicción internacional.

El TJ ha actuado muchas veces como un Tribunal Constitucional (Rodríguez


Iglesias): en su misión de defender el equilibrio institucional y delimitar las
competencias de los Estados miembros y la Comunidad así como el control de la
conformidad a los Tratados originarios, la protección de los Derechos
fundamentales etc.

Esta condición no excluye que, al mismo tiempo, sea y haya sido un Tribunal
contencioso ordinario, que ejerce una función administrativa de protección frente a
infracciones de los órganos de la propia Comunidad y una función armonizadora,
en cuanto garantiza la unidad de interpretación y aplicación del Derecho
comunitario en todo el conjunto de los Estados miembros.

El Tratado de Ámsterdam, que entró en vigor el 1 de mayo de 1999, ha otorgado


jurisdicción al TJ también en materias propias del Tercer Pilar Comunitario. Es
éste el Pilar propio de la Unión Europea, que se refiere a los asuntos de Justicia e
Interior100. Esta circunstancia, unida a la ampliación anunciada a más de veinte
Estados miembros ha conducido la arquitectura judicial comunitaria a propuestas
serias de reforma tanto de estructura como de funcionamiento, tendentes a
mejorar los sistemas de trabajo y a acortar los periodos de respuesta, ya muy

100
En el lenguaje usual comunitario El Pilar Counitario (Primer Pilar) es el conocido comúnmente por
“Mercado común”, del que es responsable la Comunidad Europea. Hay otros dos pilares más
intergubernamentales, de los que es responsable la Unión Europea. En ellos predominan todavía, a
diferencia de lo que acontece en el Pilar Comunitario, los intereses de los Estados, por lo que el sistema
de funcionamiento es intergubernamental con principios propios de las organizaciones internacionales
normales, basadas todavía en la regla de la unanimidad. Son estos el Segundo Pilar (Política exterior
y seguridad común) y el Tercer Pilar (Asuntos de Justicia e Interior) que ha resultado muy potenciado
por el Tratado de Ámsterdam.

161
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

dilatados por el creciente número de asuntos a resolver por la institución judicial


comunitaria.

El Tribunal de Justicia de las Comunidades está compuesto por quince Jueces que
se corresponden normalmente con cada uno de los quince Estados -miembros
actuales y ocho Abogados Generales, nombrados por cada uno de los cinco
Estados más grandes correspondiendo el nombramiento de los restantes, en forma
sucesiva, a los Estados más pequeños.

Los Jueces y los Abogados Generales son designados de común acuerdo por los
Gobiernos de los Estados miembros por un período de seis años renovable. Se
eligen entre juristas que ofrezcan absolutas garantías de independencia y que
reúnan las condiciones requeridas para el ejercicio, en sus países respectivos, de
las más altas funciones jurisdiccionales, o que sean jurisconsultos de reconocida
competencia.

Los Jueces del Tribunal de Justicia eligen de entre ellos al Presidente del Tribunal de
Justicia por un período de tres años renovable. El Presidente dirige los trabajos y
servicios del Tribunal y preside las vistas y deliberaciones. En los últimos nueve
años ha ostentado la Presidencia del Tribunal el Juez español Gil Carlos Rodríguez
Iglesias.

Los Abogados Generales son una institución inspirada en la figura del Comisario del
Gobierno ante el Consejo de Estado francés, asisten al Tribunal como un “amicus
curiae” promotor de la legalidad comunitaria, ofreciéndole una visión de conjunto
de los problemas de hecho y de Derecho que plantea cada asunto y le ayudan a
cumplir su misión. Están encargados de presentar públicamente, con toda
imparcialidad e independencia, sus conclusiones sobre los asuntos promovidos
ante el Tribunal de Justicia (Artículo 222 TCE).

Las conclusiones se publican junto con la sentencia. Es muy frecuente que la


sentencia concuerde con las conclusiones; en caso de discrepancia estas
conclusiones sirven a modo de voto particular. En efecto en el TJ los Jueces que
queden en minoría no pueden formular voto particular, que no está permitido en el
TJ, para aumentar la independencia de los Jueces frente a los Gobiernos que les han
nombrado y fortalecer la autoridad de las decisiones del TJ.

162
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

El TJ puede reunirse en Pleno, en Gran Sala de once jueces o en Salas de tres o


cinco Jueces (Artículo 221 TCE y 16 del Estatuto del TJ).

El Acta Unica Europea de 17 y 28 de febrero de 1986 previó la creación de un


Tribunal de Primera Instancia para que se “agregase” al TJ. Este Tribunal fue
establecido por la Decisión del Consejo 88/591/ CECA,CEE, Euratom de 25 de
noviembre de 1988, reformada por la Decisión del Consejo 93/350/ EURATOM,
CECA, CEE de 8 de junio de 1993.

Aunque está agregado al Tribunal de Justicia, como un hermano siamés, el Tribunal


de Primera Instancia es un órgano jurisdiccional autónomo, compuesto por quince
Jueces nombrados de común acuerdo por los Gobiernos de los Estados miembros
por un período de seis años, que eligen a su Presidente. A diferencia del TJ, no
cuenta con Abogados Generales.

Desde 1995, el Tribunal de Primera Instancia se compone de cinco Salas, cada una
de las cuales puede estar compuesta por tres o por cinco Jueces. El Tribunal de
Primera Instancia puede también reunirse en pleno para resolver determinados
asuntos particularmente importantes.

El Tribunal de Primera Instancia es el órgano jurisdiccional de primera instancia de


las Comunidades Europeas. Dado el carácter evolutivo del sistema no tiene sentido
descender al detalle de sus competencias actuales. Baste indicar que, por regla
general, el TPI no es competente, como institución de menor rango que el TJ, para
conocer de asuntos promovidos por los Estados miembros o por las Instituciones
comunitarias, en los que se debaten problemas de índole constitucional o de
delimitación de competencias entre la Unión y los Estados miembros, ni de las
cuestiones prejudiciales.

Desde una perspectiva positiva el TPI se ha definido como Tribunal de Derecho


administrativo (Tribunal de la función pública comunitaria) y como jurisdicción de
Derecho Económico (derechos de propiedad intelectual) o como jurisdicción

163
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

especializada en el control de establecimiento de hechos101, mientras que el TJ sería


un Tribunal Constitucional y Tribunal de casación en cuestiones más complejas.

En la reforma del Reglamento de procedimiento del TPI de 17 de mayo de 1999 se


permite, en fin, que éste actúe como Juez único u órgano unipersonal en algunos
asuntos, como son los recursos en materia de función pública comunitaria, lo que
refuerza esta impresión102.

3. VISIÓN GENERAL DEL PROCEDIMIENTO


COMUNITARIO

Los diferentes procedimientos ante los Tribunales comunitarios se basan en una


serie de reglas simples de carácter general, tanto para los procedimientos en única
instancia ante el TJ como a los procedimientos en primera instancia ante el TPI, y
los recursos ante el TJ. Existe un procedimiento ordinario y diversos
procedimientos especiales

Dejando a salvo la tramitación de las cuestiones prejudiciales todos presentan unas


características comunes, basadas en la sencillez y la flexibilidad.

Los principios básicos conciernen a la asignación de asuntos a las Salas, lengua del
procedimiento, representación y defensa de las partes o costas y exención de los
gastos procesales.

101
Cfr. C. Molina del Pozo, Manual, cit., p 418 y bibliografía cit.
102
Cfr., J.Mª Peñarrubia Iza y M.A. López Lopez, “Procedimiento ante el Tribunal de Primera
Instancia de las Comunidades Europeas y recurso de casación”, Madrid, Un. Rey Juan Carlos I,
Dilex,S.L., p. 27 s.

164
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

3.1. Régimen lingüístico


El TJ posee un Servicio Lingüístico compuesto por expertos con una cultura jurídica
adecuada en varias lenguas oficiales del Tribunal.

El procedimiento es plurilingüe; cada procedimiento se desarrolla en una cualquiera


de las doce lenguas oficiales comunitarias, que será considerada lengua del
procedimiento.

Es preciso distinguir la lengua del procedimiento de la lengua de trabajo interna del


Tribunal.

Como regla general, la lengua del procedimiento es elegida por el demandante,


normalmente con la presentación de la demanda. El Artículo 29.2 del Reglamento
de procedimiento del TJ, de 19 de junio de 1991 (en adelante RPTJ) establece
algunas excepciones: Cabe destacar, de entre ellas, que cuando el demandado es
un Estado miembro o una persona física o jurídica nacional de ese Estado
miembro, la lengua de procedimiento es la lengua oficial de ese Estado. En caso de
que existan varias lenguas oficiales en el Estado, el demandante tendrá la facultad
de elegir la que le convenga. En las cuestiones prejudiciales la lengua es la del
órgano jurisdiccional que plantea la cuestión. En los recursos de casación ante el
TJ la lengua de procedimiento será la usada ante el TPI.

Todos los documentos y pruebas que se adjunten redactados en una lengua


distinta de la del procedimiento deberán acompañarse de una traducción en la
lengua del procedimiento. En el caso de documentos voluminosos la traducción
podrá limitarse a extractos.

El francés es la lengua de trabajo en el orden interno y las reuniones y


deliberaciones se celebran en francés.

165
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

3.2. Representación y defensa de las partes


Tanto los Estados como las instituciones de la Comunidad deben hacerse
representar ante el TJ por un agente nombrado para cada asunto, el cual puede
estar asistido por un Asesor o un Abogado inscrito en cualquier Colegio de
cualquiera de los Estados miembros. El Agente se acredita ante el Secretario del
Tribunal y asume tanto la representación como la defensa de su mandante. Los
Agentes, Asesores y Abogados gozan de inmunidad por las palabras pronunciadas y
los escritos presentados en relación con el litigio o con las partes

Los particulares han de estar representados por un Abogado.

3.3. Gratuidad y beneficio de justicia gratuita


Aunque el procedimiento es gratuito, al no existir tasas procesales, cabe la
posibilidad de condena en costas y hay que hacer frente, desde luego, a los gastos
del proceso (honorarios de peritos, dietas de testigos, gastos de las partes etc.).
Por ello, el Artículo 76 del RPTJ prevé que si una parte carece de medios suficientes
para hacer frente en todo o en parte a los gastos del proceso solicite el beneficio
de justicia gratuita.

4. EL PROCEDIMIENTO ORDINARIO

Sea cual sea la naturaleza del asunto se desenvuelve en dos fases: oral y escrita.

166
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

4.1. Fase escrita


El procedimiento se inicia por una demanda escrita que debe estar autorizada por
abogado o agente; su extensión, estilo y claridad están prefiguradas en
recomendaciones sobre la forma de los escritos procesales, indicándose también
los documentos que la deben acompañar, según la posición del demandante y la
naturaleza del caso.

La demanda debe ir dirigida al Secretario del Tribunal y contendrá el nombre y


domicilio del demandante, el nombre de la parte contra la que se interponga la
demanda, la cuestión objeto del litigio y la exposición sumaria de los motivos
invocados, las pretensiones del demandante y la proposición de prueba, si procede
(Artículo 38 RPTJ).

La demanda deberá expresar un domicilio en el lugar de la sede del Tribunal


(Luxemburgo) así como nombre de la persona autorizada para recibir las
comunicaciones.

Si la demanda no reúne los requisitos mínimos de forma, el Secretario fijará al


demandante un plazo razonable para subsanar el defecto o presentar documentos
omitidos. Caso de no efectuarse la subsanación o no presentarse los documentos
exigidos el Tribunal decidirá, oído el Abogado General, si la inobservancia de estos
requisitos comporta la inadmisibilidad de la demanda por defectos de forma.

Después de examinar las demandas la Secretaría del Tribunal registra la demanda,


publica anuncio de su interposición en el Diario Oficial de las Comunidades
Europeas y puede efectuar requerimientos preparatorios, incluyendo la presencia
de las partes.

Al inicio del procedimiento, el Presidente del TJ designa un Juez Ponente,


atendiendo a criterios de especialización y de reparto de la carga de asuntos. El
Primer Abogado General procede a la designación de Abogado General.

A partir de la notificación de la demanda la parte demandada dispone del plazo de


un mes para contestarla, siendo dicho plazo prorrogable a petición motivada del
demandado.

167
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

Rigen para el escrito de contestación las mismas reglas de forma, proposición de


domicilio etc., que se han expuesto respecto del escrito de demanda. En la
contestación el demandado se opondrá en cuanto al fondo a las pretensiones del
demandante o formulará, en su caso, las excepciones procesales que considere de
aplicación y pedirá la práctica de las pruebas que considere pertinentes. No cabe
formular reconvención procesal en la contestación a la demanda.

Los escritos de demanda y de contestación pueden ser seguidos de un escrito de


réplica por la parte demandante y de dúplica por la demandada a presentar en el
plazo que fije el Presidente (Artículos 41 y 42 RPTJ).

Una vez recibido el escrito de dúplica se abre el denominado procedimiento interno


en el que el Tribunal examina los autos y oye el informe preliminar del Juez ponente,
al que no tienen acceso las partes del proceso. El Ponente expone las
circunstancias del caso y su posible solución. Propone asimismo las diligencias de
prueba que procedan y la remisión del asunto a una Sala de la que forme parte el
Ponente o al Tribunal en una formación distinta. El Pleno decide, oído el Abogado
General, lo que proceda respecto al curso que deba darse a las propuestas del
Ponente (Artículo 44 RPTJ).

La práctica de las diligencias de prueba comprende los medios probatorios


conocidos normalmente en el Derecho interno de los Estados miembros como la
comparecencia personal de las partes, prueba documental, testifical, pericial y de
reconocimiento judicial (Artículo 45 RPTJ). La carga de la prueba corresponde, por
principio, a quien afirma un hecho como fundamento de su pretensión. El Tribunal
determina mediante Auto, oído el Abogado General, los hechos que se deben
probar y las diligencias de prueba que considera convenientes. El Tribunal puede
acordar de oficio la práctica de pruebas no pedidas por las partes.

Tras la práctica de la prueba el Tribunal puede conceder a las partes un plazo para
presentar observaciones escritas. Tras las mismas se produce la apertura de la fase
oral del procedimiento.

168
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

4.2. Fase oral


La fase oral comprende la lectura del informe del Juez ponente para la vista, la
audiencia por el Tribunal de los agentes, asesores y abogados, las conclusiones del
Abogado General y, finalmente, la sentencia.

El informe para la vista. La lectura de este informe del Juez ponente para la vista se
omite en la práctica, aunque se remite a las partes. El informe para la vista, que es
una versión ampliada del informe preliminar del Ponente, es un documento de gran
utilidad para las partes. Recoge todos los antecedentes de hecho y de Derecho,
aclarando las posiciones de las partes; las sentencias se suelen remitir a él para los
antecedentes.

La vista propiamente dicha se celebra en audiencia pública, salvo que el Tribunal


acuerde deliberar “in camera” a propuesta de las partes o por propia iniciativa. En
la vista los Abogados y agentes exponen sus informes orales. El Presidente, que
ejerce la policía de estrados, abre y dirige los debates; el Presidente los Jueces del
Tribunal y el Abogado General pueden formular preguntas a los Agentes, Asesores o
Abogados de las partes para aclarar cualquier extremo (Artículos 56 y 57 RPTJ).

Conclusiones del Abogado General (Artículo 59 RPTJ). Terminada la vista el


Abogado General presenta sus conclusiones en vista pública ante el Tribunal. Estas
conclusiones no pueden ser discutidas por las partes. En la práctica la lectura se
reduce a un resumen de las conclusiones del Abogado General o a la propuesta
concreta de fallo. De esta forma finaliza la fase oral.

La sentencia es leída en audiencia pública, en la lengua del procedimiento, con


citación de las partes y es firme desde el día de su pronunciamiento, salvo las del
Tribunal de Primera instancia susceptibles de recurso ante el TJ. No caben votos
particulares, como se indicó más arriba, y tienen fuerza ejecutiva según las normas
de procedimiento vigentes en el Estado en cuyo territorio se lleve a cabo. La
ejecución se lleva a término sin otro trámite que la comprobación de la
autenticidad del título.

169
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

5. REFERENCIA A LAS PRINCIPALES


COMPETENCIAS DEL TJ

Para completar esta visión general es oportuno pasar revista a los principales tipos
de recursos que permiten al TJ desempeñar su función. Difieren entre sí según la
materia sobre la que versan y los poderes que atribuyen al Tribunal. También se
diferencian por su proposición, ya sea en forma de recurso directo o en forma
prejudicial.

Distinción importante es la que existe entre los recursos de anulación, que limitan
los poderes del Tribunal a anular a rechazar o anular un acto ilegal con efecto
retroactivo y efectos “erga omnes”, y los recursos de plena jurisdicción
(impugnación de sanciones impuestas por las instituciones de la Comunidad,
reclamaciones para obtener una indemnización sobre responsabilidad
extracontractual de la Comunidad o litigios entre funcionarios comunitarios y
Comunidad) en los que el Tribunal ostenta plenos poderes no sólo para anular una
medida sino también para apreciar los derechos e intereses subjetivos de las
partes.

Especial referencia hay que hacer a los siguientes tipos de recursos:

5.1. El recurso por incumplimiento


de un Estado miembro
Establecido en los Artículos 226 a 228 TCE este recurso permite al Tribunal de
Justicia controlar cómo respetan los Estados miembros las obligaciones que les
incumben en virtud del Derecho comunitario. El procedimiento puede iniciarlo bien
la Comisión - es el caso más frecuente en la práctica - o bien un Estado miembro.

La legitimación pasiva corresponde únicamente a los Estados miembros. En


efecto, los Estados miembros en cuanto tales son los únicos responsables ante la
Comunidad Europea/Unión Europea del cumplimiento del Derecho comunitario, ya
provenga la infracción de la Administración estatal o de una Administración

170
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

territorial en los caso de Estados que, como España, adoptan una forma de Estado
descentralizada. Todo ello en virtud del principio de indiferencia del Derecho
comunitario a la forma de Estado de los Estados miembros (Landesblindheit).

El Artículo 226 TCE establece que si la Comisión estima que un Estado miembro ha
incumplido las obligaciones que le incumben en virtud del Tratado emitirá un
dictamen motivado al respecto, después de haber ofrecido a dicho Estado la
posibilidad de presentar sus observaciones (Fase precontenciosa). Esta fase es
importante para ofrecer al Estado una oportunidad para negociar y justificar su
posición. Si el Estado de que se trata no se atiene a este dictamen en el plazo
determinado por la Comisión ésta podrá recurrir al Tribunal de Justicia (Fase
contenciosa). El Artículo 227 TCE abre la misma posibilidad para los Estados
miembros respectos de otros Estados miembros.

La jurisprudencia muestra que el TJ ha velado especialmente porque se respeten los


derechos de los Estados en la fase precontenciosa, por lo que ha ordenado que el
procedimiento previo se repita en los supuestos en los que dichos derechos no han
sido observados (Caso Comisión v. Italia de 1970)

Si el Tribunal de Justicia declara que se ha producido un incumplimiento el Estado


de que se trate está obligado a adoptar sin demora las medidas necesarias para
poner fin al incumplimiento.

Si después de serle sometido de nuevo el asunto por la Comisión el Tribunal de


Justicia reconociese que el Estado miembro de que se trate no ha cumplido su
sentencia, podrá imponerle el pago de una cantidad a tanto alzado o de una multa
coercitiva.

5.2. El recurso de anulación


El recurso de anulación permite controlar la conformidad con los Tratados de los
actos de las instituciones comunitarias susceptibles de producir un efecto legal. Se
establece en los Artículos 230, 231 y 233 TCE y legitima a los Estados miembros, al
Consejo, a la Comisión y, bajo ciertas condiciones, al Parlamento, al Tribunal de
Cuentas y al Banco Central Europeo para solicitar la anulación, total o parcial, de

171
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

disposiciones comunitarias, y a los particulares, en casos muy limitados, solicitar la


anulación de los actos jurídicos que les afecten directa e individualmente. Los
motivos de anulación pueden ser falta de competencia, infracción de un requisito
esencial del procedimiento, infracción del Tratado o de cualquier norma relativa a
su ejecución o desviación de poder.

De este modo, el Tribunal de Justicia tiene la oportunidad de controlar la legalidad


de los actos de las Instituciones comunitarias. Si el recurso es fundado, el Tribunal
de Justicia declara nulo y sin valor ni efecto alguno el acto impugnado.

5.3. El recurso por omisión o inactividad


Los Estados miembro, las Instituciones comunitarias, el Banco Central Europeo y,
en ciertos casos, las personas físicas y jurídicas están legitimadas para solicitar del
Tribunal de Justicia el control de la legalidad de la inactividad del Consejo, de la
Comisión, del Parlamento europeo y del propio Banco Central Europeo, cuando tal
inactividad sea contraria a las normas de Derecho comunitario que establecen sus
obligaciones. Mediante el recurso por omisión, inactividad o carencia de actuación
se combate la falta de actuación de las Instituciones comunitarias y se sanciona su
silencio o su pasividad.

Requerida la institución de que se trate para actuar (fase precontenciosa), su silencio


durante dos meses sin definir su posición abre la posibilidad de interponer este
recurso en un nuevo plazo de dos meses (fase contenciosa).

172
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

5.4. Los recursos de casación


Por último, pueden interponerse ante el Tribunal de Justicia recursos de casación
limitados a cuestiones de Derecho contra las sentencias del Tribunal de Primera
Instancia en asuntos que son competencia de este último103.

Por último, en vía prejudicial o indirecta se encuentran las cuestiones prejudiciales


del Artículo 234 TCE, a las que ya se hizo referencia anteriormente.

5.5. Las cuestiones prejudiciales


Conforme al citado Artículo 234 TCE el Tribunal de Justicia será competente para
pronunciarse con carácter prejudicial sobre la interpretación del Tratado, sobre la
validez e interpretación de los actos adoptados por las instituciones comunitarias y
por el Banco Central Europeo y sobre la interpretación de los estatutos de los
organismos creados por un acto del Consejo, cuando así lo prevean.

Cuando se plantea una cuestión de esta naturaleza ante los tribunales de cada uno
de los Estados miembros que, como ya se ha dicho, son también órganos
jurisdiccionales comunitarios descentralizados estos tribunales podrán o, en su
caso, deberán pedir al TJ que se pronuncie sobre la misma. En la tramitación de
estas cuestiones existen las fases de planteamiento de la cuestión prejudicial por
parte del órgano judicial nacional, de oficio o a instancia de parte, y la fase de
decisión de la referida cuestión por el TJ.

El proceso principal ante el órgano nacional queda en suspenso hasta que el TJ


resuelva la cuestión prejudicial. Una vez interpuesta la cuestión el TJ notificará la
interposición a las partes litigantes en el proceso principal o “a quo”, a los Estados
miembros y a la Comisión, así como al Consejo o al Banco Central Europeo, cuando
el acto cuya validez o interpretación se cuestiona emane de éstos y al Parlamento
Europeo y al Consejo, cuando el acto cuya validez o interpretación se cuestiona

103
Cfr. J. M. Peñarrubia y M.A. López López, “Procedimiento” cit., p. 96 ss.

173
Prof. Dr. Jorge Rodríguez-Zapata

haya sido adoptado conjuntamente por estas Instituciones (Artículo 20 del


Protocolo sobre el Estatuto del TJ).

Las partes y las instituciones afectadas tendrán derecho a presentar ante el


Tribunal alegaciones u observaciones escritas en el plazo de dos meses.
Transcurrido el plazo de dos meses el resto del procedimiento pasa a regularse por
las normas del procedimiento ordinario.

El planteamiento del incidente concluye con la sentencia del TJ, que será remitida al
juez interno el cual deberá proseguir la tramitación del procedimiento principal y
dictar sentencia, ateniéndose a la respuesta recibida. Además de ello la respuesta
del TJ tiene efectos erga omnes y no sólo obliga al órgano jurisdiccional que planteó
la cuestión sino a todas las demás jurisdicciones que resuelvan supuestos
materialmente idénticos al planteado.

Se asegura de esta forma la aplicación efectiva de la legislación comunitaria y se


evita que las diferencias entre las reglas de interpretación que aplican los diferentes
tribunales nacionales puedan conducir a una interpretación divergente del Derecho
comunitario. Los Tratados han establecido este procedimiento de cuestiones
prejudiciales, que ha institucionalizado una cooperación sui generis entre el Tribunal
de Justicia y los órganos jurisdiccionales nacionales.

Este sistema garantiza una interpretación uniforme y una aplicación homogénea del
Derecho comunitario en el conjunto de la Comunidad.

Este procedimiento, al proporcionar una cooperación permanente entre los


órganos jurisdiccionales nacionales y el Tribunal de Justicia, subraya con precisión
el hecho de que los órganos jurisdiccionales nacionales son igualmente garantes
del Derecho comunitario.

174
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE
LA CORTE CENTROAMERICANA
DE JUSTICIA

Dr. Rafael Chamorro Mora


Presidente de la Corte Centroamericana de Justicia

I. INTRODUCCIÓN

Con casi nueve años de funcionamiento de la Corte Centroamericana de Justicia,


aun se conoce poco de sus competencias y mucho menos de sus procedimientos.
Por ello es necesario dar a conocer, por lo menos en lo contencioso, los
ordenamientos establecidos para que tanto los Estados Miembros, como los
órganos y organismo del Sistema de la Integración Centroamericana y los
particulares, puedan ejercer con propiedad los derechos que pretendan en la
solución de conflictos ante el Tribunal Regional.

Consecuente con lo expresado anteriormente es importante que los abogados,


cuya participación es obligatoria en el proceso, conozcan las reglas que regulan la

175
Dr. Rafael Chamorro Mora

forma y modo de esa participación ya que cada día van aumentando los casos que
llegan a La Corte y en muchos de ellos queda la constancia de la poca experiencia
de los abogados ante un Tribunal Regional supranacional.

2. PROCEDIMIENTOS

Los procedimientos se encuentran regulados en el Convenio de Estatuto de La


Corte y en la Ordenanza de Procedimientos. Cabe destacarse que en la aprobación
de estos procedimientos se pretendió flexibilizar los mismos, para facilitar la
comparecencia de las personas naturales y jurídicas, como poder presentar los
escritos en la Secretaria de la Corte Suprema de Justicia del país de las partes104, la
eliminación de los procedimientos de homologación o exequátur de las
comunicaciones libradas por La Corte105 y la eliminación de los trámites de
autenticas exigidas por nuestras legislaciones106. También cabe destacar, que igual
que la Corte de Justicia Centroamericana, “Corte de Cartago” de 1907, se le permite
el acceso directo a los particulares, ya sean personas naturales o jurídicas, como
sujetos procesales activos con capacidad para comparecer ante La Corte de la
misma manera que los Estados, órganos y organismos del Sistema de la Integración
Centroamericana.107

Como bien lo señala el Magíster en Derecho Internacional, Juan José Quintana:


“Hay diversas expresiones que describen adecuadamente el principio cardinal que
regula el ejercicio de la administración de Justicia en el plano internacional:

104
Artículo 13 de la Ordenanza de Procedimientos
105
Artículo 33 del Convenio de Estatuto.
106
Artículo 34 Convenio de Estatuto de La Corte: “Los documentos procedentes de cualquier país, de
cualquier clase que fueren, que se presenten como prueba en los juicios, solo requerirán ser autenticados,
en el lugar de origen por funcionario competente del mismo o Notario en el ejercicio de sus funciones,
en su caso.”
107
Artículo 3, literal d) de la Ordenanza de Procedimientos.

176
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

“voluntariedad de la jurisdicción contenciosa”, ...etc. Todas ellas apuntan a la misma


idea, a saber, que la competencia de los tribunales internacionales depende siempre del
consentimiento expreso de los Estados y que, en el caso de la CIJ, se requiere dicho
consentimiento para que la Corte pueda entrar a resolver un litigio entre dos o más de
ellos.”108 Pero en el caso de la Corte Centroamericana de Justicia, la cuestión es
diferente, ya que este mantiene una jurisdicción y competencia que la clasificamos
de:

1. Competencia Internacional, para conocer, en instancia única, a solicitud de


cualquiera de los Estados miembros, de las controversias que se susciten
entre ellos, con la excepción de las controversias fronterizas, territoriales y
marítimas, para cuyo conocimiento se requiere de la solicitud de todas las
partes concernidas.109 Por lo que se puede comprobar que tiene
competencia obligatoria y también voluntaria por razón de la materia;
2. Competencia de Integración;
3. Competencia Consultiva;
4. Competencia Constitucional; y
5. Competencia Arbitral.
La Corte fue creada, como tribunal permanente, para garantizar el respeto del
derecho, en la interpretación y ejecución del Protocolo de Tegucigalpa y sus
instrumentos complementarios o actos derivados del mismo110, por lo que toda
controversia sobre la aplicación o interpretación de las disposiciones contenidas en
el mencionado Protocolo y sus instrumentos complementarios y derivados, deben
someterse a La Corte.111 Al ser la Corte Centroamericana de Justicia un Tribunal
permanente, con jurisdicción obligatoria, creada por el Tratado Constitutivo Marco

108
J. J. Quintana: “El procedimiento contencioso ante la Corte Internacional de Justicia”.Ed. Fondo de
publicaciones Universidad Sergio Arboleda, 2001, Pág. 40.
109
Artículo 22, literal a) del Convenio de Estatuto.
110
Artículo 12 del Protocolo de reforma a La Carta de la Organización de Estados Centroamericanos
(Protocolo de Tegucigalpa).
111
Artículo 35 in fine del mismo Protocolo de Tegucigalpa.

177
Dr. Rafael Chamorro Mora

del Sistema de la Integración Centroamericana. Se trata, pues, como lo ha


señalado el Dr. Carlos Molina del Pozo, de una jurisdicción interna de creación
original que se inserta en un ordenamiento jurídico particular, instaurado por la
creación de las Comunidades Europeas, en el caso nuestro por la Comunidad
Centroamericana, y que no deriva ni del derecho interno de los Estados miembros,
ni del Derecho Internacional, sino del Derecho Comunitario.112

La Ordenanza de Procedimientos determina y regula el procedimiento y forma de


ejercer las funciones de la Corte Centroamericana de Justicia, teniendo por objeto y
finalidad el respeto del derecho en la interpretación y ejecución del Protocolo de
Tegucigalpa, Tratado Constitutivo Marco del Sistema de la Integración
Centroamericana, y del Convenio de Estatuto de La Corte, sus instrumentos
complementarios o actos derivados de los mismos; la salvaguarda de los
propósitos y principios del Sistema de la Integración Centroamericana, la
objetividad de los derechos, la igualdad de las partes y la garantía del debido
proceso.113

Los sujetos procesales que podrán comparecer a la tramitación del juicio son:

a) Los Estados Miembros y en su caso cualquier otro Estado;


b) Los Poderes u Órganos fundamentales de los Estados Miembros en los
casos contemplados en el Estatuto de La Corte114;
c) Los Órganos y Organismos del Sistema de la Integración Centroamericana;
y,
d) Los particulares, sean personas naturales o jurídicas.

112
C. F. Molina Del Pozo: Manual de Derecho de la Comunidad Europea 4ª. Edición. DIJUSA
Editorial. Pág. 360.
113
Artículo 2 Ordenanza de Procedimientos y 5 del Convenio de Estatuto.
114
Artículo 22 literal f) Conocer y resolver a solicitud del agraviado de conflictos que puedan surgir
entre los Poderes u Organos fundamentales de los Estados, y cuando de hecho no se respeten los
fallos judiciales.

178
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

Cada parte deberá conferir Poder a un Abogado en ejercicio para que intervenga en
el proceso. Esta disposición no es aplicable cuando la parte es Abogado en
ejercicio, habilitado para ejercer en cualesquiera de los Estados Miembros.

3. INICIACIÓN DEL PROCESO

El proceso se inicia con la presentación de la demanda, la cual deberá ser


presentada en la Secretaría del Tribunal, pero por razón de la distancia, podrá
presentarse al Secretario de la Corte Suprema de Justicia de cualesquiera de los
Estados Miembros.115

Toda demanda debe contener como requisitos mínimos los siguientes:

1. Designar al Tribunal ante quien se presenta la demanda, es decir, la Corte


Centroamericana de Justicia;
2. Exposición de los hechos y los fundamentos de derecho constitutivos de la
cuestión o cuestiones controvertibles;
3. Señalamiento de las pruebas que aportara en sustento de la demanda;
4. Petición clara y precisa de lo que se demanda;
5. Identificar plenamente a la contraparte, de acuerdo con la legislación
vigente de cada Estado;
6. Designar a la persona y oficina del mismo domicilio de La Corte, con quien
se entenderán y recibirán cualesquiera notificaciones.
El requisito anterior debe ser cumplido de igual forma por el demandado en su
primer escrito.116

115
Artículo 13 de la Ordenanza de Procedimientos.
116
Si los litigantes no hicieren el señalamiento , se tendrán por notificadas las resoluciones por solo el

179
Dr. Rafael Chamorro Mora

Además es requisito fundamental que de todo escrito que se presente en juicio, se


acompañará tantas copias literales, como sean las partes contendientes, copias
que se les entregan para su conocimiento.

El Artículo 33 de la Ordenanza de Procedimiento establece que se acumularán en


un solo juicio todas las acciones que el demandante ejercite contra el demandado,
si no se excluyen entre sí, para discutirse oportunamente y resolverse en una sola
sentencia.

Las partes pueden recusar a los magistrados o estos excusarse si se presenta


cualesquiera de las causales siguientes:

a) Parentesco del Magistrado o de su cónyuge dentro del cuarto grado de


consanguinidad o segundo de afinidad en relación con las partes, sus
representantes o mandatarios;
b) Interés del Magistrado o de su cónyuge en el asunto sometido al Tribunal o
en otro que verse sobre objeto similar;
c) Intervención anterior en el asunto; y,
d) Enemistad manifiesta del Magistrado o de su cónyuge con las partes o sus
representantes o mandatarios.117
El Magistrado que conociere de la existencia de alguna de las causales señaladas
esta obligado a declararlo al Tribunal, sin esperar que lo recusen e inmediatamente
el Presidente suspenderá la tramitación de la causa hasta que el Tribunal resuelva el
incidente.

De darse la recusación, ésta tiene que proponerse al Tribunal mediante escrito en el


que se expresaran las razones o motivo que la fundamenta y una vez presentada el
Presidente suspenderá la causa hasta que el Tribunal decida sobre la misma, y si
considera necesario, ordenará la recepción de pruebas, las que deberán
presentarse en el término de ocho días y concluido éste, el Tribunal pronunciará su
resolución definitiva.

transcurso de cuarenta y ocho horas después de dictadas. Artículo 19 Ordenanza de Procedimientos.


117
Artículo 37 Ordenanza de Procedimientos.

180
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

Ni el impedimento ni la recusación tendrá efecto alguno sobre lo anteriormente


actuado en el procedimiento.

4. DE LAS PRUEBAS

Después de contestada la demanda, dentro del plazo de ocho días, el Tribunal, ya


sea de oficio o a solicitud de parte, decidirá sobre la necesidad de prueba. Si el
Tribunal decidiera no abrir la etapa de prueba, el Presidente, por auto, fijará día y
hora para la Audiencia convocando para tal efecto a las partes y pasando así a la
etapa oral del proceso, audiencia de la que hablaremos mas adelante.

Si se decidiera sobre la necesidad de prueba, se señalaran los hechos a probarse y


se abrirá un periodo de prueba para la presentación de las mismas. El párrafo
tercero del Artículo 41 de la Ordenanza de Procedimientos deja al arbitrio del
Tribunal el señalamiento del término en que deberán presentarse las prueba, el cual
normalmente se ha fijado entre veinte y treinta días y excepcionalmente en sesenta
días por razón de la distancia.

El Artículo 32 del Estatuto de La Corte señala que será la Ordenanza de


Procedimiento la que establecerá los medios de prueba, pero también indica que La
Corte podrá exigir o aceptar las probanzas que crea conveniente para declarar,
establecer y ejecutar los derechos que tengan o reclamen las partes. El Artículo 42
de la misma Ordenanza señala como ejemplo los siguientes medios de prueba:
a) La declaración de las partes;
b) El informe rendido a solicitud del Tribunal y la documental;
c) El testimonio;
d) El informe de expertos; y,
e) La inspección ocular.

181
Dr. Rafael Chamorro Mora

El párrafo segundo del mencionado Artículo 42, repite la facultad de La Corte para
exigir o aceptar otros medios de prueba que crea conveniente para declarar,
establecer y ejecutar los derechos que tengan o reclamen las partes.

Conforme a lo anterior el Tribunal tiene una total amplitud para admitir cualquier
medio de prueba que lleve al convencimiento de la verdad dentro del proceso que
se tramite, lo mismo que en la determinación de las modalidades por las cuales las
partes sufragarán los gastos originados por la prueba.

En La Corte quedan eliminados los procedimientos de homologación o exequátur


para la recepción y práctica de cualquier prueba y deberán practicarse por los
funcionarios o autoridades judiciales o administrativas y de cualquier otro orden de
los Estados miembros a quien La Corte envíe el requerimiento.118 Se eliminan
también los engorrosos trámites de autenticas exigidas por las legislaciones de los
Estados Miembros al establecerse que los documentos procedentes de cualquier
país, de cualquier clase que fuesen, que se presenten en juicio, solo requieren ser
autenticados, en el lugar de origen, por funcionario competente del mismo o
Notario en el ejercicio de sus funciones, en su caso.119

5. FASE ORAL

La fase oral se inicia con la Audiencia. Una vez concluido el período de prueba, el
Presidente del Tribunal, por medio de resolución, fijará día y hora para la
celebración de la misma, para la que se convocara a las partes con suficiente
anticipación para que se preparen. De igual forma actuará el Presidente si el
Tribunal decidiera que no hay necesidad de abrir etapa de prueba.120

118
Artículo 33 del Estatuto de La Corte.
119
Artículo 34 del mismo Estatuto.
120
Párrafo segundo del artículo 41 y artículo 43, ambos de la Ordenanza de Procedimientos.

182
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

La audiencia será publica, a menos que por motivos graves el Tribunal, a petición
de parte o de oficio, decidiere realizarla en privado y se inicia, bajo la dirección del
Presidente, con el relato del proceso por parte del Secretario, quien lo hará
resumiendo objetivamente el desarrollo del mismo, continuando con las
intervenciones de la parte demandante y de la parte demandada, con derecho a la
réplica y a la dúplica en su caso.

Durante la realización del debate, tanto el Presidente como los Magistrados pueden
dirigir preguntas a las partes y si el Tribunal estimare que de las intervenciones de
las partes surge la necesidad de practicar alguna prueba o ampliar las ya
practicadas, resolverá suspender, por una sola vez, la audiencia y concederá un
tiempo prudencial para la práctica de dicha prueba, dejando señalado el día y hora
para la reapertura de la misma.121

Una vez concluida la audiencia las partes podrán presentar por escrito sus
conclusiones, ya sea en la misma audiencia o dentro de los tres días siguientes y el
Secretario levantará un acta, la que será firmada por el Presidente y él mismo.

6. SENTENCIA.122

La sentencia o fallo final debe dictarse dentro del plazo de 30 días siguientes a
quedar el juicio en estado de pronunciar resolución, es decir, después de la
finalización de la audiencia. La resolución se encabeza con el nombre de La Corte
expresando el lugar, hora y fecha en que se pronuncia y deberá estar firmada por
todos los Magistrados y el Secretario.

Para dictar la sentencia La Corte apreciará las pruebas en su conjunto, razonando


en el fallo los criterios de valoración que hubiere aplicado, siendo la resolución
motivada y tomada con el voto favorable de al menos la mayoría absoluta de los

121
Artículo 49 Ordenanza de Procedimientos
122
Capítulo III del Convenio de Estatuto de La Corte.

183
Dr. Rafael Chamorro Mora

que integran el Tribunal, pudiendo los disidentes consignar su criterio dentro de los
tres días siguientes de pronunciada la resolución.123

El fallo deberá resolver cada uno de los puntos en litigio y La Corte no podrá
negarse a resolver alegando silencio u oscuridad en los Convenios y Tratados
invocados como aplicables124. Dicho fallo únicamente será obligatorio para las
partes respecto al caso decidido.

El fallo será definitiva e inapelable; no obstante La Corte podrá, de oficio o a


petición de parte, aclarar o ampliar lo resolutivo del mismo, dentro de los treinta
días siguientes a partir de la notificación. La petición de la parte deberá ejercerse
dentro de los diez días siguientes a su notificación.125

Tal como lo establece el Artículo 39 del Estatuto de La Corte, las resoluciones


interlocutorias, laudos y sentencias definitivas no admitirán recurso alguno y serán
vinculantes para los Estados o para los Órganos u Organismos del Sistema de la
Integración Centroamericana y para las personas naturales y jurídicas, y se
ejecutarán como si se tratara de cumplir una resolución, laudo o sentencia dictada
por un tribunal nacional del respectivo Estado, bastando para ello, la certificación
extendida por el Secretario General de La Corte. En caso de incumplimiento por
parte de un Estado, La Corte lo hará saber a los otros Estados para que, utilizando
los medios pertinentes aseguren su ejecución.

7. PROCEDIMIENTOS ESPECIALES

Por ser muy amplias las competencias de La Corte, las que obligan a la clasificación
de: a) Competencia Internacional; b) Competencia de Integración; c) Competencia

123
Artículo 36 Convenio de Estatuto y Artículo 24 in fine de la Ordenanza de Procedimientos.
124
Artículo 65 de la Ordenanza de Procedimientos.
125
Artículo 30 Ordenanza de Procedimientos.

184
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

Consultiva; d) Competencia Constitucional; y, e) Competencia Arbitral, se regula en


la Ordenanza de Procedimientos los procesos con tramitación especial, los que,
siguiendo el orden en que se encuentran en dicha Ordenanza son:

1. La apelación;
2. La consulta;
3. La consulta o interpretación prejudicial;
4. Las demanda de nulidad e incumplimiento;
5. Las controversias constitucionales; y,
6. El arbitraje.

1
Conforme el Artículo 22 literal j) del Estatuto de La Corte, que literalmente expresa
que la “competencia de La Corte será: j) Conocer en última instancia, en apelación, de
las resoluciones administrativas, dictadas por los órganos u organismos del Sistema de
la Integración Centroamericana,...” el Tribunal actúa como un tribunal de alzada o
segunda instancia conforme el siguiente procedimiento:

Cuando la resolución del órgano u organismo del Sistema de la Integración


Centroamericana afecta directamente a un miembro del personal del mismo, este
deberá pedir la reposición de la misma y acudir a La Corte si dicha reposición es
denegada.

La parte interesada deberá interponer el recurso de apelación dentro de los diez


días posteriores a la notificación de la resolución denegatoria. Ante el silencio del
órgano u organismo de la solicitud de reposición, transcurrido treinta días

185
Dr. Rafael Chamorro Mora

posteriores a la interposición, se entenderá denegada la misma para los efectos de


la presentación de la apelación.126

En el escrito de interposición del recurso el apelante deberá expresar los agravios y


si dicho recurso está presentado en tiempo y forma, se admitirá y emplazará al
apelado para que se persone y conteste los agravios dentro de los diez días
siguientes a la notificación del emplazamiento.127 Dentro de los veinte días
posteriores a la contestación de agravios o de haber sido declarado rebelde el
apelado por no haberse personado, La Corte dictara sentencia.128 Dicha sentencia
se dicta tal como esta establecido para el procedimiento ordinario.

2
El Convenio de Estatuto de La Corte establece dos tipos de consultas a saber: una
de carácter ilustrativo y la otra de carácter obligatorio. Las primeras son las
solicitadas por las Cortes Supremas de Justicia de los Estados miembros y las
formuladas por los Estados sobre la interpretación de cualquier Tratado o
Convención Internacional vigente, también con respecto a conflictos de los
Tratados entre sí o con el Derecho Interno de cada Estado.129 Las segunda son las
formuladas por los órganos u organismos del Sistema de la Integración
Centroamericana para la interpretación y aplicación del Protocolo de Tegucigalpa
de reforma a la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), y
de los instrumentos complementarios o actos derivados de los mismos,130 las
cuales una vez evacuadas son obligatorias para los Estados.131

126
Artículo 51 de la Ordenanza de Procedimiento.
127
Artículos 52 y 53 de la Ordenanza de Procedimientos.
128
Artículo 54 de la misma Ordenanza.
129
Artículos 22 literal d) y 23 del Convenio de Estatuto de La Corte.
130
Literal e) del artículo 22 del Convenio de Estatuto.
131
Artículo 24 del mismo Estatuto.

186
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

En el primer caso la consulta debe ser enviada por el organismo de comunicación


del Tribunal de Justicia respectivo, es decir la Secretaría del mismo y en el segundo
caso por el representante del órgano u organismo quien esta obligado a remitir
copia de la misma a la Secretaría del Sistema de la Integración Centroamericana.132
Sin mas trámite La Corte responderá la consulta por medio de resolución dictada
en el pleno de la misma.

3
También es competencia de La Corte resolver toda consulta prejudicial requerida
por todo Juez o Tribunal Judicial que estuviere conociendo de un caso pendiente de
fallo y que tenga que aplicar alguna normativa comunitaria, con el objeto de
mantener una interpretación y aplicación uniforme de las normas que conforman el
ordenamiento jurídico del Sistema de la Integración Centroamericana.133

La Consulta prejudicial, que es denominada por La doctrina científica y por la


jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, según lo
expresa el Profesor Carlos Molina del Pozo, cuestión prejudicial, incidente de
prejudicialidad o reenvío prejudicial134, se le llama prejudicial porque debe de
solicitarse antes de dictar fallo y debe suspenderse la tramitación del proceso por el
juez nacional hasta que se reciba la interpretación de La Corte, puesto que el
objeto fundamental es el de mantener la aplicación o interpretación uniforme de la
normativa comunitaria.

132
Conforme a reforma del Artículo 55 del 20 de noviembre de 1996, el que se leerá así: “De las
consultas que se hagan a La Corte por las Instituciones, Organismos y Órganos del Sistema, los
peticionarios deberán enviar copia de la misma a la Secretaría del Sistema de la Integración
Centroamericana.”
133
Literal k) del artículo 22 del Estatuto de La Corte.
134
Molina del Pozo, Carlos. Manual de Derecho de la Comunidad Europea 4ª. Edición. DIJUSA
Editorial. Pág. 404.

187
Dr. Rafael Chamorro Mora

El Juez nacional, quien es el primer aplicador de la normativa comunitaria, cuando


tenga que aplicar normas comunitarias en un caso concreto que esté conociendo,
deberá requerir, a La Corte, la interpretación de dichas normas para la debida
aplicación en el asunto que este conociendo.

La solicitud de interpretación que los jueces formulen a La Corte, deberá contener,


para ser atendida, lo siguiente:
a) La designación del juez o tribunal nacional que hace la consulta;
b) La relación de las normas del ordenamiento jurídico cuya interpretación se
solicita;
c) La identificación de la causa que origina la solicitud y una relación sucinta
de los hechos que el juez solicitante considere fundamental para la
interpretación; y,
d) El lugar y dirección en que el Juez o Tribunal recibirá toda comunicación de
La Corte.135

Recibida la solicitud, el Secretario le pondrá razón de presentación y la pasará


inmediatamente al Presidente para ser conocida por La Corte, la que deberá
responder, emitiendo su interpretación, dentro de los treinta días posteriores a la
recepción de la solicitud, la que debe ponerse en conocimiento del juez solicitante
por medio del envío de una certificación.136

4
El literal b) del Artículo 22 del Estatuto de La Corte, faculta a ésta para conocer de
las acciones de nulidad y de incumplimiento de los acuerdos de los organismos del
Sistema de la Integración Centroamericana.

135
Artículo 57 Ordenanza de Procedimientos.
136
Artículo 58 y 59 de la Ordenanza de Procedimientos.

188
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

En los casos de nulidad de los acuerdos de los Actos de los organismos del SICA137,
la parte actora o demandante puede ser un Estado miembro o personas naturales o
jurídicas. Cuando es un Estado miembro, con su demanda deberá acompañar una
certificación del organismo demandado de que la decisión impugnada no fue
aprobada con su voto afirmativo.138 Si se trata de un particular, es necesario que
exista un perjuicio para él por el acto impugnado, por lo que necesariamente en su
escrito de demanda deberá ofrecer pruebas de que la decisión o resolución
impugnada le causa perjuicio.139 En cualquiera de los casos deberá acompañarse
copia de la decisión o resolución que se impugna.

Si la demanda fuera de incumplimiento, el escrito deberá contener la copia


certificada de la decisión o resolución cuyo incumplimiento, sea parcial o total, se
reclama, lo mismo que el ofrecimiento de prueba que dicho incumplimiento le
causa.140

Cumplidos los requisitos especiales contemplados para esta clase de demanda, se


continúa el proceso de acuerdo con el procedimiento ordinario señalado
anteriormente.

5
La competencia constitucional esta instituida en el literal f del Artículo 22 del
Convenio de Estatuto, en el que se distinguen dos situaciones totalmente
diferentes: una que se refiere a conflictos entre poderes u órganos fundamentales
del Estado y la otra cuando de hecho se irrespetan los fallos judiciales.

En la primera situación solo se puede actuar por petición de la parte agraviada en el


conflicto, es decir, La Corte nunca puede actuar de oficio, solo por demanda del

137
Sistema de la Integración Centroamericana.
138
Literal a) del artículo 60 de la Ordenanza de Procedimientos.
139
Literal b) del mismo artículo.
140
Literales a) y b) del artículo 61 de la Ordenanza de Procedimientos.

189
Dr. Rafael Chamorro Mora

Poder u Órgano fundamental141 agraviado del conflicto entre Poderes u Órganos


fundamentales del Estado.

Presentada la demanda, que deberá llenar los requisitos de una demanda ordinaria,
se pedirá informe detallado al Poder u Órgano fundamental que se demande, el que
deberá rendirlo dentro del plazo de veinte días hábiles, pudiendo acompañar,
cuando lo considere necesario, las certificaciones de actas, discusiones,
antecedentes y demás comprobantes que, a su juicio, fundamenten su actuación.142
Una vez recibido el informe, La Corte resolverá, dentro del plazo de ocho días
siguientes, sobre la necesidad de presentar prueba, ya sea de oficio o a petición de
parte. Si resolviere abrir a prueba, señalará el objeto de la misma y el plazo en que
debe rendirse. Vencido el término de prueba o habiéndose resuelto no abrir
término de prueba, La Corte dictará sentencia en el plazo de veinte días sin
necesidad de audiencia, debiéndose fundamentar el fallo, en el Derecho Público del
Estado respectivo.143

6
El procedimiento para la competencia arbitral de la Corte está establecido en el
Artículo 6 de la Ordenanza de Procedimientos.144 El procedimiento es el siguiente:

1. En primer lugar las partes deben convenir someter el conflicto al arbitraje de La


Corte, por lo que formularan por escrito sus pretensiones, conjunta o
separadamente y deberán acompañar, además de los documentos en que la
sustentan, una escritura pública que contenga el compromiso de arbitraje ante
La Corte.

141
Se hace la distinción porque en uno Estados miembros se les llama Poderes y en otros Organos
Fundamentales, como en la Constitución de El Salvador.
142
Artículo 62 de la Ordenanza de Procedimientos.
143
Artículo 62 de la Ordenanza.
144
Fue reformado en Sesión de Corte Plena el dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y nueve.

190
LOS PROCEDIMIENTOS ANTE LA CORTE CENTROAMERICANA DE
JUSTICIA

2. La cláusula compromisoria deberá contener:

Nombre de los compromitentes, su personalidad y datos de identificación;


Mención del asunto a someterse al arbitraje y hechos en que se basa la
demanda;
Los puntos en controversia entre las partes;
Calidad de árbitro o de arbitrador con que actuará La Corte;
Procedimiento que se propone;
Forma de cubrir los gastos del juicio; y,
Medidas precautorias que se piden.
3. Queda al criterio del Tribunal, al resolver sobre la aceptación del juicio arbitral,
pronunciarse sobre su competencia por razón de la materia.145

4. Si las partes no hubieren convenido en un procedimiento para el desarrollo del


proceso de arbitraje, el asunto se tramitará por el procedimiento ordinario de la
Ordenanza o se aplicarán sus disposiciones cuando aquel sea insuficiente. Si
La Corte considera insuficiente el procedimiento lo hará saber a las partes o se
abstendrá de conocer del caso.

5. De oficio o a petición de parte, se abrirá el asunto a prueba y una vez evacuada


ésta o si no se abre a prueba se convocara a audiencia publica en la que
presentarán sus alegatos verbales o por escrito con replica de ambas partes y
efectuada esta se fallará el asunto dentro del los diez días siguientes, sentencia
que será inapelable y solo se admitirá, dentro de los tres días siguientes a su
notificación. Solicitud de aclaración o para suplir omisiones debiéndose
pronunciar el Tribunal sobre ello dentro del término de diez días siguientes a la
presentación de la solicitud.

145
Conforme el artículo 25 del Convenio de Estatuto de La Corte, la competencia de ésta no se extiende
a la materia de derechos humanos, la cual corresponde exclusivamente a la Corte Interamericana de
Derechos Humanos.

191
Dr. Rafael Chamorro Mora

6. El proceso arbitral ante La Corte, como todas sus actividades jurisdiccionales,


se rige por el principio de la gratuidad.

Finalmente hay que destacar la disposición del Artículo 64 de la Ordenanza de


Procedimientos que faculta a La Corte para señalar los procedimientos a seguirse,
en lo no previsto por la Ordenanza, pero manteniendo siempre la objetividad de los
derechos y la salvaguardia de los propósitos y principios del Sistema de la
integración Centroamericana, la igualdad de las partes y la garantía del debido
proceso.

192
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS.
APUNTES JURISPRUDENCIALES

Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer


Abogado general del Tribunal de Justicia de las Comunidades
Europeas.
Dr. Bernardino Correa Guimerá
Letrado del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

La labor jurisdiccional del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, cuya


misión es garantizar el respeto del derecho en la interpretación y la aplicación de
los Tratados (Artículo 220 del Tratado de la Comunidad Europea), puede dividirse, a
efectos didácticos, en dos grandes ámbitos: los procedimientos de carácter
prejudicial, en los que la participación del juez comunitario tiene lugar en el marco
de un incidente procesal de remisión (ver I), y los recursos directos, noción que
engloba una diversidad de supuestos procesales (ver II).

193
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

Las indicaciones jurisprudenciales que siguen tienen por objeto presentar los
principales rasgos de las vías de recurso que permiten el acceso al juez
comunitario. No se tratan las cuestiones relativas al ejercicio interno de la potestad
jurisdiccional comunitaria, como son los ámbitos de competencia respectivos, a la
hora de conocer de recursos, del Tribunal de Justicia y del Tribunal de Primera
Instancia, o los cauces por los que el primero controla las resoluciones del segundo
(recurso de casación o, en su caso, reexamen).

En el análisis jurisprudencial efectuado se ha prescindido de las conclusiones de los


abogados generales, que son elemento esencial para comprender la evolución del
derecho comunitario europeo y para profundizar en el sentido y en las razones que
han determinado la adopción de los diferentes pronunciamientos. Las limitaciones
de espacio han impuesto este criterio para simplificar el texto, a sabiendas de que
el debate queda reducido. En cualquier caso, se puede completar acudiendo a la
Recopilación de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, en la que, junto a cada
sentencia, figuran las correspondientes conclusiones.

El estudio se refiere, fundamentalmente, al régimen establecido por el Tratado de la


Comunidad Europea, en la versión resultante del Tratado de Niza, que entró en
vigor el 1 de febrero de 2003.

I. LOS PROCEDIMIENTOS DE CARÁCTER


PREJUDICIAL

Para garantizar la aplicación uniforme de la legislación comunitaria y evitar las


divergencias de interpretación entre los tribunales nacionales, el Tratado (Artículo
234 del Tratado de la Comunidad Europea) estableció un procedimiento de
remisión prejudicial que, sin crear vínculos jerárquicos, ha institucionalizado la
cooperación entre el Tribunal de Justicia y los órganos jurisdiccionales nacionales.

Cuando el contexto fáctico y normativo del litigio esté comprendido en el ámbito


de aplicación de la norma comunitaria, los jueces nacionales, siempre que

194
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

alberguen dudas sobre la interpretación o la validez de esas disposiciones, pueden


dirigirse al Tribunal de Justicia con carácter prejudicial.

La cuestión prejudicial pone de relieve que los órganos jurisdiccionales nacionales


son también garantes del derecho europeo, cuya eficacia se basa en una
cooperación entre el juez comunitario y el juez nacional.

La cuestión prejudicial puede tener como objeto la interpretación de todas las


disposiciones comunitarias o la validez de las adoptadas por las Instituciones [ver
a)]. Su interposición corresponde a un órgano jurisdiccional en el ejercicio de una
función judicial [ver b)] y es, según los casos, obligatoria o facultativa [ver c)].

1.1. Objeto de la cuestión prejudicial


La competencia prejudicial de interpretación del Tribunal de Justicia se extiende a
todos los actos de naturaleza comunitaria, sin excepción alguna (sentencia de 13
de diciembre de 1989, Grimaldi, C-322/88), incluyendo los tratados constitutivos y
sus anexos y protocolos (como “parte integrante”; ver Artículo 311 Tratado de la
Comunidad Europea), pero también los sucesivos tratados modificativos (Acta
Única Europea, Tratados de Maastricht, Amsterdam y Niza, por ejemplo, en virtud
de disposiciones específicas), los actos derivados de carácter vinculante
(reglamentos, directivas y decisiones; ver Artículo 249 del Tratado de la Comunidad
Europea), e incluso las recomendaciones y dictámenes y otros actos atípicos.
Abarca también los acuerdos internacionales concluidos por la Comunidad
(sentencia de 30 de abril de 1974, Haegman, 46/93 y 48/93).

Las sentencias prejudiciales de interpretación, a pesar de que se pronuncian en el


marco de un litigio determinado, se imponen al conjunto de los jueces y tribunales
de los Estados miembros. No obstante, el juez nacional puede volver a someter la
cuestión antes de resolver el litigio principal, cuando tropieza con dificultades de
comprensión o de aplicación de la sentencia, cuando plantea un problema jurídico
distinto o cuando le somete nuevos elementos de apreciación (auto de 5 de enero
de 1986, Wünsche, 69/85).

195
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

La interpretación del Tribunal de Justicia esclarece y precisa el significado y el


alcance de una norma comunitaria, tal y como debió entenderse y aplicarse desde
el momento de su entrada en vigor. Tiene, pues, efectos retroactivos. Sólo
excepcionalmente (sentencia de 8 de abril de 1976, Defrenne II, 43/75), por
consideraciones de seguridad jurídica y habida cuenta de los graves problemas que
su sentencia podría acarrear, limita el Tribunal de Justicia la posibilidad de invocar
la disposición así interpretada con vistas a cuestionar relaciones jurídicas ya
constituidas (sentencia de 27 de marzo de 1980, Denkavit Italiana, 61/79).

En trámite prejudicial el Tribunal de Justicia no es competente para interpretar el


derecho nacional.

Cuando el Tribunal de Justicia se pronuncia sobre la validez de un acto comunitario,


aunque sólo se dirige directamente al órgano jurisdiccional que planteó la cuestión,
todos los demás deben tener en cuenta su declaración (sentencia de 13 de mayo
de 1981, International Chemical Corp., 66/80).

1.2. Noción de órgano jurisdiccional


Sin haber realizado nunca una definición precisa, el Tribunal de Justicia hace uso de
elementos diversos para apreciar de manera orgánica y funcional la calidad de
órgano jurisdiccional en el sentido del Artículo 234 del Tratado de la Comunidad
Europea, cuestión que, en todo caso, debe resolverse únicamente con arreglo al
derecho comunitario.

En el ejercicio del análisis orgánico, el Tribunal de Justicia tiene en cuenta un


conjunto de elementos, como son el origen legal del órgano, su permanencia, la
obligatoriedad de su jurisdicción, el carácter contradictorio del procedimiento, la
aplicación de normas jurídicas, así como su independencia (sentencia de 29 de
noviembre de 2001, De Coster, C-17/00). No es necesario que se den todos estos
requisitos, lo que ha llevado a admitir la calidad judicial de órganos de naturaleza
administrativa (sentencia de 21 de marzo de 2000, Gabalfrisa y otros, C-110/98) o
de un juez que resuelve siguiendo un procedimiento inaudita altera parte (sentencia
de 28 de junio de 1978, Simmenthal, 70/77). Al ser una noción de derecho
comunitario, se ha podido denegar la naturaleza jurisdiccional de un órgano al que

196
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

se la reconocía el derecho interno (sentencia de 30 de marzo de 1993, Corbiau,


24/92).

Deben considerarse órganos jurisdiccionales los jueces de instrucción (sentencia de


24 de abril de 1980, Chatain, 65/79), aunque no los árbitros (sentencia de 23 de
marzo de 1982, Nordsee, 102/81).

Desde un punto de vista funcional, los órganos jurisdiccionales nacionales sólo


pueden pedir al Tribunal de Justicia que se pronuncie si ante ellos está pendiente
un litigio y si deben adoptar su resolución en el marco de un procedimiento que
concluya con una decisión de carácter jurisdiccional (auto de 18 de junio de 1980,
Borker, 138/80).

El Tribunal de Justicia ha admitido remisiones suscitadas en el ámbito de un


procedimiento penal previo que debía desembocar en una resolución de archivo de
las actuaciones, de citación para comparecer en juicio o de absolución (sentencia
de 11 de junio de 1987, Pretore di Salò, 14/86), en el seno de un procedimiento
sobre medidas provisionales susceptibles de ser confirmadas, modificadas o
revocadas (sentencia de 21 de abril de 1988, Pardini, 338/85), o en causas seguidas
contra personas sin determinar (sentencia de 5 de mayo de 1977, Pretore di Cento,
110/76).

No actúa quo iudice un tribunal encargado del registro de sociedades (sentencia de


19 de octubre de 1995, Job Centre I, C-111/94) ni el órgano de gobierno de una
organización profesional a la hora de resolver sobre la admisión de un nuevo
miembro, aunque sí lo hace cuando ejerce la potestad disciplinaria.

1.3. Facultad de plantear la cuestión prejudicial


Al plantear una cuestión de interpretación o de aplicación del derecho comunitario
ante un juez o un tribunal nacional, dicho órgano puede acordar la remisión
prejudicial, si estima necesaria una decisión al respecto para poder emitir su fallo.
Caso de que el órgano jurisdiccional nacional sea de aquellos cuyas decisiones no
son susceptibles de ulterior recurso judicial de derecho interno, está obligado a

197
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

someter la cuestión al Tribunal de Justicia (Artículo 234 del Tratado de la


Comunidad Europea, párrafos segundo y tercero).

Esta obligación tiene por finalidad evitar que se perpetúe una doctrina
jurisprudencial nacional incompatible con el derecho comunitario (sentencia de 13
de febrero de 1979, Hoffmann-La Roche, 107/76). Decae siempre que el Tribunal de
Justicia ya se haya pronunciado sobre una cuestión similar, aunque no
necesariamente idéntica, en el marco de otro procedimiento, cualquiera que sea su
naturaleza.

En esos casos, subsiste, no obstante la facultad de remisión. La correcta


aplicación del derecho comunitario puede imponerse con tal evidencia que no deje
lugar a duda razonable sobre la solución que debe adoptarse. Para que así sea, el
juez nacional ha de llegar previamente al convencimiento de que la misma
evidencia se impondría asimismo a los órganos jurisdiccionales de los demás
Estados miembros y al Tribunal de Justicia (“teoría del acto claro”). A estos efectos,
deben tenerse en cuenta la totalidad de las distintas versiones lingüísticas -todas
auténticas-, así como que el derecho comunitario emplea una terminología y unos
conceptos propios y que sus disposiciones tienen que situarse en su contexto e
interpretarse de manera sistemática y teleológica, a la luz de su grado de evolución.
Sólo si se reúnen estas condiciones puede el juez nacional de última instancia
resolver bajo su propia responsabilidad sin plantear cuestión prejudicial (sentencia
de octubre de 1982, Cilfit, 283/81).

El Artículo 234 del Tratado de la Comunidad Europea no soluciona, sin embargo, la


cuestión de si los órganos jurisdiccionales están facultados para declarar por sí
mismos la invalidez de los actos de las Instituciones comunitarias. Según el
Tribunal de Justicia, pueden examinar la validez de un acto comunitario y, si no
encuentran fundados los motivos de invalidez invocados, desestimarlos,
declarando la validez del acto. Al actuar de este modo, no enjuician la existencia
del acto comunitario. En cambio, no tienen la facultad de declarar inválidos los
actos de las Instituciones comunitarias, debido a la exigencia de uniformidad en la
aplicación del derecho comunitario, particularmente imperiosa cuando se trata de
la validez de un acto. La necesaria coherencia del sistema de protección
jurisdiccional establecido por el Tratado impone la misma conclusión: la remisión
prejudicial para apreciación de validez constituye, como el recurso de anulación,
una modalidad del control de legalidad de los actos de las Instituciones

198
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

comunitarias. Si el Tratado ha otorgado al Tribunal de Justicia competencia


exclusiva para conocer de esa categoría de recursos, sería incoherente que los
jueces nacionales pudiesen declarar la invalidez de un acto en virtud del Artículo
234 del Tratado de la Comunidad Europea. Además, el Tribunal de Justicia, ante
quien pueden comparecer las Instituciones comunitarias y a las que puede solicitar
informaciones, presenta mejores condiciones para pronunciarse sobre la validez de
sus actos (sentencia de 22 de octubre de 1987, Foto-Frost, 314/85).

Sólo caben excepciones a esta regla en procedimientos sobre medidas


provisionales y con sujeción a determinadas condiciones, a saber: a) que el órgano
jurisdiccional nacional tenga serias dudas acerca de la validez de las disposiciones
comunitarias aplicadas por la autoridad respecto de las que se instan las medidas
cautelares; b) que plantee al Tribunal de Justicia la cuestión de la validez de las
disposiciones impugnadas; c) que haya urgencia y riesgo de que el demandante
sufra un perjuicio grave e irreparable; y d) que el juez nacional tenga debidamente
en cuenta el interés de la Comunidad (sentencia de 21 de febrero de 1991,
Zuckerfabrik Suederdithmarschen, C-143/88).

En cualquier caso, si bien es útil que los hechos del asunto estén establecidos y
que los problemas de mero derecho nacional estén ya resueltos en el momento de
plantear la cuestión al Tribunal de Justicia, la elección del momento procesal más
oportuno para hacerlo corresponde exclusivamente al juez nacional (sentencia de
10 de marzo de 1981, Irish Creamery, 36/80), que está habilitado a actuar de oficio
(sentencia de 11 de julio de 1991, Verholen, C-87/88).

1.4. Requisitos de forma


El juez nacional, a la hora de formular una cuestión prejudicial ante el Tribunal de
Justicia, tiene que observar unas exigencias mínimas que permitan al juez
comunitario conocer la naturaleza del litigio y dar una respuesta precisa y útil. El
procedimiento principal debe constituir un litigio real, ya que el Artículo 234 del
Tratado de la Comunidad Europea no atribuye al Tribunal de Justicia la misión de
emitir dictámenes sobre cuestiones generales o hipotéticas, sino que le confiere
únicamente competencia para resolver cuestiones que obedezcan a una necesidad

199
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

objetiva de obtener una decisión útil en un litigio determinado (sentencia de 11 de


marzo de 1980, Foglia/Novello, 104/79).

La necesidad de llegar a una interpretación del derecho comunitario eficaz para el


juez nacional exige, pues, que el auto de remisión defina el contexto fáctico y el
régimen normativo en el que se inscriben las cuestiones que plantea o que, al
menos, explique los presupuestos sobre los que se basan tales cuestiones
(sentencia de 26 de enero de 1993, Telemarsicabruzzo, C-320/90).

Corresponde, además, al Tribunal de Justicia, para comprobar su propia


competencia, examinar las circunstancias en las que se le sometió un asunto. El
espíritu de colaboración que debe presidir el funcionamiento de la remisión
prejudicial supone que el órgano jurisdiccional nacional tenga en cuenta la función
confiada al Tribunal de Justicia, que es la de contribuir a la administración de
justicia en los Estados miembros y no la de formular opiniones consultivas sobre
cuestiones generales o hipotéticas. El Tribunal de Justicia sobrepasaría los límites
de su función si se decidiera a resolver sobre un problema que es de naturaleza
hipotética, sin disponer de los elementos de hecho o de derecho necesarios para
responder de manera útil a las cuestiones planteadas (sentencia de 16 de julio de
1992, Meilicke, C-83/91).

II. LOS RECURSOS DIRECTOS

2.1. Recurso de anulación


El recurso de anulación es la vía principal y de mayor eficacia para impugnar la
validez de un acto comunitario. Ejerce una doble función: sirve para garantizar el
equilibrio institucional y el reparto de competencias establecidos por el Tratado
(protección objetiva) y para salvaguardar los intereses de los particulares frente a
determinados actos viciados que les afectan (protección subjetiva).

200
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

El Artículo 230 del Tratado de la Comunidad Europea, párrafo primero, confía al


Tribunal de Justicia el control de la legalidad de los actos comunitarios de carácter
vinculante, a saber, los adoptados conjuntamente por el Parlamento Europeo y el
Consejo (mediante el procedimiento de codecisión) y los del Consejo, de la
Comisión y del Banco Central Europeo que no sean recomendaciones o
dictámenes, así como los actos del Parlamento Europeo destinados a producir
efectos jurídicos frente a terceros.

Con miras al interés general, el Tribunal de Justicia ha dado a esta disposición una
interpretación amplia, admitiendo el recurso contra todo acto adoptado por las
Instituciones, de cualquier naturaleza o forma, siempre que produzcan efectos
jurídicos (sentencia de 31 de marzo de 1971, Comisión/Consejo, 22/70). Se
presume que un acto ha sido adoptado por una Institución cuando, emanando de
ésta, se encuadra en el ámbito de competencias comunitarias (a contrario,
sentencia de 30 de junio de 1993, Parlamento/Consejo, C-316/91). No producen
efectos jurídicos los actos preparatorios que se inscriben dentro de un proceso que
desemboca en la adopción de un acto final. En estos casos, el recurso debe
dirigirse contra el acto resultante (sentencia de 17 de julio de 1959, Phoenix
Rheinrohr, 20/58).

En cuanto a los acuerdos internacionales concluidos por la Comunidad y por el


conjunto de los Estados miembros, el Tribunal de Justicia se ha declarado
competente para apreciar la validez del acto comunitario por el que se expresa la
voluntad de la Comunidad (sentencia de 9 de agosto de 1994, Francia/Comisión, C-
327/91).

También son imputables a una Institución comunitaria los actos cuya adopción ha
delegado en otros organismos o agencias (sentencia de 13 de junio de 1958,
Moroni, 9/56) o en un funcionario determinado (sentencia de 14 de julio de 1972,
ICI, 48/69).

El Artículo 237 del Tratado de la Comunidad Europea organiza un recurso de


anulación especial relativo a la actividad del Banco Europeo de Inversiones.
También las decisiones y las decisiones-marco adoptadas en el ámbito de la
cooperación en materia de justicia y de asuntos de interior (tercer pilar) poseen un
régimen de anulación específico (Artículo 35 del Tratado sobre la Unión Europea).

201
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

2.1.1 legitimación activa


El Artículo 230 del Tratado de la Comunidad Europea, en los párrafos segundo,
tercero, y cuarto, tal y como ha sido modificado por el Tratado de Niza, reconoce la
legitimación para interponer el recurso de anulación a los Estado miembros, al
Parlamento Europeo, al Consejo y a la Comisión. El Tribunal de Cuentas y el Banco
Central Europeo también la poseen para salvaguardar sus prerrogativas, mientras
que los particulares (personas físicas o jurídicas) sólo la ostentan con relación a las
decisiones de las que son destinatarios o de las que, aunque revistan la forma de
un reglamento o de una decisión dirigida o otra persona, les afecten directa e
individualmente.

El Tratado distingue, pues, entre demandantes institucionales privilegiados, que


pueden interponer recurso contra todo acto impugnable, sin necesidad de invocar
ningún tipo de interés específico, y demandantes ordinarios, que sólo pueden
reclamar la anulación de ciertos actos y que deben probar que se encuentran en
una situación jurídica especial respecto a los actos impugnados.

El estatuto de demandante privilegiado de que disponen el Parlamento, el Consejo


y la Comisión se justifica por el carácter constitucional de su actuación, tendente a
preservar el equilibrio institucional y la legalidad comunitaria, entendida en sentido
objetivo. Lo mismo es predicable de los Estados miembros. Sin embargo, las
entidades infraestatales (regiones, comunidades autónomas, Länder) se asimilan, a
efectos del recurso de anulación, a los demandantes particulares (auto de 1 de
octubre de 1997, Regione Toscana, C-180/97).

Los particulares están legitimados para impugnar las decisiones de las que son
destinatarios. Este tipo de actos no presenta mayor dificultad de interpretación.
No ocurre igual con la otra posibilidad de impugnación que les brinda el Artículo
230 del Tratado de la Comunidad Europea, párrafo cuarto, a saber, la dirigida
contra actos que les afecten directa e individualmente, aunque revistan la forma de
un reglamento o de una decisión destinada a otra persona.

Los reglamentos, en sentido material, se caracterizan por ser actos de carácter


general, de naturaleza esencialmente normativa, dirigidos no a destinatarios
limitados, aplicables a situaciones objetivamente determinadas y que producen sus
efectos jurídicos respecto a categorías de personas consideradas de forma general

202
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

y abstracta (sentencia de 14 de diciembre de 1962, Confédération nationale des


producteurs de fruits et légumes y otros/Consejo, 16/62 y 17/62). La circunstancia
de que el círculo de destinatarios pueda identificarse en concreto no altera el
carácter general del acto, siempre que la aplicación de la norma se efectúe en virtud
de una situación objetiva de hecho o de derecho definida por el acto en relación
con su finalidad (sentencia de 24 de febrero de 1987, Deutz und Geldermann,
26/86).

El acto, para ser impugnable, debe establecer un vínculo directo e individual con la
demandante y, cualquiera que sea su forma, revestirá el carácter de una decisión
(sentencia de 16 de mayo de 1991, Extramet Industrie/Consejo, C-358/89).

Sólo la condición cumulativa de la afectación directa e individual del particular no


destinatario de la decisión confiere legitimación para intentar la impugnación. Por
la necesidad de que concurran estos dos requisitos, el Tribunal de Justicia se ha
contentado, en la mayoría de los asuntos que ha resuelto, con comprobar si en el
supuesto del que conoce se da, al menos, uno de ellos. En caso contrario, no
examina la realidad del otro requisito. A pesar del orden textual de la disposición,
el Tribunal de Justicia ha tendido a preferir el análisis de la exigencia de afectación
individual, que permite, en principio, una mayor abstracción que la directa.

Existe incidencia individual cuando el acto considerado afecta a una persona física
o jurídica, debido a ciertas cualidades que le son propias o a una situación de
hecho que la caracteriza en relación con cualesquiera otras personas, por lo que la
individualiza de manera análoga a la de un destinatario (sentencia de 15 de julio de
1963, Plaumann/Comisión, 25/62). La vía que ha preferido el Tribunal de Justicia
consiste en analizar los méritos de cada asunto para comprobar si se cumplen las
exigencias de caracterización necesarias. En el seno de este ejercicio, el Tribunal
ha tendido a fundar su apreciación en situaciones de hecho, a la hora de reconocer
la afectación individual, mientras que ha relegado la noción, más abstracta, de las
cualidades específicas, lo que ha contribuido a acentuar el casuismo del que
adolece su doctrina y que, en lo que sigue, se intenta sistematizar mínimamente.

No presenta nunca carácter individual la defensa de intereses corporativos


promovida por una asociación que agrupa a una categoría de justiciables. Una
organización sólo está legitimada para interponer un recurso de anulación cuando
sus miembros puedan hacerlo individualmente (sentencia de 14 de diciembre de

203
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

1962, Fédération nationale de la boucherie en gros et du commerce en gros des


viandes y otros/Consejo, 19/62 a 22/62).

El Tribunal de Justicia estima que los destinatarios de un acto son identificables


cuando, por tratarse de medidas de efecto retroactivo, se conocía el número y la
identidad de los operadores en el momento de la adopción (sentencia de 1 de julio
de 1965, Toepfer, 106/63), o bien porque han sido tomados en consideración,
material o procesalmente, a la hora de adoptar el acto (sentencia de 18 de
noviembre de 1975, CAM/Comisión, 100/74; y, en materia de medidas anti-
dumping, s. de 21 de febrero de 1984, Allied Corporation, 239/82).

En el marco del rico contencioso relativo a las ayudas de Estado (Artículo 88 del
Tratado de la Comunidad Europea), los diversos terceros cuya afectación individual
ha sido admitida por el Tribunal de Justicia pueden agruparse en tres categorías: a)
las empresas beneficiarias, actual o potencialmente, de la ayuda de Estado en
cuestión (sentencia de 17 de septiembre de 1980, Philip Morris/Comisión, 730/79);
b) las empresas competidoras de la beneficiaria y sus asociaciones profesionales,
ya por haber participado activamente en el procedimiento (sentencia de 24 de
marzo de 1993, CIRFS, C-313/90), ya porque, además, su posición en el mercado
resulta sustancialmente afectada por la ayuda (sentencia de 28 de enero de 1986,
COFAZ, 169/84); y c) determinadas asociaciones de operadores económicos
individualizadas por verse afectados sus propios intereses en cuanto asociación, en
especial porque el acto cuya anulación se solicita ha afectado a su posición
negociadora (sentencia de 2 de febrero de 1988, Van der Kooy y otros/Comisión,
67/85, 68/85 y 70/85).

El requisito de afectación directa ha merecido habitualmente un trato menos


riguroso, aunque subsidiario. Se da cuando las autoridades nacionales no
disponen de margen de apreciación alguno en cuanto a la ejecución de un acto
comunitario (sentencia de 13 de marzo de 1971, International Fruit
Company/Comisión, 41/70 a 44/70) o cuando el acto no exige ninguna medida
estatal para ser aplicado a los particulares (sentencia de 18 de noviembre de 1975,
CAM/Comisión, 100/74). El Tribunal de Justicia ha señalado, no obstante, que el
mero hecho de que un acto pueda influir en la situación material de los
demandantes no basta para que pueda considerarse que los afecta directamente
(sentencia de 10 de diciembre de 1969, Eridania y otros/Comisión, 10/68 y 18/68).

204
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

Con carácter previo (y único, en el caso de decisiones impugnadas por su


destinatario), el Tribunal de Justicia aprecia también si el demandante particular
ostenta algún interés concreto en ejercitar la acción (“intérêt à agir”). No existe tal
cuando el acto impugnado es favorable al actor o cuando no tiene el menor efecto
jurídico sobre su situación (sentencia de 31 de marzo de 1977, Exportation des
Sucres/Comisión, 88/76).

A pesar de las deficiencias manifiestas de este régimen de legitimación activa y de


las llamadas recientes a la adopción de criterios de admisión más liberales (véanse
las conclusiones del abogado general Sr. Jacobs en el asunto Unión de Pequeños
Agricultores/Consejo, C-50/00 P; y la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de
3 de mayo de 2002, Jégo-Quéré/Comisión, T-177/01), el Tribunal de Justicia ha
reiterado la validez de la doctrina establecida (sentencia de 25 de julio de 2002,
Unión de Pequeños Agricultores/Consejo, C-50/00 P).

2.1.2 Objeto del recurso


El objeto del recurso de anulación se limita a obtener del Tribunal de Justicia una
declaración de nulidad del acto impugnado. Si prospera, el acto será declarado
nulo y sin valor ni efecto alguno (Artículo 231 del Tratado de la Comunidad
Europea, párrafo primero). Por no tratarse de un contencioso de plena jurisdicción,
el Tribunal de Justicia no puede, sin embargo, modificarlo ni sustituirlo por otra
medida.

A diferencia de lo que ocurre en el ámbito de la cuestión prejudicial de apreciación


de validez o en el de la excepción de ilegalidad, la nulidad declarada en virtud del
Artículo 230 del Tratado de la Comunidad Europea tiene siempre efectos
retroactivos y erga omnes.

De ahí que, por un lado, se entienda que el acto anulado no ha existido nunca y
que la ejecución de la sentencia imponga a la Institución comunitaria afectada la
obligación de restablecer la situación anterior a la adopción del acto viciado. No
obstante, en atención a la seguridad jurídica, el Tribunal de Justicia puede, con
respecto a reglamentos declarados nulos, señalar aquellos de sus efectos que
deban considerarse definitivos (Artículo 231 del Tratado de la Comunidad Europea,

205
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

párrafo segundo). Esta facultad se extiende a actos de otra naturaleza (sentencia


de 3 de julio de 1986, Consejo/Parlamento, 34/86).

Por otro lado, el acto anulado deja de desplegar sus efectos frente al conjunto de
los justiciables, independientemente de que hayan interpuesto reclamación alguna.
La sentencia de anulación reviste la autoridad de la cosa juzgada, lo que no
significa que pueda beneficiar a los litigantes que no han ejercido recurso en su
momento contra actos distintos, pero afectados de vicios semejantes a los
comprobados (sentencia de 14 de septiembre de 1999, Comisión/AssiDomän y
otros, 310/97 P).

Habida cuenta de la singular importancia de estos efectos, el legislador comunitario


ha previsto, en aras de la seguridad jurídica, un breve plazo de interposición: dos
meses.

2.1.3 Motivos de anulación


En este ámbito procesal, el juez europeo es competente para pronunciarse sobre
los recursos basados en los siguientes motivos de anulación: a) incompetencia, b)
vicios sustanciales de forma, c) violación del Tratado o de cualquier norma jurídica
relativa a su ejecución, o d) desviación de poder (Artículo 230 del Tratado de la
Comunidad Europea, párrafo segundo).

La infracción de una norma jurídica es la categoría de más amplia aplicación, si bien


el Tribunal de Justicia no otorga una importancia capital a la calificación exacta de
los vicios invocados, ha reconocido a la incompetencia y a la violación de las
formas substanciales el carácter de motivos de orden público, lo que implica que el
demandante puede alegarlos en cualquier momento procesal y que el juez
comunitario puede incluso apreciarlos de oficio (sentencia de 10 de mayo de 1960,
Alemania/Alta Autoridad, 19/58 y sentencia de 7 de mayo de 1991,
Oliveira/Comisión, C-304/89).

El examen de legalidad se efectúa a partir de los elementos de hecho y de derecho


existentes en el momento de la adopción del acto (sentencia de 7 de febrero de
1979, Francia/Comisión, 15/76), aunque la toma en consideración de la evolución

206
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

en materia de derechos fundamentales puede conducir a un análisis ex nunc de la


situación jurídica (sentencia de 31 de mayo de 2001, D y Suecia/Consejo, C-122/99
P y C-125/99 P).

a) Incompetencia

Se trata de un vicio absoluto, que afecta a la validez del acto en su totalidad, por lo
que raras son las sentencias que declaran la nulidad en su virtud. Esta escasez se
puede atribuir, además, a la vis attractiva que ejerce el motivo de infracción de
norma jurídica, de formulación más general.

En la doctrina procesal es habitual distinguir entre la incompetencia vinculada al


ámbito espacial de aplicación de la norma (ratione loci), la relativa al momento de
su eficacia (ratione temporis) o al objeto del acto (ratione materiae). Pues bien, en
la jurisprudencia del Tribunal de Justicia se encuentran, sobre todo, ejemplos de
esta última, lo que es coherente con el carácter atributivo de las competencias de
la Comunidad y la necesidad de delimitar los espacios de responsabilidad
respectivos de las Instituciones y de los Estados miembros.

Es en el marco de la incompetencia ratione materiae en el que el Tribunal de


Justicia ha recurrido a la polémica noción de acto inexistente.

b) Vicios substanciales de forma

La infracción de las formas substanciales para la adopción de un acto se invoca,


con bastante frecuencia, a través de la denuncia de la falta de motivación o
motivación insuficiente de la norma. El Tratado prevé una obligación específica de
motivación de los actos de las Instituciones (Artículo 253 del Tratado de la
Comunidad Europea).

Por lo demás, a falta de definición legal, corresponde al Tribunal de Justicia definir


el contenido de las formas de importancia substancial. Han de calificarse así:
aquellas que persiguen dotar a las medidas litigiosas de todas las garantías de

207
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

circunspección y de prudencia (sentencia de 21 de marzo de 1955, Países


Bajos/Alta Autoridad, 6/54); las que constituyen un elemento esencial del equilibrio
institucional comunitario (sentencia de 29 de octubre de 1980, Roquette
frères/Consejo, 138/79); aquellas cuya infracción puede tener consecuencias
perniciosas para las personas afectadas por el acto (sentencia de 23 de abril de
1986, Bernardi/Parlamento, 150/84); o las que tienen por objeto la salvaguardia de
un control jurisdiccional eficaz (sentencia de 17 de marzo de 1983, Control
Data/Comisión, 294/81).

El examen del Tribunal de Justicia se realiza in concreto, comprobando, en cada


caso, si la inobservancia de una formalidad impuesta por el derecho comunitario ha
supuesto que sucumba el objetivo que dicha formalidad debía perseguir. Sólo
cuando así ha sido se pronuncia la nulidad. La falta, por ejemplo, de un documento
en la comunicación de un expediente a un funcionario no tiene efecto anulador del
procedimiento si dicha pieza no hubiera podido, en cualquier caso, ejercer una
influencia decisiva en el desarrollo de éste (sentencia de 28 de junio de 1972,
Brasseur/Parlamento, 88/71).

c) Violación de norma jurídica

Este motivo engloba toda posible alegación de ilegalidad de una regla comunitaria
capaz de surtir efectos jurídicos frente a terceros. Su ámbito de aplicación es, por
lo tanto, muy extenso.

Los parámetros de la legalidad de una norma comunitaria coinciden con las fuentes
del derecho de la Unión. Debe distinguirse, fundamentalmente, entre derecho
primario, derecho derivado, acuerdos internacionales y principios generales.

El derecho primario está compuesto por los Tratados constitutivos, con sus anexos,
apéndices y protocolos, así como sus complementos y modificaciones posteriores,
es decir, el Acta Única Europea, los diversos Tratados de adhesión, y los tratados
de Maastricht, Amsterdam y Niza.

El derecho derivado está formado por los actos adoptados por las Instituciones
comunitarias en el ejercicio de sus competencias (reglamentos, directivas y

208
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

decisiones), así como por cualquier otro instrumento, independientemente de su


denominación, susceptible de producir efectos jurídicos frente a terceros. En los
reglamentos cabe reconocer una jerarquía normativa entre los de base y los de
ejecución, aunque hayan sido adoptados por la misma Institución (sentencia de 10
de marzo de 1971, Deutsche Tradax, 38/70).

Los acuerdos internacionales de los que la Comunidad es parte suelen pertenecer a


alguna de las categorías siguientes: acuerdos de asociación (que trascienden las
cuestiones de política puramente comercial y tienden a una estrecha cooperación
económica, justificada por objetivos de integración), regulados en el Artículo 310
del Tratado de la Comunidad Europea; acuerdos de cooperación (que persiguen
únicamente la colaboración económica), adoptados en virtud del Artículo 300 del
Tratado de la Comunidad Europea; acuerdos comerciales (celebrados con diversos
terceros países, grupos de éstos o en el marco de organizaciones comerciales
internacionales).

Los principios generales se deducen de las tradiciones constitucionales comunes


de los Estados miembros y de los instrumentos internacionales que estos han
ratificado, en particular, el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos
Humanos y de las Libertades Fundamentales, de 4 de diciembre de 1950 (véase el
Artículo 6 del Tratado sobre la Unión Europea). La proclamación solemne, por
parte de las Instituciones comunitarias, el 7 de diciembre de 2000, de la Carta de
los derechos fundamentales de la Unión Europea, que no posee valor jurídico
autónomo, ofrece un catálogo autorizado de los derechos de mayor trascendencia
pertenecientes al acervo comunitario.

Entre los principios generales reconocidos por el Tribunal de Justicia hay que
resaltar la proporcionalidad, la confianza legítima, la seguridad jurídica y la no
retroactividad de la norma sancionadora.

d) Desviación de poder

Frecuentemente invocada, la desviación de poder tiene un alcance muy preciso en


derecho comunitario y se aplica al supuesto en que una autoridad administrativa
utiliza sus atribuciones con una finalidad distinta de aquella para la que le fueron

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Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

conferidas. Sólo cabe considerar que una decisión incurre en desviación de poder
cuando queda de manifiesto, de acuerdo con indicios objetivos, oportunos y
concordantes, que fue adoptada para alcanzar una finalidad distinta de las que se
invocan (sentencia de 29 de septiembre de 1987, Fabrique de fer de Charleroi y
Dillinger Hüttenwerke/Comisión, 351/85 y 360/85).

El Tribunal de Justicia también ha reconocido la existencia de desviaciones de


poder de naturaleza procesal, que ocurren cuando la autoridad administrativa hace
uso de determinadas facultades con el fin único o principal de eludir un
procedimiento establecido por el Tratado (sentencia de 22 de septiembre de 1988,
Frydendahl Pedersen/Comisión, 148/87).

2.2. Recurso de omisión


De conformidad con el Artículo 232 del Tratado de la Comunidad Europea, si en
violación del Tratado, el Parlamento, el Consejo o la Comisión se abstuvieran de
actuar, los Estados miembros y las demás Instituciones comunitarias están
capacitadas para solicitar al Tribunal de Justicia que declare tal omisión, para lo que
deben requerir previamente a la Institución a fin de que se pronuncie. Si,
transcurrido un plazo de dos meses, no hubiese definido su posición, puede
interponerse recurso en un nuevo plazo de dos meses. Los particulares están
facultados para recurrir en queja al Tribunal de Justicia, en las mismas condiciones,
siempre que una de las Instituciones haya omitido dirigirles un acto, distinto de una
recomendación o de un dictamen. El Banco Central Europeo está legitimado para
interponer recurso en los ámbitos de su competencia.

El recurso de omisión permite, pues, al Tribunal de Justicia declarar la ilegalidad de


una falta de actividad de las Instituciones de la Comunidad. Está basado en la idea
de que la inacción ilegal del Consejo o de la Comisión permite a las otras
Instituciones y a los Estados miembros, así como a los particulares en
determinados supuestos, recurrir ante el Tribunal de Justicia, a fin de que resuelva
que la abstención de actuar es contraria al Tratado, en tanto en cuanto la
Institución afectada no haya subsanado dicha abstención. Esta declaración
produce el efecto de que la Institución demandada queda obligada a adoptar las
medidas necesarias para la ejecución de la sentencia del Tribunal de Justicia, sin

210
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

perjuicio de las acciones de responsabilidad extracontractual que puedan traer


causa de la propia declaración (sentencia de 12 de julio de 1988,
Parlamento/Consejo, 377/87).

Por abstención de actuar parece que deba de entenderse la falta de adopción de


los actos normativos típicos (reglamentos, directivas, decisiones), además de todo
tipo de medidas impuestas por el Tratado o el derecho derivado. Sólo la no
adopción de medidas de alcance suficientemente definido para que se
individualicen y se comprendan dentro de una obligación precisa de actuar puede
ser objeto del recurso (sentencia de 22 de mayo de 1985, Parlamento/Consejo,
13/83).

El procedimiento tendente a una declaración de omisión consta de dos fases: una


previa, de carácter administrativo, seguida, en su caso, del recurso, propiamente
dicho, de naturaleza contenciosa.

En el transcurso de la fase administrativa la Institución tiene que ser requerida para


que actúe. Este requerimiento debe reunir dos condiciones: en primer lugar, ha de
estar motivado y explicar con claridad la actuación que se reclama; en segundo
lugar, debe presentar un carácter perentorio o conminatorio, que ponga de
manifiesto la naturaleza del escrito (sentencia de 13 de julio de 1961, Elz/Alta
Autoridad, 22/60 y 23/60). Estos requisitos persiguen poner en conocimiento de la
Institución que le ha sido notificado un requerimiento en el sentido del Artículo 232
del Tratado de la Comunidad Europea. Además, el requerimiento debe enviarse
dentro de un plazo razonable a partir del momento en que queda claramente
comprobado que la Institución no tiene intención de actuar (sentencia de 6 de julio
de 1971, Países Bajos/Comisión, 59/70).

A partir del requerimiento, la Institución destinataria dispone de dos meses para


tomar posición. Si lo hace, no ha lugar a iniciar la acción judicial. La toma de
posición puede consistir en la adopción del acto solicitado, dando satisfacción al
demandante, en la de otro acto distinto o en la emisión de una negativa explícita,
lo que le abre las puertas a una acción de anulación. Si no hay toma de posición,
cabe interponer el recurso ante el Tribunal de Justicia. No se considera como toma
de posición la promesa de actuar con posterioridad (sentencia de 17 de julio de
1959, SAFE/Alta Autoridad, 42/58) ni la adopción de un acto de naturaleza no
vinculante (que no sería susceptible de impugnación). El principal interés de este

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Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

recurso radica en la posibilidad de abrir la vía judicial ante el silencio de la


administración comunitaria.

La demanda que abre la fase jurisdiccional debe coincidir, en cuanto su objeto, con
el del requerimiento previo y ser presentada por la misma persona (auto de 23 de
mayo de 1990, Asia Motor France/Comisión, C-72/90).

Si la sentencia da por probada la infracción, la Institución cuya abstención haya


sido declarada, está obligada a adoptar las medidas necesarias para dar
cumplimiento a la decisión del Tribunal de Justicia (Artículo 233 del Tratado de la
Comunidad Europea, primer párrafo).

2.3. Excepción de ilegalidad


El Artículo 241 del Tratado de las Comunidad Europea permite que, aunque haya
expirado el plazo de dos meses previsto en el Artículo 230, párrafo quinto,
cualquiera de las partes de un litigio que verse sobre la aplicación de una medida
en virtud de un reglamento, cuya validez se cuestiona, pueda solicitar al Tribunal de
Justicia la inaplicabilidad de la norma general si está incursa en alguno de los cuatro
motivos de nulidad: incompetencia, vicios de formas substanciales, infracción de
norma jurídica y desviación de poder. Esta figura procesal abre la posibilidad de
que el Tribunal de Justicia, por vía incidental, controle la legalidad de un acto de
carácter general en el marco de un procedimiento entablado después del plazo para
la interposición del recurso de anulación. Es expresión del principio general según
el cual un acto irregular no debe aplicarse a un particular ni imponerle obligaciones
(sentencia de 13 de junio de 1958, Meroni/Alta Autoridad, 9/56).

La excepción de ilegalidad sólo puede suscitarse en el transcurso de un


procedimiento que tenga lugar ante el Tribunal de Justicia (sentencia de 14 de
diciembre de 1962, Wöhrmann/Comisión, 31/62 y 33/62) y siempre de forma
incidental (sentencia de 16 de julio de 1981, Albini/Consejo y Comisión, 33/80). La
inadmisibilidad de la demanda principal conlleva, pues, la de la excepción de
ilegalidad (auto de 9 de julio de 1993, Donatab/Comisión, C-64/93 R)

212
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

A pesar del tenor del Artículo 241 del Tratado de la Comunidad Europea, el Tribunal
de Justicia ha considerado que la excepción de ilegalidad puede invocarse frente a
cualquier acto de carácter general llamado a producir efectos análogos a los de un
reglamento. Es particularmente útil para los particulares incapaces de cumplir los
requisitos del Artículo 230 del Tratado de la Comunidad Europea, párrafo cuarto
(sentencia de 6 de marzo de 1979, Simmenthal/Comisión, 92/78).

Debe existir un vínculo directo entre la medida comunitaria impugnada y la norma


de carácter general contra la que se invoca la excepción, que no permite, en ningún
caso, atacar el acto individual en sí mismo (sentencia de 31 de marzo de 1965,
Macchiorlatti/Alta Autoridad, 21/64).

2.4. Recurso de incumplimiento


El Tratado ha previsto un cauce específico para que la Comisión (Artículo 226 del
Tratado de la Comunidad Europea) o cualquier Estado miembro (Artículo 227 del
Tratado de la Comunidad Europea) soliciten al Tribunal de Justicia que compruebe
si un Estado miembro ha incumplido las obligaciones que se derivan del
ordenamiento comunitario. Su objetivo es la eliminación del incumplimiento y de
sus consecuencias pasadas y futuras. El Estado condenado por estos trámites
debe adoptar las medidas necesarias para ponerse en conformidad con la
sentencia. Desde la reforma del Tratado de Maastricht, el Tribunal de Justicia, a
instancias de la Comisión, tiene la facultad de imponer multas pecuniarias a los
Estados incumplidores renuentes [ver e)].

Por “incumplimiento” - noción no definida en el Tratado - debe entenderse


cualquier infracción, por parte de las autoridades de un Estado miembro, de la
legalidad comunitaria. Esta legalidad la componen, desde luego, los Tratados y las
normas típicas de derecho derivado (reglamentos, directivas, decisiones), pero
también los acuerdos internacionales suscritos por la Comunidad e, incluso, los
principios generales del derecho comunitario, en tanto que son las normas
fundamentales de su ordenamiento. La infracción puede tomar forma de acción o
de omisión. En términos estadísticos, el tipo de incumplimiento más frecuente
consiste en una omisión: la falta de trasposición de una directiva dentro del plazo
establecido.

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El incumplimiento ha de poder atribuirse a las autoridades del Estado miembro


demandado, pero no necesariamente a las estatales. Se da igualmente cuando se
deduce, por ejemplo, de la conducta de autoridades regionales o municipales o
también de órganos constitucionalmente independientes (sentencia de 5 de mayo
de 1970, Comisión/Bélgica, 77/69).

El procedimiento establecido por el Artículo 226 del Tratado de la Comunidad


Europea para provocar una declaración de incumplimiento presenta una naturaleza
compleja: a una fase precontenciosa o administrativa sigue otra de carácter judicial,
sin que entre las dos exista vínculo de necesidad alguno.

La fase administrativa tiene por finalidad dar al Estado miembro interesado la


ocasión de cumplir sus obligaciones derivadas del derecho comunitario o de
formular adecuadamente las alegaciones que, en su defensa, estime pertinentes
frente a las imputaciones de la Comisión (sentencia de 18 de marzo de 1986,
Comisión/Bélgica 85/85). Se inicia mediante el envío, por parte de la Comisión, a
las autoridades del Estado encausado, de un escrito de requerimiento, primera
exposición sumaria de las imputaciones, cuyo fin es circunscribir el objeto del litigio
e indicar al Estado miembro encausado, al que se insta a presentar observaciones,
los elementos necesarios para preparar su defensa (sentencia de 28 de marzo de
1985, Comisión/Italia, 274/83).

La facultad de los Estados miembros de presentar observaciones constituye - aun


en el supuesto de que no se utilice - una garantía esencial establecida por el
Tratado, por lo que su respeto constituye un requisito de la validez del
procedimiento (sentencia de 11 de julio de 1984, Comisión/Italia, 51/83).

El plazo de que disponen los Estados para formular tales observaciones lo fija
libremente la Comisión dentro de límites razonables (sentencia de 2 de febrero de
1988, Comisión/Bélgica, 293/85). Vincula a la Institución comunitaria, en el sentido
de que, salvo causa justificada, no ha de proseguir los trámites procesales en tanto
el plazo no haya trascurrido. Si, llegado ese momento, la Comisión prefiere no
hacer uso de esa facultad, sigue obligada, a atender las observaciones que del
Estado miembro. Esta obligación es coherente con el hecho de que tampoco la
actuación de la Comisión está sujeta a plazo de caducidad alguno.

214
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

Si, una vez analizadas las observaciones del Estado miembro, la Comisión sigue
convencida de que ha habido incumplimiento, puede emitir un dictamen motivado.
Este escrito debe cumplir tres condiciones. En primer lugar, debe limitarse a las
imputaciones recogidas, de manera global, en el escrito de requerimiento. En
segundo lugar, ha de contener una exposición coherente y detallada de las razones
que han llevado a la Comisión a la convicción de que el interesado ha incumplido
una de las obligaciones que le incumben en virtud del Tratado (sentencia 11 de julio
de 1991, Comisión/Portugal, C-247/89). En tercer lugar, debe conceder al Estado
miembro un nuevo plazo, de carácter razonable, para cumplir con sus obligaciones
(sentencia de 31 de enero de 1984, Comisión/Irlanda, 74/82).

Este nuevo plazo es de naturaleza distinta a la del otorgado en el escrito de


requerimiento. El dictamen motivado sirve para fijar el objeto de un eventual litigio
y supone el fin de la fase precontenciosa (sentencia de 17 de junio de 1987,
Comisión/Italia, 154/85), por lo que el plazo ahora concedido presenta las
características de un “periodo de gracia” en el que quedan suspendidos los efectos
del dictamen. Por una parte, la Comisión se obliga a no entablar la acción judicial,
mientras que, por otra, el Estado miembro tiene aún la posibilidad de saldar
eficazmente sus obligaciones. La no consideración de las alegaciones formuladas
por un Estado miembro en relación con el dictamen motivado no afecta, pues, a la
regularidad de la fase administrativa, ya cerrada (sentencia de 19 de mayo de 1998,
Comisión/Países Bajos, C-3/96).

En definitiva, la Comisión tiene entera libertad para instar al Estado incumplidor a


hacer valer su posición mediante un requerimiento, como la tiene para emitir el
dictamen motivado y para interponer una demanda ante el Tribunal de Justicia
(sentencia de 14 de febrero de 1989, Star Fruit/Comisión 247/87). Goza, además,
de una libertad semejante para decidir cuándo llevar a cabo cada una de aquellas
actuaciones procesales, si bien es cierto que, en determinados casos, la duración
excesiva del procedimiento administrativo previo puede aumentar la dificultad para
que el Estado encausado rebata los argumentos de la Comisión, violando así los
derechos de defensa (sentencia de 16 de mayo de 1991, Comisión/Países Bajos, C-
96/89). El elemento más característico de este procedimiento es, pues, el carácter
discrecional de las facultades de la Comisión.

El procedimiento administrativo previo persigue las tres finalidades siguientes:


permitir al Estado miembro poner fin a la presunta infracción, colocarlo en

215
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

condiciones de ejercitar su derecho de defensa y delimitar el objeto del litigio con


vistas a un posible recurso ante el Tribunal de Justicia (sentencia de 10 de
diciembre de 2002, Comisión/Irlanda, C-362/01).

La regularidad de dicho procedimiento constituye una garantía esencial, querida


por el Tratado, no sólo para la protección de los derechos del Estado miembro de
que se trate, sino también para garantizar que el posible proceso contencioso
tenga por objeto un litigio claramente definido, objeto que viene determinado por
el dictamen motivado de la Comisión.

Si el Estado encausado no cumple con sus obligaciones, tal y como se exponen en


el dictamen motivado, en el plazo otorgado, la Comisión puede acudir al Tribunal
de Justicia.

La fase contenciosa se inicia con la presentación de una demanda, que no puede


referirse a imputaciones distintas de las contenidas en el escrito de requerimiento y
en el dictamen motivado. La demanda debe indicar las imputaciones precisas
sobre las que ha de pronunciarse el Tribunal de Justicia, así como, al menos de
forma sumaria, los fundamentos de derecho sobre los que se sustentan dichas
imputaciones (sentencia de 13 de diciembre de 1990, Comisión/Grecia, C-347/88).

Corresponde a la Comisión demostrar la existencia del incumplimiento alegado y


aportar al Tribunal de Justicia los elementos necesarios para que éste verifique la
existencia de tal incumplimiento, sin que pueda basarse en ninguna presunción.
No obstante, los Estados miembros están obligados, en virtud de su deber de
cooperación leal, a facilitar a la Comisión el cumplimiento de su misión, que
consiste, en particular, en velar por que se apliquen las disposiciones adoptadas
por las Instituciones de acuerdo con el Tratado (sentencia de 25 de mayo de 1982,
Comisión/Países Bajos, 96/81).

La existencia de un incumplimiento debe ser determinada en función de la


situación del Estado miembro tal como se presentaba al final del plazo fijado en el
dictamen motivado (sentencia de 27 de noviembre de 1990, Comisión/Grecia, C-
200/88).

Un Estado miembro no puede alegar disposiciones, prácticas o situaciones de su


ordenamiento jurídico interno para justificar la inobservancia de las obligaciones y

216
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

de los plazos señalados en las normas comunitarias (sentencia de 7 de mayo de


1991, Comisión/Italia, C-246/88). Cuentan como tales las vicisitudes del
procedimiento legislativo o, incluso, la disolución del parlamento nacional.
Tampoco cabe invocar el incumplimiento de la Comisión de las obligaciones que le
incumben (sentencia de 16 de junio de 1966, Alemania/Comisión, 52/65 y 55/65).

Tampoco puede un Estado atacado escudarse en el incumplimiento ajeno, ya que


el derecho comunitario no conoce el principio de reciprocidad propio del derecho
internacional. Así resulta que ni el incumplimiento de otro Estado miembro
(sentencia de 25 de septiembre de 1979, Comisión/Francia, 232/78) ni el de una
Institución de la Comunidad (sentencia de 13 de noviembre de 1964,
Comisión/Luxemburgo y Bélgica, 90/63 y 91/63) enervan el incumplimiento del
encausado.

Cabe invocar, aunque con sujeción a condiciones extremadamente rigurosas, la


imposibilidad absoluta de cumplir (sentencia de 15 de enero de 1986,
Comisión/Bélgica, 52/84) o la fuerza mayor (sentencia de 17 de septiembre de 1987,
Comisión/Grecia, 70/86).

Si, en vez de la Comisión, “guardiana de los Tratados” (Artículo 211 del Tratado de la
Comunidad Europea), el procedimiento lo inicia un Estado miembro, debe
previamente someter el asunto a la citada Institución, para que emita un dictamen
motivado, una vez que el Estado interesado haya tenido la posibilidad de formular
sus observaciones por escrito y oralmente en procedimiento contradictorio. Si la
Comisión se abstiene de emitir dicho dictamen en el plazo de tres meses desde la
fecha de la solicitud, el Estado miembro acusador puede acudir al Tribunal de
Justicia según las mismas modalidades que las expuestas anteriormente (Artículo
227 del Tratado de la Comunidad Europea).

La sentencia recaída en un recurso por incumplimiento tiene carácter meramente


declarativo: se limita a constatar la realidad del incumplimiento o a desestimar las
pretensiones de la actora. El Tribunal de Justicia no puede, sin embargo, anular los
actos administrativos o legislativos nacionales constitutivos del incumplimiento
(sentencia de 16 de diciembre de 1960, Humblet, 6/60).

El Estado miembro está obligado a adoptar las medidas necesarias para ejecutar la
sentencia del Tribunal de Justicia (Artículo 228 del Tratado de la Comunidad

217
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

Europea). El Tratado no precisa el plazo para la ejecución de una sentencia. No


obstante, según jurisprudencia reiterada, la importancia atribuida a la aplicación
inmediata y uniforme del derecho comunitario exige que dicha ejecución se inicie
inmediatamente y concluya en el plazo más breve posible (sentencia de 6 de
noviembre de 1985, Comisión/Italia, 131/84).

Todos los órganos del Estado miembro cuyo incumplimiento ha sido declarado
están obligados a garantizar, en el ámbito de sus competencias respectivas, la
ejecución de la sentencia del Tribunal de Justicia. En caso de que la sentencia
declare la incompatibilidad de disposiciones legislativas, las autoridades que
participan en el ejercicio del poder legislativo han de modificarlas. Los órganos
jurisdiccionales del Estado implicado tienen, por su parte, la obligación de
garantizar la observancia de la sentencia en el ejercicio de su misión (sentencia de
14 de diciembre de 1982, Waterkeyn, 314/81, 315/81, 316/81 y 83/82).

Estas medidas no se limitan a eliminar la aplicación de la legislación nacional para


el futuro, sino que, al producir la sentencia efectos ex tunc, se extienden también a
la supresión de los perjuicios ocasionados desde el momento en que nació la
incompatibilidad con la normativa comunitaria (sentencia de 19 de noviembre de
1991, Francovich, C-6/90 y C-9/90). Los Estados miembros se ven sujetos a reparar
los daños causados a los particulares por violaciones del derecho comunitario. Ese
deber se basa, entre otros, en el Artículo 10 del Tratado de la Comunidad Europea,
en virtud del cual los Estados miembros han de adoptar todas las medidas
generales o particulares apropiadas para asegurar el cumplimiento de sus
obligaciones, entre las que se encuentra la de corregir las consecuencias ilícitas de
una violación del derecho comunitario.

Diversas disposiciones del Tratado prevén procedimientos especiales para los


casos de infracción en determinados ámbitos, a saber, ayudas públicas (Artículo 88
del Tratado de la Comunidad Europea, apartado 2), armonización de legislaciones
(Artículo 95 del Tratado de la Comunidad Europea, apartado 9), déficit público
excesivo (Artículo 104 del Tratado de la Comunidad Europea), restricciones
justificadas por razones de seguridad o de orden público (Artículo 298 del Tratado
de la Comunidad Europea) e incumplimiento por parte de un banco central
nacional (Artículo 237 del Tratado de la Comunidad Europea). Según el Artículo
104 del Tratado de la Comunidad Europea, la infracción se resuelve a través de la
adopción por el Consejo de medidas en contra del Estado infractor, mientras que la

218
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

característica principal de los demás procedimientos especiales es que permiten a


la Comisión interponer directamente el recurso sin necesidad de acudir
previamente a una fase administrativa.

2.5. Posibilidad de imponer sanciones pecuniarias


El Tratado sobre la Unión Europea, que entró en vigor el 1 de noviembre de 1993,
dio al Artículo 228 del Tratado de la Comunidad Europea la siguiente redacción:

“1. Si el Tribunal de Justicia declarare que un Estado miembro ha incumplido una de


las obligaciones que le incumben en virtud del presente Tratado, dicho Estado
estará obligado a adoptar las medidas necesarias para la ejecución de la sentencia
del Tribunal de Justicia.

2. Si la Comisión estimare que el Estado miembro afectado no ha tomado tales


medidas, emitirá, tras haber dado al mencionado Estado la posibilidad de presentar
sus observaciones, un dictamen motivado que precise los aspectos concretos en que
el Estado miembros afectado no ha cumplido la sentencia del Tribunal de Justicia.

Si el Estado miembro afectado no hubiere tomado las medidas que entrañe la ejecución
de la sentencia del Tribunal en el plazo establecido por la Comisión, ésta podrá someter
el asunto al Tribunal de Justicia. La Comisión indicará el importe que considere
adecuado a las circunstancias para la suma a tanto alzado o la multa coercitiva que
deba ser pagada por el Estado miembro afectado.

Si el Tribunal de Justicia declarare que el Estado miembro afectado ha incumplido su


sentencia, podrá imponerle el pago de una suma a tanto alzado o de una multa
coercitiva.

Este procedimiento se entenderá sin perjuicio de lo dispuesto en el Artículo 227.”

La parquedad del texto, así como la complejidad inherente a la cuestión misma,


suscitan un importante número de problemas jurídicos, entre los que destacan los
relativos a la naturaleza de las sanciones, a su posible alcance retroactivo y sus

219
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

límites y a las facultades respectivas del Tribunal y de la Comisión en relación con la


fijación del tipo y de la cuantía de la sanción, por no citar más que los principales.
Es de prever, no obstante, que los problemas no terminen con el pronunciamiento
de la sentencia. En efecto, quedan sin respuesta cuestiones fundamentales como
la del momento en que cesa el incumplimiento (total o parcial), la del
procedimiento para comprobar dicha cesación o la de las consecuencias que
acarree la falta de pago, por el Estado encausado, de la sanción impuesta.

A falta de normativa de aplicación (y de facultad para adoptarla), la Comisión emitió


en 1997 sendas Comunicaciones sobre la aplicación del Artículo 228 del Tratado de
la Comunidad Europea y sobre el método de cálculo de la multa coercitiva allí
previsto.

Estas Comunicaciones, sin ser textos normativos, vinculan a la Institución de la que


emanan, al menos en el sentido de que sólo puede apartarse de ellas motivándolo
debidamente, so pena de infringir el principio de igualdad de trato.

La primera Comunicación establece una preferencia por la imposición de multas


coercitivas, habida cuenta del objetivo fundamental del conjunto del procedimiento
de infracción que es llegar lo antes posible al cumplimiento de sus obligaciones por
parte de los Estados miembros. La determinación del importe de la sanción debe
estar guiada por ese mismo objetivo y graduarse en función de la gravedad de la
infracción, su duración y la necesidad de asegurar el efecto disuasorio de la
sanción.

La gravedad de la infracción se mide con relación a la importancia de las normas


comunitarias infringidas y las consecuencias de dicha infracción para los intereses
generales y particulares.

Por su parte, la Comunicación sobre el método de cálculo de la multa coercitiva,


tiene por objetivo que las sanciones pecuniarias que la Comisión propone al
Tribunal de Justicia sean previsibles para los Estados miembros y calculadas según
un método que respete al mismo tiempo el principio de proporcionalidad y el
principio de igualdad de trato.

La multa coercitiva que la Comisión propone es un importe, calculado por día de


demora, que sancione la no ejecución de una sentencia del Tribunal, empezando a

220
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

contar a partir del día de la comunicación de la segunda sentencia del Tribunal al


Estado miembro afectado, hasta el día en que éste ponga fin a la infracción.

La cuantía de la multa coercitiva diaria se calcula de la forma siguiente:

multiplicación de un tanto alzado de base uniforme (igual a 500 euros) por


un coeficiente de gravedad (de 1 a 20) y por un coeficiente de duración (de
1 a 3);
multiplicación del resultado obtenido por un factor fijo por país (el factor n)
que tiene en cuenta tanto la capacidad de pago del Estado miembro
afectado como el número de votos de que dispone en el Consejo.
El factor n permite garantizar el efecto disuasorio de la multa, mediante una
gradación razonable (de 1,0, en el caso de Luxemburgo, a 26,4, en el de Alemania)
entre los diversos Estados miembros. A España le corresponde un factor n igual a
11,4. Hasta aquí el contenido de las Comunicaciones de la Comisión.

Como se desprende del Artículo 228 del Tratado de la Comunidad Europea, el


procedimiento para imposición de multas tiene dos fases: una administrativa y otra
judicial. Lo inicia facultativamente la Comisión, y sólo esta Institución, mediante la
emisión de un requerimiento, al que sigue, en su caso, oído el Estado miembro
encausado, un dictamen motivado, en el que se vuelve a ofrecer a aquél la
posibilidad de presentar sus observaciones acerca del cumplimiento de la sentencia
condenatoria y de subsanar su falta de ejecución inicial. Si pasado el plazo fijado
en el dictamen, el Estado miembro no ha adoptado las medidas necesarias, la
Comisión puede discrecionalmente someter el asunto al Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas, dando comienzo así a la fase judicial. El objetivo del
recurso de la Comisión es que el Tribunal de Justicia imponga al Estado demandado
el pago de una suma a tanto alzado o de una multa coercitiva de carácter periódico
pagable hasta que se ejecute la primera declaración de incumplimiento.

En la única sentencia en que ha aplicado este tipo de sanciones (sentencia de 4 de


julio de 2000, Comisión/Grecia, C-387/97), el Tribunal de Justicia aclaró alguna de
las incertidumbres. En concreto:

el recurso es admisible siempre que el procedimiento administrativo previo


haya tenido lugar tras la entrada en vigor del Tratado de Maastricht;

221
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

el resultado de las directrices adoptadas por la Comisión sobre criterios


para calcular el importe de las multas coercitivas que decida proponer al
Tribunal de Justicia constituye una referencia útil pero no es vinculante para
el Tribunal de Justicia;
puesto que el objetivo principal de la multa coercitiva es que el Estado
miembro ponga fin al incumplimiento con la mayor brevedad, debe fijarse
un importe adecuado a las circunstancias y proporcionado tanto respecto
del incumplimiento declarado como de la capacidad de pago del Estado
miembro de que se trate;
también debe tenerse en cuenta el grado de urgencia relativo para el
cumplimiento de las obligaciones;
los criterios de base que deben tomarse en consideración para el cálculo de
la sanción coercitiva son: la duración de la infracción, su gravedad y la
capacidad de pago del Estado miembro;
los criterios de cálculo deben aplicarse teniendo en cuenta la repercusión
del incumplimiento en los intereses privados y públicos.
Queda por determinar la naturaleza jurídica del procedimiento. Su objetivo es
pacífico: lograr lo antes posible que los Estados miembros cumplan con sus
obligaciones. En consecuencia, la multa coercitiva, pero también la sanción a tanto
alzado, deben considerarse como medios para conseguir el resultado final de
cumplimiento y no como la pena que correspondería imponer a un Estado miembro
en castigo por su conducta antijurídica o, aún menos, como una suerte de
indemnización por el daño causado con el retraso en el cumplimiento. El
procedimiento del Artículo 228 del Tratado de las Comunidades Europeas, apartado
2, se asemeja a un trámite de ejecución de sentencia. No son de aplicación, pues,
los principios procesales desarrollados en el ámbito penal (en particular, la
prohibición de la retroactividad de la norma), aunque sí las garantías relativas a los
derechos de defensa vinculadas con el objetivo perseguido.

El Tribunal de Justicia no ha otorgado ninguna eficacia jurídica a la propuesta de la


Comisión, reduciendo su misión, una vez interpuesto el recurso, a la de un mero
amicus curiae que propondría, según su mejor saber y entender, una solución. De
este modo, se obtiene la paradoja de que la Comisión, dueña del procedimiento -
puesto que le compete en exclusividad la decisión de iniciarlo y la facultad de

222
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

enervarlo mediante renuncia -, sólo es capaz de emitir una simple sugerencia, sin la
menor eficacia sobre la resolución que en su momento hubiese de tomar el
Tribunal. Además, la entera libertad que se otorga el Tribunal de Justicia, sin tener
en cuenta la propuesta de la Comisión -constitutiva lógicamente del objeto del
debate contradictorio-, atenta contra los derechos de defensa de los Estados
miembros.

Por estas razones, habría sido preferible que el Tribunal de Justicia se limitase a
comprobar la materialidad de los hechos y verificar que la propuesta de sanción no
incurre en error manifiesto de apreciación con arreglo a los principios de
proporcionalidad y de igualdad de trato.

2.6. Recurso por responsabilidad patrimonial

2.6.1 Responsabilidad contractual


La responsabilidad contractual de la Comunidad se rige por la ley aplicable al
contrato de que se trate (Artículo 288 del Tratado de la Comunidad Europea, primer
párrafo). Es, pues, competente para conocer de eventuales litigios el juez nacional
de la lex contractus. El Tribunal de Justicia sólo goza, en este ámbito, de una
competencia de atribución, es decir, el acto del que dimane la responsabilidad ha
de contener una cláusula compromisoria por la que se designa al Tribunal de
Justicia como foro para dirimir litigios. El contrato, que puede ser de naturaleza
pública o privada, debe haberse suscrito por la Comunidad o por su cuenta
(Artículo 288 del Tratado de la Comunidad Europea, primer párrafo).

Cuando se basa en una cláusula compromisoria, la competencia del Tribunal de


Justicia es excluyente del régimen común, por lo que es de interpretación estricta.
Por este motivo, el Tribunal de Justicia sólo puede conocer de demandas derivadas
de un contrato celebrado por la Comunidad que contenga esa cláusula o que tenga
relación directa con las obligaciones que emanan de dicho contrato (sentencia de
13 de noviembre de 1986, Zoubeck, 426/85).

223
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

2.6.2 Responsabilidad extracontractual


En materia de responsabilidad extracontractual, la Comunidad debe reparar los
daños causados por sus Instituciones o sus agentes en el ejercicio de sus
funciones, de conformidad con los principios generales comunes a los derechos de
los Estados miembros (Artículo 288 del Tratado de la Comunidad Europea, segundo
párrafo). El juez comunitario tiene competencia exclusiva para conocer de los
litigios sobre indemnización de un daño imputable a la Comunidad (sentencia de 27
de septiembre de 1988, Asteris y otros/Grecia y CEE, 106/87 a 120/87), por lo que
los recursos nacionales no pueden garantizar ipso facto una protección eficaz de
los derechos de los particulares.

La admisibilidad de la acción de reparación de daños de origen extracontractual


sólo depende de las condiciones impuestas por su objeto específico, es decir, no
se subordina a la interposición previa de un recurso de anulación o de omisión. Se
trata, pues, de una vía de recurso autónoma (sentencia de 28 de abril de 1971,
Lütticke/Comisión, 4/69). Mientras que los recursos de anulación y de omisión
persiguen declarar la ilegalidad o la falta de adopción de un acto jurídicamente
vinculante, el recurso de indemnización tiene por objeto la solicitud de reparación
de un perjuicio causado por un acto, sea o no vinculante jurídicamente, o de un
comportamiento imputable a una Institución o a un órgano comunitario (sentencia
de 10 de julio de 1985, CMC/Comisión, 118/83). Esta acción se diferencia, además,
del recurso de anulación en que tiende, no a la supresión de una medida
determinada, sino a la reparación del perjuicio causado por una Institución
(sentencia de 2 de diciembre de 1971, Zuckerfabrik Schöppenstedt/Consejo, 5/71).

El escrito de demanda debe designar la Institución contra el que se dirige.


Tratándose de daños producidos por actos normativos comunitarios, de adopción
compleja, el Tribunal de Justicia ha admitido que la demanda se dirija contra la
Comisión, el Consejo o contra ambos simultáneamente (sentencia de 9 de
noviembre de 1989, Briantex y Di Domenico/Comisión, 353/88).

Son imputables a la Comunidad los perjuicios que se derivan de la ejecución de la


normativa comunitaria por las autoridades nacionales siempre que éstas no
dispongan de margen de apreciación alguno (sentencia de 15 de diciembre de 1977,
Dietz/Comisión, 126/76).

224
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

Las acciones en materia de responsabilidad extracontractual prescriben a los cinco


años de producido el hecho que las motivó. La prescripción se interrumpe bien
mediante interposición de demanda ante el Tribunal de Justicia bien mediante
presentación de reclamación previa ante la Institución de que se trate, seguida,
dentro de un plazo de dos meses, del correspondiente recurso judicial (Artículo 46
del Estatuto CE del Tribunal de Justicia). Ese plazo no puede empezar a contar
antes de que se cumplan todos los requisitos a los que está supeditada la
obligación de resarcimiento y, en especial, con respecto a los casos en los que la
responsabilidad resulte de un acto normativo, antes de que se hayan producido los
efectos dañosos de dicho acto (sentencia de 27 de enero de 1982, Birra Wührer y
otros/Consejo y Comisión, 256/80, 257/80, 265/80, 267/80 y 5/81).

En cuanto a las condiciones de fondo, el Artículo 288 del Tratado de la Comunidad


Europea no distingue entre los daños causados por las propias Instituciones
comunitarias y aquéllos atribuibles a sus agentes en el ejercicio de sus funciones.
La responsabilidad de la Comunidad por actos de estos últimos debe interpretarse
restrictivamente, de manera que sólo se produce cuando dichos actos, en virtud de
un vínculo interno y directo, constituyen la prolongación necesaria de las misiones
confiadas a las Instituciones (sentencia de 10 de julio de 1969, Sayag y otros, 9/69).

La Comunidad únicamente incurre en responsabilidad extracontractual si se


cumplen tres requisitos clásicos del régimen de indemnización de daños y
perjuicios: existencia de un comportamiento dañoso -y, por tanto, ilegal- de las
Instituciones comunitarias, realidad del daño alegado y relación de causalidad entre
dicho comportamiento y el perjuicio alegado (sentencia de 28 de abril de 1971,
Lütticke/Comisión, 4/69). No es necesario probar falta o culpa. En el supuesto de
que no se cumpla uno de tales requisitos, debe desestimarse el recurso en su
totalidad sin que sea necesario examinar los demás (sentencia de 15 de septiembre
de 1994, KYDEP/Consejo y Comisión, C-146/91).

En el marco del primer requisito, relativo a la existencia de un comportamiento


ilegal, la jurisprudencia ha precisado que la responsabilidad de la Comunidad por
actos normativos sólo puede generarse cuando exista un incumplimiento de una
norma superior de derecho que protege a los particulares. Si la Institución ha
adoptado el acto en el ejercicio de una amplia facultad de apreciación (como
cuando se trata de decisiones de política económica), la generación de la
responsabilidad de la Comunidad exige, además, que el incumplimiento sea

225
Dr. Dámaso Ruiz-Jarabo Colomer Dr. Bernardino Correa Guimerá

caracterizado, es decir, manifiesto y grave (sentencia de 30 de mayo de 1989,


Roquette frères/Comisión, 20/88).

Constituyen normas jurídicas que confieren derechos a los particulares, entre otras,
el principio de proporcionalidad (sentencia de 14 de enero de 1987, Zuckerfabrik
Bedburg y otros/Consejo y Comisión, 281/84), los de irretroactividad de las leyes,
seguridad jurídica e igualdad de trato (sentencia de 2 de julio de 1974, Holtz &
Willemsen/Consejo y Comisión, 153/73), el respeto de los derechos adquiridos
(sentencia de 10 de diciembre de 1975, Coopératives agricoles de
céréales/Comisión y Consejo, 95/74 a 98/74) o el principio de protección de la
confianza legítima (s. de 19 de mayo de 1992, Mulder y otros/Consejo y Comisión,
C-104/89 y C-37/90).

El respeto del equilibrio institucional no tiene por objetivo la protección de los


particulares, por lo que su inobservancia no basta para atraer la responsabilidad
patrimonial de la Comunidad (sentencia de 13 de marzo de 1992,
Vreugdenhil/Comisión, C-282/90), como tampoco es suficiente la violación del
deber de motivación de los actos comunitarios, consagrada en el Artículo 253 CE
(sentencia de 15 de septiembre de 1982, Kind/CEE, 106/81).

La violación de tales normas, para generar la responsabilidad de la Comunidad,


debe presentar características excepcionales, como se da en los casos en que la
Institución encausada ha trasgredido, de forma grave y manifiesta, los límites
impuestos al ejercicio de sus facultades. Por trasgresión grave debe entenderse un
comportamiento que se sitúe en el límite de lo arbitrario (sentencia de 5 de
diciembre de 1979, Amylum/Consejo y Comisión, 116/77 y 124/77). En efecto,
tratándose de opciones económicas de naturaleza política, puede exigirse al
particular que soporte, dentro de límites razonables, sin posibilidad de obtener una
indemnización a cargo de fondos públicos, determinadas consecuencias
perjudiciales para sus intereses patrimoniales, originados por un acto normativo,
aun cuando se declare su invalidez (sentencia de 25 de mayo de 1978,
HNL/Consejo y Comisión).

El perjuicio cuya reparación se solicita debe ser real y cierto (sentencia de 27 de


enero de 1982, De Fraceschi/Consejo y Comisión, 51/81). Si bien, un operador
económico no puede ser privado arbitrariamente del derecho a ejercer su actividad,
el derecho comunitario no le garantiza un volumen de negocios determinado o una

226
LAS VÍAS DE RECURSO ANTE EL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS. APUNTES JURISPRUDENCIALES

cuota de mercado específica. Las garantías concedidas a los operadores


económicos no se pueden extender en ningún caso a la protección de meros
intereses o expectativas de índole comercial, cuyo carácter aleatorio es inherente a
la esencia misma de la actividad económica (sentencia de 14 de mayo de 1974,
Nold/Comisión, 4/73).

El importe de la indemnización incluye los correspondientes intereses moratorios.

227
EL RECURSO CONTENCIOSO-
ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS
ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL
SISTEMA DE LA INTEGRACIÓN
CENTROAMERICANA QUE
AFECTAN A SUS FUNCIONARIOS

Msc. Alfonso Valle González


Profesor de Derecho Universidad Americana (UAM)
SUMARIO: 1.- Ubicación del Recurso. 2.- La Fase Administrativa. 2.1. La resolución
del órgano. 2.2 Afectación de los intereses del recurrente. 2.3. La solicitud de
reposición. 2.4 Agotamiento de la Vía Administrativa. 2.5. De la resolución de la
solicitud de reposición. 2.6. El Silencio Administrativo. 3.- El Recurso de Apelación
ante la Corte Centroamericana de Justicia. 3.1. Quien Apela. 3.2. Contra quien se
dirige el Recurso.3.3. Acto contra el que se Apela. 3.4. Del plazo para Apelar.
3.5.Ante quien se interpone el Recurso. 3.6. Admisión del Recurso. 3.7. Del
Emplazamiento. 3.8. De la Rebeldía. 3.9 El Desistimiento. 3.10. El Allanamiento.
3.11. Las medidas prejudiciales o cautelares. 4.- La Sentencia. 4. 1. Aclaración o

229
Msc. Alfonso Valle González

Ampliación de la Sentencia. 4.2. Efectos de la Sentencia. 4.3. Ejecución de la


Sentencia. 5. Las Costas.

1. UBICACIÓN DEL RECURSO

La Corte Centroamericana de Justicia se erige como el Órgano Judicial principal y


permanente del Sistema de la Integración Centroamericana cuya jurisdicción y
competencia regionales son de carácter obligatorio para los Estados. Conforme al
Artículo 2 de su Estatuto Constitutivo, corresponde a la Corte garantizar el respeto
al derecho, tanto en la interpretación como en la ejecución del Protocolo de
Tegucigalpa de reformas a la Carta de la Organización de Estados
Centroamericanos.

Asimismo, La Corte tiene competencia y jurisdicción propias, con potestad para


juzgar a petición de parte y resolver con autoridad de cosa juzgada, y su doctrina
tiene efectos vinculantes tanto para los Estados, como para los órganos y
organizaciones que forman parte del SICA y para sujetos de derecho privado.

Similar al derecho comunitario que no puede ser ubicado en ninguno de los


modelos clásicos del sistema jurídico internacional o interno, el sistema
jurisdiccional de la integración centroamericana no puede ser enmarcado en ningún
modelo jurisdiccional tradicional.

La Corte en primer, lugar tiene carácter internacional, pues su Estatuto le atribuye


competencias para conocer en única instancia de los litigios entre Estados
miembros, con excepción de las controversias fronterizas, territoriales y marítimas,
para lo cual, se requiere la solicitud de todos los estados involucrados en la
controversia. Pero sus diferencias con este tipo de tribunales son evidentes, basta
mencionar el carácter obligatorio de la jurisdicción para los Estados miembros del
SICA, sin limitaciones ni reservas. Tampoco puede identificarse con los modelos
jurisdiccionales nacionales, sino que presenta elementos mixtos.

230
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

Actúa además como Tribunal de integración resolviendo litigios entre personas


naturales o jurídicas y un Estado o con alguno de los órganos u organismos que
integran el SICA.

También funciona como Tribunal de consulta de las Cortes Supremas de Justicia de


los Estados miembros y de los órganos y organismos de la Integración
Centroamericana.

Por otra parte, posee competencias de Tribunal de Arbitraje en asuntos que se lo


soliciten.

Asimismo, tiene competencias de Tribunal Administrativo para el conocimiento de


los litigios entre los órganos y organismos del sistema y los funcionarios a su
servicio.

Finalmente la Corte tienen una función similar a la de un tribunal de casación


mediante la consulta prejudicial, con la cual se pretende garantizar la unidad de
criterios interpretativos. No está de más indicar que esta función no contempla
relación jerárquica alguna.

Del abanico de competencias de la Corte Centroamericana, en este Capítulo, se


aborda la intervención de la Corte en los litigios que pueden presentarse entre los
órganos del Sistema de la Integración Centroamericana y sus funcionarios o
agentes.

Conforme al Artículo 22 letra j) de su Estatuto, la Corte Centroamericana de Justicia


conoce en última instancia, en apelación de las resoluciones administrativas,
dictadas por los órganos y organismos del SICA, que afecten directamente a un
miembro del personal del mismo y cuya reposición de resolución haya sido
denegada.

Es este el único caso en que la Corte es Tribunal de segunda instancia, para


conocer de un recurso de apelación y su decisión es obligatoria para el órgano
recurrido.

231
Msc. Alfonso Valle González

El caso contemplado en el Artículo 22 literal j) del Estatuto tienen su Procedimiento


de tramitación desarrollado en el Capítulo I, Título IV de la Ordenanza de
Procedimientos de la Corte Centroamericana de Justicia publicada en Nicaragua en
el año 1994 y en Honduras y El Salvador en el año 1995.

Se da un término de diez días a la parte interesada, a partir de la notificación de la


resolución denegatoria a la reposición para la interposición del recurso.

Se regula la admisión del recurso, por entenderse denegada la reposición, en caso


de silencio de órgano u organismo dentro de los treinta días después de
interpuesta la reposición. En el escrito de interposición del recurso ante la Corte, se
expresan agravios.

En tales términos, el Estatuto de la Corte plantea un recurso de carácter exclusivo,


destinado a la protección de los derechos de quienes integran el personal de los
órganos u organismos del SICA. Es indudable, que al establecerse este recurso, los
funcionarios no pueden más que utilizar esta vía cuando se presenta una resolución
que no le satisface relativa a su relación con los órganos del SICA. Por tanto ante la
denegatoria que no satisfaga los intereses de éstos, lo que cabe es el Recurso de
Apelación ante la Corte Centroamericana de Justicia y no otro recurso ni otra
jurisdicción.

Se puede apreciar que el Recurso de Apelación ante la Corte Centroamericana, se


erige como la vía que permite subsanar las irregularidades en que puedan incurrir
los órganos del Sistema de la Integración Centroamericana en perjuicio directo de
sus funcionarios, sin que sea posible plantear otra vía distinta para tratar de anular
tales actos y además, lograr la indemnización por los perjuicios sufridos a causa de
lo que podría ser una conducta ilícita de un órgano determinado.

El recurso se erige entonces en exclusiva, como el mecanismo para que la Corte


Centroamericana de Justicia vele por la observancia de los derechos y condiciones
de trabajo de los funcionarios al servicio de la integración centroamericana. Se trata
de un verdadero recurso de anulación con sus particularidades, el cual se dirige en
contra de una resolución cuya legalidad deberá ser examinada a la luz del
ordenamiento jurídico comunitario centroamericano, bajo la posibilidad de ser
anulada si no es conforme con éste.

232
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

Este derecho de los miembros del personal del Sistema de la Integración


Centroamericana de recurrir las decisiones de los órganos u organismos del SICA
que le afecten, se estructura mediante una doble instancia, la primera, que se
desarrolla ante el propio organismo u órgano del Sistema que emite la resolución y
la segunda, ante la Corte Centroamericana de Justicia.

2. LA FASE ADMINISTRATIVA

El Recurso de Apelación por tanto, va precedido de un procedimiento en el cual un


órgano u organismo del Sistema de la Integración Centroamericana: a) emite una
resolución de carácter administrativo; b) esta resolución afecta a uno de sus
funcionarios y c) se deniega al funcionario la reposición de tal resolución a favor de
sus intereses.

2.1. La Resolución del órgano


u organismo del SICA
Los actos o resoluciones para su validez, deben ser emitidos por un órgano con la
capacidad para tal efecto, además deben ser lícito, es decir, no basta que el órgano
tenga la capacidad para dictar la resolución sino además se demanda que ésta no
viole precepto jurídico alguno del Sistema de Integración y en particular, los que
regulen la relación del órgano con el funcionario. Si los actos de los órganos u
organismo del SICA no presentan estas características, pueden ser recurridos.

Normalmente la resolución debe ser cursada en forma directa al funcionario o


funcionarios por el órgano u organismo del SICA que la dicta no obstante, ésta
puede ser publicada cuando existan razones suficientes para tal efecto. Como regla
general y a fin de que conste su existencia, los actos de los organismos deben de
producirse por la vía escrita y en el idioma castellano.

233
Msc. Alfonso Valle González

Si bien no existen disposiciones que regulen el contenido formal de las


resoluciones de los órganos y organismo del SICA, éstas deben constar como
mínimo de un encabezamiento donde se plasme el órgano que la emite, la fecha,
las normas aplicables, la motivación o explicación de los hechos y fundamentos
jurídicos, los recursos que las normas comunitarias disponen y los plazos para
interponerlos.

Al establecerse en esta primera fase la vía de la reposición como el mecanismo


para recurrir, no está de más indicar que, se debe de tratar de una resolución en la
cual, lógicamente, el funcionario, no esta de acuerdo en su contenido de manera
parcial o íntegramente, esto es, que la resolución se impugna parcial o
íntegramente por afectar intereses determinados de un funcionario del órgano que
emitió la resolución.

La misma naturaleza de la reposición, determina que la administración deberá


efectuar ante la solicitud del funcionario, un reexamen de su resolución y de los
fundamentos de ésta, tanto de derecho como de hecho.

2.2 Afectación de los intereses del recurrente


Para poder recurrir es lógico que el funcionario deba tener un interés concreto,
producto de la lesión que la resolución le causa. Quien puede recurrir es el
funcionario que sufre las consecuencias del acto lesivo.

El recurso se establece para que el demandante pueda lograr la anulación de los


efectos lesivos que de forma directa afectan su situación jurídica. Se puede afirmar
entonces que el recurso de apelación igual que el procedimiento que le precede
tiene una sola finalidad y es que el funcionario afectado pueda lograr la defensa de
sus derechos de manera individualizada, en contra de aquellas resoluciones
consideradas no ajustadas a derecho y que le perjudican de alguna manera.

234
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

2.3 La solicitud de Reposición


Como se comprenderá, la revisión tiene que ser promovida mediante una petición
de reposición interpuesta por el funcionario afectado ante el propio organismo del
SICA que emitió la resolución. Si este recurso no se utiliza, no puede utilizarse la vía
de la Apelación ante la Corte Centroamericana de Justicia. La reposición deberá
solicitarse ante el órgano que la emitió aun cuando éste no tenga competencia para
haberla emitido. Con la reposición se agota la vía administrativa. Nada impide la
solicitud de reposición en forma colectiva, cuando sean varios los que se sienten
afectados en sus derechos por la resolución.

La reposición se dirige en contra de la resolución administrativa que se estima que


afecta los derechos del funcionario, y en la cual, éste debe oponerse de forma clara
a tal resolución.

Con relación al contenido de la solicitud de reposición, el funcionario deberá


expresar las razones en que se funda su petición de una manera clara, los perjuicios
que le causa la resolución y los fundamentos de derecho que soportan su solicitud,
es decir, que deberá reflejar de forma completa y suficiente los argumentos de
defensa de sus derechos a fin de que la administración del órgano, pueda efectuar
el reexamen y brindar una respuesta a la vista de sus argumentos.

La primera fase pues, constituye un procedimiento de reclamación administrativa


previa por la vía de la reposición de una resolución que afecta a un funcionario que
se siente perjudicado en sus derechos por el acto de un órgano u organismo del
Sistema de la Integración Centroamericana.

Se trata, por la vía de la reposición, de obtener del órgano de quien emanó la


resolución, la modificación de tal decisión que lesiona los intereses del funcionario,
ajustándola a las disposiciones normativas correspondientes o en otro caso, que el
órgano u organismo fije los criterios que soportaron su decisión a fin de que el
funcionario pueda determinar si recurre o no en Apelación ante la Corte
Centroamericana de Justicia.

235
Msc. Alfonso Valle González

El sentido de la solicitud de reposición del acto, considero que debe verse como el
mecanismo que permite no sólo al funcionario reclamar sus derechos, sino también
como la posibilidad de evitar el recurrir a la Corte Centroamericana, dando la
oportunidad a la administración de corregir en caso de que sus actos no se ajusten
a la legalidad.

Por otra parte, habrá que indicar, que existe una laguna tanto en el Estatuto de la
Corte como en la Ordenanza de procedimiento, pues no se establece el plazo para
interponer la solicitud de reposición del acto o resolución. Pero una vez
interpuesta, el organismo que la emitió, deberá pronunciarse en los treinta días
posteriores.

2.4 Agotamiento de la vía administrativa


Para interponer el Recurso de Apelación se hace necesario el agotamiento de la vía
administrativa, lo que se logra una vez que la administración emite su resolución
con relación a la solicitud de reposición interpuesta ante el propio órgano o
mediante el silencio administrativo.

En el ordenamiento jurídico de la integración centroamericana, no existen recursos


jerárquicos, por lo cual, no es necesario, para el agotamiento de la vía
administrativa, recurrir ante otra instancia del SICA a interponer otro recurso
administrativo bastando el recurso de reposición ante el propio órgano que emitió
la resolución para considerarse agotada la vía administrativa.

La nueva resolución o el silencio administrativo ante la solicitud de reposición, son


presupuestos para ejercer el recurso.

2.5 De la Resolución de la solicitud de Reposición


El órgano u organismo del SICA, puede estimar o desestimar la petición del
funcionario, en ambos casos el órgano que la emitió debe motivar su resolución, es

236
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
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decir, deberá expresar las razones en que fundamentó su resolución. Desde esta
perspectiva, la motivación se constituye en una garantía para el funcionario, puesto
que le permite impugnar la resolución pudiendo atacar los fundamentos en que se
soporta. Por otra parte, la motivación permite el control jurisdiccional de los
órganos que las dictan.

Es lógico que, para apelar, ésta deberá desestimar lo pedido por el funcionario
quien deberá acompañarla como prueba de haber cumplido con el requisito de la
solicitud de reposición..

2.6 El Silencio Administrativo


Los recursos en la vía administrativa y contenciosa administrativa, sólo pueden ser
interpuestos contra actos o resoluciones administrativas. El presupuesto jurídico
para que la Corte Centroamericana pueda admitir el recurso, es la existencia de una
resolución administrativa impugnada. Puede suceder, que ante la petición de que
sea repuesta la resolución administrativa, el órgano u organismo guarde silencio. El
silencio de la administración, en este caso, no podría permitir la interposición del
recurso por falta de acto, lo que no ocurre cuando los órganos u organismos,
deniegan explícitamente la reposición de la resolución perjudicial a los intereses del
funcionario. Para remediar esta situación el Artículo 51. de la Ordenanza de
Procedimientos de la Corte Centroamericana establece que en caso de que el
órgano u organismo no se pronuncie sobre la solicitud de reposición, este silencio
tendrá carácter negativo y por tanto la reposición se entenderá denegada. Aquí se
admite la doctrina de la presunción legal que da origen a un acto administrativo
presunto, presupuesto indispensable para que el recurso sea admitido.

El silencio administrativo, se considera como una presunción de carácter jurídico;


como una ficción que la norma establece, en este caso, a favor del funcionario que
solicita la reposición, Se establece la presunción de que el acto administrativo
origina un efecto denegatorio y el funcionario por tanto, puede entender
desestimada su petición de reposición por el simple transcurso del plazo
establecido en la norma.

237
Msc. Alfonso Valle González

Como se puede observar, el silencio administrativo, así planteado, adquiere un


carácter eminentemente procesal que permite al funcionario perjudicado, el acceso
a la Corte, estimándose de tal forma cumplido el requisito previo pese a la
inactividad del órgano u organismo recurrido.

En la Ordenanza de Procedimientos de la Corte, no se demanda la denuncia de la


mora, es decir, que el funcionario no tiene porqué recodar la petición, lo que
significa que el silencio administrativo opera en este caso, de forma automática
bastando el transcurso de los treinta días posteriores a la interposición de la
reposición, sin que el solicitante esté obligado a efectuar ninguna otra gestión.

Lo expuesto no significa que el funcionario indefectiblemente deba recurrir de


Apelación, bien puede optar por esperar la resolución expresa en lugar de hacer
uso del Recurso de Apelación ante la Corte Centroamericana de Justicia, pero este
es un riesgo que asume el funcionario que lo puede llevar a colocarse en una
posición de indefensión. Pero sí a si lo determina, y el organismo u órgano dicta la
resolución pronunciándose sobre la solicitud de reposición, cualquiera que fuere el
momento en que la lleve a efecto, una vez notificada se podrá recurrir en contra de
ella dentro del plazo de diez días a partir de su notificación sin que pueda
calificarse tal acción de acto consentido..

En el caso del silencio, deberá acompañarse copia del escrito en el cual se solicitó
la reposición.

3. EL RECURSO DE APELACIÓN ANTE LA


CORTE CENTROAMERICANA DE JUSTICIA

3.1. Quien apela


Indudablemente que a la vista del Artículo 22 Inc. j) del Estatuto, habrá que
expresar, que el apelante no puede ser más que el miembro del personal de

238
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RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

cualquier órgano u organismo del Sistema de Integración Centroamericana. La


Apelación puede ser interpuesta tanto en forma personal como mediante
Apoderado facultado para tal efecto.

Se comprenderá que este es un recurso de carácter individual y por tanto cualquier


organización de funcionarios se encontraría impedida de gestionar la defensa de los
intereses de sus asociados por esta vía, lo que a la luz de la doctrina ha resultado
en cierta forma cuestionable.

Debemos de indicar que el SICA no posee un Estatuto que regule a los funcionarios
de forma común, sino que estos se incorporan al Sistema por concursos o
convocatorias y regulan sus relaciones con los órganos mediante contratos. En
otros casos, son nombramientos hechos por los máximos funcionarios de los
organismos, tomando en consideración un criterio proporcional de representación
de las nacionalidades de los Estados Miembros.

El escrito entre otros requisitos debe precisar: el tribunal ante el que se interpone el
recurso, el órgano u organismo contra quien se dirige la apelación, el acto contra el
que se apela, precisar las pretensiones, contener una exposición ordenada de los
hechos, expresar los fundamentos de derecho, acreditar el agotamiento de la vía
administrativa precisar el representante legal en su caso, indicar lugar para
notificaciones en domicilio de la Corte, etc.

El escrito mediante el cual se interpone el recurso debe ir acompañado de


documentos tales como el que acredite la representación del compareciente.
Conforme al Artículo 8 de la Ordenanza de procedimientos de la Corte, en el caso
que no sea el propio funcionario el apelante, los documentos que se presentan
para acreditar la personería, deben de ser autenticados en la forma prescrita en el
Artículo 34 del Estatuto de la Corte. Se debe acompañar además, copia de la
resolución recurrida o en caso de silencio administrativo, copia del escrito en que
se solicitó la reposición y finalmente aquellos documentos que soporten las
alegaciones de hecho, cuando la Apelación contiene éstas.

El Artículo 34 del Estatuto de la Corte, establece que los documentos que se


presentan ante la Corte procedente de cualquier país, de cualquiera clase que

239
Msc. Alfonso Valle González

fueren y que se presenten como pruebas en los juicios, solo requerirán ser
autenticados en el lugar de origen por funcionario competente del mismo o Notario
en el ejercicio de sus funciones en su caso.

3.2. Contra quien se dirige el recurso


El recurso de Apelación de dirige en contra del Órgano u Organismo del SICA que
emitió la resolución administrativa que resulta lesiva a los intereses del funcionario.
El recurso por tanto no se ejercita en contra de la Reunión de Presidentes quien
conforme al Artículo 13 del Protocolo de Tegucigalpa, es el órgano supremo del
Sistema de Integración Centroamericana ni contra el Secretario General del Sistema
que de acuerdo al arto 26 del Protocolo tiene la representación legal del SICA. Esto
es así, pues el papel de empleador lo ejerce directamente cada uno de los órganos
u organismos y no el SICA. Igualmente debe descartarse la interposición del recurso
en contra del funcionario que dictó la Resolución administrativa, pues este actúa a
nombre del órgano u organismo que es el que le otorga las facultades que ejerce.

Conforme al Artículo 12. del Protocolo de Tegucigalpa, se establecen como órganos


del SICA; La Reunión de Presidentes, El Consejo de Ministros, El Comité Ejecutivo y
la Secretaría General. A ellos se agregan como parte del sistema, la Reunión de Vice
presidentes y designados a la Presidencia de la República, el Parlamento
Centroamericano, la Corte Centroamericana y el Comité Consultivo. A estos habrá
que agregar los organismos que componen los distintos subsistemas. Los
subsistemas se han venido implementando de acuerdo a Tratados específicos a
manera de ejemplo podemos mencionar: el Tratado de Integración Económica, por
medio del cual se estableció el subsistema Económico; el Tratado de Integración
Social Centroamericana, por medio del cual se constituyó el subsistema de
Integración Social y el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica,
firmado en Honduras en 1995, por medio del cual se establece el subsistema
político.

Cada Tratado establece un Consejo integrado por los ministros del área respectiva
a quienes les compete formular las propuestas de políticas generales y directrices
fundamentales del subsistema correspondiente para ser aprobadas por la Reunión
de Presidentes. Asimismo, el Consejo del subsistema impulsa y da seguimiento a

240
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

los acuerdos adoptados por la Reunión de Presidentes, debiendo movilizar los


recursos institucionales y financieros necesarios para la ejecución de iniciativas
regionales de la materia que se trate. Estos Consejos se integran con los Ministros
coordinadores de los gabinetes correspondientes de cada país y en su defecto por
los Ministros alternos.

En segundo lugar se ubica la Secretaría del subsistema que es el órgano técnico


administrativo y sirve de enlace de las acciones tanto de las secretarías sectoriales
del subsistema como de la Secretaría General del SICA.

En tercer lugar están los órganos e instancias del SICA que tienen vinculación
directa con el subsistema.

Actualmente, el subsistema político se encuentra conformado por la Organización


Centroamericana para las Migraciones (OCAM) y la Comisión Centroamericana
Permanente contra el Narcotráfico (CCP).

Los organismos que se integran en el subsistema económico son los siguientes:


Secretaría Permanente del Tratado General de Integración Centroamericana
(SIECA), Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Secretaría
Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA), Secretaría General
del Consejo Agropecuario Centroamericano (SCAC), Instituto Centroamericano de
Investigación y Tecnología Industrial (ICAITI), Corporación Centroamericana de
Servicio de Navegación Aérea (COCESNA), Organismo Internacional Regional de
Sanidad Agropecuaria (OIRSA), Comisión Técnica Regional de Telecomunicaciones
(COMTELCA), Comisión Centroamericana de Transporte Marítimo (COCATRAM),
Secretaría de Integración Turística Centroamericana (SITCA), Comisión para el
Desarrollo Científico y Tecnológico de Centroamérica y Panamá (CTCAP), Consejo
de Electrificación de América Central (CEAC), Instituto Centroamericano de
Administración Pública (ICAP), Comisión para el Desarrollo Científico y Tecnológico
de Centroamérica y Panamá (CTCAP),Comité de Cooperación de Hidrocarburos de
América Central (CCHAC),Comité Regional de Recursos Hidráulicas (CRRH).

El subsistema social lo componen los organismos siguientes: Secretaría de


Integración Social Centroamericana (SISCA), que vela por la aplicación del Tratado

241
Msc. Alfonso Valle González

de Integración Social y demás instrumentos complementarios; Comité Coordinador


de Empresas de Agua Potable y Saneamiento de Centroamérica y República
Dominicana (CAPRE), Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP),
Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) Comité Centroamericano
de Vivienda y Asentamientos Humanos (CCVAH), Consejo Centroamericano de
Institutos de Seguridad Social (COCISS) y el Consejo del Istmo Centroamericano de
Deportes y Recreación (CODICADER).

En el subsistema cultural se ubica la Coordinación Educativa y Cultural


Centroamericana.

Finalmente, el subsistema ecológico lo componen: La Comisión Centroamericana


de Ambiente y Desarrollo (CCAD) y Centro de Coordinación para la Prevención de
los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC).

El recurso de Apelación por tanto, no puede ser visto como un mecanismo de


control de legalidad en materia de función pública comunitaria pudiendo
únicamente ser utilizado cuando el recurrente es el funcionario que directamente
sufre la lesión de sus derechos.

Un caso particular se presenta, cuando el órgano apelado lo constituye la propia


Corte Centroamericana, ante una resolución de carácter administrativo que afecte a
un funcionario de ésta. Ni el Estatuto y la Ordenanza manifiestan nada al respecto.
En este caso lo más saludable sería que los Magistrados de la Corte por motivo de
impedimento se separen de conocer y llamen a integrar Corte a los suplentes. Si
esto no se hace, podrán ser objeto de recusación conforme al Artículo 37 Inc. C).
Por intervención anterior en el asunto.

3.3. Acto contra el que se apela


Este no es más que la Resolución emitida por el órgano u organismo del Sistema de
la Integración Centroamericana la que debe acompañarse al Recuso de Apelación, o
en su defecto, la resolución en que se desestima la reposición.

242
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

El procedimiento administrativo es definido como una concatenación de actos que


tienden a un resultado final, lo que significa que podemos diferenciar entre dos
tipos de actos: los que sirven para alcanzar un resultado final y otros que suponen
la finalización. Actos de procedimiento o de trámite son términos similares y Acto
final o resolución poseen también igual significado. Los primeros son meramente
instrumentales, por tanto no contienen manifestación de voluntad alguna, no
crean relaciones jurídicas en tanto, las resoluciones si constituyen manifestaciones
de voluntad del órgano u organismo que las dicta.

Los actos definitivos, en este caso la resoluciones de los órganos u organismos del
SICA, que afectan a sus funcionarios, causan estado en el sentido que no caben
recursos de ningún tipo en la vía administrativa salvo el de reposición que se
establece como un recurso que la doctrina denomina como cuasi-judicial y que se
presenta como necesario para poder interponer el recurso de Apelación en la vía
contencioso-administrativa ante la Corte Centroamericana.

Como se comprenderá únicamente pueden apelarse las resoluciones que tienen


carácter de definitivas, por ser la manifestación final de la función administrativa.
Esto significa que no pueden recurrirse los actos de trámites. Si estos presentan
algún defecto deberán señalarse en la solicitud de reposición y repetirse en el
Recurso de Apelación.

El recurso no cabe contra los actos de los órganos u organismos que tengan
carácter de firmes por no haber hecho uso de sus derechos en el tiempo
establecido, lo anterior tiene su fundamento en el principio de seguridad jurídica,
puesto que los órganos u organismos del SICA tienen derecho a que sus
resoluciones se consoliden y si el ordenamiento otorga un plazo para recurrir y esto
no se hace, tales actos se entenderán consentidos.

Es importante analizar si mediante este recurso, podría la Corte conocer de


aquellos casos que afecten a los funcionarios por omisión del organismo, es decir,
que teniendo la obligación de actuar ya porque se lo imponga una normativa o
porque se derive de las obligaciones que el órgano tiene para con sus funcionarios.
En primer lugar hay que reconocer que el perjuicio al funcionario no solo puede
expresarse por la vía de una decisión de carácter expreso sino además por omisión

243
Msc. Alfonso Valle González

del, organismo. En este caso el funcionario que se considere afectado, deberá por
la misma vía solicitar al organismo el reclamo correspondiente y con la respuesta de
éste, intentar el recurso de Apelación.

En este trabajo hacemos referencia a actos anulables, es decir, actos dictados por
los órganos del SICA en el que están presentes los requisitos que se estiman
esenciales pero que presentan un vicio que les invalida conforme al ordenamiento
jurídico. En este tipo de resoluciones para que dejen de producir sus efectos, es
necesaria su impugnación por la vía estudiada.

No obstante, pueden producirse actos nulos de pleno derecho, lo que no necesitan


para producir sus efectos la sentencia de un tribunal. Pero en aquellos casos que
tales nulidades se ven envueltas en apariencias de validez, los funcionarios
afectados pueden acudir por esta vía a la Corte, la que deberá declarar la nulidad
de pleno derecho. Tal es el caso de las resoluciones dictadas por un organismo
manifiestamente incompetente.

Finalmente debemos indicar que las resoluciones de los órganos del Sistema, como
verdaderos actos de la administración comunitaria centroamericana, poseen
presunción de validez o legalidad pero esta es una presunción iuris tantum, es
decir, que admite prueba en contrario y produce sus efectos en tanto no sea
declarada su disconformidad con el derecho de la integración centroamericana. No
hay dudas que la carga de demostrar tal disconformidad, corresponde en este caso
al funcionario supuestamente perjudicado en sus intereses.

3.4. Del plazo para apelar


Si el reclamante recibe una respuesta explícita, conforme al Artículo 51 de la
Ordenanza de Procedimientos, podrá interponer el Recurso de Apelación dentro de
los diez días posteriores a la notificación de la resolución denegatoria. Mediante la
notificación el afectado es puesto en conocimiento de la voluntad del órgano con
relación a su reclamo. La importancia de la notificación viene dada en que permite
fijar el plazo del recurso, el cual comienza a correr a partir de ésta.

244
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El cumplimiento de los plazos es un requisito esencial para la admisibilidad del


Recurso de Apelación, esto significa, que tales plazos son fatales y por tanto un
recurso interpuesto fuera del plazo indicado será desestimado por extemporáneo.

3.5. Ante quien se interpone el Recurso de Apelación


La Apelación en consonancia con el Artículo 13 de la Ordenanza de
Procedimientos, se interpone ante la Secretaría General de la Corte
Centroamericana de Justicia o si esto no fuera posible por razón de la distancia,
ante el Secretario de la Corte Suprema de Justicia de cualquiera de los Estados
miembros, quien la remitirá al Secretario de la Corte dentro de las veinticuatro
horas siguientes a su recibo y no ante la autoridad recurrida, debiendo expresar los
agravios que le causa la resolución administrativa o la denegatoria de la reposición
o ambas.

El recurrente debe acompañar copia literal firmadas por él, la que será entregada al
órgano u organismo recurrido.

Un asunto de importancia para la Apelación es la relación que debe existir entre la


reclamación y el recurso. En todo caso, el reclamante debe repetir su pretensión
ante la Corte Centroamericana. Esto significa que el objeto del Recurso de
Apelación va a ser el mismo que el de la reposición denegada, lo cual no quita que
el funcionario apelante no pueda fortalecer sus argumentos ante el Tribunal.

3.6. Admisión del Recurso de Apelación


Como requisitos de admisibilidad hemos indicado en primer lugar, que debe ser
interpuesto por parte interesada o su representante debidamente facultado para tal
efecto; que exista un acto lesivo a los intereses del Apelante, que sea interpuesto
de forma escrita y que sea interpuesto en tiempo ante la Corte Centroamericana de
Justicia.

245
Msc. Alfonso Valle González

El Recurso además, debe identificar plenamente al órgano recurrido y la persona


que lo representa y debe designar a la persona y oficina del mismo domicilio de la
Corte, con quien se entenderá o recibirá cualquier notificación. Finalmente, el
escrito debe de exponer los hechos y los fundamentos de derecho constitutivo de
la cuestión debiendo acompañar o indicar las pruebas en sustento de su Recurso,
debiéndose acompañar copia del escrito de Apelación. En caso contrario, la Corte
no dará curso al recurso y prevendrá a las partes que subsanen las omisiones en
que haya incurrido.

La Corte no da curso al recurso, cuando este carece de fundamentos razonables a


su juicio.

3.7 Del emplazamiento


El Artículo 53 de la Ordenanza de Procedimientos establece que una vez
interpuesto en tiempo y forma el recurso, la Corte lo admitirá y emplazará al
apelado para que se persone y conteste los agravios dentro de los diez días
posteriores a la notificación del emplazamiento.

La notificación del emplazamiento debe cumplir los requisitos establecidos en el


capítulo II de la Ordenanza de Procedimientos.

Es evidente que un recurso interpuesto por una persona sin capacidad para tal
efecto, debe ser desestimado, o que el recurso recayere sobre cosa juzgada lo
mismo si es interpuesto fuera de los plazos indicados o cuando no se hubiere
hecho uso del recurso de reposición.

Admitido el Recurso de Apelación, se dará copia de este a la parte apelada con las
inserciones pertinentes, lo cual tendrá calidad de emplazamiento para que
comparezca ante la Corte a expresar la defensa correspondiente en el plazo fijado.

246
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3.8. De la rebeldía
Puede suceder que el órgano u organismo apelado, una vez emplazado, no
concurra al tribunal dentro del término establecido en la norma, quedando al
margen del proceso. Si esto ocurre, la Corte le declara Rebelde.

La rebeldía se configura como el no ejercicio de un derecho subjetivo. La


declaración de rebeldía tiene su fundamento en que la no comparecencia de una de
las partes en el plazo establecido para tal efecto, no puede impedir el ejercicio de la
función jurisdiccional.

Para la declaratoria de rebeldía no es necesaria la petición de parte, debiendo la


Corte declarar la rebeldía si el órgano u organismo emplazado en debida forma no
se persona dentro el término de diez días establecido.

La declaratoria de la Rebeldía la debe efectuar la Corte mediante auto y una vez


declarada ésta, se tiene por decaído el derecho a contestar los agravios de la parte
apelante.

3.9. El desistimiento
Es posible el desistimiento del Recurso. Mediante éste, el recurrente renuncia a la
pretensión que se deduce del proceso y no renuncia al derecho. El desistimiento
implica la renuncia de todos los pedimentos de su pretensión. Presentado el
desistimiento por escrito, de forma definitiva y sin condiciones de ninguna
naturaleza, la Corte deberá admitirlo y declarar concluido el proceso mandando a
archivar las diligencias.

El Desistimiento debemos de diferenciarlo de la Renuncia, mediante la cual se


desiste de la acción produciéndose la conclusión del proceso y la imposibilidad de
utilizar los mismos fundamentos para una nueva pretensión o proceso.

247
Msc. Alfonso Valle González

3.10. El allanamiento
Nada impide que el órgano u organismo recurrido al ser emplazado por la Corte, se
allane a la pretensión del funcionario, es decir, que reconozca la petición del
funcionario, abandonando su oposición a la pretensión.

El allanamiento se considera un acto procesal del recurrido, y por tanto no se


demanda la aceptación del funcionario apelante. Para que el allanamiento pueda
operar se requiere que quien lo plantee posea la capacidad procesal para tal efecto,
en todo caso, este puede ser el apoderado legal con facultades para tal efecto o el
representante del organismo u órgano apelado. El allanamiento para que surta
efecto debe ser total, es decir, que integren todos los elementos a que se refiere la
pretensión del apelante.

Una vez allanado el apelado el recurso se decide sin tramitación posterior,


debiendo la Corte dictar la sentencia que estime justa.

No debe confundirse el allanamiento con la abstención de contestar los agravios. El


representante del órgano recurrido bien puede apersonarse ante la Corte y no
contestar los agravios, esta abstención no significa en ningún momento que se esté
reconociendo la pretensión del funcionario

3. 11. Las medidas prejudiciales o cautelares


El Artículo 31 del Estatuto, establece que la Corte Centroamericana podrá dictar
las medidas prejudiciales o cautelares que considere convenientes para resguardar
los derechos de cada una de las partes desde el momento en que se admita alguna
reclamación contra un Órgano u Organismo del Sistema de la Integración
Centroamericana hasta que se falle definitivamente. En ese sentido, se podrá
solicitar que se fije la situación en que deben permanecer las partes contendientes
a solicitud de cualquiera de ellas, a fin de no agravar el mal y de que las cosas se
conserven en el mismo estado mientras se pronuncia la resolución
correspondiente.

248
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

Tales medidas una vez dictadas por la Corte Centroamericana, según lo previsto en
el Artículo 31 de su Estatuto, se comunicarán inmediatamente por la vía más rápida
a las partes interesadas.

Conforme a tales disposiciones, es facultad de la Corte entonces, la suspensión


temporal de los efectos de la Resolución recurrida. La finalidad de esta suspensión
es cautelar y puede efectuarse cuando se duda de la legalidad de la Resolución
objeto de recurso o cuando se estime imposible la reparación de las
consecuencias de la ejecución del acto. Asimismo, puede ordenarse la suspensión
cuando el recurso se fundamente en la nulidad de pleno derecho del acto o cuando
la resolución administrativa se traduce en un acto de sanción para el funcionario.

La Corte tiene en consecuencia, la plena capacidad para establecer cualquier


medida que estime necesaria a fin de que las cosas se conserven en el mismo
estado mientras pronuncia su resolución.

La suspensión de las resoluciones administrativas de los órganos u organismos del


SICA que afectan a los funcionarios, en cuanto verdaderos actos de la
administración comunitaria, no es mas que una excepción al principio de la no
suspensión de la eficacia de los actos administrativos. Pero si concurren los
motivos para que se suspenda tal resolución el Tribunal no solo tiene la
competencia para hacerlo sino que deberá llevara a cabo tal suspensión.

4. LA SENTENCIA

Las resoluciones de la Corte se denominan Sentencias, cuando deciden


definitivamente el asunto controvertido. De acuerdo al Artículo 53 de la Ordenanza
de Procedimientos, dentro de los veinte días posteriores a la contestación de los
agravios o de haber sido declarado rebelde el órgano u organismo demandado, la
Corte dictará sentencia.

249
Msc. Alfonso Valle González

La sentencia es un acto del órgano jurisdiccional de carácter procesal, y constituye


un juicio lógico de los integrantes, en nuestro caso, de la Corte Centroamericana de
Justicia, en el que se compara la pretensión con la norma jurídica y se emite un
juicio relativo a la conformidad o disconformidad de ésta con ella. La sentencia por
definición, además es un mandato del Tribunal.

La sentencia debe ser congruente con las pretensiones del apelante y del apelado,
es decir, que en la sentencia no pueden aparecer más elementos que en las
pretensiones, pero por el principio de oficiosidad puede valorar motivos distintos a
los alegados por las partes que pudieran fundamentarlas, en este tipo de caso no
puede hablarse de incongruencia. Así mismo, la sentencia debe de resolver todas
las situaciones planteadas.

La Corte debe apreciar las pruebas en su conjunto razonando en su fallo los


criterios de valoración que hubiere aplicado. La resolución debe ser motivada
debiendo mencionar los nombres de los Magistrados que hubieren tomado parte
en ella, debiendo contener además, sus firmas. Dentro de los criterios de
valoración por supuesto está que la resolución recurrida se encuentre o no ajustada
a derecho.

Por otra parte, la sentencia debe ser dictada y firmada en la sede de al Corte
Centroamericana de Justicia, en este caso la ciudad de Managua, debiendo
observarse el plazo establecido por la Ordenanza de Procedimientos en su Artículo
53. esto es, dentro de los veinte días posteriores a la contestación de los agravios o
de haber sido declarado rebelde el demandado por no haberse personado.

Si la Corte dictara el fallo fuera de plazo, esto no acarrearía su nulidad, sería una
irregularidad que no produce sanciones disciplinarias para los integrantes de la
Corte.

Las deliberaciones de la Corte son de carácter secreto, las decisiones de la Corte se


toman con el voto favorable de al menos la mayoría absoluta de lo que la integran.
En caso de disidencia, tiene derecho a que se consigne su criterio.

En la sentencia de la Corte incidirá la pretensión del apelante, si la petición se


restringe a la nulidad de la resolución, la Corte así habrá de declararla, pero
consideramos, que si el recurrente solicita además la indemnización por los daños y

250
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

perjuicios, la resolución deberá pronunciarse en torno a estos, mandando a que el


organismo u órgano recurrido reconozca los daños y perjuicios que hubiere
causado al funcionario, pudiendo incluso, fijar el monto de estos si las pruebas
aportadas lo permitieren.

La sentencia de la Corte puede ser declarando la inadmisibilidad del recurso,


desestimando la pretensión o admitiendo la pretensión.

La inadmisibilidad del recurso, esta ligada a: a la falta de jurisdicción de la Corte, a


la falta de capacidad para interponerlo, a la falta de agotamiento de la vía
administrativa, a la cosa juzgada, y a la interposición fuera de plazo.

La sentencia desestimará el recurso en aquellos casos que la resolución recurrida se


ajuste a las normas del ordenamiento jurídico.

La sentencia en contrario estimará el recurso, cuando la resolución recurrida viole


el ordenamiento jurídico comunitario centroamericano o su normativa derivada
pudiendo llevarse a cabo la estimación ya sea en forma parcial o total. La
resolución estimatoria implica la declaratoria de nulidad parcial o total de la
resolución recurrida o la modificación de ésta, el reconocimiento de la situación
jurídica invocada por el funcionario recurrente y la indemnización por los perjuicios.
Asimismo, determinará las costas del proceso y la adopción de todas aquellas
medidas destinadas al restablecimiento de la situación anterior.

En la doctrina hay quienes se oponen a la posibilidad a que el Tribunal


contencioso-administrativo pueda sustituir el contenido del acto administrativo por
otro que se considera más ajustado a derecho, argumentando que en tal caso se
estaría invadiendo la esfera de la administración y que el tribunal debe de limitarse
a declarar la anulación del acto correspondiendo al órgano recurrido la sustitución
del acto, pues de otra manera se estaría invadiendo el campo de la Administración.

Sin embargo, creemos que la Corte por el principio de tutela judicial efectiva se
encuentra obligada no sólo a reconocer los derechos del funcionario declarando la
nulidad de la resolución recurrida, sino también a establecer las medidas necesarias
para la vigencia de tales derechos.

251
Msc. Alfonso Valle González

El tribunal en todo caso, revisará si el órgano emisor de la resolución es


competente para dictarla, si no se presentaron violaciones de formas sustanciales,
si no se violaron normas comunitarias o si no se presentó una desviación de poder.

El fallo de la Corte es definitivo e inapelable. Definitivo en el sentido que resuelve


todos los puntos objeto de la pretensión inapelable, puesto que no puede ser
recurrido a otra instancia mediante ningún tipo otro tipo de recurso.

Cuando el recurso pretende además el pago de los daños y perjuicios la Corte no


solo está obligada a pronunciarse sobre el derecho sino en su caso a determinar la
cuantía de la indemnización, siempre que el recurrente haya demostrado los
elementos necesarios para tal efecto.

4.1. Aclaración o Ampliación de la Sentencia


Conforme al Artículo 38 del Estatuto y Artículo30 de la Ordenanza de
Procedimientos, Cuando la Sentencia ofrece dificultad en su inteligencia, las partes
podrán pedir la aclaración de ésta. Asimismo, podrán pedir la ampliación del fallo
en el curso de los diez días siguientes de la notificación debiendo de resolver la
Corte en los treinta días posteriores.

4.2. Efectos de la Sentencia


La norma general es que los efectos de las sentencias se encuentran vinculados
con la firmeza de ésta. La sentencia no producirá sus efectos en tanto no se
encuentre firme. En lo relativo a la sentencia de la Corte Centroamericana en
materia contenciosa, adquiere su condición de firme una vez notificada, pues
contra ella no cabe recurso alguno.

Evidentemente, con el recurso de apelación, de lo que se trata, es de lograr la


anulación del acto o resolución administrativa. La sentencia puede declarar la
nulidad de la resolución administrativa y de la denegatoria de la reposición, en

252
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

aquellos aspectos que causen perjuicio al recurrente y la indemnización por el


perjuicio causado. A partir de la emisión de la sentencia, la resolución dejará de
producir sus efectos.

Cuando el tribunal declara la nulidad de la Resolución, no se requiere un


pronunciamiento de la administración en tal sentido, comprendiéndose los efectos
de ésta desde el propio momento en que el acto se dictó.

Asimismo, puede confirmar la resolución recurrida cuando ésta se encuentre


ajustada a derecho.

Las sentencias ordinariamente no afectan a terceros sino sólo a quienes han sido
parte del proceso.

Pero un caso distinto se presenta cuando el motivo del recurso ha sido una
resolución administrativa de carácter general emitida por un órgano u organismo
del SICA, en este caso, su anulación por la Corte tiene efectos de igual carácter en
virtud que la anulación trae como consecuencia jurídica directa la supresión de
dicha resolución. No obstante, los efectos de una resolución de esta naturaleza,
por el principio de seguridad jurídica, no pueden anular los actos firmes anteriores
cuyos afectados no hubieren recurrido.

Conforme al arto 39, del Estatuto, los fallos de la Corte son vinculantes para los
órganos y organismos del SICA. y sus resoluciones producirán efecto legal para las
partes litigantes desde el día siguiente de su notificación.

La notificación la efectúa el Secretario del Tribunal y se hará constar en el


expediente mediante razón que ha de expresar el día, la hora, el lugar y las
circunstancias de la diligencias y que firmarán dicho funcionario y la persona
notificada o que recibiere la notificación. Como requisito, la esquela o cédula de
notificación deberá contener la trascripción del encabezamiento de la sentencia y
de su parte resolutiva.

Cuando quien deba recibir la esquela o cédula no se hallare en su domicilio, o


cuando la oficina señalada no estuviere abierta, la esquela o cédula se enviará por

253
Msc. Alfonso Valle González

correo y bajo certificación o por cualesquiera de los medios técnicos de


comunicación que garanticen su autenticidad y reserva, a dicha persona y en su
caso, al Jefe, Secretario u oficial mayor de la oficina con la cual el acto de
notificación quedará legalmente cumplido.

Como efectos principales de la notificación debemos indicar, la presunción de que


la resolución notificada es del conocimiento de su destinatario. La otra
consecuencia importante que se deriva de la notificación es la apertura del plazo
para que la sentencia sea cumplida. Evidentemente, los efectos de la notificación
son distintos de los de efectos de la resolución o sentencia.

Puede ser que en la notificación se presenten vicios, pero éstos, no afectan la


validez de las sentencias, tal sería el caso que la notificación no contenga la parte
resolutiva, por lo que sería imposible para de que el destinatario de la notificación
se entere de lo dispuesto por la Corte, es decir, que debe de hacer o que no debe
de hacer, careciendo por tanto dicha notificación de eficacia.

4.3. Ejecución de la Sentencia


El Artículo 2 del Estatuto de la Corte Centroamericana establece como
competencia de ésta, garantizar el respeto al derecho no sólo en su interpretación
sino en la ejecución del Protocolo de Tegucigalpa y de sus instrumentos
complementarios o actos derivados del mismo. En tanto, el Artículo 3 del mismo
Estatuto, dispone la competencia y jurisdicción propia de la Corte para juzgar a
petición de parte y resolver con autoridad de cosa juzgada, teniendo su doctrina
efectos vinculantes para todos los estados y organizaciones que formen parte o
participen en el Sistema de la Integración Centroamericana y para sujetos de
derecho privado. Finalmente el Artículo 40 del Estatuto refiere que las resoluciones
de la Corte serán vinculante para los órganos u organismo del Sistema de la
Integración.

El acceso a la Corte Centroamericana de Justicia no tendría sentido si las


resoluciones de esta no fueran observadas por las partes. Lo normal, es que una
vez notificada la sentencia de la Corte, el órgano u organismo la acate. Pero puede
suceder que el organismo u órgano afectado no cumpla con lo ordenado por la

254
EL RECURSO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO CONTRA LAS
RESOLUCIONES DE LOS ÓRGANOS U ORGANISMOS DEL SISTEMA
DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA QUE AFECTAN A SUS
FUNCIONARIO

Corte cuando la sentencia estima la pretensión. Conforme al Artículo 39 del


Estatuto, en ente caso, se dispone, que las resoluciones de la Corte se ejecutaran
como si se tratara de cumplir una sentencia de un tribunal nacional del respectivo
Estado bastando la certificación extendida por el Secretario General de la Corte.

Asimismo, no debemos de olvidar que un funcionario que no acate la resolución de


la Corte Centroamericana puede incurrir en responsabilidad patrimonial en virtud
del daño causado por tal incumplimiento y por otra parte un incumplimiento de
esta naturaleza podría dar origen a responsabilidad penal. Si las sentencias del
máximo tribunal regional deben de ser cumplidas como cualquier sentencia de un
órgano nacional, que sucede ante el incumplimiento de una de éstas resoluciones?
¿No podrá acaso deducirse igual responsabilidad?, ¿La norma no equiparará
también las consecuencias del incumplimiento?

La Corte está obligada a intervenir a fin de que la sentencia se cumpla,


promoviendo las acciones necesarias para tal efecto, esto significa, que la Corte
debe adoptar las medidas de carácter legal destinadas a la ejecución de su
resolución, incluyendo la solicitud de colaboración de otros órganos del Sistema de
la Integración Centroamericana.

La competencia de la Corte no solo se limita entonces al conocimiento del asunto,


sino que se extiende a garantizar el cumplimiento de esta mediante el
conocimiento, a instancia de parte, de los actos de los órganos cuya finalidad sea
impedir o evitar el cumplimiento de la sentencia, los que en todo caso deberán ser
declarados nulos.

No está de más indicar, que la ejecución significa observancia de todas las


consecuencias que se deduzcan de la sentencia, siendo deber de los órganos u
organismos, sin dilaciones de ninguna especie, efectuar las actividades requeridas
para su cumplimiento, evitando la que podría ser el fraude a la ejecución de lo
resuelto, es decir mediante apariencias que se ejecuta formalmente la sentencia,
obligar al funcionario a recurrir a la Corte Centroamericana para la realización plena
de su derecho.

255
Msc. Alfonso Valle González

5. LAS COSTAS

Los procesos jurisdiccionales incluyendo los administrativos, conllevan gastos en


particular para la parte que tiene que recurrir al órgano jurisdiccional. Son
erogaciones que se tienen que invertir y que tienen como causa directa en un
proceso determinado. Como regla las partes durante el proceso pagan sus costas,
pero en la sentencia, el Tribunal, puede ordenar el reintegro de tales gastos,
condenando a la parte perdidosa al pago de éstos.

El principio que regula el pago de las costas es que únicamente puede imponerse a
la parte vencida en el proceso: al demandante en caso que de desestima su
petición y al demandado en caso contrario. La sentencia en todo caso deberá
pronunciarse sobre el pago de las costas ya sea su totalidad o una parte de éstas.

6. BIBLIOGRAFÍA

1. Protocolo de Tegucigalpa, 1991.

2. Ordenanza de Procedimientos de la Corte Centroamericana de Justicia.

3. Estatuto del Corte Centroamericana de Justicia.

256
LA JURISPRUDENCIA DEL
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS:
ANÁLISIS Y COMENTARIOS*

Prof. Guillermo Escobar Roca


Universidad de Alcalá de Henares Madrid
* Las sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (en adelante,
STJCE o SSTJCE) se citan aquí por su fecha, con el número de asunto entre paréntesis
(si acumula varios, únicamente se cita el primero). Las sentencias más conocidas se
citan, además, por el nombre de la parte privada litigante en el proceso a quo. Todas
pueden consultarse en http://curia.eu.int, en castellano desde junio de 1997. Las
referencias jurisprudenciales aquí realizadas en ningún caso pretenden ser
exhaustivas.

Los preceptos del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (en adelante, TCE)
se citan por su numeración actual, con el Tratado de Niza ya en vigor.

La peculiar naturaleza del Derecho comunitario (que, en rigor, no cabe calificar


estrictamente de ordenamiento, al faltarle el requisito de la plenitud) exige su continua
puesta en conexión con los ordenamientos nacionales. A tal fin, en este trabajo se

257
Dr. Enrique Ulate Chacón

toma como ejemplo el Derecho español, y especialmente su Constitución (en adelante,


CE).

Agradezco a Juan MIGUEL AZCÁRRAGA sus útiles comentarios a un primer


borrador de este trabajo.

1. PLANTEAMIENTO

Un análisis y comentario de toda la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las


Comunidades Europeas (en adelante, TJCE), elaborada paciente y rigurosamente a
lo largo de medio siglo, en relación con la mayoría de los temas del Derecho
comunitario146, excedería naturalmente los límites de esta modesta contribución.
Ni siquiera un apresurado resumen de lo más granado de tan abundante doctrina
resultaría aquí posible147, pues el cabal entendimiento de las sentencias
seleccionadas exigiría la mínima exposición del contexto jurídico en el cual aquéllas
se dictaron. Por definición, la función jurisdiccional, pese al alto componente
innovador que adquiere en el sistema comunitario148, tiene un previo referente en
normas generales, sin cuyo conocimiento las sentencias resultarían sencillamente
ininteligibles.

En consecuencia, hemos optado por limitar este trabajo a los dos aspectos para
nosotros centrales de la jurisprudencia del TJCE: su doctrina “constitucional” y el
valor normativo de sus sentencias en relación con los Estados miembros de la

146
La base de datos del propio Tribunal incluye, bajo la expresión “ámbito jurídico”, cincuenta materias.
147
Las selecciones al uso incluyen alrededor de un centenar de sentencias. Vid., p. ej., los útiles
compendios de F. J. Carrera Hernández; L. N. González Alonso y N. Navarro Batista,
Jurisprudencia básica del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, Tecnos, Madrid, 2000 o
el más reducido de R. Alonso GarcíA, Las sentencias básicas del Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas, CEPC, Madrid, 2ª ed., 2003.
148
Así, D. Ruiz-Jarabo Colomer, El Juez nacional como Juez comunitario, Civitas, Madrid, 1993, esp.
p. 23 y ss.

258
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

Comunidad. Como suele suceder con los temas centrales, no se trata de asuntos
pacíficos ni plenamente resueltos. Aquí pretenderemos tan sólo, tras resumir el
estado de la cuestión, suscitar los problemas subyacentes (no nos parecería
correcto adoptar, ante la polémica, la táctica del avestruz), pero sin llegar a la
propuesta de soluciones, ni siquiera desde interpretaciones jurídicas alternativas a
las dominantes. Adoptaremos entonces el punto de vista del pensamiento
sistemático (fundado antes en la síntesis que en el análisis) y problemático, no el
del pensamiento crítico y normativo. La crítica, a lo sumo, se derivará
implícitamente de nuestros respectivos balances149.

De entrada, debe afirmarse que el TJCE no puede ser calificado, en términos


estrictos, como un Tribunal Constitucional, habida cuenta de la inexistencia, hoy
por hoy, de una auténtica Constitución europea150, por mucho que la propia
jurisprudencia haya intentado su configuración: “la Comunidad Económica Europea
es una Comunidad de Derecho, en la medida en que ni sus Estados miembros ni sus

149
Apartados 2.4 y 3.3 de este trabajo.
150
El concepto dominante de Constitución exige la presencia de una norma suprema derivada del poder
constituyente del pueblo. Aun partiendo de la hipótesis, ciertamente discutible, de la existencia de un
“pueblo europeo”, no está clara, como después veremos, la supremacía incondicionada del Derecho
originario y, desde luego, no se da el requisito de la aprobación popular, al menos en todos los Estados
miembros (en España, p. ej., no se ha celebrado ningún referéndum al respecto y todos los tratados han
sido ratificados con la mera intervención del Parlamento, Artículo 93 CE). Debemos reconocer, no
obstante, que existen otros conceptos de Constitución en el ámbito europeo (por todos, C. MÖLLERS,
“Verfassunggebende Gewalt – Verfassung – Konstitutionalisierung”, en A. v. Bogdandy (ed.),
Europäische Verfassungsrecht, Springer, Berlin, 2003, p. 29 y ss.) y que las reformas
constitucionales de los últimos años han contribuido a reforzar la inserción del Derecho comunitario en
el sistema constitucional.

259
Dr. Enrique Ulate Chacón

instituciones pueden sustraerse al control de la conformidad de sus actos con la carta


constitucional fundamental que constituye el Tratado”151.

Por definición, si no hay una Constitución formal, no puede haber un Tribunal


Constitucional152. La jurisprudencia del TJCE, sin embargo, aborda cuestiones
materialmente constitucionales o, al menos, muy similares a las que conforman el
contenido de la llamada materia constitucional. Si bien existe una idea clara sobre
qué sea la Constitución formal153, no sucede lo mismo en relación con la
Constitución material, sobre la cual existen concepciones y teorías muy diversas.
Entre todas ellas resaltamos las dos de mayor éxito, y que consideramos
compatibles: la concepción política originaria del constitucionalismo continental
europeo, plasmada en el conocido Artículo 16 de la Declaración de Derechos del
Hombre y del Ciudadano de 1789154 y la concepción formal de KELSEN, que
identifica al Estado con el Derecho, al margen de cuál sea el contenido de éste.
Para la primera, forman parte de la Constitución material la organización del

151
STJCE de 23 de abril de 1986 (294/83). Sobre esta concepción del TJCE, M.L. FERNÁNDEZ
ESTEBAN, “La noción de Constitución europea en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas”, Revista Española de Derecho Constitucional, nº 40, 1994, cuyas palabras
finales (p. 289) suscribimos: “Si bien [...] puede concluirse que los Tratados funcionan como una
Constitución, [...] lo que hay detrás de esta noción no es una real Constitución europea, por mucho
que el término sea empleado por la doctrina o por el Tribunal de Justicia. En mi opinión esto es así
porque el auténtico sentido de Constitución implica el recurso a una Asamblea Constituyente y la
votación subsiguiente por el pueblo europeo”.
152
En este sentido, p. ej., F.G. JACOBS, “Is the Court of Justice of the European Communities a
Constitutional Court?”, en D. Curtin y D. O’Keeffe (eds.), Constitutional Adjudication in European
Community and National Law, Butterworth, Dublín, 1992, pp. 26-27 y G.C. RODRÍGUEZ-
IGLESIAS, “Der Gerichtshof der Europäische Gemeinschaften als Verfassungsgericht”, Europarecht,
nº 3, 1992, pp. 229-233.
153
La Constitución formal es el texto denominado como tal (o con expresiones equivalentes) y que se sitúa
en la posición más alta del sistema de fuentes. Existe en todos los países europeos, con la excepción del
Reino Unido.
154
“Una sociedad en la que no está asegurada la garantía de los derechos ni determinada la separación de
poderes, carece de Constitución”.

260
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

poder155 y los derechos fundamentales (éste es, de hecho, el doble contenido


actual de las Constituciones formales); para la segunda, las normas sobre
producción de normas o, lo que viene a ser lo mismo, los elementos definitorios del
sistema de fuentes del Derecho156.

Delimitado así el objeto de este estudio, podemos adelantar que, con la llamativa
excepción del principio democrático157, el TJCE ha tomado partido sobre los puntos
centrales de estos tres grandes conjuntos temáticos, formulando en muchos casos
auténticos principios de neta construcción jurisprudencial, si bien, como no podía
ser de otra forma, con importante inspiración en la doctrina constitucional europea.
Los principios a los que haremos breve mención serán los siguientes: dentro del
sistema de fuentes, efecto directo, responsabilidad del Estado por incumplimiento
del Derecho comunitario y primacía; dentro del sistema institucional, atribución de
poderes, equilibrio institucional y responsabilidad de las instituciones comunitarias.
Como iremos comprobando, todos estos principios cuentan con su precedente
paralelo en el Derecho constitucional, si bien, curiosamente, casi siempre con una
distinta denominación158. En cuanto al sistema de derechos fundamentales,
asistimos a una auténtica self-restraint del Tribunal en cuanto a la formulación de
principios.

Por lo que se refiere al valor normativo de la jurisprudencia del TJCE (tema este

155
En las Constituciones contemporáneas la estructura del Estado se articula preferentemente a partir de
dos principios: el Estado de Derecho y el Estado democrático. En este trabajo sólo podremos referirnos
al primero de ellos (vid. nota 12).
156
Vid. H. KELSEN, Teoría pura del Derecho, Porrúa, México, 1998 [original de 1960], p. 232 y
ss.
157
Si bien desde los años ochenta el principio democrático aparece en la jurisprudencia, siempre lo hace
como argumento interpretativo de preceptos determinados del TCE, nunca de forma autónoma:
SSTJCE de 29 de octubre de 1980 (138/79), 11 de junio de 1991 (300/89), 30 de marzo de 1995
(65/93), etc.
158
Así, la primacía es muy similar a la jerarquía; la atribución de poderes, a la vinculación positiva de la
Administración a la ley; y el equilibrio institucional, a la división de poderes. Por su parte, la
responsabilidad, tanto de los Estados como de las instituciones comunitarias, vendría a coincidir con el
principio constitucional de responsabilidad de los poderes públicos.

261
Dr. Enrique Ulate Chacón

también materialmente constitucional, en tanto forma parte de la problemática de


las fuentes), entenderemos el término jurisprudencia en sentido amplio, esto es,
comprensivo no sólo de la doctrina sentada al aplicar (y, consiguientemente,
interpretar) el Derecho comunitario, sino también del fallo de las sentencias. Se
trata de un tema poco estudiado pero capital y, también por ello, marcadamente
problemático, pues pone sobre el tapete, como veremos, la cuestión de la
naturaleza jurídica del Derecho comunitario y del mismo concepto de integración.
Aquí tampoco podremos abordarlo en toda su extensión, debiendo limitarnos a lo
que seguramente es su problemática constitucional central: la vinculación de la
jurisprudencia hacia los Estados miembros159.

2. LA JURISPRUDENCIA
“CONSTITUCIONAL” DEL TRIBUNAL DE
JUSTICIA

2.1. El sistema de fuentes


Desde el inicio, el TJCE ha definido con firmeza la especial naturaleza del Derecho
comunitario y su trascendental papel en el proceso de la integración: desde una
perspectiva histórica, la doctrina sobre las fuentes es lo más destacable de su
jurisprudencia, pues sin ella dicho proceso hubiera discurrido, sin duda, más
lentamente.

159
En especial, el eventual conflicto entre el TJCE y los Tribunales Constitucionales de los Estados y, en
definitiva, la cuestión de la competencia sobre la decisión judicial última (gerichtliche
Letztenentscheidung) es un tema eminentemente constitucional: vid., p. ej., F.C. MAYER,
“Europäische Verfassungsgerichtsbarkeit, en A. v. Bogdandy (ed.), Europäische..., cit., p. 229 y ss.

262
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

El TJCE aborda en su jurisprudencia todas las fuentes específicas del Derecho


comunitario, cuyo análisis resultaría aquí sencillamente inabordable: como
apuntábamos en un comienzo, no podrían entenderse las sentencias en cuestión
sin aludir antes al marco normativo (Artículos 249 a 254 TCE, fundamentalmente)
en el que se insertan. Nos contentaremos entonces con aludir al elemento nuclear
del sistema de fuentes, de evidente relevancia constitucional: las relaciones del
llamado ordenamiento comunitario con los ordenamientos propios de los Estados
miembros160. En este punto la doctrina sentada es de una especial trascendencia
para la consolidación práctica de la integración, lo que no la priva de algunos
elementos problemáticos, como veremos.

2.1.1 Principio de efecto directo


Desde el punto de vista lógico, la primera regla sentada por el TJCE es la eficacia
directa del Derecho comunitario, la cual, entendida en sentido amplio, implica
básicamente dos cosas: aplicabilidad directa y posibilidad de alegación ante los
tribunales nacionales.

La especial naturaleza del Derecho comunitario, como Derecho que se integra


automáticamente en el Derecho nacional, fue desde el comienzo destacada por el
TJCE:

160
Hay que advertir, no obstante, que la jurisprudencia ha desarrollado, sobre todo, esta perspectiva del
sistema de fuentes, dejando prácticamente inexplorado el problema de las relaciones entre las propias
normas comunitarias. De esta forma, ha llegado a afirmarse que en el interior del Derecho comunitario
“sólo de manera más metafórica que real se puede hablar de Fuentes y, sobre todo, de sistema de
Fuentes” (C. DE CABO MARTÍN, La Reforma constitucional desde la perspectiva de las Fuentes
del Derecho, Trotta, Madrid, 2003, p. 90).

263
Dr. Enrique Ulate Chacón

“...a diferencia de los Tratados internacionales ordinarios, el Tratado CE ha instituido


un orden jurídico propio integrado en el sistema jurídico de los Estados miembros
desde la entrada en vigor del Tratado y que se impone a sus jurisdicciones”161.

De esta forma, el Derecho comunitario forma parte del Derecho de los Estados
miembros, sin necesidad de acto alguno de recepción. Los reglamentos no sólo no
precisan dicho acto, sino que incluso su publicación oficial interna es rechazada
por el TJCE162. Por su parte, la obligada trasposición de las directivas al Derecho
interno no es considerada un acto de recepción, sino de mera ejecución.

Como consecuencia de lo anterior, el Derecho comunitario otorga derechos y crea


obligaciones a los particulares. Desde la fundamental Sentencia Van Gend and Loos,
de 5 de febrero de 1963 (26/62), el TJCE afirmará, en relación con el actual Artículo
25 TCE, que dicho precepto “define una obligación clara e incondicional, que es una
obligación no de hacer, sino de no hacer, que no va acompañada de reserva alguna, en el
sentido de que los Estados puedan subordinar su cumplimiento a un acto positivo de
derecho interno, y que se presta perfectamente, por su propia naturaleza, a producir
efectos directos en las relaciones jurídicas entre los Estados miembros y sus nacionales,
[de forma tal que el TCE] produce efectos inmediatos y engendra derechos individuales
que los órganos internos deben salvaguardar”.

A partir de aquí, el TJCE ha ido perfilando, en una copiosa jurisprudencia, los


requisitos que debe reunir una norma para gozar de efecto directo. El TJCE tiene en
cuenta “no sólo la forma del acto en cuestión sino también su contenido, así como su
función dentro del sistema del Tratado”163, atendiendo a que el acto “se preste, por su
naturaleza, a producir efectos directos en las relaciones entre sus Estados miembros y
sus justiciables”164. Para llegar a esta conclusión suelen tenerse en cuenta dos
requisitos: claridad y precisión en la obligación o en la prohibición señalada como
objetivo y perfección jurídica, lo que se traduce, bien en que la ejecución del acto

161
STJCE de 15 de julio de 1964 (6/64).
162
SSTJCE de 7 de febrero de 1973 (39/72), 10 de octubre de 1973 (34/73), etc.
163
STJCE de 17 de diciembre de 1970 (33/70).
164
STJCE de 3 de abril de 1968 (28/67).

264
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

no esté subordinada a ningún acto de las instituciones comunitarias o de los


Estados miembros, bien en que ni unas ni otros gocen de discrecionalidad en dicha
ejecución165. Esta ausencia de discrecionalidad es considerada por la mejor
doctrina como el elemento decisivo para atribuir eficacia directa a una norma
comunitaria166.

Según la jurisprudencia, el fundamento del efecto directo se encuentra implícito en


la propia naturaleza de la Comunidad, que es “algo más” que una Comunidad de
Estados, conformándose como una “Comunidad de pueblos”. El principio se deduce
así del propio TCE, gracias a la interpretación finalista. En palabras nuevamente de
Van Gend and Loos, el objetivo del TCE es “instituir un mercado común cuyo
funcionamiento concierne directamente a los sometidos a la jurisdicción de la
Comunidad, [lo que] implica que este Tratado constituye algo más que un acuerdo que
se limitara a crear obligaciones mutuas entre los Estados contratantes”.

El principio de efecto directo se aplica a todas las fuentes del Derecho comunitario,
si bien con matizaciones en cada una de ellas. En relación con los tratados y los
reglamentos el principio se afirma con carácter absoluto167. Aplicado a las
directivas, el principio se matiza con frecuencia, en una copiosa jurisprudencia que
no podemos aquí detallar168. En síntesis, el TJCE ha utilizado distintas técnicas para
afirmar, por vía más bien indirecta, la eficacia de las directivas: entre otras, la
exigibilidad por los particulares de la obligación de trasposición de los Estados169;

165
STJCE de 16 de junio de 1966 (57/65).
166
Así, C. MOLINA DEL POZO, Manual de Derecho de la Comunidad Europea, Dijusa, Madrid,
4ª ed., 2002, p. 528.
167
Vid., p. ej., entre otras muchas, sobre el efecto directo de los tratados, SSTJCE de 16 de junio de 1966
(57/75), 21 de junio de 1974 (2/74), 12 de diciembre de 1974 (36/74), 8 de abril de 1976
(43/75), 15 de enero de 1998 (15/96), 28 de octubre de 1999 (187/98), etc. y, sobre el efecto
directo de los reglamentos, SSTJCE de 14 de diciembre de 1971 (43/71), 17 de mayo de 1972
(93/71), 8 de febrero de 1973 (30/72), 10 de octubre de 1973 (34/73), 24 de octubre de 1973
(9/73), 14 de enero de 1981 (819/79), etc.
168
Sobre este punto vid. E.M. PUERTA DOMÍNGUEZ, La directiva comunitaria como norma
aplicable en Derecho, Comares, Granada, 1999.
169
SSTJCE de 6 de octubre de 1970 (9/70), 17 de diciembre de 1970 (33/70), 5 de abril de 1979

265
Dr. Enrique Ulate Chacón

la obligación del juez nacional de interpretar el Derecho interno de conformidad


con la letra y espíritu de las directivas170; y la posibilidad de exigir responsabilidad
patrimonial al Estado no diligente en su cumplimiento171. No obstante, no se ha
llegado a admitir la alegación de las directivas frente a particulares (efecto
horizontal de las directivas), aunque la reciente reforma del Artículo 254 TCE, que
las equipara con los reglamentos a efectos de su entrada en vigor como normas,
podría dar paso a una evolución jurisprudencial en este punto172.

Para los ciudadanos comunitarios, la principal consecuencia del principio de efecto


directo es la posibilidad de solicitar a su tribunal nacional que aplique el Derecho
comunitario, por encima de los eventuales obstáculos procesales del Derecho
nacional.

De entrada, el TJCE reconoce la trascendencia constitucional de esta justiciabilidad


del Derecho comunitario: “los particulares deben poder disfrutar de una tutela
judicial efectiva de los derechos que les confiere el ordenamiento jurídico comunitario,
ya que el derecho a dicha tutela forma parte de los principios generales del Derecho que
resultan de las tradiciones constitucionales comunes a los Estados miembros. Este
derecho también ha sido consagrado en los Artículos 6 y 13 del Convenio Europeo para
la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales”173.

Según la jurisprudencia, cualquier recurso procesal interno puede servir para exigir a
las autoridades nacionales el cumplimiento del Derecho comunitario, debiendo

(148/78), 16 de enero de 1982 (8/81), 28 de febrero de 1986 (152/84), 8 de junio de 1987


(14/86), etc.
170
SSTJCE de 10 de abril de 1984 (14/83), 15 de mayo de 1986 (222/84), 8 de noviembre de 1990
(177/88), 13 de noviembre de 1990 (106/89), 30 de junio de 1998 (394/96), 16 de julio de 1998
(335/96), etc. Vid. M.P. BELLO MARTÍN-CRESPO, Las directivas como criterio de
interpretación del Derecho nacional, Civitas, Madrid, 1999.
171
SSTJCE de 19 de noviembre de 1991 (6/90), 14 de julio de 1994 (91/92), 8 de octubre de 1996
(178/94), etc.
172
Así, C. MOLINA DEL POZO, Manual, cit., p. 528, nota 159.
173
STJCE de 25 de julio de 2002 (50/00).

266
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

interpretarse el Derecho procesal interno en esta dirección174. Además, la tutela de


los derechos derivados del Derecho comunitario debe hacerse en condiciones tales
que la hagan efectiva175, lo que entre otras cosas implica la motivación de las
decisiones176 y la adecuación de las medidas adoptadas177.

En contraste, la posibilidad de alegación por los particulares del Derecho


comunitario ante el propio TJCE se encuentra muy limitada. Aunque existen vías
indirectas e incluso directas (Artículo 230, párr. 4º TCE) para ello, el acceso de las
personas físicas y jurídicas privadas a la jurisdicción comunitaria resulta todavía
muy excepcional178.

2.1.2 Principio de responsabilidad del Estado por el


incumplimiento del Derecho comunitario
Como consecuencia del principio de efecto directo surge, con autonomía propia, el
principio de responsabilidad del Estado por el incumplimiento del Derecho
comunitario. Desde la Sentencia Francovich y Bonifaci, de 19 de noviembre de
1991 (6/90), se considera que “la plena eficacia de las normas comunitarias se vería
cuestionada y la protección de los derechos que reconocen se debilitaría si los
particulares no tuvieran la posibilidad de obtener una reparación cuando sus derechos

174
bídem.
175
En general, SSTJCE de 16 de diciembre de 1976 (33/76), 27 de marzo de 1980 (61/79), 10 de
julio de 1980 (811/79), 10 de julio de 1980 (826/79), 9 de noviembre de 1983 (199/82), 15 de
mayo de 1986 (222/84), 19 de noviembre de 1991 (6/90), 27 de octubre de 1993 (338/91), 6 de
diciembre de 1994 (410/92), 14 de diciembre de 1995 (312/93), 22 de octubre de 1998 (10/97),
etc.
176
P. ej., STJCE de 15 de octubre de 1987 (222/87).
177
P. ej., SSTJCE de 10 de abril de 1984 (14/83) y 2 de agosto de 1993 (271/91).
178
Últimamente, STJCE de 25 de julio de 2002 (50/00). En la doctrina, por todos, M. ORTEGA, El
acceso de los particulares a la justicia comunitaria, Ariel, Barcelona, 2001.

267
Dr. Enrique Ulate Chacón

son lesionados por una violación del Derecho comunitario imputable a un Estado
miembro”.

Más explícitamente, en la Sentencia de 5 de marzo de 1996 (46/93) el TJCE afirmará


que “el derecho a reparación constituye el corolario necesario del efecto directo
reconocido a las disposiciones comunitarias cuya infracción ha dado lugar al daño
causado”.

El fundamento de este principio es, una vez más, la propia naturaleza de la


Comunidad, concretada aquí, sobre todo, en el Artículo 10 TCE, según el cual los
Estados deben adoptar las medidas necesarias para asegurar el cumplimiento de
los tratados, de lo que se deriva, como afirma Francovich y Bonifaci, la obligación
de “eliminar las consecuencias ilícitas de una violación del Derecho comunitario”.

El principio de responsabilidad va mucho más allá del principio constitucional de


responsabilidad patrimonial de la Administración Pública, pues se dirige a todos los
poderes del Estado179, incluido el legislador180. Además, es indiferente qué norma
comunitaria haya sido vulnerada, pues todas están igualmente protegidas por el
principio. Los supuestos más frecuentes de responsabilidad proceden, sin embargo,
de la ausencia o deficiencia en la trasposición de las directivas, solventándose así,
en parte, los problemas planteados por la falta de efecto directo de determinadas
directivas.

Desde Francovich y Bonifaci la jurisprudencia ha ido perfilando, en una copiosa y


matizada doctrina181, los requisitos exigibles para obtener del Estado una

179
En los Estados de estructura federal la reparación corresponde a la autoridad directamente causante del
daño: STJCE de 1 de junio de 1999 (302/97). Sobre la incipiente responsabilidad del poder judicial
vid. la nota 126.
180
Por vez primera, STJCE de 5 de marzo de 1996 (46/93). En España esta doctrina ha contribuido a
ampliar la responsabilidad patrimonial del legislador en el Derecho interno: vid., p. ej., F.
GONZÁLEZ BOTIJA, “Los principios de la jurisprudencia comunitaria y su influencia en la
reciente doctrina del Tribunal Supremo sobre responsabilidad del Estado legislador”, Revista de
Derecho Comunitario Europeo, nº 6, 1999, p. 347 y ss.
181
Así, la apreciación de estos requisitos varía según cada supuesto de hecho: SSTJCE de 2 de abril de

268
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

indemnización, que cabe resumir en tres: que la norma comunitaria “implique la


atribución de derechos a favor de particulares”, que la violación esté “suficientemente
caracterizada” y que exista una relación de causalidad directa entre la violación y el
perjuicio a los particulares182.

Para apreciar la existencia de una “violación suficientemente caracterizada”, el


requisito más analizado de los tres, se tienen en cuenta, entre otros, los elementos
siguientes: el margen de discrecionalidad en la aplicación del Derecho
comunitario183, el carácter excusable o no de la violación y la actitud adoptada por
las propias instituciones comunitarias184, sin que tenga que probarse culpa alguna
en la violación185.

En cuanto a la fijación de la indemnización, el TJCE ha determinado, entre otras las


reglas siguientes: proporcionalidad al daño sufrido186, no consideración de los
hechos acaecidos con posterioridad a la vigencia de la obligación incumplida187, no
limitación a los daños sufridos después de la declaración judicial del
incumplimiento188, inclusión de los intereses devengados189y exclusión por falta de
diligencia del perjudicado190.

1998 (127/95) y 4 de julio de 2000 (424/97). Por otra parte, si la legislación nacional establece
una protección mayor, será esta la que prevalezca: STJCE de 5 de marzo de 1996 (46/93).
182
Vid., para un estudio detallado de este tema, E. COBREROS MENDAZONA, Incumplimiento del
Derecho comunitario y responsabilidad del Estado, Civitas, Madrid, 1995 y R. ALONSO
GARCÍA, La responsabilidad de los Estados miembros por infracción del Derecho comunitario,
Civitas, Madrid, 1997.
183
P. ej., STJCE de 4 de julio de 2000 (424/97).
184
P. ej., STJCE de 26 de marzo de 1996 (392/93).
185
Ibídem.
186
P. ej., STJCE de 5 de marzo de 1996 (46/93).
187
P. ej., SSTJCE de 15 de junio de 1999 (321/97 y 140/97).
188
P. ej., STJCE de 5 de marzo de 1996 (46/93).
189
P. ej., STJCE de 22 de abril de 1997 (66/95).
190
P. ej., STJCE de 8 de octubre de 1996 (178/94).

269
Dr. Enrique Ulate Chacón

2.1.3 Principio de primacía


Aceptada la eficacia incondicionada del Derecho comunitario en los Estados
miembros, debe determinarse cuál es su posición en relación con el Derecho
interno, especialmente en caso de contradicción entre normas comunitarias y
estatales.

Desde el comienzo, el TJCE afirmó la superioridad jerárquica del Derecho


comunitario sobre el Derecho propio de los Estados miembros. Así, en la
fundamental Sentencia Costa c. Enel, de 15 de julio de 1964 (6/64), señaló: “...al
Derecho creado por el Tratado, nacido de una fuente autónoma, no se puede oponer, en
razón de su específica naturaleza original, una norma interna, cualquiera que sea ésta,
ante los órganos jurisdiccionales, sin que al mismo tiempo aquél pierda su carácter
comunitario y se ponga en tela de juicio la base jurídica misma de la Comunidad”.

Esta primacía se predica en favor de todo el Derecho comunitario, incluido el


Derecho derivado (reglamentos191, directivas192, decisiones193, etc.), en relación con
de todo el Derecho propio de los Estados miembros194, incluidas sus respectivas
Constituciones195, situadas por tanto, a juicio del TJCE, en una posición jerárquica
inferior.

La jurisprudencia justifica, en todos los casos, el principio de primacía, considerado


“la regla fundamental para la existencia de la Comunidad”196, en la especial
naturaleza de esta organización. Como se afirma con vigor desde Costa c. Enel, la

191
SSTJCE de 17 de diciembre de 1970 (11/70), 14 de diciembre de 1971 (43/71), etc.
192
SSTJCE de 19 de enero de 1982 (8/81), 23 de noviembre de 1977 (38/77), 11 de mayo de 1999
(425/97), etc.
193
P. ej., STJCE de 21 de mayo de 1987 (249/85).
194
SSTJCE de 17 de mayo de 1972 (93/71), 13 de julio de 1972 (48/71), 4 de abril de 1974
(167/73), 13 de julio de 1976 (118/75), etc.
195
SSTJCE de 17 de diciembre de 1970 (11/70), 13 de diciembre de 1979 (44/79), 6 de mayo de
1980 (102/79), 17 de diciembre de 1980 (149/79), etc.
196
STJCE de 17 de diciembre de 1980 (149/79).

270
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

integración implica necesariamente una limitación de la soberanía de los Estados


en favor de la Comunidad y esta vería comprometida su misma existencia si su
Derecho hubiera de supeditarse a las normas nacionales, cualquiera que fuera su
rango197. A juicio del TJCE, diversos preceptos del TCE avalan directa o
indirectamente esta tesis: en particular, los Artículos 10 (compromiso de
cooperación leal), 12 (no discriminación por razón de nacionalidad en la aplicación
del Derecho comunitario) y 249 (naturaleza obligatoria del Derecho derivado).

La principal consecuencia del principio de primacía es el deber del juez nacional y,


en general, de todos los poderes públicos198, de inaplicar el Derecho interno
contrario al Derecho comunitario199. La Sentencia Simmenthal, de 9 de marzo de
1978 (106/77) llega incluso a imponer la inaplicación de las leyes nacionales
contrarias a normas comunitarias anteriores, y ello con independencia de las
previsiones al respecto de las Constituciones de los Estados: “el Juez nacional
encargado de aplicar, en el marco de su competencia, las disposiciones del Derecho
comunitario, está obligado a garantizar la plena eficacia de dichas normas dejando, si
procede, inaplicadas, por su propia iniciativa, cualesquiera disposiciones contrarias de
la legislación nacional, aunque sean posteriores, sin que esté obligado a solicitar o a
esperar la derogación previa de éstas por vía legislativa o por cualquier otro
procedimiento constitucional”.

De esta forma, se ponen en manos de todos los jueces nacionales (jurisdicción


difusa) poderes no previstos en el Derecho interno e incluso contrarios a la
Constitución nacional.

Por su parte, la Sentencia Factortame, de 19 de junio de 1990 (213/89) abre una


nueva e importante derivación del principio de primacía: el derecho del juez
nacional a suspender de forma cautelar (aunque nada prevea al respecto el Derecho
interno) la aplicación del Derecho nacional presumiblemente contrario al Derecho

197
SSTJCE de 3 de abril de 1968 (28/67), 13 de febrero de 1969 (14/68), 10 de octubre de 1973
(34/73), etc.
198
P. ej., STJCE de 22 de junio de 1989 (103/88).
199
SSTJCE de 13 de febrero de 1969 (14/68), 13 de julio de 1972 (48/71), 4 de abril de 1974
(167/73), etc.

271
Dr. Enrique Ulate Chacón

comunitario (si de forma indubitada se considerara contrario, el Derecho nacional


debería inaplicarse, conforme a Simmenthal, con carácter definitivo), solución ésta
que plantea similares problemas constitucionales a los antes descritos.

2.2. El sistema institucional


La división de poderes, elemento tradicionalmente considerado esencial al Estado
de Derecho, se encuentra hoy en una cierta crisis en los sistemas constitucionales
europeos. Desde la Ciencia política se constata especialmente, al menos en los
sistemas parlamentarios, la ruptura material de la división entre el ejecutivo y el
legislativo, sin que toda la arquitectura jurídico-constitucional haya servido de
freno. Predominan hoy las fórmulas de colaboración entre poderes y el contenido
esencial del Estado de Derecho, a saber, la primacía del Derecho (entendido, al
menos, como el conjunto de normas generales) y la garantía de su cumplimiento
efectivo, se centra más bien en la independencia de los tribunales y en la extensión
de la tutela judicial de los ciudadanos200.

En este contexto, puede entenderse que la división de poderes, estrictamente


considerada, no forme parte del sistema político comunitario. Antes al contrario,
predomina la confusión entre poderes y, como producto de un diseño institucional
muy asentado, la colaboración entre los mismos201. Ello no implica, en modo
alguno, la inexistencia del principio del Estado de Derecho, que se garantiza
mediante otro tipo de técnicas202. El TJCE ha desarrollado especialmente tres,

200
Por todos, M. GARCÍA PELAYO, Las transformaciones del Estado contemporáneo, Alianza,
Madrid, 2ª ed., 1987, p. 57 y ss.
201
Las manifestaciones de esta colaboración entre las instituciones comunitarias son continuas en el TCE:
arts. 218, 251, 252, etc. Prácticamente todos los actos con una cierta trascendencia requieren la
actuación conjunta del Consejo y de la Comisión y, en muchas ocasiones, también del Parlamento
Europeo.
202
Así, D. BUCHWALD, “Zur rechtsstaatlichkeit der europäischen Union”, Der Staat, 1998, nº 2, p.
189 y ss.

272
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

formuladas al modo de principios: la atribución de poderes, el equilibrio


institucional y la responsabilidad de las instituciones comunitarias.

En este apartado haremos mención a los principios del sistema institucional de la


Comunidad estrictamente considerado, sin atender a sus relaciones con el sistema
institucional de los Estados miembros. Sobre la trascendental cuestión de la
distribución de competencias entre la Comunidad y los Estados, que en general
dista de estar resuelta203, existe escasa jurisprudencia: apenas hay sentencias en las
que se analice el vicio de incompetencia de la Comunidad204 y, cuando el TJCE
interpreta el alcance de las materias sobre las que la Comunidad tiene competencia
(una forma indirecta de resolver el problema), lo hace casi siempre de forma
confusa y contradictoria205.

2.2.1 Principio de atribución de poderes


En un Estado de Derecho los poderes públicos actúan conforme al marco de
competencias previamente diseñado en normas jurídicas, esto es, en disposiciones
generales206. En el interior del sistema comunitario esta exigencia se traduce, en

203
Últimamente, J. BARNÉS VÁZQUEZ, “La distribución de competencias entre la Unión Europea y
los Estados”, Cuadernos de Derecho Público, nº 13, 2001, p. 45 y ss.
204
En principio, la vía más adecuada para tratar esta cuestión sería el recurso de los Estados por
incumplimiento del Derecho comunitario, alegando vicio de incompetencia de la Comunidad en cuanto
tal. Pues bien, sólo en dos ocasiones se ha aceptado esta alegación: SSTJCE de 23 de abril de 1986
(294/83) y 9 de julio de 1987 (281/85). Por su parte, la también escasa jurisprudencia sobre el
principio de subsidiariedad (Artículo 5 TCE), íntimamente relacionado con el que ahora nos ocupa,
apenas arroja resultados significativos: vid., sobre todo, la STJCE de 13 de mayo de 1997 (233/94).
205
Así, A. MANGAS MARTÍN y D.J. LIÑÁN NOGUERAS, Instituciones y Derecho de la Unión
Europea, Tecnos, Madrid, 3ª ed., 2002, p. 111.
206
Generalmente se admite en el Derecho público europeo el principio de vinculación positiva de la
Administración al Derecho (la Administración no puede actuar sin previa habilitación normativa),
pero se discute si debe exigirse ley formal (principio de legalidad en sentido estricto) o si bastaría con un
reglamento (principio de juridicidad).

273
Dr. Enrique Ulate Chacón

primer lugar, en el principio de atribución de poderes, reconocido en el Artículo 7.1


TCE: “Cada institución actuará dentro de los límites de las competencias atribuidas por
el presente Tratado”.

Los poderes de las instituciones no van más allá, pues, del marco de competencias
previamente diseñado en normas generales. A partir de aquí, puede comprenderse
fácilmente que la tendencia natural de las instituciones (especialmente, cuando de
ejercer funciones ejecutivas se trata) será la de ampliar su ámbito de actuación a
partir de una generosa delimitación de tales competencias o incluso la de legitimar
su actuación al margen de las competencias establecidas. Para justificar esta
inevitable tendencia se acude desde antiguo a la doctrina de los poderes
implícitos207, reconocida, en cierto modo, en el Artículo 308 TCE: “Cuando una
acción de la Comunidad resulte necesaria para lograr, en el funcionamiento del
mercado común, uno de los objetivos de la Comunidad, sin que el presente Tratado
haya previsto los poderes de acción necesarios al respecto, el Consejo, por unanimidad,
a propuesta de la Comisión y previa consulta al Parlamento Europeo, adoptará las
disposiciones pertinentes”208.

El riesgo de ineficacia del principio de atribución y, en definitiva, del mismo Estado


de Derecho que se deriva de este precepto es evidente209. Por ello, el TJCE se ha
ocupado especialmente de marcar sus límites: frente a la atribución de

207
Tiene su origen en el Derecho constitucional estadounidense, y concretamente en la Sentencia del
Tribunal Supremo McCulloch v. Maryland, de 1819. En el Derecho internacional público aparece en
el Dictamen del Tribunal Internacional de Justicia sobre la reparación de los daños sufridos al servicio
de las Naciones Unidas, de 1949.
208
Nótese que, aunque el precepto alude literalmente al mercado común, desde el criterio de interpretación
sistemática su aplicación bien puede extenderse, como en la práctica se ha hecho, a otros ámbitos, ya
que el precepto se contiene en la Sexta Parte del TCE (“Disposiciones generales y finales”).
209
Los Estados miembros son conscientes de ello, pues obviamente su autonomía queda también afectada
con esta ampliación del ámbito de actuación comunitario. Vid., p. ej., la Sentencia del Tribunal
Supremo de Dinamarca de 6 de abril de 1998 (comentada por P. DYBERG en la Revista de
Derecho Comunitario Europeo, nº 4, 1998) o la Sentencia del Tribunal Constitucional Federal de
Alemania de 12 de octubre de 1993 (traducida al castellano en la Revista de Instituciones Europeas,
nº 3, 1993).

274
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

competencias a partir de objetivos se propone más bien, frente a la misma


literalidad del precepto, una interpretación estricta, en cuya virtud se permite la
ampliación de competencias a partir (y sólo a partir) de otras competencias más
genéricas; en otras palabras, el principio de atribución de poderes sólo permite
afirmar que la existencia de una competencia expresa implica las demás necesarias
para su ejercicio. Por ejemplo, la competencia internacional de la Comunidad
“deriva de la atribución explícita por el Tratado –como es el caso [del Artículo 133]
para los acuerdos arancelarios y comerciales, y del Artículo [310] para los acuerdos de
asociación-, pero puede derivar igualmente de otras disposiciones del Tratado y de los
actos adoptados, en el marco de tales disposiciones, por las instituciones de la
Comunidad [de forma tal que la Comunidad tendría competencia internacional]
particularmente, cada vez que, para la ejecución de una política común prevista por el
Tratado, la Comunidad hubiese adoptado disposiciones instaurando, cualquiera que
fuese su forma, reglas comunes”210.

De esta forma, se impide el recurso abusivo al Artículo 308, que se configura como
una vía subsidiaria de actuación, limitada a los casos en los que ninguna
disposición del Tratado atribuye expresamente la competencia necesaria211. Se
salva así, en lo esencial, la finalidad originaria del principio de atribución y se
contribuye a legitimar la actuación de la Comunidad desde la misma doctrina de los
poderes implícitos212.

2.2.2 Principio de equilibrio institucional


El principio de equilibrio institucional o de equilibrio de poderes, por su parte, entra
en juego cuando el principio de atribución resulta insuficiente, esto es, cuando de

210
STJCE de 31 de marzo de 1971 (22/70). Asimismo, SSTJCE de 12 de julio de 1973 (8/73) y 14
de julio de 1976 (3/76) y Dictamen del TJCE de 26 de abril de 1977 (1/76).
211
SSTJCE de 18 de febrero de 1964 (77/63), 26 de marzo de 1987 (45/86), 30 de mayo de 1989
(242/87), 7 de julio de 1992 (295/90), 26 de marzo de 1996 (271/94), etc.
212
Vid. J.H.H. WEILER, Europa, fin de siglo, CEC, Madrid, 1995, pp. 30-31.

275
Dr. Enrique Ulate Chacón

las competencias expresamente atribuidas a las instituciones no se deduce con


claridad, en un caso concreto, qué institución puede actuar. Al igual que sucede
con el principio de corrección funcional, típico del Derecho constitucional213, el
equilibrio de poderes exige a cada institución tener en cuenta, a la hora de ejercer
sus competencias, los poderes de las demás instituciones, que debe respetar y no
invadir. Como consecuencia principal, los poderes atribuidos a una institución no
pueden ser ejercidos por otra, articulándose así en torno a cada una de ellas un
ámbito de inmunidad.

La doctrina del equilibrio es aplicada con frecuencia a los supuestos de colaboración


entre instituciones previstos en el Tratado, como garantía frente a la no llamada a la
unas por parte de las otras. Por ejemplo, las prerrogativas del Parlamento Europeo son
consideradas en la Sentencia Chernobyl, de 22 de mayo de 1990 (70/88), “uno de los
elementos del equilibrio institucional creado por los Tratados. Éstos han instituido, en
efecto, un sistema de reparto de competencias entre las distintas Instituciones de la
Comunidad, que atribuye a cada una un ámbito de actuación propio dentro de la
estructura institucional de la Comunidad y en el marco de la ejecución de las funciones
a ellas asignadas.

El respeto del equilibrio institucional implica que cada una de las Instituciones ha de
ejercer sus competencias sin invadir las de las demás. Exige también que cualquier
incumplimiento de esta regla, caso de que se produzca, pueda ser sancionado.

Este Tribunal, que en virtud de los Tratados ha de velar por el respeto del Derecho en
su interpretación y aplicación, debe igualmente poder garantizar el mantenimiento del
equilibrio institucional, y, por consiguiente, el control jurisdiccional del respeto de las
prerrogativas del Parlamento [por lo que] una laguna procesal no puede prevalecer

213
Vid., p. ej., K. HESSE, Grundzüge des Verfassungsrechts der Bundesrepublik Deutschland, C.F.
Müller, Heidelberg, 18ª ed., 1991, pp. 27-28. Este autor sitúa la corrección funcional entre los
principios que han de regir la interpretación constitucional, en términos que conviene reproducir: “Si la
Constitución regula de una determinada manera el cometido respectivo de los agentes de las funciones
estatales, el órgano de interpretación debe mantenerse en el marco de las funciones a él encomendadas;
dicho órgano no deberá modificar la distribución de las funciones a través del modo y del resultado de
dicha interpretación”.

276
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

contra el interés fundamental en que se mantenga y respete el equilibrio institucional


definido por los Tratados”214.

Es evidente que el equilibrio, como toda idea de ponderación, es algo a determinar


en cada caso, sumamente variable (con frecuencia se habla del “dinamismo
institucional”) y dependiente de diversos conflictos de intereses, a distintos niveles.
Sea como fuere, la firme apuesta del TJCE a favor de este principio es un importante
avance, que contribuye a restaurar la finalidad perseguida en última instancia por el
clásico y, en gran medida hoy postergado, principio de división de poderes215: el
control de los excesos del poder216, articulado esta vez mediante una técnica más
cercana a los checks and balances.

2.2.3 Principio de responsabilidad de las instituciones


comunitarias
En otro orden de cosas, afectando al sistema institucional pero no a sus aspectos
estrictamente organizativos, conviene aludir brevemente al principio de
responsabilidad patrimonial, considerado hoy también esencial al principio del
Estado de Derecho, y que afecta tanto a los Estados miembros217 como a la propia

214
Asimismo, SSTJCE de 13 de junio de 1958 (9/56), 18 de febrero de 1970 (38/69), 17 de diciembre
de 1970 (25/70), 23 de abril de 1986 (294/83), 3 de julio de 1986 (34/86), 10 de julio de 1986
(149/85), 26 de marzo de 1987 (45/86), 27 de septiembre de 1988 (302/87), 22 de mayo de
1990 (70/88), 5 de julio de 1995 (21/94), etc. Vid. el análisis de G. GUILLERMIN, “Le principe
de l’equilibre institutionnel dans la jurisprudence de la Cour de Justice”, Journal de Droit International,
nº 2, 1992, p. 319 y ss.
215
Así, K. LENAERTS, “Some reflections on the separation of powers in the European Community”,
Common Market Law Review, nº 1, 1991, p. 11 y ss., llega a considerar que en la Comunidad el
principio de división de poderes se encuentra, de esta forma, indirectamente reconocido.
216
Desde el comienzo la jurisprudencia reconoció la función de garantía de los derechos de los particulares
del principio de equilibrio institucional: STJCE de 13 de junio de 1958 (9/56).
217
Apartado 2.1 b) de este trabajo.

277
Dr. Enrique Ulate Chacón

Comunidad. Nos centraremos ahora en esta segunda vertiente del principio, que
tiene su base en el Artículo 235 TCE: “En materia de responsabilidad
extracontractual, la Comunidad deberá reparar los daños causados por sus
instituciones o sus agentes en el ejercicio de sus funciones, de conformidad con los
principios generales comunes a los Derechos de los Estados miembros”.

La jurisprudencia relativa a este proceso es muy rica218. Considerada en su


conjunto, sin duda refuerza la eficacia de esta importante cláusula de cierre del
Estado de Derecho, en la línea de los ordenamientos más avanzados en Europa: los
“principios generales comunes” son generalmente vistos como los más exigentes.
De entrada, el TJCE afirma la autonomía procesal del procedimiento de
responsabilidad extracontractual, sin exigir la previa declaración de ilegalidad del
acto causante del daño219. También en esta dirección, se interpreta flexiblemente el
plazo de prescripción de la acción (cinco años)220. Por su parte, la legitimación
pasiva de la Comunidad se admite incluso en los casos en los que no fue ella la
causante directa del daño, bastando con que la irregularidad, cometida por
terceros, traiga causa de alguna actuación u omisión de las instituciones
comunitarias221.

En cuanto a los requisitos de fondo, el TJCE no siempre exige la ilegalidad del acto
dañoso, abriendo la puerta a la acción de responsabilidad por acción comunitaria
lícita222. Por último, al igual que en relación con los Estados, la jurisprudencia

218
No es este el lugar para exponerla en todos sus pormenores. Remitimos, por todos, a la síntesis de J.
PALACIO GONZÁLEZ, Derecho Procesal y del Contencioso Comunitario, Aranzadi,
Pamplona, 2000, p. 269 y ss.
219
SSTJCE de 28 de abril de 1971 (4/69), 2 de diciembre de 1971 (5/71), 26 de febrero de 1986
(175/84), etc.
220
SSTJCE de 13 de junio de 1972 (9/71), 2 de junio de 1976 (56/74), 27 de enero de 1982
(256/80), 7 de noviembre de 1985 (145/83), 30 de mayo de 1989 (20/88), etc.
221
STJCE de 12 de noviembre de 1974 (34/74).
222
SSTJCE de 14 de mayo de 1975 (74/74), 24 de junio de 1986 (267/82), 29 de septiembre de
1987 (81/86), etc. En la doctrina, F. SHOCKWEILER, C. WIVENES y J.M. GODART, “Le
régime de la responsabilité extracontractuelle du fait d’actes juridiques dans la Communauté
Européenne”, Revue Trimestrielle de Droit Européen, nº 1, 1990, p. 27 y ss.

278
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

admite de plano la responsabilidad por actos legislativos223, si bien, sometiéndola,


como es comprensible, a especiales requisitos: “la responsabilidad de la Comunidad
derivada de su actividad legislativa exige el concurso de un conjunto de requisitos en lo
que se refiere a la ilegalidad de un acto de las Instituciones, a la realidad del perjuicio y
a la existencia de un vínculo de causalidad entre el acto y el perjuicio invocado”224.

2.3. El sistema de derechos fundamentales


En términos estrictos, no existe un catálogo de derechos fundamentales propio del
Derecho comunitario225. Sin embargo, dada su condición de componente esencial
de la materia constitucional, no podían resultar ajenos al TJCE, el cual, superada una
fase inicial de rechazo226, desde la Sentencia Stauder, de 12 de noviembre de 1969
(29/69), considera que “los derechos fundamentales de la persona están comprendidos
dentro de los principios generales del Derecho comunitario cuyo respeto garantiza el
Tribunal de Justicia”227.

223
Por todas, STJCE de 19 de marzo de 1992 (104/89).
224
STJCE de 2 de diciembre de 1987 (50/86). Asimismo, SSTJCE de 2 de diciembre de 1971 (5/71),
13 de noviembre de 1973 (63/72), 2 de julio de 1974 (153/73), 14 de mayo de 1975 (74/74), 10
de diciembre de 1975 (95/74), 17 de diciembre de 1981 (197/80), 15 de septiembre de 1982
(106/81), 27 de marzo de 1990 (308/87), 26 de junio de 1990 (152/88), 13 de marzo de 1992
(282/90), 18 de mayo de 1993 (220/91), etc.
225
La Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea de diciembre de 2000 es un documento
político. Por ello, no puede afirmarse que reconozca, en rigor, derechos fundamentales. Vid., entre la ya
extensa bibliografía, A. RODRÍGUEZ, Integración europea y derechos fundamentales, Civitas,
Madrid, 2001, esp. p. 227 y ss. Para el marco conceptual, G. ESCOBAR ROCA, “Derechos
fundamentales: una aproximación general”, Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Alcalá, vol. VIII, 1999, esp. p.133 y ss.
226
SSTJCE de 4 de febrero de 1959 (1/58), 15 de julio de 1960 (36/58), 18 de mayo de 1962
(13/60) y 1 de abril de 1965 (40/64).
227
Después, sobre todo, SSTJCE de 17 de diciembre de 1970 (11/70) y 14 de mayo de 1974 (4/73).

279
Dr. Enrique Ulate Chacón

El método es similar al seguido en relación con la responsabilidad extracontractual:


la labor de configuración del sistema comunitario de derechos corresponde al
Tribunal, partiendo del Derecho constitucional de los Estados. Este método
encuentra ahora reconocimiento en el Artículo 6.2 del Tratado de la Unión Europea,
que consagró una práctica jurisprudencial ya consolidada: “La Unión respetará los
derechos fundamentales tal y como se garantizan en el Convenio Europeo para la
Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales firmado en
Roma el 4 de noviembre de 1950, y tal y como resultan de las tradiciones
constitucionales comunes a los Estados miembros como principios generales del
Derecho comunitario”.

De la conexión de estos parámetros con el principio de primacía sólo hay un paso


para el reconocimiento de derechos fundamentales de Derecho comunitario,
superiores a los propios de las Constituciones de los Estados miembros. Frente a
esta tesis se alzaron con contundencia los Tribunales constitucionales alemán e
italiano, dando lugar a uno de los episodios más significativos de la “rebelión” de
los tribunales nacionales228.

Ante la reacción suscitada, el TJCE se ve obligado a matizar, en un difícil equilibrio,


su tesis inicial, especialmente a partir de la Sentencia Hauer, de 13 de diciembre de
1979 (44/79). En este importante caso, en el que se planteaba un hipotético
conflicto entre una norma comunitaria y el derecho de propiedad de la
Constitución alemana, el TJCE comienza recordando la primacía incondicionada del
Derecho comunitario: “...la cuestión relativa a un ataque eventual a los derechos
fundamentales por un acto institucional de las Comunidades no puede ser apreciada
más que en el marco del propio derecho comunitario. La introducción de criterios de
apreciación particulares derivados de la legislación o del orden constitucional de un
Estado miembro determinado atentaría contra la unidad material y la eficacia del
derecho comunitario, lo que tendría como efecto romper la unidad de mercado común y
poner en peligro la cohesión de la Comunidad”.

228
Las decisiones en cuestión fueron la Sentencia del Tribunal Constitucional italiano de 27 de diciembre
de 1973 (Frontini) y la Sentencia del Tribunal Constitucional Federal alemán de 29 de mayo de
1974 (Solange).

280
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

Sin embargo, con una inteligente vuelta de tuerca, sostendrá seguidamente que las
normas comunitarias deben interpretarse de modo que no vulneren los derechos
reconocidos por las Constituciones de los Estados miembros. Esta solución
pacificó desde entonces a los Tribunales Constitucionales más beligerantes229.

A nuestro juicio, la jurisprudencia abierta por el TJCE en 1979 y vigente en la


actualidad, marcada por el principio de no alteración del Derecho constitucional de
los Estados230 y por la remisión a fuentes externas en la determinación del
contenido de los derechos231 (especialmente al Convenio Europeo de Derechos
Humanos)232, ha impedido la formulación de principios autónomos y bien
construidos en este ámbito233. No parecía fácil, desde luego, diseñar una doctrina

229
A este respecto, resulta significativa la STJCE de 22 de octubre de 1986 (Solange II), en la que
expresamente se renuncia a examinar la conformidad del Derecho comunitario con la Constitución,
siempre que los derechos fundamentales fueran garantizados por el TJCE.
230
Vid., p. ej., las SSTJCE de 21 de septiembre de 1989 (46/87) y 17 de octubre de 1989 (85/87). A
nuestro juicio, este respeto al Derecho constitucional interno ha impedido la consolidación del principio
del estándar máximo.
231
Sobre las características de este peculiar método de interpretación, M. PI LLORENS, Los derechos
fundamentales en el ordenamiento comunitario, Ariel, Barcelona, 1999, p. 62 y ss.
232
En la ya citada STJCE de 14 de mayo de 1974 se afirmó que “los instrumentos internacionales
relativos a la protección de los derechos humanos, en los que los Estados miembros han cooperado o a
los que se han adherido, pueden facilitar, asimismo, indicaciones que es preciso tener en cuenta en el
marco del Derecho Comunitario”. Un desarrollo de esta tesis, p. ej., en las SSTJCE de 28 de octubre
de 1975 (36/75), 13 de diciembre de 1979 (44/79), 28 de marzo de 1980 (154/78) o 26 de junio
de 1980 (136/79). Debe advertirse, sin embargo, que en la práctica el Convenio es “fuente de
inspiración”, no criterio obligado en la tarea de determinación del contenido de los derechos.
233
P. ej., en la doctrina española, R. ALONSO GARCÍA (Derecho Comunitario, Ceura, Madrid,
1994, pp. 603-604) habla de dos criterios jurisprudenciales, el de “mayor progresividad” y el del
“carácter funcional” de la incorporación al ordenamiento comunitario de las soluciones previstas en los
ordenamientos nacionales, pero reconoce que ambos permiten un “amplio margen de subjetivismo al
juez comunitario”, por lo cual, pensamos nosotros, su naturaleza de principios resulta muy discutible.
También de subjetivismo habla J.I. UGARTEMENDÍA ECEIZABARRENA (El Derecho
comunitario y el legislador de los derechos fundamentales, IVAP, Oñati, 2001, p. 44), pese a su
afirmación anterior, que no podemos admitir sin matización, de que el TJCE “ha elaborado todo un

281
Dr. Enrique Ulate Chacón

constitucional sin Constitución o, más exactamente, una doctrina jurisprudencial


sin parámetros normativos en el propio Derecho comunitario.

En definitiva, pese al amplísimo número de sentencias dictadas sobre derechos


fundamentales234, la única actitud que podía adoptar el TJCE era la mayor
autocontención posible, en contraste con su militancia en otros sectores235. No
existen, por tanto, a diferencia de lo que acontece con el sistema de fuentes y con
el sistema institucional, bases jurisprudenciales sólidas sobre las que asentar el
sistema comunitario de derechos fundamentales236. Esta moderación refuerza
seguramente la legitimidad del TJCE ante los Tribunales Constitucionales de los
Estados, pero deja un importante vacío en el Derecho comunitario en una materia
trascendental.

catálogo comunitario de derechos fundamentales con toda una doctrina propia sobre la tutela de los
mismos” (p. 39).
234
La mayoría de los derechos fundamentales han sido reconocidos. Por orden cronológico, entre otros, la
libertad religiosa, STJCE de 27 de octubre de 1976 (30/75); el derecho de defensa, STJCE de 13 de
febrero de 1979 (85/76); el derecho de propiedad, STJCE de 13 de diciembre de 1979 (44/79); la
inviolabilidad del domicilio y el secreto de las comunicaciones, STJCE de 26 de junio de 1980
(136/79); la no retroactividad de las normas penales, STJCE de 10 de julio de 1984 (63/83); el
derecho a los recursos, STJCE de 15 de mayo de 1986 (222/84); la libertad de empresa, STJCE de
8 de octubre de 1986 (234/85); la libertad de expresión, STJCE de 18 de junio de 1991 (260/89);
el derecho a la protección de la familia, STJCE de 17 de abril de 1997 (351/95); el derecho a la
asistencia letrada, STJCE de 28 de marzo de 2000 (7/98); el derecho al respeto de la vida privada y
familiar, STJCE de 31 de mayo de 2001 (122/99); el derecho a la dignidad de la persona, STJCE
de 9 de octubre de 2001 (377/98), etc. Para una exposición general de todo este catálogo, por todos,
A.G. CHUECA SANCHO, Los derechos fundamentales en la Unión Europea, Bosch, Barcelona,
2ª ed., 1999, p. 105 y ss.
235
También es cierto que esta militancia ha decaído en los últimos tiempos, en los que se ha dado paso, en
general, a una jurisprudencia más prudente y flexible: C. MOLINA DEL POZO, Manual, cit., pp.
508-510.
236
Ello no impide que pueda intentarse una suerte de reconstrucción de esa doctrina, pues es evidente que
de las decenas de resoluciones emitidas cabe extraer algún hilo conductor: vid., últimamente, el
importante esfuerzo realizado por J. KÜHLING, “Grundrechte”, en A. v. Bogdandy (ed.),
Europäisches..., cit., p. 596 y ss., quien insiste especialmente en la necesaria articulación de esta
(diríamos nosotros) fragmentaria doctrina.

282
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

2.4. Balance
La rápida exposición precedente de la llamada jurisprudencia constitucional del
TJCE ofrece la imagen de un órgano claramente activista, comprometido con la
defensa del Derecho y de la integración europea, más allá de las previsiones legales
y de los límites normalmente atribuidos a la función jurisdiccional237, al menos a la
vista de lo que por tal se entiende en las “tradiciones constitucionales comunes” de la
Europa continental238. Nadie discute a estas alturas que su labor, con frecuencia
calificada de pretoriana, ha sido de una importancia trascendental239, muy cercana
en sus resultados (no tanto, obviamente, en su método) a la actividad de un órgano
netamente político240. Sin embargo, su legitimación democrática es muy reducida,
al menos en comparación con los Tribunales Constitucionales de los Estados
miembros241.

237
Como ejemplos bien conocidos de este marcado activismo judicial pueden recordarse las siguientes
decisiones, adoptadas al margen de la letra del TCE y en muchos casos con dudoso respeto al Derecho
constitucional de los Estados miembros: los jueces nacionales pueden inaplicar las leyes nacionales,
aun en contra de su Constitución (STJCE de 9 de marzo de 1978, 106/77), o suspender su
aplicación (STJCE de 19 de junio de 1990, 213/89); el Parlamento Europeo tiene legitimación
activa para recurrir, cuando el TCE no preveía nada al respecto (STJCE de 22 de mayo de 1990,
70/88); se pueden abrir recursos procesales no previstos (STJCE de 3 de diciembre de 1992, 97/91),
o hacerlo al margen de los plazos establecidos (STJCE de 25 de julio de 1991, 208/90); las
omisiones de los Parlamentos generan responsabilidad patrimonial del Estado (STJCE de 19 de
noviembre de 1991, 6/90), etc.
238
Así, H. SCHEPEL y E. BLANKENBURG, “Mobilizing the European Court of Justice”, en G. de
Dúrca y J.H.H. Weiler (eds.), The European Court of Justice, Oxford University Press, Nueva
York, 2001, esp. pp. 40-41.
239
Así lo reconoce unánimemente la doctrina. Vid., p. ej., el acertado balance de G. HIRSCH, “Die
Rolle des Europäischen Gerichtshof bei der Weiterentwicklung des Gemeinschaftsrechts”, en 40 Jahre
Römische Verträge, Nomos, Baden-Baden, 1998, p. 79 y ss.
240
Vid., p. ej., K.J. ALTER, “The European Court’s political power”, The European Yearbook of
comparative government and public administration, nº 3, 1996, p. 113 y ss.
241
La legitimidad democrática es, en primer lugar, legitimidad de origen. Recordemos que el TJCE es
elegido por los Gobiernos de los Estados miembros (Artículo 223 TCE). En contraste, predomina en

283
Dr. Enrique Ulate Chacón

La labor del TJCE, como la labor de todas las instituciones comunitarias, se sitúa en
el contexto de lo que ha venido en llamarse el “déficit constitucional de la
integración”242. En estas circunstancias no resultaba desde luego fácil para un
órgano jurisdiccional la construcción de una Teoría constitucional adecuada, que
seguramente hubiera conducido a la fijación de límites al poder de integración, y
por tanto a un inevitable retroceso en la construcción europea243.

De entrada, llama la atención la debilidad del fundamento jurídico de apoyo a las


tesis más exitosas de la jurisprudencia del TJCE, esto es, las relativas al sistema de
fuentes. La doctrina constitucional ha puesto de manifiesto, sobre todo, la
insuficiencia de fundar el principio de primacía en la misma “naturaleza” de la
Comunidad244, llegando a sostener, en relación con este principio, la presencia de
una auténtica mutación constitucional e incluso de un paso atrás en la misma
evolución histórica del constitucionalismo245. Téngase en cuenta que, en la
práctica, ningún Tribunal Constitucional ha admitido hasta ahora la primacía
absoluta del Derecho comunitario sobre el Derecho constitucional nacional246.

los países europeos la elección parlamentaria de la mayoría de los miembros de los Tribunales
Constitucionales (vid., p. ej., Artículo 159.1 CE).
242
La expresión es de F. Rubio Llorente, “El constitucionalismo de los Estados integrados de Europa”,
Revista Española de Derecho Constitucional, nº 48, 1996, p. 20. Para un balance de lo conseguido
y de lo pendiente puede acudirse a C. CANCELA OUTEDA, El proceso de constitucionalización
de la Unión Europea, Universidad de Santiago de Compostela, 2001. Para toda una propuesta de
“reconstrucción constitucional” del Derecho comunitario, a A. VERHOEVEN, The European
Union in search of a democratic and constitutional theory, Kluwer Law, La Haya, 2002.
243
Todos los intentos de construir, desde la perspectiva constitucional, una teoría del poder de integración,
llevan inevitablemente a esta consecuencia. En castellano, sobre todo, P. PÉREZ TREMPS,
Constitución Española y Comunidad Europea, Civitas, Madrid, 1994 y A. LÓPEZ CASTILLO,
Constitución e integración, CEC, Madrid, 1996.
244
Vid., p. ej., P. PÉREZ TREMPS, Constitución..., cit., p. 139 y ss. o A. LÓPEZ
BASAGUREN, “¿Réquiem por la Constitución? El Ordenamiento constitucional en la integración
comunitaria”, Civitas Europa, nº 2, 1999, p. 7 y ss.
245
Últimamente, C. DE CABO MARTÍN, La Reforma..., cit., p. 89 y ss.
246
P. ej., el Tribunal Constitucional español, uno de los menos beligerantes, afirma precisamente lo

284
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

El diseño del sistema institucional, por su parte, guarda silencio en torno al tema
decisivo: el reparto de competencias entre la Comunidad y los Estados miembros.
No hay una doctrina clara sobre esta materia, lo que implica una nueva amenaza a
la normatividad de las Constituciones de los Estados247.

La inseguridad derivada de la falta de un referente constitucional es también


patente en materia de derechos fundamentales, que siguen presentándose como el
principal límite material al poder de la Comunidad248. El TJCE se encuentra aquí en
una difícil posición: o renuncia a atender a un componente esencial de la
integración (un paso atrás a estas alturas casi imposible) o continúa con su labor
casuística de protección, con el riesgo cada vez mayor de tener que hacer frente a
situaciones políticamente comprometidas sin una base jurídica firme en la que
apoyarse249.

contrario en su Dictamen de 1 de julio de 1992. Téngase en cuenta que este Tribunal (p. ej., STC
45/2001) considera al Derecho comunitario como Derecho infraconstitucional.
247
P. ej., P. PÉREZ TREMPS, Constitución..., cit., p. 91 y ss.
248
P. ej., A. RODRÍGUEZ, Integración..., cit., esp. p. 325 y ss.
249
Vid., p. ej., J. WEILER, “Fundamental Rights and Fundamental Boundaries”, en The European
Union and Human Rights, Kluwer Law, La Haya, 1995, p. 51 y ss., o G.C. RODRÍGUEZ
IGLESIAS, “Reflections on the General Principles of Community Law”, The Cambridge Yearbook
of European Legal Studies, 1998, p. 1 y ss. En general, se considera que los problemas de
legitimación deberían aumentar con la profundización en la integración política: vid., p. ej., J.L.
GIBSON y G.A. CALDEIRA, “Changes in the legitimacy of the European Court of Justice: a post-
Maastricht analysis”, British Journal of Political Science, nº 28, 1998, p. 63 y ss.

285
Dr. Enrique Ulate Chacón

3. EL VALOR NORMATIVO DE LA
JURISPRUDENCIA DEL
TRIBUNAL DE JUSTICIA

En principio, las sentencias del TJCE tienen, como consecuencia de la potestad


jurisdiccional atribuida a este órgano (Artículo 220 TCE), plenos efectos frente a
todos, tanto en su parte dispositiva (fallo) como en sus fundamentos jurídicos
(jurisprudencia en sentido estricto). Con carácter general, el Artículo 244 TCE
dispone: “Las sentencias del Tribunal de Justicia tendrán fuerza ejecutiva en las
condiciones que establece el Artículo 256”.

Por su parte, según el Artículo 256 TCE: “[...] La ejecución forzosa se regirá por las
normas de procedimiento civil vigentes en el Estado cuyo territorio se lleve a cabo. La
orden de ejecución será consignada, sin otro control que el de la comprobación de la
autenticidad del título, por la autoridad nacional que el Gobierno de cada uno de los
Estados miembros habrá de designar al respecto y cuyo nombre deberá comunicar a la
Comisión y al Tribunal de Justicia.

Cumplidas estas formalidades a instancia del interesado, éste podrá promover la


ejecución forzosa conforme al Derecho interno, recurriendo directamente al órgano
competente.

La ejecución forzosa sólo podrá ser suspendida en virtud de una decisión del Tribunal
de Justicia. No obstante, el control de la conformidad a Derecho de las medidas de
ejecución será competencia de las jurisdicciones nacionales”.

Los destinatarios directos de las sentencias del TJCE son, como regla general, los
poderes públicos, tanto comunitarios como estatales250. Sin embargo, es evidente
que los problemas más importantes se van a plantear en relación con los segundos:
las instituciones comunitarias se sienten, por así decirlo, naturalmente vinculadas a

250
Se trata de una consecuencia de la restringida legitimación de los particulares para acudir al TJCE
(vid. nota 33).

286
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

la jurisprudencia del TJCE. Siguiendo la tónica general de este trabajo,


sintetizaremos a continuación el estado de la cuestión, con su problemática
subyacente, en lo relativo a las sentencias recaídas en los dos procesos más
importantes que pueden vincular a los Estados miembros: el recurso por
incumplimiento y el recurso prejudicial de interpretación. En el primero nos
centraremos en la eficacia del fallo; en el segundo, en la eficacia de los
fundamentos jurídicos251. No obstante, entendemos que nuestras afirmaciones
pueden respectivamente resultar aplicables, mutatis mutandis, a otros procesos
ante el TJCE.

3.1. La sentencia del proceso por incumplimiento


El fallo de las sentencias que ponen fin a este proceso sólo puede ser de dos tipos:
estimatorio, reconociendo el incumplimiento, o desestimatorio, concluyendo que el
Estado ha cumplido el Derecho comunitario. Nos interesa aludir aquí a los fallos del
primer tipo, que son los únicos que crean propiamente efectos jurídicos, en el
sentido estricto del término.

De entrada, se reconoce el carácter declarativo de este fallo, esto es, el TJCE se


limita a declarar el incumplimiento, dejando en manos del Estado, salvo en
supuestos excepcionales252, la determinación de las medidas a adoptar para la
ejecución de la sentencia, todo ello “en el menor plazo posible”253. Debe destacarse
que en la Conferencia negociadora del Tratado de la Unión Europea se rechazó
expresamente la propuesta del propio TJCE de permitir que el fallo condenatorio
indicara las medidas concretas a adoptar por el Estado.

251
Quedarán fuera los muchos problemas particulares subyacentes, alguno de gran complejidad e interés,
como el de los efectos temporales de las sentencias.
252
P. ej., al ratificar en el fallo las medidas impuestas por la Comisión (STJCE de 12 de julio de 1973,
70/72) o al precisar el alcance de un fallo en el marco de un proceso prejudicial (SSTJCE de 14 de
diciembre de 1982 -314/81- o 26 de abril de 1983 -38/82-).
253
STJCE de 5 de noviembre de 1986 (160/85).

287
Dr. Enrique Ulate Chacón

Según el Artículo 228.1 TCE, “Si el Tribunal de Justicia declarare que un Estado
miembro ha incumplido una de las obligaciones que le incumben en virtud del presente
Tratado, dicho Estado estará obligado a adoptar las medidas necesarias para la
ejecución de la sentencia del Tribunal de Justicia”.

Las sentencias vinculan a todos los poderes públicos estatales, pues todos ellos
están igualmente obligados a contribuir a su ejecución, dentro del ámbito de sus
respectivas competencias. Así, según la STJCE de 20 de marzo de 1990 (24/89): “la
declaración, en una sentencia con efecto de cosa juzgada respecto al Estado miembro de
que se trate, de un incumplimiento de las obligaciones que le incumben en virtud del
Derecho comunitario, implica para las autoridades nacionales competentes la
prohibición de pleno Derecho de aplicar una disposición nacional que haya sido
declarada incompatible con el Tratado y, en su caso, la obligación de adoptar las
disposiciones necesarias para dar plena efectividad al Derecho comunitario [...]. Por el
solo hecho de la Sentencia en que se declare el incumplimiento, el Estado miembro de
que se trate está obligado a adoptar, sin poder oponer a ello ningún obstáculo, todas las
medidas adecuadas para eliminar el incumplimiento”.

En el fallo de las sentencias estimatorias se declara el incumplimiento estatal, sin


mención a los poderes públicos responsables del mismo dentro del Estado. La
infracción al Derecho comunitario puede derivarse:

1) Del incumplimiento de una obligación de hacer (p. ej., trasponer en plazo una
directiva), en cuyo caso suele utilizarse la fórmula “al no haber cumplido...”.
Aunque no se dice expresamente en el fallo, es evidente que se están aquí
imponiendo mandatos al legislador nacional, lo que suele ser considerado por
la doctrina constitucional materia propia del poder constituyente, y aun ello
con muchas reservas254.

254
Para una panorámica de la doctrina española, G. ESCOBAR ROCA, “La inconstitucionalidad por
omisión (comentario bibliográfico)”, Teoría y Realidad Constitucional, nº 4, 1999, p. 362 y ss.
Relativizando la trascendencia constitucional del mandato comunitario de legislar, M. GÓMEZ
PUENTE, La inactividad del legislador: una realidad susceptible de control, McGraw-Hill,
Madrid, 1997, pp. 270-271.

288
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

2) De la incompatibilidad de una norma nacional con el Derecho comunitario,


supuesto en el cual predomina la fórmula “al haber mantenido en vigor...”. En este
caso el fallo está de hecho exigiendo la inaplicación de la norma nacional en
cuestión. No obstante, por razones de seguridad jurídica, parece imponerse
aquí, bien la derogación de la norma por su autor o por otro órgano de superior
rango, bien su anulación por el órgano jurisdiccional interno con competencia
para ello. Dado el predominio en Europa del sistema de jurisdicción
constitucional concentrada, en el caso de las normas con rango de ley tanto la
inaplicación como la anulación son consideradas monopolio del Tribunal
Constitucional. En cuanto a la exigencia de derogación, al igual que en el
supuesto anterior (incumplimiento de una obligación de hacer), nos
encontraríamos en presencia de un atributo considerado propio del poder
constituyente, pues tradicionalmente se entiende que el legislador es libre para
decidir el momento de finalización de la vigencia de sus productos normativos.

3) De la incompatibilidad de un acto administrativo nacional con el Derecho


comunitario, en cuyo caso se cita expresamente el acto en cuestión.

En otro orden de cosas, las sentencias condenatorias pueden tener una eficacia
indirecta en relación con los particulares, como base para la formulación por éstos
de un recurso de responsabilidad del Estado por incumplimiento del Derecho
comunitario255.

La normal ejecución por los Estados de las sentencias condenatorias del TJCE es,
como puede fácilmente comprenderse, un elemento crucial para asegurar la
legitimidad del Tribunal y, en última instancia, el mismo proceso de la integración.
Para garantizar con mayor firmeza esta ejecución el Tratado de la Unión Europea
estableció el sistema de la multa coercitiva, recogido ahora en el Artículo 228.2
TCE: “Si la Comisión estimare que el Estado miembro afectado no ha tomado [las
medidas necesarias para la ejecución de una Sentencia del TJCE], emitirá, tras haber
dado al mencionado Estado la posibilidad de presentar sus observaciones, un dictamen

255
Apartado 2.1 b) de este trabajo. Vid., p. ej., la STJCE de 7 de febrero de 1973 (39/72), que debe
enmarcarse (y matizarse) en la jurisprudencia sentada en las SSTJCE de 19 de noviembre de 1991
(6/90) y 5 de marzo de 1996 (46/93), ya citadas.

289
Dr. Enrique Ulate Chacón

motivado que precise los aspectos concretos en que el Estado miembro afectado no ha
cumplido la sentencia del Tribunal de Justicia.

Si el Estado miembro afectado no hubiere tomado las medidas que entrañe la ejecución
de la sentencia del Tribunal en el plazo establecido por la Comisión, ésta podrá someter
el asunto al Tribunal de Justicia. La Comisión indicará el importe que considere
adecuado a las circunstancias para la suma a tanto alzado o la multa coercitiva que
deba ser pagada por el Estado miembro afectado.

Si el Tribunal de Justicia declarare que el Estado miembro afectado ha incumplido su


sentencia, podrá imponerle el pago de una suma a tanto alzado o de una multa
coercitiva [...]”.

De esta forma, la ejecución forzosa de la sentencia se sustituye por un nuevo


proceso, iniciado por la Comisión, destinado a sancionar económicamente al
Estado incumplidor. De este proceso se ha criticado, sobre todo, la
indeterminación de la sanción a imponer256 y su dudoso carácter disuasorio257. En
este sentido, el Proyecto Spinelli propuso la sustitución de las multas por sanciones
como la suspensión del derecho a recibir financiación de los Fondos Estructurales,
vinculando además al Consejo en el ejercicio de la potestad sancionadora.

256
La Comisión ha publicado una serie de directrices (DOCE nº 242, de 21 de agosto de 1996 y
DOCE nº 63, de 28 de febrero de 1997), consideradas una mera “base de referencia” por la STJCE
de 4 de julio de 2000 (387/97). En su día el Parlamento Europeo propuso la fijación por reglamento,
vinculante para el TJCE, de las sanciones del Artículo 228.2 TCE.
257
Vid., p. ej., G. TESAURO, “La sanction des infractions au droit communautaire. Rapport général”,
en La sanction des infractions au droit communautaire, FIDE, Lisboa, 1992, esp. p. 434 y ss.,
donde llega a dudar de la compatibilidad del sistema vigente con el “principio fundamental de la
certidumbre de la pena”.

290
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

Pese a sus imperfecciones, el mecanismo de control instaurado por el Tratado de la


Unión Europea, actúa como un adecuado elemento de cierre del sistema258 y es
aceptado mayoritariamente por los Estados. No se han planteado grandes
dificultades en este ámbito: el número de sentencias incumplidas puede ser
perfectamente asumido259 y no autoriza a cuestionar la eficacia del sistema en su
conjunto260.

3.2. La sentencia del proceso prejudicial de


interpretación
La interpretación del Derecho comunitario contenida en todas las sentencias del
TJCE y especialmente en las que resuelven cuestiones prejudiciales de
interpretación, vincula a todos los poderes públicos estatales. Nos encontramos
ante el punto crucial de la materia que abordamos en el presente trabajo, pues toca
de plano la cuestión de la Letztenentscheidung, esto es, la determinación de quién
ostenta la competencia para decidir, en última instancia, las controversias jurídicas.
Seguramente estemos aquí en presencia del elemento central de la soberanía; no
en vano es en este punto donde se han producido las controversias más peligrosas

258
Compárese si no con las dificultades, todavía presentes, para garantizar el cumplimiento por los
Estados de las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos: por todos, G. ESCOBAR
ROCA, “Spain”, en R. Blackburn y J. Polakiewicz (eds.), Fundamental Rights in Europe, Oxford
University Press, Nueva York, 2001, p. 826 y ss.
259
De hecho, según nuestros datos sólo en una ocasión se ha llegado a la condena prevista en el tercer
párrafo del Artículo 228 TCE: STJCE de 4 de julio de 2000 (387/97).
260
Creemos todavía válidas las afirmaciones de G. C. RODRÍGUEZ IGLESIAS, “El Tribunal de
Justicia de las Comunidades Europeas”, en El Derecho comunitario europeo y su aplicación judicial,
Civitas, Madrid, 1993, p. 373.

291
Dr. Enrique Ulate Chacón

para la integración261, hoy consideradas generalmente, sin embargo, como


superadas262.

La vinculación del órgano judicial que planteó la cuestión resulta clara; de otro
modo, este proceso carecería de sentido. Lógicamente es de esperar la
colaboración del juez nacional, y no suelen plantearse aquí especiales
problemas263: el juez que solicita la ayuda del TJCE está ya, de algún modo,
adelantando su intención de cumplir la decisión solicitada. Desde el punto de vista
constitucional, la obligación de seguimiento podría quizás justificarse en la
delimitación negativa de la potestad jurisdiccional del juez nacional264.

Los mayores problemas podrían, en hipótesis, plantearse en relación con los


efectos generales de este tipo de sentencias265, algo no expresamente reconocido
en los tratados pero que se deduce de la misma jurisprudencia del TJCE266, con
apoyo en los principios de aplicación uniforme del Derecho comunitario y de
seguridad jurídica. Centrándonos en la parte meramente interpretativa de las

261
En las notas 64 y 83 hicimos referencia a alguno de los casos más conocidos de “rebelión” de los
tribunales nacionales, pero se han producido muchos otros. Para un balance general, p. ej., C.
MOLINA DEL POZO, Manual..., cit., p. 1308 y ss.
262
Así, p. ej., T.C. HARTLEY, The Foundations of European Community Law, Oxford University
Press, Nueva York, 4ª ed., 1998, p. 233 y ss. Para una explicación sociológica de esta obediencia
generalizada, vid. el lúcido análisis de J.H.H. WEILER, Europa..., cit., p. 132 y ss.
263
Así, M. CIENFUEGOS MATEO, Las Sentencias Prejudiciales del Tribunal de Justicia de las
Comunidades Europeas en los Estados Miembros, Bosch, Barcelona, 1998, p. 413 y ss.
264
Así, J. PALACIO GONZÁLEZ, Derecho Procesal..., cit., p. 259, con cita de la Sentencia del
Tribunal Constitucional Federal alemán de 8 de abril de 1987.
265
De momento, también esta vinculación es normalmente aceptada por los tribunales nacionales, al
menos según la investigación de M. CIENFUEGOS MATEO, Las Sentencias..., cit., p. 448 y ss.
266
SSTJCE de 3 de abril de 1968 (28/67), 16 de enero de 1974 (166/73), 13 de mayo de 1981
(66/80), 17 de abril de 1986 (59/85), etc.

292
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

sentencias267, debemos hacer aquí breve mención a las dos cuestiones más
conflictivas: el modo de hacer cumplir la jurisprudencia y la eventual afectación a la
potestad jurisdiccional de los tribunales nacionales.

Por lo que se refiere a la primera cuestión, el Derecho comunitario no prevé


mecanismo alguno directamente dirigido a sancionar el incumplimiento de la
jurisprudencia del TJCE268. La “desobediencia” de la Administración nacional (e
incluso del legislador) a esta jurisprudencia podría fundamentar, en principio, un
recurso por incumplimiento269, pero este no encaja bien cuando el incumplidor es
el mismo destinatario natural de la jurisprudencia, esto es, el órgano judicial
nacional270: los Artículos 226 y 227 TCE están originariamente diseñados como
freno al incumplimiento del Derecho comunitario por parte de los poderes ejecutivo
y legislativo. De hecho, la Comisión nunca ha entablado un recurso de esta

267
En este tipo de procesos es cada vez más frecuente que, extendiendo el objeto procesal del Artículo 234
TCE, en el fallo se aproveche para declarar la inaplicación de una norma interna (cuya
incompatibilidad con el Derecho comunitario se deduce de la interpretación que de éste se solicitó), bien
expresamente (“obligación de dejar inaplicada...”, STJCE de 22 de mayo de 2003, 462/99), bien de
forma implícita (“se opone a...”, STJCE de 15 de mayo de 2003, 160/01). Para estos casos son
aplicables nuestras consideraciones anteriores acerca del proceso de incumplimiento.
268
En el Derecho interno cabría plantear un recurso ante un tribunal superior, en caso de existir, por
incumplimiento de la jurisprudencia del TJCE, pero ello siempre que este incumplimiento encuentre
acogida entre los motivos legalmente admitidos para recurrir. Además, puede aparecer el obstáculo
añadido de los litigios sujetos plenamente al principio dispositivo, esto es, aquellos en los cuales el
tribunal superior no puede introducir argumentos distintos a los presentados por las partes: vid. M.
CAMPOS SÁNCHEZ-BORDONA, “La vinculación a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia
de las Comunidades Europeas”, en La fuerza vinculante de la jurisprudencia, CGPJ, Madrid, 2001,
esp. p. 364 y ss.
269
Así, SSTJCE de 14 de febrero de 1984 (325/82), 2 de febrero de 1988 (293/85), etc.
270
Para una discusión más pormenorizada de los argumentos favorables y contrarios al recurso al Artículo
226 TCE, vid. M. CIENFUEGOS MATEO, Las Sentencias..., cit., p. 526 y ss., quien
acertadamente concluye: “Con independencia de disquisiciones doctrinales, lo que parece claro, en
cualquier caso, es que si abrir un procedimiento de infracción contra un Estado encuentra graves
inconvenientes [...], mayores aun lo son contra los incumplimientos que procedan de las jurisdicciones
nacionales, habida cuenta de la especificidad del acto jurisdiccional, del principio de separación de
poderes y de los caracteres del proceso en cuestión” (p. 532).

293
Dr. Enrique Ulate Chacón

naturaleza contra la actuación de un órgano judicial, si bien en el momento de


cierre de este trabajo se encuentra pendiente de resolución una cuestión prejudicial
sobre la responsabilidad de un Estado miembro por los perjuicios causados a los
particulares como consecuencia de una violación del Derecho comunitario
imputable a un Tribunal Supremo271.

Desde estas coordenadas, en la práctica es casi imposible sancionar a los


tribunales internos por apartarse de la doctrina sentada por el TJCE. La pregunta
por la Letztenentscheidung queda sin respuesta, y todo depende finalmente de la
voluntad de colaboración del juez nacional272, desconocedor muchas veces, todo
hay que decirlo, de la copiosa y compleja jurisprudencia del TJCE.

Por último, admitiendo, con dificultades, la posibilidad de sancionar, bien desde


una interpretación literal del Artículo 226 TCE (“Estado miembro” evidentemente
incluye a sus jueces), bien de lege ferenda, a los tribunales nacionales incumplidores
de la jurisprudencia del TJCE, surgirían entonces nuevos problemas de orden
constitucional. Por ejemplo, según el Artículo 117 CE, los jueces y magistrados
españoles están “sometidos únicamente al imperio de la ley”, y a ellos
“exclusivamente” corresponde “el ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de
procesos, juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado”. Pues bien, la pretensión de
limitar esta potestad, sometiéndola al deber de acatar la interpretación del Derecho
comunitario realizada por el TJCE resultaría difícilmente compatible con las aludidas
previsiones constitucionales.

3.3. Balance
Como señalábamos en el balance de su doctrina “constitucional”, el examen de la
vinculación de los Estados miembros por la jurisprudencia del TJCE, tanto en su
fallo como en sus razonamientos jurídicos, pone de manifiesto los problemas
derivados del “déficit constitucional” de la Comunidad: no sólo existe un vacío en

271
Asunto C-224/01, con Conclusiones del Abogado General LÉGER de 8 de abril de 2003.
272
Así, J. PALACIO GONZÁLEZ, Derecho Procesal..., cit., p. 199.

294
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

los tratados en esta materia, sino que sus previsiones, normalmente implícitas,
entran muchas veces en contradicción con las “tradiciones constitucionales
comunes” de los Estados miembros, a saber: la discrecionalidad del legislador para
emitir nuevas normas o para derogarlas, el monopolio del Tribunal Constitucional
en el control de las normas con rango de ley y la libertad interpretativa del juez
nacional (que es, no se olvide, el juez ordinario del Derecho comunitario) como
facultad inmanente a su potestad jurisdiccional.

En síntesis, podemos afirmar que no existe (ni, podría existir, a la vista del Derecho
constitucional vigente) estrictamente jerarquía entre tribunales, pero tampoco
articulación constitucional de las relaciones de colaboración273. De esta forma, la
aceptación generalizada de la jurisprudencia del TJCE por los Estados miembros en
general y por los tribunales nacionales en particular se basa, en la práctica, antes en
la autoridad moral del Tribunal de Luxemburgo, voluntariamente asumida, que en
razones fundadas en el propio Derecho positivo, nacional o comunitario274. El
carácter jurídico del Derecho comunitario y del mismo proceso de integración
europea parecen asentarse, finalmente, sobre su legitimidad, peculiaridad que
comparten (lo que nos parece significativo) con la Constitución y con el proceso de
integración nacional.

273
Vid. F.C. MAYER, “Europäische...”, cit., p. 282.
274
Así, C. MOLINA DEL POZO, Manual..., cit., p. 507.

295
EL DERECHO COMUNITARIO
CENTROAMERICANO:
FUENTES CONSTITUCIONALES
Y EVOLUCIÓN
JURISPRUDENCIAL

Dr. Enrique Ulate Chacón


Miembro del Tribunal Agrario de Costa Rica
Magistrado Suplente de la Sala 1 de Casación

1. INTRODUCCIÓN

Los cinco países Centroamericanos que conformaron originalmente la ODECA (El


Salvador, Nicaragua, Guatemala, Honduras y Costa Rica) y que actualmente forman
parte del SICA, así como los nuevos países que se han adherido posteriormente
(Panamá y Belice), han seguido muy de cerca los pasos del constitucionalismo
europeo. En la mayoría de estos países se han dado importantes reformas

297
Dr. Enrique Ulate Chacón

constitucionales que, por un lado, establecen la superioridad jerárquica de los


Tratados internacionales respecto a la legislación interna y, por otro, consagran
expresa o implícitamente la posibilidad de atribuir el ejercicio de determinadas
competencias a Órganos supranacionales creados con el fin de alcanzar propósitos
regionales o comunitarios.

Tales disposiciones, unidas a los reiterados criterios jurisprudenciales de la Corte


Centroamericana de Justicia y de algunos tribunales constitucionales, han permitido
la conformación de los principios de primacía y de aplicabilidad directa del Derecho
comunitario centroamericano, en el ordenamiento interno; aunque también se han
presentado criterios demasiado amplios y a veces muy confusos, que demuestran
una evidente falta de conocimiento de la materia comunitaria.

Es la Corte Centroamericana de Justicia, como Tribunal comunitario supranacional,


con competencia exclusiva y excluyente, la que ha venido estableciendo las bases
para la consolidación de un derecho comunitario material, institucional y procesal,
mediante la elaboración de una serie de criterios vinculantes y principios
comunitarios, siguiendo muy de cerca la experiencia del Tribunal de Justicia de laa
Comunidades Europeas.

2. LAS FUENTES CONSTITUCIONALES,


LA TRANSFERENCIA DE COMPETENCIAS
Y SU RECONOCIMIENTO JURISPRUDENCIAL

“En el área centroamericana, la vivencia de un Derecho Comunitario está garantizada


por normas propias de las Constituciones de todos sus Estados y se vuelve imperativo
ajustar todo instrumento que se suscriba entre ellos con la finalidad de alcanzar
objetivos comunes en cualesquiera de sus campos, económicos, políticos y sociales”.275

275Corte Centroamericana de Justicia (CCJ). Res. 10 hrs, de 17-3-97

298
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

La Constitución Política de Costa Rica presenta importantes reformas


constitucionales en 1968276, cuando se reforman los Artículos 7 y 121. En el
primero, se reconoce que los Tratados internacionales tienen autoridad superior a
las leyes, y la Jurisprudencia admite en materia de derechos humanos su primacía
sobre la misma Constitución277. En el segundo (Artículo 121, inciso 4) autoriza la
posibilidad de atribuir o transferir competencias a un ordenamiento jurídico
comunitario, con el propósito de realizar objetivos regionales y comunes, para cuya
aprobación se requiere una mayoría calificada (2/3 de los miembros del
Parlamento); sin embargo, los Protocolos de menor rango derivados de tratados
públicos no requieren aprobación legislativa, cuando los tratados autoricen de
modo expreso tal derivación.

Respecto a la aplicación del D. comunitario, la Sala Constitucional ha reconocido


su carácter “supranacional”, en cuanto capaz de imponer a los Estados Partes
obligaciones, deberes, cargas o limitaciones más allá de las pactadas y aún en
contra de su voluntad. Es cierto, dice la Corte, que la inclusión del concepto
“ordenamiento comunitario” se hizo por la Asamblea Legislativa en función
constituyente, teniendo en mente el proceso de integración o Mercado Común
Centroamericano278. En su aplicación concreta, la Sala ha mantenido algunas
reservas, algunas veces deduciendo la supremacía de las normas comunitarias
respecto a normas internas de inferior rango (leyes o reglamentos internos), o bien,
confundiéndolo con normas de carácter puramente internacional279. En tres casos

276Constitución de Costa Rica, artículos 7 y 121, reformados por Ley No. 4123 del 31 de mayo de
1968.
277Sala Constitucional, Voto No. 3435-92.
278
Sala Constitucional, Voto No. 1079-92.
279
Sala Constitucional, Voto No. 2289-99 del 26-03-99 relacionado con el Acuerdo de Agricultura de
la OMC, donde se confunde la normativa internacional con el ordenamiento propiamente de derecho
comunitario.

299
Dr. Enrique Ulate Chacón

ha reconocido la formación de un Derecho comunitario institucional280 y de un


derecho comunitario objetivo281 cuya supremacía se impone sobre el derecho
interno282. Desde el punto de vista jurisprudencial, Costa Rica parece ser el más
decidido a aceptar los efectos jurídicos del D. comunitario, a punto tal que la
misma Sala Constitucional ha invitado al Parlamento a ratificar el convenio de la
Corte Centroamericana de Justicia283. Una reciente sentencia en materia agraria,

280
Sala Constitucional, Voto No. 4638-96 del 6-9-96 que es Consulta de constitucionalidad del Proyecto
de Ley de aprobación del “tratado de Integración Social”; Voto No. 4640-96 de 6-9-96 que es
Consulta de constitucionalidad del Proyecto de Ley de aprobación del “Protocolo al Tratado General
de Integración Económica Centroamericana (Protocolo de Guatemala)”. En ambos casos, la Sala
afirmó: “Dada la naturaleza institucional del convenio que nos ocupa, la Sala no encuentra normas
que resulten inconstitucionales, ni advierte infracciones al procedimiento de aprobación legislativo. Sin
embargo, como este tratado es parte integrante de un sistema de transferencia de competencias, que
como ha quedado dicho resulta en un sistema comunitario, aun cuando la transferencia de
competencias no se ha dado en forma expresa, aunque prevista en el Protocolo de Tegucigalpa, todo
ello implica que para su aprobación se requiere una votación calificada, en los términos que se señalan
en el párrafo segundo del inciso 4 del artículo 121 de la Constitución Política” (o subrayado no es del
original).
281
Sala Constitucional, Voto 4242-93 del 27-08-93, 0791-94 del 8-02-94 y No. 7173-97 del 29-10-
97, en las cuales se reconoce la supremacía del Derecho Comunitario - en éste caso referidas al Código
Aduanero Centroamericano y su Reglamento - sobre el derecho interno de rango inferior;
282
Sala Constitucional, Voto 6957-96 del 20-12-96 y No. 1293-02 del 8-02-2002, que otorga
supremacía al Convenio Centroamericano sobre Unificación Básica de la Educación, sobre normas de
carácter interno, tendientes a la unificación.
283
Sala Constitucional en el Voto 4638-96, citado anteriormente, indicó: “…la Corte Centroamericana
de Justicia, organismo encargado de dirimir los conflictos relacionados con normas de carácter
comunitario, y cuyas atribuciones, funcionamiento e integración se regulará por su propio Estatuto, que
no ha sido aprobado por Costa Rica. A consecuencia de ello, el país y sus habitantes se encuentran en
desventaja frente al Órgano llamado a interpretar y aplicar el Derecho Comunitario, situación que
puede resultar de relevancia constitucional, en tanto podría implicar denegación de justicia para los
costarricenses, quienes, al igual que los nacionales de los otros países centroamericanos, derivan
derechos y obligaciones de las normas comunitarias, y se ven colocados en un plano desigual al acudir
a ese Tribunal, merced a la no aprobación de su convenio constitutivo” (lo subrayado no es del
original).

300
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

aplica y reconoce la primacía de un Reglamento regional sobre medidas sanitarias y


fitosanitarias, en el ordenamiento interno284.

La Constitución Salvadoreña285 que alienta y promueve una integración global,


establece la posibilidad de crear mediante tratados “organismos con funciones
supranacionales”286 abriendo así las puertas a la reconstrucción de la República de
Centro América “en forma unitaria, federal o confederada”, bajo el respeto de los
principios democráticos y los derechos fundamentales, sujetando el proyecto y
bases de la unión a consulta popular. Evidentemente, al ratificar el Protocolo de
Tegucigalpa y los otros instrumentos derivados de éste, particularmente el
Protocolo de Guatemala y el Tratado de Integración Social, está cediendo parte de
sus competencias soberanas a los Órganos supranacionales que ahí se crean, y, por
tanto, aceptando la supremacía del Derecho comunitario. En cuanto a la primacía
del Derecho Comunitario, las normas generales sobre Tratados previstas en la
Constitución admiten expresamente la prevalencia del derecho de los tratados
sobre la legislación interna287, pero también se sujeta a los tratados al control de
constitucionalidad288, lo que podría provocar incompatibilidades si no se interpreta
adecuadamente la naturaleza del D. comunitario y su prevalencia sobre las normas
internas, como en alguna oportunidad lo reconoció la Corte Suprema de Justica de
El Salvador289.

La Carta Magna de Guatemala290 reconoce expresamente la Comunidad


Centroamericana en el Artículo 150, estaleciéndose el deber de adoptar las medidas

284
Tribunal Agrario de Costa Rica. Sentencia No 275-F-03 de las 14:15 hrs del 16 de mayo del 2003.
285
Constitución Política de la República de El Salvador, del 15 de diciembre de 1983 y sus reformas. El
Salvador, Edijusa, 2002.
286
Constitución Política de El Salvador, Artículo 89.
287
Constitución Política de El Salvador, Artículo 144.
288
Constitución Política de El Salvador, Artículo 149.
289
Existe un valioso precedente de la Corte Suprema de El Salvador, Sentencia de las 11 hrs del 16 de
mayo de 1969, por el cual se declara expresamente la prevalencia del Tratado de la Integración
Económica sobre normas de derecho interno.
290
Constitución Política de Guatemala, del 31 de mayo de 1985 y sus reformas.

301
Dr. Enrique Ulate Chacón

adecuadas para llevar a la práctica la unión política o económica de la antigua


Federación Centroamericana. Para tal fin, el Congreso debe aprobar, previamente a
su ratificación, los Tratados que “atribuyan o transfieran competencias a organismos,
creados dentro de un ordenamiento jurídico-comunitario concentrado para realizar
objetivos regionales y comunes”291. Aunque no se exige una votación calificada, el
Artículo 173 dispone que las decisiones políticas de especial trascendencia, y
suponemos entre éstas la unión política, deben ser sometidas a consulta de los
ciudadanos. En cuanto a la primacía, el Artículo 46 constitucional establece la
preeminencia de los tratados sobre el derecho interno, particularmente de aquellos
referidos a la protección de los derechos humanos. Los tratados están sometidos
al control de constitucional de la Corte cuando así se requiera292. Interpretando
ambas disposiciones podríamos concluir, con base en la Jurisprudencia, que
cuando un Tratado autoriza la atribución de competencias a Órganos comunitarios,
los actos normativos que de ellos se deriven privan sobre el orden interno293.

Lo anterior ha sido ratificado por la Corte Centroamericana de Justicia, la cual


refiriéndose al Artículo 150 de la Constitución Guatemalteca subraya: “A este
respecto puede concluirse que dada la forma imperativa de su redacción y fundamento
teleológico de esa disposición, no cabe más que considerar que la República de
Guatemala se encuentra inmersa, cumpliendo lo ordenado por su Constitución, en el
proceso de integrar Centroamérica en la forma convenida con otros Estados signatarios
del Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras Instancias
políticas”.294

En los otros países hay disposiciones más o menos explícitas, o bien implícitas, a
favor de la integración, sin hacer referencia expresa a la atribución de competencias
supranacionales. La Constitución de Nicaragua295 al establecer en el Título I los

291
Constitución Política de Guatemala, artículo 171, l), 2).
292
Constitución Política de Guatemala, artículo 272. e).
293
En éste sentido consúltese el fallo de la Corte Suprema de Justicia, Cámara Civil, del 16 de abril
1996.
294
CCJ. Res. 10 hrs del 13-12-96.
295
Constitución Política de Nicaragua, del 19 de noviembre de 1986 y sus reformas.

302
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

principios fundamentales “privilegia la integración regional y propugna por la


reconstrucción de la Gran Patria Centroamericana”, disponiendo además que el
pueblo de Nicaragua es “parte integrande de la nación centroamericana”296. En el
reconocimiento y defensa de la unidad centroamericana, apoya y promueve los
esfuerzos encaminados a la integración política y económica y, además, “participará
con los demás países centroamericanos y latinoamericanos en la creación o elección de
los organismos necesarios para tales fines”297. De ésta última disposición se deduce
una autorización implícita a otorgar el ejercicio de ciertas competencias a Órganos
regionales comunes. Corresponde a la Asamblea Nacional aprobar o rechazar los
tratados internacionales de integración regional, firmados por el Presidente de la
República298. Si bien es cierto no existe una norma que se refiera a la jerarquía de
los Tratados internacionales, debe interpretarse a favor del proceso INTEGRACIÓN
ista, que cuando un Tratado otorga el ejercicio de competencias a Órganos
supranacionales, éstos prevalecerán sobre el derecho interno.

De la jurisprudencia emanada de la Corte Centroamericana de Justicia, se


desprende que el Estado de Nicaragua se ha sometido al control jurisdiccional de
éste Órgano comunitario, que ha declarado la inaplicabilidad de normas internas
contrarias al Derecho comunitario centroamericano299, que tienen supremacía
sobre el derecho interno incluyendo la misma Constitución del Estado Miembro, y
cuyo incumplimiento hacen incurrir a dicho Estado en responsabilidad.
Recientemente, el Presidente de la República envió al Parlamento un Proyecto de
Ley para derogar la Ley del 35%, que es totalmente inaplicable a la luz del Derecho
comunitario.

296
Constitución Política de Nicaragua, Artículos 5 in fine y 8.
297
Constitución Política de Nicaragua, Artículo 9.
298Constitución Política de Nicaragua, artículos 138 inc.12 y 150 inc. 8.
299
Corte Centroamericana de Justicia. Honduras vs. Nicaragua. Sentencia de las 10 horas del 28 de
noviembre del 2001. En donde se declaró el incumplimiento del Estado de Nicaragua de las normas
comunitarias. Anteriormente la Corte dictó dos resoluciones relativas a medidas cautelares tendientes a
suspender la normativa interna contraria al derecho comunitario: Resoluciones de las 11 horas del 4 de
julio del 2001 y de las 16:15 horas del 12 de enero del 2000.

303
Dr. Enrique Ulate Chacón

La Constitución Política de Honduras300 se refiere en su Preámbulo a “la fe puesta en


la restauración de la unión centroamericana”. No contiene normas expresas sobre
la creación de Órganos comunitarios. Sin embargo, al referirse a las relaciones
económicas con otros países, reconoce el proceso de integración económica
centroamericana y el respeto a los tratados y convenios que suscriba301, los cuales
una vez aprobados por el Congreso y ratificados por el Ejecutivo entran a formar
parte del derecho interno y prevalecen sobre la legislación interna302. Así fue
reconocido desde hace muchos años por la Jurisprudencia de la Corte Suprema de
Honduras303. Además, Honduras también ratificó el Convenio de Estatutos de la
Corte Centroamericana de Justicia, que ha dictado importantes sentencias
estableciendo igualmente la primacía del Derecho comunitario304 sobre el Derecho
interno de ese Estado miembro305 que pueden incurrir en responsabilidad por su
incumplimiento.

En Panamá, la Constitución Política306 hace referencia únicamente en su Preámbulo


a la promoción de la integración regional como fin del Estado. Las disposiciones
relativas a los Tratados internacionales no establecen nada específico sobre la
creación de Órganos supranacionales, y por ende existen verdaderas limitaciones
constitucionales para que éste País pueda avanzar en el proceso. Pese a lo
anterior, Panamá, al formar parte del SICA prácticamente se está sometiendo

300
Constitución Política de la República de Honduras, Decreto No. 131 del 11 de enero de 1982.
301
Constitución Política de Honduras, Artículo 335.
302
Constitución Política de Honduras, Artículos 16 y 18.
303
Corte Suprema de Justicia, del 29 de marzo de 1963. En: Derecho comunitario centroamericano,
cit., p. 451-452.
304
CCJ. Res. 18 hrs. de 22-6-95, Consulta de la Corte Suprema de Honduras. En la cual se afirma que
las normas derivadas de los Tratados centroamericanos “...en caso de conflicto prevalece sobre la
creada por la legislación interna o ley secundaria y que no puede ser modificada unilateralmente por
alguno de los Estados Partes. En el ordenamiento constitucional de la República de Honduras, como
también ya se dijo, está perfectamente aceptado tal status”.
305
Corte Centroamericana de Justicia. Nicaragua vs. Honduras. Sentencia de las 11 horas del 27 de
noviembre del 2001.
306
Constitución Política de Panamá, del 11 de octubre de 1972 y sus reformas.

304
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

“formalmente” al ordenamiento jurídico regional comunitario. La misma Corte


Centroamericana de Justicia, como tribunal comunitario, ha declarado la igualdad
de derechos entre los Estados que actualmente conforman el SICA incluyendo al
Estado de Panamá “…al que debe reconocérsele la misma condición jurídica que a los
demás Estados, en base a un principio fundamental de Derecho Internacional, de
Derecho de Integración y de Derecho Comunitario”307. Si ello es así, evidentemente
podríamos decir que Panamá ha aceptado las consecuencias jurídicas que se
derivan de la normativa comunitaria.

Iguales aspiraciones (o limitaciones) presentan las Constituciones de Belice y de


República Dominicana, que aspiran a formar parte del SICA. Belice pretende ser un
Estado democrático soberano de América Central308. República Dominicana
reconoce y aplica las normas internacionales orientadas a favor de la solidaridad
económica entre los países de América309. Como se observa, son postulaciones de
principio y otorgan escazas posibilidades de interpretación a favor de la
organización comunitaria.

Todas las disposiciones constitucionales, y las derivadas de los mismos Tratados


INTEGRACIÓN istas, han sido interpretadas por la Corte, en el sentido de que no se
produce tanto una transferencia de competencias, sino un ejercicio compartido de
la misma.310 Esta tesis, a criterio de algunos juristas, refleja una cierta debilidad del
poder de la Corte y de los mismos órganos comunitarios, que deberían ser
independientes y distintos de los Estados parte.

307
Corte Centroamericana de Justicia, del 14 de febrero del 2000. Consulta obligatoria del Parlamento
Centroamericano, respecto a la vigencia del Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano,
con su ratificación por parte de Panamá.
308
Constitución Política de Belice de 1981. Artículo 1.
309
Constitución Política de la República Dominicana de 1994, artículo 3 párrafo 2.
310
CCJ, Res. 10 hrs del 13-12-96. Consulta Parlacen.

305
Dr. Enrique Ulate Chacón

3. LA FUNCIÓN Y COMPETENCIAS DE LA
CORTE CENTROAMERICANA DE JUSTICIA
EL CARÁCTER VINCULANTE DE SU
JURISPRUDENCIA

Una característica esencial de estas Comunidades de derecho es la garantía de


control jurisdiccional a que están sometidos tanto los Estados, los Órganos
comunitarios y demás Instituciones, como los particulares. Las Comunidades
Europeas y la Comunidad Centroamericana fueron dotadas de un Tribunal de
Justicia311 que velara por la recta interpretación y aplicación de sus Tratados
constitutivos312 y demás instrumentos complementarios y derivados, asignándoles
en uno y otro caso una competencia muy amplia, como tribunales
constitucionales313, internacionales, comunitarios, arbitrales, etcétera.

La Corte Centroamericana de Justicia representa los más altos valores de la


“conciencia centroamericana” y debe velar por la recta aplicación y adecuada
interpretación del Derecho comunitario originario y derivado. Sus sentencias son
vinculantes para los Estados miembros. Tiene una competencia muy amplia como
Tribunal de Justicia regional y también puede, entre otras, asumir funciones de
Tribunal arbitral por delegación expresa de las partes. Está conformado por
Magistrados imparciales e independientes, de gran trayectoria jurídica, propuestos
por las Cortes Supremas de cada Estado parte. Aunque no todos los países
Centroamericanos han ratificado el Convenio de los Estatutos constitutivos de la
Corte, sus sentencias son de carácter vinculantes y, por ende, su jurisdicción y

311
Véase, entre otras obras: GERIN, Guido. La Corte di Giustizia delle Comunitá Europee, Padova,
Cedam, 2000; CHAMORRO MORA, Rafael. La Corte de Justicia de la Comunidad
Centroamericana, Managua; Imprimatur, 2000.
312
Tratado de la C.E., Artículo 220 y siguientes; Protocolo de Tegucigalpa, Artículo 12 párrafo 4,
Artículo 35.
313
La Corte Centroamericana de Justicia como Tribunal Constitucional de la Comunidad
Centroamericana. Conferencia impartida por el Dr. Jorge A. Giammattei, en Florianópolis, Brasil,
del 2 al 7 de junio, 2002.

306
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

competencia regionales son de carácter obligatorio y deben ser respetadas por los
Estados miembros314.

La Corte como Órgano jurisdiccional regional supranacional, forma parte del


Sistema de la Integración Centroamericana (creado por el Protocolo de Tegucigalpa
de 1991) y tiene como función principal garantizar el respeto del derecho, en la
interpretación y ejecución del presente Protocolo y sus instrumentos complementarios
o actos derivados del mismo. Además, toda controversia sobre interpretación o
aplicación de las disposiciones contenidas en el Protocolo constitutivo del SICA y
demás instrumentos complementarios o derivados, deben ser sometidas a la
Corte,315 salvo el caso de las controversias comerciales que, como veremos más
adelante, fue excluido de su competencia316.

La instauración y funcionamiento de la Corte, mediante la aprobación y la


ratificación de su Estatuto317 y respectiva Ordenanza de procedimiento318, fortalece
el proceso de integración regional y el derecho comunitario centroamericano en sus
tres dimensiones: El derecho comunitario institucional, al crearse un Órgano
jurisdiccional para resolver las controversias de la comunidad centroamericana; el
derecho comunitario sustancial, al contribuir mediante sus fallos al fortalecimiento
del proceso y las políticas regionales y; el derecho procesal comunitario, al generar
los principios y procedimientos necesarios para el correcto funcionamiento del
sistema.

314
Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia, del 10 de diciembre de 1992, Artículo
1.
315
Protocolo de Tegucigalpa, de la carta de la ODECA, suscrito el 13 de diciembre de 1991, Artículo
35. Convenio de Estatuto de la Corte, Artículo 2.
316
Se trata de la enmienda al artículo 35 del Protocolo de Tegucigalpa, del 27 de febrero del 2002, por el
cual se someten las controversias comerciales a un mecanismo de solución de controversias comerciales
que definirá el Comieco, lo cual consideramos un grave retroceso y un duro golpe al principio de
atribución de competencias que mantenía la Corte.
317
Convenio de Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia, del 10 de diciembre de 1992.
318
Ordenanza de procedimientos, vigente a partir del 1 de enero de 1995.

307
Dr. Enrique Ulate Chacón

Aunque su Convenio de Estatuto319, suscrito en la Cumbre de Presidentes del 10 de


diciembre de 1992, solo haya sido ratificado por tres países (Nicaragua, Honduras y
El Salvador) está vigente desde el 2 de febrero de 1994, y en proceso de ratificación
de los restantes Estados miembros, porque de conformidad con el Protocolo de
Tegucigalpa, los Estados tienen el deber de negociarlo y ratificarlo. Costa Rica,
cuyo expediente legislativo se encuentra archivado con un dictámen negativo de la
Corte Suprema de Justicia, en diversas sentencias de la Sala Constitucional, incluso
recientísimas320, ha reconocido la vigencia de la Corte, como organo oficial de la
integración regional, al cual deben estar sometidos todos los ciudadanos de la
Región.

La Corte tiene una competencia y jurisdicción muy amplia, que podríamos llamar
competencia genérica, exclusiva y excluyente321, a la cual están sujetos los Estados
partes aún cuando no hayan ratificado su Estatuto322. Por la amplia competencia
otorgada a la Corte en el Estatuto y otros Tratados y Convenios regionales, se ha
establecido al siguiente clasificación de competencias323: a) Competencia
internacional; b) Competencia de integración; c) Competencia consultiva; d)
Competencia Constitucional; e)Competencia arbitral. En uso de tales atribuciones,

319
Chamoro Mora, Rafael. El Estatuto de la Corte Centroamericana de Justicia. En: El Tribunal
Centroamericano (la Corte Centroamericana de Justicia), Managua, Nicaragua, Editorial UNAH,
Honduras, 1995, p. 57-68.
320
Véase, entre otras, las sentencias de la Sala Constitucional: No. 4638-96, 4640-96 y la No. 6619-
99. En ésta última resolución, la Sala hace suya la afirmación de que “…si Costa Rica aprobó la
creación de la Corte Centroamericana de Justicia, es válida toda cláusula de Derecho Regional que se
refiera a ella como órgano competente, independientemente de los reparos que se tengan contra su
estatuto…” (Considerando III in fine).
321
Estatuto CCJ,Artículo 3.
322
CCJ, Res. 12-7-96. Consulta del Director General de Integración Económica de Nicaragua, donde
se subraya la obligatoridad de los criterios de la Corte en cuanto a la interpretación normativa; Res. 10
hrs. 13-12-96. Consulta del Parlacen. La cual se refiere a la sumisión de todos los Estados parte a
la autoridad jurisdiccional de la Corte, aún cuando no hayan ratificado su Estatuto, como es el caso de
Guatemala.
323
Chamorro Mora, Rafael. La Corte de Justicia de la comunidad Centroamericana,
Managua, Nicaragua, Imprimatur, 2000, p. 35 ss.

308
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

se ha venido formando un derecho comunitario material e institucional, según


reseñaremos a continuación.

4. LA FORMACIÓN JURISPRUDENCIAL DEL


DERECHO COMUNITARIO MATERIAL.
PRINCIPIOS BÁSICOS. CASUÍSTICA

De conformidad con lo dispuesto en el Artículo 3 del Estatuto, “La Corte tendrá


competencia y jurisdicción propias, con potestad para juzgar a petición de parte y
resolver con autoridad de cosa juzgada, y su doctrina tendrá efectos vinculantes para
todos los Estados, Órganos y organizaciones que formen parte o participen en el
“Sistema de la Integración Centroamericana”, y para sujetos de derecho privado”. De
esta última frase, se desprende con claridad el carácter de formación
jurisprudencial reconocido al Derecho Comunitario, a través de la doctrina que se
vaya formando, mediante la reiteración de criterios jurídicos comunitarios en sus
resoluciones.

En efecto, la Corte ha venido sentando importantes criterios jurisprudenciales para


la formación de un Derecho comunitario centroamericano, siguiendo muy de cerca
la experiencia europea, a fin de garantizar la aplicación de las políticas
INTEGRACIÓN istas previstas en los Tratados y Protocolos tendientes a conformar
una Unión económica y política en la región Centroamericana.

Ha aceptado como principios del Derecho comunitario, su carácter vinculante y de


aplicación directa, afirmando su primacía frente al Derecho interno de los

309
Dr. Enrique Ulate Chacón

Estados324. “Los Poderes Legislativos” - dice la Corte - “no pueden emitir leyes para
desconocer el carácter obligatorio de los actos jurídicos válidos realizados por los
Órganos y Organismos de la Integración Centroamericana, que han ejercido las
facultades conferidas por Convenios y Tratados vigentes...”325.

Se ha pronunciado a favor de una interpretación sistemática, material y evolutiva,


dando prioridad al Derecho comunitario (propósitos y principios contenidos en los
Tratados)326 frente al método intergubernamental o de simple cooperación
interestatal.

Principios fundamentales del Derecho comunitario, reconocidos por la Corte, son


entre otros, el de primacía, el de subsidiariedad, el de gradualidad, especificidad y
progresividad del proceso de integración (que implican su “irreversibilidad”)327.
Además, se integran los principios de solidaridad, seguridad jurídica,
responsabilidad y buena fe, así como el respeto de los principios y normas que
integran el derecho comunitario y el derecho internacional.

324CCJ, Res. 10 hrs del 13-12-96. Donde la Corte, reconociendo las particularidades del Derecho
comunitario, cita como precedentes, el Voto No. 4638-96 de la Sala Constitucional de Costa Rica, el
caso Frontini, de la Corte Constitucional Italiana 1973; la Sentencia del Tribunal de Justicia de la
Comunidad Europea, Costa/ENEL del 15 de agosto de 1974, y el Tribunal de Justicia de
Cartagena, No. 1-IP-87 Y 2-IP-90.
325
CCJ. Res. 11:30 hrs del 5-8-97. Consulta SIECA sobre la obligatoriedad de aplicar el derecho
comunitario en el derecho interno, y la prohibición de los Estados de emitir leyes contrarias al mismo.
Concretamente la Corte se refiere a l artículo 18 del Convenio sobre el Régimen Arancelario y
Aduanero Centroamericano como “...una norma comunitaria de carácter imperativo..., por tanto, los
efectos son de carácter vinculante y los Estados miembros están en la obligación de observar su
cumplimiento”; Res. 10:25 hrs del 20-10-95 Consulta SG-SICA, sobre la exigencia de la publicidad
de los Actos normativos comunitarios.
326
CCJ. Res. 11 hrs de 27-11-01. Nicaragua c. Honduras. Considerando XVIII
327
CCJ. Res. 11 hrs de 27-11-01 y Res. 10 hrs de 28-11-01.

310
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

4.1. El derecho comunitario como derecho


autónomo: su primacía y prevalencia
Del análisis sistemático de la Jurisprudencia de la Corte, puede recabarse un
concepto de Derecho comunitario: El derecho comunitario es el complejo de
normas jurídicas que disciplinan las Comunidades de Estados, y sus relaciones
jurídicas con otros sujetos de derecho, creadas como organizaciones
internacionales suis generis, dándo origen a un Sistema jurídico-institucional u
ordenamiento jurídico nuevo, autónomo y especial, cuyo común denominador o ius
proprium se basa en las relaciones de integración regional, que generan derechos y
obligaciones en cabeza de los ciudadanos de la Comunidad328.

Las normas comunitarias tienen mayor jerarquía que las normas de Derecho
interno329, y por tanto prevalecen, en su aplicación, sobre cualquier Tratado
internacional de normas convencionales, y por ende sobre cualquier Tratado que
los Estados miembros suscriban, por decisión unilateral, con terceros Estados, en
detrimento de los intereses de la Comunidad.

La Corte ha subrayado la relación entre el Derecho comunitario originario y el


Derecho Derivado, en algunos casos particulares. En relación al Convenio de
Propiedad Intelectual, señaló lo siguiente: “Esas manifestaciones califican el
Convenio a suscribirse como un instrumento complementario que obedece a los
principios, propósitos y objetivos del Protocolo de Tegucigalpa, en especial el de
conformar el Sistema de la Integración Centroamericana, sustentado en un
ordenamiento institucional y jurídico y que indudablemente conformará uno de los
instrumentos base del Derecho Comunitario Centroamericano, que a criterio de esta
Corte, consignado en anteriores resoluciones, debe tener como características su
independencia, primacía y gran penetración en el régimen jurídico de los Estados que le

328
Esta noción de Derecho comunitario, es la adoptada en la Tesis doctoral. ULATE CHACON,
Enrique. Integración Regional y Derecho agrario comunitario europeo y centroamericano. Scuola
Sup. Sant’Anna, Pisa, enero, 2003.
329
Sobre la primacía y prevalencia de la normativa comunitaria véase en particular el Considerando V.
Res. 11 hrs. 27-08-01. Caso Nicaragua c. Honduras.

311
Dr. Enrique Ulate Chacón

dan origen, lo cual se manifiesta en su aplicabilidad inmediata y efecto directo. Estas


características han permitido que al Derecho comunitario se le considere como un
nuevo orden jurídico de Derecho Internacional, que lo distingue porque promueve la
integración de los países involucrados, en tanto que el Derecho Internacional tiene por
objetivo la cooperación internacional...”330

4.2. Jerarquía de las normas comunitarias


originarias
La Corte ha establecido que el Protocolo de Tegucigalpa de 1991 es “...el tratado
constitutivo marco de la integración centroamericana y por tanto el de mayor jerarquía
y base fundamental de cualquier otra normativa centroamericana sean éstos, Tratados,
Convenios, Protocolos, Acuerdos u otros actos jurídicos vinculatorios, anteriores o
posteriores a la entrada en vigencia del Protocolo de Tegucigalpa...”331 En
consecuencia, se le da prevalencia sobre cualquier otro Convenio, Acuerdo o
Protocolo suscritos bilateral o multilateralmente en materias relacionadas con la
integración centroamericana.332

Entre los Tratados complementarios, también originarios, del SICA, se encuentra el


Tratado constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras Instancias políticas,
que aunque fue anterior del Protocolo de Tegucigalpa, éste lo integró dentro de su
estructura institucional, al reconocer al Parlacen como un órgano político de la
integración regional333.

330
CCJ. Res. 10 hrs, de 17-3-97.
331
CCJ. Res. 24-05-96.
332
CCJ. Res. 10 hrs. de 24-5-95. Opinión Consultiva SG-SICA; en igual sentido Res. 10:25 de 20-
10-95. Consulta SG-SICA sobre reglamento para actos normativos.
333
CCJ. Res. 10 hrs de 13-12-96. Consulta del Parlacen; Res. 18 hrs de 22-6-95. Consulta de la Corte
Suprema de Justicia de Honduras.

312
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

Dentro del Sub-sistema ambiental, también se ha señalado la naturaleza jurídica del


Convenio de ALIDES, o Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible, el
cual es un acto normativo derivado, un acuerdo derivado del Protocolo de
Tegucigalpa, y que es de obligatorio cumplimiento para los Estados miembros.334

4.3. Los principios rectores


del derecho comunitario:
La Corte hace suyos como principios fundamentales del derecho comunitario335, los
siguientes:

Autonomía: en cuanto tiene su propio ordenamiento normativo.

Aplicabilidad inmediata: En cuanto se convierte automáticamente en forma clara,


precisa e incondicional, en normas de derecho interno de los Estados Miembros,
sin necesidad de que éstos realicen acto alguno para incorporar las normas
comunitarias a su derecho, sin que se confundan con éste último y que las
autoridades nacionales tienen que aplicarlo obligatoriamente.336

Efecto o aplicabilidad directa: en cuanto las normas comunitarias pueden crear por
sí mismas derechos y obligaciones para los particulares, o imponer a los Estados

334
CCJ, Res. 10 hrs. de 24-5-95.
335
Res. 11 hrs. del 27 noviembre 2001. Caso Nicaragua c. Honduras, Considerando IV.
336
CCJ. Res. 10 hrs. del 11-04-97. Consulta sobre la aplicación del Convenio de Propiedad Intelectual,
que conceden a un órgano regional la facultad para modificar las tasas. En dicha Consulta, la Corte
afirma que “...la modificación del mismo Convenio que acordare el órgano rector de la integración
Económica no requiere la aprobación o ratificación a nivel nacional de conformidad con las
disposiciones de los instrumentos regionales vigentes...”.

313
Dr. Enrique Ulate Chacón

Miembros su concreción y desarrollo para que sean plenamente eficaces.337 Las


resoluciones y actos derivados de los órganos comunitarios, entran en vigencia
treinta días después de aprobadas por el Órgano Regional competente, plazo
dentro del cual los poderes ejecutivos de los Estados miembros deben emitir el
respectivo acuerdo de aprobación.338

Primacía o prevalencia339: Ya que las normas comunitarias ocupan un lugar


prioritario con respecto a las normas nacionales, dado que su aplicación es
preferente o prioritaria respecto al Derecho interno de los Estados Miembros,
primacía de carácter absoluto incluso respecto de las normas constitucionales, ya

337
CCJ. Res. 10 hrs. del 17-3-97. Refiriéndose al Convenio sobre Propiedad Intelectual, señaló que
debe tenérsele como “un instrumento del Derecho Comunitario Centroamericano, de aplicación directa
e inmediata, del cual surgen derechos y obligaciones, no sólo para los Estados Miembros, sino para sus
ciudadanos, por lo cual deben utilizarse términos precisos, dejar claras las transferencias de
competencias y los órganos que las ejercerán...”. En sentido similar, la res. 11:30 de 5-8-97.
Consulta SIECA. Reconoce las facultades del Consejo Arancelario y Aduanero Centroamericano de
emitir resoluciones que devienen obligatorias para los Estados miembros, afirmando además que:
“Para estas resoluciones no se requiere la ratificación legislativa, porque ellas son producto de la
aplicación del Convenio ya ratificado por los Poderes Legislativos, y que han pasado a formar parte
del Derecho Comunitario Centroamericano y sería un contrasentido exigir que las resoluciones fuesen
ratificadas, puesto que a los Órganos y Organismos de la Integración se les han conferido facultades
para que las ejerzan y toda la normativa jurídica contenida en los Convenios debe ser aplicada por
ellos”.
338
CCJ. Res. 11:30 hrs de 5-8-97.
339
“Las relaciones entre las disposiciones contenidas en los Convenios Centroamericanos de Integración,
en el Derecho Comunitario Centroamericano y en el Derecho interno de cada Estado, son jerárquicas,
prevaleciendo las de los dos primeros sobre las de este último, en caso de conflictos entre ellos...” CCJ.
Res. 11:30 hrs 5-8-97.

314
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

que no tendría sentido que sus efectos pudieran ser anulados o eludidos por los
Estados340;

Responsabilidad: Los Estados están obligados a reparar los daños causados como
consecuencia de la violación de las normas comunitarias.

4.4. El incumplimiento de las normas comunitarias


En las controversias de Nicaragua c. Honduras y Honduras c. Nicaragua, donde se
discutía la violación e incumplimiento de la normativa comunitaria y responsabilidad
del Estado declaró con lugar ambas demandas341.

En el primer caso, la Corte estableció la responsabilidad del Estado de Honduras, al


ratificar el Tratado de Delimitación Marítima con Colombia porque violó la
normativa comunitaria, y los principios y propósitos de la integración
centroamericana. Tal actuación unilateral de Honduras, contradice las
Declaraciones de las Reuniones Presidenciales que de buena fe los Presidentes de
todos los Países miembros han firmado, en defensa de la paz, la seguridad, la
integridad territorial y la identidad de Centroamérica, como bases para garantizar la
integración regional, y que emanan del Órgano máximo del SICA, como es la
Reunión de Presidentes. Además, la Corte hace una interpretación amplia de los
Tratados Constitutivos y demás instrumentos complementarios y derivados, con
base en los objetivos y fines declarados principalmente en el Protocolo de
Tegucigalpa (especialmente en sus Artículos 3 y 4, 6 y 7), que también consideró el

340
“Las modificaciones constitucionales posteriores a la vigencia de convenios internacionales de
integración o comunitario y relacionadas con éstos, no pueden producir ningún efecto jurídico puesto
que las normas de derecho interno no pueden prevalecer sobre el Derecho Internacional, de Integración
o Comunitario, cuyas fuentes principales son los Convenios y Tratados debidamente aprobados y
ratificados por los Estados miembros. Igual afirmación se puede hacer respecto a los instrumentos
complementarios y actos derivados de los mismos”. CCJ, Res. 11:30 hrs. de 5-8-97.
341
CCJ. Res. 10 hrs del 28 noviembre 2001, Considerando I. Caso Honduras c. Nicaragua. CCJ,
Res. 11 hrs. del 27 noviembre 2001. Caso Nicaragua c. Honduras. Considerando I.

315
Dr. Enrique Ulate Chacón

máximo Tribunal comunitario, fueron infringidos. El aporte mayor del fallo es


reconocer como principio la responsabilidad y el deber de reparación que tienen los
Estados miembros (lo cual se podría extender también a los Órganos de la
Comunidad), en la aplicación y cumplimiento de la normativa que sustenta el SICA,
a la cual todos los países integrantes de la Comunidad Centroamericana se han
adherido con el propósito de integrarse.

Al resolver el caso Honduras vs. Nicaragua, la Corte, nuevamente, reitera los


principios que rigen el Derecho comunitario centroamericano. Pone énfasis en la
jerarquía jurídica del Protocolo de Tegucigalpa, como Tratado constitutivo del SICA,
el cual, sumado a los instrumentos complementarios y derivados genera derechos y
obligaciones, no solo para los Estados parte, sino también para los sujetos
privados. Se pasó, dice la Corte, de una simple cooperación o relación
intergubernamental, a un proceso gradual de integración regional basado en la
solidaridad y en la creación de Órganos supranacionales. Reitera los fines y
propósitos de la integración, contenidos en los Artículos 3 y 4 del Protocolo, entre
los cuales resaltan la solidaridad, la seguridad jurídica y la buena fe342 en las
relaciones comunitarias entre los Estados parte343.

La Corte resalta la importancia de que los Estados parte hagan uso del Tribunal
Comunitario para resolver sus diferencias y fortalecer el Derecho comunitario

342
CCJ. Res. 11:30 hrs 5-8-97.
343
CCJ, Res. 18 hrs del 22-6-95 “...por su sola naturaleza de Tratado Internacional y manifestación
expresa de la voluntad soberana de las Altas Partes contratantes, constituye para los Estados respecto
de los cuales está vigente, un ordenamiento jurídico obligatorio que debe ser cumplido por ellos de
buena fe, al tenor de la regla Pacta Sunt Servanda...” y Res. 10 hrs del 13-12-96, en relación con
los Artículos 6 y 10 del Protocolo de Tegucigalpa.

316
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

centroamericano.344 Pero no vasta la mera declaración jurisdiccional, si los Estados


no se someten en modo efectivo a su poder de imperio pues, de lo contrario, se
haría nugatoria la construcción del entero sistema comunitario, y del acervo
jurisprudencial (acquis communautaire).

La sentencia tiene tres aportes significativos: a) Reconoce la Comunidad de Estados


Centroamericanos como una Comunidad de Derecho, con autonomía jurídica
propia; b) Establece la primacía del Derecho comunitario y sus principios esenciales
(eficacia directa, aplicación inmediata, obligatoriedad) no sólo en relación con
normas internas - que resultan inaplicables e ineficaces frente al Derecho
comunitario-, sino también respecto a las normas del Derecho Internacional
convencional (normas del GATT) y, c) Reitera el principio de responsabilidad y la
obligación de los Estados de reparación patrimonial, en casos de violaciones
declaradas al derecho comunitario y, en este caso, al subsistema económico de la
integración, lo que conduciría, en fase de ejecución de sentencia, a lograr una
reparación real y efectiva de los daños y perjuicios causados, no solo al Estado que
resulte afectado, sino también a los propios sujetos privados que así lo
demuestren.

4.5. El problema de la responsabilidad por


incumplimiento en la fase de ejecución del fallo
El Convenio de Estatutos de la Corte Centroamericana de Justicia, establece que en
caso de incumplimiento se comunica tal situación a los Estados parte, a efectos de

344
“Es conveniente hacer notar la actitud de las Altas Partes en contienda, en el sentido de que al recurrir
a este Tribunal con el propósito de buscar una solución pacífica a sus controversias, demuestran su
decisión política de que el Sistema de la Integración Centroamericana se fortalezca, permitiendo la
evolución y perfeccionamiento de un Derecho comunitario, que conducirá a la Región
Centroamericana a una real unión, que garantice un desarrollo equilibrado y el alcance de un bien
común que beneficie directamente a sus habitantes…” Ver Sentencia comentada, del 28 de noviembre
del 2001, considerando IV.

317
Dr. Enrique Ulate Chacón

que tomen las medidas del caso, tendientes a su ejecución. La misma Corte ha
dictado resoluciones en ese sentido345.

Pese a dicho aporte, de valor innegable y de gran trascendencia para casos futuros,
es importante indicar, a título personal, que el objeto del litigio (Nicaragua &
Honduras y Honduras & Nicaragua) se centró en demostrar la responsabilidad y por
ende al haberse determinado, era la obligación del Tribunal de declarar su
existencia, como efectivamente lo hizo. La consecuencia lógica de dicha
declaratoria, es la obligatoriedad de la reparación del daño causado y que se
demuestre en juicio, pero según mi parecer, dicha demostración debe darse a
posteriori de la declaratoria de responsabilidad (pues como se dijo el proceso gira
en torno a demostrarla), para lo cual estaría abierta la etapa de ejecución de la
sentencia.

Efectivamente, dentro de las disposiciones del Estatuto, referidas a la sentencia y


su cumplimiento, el Artículo 39 establece que las sentencias definitivas que dicte la
Corte no admiten recurso alguno, son vinculantes para los Estados (o para los
Órganos u Organismos del SICA) y se ejecutarán como si se tratara de cumplir una
resolución, laudo o sentencia de un tribunal nacional del respectivo Estado. Esto
quiere decir, que en éste caso era perfectamente posible que la Corte, con una
visión más futurista, dejara para un momento sucesivo, la etapa de ejecución de
sentencia, la demostración y cuantificación de los daños y perjuicios invocados.

En todo caso, queda la cuestión de si la Corte puede o no, con las atribuciones
actuales, imponer sanciones pecuniarias a los Estados parte. La respuesta formal
pareciera negativa, pero la constitución material de la Comunidad exige y espera
una respuesta en sentido positivo, respuesta que bien podría emanar de una
interpretación material y evolutiva que haga la Corte.

345
Res. 11:30 del 5-9-97.

318
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

4.5. Jerarquía del Derecho Comunitario sobre el


Derecho Interno y el Derecho Internacional
convencional
Es importante poner en evidencia, que la Corte, al establecer la jerarquía del
Derecho Comunitario, respecto al Derecho interno y al mismo Derecho
Internacional convencional (reglas de la OMC), le otorga supremacía a la aplicación
del Derecho comunitario regional, tal y como lo había dispuesto ya en la Sentencia
del 27 de noviembre de 2001 (caso Nicaragua vs Honduras)346.

Ninguna disposición jurídica del Derecho interno, dictada por los Estados
miembros, pueden contradecir el Derecho comunitario. Las normas legislativas
internas dictadas con posterioridad a los Tratados comunitarios no pueden enervar
la aplicación del Derecho comunitario, pues son contrarias al sistema. Ese
principio de prevalencia del Derecho comunitario frente al Derecho internacional
convencional, se deriva de la aplicación de lo dispuesto en el Artículo 35 del
Protocolo de Tegucigalpa347.

La Corte concluyó que Nicaragua, al dictar la Ley 325, creadora del Impuesto sobre
bienes y servicios procedentes de Honduras, creando un impuesto calculado sobre
la sumatoria del valor CIF más los aranceles preexistentes de un 35%, sobre
cualquier bien y servicio importado, manufacturado y ensamblado, violó las normas
del Sistema económico de integración centroamericana, particularmente los
Artículos III y XV del Tratado de Integración Económica de 1960 y el Protocolo de
Guatemala, en su Artículo 7, poniendo en peligro la constitución de una zona de
libre comercio y, por ende el paso gradual y progresivo hacia la creación de un
arancel (externo e interno) común, como requisito para consolidar la unión
aduanera de la región.

Uno de los puntos medulares del fallo, es que sujeta la aplicación de las reglas del
Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), particularmente

346
Ver los considerandos IV y V de la referida sentencia.
347
CCJ, Res. 11:30 hrs. de 5-8-97. Consulta SIECA.

319
Dr. Enrique Ulate Chacón

del Artículo XXI que faculta a los Estados a dictar contramedidas “en tiempos de
guerra o en casos de grave tensión social”, a las reglas del Derecho comunitario
centroamericano al indicar: “…de acuerdo al derecho internacional clásico,
circunstancias que no se han comprobado en el juicio, y por lo mismo, tal
argumentación carece de fundamento; pero aún cuando hubiere sucedido lo contrario,
de acuerdo al Derecho Comunitario Centroamericano, como anteriormente se dijo, no
podrían aplicarse esas disposiciones como justificativas de contramedidas”. En
consecuencia, es muy claro y evidente que la aplicación de ese tipo de normas,
derivadas de simples acuerdos bilaterales o multilaterales, no pueden prevalecer
sobre las normas comunitarias orientadas a la conformación de una Comunidad de
Estados. Esa es la única forma de que el proceso de integración económica
regional no sufra las consecuencias de fenómenos o procesos económicos
globales.

Consideramos que fue muy acertada la resolución de la Corte Centroamericana en


este sentido, siguiendo muy de cerca la posición que el Tribunal de las
Comunidades Europeas ha mantenido, en cuanto a la inaplicabilidad directa de las
reglas de la OMC, defendiendo la primacía del Derecho comunitario europeo.

Estas sentencias han abierto una brecha fundamental en todo el proceso de


construcción comunitaria centroamericana y, sin duda, serán piezas o “pilares”
claves en futuras controversias que, en materia de responsabilidad, se presenten
ante la Corte Centroamericana de Justicia.

320
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

5. EL RECONOCIMIENTO
JURISPRUDENCIAL DEL DERECHO
COMUNITARIO INSTITUCIONAL

5.1. La Comunidad Centroamericana


La Corte, haciendo uso de su propia doctrina y jurisprudencia reiterada348,
desarrolla las bases teleológicas que están en el origen de una Comunidad de
Estados349, su naturaleza jurídica, y los principios que rigen el sistema sustantivo
del derecho comunitario “centroamericano” haciendo una comparación jurídica con
el derecho comunitario de la Comunidad Europea. Esas bases y principios son los
siguientes:

Los Estados miembros, forman parte de una Comunidad de derecho (de Estados y
sujetos, de poderes y garantías), que aspiran a la integración de Centroamérica, en
modo gradual y progresivo, conforme a los propósitos y fines del Tratado
constitutivo (Protocolo de Tegucigalpa) y demás instrumentos complementarios y
derivados. Es una Organización internacional “sui géneris” y autónoma capaz de
producir sus propias normas jurídicas. Tienen como características constituir un
ordenamiento jurídico autónomo, la naturaleza de sus Órganos (con características
supranacionales) y el control jurisdiccional de sus actuaciones. Los Estados que la
conforman entran en una etapa de desarrollo de mayor nivel y compromiso, en el
que sus facultades soberanas quedan entrelazadas con relación a todos los que

348
Entre otras, consúltense los siguientes precedentes citados por la Corte: Res. 4-1-12-96 Consulta
Parlacen-Corte Constitucional de Guatemala; Res. 2-24-5-94 Consulta del SICA sobre la naturaleza
jurídica del Protocolo de Tegucigalpa y la Alianza para el Desarrollo Sostenible; Res. 2-5-8-97
Consulta del SIECA sobre el Convenio del Régimen Arancelario y Aduanero Centroamericano.
349
En el caso de la Consulta del Parlacen, la Corte afirmó la pertenencia de Guatemala a esa Comunidad
de Estados, como Comunidad Económica y Política que aspira a la Integración de Centroamérica, y
que forma parte del SICA “marco institucional de la integración regional el cual crea un ordenamiento
jurídico nuevo...”.

321
Dr. Enrique Ulate Chacón

integran la Comunidad y a unos propósitos, principios y obligaciones. Sus actos


van encaminados a impulsar, propiciar y fortalecer a la Comunidad y a sus
integrantes. Al pertenecer los Estados a Ella, están sujetos a la normativa de la
Comunidad, y a principios fundamentales de identidad, solidaridad, seguridad
jurídica y buena fe, en las relaciones al interno de la misma. Cualquier acto
unilateral de un Estado miembro que vaya en perjuicio de los fines y propósitos de
la Comunidad, pone a dicho Estado en causal de incumplimiento de la normativa
comunitaria.350

5.2. Los órganos comunitarios y su reconocimiento


jurisdiccional
La Jurisprudencia de la Corte, ha reconocido en el Sistema de la Integración
Centroamericana, no solo la naturaleza supranacional la mayoría de sus órganos,
sino también la existencia de diversos subsistemas, económico, social, ambiental y
político. La misma Corte Centroamericana de Justicia, se ha calificado como un
Tribunal supranacional, con competencia exclusiva y excluyente.

Como órganos políticos, se reconoce la existencia del Parlamento


Centroamericano, como una Institución Regional Internacional351, con autonomía
propia y órgano permanente de consulta, planteamiento, análisis y recomendación
sobre asuntos políticos, económicos, sociales y culturales de interés común, que se
fundamenta en la democracia representativa y participativa352.

Respecto de los Sub-sistemas, en casos concretos, la Jurisprudencia ha venido


reconociendo la naturaleza e importancia de los mismos, así como de las
Secretarías técnicas. El Subsistema Económico es regulado en el nuevo Protocolo de

350
CCJ. Res. 10 hrs del 28 noviembre 2001, Considerando I. Caso Honduras c. Nicaragua. CCJ, Res.
11 hrs del 27 noviembre 2001. Caso Nicaragua c. Honduras. Considerando I
351
CCJ, Res. 10 hrs 13-12-96.
352
CCJ, Res. 18 hrs del 22-6-95.

322
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

Guatemala al Tratado General de Integración Económica Centroamericana (del 29 de


octubre de 1993), instrumento complementario353, que pretende establecer y
consolidar la integración económica en el marco del SICA, mediante un proceso
voluntario, gradual y progresivo que permita la coordinación, armonización y
convergencia de las políticas económicas (y otras políticas de acompañamiento
como las negociaciones comerciales extrarregionales, la infraestructura y los
servicios) a fin de concretar las etapas de la integración354. Su objetivo básico es
lograr el desarrollo económico y social equitativo y sostenible, mediante un
proceso que permita la transformación y modernización de sus estructuras
productivas, sociales y tecnológicas, eleve la competitividad y logre la reinserción
eficiente y dinámica de Centroamérica en la economía internacional355. Los
principios que lo rigen son: legalidad, consenso, gradualidad, flexibilidad,
transparencia, reciprocidad, solidaridad, globalidad, simultaneidad y
complementariedad356.

La integración económica pretende avanzar gradual y progresivamente hacia la


unión económica. Para lograrlo se requiere el consenso de los Estados, pero
también se permite la cooperación reforzada, pues varios Estados pueden progresar
con mayor celeridad, dejando abierta la posibilidad a los restantes de adherirse357.

La SIECA, forma parte de la estructura institucional del sub-sistema económico,


reconocida como un órgano técnico administrativo, que puede formular
directamente consultas ante la Corte Centroamericana de Justicia358.

353
Protocolo de Guatemala al Tratado General de Integración Económica Centroamericana, del 29 de
octubre de 1993.
354
Protocolo de Guatemala, Artículo 1.
355
Protocolo de Guatemala, Artículo 3.
356
Protocolo de Guatemala, Artículo 4.
357
Protocolo de Guatemala, Artículos 6 y 10.
358
CCJ. Res. 11:30 hrs del 5-8-97.

323
Dr. Enrique Ulate Chacón

5.3. La atribución de competencias


Todos los órganos e Instituciones que forman parte del SICA, tienen atribuciones
expresas o implícitas en su esfera de competencia. La misma Corte
Centroamericana de Justicia, tiene una atribución exclusiva y excluyente de
competencias para resolver todos los conflictos derivados de la interpretación y
aplicación de los Tratados comunitarios359.

El Artículo 22 del Estatuto de la Corte, establece efectivamente un elenco de


acciones relacionadas con tales materias. Le corresponde: a) Conocer, a solicitud
de cualquiera de los Estados miembros, de las controversias que se susciten entre
ellos. Se exceptúan las conroversias fronterizas, territoriales y marítimas, para cuyo
conocimiento se requiere la solicitud de todas las partes concernidas. Previamente,
las respectivas Cancillerías deberán procurar un avenimiento, sin perjuicio de poder
intentarlo posteriormente en cualquier estado del juicio; b) Conocer de las acciones
de nulidad y cumplimiento de los acuerdos de los organismos del Sistema de la
Integración Centroamericana; c) Conocer, a solicitud de cualquier interesado,
acerca de las disposiciones legales, reglamentarias, administrativas o de cualquier
otra clase dictadas por un Estado, cuando afecten Convenios, Tratados y de
cualquier otra normativa del Derecho de la Integración Cenroamericana, o de los
Acuerdos o resoluciones de sus órganos u organismos; Ch) Conocer y fallar, si así lo
decide, como árbitro, de los asuntos en que las partes la hubieren solicitado como
Tribunal competente. También podrá decidir, conocer y resolver un litigio ex æquo
et bono, si los interesados, lo convienen; d) Actuar como Tribunal de Consulta
Permanente de las Cortes Supremas de Justicia de los Estados, con carácter
ilustrativo360; e) Actuar como órgano de Consulta de los órganos u organismos del
Sistema de la Integración Centroamericana361, en la interpretación y aplicación del

359
CCJ. Res. 10 hrs del 12-11-01. Consulta SG-SICA.
360
CCJ. Res. 18 hrs del 22-6-95, se admite Consulta de la Corte Suprema de Justicia de Honduras.
361
Tales consultas son de carácter obligatorio, según lo ha afirmado la misma Corte en reiteradas
resoluciones: Res. 11:30 hrs del 5-8-97; Res. 10 hrs 24-5-95; Res. 29-2-96; Ver Res. 10 hrs del
17-3-97, Res. 10:25 del 20-10-95, sobre la legitimación de la SIECA para hacer la consulta. Sin
embargo, las consultas no proceden si no son por motivos de interpretación CCJ, 10 hrs 19-4-95
Consulta de la Embajada de Honduras.

324
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

“Protocolo de Tegucigalpa de reformas a la Carta de la Organización de Estados


Centroamericanos (ODECA)” y de los instrumentos complementarios y actos
derivados de los mismos; f) Conocer y resolver a solicitud del agraviado de
conflictos que puedan surgir entre los Poderes u Órganos fundamentales de los
Estados, y cuando de hecho no se respeten los fallos judiciales362; g) Conocer de
los asuntos que somenta directa e individualmente cualquier afectado por los
acuerdos del Organo u Organismos del Sistema de la Integración Centroamericana;
h) Conocer de las controversias o cuestiones que surjan entre un Estado
Centroamericano y otro que no lo sea, cuando de común acuerdo le sean
sometidos; i) Hacer estudios comparativos de las Legislaciones de Centroamérica
para lograr su armonización y elaborar proyectos de leyes uniformes para realizar la
integración jurídica de Centroamérica363. Esta labor la realizará en forma directa o
por medio de institutos u organismos especializados como el Consejo Judicial
Centroamericano o el Instituto Centroamericano de Derecho de Integración; j)
Conocer en última instancia, en apelación, de las resoluciones administrativas,
dictadas por los Órganos u organismos del Sistema de la Integración
Centroamericana, que afecten directamente a un miembro del personal del mismo y
cuya reposición haya sido denegada; k) Resolver en consulta prejudicial requerida
por todo Juez o Tribunal judicial que estuviere conociendo de un caso pendiente de
fallo encaminada a obtener la aplicación o interpretación uniforme de las normas
que conforman el ordenamiento jurídico del “Sistema de la Integración
Centroamericana”, creado por el “Protocolo de Tegucigalpa”, sus instrumentos
complementarios o actos derivados del mismo.

Conforme a dichos criterios, la Corte tiene facultad para determinar su competencia


en cada caso concreto, interpretando los tratados o convenciones pertinentes al

362
Tal competencia procede únicamente cuando se hayan agotado todos los remedios jurisdiccionales
internos, y se haya producido en forma evidente el irrespeto de hecho del fallo judicial. CCJ, Res. 10
hrs del 5-12-96.
363
Ejemplo de éstos estudios de Derecho comparado, lo constituyen las siguientes obras: Giammattei, J. y
Guerrero, Mireya. Fundamentos Constitucionales Centroamericanos del Derecho Ambiental y
Agrario, Managua, Corte Centroamericana de Justicia, 1995; Giammattei, J. Fundamentos
Constitucionales e Internacionales del Derecho de familia en Centroamérica, Managua, Corte
Centroamericana de Justicia, septiembre, 1996.

325
Dr. Enrique Ulate Chacón

asunto en disputa y aplicando los principios del Derecho de Integración y del


Derecho internacional. Hasta ahora, la materia de derechos humanos resulta
excluida de la competencia de la Corte, por disposición expresa del Artículo 25 del
Estatuto, que remite a la competencia exclusiva de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos364.

Pese a lo anterior, en diversas oportunidades se ha pretendido restarle tales


atribuciones a la Corte. Existen precedentes incluso del Consejo Judicial
Centroamericano365, por cuanto se pretendía crear, en el anteproyecto del
Protocolo de Guatemala, un Tribunal administrativo que actuara como primera
instancia de los asuntos dictados por los Órganos del Subsistema económico, con
lo cual se invadía la esfera de competencia de la Corte; lo cual posteriormente fue
propuesto de nuevo mediante un “Anteproyecto de Reglamento Centroamericano
sobre procedimientos para resolver controversias en las relaciones
intrarregionales”, con lo cual se estaba cometiendo el mismo error.366

A fin de mantener la unidad jurisdiccional y la correcta interpretación y aplicación


de los Tratados, así como la función nomofiláctica de la Jurisprudencia, la Corte a
recomendado lo siguiente: “Se recomienda a las instituciones, organismos y órganos
del Sistema de la Integración Centroamericana, que en todos los instrumentos
complementarios y derivados, y actos derivados del Protocolo de Tegucigalpa, se
incluyan disposiciones mandando someter a la Corte Centroamericana de Justicia,
como la institución jurisdiccional del Sistema, los conflictos o controversias que en el
desempeño de sus funciones se produzca”.367

En otro orden de ideas, la Corte Centroamericana de Justicia ha defendido la


competencia exclusiva de determinados órganos comunitarios para conocer de

364
CCJ, Res. 11 horas del 13-01-95. Caso Duarte Moncada.
365
Consejo Judicial Centroamericano, Res. del 20 de julio 1993.
366
CCJ, Res. 12-7-96. Consulta del Director General de Integración Económica de Nicaragua.
367
CCJ, Res. 12-07-96. Consulta del Director General de Integración Económica de Nicaragua.

326
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

materias específicas, como la materia aduanera y arancelaria, que se atribuye al


Consejo Arancelario y Aduanero Centroamericano.368

5.4. Reforma a los Tratados: violaciones al principio


de irreversibilidad y cumplimiento de sentencias
comunitarias
Una de las características principales del Derecho comunitario es su
“irreversibilidad”, en cuanto al proceso de integración. Los Estados partes,
representados por sus Jefes de Estado, deben obedecer las resoluciones de la Corte
Centroamericana de Justicia, y no pueden dictar actos normativos contrarios al
interés de la integración centroamericana, o que perjudiquen las competencias
previamente atribuidas a los órganos que garantizan el correcto funcionamiento del
sistema, como lo es la misma Corte. En otros términos, la irreversibilidad se
produce porque cada Estado se ha despojado de parte de sus facultades para
ejercerlas en modo conjunto mediante un ente jurisdiccional supranacional,
atribución que es un hecho “definitivo e irreversible” dentro del proceso. El
irrespeto a éste principio, por parte de uno o varios Estados miembros podría
provocar la crisis del sistema, al quitar total o parcialmente competencias a
órganos creados especialmente para impulsar el proceso INTEGRACIÓN ista.

La Corte Centroamericana de Justicia ha dictado dos sentencias muy recientes


donde ratifica la existencia y formación de un Derecho comunitario
centroamericano. Reconoce las facultades normativas de los Consejos de Ministros
para dictar actos normativos (reglamentos) de carácter vinculante y de aplicación
directa en los Estados miembros, siempre y cuando tales Consejos estén

368
CCJ, Res. 11:30 del 5-8-97. “Los Estados miembros de Tratados y Convenios de esta naturaleza, al
ratificarlos están ejerciendo conjuntamente sus facultades soberanas, delegando, en este caso concreto,
en el Consejo Arancelario y Aduanero Centroamericano la citada atribución. Esta justificación que
existe para la validez de estos instrumentos jurídicos, puesto que el consentimiento de los Estados y el
ejercicio conjunto de su soberanía, son fundamento del Derecho Comunitario...”.

327
Dr. Enrique Ulate Chacón

debidamente legitimados (en el ámbito de sus competencias sectoriales) para


hacerlo. Nos referimos en particular a la sentencia del 25 de octubre del 2001, en
la demanda interpuesta por la Asociación de Agentes Aduanales autorizados contra
la resolución No. 60-2000 del COMIECO, que es el Reglamento del Código
Aduanero Centroamericano, que armoniza la legislación regional en esa materia. La
Corte declaró nulo el reglamento considerando que el Consejo de Ministros de
Integración Económica se subrogó una competencia que le correspondía al
Consejo Arancelario y Aduanero Centroamericano que aún no ha sido creado.
Lógicamente ésta sentencia produce efectos jurídicos importantes frente a los
Estados miembros del Sistema, quienes se han visto en la necesidad de convocar a
una Reunión de Jefes de Estado (el 27 de febrero del 2002), a fin de enmendar el
Protocolo de Guatemala, en su Artículo 38, para asignarle competencia específica al
Consejo de Ministros de Integración Económica en materia Arancelaria y Aduanera.
De esa forma, la Sentencia de la Corte Centroamericana de Justicia se respeta y se
cumple, favoreciendo el fortalecimiento del derecho comunitario centroamericano.

El segundo caso resuelto por la Corte produce consecuencias jurídicas diversas, y


sobre todo reacciones políticas contrastantes con el proceso de integración
regional. Se trata de la Consulta “con carácter ilustrativo” formulada por la
Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana, a fin de que la
Corte se pronunciara sobre la posibilidad de que la misma Corte firmara un
Convenio con esa Secretaría para el establecimiento de un “Mecanismo de
Solución de Controversias Comerciales”, de carácter extrajudicial, incluyendo la
conciliación y el arbitraje. En un primer momento, la Corte indicó que la Consulta
se admitía pero con carácter de obligatoria y vinculante para los Estados
integrantes del SICA y antes de resolver escuchó la opinión de cada uno de ellos.
Solo se pronunciaron Costa Rica que estaba de acuerdo en crear un Mecanismo
alternativo porque “El Consejo de Ministro de Economía en uso de las facultades que
le confieren el Artículo 55 del Protocolo de Guatemala puede acordar un reglamento
comunitario…”, posición interesante al aceptar la naturaleza jurídica del Derecho
comunitario y la posibilidad de su formación, pero contrastante con las
competencias de la Corte; y Panamá, quien defendió tajantemente el rol de la Corte
como Tribunal Supranacional: “…somos del criterio que tal mecanismo no es viable
puesto que la Corte Centroamericana de Justicia fue concebida como un Tribunal
Regional, de jurisdicción privativa para los Estados del Istmo, con competencia de

328
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

atribución, con exclusión de cualquier otro tribunal; máxima cuando ésta tiene
competencia para actuar como árbitro de derecho o de hecho…”.

La Corte resolvió la consulta el 12 de noviembre del 2001369, claramente, a favor del


Derecho Comunitario y de los órganos de la integración indicando que “La
posibilidad de que se establezca un mecanismo de Solución de Controversias
Comerciales, que incluya conciliación y arbitraje de carácter extrajudicial,
administrado por SIECA y definido por el Consejo de Ministros de Integración
Económica, colisiona, en cuanto al arbitraje, con la competencia de la Corte
establecida en la literal ch) del Artículo 22 del Convenio de Estatuto y con el
Artículo 35, párrafo segundo, del Protocolo de Tegucigalpa, que le atribuye a la
Corte el conocimiento de toda controversia”. En consecuencia concluyó que no
era posible para la Corte firmar un Convenio con la SIECA, pues eso desnaturaliza la
esencia y merma las competencias atribuidas a la Corte, atribución de
competencias que, como dijimos, están basadas en el “principio de
irreversibilidad”.

Esta sentencia, de efectos vinculantes y acatamiento obligatorio para los Estados


partes provocó una reacción política absolutamente diversa y, si se quiere,
contradictoria, respecto al caso anterior, porque en la misma Reunión de Jefes de
Estado (del 27 de febrero del 2002), se propone enmendar el Artículo 35 del
Protocolo de Tegucigalpa, con el fin de despojarle la competencia a la Corte
Centroamericana de Justicia en materia comercial. Se agrega un párrafo donde se
indica que “Las diferencias surgidas en el Subsistema de la Integración Económica
como consecuencia de las relaciones comerciales intrarregionales, se someterán al
mecanismo de solución de controversias que establezca el Consejo de Ministros de
Integración Económica que contendrá un método de solución alterna de controversias
comerciales incluido el arbitraje, cuyas decisiones serán vinculantes para los Estados
Miembros que intervengan en la respectiva diferencia. El incumplimiento de un laudo
arbitral dará lugar a la suspensión de beneficios de efecto equivalente a los dejados de
percibir, según se decida en el respectivo laudo”.

369
CCJ. Res. 10 hrs del 12-11-01. Consulta SG-SICA.

329
Dr. Enrique Ulate Chacón

La pretendida reforma fue sometida al procedimiento de ratificación de acuerdo a


la legislación interna de cada País y entra en vigencia una vez que al menos tres
Estados la hayan ratificado en sus respectivos Parlamentos. Esa propuesta de
modificación de las competencias de la Corte, para reducirlas en una materia tan
importante como es el comercio intrarregional, contraviene la atribución de
competencia de que había sido dotado este importante Órgano Supranacional,
contraviene el principio de irreversibilidad de la integración, y contraviene la
Jurisprudencia, de acatamiento obligatorio y vinculante de la Corte
Centroamericana de Justicia.

Medidas como éstas pueden perjudicar, grave e irreversiblemente, la


institucionalidad democrática del proceso de integración económica y política
regional, al reducirse en modo sensible las competencias de la Corte
Centroamericana de Justicia. Abogamos por la defensa de su Institucionalidad y
por el respeto de su papel de representante de los más altos valores de la
integración centroamericana370.

6. CONCLUSIÓNES

La Comunidad de Estados Centroamericanos, que es una Comunidad de derecho,


integrada por países con sólidas bases constitucionales favorables a la integración,
que han ratificado el Protocolo de Tegucigalpa, como tratado marco constitutivo
del Sistema de la Integración Centroamericana, mediante el cual se ha pretendido
crear una nueva Institucionalidad para impulsar el desarrollo, gradual y progresivo,
del proceso de integración centroamericana.

Entre los Órganos e Instituciones creadas, el Artículo 12 del Protocolo de


Tegucigalpa, establece la creación de la Corte Centroamericana de Justicia, ha quien
se han otorgado competencias exclusivas y excluyentes, en forma muy amplia, para

370
Leon Gomez, Adolfo. Cuestiones sobre la “Enmienda al Protocolo de Tegucigalpa”
suscrita el 27 de febrero del 2002. Trabajo inédito.

330
EL DERECHO COMUNITARIO CENTROAMERICANO: FUENTES
CONSTITUCIONALES Y EVOLUCIÓN JURISPRUDENCIAL

velar por la recta interpretación y aplicación de la normativa comunitaria. Las


sentencias que dicta la Corte, así como la doctrina que vaya emanando en forma
reiterada, constituyen criterios vinculantes para los Estados parte.

Pese al poco tiempo que tiene de funcionar, la Corte Centroamericana de Justicia


ha asumido la bandera Centroamericana en interés de la integración regional y ha
comenzado a dibujar las bases o pilares de un nuevo Derecho comunitario
centroamericano, siguiendo muy de cerca la experiencia del Tribunal de Justicia de
las Comunidades Europeas. El mismo ejemplo comienza a seguir las Cortes
Supremas o Salas Constitucionales de cada país y algunos Tribunales nacionales ya
han comenzado a aplicar las normas comunitarias regionales, con prevalencia y
primacía sobre el derecho interno.

Ello nos hace concluir en la necesidad de que la Corte Centroamericana de Justicia,


no solo se fortalezca, sino que también siga acrecentando el acervo jurisdiccional
comunitario, cuya jurisprudencia vinculante constituiría, indudablemente, el “ala
marchante” de nuestra integración regional.

331
ANEXOS
PROTOCOLO
SOBRE EL ESTATUTO DEL
TRIBUNAL DE JUSTICIA

LAS ALTAS PARTES CONTRATANTES,

DESEANDO establecer el Estatuto del Tribunal de Justicia previsto en el artículo 245 del
Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y en el artículo 160 del Tratado
constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, HAN CONVENIDO en las
siguientes disposiciones, que se incorporarán como anejo al Tratado de la Unión
Europea, al Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y al Tratado constitutivo de
la Comunidad Europea de la Energía Atómica:

Artículo 1
El Tribunal de Justicia se constituirá y ejercerá sus funciones de conformidad con las
disposiciones del Tratado de la Unión Europea (Tratado UE), del Tratado constitutivo de
la Comunidad Europea (Tratado CE), del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea
de la Energía Atómica (Tratado CEEA) y del presente Estatuto.

335
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Título I
ESTATUTO DE LOS JUECES Y DE LOS
ABOGADOS GENERALES

Artículo 2
Todo juez, antes de entrar en funciones, deberá prestar juramento, en sesión pública,
de que ejercerá sus funciones con toda imparcialidad y en conciencia y de que no
violará en modo alguno el secreto de las deliberaciones.

Artículo 3
Los jueces gozarán de inmunidad de jurisdicción. Después de haber cesado en sus
funciones, continuarán gozando de inmunidad respecto de los actos realizados por
ellos con carácter oficial, incluidas sus manifestaciones orales y escritas.

El Tribunal de Justicia, reunido en Pleno, podrá levantar la inmunidad.

En caso de que, una vez levantada la inmunidad, se ejercitare una acción penal contra
un juez, éste sólo podrá ser juzgado, en cada uno de los Estados miembros, por la
autoridad competente para juzgar a los magistrados pertenecientes al órgano
jurisdiccional supremo nacional.

Los artículos 12 a 15 y el artículo 18 del Protocolo sobre los privilegios y las


inmunidades de las Comunidades Europeas serán aplicables a los jueces, abogados
generales, secretario y ponentes adjuntos del Tribunal de Justicia, sin perjuicio de las
disposiciones relativas a la inmunidad de jurisdicción de los jueces que figuran en los
párrafos precedentes.

336
Anexo

Artículo 4
Los jueces no podrán ejercer ninguna función política o administrativa.

No podrán, salvo autorización concedida con carácter excepcional por el Consejo,


ejercer ninguna actividad profesional, retribuida o no.

En el momento de asumir sus funciones, se comprometerán solemnemente a respetar,


mientras dure su mandato y aún después de finalizar éste, las obligaciones derivadas de
su cargo y, en especial, los deberes de honestidad y discreción en cuanto a la
aceptación, una vez terminado su mandato, de determinadas funciones o beneficios.

En caso de duda, el Tribunal de Justicia decidirá.

Artículo 5
Aparte de los casos de renovación periódica y fallecimiento, el mandato de los jueces
concluirá individualmente por dimisión.

En caso de dimisión de un juez, la carta de dimisión será dirigida al Presidente del


Tribunal de Justicia, quien la transmitirá al Presidente del Consejo. Esta última
notificación determinará la vacante del cargo.

Salvo los casos en que sea aplicable el artículo 6, los jueces continuarán en su cargo
hasta la entrada en funciones de su sucesor.

Artículo 6
Los jueces sólo podrán ser relevados de sus funciones o privados de su derecho a
pensión o de cualquier otro beneficio sustitutivo cuando, a juicio unánime de los jueces
y de los abogados generales del Tribunal de Justicia, dejen de reunir las condiciones
requeridas o incumplan las obligaciones que se derivan de su cargo. El interesado no
tomará parte en tales deliberaciones.

337
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

El secretario comunicará la decisión del Tribunal de Justicia a los Presidentes del


Parlamento Europeo y de la Comisión y la notificará al Presidente del Consejo.

Cuando se trate de una decisión que releve a un juez de sus funciones, esta última
notificación determinará la vacante del cargo.

Artículo 7
Los jueces que cesen en sus funciones antes de la expiración de su mandato serán
sustituidos por el tiempo que falte para terminar dicho mandato.

Artículo 8
Las disposiciones de los artículos 2 a 7 serán aplicables a los abogados generales.

Título II
ORGANIZACIÓN

Artículo 9
La renovación parcial de los jueces, que tendrá lugar cada tres años, afectará
alternativamente a ocho y siete jueces.

La renovación parcial de los abogados generales, que tendrá lugar cada tres años,
afectará cada vez a cuatro abogados generales.

338
Anexo

Artículo 10
El secretario prestará juramento ante el Tribunal de Justicia de que ejercerá sus
funciones con toda imparcialidad y en conciencia y de que no violará en modo alguno el
secreto de las deliberaciones.

Artículo 11
El Tribunal de Justicia dispondrá la sustitución del secretario en caso de impedimento
de éste.

Artículo 12
Se adscribirán al Tribunal de Justicia funcionarios y otros agentes a fin de garantizar su
funcionamiento.

Dependerán del secretario bajo la autoridad del Presidente.

Artículo 13
A propuesta del Tribunal de Justicia, el Consejo podrá prever, por unanimidad, el
nombramiento de ponentes adjuntos y establecer su estatuto. Los ponentes adjuntos
podrán ser llamados, en las condiciones que determine el reglamento de
procedimiento, a participar en la instrucción de los asuntos sometidos al Tribunal de
Justicia y a colaborar con el juez ponente.

Los ponentes adjuntos, elegidos entre personas que ofrezcan absolutas garantías de
independencia y posean la competencia jurídica necesaria, serán nombrados por el
Consejo. Prestarán juramento ante el Tribunal de Justicia de que ejercerán sus funciones
con toda imparcialidad y en conciencia y de que no violarán en modo alguno el secreto
de las deliberaciones.

339
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Artículo 14
Los jueces, los abogados generales y el secretario deberán residir en la localidad en la
que el Tribunal de Justicia tenga su sede.

Artículo 15
El Tribunal de Justicia funcionará de modo permanente. La duración de las vacaciones
judiciales será fijada por el Tribunal de Justicia, habida cuenta de las necesidades del
servicio.

Artículo 16
El Tribunal de Justicia constituirá Salas compuestas por tres y cinco jueces. Los jueces
elegirán de entre ellos a los Presidentes de sala. Los Presidentes de las salas de cinco
jueces serán elegidos por tres años. Su mandato podrá renovarse una vez.

La Gran Sala estará compuesta por once jueces. Estará presidida por el Presidente del
Tribunal de Justicia. También formarán parte de la Gran Sala los Presidentes de las salas
de cinco jueces y otros Jueces designados en las condiciones establecidas en el
reglamento de procedimiento.

El Tribunal de Justicia actuará en Gran Sala cuando lo solicite un Estado miembro o una
institución de las Comunidades que sea parte en el proceso.

El Tribunal de Justicia actuará en Pleno cuando se le someta un asunto en aplicación del


apartado 2 del artículo 195, del apartado 2 del artículo 213, del artículo 216 o del
apartado 7 del artículo 247 del Tratado CE o del apartado 2 del artículo 107 D, del
apartado 2 del artículo 126, del artículo 129 o del apartado 7 del artículo 160 B del
Tratado CEEA.

340
Anexo

Asimismo, cuando considere que un asunto del que conoce reviste una importancia
excepcional, el Tribunal de Justicia podrá decidir, oído el abogado general, su atribución
al Pleno.

Artículo 17
El Tribunal de Justicia sólo podrá deliberar válidamente en número impar.
Las deliberaciones de las salas compuestas por tres o cinco jueces sólo serán válidas si
están presentes tres jueces.
Las deliberaciones de la Gran Sala sólo serán válidas si están presentes nueve jueces.
Las deliberaciones del Tribunal de Justicia reunido en Pleno sólo serán válidas si están
presentes once jueces.
En caso de impedimento de uno de los jueces que componen una sala, se podrá
requerir la asistencia de un juez que forme parte de otra sala, en las condiciones que
determine el reglamento de procedimiento.

Artículo 18
Los jueces y los abogados generales no podrán participar en la resolución de ningún
asunto en el que hubieran intervenido anteriormente en calidad de agente, asesor o
abogado de una de las partes, o respecto del cual hubieran sido llamados a
pronunciarse como miembros de un tribunal, de una comisión investigadora o en
cualquier otro concepto.

Si, por una razón especial, un juez o un abogado general estima que no puede participar
en el juicio o en el examen de un asunto determinado, informará de ello al Presidente. Si
el Presidente estima que, por una razón especial, un juez o un abogado general no debe
participar o presentar conclusiones en un determinado asunto, advertirá de ello al
interesado.

En caso de dificultad sobre la aplicación del presente artículo, el Tribunal de Justicia


decidirá.

341
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Una parte no podrá invocar la nacionalidad de un juez o la ausencia en el Tribunal de


Justicia o en una de sus salas de un juez de su nacionalidad para pedir la modificación
de la composición del Tribunal de Justicia o de una de sus salas.

Título III
PROCEDIMIENTO

Artículo 19
Los Estados miembros, así como las instituciones de las Comunidades, estarán
representados ante el Tribunal de Justicia por un agente designado para cada asunto; el
agente podrá estar asistido por un asesor o un abogado.

Los Estados Parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, distintos de los
Estados miembros, y el Órgano de Vigilancia de la AELC, previsto por dicho Acuerdo,
estarán representados de la misma manera.

Las otras Partes deberán estar representadas por un abogado.

Únicamente un abogado que esté facultado para ejercer ante un órgano jurisdiccional
de un Estado miembro o de otro Estado Parte en el Acuerdo sobre el Espacio
Económico Europeo podrá representar o asistir a una parte ante el Tribunal de Justicia.

Los agentes, asesores y abogados que comparezcan ante el Tribunal de Justicia gozarán
de los derechos y garantías necesarios para el ejercicio independiente de sus funciones,
en las condiciones que determine el reglamento de procedimiento.

El Tribunal de Justicia gozará, respecto de los asesores y abogados que ante él


comparezcan, de los poderes normalmente reconocidos en esta materia a los juzgados
y tribunales, en las condiciones que determine el mismo reglamento.

342
Anexo

Los profesores nacionales de los Estados miembros cuya legislación les reconozca el
derecho de actuar en juicio gozarán ante el Tribunal de Justicia de los derechos que el
presente artículo reconoce a los abogados.

Artículo 20
El procedimiento ante el Tribunal de Justicia constará de dos fases: una escrita y otra
oral.

La fase escrita consistirá en la notificación a las partes, así como a las instituciones de
las Comunidades cuyos actos se impugnen, de las demandas, alegaciones,
contestaciones y observaciones y, eventualmente, de las réplicas, así como de cualquier
otra pieza o documento de apoyo o de sus copias certificadas conformes.

Las notificaciones se harán bajo la responsabilidad del secretario en el orden y en los


plazos que determine el reglamento de procedimiento.

La fase oral comprenderá la lectura del informe presentado por el juez ponente, la
audiencia por el Tribunal de Justicia de los agentes, asesores y abogados y las
conclusiones del abogado general y, si ha lugar, el examen de testigos y peritos.

Si considera que el asunto no plantea ninguna cuestión de derecho nueva, el Tribunal


de Justicia podrá decidir, oído el abogado general, que el asunto sea juzgado sin
conclusiones del abogado general.

Artículo 21
El procedimiento ante el Tribunal de Justicia se iniciará mediante una demanda dirigida
al secretario. La demanda habrá de contener el nombre y el domicilio del demandante y
la calidad del firmante, el nombre de la parte o partes contra las que se interponga la
demanda, el objeto del litigio, las pretensiones y una exposición sumaria de los motivos
invocados.

343
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

La demanda deberá ir acompañada, si ha lugar, del acto cuya anulación se solicita o, en


la hipótesis contemplada en el artículo 232 del Tratado CE y en el artículo 148 del
Tratado CEEA, de un documento que certifique la fecha del requerimiento previsto en
dichos artículos. Si no se hubiesen adjuntado dichos documentos a la demanda, el
secretario invitará al interesado a presentarlos en un plazo razonable, sin que quepa
oponer preclusión en caso de que se regularice la situación procesal transcurrido el
plazo para recurrir.

Artículo 22
En los casos a que se refiere el artículo 18 del Tratado CEEA, el recurso ante el Tribunal
de Justicia se interpondrá mediante escrito dirigido al secretario. El escrito habrá de
contener el nombre y el domicilio del demandante y la calidad del firmante, con
indicación de la decisión contra la que se interpone recurso, el nombre de las partes
litigantes, el objeto del litigio, las pretensiones y una exposición sumaria de los motivos
invocados.
El escrito deberá ir acompañado de una copia conforme de la decisión del Comité de
Arbitraje que se impugne.
Si el Tribunal de Justicia desestima el recurso, la decisión del Comité de Arbitraje será
definitiva.
Si el Tribunal de Justicia anula la decisión del Comité de Arbitraje, si ha lugar y a
iniciativa de una de las partes en el proceso, podrá reanudarse el procedimiento ante el
Comité de Arbitraje. Éste deberá ajustarse a las cuestiones de Derecho dirimidas por el
Tribunal de Justicia.

Artículo 23
En los casos a que se refieren el apartado 1 del artículo 35 del Tratado UE, el artículo
234 del Tratado CE y el artículo 150 del Tratado CEEA, la decisión del órgano
jurisdiccional nacional que suspende el procedimiento y somete el asunto al Tribunal de
Justicia será notificada a este último por dicho órgano jurisdiccional. A continuación, el
secretario del Tribunal de Justicia notificará tal decisión a las partes litigantes, a los

344
Anexo

Estados miembros y a la Comisión, así como al Consejo o al Banco Central Europeo,


cuando el acto cuya validez o interpretación se cuestiona emane de éstos, y al
Parlamento Europeo y al Consejo, cuando el acto cuya validez o interpretación se
cuestiona haya sido adoptado conjuntamente por estas dos instituciones.

En el plazo de dos meses desde esta última notificación, las partes, los Estados
miembros, la Comisión y, cuando proceda, el Parlamento Europeo, el Consejo y el
Banco Central Europeo tendrán derecho a presentar al Tribunal de Justicia alegaciones u
observaciones escritas.

En los casos a que se refiere el artículo 234 del Tratado CE, el secretario del Tribunal de
Justicia notificará la decisión del órgano jurisdiccional nacional a los Estados Parte en el
Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, distintos de los Estados miembros, y al
Órgano de Vigilancia de la AELC, previsto por dicho Acuerdo, que, en el plazo de dos
meses desde la notificación y siempre que resulte afectado uno de los ámbitos de
aplicación de tal Acuerdo, podrán presentar al Tribunal de Justicia alegaciones u
observaciones escritas.

Artículo 24
El Tribunal de Justicia podrá pedir a las partes que presenten todos los documentos y
faciliten todas las informaciones que estime convenientes. En caso de negativa, lo hará
constar en acta.

El Tribunal de Justicia podrá también pedir a los Estados miembros y a las instituciones
que no sean parte en el litigio todas las informaciones que considere necesarias a
efectos procesales.

Artículo 25
En cualquier momento, el Tribunal de Justicia podrá encomendar a cualquier persona,
corporación, gabinete técnico, comisión u órgano de su elección la elaboración de un
dictamen pericial.

345
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Artículo 26
Se podrá oír a los testigos en las condiciones que determine el reglamento de
procedimiento.

Artículo 27
El Tribunal de Justicia gozará, respecto de los testigos que no comparezcan, de los
poderes generalmente reconocidos en esta materia a los juzgados y tribunales y podrá
imponer sanciones pecuniarias en las condiciones que determine el reglamento de
procedimiento.

Artículo 28
Los testigos y peritos podrán prestar declaración bajo juramento, según la fórmula que
establezca el reglamento de procedimiento o según lo previsto en la legislación nacional
del testigo o del perito.

Artículo 29
El Tribunal de Justicia podrá ordenar que un testigo o un perito preste declaración ante
la autoridad judicial de su domicilio.

Este auto será comunicado, a efectos de su ejecución, a la autoridad judicial


competente en las condiciones que determine el reglamento de procedimiento. Los
documentos que resulten de la ejecución de la comisión rogatoria serán remitidos al
Tribunal de Justicia en las mismas condiciones.

El Tribunal de Justicia sufragará los gastos, sin perjuicio de cargarlos, si procede, a las
partes.

346
Anexo

Artículo 30
Cada Estado miembro considerará toda violación del juramento de los testigos y peritos
como un delito cometido ante un tribunal nacional con jurisdicción en materia civil.
Previa denuncia del Tribunal de Justicia, el Estado de que se trate perseguirá a los
autores de dicho delito ante el órgano jurisdiccional nacional competente.

Artículo 31
La vista será pública, salvo que, por motivos graves, el Tribunal de Justicia decida lo
contrario, de oficio o a instancia de parte.

Artículo 32
Durante la vista, el Tribunal de Justicia podrá interrogar a los peritos y a los testigos, así
como a las propias partes. Sin embargo, estas últimas sólo podrán actuar en juicio por
medio de sus representantes.

Artículo 33
Se levantará acta de cada vista; dicha acta será firmada por el Presidente y por el
secretario.

Artículo 34
El Presidente fijará el turno de las vistas.

347
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Artículo 35
Las deliberaciones del Tribunal de Justicia serán y permanecerán secretas.

Artículo 36
Las sentencias serán motivadas. Mencionarán los nombres de los jueces que
participaron en las deliberaciones.

Artículo 37
Las sentencias serán firmadas por el Presidente y el secretario. Serán leídas en sesión
pública.

Artículo 38
El Tribunal de Justicia decidirá sobre las costas.

Artículo 39
El Presidente del Tribunal de Justicia podrá mediante un procedimiento abreviado al
que, en lo que sea necesario, no se aplicarán algunas de las normas contenidas en el
presente Estatuto y que se regulará en el reglamento de procedimiento, decidir sobre
las pretensiones que tengan por objeto la suspensión prevista en el artículo 242 del
Tratado CE y en el artículo 157 del Tratado CEEA, la concesión de medidas
provisionales de conformidad con el artículo 243 del Tratado CE o el artículo 158 del
Tratado CEEA, o la suspensión de la ejecución forzosa con arreglo al cuarto párrafo del
artículo 256 del Tratado CE o al tercer párrafo del artículo 164 del Tratado CEEA.

348
Anexo

En caso de impedimento del Presidente, éste será sustituido por otro juez en las
condiciones que determine el reglamento de procedimiento.

La resolución del Presidente o de su sustituto tendrá sólo carácter provisional y no


prejuzgará en modo alguno la decisión del Tribunal de Justicia en cuanto al asunto
principal.

Artículo 40
Los Estados miembros y las instituciones de las Comunidades podrán intervenir como
coadyuvantes en los litigios sometidos al Tribunal de Justicia.

El mismo derecho tendrá cualquier otra persona que demuestre un interés en la


solución de un litigio sometido al Tribunal de Justicia, excepto los litigios entre los
Estados miembros, entre instituciones de las Comunidades, o entre Estados miembros,
por una parte, e instituciones de las Comunidades por otra.

Sin perjuicio de lo dispuesto en el segundo párrafo, los Estados parte en el Acuerdo


sobre el Espacio Económico Europeo, distintos de los Estados miembros, y el Órgano
de Vigilancia de la AELC, previsto por dicho Acuerdo, podrán intervenir como
coadyuvantes en los litigios sometidos al Tribunal de Justicia cuando éstos se refieran a
uno de los ámbitos de aplicación del referido Acuerdo.

Las pretensiones de la demanda de intervención no podrán tener otro fin que apoyar
las pretensiones de una de las partes.

Artículo 41
Cuando la parte demandada, debidamente emplazada, se abstenga de contestar por
escrito a la demanda, se dictará respecto de ella sentencia en rebeldía. La sentencia
podrá ser impugnada en el plazo de un mes a partir de la fecha de su notificación. Salvo
decisión contraria del Tribunal de Justicia, la impugnación no suspenderá la ejecución
de la sentencia dictada en rebeldía.

349
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Artículo 42
Los Estados miembros, las instituciones de las Comunidades y cualquier otra persona
física o jurídica podrán, en los casos y condiciones que determine el reglamento de
procedimiento, interponer tercería contra las sentencias dictadas, sin que hayan sido
citados a comparecer, si tales sentencias lesionan sus derechos.

Artículo 43
En caso de duda sobre el sentido y el alcance de una sentencia, corresponderá al
Tribunal de Justicia interpretar dicha sentencia, a instancia de la parte o de la institución
de las Comunidades que demuestre un interés en ello.

Artículo 44
La revisión de la sentencia sólo podrá pedirse al Tribunal de Justicia con motivo del
descubrimiento de un hecho que pueda tener una influencia decisiva y que, antes de
pronunciarse la sentencia, era desconocido por el Tribunal de Justicia y por la parte que
solicita la revisión.

El procedimiento de revisión exigirá una sentencia del Tribunal de Justicia, en la que se


hará constar expresamente la existencia de un hecho nuevo del que se reconoce que
posee los caracteres que dan lugar a la revisión, declarando por ello admisible la
demanda.

No podrá presentarse ninguna demanda de revisión transcurridos diez años desde la


fecha de la sentencia.

Artículo 45
El reglamento de procedimiento establecerá plazos por razón de la distancia.

350
Anexo

No cabrá oponer preclusión por expiración de los plazos cuando el interesado


demuestre la existencia de caso fortuito o de fuerza mayor.

Artículo 46
Las acciones contra las Comunidades en materia de responsabilidad extracontractual
prescribirán a los cinco años de producido el hecho que las motivó. La prescripción se
interrumpirá bien mediante demanda presentada ante el Tribunal de Justicia, bien
mediante reclamación previa, que el damnificado podrá presentar a la institución
competente de las Comunidades. En este último caso, la demanda deberá presentarse
en el plazo de dos meses previsto en el artículo 230 del Tratado CE y en el artículo 146
del Tratado CEEA; cuando proceda, serán aplicables las disposiciones del segundo
párrafo del artículo 232 del Tratado CE y del segundo párrafo del artículo 148 de
Tratado CEEA, respectivamente.

Título IV
EL TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA DE LAS
COMUNIDADES EUROPEAS

Artículo 47
Los artículos 2 a 8, los artículos 14 y 15, el primero, segundo, cuarto y quinto párrafos
del artículo 17 y el artículo 18 se aplicarán al Tribunal de Primera Instancia y a sus
miembros. El juramento previsto en el artículo 2 se prestará ante el Tribunal de Justicia,
el cual adoptará las decisiones contempladas en los artículos 3, 4 y 6 después de
consultar al Tribunal de Primera Instancia.

Serán aplicables mutatis mutandis al secretario del Tribunal de Primera Instancia el


cuarto párrafo del artículo 3 y los artículos 10, 11 y 14.

351
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Artículo 48
El Tribunal de Primera Instancia estará compuesto por quince jueces.

Artículo 49
Los miembros del Tribunal de Primera Instancia podrán ser llamados a desempeñar las
funciones de abogado general.

La función del abogado general consistirá en presentar públicamente, con toda


imparcialidad e independencia, conclusiones motivadas sobre determinados asuntos
sometidos al Tribunal de Primera Instancia, con la finalidad de asistir a este Tribunal en
el cumplimiento de su misión.

Los criterios para la selección de tales asuntos, así como las modalidades de
designación de los abogados generales, se fijarán en el reglamento de procedimiento
del Tribunal de Primera Instancia.

El miembro del Tribunal de Primera Instancia llamado a desempeñar la función de


abogado general en un asunto no podrá participar en la resolución del mismo.

Artículo 50
El Tribunal de Primera Instancia actuará en salas compuestas por tres o cinco jueces.
Los jueces elegirán de entre ellos a los Presidentes de sala. Los presidentes de las salas
de cinco jueces serán elegidos por tres años. Su mandato podrá renovarse una vez.

La composición de las salas y la atribución de asuntos a las mismas se regulará por el


reglamento de procedimiento. En determinados casos previstos en el reglamento de
procedimiento, el Tribunal de Primera Instancia podrá actuar en Pleno o como órgano
unipersonal.

352
Anexo

El reglamento de procedimiento podrá disponer asimismo que el Tribunal de Primera


Instancia se constituya en Gran Sala en los casos y las condiciones que estipule.

Artículo 51
No obstante lo dispuesto en la norma enunciada en el apartado 1 del artículo 225 del
Tratado CE y en el apartado 1 del artículo 140 A del Tratado CEEA, los recursos
interpuestos por los Estados miembros, por las instituciones de las Comunidades y por
el Banco Central Europeo serán competencia del Tribunal de Justicia.

Artículo 52
El Presidente del Tribunal de Justicia y el Presidente del Tribunal de Primera Instancia
fijarán de común acuerdo las condiciones en las que los funcionarios y demás agentes
adscritos al Tribunal de Justicia prestarán sus servicios en el Tribunal de Primera
Instancia para garantizar su funcionamiento. Determinados funcionarios u otros agentes
dependerán del secretario del Tribunal de Primera Instancia bajo la autoridad del
Presidente del mismo.

Artículo 53
El procedimiento ante el Tribunal de Primera Instancia estará regulado por el título III.

En la medida en que sea necesario, el procedimiento ante el Tribunal de Primera


Instancia será precisado y completado por su reglamento de procedimiento. El
reglamento de procedimiento podrá establecer excepciones al cuarto párrafo del
artículo 40 y al artículo 41 para tener en cuenta las características específicas de los
contenciosos relativos al ámbito de la propiedad intelectual.

No obstante lo dispuesto en el cuarto párrafo del artículo 20, el abogado general podrá
presentar sus conclusiones motivadas por escrito.

353
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Artículo 54
Cuando un recurso o cualquier otro acto procesal dirigido al Tribunal de Primera
Instancia se presente por error en la Secretaría del Tribunal de Justicia, ésta lo
transmitirá inmediatamente a la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia; de la
misma manera, cuando un recurso o cualquier acto procesal dirigido al Tribunal de
Justicia se presente por error en la Secretaría del Tribunal de Primera Instancia, ésta lo
transmitirá inmediatamente a la Secretaría del Tribunal de Justicia.

Cuando el Tribunal de Primera Instancia considere que no es competente para conocer


de un recurso por ser de la competencia del Tribunal de Justicia, lo remitirá a dicho
Tribunal. De la misma manera, cuando el Tribunal de Justicia considere que un recurso
corresponde a la competencia del Tribunal de Primera Instancia, lo remitirá a este
último, que en tal caso no podrá declinar su competencia.

Cuando se sometan al Tribunal de Justicia y al Tribunal de Primera Instancia asuntos que


tengan el mismo objeto o que planteen la misma cuestión de interpretación o que
cuestionen la validez del mismo acto, el Tribunal de Primera Instancia podrá, previa
audiencia de las partes, suspender sus actuaciones hasta que el Tribunal de Justicia
dicte sentencia. Cuando se interpongan recursos para obtener la anulación del mismo
acto, el Tribunal de Primera Instancia podrá también declinar su competencia a fin de
que el Tribunal de Justicia pueda pronunciarse sobre tales recursos. En los asuntos a los
que se refiere el presente párrafo, el Tribunal de Justicia también podrá decidir
suspender el procedimiento del que conozca; en tal caso, el procedimiento continuará
ante el Tribunal de Primera Instancia.

Artículo 55
Las resoluciones del Tribunal de Primera Instancia que pongan fin al proceso, así como
las que resuelvan parcialmente la cuestión de fondo o pongan fin a un incidente
procesal relativo a una excepción de incompetencia o de inadmisibilidad serán
notificadas por el secretario del Tribunal de Primera Instancia a todas las partes, así
como a todos los Estados miembros y a las instituciones de las Comunidades, incluso
aunque no hayan intervenido en el litigio ante el Tribunal de Primera Instancia.

354
Anexo

Artículo 56
Contra las resoluciones del Tribunal de Primera Instancia que pongan fin al proceso, así
como contra las que resuelvan parcialmente la cuestión de fondo o pongan fin a un
incidente procesal relativo a una excepción de incompetencia o de inadmisibilidad,
podrá interponerse recurso de casación ante el Tribunal de Justicia en un plazo de dos
meses a partir de la notificación de la resolución impugnada.

Dicho recurso de casación podrá interponerse por cualquiera de las partes cuyas
pretensiones hayan sido total o parcialmente desestimadas. Sin embargo, los
coadyuvantes que no sean Estados miembros o instituciones de las Comunidades sólo
podrán interponer recurso de casación cuando la resolución del Tribunal de Primera
Instancia les afecte directamente.

Salvo en los litigios entre las Comunidades y sus agentes, el recurso de casación podrá
interponerse también por los Estados miembros y las instituciones de las Comunidades
que no hayan intervenido en el litigio ante el Tribunal de Primera Instancia. Dichos
Estados miembros e instituciones estarán en una posición idéntica a la de los Estados
miembros o instituciones que hayan intervenido en primera instancia.

Artículo 57
Cualquier persona cuya demanda de intervención hubiere sido desestimada, podrá
interponer un recurso de casación ante el Tribunal de Justicia contra la decisión del
Tribunal de Primera Instancia que desestime su demanda de intervención, en un plazo
de dos semanas a partir de la notificación de la resolución desestimatoria.

Las partes en el procedimiento podrán interponer un recurso de casación contra


cualquier resolución del Tribunal de Primera Instancia adoptada en virtud de los
artículos 242, 243 o del cuarto párrafo del artículo 256 del Tratado CE o en virtud de los
artículos 157, 158 o del tercer párrafo del artículo 164 del Tratado CEEA, en un plazo de
dos meses a partir de la notificación de la resolución.

El recurso de casación contemplado en el primer y segundo párrafos del presente


artículo se resolverá de acuerdo con el procedimiento previsto en el artículo 39.

355
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Artículo 58
El recurso de casación ante el Tribunal de Justicia se limitará a las cuestiones de
derecho. Deberá fundarse en motivos derivados de la incompetencia del Tribunal de
Primera Instancia, de irregularidades del procedimiento ante el mismo que lesionen los
intereses de la parte recurrente, así como de la violación del Derecho comunitario por
parte del Tribunal de Primera Instancia.

La imposición y la cuantía de las costas no constituirán por sí mismas un motivo de


interposición del recurso de casación.

Artículo 59
El procedimiento ante el Tribunal de Justicia en un recurso de casación contra una
resolución del Tribunal de Primera Instancia constará de una fase escrita y una fase oral.
El Tribunal de Justicia, después de haber oído al abogado general y a las partes, podrá
pronunciarse sin fase oral, en las condiciones determinadas por el reglamento de
procedimiento.

Artículo 60
El recurso de casación no tendrá efecto suspensivo, sin perjuicio de lo dispuesto en los
artículos 242 y 243 del Tratado CE o en los artículos 157 y 158 del Tratado CEEA.

No obstante lo dispuesto en el artículo 244 del Tratado CE y en el artículo 159 de


Tratado CEEA, las resoluciones del Tribunal de Primera Instancia que anulen un
reglamento sólo surtirán efecto a partir de la expiración del plazo contemplado en el
primer párrafo del artículo 56 del presente Estatuto o, si se hubiera interpuesto un
recurso de casación durante dicho plazo, a partir de la desestimación del recurso, sin
perjuicio del derecho que asista a cada parte a plantear ante el Tribunal de Justicia una
demanda, en virtud de los artículos 242 y 243 del Tratado CE o de los artículos 157 y
158 del Tratado CEEA, con la finalidad de conseguir la suspensión de los efectos del
reglamento anulado o la adopción de cualquier otra medida provisional.

356
Anexo

Artículo 61
Cuando se estime el recurso de casación, el Tribunal de Justicia anulará la resolución del
Tribunal de Primera Instancia. En tal caso, el Tribunal de Justicia podrá o bien resolver él
mismo definitivamente el litigio, cuando su estado así lo permita, o bien devolver el
asunto al Tribunal de Primera Instancia para que este último resuelva.

En caso de devolución, el Tribunal de Primera Instancia estará vinculado por las


cuestiones de derecho dirimidas por la resolución del Tribunal de Justicia.

Cuando se estime un recurso de casación interpuesto por un Estado miembro o una


institución de las Comunidades que no haya intervenido en el litigio ante el Tribunal de
Primera Instancia, el Tribunal de Justicia, si lo estima necesario, podrá indicar cuáles son
los efectos de la resolución del Tribunal de Primera Instancia anulada que deben
considerarse como definitivos respecto de las partes en el litigio.

Artículo 62
En los casos previstos en los apartados 2 y 3 del artículo 225 del Tratado CE y en los
apartados 2 y 3 del artículo 140 A del Tratado CEEA, el primer abogado general podrá
proponer al Tribunal de Justicia que reexamine la resolución del Tribunal de Primera
Instancia cuando considere que existe un riesgo grave de que se vulnere la unidad o la
coherencia del Derecho comunitario.

La propuesta deberá presentarse en el plazo de un mes a partir del pronunciamiento de


la resolución del Tribunal de Primera Instancia. El Tribunal de Justicia decidirá, en el
plazo de un mes a partir de la propuesta que le haya presentado el primer abogado
general, si procede o no reexaminar la resolución.

357
PROTOCOLO SOBRE EL ESTATUTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA

Título V
DISPOSICIONES FINALES

Artículo 63
Los reglamentos de procedimiento del Tribunal de Justicia y del Tribunal de Primera
Instancia contendrán todas las disposiciones necesarias para aplicar y, en la medida en
que fuere necesario, completar el presente Estatuto.

Artículo 64
Hasta la adopción de las normas relativas al régimen lingüístico aplicable al Tribunal de
Justicia y al Tribunal de Primera Instancia en el presente Estatuto, seguirán siendo
aplicables las disposiciones del reglamento de procedimiento del Tribunal de Justicia y
del reglamento de procedimiento del Tribunal de Primera Instancia relativas al régimen
lingüístico. Toda modificación o derogación de dichas disposiciones deberá llevarse a
cabo con arreglo al procedimiento establecido para la modificación del presente
Estatuto.

24.12.2002 Diario Oficial de las Comunidades Europeas

358
DOL 14 junio 2003, núm. 147
[pág. 17, Núm. Págs. 5]

TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS


COMUNIDADES EUROPEAS.
MODIFICACIÓN SOBRE EL
PROCEDIMIENTO DEL TRIBUNAL
DE JUSTICIA, DE 19-6-1991
(LCEUR 1991\770), A RAÍZ DE LA
ENTRADA EN VIGOR DEL TRATADO
DE NIZA (LCEUR 2001\905)

EL TRIBUNAL DE JUSTICIA,

Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y, en particular, el párrafo sexto de


su artículo 223,

Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica y, en


particular, el párrafo sexto de su artículo 139,

359
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS.
MODIFICACIÓN SOBRE EL PROCEDIMIENTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA,
DE 19-6-1991 (LCEUR 1991\770), A RAÍZ DE LA ENTRADA EN VIGOR DEL TRATADO
DE NIZA (LCEUR 2001\905)

Considerando lo siguiente:

(1) El Tratado de Niza, por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea, los
Tratados constitutivos de las Comunidades Europeas y determinados actos conexos, ha
introducido modificaciones en las disposiciones de los Tratados CE y CEEA relativas al
Tribunal de Justicia y ha sustituido los Protocolos sobre el Estatuto del Tribunal de Justicia
anejos al Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y al Tratado constitutivo de la
Comunidad Europea de la Energía Atómica por un nuevo Protocolo sobre el Estatuto del
Tribunal de Justicia anejo al Tratado de la Unión Europea, al Tratado constitutivo de la
Comunidad Europea y al Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía
Atómica.

(2) Los artículos 221 del Tratado CE y 137 del Tratado CEEA, tras su modificación,
establecen que el Tribunal de Justicia actuará en Salas, en Gran Sala o, en su caso, en
Pleno, y el artículo 16 del nuevo Protocolo sobre el Estatuto del Tribunal de Justicia fija la
composición de las Salas y de la Gran Sala: procede introducir estas nuevas formaciones
en las disposiciones del Reglamento y establecer determinadas normas sobre la
atribución de los asuntos a dichas formaciones y sobre la composición de éstas para cada
asunto.

(3) Los artículos 222 del Tratado CE y 138 del Tratado CEEA, tras su modificación, y el
artículo 20 del nuevo Protocolo sobre el Estatuto del Tribunal de Justicia prevén que, en
determinadas circunstancias, el Tribunal de Justicia podrá decidir que un asunto sea
juzgado sin conclusiones del Abogado General: procede establecer en el Reglamento la
manera en que se adoptará dicha decisión.

(4) El apartado 6 del artículo 300 del Tratado CE, tras su modificación, habilita al
Parlamento Europeo para solicitar el dictamen del Tribunal de Justicia sobre la
compatibilidad de cualquier acuerdo previsto con las disposiciones del Tratado: procede
prever, en el Reglamento, el procedimiento aplicable en caso de que el Parlamento
presente una solicitud de dictamen.

(5) El artículo 16 del nuevo Protocolo sobre el Estatuto del Tribunal de Justicia prevé que
los Jueces elegirán de entre ellos a los Presidentes de Sala y que los Presidentes de las
Salas de cinco Jueces serán elegidos por tres años: procede efectuar las correspondientes
adaptaciones en las disposiciones del Reglamento.

360
Anexo

(6) La expiración del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del
Acero y la entrada en vigor del nuevo Protocolo sobre el Estatuto del Tribunal de Justicia
hacen necesaria la introducción de ciertas modificaciones en la redacción de las
disposiciones del Reglamento.

Con la aprobación del Consejo, dada el 8 de abril de 2003,

ADOPTA LAS SIGUIENTES MODIFICACIONES DE


SU REGLAMENTO DE PROCEDIMIENTO:

El Reglamento de Procedimiento del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas


adoptado el 19 de junio de 1991 (DO L 176 de 4.7.1991, p. 7, con corrección de errores
en DO L 383 de 29.12.1992, p. 117), en su versión modificada el 21 de febrero de 1995
(DO L 44 de 28.2.1995, p. 61), el 11 de marzo de 1997 (DO L 103 de 19.4.1997, p. 1, con
corrección de errores en DO L 351 de 23.12.1997, p. 72), el 16 de mayo de 2000 (DO L
122 de 24.5.2000, p. 43), el 28 de noviembre de 2000 (DO L 322 de 19.12.2000, p. 1), el 3
de abril de 2001 (DO L 119 de 27.4.2001, p. 1) y el 17 de septiembre de 2002 (DO L 272
de 10.10.2002, p. 24, con corrección de errores en DO L 281 de 19.10.2002), queda
modificado como sigue:

1) El artículo 1 se sustituye por el texto siguiente:

“En las disposiciones del presente Reglamento:


el Tratado de la Unión Europea se denominará “Tratado de la Unión”,
el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea se denominará “Tratado CE”,
el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica se
denominará “Tratado CEEA”,
el Protocolo sobre el Estatuto del Tribunal de Justicia se denominará
“Estatuto”,

361
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS.
MODIFICACIÓN SOBRE EL PROCEDIMIENTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA,
DE 19-6-1991 (LCEUR 1991\770), A RAÍZ DE LA ENTRADA EN VIGOR DEL TRATADO
DE NIZA (LCEUR 2001\905)

el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo se denominará “Acuerdo


EEE”.
A efectos de la aplicación del presente Reglamento:
por “Instituciones” se entenderá las Instituciones de las Comunidades y los
demás organismos creados por los Tratados o por un acto adoptado en ejecución
de éstos y que tengan capacidad procesal ante el Tribunal,
por “Órgano de Vigilancia de la AELC” se entenderá el “Órgano de
Vigilancia previsto en el Acuerdo EEE”.
2) En el apartado 1 del artículo 7, se suprimen los términos “32 ter del Tratado CECA”.

3) En el apartado 1 del artículo 9:


a) en el párrafo primero, después del término “Salas” se añaden los términos “de
cinco y de tres Jueces”, y los términos “lo dispuesto en el párrafo segundo del
artículo 221 del Tratado CE, en el párrafo segundo del artículo 32 del Tratado
CECA y en el párrafo segundo del artículo 137 del Tratado CEEA” se sustituyen
por los términos “el artículo 16 del Estatuto”;
b) en el párrafo segundo, los términos “La composición de las Salas” se sustituyen
por los términos “La adscripción de los Jueces a las Salas” y los términos “de las
Comunidades Europeas” se sustituyen por los términos “de la Unión Europea”.

4) En el apartado 2 del artículo 9, después del término “Sala” se añaden los términos “de
tres Jueces”.

5) El apartado 3 del artículo 9, se sustituye por el texto siguiente:


“3. En los asuntos atribuidos a una formación de conformidad con el apartado 3 del
artículo 44, el término “Tribunal” en el presente Reglamento se referirá a dicha
formación.”.

6) En el apartado 4 del artículo 9:


a) se suprime el párrafo primero;

362
Anexo

b) en el párrafo segundo (que pasa a ser párrafo único), los términos “atribuidos a las
Salas” se sustituyen por los términos “atribuidos a una Sala de cinco o de tres
Jueces.”

7) El apartado 1 del artículo 10, se sustituye por el texto siguiente:


“1. Inmediatamente después de la elección del Presidente del Tribunal, los Jueces elegirán,
por tres años, a los Presidentes de las Salas de cinco Jueces.
Los Jueces elegirán a los Presidentes de las Salas de tres Jueces por un año.
El Tribunal designará por un año al primer Abogado General.
A estos efectos, resultará aplicable lo dispuesto en los apartados 2 y 3 del artículo 7.

Las elecciones y la designación que se efectúen en virtud del presente apartado se


publicarán en el Diario Oficial de la Unión Europea.”.

8) En el artículo 11:
a) en el párrafo primero, después de los términos “Presidentes de Sala” se añaden los
términos “de cinco Jueces”;
b) se añade un nuevo párrafo segundo, redactado del siguiente modo: “En caso de
impedimento simultáneo del Presidente del Tribunal y de los Presidentes de Sala de
cinco Jueces, o cuando estos cargos queden vacantes al mismo tiempo, la Presidencia
será ejercida por uno de los Presidentes de Sala de tres Jueces, según el orden
establecido en el artículo 6 del presente Reglamento.”;
c) el párrafo segundo actual pasa a ser el párrafo tercero, y se sustituyen en él los
términos “de los Presidentes de Sala” por los términos “de todos los Presidentes de
Sala”.

9) Después del artículo 11, se inserta el texto siguiente:

“CAPÍTULO SEGUNDO BIS DE LAS FORMACIONES DEL TRIBUNAL


Artículo 11 bis
El Tribunal actuará en las siguientes formaciones:

363
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS.
MODIFICACIÓN SOBRE EL PROCEDIMIENTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA,
DE 19-6-1991 (LCEUR 1991\770), A RAÍZ DE LA ENTRADA EN VIGOR DEL TRATADO
DE NIZA (LCEUR 2001\905)

a) el Pleno, integrado por la totalidad de los Jueces,


b) la Gran Sala, integrada por once Jueces conforme a los dispuesto en el artículo 11
ter,
c) las Salas, integradas por cinco o por tres Jueces conforme a lo dispuesto en el
artículo 11 quater.
Artículo 11 ter
1) La Gran Sala estará compuesta, para cada asunto, por el Presidente del Tribunal,
los Presidentes de las Salas de cinco Jueces, el Juez Ponente y el número de Jueces
necesario para alcanzar un total de once. Estos últimos serán designados a partir
de la lista mencionada en el apartado 2, siguiendo el orden establecido en ella,
cuyo punto de partida irá desplazándose un nombre en cada reunión general del
Tribunal.
2) Tras la elección del Presidente del Tribunal y de los Presidentes de las Salas de
cinco Jueces, se elaborará una lista de los demás Jueces a efectos de la
determinación de la composición de la Gran Sala. Dicha lista seguirá,
alternativamente, el orden establecido en el artículo 6 del presente Reglamento y
el orden inverso: el primer Juez de la lista será el primero según el orden
establecido en dicho artículo, el segundo Juez de la lista será el último según
dicho orden, el tercer Juez será el segundo según dicho orden, el cuarto Juez será
el penúltimo según dicho orden, y así sucesivamente.
La lista se publicará en el Diario Oficial de la Unión Europea.

Artículo 11 quater
1. Las Salas de cinco Jueces y de tres Jueces estarán compuestas, para cada asunto,
por el Presidente de Sala, el Juez Ponente y el número de Jueces necesario para
alcanzar, respectivamente, un total de cinco y de tres Jueces. Estos últimos serán
designados a partir de las listas mencionadas en el apartado 2, siguiendo el orden
establecido en ellas, cuyo punto de partida irá desplazándose un nombre en cada
reunión general del Tribunal.
2. Para la composición de las Salas de cinco Jueces se establecerán, después de la
elección de los Presidentes de dichas Salas, listas con todos los Jueces adscritos a

364
Anexo

la Sala de que se trate, a excepción del Presidente de ésta. Las listas se elaborarán
del mismo modo que la lista mencionada en el apartado 2 del artículo 11 ter.
Para la composición de las Salas de tres Jueces se establecerán, después de la
elección de los Presidentes de dichas Salas, listas con todos los Jueces adscritos a
la Sala de que se trate, a excepción del Presidente de ésta. Las listas se elaborarán
siguiendo el orden establecido en el artículo 6 del presente Reglamento.
Las listas contempladas en el presente apartado se publicarán en el Diario Oficial
de la Unión Europea.

Artículo 11 quinto
Cuando el Tribunal estime que varios asuntos deben ser juzgados conjuntamente
por una misma formación, la composición de ésta será la fijada para el asunto
cuyo informe preliminar haya sido examinado en primer lugar.

Artículo 11 sexto
En caso de impedimento de un miembro de la formación, éste será sustituido por
un Juez siguiendo el orden de las listas mencionadas en el apartado 2 del artículo
11 ter o en el apartado 2 del artículo 11 quater.
En caso de impedimento del Presidente del Tribunal, las funciones de Presidente
de la Gran Sala serán ejercidas con arreglo a lo dispuesto en el artículo 11.
En caso de impedimento del Presidente de una Sala de cinco Jueces, las funciones
de Presidente de Sala serán ejercidas por un Presidente de Sala de tres Jueces, en
su caso según el orden establecido en el artículo 6 del presente Reglamento, o, si
la formación no comprende ningún Presidente de Sala de tres Jueces, por uno de
los otros Jueces según el orden establecido en dicho artículo 6.
En caso de impedimento del Presidente de una Sala de tres Jueces, las funciones
de Presidente de Sala serán ejercidas por un Juez de la formación según el orden
establecido en el artículo 6 del presente Reglamento.”.

10) En el apartado 6 del artículo 16, los términos “de las Comunidades Europeas” se
sustituyen por los términos “de la Unión Europea”.

365
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS.
MODIFICACIÓN SOBRE EL PROCEDIMIENTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA,
DE 19-6-1991 (LCEUR 1991\770), A RAÍZ DE LA ENTRADA EN VIGOR DEL TRATADO
DE NIZA (LCEUR 2001\905)

11) En el apartado 7 del artículo 16, se suprimen los términos “al párrafo tercero del
artículo 36 del Tratado CECA”.

12) El apartado 2 del artículo 17, se sustituye por el texto siguiente:

“2. El Secretario asistirá al Tribunal, al Presidente, a los Presidentes de Sala y a los


Jueces en el ejercicio de sus funciones.”.

13) En el apartado 1 del artículo 24, los términos “en los artículos 12 del Estatuto CE, 16
del Estatuto CECA y 12 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “en el
artículo 13 del Estatuto”.

14) En el apartado 1 del artículo 25, los términos “del Tribunal” se sustituyen por los
términos “de la Gran Sala y del Pleno”.

15) En el apartado 2 del artículo 25, después del término “Salas” se añaden los términos
“de cinco y de tres Jueces”.

16) En el apartado 3 del artículo 25, los términos “y las Salas podrán” se sustituyen por el
término “podrá”.

17) En el apartado 2 del artículo 26:


a) los términos “convocado el Tribunal de Justicia” se sustituyen por los términos
“convocada la Gran Sala o el Pleno”;
b) los términos “en los artículos 15 del Estatuto CE, 18 del Estatuto CECA y 15 del
Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “en los párrafos tercero o cuarto del
artículo 17 del Estatuto”.

18) En el apartado 3 del artículo 26:


a) los términos “una de las Salas” se sustituyen por los términos “una Sala de cinco o
de tres Jueces”;
b) los términos “en los artículos 15 del Estatuto CE, 18 del Estatuto CECA y 15 del
Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “en el párrafo segundo del artículo
17 del Estatuto”;

366
Anexo

c) después de los términos “en el párrafo segundo del artículo 17 del Estatuto”,
introducidos con arreglo al punto precedente, se añaden los términos “y si no
resultare posible sustituir a los Jueces sujetos a impedimento de conformidad con el
artículo 11 sexto”.

19) En el apartado 1 del artículo 27, los términos “y las Salas deliberarán” se sustituyen
por el término “deliberará”.

20) En el apartado 4 del artículo 27, se suprimen los términos “o a la Sala”.

21) En el apartado 6 del artículo 27, los términos “o la Sala decidirán” se sustituyen por el
término “decidirá”.

22) El apartado 3 del artículo 29, se modifica del siguiente modo:


a) en el párrafo tercero, se suprimen los términos “o la Sala”;
b) en el párrafo quinto, los términos “artículo 20 del Estatuto CE” se sustituyen por
los términos “artículo 23 del Estatuto”;
c) en el párrafo sexto, los términos “último párrafo del artículo 20 del Estatuto CE” se
sustituyen por los términos “párrafo cuarto del artículo 23 del Estatuto”.
23) En el apartado 4 del artículo 29, se suprimen los términos “o la Sala”.

24) En el apartado 1 del artículo 30, se suprimen los términos “o la Sala”.

25) El apartado 1 del artículo 35, se modifica del siguiente modo:


a) después de los términos “ante el Tribunal” se suprimen los términos “una Sala”;
b) después de los términos “auto del Tribunal” se suprimen los términos “o de la
Sala”.
26) En el artículo 36, los términos “los artículos 17 del Estatuto CE, 20 del Estatuto CECA
y 17 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “el artículo 19 del Estatuto”.

27) En el apartado 1 del artículo 38, los términos “a que se refieren los artículos 19 del
Estatuto CE, 22 del Estatuto CECA y 19 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los
términos “a que se refiere el artículo 21 del Estatuto”.
367
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS.
MODIFICACIÓN SOBRE EL PROCEDIMIENTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA,
DE 19-6-1991 (LCEUR 1991\770), A RAÍZ DE LA ENTRADA EN VIGOR DEL TRATADO
DE NIZA (LCEUR 2001\905)

28) En el apartado 4 del artículo 38, los términos “en el párrafo segundo del artículo 19 del
Estatuto CE, en el párrafo segundo del artículo 22 del Estatuto CECA y en el párrafo
segundo del artículo 19 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “en el
párrafo segundo del artículo 21 del Estatuto”.

29) En el apartado 6 del artículo 38, se suprimen los términos “42 y 89 del Tratado
CECA”.

30) El artículo 44 se sustituye por el texto siguiente:

“CAPÍTULO PRIMERO BIS


DEL INFORME PRELIMINAR Y DE LA ATRIBUCIÓN DE LOS ASUNTOS A LAS
FORMACIONES DEL TRIBUNAL

Artículo 44
1. El Presidente fijará la fecha en la que el Juez Ponente deberá presentar a la reunión
general del Tribunal un informe preliminar, según los casos,
a) después de la presentación de la dúplica;
b) cuando no se haya presentado réplica o dúplica, al expirar el plazo fijado de
conformidad con el apartado 2 del artículo 41;
c) cuando la parte interesada haya declarado que renuncia a su derecho a presentar
réplica o dúplica;
d) en caso de aplicación del procedimiento acelerado previsto en el artículo 62 bis,
cuando el Presidente fije la fecha de la vista.

2. El informe preliminar contendrá propuestas sobre la procedencia de practicar


diligencias de prueba u otras medidas preparatorias, así como sobre la formación a la
que procede atribuir el asunto. El informe incluirá asimismo la propuesta del Juez
Ponente sobre la posible omisión de la vista conforme al artículo 44 bis, así como
sobre la posible omisión de las conclusiones del Abogado General con arreglo al
párrafo quinto del artículo 20 del Estatuto.

368
Anexo

El Tribunal, oído el Abogado General, decidirá lo que proceda respecto al curso que
deba darse a las propuestas del Juez Ponente.

3. El Tribunal atribuirá a las Salas de cinco o de tres Jueces todos los asuntos que se le
sometan, en la medida en que la dificultad o la importancia del asunto o
circunstancias particulares no requieran que el asunto se atribuya a la Gran Sala.
No obstante, la atribución de un asunto a una Sala de cinco o de tres Jueces no será
posible cuando un Estado miembro o una Institución de las Comunidades que sea
parte en el proceso haya solicitado que el asunto sea resuelto por la Gran Sala. Por
“parte en el proceso” se entenderá, a efectos de esta disposición, todo Estado miembro
o Institución que sea parte o parte coadyuvante en el litigio o que haya presentado
observaciones escritas en uno de los procedimientos prejudiciales mencionados en el
artículo 103. La solicitud a que se refiere el presente párrafo no podrá ser presentada
en los litigios entre las Comunidades y sus agentes.
El Tribunal actuará en Pleno cuando se le someta un asunto en aplicación de las
disposiciones mencionadas en el párrafo cuarto del artículo 16 del Estatuto. El
Tribunal podrá atribuir un asunto al Pleno cuando considere, de conformidad con el
párrafo quinto del artículo 16 del Estatuto, que el asunto reviste una importancia
excepcional.

4. La formación a la que se haya atribuido un asunto podrá, en cualquier momento del


procedimiento, devolver el asunto al Tribunal para su atribución a una formación
más importante.

5. Si se acordaren diligencias de prueba, la formación que conozca del asunto podrá, si


no las practicare ella misma, encargar de ello a la Sala mencionada en el apartado 2
del artículo 9 del presente Reglamento.

Si se iniciare la fase oral sin diligencias de prueba, el Presidente de la formación que


conozca del asunto fijará la fecha de apertura de la misma.”.

31) En el apartado 2 del artículo 45, los términos “21 y 22 del Estatuto CE, 24 y 25 del
Estatuto CECA y 22 y 23 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “24 y 25
del Estatuto”.

369
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS.
MODIFICACIÓN SOBRE EL PROCEDIMIENTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA,
DE 19-6-1991 (LCEUR 1991\770), A RAÍZ DE LA ENTRADA EN VIGOR DEL TRATADO
DE NIZA (LCEUR 2001\905)

32) En el apartado 4 del artículo 48, se suprimen los términos “44 y 92 del Tratado
CECA”.

33) En el apartado 1 del artículo 74, después de los términos “la Sala” se añaden los
términos “mencionada en el apartado 2 del artículo 9 del presente Reglamento”.

34) En el apartado 3 del artículo 76, después de los términos “la Sala” se añaden los
términos “de tres Jueces”.

35) En el párrafo segundo del artículo 77, se suprimen los términos “33 y 35 del Tratado
CECA”.

36) En el apartado 1 del artículo 80, apartado 1, los términos “en los Tratados CE, CECA y
CEEA, en los Estatutos del Tribunal de Justicia” se sustituyen por los términos “en el
Tratado de la Unión, el Tratado CE y el Tratado CEEA, en el Estatuto del Tribunal de
Justicia”.

37) En el párrafo segundo del apartado 2 del artículo 80, los términos “de las Comunidades
Europeas” se sustituyen por los términos “de la Unión Europea”.

38) En el apartado 1 del artículo 81, los términos “de las Comunidades Europeas” se
sustituyen por los términos “de la Unión Europea”.

39) En el apartado 1 del artículo 82 bis, los términos “en el párrafo tercero del artículo 47
del Estatuto CE, el párrafo tercero del artículo 47 del Estatuto CECA y el párrafo tercero
del artículo 48 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “en el párrafo
tercero del artículo 54 del Estatuto”, y se suprimen los términos “o de la Sala a la que
se haya atribuido el asunto”.

40) El apartado 1 del artículo 83, se modifica del siguiente modo:


a) en el párrafo primero, se suprimen los términos “39, párrafo segundo, del Tratado
CECA”;
b) en el párrafo segundo, se suprimen los términos “39, párrafo tercero, del Tratado
CECA”.

370
Anexo

41) En el párrafo primero del artículo 89, se suprimen los términos “44 y 92 del Tratado
CECA”.

42) El apartado 1 del artículo 93, se modifica del siguiente modo:


a) en la letra f), párrafo segundo, los términos “de los párrafos segundo o tercero del
artículo 37 del Estatuto CE, del artículo 34 del Estatuto CECA, o del párrafo
segundo del artículo 38 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “de los
párrafos segundo o tercero del artículo 40 del Estatuto”;
b) en el párrafo tercero, los términos “en los artículos 17 del Estatuto CE, 20 del
Estatuto CECA y 17 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los términos “en el
artículo 19 del Estatuto”.

43) Queda derogado el capítulo quinto y el artículo 95 que figuran después del artículo
94.

44) En el párrafo tercero del apartado 1 del artículo 97, los términos “de las Comunidades
Europeas” se sustituyen por los términos “de la Unión Europea”.

45) El artículo 103 se modifica del siguiente modo:


a) en el apartado 1, los términos “en los artículos 20 del Estatuto CE y 21 del Estatuto
CEEA” se sustituyen por los términos “en el artículo 23 del Estatuto”;
b) el apartado 3 queda derogado.

46) El artículo 104 se modifica del siguiente modo:


a) en el párrafo segundo, del apartado 1, los términos “en el artículo 20 del Estatuto
CE” se sustituyen por los términos “en el párrafo tercero del artículo 23 del
Estatuto”;
b) en el párrafo tercero, del apartado 1, los términos “el último párrafo del artículo 20
del Estatuto CE” se sustituyen por los términos “el párrafo cuarto del artículo 23 del
Estatuto”;
c) en los apartados 3 y 4, los términos “se refieren el artículo 20 del Estatuto CE, el
artículo 21 del Estatuto CEEA y el apartado 3 del artículo 103 del presente
Reglamento” se sustituyen por los términos “se refiere el artículo 23 del Estatuto”.
371
TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS.
MODIFICACIÓN SOBRE EL PROCEDIMIENTO DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA,
DE 19-6-1991 (LCEUR 1991\770), A RAÍZ DE LA ENTRADA EN VIGOR DEL TRATADO
DE NIZA (LCEUR 2001\905)

47) En el párrafo segundo, del artículo 104 bis, los términos “en los artículos 20 del
Estatuto CE, 21 del Estatuto CEEA y 103, apartado 3, del presente Reglamento” se
sustituyen por los términos “en el artículo 23 del Estatuto”.

48) El párrafo primero, del apartado 1, del artículo 107 se sustituye por el texto siguiente:
“Las solicitudes de dictamen previo a que se refiere el artículo 300 del Tratado CE,
presentadas por el Parlamento Europeo, se notificarán al Consejo, a la Comisión y a los
Estados miembros; las presentadas por el Consejo se notificarán a la Comisión y al
Parlamento Europeo. Las solicitudes presentadas por la Comisión se notificarán al
Consejo, al Parlamento Europeo y a los Estados miembros; las presentadas por uno de los
Estados miembros se notificarán al Consejo, a la Comisión, al Parlamento Europeo y a los
demás Estados miembros.”.

49) El artículo 109 queda derogado.

50) En el artículo 110, los términos “los artículos 49 y 50 del Estatuto CE, los artículos 49 y
50 del Estatuto CECA y los artículos 50 y 51 del Estatuto CEEA” se sustituyen por los
términos “los artículos 56 y 57 del Estatuto”.

51) En el artículo 125, los términos “artículos 245 del Tratado CE y 160 del Tratado CEEA”
se sustituyen por los términos “artículos 223 del Tratado CE y 139 del Tratado CEEA”
y, en la l