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Mas nuestra ciudadana est en los cielos, de donde tambin esperamos al Salvador, al Seor
Jesucristo; 21el cual transformar el cuerpo de la humillacin nuestra, para que sea semejante al
cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede tambin sujetar a s mismo todas las
cosas.

Mas nuestra ciudadana est en los cielos, de donde


tambin esperamos al Salvador, al Seor Jesucristo;

21

el cual transformar el
cuerpo de la humillacin nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya,
por el poder con el cual puede tambin sujetar a s mismo todas las cosas.