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La Sexualidad

Antropológicamente hablando los primates y los seres humanos


somos los únicos capaces de desarrollar una conducta sexual
definida. Además estos últimos separamos el comportamiento sexual
de la reproducción, este hecho hace que nos diferenciemos de los
animales ya que no solo se utiliza el sexo para la reproducción sino
que nosotros empleamos además este como un medio para producir
placer.

Basándonos en esto, como seres humanos todos somos iguales con


discapacidad o sin ella simplemente por ser humano nuestro
comportamiento sexual no tiene porque ser diferente puesto que
todos tenemos un sexo genital que nos identifica como varón o
hembra con él cual nacemos y morimos.

Una cosa es el sexo genital y otra el comportamiento sexual de ahí


es de donde parte toda la variedad de conductas sexuales sean
acertadas o no; influyendo en dicho comportamiento, la cultura, la
religión la temporalidad (las diferentes épocas por las ha atravesado
la humanidad durante siglos) y además de todo esto la conciencia
individual de cada persona.

Desde el punto de vista psicológico para que nuestro cuerpo y


mente se encuentren en armonía deben de contemplarse todas las
necesidades tanto físicas como el comer beber etc, como las
necesidades sexuales que incluyen también las afectivas.

Yo soy mujer porque tengo un órgano genital femenino, mi


comportamiento sexual es el de una mujer y mi afectividad también
se deriva de este hecho esté discapacitada o no.

Me gusta mantener al igual que mis amistades femeninas las


masculinas me gusta contar chistes picantes y si son sexuales
todavía más; me gusta tomar una copa de vez en cuando me gusta
fumar un cigarrillo también, en una palabra me gusta la fiesta.

Como soy feliz con estas cosas y asumiendo ya mi discapacidad me


imagino que ha todos mis compañeros les gustará igual

¿Por qué no se fomenta este tipo de actividades dentro de nuestro


colectivo?
Imaginamos que al ser personas discapacitadas, la mayoría de la
gente piensa que carecemos de deseo sexual, podemos afirmar desde
nuestra minusvalía que esto no es cierto, independientemente de
nuestra situación actual, mantenemos nuestras necesidades
primarias.

Cuando la pareja es diferente, es decir uno de los miembros es


discapacitado y el otro no, es necesario un reaprendizaje y un nuevo
acoplamiento.

Tenemos conocimiento que en países como Suecia, Holanda o Canadá


existen profesionales del estado que prestan sus servicios sexuales
con todas las garantías sanitarias a personas discapacitadas, siempre
que estas lo demanden.

Cuando los dos miembros de la pareja son discapacitados, existen


terapeutas del sexo en Canadá, Suecia e Israel que ayudan a un
acoplamiento y aprendizaje en el movimiento sexual. No es
traumático para ninguno de los implicados. Para ellos se trata de una
situación tan natural como su propia discapacidad.

Desde nuestro punto de vista, un avance importante sería que el


mencionado servicio también existiera en España.

María Victoria López Jiménez