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Terapia Gestalt

Recopilación de artículos y demás


Por Bruno Bassán

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Contiene:
1. Liberación. Declaración Universal. Alejandro Spangenberg. 3
2. La terapia Gestalt. 6
3. ¿Qué es la Terapia Gestalt? Carmela Ruíz de la Rosa. 12
4. Gestalt y Clínica 19
5. Terapia Gestalt: Salud, Enfermedad y... ¿Santidad? Albert Rams.
6. Apuntes sobre Terapia Gestalt. Carmen Vázquez Badín. 25
7. La Deflexión como una Retroflexión “metafórica”. Carmen Vázquez
Badín. 33
8. La depresión: Comparación entre la Gestalt y otros puntos de vista.
Gary Michael Tyson y Lillian Miller Range. 41
9. Ideas para el vivir. Contribución para una actitud “gestáltica”.
Myriam Sas de Guiter. 51
10. Las raíces filosóficas de la terapia Gestalt. 62
11. Friedrich Salomon Perls (1893-1970) Fundador de la Terapia Gestalt.
Sandra Isella, Mª Eugenia Grau y Carlos Rodríguez. 65
12. Joyitas de Perls. Aporte hecho por Jaime Marchant. 72
13. Un homenaje a Laura Perls. (El apoyo terapéutico en Terapia Gestalt)
Carmen Vázquez Badín . 75
14. Bibliografía. 88

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Liberación - Declaración Universal

En acto unilateral e inconsulto


declaro hoy la independencia total de mi ser

De aquí en adelante
habitaré en el territorio libre de mi espíritu
y sentaré las bases para la construcción
de la República Separatista de la Existencia Digna

Libre al fin de toda opresión


no importa donde esté ni que nombre lleve
mi lucha y el sentido de mi vida
estarán en la liberación de los niños
la defensa implacable e inflexible de la naturaleza
y todo lo que existe en este mundo maravilloso

Anarquista y amante me declaro


por tanto no obedeceré a nadie
y no pediré ser obedecido

Mi cabeza inclino sólo ante la muerte


y el misterio infinito de la vida

Mi humildad será la del guerrero


nacida del respeto y el asombro ante la creación
ni más ni menos que todo lo que existe

No habrá poder humano que doblegue mis convicciones


y en mi vida no habrá espacio para las concesiones
salvo para aquellas dictadas por el corazón
y escritas con la mano de la ternura

A mis hijos acunaré con mis propios brazos


y cuando estén listos los dejaré partir
libres como pájaros

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volando hacia su destino

Sólo ante Dios decreto y reivindico


mi derecho a ocupar un lugar entre los misterios del Universo
y mientras las fuerzas incomprensibles que rigen mi destino
no determinen lo contrario
declaro que viviré mi vida con total intensidad
sin sujetarme al pensamiento ajeno
ni a las condicionantes de la sociedad
y el tiempo en que me haya tocado vivir

Asumiré mi destino cualquiera que éste sea


sin quejas ni renunciamientos
y aunque nunca lo logre
lucharé con todas mis fuerzas
por merecer y no desperdiciar
esta única e irrepetible oportunidad de estar vivo

Como sé que he de morir


cualquiera sea la forma de vida que elija
hoy con plena conciencia
decido vivir una vida con significado
sólo por placer
no porque espere recompensa alguna

Desde hoy en adelante


sólo creeré en los actos de los hombres
y no en sus palabras

Mis enemigos son y serán


los que luchan por la muerte
aprisionan la imaginación
persiguen la belleza
acumulan riqueza
castigan a los niños
humillan a los desposeídos
y pisotean la verdad

Sepan todos ellos que hoy

Ha comenzado la Revolución

Declaro que desde ahora


no me importará estar solo
y que únicamente aceptaré la compañía
de quienes amen la canción y el vino
vivan sin pedir permiso

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y estén dispuestos a vivir por sus convicciones.

Por último decreto y asumo


mi derecho irrenunciable a existir
y elegir ser quien soy
libre al fin de las identidades heredadas
digo que mi hogar es el mundo
mi hermana la libertad
y que todas las noches
sin el más mínimo pudor hago el Amor

Así termino esta multitudinaria asamblea unipersonal


porque cada hombre que se libera redime a toda la humanidad
donde con absoluta irrespetuosidad
he decidido desobedecer a todos los poderes y autoridades
para convertirme en el único conductor de mi vida

Con toda la autoridad que emana de este acto


ante mí sello y firmo este compromiso

Alejandro Spangenberg
14 Agosto 1989 Año de la Serpiente

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La Terapia Gestalt
Es de orientación humanista y está dirigida, sobre todo, al desarrollo personal.

Aquí se muestra una breve descripción de esta forma de trabajo.

La Terapia Gestalt, más que una teoría de la psiquis, es un eficaz abordaje


terapéutico y una filosofía de vida que prima la conciencia (awareness, darse
cuenta), la propia responsabilidad de los procesos en curso y la fe en la
sabiduría intrínseca del organismo (la persona total que somos) para auto-
regularse de forma adecuada con un medio cambiante.
Antepone la espontaneidad al control; la vivencia, a la evitación de lo molesto
y doloroso; el sentir, a la racionalización; la comprensión global de los
procesos, a la dicotomía de los aparentes opuestos...y requiere del terapeuta un
uso de sí como instrumento (emocional, corporal, intelectual) que transmita una
determinada actitud vital en vez de practicar únicamente una técnica útil contra
la neurosis.

Hay tres premisas que fundamentan la Gestalt como una terapia con sus
aplicaciones en el campo de la Psicología Clínica.
1ª. El darse cuenta: sólo cuando el individuo se da cuenta de lo que hace y de
cómo lo hace podrá cambiar su conducta.
2ª. La homeostasis: proceso mediante el cual el organismo interactúa con el
ambiente para mantener el equilibrio.
3ª. El contacto: es imprescindible para el crecimiento y el desarrollo del ser
humano.

1. Darse cuenta
El darse cuenta es la capacidad que tiene cada ser humano para percibir lo que
está sucediendo, aquí y ahora, dentro de sí mismo y del mundo que le rodea.
Dentro de esta experiencia en el aquí y el ahora, se pueden distinguir tres tipos
de darse cuenta, que se denominan como "áreas del darse cuenta" o "zonas de
contacto".

a) El darse cuenta del mundo o zona externa

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Se relaciona con el contacto sensorial. Nos permite ponernos en contacto con los
objetos y acontecimientos del mundo que nos rodea, de todo aquello que está
fuera y de lo que ocurre más allá de nuestra piel.
Fórmulas: "Yo veo, toco, oigo, huelo,..."; "yo percibo, aquí y ahora,...";...

b) El darse cuenta de sí mismo o zona interna

Comprende todas aquellas sensaciones y sentimientos que ocurren dentro de


nosotros. Nos permite ponernos en contacto con nosotros mismos.
Fórmulas: "Yo siento, me siento..."; "yo siento, aquí y ahora,...";...
Para ponerse en contacto con uno mismo es conveniente hacerse las siguientes
preguntas: ¿qué estoy sintiendo?, ¿dónde lo estoy sintiendo?, ¿cómo lo estoy
sintiendo?.

c) El darse cuenta de la fantasía o zona intermedia

Incluye toda la actividad mental (pensar, imaginar, recordar, planificar,...). Nos


permite ponernos en contacto con nuestras fantasías.
Fórmulas: "Yo pienso, imagino, recuerdo, deseo,..."; "yo pienso, aquí y
ahora,...";...

2. Homeostasis
Ningún organismo es autosuficiente, sino que en todo momento forma parte de
un campo que lo incluye tanto a él como a su ambiente.
Este equilibrio homeostático (o proceso de autorregulación) es sinónimo de
salud, puesto que si el organismo permanece en estado de desequilibrio con su
entorno durante mucho tiempo enferma, al no poder satisfacer sus necesidades.

3. Contacto
Cada persona tiene su espacio vital dentro del cual, y dependiendo del
momento, puede recibir o abrirse a determinadas personas, pero nadie puede
invadir su espacio. Si esto ocurre, nos sentimos amenazados en nuestra
integridad e individualidad.
Cuando hacemos demasiado hincapié en sostener rígidamente ese espacio
vital, corremos el riesgo de reducir el contacto con los demás. Esta reducción
del contacto conduce al hombre a la soledad que, sin embargo, elige como
opción más segura y menos generadora de angustia. La mayoría de las veces
esta reducción del contacto se realiza por temor o miedo y, aunque el deseo
de contactar con los demás sea grande, ese temor que sentimos cuando
alguien se acerca nos impide retirar nuestros límites y abrirnos.

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Cuando sucede lo contrario, es decir, cuando nuestro yo está en continuo
contacto con el mundo, mostrando una extraversión compulsiva, se pierde esa
intimidad creativa y de concentración, diluyéndose los límites del yo,
haciéndose a veces difícil distinguir entre el ambiente y el yo.

El trabajo guestáltico

El objetivo de un encuentro guestáltico es descubrir e incrementar el darse


cuenta; no está diseñado para lograr una catarsis, aunque si la expresión es
honesta no se interfiere con ella.
El terapeuta se centra en el "qué" y "cómo". Qué y cómo proceden de la
observación exacta, por qué conduce a la especulación.

Pasos por los que atraviesa un experimento o


trabajo guestáltico:
1º) Preparación del campo de trabajo.

a) Tener la voluntad de explorar la perspectiva de la otra persona.

b) No interrumpir a la persona, sino permitirle que desarrolle los sentimientos e


ideas que espontáneamente surjan en él, en ese momento, con el propósito de
entender más plenamente que está sucediendo con el paciente.

2º) Negociación o consenso entre el terapeuta y el paciente.

a) Hacer saber al paciente que la terapia guestáltica implica experimentación.


b) Que el paciente acceda a llevar a cabo la experimentación.
c) Hacer notar al paciente que no está solo en este proceso, sino que el terapeuta
lo acompaña en su aventura.

3º) Generación de autoapoyo tanto para el paciente como para el terapeuta.

El terapeuta debe establecer las condiciones tanto en su cuerpo como en el


ambiente, que den un apoyo óptimo para él y para el paciente (cuidar su
posición, su respiración, así como los distractores potenciales; de tal manera que

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todo lo que de él emane esté bien fundamentado y plenamente basado en su
organismo total).

4º) Exploración del nivel del darse cuenta.

Sólo cuando el terapeuta puede atender a la conducta no verbal del paciente y,


casi en forma simultánea, a sus propias sensaciones, será capaz de tener una
figura clara de lo que está sucediendo con él y con el paciente.

5º) Graduación y selección del experimento.

a) Focalización (da el proceso y la dirección de la sesión terapéutica) y Tema


(da el contenido de la misma). Un tema traerá a colación otro y otro, de entre los
que el terapeuta escogerá el que considere más importante.

b) Graduar el nivel de dificultad del experimento, para alcanzar el nivel óptimo


de ejecución para el paciente en ese momento.

6º) Localizar y movilizar la energía congelada en el paciente.

Encontrar dónde está activada la energía del paciente o dónde está estancada
(por lo general, una persona va a tener la necesidad de sacar a flote áreas de su
vida en las que ha invertido grandes cantidades de energía o donde, por el
contrario, siente una carencia de esta).

7º) Focalización.

Para poder desarrollar un experimento o trabajo terapéutico se necesita


encontrar un suceso que necesite seguimiento o ser trabajado. La focalización
será la que defina el proceso a llevar a cabo y la dirección que este tendrá
durante la sesión terapéutica.

8º) Actuación.

Actuar la situación inconclusa que está emergiendo en la conciencia


generalmente conlleva un alto grado de ansiedad, que tiene la posibilidad de
expresarse libremente dentro de la actuación, lo que favorece que la energía
antes bloqueada pueda al fin expresarse.

9º) Relajación.

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a) En posición cómoda, respirar profunda y lentamente hasta lograr un estado
de serenidad interior.

b) Enfocar la atención en cada una de las partes del cuerpo.

10º) Asimilación de lo sucedido.

a) Preguntarle al paciente cuál fue su experiencia.

b) Facilitar que integre esa vivencia en su vida diaria.

Trabajo con las polaridades


Todo evento se relaciona con un punto cero a partir del cual se realiza una
diferenciación de opuestos. Estos opuestos manifiestan, en su concepto
específico, una gran afinidad entre sí. Al permanecer atentos al centro, podemos
adquirir una capacidad creativa para ver ambas partes de un suceso y
completar una mitad incompleta. Al evitar una visión unilateral logramos una
comprensión mucho más profunda de la estructura y función del organismo.
En términos de polaridades, los sentimientos negativos suelen coincidir con
el opuesto que no logra emerger como figura y desequilibra la percepción de
su otra polaridad (la aceptada y aceptable). Las emociones negativas son
ciertamente esenciales para la dicotomía de la personalidad. No sólo tenemos el
deber de exponerlas, sino también el de transformarlas en energías
cooperadoras. Durante este proceso encontramos una fase transitoria: el
disgusto, vía la codicia, se transforma en discriminación; la ansiedad, vía la
excitación, en un interés específico como la hostilidad, excitación sexual,
entusiasmo, iniciativa, etc.; el miedo, vía la sospecha, se transforma en
experimentación, esto es, en una ampliación de las órbitas de la propia vida; y
la vergüenza, vía el exhibicionismo, en autoexpresión.

La filosofía básica de la terapia gestalt es la diferenciación e integración de la


naturaleza. La diferenciación conduce por sí misma a polaridades. Como
dualidades, estas polaridades se pelearán fácilmente y se paralizarán
mutuamente. Al integrar rasgos opuestos, completamos nuevamente a la
persona. Por ejemplo: debilidad y bravuconería se integran como una
silenciosa firmeza. Tal persona tendrá la posibilidad de ver la situación total
(una gestalt) sin perder los detalles. De este modo, obtiene una mejor
perspectiva que le permite enfrentar la situación mediante la movilización de
sus propios recursos.

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Trabajo con los sueños.
Los sueños ocupan un lugar especial en la terapia gestalt por la inmediatez con
que pueden ser vividos y experimentados por el soñante.

La técnica que se utiliza para trabajar los sueños y llegar a darse cuenta de su
significado para la persona que sueña, consiste en (1º) pedirle primeramente al
soñante que relate el sueño en primera persona y en presente; es decir, que lo
relate como si estuviera pasando en este mismo momento. Mediante este
sencillo mecanismo, la persona se compenetra más íntimamente con su sueño
que si habla simplemente de él. (2º)A continuación, se trata de localizar el
sueño en el espacio, distribuyendo las distintas partes de que se compone como
si se estuviera representando en un escenario. Así, el sueño se convierte en una
experiencia nueva y viva que hace que la persona adquiera un mayor
compromiso con lo que está sucediendo en su sueño.

Se trata de que la persona se dé cuenta de aquellas partes suyas que están


proyectadas, ya sea en personas, en objetos o conceptos. La alienación se
produce cuando la persona niega la existencia en ella de partes que le
pertenecen. "Ese no soy yo" decimos cuando algunos aspectos de nosotros no
nos gustan. Esto empobrece al individuo y sus intercambios con el mundo se
hacen más reducidos y deformes. Pero los sueños no son simples proyecciones,
sino que también podrá verse a través de él, el tipo de contacto que está
estableciendo el paciente con los demás, la activación de sus angustias, temores
y todas las características que puede asumir el contacto en cada persona y en
cada momento.

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¿Qué es la terapia Gestalt?
Carmela Ruiz de la Rosa

INTRODUCCIÓN

La Palabra Gestalt se traduce como “forma” o “configuración”. La gestalt


se refiere a los fenómenos de percepción, estudiados por investigadores
alemanes que demostraron el carácter global de la percepción, como una
totalidad que integra figura y fondo.

La figura es aquello que se percibe como sobresaliente en el campo


perceptual, y que tiene una forma definida; mientras que el fondo es algo
indefinido, cuya función es servir de base envolvente a la figura. (Por
ejemplo una charla de un bar y logotipo I.P.G.).

Esta relación figura-fondo es dinámica. Si la figura capta la atención del


observador, la gestalt será definida, y el fondo tendrá escasa presencia. Por
ejemplo, cuando quiero echar una carta, y busco un buzón en la calle. El
buzón es una figura emergente del fondo indiferenciado del paisaje urbano.

Luego, cuando el objeto pierda interés para el observador, se confundirá de


nuevo con el fondo, del cual podrá emerger otra figura distinta, y así
crearse una nueva gestalt, una nueva entidad perceptiva.

Esta noción de organización de lo perceptivo se extendió posteriormente a


lo mental. Se descubrió que los pensamientos, sentimientos y recuerdos se
organizan también en gestalts, con una figura dominante sobre el fondo.
Esta organización dependerá de las motivaciones o necesidades de la
persona.

Así, por ejemplo, cuando me enfado, mi ira es la figura relevante que


destaca del fondo constituido por mis sentimientos, pensamientos,..
Igualmente el color de la cara, las mandíbulas apretadas, los puños
cerrados...son la figura que ocupa totalmente el campo de percepción
corporal.

Cuando se me pasa el enfado, cuando ha encontrado su forma de


expresión o de reconocimiento, entonces emerge de mi campo de
conciencia otra gestalt, que podría ser un sentimiento de cariño por la
persona con quien antes me enfadé o una mayor serenidad y comprensión
de la situación.

Pero si mi enfado, por la razón que sea no pudo expresarse, o ni tan


siquiera reconocerse, se quedará enquistado, como un resentimiento
pendiente, tanto en lo físico como en lo emocional. A menudo

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experimentamos reacciones ante personas o situaciones cuyo origen
desconocemos y probablemente tengan que ver con situaciones pendientes
o sentimientos no expresados.

Cuando ocurre que una experiencia no se completa, queda una gestalt


inconclusa, y la persona no puede estar disponible para otra experiencia, o
sólo tendrá una disponibilidad parcial hasta que complete dicha
experiencia. En tanto que la gestalt no esté concluida, la persona tenderá a
repetirla en un intento de resolución.

Por ejemplo, en todos los trabajos realizados termino siempre peleándome


con el jefe. Es probable que esté repitiendo un esquema antiguo de
comportamiento infantil.

Otra manera de explicar las pautas repetitivas de comportamiento es que


en su momento las aprendimos para sobrevivir y adaptarnos a una
situación. Y aunque en el presente no sean adecuadas seguimos
repitiéndolas por lo que la necesidad seguirá insatisfecha. Por ejemplo, “el
refrán del pobre: reventar antes que sobre”.

Frente a esta manera de repetirse, la terapia Gestalt enseña a la persona


que puede cambiar y ampliar sus recursos, eligiendo el más conveniente
para ella.

PRINCIPIOS DE LA PSICOTERAPIA GESTALT

La psicoterapia Gestalt es una corriente dentro de la psicología humanista y


se caracteriza porque considera que la persona cuenta con los recursos
necesarios y suficientes para vivir feliz. Y desde esta perspectiva, el
terapeuta no es sino el que acompaña a la persona en el proceso de
descubrimiento personal. No da consejos ni consignas, sino herramientas
para explorar nuestra vida y encontrar las propias soluciones.

Se valora el aquí y ahora, es decir, la actualidad, el presente, lo que a la


persona le está ocurriendo en este momento de su vida.

Es obvio que muchas veces hablamos de acontecimientos del pasado o


expectativas hacia el futuro, sin embargo en Gestalt estos recuerdos o
expectativas se traen al presente, para darnos cuenta de cómo está
repercutiendo en el momento actual.

Por ejemplo, un duelo no resuelto por una muerte o una separación


amorosa, observamos cómo está influyendo y cómo continua vivo en el
presente aunque pertenezca al pasado. A veces una película nos trae a la
memoria asuntos del pasado.

De igual modo el miedo al futuro nos puede incapacitar y es conveniente


darse cuenta de qué tiene que ver con los miedos u otras emociones del

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presente. Por ejemplo, los hijos que nunca terminan la carrera o que no
encuentran trabajo por miedo a enfrentarse a las responsabilidades de la
vida adulta.

En la terapia Gestalt se valora, también, el darse cuenta, es decir, la


capacidad que tiene cada ser humano para percatarse de lo que está
sucediendo dentro de sí mismo y en el mundo que lo rodea.

El ponerse en contacto con uno mismo y darse cuenta de lo que realmente


uno siente y desea, es el primer paso para conseguir lo que queremos.

Podemos distinguir 3 aspectos en el darse cuenta:

· Darse cuenta de sí mismo, es decir de la zona interna, que comprende


todos aquellos acontecimientos que ocurren dentro de uno mismo:
sensaciones, sentimientos, emociones...

· Darse cuenta del mundo exterior o zona externa que incluye todo lo que
está fuera, más allá de mi piel. Se relaciona con los sentidos: lo que oigo,
veo, toco, huelo....

· Darse cuenta de la zona intermedia o zona de la fantasía, que abarca


todas las actividades mentales : pensar, adivinar, imaginar, planificar,
recordar, anticipar.

Por último, se fomenta la integridad y responsabilidad de las personas. La


gestalt invita a tomar conciencia de lo que nos está sucediendo en cada
momento, sin pretender cambiarlo, detenerlo o evitar algo que hay en mí
y que no me gusta.

Cuando nos ponemos en contacto auténtico con lo que sentimos, el


proceso de cambio se produce por sí solo. El frustrarse con exigencias de
ser distinto de lo que se es, sólo nos lleva a sensaciones de malestar. Por
ejemplo, a veces estamos enfadadas con el marido por algo que hizo que
nos molestó. Si me exijo estar amable sin sentirlo mi resentimiento va a ir
creciendo y cada vez me sentiré más alejada. Si por el contrario me doy
cuenta de lo que me está pasando y lo expreso es posible que el
resentimiento desaparezca y el cariño vuelva sin forzarlo.

Una manera de asumir la responsabilidad es dejar de culpar


sistemáticamente a los demás por lo que nos impiden hacer y asumir que,
más a menudo de lo que creemos, “Si quiero, puedo”.

EL CICLO DE LAS NECESIDADES

Para satisfacer sus necesidades la persona sigue un ciclo llamado de


autorregulación, que se recorre en siete etapas:

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1. Sensación: La persona experimenta un déficit del organismo, por
ejemplo, sequedad de boca.

2. Toma de conciencia: La persona pone nombre a la necesidad. En el caso


del ejemplo, tengo sed.

3. Energetización: La persona se prepara para la acción, en nuestro caso,


decidir qué es lo que quiero y dónde voy a conseguirlo.

4. Acción: Dirigirse al objeto que satisface la necesidad.

5. Contacto: Es el encuentro, la unión, es decir, beber el vaso de agua.

6. Consumación: Supone conducir el proceso hasta su plena realización.


No quedarse a medias.

7. Retirada: La plena satisfacción de la necesidad emergente lleva a un


periodo de repliegue hacia uno mismo hasta que surge otra nueva
necesidad.

Sólo se está disponible para las necesidades emergentes cuando se


completaron las anteriores. Por ejemplo, si me voy a la cama con sed
hasta que no bebo no puedo dormir.

Este ciclo se repite, no sólo en lo fisiológico sino también en lo psicológico,


una y otra vez de manera espontánea y podemos interrumpirlo
inconscientemente por muchos factores. Por ejemplo, a menudo nos
encontramos con normas sociales o familiares que interfieren en la
satisfacción de nuestras necesidades. ¡Cuántas veces hemos ido de visita, o
a un cumpleaños, incluso a un velatorio, sin que nos apetezca y hemos
dejado de hacer lo que realmente queríamos!.

Nuestra necesidad se ve, a menudo, interferida por mensajes familiares.


Por ejemplo, si nuestra madre nos dijo que una mujer debe ser siempre
sumisa, complaciente y servicial con su marido, aunque estemos cansadas
o en desacuerdo o enfadadas, seguiremos actuando tal como ella nos dijo,
aunque sea perjudicial para nosotras.

LAS POLARIDADES

Otro modo de interferir en la satisfacción de nuestros deseos y


necesidades es pensar que no somos capaces de realizar determinadas
tareas o actividades, porque nos sentimos inútiles o inadecuados por
nuestra cultura o nuestra edad, o cualquier otra característica personal.

Nos identificamos con una forma de ser concreta y rechazamos todo lo que
no cuadre con esa imagen. Por ejemplo, si me considero una persona torpe
no me meto a aprender nuevas cosas aunque me apetezca. Si me considero

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una persona “fuerte” no puedo apoyarme en otras personas y compartir
mis penas.

En Gestalt entendemos que la persona es un todo indivisible y que en la


medida en que somos capaces de asumir esos aspectos negados, nuestro
funcionamiento será más sano. Todos somos al mismo tiempo listos y
torpes, fuertes y débiles, buenos y malos, cariñosos y agresivos y la salud
consiste en poder emplear una u otra característica en función de la
situación ante la que se está. Por ejemplo, si alguien me está amenazando
responder cariñosamente no es lo más adecuado a la situación.

Todas las emociones son valiosas para el ser humano porque nos dan
información acerca de lo que nos está ocurriendo a nosotros y a nuestro
alrededor, de ahí que sea tan importante recuperar las emociones que
consideramos negativas: alegría, tristeza, agresividad, deseo sexual,...

Estos aspectos rechazados nos cuesta sacarlos porque nos disgustan, o nos
dan vergüenza o miedo o ansiedad. La terapia invita a vivir plenamente
cada aspecto de lo que llamamos una polaridad: ser flexible-ser firme, ser
alegre-ser triste, interesarse por lo de dentro del hogar y por lo de fuera.

La polaridad no aceptada se sepulta o bloquea por temor a lo que podría


desencadenar, como ocurre por ejemplo en el temor bastante generalizado a
hacerse cargo de la propia agresividad y a manifestarla.

Una de las polaridades básicas a descubrir es la llamada: perro de arriba y


perro de abajo. El perro de arriba representa las normas dadas por padres,
maestros, y personas importantes de nuestra vida, mientras que el perro de
abajo se rebela ante dichas exigencias. Por ejemplo, las exigencias sobre las
tareas de la casa y las constantes excusas para no hacerlo que ponen los
hijos. Este mecanismo aprendido en la relación con las figuras de autoridad
se produce constantemente en nuestro interior. (Ejemplo: debería llamar a
la cuñada-no quiero porque es una pesada).

SALUD Y PATOLOGÍA

Como se desprende de todo lo dicho hasta ahora, la salud tiene que ver con
la capacidad de contactar, con lo interno y con lo externo para así conocer
la realidad.

La salud también es aceptación e integración de lo que somos, de nuestros


sentimientos, pensamientos y conductas, aunque a veces nos resulten
contradictorios.

Y, por último, la salud supone la posibilidad de ampliar nuestros recursos


en lugar de repetir siempre lo mismo que aprendimos y que en su momento
nos sirvió, pero que ahora es excesivamente rígido.

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La enfermedad, por contra, aparece cuando no hay un bueno contacto ya
sea con el mundo interno o externo, cuando negamos características o
aspectos personales que nos pertenecen y cuando nuestro comportamiento
es excesivamente rígido o repetitivo frente al comportamiento saludable
que tiene mayor flexibilidad y creatividad.

LOS RECURSOS TÉCNICOS

La gestalt emplea diversas técnicas para ayudar a la persona. La más


conocida es la llamada “silla caliente”. Se trata de situar frente a la persona
una silla vacía donde se coloca imaginariamente a la persona con la que
tenga el conflicto o bien un aspecto de si misma rechazado, estableciendo
un diálogo que le lleve a la resolución del conflicto o a la integración del
aspecto rechazado.

Otro de los recursos con los que cuenta el terapeuta gestáltico son las
fantasías dirigidas que nos sirven para explorar temores, darnos cuenta de
lo que nos pasa y, a menudo, a encontrar soluciones a situaciones
aparentemente sin salida.

Trabajamos los sueños no interpretándolos según un significado fijo sino


facilitando que la persona descubra el mensaje que tiene para ella lo que ha
soñado.

Utilizamos también herramientas artísticas, como el dibujo, la poesía, o el


baile y para nosotros la atención al cuerpo supone una referencia básica
para comprender que le está pasando a la persona.

En el trabajo terapéutico, ya sea individual o en grupos de crecimiento


personal, no atendemos sólo a lo verbal, a las palabras que se dicen, sino
también a lo corporal, a todo lo que se expresa mediante gestos, actitudes,
movimientos, etc. que completan el sentido de lo que las personas
comunican.

PARA QUE SIRVE LA TERAPIA GESTALT

No es preciso sentirse enfermo para solicitar ayuda psicológica;


simplemente hay periodos de crisis en la vida en los que la persona hace
balance de lo vivido y se replantea nuevos valores o formas de vida. Puede
ocurrir que este sea un proceso gradual de maduración o que se deba a un
suceso más externo o repentino como puede ser la muerte de un ser
querido, un divorcio o la pérdida de un trabajo.

En estos momentos, la ayuda que te prestan las personas cercanas puede no


ser suficient0e y no por la falta de interés o de cariño, sino porque la propia
cercanía impide una visión más objetiva o imparcial de las situaciones.

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Las personas acuden a terapia por malestar o insatisfacción en sus vidas. A
menudo refieren que tienen ansiedad sin saber porqué o que no duermen,
que lloran por cualquier cosa, que no tienen ilusión por nada como ocurre
en las depresiones. Muchas personas asisten a terapia coincidiendo con una
crisis con su pareja o en su familia. Los jóvenes se presentan por problemas
en los estudios o en las relaciones con los demás, porque no saben qué
hacer con sus vidas, falta de alicientes, etc.

A la terapia gestalt acuden no solamente personas en crisis sino también


personas que desean mejorar su calidad de vida que, a través del trabajo en
grupos de crecimiento personal incrementan la satisfacción que
experimentan en su vida cotidiana. En este tipo de trabajo se exploran las
relaciones interpersonales, descubriendo qué limites nos impiden
disfrutar del contacto con los demás o con nosotros mismos, abriéndonos
a experiencias e intereses hasta ahora desconocidos.

En definitiva, la terapia gestalt persigue la felicidad de los seres


humanos, pretende aceptar a la persona sin excusas, sin juicios, sin
valoraciones, respetando el ritmo y el proceso de cada uno. No se trata de
empujar a la persona sino de acompañarla.

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Gestalt y clínica

La psicología de la gestalt se transforma en Psicoterapia cuando F. Perls


introduce el concepto de motivación.

Hay tres premisas que fundamentan la Gestalt como una terapia con sus
aplicaciones en el campo de la Psicología Clínica.

1) La primera premisa es el darse cuenta, que tiene que ver con el "qué" y el
"cómo" de la conducta y no con el "porqué". Sólo cuando el individuo se da
cuenta de lo que hace y de cómo lo hace podrá cambiar su conducta. Esto
introduce un cambio sustancial en el modo de concebir al paciente, el cual pasa
de echar la culpa de lo que le sucede a algo o alguien externo a hacerse
responsable de sus conductas y de sus consecuencias.

2) La segunda es la homeostasis, que Perls identificó con autorregulación


organísmica y lo definió como el proceso mediante el cual el organismo
interactúa con el ambiente para mantener el equilibrio.

3) La tercera es el contacto, que ya va implícito en la anterior premisa de


homeostasis. El contacto es imprescindible para el crecimiento y el desarrollo
del ser humano.

Salud y enfermedad
La salud y la enfermedad vendrán determinadas, pues, por una alteración en
cualquiera de estas tres expresiones del ser humano. A partir de esa
concepción, la persona que asiste a terapia ya no es un enfermo irrecuperable y
la enfermedad no es una fijación en una etapa infantil –como lo era para el
Psicoanálisis– o una mera conducta observable –como lo era para las terapias
conductuales–, sino un desajuste en el intercambio con el ambiente.

Los objetivos de la Terapia Gestalt son:


- Pasar del apoyo externo al autoapoyo.

- Aprender a darse cuenta de lo que hace y cómo lo hace (auto-


responsabilidad).

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- Lograr la mayor integración posible, ya que esto facilita el crecimiento y
desarrollo del individuo.

- Fomentar en el paciente una actitud activa y responsable que le permita


aprender a observar sus conductas y a experimentar otras nuevas.

Lo novedoso de la terapia Gestalt


Hay mucho de novedoso en la Terapia Gestalt y en su abordaje desde la
práctica clínica. A saber:

1. Concepto de "paciente" como persona que viene a terapia en contraposición


con el "enfermo incurable".

2. La cualidad del terapeuta como el que "enseña a aprender".

3. El proceso terapéutico como experiencia de contacto esencialmente


fenomenológico.

En cuanto al primer punto, la persona es tratada como una totalidad y es co-


responsable del proceso terapéutico; es por eso que ha de ser particularmente
activo y capaz de descubrir y lograr sus objetivos a través de sus propios
esfuerzos.

un terapeuta gestáltico:
No interpreta, no condiciona ni descondiciona: acompaña. Atiende a la
conducta, no a los mentalismos. Atiende al darse cuenta y no a preguntas
especulativas; al aquí y ahora en lugar del allá y entonces.

Tiene un estilo directo y activo en el trabajo terapéutico y una preocupación


por crear una relación horizontal. Paciente y terapeuta son dos personas
embarcadas en una tarea en la que el foco de atención es el paciente; no se
fomenta la dualidad de que el sano es el terapeuta y el enfermo el paciente.

El uso del terapeuta como herramienta de cambio, el que apoya lo genuino y


confronta lo neurótico del paciente. Sus devoluciones oscilan entre el apoyo y la
frustración.

Por último, un terapeuta gestáltico no le dice al paciente lo que ha descubierto


acerca de él, sino que le enseña a aprender acerca de sí mismo.

20
En lo que se refiere al proceso terapéutico, éste no es un producto terminado
sino que ha generado una persona que ha aprendido a desarrollar el "darse
cuenta" que necesita para solucionar sus propios problemas. El criterio de
éxito no es la aceptación social, sino el incremento de la capacidad de darse
cuenta del paciente, que se ve reflejado en un aumento y recuperación de su
vitalidad y en una conducta más integrada de acuerdo a sus necesidades
esenciales y a sus posibilidades.

La última aportación a la que quiero referirme está contenida en una frase de


Perls: "La Terapia Gestalt es algo demasiado bueno como para acotarlo
exclusivamente a los neuróticos”.

21
Terapia Gestalt:
Salud, Enfermedad y ... ¿Santidad?
Por Albert Rams

En toda filosofía terapéutica subyace una idea de salud, y es hacia ese


lugar adonde el terapeuta orienta o hace encaminar, de uno u otro modo,
a su paciente. Asimismo, subyace una idea de enfermedad que, además
de utilidades diagnósticas y pronosticas, implica a toda la estructura o
pautamiento del proceso terapéutico. Entonces: ¿ qué es estar sano y qué
es estar enfermo...?.

El punto de vista del enfoque gestáltico se caracteriza en mi opinión


por incidir en tres aspectos fundamentales : la capacidad de “ser
sustantivamente” en lugar de “ser adjetivamente”; un ritmo de
contacto-retirada pleno, fluido y adecuado a la necesidad dominante
del individuo; y el tránsito del heteroapoyo al autoapoyo, del apoyo
ambiental al autosoporte.

Fritz Perls (1893-1970), el fundador de la Terapia Gestalt, entiende la


neurosis –y por extensión la enfermedad psicosomática– como una
estrategia de evitación del dolor psíquico que lo transforma,
paradójicamente, en sufrimiento crónico. Y el dolor más grande fue
seguramente el dolor de no ser, la temprana experiencia de separación de
Aquello que fue nuestro origen y será nuestro destino.

1) Es decir que la salud pasa en primer lugar por la consciencia de ser,


más allá de cómo uno sea a cada momento. La enfermedad empieza
cuando uno decide “...Esto no lo pensaré, esto no lo sentiré y esto no lo
haré… porque produce dolor, desagrado o disforia… y esto, o así, no soy
yo...”. Y “…Esto sí lo pensaré, esto sí lo sentiré, o esto sí lo haré… porque
produce placer, agrado o euforia… y esto, o así, soy yo”. Aunque también
puede ser justo al revés. De tal suerte que se produce, en todo caso, una
escisión fundamental entre el ser en sí y el ser de una u otra manera
específica (poco importa cuál), con toda la carga y el esfuerzo al que uno
se condena para mantener la barrera que garantiza la escisión.

Así pues, el estado saludable requiere de la no identificación del ser o


del no-ser con ningún aspecto de uno mismo en particular. Fritz utiliza
un hermoso concepto para explicar esto, el de “nothingness”, palabra

22
compuesta por “nothing”, nada o ninguna cosa, y el sufijo “ness”, que lo
sustantiva. Su traducción literal sería “nadidad”, “cualidad de la nada”, o
“capacidad de ser nada”.

El camino hacia la salud pasará entonces por volver a poseer las partes
desposeídas o alienadas de la personalidad, sobre todo aquéllas que
uno colocó en el cajón de “esto no soy yo”. Ese proceso conduce a una
autoactualización, lo cual faculta , tal como señala Fritz, para vivir cada
nueva situación del presente como nueva que es, yendo más allá de los
automatismos y condicionamientos con los que uno vivió hasta ese
momento, y que hacen reaccionar frente a una nueva situación con un
patrón viejo y crónico, como si fuera “aquella otra”.

2) El segundo criterio de salud para Perls es la adquisición de un ritmo


de contacto-retirada con el entorno pleno, fluido y adecuado a la
necesidad dominante del individuo. Pleno, puesto que el neurótico se
caracteriza por no hacer ni un verdadero contacto ni una verdadera
retirada. Fluido y adecuado porque la interacción individuo/entorno es
siempre cambiante, y no valen programas prefijados ni actitudes
rígidas . El precio de querer ahorrarse la atención constante, de querer
economizar pilas de la linterna del estar presente en el aquí y ahora de lo
que uno experimenta –de ser consciente de lo uno vive, piensa o hace; y
de responsabilizarse de todo ello–, suele ser la interrupción del contacto,
el ausentarse; la consiguiente victoria del automatismo egoico sobre el
verdadero estar, y su consecuente carga de malestar o enfermedad.

3) El tercer criterio, ligado íntimamente con lo que acabo de comentar,


es el tránsito del heteroapoyo al autoapoyo, del apoyo ambiental al
autosoporte. Dirigirse hacia la salud es pues, desde este tercer aspecto, el
proceso por el cual el individuo aprende a caminar sobre sus propios
pies, solicitando del entorno lo verdaderamente necesario en una
perspectiva de interdependencia, pero no lo innecesario y
manipulativo. Así que podemos entender el carácter –la estructura fija,
repetitiva y crónica con la que nos identificamos cuando éramos niños–
como el conjunto organizado de los medios de manipulación
aprendidos para obtener apoyo actualmente innecesario. Y el
autosoporte o maduración, como compuesto de “...disminución del
apoyo ambiental, aumento de la tolerancia a la frustración, y
desmoronamiento de roles infantiles y adultos…”.

Me parece que los tres criterios citados se reúnen, en realidad, entorno a algo que los
engloba y que podríamos entender como una disolución del ego, o personalidad
adquirida. Claro, si constato que sigo viviendo sin aquello que se suponía que era

23
imprescindible y que, en parte, constituía mi identidad (el apoyo ambiental realmente
innecesario, conseguido fundamentalmente a base de manipulaciones); si sobrevivo a
aquello tan terrible (que me digan que no, que no haya aquello... y en general a la
disforia); si experimento que yo soy algo más que mis máscaras… entonces no tengo
más remedio que concluir que yo soy algo más o algo menos, en todo caso algo
diferente, de lo que creía ser. Transitar estos momentos con consciencia nos permite
cambiar el punto de vista subjetivo, preñado de automatismos distorsionadores de
nuestra realidad interna y externa, por un punto de vista más próximo a lo que
Friedlander definía como el punto cero o punto de “indiferencia creativa”, en el
que, a través de la atención al vacío interpolar, muchas más opciones de una
determinada situación o de una determinada respuesta son posibles y aceptables
como propias.

Recordando por último que “sano” y “santo” comparten el mismo campo semántico –y
que ambos vienen a significar “íntegro”– ¿no será ésta de Perls una hermosa manera de
entender la santidad…?.

Apuntes sobre Terapia Gestalt


Carmen Vázquez Bandín

24
La Terapia Gestalt estudia las relaciones que se dan en la frontera
entre el organismo y su entorno, esta relación es el contacto. La relación
es sociocultural, animal y física.
Si estudiamos solo el organismo y sus aspectos, estaremos haciendo
psicología, fisiología, anatomía, etc. o cualquier otra disciplina que se
refiera solo al organismo.
Si estudiamos solamente al entorno, estaremos haciendo sociología,
antropología, historia, etnología, etc. o cualquier otra disciplina si se
refiere a los seres humanos en su conjunto, o zoología, botánica,
meteorología, etc. si se refiere a cualquier otro aspecto del entorno en sí
mismo.
El proceso de hacer y retirarse del contacto en la frontera-contacto
es la experiencia. Y "todo contacto es el ajuste creativo entre el organismo y el
entorno". La creatividad y el ajuste, son dos polos. Si solamente hubiera
creatividad no tendríamos en cuenta el entorno. Solamente con el ajuste
estaríamos excluyendo al organismo. Por lo tanto, se necesitan el uno al
otro. La espontaneidad es la capacidad de captar, de entusiasmarse y de
crecer con lo que es interesante y nutritivo en el entorno. Solo la novedad
es nutritiva. Pero sin asimilación no se sobrevive. El resultado de
sobrevivir, su consecuencia, es el crecimiento.
"El contacto es la realidad más simple e inmediata". Es la consciencia
inmediata y el comportamiento motor hacia la novedad asimilable y
también el rechazo de la novedad no asimilable. Ya que solamente la
novedad es nutritiva. Y cuando estamos hablando de consciencia
inmediata y respuesta motora, estamos incluyendo "el deseo y el rechazo, el
acercarse y el evitar, la sensación, el sentimiento, la manipulación, la
comunicación, … y todo tipo de relación viva que tiene lugar en la frontera, en la
interacción del organismo con el entorno".
El proceso de un ajuste creativo a un nuevo material o a nuevas
circunstancias incluye siempre una fase de agresión y de destrucción, ya
que es mediante el acercamiento, la apropiación de y la alteración de las
estructuras antiguas como lo desigual se convierte en igual.
Un organismo vive fundamentalmente en su entorno manteniendo
su diferencia y asimilando el entorno para nutrir su diferencia y es en la
frontera donde realiza sus intercambios.
"El contacto, la actividad que tiene como resultado la asimilación y el
crecimiento, consiste en la formación de una figura de interés que se destaca
contra un fondo o contexto del campo organismo/entorno".
La terapia consiste, por lo tanto, en analizar la estructura de la
experiencia real, en el aquí y ahora de la situación presente, "sea cuál sea el
grado de contacto que se tenga"; no tanto lo que se está experimentando,
recordando, haciendo, diciendo, etc. sino cómo es recordado lo que se

25
recuerda, ó cómo se ha dicho lo que se ha dicho, con qué expresión facial,
con qué tono de voz, qué sintaxis, qué postura, qué sentimiento, qué
omisiones, qué atención o falta de atención se tiene hacia la otra persona.
Esto acrecienta el contacto, amplía la consciencia inmediata o awareness de
la vivencia de la relación organismo/entorno en el aquí y ahora de la
situación real y energetiza el comportamiento, dando lugar a una gestalt
fuerte, que es, por sí misma, curativa ya que es "la integración creativa del
problema".

Ninguna realidad es indiferente o neutra.

El Self

Hablamos de ajuste creativo como la función esencial del self, o


mejor dicho, "el self es el sistema de ajustes creativos". Ya que el self solo se
descubre y se realiza a sí mismo en el entorno. "Y vamos a considerar al self
como la función de contactar el presente real efímero", teniendo en cuenta que
el self es el contacto.
"Al complejo sistema de contactos necesarios en el campo, lo llamamos
‘self’. […] Se sitúa en la frontera del organismo y del entorno; […] y pertenece a
ambos, al entorno y al organismo. […] no es una institución fija, sino que existe
en donde y cuando existe una interacción en la frontera". El self como proceso
de hacer y retirarse del contacto es siempre temporal, dinámico y
cambiante.
La inhibición del self, en la neurosis, es la incapacidad de concebir
una situación como cambiante o, al revés, la neurosis es la fijación sobre
un pasado incambiable e inmutable. "Ya que la función del self es algo más
que aceptar las posibilidades, es también identificarlas y rechazarlas, llegar
creativamente a una nueva figura, es distinguir entre las ‘respuestas obsoletas’ y
el comportamiento único y nuevo, que requiere cada situación".
Como ya hemos dicho antes, la terapia supone concentrarse en la
estructura de la figura/fondo proporcionándole al self múltiples
oportunidades de integrarse progresivamente. Ya que "la finalidad del
tratamiento no es resolver la mayoría de los complejos [del paciente] sino llegar
a un punto tal en la técnica de la consciencia inmediata de sí mismo que el
paciente pueda continuar sin ayuda". La curación solamente puede venir de
uno mismo (mediante la flexibilidad de la regulación organísmica), en el
entorno.
En Terapia Gestalt no atacamos las "defensas" o "resistencias", "en
lugar de tratar de eliminarlas, se acepta su lado positivo, son tenidas en cuenta"
y se las apoya, abordándolas en la sesión terapéutica, de persona a
persona.

26
Tampoco le pedimos al paciente que no se censure, sino que se
concentre en la manera en cómo se censura, se retira, se encierra en el
silencio, qué músculos, imágenes o bloqueos emplea para esto. "De esta
manera, construimos un puente para que empiece a sentir que se reprime de
manera activa y pueda, entonces, empezar a relajar por sí mismo su represión".
Apoyar las resistencias o interrupciones, sacar el conflicto de la
represión y aumentar la consciencia inmediata produce ansiedad. La
ansiedad es la excitación frenada en la frontera-contacto. Pero el
sufrimiento y el conflicto no son ni innecesarios, ni carentes de sentido:
son el índice de la destrucción (des-estructuración) que se produce en
toda formación figura/fondo, para que una nueva figura pueda emerger.
Tratar de proteger al paciente de esto supone "que el terapeuta, desde lo alto
de su superioridad, juzga tal o cual material humano como no merecedor de
recuperar una existencia plena". Si el terapeuta deja su actitud de
superioridad, el paciente se convierte, entonces, en un aprendiz de
terapia y por lo tanto en un elemento activo de su proceso.
Y puesto que es un elemento activo de su propio proceso y puesto
que es él quien ha acudido a terapia y ha continuado en terapia, debe ser
él quien decida cuándo dejarla.

Si ampliamos la idea de apoyar las "resistencias" o "defensas",


necesariamente debemos hacer un esbozo de tres conceptos
fundamentales, a los que ya hemos aludido: el proceso de hacer y
retirarse del contacto y sus fases, el self y sus funciones, y las
interrupciones del proceso de hacer y retirarse del contacto.
El proceso de hacer y retirarse del contacto es, en general, una
secuencia continua de figuras y fondos. Todo el proceso es una excitación
creciente consciente y proviene de los dos polos del campo: el organismo
y el entorno.
El proceso de hacer y retirarse del contacto es una totalidad única,
pero se puede distinguir, por comodidad, la siguiente secuencia de
figuras y fondos:
Precontacto: el cuerpo es el fondo; el apetito, las sensaciones o el estímulo
ambiental es la figura. Es lo dado o "ello" de la situación. Es de lo que se
es consciente.
Toma de contacto: la excitación del apetito se convierte en fondo, y algún
"objeto" o conjunto de posibilidades es la figura. El cuerpo disminuye.
Hay elección y rechazo de las posibilidades, agresión para acercarse y
superar los obstáculos; orientación y manipulación deliberadas. Estas son
las identificaciones (aceptaciones) y alienaciones (rechazos) del "yo".
Contacto final (ó Contacto pleno): sobre un fondo que comprende el
entorno y el cuerpo indiferentes, un objetivo vivo se destaca como figura
y se contacta con él. Se relaja cualquier actitud deliberada.

27
Postcontacto: hay una interacción flotante entre el organismo y el entorno
que no es una relación figura/fondo; el self disminuye. Se da la
asimilación y por lo tanto el crecimiento, modificando la "personalidad".

De las fases o etapas del proceso de hacer y retirarse del contacto


podemos deducir las tres principales funciones del self, según la Terapia
Gestalt, y cómo pasa el self, temporalmente, de una función a otra.
La función "ello", correspondería a la fase de Precontacto. "Es el segundo
plano dado, que se disuelve en posibilidades" incluyendo las excitaciones
orgánicas, las sensaciones, las situaciones inacabadas del pasado que se
vuelven conscientes, el entorno vagamente percibido y los incipientes
sentimientos que conectan al organismo con el entorno.
La función "yo", en la fase de Toma de Contacto, "es la identificación con y
la alienación de las posibilidades, la limitación o el acrecentamiento del contacto
en curso". Es la aceptación o el rechazo de las posibilidades de la situación
presente y real. Incluye el comportamiento motor, la agresión, la
orientación y la manipulación.
La función personalidad, activa en las fases de Contacto Final y
Postcontacto, "es el sistema de actitudes asumido en las relaciones
interpersonales, es la asunción de lo que uno es". Cuando el
comportamiento interpersonal es neurótico, la personalidad consiste en
un cierto número de conceptos equivocados sobre uno mismo,
introyecciones, ideales del yo, máscaras, etc. Pero cuando se ha terminado
la terapia, la personalidad es una especie de entramado de actitudes con
el que se comprende uno a sí mismo y que se puede utilizar para
cualquier tipo de comportamiento interpersonal ya que, la personalidad
es "una réplica verbal del self". La personalidad se forma con la lealtad,
la moralidad y las actitudes retóricas, siendo estas últimas "la propia
manera que tiene uno de manipular las relaciones interpersonales".

Cuando las "situaciones inacabadas del pasado" hacen su aparición,


interrumpen la secuencia del proceso de hacer y retirarse del contacto.
Esto tiene lugar mediante procesos que, en principio, son sanos cuando se
emplean en su momento oportuno. Dicho de otra manera, "los
comportamientos neuróticos son los ajustes creativos de un campo en el que hay
represiones".
Esta creatividad va a actuar y a aparecer espontáneamente en
cualquier situación presente, por eso, el terapeuta no tiene que ir a buscar
nada por debajo del comportamiento "ordinario", ni hurgar en él para
poner de manifiesto el mecanismo. Su trabajo consiste sencillamente en
plantear una relación basada en el contacto, dando por sentado que el
paciente no va a poder mantenerla de manera adecuada y por cuyo
fracaso, se siente insatisfecho. Debido a esta insatisfacción, le va a surgir

28
el interés y la excitación, que generalmente va a vivirlos como ansiedad.
Entonces, esta necesidad, real y presente, del paciente, con ayuda del
terapeuta, va a destruir y asimilar los obstáculos y va a crear formas más
viables, "como ocurre en cualquier otro aprendizaje".
No olvidemos que la ansiedad es la interrupción de la excitación
creativa en curso. Y que la neurosis es, a la vez, una situación de miedo
crónico y de frustración crónica. Puesto que la frustración es crónica, el
deseo no aprende a activar las funciones prácticas importantes; y puesto
que el miedo es crónico, el individuo se controla, se inhibe y se frustra.
El terapeuta necesita su propio criterio para mantener sus
referencias, para saber en qué dirección mirar. Y no debe olvidar que la
situación real y presente, representa siempre un ejemplo de toda la
realidad que ha sido o será.
Por eso, el terapeuta necesita, además de sus propias referencias,
estar atento a la estructura del comportamiento del cliente: ¿cómo atiende
a su propio organismo? ¿Cómo satisface una necesidad?
Si basamos nuestro modo de hacer terapia a partir de los momentos
de un proceso presente y en curso, y en concreto, en sus interrupciones,
"podemos esperar que, con la consciencia inmediata, estas interrupciones, se van
a convertir en otras interrupciones, y la continuidad del proceso no se habrá
perdido". Así, el paciente, en un entorno seguro, como es su relación con el
terapeuta, podrá resolver satisfactoriamente el "experimento" de hacer
contacto.
Como terapeutas, solo necesitamos ayudar al paciente a desarrollar
su identidad creativa a través de ese "pasaje ordenado" de una interrupción
a otra. Ya que el comportamiento del paciente en terapia, o en cualquier
otra cosa, es un ajuste creativo que continúa resolviendo un problema de
frustración y de miedo crónicos, la terapia consiste en "proporcionarle unas
circunstancias concretas en donde estas soluciones habituales (inacabadas) ya no
sean las posibilidades de solución más adecuadas".
Para localizar las interrupciones en la secuencia del proceso de
hacer y retirarse del contacto, lo que llamamos pérdidas de la función yo,
la pregunta es la siguiente: ¿cuál es el momento en el que el paciente
empieza a no mantener el contacto en la sesión terapéutica? ¿Cómo,
concretamente, se lo impide?
Y una vez identificada la interrupción, apoyarla hasta la siguiente y
así sucesivamente hasta el final de la secuencia del proceso de hacer y
retirarse del contacto.
"La diferencia entre los diversos tipos [de personalidad] está
relacionada con el momento en el que se produce la interrupción:
Antes de la nueva excitación primaria: confluencia.
Durante la excitación: introyección.
Al enfrentarse al entorno: proyección.

29
Durante el conflicto y la destrucción: retroflexión.
En el contacto final: egotismo."

No debemos olvidar que una interrupción de la secuencia de hacer y


retirarse del contacto es debida a un estado del self, empleado de manera
inadecuada. Esto es, la confluencia, la introyección, la proyección, la
retroflexión y el egotismo son estados temporales adecuados y necesarios
en determinas fases de la secuencia de hacer y retirarse del contacto. Solo
cuando han perdido su función espontánea y se convierten en estructuras
rígidas que interrumpen el proceso de hacer y retirarse del contacto es
cuando se convierten en disfuncionales.

La confluencia es el estado de no contacto, no hay frontera del self. Todos


los hábitos y los conocimientos son confluyentes. La distinción entre las
confluencias sanas y las confluencias neuróticas consiste en que las
primeras están potencialmente sujetas a contacto, mientras que las
segundas no se pueden contactar, debido a la represión.
"En el plano neurótico, la actitud presente –no reconocer del todo la nueva
tarea- consiste en agarrarse a la no consciencia, como si se aferrara a un
comportamiento acabado para encontrar en él alguna satisfacción, y como si la
nueva excitación fuera a arrebatársela. […] El objetivo es conseguir que el otro
haga todos los esfuerzos".

La interrupción se puede producir durante la excitación, el self,


entonces, introyecta: desplaza su propio deseo potencial por el de algún
otro. Esto sirve para evitar la sensación de "no pertenencia". La actitud
hacia el entorno es resignada y, por lo tanto, infantil y sumisa (o la
contraria, rebelde y agresiva pero sin sentido). La satisfacción conseguida
es la frustración.
La introyección sana es el paso previo a la asimilación, necesaria en
cualquier situación de aprendizaje. Está caracterizada por el interés, la
motivación y la consciencia inmediata.
En la (¿intro?)proyección patológica, el individuo siente la emoción
pero flotando a la deriva, "en el aire" y ya que no siente que surge de él, la
atribuye a la otra realidad posible: el entorno; dirigida contra él por el
otro. Produce rigidez muscular e inhibe los poderes motores para dejarse
llevar libremente por las emociones libres.
En el ajuste creativo, es un factor alucinatorio necesario en los
primeros acercamientos. Esto es la intuición o el presentimiento, y es así
"como nos ponemos en guardia o nos sentimos invitados por medio de un
significado que todavía no es manifiesto".
Cuando las energías de la orientación y la manipulación están
plenamente comprometidas en el entorno pero el individuo no puede

30
hacerles frente porque tiene miedo a herir o a ser herido, "necesariamente,
se va a sentir frustrado" y, entonces, las energías comprometidas se van a
volver contra los únicos objetos disponibles y seguros en el campo: su
personalidad y su propio cuerpo. Esto son las retroflexiones. Podemos
incluir aquí los remordimientos, los arrepentimientos, las
reconsideraciones, las enfermedades psicosomáticas, los dolores
musculares sin "causa", el pensamiento obsesivo, la rumia, etc. El
retroflectador trata de evitar quedar comprometido con el entorno.
Cualquier acto de autocontrol deliberado durante un compromiso
difícil es una retroflexión, generalmente sana.
El entorno tangible del retroflectador está formado únicamente por
sí mismo. Y su satisfacción directa es la sensación de control activo.

Cuando, en las fases de contacto final y de postcontacto debería haber


una relajación del control o de la vigilancia, cuando se trataría de
abandonarse al comportamiento que llevaría a la asimilación y al
crecimiento, "hay un esfuerzo por controlar lo incontrolable y lo sorprendente",
esto es el egotismo disfuncional. La preocupación del egotista no es
contactar con el entorno, asimilar y crecer holísticamente sino
"multiplicar sus conocimientos científicos y técnicos para poner cada
vez más cosas del entorno a su alcance y en su poder para ser
irrefutable". La satisfacción del egotista disfuncional es el aburrimiento y
la soledad; es vanidoso y creído, sabe de todo y lo va diciendo. Desconfía
de la humanidad y siempre tiene "enfrentamientos".
No obstante, normalmente, el egotismo es sano e indispensable en
la elaboración de cualquier proceso de maduración largo, difícil y
complejo; dicho de otra manera, se sienten las ganas de comprometerse y
se aplaza esto, desanimándolo, ya que, en ese proceso concreto, no es
adecuada ni la espontaneidad ni la capacidad de correr riesgos.

Los tipos de interrupciones pueden multiplicarse hasta el infinito


combinando cada clase con otra, como "confluencia de introyectos",
"proyección de retroflexiones", etc. Por ejemplo, "la confluencia con los
introyectos es la culpabilidad; […] la retroflexión de los introyectos es la
rebeldía…".
Hay que tener en cuenta que, en Terapia Gestalt, no trabajamos con
el contenido, sino con el proceso, con la secuencia de hacer y retirarse del
contacto y sus interrupciones en el aquí y ahora de la situación real en
curso, en la sesión de terapia, entre el paciente y el terapeuta. El
significado creativo de la situación, no es lo que se piensa por anticipado,
"lo que se trae a terapia", sino lo que surge al traer al primer plano las
situaciones inacabadas, cualesquiera que sean y al descubrir-e-inventar su
pertinencia en la situación presente, que se muestra interrumpida y por lo

31
tanto desprovista de excitación, energía e interés. El neurótico, en la
sesión y en su vida, empieza a perder el contacto con la realidad, se da
cuenta, pero no tiene las técnicas que le permitirían continuar el contacto
y persiste en un proceso que le lleva, cada vez, más lejos de la realidad, y
entonces, se pierde. Es necesario que, en la sesión de terapia, ayudado por
el terapeuta, aprenda a reconocer con precisión, en qué momento y cómo
deja de estar en contacto y dónde y cuál es la realidad, de tal manera que
pueda seguir contactándola.
La teoría de la Terapia Gestalt es la teoría del self y por lo tanto, la
práctica de la Terapia Gestalt es la teoría del self aplicada.

Bibliografía

BLOOM, Daniel: Estructura y funcionamiento del self, Documento del CTP,


Centro de Terapia y Psicología, Madrid, España.
BLOOM, Daniel: La canción del self, Documento del CTP, Centro de
Terapia y Psicología, Madrid, España.
HODGES, Carl: Teoría del campo, Documento del CTP, Centro de Terapia
y Psicología, Madrid, España.
KLEPNER, Perry: Interrupciones del contacto, Documento del CTP, Centro
de Terapia y Psicología, Madrid, España.
MEYER, Kenneth: Self & Egotismo, Documento del CTP, Centro de
Terapia y Psicología, Madrid, España.
PERLS, F., HEFFERLINE, R. y GOODMAN, P.: Terapia Gestalt:
Excitación y crecimiento de la personalidad humana; Ed. Sociedad de
Cultura Valle-Inclán, Ferrol, 2002.
SPAGNUOLO LOBB, Margherita: La teoría del self en Terapia Gestalt,
Documento del CTP, Centro de Terapia y Psicología de Madrid, España.
ZEVY, Lee: Resumen del Proceso de Contacto, Documento del CTP, Centro
de Terapia y Psicología, Madrid, España.

Este artículo ha sido publicado en la revista "Figura-fondo", número 13,


primavera del año 2003, pág. 69-76, del Instituto de Psicoterapia Gestalt
A.C. de México.

La Deflexión como una Retroflexión


"metafórica"
Carmen VÁZQUEZ BANDÍN

32
Abstract: This paper redefines the Polster term "Deflection" as a
Retroflection in the process of contact according to Perls, Hefferline and
Goodman, in an individual therapy session. The author considers that
when the patient undergoing therapy changes the topics of conversation
during the session; speaks about the weather and so on, ... he/she
abandons the course of the contact of here and now in the therapeutic
relationship; thereby avoiding saying anything important to the therapist.
The author proposes that this be considered a Retroflection and can be
undone using the content of this Retroflection as a "metaphoric" message
aimed at the therapist.

Erving y Myriam Polster (1973) en su libro Terapia guestáltica (Gestalt


Therapy Integrated) (1) definen la Deflexión como "una maniobra tendente
a soslayar el contacto directo con otra persona, un medio de enfriar el
contacto real. Se quita calor al diálogo mediante el circunloquio y la
verborrea; tomando a risa lo que se dice; evitando mirar al interlocutor;
hablando abstractamente en lugar de especificar; yéndose por las ramas;
saliendo con ejemplos que no vienen al caso, o prescindiendo de ejemplos;
prefiriendo la cortesía a la franqueza; las emociones débiles a las intensas;
hablando de cosas pasadas cuando el presente es más importante… Todas
las deflexiones destiñen la vida".
No dicen los Polster si este "desvío" del contacto se hace de una manera
consciente o no pero, sea como fuere, el sujeto no es consciente, no está
aware de que el contacto le resulta imposible, por no decir intolerable.
Más adelante, en el mismo párrafo, los Polster añaden: "Si se puede
conseguir que la energía deflexionada dé de nuevo en el blanco, el sentido
de contacto aumenta considerablemente". Tampoco dicen cómo podemos
hacer para que "de nuevo dé en el blanco".

Si tratamos de llevar este mecanismo de evitación al modelo propuesto por


Perls, Hefferline y Goodman en su obra fundacional Gestalt Therapy
(1951), (2) veremos que no está citado ni una sola vez. Los autores de
Gestalt Therapy hablan de cinco mecanismos que interrumpen, de un modo
u otro, el contacto, a saber, la confluencia, la introyección, la proyección, la
retroflexión y el egotismo.
Leyendo atentamente el Capítulo XV del PHG veremos que la Deflexión
de la que hablan los Polster puede entenderse como una Retroflexión.
Dicen Perls y Goodman: "Supongamos ahora que la energía de la
orientación y la manipulación está plenamente comprometida con la
situación ambiental, ya sea el amor, la rabia, la piedad, la pena, etc. El
individuo debe intervenir pero tiene miedo de herir o ser herido (destruir y

33
ser destruido)… Normalmente la retroflexión es un proceso de reforma, de
corrección del acercamiento impracticable o la reconsideración de las
posibilidades de la emoción, el reajuste con vistas a otra acción". (3)
De este modo podemos considerar que cuando el paciente, en el transcurso
de una sesión cambia de conversación, habla del tiempo, desvía el contacto
en el aquí y ahora de la relación terapéutica, es que en otro momento de su
vida, cuando aprendió a relacionarse, la excitación para la acción no
encontró el apoyo necesario en el entorno y no pudiendo ya esa excitación
dar marcha atrás, no pudiendo ya romper el compromiso con el entorno,
"reformó" la orientación y la manipulación hacia una retroflexión. O
efectivamente, completó la acción y el entorno no le dio apoyo sino
frustración.
Si podemos definir el objetivo de la Terapia Gestalt como establecer
contacto ya que "el contacto es la realidad más simple y primera"(4) y
"recordemos que no importa cómo se teorice acerca de los impulsos,
emociones, etc., ya que siempre nos estaremos refiriendo a un campo de
interacción –el campo organismo-entorno- y no a un animal aislado",(5) la
sesión terapéutica –el campo organismo-entorno en el aquí y ahora- tiene
que estar encaminada al contacto entre terapeuta y paciente. Hablar de otra
cosa ajena a la sesión, a la relación entre el paciente y el terapeuta sería, en
palabras de Isadore From, "una comunicación perturbada o
retroflectada"(6) y por "perturbada" entiende "que el contacto entre el
paciente y el terapeuta, de alguna manera, está perturbado", ya que "no
existe ninguna función ni animal ni humana que se complete a sí misma sin
objetos y entorno".(7)
En tanto que terapeutas gestálticos, lo que nos interesa es lo siguiente,: por
un lado, la información contenida en la deflexión. Y esta información
estaría dada de una manera metafórica, metafórica. Pero por otra parte –y a
mi entender resulta más importante-, el hecho es que la deflexión está
teniendo lugar en el aquí y ahora del espacio terapéutico. Mi pregunta
interna sería: ¿qué es lo que le hace en este momento decir lo que está
diciendo, contarme a mí lo que está contando o hacer lo que está haciendo
(por ejemplo, mirar hacia otro lado, no mirarme)? Me hago esta pregunta
basándome de nuevo en Perls y Goodman que dicen sobre la Retroflexión:
"la energía de la orientación y de la manipulación está plenamente
comprometida con la situación ambiental", pero "entonces se vuelve hacia
el único objeto inofensivo", uno mismo, "quedándose con la frustración del
no contacto... Entonces, sentimos remordimientos y arrepentimiento;
damos vueltas a lo pasado, lo reconsideramos, etc... Se arrepiente de no
haber invadido el entorno".(8) Y mi conclusión es que, de alguna manera,
lo que me está contando o haciendo, y que aparentemente no tiene que ver
con nuestra relación, es algo que quiere decirme acerca de su relación
conmigo en el momento presente.

34
Este no decir algo referente a la relación no es porque sea inconsciente;
simplemente es algo no consciente, algo de lo que no se da cuenta. ¿Qué es
lo que ocurre para que le resulte difícil a mi paciente vivirme directamente?
¿Es un ajuste conservador que repite en otros momentos de su vida? ¿Qué
ocurre cuando se deshace la retroflexión y se retoma el contacto?
Lo que le ocurre al paciente para que le resulte difícil vivirme directamente
es que está repitiendo un ajuste conservador. Al no encontrar suficiente
apoyo emocional en el entorno durante su infancia, resolvió creativamente
evitar la mirada, no expresar lo que sentía, pero con la repetición de este
esquema lo convirtió en un ajuste conservador. De esta forma aprendió a
cambiar la frustración por satisfacción ya que "la satisfacción directa de la
retroflexión es la sensación de autocontrol".(9)
¿Cómo hacer para que mi paciente retome el contacto con el entorno, el
contacto conmigo? Deshacer la Retroflexión. ¿Y cómo deshacer la
retroflexión? Dicen Perls y Goodman "la reforma (en la orientación) no
puede ser asimilada ni cambiada, a menos que se le incluya un nuevo
material ambiental".(10) Y este "nuevo material ambiental" solo podemos
aportarlo en forma de apoyo emocional y redirigiendo la energía de la
retroflexión del paciente hacia el entorno, hacia mí como terapeuta,
mediante la pregunta: "Si eso que estás diciendo o haciendo me lo dijeras o
me lo hicieras a mí, ¿qué me estás diciendo o me haces?". De esta manera
deshacemos la retroflexión y volvemos al contacto puesto que el paciente al
verbalizar o hacer lo que estaba evitando realiza "un ajuste creativo entre el
organismo y el entorno",(11) siendo ésta otra de las definiciones de Perls y
Goodman para el contacto.
En el título del artículo he denominado a la deflexión "retroflexión
metafórica" porque, como es obvio, el contenido de lo verbalizado nunca se
refiere directamente a la relación terapéutica sino que es un contenido
metafórico: hablan de "un tiempo estupendo", "un encuentro casual con
alguien cercano en el pasado", "una cucaracha asquerosa en la escalera"…,
y es este contenido el que debe de "adaptarse" a la relación terapéutica o a
mí como terapeuta.
¿Qué ocurre cuando se deshace la retroflexión y se retoma el contacto? Al
deshacer la retroflexión, y como respuesta a mi sugerencia, el paciente
retoma los sentimientos de la infancia que al no poder asimilarlos había
anulado por el ajuste conservador mediante la retroflexión. "Es
completamente desconcertante ver cómo se paran bruscamente por culpa de
la inseguridad y la timidez"(12) dicen Perls y Goodman. Mi experiencia es
que el paciente efectivamente se vuelve "tímido" y contacta con la
vergüenza ya que, como dice Kaufman,(13) la vergüenza "supone un
fracaso interpersonal significativo".
Esta vergüenza es " sobre todo, una ruptura en el campo de la experiencia
de sí mismo; pero esta ruptura, aunque enraizada en la historia, se vive en

35
el presente y está necesariamente presente, si quiere uno tomarse la
molestia de verla, en la relación terapéutica misma", "y debe de
concedérsela prioridad ya que es una fisura o una brecha en el campo de la
experiencia presente del paciente",(14) de su experiencia en la relación
terapéutica.
Una vez que el paciente vive sus sentimientos y me los expresa, los
comparte conmigo, es obvio que hay un abundante material en el aquí y
ahora para poder reparar esa "brecha o fisura" de la que habla Wheeler,
posibilitando así al paciente el que cada vez le resulte más fácil hacer
contactos en la sesión terapéutica y que como resultado de la asimilación
de estas experiencias, pueda generalizar este funcionamiento a otros
aspectos de su vida.

Un ejemplo práctico

Josefina es una mujer de 40 años, casada, madre de dos hijos, en formación


en Terapia Gestalt.
Lleva 60 horas de formación conmigo, ha solicitado ella empezar una
terapia individual. Esta es su primera sesión de terapia individual.
Yo vivo a Josefina como una mujer silenciosa, cordial, que trata de no
llamar mucho la atención en el grupo, que se esfuerza por participar, por
aprender, "por aprovechar el tiempo", "por ser sincera consigo misma".
Josefina es alta y larga, sus formas de mujer está diluidas, anda sin hacer
ruido, como sin querer "molestar". Me llaman la atención sus ojos; son
profundos pero cuando los miro siento una profunda sensación de tristeza.
Es la mayor de tres hermanas. Sus padres trabajaban los dos cuando ella era
pequeña.
Volviendo a aquella primera sesión, Josefina está contándome sus
dificultades para intervenir en el grupo, para relacionarse espontáneamente
con los otros participantes. La dejo hablar. Unos momentos después le
pregunto qué puede querer de la terapia, qué quiere de mí.
Josefina desvía la mirada, se queda mirando fijamente mi estantería con la
cabeza totalmente girada a la izquierda de donde yo estoy sentada y, sin
venir a cuento, me dice llena de melancolía:
"Mi abuela se ocupaba muchas veces de mí. Venía del pueblo y pasaba
temporadas con nosotros. Era fantástico. Yo la quería mucho. Me cuidaba,
me mimaba, me enseñaba cosas… De joven había sido maestra. Debía de
valer mucho porque para ser maestra en aquella época es que tenía las
cosas muy claras…".
Aprovecho el silencio de Josefina para decirle:
"Josefina, ¿querrías decirme a mí lo que estás diciendo y mirarme al
decírmelo? A ver si te resuena…".
Me mira desconcertada. Me dice: "¿A ti?". Y súbitamente enrojece.

36
"Pues… -empieza a decir y vuelve a desviar la mirada- … Tú te ocupas de
mí…". Le pido que trate de mirarme mientras me habla. Me dice que le
resulta muy difícil, por no decir imposible, "es como si se me fuera sola la
cabeza".
"Pues… Tú te ocupas de mí… Nos vemos un fin de semana al mes y me
gusta venir, me gusta mucho… Me gustan tus explicaciones… Tu forma de
trabajar… Me da apuro decirte que te quiero…". Mientras me ha ido
diciendo esto su cara ha ido enrojeciendo y sus ojos se han ido llenando de
lágrimas y al llegar aquí, rompe a llorar. Baja la cabeza y se tapa la cara
con las manos.
"Me cuesta mucho decirte estas cosas…". Y levanta la vista, con la cabeza
todavía medio bajada y me mira con unos ojos diferentes. Yo siento en ellos
una mezcla de ilusión, expectativa, alivio y le brillan, le brillan mucho
mientras me sonríe con una mezcla de miedo y alivio.
"¿Qué sientes ahora, Josefina?"
"No sé. Primero vergüenza, mucha vergüenza … y miedo a que te rieras de
mí, a que te enfadaras por mi atrevimiento… Ahora me siento mejor…".

Otro ejemplo
Carlos es un hombre de 37 años. En la actualidad está divorciado desde
hace 12 años. Su matrimonio fue forzado ya que dejó embarazada a la
chica con la que salía y el padre de esta les obligó con amenazas a casarse.
Duró dos años de peleas constantes e intimidaciones por parte de su mujer.
Tiene una hija a la que casi no ve y a la que no tiene especial cariño, según
él.
Es el hijo mayor de un matrimonio en el que los padres eran algo mayores
cuando nació él. El dice que el padre trabajaba y la madre "no tenía nada
mejor que hacer que dedicarse a malcriarme". Tiene una hermana diez años
menor que él. El padre murió hace unos años. Carlos vive solo pero va con
regularidad a ver a la madre.
Ha mantenido esporádicamente relaciones con otras mujeres, pero no acaba
de comprometerse con ninguna. "Las mujeres son tremendas –dice–
empezando por mi madre. En cuanto te descuidas quieren controlarte la
vida". (Cuando me cuenta esto, decido no darme por aludida, estamos en la
fase de establecer nuestro acuerdo terapéutico).
El motivo de consulta es una hipersensibilidad a los ruidos, al jaleo.
Últimamente todo le irrita, la música alta, las voces de los vecinos, las
bocinas de los coches, …
Carlos es un hombre con buena planta. Algunas canas por las sienes hacen
que me resulte atractivo. La boca es demasiado grande y la tiene siempre
contraída en una mueca. Los ojos me parecen saltones y hundidos al mismo
tiempo. Todos sus rasgos faciales están contraídos, crispados. Siento que
está a la defensiva de forma constante. Se lo comento y me dice que

37
conmigo está cómodo, que es su forma habitual de estar. Yo siento
ambivalencia: es como si quisiera y no quisiera. El se define, a su pesar,
como sensible, demasiado emotivo, "blando".
Después de unos seis meses de terapia, Carlos se siente más suelto. Ha
descubierto muchas cosas de su vida y de cómo reacciona, de su
desconfianza.
Llega a su sesión puntual, como siempre. Empieza hablando de sus planes
de vacaciones. Es el mes de Junio y en Agosto quiere ir a "una playa
tranquila".
"Me gustan las playas tranquilas, en donde no haya mucha gente. Tener el
mayor espacio posible. El sol y el agua solo para mí" –dice- "Me hace
sentirme en paz conmigo y soy capaz de pensar bien de mí. Porque la
naturaleza no te pide nada, no te exige nada, puedes estar a tu aire sin tener
que fingir constantemente una forma de ser que no es la tuya". Cuenta todo
esto con la mirada perdida, sin mirarme.
Me planteo interiormente: ¿qué le hace decirme esto de sus vacaciones en
este momento?; ¿por qué, entre todos los acontecimientos de esta semana,
entre todas sus vivencias, entre todos sus pensamientos…, me cuenta
precisamente esto? Voy a considerarlo como una retroflexión, a ver qué
pasa. Y le digo:
"Carlos, si lo que estás diciendo de la playa me lo dices a mí, a nuestra
relación terapéutica, ¿puede encajar? Y, si no te importa, mírame al
decírmelo".
Me mira, se pone colorado, se ríe abiertamente y me dice… "Venir aquí…
digo mejor venir aquí, porque si te digo que tú eres como una playa
tranquila… (enrojece más) es de lo más cursi… Sí, me gusta venir aquí, me
siento cómodo…".
Le interrumpo "¿qué te pasa, qué sientes si eres cursi conmigo…?"
"Te vas a reír y eso me va a enfurecer…, y se va a acabar el estar relajado y
a gusto contigo…" Tiene los ojos humedecidos y le resbalan unas lágrimas
que trata de contener. ¿Ajuste conservador?. Ajuste conservador. Ha
descubierto qué pasaba cuando de pequeño era tierno y cariñoso con su
madre…

Conclusión
Así tendría para ofrecer cientos de situaciones en las que, al tomar la
deflexión como una retroflexión con un contenido simbólico y al sugerir al
paciente la posibilidad de deshacerla, este retoma, en el aquí y ahora, el
contacto y recupera el proceso emocional que interrumpió cuando el
entorno no le dio el apoyo emocional suficiente como para aprender a
manejar sus emociones.

NOTAS

38
1
.- POLSTER, E. Y M.: Terapia guestáltica, Ed. Amorrortu, Buenos Aires,
1976; pág. 95.
2
.- PERLS, F., HEFFERLINE, R.F. y GOODMAN, P. (1951): Gestalt
Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality, The Julian
Press, 1994. En adelante PHG.
3
.- PHG, Volumen I, Capítulo XV, apartado 7, pág 235 (a partir de este
momento, todos los textos citados de PHG son traducción mía)
4
.- PHG, I, I, 1
5
.- PHG, I, I, 2
6
.- Entrevista a Isadore From por Mark Stern y Don Lathrop, publicada en
"Voices", The Art and Science of Psychotherapy, Journal of the American
Academy of Psychotherapists, 1978, Vol. 14, nº 1. (Traducción mía).
7
.- PHG, I, I, 2
8
.- PHG, I, XV, 7.
9
.- Ibid.
10
.- Ibid.
11
.- PHG, I, 1, 5
12
.- PHG, I, 15, 7
13
.- G. KAUFMAN: Psicología de la vergüenza, Ed. Herder, Barcelona,
1985.
14
.- G. WHEELER, The Voice of Shame, Jossey-Bass Publishers, San
Francisco, 1996, pág. 51

Bibliografía
KAUFMAN, G.(1978): Psicología de la vergüenza, Ed. Herder, Barcelona,
1985.
PERLS, F., HEFFERLINE, R.F. y GOODMAN, P.(1951): Gestalt Therapy:
Excitement and Growth in the Human Personality, The Gestalt Journal
Press, Highland, 1994.

POLSTER, E. y M.(1973): Terapia guestáltica, Ed. Amorrortu, Buenos


Aires, 1976.

STERN, M. y LATHROP.: Interview with Isadore From, en "Voices", The


Art and Science of Psychotherapy, Journal of the American Academy of
Psychotherapists, 1978, Vol. 14, nº 1.

WHEELER, G. y LEE, R. (comp.)(1996): The Voice of Shame, Jossey-


Bass Publisher, San Francisco, 1996.

39
LA DEPRESION: COMPARACIÓN
ENTRE LA GESTALT Y OTROS
PUNTOS DE VISTA
Gary Michael Tyson & Lillian Miller Range

Artículo publicado en The Gestalt Journal, Vol. IV, No. 1

Traducción de Manuel Sorando Martínez, psicólogo psicoterapeuta.

40
Durante los últimos años ha habido un creciente interés por las teorías
y el tratamiento de la depresión. Este interés es el resultado de la incidencia
de la depresión clínica que, de acuerdo con un informe especial sobre la
depresión llevado a cabo por el NIMH1 (1973), ha empezado a rivalizar con
la esquizofrenia, en todo el país, como el problema mental más importante
y de más incidencia. El propósito de este artículo es establecer las
similitudes y diferencias entre la teoría de la Gestalt y el tratamiento que
ésta aplica y otras formas de teoría y tratamiento de la depresión.

Existen diferentes teorías acerca de la depresión. La teoría del


psicoanálisis tradicionalmente ha contemplado la depresión como la agresión
hacia un objeto interiorizado con un significado ambivalente (Freud, 1917).
Recientemente, otras teorías más avanzadas ven la depresión como el reflejo
de: (a) un problema cognitivo (Beck, 1974); (b) desamparo aprendido o de
no contingencia (Abramson, Seligman & Teasdale, 1978; Seligman, 1974);
(c) paradigmas de la extinción (Ferster, 1974; Lazarus, 1968; Lewinshon,
1974); (d) un fracaso en la autorregulación (Mathews, 1977); (e) relaciones
interpersonales ineficaces (Coyne, 1976; Salzman, 1974); o (f) una
protección contra los efectos normales del desamparo o la desesperanza
(Benton, 1972).

En la teoría de la Gestalt, la neurosis (de la que la depresión podría


constituir un aspecto) puede ser conceptualizada en términos de lo que Perls
llamó “el perro de arriba y el perro de abajo”, escisión de la personalidad
en la que el individuo fracasa en la resolución, o no es totalmente consciente,
del conflicto planteado entre dos componentes diametralmente opuestos de
su personalidad. Estos componentes representan actitudes introyectadas y
creencias que le fueron impuestas al individuo durante su primera infancia y
que fueron aceptadas sin crítica por él. En una persona deprimida
neuróticamente, uno de los componentes de la personalidad estaría
representado por una conciencia o superego muy severo (el perro de arriba),
que sería el resultado de un entorno que originalmente impuso sus preceptos
al individuo bajo las amenazas del castigo, retirada de afecto, etc. Por tanto,

el individuo interioriza estos preceptos (ambientales) en


la forma de una conciencia que asume la función de
vigilar que la persona piense y se comporte como
“debe”. La agresión desplazada es proyectada hacia la
conciencia del individuo, y la propia persona, en
esencia, es la creadora de su propio “dictador” interno.
(Ward & Rouzer, 1974, p. 25)
1
National Institute of Mental Health. Organo oficial de la Administración
norteamericana para las enfermedades mentales. (N. del T.)

41
Sin embargo, en contraste con la naturaleza autoritaria del “perro de
arriba”, el segundo componente de la personalidad (el perro de abajo)
representa actitudes y creencias que hacen referencia al supuesto
desamparo, incompetencia y falta de adecuación del individuo. Así, sin la
plena conciencia de este conflicto, el neurótico fracciona su personalidad
entre lo que debería hacer y lo que hace, entre el amo y el esclavo, entre el
agresor y la víctima. El neurótico se manipula a sí mismo y a los demás, a
través de la expresión alternada y la proyección de estas polaridades. Sin
embargo, debido a que ninguna de estas partes es expresada o
experimentada completamente, el conflicto queda sin resolver y, por tanto,
se prolonga como algo inacabado. En consecuencia, el individuo neurótico
continua siendo el objetivo de su propia agresión.

El mismo Perls (1976) reconoció la similitud del punto de vista de la


Gestalt respecto a la depresión, con el del psicoanálisis. Los autores
psicoanalíticos (como Chadoff, 1974), al observar la dependencia de la
persona depresiva respecto de otros para el mantenimiento de la
autoestima, anotaron que

[las personas depresivas] emplean varias técnicas -la


sumisión, la manipulación, la coerción, la lástima, la
súplica, la conciliación- para mantener estas relaciones,
que necesitan desesperadamente y son esencialmente
ambivalentes, con los objetos externos o interiorizados
de sus requerimientos (p. 94).

Estas observaciones son sorprendentemente parecidas al contenido y


estilo de la lucha entre las polaridades de ”el perro de arriba” y el “perro de
abajo”, y son consistentes con las aserciones de la teoría de la Gestalt en
cuanto a que la persona neurótica manipula, tanto a sí mismo como a su
entorno y a los demás, más que experimentar y reconocer sus necesidades
de una manera directa. Un autor psicoanalista (Dorpat, 1977) observó que

la aparente contradicción en el individuo enfermo por


depresión entre la omnipotencia y actitudes de
desamparo y desesperanza, queda parcialmente
explicada por el fraccionamiento del ego. La
organización del ego respecto a sentimientos y actitudes
de desamparo y desesperanza es mantenida rígidamente
por separado de aquella otra organización referida a las
ideas de omnipotencia que tiene el sujeto, de la

42
importancia que le da a los objetos o de ambas al mismo
tiempo (pp. 23-24).

Mientras que las teorías de la Gestalt y el psicoanálisis referidas a los


orígenes de la depresión son bastante parecidas, sin embargo las estrategias
para su tratamiento son muy diferentes. El psicoanálisis es un enfoque
esencialmente del “allí y entonces” acentuando la exploración en la
memoria precoz como inductora de la ansiedad. En el otro lado, la Terapia
Gestalt es un enfoque del “aquí y ahora”, que hace hincapié en la toma de
conciencia de la forma en que el individuo evita su propia y plena
experiencia del momento (Naranjo, 1970). Este enfoque subraya la
confianza en la sabiduría inherente del propio organismo y en su capacidad
de autorregulación. (Polster & Polster, 1973). Por el contrario, el enfoque
psicoanalítico enfatiza la naturaleza inconstante, tanto del id como del
superego, y la habitual debilidad del superego para controlarlos. Ambos
enfoques poseen en común la tendencia a indagar en busca de los
sentimientos de agresión que subyacen en la exteriorización de la
depresión.

También existen paralelismos entre la visión de la


depresión por parte de la Gestalt y las observaciones de
autores de otras convicciones filosóficas. Por ejemplo, la
teoría cognitiva de Beck (1974) establece que la depresión
es la evidencia de los problemas cognitivos que tiene el
sujeto en la evaluación de si mismo, de su mundo y de su
futuro (tríada cognitiva). La naturaleza de los problemas de
la persona depresiva en esta tríada, según Beck, está
relacionada con un pensamiento extremo y de términos
absolutos, con el establecimiento de objetivos rígidos y
perfeccionistas. Además, cuando fracasa en alcanzar esos
objetivos, “la tendencia depresiva del individuo tiende a
culpar de la causa del hecho adverso a alguna deficiencia
presente en sí mismo” (p. 9), tendiendo a contemplar este
presunta deficiencia en términos exagerados, y
empleándose en una excesiva autocrítica acerca de las
causas de estas deficiencias asumidas. La teoría de Beck
establece que la depresión no es un desorden afectivo,
como podría parecer a primera vista, sino un problema
cognitivo. El tratamiento, por tanto ha de llevarse a cabo a
ese nivel, a través de una reestructuración del pensamiento
erróneo del individuo.

43
La teoría de la depresión de Beck, al igual que lo expresado por la
Gestalt, propone el auto apoyo en lugar del apoyo ambiental. En términos
de la Gestalt, la persona neurótica deprimida necesita apoyo de su entorno,
y con tal de obtener este indispensable soporte, utiliza toda suerte de
manipulaciones neuróticas incluyendo (a) negación de aspectos del sí
mismo (Carmer & Rouzer, 1974), (b) dependencia de otros (Thorne, 1974),
(c) rigidez (Ward & Rouzer, 1974), y (d) la creencia de que le ocurrirán las
cosas más terribles si no consigue apoyo del exterior (Hartman & Narboe,
1974). La estrategia de tratamiento que se desarrolla a partir de este punto
de vista, pasa por la “frustración creativa” de estos esfuerzos neuróticos,
con el fin de llegar al auto apoyo (Levin & Sephard, 1974; Smith, 1978).
Los diferentes puntos de vista tienen en común su aspiración hacia una
actitud más realista y de aceptación del self, junto con el enfoque de Beck,
de estilo más autoritario.

Posteriormente, Beck establece que una razón por la que el individuo


tendente a la depresión desarrolla estas cogniciones erróneas, en primer
lugar, está causada por la experiencia de una gran pérdida, en el momento
en que ésta resulta abrumadora para la persona. Esta formulación es muy
parecida al concepto de asunto inacabado que preconiza la Gestalt. Los
modelos, no obstante, discrepan en este punto en lo referente al
tratamiento. El trabajo desde la Gestalt implica “trabajar con” la plena
expresión de las emociones de la situación inacabada, con el fin de facilitar
una resolución más integradora del asunto (Dublin, 1978). El acercamiento
cognitivo de Beck, deja de lado la expresión de los aspectos emocionales
del tratamiento y se centra en el intelecto o sistema de creencias del
individuo, tratando de reestructurar el pensamiento del sujeto de forma más
adecuada.

Otro popular modelo de depresión mantiene que la esencia de la


depresión reside en que

el paciente depresivo ha aprendido o cree que no puede


controlar aquellos elementos de su vida que le
previenen del sufrimiento o que son gratificantes para
él. Resumidamente, cree que es ineficaz (Seligman,
1974, p. 98)

Así pues, en su forma original, el modelo de Seligman se centra casi


exclusivamente en el componente de la personalidad llamado “perro de
abajo”. Una revisión posterior (Abramson, Seligman & Teasdale, 1978)

44
añade un aspecto importante de la teoría de la atribución, diciendo que la
persona depresiva debe atribuir su ineficacia a algún aspecto de sí mismo.
Debe creer que la culpa de su incompetencia la tiene él mismo. El
tratamiento, en la teoría de Seligman, se centra esencialmente en el
comportamiento,(a) enseñando al individuo a discriminar entre aquella
situación en la que fue incompetente y aquellas otras en las que no lo fue, y
(b) haciendo que la persona experimente su propia eficacia.

El concepto de la Gestalt sobre la aptitud personal está directamente


relacionado con el modelo de Seligman. En la teoría de la Gestalt, el
individuo neurótico no puede entrar en contacto o es incapaz de utilizar su
propia energía. Por tanto el tratamiento consistirá en ayudar al paciente a
volver a entrar en contacto, o controlar, sus capacidades personales

La persona puede experimentar, bien tener el control de su


potencialidad (ser apto), o no poseer ese control (depresivo). El tratamiento
en ambos acercamientos está basado en la experiencia personal de la
situación y no en la realidad externa de la misma.

Las teorías del comportamiento sobre la depresión señalan que ésta es


el resultado de (a) una reducción en el refuerzo de determinadas conductas
(Ferster, 1974), (b) la escasa disponibilidad de refuerzos apropiados
(Lewinsohn, 1974), o (c) la perdida de efectividad de los refuerzos
disponibles (Lazarus, 1968). El concepto de la Gestalt de asuntos
inconclusos se hace aquí imprescindible. Estos asuntos inconclusos hacen
uso de las reservas de energía del organismo, por lo que el individuo (a)
dispone de menos energía para conseguir refuerzos apropiados por su
conducta, (b) no tiene la capacidad suficiente para seleccionar de forma
efectiva y eficiente un entorno favorable a su conducta, o (c) no puede
experimentar apropiadamente los refuerzos del entorno que si se
encuentran presentes (por lo que estos refuerzos parecerán poco eficientes o
inadecuados).

El tratamiento del comportamiento depresivo, consiste típicamente en


restablecer en la persona la elaboración de conductas que proporcionen
refuerzo adecuado. El tratamiento desde la Gestalt consiste en intensificar la
toma de conciencia del presente de la persona depresiva (Polster, 1966), y su
flexibilidad para manejar este presente (Knopp, 1974). Por tanto, el enfoque
de la Gestalt adjudica más responsabilidad al individuo y más confianza en
su inherente capacidad para ayudarse.

La teoría de la Gestalt comparte con el modelo de autorregulación de


la depresión la hipótesis de que los humanos funcionamos de acuerdo al

45
principio de homeoestaticidad. El modelo de la autorregulación mantiene
que cuando una cadena comportamental no se completa convenientemente,
todos los organismos pasan por las fases de autorevisión, autoevaluación, y
autorrefuerzo. Para el individuo depresivo, sin embargo, las
autoevaluaciones tienden a ser excesivamente inflexibles y los
autorrefuerzos claramente inadecuados. Por tanto, la natural
autorregulación del organismo queda obstruida. El punto de vista de la
Gestalt es que el neurótico no permite que pueda tener lugar el proceso
natural de contacto y retirada, por lo que mantiene el contacto cuando
necesita retirarse, o se retira cuando necesita el contacto (Perls, 1978). El
tratamiento desde la Gestalt anima al paciente a escuchar su propio proceso
natural.

Salzman (1974) y Coyne (1976) hacen hincapié en los aspectos


interpersonales de la depresión. Salzman (1974) afirmó que la depresión
tiene lugar cuando el individuo siente que “ha perdido la estima y la buena
disposición de los demás porque ha fracasado en vivir de acuerdo con sus
ideales y objetivos perfeccionistas” (p.50). El contenido de la depresión,
sugiere, “consiste en una variedad de dispositivos de coacción, exigencia,
suplica, y extorsión, que procuran obligar a retornar al objeto o valor
perdido” (P. 50). Ya se ha comentado antes que los individuos neuróticos
depresivos, de acuerdo con la teoría de la Gestalt, manipulan a los demás
como a sí mismos, y tratan de comprometer a amigos, familiares, o al
terapeuta para que interpreten unos u otros aspectos de si mismos (más a
menudo con las peculiaridades del “perro de arriba”), a través de la
manipulación y/o proyectando características de esos componentes (Perls,
1973). Como indicaba Coyne (1976), la persona depresiva “es capaz de
comprometer a los demás en su entorno de tal manera que se pierde
cualquier apoyo y se elicitan los mensajes depresivos” (p. 29). En términos
de la Gestalt, la persona depresiva ha aprendido con eficacia cómo emplear
los aspectos del “perro de arriba” del entorno, para poder adoptar la
polaridad del “perro de abajo”. Esta práctica justifica el apoyo en el entorno
mientras que obstaculiza el desarrollo de la propia autoayuda y, como
consecuencia, impide que pueda ocurrir un cambio.

Salzman y Coyne no argumentan sobre el proceso. La Terapia Gestalt


se basa en el procedimiento, subrayando la importancia, paradójicamente,
de alentar a la persona a ser lo que realmente es (Beisser, 1970). Por tanto,
mientras que el cambio no es el objetivo inmediato, esta orientación
permite al individuo atenderse y hacerse cargo de si mismo, una actitud
que, a menudo, es la causa de notables cambios.

46
Finalmente, también existen paralelismos entre la formulación de la
Gestalt y la postura adoptada por Benton (1962), quien sugirió que la
depresión podría representar un intento por parte del individuo de
defenderse de la experiencia o de reexperimentar la perdida y la aflicción.
El “juego de la depresión” , decía Perls (1970), tiene lugar en la capa del
“como si” de la neurosis, donde nuestro miedo al dolor y a la desesperanza
nos disuade de tener la experiencia y de expresar emociones más sinceras y
genuinas. Estas posturas parecen bastante afines. El tratamiento en ambos
casos conlleva facilitar en el paciente la plena experiencia de estos
sentimientos.

La revisión en la búsqueda de tratamientos nos hace concluir que,


mientras varias de las aproximaciones han tenido éxito reduciendo la
depresión, aquellas que han obtenido un mayor triunfo, incluyen (a) la
corrección de las distorsiones cognitivas, (b) la modificación de patrones de
interacción social, o (c) la experiencia y/o expresión de la emoción. Los
terapeutas Gestalt pueden afirmar que la plena integración de la
personalidad, que es el objetivo de la Terapia Gestalt, incluye todos
estos componentes.

Referencias bibliográficas:

Abramson, L. Y., Seligman, E. P. & Teasdale, J. D. Learned helplessness in


humans: Critique and reformulation. Journal of Abnormal Psychology,
1978, 87, 49-74.

Beck, A. T. The development of depression: A cognitive model. In R. J.


Friedman & M. M. Katz (Eds.) The psychology of depression:
Contemporary theory and research. Washington, D. C.: Winston &
Sons, 1974.

Beisser, A. The paradoxical theory of change. En J. Fagan and I. Shepherd


(Eds.), Gestalt Therapy now. Palo Alto, Calif.: Science and Behaviour
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49
IDEAS PARA EL VIVIR*
*
Presentación a la Conferencia Internacional "Una visión global: Llevando la Terapia 
Gestalt hacia el siglo XXI". Realizada del 6 al 10 de Noviembre de 1996 en Cambridge, 
Massachusetts   (USA).   Organizada   por   la  International   Gestalt   Therapy   Association,   El 
Boston  Gestalt Institute y The  Gestalt Journal.  Fue editado  por  la revista "The Gestalt 
Journal" Tomo XX, nº 2., que realizó modificaciones mínimas para poder así conservar el 

50
Contribución para una actitud
"Gestáltica"
Por Myriam Sas de Guiter

Quisiera comenzar citando un pensamiento de George Groddeck que es


muy significativo para el tema que voy a presentar. Se encuentra en un artículo
escrito por Paul Weiz publicado por The Gestalt Journal, en el número de Otoño
de 1990. Dice:
"Conocer y amar es lo mismo. Del amor surge el
nacimiento. Y quien se conozca a sí mismo renacerá."

¿Cuánto se tarda en alcanzar ese renacimiento? ¿Hay modos de vivir que


ayuden a disminuir la brecha entre amar y conocer?

Vivo en Argentina, país que ha desarrollado en los últimos 25 años


situaciones políticas, sociales y económicas que han producido un fuerte
deterioro en la población. En la actualidad la orientación neoliberalista en
nuestra economía hace difícil alcanzar una mejor calidad de vida. En Argentina
y en otros países sudamericanos este modelo económico deja a muchas
personas sin trabajo, sin amparo social y sin asistencia sanitaria y psicológica
suficiente. En estas circunstancias, la Terapia Gestalt nos provee de recursos
teóricos y prácticos de gran eficacia para trabajar en pos de la integración de la
personalidad y de la creatividad.

Perls (1971) expresó: "Aprender es descubrir: des-cubrir lo que tenemos


delante." Esta idea esperanzada llamó particularmente mi atención cuando me
puse en contacto con la obra de Perls, ya que para desafiar las vicisitudes de
nuestro tiempo, la persona necesita descubrir sus potencialidades y construir
su integridad cada día. Necesitamos poner el acento en la importancia de
aprender a crecer, como un aspecto esencial de la autopreservación.

Las condiciones políticas y económicas que he mencionado producen


cambios significativos en la conducta y una disminución de la capacidad
creativa; factores tales como la falta de reconocimiento y la desigualdad de
oportunidades para el desarrollo personal, inciden negativamente en los
individuos y en las comunidades. La creciente mercantilización altera los
valores personales. Estamos permanentemente bombardeados por mensajes
que incitan al consumo, al mismo tiempo que la capacidad adquisitiva

estilo con que fue expuesto en la reunión.

51
disminuye en forma alarmante. Este panorama, que produce una acumulación
considerable de situaciones traumáticas, constituye el contexto en el que
trabajan psicólogos y educadores argentinos en la actualidad.

Puedo observar en mi práctica clínica que para alcanzar la adaptación


creativa que proponen Perls y Goodman, la persona necesita resignificar
algunas pautas, a fin de no aceptar situaciones inadmisibles.

Esta necesidad de re-significar puede carecer de palabras y, en


ocasiones, estar constituida sólo por sentimientos expresados
coroporalmente. ¿Qué haremos con nuestras fronteras de contacto?, ¿Les
daremos más espesor?, ¿Las haremos más flexibles? La idea de optimizar en
vez de maximizar -como expresa Bateson (1972)- podría constituir un cambio
hacia una solución más saludable.

Necesitamos, entonces, estar atentos a nuestras ideas para el vivir.


Los psicoterapeutas seremos eficaces trabajando en la prevención,
asistiendo a las personas para que mantengan claras las lentes con las que
miran, antes de que se empañen.

En Julio de 1996 asistí a una Conferencia que reunió a psicólogos de mi


país así como de Uruguay, Brasil y Chile. Me impresionó en esa ocasión que,
más allá de las diferencias teóricas, acordáramos con total claridad mantener
la capacidad de utopía y no desistir en proveer asistencia para mejorar la
manera de vivir. Si bien el contenido de mi presentación de hoy ya estaba
esbozado casi en su totalidad en aquel momento, ha sido fuertemente
influenciado por mis impresiones de aquella reunión. Hoy puedo decir que yo
misma necesité resignificar mis ideas después de aquel encuentro, en forma
muy similar a la que espero que realicen mis consultantes con sus propios
puntos de vista.

Sentí necesidad de ofrecerles esta introducción para ubicarlos en el


contexto en el cual elaboré esta presentación. En la actualidad mi interés
se centra en comprender cómo abordar el estilo de conocer y de
relacionarse que tiene cada uno, así como en tratar de captar el
significado particular que determinadas acciones tienen en el contexto de
la vida de una persona.

Tratando de entender desde el modelo de la Terapia Gestalt las


dificultades que algunas veces persisten, a pesar de haber trabajado
profundamente para recuperar emociones y completar situaciones
inconclusas, encontré que las ideas de Gregory Bateson son
complementarias a la apreciación de Perls sobre la conducta humana.

52
Ambos, Gregory Bateson como biólogo, antropólogo y filósofo y Fritz
Perls como clínico, nos invitan a descubrir nuestra propia
epistemología: nuestro propio modo de generar conocimiento
sobre nosotros mismos y sobre la relación que mantenemos con
otros y con las circunstancias de la vida.

El modo en que organizamos nuestras observaciones nos permite recibir


y procesar información que incide en nuestro crecimiento, ya sea para facilitarlo
o para entorpecerlo. Para que la comunicación y el aprendizaje pueda ocurrir
de acuerdo a un punto de vista "gestáltico" (Gestaltist outlook) la interacción y
el contacto requieren ser privilegiados respecto de la influencia y la
sumisión.

En 1948, el Amercan Journal of Psychotherapy publicó "Teoría y


técnica de la integración de la personalidad" un artículo en el cual Perls
expone lo esencial de su pensamiento. Refiriéndose a un posible cliente
dice el autor:"integrará sus relaciones interpersonales ya no mediante una
adaptación servil o con el sacrificio de su autorrealización, sino
seleccionando vínculos que le permitan organizar una existencia rica y
productiva."

Retomando el tema de la situación social que describí antes: dado que los
terapeutas no somos meros espectadores, sino también participantes en
contextos de vida más abarcativos, necesitamos estar atentos para poder
discriminar los modos que tienden a precipitar a la gente en una adaptación
servil en vez de acompañarla hacia una adaptación creativa (?) La idea que
sostengo es que incluyamos en nuestra práctica asistencial la investigación de
pautas, creencias y modos por medio de los cuales las personas generamos
conocimiento, y que investiguemos también sobre los errores sobre la
apreciación de la realidad que ya existen en las modalidades de nuestras
culturas.

Creo que es necesario "leer" las dificultades psicológicas no sólo desde el


ángulo de los procesos de las fronteras del yo, sino que también hay que tomar
en cuenta opiniones previas, que se han transformado en creencias y que
pueden requerir para su modificación una profunda redefinición del sí
mismo.

La idea de contexto (una acomodación espacio-temporal de relaciones)


incluye la conducta de la persona así como los hechos externos; pero la persona
está relacionada también con su propio "fondo", el reservorio de su aprendizaje
anterior que puede haberse transformado en esas "verdades" o creencias como
hemos expresado. En tal caso, lo ya aprendido será de tal naturaleza que podrá
modelar el contexto para que se acomode a la expectativa creada por esos
contenidos previos. Bateson señala, que la autovalidación hace difícil el cambio.

53
Es difícil des-aprender. En mi práctica clínica observo reiteradamente
que hay ciertas lealtades que una persona no siempre está preparada para
abandonar. Podemos someternos o condicionarnos a la información que nos
rodea pero muy a menudo también, podemos someternos a nuestra díada
interna sometedor-sometido, cuando nos adherimos a significados o nos
identificamos con significados que restringen nuestro desarrollo.

En la introducción al "Gestalt Therapy" (1951), Perls y Goodman se


refieren a la necesidad de adquirir o reapropiarse de una mentalidad
"gestáltica" (gestaltist mentality). Dicen "pensamos que el punto de vista
gestáltico es un modo natural, no distorsionado, de la vida del pensamiento, de
la acción y del sentimiento del hombre." No necesito desarrollar ante esta
audiencia las ideas de Perls y Goodman. En cambio deseo presentar los puntos
de vista de Bateson sobre nuestros modos de producir conocimiento, para luego
relacionarlos con nuestros puntos de vista desde la Terapia Gestalt, ya que
pienso que hay entre ellos una importante complementariedad.

De acuerdo con Bateson la información ocurre en todas partes y a cada


momento en el proceso bio-psico-social y ecológico. Pautas y significados
inciden en cómo nos relacionamos con el ambiente y en como se produce el
contacto. Al recibir la información entrante ocurre una selección activa, ya que
cada persona estructura su percepción reuniendo la estimulación que proviene
del exterior con el significado que le es asignado. Es entonces cuando tienen
lugar, por un lado lo que Bateson denomina "redundancia", la predicibilidad de
unos sucesos dentro del marco más amplio de otros sucesos, y, además un
consenso de validez (Sullivan) respecto a los valores. Los valores tiene una
importante presencia en el contacto.

En su libro "Pasos hacia una ecología de la mente" (1972), Bateson escribe


"si decimos que un mensaje tiene 'significado' o 'versa' sobre algún referente, lo
que queremos decir es que existe un universo mayor, de mensaje-mas-referente
y que la redundancia, o patrón o predicibilidad es introducida en ese universo
por el mensaje."
Tres páginas más adelante dice:"Todo lo que no es información, ni forma,
ni control es ruido, la única fuente posible de nuevas configuraciones. "

Esta ocasión de estar juntos en Boston puede ser una oportunidad de


producir algún "ruido" -como dice Bateson- y también una ocasión de
comunicar nuestras ideas en común, nuestras redundancias.

Dado que las teorías modernas sobre el conocimiento consideran que


creamos nuestro mundo con nuestros propios significados y premisas, y que la
redundancia produce mediante algunos códigos compartidos, puentes que
disminuyen el aislamiento individual, deseo proponerles ahora una
experiencia.

54
Es una exploración sobre los acuerdos que mantenemos con otros
significativos en nuestra vida. Podría ser una contribución a nuestra Visión
Global. Les invito a probar este ejercicio.

Por favor cierren los ojos y traten de retroceder a sus primeras


experiencias en Terapia Gestalt, fuera un taller, una conferencia, una primera
lectura, una sesión. Traten de recuperar las impresiones de aquellas primeras
experiencias.

Ahora quisiera que evoquen una palabra o una expresión en el


vocabulario gestátltico que tuviera en aquel momento un significado especial.

Tómense tiempo para buscar un concepto que haya sido muy


significativo, que en aquel primer contacto con la Terapia Gestalt aludía a algo
importante para ustedes.

Traten de seguir el rastro de esa palabra para descubrir si hay alguna


persona significativa, un miembro de su familia, un personaje de la historia o de
la literatura, un actor, una amigo, un terapeuta, que a través de sus mensajes
sobre el vivir incidiera en la selección de aquella palabra en el marco de la
Gestalt.

Si la han encontrado, tomen el lugar de esa persona por un momento, y


jueguen ese rol expresando las opiniones de él o ella, aquellas opiniones que
ustedes tuvieron en cuenta para seleccionar la palabra. Traten de prestar
atención al estilo de la relación y al mensaje.

Vuelva cada uno a ser quien es y si lo desea, mantenga, en fantasía, un


diálogo con aquella persona sobre aquel tema que fue significativo para
ustedes.

Ahora retornen al presente y comprueben si esta palabra continúa siendo


significativa o si otra puede ocupar su lugar o ser agregada a sus puntos de
vista sobre la Terapia Gestalt en la actualidad.

Si gustan, compartan su experiencia de este breve viaje con alguien de


esta sala.

Comentario de la experiencia

¿Cuál fue la palabra que surgió? ¿Cuál fue su referente? ¿Cuál es la


palabra actual? ¿Si son diferentes la palabra original y la actual, en qué consiste
la diferencia?

55
Comentario de los conceptos de Bateson relevantes para nuestro
trabajo

La redundancia incluye normas y modelos (patterns) producidas en una


relación, es información relevante que acontece en el espacio y en el tiempo.

En "Espíritu y naturaleza" (1979) Bateson expresa: "El aprendizaje de los


contextos de la vida es una cuestión que debe ser examinada, no internamente,
sino como relación externa entre dos seres. Una relación es siempre un
producto de doble descripción."

La asignación de validez está ligada a un consenso sobre qué es lo


verdadero. Una red de validaciones consensuadas de determinados puntos de
vista, costumbres o ideas puede ser oprimente si no la consideramos
nuevamente para comprobar su actualidad.

Perls y Bateson vivieron la última parte de sus vidas en contextos


culturales similares. Coincidieron en su énfasis en la autenticidad, en su respeto
por el conocimiento tácito y en el acento que han puesto en la autorregulación
así como en el crecimiento. Las ideas batesonianas son útiles para explicar la
dinámica de las relaciones y del proceso de conocer, ya que se asemejan en su
espíritu con el modelo de la Terapia Gestalt. Ambas teorías comparten la
actitud holísitica y fenomenológica para explicarlos hechos psicológicos.

Bateson afirma que la epistemología está constituida por los procesos


mediante los que se adquiere el conocimiento en el seno de la cultura. Este
conocimiento se obtiene con una estructura universal común a todos los seres
humanos.

Al comienzo dije que en la actualidad necesitamos a más de un desafío


para sobrevivir. ¿Qué proponemos desde el punto de vista de la Terapia Gestalt
para que estemos mejor equipados para afrontar estas circunstancias de la vida?

Creo que la respuesta está ligada al retorno a la apreciación de lo obvio, a


reparar la brecha entre el cuerpo y la mente, a captar claramente la diferencia
entre percepción e imaginación, a explorar las polaridades para producir la
integración de la personalidad, a prestar atención a los procesos de defensa que
acontecen en el yo, y muchos otros de nuestra permanente metodología.
Necesitamos considerar los modos en que la persona que se encuentra en este
desafío produce conocimiento, así como examinar los complejos procesos
involucrados en sentir, pensar y decidir.

Podemos aplicar el punto de vista de Bateson e incluir no sólo el


concepto de redundancia sino también los de causación circular, recursividad y
retroalimentación.

56
La observación de la dinámica de la comunicación preserva la
descripción de los procesos sin transformarlos en sustantivos. Los procesos son
esencialmente relaciones con otros significativos, con situaciones y objetos con
los que nos vinculamos emocionalmente, cognitivamente y volitivamente tanto
de modo espontáneo como deliberado. Hay un funcionamiento polinivelado
que puede ser descrito como una unidad, desde un punto de vista holístico,
como ya lo había descrito Perls en su artículo de 1948.

Consideremos ahora estas actividades mentales:

Si percibimos la conducta en un contexto dinámico no es suficiente


referirse a un estímulo y una respuesta, ya que la respuesta actúa sobre la
fuente del estímulo y afecta la próxima producción (output). Esta es la
causación circular. P. Pentony (1982) dice sobre la causación circular "(…) Es
decir que ningún elemento de la secuencia controla la totalidad de la misma, ya
que ese elemento está supeditado al modo en que operan otros elementos del
sistema".

Los seres vivos se adaptan y aprenden, no proceden por meras


reacciones. El concepto de recursividad que desarrolla Bateson nombra el
movimiento de la mente por el cual una nueva experiencia se incorpora
agregando o modificando un significado, de modo que aunque una experiencia
se repita nunca será la misma.

La repetición nos permitirá llegar a una solución, esta solución podrá


llegar a ser relevante en situaciones nuevas porque podrá proveernos con la
autonomía que dan las destrezas. La recursividad explica la repetición que se
observa en las situaciones inconclusas que buscan un cierre. Cuando no llegan a
una resolución, hay un punto que no se ha captado, como Perls señala. Es el
atribuir al medio la razón que determina la dificultad en vez de incluir la
circuitoriedad en ese movimiento de la mente. Este podría ser un error
epistemológico, que impida la resolución esperada.

Citaré a Perls en "Sueños y Existencia", Charla IV, (1974): "No queremos


hacernos responsables de que somos exigentes, por lo que proyectamos
nuestras exigencias hacia afuera para luego vivir en un mundo de eternas
exigencias que debemos aceptar, so pena de ser rechazados".

No es sencillo des-aprender, y resulta aún más difícil si se generan


errores epistemológicos que son influidos, a la vez, por la recursividad. Los
conceptos de causación circular, recursividad y redundancia ofrecen una guía
sobre cómo una persona produce y organiza su experiencia basada en su
capacidad de sentir, pensar, decidir y actuar. Estas ideas nos advierten sobre lo
inútil de "sacudir" las emociones de nuestros consultantes; Perls lo expresa en la
misma Charla que mencioné antes de esta manera: "Las emociones no son
molestias que deban ser descargadas".

57
La resistencia es apreciada desde una perspectiva más amplia si
incluimos que puedan existir pautas y metapautas que apoyen una conducta.
Un sistema viviente tiene una capacidad autocorrectiva hacia la optimización,
pero puede también cronificarse y optar por el sometimiento si mantiene un
diseño rígido en vez de incluir tanto nuevas necesidades como los cambios del
entorno.

Las personas pueden aproximarse a cosas y a situaciones nuevas con una


actitud vieja, a pesar de sus deseos de cambio. He observado ésto con claridad
en los alumnos de nuestro Programa de Postgrado. El modelo autoritario que
hemos vivido continúa presente en ellos cuando llegan a mi curso en el
segundo año de entrenamiento, a pesar de su profunda búsqueda para el
cambio.

Con frecuencia analizo con mis consultantes sus ideas sobre el cambio
proponiéndoles un encuentro entre su deseo de cambiar algún rasgo de su
personalidad y ese rasgo.

Generalmente las acciones y sentimientos relacionados con el cambio


corresponden a modelos vinculares internalizados que requieren ser
concientizados para que la persona pueda encontrar mejores soluciones para
lograr una modificación. El acento está puesto en captar el estilo de esa relación
interior. En ella encontramos todos esos movimientos del comportamiento que
he mencionado: causación circular, recursividad y redundancia.

Perls asignó importancia al hecho de encontrar un ritmo apropiado entre


espontaneidad y deliberación. En relación a este tema, Bateson argumenta:
"Existe evidentemente un problema, no es cuestión de evitar el pensamiento y el
uso del intelecto porque es malo para la espontaneidad del sentimiento, sino
que es necesario determinar qué tipo de pensamientos son malos para la
espontaneidad, y qué clase de pensamientos son el verdadero material del que
está hecha la espontaneidad".

En el mismo capítulo, con espíritu similar al de Perls, Bateson reflexiona


sobre la importancia de la expresión analógica y del descubrimiento:
"Por el momento, digamos simplemente que hay muchos asuntos y
muchas circunstancias en que la conciencia es indeseable y el silencio es oro, de
suerte que el secreto puede ser una señal para recordarnos que nos estamos
aproximando a un terreno santo. Luego, si tuviéramos suficientes casos de lo no
expresado podríamos comenzar a lograr una definición de lo "sagrado". En un
estadio posterior, será posible yuxtaponer con los relatos expuestos aquí
ejemplos de una no comunicación necesaria que acaece en el terreno biológico,
que creo es formalmente comparable". (1988, Capítulo VII).

Una actitud es la parte "visible" de los valores. Añadiremos que hechos y


valores están íntimamente relacionados con los contextos de aprendizaje.

58
Las actitudes - incluyendo la actitud Gestáltica - sobrepasan toda
tecnología, ya que constituyen la relación que logramos entre la emociones, los
pensamientos y los valores.

Tengo la impresión a través de mi práctica clínica y de mi experiencia


como docente en Gestalt, que es difícil mantener un punto de vista unitario,
una aproximación fenomenológica, una lectura no lineal de los hechos y una
disposición a no juzgar.

Lleva tiempo y refuerzos en el tiempo que la actitud Gestáltica continúe.


Sin embargo, ya que "conciencia es la habilidad de ir hacia atrás (to loop back) y
llevar la información necesaria para liberar a los modelos y al diseño de
modelos de un determinismo fortuito" (Pentony, 1982), tenemos felizmente este
antídoto para prevenir las intervenciones que perturben la creatividad, la
solidaridad y el respeto a la vida.

La posibilidad de una toma de conciencia en estos temas puede producir


un salto a un nuevo nivel, una evolución psicológica a un estadio ético donde
podamos producir más respuestas para no someternos, para no ceder ante
sistemas totalitarios, estando esclarecidos acerca de la armonía entre cantidad y
cualidad y poseyendo mayor cohesión interior, de modo que podamos evitar el
deterioro que produce la relación con los otros desde los aspectos menos
diferenciados de nosotros mismos.

De este modo, los vínculos serán la oportunidad para la salud, y la


tensión y el exceso en los propósitos darán paso a la espontaneidad cuando sea
necesario.

A esta altura, estaremos más cerca de la idea de Groddeck sobre el


renacer, ya que habremos adquirido también sabiduría.

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60
Las raíces filosóficas de la terapia
Gestalt

61
Si la Terapia Gestalt es ante todo, en palabras de Claudio Naranjo, la forma de
hacer terapia originada por Fritz Perls, la pregunta acerca de las bases
filosóficas de este tipo de terapia necesariamente nos remite a aquéllas en que
pudo beber o inspirarse el propio Perls (1893-1970).

Los intereses del Fritz adolescente no se orientaban precisamente a lo teórico.


Rebelde, enfrentado a la tradición religiosa judía familiar –que consideraba
hipócrita–, y fascinado por su temprana experiencia teatral con Max Reinhardt,
ve interrumpidos sus estudios de medicina , iniciados como compromiso social
frente a la presión paterna, para pasar por la terrible experiencia de las
trincheras en la Primera Guerra Mundial. Graduado como neuropsiquiatra una
vez terminada ésta, su espíritu inconformista, desencantado, y a la vez vitalista,
le pone en contacto con la vanguardia del movimiento de la Bauhaus en Berlín.
Aquí, entre una pléyade de artistas, poetas, arquitectos y pensadores disidentes,
encuentra al filósofo neokantiano Solomon Friedlaender, en cuya teoría sobre la
"indiferencia creativa" –basada en la afinidad de los contrarios y la existencia
entre ellos de un "punto cero" de equilibrio– iba a encontrar Fritz, en sus
propias palabras, "un antídoto contra mi confusión y extravío existenciales". Por
esta época, no obstante, iba a acudir también en busca de solución a la que
habría de ser su primera psicoanalista, y a la vez la primera introductora crítica
al mundo del psicoanálisis: Karen Horney.

Los influjos se superponen. Por un lado, el de su tratamiento y ulterior


formación psicoanalítica en Frankfurt, Berlín y Viena, de la mano de otros
famosos analistas que le llevan a establecerse él mismo como psicoanalista
ortodoxo por más de diez años, primero en Berlín y luego, huyendo de los
nazis, en Sudáfrica, donde irá fraguándose su propia síntesis terapeútica.
Particular importancia ejerció en él como terapeuta Wilheim Reich, que habría
de agudizar su consciencia de la importancia del cuerpo como factor de anclaje
y expresión de los conflictos neuróticos.

Por otra parte, aún en Alemania, coincidiendo con sus inicios psicoanalíticos,
resultará decisivo su contacto –sobre todo a través de Laura, su futura mujer–
con la escuela de la "Psicología de la Gestalt" de Frankfurt ( Köhler,
Wertheimer, Kurt Lewin...) y sus conclusiones en el estudio de los mecanismos
de la percepción: organismo y medio concebidos como un "todo" donde el
organismo percibe el medio como conjunto significativo (Gestalt), estructurado
en términos de "figura" y "fondo", en función de su interés o necesidad en cada
momento dado. Cuando el organismo satisface su necesidad, vuelve a un punto
cero de equilibrio (coincidencia con Friedlaender), hasta que la tensión surgida
de una nueva necesidad vuelve a reestructurar la percepción del medio en
orden a satisfacerla y alcanzar así un nuevo equilibrio dentro del ciclo
permanente de "autorregulación organísmica" que caracteriza la vida.

Estos gestaltistas no tenían propósito alguno de utilizar sus invetigaciones para


fines terapéuticos, pero Perls, guiado por su agudo instinto práctico, rescataría
más adelante como eje de su futuro sistema terapeútico una fe inquebrantable

62
en la capacidad humana individual y social de autorregulación organísmica, y
el concepto dinámico operativo de "gestalt inconclusa", orientando la terapia a
la detección y resolución en el presente de "situaciones inacabadas" en la vida
del individuo, origen del estancamiento de su energía y, por tanto de su
neurosis. De aquí también el adoptar tardíamente para su específica forma de
terapia el nombre de "Terapia Gestalt" (hacia 1950).

A estos influjos hay que añadir, todavía en la etapa alemana, algún contacto
más episódico que sistemático con el movimiento existencial ( Buber, Tillich,
Scheler...) y con la fenomenología de Husserl. "Al menos me había
compenetrado de una cosa: la filosofía existencial exige que uno tome la
responsabilidad de su propia existencia ", dice en su autobiografía, donde
también califica a su terapia de "existencial", al lado de la Logoterapia de Frankl
y la terapia del Dasein de Binswanger. Rasgos existenciales de la terapia Gestalt
son también concebir la relación terapeútica como una relación "Yo-Tú" (Buber),
y el énfasis en el aquí y ahora . La raigambre fenomenológica , presente ya en la
misma escuela de la "Psicología de la Gestalt", se hace más patente aún en Perls
con su insistencia en el desarrollo de la conciencia de lo obvio ("awareness"), sin
interpretaciones, como vía de captación de la realidad, y en su alejamiento de
todo interés por el inconsciente. Por cierto, Perls, que siempre admiró mucho a
Freud, comenta en su autobiografía: "Estoy profundamente agradecido de lo
mucho que me desarrollé oponiéndome a él".

De esta forma, Perls, poseedor de una mente poderosa, dotada de una fuerza
lógica, crítica e integradora de primer orden , pese a no ser ante todo un teórico,
iba a adscribirse –más por olfato e instinto vital derivados de su propia
personalidad y experiencia que como fruto de una trabajosa decantación
intelectual– a las nuevas corrientes filosóficas de su tiempo (fenomenología y
existencialismo, sobre todo), separándose así de las corrientes asociacionistas ,
mecanicistas y positivistas que dominaban la filosofía y la ciencia en el cambio
de siglo y que estaban en la base de toda la concepción psicoanalítica freudiana.

La síntesis personal de Perls, que empezó a tomar cuerpo tardíamente (con casi
50 años), no dejaría de enriquecerse con nuevos aportes hasta en sus últimos
años, lo que de por sí pone de relieve, además de su admirable vitalidad, la
estrecha coherencia con su propia vida que presidió desde siempre su
particular forma de trabajo terapeútico. Entre esos nuevos elementos, aparte el
psicodrama de Moreno o los trabajos de Ida Rolf y Eric Berne, cabe destacar
como más importantes, en el orden filosófico, la concepción holística de Jan
Smuts (con quien trabó amistad en Sudáfrica) y, sobre todo, el contacto directo
que tuvo con la filosofía oriental a lo largo de su estancia de dos meses en un
"dojo" japonés. En los principios taoístas de integración de opuestos –Ying y
Yang–, y la atención centrada en el presente y el valor del vacío, propios del
Zen, encontraría una confirmación amplificadora de posiciones ya
anteriormente establecidas por él en la misma dirección.

63
De esta forma, su enfoque terapeútico, firmemente encuadrado dentro del
Movimiento de la Psicología Humanista o de Desarrollo del Potencial Humano
surgido en California en los años 60 de la mano de Abraham Maslow, Alan
Watts y Carl Rogers, entre otros, acaba asomándose así a la dimensión
espiritual transpersonal, que estaba en germen en ese movimiento,
transcendiendo con ello los estrechos plantemientos psicologizantes en que
había estado inmerso el mundo de la psicoterapia freudiana hasta el momento.

Friedrich Salomon Perls


(1893-1970)
Fundador de la Terapia Gestalt (*)
Sandra Isella, Mª Eugenia Grau, Carlos Rodríguez

64
Nació el 8 de julio de 1893 en un gueto judío de los
alrededores de Berlín. Fue el tercero y último hijo, después
de dos niñas, Else y Grete. Su padre, Nathan, era
fraccionador de vinos, viajante de comercio y masón, pasaba
mucho tiempo fuera de su casa y siempre tuvo muy mala
relación con su único hijo varón. Su madre, Amalia, judía
practicante, proveniente de la pequeña burguesía, influenció
decisivamente a su hijo transmitiéndole su pasión por la
ópera y el teatro. En relación a sus padres, Fritz anotará en su
autobiografía: " Mis padres eran judíos "asimilados", en
especial mi papá. Esto significa que, por un lado vivía
avergonzado de su pasado y que por otro, mantenía algunas
de sus costumbres tradicionales; iba al templo los días
festivos, por si acaso dios estaba en alguna parte. Yo no
podía soportar esta hipocresía y tempranamente me declaré
ateo... mi padre odiaba a mi madre y amaba a otras mujeres
jugando al maestro francmasón. En público, ambos aparecían
como amistosos."

Fue un alumno brillante pero poco trabajador en la escuela.


Lo expulsaron por su mala conducta a los 13 años. Su padre
lo obligó a trabajar entonces en una tienda como aprendiz.
Sus relaciones se resintieron cada vez más. A la muerte de su
padre, no asistió a su funeral.

Retomó sus estudios pero en una escuela liberal, el


Askanischer Gymnasium, con un profesorado humanista,
donde comenzó a tomar contacto con el mundo del teatro
más directamente, vocación que más tarde iría
incrementando. Uno de los encuentros significativos de su
adolescencia se produjo con el director teatral Max
Reinhardt, director del Deutsches Theater, con el cual tomó
clases.

Comenzó sus estudios de medicina y cuando se declaró la


guerra del 14, una afección cardíaca lo eximió del servicio
militar. A pesar de ello, se alistó como voluntario en la Cruz
Roja sirviendo en el frente belga, en 1915 y con veintidós
años. Al año siguiente estuvo en el mismo frente, como
médico en un batallón de zapadores. La experiencia de la
guerra quedará registrada en él como una de las peores de su

65
vida: "La vida en la agonía de los fosos: horror de vivir y
horror de morir." Muere entonces su mejor amigo, Ferdinand
Knopf.

En 1920 obtuvo el doctorado en medicina de la Universidad


Frederick Wilheim de Berlín. Su vida se desplegó entonces
entre su nueva profesión, como neuropsiquiatra y la estrecha
conexión que mantuvo con círculos de la izquierda política y
la bohemia artística, principalmente teatral. (Brücke,
Bauhaus) Se sintió también profundamente influenciado y
fascinado por el filósofo Friedlander: "La filosofía era para mí
una palabra mágica, algo que uno tenía que comprender,
para entenderse a sí mismo y al mundo, un antídoto para la
confusión existencial y el desconcierto".

A partir de 1923 empezó la saga de sus viajes. Perls será,


entre muchas otras cosas, un trotamundos. Viajó por primera
vez a Estados Unidos con el fin de expandir sus
conocimientos y profesión, pero retornó rápido y
decepcionado con ese país.

En 1925, con treinta y dos años aún vivía en casa de su


madre. Época de inseguridad y penalidades. Conoció a Lucy,
su primer relación sentimental importante. En 1926 comenzó
su primer análisis con Karen Horney, con quien establece un
vínculo que sostendrá a lo largo de su vida. Fascinado por el
psicoanálisis se planteó la posibilidad de convertirse en
analista.

Se trasladó a Frankfurt, un año después, donde trabajó un


año como ayudante de Kurt Goldstein, médico gestaltista,
investigador de problemas perceptivos en lesionados
cerebrales. Allí conoció a su futura esposa y estrecha
colaboradora, Lore Posner (Laura) con quien entablará una
larga e interrumpida relación profesional y sentimental.
Continuó su análisis con una segunda psicoanalista: Clara
Happel y se instaló en Viena para recibir a sus primeros
pacientes, supervisado por Helen Deutsch y Hirschman.
También tomó una ayudantía en un hospital junto a Wagner-
Jauregg y Paul Schilder.

De vuelta a Berlín, en 1928, se estableció como psicoanalista,


continuando su análisis con Eugen Harnik, psicoanalista
húngaro ortodoxo. El 23 de agosto del año siguiente se casó

66
con Laura (Lore), teniendo él 36 y ella 24 años. Por consejo de
K. Horney, inició su cuarto análisis, esta vez con Wilhelm
Reich, por quien se sentirá entendido y con el que mantendrá
admiración y amistad toda su vida. Dirá: "De Reich recibí
desfachatez, de Horney, compromiso humano sin
terminología complicada." La década del 30 marca el ascenso
de Hitler al poder. Las ideas de Fritz lo impulsaron primero
a militar en filas antifascistas, luego a huir. Al año siguiente
nació su primer hija, Renate. Continuó trabajando, bajo la
supervisión de Otto Fenichel.

En 1933 y para evitar ser detenido por los nazis, cruza la


frontera hacia Holanda, dejando a su familia al sur de
Alemania, en la casa de sus suegros durante un tiempo. Ya
reunidos en Amsterdam, vivirán tiempos de innumerables
penurias económicas. Allí supervisa con Karl Landanner,
otro refugiado, a quien recuerda como un hombre "...de gran
calidez que hizo todo lo posible por hacer más comprensible
el sistema freudiano.". A Ernest Jones lo recordaba como
quien hizo mucho en esa época a favor de los psicoanalistas
judíos que eran perseguidos. Jones, le aconsejó ir a Sudáfrica,
en 1934 y le consiguió un cargo como psiquiatra en
Johannesburgo, adonde, según cuenta en su autobiografía
fueron muy bien acogidos. Junto con Laura fundan el
Instituto Sudafricano de Psicoanálisis. Vienen tiempos de
prosperidad económica y reconocimiento profesional, lejos
del fragor de la guerra.

En 1935 nace su segundo hijo Steve.

El año 1936 es crucial en cuanto a su decepción, más que ante


el psicoanáilisis, ante los psicoanalistas de la época, dirá
después "Durante años fui un tanto exagerado en mi
oposición. Me hacía falta la apreciación por Freud y sus
descubrimientos". Acude a Checoslovaquia al Congreso
Internacional de Psicoanálisis, en Marienbad. Lleva un
trabajo sobre «Resistencias orales» que no será bien recibido.
Se suma un encuentro breve y personal con Freud, que
después de haber suscitado muchas expectativas en él,
resultó frío y distante. Regresó decepcionado.

67
En 1942, publicó su primera obra: "Ego, hambre y agresión"
en Durban, en la cual Laura tuvo una participación activa, a
pesar de que no intervino como coautora.

Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, se alistó como


médico en la Armada. Será psiquiatra del ejército durante
cuatro años. Esto le llevó a un progresivo alejamiento de
Laura y de sus hijos.

Con cincuenta y tres años, aburrido de su vida burguesa, en


1946, decidió dejarlo todo y establecerse en Estados Unidos.
Karen Horney le ayuda a instalarse en Nueva York; Erich
Fromn y Clara Thompson le introducen en el Instituto
William Allanson White.

No fue bien acogido por los psicoanalistas norteamericanos.


Frecuentó los ambientes contraculturales donde conoció a
Paul Goodman, Merce Cunningham, John Cage y los
fundadores de Living Theatre: Julian Beck y Judith Malina.
Al año siguiente Laura y su hijos, llegaron a vivir con él.

En 1950 se constituyó el conocido como "Grupo de los Siete":


Fritz Perls, Laura Perls; Paul Goodman, Paul Weisz, Elliot
Shapiro, Sylvester Eastman e Isadore From. Más tarde se
incluirían Ralph Hefferline y Jim Simkin.

En 1951, se publicó "Gestalt Therapy" (Terapia Gestalt),


escrito por Paul Goodman (Parte II) y Hefferline (Parte I)
sobre notas manuscritas de Fritz y como producto de las
conversaciones y encuentros en la casa de los Perls.

Un año después los Perls fundan el Gestalt Institute of New


York y al año siguiente otro en Cleveland. Fritz delegó la
dirección de ambos en Laura y sus colaboradores, mientras
tanto viaja por todo el país haciendo grupos y
demostraciones de terapia gestalt. Comienzan los
desacuerdos con Laura y sus discípulos acerca de la
ortodoxia de la terapia gestalt. De Cleveland saldrá la
segunda generación de gestaltistas: Joseph Zinker, Erving y
Miriam Polster...

En 1956 deja a Laura (aunque sin separarse nunca legalmente


de ella) y se retira a Miami. Tiene sesenta y tres años,
dolencias cardíacas y un profundo desaliento. Al año

68
siguiente conoce a Marty Fromm, la tercera mujer más
importante de su vida y esta relación lo reanima. Durará dos
años, entre medio de viajes para difundir la gestalt.

Al separarse de Marty en 1958 se traslada a California.


Colabora con Van Dusen en San Francisco y con Jim Simkin
en Los Ángeles.

En 1962 pasa un año viajando alrededor del mundo. Estuvo


en Israel (Ein Hod, en una comuna de artistas) y en Japón
(recibiendo dos meses de enseñanza zen en el monasterio
Daitokuji de Kioto). La estancia en Israel significó una
profunda transformación a través del trabajo sistemático
sobre sí mismo bajo los efectos del LSD.

En 1964 se instala en Esalen. Ha conocido meses antes a


Michael Murphy, heredero de la fincabalneario, y a Dick
Price, ambos discípulos de Alan Watts, que tenían como
proyecto crear un Centro de Desarrollo del Potencial
Humano. Pese a que en su primera visita no le gustó el lugar,
acepta ser residente y hacer demostraciones de terapia
gestalt.

En 1965 Fritz tiene setenta y dos años y se encuentra muy


afectado en su salud. Ida Rolf le ayudará a mejorarla
mediante sus ejercicios. Le va llegando el reconocimiento y la
fama, se filman sus talleres. En 1966 se construye su propio
hogar: la casa de la media luna.

En 1968 los celos por el éxito paralelo de sus colegas de


Esalen (W Schutz, Virginia Satir...) así como la politíca
reaccionaria de Nixon le deciden a abandonar Esalen y
trasladarse a Canadá. En 1969 se publica Gestalt Therapy
Verbatim (Sueños y existencia) y poco después su
autobiografía "Dentro y fuera del tarro de la basura". En
Esalen ha dejado la terapia gestalt en manos de cuatro de sus
discípulos: Dick Price, Claudio Naranjo, Bob Hall y Jack
Downing.

En 1969 crea el Instituto Gestáltico de Lago Cowichan (Isla


de Vancouver). Lo denomina "Kibbutz gestáltico" y a él
vendrán una treintena de discípulos de Esalen (Teddy Lyon,
Barry Stevens, Janet Lederman entre otros). En diciembre
viaja a Europa estando ya muy enfermo.

69
Regresa a América en febrero del año siguiente ya con la
salud muy quebrantada. Ingresa en el Weiss Memorial
Hospital de Chicago. Laura viene a visitarle. Tras ser
operado, muere de un ataque cardíaco el 14 de marzo. La
autopsia revelará cáncer de páncreas.

La contracultura hippie de la época le despide como a uno de


sus gurús.

Notas

*Texto adaptado y modificado a partir de lo escrito en: "Terapia Gestalt, la vía


del vacío fértil" . Francisco Peñarrubia.Alianza Editorial.

Citas autobiográficas tomadas de "Dentro y fuera del tarro de la basura", Fritz


Perls. Ed. Cuatro Vientos.

Bibliografía en español:

PERLS, Fritz: Sueños y Existencia. Ed. Cuatro Vientos, S. de Chile. 1974

PERLS, Fritz: Dentro y Fuera del Tacho de Basura. Ed. Cuatro Vientos, S. de
Chile.1975

PERLS, Fritz: El Enfoque Gestáltico. Ed. Cuatro Vientos, S. de Chile.1976

PERLS, Fritz y BAUMGARDNER, Patricia.: Terapia Gestalt. Árbol Editorial


1994, Mexico, DF.

PERLS,Fritz, GOODMAN, Paul y HEFFERLINE, R.F.: Terapia Gestalt:


Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana, Ed. Los Libros del CTP,
Madrid, 2002

Bibliografía en inglés:

PERLS, Fritz: Ego, hunger and aggression. London: Allen an Unwin, 1947;
Nueva York: Random House, 1969

Obras sobre Fritz Perls en español:

- GAINES, Jack: Fritz Perls. Aquí y Ahora. Ed. Cuatro Vientos, S. de Chile,
1999.

70
Joyitas de Perls
Aporte hecho por Gastón Gandolfi y Jaime Marchant

"Fritz Perls, el creador de la Terapia Gestalt, escribió acerca de una


experiencia que resulto fundamental para la labor de toda su vida:

71
Era sicoanalista y estaba ejerciendo en África. Le iba muy bien porque era
el único sicoanalista que había allí. Tenia un gran coche, una gran casa
con jardín, piscina -y todo lo que desea tener una mente mediocre, los
lujos de la clase media. Y un día fue a Viena para asistir a una conferencia
mundial de psicoanálisis. Por su puesto era un hombre de éxito en África,
así que esperaba que Freud le fuera a recibir, que habría un gran
recibimiento. Y Freud era la figura paternal para los psicoanalistas, así
que Perls quería que le felicitase. Había estado escribiendo un articulo,
trabajando en él durante meses, porque quería que Freud supiese quien
era él. Freud leyó el articulo; no hubo respuesta. Freud era muy frío, los
demás psicoanalistas eran muy fríos. Su documento pasó casi
inadvertido, nadie lo comentaba.
Perls se sintió muy sacudido y deprimido, pero todavía confiaba en que
algo sucedería cuando fuera a visitar a Freud. Y fue a verle. Estaba en las
escaleras, ni siquiera había entrado en la casa, y vio que Freud estaba
allí, y Perls dijo, para impresionarle, "He recorrido miles de millas para
venir". Y en vez de darle la bienvenida, Freud le dijo, "¿Y, cuándo se va?"
Eso le hirió muchísimo: "¿Es esta una bienvenida? -¿Cuando me voy?". Y
ese fue el único diálogo -¡Se acabó! Y Perls se fue, repitiendo
continuamente en su cabeza, como un mantra: "¡Ya verá, ya verá, ya
verá!". E intentó que viese: Creó el mayor movimiento en contra de la
psicoanálisis -La Gestalt."

(El Sutra del Corazón: Bhagwan Shree Rajneesh)

-------------------------------------------------------------------------------

1) el enfoque clásico es que la persona tuvo un problema y la resolución


de ese problema es el enfoque de la psicoterapia. para la gestalt se trata
de una persona que tiene un problema CONTINUADO, aqui y ahora, EN
EL PRESENTE,
aunque tal vez se comporta así porque algunas cosas le ocurrieron en el
pasado, sus dificultades de hoy se relacionan con el modo en que se
comporta AHORA, no se lleva bien en el presente (tiene problemas) y a
menos que los resuelva a medida que surgen no se llevara bien en el
futuro.

2) responsabilidad es la habilidad de responder, de elegir la reacción


propia,
el terapeuta debe desafiar cualquier reacción del paciente que no sea
representativa de si mismo; ejemplo si el paciente aprieta los puños, el
terapeuta puede decir: a quien te gustaría golpear. la respuesta probable
seria a nadie es un tic nervioso... después a través de las técnicas surgirá

72
la real figura, padre madre, etc.-

3) la gestalt pretende convertir personajes de cartón en personas, encarar


con
honestidad situaciones desagradables, si alguien nos ha hecho algo malo
y
queremos venganza, pero de momento no podemos será algo que nos
jorobará hasta
que esta gestalt (la venganza) sea concluida, deje de rumiar... no hay que
excavar en el subconsciente como Freud... SOLO HAY QUE DARSE
CUENTA, de que, por ejemplo lo que nos molesta del niño que grita
mientras juega no es que
grite... sino que juegue mientras nosotros no podemos/queremos hacerlo.

4) una paciente china llega a la consulta por problemas que según ella la
afectaban, descubrimos que en realidad el asunto era los cánones rígidos
y
circunspectos de su cultura... le pedí que me dijera que cultura ella
consideraba la opuesta a la suya.. dijo que la italiana... le pedí entonces
que actuara como si fuera italiana... entonces le sugerí que en las
ocasiones
que necesitare expresarse actuara como si fuera italiana... tiempo después
me
escribió diciendo que sentía que vivían dentro de si 2 personas la mujer
china
y la italiana juntas, de ahí que se sentía distinta pues si la situación
requería un despliegue emocional surgía la personalidad como
herramienta para
superar los limites que nosotros mismos nos imponemos. Porque ambas
personalidades son en realidad una sola, no es que en verdad "otra" se
apodere
de ella.

la escuela de la gestalt es una herramienta extremadamente útil y efectiva


por
quienes realmente saben emplearla.

73
Un homenaje a Laura Perls
(El apoyo terapéutico en Terapia Gestalt)

Carmen VÁZQUEZ BANDÍN

74
Abstract

Laura Perls says:"Contact is possible only


to the extent that support for it is
available". This phrase and other
paragraphs from "Living at the Boundary"
by Laura Perls provide the opportunity to
relate the therapeutic support to the
process of contact according to
Perls/Hefferline/Goodman. This paper
proposes that the therapeutic support be
considered as one function of the field.
Then, the author analizes the self-support
not only in the patient but in the therapist
also. This is following by some examples of
case studies and finally the conclusions are
presented.

Mi homenaje a Laura

Fritz Perls ha sido y es la figura relevante con la que se identifica a la


Gestalt. Pero no hay duda de que la creación de la Terapia Gestalt se
debe, con la misma intensidad, a Laura (Lore) Perls y a Paul Goodman.

La aportación de Laura Perls no suele mencionarse, aunque desde un


principio estuvo implicada en el desarrollo de la Terapia Gestalt de un
modo decisivo. Y no solo esto, Laura Perls aporta un estilo muy
concreto y totalmente distinto del de su marido.

Laura Perls se comprometió especialmente en tres aspectos de la


Terapia Gestalt: el "apoyo" (support), el "compromiso" (commitment) y la
dimensión corporal desde la Terapia Gestalt.

No voy a contar la vida de Laura Perls, no creo que esa sea la mejor manera de
rendirla homenaje, creo que, de estar aún entre nosotros, le hubiera gustado que
ocupara este tiempo compartido en hablar de alguno de los temas que fueron
su fuerza. Voy a tratar del apoyo, en concreto, del apoyo terapéutico

Pero antes de centrarme en el tema quiero resaltar la capacidad


personal de Laura, la "Grande Dâme de la Gestalt", como la llama Stella
Resnick, para el "apoyo" y para el "compromiso", su coherencia en

75
vivir aquello que transmitía y no lo voy a hacer con mis palabras, sino
con algunos testimonios personales de quienes la conocieron.

"Me sentí bastante abrumado por esta personita que irradiaba una
tremenda energía especialmente a través de sus ojos. Sus ojos eran
vivaces, atentos, indagadores, curiosos, sonrientes, comunicadores, ..."

(Yaro Starak)

"Recuerdo su sensualidad y su chispeante y genuina manera de


mostrar su entusiasmo. Hablábamos de meditación, de su vida y
cotilleábamos sobre algunas personas de la comunidad gestáltica..."

(Steven Hendlin)

"Su interés por la vida y por los demás, su curiosidad casi infantil
siempre me intrigaron".

(Zelda Schemaille)

"Laura Perls para mí, personifica lo que Buber describe como el punto
álgido del Yo-Tú, el que se refiere a 'la elegancia de su aparición y la
solemne tristeza que deja su partida'".

(Eileen Abigail Wright)

"Laura era una mujer tierna y de movimientos armoniosos... con un


discreto movimiento de asentimiento de la cabeza, una mirada
concreta o con un simple gesto, Laura apoyaba nuestros más difíciles
esfuerzos".

(Micki Balaban)

Gracias, Laura, por haber sido siempre un apoyo básico


imprescindible para que la Terapia Gestalt creciera y se desarrollara.
De la teoría de la Terapia Gestalt he aprendido que no es posible una
figura si no existe un fondo para contenerla, para sostenerla, para
apoyarla; pero tú me has hecho vivir, experimentar esta verdad: tu
vida ha sido el fondo, el apoyo sostenido y continuado para que Fritz y
la misma Terapia Gestalt pudieran llamarnos la atención como figuras.
Gracias por enseñarme la fuerza y la discreción del apoyo continuado.

76
Advertencia

Lo que viene a continuación es un borrador, un intento de pensar en


voz alta como una segunda fase de mi proceso de pensar y escribir
sobre el apoyo terapéutico en Terapia Gestalt.

Generalidades

El concepto de apoyo, implícita o explícitamente, parece que a todos


nos resuena de una manera especial. Es una de las palabras que,
rápidamente evoca una respuesta emocional cuando la oímos ("Me he
sentido apoyado", "No me apoyas") e incluso es un término que
desencadena otras asociaciones de contenido fuertemente emocional
("Me he sentido abandonado", "Necesito sentirte cercano", etc.).

Pero en mi opinión, es un concepto al que no hemos dedicado la


atención que se merece, ni en Terapia Gestalt ni en otras escuelas
terapéuticas.

En una sociedad como la nuestra, en la que se fomenta y se valora la


autonomía, la fuerza, la independencia, el "hágalo usted mismo"
parece que el concepto de apoyo va cobrando fuerza como una figura
que poco a poco se va imponiendo en la conciencia. Y como ocurre con
cualquier figura nítida y clara pone activa nuestras energías para
reclamar nuestra atención y buscar su resolución.

Quizás nuestras estructuras de personalidad, fuertemente narcisistas,


están empezando a resquebrajarse ante tanta autoexigencia, tanta
fortaleza, tanto disimulo de las emociones. Por todas partes se
empieza a oír hablar de solidaridad, de hermandad, de equipo, de
compartir, ...y no deja de ser una forma velada de buscar apoyo.

Pero no es del apoyo en general de lo que quiero hablar sino de una


forma concreta de apoyo: el apoyo terapéutico. Y del apoyo
terapéutico según la Terapia Gestalt.

Laura Perls, en 1953, decía: "El contacto solo puede ser bueno y
creativo cuando existe el apoyo necesario para permitirlo".

Y en Pascua de 1986, seguía diciendo: "La orientación y la


manipulación en el contacto solo es posible cuando existe un buen

77
apoyo disponible... Los conceptos más importantes son frontera,
contacto y apoyo. Pero el apoyo es el más urgente".

¿Qué es el apoyo terapéutico según la Terapia Gestalt?

Generalmente, cuando, en Terapia Gestalt, hablamos del apoyo, nos


estamos refiriendo al apoyo a las interrupciones del contacto pero
olvidamos que el apoyo terapéutico es un requisito esencial en el
campo.

Pero cuando trato de centrar el tema, para poder escribir con claridad,
me aparecen varios conceptos que me cuesta diferenciar: apoyo a las
interrupciones del contacto, autoapoyo por parte del paciente,
autoapoyo del terapeuta, apoyo terapéutico, ... ¿dónde empieza uno y
acaba otro? ¿son todos lo mismo? ¿en que se diferencian?

Creo que el apoyo en general es el conjunto de todos ellos y estos, a su


vez, son matices del mismo.

Voy a poner un ejemplo desde la teoría de la Terapia Gestalt.

Si queremos plantar árboles, remolachas o flores o cualquier otra cosa


que queramos que germine y que crezca, es necesario que se cumplan
unos requisitos básicos. Estos requisitos formarían parte del campo y
corresponderían a sus dos componentes principales: la semilla y la
tierra. La semilla debería cumplir sus propias funciones: estar viva,
preparada para germinar, esto sería el autoapoyo del propio paciente.
La tierra, necesita estar abonada, suelta, húmeda, aireada, con sol,
etc...; esto correspondería al autoapoyo del terapeuta. Juntas, tierra y
semilla, forman el campo en donde la semilla crecerá. Son
indispensables los dos elementos para hacer posible el crecimiento y el
cambio de la semilla; cada uno, debe de reunir determinadas
condiciones y cumplir determinadas funciones en el proceso. Como
dice el libro PHG: estos dos elementos se unen, a pesar de sus
diferencias (eso es el contacto) para que la semilla sobreviva y la
consecuencia de ello es el crecimiento. Y Laura Perls expresa esta
misma idea cuando dice: "El contacto es reconocer y hacer frente al
otro, a lo que es diferente, nuevo o extraño... no es un estado... sino que
es una actividad". Pero por muy viva que esté la semilla, requiere de la
tierra para poder germinar, la tierra debe acogerla para poder hacer todo
su desarrollo, ya que puede empezar a germinar por sí misma pero sin

78
la tierra no puede completar su proceso. Esta acogida de la tierra con
unas condiciones determinadas y una intencionalidad genuina es lo
que yo considero, en la terapia, el apoyo terapéutico.

Yo veo así el proceso terapéutico, el acogimiento genuino a la persona


que es el paciente; ser un "entorno privilegiado" donde el paciente
pueda correr riesgos.

En el proceso terapéutico, la finalidad de la terapia es apoyar las


interrupciones al contacto, en el aquí y ahora de la sesión, para que este
se restablezca pero, como dice Laura Perls, "el objetivo de la terapia es
crear el apoyo necesario para permitir que reorganicemos y re-
encaucemos nuestra energía". No es posible el contacto si no hay
apoyo terapéutico. Efectivamente, no se puede construir una casa, si no
se cuenta con el suelo, con el terreno para poderla construir.

Cada sesión terapéutica tendrá sus propias peculiaridades para


permitir, potenciar y restablecer el contacto pero es necesario, como
paso primero, el apoyo, esto es, que tanto el terapeuta como el paciente
aporten al campo de interacción una serie de condiciones. El apoyo en
general son todas las condiciones del campo, todas las funciones del
campo. Por lo tanto, el apoyo terapéutico ES un requisito del campo,
ES una función del campo. "El apoyo es el fondo sobre el que se
destaca (existe) y se forma una gestalt significativa: la experiencia
actual" Es algo compartido, es algo que el terapeuta debe aportar y
algo, diferente, que el paciente tiene que aportar por su parte.

Un paseo por el autoapoyo

Haciendo una división "didáctica" para poder continuar con mi


explicación, ya que el campo gestáltico es la "totalidad" y "es una
abstracción", podemos hablar de tres matices en el apoyo: el apoyo
del paciente, el apoyo del terapeuta y el apoyo terapéutico.

¿Qué deben aportar paciente y terapeuta? A nivel general, el primer


requisito por parte del paciente es su necesidad de crecer, su
motivación para "germinar", pero ambos, paciente y terapeuta, deben
"ser capaces de correr riesgos"; aunque en cada sesión, si seguimos a
Laura Perls, esta dice: "La función más importante del autoapoyo es la
respiración", más adelante, en el capítulo 12 dice: "El (auto)apoyo

79
consiste en todo lo que fomenta un proceso continuo de asimilación
e integración por parte de una persona, una relación o una sociedad;
la fisiología primaria (la respiración, la digestión...), la postura erguida
y la coordinación, la sensibilidad y la movilidad, el lenguaje, los
hábitos y las costumbres, los modales y las relaciones sociales y
cualquier otra cosa que hayamos aprendido y hayamos experimentado
a lo largo de la vida ".

Pero es obvio que, en esto, no hay una relación de igualdad, por regla
general, el paciente no es muy capaz de autoapoyarse, ni física ni
psicológicamente

"Me pongo en tus manos"

Partimos de la base de que el motivo por el que un paciente acude a


terapia es porque tiene un problema. En mi opinión, ese no es el
motivo principal. El paciente, efectivamente, tiene un problema pero,
lo que le hace acudir a terapia es que no es capaz de solucionarlo por sí
mismo. Busca aprender a resolver su conflicto. Ha agotado sus
posibilidades y pide ayuda. En este pedir ayuda y en cómo aprende a
resolver su problema está la clave del proceso terapéutico. Es la
interacción de las relaciones entre paciente y terapeuta, en el aquí y
ahora de la situación, lo que le va a posibilitar, en primer lugar,
desplegar con todo su poderío, los recursos empleados hasta ese
momento para resolver sus conflictos en sus relaciones
interpersonales cotidianas. (Recordemos que no existe ningún
problema humano ni personal que no se de en un campo
organismo/entorno. "Recordemos que cuando hablamos... siempre nos
referimos al campo de interacción organismo/entorno, y no a un
animal aislado" ), va a mostrarle al terapeuta, cómo hace para
relacionarse, cómo hace para satisfacer sus necesidades, cómo hacer
para conseguir de su entorno lo que necesita y, por lo tanto, va a
enseñarle cómo fracasa al hacerlo.

Pero cuando llega a terapia, de alguna manera, es consciente de su


fracaso, es consciente de su incapacidad para darse cuenta de qué
quiere o para saber qué puede hacer para conseguirlo, su autoestima
está por los suelos. No solo sus introyectos, sino su incapacidad diaria
para satisfacer sus necesidades (necesidad de reconocimiento, de
intimidad, de valoración, ...) le han ido disminuyendo la confianza en
sí mismo. Sus insatisfacciones cotidianas, le han hecho dudar de sus
capacidades, de sus recursos, en definitiva, le han hecho dejar de creer

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en él. La función básica de la terapia es restablecer la confianza en
uno mismo, la confianza en la propia capacidad para conseguir
satisfacer las propias necesidades, en una palabra, confiar en la
autorregulación del organismo. Luego, el paciente irá aprendiendo
cómo aprender, específicamente, a conseguir satisfacer estas
necesidades, aprenderá a mantenerse en contacto gracias al apoyo del
terapeuta a cada interrupción del contacto.

Recuperar la confianza en uno mismo, recuperar la fe en las propias


capacidades solo es posible con un buen apoyo terapéutico. El
terapeuta necesita estar atento a cuidar los "detalles" en el campo. No
se trata de resolverle al paciente los problemas, no se trata de
aconsejarle o de decirle lo que tiene que hacer; esto, lo único que haría
sería aumentarle más su falta de confianza en sus propios recursos. En
eso consiste la terapia, recordémoslo, en su aprendizaje. Cuidar los
"detalles" significa creer en la propia capacidad del paciente, valorar
el esfuerzo del paciente, disfrutar con su presencia, entusiasmarse
con sus aportaciones, ver siempre lo bueno y lo "creativo" de sus
acciones, hayan sido acertadas o no. Apoyar al paciente es hacerle
sentir que, en ese aquí y ahora, de cada sesión, "él es único en el
mundo para ti y tú eres único en el mundo para él". Después, cada uno
volverá a sus quehaceres cotidianos, a sus relaciones interpersonales,
sintiéndose pleno, sintiéndose que, después de todo, merece la pena
estar vivo y relacionarse, porque, en definitiva, uno se siente querido
y aceptado.

En el apoyo terapéutico apoyamos a la persona por lo que es, no por


lo que hace, para poder cumplir el propósito de la Terapia Gestalt "...
ejercer el yo, con ayuda de las distintas experiencias, para tomar
consciencia de sus diferentes funciones hasta hacer revivir
espontáneamente la sensación de 'yo soy quien está pensando,
sintiendo, haciendo'".

Sigue diciendo Laura: "reforzar y aumentar las funciones del apoyo,


moviliza las emociones alienadas y las posibilidades de establecer
contacto, permite acceder fácilmente al material del fondo que había
sido reprimido".

El terapeuta es el apoyo terapéutico

81
¿Qué debe aportar, específicamente, el terapeuta al campo de la
relación terapéutica? Su propio autoapoyo, y la capacidad de
brindarle al paciente la posibilidad de establecer un contacto
adecuado.

"El apoyo para entrar en contacto procede de todo lo que se ha


asimilado e integrado". Continua diciendo Laura: "... sólo lo que ha
sido asimilado e integrado en el funcionamiento del organismo se
convierte en apoyo... la postura, los hábitos, las costumbres, el
lenguaje, los modales, etc."

El terapeuta, como "tierra" imprescindible para la posibilidad de


establecer el contacto debe, por un lado ser capaz de autoapoyarse,
creer en él y ser capaz de dar y recibir.

"La sensación del propio valor se nos da cuando uno se siente


competente en una actividad en curso en la relajación que sigue al
terminar la situación... ya que la sensación del valor propio no puede
conseguirse ni inventándose explicaciones, ni comparándose con un
valor externo".

Cuando Perls y Goodman en el capítulo V de Gestalt Therapy hablan de


la oposición inadecuada de "Infantil/Maduro" creo que están
postulando de una manera contundente las características personales
que debe tener el terapeuta: "capacidad para 'esperar el momento
oportuno'", "capacidad para alucinar", esto es, vivir que "el centro de la
realidad está en la acción", y capacidad para cambiar la
"responsabilidad" en "fascinación", teniendo en cuenta que la
fascinación goodmaniana "es la actividad en la que uno se compromete
y le cuesta abandonar, ya que el self, en su totalidad está implicado".
Cito palabras textuales de Perls, Hefferline y Goodman, que me
parecen especialmente hermosas, "... la relación contractual no se toma
tanto como un deber sino como un desarrollo del sentido de la
simetría... Y en la etapa en la que se convierte él mismo en autoridad,
en profesor, en padre, el campo se modifica de nuevo: el individuo
independiente lo es ahora menos, ya que otras personas se encariñan
espontáneamente de él o dependen de él simplemente por sus
actitudes. Y estas personas, a su vez, le ofrecen la ocasión de
expresarse mediante otras acciones nuevas. Son raras las personas
que se vuelven maduras hasta el punto de aconsejar, guiar y cuidar,
sin avergonzar, sin dominar, etc., abandonando simplemente sus

82
intereses 'independientes' como si, en ese momento, fueran menos
interesantes".

Y Laura vuelve a matizar estos conceptos y matiza esta "relación de


simetría" diciendo que, "dar y recibir ("Give and Take") comprende
toda la gama de posibilidades del proceso social, cuyo fin es mantener
el equilibrio social mientras tiene lugar un crecimiento continuo".

El terapeuta, si es serio, en el sentido goodmaniano, va a concentrar su


atención en la realidad del objeto y en su relación (la cursiva es mía)
con él, lo que supone un movimiento de crecimiento personal. Un
irresponsable es alguien que no toma en serio lo que le es necesario.
Un diletante juega caprichosamente con su arte, disfruta, pero no se
responsabiliza de los resultados. El aficionado se ocupa seriamente
de su arte, se siente responsable de él pero no necesita
comprometerse con ello. El artista toma su arte en serio y se
compromete con él".

¿Qué puede hacer, concretamente, el terapeuta?


1º.- Debe ser capaz de autoapoyarse, aceptarse y quererse, sin
depender de la respuesta del paciente. Que su autoestima esté a
prueba de "sobornos".

2º.- Debe "dejarse impresionar" por lo genuino de cada ser humano.

3º.- Que sea educado: saludar cordialmente, saber agradecer, ...

4º.- Debe ser capaz de valorar al paciente y de contenerle, esto es,


ponerle límites de una manera adecuada.

5º.- Debe ser "detallista": dejar salir una sonrisa cálida, tener una
palabra amable, hacer sentir al otro cómodo y en confianza.

6º.- Su función personalidad debe ser rica y estar al servicio de la


terapia (no la terapia al servicio de su vanidad). Laura dice, "Una
postura erguida es el principal soporte. Todo lo adquirido, lo
realmente aprendido es soporte. Todo lo indigestado, no lo es".

Tres peligros hay en esto, por parte del terapeuta:

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1º.- Fingir; debido a una falta de apoyo personal, no ser capaz de
aceptar genuinamente al otro como un ser "único e irrepetible",
fascinante y atractivo. Dice Laura: "la persona que hace un sacrificio
(al dar), le falta autoestima y acaba exagerando lo que da... ya que
proyecta su propia necesidad insatisfecha...".

2º.- Excederse y dejar de ser uno mismo. Como dice Laura: "El
contacto supone reconocer al 'otro', supone estar consciente de que
existen diferencias... estar en contacto se refiere a un estado continuo
que conduce poco a poco hacia la indiferencia (confluencia). Establecer
contacto es una función de la formación de la figura, supone estar
consciente, atento, etc."

3º.- Ser excesivamente rígido, frío y autoritario, dando consejos y


marcando constantemente la distancia y las diferencias. Generando
desigualdad y vergüenza.

Gordon Wheeler habla de que de que la falta de apoyo por parte del
entorno, tiene como consecuencia la vergüenza. En mí opinión, y
siguiendo este razonamiento, podríamos decir que cuando hay
suficiente apoyo adecuado por parte del entorno, cualquier ser
humano obtiene como resultado la autoestima. La autoestima es el
producto final de la estima, la aceptación y la valoración, por parte
del entorno. Sería una aplicación concreta del principio gestáltico, de
que "gracias al contacto sobrevivimos y la consecuencia de sobrevivir
es el crecimiento" (PHG)

"Me siento abandonado por ti"

Pero el apoyo, por encima de todo, es una relación de igualdad. Si no


existe el suelo, la tierra difícilmente me puedo sostener en pie, ni
tampoco puedo caminar, pero si no tuviera esqueleto, o me faltara el
tono muscular... tampoco podría sostenerme ni caminar.

¿Qué es más importante, el suelo o mis recursos? Uno y otro son


necesarios por igual.

El paciente, la mayor parte de las veces, ávido de apoyo y no creyendo


en sus recursos, reacciona aferrándose al terapeuta, trata de agarrarse a
él como la única fuente de apoyo disponible. Reproduce una forma
arcaica de apoyo, la relación cuidador/niño.

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Es el terapeuta quien debe fomentar el proceso de awareness del
paciente hacerle sentir su propia capacidad de autoapoyo.

Pero, lamentablemente, en muchas ocasiones, el terapeuta olvida esta


función. Olvida esta relación de igualdad, olvida la propia capacidad
del paciente para autoapoyarse y movido por sus propias necesidades
insatisfechas, proyecta en él sus abandonos y fomenta la relación de
desigualdad. En ese momento, el paciente deja de ser persona para el
terapeuta y pasa a ser "su objeto". Se ha perdido la posibilidad de
compartir y de crecer. Como una "madre" posesiva le atiborra no ya
de comida real sino de consejos, normas, sugerencias.

Algunos ejemplos

No resulta fácil poner ejemplos concretos de apoyo terapéutico ya que,


la mayor parte de las veces, son detalles no verbales difíciles de
describir y que pierden su calidez fuera de contexto pero quiero contar
uno especialmente significativo ya que ha tenido lugar en una planta
de un Hospital Psiquiátrico y fuera de un marco específicamente
terapéutico.

Pilar, auxiliar de clínica es, además, terapeuta gestáltica. Lleva dos


semanas trabajando en la planta de mujeres del Departamento de
Psiquiatría de un gran hospital. Lleva las cenas a las habitaciones de
las pacientes. Entra en una de las habitaciones y despues de dejar a la
paciente la bandeja de la cena, le pregunta que cómo está y la habla
con cariño. La paciente la mira con asombro y después la dice: "No
debes tratarme así, porque no estoy acostumbrada a eso y ahora no sé
que hacer con esto".

Otro ejemplo. En la primera cita, una paciente me cuenta que su hijo


pequeño, Javier, tiene la gripe. A la semana siguiente, cuando vuelve a
su sesión, le pregunto por su hijo Javier, me contesta que ya está bien y
me sonríe. Tiempo después, me comenta que cuando volvió la
segunda vez y le pregunté por su hijo, recordando el nombre y
preguntando con tanto cariño, se sintió conmovida y pensó: "Si se
acuerda de mi hijo y de su nombre y me pregunta con tanto interés y
cariño por él, también debe sentir interés y cariño por mí. Quiero
seguir viniendo con ella".

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Conclusiones

Mucho más podría seguir escribiendo sobre el apoyo terapéutico y su


utilidad fundamental en el proceso terapéutico. Debo seguir
estructurando y dando forma a las ideas que me surgen cada día sobre
este tema. Considero que es un tema básico y me siento especialmente
movida por el tema.

En esta ocasión me conformo con resaltar algunas ideas:

• que el apoyo, en general, son todas las funciones del campo


terapéutico;
• que el apoyo terapéutico es una función del campo terapeuta-
paciente;
• que sin apoyo no hay contacto;
• que la calidad del apoyo terapéutico depende de la calidad del
terapeuta para ser persona en el sentido goodmaniano.

Y no puedo, por menos que acabar este escrito, con unas palabras de
Laura Perls como colofón. "si queremos ayudar a nuestros pacientes a
realizarse como seres realmente humanos, nosotros también hemos
de tener valor suficiente como para exponernos a los peligros de ser
humano".

Gracias a todos.

Referencias

• SAINT-EXUPÈRY, Antoine: El Principito, Ed. Alianza, Madrid,


1965.
• PERLS, F; HEFFERLINE, R. y GOODMAN, P.: Gestalt Therapy:
Excitement and Growth in the Human Personality, The Gestalt
Journal Press, Hhighland, 1994 (en español, Terapia Gestalt:
Excitación y Crecimiento de la Personalidad Humana, Col. Los Libros
del CTP, Madrid, 2002; en prensa).
• PERLS, Laura: Viviendo en los límites, Ed. Promolibro, Valencia,
1994.
• Laura Posner Perls: In Memoriam: Website from The Gestalt
Journal Press.

86
Bibliografía
Terapia Gestalt
------------------------
La primera colección de nuestro proyecto editorial, con textos que dan
aliento a esta importante escuela psicoterapéutica y de vida.

• Paul Goodman; Aquí, ahora y lo que viene, Taylor Stoehr

87
• El darse cuenta, John O. Stevens
• Dentro y fuera del tarro de la basura, Friedrich S. Perls
• Los Diálogos del cuerpo, Adriana Schnake
• El enfoque gestáltico & Testimonios de terapia, Fritz Perls
• Esto es gestalt, Compilación de John Stevens
• Fritz Perls, aquí y ahora, Jack Gaines
• Fundamentos de la Gestalt, Dr. Joel Latner
• No empujes el río porque fluye solo, Barry Steve
• Proceso y diálogo en psicoterapia gestáltica, Gary Yontef
• Sueños y existencia, Fritz Perls
• Ventanas a nuestros niños, Violet Oaklander
• La vieja y novísima Gestalt, Claudio Naranjo
• Contacto & Relación en Psicoterapia, Jean-Marie Robin
• La Voz del Síntoma, Adriana Schnake
• Sonia, te envío los cuadernos café, Adriana Schnake

Editorial Cuatro Vientos Av. Jaime Guzmán E. 3293, Ñuñoa, Santiago,


Chile
teléfonos: (56 2) 225 8381 - 269 5343 fax: (56 2) 341 3107
4vientos@netline.cl

Bibliografía recomendada comentada

Perls, F.; Hefferline, R.F. y Goodman, P. (1951): Gestalt Therapy,


excitement and growth in the Human Personality, Ed. Julian Press, New
York, 1994 (Versión española inédita del Centro de Terapia y Psicología,
Madrid, 1997)

Es el libro "fundador" de la Terapia Gestalt. Es un libro difícil de leer y de


comprender ya que sus autores no querían que las ideas contenidas en él
se "introyectaran" sin más, sino que se "rumiaran" y se asimilaran o se
descartaran de una manera madura. Consta de dos partes, la primera es
la teoría mientras que la segunda son ejercicios (muy elementales y sin
demasiada consonancia con la primera parte) como una manera de
fomentar el awareness (darse cuenta).

Robine, J.-M.: Terapia Gestalt; Ed. Gaia, Madrid, 1998.

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Un librito de tan solo noventa páginas pero, en mi opinión, una de las
mejores muestras, traducidas al español, de lo que es la Terapia Gestalt.
Tiene un fallo: la traducción es muy mala e inexacta.

Moreau, A.: Ejercicios y técnicas creativas de Gestalterapia; Ed. Sirio, Málaga,


1999.

Aborda la Terapia Gestalt en su conjunto, con muchas explicaciones,


ameno, fácil de leer y con propuestas de ejercicios sobre cada uno de los
puntos teóricos que expone.

Bibliografía

BLOOM, Daniel: Estructura y funcionamiento del self, Documento del CTP,


Centro de Terapia y Psicología, Madrid, España.

BLOOM, Daniel: La canción del self, Documento del CTP, Centro de


Terapia y Psicología, Madrid, España.

HODGES, Carl: Teoría del campo, Documento del CTP, Centro de Terapia
y Psicología, Madrid, España.

KLEPNER, Perry: Interrupciones del contacto, Documento del CTP, Centro


de Terapia y Psicología, Madrid, España.

MEYER, Kenneth: Self & Egotismo, Documento del CTP, Centro de


Terapia y Psicología, Madrid, España.

PERLS, F., HEFFERLINE, R. y GOODMAN, P.: Terapia Gestalt: Excitación


y crecimiento de la personalidad humana; Ed. Sociedad de Cultura Valle-
Inclán, Ferrol, 2002.

SPAGNUOLO LOBB, Margherita: La teoría del self en Terapia Gestalt,


Documento del CTP, Centro de Terapia y Psicología de Madrid, España.

ZEVY, Lee: Resumen del Proceso de Contacto, Documento del CTP, Centro
de Terapia y Psicología, Madrid, España.

89
Este artículo ha sido publicado en la revista "Figura-fondo", número 13,
primavera del año 2003, pág. 69-76, del Instituto de Psicoterapia Gestalt
A.C. de México.

Gracias Bruno!
Más sobre Gestalt en http://bibliotecadepsicologia.ar.kz

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