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El Alpinista y su cuerda

El Alpinista y su cuerda Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una altísima montaña, inició

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció.

La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado

por la gravedad. Seguía cayendo

y en esos angustiantes momentos, le

... pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida.

En ese momento de quietud, suspendido en el aire, no le quedó más que gritar: AYÚDAME DIOS MIO¡¡¡

Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña. De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:

¿QUE QUIERES QUE HAGA? - Sálvame Dios mío

¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDA SALVAR? - Por supuesto Señor ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE ...

Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda. Cuenta el equipo de rescate, que al otro día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la

cuerda

...

A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO

...

¿Y tu? ¿Qué tan aferrado estas a tu cuerda? ¿Te soltarías? No dudes nunca de Dios. Nunca debes decir que El te ha olvidado o abandonado. No pienses jamás que El no se ocupa de ti. Recuerda siempre que El te sostiene de su mano derecha – Is. 41:13 –

Si este mensaje te fue de bendición, dedicalo a alguien. Dios te bendiga ...

Tener Fé

Ánimo | 272222 lecturas

Tener fe es “ACEPTAR” lo que Dios permite en nuestra vida aunque no lo entendamos, aunque no nos guste. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos.

Tener fe es “DAR” cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos. La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud tanto al que recibe, como al que da.

Tener fe es “CREER” en lugar de recurrir a la duda, que es lo más fácil. Si la llama de la confianza se extingue, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. Para muchos creer en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros. Pero todavía hay una

forma mas elevada de creer. Saber que nuestra vida está en las manos de Dios y que Él es quien cuida de nosotros.

Tener fe es “GUIAR, DIRIGIR” nuestra vida, pero no con la vista, sino con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza. Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no se pueden ver, ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con el espíritu.

Tener fe es “LEVANTARSE” cuando se ha caído. Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión, atrapado por la frustración y la amargura.

Tener fe es “ARRIESGAR” todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal. Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.

Tener fe es “VER” positivamente hacia adelante, no importa cuán incierto parezca el futuro o cuán doloroso el pasado. Quien tiene fe hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.

Tener fe es “CONFIAR” pero confiar no sólo en las cosas y en las personas, sino en el Dios que obra, actúa y habla a través de las personas. Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes. Cierto que siempre habrá gente que lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquel en quien confías dos veces.

Tener fe es “BUSCAR” lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar. Tener fe es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuándo tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.

Tener fe es “ANDAR” por los caminos de la vida de la misma forma en que lo hace un niño. Tomados de la mano de nuestro padre. Tener fe es dejar nuestros problemas en manos de DIOS y arrojarnos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación. Fe es descansar en Él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.

“Que en tu vida haya suficiente fe para afrontar y esperar que las situaciones difíciles cambien, y la necesaria humildad para aceptar que muchas veces el que tiene que cambiar, eres tú”

Un cuento acerca de la fe

El pequeño Roberto asistía a la primaria y la maestra les encargó una tarea:

“investigan qué es la fe en Dios”.

Intrigado, de regreso a casa le preguntó a su tío “¿Qué es la fe en Dios? Me la dejaron de tarea en la escuela”.

Con una amplia sonrisa, su tío le respondió: “¿En verdad quieres saber lo que es la fe en Dios?”.

“Si”, respondió Roberto. Bien, vamos a la playa y te lo enseñaré. Roberto vivía en las paradisíacas playas de Cancún. Una vez que llegaron, le entregó el chaleco salvavidas y las aletas. “Pero yo no se nadar” dijo Roberto. “Lo se”, le dijo el tío, “póntelos de todas maneras”. Lo hizo.

“Ahora, comienza a caminar hacia el mar de espaldas. Llegará un momento en el que sentirás que tus pies no tocan tierra. Déjate ir y arrójate de espaldas. No te hundirás, ya que el chaleco te hará flotar”.

Roberto estaba aterrado “No tío, no quiero”.

“¡Hazlo!” Le respondió “Estaré junto a ti para que no temas. Así que tranquilo”.

Roberto confió en su tío. Mientras caminaba de espaldas llegó un momento en el que sintió que no tocaba tierra. Dudó. Pero recordó las palabras de su tío, aparte de que lo tenía cerca.

En un acto de valor, dio el siguiente paso ¡Ya no tocaba tierra! Sin embargo, flotó en el mar gracias al chaleco. Se sintió emocionado ante la experiencia y feliz.

Ambos salieron del mar. Camino a casa, su tío le explico:

“En esto consiste la fe en Dios: el mar representa la vida. Yo represento a Dios y el chaleco representa la fe. Cuando te adentres en el mar de la vida y sientas que la lógica no puede ayudarte a salir a flote de tus problemas, hasta perder el piso, debes creer que el chaleco de la fe te salvará. Dios estará siempre cerca de ti, pero depende de que te atrevas a dar el primer paso de confiar en EL, vistiéndote el chaleco de la fe y arrojándote con el, para que puedas flotar en el mar de la vida con total paz y tranquilidad”.

Roberto quedó maravillado con la explicación de su tío y le dio las gracias. Cabe mencionar que la maestra quedó impresionada con la tarea y sacó la nota más alta de la clase.

La fe de hombres y mujeres de la Biblia – Moisés y los profetas

  • 19 septiembre, 2012 — biblicosion

(Recordamos y volvemos a aclarar, que el presente texto es un “borrador” de las clases dictadas en el Centro Bíblico. Son apuntes de clase y lineas de pensamiento. En las clases el diálogo entre docente y alumnos construye un pensamiento que entre todos elaboramos.)

MOISES

¿En qué medida o desde qué aspectos podemos tomar a Moisés como una expresión de fe, un modelo de fe o un camino de fe a seguir? El autor de la carta a los Hebreos, como vimos en la clase introductoria al tema, da algunas pautas y señala, en su capítulo 11:

  • 23 Por la fe, Moisés, apenas nacido, fue ocultado por sus padres durante

tres meses, porque vieron que el niño era hermoso, y no temieron el edicto del rey.

  • 24 Y por la fe, Moisés, siendo ya grande, renunció a ser llamado hijo de la

hija del Faraón. 25 El prefirió compartir los sufrimientos del Pueblo de Dios,

antes que gozar los placeres efímeros del pecado: 26consideraba que

compartir el oprobio del Mesías era una riqueza superior a los tesoros de Egipto, porque tenía puestos los ojos en la verdadera recompensa.

  • 27 Por la fe, Moisés huyó de Egipto, sin temer la furia del rey, y se mantuvo

firme como si estuviera viendo al Invisible.

  • 28 Por la fe, celebró la primera Pascua e hizo la primera aspersión de

sangre, a fin de que el Exterminador no dañara a los primogénitos de Israel.

  • 29 Por la fe, los israelitas cruzaron el Mar Rojo como si anduvieran por tierra

firme, mientras los egipcios, que intentaron hacer lo mismo, fueron tragados por las olas.

  • 23 Por la fe, Moisés, apenas nacido, fue ocultado por sus padres durante

tres meses, porque vieron que el niño era hermoso, y no temieron el edicto del rey.

Referencia a Ex 2,2-10. La fe que se opone a la opresión, y es capaz de desobedecer imposiciones injustas a costa de arriesgar la propia vida y seguridad.

Aquí no hay FE DE MOISES, sin embargo, hay un aspecto de que el plan de Dios ha de cumplirse. Aquí Moisés aparece como alguien que será “preparado” por Dios para cumplir una misión. La situación de opresión del pueblo exigirá que alguien sea preparado por Dios, para que la liberación sea justamente querida por Dios, y no un simple camino humano. Una liberación meramente humana podría llevar a una nueva situación de opresión.

  • 24 Y por la fe, Moisés, siendo ya grande, renunció a ser llamado hijo de la

hija del Faraón. 25 El prefirió compartir los sufrimientos del Pueblo de Dios,

antes que gozar los placeres efímeros del pecado: 26consideraba que compartir el oprobio del Mesías era una riqueza superior a los tesoros de Egipto, porque tenía puestos los ojos en la verdadera recompensa.

Referencia a Ex 2.11ss. Moisés comparte los dolores del pueblo, y capaz de desprenderse de los privilegios del palacio. El autor lleva a Moisés la experiencia de compartir los sufrimientos de Cristo. A esta altura, el martirio ya estaba instalado en la fe cristiana, y esa doctrina se “expande” hacia los no cristianos. Moisés tiene una especial inclinación al cuidado y protección de los más débiles. Y no le importa de qué nacionalidad sea. El débil siempre corre en desventaja, y otro puede aprovecharse de él. Capaz de salvar a un hebreo de manos de un egipcio o de un hebreo de manos de otro hebreo. Eso no importa. La justicia no está en que sea de tal o cual grupo social, sino que sus derechos sean violados.

27 Por la fe, Moisés huyó de Egipto, sin temer la furia del rey, y se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible.

Referencia a Ex 2,15ss. Otra interpretación: Moisés “sin temer…”. Y otra característica de Dios: ver al invisible. Una referencia mística. Una situación política, que lo llevará a un encuentro con Dios. “ver al invisible” puede precisamente una referencia al encuentro con Dios en Ex 3,1-15. El encuentro con Dios es determinante para la vida de Moisés. Ahora va a tener que responder personalmente y encontrarse con su propio ser y el ser de Dios. Recorremos el camino de fe de Moisés de los capítulos 3 y 4 del libro de Exodo.

Ex 3 1 Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. 2 Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, 3Moisés pensó: “Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?”. 4 Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo:

“¡Moisés, Moisés!”. “Aquí estoy”, respondió él. 5Entonces Dios le dijo: “No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa”. 6 Luego siguió diciendo: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.

Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. El encuentro se da en un lugar sagrado. Y el nombre nombre de Dios todavía no se revela. Se revela un Dios de la historia, que estuvo en la historia sin que Moisés lo sepa o lo reconozca. Dios recurre a la historia del pueblo, como diciendo “YO ESTUVE ALLI”. Dios se presenta, inaugura el diálogo, se aparece, se revela. Es muy interesante cómo se plantea el diálogo:

revelación de Dios a través de un fenómeno natural, o misterioso el hombre no puede discernir qué es lo que pasa, pero se siente atraído. Dios se presenta en esa búsqueda de respuestas.

Dios delimita los campos, los lugares, los espacios. Dios sacraliza los

lugares. 7 El Señor dijo: “Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. 8 Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos. 9 El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto cómo son oprimidos por los egipcios. 10 Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas”.

  • 11 Pero Moisés dijo a Dios: “¿Quién soy yo para presentarme ante el Faraón

y hacer salir de Egipto a los israelitas?”. 12“Yo estaré contigo, le dijo Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña”.

La presentación de Dios continúa y se va revelando cada vez más: Dios estuvo en el pasado, y ahora responde en el presente. No es un Dios que exija que el hombre o el pueblo vayan a él a pedirle nada. Dios responde de acuerdo a la necesidad, y parece que sin pedir nada. El clamor humano no queda sin respuesta. Ver Ap 6,9-11. Pero en Ap se nota una oración, un clamor, un grito dirijo a Dios. Acá ni siquiera eso. Es un clamor que no tiene destino, sino solo origen. Dios “baja” de su trono. No se guarda. Es Dios que se mueve, cambia de lugar. Ahora desde el cielo viene a la historia.

Dios envía: Moisés será quien ejecute la liberación y quien responda al clamor.

Moisés se excusa, se justifica, se “resiste”. Al igual que otros profetas, como Jeremías o Isaías. La misión es grande, las dificultades muchas. El puede “salvar” a uno, pero no a todos. No da lugar a una entrega por el pueblo. Ante el planteo de “¿Quién soy yo?” la respuesta de Dios no es sobre quién es Moisés, sino que DIOS ESTARÁ CON EL. No importa qué sepa Moisés de sí mismo, sino lo que importa por encima de todo es que sepa que Dios estará.

El relato sigue:

  • 13 Moisés dijo a Dios: “Si me presento ante los israelitas y les digo que el

Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?”. 14 Dios dijo a Moisés: “Yo soy el que soy”. Luego añadió: “Tú hablarás así a los israelitas: ‘Yo soy’ me envió a ustedes”. 15 Y continuó diciendo a Moisés: “Tu hablarás así a los israelitas:

El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así seré invocado en todos los tiempos futuros. 16 Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ‘Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios. 17 Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel’. 18 Ellos te escucharán, y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirás: ‘El Señor, el Dios

de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios’. 19 Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza. 20 Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así él los dejará partir, 21 y haré que este pueblo se gane el favor de los egipcios, de manera que cuando ustedes salgan, no se vayan con las manos vacías. 22 Por eso, cada mujer pedirá a su vecina y a la que se hospeda en su casa, objetos de plata y oro, y también vestidos, y se los pondrán a sus hijos e hijas. Así despojarán a los egipcios”.

Moisés sigue esquivando. Ahora no pregunta sobre quién es él, sino sobre quién es Dios. Y Dios por fin responde. La traducción de eyeh-asher-eyeh es muy discutida. Pero hay que considerar que la idea es que la esencia de Dios es estar (ser el que está), y que está siempre, y que siempre estará. Así como estuvo con los primeros padres, así ahora estará con él. Una vez que Moisés sabe un poco más de Dios deberá responder a la misión. Nuevamente aparece el envío. Ahora más concreto: tiene que decir algo a su pueblo; tiene que explicar su misión y tiene que llevar al pueblo hacia un destino. Y luego de hablar con su pueblo, deberá ir al faraón.

Aquí es donde la fe de Moisés tendrá su verdadera prueba, y crisis, y respuesta. Tendrá que ir hacia donde no es escuchado: sabe que no lo van escuchar, porque Dios mismo se lo dijo. Y Dios lo ha preparado para que sepa que lo que dirá no será recibido.

  • 4 1 Pero Moisés respondió: “¿Y si se niegan a creerme, y en lugar de

hacerme caso, me dicen: ‘No es cierto que el Señor se te ha aparecido’?”. 2 Entonces el Señor le preguntó: “¿Qué tienes en la mano?”. “Un bastón”, respondió Moisés. 3 “Arrójalo al suelo”, le ordenó el Señor. Y cuando lo arrojó al suelo, el bastón se convirtió en una serpiente. Moisés retrocedió atemorizado, 4pero el Señor le volvió a decir: “Extiende tu mano y agárrala por la cola”. Así lo hizo, y cuando la tuvo en su mano, se transformó

nuevamente en un bastón. 5 “Así deberás proceder, añadió el Señor, para que crean que el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, se te ha aparecido”.

  • 6 Después el Señor siguió diciéndole: “Mete tu mano en el pecho”. Él puso

su mano en el pecho; y al sacarla, estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve. 7 En seguida el Señor le ordenó: “Vuelve a poner tu mano en el pecho”. Así lo hizo Moisés; y cuando la retiró, ya había recuperado nuevamente su color natural. 8 Entonces el Señor le dijo: “Si se niegan a creerte y no se convencen ante la evidencia del primer prodigio, el segundo los convencerá. 9 Y si a pesar de estos dos prodigios permanecen incrédulos y no te escuchan, saca del Nilo un poco de agua y derrámala en la tierra; y al caer en la tierra, el agua que saques del Nilo se convertirá en sangre”.

Y luego vienen los signos. Los prodigios que acompañan la predicación. Los signos que muestran que Dios SE MUESTRA a través de las palabras. Pero tampoco creerán.

Moisés tiene que creer en Dios, porque esos signos son para él en primer lugar.

  • 10 Moisés dijo al Señor: “Perdóname, Señor, pero yo nunca he sido una

persona elocuente: ni antes, ni a partir del momento en que tú me hablaste. Yo soy torpe para hablar y me expreso con dificultad”. 11 El Señor le respondió: “¿Quién dio al hombre una boca? ¿Y quién hace al hombre mudo o sordo, capaz de ver o ciego? ¿No soy yo, el Señor? 12 Ahora ve: yo te asistiré siempre que hables y te indicaré lo que debes decir”. 13 Pero Moisés insistió: “Perdóname, Señor, encomienda a otro esta misión”. 14 El Señor se enojó con Moisés y exclamó: “¿Acaso no tienes a tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él tiene facilidad de palabra. Ahora justamente viene a tu encuentro, y al verte se llenará de alegría. 15 Tú le hablarás y harás que sea tu portavoz. Yo los asistiré siempre que ustedes hablen, y les indicaré lo que deben hacer. 16 Él hablará al pueblo en tu nombre; será tu portavoz y tu serás un dios para él. 17 Lleva también en tu mano este bastón, porque con él realizarás los prodigios”.

Moisés hasta llega a pedir que mande a otro, y nuevamente se resiste, poniendo excusas. El Señor sigue insistiendo. Moisés se la pasa poniendo reparos, y el Señor sigue respondiendo a esas excusas. En definitiva, Moisés todavía no termina de creer en la primera confesión de Dios: “Yo estaré contigo”.

De esta manera queda claro que Moisés no tiene excusas y en el versículo

  • 18 dice: “Luego Moisés se alejó de allí y al regresar a la casa de Jetró, su

suegro, le dijo: “Permíteme volver a Egipto, donde están mis hermanos. Quiero ver si viven todavía”. Jetró le respondió: “Puedes ir en paz”.” Tuvo que haber una “lucha” entre Dios y Moisés. Y luego Moisés podrá emprender esta tarea de conducir al pueblo hacia otra tierra. Volverá a Egipto y el resto de la historia la sabemos.

El relato de Hebreos continúa:

  • 28 Por la fe, celebró la primera Pascua e hizo la primera aspersión de

sangre, a fin de que el Exterminador no dañara a los primogénitos de Israel.

Referencia Ex 12. Moisés celebra la liberación.

  • 29 Por la fe, los israelitas cruzaron el Mar Rojo como si anduvieran por tierra

firme, mientras los egipcios, que intentaron hacer lo mismo, fueron tragados

por las olas.

Referencia a Ex 14,22. La fe lleva a cruces imposibles, que los otros no pueden hacer. Impulso de la para emprender una salida. Fuerza.

Pero la situación de Moisés, luego del llamado y luego de su respuesta y decisión no ha sido fácil. Tuvo que enfrentarse al faraón, a la nación entera, ver la acción de Dios, que devasta al pueblo opresor, luchar contra el poder del faraón y tener que creer que todo esto venía de Dios. Incluso, luego tuvo que enfrentarse con el mismo pueblo, que no creía:

Ex 16,1-3; 17,1-7. En Num 20,11 se dice que Moisés golpeó dos veces, y se

interpreta que es porque su fe era débil, en el primer golpe el agua no salió, y sí salió en el segundo golpe.

Moisés tuvo que seguir caminando con el pueblo, enfrentando a su propia fe en crecimiento.

Y al fin: no llegó a ver la tierra de la promesa: Dt 34,1-8; // Heb 11,39-40

(Continuación)

Hebreos 11,

32 ¿Y qué más puedo decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón (Jue 6-8), de Barac (Jue 4-5), de Sansón (13), de Jefté (Jue 10-12), de David, de Samuel y de los Profetas. 33 Ellos, gracias a la fe, conquistaron reinos, administraron justicia, alcanzaron el cumplimiento de las promesas,

cerraron las fauces de los leones, 34 extinguieron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada. Su debilidad se convirtió en vigor: fueron fuertes en la lucha y rechazaron los ataques de los extranjeros. 35 Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos (1 Re 17,17-24). Unos se dejaron torturar, renunciando a ser liberados, para obtener una mejor resurrección (2 Mac 6,18-31; 2 Mac 7).36 Otros sufrieron injurias y golpes, cadenas y cárceles. 37 Fueron apedreados, destrozados, muertos por la espada. Anduvieron errantes, cubiertos con pieles de ovejas y de cabras, des provistos de todo, oprimidos y maltratados. 38 Ya que el mundo no era digno de ellos, tuvieron que vagar por desiertos y montañas, refugiándose en cuevas y cavernas.

—Por las descripciones (en negrita) puede que los profetas a los que haga referencia sean Elías, Eliseo y Daniel. La referencia posible a los libros de los macabeos hablaría de la aceptación de este libro entre algunos grupos cristianos. El versiculo 36 puede hacer referencia a Jeremías Jer 20,1-6 El versiculo 38 hablaria de Elías? Ver 1 Re 19

ELIAS Y PROFETAS

Los profetas son grandes testigos y testimonios de fe. No solo porque creen, sino por COMO creen. Y qué anuncian a partir de su experiencias.

EL CASO DE ELIAS

Elías es el profeta que se ha destacado no por lo que tenga “un libro” (su historia está relatada en 1 Re 17-19.

Es importante detenerse al menos en algunos aspectos de la fe de este hombre:

contexto histórico: reinos divididos. Elías pertenece al reino del norte. Su predicación (mediados del año 800 a.C.), es a favor del culto a Yavé lo que lo lleva a enfrentarse al rey Ajab. La escena de c. 19 es muy elocuente y gráfica. Referencias a tener en cuenta para el desarrollo de la clase:

no se relata su vocación comienza anunciando una sequía en Israel, en donde el dios triunfante es Baal, dios de las cosechas (c 17). Elías buscará mostrar que Yavé es el Dios

por encima de todos los dioses. Nada es más grande que Yavé. Tiene un fuerte encuentro y relación con una mujer de Sarepta (c.17) en tiempos de la sequía, tiempo de muerte. Y vuelve a la vida a un niño Se enfrenta al rey.

Elias pone en juego su vida para que Yavé sea reconocido como Dios. Poner en juego la vida es enfrentar al rey, y al séquito de profetas. Es ponerse en contra de todo un sistema y estructura político-religiosa.

En su huída (c. 19) se encuentra con Dios. La huida por miedo lo lleva a Dios.

En esta escena (Horeb), Elías se encuentra con Dios en forma inesperada. Se rompen los modos de encontrarse con Dios, y Elías debe reconocerlo en una brisa, cuando lo corriente era que se lo encontraba en grandes manifestaciones naturales (fuego, viento, terremoto). Por eso Elías QUIERE, o ESPERA, que Dios se le revele “como él espera”.

La fe de Elías:

un compromiso directo con los pobres

un compromiso con Yavé a pesar de todo, contra la religión dominante y contra el poder político y religioso un compromiso CON LA VIDA una ruptura de los medios comunes y tradicionales de encontrarse con Dios.

JEREMIAS

¿Por qué hablar de Jeremías?

Profeta del reino del Sur (650-586 a.C.), es quien más habla de si mismo y de su experiencia de Dios.

Hemos hablado de Jeremías y tenemos una serie de clases en nuestra aula virtual:https://virtualaula.wordpress.com/category/jeremias/

Jeremías consideró que su vocación corresponde a un designio de Dios. El no

tuvo nada que ver en la elección, no fue hijo de profeta, no tenía título, no se había preparado. Fue elegido. La vocación, https://virtualaula.wordpress.com/2011/08/10/jeremias-un- profeta-del-conflicto-clase-2/ , parece mas bien una predestinación. Esto que es valorable (elegido desde el vientre materno) luego va a ser maldecido: 20,14. Es todo una contradicción. Nos detenemos en la confesión de 20,7-18

  • 7 Me has seducido, Yahvé, y me dejé seducir; me has agarrado y me has

podido. He sido la irrisión cotidiana: todos me remedaban.

  • 8 Cada vez que abro la boca es para clamar “¡Atropello!”, y para gritar: “¡Me roban!” La palabra de Yahvé ha sido para mí oprobio y befa cotidiana.

  • 9 Yo decía: “No volveré a recordarlo, ni hablaré más en su Nombre.” Pero había en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos,

y aunque yo trabajaba por ahogarlo, no podía. 10 Escuchaba las calumnias de la turba: “¡Terror por doquier!,

¡denunciadle!, ¡denunciémosle!” Todos aquellos con quienes me saludaba

estaban acechando un traspiés mío: “¡A ver si se distrae, y le podremos, y tomaremos venganza de él!”

  • 11 Pero Yahvé está conmigo, cual campeón poderoso. Y así mis

perseguidores tropezarán impotentes; se avergonzarán mucho de su

imprudencia: confusión eterna, inolvidable.

  • 12 ¡Oh Yahvé Sebaot, juez de lo justo, que escrutas las entrañas y el

corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

  • 13 Cantad a Yahvé, alabad a Yahvé, porque ha salvado la vida de un

pobrecillo de manos de malhechores.

  • 14 ¡Maldito el día en que nací!, ¡el día que me dio a luz mi madre no sea

bendito!

  • 15 ¡Maldito aquel que felicitó a mi padre diciendo: “Te ha nacido un hijo

varón”, y le llenó de alegría!

  • 16 Sea el hombre aquel semejante a las ciudades que destruyó Yahvé sin

que le pesara, y escuche alaridos de mañana y gritos de ataque al mediodía.

  • 17 ¡Oh, que no me haya hecho morir desde el vientre, y hubiese sido mi

madre mi sepultura, con seno preñado eternamente!

  • 18 ¿Para qué haber salido del seno, a ver pena y aflicción, y a consumirse

en la vergüenza mis días? Es el climax de la ruptura interior del profeta. Es la confesión más dura.

El texto puede construirse en tres partes:

7-10 – 11-13 (muy posible agregado posterior que “mete” una experiencia salvadora o consoladora de Yavé)

14-18

“En la primera parte lo que intentan los enemigos, esto es, atraerlo, seducirlo, aprovecharse de la fuerza, violarlo, lo ha conseguido el Señor” (Abrego de Lacy, Los libros proféticos, pag 165). (ver la acusación de Dios engañador: Jer 4.10; 15,18) Jeremías se queja de su propia situación. Si bien quisiera dejar todo, perderse, no encuentra otro sentido en la vida que ser profeta. Sigue poniendo su confianza en Dios. (11-13). Gritos semejantes: Job, siervo de Yavé, Jonás. Y obviamente el mismo Jesús y Juan el bautista. La fe los lleva a percibir la lejanía de Dios y a quejarse de ella. Han experimentado tanto su presencia que no se puede vivir sin ella. Jer 23,23. El verbo utilizado en 20,7 es petitani, y tiene connotaciones sexuales y violencia. Esto no se puede descartar teniendo en cuenta cómo el profeta siente su experiencia espiritual. Una mujer violada grita y espera que se la escucha y la atiendan en su dolor. Acá Jeremías, violado también, solo encuentra burlas de su pueblo. Es como considerar que “la mujer fue violada porque se lo buscó”. “7-10. La extraña oración toma la forma de una denuncia o acusación del profeta a su Dios: a juzgar por varios elementos, la acusación se formula en símbolos de seducción y abandono. Así 10 vamos a comentar, teniendo en cuenta del texto legal de Dt 22,23-29, del que citaremos algunas frases:

I~’«Si uno encuentra en un pueblo a una joven prometida a otro y se acuesta con ella, los sacarán a los dos a las puertas de la ciudad y los apedrearán hasta que mueran: a la muchacha, porque dentro del pueblo no pidió socorro (14: tqh) … Si la encontró en despoblado… y la forzó (h~zyq) … a la joven no la haréis nada … la muchacha gritó, pero nadie podía defenderla. (‘yn mwJt)>>. Es como si el Señor hubiera requerido de amores al profeta hasta seducirlo (sentido técnico de pth en Ex 22,15: «cuando alguien seduzca a una muchacha soltera… »; metafórico en Os 2,16 en contexto matrimonial); hay que recordar que el Señor ha prohibido al profeta casarse, tomar mujer, porque lo quiere entero para sí. Jeremías se dejó seducir por tan bellas promesas, y ahora se encuentra abandonado y hecho la burla de la gente, de sus rivales que se ensañan, que quieren aprovecharse a su vez. El grito de Jeremías, «violencia», es anuncio profético de desgracias; al mismo tiempo suena como el grito de socorro que exige Dt 22,24.27 (fq). Es él quien siente la violencia de Dios (f;zq: Dt 22,25). Y grita inútilmente. Porque los otros, en vez de defenderlo, se burlan de él y sólOB

El libro de Job presenta la situación de un hombre piadoso, un judío íntegro, que tiene que soportar una terrible situación de dolor. Es la historia del justo que sufre. Si bien no se tienen datos de la fecha de composición de este libro, es muy común situarla después del exilio. o piensan en consumar su venganza. El verbo ykl repetido tres veces puntúa el proceso (7.9.10): la prepotencia de Dios, la impotencia propia, la prepotencia del enemigo. El sentido genérico del verbo ykl = poder, poderle a uno, permite una lectura contextual en línea con la imagen de la seducción. Los supuestos amigos repiten los dos verbos: pth y ykl. También se refiere a la presión que puede ejercer una persona sobre otra, quitándole la libertad. En este caso, lo mismo que quieren sus enemigos lo logra Yavé. Yavé hace lo que los enemigos no pueden lograr. Sin embargo aparece un canto de alegría en el v.13. No se sabe por qué ni a qué se puede atribuir. ¿Se puede encontrar una palabra de paz en medio de tanto desconsuelo? Se nota una gran lucha interior: no querer anunciar más a Dios, y sin embargo no poder dejarlo. Esta palabra “está dentro”, no es una palabra dicha, no es una palabra que se escuche. ¿Qué “palabra” será la no dicha. La imagen del fuego va más allá del romanticismo dado el contexto: es ira, furia. 14-18 es muy similar a Job 3, que también maldice el día de su nacimiento. Es mejor haberse quedado sin vida antes de nacer que soportar esta vida. Su vida es absurda, y se encierra en su desesperación. Pero este deseo es inútil, porque de hecho nació y seguirá sufriendo. Y acá ya no hay palabra de Dios. Solo silencia. No hay una palabra que se deba escuchar o pronunciar. Y Dios no habla. Silencio de Dios.

Jeremías, como hombre de fe, se encuentra con lo absurdo de su vida.

En Jer 32,1-5: expresa un mensaje en contra de la realidad, un mensaje de la esperanza sin sustento en los signos

JOB

El libro de Job presenta la situación de un hombre piadoso, un judío íntegro, que tiene que soportar una terrible situación de dolor. Es la historia del justo que sufre. Si bien no se tienen datos de la fecha de composición de este libro, es muy común situarla después del exilio.

El tema del libro, en el que ve al hombre sufriente, es considerar críticamente el axioma que se presentaba a la fe y la teología: el justo tiene la bendición de Dios, y por lo tanto no puede sufrir; si sufre es porque ha pecado, porque Dios castiga al pecador.

Job se enfrenta al dolor humano incomprensible porque justamente puede observar que los justos pueden sufrir, y de hecho sufren. Por lo tanto, ese axioma teológico entra en discusión y hay que preguntárselo.

Al tema de del pecado se une, justamente, el tema de la justicia: ¿quién es justo, Dios o Job? ¿A quién “defendemos” a Job o a Dios? ¿necesita alguno defensa?

Job, entonces, presenta el gran drama humano en relación a la fe: ¿cómo creer en un Dios que envía, permite o no impide el sufrimiento? ¿cómo vivir la fe cuando Dios aparece contradictorio, porque es Padre y el Padre ha prometido estar con sus hijos? ¿Cómo creer en un Dios Justo, cuando el que sufre es un justo e inocente? De hecho, el nombre JOB, en hebreo, es “el odiado”, “el rechazado”. El libro presenta a este hombre como rechazado por Dios.

Al entrar en este tema, desde la experiencia y la fe, la llamada doctrina de la retribución (el pecador sufre, el justo no sufre) entra en conflicto con la realidad: hay justos que sufren.

El tema será afirmar y forzar la teología, o la realidad, o bien reconstruir la teología desde otro esquema. Para eso, hay que dar un paso de fe único, original, sin precedentes: pensar de nuevo a Dios y su doctrina.

Para eso el autor (desconocido) utiliza un género literario: la novela. Los personajes son Job, su familia (interviene poco, salvo la mujer), tres amigos (2,11: Elifaz, Bildad y Sofar), otro amigo (Elihú) y Dios mismo.

El libro presenta una serie de discursos, respuestas de Job, palabras de los amigos, hasta llegar al discurso de Dios.

Ahora bien, al tratarse de una novela nos preguntamos sobre la existencia real de Job. ¿Existió Job? Para el autor Job representa el drama de los justos, por lo tanto existió. Y al ser hoy también real el dolor de los justos, Job hoy existe. Y seguirá existiendo.

Recorriendo el libro, se observa al principio, en el cap. 1, que todo se desarrolla a partir de la intervención de “Satán”. En ningún momento se dice que Satán sea el demonio. Satán significa “adversario”, es alguien que ronda tentando. De hecho Satán pertenece al círculo de Dios. Y espera instrucciones, como un fiel servidor.

En la estructura del libro se diferencia el prólogo y epílogo (que podrían ser la novela original, o parte de ella) que tiene un género narrativo, del resto del libro, que tienen una estructura poética.

Desarrollo del libro, orden:

  • 1. Prólogo (1-2)

  • 2. Queja de Job (3)

  • 3. Diálogos y discusiones entre Job y sus amigos (4-27)

  • 4. Canto a la sabiduría (28)

  • 5. Job contra Dios (29-31)

  • 6. Elihú (32-37)

  • 7. Yavé responde a Job (38-41)

  • 8. Job reacciona (42,1-6)

  • 9. Epílogo (42,7-16)

Job no encuentra motivo para su sufrimiento. Porque en realidad piensa como la teología de entonces: el pecador sufre. Sabe que es inocente, y por eso no sabe, pero no puede dar todavía un paso más trascendente. Por eso sufre el doble: por lo que ha perdido, y por no entender a Dios. Su fe dice “sufris porque pecaste”, pero su vida dice lo contrario.

Los amigos siguen el esquema tradicional, por eso insisten en que Job reconozca su pecado. Son buenos, y son fieles, y son buenos amigos, porque en la tradición de ellos, en la fe de ellos y en el modo de concebir a Dios, Job tiene que reconocer el pecado para ser salvado. Buscan el bien de Job.

En el diálogo con los amigos, mientas que ellos insisten en que Job reconozca la culpa, Job insiste en su inocencia (10,2-9); y acusa a los amigos que, buscando “defender” a Dios, dicen falsedades (13,7-9): Dios no necesita defensor. Y desafía a Dios para litigar (13,19), a la vez que sabe que Dios es su defensor (19,25). Eso da esperanza a Job, porque verá a su redentor (19,26) y este “ver a Dios”, se hará realidad (42,5). Observar la sección del cap 29-31 con el discurso de Job, en el cual él presenta su causa, es inocente, y sus obras demuestran su inocencia (29,12-17); y ante su dolor la gente se burla de su vida (30,1ss) y él clama a Dios, que no le responde (30,20). A pesar de que Dios no responde, Job sigue haciendo el bien, y vive la justicia (30,24-25). El capítulo 31 es LA GRAN DEFENSA, de Job. Como en un juicio, en el cual no hay defensor, Job mismo parece asumir su causa, en la soledad (31,6ss).

Elihú (32-37) no acepta los discursos humanos, y tampoco los de Job. Lo insta a esperar el actuar de Dios (36,15-17); y a reconocer la grandeza de Dios (37,14-24). En realidad Elihú no aporta demasiado, no es diferente a los amigos. Simplemente considera que Job debe entregarse al misterio de Dios creador.

La respuesta de Yavé (38-41) Dios instruye a Job en el misterio de la creación. Y lo libera del sentido de su culpa. No toma el tema del pecado o de la retribución. No le da importancia, como si ése no fuese el tema. En realidad, para Dios el tema es: reconocer la grandeza de Dios sin pretender conocer sus designios. Saltar la pretensión de pensar que se puede conocer lo que Dios piensa o hace, o su plan. Job no es declarado culpable, ni inocente, porque Dios no se mete en ese tema. Que Job no se meta con el tema de la justicia o el pecado. De este modo libera a Job de la angustia de una religiosidad de la retribución.

En este punto Job ganó: no puede considerarse culpable: Dios no lo afirma. Y además, Dios le ha respondido, en lugar de la doctrina de los amigos, y su respuesta supera el tema de la retribución.

El tema deja de ser el sufrimiento como tal, y tampoco si el justo sufre injustamente. Eso le pertenece a Dios. El tema es que Dios ha llevado a Job a su presencia, y el sufrimiento fue el camino de superación de una teología que ya no respondía a las necesidades y las situaciones humanas nuevas.

Dios no manda el mal. Dios no castiga. Dios no permite. El dolor existe como tal.

Lo que Job sabía de Dios y de su teología es lo que “le habían dicho”. Job se había quedado con la catequesis sobre Dios. En cambio ahora tienen una experiencia personal, profunda, crítica, y eso lo lleva a “ver a Dios”.

¿Y qué ve de Dios? Que Dios es Dios.

La fe de Dios rompe con lo establecido por la teología y la doctrina. Y lucha con eso. Y es perseverante. Y eso es lo que quiso decir la carta de Santiago:

5,11, que la palabra u`pomonh.n (hypomoné) habría que traducirlo como perseverancia y no como paciencia.

Para Job (para el libro de Job) Dios está más allá de las doctrinas y de las fórmulas de fe. Creer en Dios es mucho más que saber lo que se dice de Él.

QUÉ ES LA FE CRISTIANA? 01.09.10 | 10:41. Archivado en Sin censura Share on facebook Share on twitter

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Según el Diccionario de la RAE, la fe es "la primera de las virtudes teologales: luz y conocimiento sobrenatural con que un ser se cree lo que Dios dice y la Iglesia propone". En este sentido, tener fe es aceptar una serie de verdades. Es, por tanto, esencialmente un acto intelectual. Pero, cuando hablamos de la fe, no nos referimos sólo a eso. Porque tener "fe en alguien" es "fiarse" de esa persona. Es, por eso, "confiar" y "ser fiel" (tener "fidelidad") hacia aquél en quien confiamos o en quien tenemos depositada nuestra fe. En este segundo signidicado, la fe ya no es esencialmente un "acto intelectual", sino una "experiencia", que nos lleva a fiarnos y a ser fieles, no ya sólo a lo que "dijo" el Señor Jesús, sino, antes que eso, a la "persona" misma del Señor Jesús. O sea, la fe cristiana, antes que fidelidad a las "verdades" que enseñó el Señor, es fidelidad a la "vida" que llevó el Señor.

Pero ocurre que el Señor Jesús, antes de ser el "Señor de la gloria", fue "Jesús de Nazaret". Es decir, antes de ser el Señor glorificado, fue el Jesús terreno. Por tanto, la fe cristiana es, por supuesto, fe en el Señor glorificado. Pero, antes que eso (y juntamente con eso), tiene que ser fe en el Jesús que, según los evangelios, reccorrió los caminos y aldeas de Galilea y, al final, fue asesinado en una cruz en Jerusalén. La fe cristiana no puede prescindir de la vida y de la historia de Jesús.

El problema que tiene el cristianismo es que la fe fue explicada, primero, por san Pablo (entre los años 50 al 55). Y mucho más tarde (entre los años 70 al 80) fue explicada por los evangelios. Y aquí empezó el problema. Porque Pablo no conoció al Jesús terreno. Pablo sólo conoció al Cristo Resucitado. Y, por consiguiente, explicó la fe, no como una experiencia que se refiere a algo que se vive en esta vida, sino como una experiencia que se refiere a verdades que trascienden este mundo y tienen su centro en el otro mundo. Por eso, cuando Jesús les decía a los enfermos: "Tu fe te ha salvado", se refería obviamente a que la confianza y la fidelidad, que aquellas pobres gentes ponían a Jesús, las liberaba de sufrimientos, penas y otras desgracias de esta vida. Mientras que, cuando Pablo dice "estamos salvados por la fe", se refiere a la salvación sobrenatural y eterna, algo que trasciende este mundo. Pero, además, el problema se complica cuando caemos en la cuenta de que Pablo presenta la fe como fe en Cristo crucificado, que sufrió y murió por nuestros pecados, y que así, con su pasión y su muerte, se constituyó en "sacrificio" de "expiación", que aplacó la ira de Dios contra los pecadores. Hasta el punto de que Pablo llega a decir que Dios "no perdonó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros" (Rom 8, 32).

Como es lógico, la fe que resulta de todo esto es una fe que: 1) consiste en aceptar verdades que no podemos conocer porque no están a nuestro alcance; 2) consiste en aceptar a un Dios que necesita el sufrimiento y la muerte de su propio Hijo, para perdonar a los que le ofenden, 3) consiste, por tanto, en creer lo que no podemos comprobar, ni demostrar, creer algo increíble, absurdo, que parece, más una patología mental, que una virtud o excelencia que merezca recompensa alguna.

Lo que acabo de decir es lo que afirman algunos autores, que ahora se leen mucho y llegan a mucha gente. Porque dicen cosas que dan que pensar.

Por todo esto, resulta evidente que, para comprender la fe cristiana, tenemos que empezar por la fe de Jesús y la fe en Jesús. La fe, que es "confianza", "fidelidad", que no se queda en meras "creencias" intelectuales, sino que es la entrega a Jesús, que produce en nosotros las "convicciones" más profundas y determinantes de nuestra vida. Una convicción se define por el hecho de que orientamos nuestro comportamiento conforme a ella. El que está convencido de que tiene que hacer una cosa, la hace. Y si no la hace, es que no existe la convicción. Creer en Jesús, creer en el Evangelio, es estar convencido de que tenemos que vivir como vivió Jesús: Es decir, tenemos que vivir los valores que enseñó Jesús. Y rechazar lo que sabemos rechazó Jesús.

Hay gentes alejadas de la Iglesia, que, sin embargo, se acercan a lo que vivió Jesús. Y se acercan a los ideales del Evangelio bastante más que no

pocos "hombres de Iglesia", que aceptan títulos, honores, dinero

Por

.... supuesto, los hay también que son ejemplares y heroicos. Pero, ¿se comprende ahora por qué, en la entrada anterior de este blog, he hablado de la fe de los "ateos" y del ateísmo de los "creyentes"? Si releen esa entrada, verán que yo me refería solamente a determinados casos, que aparecen en los evangelios (el centurión la mujer siro-fenicia, el samaritano, los publicanos y las prostitutas). Como me refería solamente a los sumos sacerdotes y senadores del Templo de Jerusalén. Pero ya ven: tenemos motivos y argumentos muy serios para pensar que el problema de la fe es mucho más hondo y más serio de lo que algunos se imaginan.

Mi conclusión, por hoy, es clara: la fe cristiana empieza por la fe-confianza, que es entrega y fidelidad a Jesús, a la vida que llevó Jesús, a los ideales y valores que inspiraron aquella vida. Y, a partir de ahí, leemos e interpretamos lo que escribió Pablo y lo que pensó Pablo. ¿Por qué Pablo pensó así y dijo lo que dijo? De esto hablaremos en una próxima entrada. Por hoy, ya basta.

Definición[editar]

La fe desde el punto de vista religioso se refiere a la totalidad de creencias, principios y pensamientos que hacen parte del fiel o creyente de dicha religión. Por esta razón es posible hablar de fe budista, fe cristiana, fe hinduista, fe judía, fe musulmana y sus respectivas subdivisiones como fe del vehículo inferior o la fe zen (Budismo), fe católica o fe luterana , fe sunnita o fe chiita (Islam), fe ortodoxa o fe del judaísmo reformado (Judaísmo), entre muchos otros grupos religiosos. Una persona que sigue una religión determinada es llamada "fiel" de esa religión (es decir, que

tiene fe en las creencias y valores de esa religión). En oposición, muchas religiones suelen referirse con el término de "infiel" a quienes no comparten las creencias propias (es decir, que no tiene fe). Sin embargo, este término adquirió con el tiempo connotaciones peyorativas, especialmente en las controversias entre las tres principales religiones monoteístas durante dos mil años de historia (Cristianismo, Judaísmo e Islamismo).

Respecto a la sinonimia entre creencia y fe, algunos autores hacen la diferencia entre ambos conceptos, que habitualmente son usados en forma indistinta en español, comoGabriel Marcel que afirma que mientras la creencia es un "mero" creer que, la fe es un creer en. 4

También fe como virtud, se define como aquella fuerza interior que permite al hombre someterse a las situaciones más adversas para tornarlas a favor de su grupo religioso en nombre de Dios [cita requerida] . Según este postulado, el que aplica la fe de forma virtuosa es el que estaría en camino de ser sabio, porque sabría cómo cumplir con los objetivos que le han marcado y que él mismo está conforme y profundamente convencido de ello.

Dogma[editar] Artículo principal: Dogma

Los dogmas son creencias específicas que conforman de forma fundamental la fe religiosa de algunos grupos. Por lo general cada religión tiene un sistema de defensa intelectual de dichos dogmas que evita que el grupo se divida por interpretaciones. [cita requerida] En la Iglesia Católica, por ejemplo, ese papel está reservado al denominadoMagisterio de la Iglesia, el cual ejerce esta defensa de acuerdo a dos pilares: Sagrada Escritura y Tradición; en el Protestantismo la defensa se establece siempre a partir de lasEscrituras. En el Judaísmo, especialmente aquel posterior a la destrucción del Templo de Jerusalén (70), la custodia de los principios religiosos recae en los rabinos, los cuales parten del estudio de la Tanaj y su exégesis conocida como la Mishná. En el Islam el resguardo de los principios recae sobre la Sharia tal como fue elaborada por los antiguos eruditos musulmanes. La máxima fuente de la fe del creyente se encuentra en el Corán. Preceptos y prohibiciones corresponden sólo a los ulemas o eruditos.

Certeza[editar]

El grado de credulidad del ser humano (facilidad para creer en algo y tenerlo por cierto) no implica siempre la certeza absoluta y así ocurre con la existencia de Dios entendida como conocimiento indudable de que una cosa es cierta. Teóricamente, es posible compaginar un alto grado de credulidad con un alto grado de sometimiento a la voluntad divina (dichosos los que creen sin haber visto). Y a la inversa, se le atribuye al diablo la certeza absoluta de la existencia de Dios y un rechazo a la voluntad de Éste.

Cabe contraponer el concepto de fe al de certeza. La fe implica aceptación de la voluntad de Dios (hágase tu voluntad o hágase en mí según tu palabra), actitud que no requiere certeza absoluta sobre la existencia de Dios, pero sí conocimiento de cuál sea esa voluntad.

Fiel[editar]

El fiel es la persona que vive y acepta todos los preceptos y creencias de su religión. En ello es muy importante la exterioridad de la fe para ser identificado como practicante de su religión, aunque todas las religiones en su propia identidad llaman la atención sobre el fiel que se queda en lo exterior y es incapaz de interiorizar el significado religioso que profesa. La exteriorización de la fe se da especialmente en el campo del ritual de reunión, el cual tiene especial fundamento en la tradición de cada grupo religioso y posee una complejidad que sólo puede ser desglosada por el creyente. Algunos creyentes no directamente religiosos, pero cristianos, afirman que es suficiente con ser fiel a la palabra de Jesucristo, y que ser fiel a la religión no es necesariamente bíblico; no obstante, esto se engloba en la opinión de cada cual.

Infiel[editar]

El concepto "infiel" indica a aquel que está por fuera del sistema de creencias de una religión. En principio y estrictamente significa "quien no tiene fe", incluidos aquellos que tienen otra fe. Con el tiempo perdió ese sentido meramente nominativo y pasó a designar a los "enemigos de la fe", es decir, los que "ponen en peligro la existencia de la fe propia". A ello contribuyó sobre todo las controversias y encuentros bélicos (guerras santas) entre las tres principales religiones monoteístas: Cristianismo, Judaísmo e Islam, por ejemplo durante la expansión del Islam (Siglo VII), las Cruzadas y la Conquista de América, entre otras. El término ha llegado a utilizarse dentro del mismo sistema religioso para aquellos que no comparten la misma manera de profesión religiosa (otros grupos religiosos o sectas). Palabras similares a ésta, con un sentido menos bélico, pero de igual sentido peyorativo, son gentiles y paganos. Con el advenimiento de los movimientos ecuménicos comenzados por las iglesias protestantes a principios del Siglo XX, el Concilio Vaticano II (1963 - 1965) y el inicio de los diálogos interreligiosos que ha involucrado a los principales sistemas religiosos y milenarios del planeta, este término ha sido revisado ampliamente y, poco a poco, ha sido desplazado del vocabulario común de las autoridades religiosas. Sin embargo, la Iglesia Católica utiliza, por ejemplo, en relación a los protestantes la palabra "hermanos separados" y en relación a los judíos la palabra "hermanos mayores". El budismo, una religión con menor carga filosófica en cuanto a conceptos occidentales, no presenta ese tipo de debates y llama a todos "hermanos" [cita requerida] .

Controversia entre fe y razón[editar]

La controversia entre la fe y la razón no ha sido pacífica a través de los tiempos. La búsqueda del hombre por el sentido de la existencia ha generado desde tiempos inmemoriales respuestas alternativas a las creencias religiosas como hizo, por ejemplo, Aristóteles. Esa alternativa es mejor conocida como filosofía y, en su camino legítimo de buscar respuestas, ha cuestionado en muchas ocasiones los dogmas de fe, primero de las antiguas religiones politeístas como los dioses del panteón griego y después los grandes sistemas religiosos que persisten en la actualidad.

La intensa actividad de la filosofía y el paulatino desarrollo de la ciencia, ha hecho que muchos sistemas religiosos se vean obligados a responder las inquietudes naturales del hombre frente a lo que cree. ¿Existe Dios? Si existe ¿Dónde está? ¿Cómo es? ¿Qué hay después de la muerte? son preguntas comunes a la filosofía y la teología y ambas buscan respuestas que sean convincentes a la mente racional del hombre.

En la actualidad, muchos creyentes y religiosos ya afirman abiertamente que la fe y la razón no tienen por qué contradecirse o ser incompatibles, ya que la razón contribuye al conocimiento, y la fe divina contribuye a la relación con su dios o dioses. Algunos de estos creyentes han llegado incluso ser célebres científicos. 5 La mayor parte de estos creyentes no suelen representar la típica figura del creyente religioso, y la mayoría afirma incluso que la religión dogmática no es un requisito para llegar a Dios. No obstante, aunque niegan tener alguna religión en especial, utilizan como referencia la Biblia o el Corán para guiar su vida espiritual, sin intervención directa de religión alguna.

En la modernidad, algunos religiosos continúan colocando a la fe sobre la razón, afirmando que la fe es superior, según la definición que le han dado a la misma fe que sobreponen, comúnmente afirmando que ambas no son compatibles.

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