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La dialectica del amo y el esclavo de Hegel A través de la relación entre amo y esclavo y el origen de esta relación, Hegel nos plantea el inicio de la historia, mediada por el enfrentamiento del deseo humano. Para comenzar con esta hipótesis, Hegel hace una distinción entre deseo natural y deseo humano, tomando por deseo natural aquel que se limita a las cosas materiales, a los objetos en si mismos, mientras que el deseo humano es aquel que no se limita al objeto, si no al valor que tiene el mismo para el resto, ya no es un conflicto por el valor del objeto en si mismo, si no por el valor que representa el reconocimiento generado a partir de su dominio. La autoconsciencia para Hegel necesita del reconocimiento del otro, no le basta la percepción de si misma para ser una realidad, esta certeza de existencia tiene que ser reconocida por otra autoconsciencia y en esta necesidad de llevar a la realida la percepción que tiene de si misma, motiva a los individuos a luchar a muerte unos con otros, ya que el humano dice Hegel, no es humano hasta que es reconocido asi por otro humano, por otra consciencia autónoma que lo reconozca como tal Esta lucha que se da por el reconocimiento, dice Hegel, tiene que ser a muerte. Ambos individuos están dispuestos a aniquilar al otro por el deseo de reconocimiento. Sin embargo, el reconocimiento requiere que ambos individuos se mantengan con vida para que aquel que fue derrotado reconozca como vencedor a aquel que fue derrotado. Siendo el deseo de conservar la vida, superior al resto, uno de los dos hombres temerá suficiente por su vida como para estar dispuesto a renunciar a su autonomía por conservarla. Es decir, la lucha a muerte que propone el autor, se traduce a la lucha por la supresión de la autonomía del otro, el sometimiento. A partir de esta lucha se generan dos tipos de consciencia, la dependiente y la autónoma. La autónoma ratifica la percepción que tenia de si misma, es reconocida como vencedora y superior y a su vez ella se reconoce a si misma de igual forma, la consciencia dependiente, por el otro lado, solo reconoce a la otra como consciencia autónoma, en la angustia por salvar su vida, renuncia a la percepción que tenía de si misma para ser concebida como una cosa, no más que un animal. Quien renuncia se convierte en el esclavo y quien vence en el amo. Parecería entonces que al consagrarse como Amo, el hombre encuentra la satisfacción en el reconocimiento conseguido, al volverse independiente del mundo natural por medio de trabajo del esclavo, el amo no supera las limitaciones de su realidad material, ya que el esclavo trabaja y transforma las cosas puras, las cosas primeras, en producciones humanas, producciones sociales listas para el consumo del amo, y este al reconocerse a si mismo como esclavo ratifica la superioridad del amo. Sin embargo, el esclavo, al no ser reconocido como un hombre libre y autónomo, no puede reconocer al amo, si no desde la posición de cosa. Al ser el esclavo una cosa, y no una consciencia autónoma, el amo no encuentra satisfacción en su reconocimiento, si bien consigue independencia sobre la naturaleza, esta se da en medida del trabajo del esclavo, quien es el que trabaja el mundo material para el goce del amo, sin embargo, expresa Kojeve “Su goce y su satisfacción son así puramente subjetivos: no interesan más que a él y no pueden por tanto ser reconocidos sino por el” Hegel plantea que es en esta relación de trabajo en la que se denota la real cualidad de la consciencia autónoma. Es el trabajo del esclavo el que le da la habilidad de transformar el mundo material, de producir las condiciones sociales de la vida a partir de las condiciones naturales de la misma. Y al esclavo reconocer como consciencia autónoma al amo, supera automáticamente la limitación que tiene el amo para completarse como autónomo. Ya que el esclavo, al reconocer al otro como autónomo, tiene la capacidad de superarlo, de transformar su condición de esclavo sin caer en la limitación de no poder reconocer al otro por adoptar una condición de amo. Ya que el esclavo conoce la angustia de enfrentarse a la muerte, de renunciar a su autonomía por la preservación de su vida, más allá de la posición en la que se encuentra, el esclavo tiene el beneficio de la posterioridad. Al negarse a la determinante de matar o morir bajo la cuál se mueve el amo, el esclavo ve un camino en el que la disposición de cambiar, de transformar, su condición le abren un panorama optimista. El esclavo no se ve atado a la necesidad del reconocimiento para su subsistencia. En la lógica de la relación Amo-esclavo, el amo es amo por poder disfrutar del ocio en el tiempo que no ocupa trabajando, que es la labor del esclavo, manteniendo la satisfacción de sus deseos dependiente al trabajo del esclavo. A través de su trabajo, que lo educa y lo transforma, que le permite independizar su relación con la naturaleza de las condiciones dadas, el esclavo tiene la posibilidad de completarse como individuo, ya que solo le bastará conseguir el reconocimiento del otro. Mediante su interacción directa con el mundo material y su habilidad de transformarlo, el esclavo tiene la posibilidad de liberarse de su condición de esclavo, ya que a diferencia del amo, quien no puede superar esa condición, el esclavo es aquel que logra romper definitivamente la dependencia hacia la realidad dada, hacia los objetos primeros. “Es pues el trabajo el que “forma-o-educa” al hombree y lo rescata de animal”