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EL GREMIO DE PLATEROS EN NUEVA ESPAÑA

CARLOS RUBÉN RUIZ MEDRANO

EL GREMIO DE PLATEROS EN NUEVA ESPANA

CUADERNOS DEL CENTRO

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El Co legio de San Lui s

Parquc de Macul

155

Colinas del Parque

San Lui s Potosí,

S.LP.

78299

ISBN

968-7727-59-4

Impreso

y hecho cn MeXlco' .

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lo,

,

Generados por el orden colonial, en el ámbito novohispano

los gremios constituyeron importantes mecanismos de orga- nización , tanto legal como laboral, de los grupos artesanales de entre los cuales uno de los de mayor prestigio, aunque muy vigilado por las autoridades, fue el de plateros. Hasta ahora, las obras de referencia obligada para co- nocer tanto el gremio de plateros como el desarrollo de la platería en México se centran en autores como Lawrence

Romero de Terreros, I quienes realiza-

Anderson y Manuel

ron una importante contribución al conocimiento de este grupo de artesanos . Empero, a pesar de que ambas obras

abrieron un campo significativo tanto a la hi sto ria

del arte

como a la de los gremios novohispanps"adolecen de falta de profundidad resp~,cto'a la.lygislación fiscal que regía el trabajo de los .Jl1~~~·les · .pteciosos, elemento que determinó

".

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.

en gran medida la estructuración' de dicho gremio. El pre- sente trabajo intenta mostrar algunos de los aspectos más generales de dicha legislación, y la estructura y organiza- ción de este gremio, así como el papel que jugaba en el ámbito colonial visto a través de fiestas y celebraciones en que participaron. La legislación en torno a la platería y el labrado de las

I Véase Lawrence Anderson, El arte de la platería en Méxi co, México , Porrúa , 1954; y Manuel Romero de Terrero s, Las artes industriales en la Nueva España. México , Librería de Pedro Robredo . 192 3.

piezas de metal en el territorio de la Nueva España se dio en una fecha temprana , 1526, cuando el emperador Carlos V, mediante real cédula, prohibió bajo pena de mueIte y pérdida de bienes el ejercicio de platero, debido a los alarmantes rumore~ de que estos artífices eludían el pago de los reales derechos en el lejano reino; medida extrema, más tendiente a amedrentar y agudizar el ingenio para el fraude que a abolir dicho oficio. De hecho, ante la imposibilidad de que dicha ordenanza fue- se plenamente acatada, sólo dos años después de su estable- cimiento fueron parcialmente revocadas las altas penas que sufrirían aquéllos que contraviniesen los reales deseos. Se- gún parece, incluso la audiencia consideraba que esta cédula tenía efectos contraproducentes y de aquí que fuese poco aca- tada. A instancias de la misma audiencia, la reina, en carta fechada en Barcelona el 20 de abril de 1533, alteró parcial- mente el rigor de la real cédula del 9 de noviembre de 1526, y si bien no consintió que hubiese plateros y ensayadores , de- cidió suavizar las penas a que se encontraban sujetos quie- nes labrasen el oro y la plata. 2 ASÍ, el trabajo y labrado de metales preciosos en la Nueva España durante la primera mi- tad del siglo XVI se mantuvo cercado por dichas disposic iones legislativas, empero, y a pesar de ellas, el ejercicio de platero se mantenía y se practicaba de forma semiclandestina, proba- blemente solapado por las autoridades y por notables ciudada- nos que merced al rápido enriquecimiento de este periodo, necesitaban resaltar su posición social mediante joyas y or- namentos. Estas medidas fueron abrogadas por Felipe JI en

2 Fabián Fonseca y Carlos Urrutia, Historia General de la Real Hacienda, Imprenta de Vicente García Torres, México, 1845-1853, tomo 1I , p. 324.

1559, a la luz de infonnes y relaciones que demostraban que los indígenas, especialmente, seguían ejerciendo el oficio de plate- ros, eludían el pago del quinto real, y peor aún, contribuían al

al

monarca español a aprobar que se ejerciera la industria de la platería en la Nueva España. En la pugna entre la Corona espa- ñola y los plateros afincados en la colonia, éstos lograron que su oficio fuese reconocido finalmente. Rendida ante las circuns- tancias , la Corona optó por lo que consideraba un mal menor:

reconocer el oficio y aumentar el control sobre los plateros. La prohibición se mantuvo para los indígenas. Las dis- posiciones hacían hincapié en que los plateros, forjadores y batihojas debían trabajar la plata y el oro de acuerdo a las nor- mas vigentes en cuanto al pago de los reales derechos, que consistían en el pago del quinto y en sujetarse a la ley que debía poseer el mineral destinado a ser labrado; y se prohibía que los plateros tuviesen en sus casas fuelles, forjas , y deter- minadas herramientas de su oficio: debían trasladarse a la Casa de Fundición de la ciudad México para labrar sus piezas, y sólo ahí podían adquirir la materia prima. 4

Resultado de estas disposiciones fue la creación de las primeras ordenanzas expedidas específicamente en torno al modo en que debía realizarse el labrado de las piezas de oro y plata en la Nueva España, y a la sujeción del gremio a las autoridades a través de la figura del veedor. Estas ordenan-

extravío y contrabando de plata. 3 Estas cuestiones movieron

1 Lawrencc Anderson , op. cit., p. 38.

UIl uso marginal de la rique za

min era indiana: La acumulación sUlltuaria de metales preciosos ", Ed .

E.E.H.A., separatas del tomo XXXIV del Anuario de Estudios Hispano- americanos, Sevilla , 1977, p. 23.

4 Véase Ramón María Serrera Contreras,

zas vieron la luz pública merced a los requerimientos de los plateros para que se revocasen las prohibiciones que limita- ban su trabajo y que los condenaban a una vida de indigen-

cia, hecho que afectaba a sus familias

tiendo vehementemente acatar cualquier orden y reglamento que se implementase para controlar su oficio, los plateros solicitaban la erogación de unas medidas que solamente con- tribuían a que el fraude fuese mayor. Así, el 30 de octubre de 1563 6 se establecieron las si- guientes ordenanzas, que constituyen el primer conjunto de reglamentos tendientes a legislar específicamente las activi-

grandemente. 5 Prome-

dades de plateros, batihojas y tiradores del reino, y a través de las cuales se vislumbran con más claridad los perfiles que el gremio de plateros tendría en años posteriores: 7

- Que antes de dedicarse a su oficio debían jurar solem-

nemente abstenerse de practicar cualquier fraude al fisco y a la Corona. -Que el ejercicio de su arte debía encontrarse circuns- crito a las cajas reales, en las tiendas señaladas para ello, y contribuirían al fisco con la cuota que le fuese asignada a cada artífice. -Que en el momento en que fuesen solicitados por los oficiales reales para trasladarse a las Cajas Reales, "habían de ejecutarlo inmediatamente". Importante punto es el siguiente:

5 Fabián Fonseca y Carlos Urrutia , op. cit., vol. 1, p. 391.

ó Ibidem , pp. 391-393. 7 Las ordenanzas no han sido transcritas literalmente. pero se resumen

esencialmente las normas.

- "Que así los batihojas como los tiradores, nombrasen

cada año a una persona de su oficio, para que en nombre de todos fueran a quintar ante los oficiales reales toda la pla- ta y el oro que hubieran de labrar, remachándola después cuyas personas tuviesen un libro en que asentaran lo que

cada uno les daba para quintar, y lo que se les entregara después de remachado, para que diesen cuenta y razón a los citados ministros cuando se las pidiesen, so pena de muerte y perdimiento de bienes a los que contravinieran a esta determinación" .x

- Que una vez remachada la plata, fuese fundida en la

casa de fundición, ante el ensayador real. Bajo las misma s penas, este oficial debía anotar en otro registro lo que fuese fundido.

- Que todas las herramientas para la fundición de me- tales, las rieleras en que se habían de vaciar los crisoles, y

demás instrumentos, debían de encontrarse dentro de dicha casa, no pudiendo tener dichos artífices, bajo pena de perdimiento de la mitad de sus bienes y destierro perpetuo, en sus hogares fuelles ni forjas.

- Que no se pudiese vender cosa alguna de lo desecha- do, hasta que fuese nuevamente declarado ante los oficiales reales y asentado en el libro de registros correspondiente a cada platero.

- Que cada cuatro meses aparecieran los oficiales rea-

les ante el veedor para averiguar por sus libros del ensayador y el resto de dichos oficiales reales todo lo que se hubiese quintado , remachado o fu ndido y labrado, a fin de evitar frau- des , compeliéndose a los oficiales reales que no cumplieran

8 Fab ián Fonseca y Ca rl os Urrut i a, op. c i t. , vol. 1, p. 392.

tal providencia con la privación de su oficio.

- Que el que realmente no fuese oficial de estos oficio~

y casado en la ciudad, no podría ejercerlo, so pena de dos-

cientos pesos con las aplicaciones requeridas. -Q ue cada año los plateros nombrarían a las personas que habían de quintar la plata, turnándose entre todos este cargo para '"evitar las dejaciones que pudiesen hacerse unos a otros", '1

Estas medidas fueron ratificadas por el virrey don Martín de Enrique el 5 de noviembre de 1572. Dichas ordenanzas implantadas por el virrey Antonio de Mendoza constituyen los parámetros a partir de los cuales se estructuró el gremio. En vista de que la dispersión de las tiendas dificultaba el

control sobre estos artesanos y era un acicate para que conti- nuasen los fraudes en el trabajo de la plata. el virrey ordenó

el 23 de abril de 1580 que todos los plateros fuesen concen-

trados en la calle de San Francisco, III y ratificó las ordenan-

zas su sucesor, el conde de Monterrey, el 16 de diciembre de 1595. 11 Curiosamente, dichas órdenes e imposiciones fue- ron nuevamente establecidas por el marqués de Cadereyta en 1638, como las "Ordenanzas tocantes al arte de ia plate- ría", 12 en cuya disposición número 26 se establecía que los

'l lbidem . pp. 39 l - 393; Lawrencc Andcrson. op.cit., pp. 49-50. 10 Actual calle de Madero cn la c iudad de México. y conocida antcrior- mente como de "plateros" ya que en ella se encontraban concentradas las tiendas de platería. Véase Thomas Gage, Nue\'o reconocimiento de las Indias Occidentales, Ed. sEP/80-FCE. México. 1982. p. 187. En cuanto a las leyes que establecían que las tiendas de platería debían agruparse en esa calle, véase Fabián Fonseca y Carlos Urrulia. op. c it., p. 393. " Véase Narciso Santenach. Bosquejo histórico sobre la OIfebrerío es/){/- ¡'jolo, Madrid , 1909, p. 137 . 12 Según Lawrence Anderson. 017. cit., p. 5 i.

plateros debían establecer sus ración de estas disposiciones

tiendas en dicha calle; la reite-

hace suponer que seguían co-

mercializando

producto

total indiferencia hacia

su

las

con

mismas. Congregar a los plateros dentro de zonas bien delimi-

tadas constituía la medida más eficaz, a juicio de las autori-

dades,

a las

prácticas

para poner coto

fraudulentas de

tan

"pérfidos"

al tiempo que se facilitaban

artesanos,

las visitas

de los oficiales reales a las platerías

para certificar el correc-

to funcionamiento de las mismas. La prácticamente obsesiva

preocupación de la Corona y las

autoridades novohispanas

por constreñir a los artesanos plateros es testimonio

elocuen-

te del fraude que usualmente

realizaban éstos. La casi mecá-

nica relación entre los plateros con

los extravíos de plata y

oro es la prueba más interesante

de que, a pesar de su presti-

gio,

se encontraban poco controlados

en sus actividades .

Es tas medidas fueron nuevamente

impulsadas por el rey,

real cédula del 10. de

en

octubre

de 1733 ;13

y otra vez en ordenanzas

1746, cuando

el virrey

Fuenclara establece las

de platería en donde señalaba que

"las piezas sean nuevas, o

viejas y maltratadas, juntamente con tejos de oro o plata

[oo.]

se puedan

vender en

no

otra parte que en

la Calle

de San

Francisco y ti endas de platería"

El virrey declaraba:

. 14

en el término que os pareciere proporcionado, dispongáis

13 Fabián Fonseca

y Carlos Urrutia,

cit.,

vol.

1,

p. 398.

op.

14 Archivo General de Indias, Sevilla, España.

(A.G.I.) Indiferente Gene-

ral

2374-A. "Testimonio de la consulta de los oficiales reales de Pachuca

sobre la duda ocurrida acerca del cobro de

derechos

a las platas de Igle-

sia", México ,

1781. Fol.

3 reverso.

se reduzcan en él los plateros de cada ciudad a vivir den- tro de un mismo recinto en que en una o diferentes calles,

interpolación de otros artistas ni maniobristas , porque

sin

sobre ser 10 más conforme a la buena policía y a 10 que se

práctica en estos reinos, facilita más bien la ve nta y co m- pra de sus obras, y la visita mensual que se debe hacer de sus tiendas y obradores, y se evitarán muchos perjuicios e inconvenientes que resultan de que los plateros tengan sus obradores desnudos y en barrios extraviados. ls

Otra medida legislativa dirigida a los plateros, aunque de natoraleza distinta, nos da pauta para comprender las difi- cultades que tenía dicho gremio en sus relaciones con el fis- co: las ordenanzas de plateros fechadas el 11 de mayo de 1696,ló en las que se señalan los problemas surgidos a raíz de los intentos de cobrar el impuesto de alcabala (costo so- bre la comercialización de productos) a los plateros, y su negativa a pagar un nuevo gravamen sobre la compra de pla- ta u oro; ante una nueva carga fiscal, so licitaron al ~i rre y fuese ab rogado el pago de alcabalas, ya que "no debían pa- gar la dicha alcabala por estar en posesión y costumbre in- memorial, de no hacer desde la población de aquel remo y de no haberlo pagado jamás" . 17 Sin embargo, el virrey ratifi-

15 Citado por Lawrence Anderson , op. cit. p. 51. 16 A.G.1. Indiferente general 1700. "Gre mio de plateros y tiradore s de oro, y batihojas de la ciudad de México. Ejecutoria de pedimento del fiscal de este Consejo de las sentencia s pronunciadas por el p leito que se ha seguido con el dicho gremio , so bre la paga de la alcabala de todo el

oro y plata, que compraren, y vendieren o labraren , para vender, según

lo

dispuesto por la ley 6", título 13, libro 8 de La Nueva Recopilación ele las Leyes de Indias. " 11 de mayo de 1696. Fol. 1 vuelta. 17 Ibídem, Fol. I vuelta .

có la medida: 18 fue la ley sexta, título 13, libro 8° de la Nue- va Recopilación de las Indias. Asimismo, en 1733, el rey, mediante real cédula, expi- dió disposiciones que destacan por varios puntos, el primero de los cuales es de especial importancia, puesto que en él se observa la proclamación de indultos para que se llevase a diezmar toda la plata u oro que estuviese en situación irregu- lar, con los que se pretendía estimular a hacerlo a plateros y particulares. Esta cédula del 10. de octubre de 1733 surge a partir de la noticia que tuvo el virrey de la Nueva España, don Juan de Acuña, marqués de Casa Fuerte, respecto a que los plateros, tiradores de oro y batihojas no se ajustaban a las ordenanzas dispuestas para el efecto, eludiendo el pago de los reales derechos de quinto y diezmo, labrando con menor ley de la estipulada piezas de plata, oro y alhajas, y causando grave perjuicio al fisco . Las medidas eran las siguientes:

-Que se publicara un bando de plata dando a los plateros un plazo para declarar la plata no quintada en las cajas reales . -Que el ensayador mayor hiciese más frecuentes las vi- sitas a las platerías, siguiendo puntualmente las ordenanzas. -Que el número de plateros fuese restringido en todo México al mínimo. -Que no se recibiesen aprendices durante un tiempo prudencial. -Que en caso de fraude, las penas consistirían en la confiscación de toda la plata u oro, multas, privación del ofi- cio, y extrañamiento del reino hacia el infractor. -Que los plateros que necesitasen plata u oro debían

IX Ibidem, Fa!. 2 frente.

adquirirla de los oficiales reales en las Cajas de quinto al precio estipulado.

-Que una vez terminada la pieza, sería llevada ante los oficiales reales, para que se demostrase que había cumplido con los reales derechos y se colocara para el efecto el cuño del quinto; antes, la pieza debía ser ensayada para confirmar que fuese de la ley estipulada de once dineros, y realizada dicha operación el ensayador la grabaría con la marca de su nombre. -Que fuesen declaradas las piezas viejas de plata y oro de vajilla que los particulares vendiesen a los plateros. -Que se mandara publicar y efectuar la real cédula del 28 de febrero de 1730, que reglamentaba explícitamente la manera en que debían ser fabricadas las alhajas de plata u oro . -Que en los sitios donde hubiese ensayadores aproba- dos, se realizaran visitas mensuales a las platerías. -Que donde no hubiese ensayador aprobado ni marcado- res examinados ni aprobados, fuese elegido de entre los plate- ros el más hábil y desinteresado, para realizar estas funciones. -Que los plateros de cada ciudad o pueblo debían vivir dentro de un mismo perímetro, en una o varias calles. -Que en la ciudad de México no sería posible vender alhajas de plata u oro que no estuvieran marcadas por el artÍ- fice y el marcador de la Caja Real, conform.e a las leyes 1a. y 2a. del título 24, libro 50. de la recopilación de Castilla. --Que fuesen solicitados informes acerca de qué ordenanzas

y pueblos , y se informara

del número de plateros que hubiese en dichos lugares. '~ Las ordenanzas del virrey Fuenclara expedidas por real bando en 1746 son semejantes a las anteriores, aunque difie-

regían la platería en las demás ciudades

19 Archivo General de la Nación, México. (A.G.N.) Reales Cédu las. Vol. 52.

16

ren en algunos aspectos. En el caso de los plateros, Lawrence Anderson señala que lo más notable de esta cédula es la apa- rición de un "juez veedor",20 realizando las funciones de ins- pección de las platerías: un funcionario público que es al mis- mo tiempo ensayador mayor, en contraposición a los años an-

Fol. 324. Exp. 104, año de 1733. También véase Lawrence Anderson. op. cil., pp. 66-67; Y A.G.1. Indiferente General 2374-A. "Testimonio de los

autos formados sobre que todas las personas de cualesquier estado, grado o condición, que sean. ocurran a la Real Caja de esta corte a manifestar

las vajillas, piezas de oro , y plata, para el quinto. dentro del término aSIg-

nado". En esta Real Cédula el rey ordenaba, a más de que se diezmasen todas las piezas de plata y oro para vajilla que se encontrasen sin quintal'.

que "por el concepto, que tenías formado de que las utilidades, que se

seguirían con la citada providencia, hicisteis prueba de evitar los excesos

por medio de una visita de platerías, y tiendas encargadas a Don Domin-

go VaJcarcel, como Juez que tenía esta comisión , y que al propio tiempo

se estaba entendiendo en repetir las Juntas de arbitrios que por Cédula a veinte y veinte cinco de abril de mil setecientos vell1te, y siete se os en-

cargaron para aumento de mi Real Erano donde a propósito se trató esta materia, y se contemplaron todos los mollvos que se devolVIeron consI-

derar, descubriéndose la realidad, que se examInase, y avenguándose,

que aunque los medios prevenidos serían muy propios para reprimir, y

evitar la relajación se originaría el inconveniente de atemorizar al públi-

co, y de que propusisteis, ni más diligencias que la del bando del indulto (aunque fuese de mucho efecto por el regular estado, que tenía la mate-

ria), y el hacer que el ensayador mayor frecuentase las visitas a las plate- rías observando las ordenanzas de ellas, y que con esto bastaría para que

no se II1tentase incurrir en el fraude presumido, dándose las ordenes con-

venientes a los oficiales Rs. Y Ensayadores a todos los Reales de Mina,

para que en cuanto a esto celasen su obligación, y a las justicias de las

Ciudades y Villas, y Lugares principales practicasen las visitas de plate- rías." Fol 2 frente y reverso.

2\1 Lawrence Anderson, op. cil., p. 69.

tenores cuando dicho puesto era desempeñado por un platero elegido por el gremio. El resto de los apaltados son equivalen- tes a las anteriores ordenanzas, y casi todos fueron copiados casi al pie de la letra de las de 1638. 21 Según Anderson, estas ordenanzas legales tendientes a regular el gremio de plateros fue- ron las últimas, si bien las disposiciones de 1767 y 1768 -bastante semejantes a las de 1746- también los afectaron, aun- que se dirigían a particulares que tenían en sus casas piezas de plata labrada sin quintar. En todo caso, hemos encontrado una nueva ordenanza dirigida al gremio de plateros, denominada "Or- denanza 29", la cual se enfocaba a permitir a los plateros acredita- dos que adquiriesen plata y oro en las Cajas Reales y en la Casa de Moneda de la ciudad de México. Aprobada por bando el 22 de diciembre de ]779 por el virrey Martín de Mayorga, esta medida intentaba evitar que los plateros trabajasen plata y oro "extravia- dos."; 22 permitirles comprar en estos centros recaudadores a los aJtífices plateros suponía -seg ún el virrey- una medida eficaz para "el remedio de los perjuicios y abusos experimentados: Man- do que se guarde, cumpla y ejecute la expresada ordenanza vein- tinueve, en toda su extensión bajo las penas contenidas; enten- diéndose que por esta providencia no se ha de alterar ni innovar en manera alguna".23 Según señalan Fonseca y Urrutia, los plate- ros nuevamente pidieron que la Ordenanza 29 fuese cancelada, pues a su juicio, la venta de la plata debía ser sobre el valor intrín- seco del mineral, sin costos de afinación, y en caso contrario,

21/dem.

22 A.G.1. Indiferente General 2374-A. 'Tes timonio

de la consulta de ofi-

ciales reales de Pachuca sobre la duda oc urrid a acerca de los derechos a

las platas de Iglesia. " Fa!. 2 reverso, México. 178 1.

23 Ibidem . Fo!. 4 frente .

pedían se \es permitiese comprar la materia prima a los particula- res y mineros como solían hacerlo anteriormente. Parece que la demanda encontró algún eco en las autoridades de la Casa de Moneda, cuando sólo cuatro meses después de la aprobación de la medida, los fondos asignados a los plateros para rescatar plata en dicha institución habían menguado alarmantemente. 24 En resumen, todas las disposiciones que se hicieron para los plateros se encontraban destinadas a terminar con la com- pra de plata sin quintar, evitar la fundición de monedas y regu- lar el labrado de piezas de 22 kilates el oro y 12 dineros la plata. A pesar de las severas reglamentaciones, la Corona implementó colateralmente una política de reducción de im- puestos. 25 En 1733, 1745, 1746, 1775, 1777, 1778, 1780 Y ] 790 se fueron otorgando sucesivos indultos, no sólo a parti- culares que poseían piezas de plata sin quintar sino también a los plateros. Asimismo, se eliminó el cobro del doble señoreaje, que en algunas Cajas Reales se exigíaY' En 1790, por ejem- plo, se permitió a los plateros labrar oro de 20 kilates.~7 Este conjunto de elementos nos demuestra que la legislación fiscal en tomo al labrado de piezas se encontraba empalmada de manera indisoluble con la legislación general en tomo a los pagos de diezmo, afinación y señoreaje (costos por monetizar la plata) . Se observa, pues, que a lo largo de todo el periodo colonial las autoridades trataron de frenar el que los plateros evadiesen el pago de los derechos antes citados.

24 Fabián Fonseca y Carlos Urrutia, op. cil. , vol. J, p. 409 .

25 Véase Pedro Pérez Herrero, Plata y libranzas. La articulación comer-

cial en el México borbónico, p. 151, México, COLMEX, 1988. 26 ldem.

27 ldem.

Funcionamiento interno del gremio. Ordenanzas y técnicas

Una vez reseñadas brevemente las medidas legales que se- ñalaban los derroteros a partir de los cuales cualquier espa- ñol "por los cuatro costados" (aunque habría que ser parcia- les en cuanto a esto) se podía dedicar al "noble e ilustrísimo arte de la platería" , vale la pena asomarnos a la organización interna de dichos artífices, las ordenanzas y técnicas que re- gían su trabajo. El gremio de plateros en la Nueva España se establece hacia 1580, según Anderson , aunque no existen pruebas fe- hacientes que lo confirmen. 28 De todas maneras, el que se determine una fecha tan temprana no resulta sorprendente, puesto que individuos de la expedición de Hernán Cortés poseían el título de plateros ; uno de ellos, Gaspar Garnica, se estableció posteriormente en la ciudad de México. 2Y La organización gremial, residuo medieval que tooavía durante el siglo XVI se mantenía vigoroso, constituyó en la Nueva España la primerísima manera en que se organizaban los artesanos. En España, el gremio de plateros aparece con

ciertos perfiles bastante definidos a principios del siglo XI V,

especialmente en Cataluña, con la prerrogativa que

otorg ó,

e l 3 de mayo de 1381 ,30 el infante Juan de Aragón al

gremio

2~ Lawrence Anderson, op. cit., p. 47. 29 Ibidem, p.33. Tomado de Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espaíia, Ed. Espasa Cal pe, Madrid, 1928, 2 vols , p. 20. Este autor refiere que el Gobernador Diego Velázquez envió "a su criado , Gaspar de Garnica, con mandamientos para que en todo caso se prendiese a Cortés". JO Lawrence Anderson , op. c it., p. 28.

de plateros para nombrar sus miembros el día de san Eloy.

Otro testimonio que destaca de este periodo es aquél donde se

establecen las leyes bajo las

Los gremios, y en especial el de plateros, se estructuraban en rígida escala jerárquica, donde la mayoría de miembros gozaba de privilegios y usufructos; aparte, y para salvaguar- dar el monopolio de dichos artífices, no se permitía que na- die afuera del gremio practicase el arte de la platería; según afirma Luis González Obregón: "llegaban a constituir ver- daderas tiranías, tanto para los artesanos como para el públi- co, pues imponían a su antojo precios y modas" 32 Sin embargo, la actividad gremial de los plateros consti- tuyó en la época colonial el mecanismo a través del cual se reglamentaban las actividades de los artífices, y se estable- CÍan formas de control sobre la excelencia de la materia pri- ma usada y la calidad de las piezas presentadas. Manuel Ro- mero de Terreros afirma al respecto: "Una de las cosas que más influyeron para hacer florecer las artes industriales en la Nueva España, fue, indudablemente, la formación de gre- mios, o sea, la clasificación legal de oficios para reglamentar la producción y los impuestos respectivos" .33 A partir de los gremios de artesanos en la Nueva España, y particularmente en el de los plateros, se creaban lazos de solidaridad entre los artesanos. La comunidad de plateros en el periodo colonial no sólo constituía el vínculo directo entre artesanos y autori-

cuales se debía trabajar

el oro. 31

J IIdem. 32 Luis González Obregón, Las calles de México, Imprenta de Manuel

León Sánchez, México, 1927, tomo 11, p. 144.

33 Manuel Romero de Terreros, op . cit.,

p.

10.

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1

dades, sino que su inserción en la sociedad resultaba más efectiva en la medida en que por medio de la organización era plausible ejercer determinados grados de presión sobre las autoridades, logrando gozar de ciertas prerrogati vas. Asi- mismo, los gremios otorgaban ventajas económicas a sus afi- liados, como la posibilidad de contar con ayuda económica en caso de desahucio y beneficios para viudas y huérfanos ; además, brindaban un gran prestigio social. De hecho, Car- los I1I, al aprobar la creación del Monte Pío de los plateros resalta el lustre que los caracterizaba:

El honor, y lustre con que se halla adornada, los fuero s

y privilegios que goza la compañía de granaderos de

milicias urbanas que a su costa mantiene tan lu cida, su atención al culto divino de la capilla de que es patrona en la Santa Iglesia Catedral de esta corte; en cuyas fun- ciones se le hace a su ilustre Mesa a aquel honor, que a

otros cuerpos de primera distinción; el piadoso celo con que muchos de sus individuos han hecho fundaciones de capellanías, y dotes para huérfanas destinando uno,

y otro a los hijos de sus compañeros, y sucesores en las artes. 34

1:

Esta institución de beneficencia dimanada del gremio cons- tituyó un sello característico del periodo ilustrado en la Nue- va España; se encontraba dotada de fondos pecuniarios utili- zados normalmente para so lve ntar gastos, por eje mpl o en socorro de viudas y hu é rfanos de miembro s .

]4 A.G.1. Indiferente Gener::.; 1700. Real Cédula aprobando el estab leci- miento del Monte Pío d e plateros. M éx ico 16 de marzo de 1776. Fol. l reverso.

22

Con el establecimiento del Monte Pío desaparecieron el llamado "sorteo de huérfanos", que fuera fundado el 26 de junio de 1669 teniendo como advocación a Nuestra Señora de las Lágrimas, y también el de la Purísima Concepción, del 25 de noviembre de 1743. 35 Este Monte Pío fue estable- cido cuando los gremios del arte de la platería de México, deseando "mantener el lustre y estimación de su arte y pro- porcionar algún socorro a los individuos necesitados, de los que fueren",36 solicitaron a la Corona un fondo fijo para soco- rro social. Cada miembro del gremio contribuía con la misma cantidad que pagara anteriormente cada bienio para el "sorteo de huérfanas" más lo que quisiera aportar voluntariamente Y Se mantenían estos fondos con la contribución de un real semanario por agremiado, para que se "sorteara una huérfana anualmente para dicho día y que ésta sea entrando en turno to- dos los plateros, batihojas y tiradores que contribuyen con la

limosna semanaria, y el que sacare la suerte no la pueda aplicar

a otra que no sea hija legitíma española" .38 Claro está que los gremios de artesanos en la Nueva España tenían funciones más complejas que las enunciadas, pero estos ejemplos brindan 111- dicios de algunos rasgos específicos de estas asociaciones. Bajo esta óptica, resulta comprensible que estas organi-

actitud in-

transigente hacia quienes practicaban el arte de la platería

zaciones , sumamente cerradas, mantuvieran una

35 Romero de Terreros, op. cit., p. 29 . 16 A.G.1. Indiferente General 1700. "Informes de la erección en colegio o

hermandad del establecimiento de su Montepío de viudas, desde 1774.",

México, agosto de i 775 .

17 1bidem , Fol. l frente.

1~ Lawrence Anderson , op. cit. p. 29 .

independientemente y fuera de los lineamientos legales. Es posible que los aprendices incapaces de superar las duras

pruebas de acceso al grado de maestro de platería, optasen por un trabajo semiclandestino. Así se explican las acusacio- nes de los oficiales de la Caja Real de Veracruz en 1767, cuando achacan a los plateros sin exámenes que los avalaran

la mayor parte de los

ha establecido, la rígida organización jerárquica del gremio de plateros hizo posible que los maestros del arte fuesen los únicos árbitros capacitados para el reclutamiento de nuevos aprendices. Respecto al gremio, Lawrence Anderson señala que desde su constitución en la Nueva España los plateros no se encontraban divididos rígidamente en grupos técnicos, si no que entre 1527 y 1563, a todos los artífices que trabajaban la plata y el oro se les denominaba genéricamente "plateros". 4o Empero, a medida que avanzaba el periodo colonial fueron surgiendo ramas especializadas. En 1598 se encuentran or- denanzas para batihojas, las cuales al parecer se aplicaban también a los tiradores, porque se prohíbe al tirador batir hoja. En 1599 se publican ordenanzas para "batihojas de panes de oro" que por entonces tenían veedores aparte. En 1730 se menciona al gremio de plateros sin división alguna. Entre 1743 y 1746 y posteriormente, había tres divisiones, cada una con sus veedores : "Los tres artífices de platería, batihojas

fraudes en las platas pastas. 3~ Como se

39 A.G.1. Indiferente General 2374-A. México 28 de enero de 1769 'Tes- timonio sobre los autos hechos a consulta de los oficiales reales de Veracruz sobre la falta de ensayador en aq uella ciudad, y representación de las de Puebla, Valladolid, en orden a que se nombren sujetos que marquen las platas." Fo] 5. 40 Lawrence Anderson, op. cit., p. 83.

y tiradores de oro y plata", pero los tres grupos se goberna-

ban por un solo gremio. 41

la estructura del gremio de plateros conformada por estas tres especialidades básicas, cada una de ellas con su veedor encargado de vigilar que las tres artes se ejerciesen de acuer- do a las leyes y ordenanzas de platería. Tal como quedó asentado, el gremio de plateros se fue estructurando durante todo el siglo XVIII. SUS normas, orde- nanzas y sistemas de trabajar los metales eran determinados por la necesidad de la Corona española de controlar a los artífices y evitar los fraudes a la Real Hacienda y el extravío de metales preciosos. En este sentido, no es casual que las primeras ordenan- zas específicamente otorgadas por las autoridades colonia- les a los plateros tratasen de la organización de los veedores. El veedor de platerías era un cargo establecido por las auto- ridades: un miembro del gremio era seleccionado por sor- teo para ser portavoz de sus compañeros ante las mismas y vigilar al resto de los plateros a fin de evitar fraudes al fis- co. Estas ordenanzas datan de fecha tan temprana como el 14 de enero de 1527 ; 42 en ellas se dispusieron una serie de lineamientos referentes a la elección de dichos veedores:

"En este día, los dichos señores [se refieren a los reunidos en el cabildo el 14 de enero de 1527], nombraron por alcal- des y veedores de los plateros a Hector Méndez y a Diego Martín, plateros, para que de aquí en adelante puedan tener cargo de examinar a las personas que del dicho oficio pu-

Entre 1731 y 1746 se va formando

41lbidem . pp. 83 Y 84 . 42lbidem. p. 41.

sieran tiendas y guarden y cumplan las ordenanzas que so- bre ello les fueron dadas".43

1 ,;

Así, los miembros del gremio debían reunirse al principio de cada año para, mediante elección, nombrar al mediador entre las autoridades y el gremio en cuanto a la correcta observancia de las normas para el trabajo de los metales preciosos. A gran- des rasgos, las funciones de los veedores se enfocaban a dos aspectos complementarios:

l. Visitar talleres, para denunciar inmediatamente los fraudes a las autoridades, y casos de evasión al fisco. Y du- rante la primera época, marcar la plata. 2. Examinar a los aspirantes al título de maestro de pla- tería, ya que eran considerados los maestros de platería de mayor renombre de todo el gremio. 44 Esta figura de enlace entre las autoridades y el gremio resultaba imprescindible ya que agrupaba en torno suyo al gremio y tenía autoridad para dirimir los conflictos inter- nos que se presentaban en tan cerrado cuerpo, y velaba por el correcto funcionamiento del gremio de cara a las autoridades. De hecho, la importancia del veedor de platerías durante este primer

, periodo era tal que tenía la facultad de marcar y acuñar las piezas de plata presentadas a diezmar;45 es en el siglo XVIII cuando funcionarios públicos (generalmente ensayadores mayores) pasan a ocupar ese puesto con las mismas atribuciones que tuvieran los antiguos veedores. De todas formas, durante el siglo XVIII encontramos el nombramiento de veedor dentro

43 José María Marroquí, La ciudad de México. México, Ed. La Europea de J. Aguilar Vera y Cía., 1900-1903, vol. 1, p. 46. 44 [bidem, p. 42. 45 [bielem, p. 43.

26

del gremio, pero parece más bien un platero elegido como portavoz ante las autoridades y encargado de dirimir con- flictos internos, aunque despojado de cualquiera de las atribuciones que ostentaban en el siglo XVI ; sin embargo , el puesto de veedor seguía gozando de gran prestigio : solían encargarse de diezmar la plata para el resto de sus compa- ñeros en las Cajas Reales o de rescatar plata en la Casa de Moneda. Es indudable que todas estas reglamentaciones debían encontrarse sujetas a un cuerpo general de leyes ten- dientes a regular de forma más centralizada su trabajo y la actividad interna del gremio ; éstas fueron concebid as por el virrey marqués de Cadereyta el 20 de octubre de 1638 ,46 y se mantuvieron con pocas variaciones en años posteriores, por lo que pueden servir para la comprensión de dicho gre- mio a lo largo del siglo XVIII. Por la validez e importancia de dichas ordenanzas, nos hemos decidido a transcribirlas ínte- gras, ya que denotan características del gremio que destaca- remos a continuación.

Ordenanzas tocantes al arte de la platería. 1638 Mandados observar por el marqués de Cadereyta. 20 de octubre de 1638. -Ordenanza San Eligio. 1" Apruebe la cofradía la devoción que tienen de cele- brar la fiesta de San Eligio, su patrón. -Los oficiales. 2" Que los oficiales que han de elegir sean: un Rector, dos Mayordomos y cinco Diputados.

46 A.G.1. Indife rente General del arte de la platería.", sir.

1700. México , ag osto de 1775 . " Ordenanzas

-Elecciones. 3" Que las elecciones serán el día primero de cada año, en la casa-habitación del Rector. 4" Que no puedan transferir para otro día la elección ni los que actuaren de ser reelegidos, salvo en la forma que declara. -Diferencias. S" Para las diferencias que se ofrecieren pueden juntar y llevar a los más ancianos. -Contabilidad. 6" Que los mayordomos tengan tres libros en que se asien-

ten los cofrades, limosnas que se recojan como las gastan.

- El impuesto.

7" Que de todo género de joyas de oro y plata se ha de pagar a su Majestad el quinto real que le es debido.

- La marca. S" El orden que se ha de seguir para que no se defraude el quinto real, así de parte de los plateros como del veedor

y oficiales reales , es el siguiente:

a) Antes de labrar plata u oro, los plateros están obliga-

dos a presentar la plata pasta a los oficiales reales, para

que éstos vean si está quintada y marcada .

b) Los oficiales reales pesarán y registrarán la plata pas-

ta devolviéndola con certificación.

e) Acabadas las piezas, los plateros las llevarán ante los

mismos oficiales reales para comprobar su peso con el que tuvo la plata pasta y sean de la misma ley.

d) El veedor, en presencia de dichos oficiales reales , las

marcará con la marca y señal que para este efecto deben llevar.

- La calidad del oro.

9" Que no se pueda labrar oro de menos ley de 22 quila-

tes, con penas . 10" Que el vaciador no pueda vaciar pieza alguna de oro de menos ley de 22 quilates.

3 Que no puedan vender las joyas de oro,

11

sino por peso,

a menos que lleven diamantes, rubíes, esmeraldas u

otras

piedras

preciosas,

caso en el cual,

las hechuras

se con-

tratarán aparte.

- Dorado.

3 Que ninguna joya se pueda labrar de plata o bronce

12

dorado con esmaltes finos.

3 Que en

13

las joyas que coloquen «assas

se labren no y reassas»

se pongan

no se

ni

pongan

de

plata o cobre

dorado.

- El Quinto. Piedras preciosas.

3 Que en estas ordenanzas no hay nada que cambie ni

14

altere lo dispüesto por cédulas y ordenanzas pago del quinto sobre piedras preciosas.

relativas al

- El Quinto. Joyas de la China.

1Y Que sobre las cadenas,

cabestrillos, bandas y botones y

otras joyas que se traen

de China, ha de pagarse el quinto.

- Licencias. Plateros de oro.

1e

Que aunque estén aprobados por

el Veedor, Rector y

Mayordomos,

no puedan tener tiendas

sin licencia del

Gobierno.

-Marcas de los plateros.

17" Que los plateros de oro y plata han de tener marca

y señal conocida para identificar

las piezas que labren.

a) Que

han

esta marca

de registrarla ante

el

escribano

público del cabildo de la ciudad de México.

b) Que sin ella no pueden vender piezas,

bajo penas.

- Piezas sin la marca del platero.

IS" Que el veedor no reciba pieza

alguna de oro ni de pla-

ta sin que tenga la señal

y marca del artífice que la labró.

- Visitas a platerías.

3 Que el Rector, Mayordomos y Diputados visiten las

19

casas y tiendas de los plateros obligaciones.

y vean si cumplen con sus

- Cumplimiento.

20" Que el veedor vigile que se cumpla lo contenido en la ordenanza 19". -Prohibición de fuelles, forjas y crisoles.

21" Que los plateros no puedan tener en sus casas ni tien- das, fuelles, forjas ni crisoles para afinar, con penas. [Esta ordenanza es interesante pues destaca que merced a la ob- tención de plata pasta de alta ley, los plateros podían en determinados casos rebajar el valor de la plata para produ- cir más piezas de plata labrada. Este punto de las ordenan- zas trataba de impedir la práctica fraudulenta.] 22" Que ningún platero de oro pueda labrar objeto algu- no de plata, ni el platero de plata pueda labrarlo de oro.

- Ley de plata.

23" Que ningún platero labre plata de menos ley de once dineros y cuatro granos [posteriormente en el siglo XVII[,

se rebajó a once dineros.]

- Ley Quinto.

24" Que ningún platero pueda vaciar tejuelos para forjar de ellos pieza alguna de plata no siendo de la quintada y

permitida.

- Ley Quinto.

25" Que no se puedan vender las piezas que se labren si

: I no tienen ley ni quinto.

- Calle de plateros.

, 26" Que todos los plateros se congreguen en la calle de

I 'n
"

, San Francisco y no puedan tener sus tiendas fuera de

' ellas, bajo penas.

- Venta de plata.

27" Que en ninguna otra parte de la ciudad, salvo en las

almonedas, de pueda vender piezas alguna de plata.

- Venta de metales de rescate o maltratados.

28 3 Que sólo los plateros puedan comprar oro o plata de

rescate o maltratado, y que éstos no se puedan vender sino en las tiendas de platería.

30

29" Que el veedor tenga particular cuidado de no marcar, sin verificar que son de ley.

- Prohibición de labrar fuera de la ciudad.

30" Que ningún platero pueda labrar joya de oro ni pieza de plata fuera de la ciudad.

- Prohibición de desmonetizar.

31" Que no se deshaga moneda para hacer de ella pieza de plata.

- Dorado.

32" Que en cuanto a dorar y argentar, se rijan los plateros por lo dispuesto por las leyes 5, 6, 7, 8, 9 Y 10 del título 24, libro 5 recopilación de las nuevas leyes de Indias .

- Las pesas.

33" Que tengan ajustadas las pesas por el contraste y fiel

de esta ciudad y provistas de guindalita.

- Juramento.

34" Antes de poner tienda y tener licenci a, los plateros han

de hacer juramento de que cumplirán estas ordenanzas . 35" Que se pregonen y se impriman estas ordenanzas.

En este documento se observa la casi nula atención hacia la manera en que se debía organizar el gremio internamente; sólo los primeros artículos tocan someramente el punto; sin embargo,los demás artículos se orientan a regular el funcio- namiento del gremio de cara a las autoridades hacendarias.

Por otra parte, en estas ordenanzas no existen disposiciones para la elección del veedor, pero sí para mayordomos, rector

y diputado s. Todo ello nos lleva a concluir que el gremio

carecía de veedor, y que esta función era llevada a cabo por funcionarios pagados por la Corona, generalmente el ens a yador mayor de la Casa de la Moneda. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII , más concretamente en 1789, el

/"

"1

gremio se vio sujeto a nuevas disposiciones . Por iniciativa del señor Bernardo Bonilla, quien a la sazón ostentaba el tí- tulo de presidente de la Real Academia de San Carlos, el virrey, conde de Revillagigedo, reformó la ordenanza 36, relativa a los exámenes que debían sustentar los aprendices del gremio de plateros; ahora, a las anteriores normativas, se sumaba la de incorporar a los aprendices a tomar lecciones en la Real Academia de San Carlos, modificando las anti- guas prácticas para el reclutamiento de estos trabajadores - indispensables dentro de cualquier platería-, y determinan- do que fuesen desechados los que no tuviesen el certificado

de aprobación otorgado por la academia. 47

Composición social del gremio de plateros

Abramos un paréntesis para centrar nuestra atención en el fenómeno de la composición social del gremio de plateros en la Nueva España durante el periodo colonial. Los primeros documentos y crónicas del periodo arrojan

una significativa luz sobre a que los indígenas, lejos de dejar

de practicar las artes del labrado

abocaron, bajo el patrocinio de diversas órdenes eclesiásti- cas, a copiar los cánones artísticos traídos por la nueva cul- tura hegemónica para satisfacer, sobre todo, las necesidades propias de la liturgia en templos y catedrales que comenza- ban a irrumpir por todo el territorio conquistado. 48 De esta forma, merced a los requerimientos de templos y conventos, y

de lo s metales preciosos , se

'7 Lawrence Anderson, op. cit. , p. 72. A este respecto, Anderson señala lo

quistadores y los que llegaron después había plateros. Estos odiaban a los

siguiente: "E ntre los mi s mo s con-

4H

32

para demostrar que los indígenas eran aptos para las labores del labrado de los metales, surgieron varias escuelas donde se les enseñaron los cánones estilísticos españoles de la época. 49 Un cronista de aquel tiempo, fray Jerónimo de Mendieta, dejó constancia de esto, así como de las pugnas entre plateros in- dígenas y españoles durante la primera mitad del siglo xv. Es, pues, por las quejas de los artesanos españoles, que los indígenas son compelidos a abandonar la práctica de las artes y oficios que pudiesen menguar las ganancias de aquéllos. La cé- dula expedida por los reyes españoles el31 de julio de 1527 dice:

Que ninguna persona que hubiere sido o que fuere minero por otra no sea osado de dar a hacer ni haga joya alguna de oro ni tejuelo a los indios plateros de esta Nueva España ahora ni en algún tiempo so pena de perdimiento de todos sus bienes para la cámara de su majestad y de destierro perpetuo de esta Nueva España. 50

Este tipo de ordenanzas y cédulas reales, si bien coadyuvaron a que menguase el prestigio de los plateros indí- genas, no lograron desplazarlos definitivamente del arte de la platería; ya fuera trabajando como oficiales de algún maestro, o semiclandestinamente para clientes de escasas posibilidades,

plateros indios por lo barato que trabajaban ; pero los eclesiásticos, querien- do sus alhajas lo más pronto y baratas posibles, y siendo protectores de los indios por Cédulas Reales, no estuvi eron muy conformes con ese criterio, mas no pudieron ir contra las leyes y la presión de los funcionarios españo- les". Véase Lawrence Anderson, op. cit., p. 19 .

•" [hidem, p. 20. 50 Lucas Alamán, Disertaciones sohre la Historia de México, México, Ed.

Agüeros, 1899, vol. l/, p. 448.

siguieron labrando piezas de oro y plata. De todas maneras, re- sulta ilustrativo y paradójico considerar que en una cédula real fechada en 1776 se prohibiera a los plateros que tuviesen en sus talleres trabajando "indios, mestizos y mulatos", y al tiempo se afirmase: "de cuya clase son casi todos los más hábiles in- dividuos del gremio".51 La sucesiva reiteración de estas nor-

mas y ordenanzas refleja que no solían ser obedecidas. La mano de indígenas, si bien acoplada a cánones estilísticos prevalecientes durante el periodo colonial, se nota en diversas obras de arte, pinturas, e incluso piezas de orfebrería; este fenó- meno se observa claramente en los nombres de algunos plateros

que, diezmando piezas de plata dentro del impuesto de plata labrada en fechas tan tardías como el siglo XVIII, fueron registra-

dos por los oficiales reales como "indios ladinos", esto sobre todo en Valladolid (Michoacán), y Guanajuato, aunque no se les diese el título de "maestros plateros". La multiforme y comple-

ja realidad novohispana se encontraba lejos de someterse a nor- mas coactivas. A este respecto, Lawrence Anderson señala lo

siguiente:

la ley penó a los plateros [indígenas] ,

prohibiéndoles el oficio de su profesión, la codici2- y el

abuso de las autoridades o la posición de algunos como Cortés, hizo que en ciertos casos se utilizara la pericia indígena, dándole la oportunidad de volver a sus tiem-

No obstante que

antiguos al fabricar curiosas piezas de orfebrería. 52

pos

51 Lawrence Anderson, op. cit., p. 23. Tomado de don Antonio Javier Pérez

y López, Teatro de legislación Universal de EspaFia e Indias. RealOrde-

nanza , 12 de octubre de 1776. Tomo XXII!. p. 129 . También puede verse en A.G.l. Indiferente General 1700. 52 Lawrenee Anderson, op. cit., p. 25.

El gremio era, pues, bastante heterogéneo en este periodo; plateros sumamente ricos, como lo señala Anderson,53 co-

existían con otros desesperadamente pobres que para obte- ner plata llegaban a extremos insospechados:

[El] domingo 15 dejulio de 1651, cogió D. Juan Manuel, alcalde de corte a Bernardo Moreno, maestro de platero, y a Grillo. Que éste era el que con ganzúas abría las puertas de las iglesias y robaba los candelabros y lámparas de pla- ta. Y se le cogió un costal de ellas, y el Moreno las fundía:

halláronse ser los robos de San Juan, Santa Clara, y otros

conventos de religiosas

de esta ciudad. 54

Este tipo de hurtos no era infrecuente. En el bando remitido por el virrey Martín de Mayorga el 10 de marzo de 1781 se señalaba que el permitir a los plateros comprar plata y oro en las Cajas Reales y en la Casa de Moneda de la ciudad de Méxi-

co, haría cesar "los frecuentes hurtos caseros y aún de los sa- grados templos, que hacen [los plateros] por la facilidad de venderse las alhajas" .55

Por medio de estos testimonios podemos advertir que este gremio, durante los siglos XVII y probablemente sobre todo en el XVIII, acogía en su seno las contradicciones pro-

~

Notarías de México . Ante Antonio

Alonzo. Escribano público " . El autor no aporta más datos al respecto. 54 Manuel Orozco Sierra," Diario de sucesos notables por el licenciad o Gregorio Martín de Guijo", en Documentos para la Historia de México, Serie I a., tomo I, México , año de 1651 . 55 A.G.L Indiferente General 2374-A. "Testimonio de la consulta de los ofi-

53 Idelll . Tomado de "Archivos

de

ciales reales de Pachuca sobre la duda ocurrida acerca del cobro de dere- chos a las platas de Iglesia", México, 1781. Fol. 2 reverso.

pias de una sociedad pluriétnica, en cuya cúspide sobresa- lían los plateros venidos de la Península. Muchos de los que se intitulaban plateros en realidad no tenían ningún tipo de reconocimiento por parte de las autoridades, y trabajaban "con medias platas y otras bajísimas leyes, que se expenden en baratillo[s], plazas, y mesones de esta ciudad [de México], y compran en las tiendas y pulperías, fabricadas por sujetos imperitos fraudulenta y clandestinamente".56 Eran generalmente españoles o criollos, y en algunos casos mestizos, quienes accedían al alto grado de maestro de platería, mientras que los miembros de las castas sólo podían servir como oficiales, o ayudantes; pero en lugares remoto~ o zonas mineras, algunos plateros eran mestizos y heredaban los conocimientos del arte, lo cual explica lo difícil que re- sultaba a las autoridades controlar el ingreso de aprendices. En cuanto a su número, aunque las cifras varían, en la ciudad de México durante la segunda mitad del siglo XVIII, John Kieza contabiliza 36 maestros, con 190 oficiales y 44 aprendices. )7 La mayoría de los maestros eran criollos y peninsulares. A grandes rasgos, el gremIo, sobre todo durante la ~egunda mitad del siglo XVIII, se conformaba por una jerarquía de pe- ninsulares cuyos nombres aparecen esporádica o continua- mente, dentro del ramo de plata labrada: los maestros de pla- tería más reconocidos, por lo menos en la ciudad de México, eran españoles afincados en México; una pequeña elite de origen hispano llevaba las riendas del gremio de forma más rígida que en periodos anteriores, y con ella probablemente

", Ibídem, Fo\. 2 reverso. ,) John Kieza, Elllpresarios colollwles. Fall1i1ias y negocios en la ciudad

de México durante los Borbones, MéXICO, FCE. 1989, p. 128.

convivían criollos, mestizos, y miembros de las castas. Así, Tomás Ortiz de Aramburu no duda en afirmar que el gremio de plateros se componía de "individuos de distinguido naci- miento, limpia sangre, y buenas costumbres, hallándose emparentada con las familias de distinción, y carácter de aquel reino, por lo que se les particulariza en las funciones a que asisten, como sucede en las que anualmente celebran en la Santa Iglesia Metropolitana".sx Por otro lado, es interesante señalar los elementos que estimularon el labrado de los me- tales preciosos en la Nueva España, entre los cuales pode- mos citar el crecimiento urbano, y el ascenso de una clase rica y poderosa en la colonia que requería los artilugios suntuarios a fin de realzar la jerarquía. Los artífices plateros se afanaban notablemente en sus obras; esta elite novohispana las apreciaba y se encontraba en la mejor disposición de pa- gar los altos precios que pedían los plateros. Según Anderson , fueron estos estímulos los que más influyeron en el avance de la platería en la Nueva España. SY

Las fiestas del gremio

Por medio de estas ordenanzas es difícil conocer plenamente el funcionamiento cotidiano del gremio de plateros durante el siglo XVIII, pero existen multitud de documentos de cronis- tas de la época que pueden servir para ello, los cuales nos hablan de las fiestas que se llevaban a cabo periódicamente en la Nueva España, donde los plateros alcanzaron una des-

l' A.G.1. indiferente General 1700. Establecimiento e1el Monte Pío de pla- teros. Tomás Ortiz al rey. México, 16 de marzo de 1774. Fo\. 2 reverso. 5" Lawrence Anderson , op. cÍl., pp. 30-31.

tacada posición. De hecho, Carlos III, al aprobar el estable- cimiento del Monte Pío de los plateros el 16 de marzo dE' 1776, elogia su participación en las fiestas públicas, al seña- lar que se caracterizaban por

su atención al culto divino de la capilla de que es patrona en la Santa Iglesia Catedral de esta Corte; en cuyas fun- ciones se le hace a su ilustre Mesa a aquel honor, que a otros cuerpos de primera distinción; el piadoso celo con que muchos de sus individuos han hecho fundaciones de capellanías, y dotes para huérfanas destinando uno, y otro a los hijos de sus compañeros, y sucesores en las artes . 60

Como cualquier otro gremio de la Nueva España, el de plateros buscaba, mediante las ostentosas formas de participación colec- tiva que eran estas fiestas, realzar su posición social. Lawrence Anderson ha destacado la importancia que te- nían las fiestas en la Nueva España, sumamente significativas en el mundo colonial: "Generalmente se organizaban a instan- cias del virrey, por lo que eran planeadas cuidadosamente por el cabildo. El plan y resultado de ellas siempre se registró en las actas de cabildo, y a ellos debemos sus muchos y curiosos detalles".61 Si bien guardan similitudes con las que se daban en la metrópoli, se caracterizaban por las contradicciones propias de una sociedad donde convergían distintos compo- nentes étnicos. Pero más allá de esto, dentro de las fiestas coloniales, donde lo sacro y lo profano se amalgamaban, tam- bién se establecían notoriamente las jerarquías sociales. Bajo

60 A.G.1. Indiferente General 1700. "Ordenanzas del Monte Pío de plate-

ros " México 16 de marzo de 1776.

Fa!. I reverso.

61

Lawrence Anderson, op . cit., pp.

122-123.

esta óptica,

al observar el

desarrollo

de algunas en

las que

participaba el gremio de plateros, destaca el lugar preponde-

rante que solía ocupar, lo que

refleja su acendrado espíritu de

cuerpo, así como la estimación general

de que eran objeto.

Los plateros habían destacado

desde un principio como

una de las cofradías más significativas

en cuanto a su devo-

ción por sus

santos patrones, que fueron

elegidos

por ellos

en 1618; eran la Concepción de

María y

san Eligio,

obispo

de Noyons, de quienes posteriormente

labraron imágenes en

plata:

"la del obispo [refiere

Romero de Terreros] de tamaño

mediano, con ricas vestiduras pontificales y

la mitra y el bá- 1618, y la de la

culo de plata dorada, fue

estrenada en el año

Purísima, que pesaba 243 marcos, en el año de

1628".62

Otro

documento interesante,

referente

a las

festividades,

del

li-

cenciado Pedro Martín de Guijo, dice:

Este mismo día [8 de diciembre de

1662], celebró dicha

fiesta la platería [día de la Virgen de Guadalupe], en

su

capilla que tiene en que se puede decir:

la catedral, con la mayor majestad estrenaron en ella un retablo nu evo.

Limpiaron la imagen de plata, y le echaron rayos por el

de plata sobredorada,

cuerpo,

y una corona imperial de

piedras

y perlas,

con el

colateral

les

llegó

que

a 9 000

salió la procesión por fuera de la catedral acom-

pesos;

pañada por el cabildo

y clerecía,

y todos los plateros con

hachas de

cuatro pabilos

encendidas.

Predicó

el

padre

Esteban de Aguilar, de la Compañía

de Jesús y hubo oc-

todo lucimiento:

tava con

luego

el

sábado

siguiente

se

lidiaron toros sueltos en la calle de los plateros, cerrando

62 Manuel Romero de Terreros,

cit.,

p. 22.

op.

las bocas de la plaza y Casa Profesa. No pasaba proce- sión de Corpus, del Santo Entierro, otra análoga, sin que los plateros eligieran en sus dos calles, un altar, o posa, generalmente en forma de castillo costosísimamente ador- nado de cuatro rostros, y por remate a San Eligio; y a veces adornaban toda la vía pública con piezas de plata y espejos que producían el efecto más sorprendente. 63

Esta vívida descripción de las procesiones del gremio de pla- teros muestra que la importancia de dicho grupo era tal que, incluso en las procesiones y fiestas a sus santos patronos, participaba el cabildo en pleno. El gremio era fundamental también en el adorno de la ciudad y los templos; a pesar de las leyes que constreñían el oficio, es notoria la estimac ión en que los tenían las autoridades. Otra celebración donde pueden percibirse los ecos leja- nos no sólo de la riqueza de que hacía gala el gremio durante el siglo XVI!, sino de la expresividad barroca del periodo, don- de mediante espectaculares formas de expresión colectiva se demarcaba la importancia de algún grupo social, puede ver- se en el siguiente testimonio :

El 24 de enero de 1621 [se] paseo por las calles de la ciudad de México una máscara que los artífices del gremio de la platería en México, y devoto del glorioso San Isidro el labrador, de Madrid, hicieron en honor de su gloriosa beatificación: compuesta por Juan Rodríguez de Abril, platero. Encabezaban la mascara- da una alegoría de la Fama de caballo blanco, vestido de tela rosado y tocado vistoso . Seguíalo un bizarro

63 Manuel Orozco Sierra, op. cit., pp. 22-23.

labrador, montado en un caballo morcillo , el más pe- queño de los que se conocían en la Nueva España y de los mejores brazos y trazas que se puede pintar, hermosísimo de crin, con rico y vistoso jaez. El que hacia de labrador llevaba una máscara de plata, cal- zón y camisa ricamente fabricados de pita; caperuza, sayo y polainas de paño pardo con todos los vivos guar- necidos de jacintos engastados en oro, y todo el cam- po lleno de mucha diversidad de piedras preciosas, dia- mantes, rubíes, esmeraldas, girasoles, perlas, y otras muchas joyas de oro, en tanta copia que no es posible

hacer

una suma de su riqueza . M

El gremio de plateros, como uno de los más ricos y estimados en la Nueva Espaila, tuvo ocasión de realzar su estatus gracias

a las fiestas que organizó en honor a su patrón san Eligio, y a

la Virgen María, el día de su inmaculada concepción en 1618,

a la cual consideraban con particular devoción. 65 En esta fies- ta los plateros participaron con empeño y entusiasmo , al gra- do que "tomaron por tan suya esta causa, que si dejaron pasar algunos meses en silencio, fue por celebrarla en el mismo día que la Iglesia señala, a que apenas daba lugar su fervorosa devoción de sus pechos". Iniciada la procesión, los plateros

causaron gran conmoción cuando, en lujosas andas, iba una Virgen "purísima labrada de plata pura y virgen. Acordado fuese vaciada por el corto tiempo que tenían para acabarla, reparado en la mucha más plata que el vaciado requería, y

""'

65 A.G.N. "Breve relación de las fiestas, que los artífices plateros, vecinos

de México celebraron a la Purísima Virgen María, e l elía ele su In maculada Concepción. Año de 1618", Inqui sición, Vo1.485, Exp.l, fo1.14,

Lawrence Anderson , op. Cll . , p. 126.

ocuparse en obra de tanto cuidado y costa". El viernes 9 de noviembre acudieron "todos los plateros a caballo, acompa- ñados de la nobleza de México a publicar en loor de la Vir- gen una justa poética" .66 En este testimonio, nuevamente des-

tacan los persistentes lazos del mundo secular con el religioso en la Nueva España, y cómo en las procesiones se expresaban los rangos aureolados por el lujo desbordante. El gremio de pla- teros cabalgando con la nobleza es la prueba más clara del alto lugar que ocupaban en la sociedad novohispana. La riqueza de algunos plateros y el prestigio que habían alcanzado se observa claramente en el hecho de que dicho gremio sufragaba los gastos de toda una compañía de

granaderos, conformada por cien

acerca de la cual Tomás Ortiz Aramburu, miembro del cabil-

do de la ciudad de México, señalaba el 16 de marzo de 1774 :

"[es] la compañía de granaderos que formó la más antigua y lucida por su uniforme fornitura, la que ha mantenido en las ocasiones de guerra a sus expensas". 6~

En años anteriores, pero en la misma centuria, el gremio de plateros ostentaba la importancia de su arte, y por ende, de sus personas, lo que se reflejó en la fiesta que dio el cabildo de la ciudad de México el4 de febrero de 1708, con

soldados, hacia 1768, 67

Ó"

67 Juan Manuel San Vicente, México en 1768. Exacta des c rip ción de la Magnifica Corte Mexicana. Publ icado en Cádiz en el sig lo XVIII. Reimpreso por Luis González Obregón, México , 1897, Tipografía El Nacional , pp. 72-75. 68 A.G.I. 1ndi ferente General 1700. Segundo Anexo. Estableci miento del Monte Pío de plateros, tiradores y batehojas. Informe ele Tomás Orti z Aramburo al Rey. Fa!. I reverso. Méx ico 16 de Marzo de 1774.

lbid e m , Fa!. 14 frente y rev e rso .

ocasión del natalicio "de nuestro príncipe y señor Don Luis Fernando príncipe de Asturias",69 cuando elaboraron el ca- rro de la ciudad de México "que se le dio a la platería que

salen de políticos con todo el tren correspondiente y en el carro al príncipe nuestro señor; todo alude aquí esta ciudad como cabeza de las demás y madre de todos ellos con todos y todo el reino va dando el vasallaje a nuestro amado prínci- pe".70 Puede así observarse, dentro del conjunto de fiestas y procesiones que periódicamente irrumpían en las calles de la ciudad de México a lo largo del siglo XVlII, cómo los plateros poseían un lugar privilegiado, hecho paradójico si se toma en cuenta que las normativas tendientes a controlar el gre- mio aludían las más de las veces a tan "malos artesanos que defraudaban al fisco". Estos artífices se encontraban en una posición ambigua frente a las autoridades, pues por un lado se limitaba mediante ordenanzas el desarrollo de su arte, y

eran indispensables para el adamo de templos ,

por el otro

casas, y en las procesiones y fiestas. Otro acto en que se observa de manera más evidente la

participación de dicho gremio fue la celebración y procesión

para lajura del patronato de la Virgen

de Guadalupe, 71 don-

. de se ponderó la ostentación y el lujo desplegado en las ca- lles con estas elocuentes palabras:

No fue larga la carrera de la procesión: salió por la puer- ta del costado occidental del templo hasta el frente de

69 Lawrence Anderson, op. cil., p. 168 . Tomado de "Ac tas de Cabildo del 4 de febrero de 1708". 7° lbidem, p. 171.

71 José María Marroquí, op . ci t., tomo 1, p. 154 .

ella, en el Empedradillo, de allí tomó al sur, y llegando a la esquina de la Diputación, dio vuelta por el frente de ella, hasta el Palacio, y tomando hacia el norte, siguió hasta la altura de la puerta oriental de la iglesia por la cual entró. Pero en este reducido espacio ¡cuanta riqueza se aglomeró!72

En este caso, los artífices plateros contribuyeron con el al- tar de sus santos patrones, san Eligio y san Felipe de Jesús:

con cortas diferencias [entre los altares], el de los pla- teros fue, sin duda alguna, el más rico de todos, porque en sus gradas y bancos abundaban las piezas de plata como adorno, y también porque sacaron de su capilla de la Catedral las dos imágenes de sus santos patronos, que tenían de ese metal; la de la Purísima ocupó el cen- tro, y a los lados estuvieron San Eligio y San Felipe de Jesús. 73

El altar poseía las siguientes características, que es intere- sante conocer ya que encajan con lo expuesto sobre el des- tacado papel del gremio:

Estofóse sobre fondo de terciopelos carmesíes, de multi-

tud de piezas de plata, las más pulidas y ajustadas que logró casar el cuidado, y produjeron una bien estudiada arquitectura o gigante pulida talla de martillo, si ya no una viva mina de plata, entre cuyas venas y vetas se ad- miraba aquel primor del arte que celebra la filosofía en

] aquí se dejó ver en la pri-

la naturaleza de esta pasta [

72 Idem. 71 Lawrence Anderson, op. cit., p. 174.

morosa estatua de plata y peso de 138 marcos, y es de María Santísima, que pura en su primer instante, [se] venera en ella y adora en una capilla de esta metropolita- na [iglesia] el gremio de la platería. Esta, pues, ocupaba al altar el primer nicho, y del lado derecho el bello, aun- que no tan costoso, simulacro del grande obispo San Eligio, maestro de esta noble arte y su patrón, y como tal venerado de este mismo gremio en el religioso obrador de esta capilla. Acompañábale alIado siniestro la del glo-

rioso mártir del Japón el Beato Felipe de

Jesús , de la

descalza franciscana, candidato o aprendiz [según reci- bida tradición] de la misma arte y como tal venerado de sus profesores. 74

Interesante testimonio que habla contundentemente de la ri- queza de que podían hacer gala los plateros y de su notable habilidad. Dentro del cúmulo de celebraciones donde el gremio de plateros vuelve a tener una actuación destacada, se encuen- tra la proclamación de Fernando VI en febrero de 1747, a raíz de la cual los artífices plateros, batihojas y tiradores de oro sacaron a relucir un carro conmemorativo que motivó el asombro de los cronistas: "El jueves 9 cupo en suerte a las artes de platería batehojas y tiradores dar complemento a la celebridad de los carros con el suyo: y aunque en número fue el último de todos, en la riqueza, primor y garbo se granjeó en el aprecio concepto de sin segundo". 75 Estas espectaculares manifestaciones públicas de devoción y riqueza intrínsecamente vinculadas muestran el alto prestigio

74 /bidem, p. 176.

75/dem.

que alcanzaron los artesanos plateros. En una sociedad donde se otorgaba valor social a la riqueza que se ostentase, los artífi- ces que forjaban y fabricaban los aderezos necesarios debían compartir cierto estatus, y su trabajo era concebido como un arte propio para solaz y lucimiento del noble, y más aún, para el adecuado lucimiento de templos y catedrales, por todo lo cual eran muy enaltecidos. Declara Tomás OrtizAramburu en 1776, que las joyas y alhajas que trabajaban los plateros: "sirven no solo para el adorno de personas de ambos sexos, sino también de los templos".76 Sin duda -según el horizonte mental de la época- éste era el fin más loable que podía tener el labrado de oro y plata: exaltar el culto divino. Estos testimonios nos permiten concluir lo siguiente: que el gremio de plateros, a pesar de las medidas de control que se ejercían sobre el arte del labrado de los metales preciosos, goza- ba de gran prestigio dentro de la sociedad novohispana de los siglos XVI, XVII YXVlII; que sus obras de alte, con las que realza- ban la belleza de retablos e interiores de las iglesias barrocas del periodo colonial, constituyen los testimonios más elocuentes de la gran necesidad de los sectores acomodados, seculares y reli- giosos, de estos artífices, que dotaban sus mansiones, templos, y conventos, de los artilugios indispensables para el boato y el rito litúrgico; y que era probablemente uno de los gremios más ricos de la Nueva España. Ciertamente, en el periodo barroco los plateros se vieron lanzados a una vorágine de elaboración de piezas de orfebre-

76 A.G.l. Indiferente General. 1700. "Establecimiento del Monte Pío de plateros". Tomás Ortiz de Aramburu al Rey. México 16 de marzo de 1774. Folio 2 frente.

ría para templos, casas , e incluso calles donde se solemniza- ban las procesiones. Durante el siglo XYll, probablemente el

gremio alcanzó la cumbre de

su elaboración artística. 77

77 Lawrence Anderson, op. cit., p. 121.

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El gremio de plateros en la Nueva Espa11a, de Carlos Rubén Ruiz

Medrano , se terminó de imprimir en San Luis Potosí, en Impre- sos Valadez, el mes de septiembre de 200 1; el cuidado de la edi- ción estuvo a cargo de Ana Coloma, Lui s Cortés Bargalló y Alexandro Roque ; la formación tipográfi ca la realizó Ernesto Zavaleta Eraña en el Departamento de Publi cac iones de El Cole- gio de San Luis. El tiro co nsta de 500 ejemplares.

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