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Tiene la noche una manija,

Una aldaba y un umbral dispuesto,


Una puerta con cerradura sin pasador.
.
Tiene la noche una manija,
Una esfera diminuta,
Roja y brillante y hermosa,
Una promesa del oleaje al traspasar el cementerio
De labios sellados y elefantes ciegos.
Una esfera que se estremece
Como un gato o un recin nacido,
Como un vientre cuya fiebre se derrama al tacto,
Bajo una sonrisa sutil,
Bajo un gesto
De rompecabezas
Entre la oscuridad mullida
Y sorda
Y hueca.
.
La esfera se rompe entre los dedos,
Su perfume nos quema, semejante al horror y a la embriaguez,
Asomados, ya, al borde trmulo del abismo,
Al sollozo del xtasis insomne.
La noche, desdentada, asoma pas y cadenas
Nos viste

Y no nos abandona,
Murmurante, nos conduce
Espantados, descendemos.