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abusos centralitas» del Conde Duque de Olivares, que legs a soli- citar a Felipe IV, frente al problema catalin, shacer que se ocasione algtin tumulto popular grande, y con este pretexto matar 1a gente, ¥ con ocasién de soviego general y prevencidn de adelante, como por nueva conquista, ausentar y disponer las leyes en la conformidad de las de Castillan, Ejercicio de poder que motivé la urevuelta de los se. gadores» («El cant dels segadors» est4 considerado todavia como un himno nacional catalin), con una secuela de matanzis, ascsinatos y corupeiones,, que, seguidos de un maquiavélico apatato policiaco, no bropiciaron precisamente Ia tarea de intelectuales y artistas, Quedaba establecida Ja dinléctica del terror. La burguesia catalana lan26 al puchlo « nuevas campatias destinadas a la derzota y el desamparo vio- lento, La historia posponia una cierta humanizacién en beneficio de tuna tenebrosa impotencia. El 16 de enero de 1716 se dictaba el «De. ereto de Nueva Planta», Quedaban abolidas todas las instituciones politicas catalanas: Corts, Generalitat, Consell de Cent. La Adminis. tsaciin prohibfa el uso de la lengua catalana, Seria neccsario un siglo ara que Ia poesia en catalin resurgiese con vacilante caminar. ‘La lengua, abandonada por la clase dominante, fue mantenida con un fervor encantado por el pueblo. Poesfa anénima, baladas, cancionei. Xue, relatos orales, son Jos utenslios, reiteradamente olvidados por el dirigismo cultural, de que se vale Ia raigambre cultural popular en una lucha a muerte con Ia supervivenca, Nrrcesario 1NTERVALO ProcRaM{rico Decta que, sin 1a problemati histériea de ta eleecién lingiit tea de Juan Boscén, el panorama de Ia literatura catalana medieval que nos ofrecfan Castellet_y Molag me parecta insuficiente, Echar en falta esa ratz critica puede parecer, al lector poco avisado, una mules, tm de excesivo rigor. Sin embargo, no hay tal. Puntualicemos, Indu. dlablemente no existe, en castellano, un panorama tan completo de la poesia catalana como Ia obra que comento, pero, ghasta cuindo Ia desértica coyuntura general va a ser excusa de incapacidad de aceién? ‘Una antologia puede poscer dos funciones: recapitular un proceso istérico, ejemplificando las motivacioney y enfrentamientos, al me. os vivificacién mutua entre la realidad y el hombre de cultura, O bien Ja otra disyuntiva: sucesiva correlacién de nombres que, siem- Dre, a través de las omisiones, lejos de hacer posible una comprensiGn Historica, facilita 1a posibilidad de comprobacién, para el lector exl- ‘ico, de Ia existencia de otras tantas antologias como nombres olvide a2