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EL EL YO YO DE DE LA LA GULA GULA SABIDURÍA SABIDURÍA GNÓSTICA GNÓSTICA

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EL“YO”DE LA GULA

“Tiemblan las rodillas de aquellos que tienen Ego y sus carnes están magras. ¡Qué débiles son aquellos que tienen conciencia egoica, cómo tiemblan de temor!”

Samael Aun Weor, “Pistis Sophía” develada.

“Velad sobre vosotros mismos, no suceda que se ofusquen vuestros corazones con la glotonería y em- briaguez, y os sobrevenga de repente el día”.

“Vendrá a parar en la miseria el que ama los deleites”.

(Lc. 21, 34)

Proverbios de Salomón-Rey, 21,7.

1- GULA, PLACER Y DOLOR

La gula es un “Yo-defecto”, un agregado psíquico, “apéndice” o elemento indeseable surgido en nuestra naturaleza interior a raíz de la no-transformación de las impresiones. El “Yo” de la gula posee un voraz, desordenado e insaciable apetito psicológico por todo aquello que pueda proporcionar gusto al cuerpo físico y bastardas satisfaccio- nes íntimas.

Muchos sin embargo creen que la gula es simplemente, como dijo alguien, “la divisa del paladar”, es decir, que sólo está referida a comer y beber en demasía. Empero, desde el punto de vista de la psicología profunda, debemos enfatizar la idea gnóstica de que todo exceso es gula.

Cada vez que cualquier Ego o “elemento inhumano” dice “Yo quiero más”, de hecho (y en ese preciso instante) está estableciendo horribles transacciones psicológicas con el “Yo” de la gula.

Existe, pues, gula-lujuriosa, gula-codiciosa, gula-vanidosa, gula-envidiosa, gula- perezosa y así sucesivamente.

Cierto autor, muy inteligentemente definió este Ego de la siguiente manera: “Gula es hipo- cresía y fingimiento del vientre, el cual después de harto nos hace creer que tiene necesidad de más, y después de lleno hasta reventar dice que padece hambre. La gula es inventora de licores y manjares, y descubridora de nuevos regalos para el gusto. Ciérrasele una ventana y ella sale por otra, apágasele una llama, y apagada ésta renueva otra. Porque como alguien tenga este vicio, todas las cosas despiertan su apetito”.

Ya hemos dicho, y ahora lo volvemos a repetir, que el Ego vive precisamente en función del “más”, que el proceso acumulativo del “Yo” es horripilante porque exige “más dinero, más placeres, más lujos, más comodidades, más sensaciones y satisfac- ciones sexuales”, etc., sin importarle los medios que utiliza para lograr sus fi- nes. Aunque sea mintiendo, estafando, engañando, defraudando, timando o trampeando, el Ego siempre busca lo suyo, esto es: el alimento energético (o impresio- nes) que habrán de alimentarlo y desde luego fortalecerlo.

Para comenzar el trabajo conducente a la auto-observación, comprensión y eliminación del “Yo” de la gula, es necesario saber que este Ego desequilibra el normal funcionalismo de nuestro Centro Instintivo-Motor, por lo que conviene psico-analizar cuáles son nuestras

necesidades físicas inmediatas, necesarias para la supervivencia, y dónde comienza la gula o apetencia desmedida por ingerir más alimentos y bebidas, u obtener más cosas de las que real- mente necesitamos (véase la guía de estudio titulada el “Yo” de la Codicia).

Con otras palabras diremos que el muy natural instinto de conservación de la vida, e incluso el normal instinto sexual, a causa de la gula han entrado en un franco proceso de involución y degeneración, originando excesos y cualquier clase de desenfre- nos orgiásticos: banqueteos o comilonas, borracheras, ingesta de drogas, bacanales (léase amancebamientos y libertinajes, es decir, satisfacción de concupiscencias), querellas y envidias, vanidades, cacerías, etc.

La búsqueda insaciable de placeres meramente sensoriales, caracteriza pues a este Agregado Psíquico que ahora estamos estudiando.

A tal punto es el estado de inconsciencia en el que nos sumerge la gula, que entonces queda- mos totalmente incapacitados para comprender que “el limite del placer es el dolor”.

Los sabios advierten: “Perecerán entre los vergonzosos desórdenes en que están sumergidos, quienes ponen su esperanza en pasar la vida entre placeres”.

El placer y el sufrimiento son dos extremos del movimiento pendular. La Ley del Péndu- lo rige en forma mecanicista estos dos puntos a los que inevitablemente conduce la gula, y de manera global todos los “Yoes” que en nuestro mundo interior cargamos.

Para poder auto-observar y comprender qué es el placer y qué el sufrimiento, el aspirante gnóstico tiene necesariamente que aprender a colocarse en el centro de un cír- culo mágico, psico-analizando luego, muy juiciosamente y a través de la Meditación (con el concurso de la 3ª Fuerza), esos 2 Estados de Conciencia (véase conferencia del V.M. Samael Aun Weor titulada “La Ley del Péndulo”, o también el Capítulo Nº 5 del libro “La Gran Rebelión”).

Así pues, la comprensión del propio sufrimiento mecánico y de su extremo o antítesis, el placer, únicamente es factible cuando le damos oportunidades a la Esencia o Conciencia, o sea cuando trabajamos sobre sí mismos con el firme propósito de auto-conocernos.

Existen, ¿quién lo duda?, momentos placenteros, muy agradables, pero eso no es felicidad. Sin embargo, el “Yo” de la gula (al igual que los restantes “Yoes”) confunde el placer con la felicidad.

Lo cierto es que el “Yo” goloso nos ata al sufrimiento, merced a esa búsqueda insensata (y hasta suicida) de placeres, de jolgorios, de entretenimientos, de diversiones.

Téngase en cuenta que “el Yo es una simple posición absurda en el Infinito, que el Yo existe pero no es, que su única razón de existir es la ignorancia”.

“Lo real, la verdad, es lo que nos interesa, más esto no es cuestión del Péndulo” (de lo que podamos, en este caso, pensar sobre el placer o el sufrimiento), “porque la verdad no se encuentra entre el vaivén de las teorías o creencias. La verdad es lo desconocido de instante, de momento en momento; la verdad está en el centro del Péndulo, no en la extrema derecha ni tampoco en la extrema izquierda”.

La cruda realidad de lo que es el “Yo” de la gula, o de cualquier Yo, sólo pueden vivenciarla aquellos estudiantes gnósticos serios, definidos, revolucionarios, que se proponen tomarse a sí mismos y de momento en momento como motivo de estudio y comprensión.

El “Yo mismo” sólo sabe persistir en el error, y finalmente, después de sus muchos e inúti- les esfuerzos, se cansa del placer y se hastía de tanto sufrir.

2- GULA Y TEMPERANCIA

“La temperancia genera la mesura, mientras que la gula es la madre del desenfreno”.

(Enseñanzas Gnóstico-Cristianas).

“Al revisar la totalidad de nuestra existencia, podemos verificar (por sí mismos, en forma directa) que muchas situaciones desagradables fueron posibles gracias a los estados interiores equivocados.

Alejandro Magno, aunque siempre fue temperante por naturaleza, se entregó por orgullo a los excesos que le produjeron la muerte”.

Samael Aun Weor, “Tratado de Psicología Revolucionaria”, Capítulo Nº 8.-

El libro “Pistis Sophía”, cofre gnóstico que guarda las enseñanzas secretas de Jesús, el Gan Kabir, ya develado por el V.M. Samael Aun Weor y en su Capítulo Nº 23, nos refiere lo que a continuación transcribimos:

“Incuestionablemente, la Esencia (la Conciencia) se encuentra enfrascada entre múltiples Agre- gados Psíquicos inhumanos. Tales agregados personifican nuestros defectos psicológicos: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc.”

“En Egipto, dichos elementos indeseables eran conocidos como los Demonios Rojos de Seth. Cada Demonio de Seth es un Yo por sí mismo (esto es irrefutable, irrebatible)”.

“En tanto la Esencia anímica continúe embotellada entre los Demonios Rojos de Seth, la Concien- cia se procesará en virtud de su propio embotellamiento. Indubitablemente la Conciencia, embotella- da, duerme profundamente”.

“Las gentes viven dormidas, inconscientes; así existen, trabajan, sufren. Sin embargo piensan que están despiertas. Quienes aniquilen los Demonios Rojos de Seth liberarán su Conciencia, la desperta- rán radicalmente”.

“Sólo comprendiendo radicalmente nuestros errores a través de la Meditación y de la Auto- Reflexión evidente del Ser, se hace posible la aniquilación de los Agregados Psíquicos”.

“La mente jamás puede aniquilar ningún defecto psicológico; élla puede esconderlo de sí misma, justificarlo, condenarlo, esconderlo de los demás, rotularlo con distintos nombres, más nunca podría alterarlo fundamentalmente. Si queremos desintegrar atómicamente los Agregados Psí- quicos que en nuestro interior cargamos, necesitamos de un poder que sea supe- rior a la mente”.

“Afortunadamente tenemos dentro a Devi-Kundalini. Incuestionablemente élla es Stella Maris, la Virgen del Mar, la Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes. Obviamente Stella Maris es un poder flamígero de nuestro propio Ser; es nuestro propio Ser, pero derivado. Stella Maris es Isis, Insoberta, María o Marah, Rea, Cibeles, Diana, etc., etc.

“Dios-Madre dentro de nosotros (en nosotros) puede reducir a polvareda cósmica cualquier elemento indeseable de nuestra Psiquis, a condición de haberlo com- prendido previamente”.

La Divina Mujer-Serpiente posee poderes terriblemente Divinos; la Divina Madre Kundalini (Isis) nos asiste y ayuda, a condición de una conducta recta”

La conducta recta (añadimos nosotros), así como el recto pensar y el recto sentir, son posi- bles si trabajamos sobre sí mismos de acuerdo con las directrices del Karma-Yoga, o Sendero de las Acciones Correctas. Pero huelga decir que tan nobles propósitos encuentran un serio

obstáculo en ese “elemento indeseable” o factor desequilibrante de la gula.

El V.M. Samael asegura, en forma solemne, que “el pobre animal intelectual equivocadamente llamado «hombre», aunque se crea muy equilibrado vive en un desequilibrio psicológico completo.

Y luego prosigue: “El mamífero intelectual en modo alguno es uni-lateral; si lo fuera, sería equilibrado. El animal intelectual es desgraciadamente multi-lateral, y eso está demostrado hasta la saciedad. ¿Cómo podría ser equilibrado el humanoide racional?

Para que exista equilibrio perfecto se necesita de la Conciencia despierta. Sólo la Luz de la Conciencia, dirigida no desde los ángulos sino en forma plena y central sobre nosotros mis- mos, puede acabar con los contrastes, con las contradicciones psicológicas, y establecer en nosotros el verdadero equilibrio interior.

La Luz de la Conciencia, dándonos verdadero equilibrio psicológico, viene a establecer cada cosa en su lugar, y lo que antes entraba en conflicto íntimo con nosotros, de hecho queda en su sitio adecuado”.

Tal como ya hemos visto, merced a su crasa ignorancia el Ego viola constantemente la Ley de la Balanza o Ley del Equilibrio, lo cual es muy evidente cuando observamos el modo de proceder del “Yo” de la gula.

Dada su naturaleza instintiva, de tipo animal, la gula sufre de ansiedad, es impacien- te, apasionada, enervante, desenfrenada, precipitada y torpe, amiga del desor- den y de la liviandad, inclinada hacia el vicio y a la perversión, etc., motivos más que suficientes como para que nos esforcemos por erradicarla de nuestra Psiquis.

La Temperancia es, exactamente, la virtud contraria o antitética del “Yo” de la gula.

Entiéndase por “Temperancia” o “Templanza” la mesura, la sobriedad, el áni- mo tranquilo y sosegado, el buen juicio, el orden, etc. La templanza es una fuerza que emana de la Conciencia Superlativa del Ser, absolutamente necesaria para poder lu- char con mayor eficiencia contra el “Yo” de la gula.

En el “Libro de Oro” o “Patrón de Medidas”, en el Tarot, “La Temperancia” es la Lámina Nº 14, cuyo Axioma Trascendente reza: “No seas como paja delante del viento, ni como viento delante de la paja”.

Cuando en determinado momento y por radical olvido de sí mismos nos identificamos con el “Yo” de la gula, somos eso y nada más que eso: una brizna de paja sometida al rigor del viento, es decir, personas absolutamente débiles, frágiles víctimas de las variadas circunstancias y de la maldad del prójimo.

“Nadie podría violar impunemente las Leyes del Tarot sin recibir su merecido”. Ostensiblemente la gula viola los desideratos cósmicos del Arcano Nº 14 del Tarot.

Sumando cabalísticamente esa cantidad (1 + 4), obtenemos el número 5 (“El Jerarca”, el Señor de la Justicia), indicándonos que “conviene acordar las cosas en su justa propor- ción” porque “la exageración destruye la virtud”, en tanto que “el equilibrio es la base de la paz espiritual” .

Astrológicamente, este Arcano está relacionado con Cáncer y con Júpiter, significando que es necesario saber movernos entre las aguas de la vida en forma justa, equilibrada, de acuerdo con las influencias superiores que devienen de esas dos Constelaciones Zodiacales (véanse los libros titulados “Tarot y Kábala”, “Nociones Fundamentales de Kábala”, “Tratado de Astrología Hermética” y “Curso Zodiacal”).

Así pues, una persona es temperante cuando posee, al modo de un Jeshuá Ben Pandirá, o de un Krishna, o de un Buda, o de un Quetzalcoatl, o de un Samael, etc., austeridad física, mental, emocional y verbal. Y no sólo eso, sino que además es un Individuo previsivo, juicioso, sobrio, frugal, conciliador, abstemio, morigerado, sereno, mesurado y así sucesivamente, todo ello como resultado de haber trabajado sobre sí mismo con

los 3 Factores de la Revolución Gnóstica de la Conciencia: Nacer, Morir y el Sacrificio por la Humanidad.

Caso contrario, dícese de una persona que es temperamental cuando tiene cierto tipo de “agregados” (entre ellos la gula) que lo obligan a reaccionar constantemente y con mucha intensidad, con gran vehemencia, e incluso las de más las veces con violencia.

En el “Tratado de Psicología Revolucionaria”, Capítulo Nº 29, el Mensajero de Acuario nos dice sobre el punto lo siguiente:

“A medida que el sentido de la Auto-Observación íntima se desarrolla en nosotros mediante el uso contínuo, podremos ir viendo todos esos Yoes que sirven de fundamento básico a nuestro temperamento individual, ya sea éste último sanguíneo o nervioso, flemático o bilio- so”.

Porque “aunque usted no lo crea, querido lector, detrás del temperamento que poseemos se esconden, entre las más remotas profundidades de nuestra Psiquis, las creaciones diabólicas más execrables.

Ver tales creaciones, observar esas monstruosidades del infierno dentro de las cuales se halla embotellada nuestra mismísima Conciencia, se hace posible mediante el desarrollo siempre progresi- vo del sentido de Auto-Observación íntima”.

“En tanto un hombre no haya disuelto estas creaciones del infierno, estas aberraciones del sí mismo, indubitablemente en lo más hondo, en lo más profundo continuará siendo algo que no debe- ría existir: una deformidad, una abominación”.

Pero “lo más grave es que el abominable no se da cuenta de su propia abominación, se cree bello, justo, buena persona, y hasta se queja de la incomprensión de los demás, lamenta la ingratitud de sus semejantes, dice que no lo entienden, llora afirmando que le deben, que le han pagado con moneda negra, etc., etc., etc”

Esas “creaciones diabólicas más execrables”, mencionadas por el Maestro, y que “se escon- den detrás de nuestro temperamento individual”, son los “Yoes” que nos obligan a come- ter excesos, o lo que es igual, que nos inducen a la acción golosa, desmedida, grosera, pecaminosa.

Otelo, por ejemplo, merced a sus excesivos celos se convirtió en asesino y la cárcel está llena de equivocados sinceros que en un momento dado se dejaron arrastrar por esas actitudes irreflexivas (temperamentales, digamos) de los “Yoes” de la ira, del odio, de la sed de venganza, del homicidio y de muchos otros cuya secuencia o corolario es siempre, invariablemente, la vio- lenta discusion, la golpiza y diversos hechos de sangre.

“Muchas son las gentes que mueren por ambición, ira o celos, y esto lo saben muy bien los psicólo- gos”. Y es que “en cuanto nuestra voluntad se confirma irrevocablemente en una tendencia absurda, nos convertimos en candidatos para el panteón o cementerio”.

Tal es el caso de quienes (por gula) caen entre las garras del abominable vicio del alcohol, tema éste que abordaremos en el siguiente segmento de la presente guía de estudio.

del abominable vicio del alcohol, tema éste que abordaremos en el siguiente segmento de la presente

3- LA GULA Y EL ABOMINABLE VICIO DEL ALCOHOL

“El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio”.

Proverbios de Salomón-Rey, Cap. 20, Vers. 1.-

“Los jefes de familia deben ser comprensivos, inteligentes, jamás bebedores de vino, glotones, borra- chos, tiranos, etc.

Todo hombre sabe por experiencia propia que los hijos imitan su ejemplo, y que si éste último es equivocado, marcará derroteros absurdos a sus descendientes.

Es verdaderamente estúpido que el hombre maduro tenga varias mujeres y que viva en borracheras, banqueteos, orgías, etc.

Sobre el hombre maduro pesa la responsabilidad de toda la familia, y es claro que si anda por caminos equivocados, traerá más desórdenes al mundo, más confusión, más amargura”.

Samael Aun Weor, “Educación Fundamental”

La gula tiene en el sentido del gusto y en la piel (que pertenecen al Centro Instintivo-Motor) su principal aliado. Paladear o saborear buenas viandas, vinos espumo- sos y licores de toda especie, delicados dulces, sabrosas frutas, fumar, beber café, palpar o tocar de manera lujuriosa, etc., es algo que este Ego siempre desea con hambre y sed infinitas.

Gracias a la falsa educación recibida, el “Yo” de la gula es llamado a la acción desde la infancia y reforzado luego en la etapa de la juventud, y así lo plantea el V.M. Samael Aun Weor en su libro “Educación Fundamental”.

Allí podemos leer: “La juventud levantada sobre la base de la Educación Fundamental, resulta de hecho edificante y esencialmente dignificante. La juventud levantada sobre cimientos falsos, es por secuencia lógica un camino equivocado”.

“La mayoría de los hombres emplean la primera parte de la vida en hacer miserable el resto de ella. Los jóvenes, por un concepto equivocado de falsa hombría, suelen caer en brazos de las prostitutas”.

Los excesos de la juventud son letras giradas contra la vejez, pagaderas con intereses bien caros a treinta años fecha”. Sin Educación Fundamental la juventud resulta una embriaguez perpetua, es la fiebre del error, del licor, de la pasión animal”.

“Todo lo que el hombre ha de ser en su vida, se encuentra en estado potencial durante los 30 primeros años de existencia. De todas las grandes acciones de que tengamos conocimiento, tanto en épocas anteriores como en la nuestra, la mayor parte de ellas han sido inicia- das antes de los 30”.

“El hombre que ha llegado a los 30 años se siente a veces como si saliera de una gran batalla en la que ha visto caer, uno tras otro, a multitud de compañeros”

“A los 30 años los hombres y las mujeres han perdido ya toda su vivacidad y entusiasmo, y si fracasan en sus primeras empresas se llenan de pesimismo y abandonan la partida”.

“Las ilusiones de la madurez suceden a las ilusiones de la juventud. Sin Educación Fundamental la herencia de la vejez suele ser la desesperación”.

“La juventud es fugaz; la belleza es el esplendor de la juventud pero es ilusoria, no dura. La juventud tiene el genio vivo y el juicio débil; raros en la vida son los jóvenes de juicio fuerte y genio vivo. Sin Educación Fundamental los jóvenes resultan pasionarios, glotones, codiciosos, envidiosos, celosos, matones, ladrones, orgullosos, perezosos, etc.”

“La mocedad es un sol de verano que pronto se oculta; a los jóvenes les encanta malgastar los valores vitales de la mocedad”.

“Los viejos cometen el error de explotar a los jóvenes y conducirlos a la guerra. La gente joven puede transformarse y transformar al mundo si se orientan por la senda de la Educación Fundamental”.

“En la juventud estamos llenos de ilusiones que sólo nos conducen al desencanto. El Yo aprovecha el fuego de la juventud para robustecerse y hacerse poderoso; el Yo quiere satisfacciones pasio- nales a cualquier precio, aún cuando la vejez sea totalmente desastrosa”.

“A la gente joven sólo le interesa entregarse en brazos de la fornicación, el vino y los placeres de toda especie. No quieren darse cuenta los jóvenes que ser esclavos del placer es propio de meretrices, pero no de los hombres verdaderos.

Ningún placer dura lo suficiente; la sed de placeres es la dolencia que más des- preciables hace a los animales intelectuales. El dolor (psicológico) más intolerable es el provocado por la prolongación del placer más intenso”

Y si queremos pruebas, analicemos con profundidad y atención plena el siguiente relato que podemos encontrar en el libro “El Misterio del Áureo Florecer”, Capítulo Nº 15, donde el V.M. Samael demuestra cómo el “Yo” calavera y borracho (goloso hasta la saciedad) siempre justifica su inclinación hacia la bebida y cómo en el cumplimiento de ese deseo malgasta todos los valores vitales, concluyendo el sujeto alcohólico en la muerte por suicidio o bien por el colapso de las funciones instintivas.

Escribe, pues, el Maestro: “Muy lejos de aquí, de esta mi querida patria mexicana, viajando por otros caminos fui llevado por los vientos del Destino a esa antigua ciudad suramericana que en tiempos precolombinos se llamara Bacatá (en el típico lenguaje chibcha), ciudad bohemia y taciturna con mentalidad criolla del XIX, humoso poblado en el valle profundo, urbe maravillosa de la que cierto poeta dijera: Gira la ciudad de Bacatá bajo la lluvia, como un desnivelado carrusel; ciudad neurasténica que cubre sus horas con bufandas de nubes”.

“Entonces había empezado la primera guerra mundial. ¡Qué tiempos, Dios mío, qué tiempos! Más vale ahora exclamar con Rubén Darío:

Juventud, divino tesoro que te vas para no volver. Cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer”.

“¡Cuánto dolor siento al recordar ahora a tantos amigos ya muertos! Los años han pasado; esa era la época del Brindis del Bohemio y de Julio Flores, años en que estuvieron de moda López de Vega y Gutiérrez de Cetina. Entonces quien quería presumir de inteligente recitaba aquel soneto de Lope de Vega que a la letra dice:

Un soneto me manda a hacer Violante, en la vida me he visto en tal aprieto, catorce versos dicen que es soneto, burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante

y estoy en la mitad de otro cuarteto,

más si me veo en el primer terceto, no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,

y aún presumo que entré con pie derecho, pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo y aún sospecho

y aún presumo que entré con pie derecho, pues fin con este verso le voy dando.

que estoy los trece versos acabando, contad si son catorce y está hecho”.

“Es ostensible que en aquel ambiente criollo de bardos desvelados, concluían esta clase de decla- maciones entre gritos de admiración y salva de aplausos. Esos eran los tiempos del Brindis del Bohe- mio, años en que los caballeros se jugaban hasta la vida por cualquier dama que por la calle pasara”.

“Alguien me presentó a un amigo de chispeante intelectualidad, muy dado a los estudios de tipo metafísico. Roberto era su nombre, y si callo su apellido lo hago con el evidente propósito de no herir susceptibilidades”.

“Vástago ilustre de un Representante (o Diputado) de su Departamento ante la Cámara Nacional de aquel país, con la copa de fino bacarat en su diestra, ebrio de vino y de pasión, declamando aquel bardo de cabellera alborotada sobresalía por doquiera ante los intelectuales, en tiendas, cantinas y cafés”.

ante los intelectuales, en tiendas, cantinas y cafés”. “Los átomos del enemigo secreto, semejantes a

“Los átomos del enemigo secreto, semejantes a microscópicas fracciones de vidrio, con el devenir del tiempo y entre tanta melopea, chalina o ebriedad sutil y simulada, se van incrus- tando dentro de las células vivas del organismo humano”.

“Ciertamente era algo digno de admirarse, en aquel mancebo, la portentosa erudición que po- seía: tan pronto comentaba a Juan Montalvo y sus Siete Tratados, como recitaba la Marcha Triunfal de Rubén Darío. Sin embargo habían pausas más o menos largas en su vida borrascosa: a veces parecía arrepentirse y se encerraba largas horas, día tras día, en la Biblioteca Nacional”.

“Muchas veces le aconsejé abandonar para siempre el abominable vicio del alcohol, más de nada sirvieron mis consejos. Tarde o temprano regresaba el doncel a sus antiguas andanzas”.

“Sucedió que una noche cualquiera, mientras mi cuerpo físico yacía dormido entre el lecho, tuve una experiencia astral muy interesante: con ojos de pavor me vi ante un horrendo precipicio frente al mar, y mirando en las tinieblas abismales observé pequeñas naves ligeras, de hinchadas velas, acer- cándose a los acantilados.

Los gritos marinos y el ruido de anclas y remos me permitieron verificar que aquellas pequeñas em- barcaciones habían llegado a la tenebrosa orilla. Y percibí almas perdidas, gentes izquierdas horripilan- tes, espantosas, desembarcando amenazantes. ¡Vanas sombras ascendiendo hasta la cumbre donde Roberto y yo nos encontrábamos!”

“Aterorizado, el mancebo arrojóse de cabeza al fondo abismal, cayendo como la Pentalfa inverti- da y perdiéndose definitivamente entre las aguas tormentosas. No puedo negar que yo hice lo mismo, más en vez de hundirme entre aquellas aguas del Ponto, floté deliciosamente mientras en el espacio me sonreía una estrella”.

“Es ostensible que aquella experiencia Astral me impresionó vivamente; comprendí el porvenir que le aguardaba a mi amigo”.

“Pasaron los años y yo, continuando con mi viaje por el sendero de la vida, me alejé de esa humosa ciudad bohemia. Mucho más tarde, allende el tiempo y la distancia, viajando por las costas del Mar Ca- ribe, llegué al puerto del Río del Hacha, hoy capital de la Península Guajira, pueblo de arenosas calles tro- picales a la orilla del mar, gentes hospitalarias y caritativas de rostro quemado por el sol”.

“Jamás he podido olvidar aquellas indias goajiras, vestidas con tan hermosas túnicas y gritando por doquier:

-¡Carúa, carúa, carúa (carbón)!

-¡Piracá, piracá, piracá (ven aquí)!, exclamaban las señoras desde la puerta de cada casa, con el propósito de comprar el necesario combustible”.

-“Haita maya (yo te quiero mucho), dice el indio cuando enamora a la india”.

-“Ai macai pupura, contesta ella como diciendo: días vienen y días van”

“Existen casos insólitos en la vida, sorpresas tremendas. Una de ellas fue para mi el encuentro con aquel bardo que antes conociera en la ciudad de Bacatá. Vino aquél declamando en plena calle, ebrio de vino como siempre, y para colmos en la más espantosa miseria.

“Es ostensible que aquella lumbrera del intelecto se había degenerado espantosamente con el vicio del alcohol; inútiles resultaron todos mis esfuerzos para sacarlo del vicio, cada día andaba de mal en peor”.

“Se acercaba el Año Nuevo, por doquiera resonaban los tambores invitando al pueblo a las fiestas, a los bailes que en muchas casas se celebraban, a la orgía”.

“Cierto día, estando yo bajo la sombra de un árbol en profunda meditación, hube de salir de mi estado extático al escuchar la voz del poeta. Había llegado Roberto con los pies descalzos, el rostro demacrado y el cuerpo semi-desnudo. Mi amigo era ahora un mendigo, el Yo del alcohol lo había transformado en limosnero”.

“Mirándome fijamente y extendiendo su mano derecha, exclamó:

-Dadme una limosna”.

-“¿Para qué quieres tú una limosna?”

- “Para reunir el dinero que me permita comprar una botella de ron”.

- “Lo siento mucho, mi amigo; créame que yo jamás cooperaré con el vicio, abandone usted el camino de perdición”.

“Una vez dichas estas palabras, aquella sombra se retiró, silente y taciturna”.

“Llegó la noche de Año Nuevo; aquel bardo de melena alborotada se revolcaba como el cerdo entre el lodo, bebiendo y mendigando de orgía en orgía”

“Perdido por completo el juicio bajo los efectos asqueantes del alcohol, se metió en una riña. Algo dijo y le dijeron, y es evidente que le dieron tremenda zurra. Después intervino la policía con el sano propósito de poner fin a la escurribanda, y como es obvio en todos estos casos, el bardo fue a parar a la cárcel”.

“El epílogo de esta tragedia, cuyo autor fue (naturalmente) el Yo del alcohol, es realmente macabro y espeluznante, pues aquel poeta murió ahorcado. Dicen los que lo vieron que al otro día lo encontraron colgado del cuello en las mismas rejas del calabozo. Las pompas fúnebres estuvie- ron magníficas y mucha gente concurrió al panteón para dar el último adiós al bardo”.

“Más tarde me propuse investigar en forma directa al desen-carnado amigo en el Mundo Astral. Esta clase de experimentos metafísicos se pueden realizar proyectando el Eidolón, o Doble Mágico del que tanto nos hablara Paracelso”.

“Salir de la forma densa, ciertamente no me costó trabajo alguno; el experimento resultó mara- villoso”.

“Flotando con el Eidolón en la atmósfera astral del planeta Tierra, me entré por las puertas gigantescas de un gran edificio y me situé al pie de la gradería que conduce a los pisos altos. Allí pude verificar una bifurcación de la escalinata al acercarse a la base”.

“Clamé con gran voz, pronunciando el nombre del fallecido, y luego aguardé pacientemente los resultados. Estos últimos ciertamente no se dejaron esperar mucho: fui sorprendido por un gran tropel de gentes que precipitadamente descendían por uno y otro lado de la derivada escalinata. Toda aquella mesnada llegóse junto a mí y me rodeó”

- “¡Roberto, amigo mío, ¿por qué te suicidastéis?

“Sabía que todas estas gentes eran Roberto, más no hallaba a alguien a quien dirigirme, no encontraba un sujeto responsable, un individuo. Tenía ante mí un Yo pluralizado, a un montón de diablos; mi amigo desencarnado no gozaba de un Centro Permanente de Conciencia”.

“Concluyó el experimento cuando aquella legión de Yoes se retiró, ascendiendo por la derivada escalinata”.

“Concluyó el experimento cuando aquella legión de Yoes se retiró, ascendiendo por la derivada escalinata”.

3.A- EL DEMONIO ALGOL

“Los que se embriagan, de noche se embriagan. Nosotros, empero, que somos del día, vivimos en sobrie- dad”.

(Ts., 5, 7-8)

“¿Y qué diremos sobre el Vayú-Tattwa, el elemento aire? ¿Cuál es su relación con el fruto de la vid? Es obvio que ningún borracho podría adquirir los poderes maravillosos del Vayú-Tattwa”.

Samael Aun Weor, “El Misterio del Áureo Florecer”, Capítulo Nº 13.

Ya está dicho: no se puede ser justo ni fuerte sin templanza o temperancia. Los Sabios Gnósticos del Antiguo Testamento ratifican esta aseveración con los siguientes términos:

“No durmáis como los demás; antes bien, estemos en vela y vivamos con templan- za”.

“Estar en vela” implica permanecer siempre en estado de alerta-percepción, de alerta- novedad, en ese Estado Superior de Conciencia denominado “Recuerdo de Sí Mismo”.

La gran mayoría (la casi totalidad, digamos) de las criaturas humanoides que pueblan la faz de la Tierra, duermen profundamente, pero el “Demonio Algol” no duerme nunca y busca a sus víctimas en las casas, en los tugurios, en las orgías y por doquiera, anunciándose a través de los poderosos medios de comunicación social.

¿Qué es, en sí mismo, este tenebroso “Demonio Algol”? Dejemos que hable el sabio, que sea él quien nos de la respuesta:

“Es urgente” (leemos en el Capítulo Nº 19 del libro titulado “El Misterio del Áureo Florecer”) “repetir a veces ciertas frases cuando se trata de comprender. No está de más enfatizar aquello ya dijimos en el Capítulo 13 (quiero referirme al alcohol)”.

“Tampoco hay necesidad de discutir largamente sobre los efectos del alcohol. Su mismo nombre árabe, igual al de la Estrella Algol, que representa a la cabeza de la Medusa, corta- da por Perseo, quiere decir, sencillamente, el demonio.

Y que sea efectivamente un demonio o maléfico espíritu, cuando se posesiona del hombre es evidente y fácilmente demostrable por sus efectos que van desde la borrachera al delirium-tremens y a la locura, consignándose en los descendientes bajo la forma de parálisis y otras taras hereditarias”.

“Es incuestionable que siendo un producto de desintegración, que se origina también en nuestro organismo (entre los que se eliminan por la pìel), tiene una tendencia vibratoria disgregante, disolvente y destructora, secando nuestros tejidos y destruyendo las células nervio- sas, las que gradualmente son sustituídas por cartílagos”.

“Resulta palmario y manifiesto que el alcohol tiende a eliminar la capacidad de pen- sar independientemente y de juzgar serenamente (ya que estimula fatalmente la fanta- sía), así como también debilita espantosamente el sentido ético y la libertad indivi- dual. Los dictadores de todos los tiempos, los tiranos, no ignoran que es más fácil gobernar y esclavizar a un pueblo de bebedores que a un pueblo de abstemios”.

“Es igualmente sabido que en estado de embriaguez se le puede hacer aceptar a uno cualquier

sugestión y cumplir actos en contra de su decoro y sentido moral, y

influencia del alcohol sobre los crímenes para que haya necesidad de insistir en ello”.

“El alcohol horrendo sube del precipicio y cae en el abismo de perdición; el alcohol es la substancia maligna que caracteriza (en forma íntima) los Mundos Infiernos, donde sólo

es demasiado notoria la

se escuchan baladros, aullidos, silbos, relinchos, chirridos, mugidos, graznidos, maullidos, ladridos, bufares, roncares y crocotares”.

“El abominable Algol gira incesantemente dentro del círculo vicioso del Tiempo, se insinúa por doquiera, siempre tentador. Parece tener el don de la ubicuidad: tan pronto sonríe en la copa de oro o de plata, bajo el techo dorado del fastuoso palacio, como hace cantar al bardo melenu- do de la horrible taberna”.

“El maligno Algol es a veces muy fino y diplomático: ¡vedlo allí, brillando peligrosamente entre la copa resplandeciente de fino bacará! La mujer amada os lo ofrece, y dice el poeta que cuando en el mullido y perfumado lecho de caoba la amada (ebria de vino) desnudarse pretendía, el Ángel de la Guarda se salía un momento”.

“Todos vamos a un fin, todos tenemos nuestro nombre en el ánfora fatal. Nunca bebas, te digo, licor maldito, porque si lo bebes pronto errarás el camino

¡Vinillo bien fuerte de Sabina en copas chicas beberás hoy conmigo, aunque en ánfora griega fue el envase que lo sellé yo mismo!, exclama Satanás desde el fondo del abismo, en cuyas negras profun- didades cada demonio su faena cumple, apañando viñas hasta el sol vespertino, y como a Dios te llama cuando en alegre cena llega la hora de beber el fermentado vino”.

“Numen nuevo en sus lares, te brindan los labriegos votos y libaciones del mosto de sus vides, y sonríe Algol (Medusa pérfida), gozándose con su víctima”.

“Ayunos, mortificaciones y cilicios pide el anacoreta o penitente en el alba ríente, y después todo concluye libando entre la borrasca y la orgía, cuando el sol ya cansado se apaga en el poniente”

“¿Qué no desgasta el tiempo? Ya fueron inferiores a los abuelos rudos nuestros queridos padres, peores que ellos somos nosotros y en mustia decadencia, entre el licor y la tragedia, nos sigue una viciosa descendencia”.

“¡Cuán distinta la prole, de cuán otra familia

que tiñe en sangre púnica los mares de Sicilia, la que a Piros y Antioco de un solo lance postra,

y al formidable Aníbal, porque hasta el fin los arrostra! Casta viril de rústicos soldados, enseñada

a remover las glebas con sabélica azada,

jóvenes obedientes a una madre severa que a su mandar cargaban, en la hora postrera.

Del día enormes troncos para el hogar cortados, cuando sueltos del yugo los bueyes fatigados, se hunde el sol en las sombras que la noche remansa

y en amigo reposo la alquería descansa”.

“Hoy todo ha pasado: esta pobre humanidad, llena de tantas amarguras, se ha degenerado con el vicio abominable del alcohol”.

“¿Y quiénes son esos tontos que pretenden negociar con Satán? ¡Escuchad, amigos: con el si- niestro Demonio Algol no es posible hacer componendas, arreglos, chanchullos de ninguna especie, el alcohol es muy traicionero y tarde o temprano nos da la puña- lada por la espalda! Muchas gentes de Thelema (o Voluntad) beben tan sólo una que otra copa diaria. Chanchullo maravilloso, ¿verdad?”

“¿Arreglo, compadrazgo, pastel? ¡Gentes inexpertas de la vida! Ciertamente a ellas, hablándole en lenguaje socrático, podríamos decirles que no sólo ignoran sino que además ignoran que ignoran”.

“Los átomos del enemigo secreto, semejantes a microscópicas fracciones de vidrio, con el devenir del tiempo y entre tanta melopea, chalina o ebriedad sutil y simulada, se van incrustando dentro de las células vivas del organismo humano”.

“Así bien saben los divinos y los humanos que el Demonio Algol se apodera del humano cuerpo muy astuta y lentamente, hasta que al fin, un día cualquiera, nos precipi-

ta en abismo de la borrachera y la locura”.

“¡Escuchadme muy bien, estudiantes gnósticos: a la luz del sol o de la luna, de día o de noche, con el Demonio Algol hay que ser radicales! Cualquier componenda, transacción, diplomacia o negociación con ese espíritu maligno, está condenada tarde o tem- prano al fracaso. Recordad, devotos de la Senda Secreta, que el eje fatal de la rueda dolorosa del Samsara está humedecido con alcohol”.

“Escrito está con palabras de fuego en el Libro de todos los Misterios, que con el alcohol resucitan los demonios, los Yoes ya muertos, esas abominables criaturas brutales y animalescas que personifican nuestros defectos de tipo psicológico”.

“Como quiera que el licor está relacionado con Vayú-Tattwa (el elemento aire), bebiéndolo caeremos como la Pentalfa invertida (con la cabeza hacia abajo y las piernas hacia arriba) en el abismo de perdición y de lamentos espantosos” (Véase Capítulo Nº 13 del libro “El Misterio del Áureo Florecer”).

“El pozo del abismo, del cual sube humo como de un gran horno, huele a alcohol. Esa mujer del Apocalipsis de San Juan, vestida de púrpura escarlata y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y que tiene en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación, huele a alcohol (esa es la Gran Ramera, cuyo número es

666)”.

“¡Desdichado el guía religioso, el sacerdote, el místico o el profeta que cometa el delito de embriagarse con el abominable alcohol! Está bien trabajar por la salvación de las almas, enseñar la Doctrina del Señor, más en verdad os digo que no es justo lanzar huevos podridos contra aquellos que os siguen”.

“Sacerdotes, anacoretas, místicos, misioneros que con amor enseñáis al pueblo, ¿por qué lo escandalizáis? ¿Ignoráis acaso que escandalizar a las gentes equivale a faltarles el respeto, a lanzar- les tomatazos y huevos podridos? ¿Cuándo vais vosotros a comprender todo esto?”

a faltarles el respeto, a lanzar- les tomatazos y huevos podridos? ¿Cuándo vais vosotros a comprender

4-

GULA Y TERCER CÍRCULO DANTESCO

“¡Ay de vosotras, almas perversas, no esperéis nunca ver el cielo! Vengo para conduciros a la otra orilla donde reinan eternas tinieblas, en medio del calor y del frío”

Dante, “La Divina Comedia”.-

Tenemos frente a nosotros, en nuestra mesa de trabajo, un extraordinario libro titulado “Sí

hay Infierno, sí hay Diablo, sí hay Karma”. Lo abrimos, y de su Capítulo Nº siguientes párrafos y posteriores preguntas y respuestas:

7 extractamos los

“Amigos que esta noche me escuchan, vamos a platicar sobre los Infiernos Venusinos, ubica- dos (como ya es sabido) en las Infra-Dimensiones de la Naturaleza, bajo la epidermis de la Tierra. Incuestionablemente se trata de una región mucho más densa que las dos anteriores (la de la Luna y la de Mercurio), mucho más grosera, pues cada átomo de materia contiene en su interior 228 átomos del Absoluto”.

“Obviamente se trata de átomos más pesados y por lo tanto la materialidad es muchísimo ma- yor. Además, el hecho mismo de estar gobernada por 228 leyes, hace de tal zona subterránea algo demasiado complicado, espantosamente difícil y doloroso”.

“Observemos cuidadosamente, en nuestro Mundo Tridimensio-nal de Euclides, las cantinas, ca- barets, prostíbulos, etc. Incuestionablemente la sombra vital de todo esto, el aspecto sinies- tro de las grandes orgías y bacanales, podemos encontrarlo en la Esfera Sumergi- da de Venus”.

“Aquellos que han vivido siempre de orgía en orgía, de cantina en cantina, sumergidos entre el lodo de los grandes festines, banquetes y borracheras, saben muy bien lo que se siente después de una noche de parranda. Muchos, queriendo ahogar en vino el estado desastroso en que quedan después de una borrasca, continúan por el camino del vicio hasta llegar a la catástrofe total de su organismo”.

“Ampliando esta cuestión, ahondando un poco más en este tema, puedo afirmarles a ustedes en forma enfática que después del placer viene el dolor”.

“Ahora podrán explicarse, por sí mismos, cuál ha de ser la vida o cómo ha de ser la existencia de las almas perdidas en la Región Sumergida de Venus”.

“Con justa razón el Dante encontró en los Abismos Sumergidos del Tercer Círculo Infernal, lluvia incesante, frío espantoso, lodo, aguas negras, podredumbre, etc. Sin embargo en esas regiones los difuntos escuchan con horror los espantosos ladridos de Cerbero, el perro infernal, simbólico can que con sus 3 fauces crueles representa las pasiones animales violentas, luciferinas, fuera de todo control”.

“Allí los placeres de la vieja Roma de los Césares, convertidos en resultados fatales; allí Petronio, quien muriera en medio del bullicio de la fiesta, amado por todas las mujeres y coronado de rosas y laureles; allí la Diosa Lesbus y sus lesbianas, allí la poetisa Safo, quien cantara a todos los degenera- dos de su época; allí la lira de Nerón, vuelta pedazos, y los orgullosos señores de los grandes festines ¡Grotesca morada de los Heliogábalos, glotones famosos, verdaderos pavoreales resplandeciendo, gloriosos, en los antiguos bullicios!”

“¿Qué fue de sus copas de fino bacarat, en qué quedaron las espadas de los caballeros, sus juramentos de amor, los besos de sus damas, sus dulces palabras, el aplauso de los invitados, las lisonjas, las alabanzas, el perfume de las damas, los bailes soberbios, las mullidas alfombras, los brillantes espejos, los regios poemas, la púrpura maldita y las bellísimas sedas?”

“Ahora sólo la pestilencia del mundo soterrado (donde Ciacco profetizara al Dante la caída del

partido victorioso en la bella Florencia y el triunfo de los humillados, quienes después, nuevamente vencidos, fueron dominados en forma aún más tiránica por los primeros), abominable zona de amar- guras donde aqueste poeta, discípulo de Virgilio, en forma insólita preguntase por Farinata y el Tegghiaio (que fueron tan dignos), y por Jacobo Rusticcusi, Arigo, Mosca y otros que se dedicaron a hacer el bien y ahora moran en regiones aún más profundas de los Mundos Infiernos”.

“Muchos equivocados sinceros involucionan espantosamente en esas regiones abismales; gentes que alegraron con su lira las salas fastuosas de los grandes señores, hermosas doncellas virtuosas que can- taron poemas, infelices bebedores de vino en los suburbios de las ciudades, viven ahora en estos infiernos del Tercer Círculo Dantesco”.

PREGUNTA: Querido Maestro, menciona usted que en este Tercer Círculo Dantesco de Ve- nus, habitan muchos equivocados sinceros, es decir, muchas Almas que indudablemente hicieron buenas obras y que, no obstante, padecen en esos infiernos. Yo pregunto: ¿acaso la sinceridad de dichas Almas no constituye un atenuante que les salve de tan tenebroso castigo?

RESPUESTA: “Amigo, señor que hace la pregunta: mucho bien podemos practicar en la vida, y puede estar seguro que las buenas obras serán siempre pagadas con creces; lo divinal jamás se queda con nada, siempre le paga a cada cual según sus obras.

“Con paciencia ruego a ustedes ponerme atención, seguir el curso de esta disertación

¡Oíganme,

escúchenme!: todo aquel que ha agotado el ciclo de las 108 Existencias, ingresa a la Involución Sumergida de los Mundos Infiernos si no ha logrado la Auto-Realiza- ción Intima del Ser”.

“Sin embargo es ostensible que antes de entrar en la “Morada de Plutón”, se nos pagan primero las buenas obras. Ahora se explicarán ustedes, señores y señoras, el motivo por el cual muchas personas, en su vida actual, viven en la opulencia mientras algunos sujetos o personas que se están auto-realizando apenas si tienen pan, abrigo y refugio”.

“Es incuestionable que después de haber sido pagadas las buenas obras, aquellos que están sin Auto-Realización ingresan en los Abismos subterráneos”.

“También hay gentes piadosas con delitos secretos inconfesables; lo que de bueno tienen fue siempre bien pagado por la Ley del Karma, pero lo malo los lleva al abismo de perdición. Entienda pues, amigo, lo que es la Ley de Retribución, comprendan todos, por favor, comprendan”

PREGUNTA: Venerable Maestro, quisiera que usted me explicara por qué los fornicarios habi- tan en la Región de Mercurio, que es una zona menos densa que la de Venus, y los glotones y borrachos habitan en la Región de Venus que es aún más densa que la anterior.

RESPUESTA: “Señores, señoras, distinguido caballero que hace la pregunta, compréndanme, por favor. Se nos ha dicho en forma enfática que el “pecado original” es la fornicación, y que ésta es el basamento de las oleadas involucionantes de los Mundos Infiernos”.

“No estoy diciendo que en el Tercer Círculo Infernal vivan exclusivamente los borrachos y glotones; es obvio que los perdidos son cien por ciento fornicarios irredentos”.

“Ahora se explicarán ustedes, por sí mismos, el motivo por el cual el Dante encontrara allí al perro Cerbero (símbolo viviente de los poderes sexuales), ladrando lúgubremente en las tenebrosas regiones. Esto significa, claramente, que los habitantes de las sumergidas regiones nunca están libres de la lujuria y sufren espantosamente”.

“Empero debemos especificar (y así lo hace el discípulo de Virgilio y también nosotros) que en cada uno de los 9 Círculos o Regiones Infradimensionales de la Naturaleza resaltan determinados defectos que llevamos dentro, y eso es todo”.

PREGUNTA: Maestro, hemos aprendido al estudiar las cartas del Tarot Egipcio, que el perro simboliza al Espíritu Santo, en cuanto que nos guía para salir de los Infiernos cuando hemos

decidido auto-realizarnos. Pero el Can-Cerbero del que habla el Dante, por lo que usted nos dice simboliza la lujuria. ¿Quisiera usted aclararnos esta cuestión?

RESPUESTA: “Caballero, séame permitido informarle que el Perro de Mercurio es es- trictamente simbólico, pues alegoriza claramente el Poder Sexual. Hércules lo sacó del abismo para que le sirviera de guía, y eso mismo hacemos nosotros cuando conseguimos la Casti- dad”.

“Entonces, trabajando en la “Forja de los Cíclopes”, practicando Magia Sexual, transmutando nuestras Energías Creadoras, avanzamos por la “Senda del Filo de la Navaja” hasta la Liberación Fi- nal”.

“¡Ay del caballero que abandona su Perro, pues se extraviará del Camino y caerá en el Abismo de perdición! Desafortunadamente el “animal intelectual” equivocadamente llamado “hombre”, no ha logrado la Castidad, es decir, no ha sacado a Cerbero de los dominios infernales”.

“Ahora se explicarán ustedes, por sí mismos, el motivo por el cual sufren los difuntos en los Abismos Plutonianos cuando escuchan los ladridos de Cerbero, el can de las 3 fauces hambrientas. Es obvio que los perdidos sufren con la sed insaciable de la lujuria en el espantoso Tártarus”.

PREGUNTA: ¿Podría decirnos cómo son las bacanales y las orgías en el Tercer Círculo Dantesco, o Región Sumergida de Venus?

RESPUESTA: “Señores, señoras, al escuchar esta pregunta vienen a mi memoria aquellos tiem- pos de la juventud. Entonces yo también concurrí a los grandes festines donde brillaban, en medio del bullicio y de la fiesta, las noches de borrasca y de orgía que sólo dejaban amarguras, remordimientos de conciencia, etc.”

“Después de una de esas fiestas, fui llevado al Tercer Círculo Dantesco. Absolutamente consciente, vestido con mi Cuerpo Astral me senté a la cabeza de la mesa fatal en la fiesta de los demonios, cruda realidad de una materialidad espantosa cuyo sólo recuerdo conmueve las fibras más íntimas de mi Alma”.

“La mesa estaba llena de botellas de licor y viandas inmundas, muy especiales para glotones. En el centro de aquella mesa había una gran charola sobre la que resaltaba una cabeza de cerdo. Horro- rizado ante aquel festín macabro horripilante, miraba con dolor el lugar de la orgía”.

“De pronto todo cambió: mi Real Ser Divinal (el Íntimo, aquel Ángel del Apoca- lipsis de San Juan que tiene en sus manos la llave del Abismo), agarrándome fuertemente por un brazo me arrancó de aquella sala como por encanto, y arro- jándome sobre una blanca sábana mortuoria que allí había sobre el asqueante piso lleno de lodo, con una gran cadena me azotó a tiempo que me decía”:

-“Tú eres mi Bodisattwa, mi Alma Humana, y te necesito para entregar el Mensaje de la Nueva Era de Acuario a la humanidad. ¿Me vais a servir, o qué?” Entonces yo, compungido de corazón, le respondí:

-“Sí, Señor, te serviré; estoy arrepentido, perdonad-me, pues”

“Así fue, amigos, como vine a aborrecer licores, festines, glotonerías, borrache- ras, etc., etc., etc. De toda esa inmundicia lo único que resultan son las lágrimas, simbolizadas por la lluvia de esa horrible región, esas aguas pestilentes de la amargura y ese lodo horroroso de la miseria”.

por la lluvia de esa horrible región, esas aguas pestilentes de la amargura y ese lodo

5- CONCLUSIONES

“Teniendo, pues, qué comer y con qué cubrirnos, contentémonos con esto”.

(Tim. 6, 8)

“Con el cuerpo pesado y harto de mantenimiento, muy mal aparejado está el ánimo para volar a lo alto”.

(Enseñanzas Gnóstico-Cristianas)

“Dentro de cada Yo o entidad subconsciente existe Esencia enfrascada, Luz en estado potencial. Así como el átomo al ser fraccionado libera energía, así también la destrucción total de cualquiera de nuestros elementos infernales libera Luz.

Necesitamos hacer la Luz dentro de cada uno de nosotros. Luz, más Luz, dijo Goethe al morir.

La muerte radical del Ego y demás elementos infrahumanos que llevamos dentro nos conduce a la Iluminación Final o Samyasambo-di”.

Samael Aun Weor, “El Parsifal Develado”, Cap. Nº 45.

En una de las doscientas y tantas conferencias dictadas por el V.M. Samael Aun Weor, con propósitos de reflexión el presidente-fundador del Movimiento Gnóstico Internacional lanza al auditorio la siguiente pregunta: “Han visto ustedes a un glotón?” Y luego prosigue: “¡Qué terrible! Conozco un montón, demasiado obesos. Hace poco estuve en un restaurant muy elegante, allí vi a un glotón. Quiero decirles que la panza de él era espantosamente redonda y grande, lucía eso que llaman curva de la felicidad”.

“Bien, cuando entré el pobre estaba comiendo, cuando salí continuaba comiendo. ¿Cuántas ho- ras más duraría comiendo? No lo sé; a mi simplemente me resultaba un hombre demasiado gordo, tan gordo que ya una de sus piernas le estaba fallando. ¡La pobre pierna, tener que resistir el peso abrumador de semejante cuerpo tan descomunal! Pobre hombre (me dije), ¿no se le ocurrirá, acaso, mirarse en el espejo? ¡Qué feo!, así es el glotón”

El glotón (y el que tiene cualquier vicio o defecto psicológico)ciertamente, es una persona que por debilidad, ha sido incapaz de sobreponerse a sus propios vicios y hábitos mecánicos, pésimas costumbres alimenticias, etc., y también a otros excesos que no sólo le afean el cuerpo físico, sino que también se lo destruyen gradualmente.

Cualquier trabajador esoterista puede comprobar, por sí mismo y por experiencia directa, que el “Yo” de la gula suele asociarse íntimamente con los restantes “Yoes” capi- tales, pero muy particularmente con los “agregados psíquicos” de la lujuria, de la pereza y del miedo.

En todo caso, cada vez que nos identificamos con alguna faceta o ramificación

del “Yo” de la gula, ya sea participando en orgías o bacanales, o ya en

donde abundan el licor y las comidas, o bien en cantinas y discotecas, etc., en esos precisos momentos estamos psicológicamente ubicados dentro del Tercer

Círculo Infernal.

Porque “incuestionablemente, así como existe el país exterior donde vivimos, así también en nuestra intimidad existe el País Psicológico”.

Merced al total desconocimiento de lo que realmente somos, “las gentes no ignoran jamás en qué ciudad o comarca viven, pero desafortunadamente desconocen el lugar psicológico donde están ubicadas”.

fiestas

Es decir, “cualquiera sabe en qué barrio, urbanización o colonia se encuentra ubicado físicamen- te, más en el terreno psicológico no sucede lo mismo porque por regla general las gentes ni siquiera sospechan en cuál lugar de su País Psicológico están metidas en un instante dado”.

“No hay duda que en el Mundo Físico existen zonas residenciales de gentes cultas y decentes, pero también encontramos barriadas con callejuelas peligrosísimas, llenas de asaltantes, y así igualmente sucede en la comarca psicológica de nuestro Mundo Interior”.

Cierto refrán expresa, muy sabiamente: “Díme con quién andas y te diré quién eres”. Tal expresión de la sabiduría popular es rigurosamente cierta, tanto para el mundo exterior como para nuestros Mundos Internos. Porque, en efecto, todo depende de la clase de gente que nos acompañe: si tenemos amigos borrachos iremos a parar a la canti- na, y si son calaveras indudablemente nuestro destino estará en los prostíbulos, y si son drogadictos caeremos inevitablemente en el infierno de las drogas.

Así pues, “el que con lobos anda, a aullar aprende”, y eso está comprobado hasta la saciedad.

“Allá adentro, en el País Psicológico, cada cual tiene sus acompañantes o Yoes, y éstos nos llevarán hacia donde deben llevarnos, de acuerdo con sus característi- cas psicológicas” (véase el Capítulo Nº 18 del libro “La Gran Rebelión”).

En llegando a este punto conviene recordar que existe la Ley de Afinidades Psicológi- cas, que a su vez funciona de acuerdo con la Ley de Imantación Universal.

Fundamentándonos en las dos mencionadas leyes, inferimos entonces que los Agregados Psíquicos establecen entre ellos íntimas conexiones, atrayéndose para conducirnos hacia la ac- ción errónea, delictiva o pecaminosa.

En otros términos, el “Yo” de la gula nunca asume el control de nuestra máquina orgánica sin acompañamiento de otros Agregados Psíquicos que igualmente de- ben ser auto-observados y luego comprendidos y eliminados, cada uno por se- parado.

Se necesita mucho refinamiento espiritual y mucha agudización del sentido de la Auto-Ob- servación Psicológica para poder comprender estos planteamientos gnóstico-científicos, porque estamos demasiado habituados a dejarnos llevar por las apariencias.

Escrito está que “entre el incienso de la oración también se esconde el delito”, que “entre las cadencias del verso también se esconde el delito”, que “bajo la cúpula sagrada de los santuarios más divinos, el delito se reviste de con la túnica de la santidad y la palabra y la palabra sublime”. Con pocas palabras: “entre los fondos profundos de los santos más venerables, viven los Yoes del prostíbulo, del robo, del homicidio, etc., acompañantes inhumanos escondidos entre las insonda- bles profundidades del inconsciente”.

Véase, pues, que el Gnosticismo Universal no aborda el terrible problema del Ego desde la perspectiva de ciertas actitudes moralistas, pietistas o sencillamente dogmáticas, todas éllas fun- damentadas en vanas creencias, sino desde un punto de vista ético y absolutamente práctico.

El Maestro Samael Aun Weor, refiriéndose a este temario tan difícil y espinoso, nos díce:

“Uno se asombra al pensar que algunos anacoretas penitentes y santísimos vivan todavía en las colonias psicológicas de la prostitución y del robo. Empero son Santos, y si todavía no han descubierto esas cosas espantosas de su Psiquis, cuando las descubran usarán cilicios sobre su carne, ayunarán, posiblemente se azotarán, y rogarán a su Divina Madre Kundalini que elimine de su Psiquis esos malos acompañantes que entre esos antros tenebrosos de su propio País Psicológico los tiene metidos”.

Para las personas que por primera vez se asoman a nuestros estudios gnósticos, quizás lo más difícil de entender es el hecho cierto, “patente, claro y manifiesto, de que los vivos también pene- tran en los Mundos Infiernos cuando tienen pesadillas” (lo cual sucede cuando el Cuerpo

Físico duerme), o bien que aún teniendo Cuerpo Físico viven permanentemente ubicados en tal o cual región infernal, según sea el Ego que un instante dado asume el control de los tres cerebros de la máquina orgánica.

Esto se explica porque “el subconsciente, el inconsciente y el infra-consciente humanoide es de naturaleza infernal. Podría decirse, con entera claridad meridiana, que en los infiernos atómicos del hombre están todos los horrores abismales. Con otras palabras enfatizamos lo siguiente: los abis- mos infernales en modo alguno están divorciados de nuestro propio sub-conscien- te, inconsciente e infra-consciente”.

“La Anatomía Oculta enseña que en el bajo vientre existen siete puertas infernales, siete Chakras inhumanos o vórtices negativos que comunican con el lugar de las fuerzas siniestras. Puede darse el caso de que alguien, indigestado por alguna comida pesada, ponga en actividad (mediante el desor- den o gula) tales Chakras infernales, y entonces se abren las puertas del abismo (como lo enseña claramente la religión de Mahoma) y el sujeto penetra esa noche en los mundos infiernos. Esto desde luego es posible mediante el desdoblamiento astral; de hecho, no es difícil para el Ego penetrar en la Morada de Plutón”, pues ese es el ámbito que le pertenece.

En consecuencia, “no debemos olvidar jamás que el Infierno y el Paraíso existen aquí mismo, y no en ningún otro lado. El infierno está ubicado dentro de nosotros mismos y dentro de las entrañas de la Tierra; el Paraíso está ubicado dentro del Ser y en las dimensiones superiores del mundo”.

“El infierno es la matriz del Cielo. Sólo trabajando en la Fragua Encendida de Vulcano (situada en los infiernos) y entre las tinieblas augustas del No-Ser, podremos ganar el derecho de entrar al Paraíso” (véase el libro “Pistis-Sophía” develada, Capítulo Nº 28).

Es decir, “quien quiera subir al Paraíso, o escalar los Niveles Superiores del Ser, debe primero bajar a los infiernos; esa es la Ley”.

No es lo mismo “bajar” que “caer”. En el primer caso se trata de un trabajo consciente, voluntario, dirigido desde adentro por el Real Ser Interior, y en el segundo se trata de un fracaso, de un sometimiento a los dictados del Gran Tribunal de la Justicia Divina, una vez concluido el ciclo de 108 existencias.

Para poder destruír o aniquilar el “Yo” de la gula y los diversos elementos inhumanos que de él se derivan (como el “Yo” de la borrachera, por ejemplo, o el “Yo” de la drogadicción, etc), no hay otra vía que la de los trabajos conscientes y los padeci- mientos voluntarios.

“Obviamente el mero funcionalismo intelectivo no puede purificar a nadie; se necesita, ante todo, pasar por grandes crisis emocionales”, porque “si el agua no hierve a cien grados, no se desintegra lo que hay que desintegrar y no cristaliza lo que debe cristalizar”.

“Cada vez que se desintegra (dentro de nosotros) algún elemento psíquico indeseable, brota la Luz, cristaliza en nuestra Personalidad un Poder Luminoso. Así es como va cristalizando en nosotros el Alma Luminosa” (véase conferencia del Maestro Samael titulada “La Cristalización del Alma”).

En lo que concierne al “Yo” de la gula, finalizaremos diciendo que cuando ese bestial Ego muere, cristaliza en nosotros la celestial y luminosa virtud de la Templanza o Temperancia, y es así como nos liberamos de las alegrías necias y pasajeras, de los vanos placeres, de tantas tristezas provocadas por las frustraciones y fracasos que de hecho nos condu- cen hacia la drogadicción y el alcoholismo, y de manera global de múltiples insatisfacciones motoras-instintivas-sexuales que al no ser debidamente comprendidas, convierten la vida sobre la Tierra en un espantoso infierno