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Clase Nº 3

La presente clase ha sido elaborada por Plinio Arrufa de Sampaio exclusivamente para ser dictada en el Programa
Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), en la Clase 3: ““La problemática del
desarrollo en el capitalismo dependiente”, del curso: ‘’Actualidad del pensamiento crítico latinoamericano sobre la
problemática del desarrollo nacional’’, Febrero 2009.

Av. Corrientes 1543 (C1042AAB),


Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Informes: (54-11) 5077-8024
academica-pled@cculturalcoop.org

Cómo citar:

Arruda de Sampaio, Plinio. ‘’La problemática del desarrollo en el capitalismo


dependiente’’ [CLASE]. En: Curso virtual “Actualidad del pensamiento crítico
latinoamericano sobre la problemática del desarrollo nacional.” (Programa
Latinoamericano de Educación a Distancia, Centro Cultural de la Cooperación,
Buenos Aires, Febrero 2009).

La problemática del desarrollo en el capitalismo


dependiente

Prof. Plinio Arruda de Sampaio

I.- Introducción

1. En la primera clase mostramos que las profundas transformaciones por las


que pasa el capitalismo provocan una crisis del Estado Nacional. En la
periferia latinoamericana tal crisis asumió la forma de una tendencia a la
reversión neocolonial que socava las bases objetivas y subjetivas de la
sociedad nacional.

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2. En la segunda, presentamos la tesis que la crisis de la teoría del desarrollo,
caracterizada por la negación de la problemática original del pensamiento
crítico latinoamericano, deja a las sociedades del continente acéfalas para
enfrentar los terribles desafíos históricos generados por el nuevo contexto.

3. Cerraremos entonces las clases introductorias del curso precisando el objeto


central que polarizó los análisis del pensamiento crítico: la problemática del
desarrollo nacional en el capitalismo dependiente. Nuestro objetivo más
general es delimitar el campo de preocupaciones dentro del cual operan los
cientistas sociales latinoamericanos que serán analizados en las clases
subsiguientes. La exposición se divide, básicamente, en tres movimientos:

a) La caracterización de la problemática del desarrollo en el sistema


capitalista como desarrollo nacional.
b) La presentación de las premisas fundamentales de una sociedad
capitalista “autodeterminada”, es decir, una sociedad que controla los
fines y los medios de las transformaciones capitalistas.
c) La identificación de la especificidad de los problemas enfrentados por
las formaciones sociales que son parte de la periferia del sistema
capitalismo mundial.

4. La bibliografía indicada para su lectura nos ayuda a comprender las


cuestiones antes enunciadas:

- Los dos capítulos del libro Sistema Nacional de Economías


Políticas, del economista alemán de la primera mitad del siglo XIX Friedrich
List son importantes para introducir dos nociones básicas:
- La idea de economía nacional en oposición a la idea de economía
del individuo (o cosmopolita);
- La noción de racionalidad colectiva en contraposición a la
racionalidad individual.

- El capítulo 2 de Entre la Nación y la Barbarie tratará de manera


sistemática otras dos cuestiones importantes en nuestra reflexión
- La concepción de Estado nacional autodeterminado –idea que,
de manera explicita o implícita, estará presente en el
pensamiento crítico latinoamericano como una especie de “tipo
ideal” que servirá para ponderar, por contraposición, la
problemática del capitalismo dependiente. Veremos, de manera
más detallada el modo en que Caio Prado, Florestan Fernández y
Celso Furtado tratan la cuestión.
- La noción de capitalismo dependiente como un determinado tipo
de formación social en que las “virtudes constructivas” del
capitalismo como instrumento de avance de la civilización

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quedan seriamente comprometidas y sus “perversiones”,
peligrosamente exacerbadas.

- El capítulo indicado de Celso Furtado –El desarrollo como


proceso endógeno- presenta una densa síntesis de su rica visión sobre el
tema.

5. Para quien tenga disponibilidad de tiempo le sugiero además la lectura del


conciso artículo de Norberto Gonzáles, ex subsecretario ejecutivo de la CEPAL
The motive ideas behind three industrialization process, disponible en Revista
de la Cepal, No. 78, de deciembre de 2001. En este artículo encontraremos
una excelente exposición del pensamiento de Alexander Hamilton, Friedrich
List y Raúl Prebisch sobre la problemática de la industrialización tardía.

II. La problemática del desarrollo capitalista nacional

1. En la clase pasada introdujimos dos ideas sobre la problemática del desarrollo


en la sociedad capitalista.

(1) El dilema del desarrollo en la era del capitalismo consiste en subordinar


el proceso de acumulación a los designios del colectivo.
(2) El Estado nacional es el instrumento de poder que le permite a la
sociedad establecer límites al proceso de valorización que impulsa las
transformaciones capitalistas.

Conviene iniciar nuestra clase por la explicación de estas dos proposiciones.

2. La dificultad de subordinar el proceso de acumulación a los designios del


colectivo deviene del carácter anárquico y contradictorio de las relaciones de
producción basada en el carácter asalariado y en la propiedad privada de los
medios de producción. Por un lado, la institución de la iniciativa privada dota
a la esfera económica de relativa autonomía en relación al conjunto del cuerpo
social. En estas circunstancias, las transformaciones de las fuerzas
productivas y de las necesidades sociales subsumidas a la esfera del
intercambio transcurren sin un conocimiento previo de sus efectos sobre las
múltiples dimensiones de la vida social. Por otro lado, la búsqueda de lucro
como móvil del proceso de acumulación transforma al aumento incesante de
la eficiencia económica en un fin en sí mismo.

3. Es esta situación la que llevó a Celso Furtado a afirmar: “En la civilización


industrial la capacidad inventiva del hombre fue progresivamente canalizada
hacia la creación tecnológica, lo que explica la formidable fuerza expansiva
que la caracteriza. Este cuadro histórico debe atribuirse al hecho de que la
visión del desarrollo de nuestra época se haya circunscrito a la lógica de los
medios, la cual, desde el punto de vista estático, conduce a la idea de

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eficiencia y, desde el punto de vista dinámico, a la de innovación técnica como
causante de ese incremento de la eficiencia. La teoría del desarrollo tendió a
confundirse, en consecuencia, con la explicación del comportamiento del
sistema productivo que emergió con la civilización industrial. Los valores son
implícitamente considerados como transcendentes a la sociedad, o como
simples epifenómenos” (Pequeña introducción al desarrollo).

4. En la búsqueda desesperada del lucro, el capital no respeta ningún tipo de


frontera económica, social, espacial o cultural. La necesidad de sobrepasar los
límites objetivos y subjetivos de su valorización, obliga constantemente al
capital a nuevas aventuras mercantiles. Donde hubiere oportunidades de
lucro, allí estarán algunos de sus representantes haciendo negocios. La
tendencia a la extroversión es por lo tanto inherente a la lógica del capital. En
lo que respecta nuestra discusión –presentar la problemática del desarrollo
capitalista nacional- interesa destacar un aspecto de la cuestión. Con el
ímpetu de colocar el máximo de trabajo bajo su comando, controlar la fuentes
estratégicas de materias primas y conquistar nuevos mercados, el modo de
producción capitalista tiende a mercantilizar todas las esferas de las vida
humana y a diseminarse por todos los rincones del mundo, creando una
red de relaciones mercantiles que engloba al conjunto de las sociedades
tocadas por el capital en un mismo patrón de transformación capitalista.

5. La articulación de un sistema capitalista mundial no significa, sin embargo, la


creación de un espacio homogéneo. Muy por el contrario. En su libro Los
límites del capital, David Harvey, sintetizando el pensamiento de Marx,
resumió la cuestión en los siguientes términos: “Capitalism does not develop
upon a flat plain surface endowed with ubiquitous raw materials and
homogeneous labour supply with equal transport facility in all directions. It is
inserted, grows and spreads within a richly variegated geographical
environment which encompasses great diversity in the munificence of nature
and in labour productivity, which is ‘a gift, not of Nature, but of a history
embracing thousands of centuries’ (Capital, vol.1, pp. 512-514). The forces
unleashed under capitalism attack, erode, dissolve and transform much of the
pre-capitalist economy and culture. Commodity and money exchanges, the
formation of wage labor through primitive accumulation, massive labor
migrations, the rise of a distinctly capitalist form of the labor process and,
finally, the integrating motion of the circulation of capital as a whole, drive
‘beyond national barriers and prejudices as much as beyond nature worship,
as well as all traditional, confined, complacent, encrusted satisfactions of
present needs, and reproduction of old ways of life’. Capitalism ‘is destructive
towards all of this, and constantly revolutionizes it, tearing down all the
barriers which hem in the development of the forces of production, the
expansion of needs, the all-sided development of production, and the

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exploitation and exchange of natural and mental forces’ (Grundrisse, p. 410)”,
p. 415-416 1

6. Como el sistema capitalista mundial engloba a sociedades heterogéneas en lo


que respecta al grado de desarrollo de las fuerzas productivas, a la naturaleza
de sus estructuras sociales y al carácter de sus tradiciones culturales, la
capacidad de cada formación social para controlar los fines y los medios que
impulsan las transformaciones capitalistas no dependen de su posición
dentro de la economía mundial.

7. Abro aquí un paréntesis para hacer una observación metodológica. La


discusión que estamos planteando, focalizada en la capacidad de la sociedad
de controlar las transformaciones capitalistas, no puede ser puesta en el
mismo nivel de abstracción en el que fue desarrollado el estudio de las leyes
inmanentes del capital –el nivel trabajado por Marx en su monumental obra
prima. Ella exige un grado de abstracción menor, que permita vislumbrar las
formas concretas que cada formación social encuentra para “negar la lógica
del capital”, “dialogar con ella”, o “superarla”. Nuestro problema específico de
la clase en este momento, es el de explicar por qué tal cuestión exige que el
foco del análisis recaiga sobre la problemática del desarrollo capitalista
nacional. En otras palabras, necesitamos entender por qué consideramos al
Estado nacional como el instrumento básico de control de las
transformaciones capitalistas y, por lo tanto, de la economía y de la sociedad
nacional como nuestra perspectiva de examen de los problemas del desarrollo.
Cierro paréntesis.

8. El austríaco Joseph Schumpeter, uno de los mayores economistas de la


primera mitad del siglo XX que ganó notoriedad por su creativa teoría del
desarrollo, designó al proceso de transformación capitalista como un proceso
de destrucción creadora. Sin entrar en el hecho del carácter contradictorio
de las relaciones sociales capitalistas, basadas en la búsqueda de ganancia,
cuestión discutida hasta el cansancio por Marx y ostensiblemente ocultada
por Schumpeter, podemos utilizar su concepción –el desarrollo como un
proceso de destrucción creadora- para ilustrar las terribles dificultades
1
N.de T: El capitalismo no se desarrolla sobre una superficie llana dotada de materias primas ubicuas y de abastecimiento
de fuerza de trabajo homogénea con igual facilidad de transporte en todas las direcciones. Se inserta, crece y se expande
dentro de un ambiente geográfico ricamente variado que encierra una gran diversidad en la magnificencia de la naturaleza y
en la productividad de trabajo, que es ‘un regalo, no de la naturaleza, sino de una historia que abarca millares de siglos’ (el
capital, vol.1, pp. 512-514). Las fuerzas liberadas bajo el ataque al capitalismo erosionaron, disolvieron y transformaron
gran parte de la economía y de la cultura pre-capitalista. El intercambio de mercancías y dinero, la formación del trabajo
asalariado a través de la acumulación primitiva, las migraciones masivas de trabajadores, la emergencia de una forma de
capitalismo distinto en cuanto al proceso de trabajo y, finalmente, el movimiento que integra la circulación del capital como
un todo, llevan ‘más allá de las barreras nacionales y de los prejuicios, así como también más allá de la adoración a la
naturaleza, y también de todas las satisfacciones tradicionales, confinadas, satisfechas e incrustadas en las necesidades
actuales, y en la reproducción de viejos estilos de vida'. El capitalismo ‘destruye todo esto, y lo revoluciona constantemente,
destruyendo todas las barreras que bloquean el desarrollo de las fuerzas productivas, la expansión de las necesidades, el
desarrollo productivo, y la explotación y el intercambio de fuerzas naturales y mentales’ (Grundrisse, P. 410).”

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encontradas por la sociedad burguesa para darle un contenido civilizador al
capitalismo.

9. Subordinado a la lógica del lucro, el progreso técnico avanza sin criterio


ético para definir qué es posible destruir y qué es posible crear. Dos ejemplos
bastan para indicar la gravedad de lo que está en juego. En nombre del
progreso, ¿el capitalista está autorizado a destruir las condiciones objetivas
que garantizan la sustentabilidad ecológica del globo? En nombre del
progreso, ¿la lógica de los negocios está autorizada a jugar a ser Dios y
fabricar seres vivos, inclusive humanos?

10. La ausencia de cualquier tipo de parámetro ético en la búsqueda


desesperada del lucro hace que el desarrollo capitalista, si es dejado a su
propia suerte, constituya una grave amenaza para la civilización. Max Weber,
intelectual que nunca escondió sus compromisos con el mundo burgués, no
se cansó de advertir que la lógica fría del cálculo pervierte las relaciones entre
las personas, las clases sociales y la propia relación del hombre con la
naturaleza. Su convicción de que “la racionalidad burguesa es la negación
real de los propios fundamentos de la vida” [Essais sur la théorie de la
science] y además de que “la cuenta del capital presupone (…) en su
configuración formalmente racional la lucha del hombre contra el
hombre” [La ética protestante] lo llevó a defender la idea de que la
racionalidad instrumental –la búsqueda de eficiencia económica- debe estar
sometida a una racionalidad sustantiva –a valores éticos mayores, de carácter
religioso, ideológico o político. En otras palabras, la racionalidad del burgués –
la búsqueda de la ganancia- debe estar subordinada a una racionalidad
capitalista –la defensa de los valores mayores de la sociedad burguesa. 2 El
poder político debe superponerse al poder económico. En última instancia, la
necesidad ineludible de controlar las “taras” del capital exige la presencia de
un “poder” supremo capaz de ponerle límites a la iniciativa privada.

11. El Estado nacional burgués, que detenta el monopolio de la violencia


legítima, es el engranaje de poder responsable, en última instancia, de la
defensa y de la reproducción del mundo burgués. Es parte de su naturaleza
proteger al mundo capitalista contra todo aquello que pueda amenazar su
existencia. En este sentido, la tarea del Estado nacional es:

- Preservar las condiciones necesarias para alcanzar la


continuidad del proceso de valorización de capital –móvil de las
transformaciones capitalistas;
- Asegurar las premisas que garantizan el control sobre el proceso
de cambio social, teniendo en cuenta la necesidad de

2
Los límites de la crítica del Max Weber al capitalismo quedan bien claros en el artículo de Herbert Marcuse,
Industrialización y Capitalismo, En: Actuel Marx, Paris, jan-jun, 1992.

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subordinarlo a los objetivos estratégicos de perpetuación de la
burguesía.

12. La primera tarea requiere que el Estado nacional se presente como


guardián incondicional de las relaciones de producción capital-trabajo,
defendiendo a la sociedad burguesa del riesgo de la resistencia y la rebelión
anticapitalista. Para alcanzar esto, le cabe la función clásica de proteger a
cualquier costo la propiedad privada de los medios de producción y de
disciplinar y reprimir al polo del trabajo, evitando la subversión del orden.

13. La segunda tarea exige que el Estado nacional evite la autodestrucción


de la sociedad burguesa. Poniéndola en perspectiva de largo plazo, esta
segunda tarea –defender a la burguesía de la saña de acumulación del
burgués, proteger los intereses de la burguesía nacional contra la agresión
capitalista- es tan importante como la primera. Sin Estado nacional, las
sociedades burguesas quedan sujetas a procesos destructivos de conquista
externa que amenazan su supervivencia. Y es en este sentido que debemos
interpretar la afirmación de Engels de que “las naciones que no tienen
Estado propio se tornan en la era del capitalismo, pueblos sin historia”.

14. En definitiva, como afirmo en el texto indicado para la lectura, “el


Estado nacional constituye la única fuerza capaz de <<civilizar>> al
capitalismo, pues solamente el imperio del poder político sobre la matriz
espacial y temporal de la sociedad puede someter la racionalidad abstracta de
la ganancia individual a la racionalidad sustantiva del colectivo. Por esto, el
Estado nacional se individualiza como una realidad propia dentro del
sistema capitalista mundial.” Aprovecho para destacar la observación de
Wallerstein sobre el papel de los Estados nacionales en el sistema capitalista
mundial: “The structure of historical capitalism has been such that the most
effective levers of political adjustment were the state-structures, whose very
construction was itself, ..., one of the central institutional achievements of
historical capitalism. It is thus no accident that the control of state power, the
conquest of the state power if necessary, has been the central strategic
objective of all the major actors in the political arena throughout the history of
modern capitalism”. 3

15. Para terminar destaco el modo en que List, uno de los primeros
economistas que examinó de manera sistemática los problemas económicos
desde la óptica de los intereses nacionales, entiende la perspectiva del
desarrollo capitalista nacional: “Si quisiéramos permanecer fieles a las leyes

3
N. de T.: “La estructura del capitalismo histórico ha sido tal que las palancas más efectivas del ajuste político fueron las
estructuras estatales, cuya misma construcción fue,..., uno de los logros institucionales centrales del capitalismo histórico.
No es, por lo tanto, una casualidad que el control del poder estatal -la conquista del poder estatal, si se quiere- ha sido el
objetivo estratégico primordial de todos los principales actores de la arena política a través de la historia del capitalismo
moderno".

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de la lógica y de la naturaleza de las cosas, debemos distinguir la economía de
los individuos de las economías de las sociedades, y diferenciar para estas
últimas entre la verdadera Economía Política o Nacional (…) y la
economía cosmopolita; que parte de la suposición de que todas las naciones
de la tierra forman una única sociedad que vive en perpetuo estado de paz.”

III. Desarrollo capitalista nacional autodeterminado.

1. No es el lugar aquí para revisar una discusión que está bien detallada en la
bibliografía recomendada. Pero por ahora es importante destacar tres
aspectos:

- Precisar la noción de capitalismo autodeterminado;


- Sintetizar en términos bien generales las premisas económicas y políticas del
desarrollo capitalista nacional autodeterminado;
- Trazar algunas observaciones metodológicas sobre su utilidad para la
construcción de un marco analítico que discuta la problemática del desarrollo
capitalista nacional en América Latina.

2. La discusión sobre el capitalismo autodeterminado o desarrollo endógeno está


asociada, básicamente, a dos ideas generales:

- La capacidad de la sociedad nacional de promover los cambios económicos,


sociales y culturales que caracterizan al desarrollo capitalista;
- La capacidad de la sociedad nacional de controlar los cambios, sometiendo
el proceso de acumulación a sus propios designios.

En estas circunstancias, la sociedad nacional tendría una elevada autonomía


relativa dentro del sistema capitalista mundial, estando dotada de condiciones
objetivas y subjetivas para determinar el sentido, el ritmo y la intensidad
de las transformaciones capitalistas. La diferenciación del espacio
económico nacional como un cuerpo que posee una temporalidad propia,
dotaría a la sociedad nacional de un papel creativo dentro de su contexto
civilizatorio.

3. La autonomía relativa de la sociedad nacional para impulsar el desarrollo


capitalista está asociada, a su vez, con la capacidad de la economía nacional
de introducir innovaciones y aumentar progresivamente la capacidad de
consumo de la sociedad –condiciones necesarias para que se produzca una
relación de retroalimentación continua entre inversión y consumo que
caracteriza a la endogeneización del proceso de acumulación.

4. Tal situación requiere de condiciones económicas y sociales bien específicas,


tales como:

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- Una relativa homogeneidad estructural de las fuerzas productivas, sin la
cual surgen bloqueos a la monopolización del capital;
- Un relativo equilibrio en la correlación de fuerzas entre el capital y el
trabajo, es decir, una ausencia de una sobrepoblación permanentemente
marginada del mercado de trabajo, sin lo cual aparecen obstáculos a la
transferencias en los aumentos en la productividad del trabajo hacia el salario
real –el proceso económico que permite el aumento continuo de la capacidad
de consumo de la sociedad;
- La presencia de una base empresarial estrechamente vinculada al espacio
económico nacional, o sea, el control de la economía nacional por parte de la
burguesía nacional, sin lo cual no hay forma de internalizar todas las fases del
proceso de valorización del capital y de evitar la extrema inestabilidad en el
proceso de acumulación;
- Una estructura técnica y financiera del capital suficiente para revolucionar
las fuerzas productivas, es decir, la existencia de un departamento de bienes
de producción plenamente constituido y de un sistema nacional de
innovaciones en funcionamiento.

5. La subordinación del proceso de acumulación a las directrices establecidas por


una “voluntad colectiva”, que contemple los intereses del conjunto de la
población, depende de la elaboración de una racionalidad sustantiva que
establezca como valor supremo la reproducción de mecanismos de
solidaridad orgánica entre las clases sociales.

6. La definición de una racionalidad sustantiva que incorpore valores


democráticos y de justicia social está asociada a un patrón de dominación
burgués muy particular, en el cual:

- No existen resistencias sociopáticas al cambio, es decir, no hay bloqueos


culturales a la modernización;
- Existe un campo de entendimiento entre las clases sociales.

Tal situación presupone a su vez:


- Un mínimo de equidad social entre las clases sociales, sin el
cual no existe un mínimo de democracia;
- Mecanismos institucionales de democratización de la sociedad, o
sea, una dinámica política que le permita a la sociedad
introducir “reformas” en las estructuras económicas y
sociales cada vez que, por cualquier motivo, los presupuestos de
la autodeterminación estén amenazados.

7. En definitiva, el desarrollo nacional autodeterminado y la condición que


asume la transformación capitalista en las economías que poseen un
existencia autónoma (capacidad de definir autónomamente sus capacidades)

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y fuerza propia (control sobre el proceso de incorporación del progreso
técnico)

8. Antes de pasar a la próxima cuestión, una advertencia. El desarrollo


capitalista autodeterminado no debe ser entendido como la expresión de una
realidad histórica que refleja el modo en el que el capitalismo existe (o existió)
en alguna sociedad nacional concreta. Se trata en realidad, de una categoría
abstracta que sirve como referencia analítica para sopesar, por contraposición
a esa situación ideal, la problemática del desarrollo capitalista dependiente.

9. Teniendo en cuenta tal consideración, el desarrollo debe ser concebido como el


proceso de cambio económico y social que aumenta el control de la sociedad
nacional sobre los fines y los medios que impulsan la incorporación del
progreso técnico. En Pequeña introducción al desarrollo, Celso Furtado
sintetizó la cuestión en los siguientes términos: “En rigor, la idea de desarrollo
posee por los menos tres dimensiones: la del incremento de la eficacia del
sistema social de producción, la de la satisfacción de necesidades elementales
de la población y la de la consecución de objetivos a los que aspiran los
grupos dominantes de una sociedad y que competen a la utilización de
recursos escasos. La tercera dimensión es, ciertamente, la más ambigua
porque aquello a lo que aspira un grupo social puede parecerle un simple
desperdicio de recursos a otros. De ahí que esa tercera dimensión solamente
llega a ser percibida tal cual como parte de un discurso ideológico. Así, la
concepción de desarrollo de una sociedad no es ajena a su estructura social, y
tampoco la formulación de una política de desarrollo y su implementación son
concebibles sin preparación ideológica” (p.16).

IV. La problemática del desarrollo nacional en el capitalismo dependiente.

1. En texto de mi autoría indicado para su lectura presento al capitalismo


dependiente como un capitalismo sui generis. Una vez más, no es aquí el lugar
para repetir la argumentación, pero aprovecho para:

- Puntualizar las cuestiones centrales que caracterizan a la


problemática del capitalismo dependiente;
- Profundizar la discusión sobre el margen de maniobra de las
sociedades nacionales encapsuladas en el capitalismo
dependiente (resumiendo aquí algunas ideas del capitulo 6 del
libro Entre la Nación y la Barbarie);
- Problematizar la compleja relación entre capitalismo
dependiente y dilemas de la formación.

2. Las sociedades nacionales que no poseen los requisitos mínimos para


diferenciarse como un espacio relativamente autónomo en el sistema
capitalista mundial son impactadas por las transformaciones capitalistas de

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afuera hacia adentro, girando como satélites en torno a las economías
centrales.

3. Por esta razón las estructuras y los lineamientos del capitalismo dependiente
quedan atados a las estructuras y dinamismos de las economías centrales. La
ley del desarrollo desigual que difunde las transformaciones capitalistas
hacia la periferia de manera retardada y restrictiva, lleva a las economías
dependientes a asumir la forma de:

- Economías subsidiarias que se organizan en función de


intereses externos;
- Economías tributarias que transfieren por diferentes vías la
parte más significativa de su excedente social hacia el exterior;
- Economías especializadas que se organizan como partes
complementarias de las economías centrales

4. En estas circunstancias, la temporalidad de la economía dependiente está


condicionada por procesos exógenos a la sociedad nacional, determinados
por el carácter del desarrollo desigual del capitalismo en cada momento
histórico, y por procesos adaptativos intrínsecos a cada sociedad,
determinados por el carácter de la estructura económica y sociocultural de
cada formación social.

5. En principio, el margen de maniobra de esas sociedades queda circunscripto a


tres alternativas sobre el modo de participar en el sistema capitalista mundial:

- Negar las influencias oriundas del exterior, bloqueando los


flujos económicos y culturales difundidos por el centro
capitalista;
- Sancionar tales tendencias, abriendo el espacio económico
nacional a las fuerzas del sistema capitalista mundial;
- Sobrepasar los límites del marco histórico y superar la situación
de dependencia; redefiniendo con mayor o menor profundidad
los nexos internos y externos responsables por la doble
articulación.

6. Cada una de esas opciones tiene diferentes implicancias sobre: el grado de


autonomía de los centros internos de decisión, el carácter del proceso de
incorporación de progreso técnico y el sustrato social que las viabiliza.

- El bloqueo absoluto de las transformaciones capitalistas


irradiadas por las economías centrales lleva a la sociedad al más
completo inmovilismo, porque, como se sabe, las economías
dependientes carecen de dinamismo propio;

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- La irrestricta exposición del espacio económico nacional a los
patrones de competencia irradiados por el sistema capitalista
mundial provoca la desarticulación de las premisas básicas de
una sociedad nacional, visto que la liquidación de todo lo que
no puede acompañar el nuevo patrón de transformación
capitalista genera procesos catastróficos de desestructuración
económica, social y cultural que inviabilizan la propia
continuidad del proceso civilizatorio.

7. Queda claro entonces que en su estado puro, ninguna de esas dos


alternativas posee una existencia real. Tanto el total aislamiento del espacio
económico nacional del sistema capitalista mundial como la disolución pura y
simple del mercado internacional implican la negación de la propia idea de
desarrollo. Llevadas al extremo, ellas conducen a la estancación absoluta de
la dinámica capitalista o a la pérdida total del control que tiene la sociedad
sobre su tiempo histórico.

8. El desarrollo dependiente es una forma de combinación de esas dos


alternativas. Su esencia consiste en un ajuste pasivo a las exigencias del
sistema capitalista nacional. Sin cuestionar las estructuras externas e
internas responsables por el subdesarrollo, las opciones de la sociedad
quedan suscriptas a la elección binaria entre sancionar o bloquear las
tendencias irradiadas de los polos productores del progreso técnico. En
otras palabras, dentro de los marcos de la dependencia, el grado de libertad de
las economías periféricas, se limita a la posibilidad de regular el ritmo y la
intensidad de las transformaciones capitalistas difundidas por las economías
centrales. Es en torno a esta cuestión que se libra la batalla de autoridad
entre modernizadores y conservadores –los dos polos de la lucha de las clases
dominantes.

9. Ansiosos por aprovechar las oportunidades de negocios abiertas por el sistema


capitalista mundial, los grupos económicos y sociales articulados con la
comunidad internacional propugnan una modernización impetuosa. Los
segmentos que se sienten amenazados por las tendencias de la economía
mundial no tienen prisa y demandan tiempo para poder adaptarse a los
nuevos vientos del capitalismo. Luchan por una modernización lenta, segura
y gradual. Los emisarios de la modernización radical encarnan los sueños de
un rápido acceso a los patrones de consumo y estilos de vida del primer
mundo, y como defensores de la modernización responsable cristalizan su
espíritu de supervivencia como el proyecto de una sociedad nacional.

10. Sin los segmentos modernizadores, la economía queda paralizada,


porque depende de los dinamismos irradiados por las economías centrales.
Sin los estratos nacionalistas, la economía dependiente pierde todo poder de
regateo con relación al capital internacional, porque se queda sin condiciones

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de controlar sus centros internos de decisión. En verdad, las dos facciones
constituyen los brazos derecho e izquierdo del desarrollo dependiente. A pesar
de que se sitúan en polos opuestos, ambos concuerdan en un aspecto
fundamental. Combinar modernidad y atraso es el único medio del que
disponen las regiones periféricas para participar del desarrollo
capitalista.

11. Por este motivo, ninguna de las dos facciones puede llevar hasta las
últimas consecuencias una política de ruptura con las estructuras externas e
internas responsables de la reproducción del capitalismo dependiente. Los
modernizadores, intolerantes con todo aquello que pueda significar una
marginalización de las tendencias del capitalismo central, no demuestran la
misma impaciencia cuando se trata de promover cambios sociales,
conformándose simplemente con el mantenimiento de las estructuras sociales
responsables por la reproducción del régimen de “apartheid” social. Los
conservadores, que tanto gritan en defensa de la identidad nacional descartan
in totum cualquier proyecto nacional que pueda llegar a comprometer la
asimilación mimética de los patrones de consumo y de vida del llamado Primer
Mundo.

12. En este contexto, las opciones de las economías dependientes terminan


quedando restringidas a la combinación de las siguientes variables: (1) mayor
o menor crecimiento económico; (2) mayor o menor grado de inclusión social;
y (3) mayor o menor control sobre los centros internos de decisión. No nos
debería causar ninguna sorpresa el hecho de que la relación entre capitalismo
dependiente e integración nacional esté cernida de contradicciones
irreductibles.

13. La posición subalterna en el sistema capitalista mundial y la presencia


de fuertes asimetrías económicas y sociales repercute sobre el modo de
funcionamiento del capitalismo dependiente, generando grandes distorsiones
entre las formas ideales y el modo concreto en que funcionan.

14. Aún cuando no haya nada que comprometa irremediablemente la


viabilidad histórica del capitalismo dependiente, el avance del proceso de
modernización ejerce un efecto contradictorio sobre el proceso de construcción
de la nación. Por un lado, la evolución del capitalismo refuerza las tendencias
que llevan hacia una autonomización de la economía nacional; por el otro,
exacerba las contradicciones entre el movimiento de acumulación de capital y
el proceso de integración nacional. Por ello es que aparecen antagonismos que
tornan a la supervivencia del capitalismo dependiente cada día más difícil.
Estas sociedades caminan sobre el filo de una navaja, equilibrándose entre las
tendencias que empujan a la sociedad en dirección a un desarrollo
autodeterminado y las fuerzas que la amenazan con el espectro de la
desestructuración y de la barbarie.

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15. El conocimiento de la naturaleza de estas contradicciones y
antagonismos entre la situación de dependencia y el proceso de construcción
de la nación, constituye el núcleo central de toda reflexión sobre el carácter
del desarrollo capitalista en las regiones periféricas y subdesarrolladas.

16. En tanto las contradicciones (generadas por la posición subalterna en el


sistema capitalista mundial) no sean irreconciliables con la continuidad del
proceso de afirmación de la economía periférica como un Estado nacional,
puede afirmarse que el desarrollo dependiente ejercerá una función social
constructiva, aún a costa de grandes irracionalidades y de injusticia social.
Sin embargo, cuando esto deja de suceder, el capitalismo dependiente se
divorcia completamente de la sociedad nacional volviéndose incompatible con
la continuidad del proceso civilizatorio. De ahí en más, la sociedad
dependiente pasa a vivir una encrucijada decisiva, pues la ruptura con la
situación de dependencia y la desarticulación del proceso de modernización
conservadora se convierten en los únicos medios para evitar la barbarie.

17. Se inaugura así una coyuntura revolucionaria que abre el espacio tanto
para el desplazamiento de la frontera histórica y la apertura de nuevos
horizontes de oportunidades, como para el reforzamiento de las estructuras
que se proyectan desde el pasado y que sofocan el futuro. Éste es el momento
en que los actores responsables por la construcción de la nación pasen por la
prueba de fuego. Como escribió Lenin, “sería erróneo creer que las clases
revolucionarias tienen la fuerza suficiente para realizar la transformación en el
momento en que las condiciones del desarrollo socioeconómico han hecho que
la necesidad de esa transformación esté totalmente madura. Esto no es así; la
sociedad no está arreglada de una manera tan racional y tan ‘conveniente’
para sus elementos progresistas. La necesidad de una transformación puede
estar madura, pero la fuerza de los creadores revolucionarios de dicha
transformación puede resultar inadecuada para lograrla. En estas
condiciones, la sociedad se pudre y su putrefacción puede durar décadas
enteras” 4

18. A partir del momento en que se constata la presencia de una


contradicción irreductible entre capitalismo dependiente y formación de la
nación, la necesidad de vencer la miseria, de combatir las desigualdades
sociales y de conquistar la independencia nacional transforman a la ruptura
con la situación de dependencia en una tarea urgente, porque solo el fin de las
estructuras responsables por la doble articulación es capaz de dar nuevas
perspectivas para la evolución de los pueblos de la periferia. Es éste el
combate indispensable que debe ser entablado por las fuerzas sociales
realmente comprometidas por la Nación. Como afirma Braudel, sintetizando

4
. Lenin, V.I., Sochinenya (Obras), Moscú, 1947), vol. 9, pp. 338

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las lecciones de la historia del capitalismo en Capitalismo material, economía y
sociedad, “el Planeta Tierra, para progresar, no puede más que destrozar de
una manera u otra, el orden actual del mundo.”(p. 469).

19. A pesar de que esa alternativa pueda parecer irracional para quien está
integrado en el proceso de modernización de los patrones de consumo de las
economías capitalistas más desarrolladas, para los condenados del sistema,
marginados de los frutos del proceso económico, la liberalización de los lazos
de dependencia y el ajuste de cuentas con las asimetrías de la sociedad
colonial constituyen los únicos medios realmente eficaces para rescatar el
control de su propio destino.

20. El desafío consiste en dejar de aceptar pasivamente las tendencias del


sistema capitalista mundial. Aún cuando la ruptura con los nexos de
dependencia no elimine el fuerte condicionamiento que el sistema capitalista
mundial ejerce sobre el margen de posibilidades de las economías periféricas,
ella abre la posibilidad de subordinar el modo de inserción en la economía
mundial a los objetivos del desarrollo nacional. Vale aquí la conclusión de
Braudel sobre la suerte de las sociedades periféricas en el sistema capitalista
mundial <<il n’y a de salut du côte de tous ces perdants que lá ou ils
recourrent à l’agression, à la guerre>> 5 .

V.- Conclusión

1. El debate sobre el destino del capitalismo dependiente se polariza en torno a


los efectos de la situación de dependencia sobre el desarrollo nacional y a los
desafíos económicos, políticos y culturales de quienes luchan por la
construcción de la Nación. Se trata de responder a las siguientes cuestiones:

- ¿Cuáles son las estructuras y los dinamismos responsables por


la reproducción del capitalismo dependiente?;
- ¿Cuáles son las condiciones objetivas y subjetivas que
condicionan el nexo entre desarrollo dependiente y construcción
de la nación?;
- ¿Cuáles son los nudos que deben ser desatados para superar la
dependencia y el subdesarrollo?

Ahí están, en última instancia, los puntos centrales que serán, de una u otra
manera, tratados por el pensamiento crítico latinoamericano. Nuestro desafío
es el de evaluar la actualidad de sus respuestas.

5
. pp. 41

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2. Por el marco analítico expuesto, queda claro que la ruptura definitiva de los
nexos de dependencia exige la inversión de los modos de participación en el
sistema capitalista mundial; el control de los aparatos del Estado por las
clases sociales umbilicalmente comprometidas con el destino de la nación y la
superación del mito del desarrollo económico que alimenta la falsa esperanza
de un desarrollo recuperador.

3. La identificación, en un altísimo grado de abstracción, de las rupturas


necesarias para la superación del subdesarrollo nada nos dice, sin embargo,
sobre los problemas concretos de cada formación social y de las tareas de las
fuerzas políticas comprometidas con la transformación del status quo.

- ¿Cuáles son los desafíos y las consecuencias de una


desconexión con el sistema capitalista mundial en un momento
en que la movilidad espacial del capital internacional tiende al
paroxismo?
- ¿Cómo integrar a la sobrepoblación permanentemente
marginada del mercado de trabajo cuando la gran mayoría de la
población vive en las periferias de las grandes metrópolis y la
competencia internacional amenaza a las economías periféricas
con procesos catastróficos de desestructuración de su parque
industrial?
- ¿Cuáles son los actores sociales capaces de comprometerse en
cuerpo y alma con la lucha por la independencia nacional y con
la democratización de la sociedad?
- ¿Cuáles son los métodos de lucha de tales fuerzas: reforma o
revolución?
- ¿Cómo pensar las vías que conducen a la superación del
subdesarrollo: capitalismo o socialismo?
- ¿Qué socialismo?

4. Las consideraciones teóricas sobre los dilemas del desarrollo dependiente


evidentemente no dan cuenta de estas cuestiones. Ellas son necesarias, pero
insuficientes para el conocimiento de la realidad. Nada dicen sobre el sentido
del desarrollo dependiente, sobre la urgencia de su superación ni sobre la
forma de concretarla en cada momento histórico. Las respuestas a estas
cuestiones no pueden prescindir de los análisis históricos que contextualicen
los problemas efectivos de cada formación social en tiempo y lugar, porque
solamente una interpretación basada en hechos inscriptos en la vida social es
capaz de develar los procesos subterráneos que sobredeterminan las

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tendencias naturales de la lucha de clases y las potencialidades
revolucionarias inscriptas en cada momento histórico. 6

5. Sin tal mediación, no hay como escapar a la tentación de defender soluciones


artificiales que, por estar desvinculadas de la vida real, no pueden conducir a
una acción política consecuente, y acaban sirviendo sea para racionalizar
prácticas oportunistas que mitifican las virtudes del desarrollo dependiente;
sea para justificar prácticas sectarias, que subestiman la gravedad de los
problemas a ser enfrentados para la superación del desarrollo; sea para
fundamentar el inmovilismo político, de quien no es capaz de entrever las
potencialidades inscriptas en las contradicciones sociales. De una manera u
otra, la ausencia de un análisis adecuado del momento histórico desvía la
atención de las fuerzas comprometidas con la construcción de la nación de
sus verdaderos desafíos.

6. Por esto, el esfuerzo por actualizar los instrumentos analíticos que nos
permiten estudiar el desarrollo dependiente es apenas el primer paso de quien
quiere comprender los dilemas de nuestras sociedades en un momento en el
que asistimos al crepúsculo de la civilización burguesa. Y como se sabe,
comprender claramente las tareas históricas es una de las condiciones
necesarias para la elección de los caminos que llevan al futuro.

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Finalmente, como afirmó Marx en Crítica de la economía política “Ninguna formación social desaparece antes de que se
desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de
producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua.
Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se
encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones
materiales para su realización.”p. 15 y ss.

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