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i > Lefebvre analiza en este libro mediante Neen Creer easy eS ete ee Cao eet) Cone Ste AA Sr Me coer eat Coit RUE nce ial Cr A a er nee lista, En estos tiempos en que se manifestan Deen Pee eT SS en Peco Le ane eer ce Donte or a STC ei Mue ae Rc ee crt Ue er er Oe SaaC a Een Maar Son ease a eee coro oa Le oe! LOS MARXISTAS Y LA NOCION DE ESTADO PSEA aT Nase Mae ahd PEREZ oe rym Ne LOS MARXISTAS TITULOS DE LA MISMA consoct Y LA NOCION Be Sst INTRODUCCION A LA TEORIA ECONOMICA MARXISTA Ernest Mandél " IDEOLOGIA Y VERDAD enti Lefebvre - Frangois Chatelet REFORMA DE LA EMPRESA 0 CONTROL OBRERO : . Mandel - J. M. Vincent * Bloch-Laine - G. Mathie HENRI LEFEBVRE Qclderour 02-12-15 CARLOS PEREZ EDITOR Publicado con auto risacin de Les cahiers du Centre Socialistes, Paris y ne a “ Ediciones Programa, Buenos Aires. ‘Traducido del mime Setudes Socialistes, de Les cahiers du Centre 'arls y Fdiciones Programa, Bue= Prélogo EL MOVIMIENTO OBRERO DEL SIGLO Xx ANTE EL PROBLEMA DEL ESTADO ———— A fines de 1960, en el segundo afio de su existencia, el Centro de Estudios Socialistas habia organizado un ciclo de mas de treinta conferencias sobre el problema del Estado. Era un proyecto demasiado ambicioso, tan- to desde el punto de vista politico como des- de el punto de vista técnico. En efecto, no querfamos limitarnos a una descripeién su- puestamente objetiva, ni a una exposicién dogmatica de las obras de Marx, Engels, Lenin o Trotsky. Perteneciamos al movimiento socialista de izquierda, ala “nueva izquierda”, como deciamos antes de que otros se apodera- ran del término y falsearan su sentido. Esta “nueva izquierda” intentaba sacar de su via muerta al movimiento socia- lista, desorientado y paralizado por el stalinismo y la socialdemocracia, La tarea parecié ser relativamente facil mientras se traté de hacer vacilar las tradiciones de cobardia y “chauvinismo” de los partidos obreros tradicionales. Para exigir una ac- cién eficaz contra la guerra colonial, para 9 tomar partido en favor de la independencia de Argelia, bastaba un poco de coraje y de sentido comtin, cosas de las que la “nueva izquierda” no carecia. Pero a fines de 1960 el mismo gobierno reconocia el principio de la independencia argelina. Se puso clara- mente de manifiesto que la “nueva izquier- da” no podria contentarse ya por mucho tiempo més con su clarivideneia y su acti- vismo. Para desempefiar su papel, hubiera debido demostrar su eficacia en las acciones interiores cotidianas, y finalmente respecto del problema del poder. Para esto no eran suficientes las cualidades morales y el buen sentido. Hacfa falta una verdadera capaci- dad de elaboracién en comiin para renovar el pensamiento socialist, Un problema de actualidad iador is 7 knees i Sconomistas, los filésofos ‘antes socialistas conscientes de 10 See ee eee eee cee ee ee la necesidad de ese esfuerzo. ;Por qué ele- gimos este tema del Estado? A decir verdad, hacia falta un optimismo juvenil para esperar que Ja “nueva izquier- da” fuera capaz de adaptar la doctrina so- cialista a Ja realidad de nuestro tiempo, y de modo coherente, a propésito de un problema arduo y delicado si los hay. No dejabamos de percatarnos de eso. Pero considerébamos que ésta era una cuestién demasiado importante como para eludirla, y demasiado urgente como para postergarla. Actual, lo era por dos razones, Después de Ja caida de la 4* Repiblica, la situacién politica francesa imponfa una reflexién fun- damental sobre el papel y la naturaleza del Estado. Era evidente, en efecto, salvo para quienes crefan en un puro aceidente histé- rico, que el gaullismo constitufa una res- Puesta determinada (no la tnica posible) a los problemas planteados por Ja evolucién de la situacién econémica y politica. El mo- vimiento socialista no podia (y todavia no puede) concebir ninguna estrategia seria sin tomar conciencia de esta evolucién y de sus Consecuencias, Pero a los partidos obreros tradicionales no les preocupa la renovacién de sus ideas. Su fuerza reside en su adapta- i cién pragméatica a las tareas inmediatas, ¥ dado que su impugnaeién de la sociedad ac- tual es puramente verbal, no tienen necesi- dad de ninguna readaptacién tedrica. Sola- mente se arriesgaron a emprenderla 10s socialistas de la S.FI.0., y su resultado fue la Justificacién tedrica de su integracién dentro de esta sociedad. Pero aun asi, fue algo prematuro: el viraje que los colocé ef oposicién al gaullismo los incité enseguida a la prudencia. El debate sobre la evolucién de 1a socie- dad y sus consecuencias tuvo lugar en el seno mismo del Partido Socialista Unifica- do, es decir, del partido de la “nueva iz- quierda”. Atm allf no se realiz6 directa~ mente y con toda claridad, sino de mod oblicuo y en la confusién de la preparaciéh de un congreso. Es todo el problema del Estado el que se planted al discutirse el de Jas relaciones con la tecnocracia. ‘Los afrontamientos fueron tan violentos ue finalmente los adversarios tuvieron que flenclar una discusién que amenazaba con Aft estallar el partido, m 28Pereza de ese debate no puede sor- deh Preble Hn encialmente a propésit? : ‘tado que se dividieron después de 1917 revolucionarios y refor- mistas. Es verdad que en 1936 los socialis- tas y los comunistas franceses manifestaron la misma actitud fundamental respecto del Estado: el partido de Maurice Thorez renun- ciaba de hecho a toda politica revoluciona- Tia. Sélo los opositores “‘trotskystas” y “pi- vertistas” mantienen entonces una actitud revolucionaria respecto de aquél; el apara- to de su partido los excluye al mismo tiem- Po que el aparato judicial los condena, Doce afios més tarde volvemos a encon- trar al problema del Estado en el centro de las divergencias teéricas entre los stalinis- tas y los yugoslavos. El taliniemo y el Estado En 1960, precisamente, la explicita de- Buncia del stalinismo por el 22° Congreso del Partido Comunista de la URSS. ofre- cia un nuevo ‘campo para la reflexién funda- , Mental sobre la naturaleza del Estado. Es evidentemente sobre este punto que insiste Henri Lefebvre al presentar la serie de conferencias sobre el Estado. No es ne- i cesario presentar al mismo Henri Lefebvre, Ex militante del Partido Comunista Fran- cés, donde fue en cierto modo el filésofo oficial (suponiendo que alguna vez hay® sido eso compatible con su actitud eritica Tespecto de la filosofia), habfa roto con sts amigos porque se oponfa al stalinismo. L denuncia abierta de éste, ademas de col marlo de esperanza, tenia para él una sig nificacién teérica, Mis alla de Jas tortuosidades de su poli tica, més alla de sus “errores”, como suele decirse plidicamente, més alld de sus cri menes, Stalin estuvo identificado, si no con una teoria, por lo , menos con una teoriza~ cién de su practica, una concepcién del pa | ‘ido, ‘un modo de entender las relaciones entre la U.R.S,S. y los movimientos revo- lucionarios (ligada a la “teorfa” del socia- | lisno en un solo pais), una actitud magica "n materia de teorfa y de la ciencia en ge- neral, y finalmente, ie nizacién del matte, S0bFe todo, una dive Stalin era 1 Estado. Bra gf reaenacion de la razén de do, ios viviente d do Tein le un Esta ema nipotente, que se proclama- , sacr: Aparato police aaa Administracign y el ° del Estado, intervenia en Ia | 4 vida privada en nombre de sus dogmas y re- ducfa Ja vida civil a la calidad de humilde servidora de la vida politica, reducida a su vez a la religion del Estado. La razén de Estado se convirtié en el criterio de toda justicia, de toda realidad histériea, de toda verdad. Hasta el punto que los individuos, carentes de un criterio objetivo para juzgar, no podian hacer otra cosa que aprobar. Se comprende, por tanto el dafio que el stalinismo ha podido ocasionar a la idea socialista, por lo menos en paises econémi- camente avanzados, que podian permitirse el lujo de un cierto respeto por las liber- tades individuales. {He aqui —pudo decir- se— el resultado del bolchevismo: el some- timiento del individuo a un Estado policial, la desaparicién de todas las garantias per- sonales y de todos los derechos politicos! Los socialdemécratas se sintieron cada vez més solidarios de la vieja y buena sociedad capitalista y de su Estado, que por lo menos, salvo en los periodos de fascismo, les de- Jaban algunas libertades. Los socialdemé- cratas se Acogieron medrosamente a la pro- yeecién del “mundo libre”, de su cultura, de sus tanques y sus bombas atémicas. Y entre quienes se proclamaban marxis- 15 tas revolucionarios, Ja mayoria no vacilabs en poner en el mismo nivel al stalinism? y el nazismo, dos monstruosidades patolé- gicas que amenazaban igualmente al socis- lismo y a la humanidad. . iCuriosos marxistas, los que juzgaban ha- ciendo abstraccién de las condiciones his- toricas, segtin los criterios maniqueos del Bien y del Mal! Es cada dia més evidente Para todos que el stalinismo ha sido el Pro" ducto de las condiciones particulares en Ja que ha tenido que luchar la revolucién par ie y en las que tuvo que efectuarse : mete de la URS. Aislad® Googe nde dominado por el capitalism® ae a Por las contradiceiones ae Union gous cconémicamente atrasado, }@ Feultage, tice solo podia vencer esas di rpoyandose en una fuerza social Tevolucign oe ieamente suficiente. La Partido de que triunfado gracias 2 un ¥8 con el gonret’e Podia contar sin reser- campesinoy we", los abreros y de 10s Sill, el proletaren pesPuss de la guerra . dia icra estaba agotado y su cif Se8iaba con Lenin, al fin de su de una creciente ati el estable- 16 dominacién de la castade los viejos y nuevos burécratas sobre el Estado “obrero y campesino”. A esta bu- rocracia (necesariamente basada en la j rarquia) representaba la direccién dél Partido, y a su cabeza, Stalin. Fue esta bu- rocracia quien eliminé a la izquierda “trots- kysta”, para la cual la Unién Soviética se- guia siendo un bastién en la perspectiva de la revolucién socialista mundial. Luego se volvié contra la derecha “bujarinista”, que trataba de contemporizar con los campesi- nos acomodados. Adopté los planes de los “industrializadores” trotskystas, pero apli- cAndolos segiin sus propios métodos, los de una “revolucién desde arriba”, como decia Stalin, 0 sea, mediante la violenta repre- sién de los campesinos por el aparato del Estado. Hace unos treinta afios, en “La Revolu- cién Traicionada”, Trotsky demostré muy bien que por su misma naturaleza esta bu- rocracia estaba destinada, al mismo tiempo, a desfigurar al socialismo y a conservar las estructuras econémicas nacidas de la, Re- volucién de Octubre; pero gpuede decirse lo mismo de las estructuras sociales? A me- dida que avanza la industrializacién, el proletariado termina de desaparecer como 17 fuerza politica. Una parte del viejo proleta- tiado pasa a engrosar el aparato burocré- tico, mientras que la restante se ve sumer- gida por Ja irrupeién masiva de una mano de obra ignorante y sin concieneia politica, arrojada a las ciudades desde el campo por Ja guerra civil y la colectivizacién forzada. En consecuencia, el Estado que pretende ser “obrero y campesino” aplasta a obreros ¥ campesinos con una legislacién s6lo com- Parable a la del capitalismo en el comienzo de la industrializacién, pero que, en mu- chos aspectos, la supera en barbarie. La socialdemocracia ve en esta barbarie el re- sultado del bolchevismo. y las contradic- ciones recién comienzan. Este Proletariado ¥ este campesinado no Tetacearén gu san- gre en la lucha contra la invasién hitlerista. En cambio, por lo menos en apariencia, el movimiento de oposicién al stalinismo nace catl mismo seno de la burocracia y de las *aPas sociales préximas a ella, Bn reali idea, Sstas contradicciones sélo Pren’ insolubles a quienes, en “ender historicamente su evo- lucién, intentan clasificar al régimen sovié- tico segtin las categorias del Bien y del Mal. Cierto es que estan en este caso casi todos los historiadores y criticos, inclusive los que Se proclaman socialistas. Atin después de haber denunciado con violencia al stalinis- mo, los dirigentes soviéticos siguen consi- derandolo un aceidente misterioso y per- verso acaecido en el seno de una sociedad idealmente buena por obra de un individuo Giabélico, A pesar de las exhortaciones de Togliatti, ninguno de ellos ha intentado todavia dar una explicacién marxista del fenomeno. Y, sin duda, eso tampoco es ac- cidental. Isaac Deutscher es el tinico historiador que ha explicado realmente la aparicién del stalinismo y su condena. Sus notables obras Sobre Trotsky y Stalin son indispensables Para todo el que desee comprender la evo- lucién de la sociedad soviética. Expliedndo- nos la naturaleza del stalinismo, nos expli- camos al mismo tiempo su retroceso. A medida que desaparecen las contradic. ciones agudas debidas al subdesarrollo de la URSS, desaparecen igualmente los fundamentos histéricos del stalinismo. La | historia dird algin dia si la muerte de i 19 oe Stalin ha sido la consecuencia de este Pro" eso, o algo meramente ocasional. Al de saparecer las condiciones historias él stalinismo, era normal que la U.RSS. & desembarazara de su sujecién tedrica. el en efecto, después de la muerte de Stalit | asistimos a una secularizacién progresiv® de la vida publica, al retroceso de los mi | tos y de la magia, a la rehabilitacién de J4 | vida civil. Tampoco debe sorprender que 14 | iniciativa haya partido de los mismos me- dios de la burocracia y de los técnicos, pues eran los tinicos que gozaban de una relativa | libertad para expresarse. Eran también ‘los més directamente amenazados por el meca- | nismo de las purgas. : éSignifica eso, como lo predecia Henri | Lefebvre en su conferencia, que vamos @ presenciar “una politica democratic abier- » trasparente, en la aue teoria y practica { ‘stardn ligadas de manera coherente”? Esa “ra una visién optimista, por lo menos res- Recto de la actual fase histérica, y es i dudable i que dich¢ del mismo mise Por lo demé; = Semés, Deutscher cometié et mis-| Stror, en 1; ‘espuds de San su obra “La URS.S. 8 el erro1 fcional = r tradicional de las previsiones marxistas, que aunque se funden en un anélisis cientifico del pasado son falseadas con frecuencia por la impa- ciencia de su autor. También los dirigentes soviéticos del perfodo posstalinista son el producto de condiciones histéricas reales. Kruschev no es el angel Gabriel que des- ciende del cielo para restablecer la demo- cracia. Debe su poder a ciertas capas de la misma burocracia, esas a las cuales laman los soviéticos “intelligentsia”. Favorece la evolucién de la sociedad soviética, pero dentro de ciertos limites. Teéricamente, el nivel de desarrollo industrial y cultural de la URSS. permitiria una libre circula- cién de las ideas y una gestién democratica. Sin embargo, las condiciones econémicas 0 culturales no hacen sentir su influencia de modo directo. Esta se ejerce sobre una so- ciedad controlada por todo el aparato del Estado, del que dependen estrechamente os mismos organismos culturales. El Esta- do conserva las caracteristicas fundamen- tales de esa sociedad mucho después de que la infraestructura haya dejado de impo- nerlas. Al mismo tiempo que reduce los poderes de la policia, restablece las libertades indi- at Viduales, mitiga las desigualdades y elimi na los privilegios mas notorios, como los de'| la educactén superior, el Estado asegura Is | Persistencia de lo esencial de las relaciones Sociales anteriores. No hay duda de que se hace sentir la presi6n de las masas, pero sU Voluntad sigue siendo imprecisa y carece de expresién; en la préctica s6lo puede ma- nifestarse por intermedio del aparato del Partido y del Estado. De manera que esta- | mos lejos del dia en que las opciones deci- sivas sern sometidas al libre voto de todo el pueblo, Aunque ya no transcurra bajo el Signo del mito, de la mistificacién y de la Magia, la vida politica no puede hacerse “trasparente” de buenas a primeras, Lo he- ‘mos visto: hasta en su vehemente denuneis del stalinismo los diigentes soviéticos han recurrido al “camouflage”, ‘Mas atin: Yugoslavia destacado en la luch, €8 el pats que se ha # contra la burocracia, del Estado, de los problemas politicos, de la economia, mientras los escritores no pue- dan pensar y expresarse sin restriccién al- guna, es decir, mientras estén asociados a un sistema antidemocrético. Kardelj es uno de los pocos escritores socialistas contempo- raneos que nos recuerda a los marxistas de la gran époea; sin embargo, cuando tiene que justificar teéricamente al partido tini- co, también él se refugia en el mito y los sofismas., Por consiguiente, el divoreio entre el so- cialismo y la democracia esta lejos de ser especificamente ruso. Se lo encuentra préc- ticamente en todos los pafses en evolucion hacia el socialismo. {Sera consecuencia del hecho histérico de que todos esos paises son al principio econémicamente subde- sarrollados, 0 bien dependen (como Che- coslovaquia y la Repiiblica Democrética Alemana) de Ja evolucién de paises subde- sarrollados? ;O, por el contrario, se trata de un caso particular de la evolucién ge- neral de la sociedad tecnolégica, vinculado @ las condiciones de su organizacién? ica de las tesis de Lenin sobre el Estado Y sin embargo, Lenin se fundaba preci- samente en la evolucién de esta sociedad tecnol6gica para justificar, en “E] Estado y la Revolucién”, la tesis marxista sobre la desaparicién del Estado: el progreso técnico, Ja concentracién, la simplificacién de las operaciones de inventario y de control, y la creciente instruccién de las masas populares permitirian sustituir, de un dia para otro, los capitalistas y a los funcionarios por el pueblo entero. La insurreccién. proletaria tendré que asegurar el mantenimiento de las nuevas relaciones sociales mediante la Vigilancia de los obreros armados, pero al mismo tiempo, al hacer afiicos la estructura del Estado, iniciaré el proceso de su desa- Paricién, isis que para ilustrar a su el der de los bolcheviques 2 rae Ber*S de Ta toma del poder. hechos han qereeo2a" basta qué punto los 405 de comveranent20 Sus previsiones, Le- Ol Bitado fue geet €l Auchacer de todos, finalme; ; u nate monopolizado por Seer eee eee eee ee una casta rigurosamente estratificada, y dominada a su vez por un autécrata. Y no sélo el Estado no comenzé a desvanecerse, sino que sus poderes se acrecentaron en tal medida que aplast6 la vida individual como ninguna otra forma social lo ha hecho. Eso no ocurrié, sin embargo, durante el perfodo excepcional de la guerra civil; el proceso de reforzamiento del Estado se aceleré casi diez afios después del fin de la guerra civil. Para colmo de irrisién, ese Estado de ca- acter teocratico impuso el respeto dogma- tico de todas las tesis de Lenin, inclusive la teoria libertaria del Estado, hasta el mo- mento en que Stalin se atrevié a corregirla en nombre de “la experiencia”, es decir, de su propia experiencia. Por consiguiente, los marxistas de nues- tra época deben interrogarse acerca de la validez de esta teoria leninista del Estado, que ha sido la piedra angular de la doctrina comunista. El Centro de Estudios Socialis- tas confié a Gilles Martinet ese anélisis critico. La conferencia que pronuncié no fue publicada, pues retomé el tema en su libro “El marxismo de nuestro tiempo”, es- pecialmente en el segundo capitulo del mismo. Su critica merece ser estudiada. 25 No hay duda de que ella es pertinent 6n muchos aspectos. Pero en lo que toca ll Punto fundamental, vale decir, a la msm concepeién del Estado, no desemboca ét ninguna conelusién. Eso se nos revela cle Tamente cuando Martinet Tesume su pelt Samiento en diez tesis sobre la democraci Politica. Se opone en ellas al parlamenta- fismo “clésico”, afirma la necesidad de U2 | predominio de la clase de los obreros asé- lariados y el ¢ la economia, de la dem gional y supranacional. Reconocemos en esto “nueva izquierda”. Pero nos llama inme. diatamente la atencién lo que falta en esas fre hee i a alli ninguna alusién al | jéreito, a la polit ne administracian . Aparato judicial, a locracia nacional, re- las ideas de ja nio de los asalariados y los campesinos; en fin, porque él considera que no tiene objeto la preocupacién marxista y leninista por la preparacién de la desaparicién del Es- tado. Segtin él, la democracia socialista uti- lizard los engranajes de un Estado aparen- temente eterno. Retomemos su razonamiento. Es necesa- rio, nos dice, liberarse del falso dilema que nos plantean la aceptacién o el rechazo del parlamentarismo y el oportunismo social- demécrata, o de la teorfa leninista y la Practica de los paises comunistas. Por su parte, Martinet rechaza ambas opciones. La teoria leninista de la desaparicién del Es- tado, nos dice, esta tomada directamente de Marx y Engels. Ahora bien, estos tiltimos han ineurrido en una extrapolacién arbitra- via al transformar en “normas” de la de- mocracia socialista los decretos o proyectos de decretos de la Comuna. La historia iba a demostrar —fue evidente después de 1917— que eso era una mera utopia. Comencemos destacando una cosa: es un error pensar que las ideas de Marx sobre el Estado fueron de algiin modo accidentales. Si Gilles Martinet hubiera podido seguir la exposicién de Henri Lefebvre, habria com- 27 prendido que, lejos de haber sido directa- | mente inspiradas por la experiencia de la Comuna, las ideas de Marx sobre el Estado Y su desaparicién constituyen un elemento fundamental del marxismo. Por otro lado, es arbitrario asociar la teoria leninista del Estado con la practica de los Estados “comunistas”. El director del “France-Observateur” 10 ‘puede ignorar que éste es uno de los raros _Puntos en que Stalin se atrevié finalmente a contradecir a Lenin. Asumiendo el papel de “teérico”, sostuvo que el Estado debe reforzarse a medida que se afirma el socia- lismo. Describié una sociedad que ha legado ya al estadio del comunismo, pero que se ‘apoya prudentemente en el andamiaje del Estado. Sobre este particular, por lo menos, la confusion denunciada por Martinet no existe; solamente los ignorantes pueden identifiear los “principios” de Lenin con la préctica ¥ la teoria de Stalin, Martinet no condeng explicitamente la tesis de la desaparicigy i Sa ? del Estado; se limi- organizacién estatal nismo entre el trabajo intelectual y el tra- bajo manual. Hasta entonces, nos dice, la “gestién directa” no podrd ser més que un engafio 0 un simulacro. {Hemos Iegado ya a ese punto? Después de reproducir extensamente el pasaje de “Bl Estado y la Revolucién”, que mencio- namos antes, Martinet ni siquiera conside- ra necesaria una refutacién, tan obvio re- sulta para el lector que nada le permite a Ja Rusia de 1917 pasar a la gestién directa de la sociedad por todos: ni su desarrollo econémico, ni el nivel cultural de su po- blacién. Y es igualmente obvio que est4 atin lejos de poder hacerlo una sociedad mucho mas avanzada, como lo es la de Francia, casi cien afios después de la Comuna. Los teenderatas y el Bstado Pero hay algo més grave atin. En esta sociedad “tecnolégica” parece producirse una evolucién inversa. Precisamente porque la politica y la economia estan integradas, porque el aparato productivo esta estrecha- mente vineulado con el aparato estatal, los 29 mismos profesionales de la politica: son in- Capaces de dirigir, y ceden el lugar a los especialistas. Esta es una de las razones fSenclales de la decadencia del parlamen- tarismo. Adaptado a una época en la cal el Estado se ; limitaba a la gestién del do- Tink fiscal, el régimen parlamentario deja lugar a nuevos centros de decision, donde Predominan los téenicos y los especialistas, Esta evolucién ha sido objeto ya de varios estudios. G. Martinet vuelve analizarla, Porque éstas ya estén 5 ahora de lograr de los trabajadores en los Pensamiento de ce, {omina el fondo dar - Martinet, y 1a estratews : a tre ‘que él propone, Esta “apertura a lg ee 1G. w, Keeton; “The it iament (1952); y, Craipeau: Taforme ah of ay 4 958); “Ey PeDapartsme en eft USS. da”, cuyo ejemplo italiano le faseina (y del que muestra también los peligros), ino la define finalmente como una alianza con la tecnocracia? Esto no me escandaliza, Es més titil re- flexionar a propésito de una teoria discu- tible que dormitar con ideas momiticadas. Es posible que una alianza con la tecnocra- cia sea Util o inevitable para el movimiento Socialista. Pero s6lo puede ser valida bajo varias condiciones: tiene que estar clara- mente definida; no debe tener por resul- ado una identificacién tedrica con los pre- luicios y aspiraciones de la tecnocracia; lebe incluir garantias contra la tecnocra- ~ fia. En cualquier caso, el movimiento so- lalista s6lo podria concluir con provecho alianza de este tipo si se negara al "mo tiempo a hacer la menor concesién los tecnéeratas en lo que toca al proble- 8 teérico esencial: el del Estado. nisi He pertenece el porvenic a ln burocracie? ! | La hipertrofia del Estado refleja la gra- i asuncién por la sociedad del gobierno 31 de los medios de produccién y de cam que anteriormente controlaban en lo eset cial algunos particulares. Pero ella repr’ senta solamente un momento en esta ev lucién. Los medios de produccién y ¢| cambio no son controlados por la sociedad, sino por su sustituto burocratico. Por I demis, la burocracia sélo puede adminis trar este patrimonio de acuerdo con las €! tructuras de Ia sociedad que la emplea Jj con sus propias leyes de desarrollo. God de una independencia relativa, Se sabe que Rizzi, y luego Burnhat han pretendido que el futuro es de li burocracia, en cuanto clase dirigente, 5 que ella eliminaré a los capitalistas en sf Propio beneficio, como lo ha Ser las bases de un. i alianza —siquiera provisoria —entre los socialistas y los tecnécratas. Pero piensa que esas hipétesis son rad calmente falsas. Y estoy tanto més obli gado a decirlo por cuanto tengo cierta res- Ponsabilidad en su génesis. Hace unos trein- ta afios, en el curso de una controversia internacional en el seno del movimiento trotskysta, opuse mis propias tesis a las de Trotsky. Sostenfa yo que no era posible Seguir considerando un Estado Obrero a la URSS. La burocracia desempefia en ella el papel de una clase dirigente, que Posee colectivamente los medios de produc- cién a través de su control del Estado, y que los utiliza en beneficio propio, even- tualidad que el mismo Marx habfa pre- visto, pero refiriéndose a la burguesfa, Trotsky respondfa, en esencia: la buro- cracia s6lo goza de una independencia rela- tiva; en Ultima instancia, el papel que juega & el de apoderado de un régimen social dado (capitalista u obrero). O bien lo que se plantea es una simple disputa terminol6- ica, o bien hay que considerar que estamos ante una evolucién histériea, que no po- Gria limitarse a la U.R.S.S.; se trataria de una evolucién durable, en escala planeta- 33 Poon e ——— tia; los comunistas no podrian contentarsé con revisar su apreciacién del régimen s0- viético, sino que tendrian que transforma | todo su pensamiento. A esta conclusién legaria, en efecto, Burnham, Viendo las cosas con Perspectiva, pienso | gue yo no estaba totalmente equivocado. ‘Ya no se puede aceptar el esquema trots- keysta, segin el cual habria una tendencia Stalinista “centrista” que oscila entre la izquierda proletaria y una derecha some- lida a la influencia de las capas capitalis- tas, Para comprender la evolucién politica de la URSS. hay que tener en cuenta, ¢sencialmente, los intereses de la burocra- | cla en cuanto capa dirigente. Pero en lo fundamental Trotsky tenia razén, Ha que. dado demostrado que en ninguna burocracia ha jugado un papel independiente. parte Ia | histérico dad soviética Propias tendenci, tiene que cambj; iar a dad progresa en exon cuanto ¥ de cultura; y esta es corde con sus lase; es ella la que ‘edida que la socie- 2 su nivel de vida | ‘una evolucién que ias de 34 la superestructura estatal s6lo puede fre- nar o desviar. Finalmente, dejando de lado el reparto de esferas de influencia provo- cado por la guerra, en ningin pais la bu- rocracia ha tomado el poder por si sola; su predominio ha sido consecuencia de la re- Volucién social en los pafses donde el nivel de la industrializacién y de la cultura hace inevitable la formacién de aquélla, y su funcién mediadora. : En tales paises, cuando el desarrollo in- dustrial, el nivel de vida y el nivel cultural alcanzan un punto dado, el estatismo re- trocede. La evolucién hacia la democracia Pasa primero por un debilitamiento del control estatal. Por ello son importantes las tesis yugoslavas sobre la desaparicién del Estado (y en la préctica, las experien- clas de gestién obrera y de descentraliza- cién), aunque las decisiones politicas en su Conjunto sigan estando fuera del alcance del control democratico de las masas po- Pulares. Van en el mismo sentido las con- cesiones teéricas y prdcticas del equipo Khruschevista, que por el momento son mu- cho menos amplias. éSe produciré también en el socialismo de los paises avanzados una extensién de 35 los poderes de la burocracia, andloga a la del periodo stalinista? En otro lugar * expuse las razones que me hacen pensar que es0 es improbable: la hipertrofia de la buro- cracia esté en proporcién directa a las con tradicciones que debe superar la sociedad. No hay duda de que seguiré habiendo cor- tradicciones, especialmente entre el trabajo manual y el intelectual, entre las tareas de direceién y las de ejecucién, A medida ue se desvanezcan, se hard posible la ad- ministracién democrética de la sociedad, Sin mediacién burocratica. Lenin definié, : fue no percatarse de que cllas implicaban un desarrollo extraont, nariamente complejo, y creerlas ya exis. ~ a ya exis, za eventual debe inducirlos a renunciar a sus esfuerzos por amenguar los poderes de la buroeracia, por impedir que los técnicos se constituyan en casta, por ampliar el con- trol de las masas en todos los campos de lz economia y la politica. EL Estado gaullista Como puede verse, aun en sus aspectos més tedricos el problema del Estado puede tener repercusiones practicas en la lucha Politica, Pero en 1960-1961 nos esforzéba- mos sobre todo porque los militantes so- Cialistas estuvieran mejor armados, en el Plano tedrico, para luchar contra el gau- llismo. Més all4 de la guerra de Argelia, ue a ojos vistas tocaba a su fin, era ne- cesario encontrar el camino de una oposi- clén eficaz que condujera al derrocamiento del régimen. La oposicién estaba desorien- tada: habia desaparecido la arena parla- mentaria de las luchas politicas. Por lo demas, dentro del movimiento Obrero se apreciaba de diversos modos el fenémeno gaullista. En 1958, J. P. Sartre y Sus amigos, siempre clarividentes, habfan visto en él el advenimiento de un nuevo 37 fascismo, y habian abogado por la consti- tucién del “maquis”, cuya historia garan- tizarfa la victoria. El Partido Socialista, en cambio, vio en De Gaulle un baluarte de la democracia, e hizo campafia en favor de la Constitucién que enterraria al parlamen- tarismo. Por su parte, el Partido Comunista = ee violentamente en contra del tpador... y preconizé el retorno a la 4 Repiblica. En el seno del Partido So. cialista Unificado, algunos —entre los me- ior intencionados— sélo vefan en el gau- llismo un fenémeno accidental y aberran- te, y se imaginaban que bastaria un papi- votazo para derribarlo. Por desgracia, esa no era més que una fantasa, nuevo régimen naci i i cunstancias accidentales a aes astucias policiales, Pe, bas6, més _profundam, reales: en primer de las fuerzag asalariados, existencia se » €N Condiciones én la incapacidad lente, lugar, Parecié ser un esa calidad, se trata del tipo de poder que los marxistas denominan bonapartismo, y que funda su dominio en el equilibrio que existe entre Jas fuerzas que se oponen. La personalidad de su jefe lo marcaria con su estilo propio y le conferirfa sus rasgos peculiares. Pero lo esencial era otra cosa: el nuevo equili- brio que desde hacia afios se venia gestan- do entre las clases sociales, y especialmente entre las diversas capas de las clases diri- Bentes. Mientras el sistema parlamentario en decadencia se mostraba cada vez més impotente, los principales centros de de- cisién se desplazaban, Es esta nueva es- tructura de los centros de decisién la que consagré —y al mismo tiempo encubrié— la Constitucién de 1958. La teenocracia —la alta burocracia publica y privada— tendria en adelante las manos libres. Desde este Punto de vista, y pese a sus formas caducas ¥ Su carécter mondrquico, el nuevo régi- men se adapta mejor que el anterior a los Problemas técnicos y econémicos de la so- ciedad capitalista en su fase actual. Por su Vineulacién con las formas técnicamente mas modernas del capitalismo, se podia esperar de él, por ejemplo, que no se afe- trara al viejo sistema colonial y a la Argelia 39 de “los buenos tiempos”. sino que liqu dara el viejo imperio para explotar sus Posibilidades futuras; las relaciones neo-t- lonialistas, el Mereado Comin, ete. Ert evidentemente absurdo esperar que se PO dria terminar con un régimen de este tip? “Volviendo a la demoeracia” —como lo prC- Ponjan entonces los comunistas—, es decifs reinstaurando una 4% Republica con algu- nos retoques en su fachada. Para nosotros Tesultaba claro que sélo podriamos der barlo superandolo, [ae contradicciones setuales 8 & 8 5 8 2 3 de la evolucién de 4 uso la formacion de ac le de partidos Y sin San Programa de mentablemente, Mucho eco, R ie Sidad te6rica, pero Congreso pro- ’ Tente Socialista dicatos, que elaboraria un ‘ansicién al so¢j Sociali ests ialismo, La- *xigencia © actual de las masas populares y de sus organiza- ciones. La vanguardia vefa la posibilidad conereta de una ofensiva general. Pero el movimiento en su conjunto se encontraba en su nivel més bajo. En efecto, el movimiento socialista afron- taba, y afronta todavia, numerosas contra- dicciones. El hecho de que el Estado tenga una creciente influencia sobre las decisiones econémicas tendria que facilitar la tarea de los socialistas revolucionarios, si toma- ran el poder; pero esta comprobacién no los hace acercarse al mismo ni un solo paso. Esto se aplica también a la evolucién que convierte al Estado en el patrén de un nit- mero creciente de asalariados, y que lo leva a ocupar cada vez en mayor medida ¢l lugar de los capitalistas privados. A rafz de esta situacién, las luchas obreras y cam- Pesinas toman un carécter politico, y su Tesultado, segtin cabe esperarlo tedrica- mente, seré una toma de conciencia de los Problemas en su conjunto. Pero por el mo- Mento, eso no es més que una ilusién: los asalariados y los campesinos siguen a sus Centrales sindicales cuando se trata de opo- nerse a las medidas gubernamentales diri- aL gidas contra ellos, pero en su calidad de cludadanos, ‘votan en su mayoria por la afirmativa en los referéndums, Lo han he- cho asf, primero, por el reconocimiento del restablecimiento de la paz, y luego, debido @ la coyuntura econémica favorable, 0 8 que se encuentran adormecidos por los mi- | tos del Estado, En apariencia, la concentra- cin creciente de poderes en manos de la alta burocracia deberia simplificar la tarea de los socialistas, quitarles todo valor a los viejos ™mitos, como el del derecho de pro- | Piedad, y poner de manifiesto la vincula- cién real ent z g 8 a ara una eleccién consciente. Y sin embar- 60, la creciente estatizacién de la economia no hace mas que aumentar la mistificacién de los productores. Estos piensan que las decisiones son competencia de los especia- listas, y las consideran fuera de su alcan- ce. Toda la vida politica actual contribuye @ mantener el mito del Estado, entidad au- tosuficiente, fuente de toda ciencia y de todo poder, paternal y protector, completa- mente inaccesible para el individuo. El Jefe de Estado se transforma en el sus- {tuto del padre. Les otorga a sus hijos el derecho de criticar, y de manifestarle pe- Tiédicamente su confianza filial. Tienen a lo sumo Ia posibilidad de pronunciarse, de fanto en tanto, sobre el nombre de quién Ssumira la funcién de padre. Los imbéciles ¥ los arrivistas hablan de la “personaliza- cién del poder” 0 de la “persorializacién de 1 democracia”, mientras lo que ocurre es due la burocracia estatal narcotiza a la vo- luntad popular. Desdichadamente, no esté £2 cuestién solamente la caricatura consti- tucional de tipo mondrquico que De Gaulle hizo aprobar en 1958 (jcon el apoyo de los Socialistas!). Estamos frente a una tenden- cia general de una época dominada por la tecnocracia, en la cual la democracia que da reducida a ritos sin trascendencia. Es ésta, en el fondo, la contradiccios fundamental de los paises econémicament? avanzados. En ellos, las soluciones soci listas se imponen tan necesariamente quel las mismas clases dirigentes deben apela! a técnicas socialistas para salir del paso. ES cl aparato del Estado, hipertrofiado, quie? se los permite, Pero al mismo tiempo el mit®| del Estado anestesia a los trabajadores ast lariados y a los campesinos, Las “nuevas ea y 1 Estado iCémo salir de este atolladero? el problema que debe lero? Ese es afrontar toda la iz- de part: grados. El Paice Patlisis, i en diversos; principal fuera poeta que es la’ mente jaa, + el pais, prd - a iad transfor erate | . Vive de tos ar la so- tiene en ¢] ‘its parciales : P econémieg g Peltica, : co, ¥; ott Seine cumple la funcién de expresar el descon- tento, y en caso necesario la de fuerza de apoyo en el tablero politico. En resumen, asume el papel de una institucién dentro de la sociedad capitalista, y se contenta con €so. En cuanto al Partido Socialista S.F.LO., tiene un pie en el régimen gaullista y otro en la oposicién, Saca partido de esta posi- cién estratégica en pro de su objetivo esen- cial: la conservacién de su clientela muni- cipal y electoral. Queda el Partido Socia- lista Unifieado, que no puede descansar en la rutina, No puede tampoco rivalizar con los partidos afines en el terreno de las pre- bendas municipales. ‘Tiene que justificar Constantemente su existencia proponiendo SUS propias soluciones y buscando su pro- Pia base, Era fuerte la tentacién de hallar esta base €n las capas sociales cuyo ntimero e influen- Cia se acrecientan como resultado de la ©volucién econémica reciente, y que toda- via no han asumido un compromiso politico definitivo: en el campo, los propietarios Medianos, obligados a transformarse en téc- nicos de la agricultura y que constituyen lo esencial del movimiento de los campesi- Nos jévenes; en la industria, los técnicos y 45 los cuadros cuya proporcién aumenta_cit| tinuamente, sobre todo en las ramas indu®| triales mas modernas; y los cuadros suP*| tiores del Estado, que desempefian un P*| Pel cada vez més importante en la oriet tacién de la economia, Propietarios en I, cha contra los trusts y dispuestos a aliat con los asalariados, o capas superiores los trabajadores asalariados, ellos ocup! una posicién intermedia entre las clas sociales tradicionales, la obrera y la cap) talista, Los hombres que pertenecen a estas ¢S" Pas sociales no comparten la ideologia bu" Suesa tradicional de la libre empresa y ¢ culto a la propiedad privada. Son partide’ confian en los juegos los, con sus ™ediocres Lo esperan todo de! ¥ cuentan con Ja in- © para favoreceria ¥ politicos parlamentari tréficos de influencia, Ja evolucién técnica, tervencién de} Estad acelerarla, Pero S6lo = técnicas, y ito " eee arciales; deren gaa re debat ideolégicns consi- time 8H es singe ¥ creen haberse liderado de todo 46 verbalismo porque emplean una fraseolo- gia de tinte “moderno”. La crisis de Ta “nucs izquierda” ‘ Una parte de esos hombres debia sentir- Se naturalmente atraida por un partido jo- ven, en busca de soluciones audaces. Al- gunos adhirieron al P.S.U. —especialmen- te entre los técnicos—; otros se inspiraron en sus ideas. Al mismo tiempo, como era inevitable, estas capas sociales comenza- Ton a pesar sobre la orientacién del P.S.U., tanto més facilmente por cuanto se trata- ba de un partido numéricamente débil y sin tradiciones propias. Parecié al principio que las ideas de Mendés-France (que influyeron sobre el Club Jean Moulin) les proporcionarian, en cierto modo, una plataforma comtin. ¥ de hecho, cuando aquél propuso directamente Su solucién personal de recambio —un go- bierno de Salud Publica— la direccién del P.S.U. no se atrevié a oponerle su propia Politica, Pero pronto se puso de manifiesto que las soluciones téenicas de Mendés- 41 | los grupos influidos por la tecnocracia cot tra los “tradicionalistas” de derecha y izquierda; si combate las ilusiones del pa lamentarismo, es para insistir sobre la a| cesidad de actuar en los “centros de deck sion” reales, donde se puede hallar "| terreno comin con los tecnécratas. Tampoco la direccién del P.S.U. en SY conjunto propone en esta época una pers Pectiva nueva, sino que también ella, Si”) darse cuenta, sufre la influencia de la tendencias tecnoeraticas. Serge Mallet ofrecié un terreno de coil”, cidencia con su teorfa de las “capas sociales técnicamente avanzadas”. Esta tendencid Se manifesté hasta en los nuevos Estatutos que estaban en estudio para el partido: al| Gunos trataron de darles Via, la ® fue Violenta. En Ita- Peners 8 cg ‘da, ese Ace 50 Parcialmente apoyada por el Partido Co- munista, provocé la escisién del Partido Socialista, que habia tomado. la iniciativa. Los mediceres resultados que tuvo la expe- Mencia para los trabajadores amenazan continuamente con provocar una nueva ex- Plosién en lo que queda del partido. En Francia también se produce una cri- Sis. Claude Bourdet abandona con estrépito cl France-Observateur, cuyo prestigio de- cae notoriamente. En cuanto al P.S.U., en ocasién de su Segundo Congreso, cuando comenzaron a £vocarse los problemas estuvo a dos dedos © desintegrarse, cosa que evité solamen- te Tenunciando a continuar la discusién de fondo. Al renunciar asf a la reflexién poli- tica, el P.S.U. se condenaba a estancarse £n el marasmo. Se fueron aquellos a quie- hes Henri Lefebvre lama “los hombres del tado” —personas honestas extraviadas €n un partido socialista, como André Phi- lip, y sobre todo los advenedizos de todo Pelaje y de todo tipo de club. El partido tubiera podido beneficiarse con estas de- Sereiones, si se hubieran producido en un Contexto de claridad. Pero tal como suce- dieron las cosas, quedé desamparado, como 61 ee eee { Un problema esencial eee es la primera de la serie tanngerada al problema del Estado, y por today 1, csPit@ aser exhaustiva, a resolver ae Problemas Es posible que al fi- eee de exposiciones los pro- ee Estado se presenten bajo una | pueva luz. En efecto, tengo motives para "nsar que entramos en un perfodo en el ; @ue van a plantearse de un nuevo modo muchas cuestiones controvertidas, muchas | Cuestiones respecto de las cuales el hori- Zonte se nos aparece atin oscuro. Estamos @ punto de liberarnos, y definitivamente, de una pesada hipoteca, de una muy pesada | hipoteca que trababa a la vez la accién y el Pensamiento socialista. El 2ler. congreso del Partido Comunista soviético ha signi- ficado un retroceso respecto del 20%, pero el 22° congreso ha reanudado, con gran fuerza e intensidad, la limpieza de la si- tuacién y la politica de desstalinizacién. 57 LS Todavia no aleanzamos a ver todas las consecuencias, tedricas y practicas, de este 229 congreso; tal vez tenga oportunidad de referirme a ellas dentro de un momento. Creo que comienzan a abrirse nuevos Y muy amplios horizontes, tanto para el pen samiento como para la unidad de las fuer- zas democréticas. La liquidacién del stali- nismo no es otra cosa que la liquidacién de lun cierta concepcién del Estado, identifi- cada con el marxismo Por el perfodo stali- nista y por Stalin, y esta concepeién del Estado, atribuida al marxismo, esté en vias de desaparecer en la teorfa y en la practica, ese a las vacilaciones y a las fluctuaciones ue observamos en una y otra. El Estado, el conocimiento del Estado, su deseripeién, Sy anilisis detallado, son indudablemente clementos indispensables de toda politica, ¥ oe solo de la politica, sino también de la filosofia, la historia, iologia, y todas las ciencias de la reali i Todo programa politico debe elegir o- dos direcciones: o bien propone una a dentro de un mareo que acepta, dentro : Un marco estatal determinado; se insert a entonces en ese Estado existente. O bien se Propone introducir modificaciones en es¢ ‘arco estatal existente, y hasta puede bie Ponerse cambiarlo por completo. Lo we Supone, claro esta, el conocimiento de lo o a S€ quiere cambiar, es decir, el conocimient ‘anto de las instituciones y los ansel de las recetasimiento de as leyes, como et de 188 téenicas de aplicacién dentro del ae ‘Bs determinadas institueiones del Bs apropie- ‘as Ultimas, las técnicas politicas licaci6n. mente dichas, las téenicas de aphere dentro del marco institucional : e institu- 8l funcionamiento de tales 1eves ¢ Clones, para aplicarlas a una Teale sn a —rLrC tare Que los marcos eee wptar 1a realidad, Wéenicas se proponen 20 acl Confrontarla con la oe Ja practica de ese marco, y obliga® Te pre @ entrar en el molde Pos pstado le 7 Jas formas a sujetarse a senta. Estado y ciencias sociales Digamos que, en sentido general, el co- nocimiento del Estado es el dato esencial de la accién politica. También os el dato SSencial de un conjunto descrito y analiza- do por las ciencias sociales, La totalidad de las ciencias Sociales, sociologia, historia, fconom{a politica, el conocimiento del ES. 1 Y Un movimi Petua interaccién er miento de ee tre las oj kes y las estructuras de) Estad, hacer en este punto considera im 0 conocem vida cotidiana, en n nuestras relag} tones. ¢ “se Estado ha Tegadc F 2 0 “* en la actualidad una realidad tan compleja, tan dominante, que por si solo constituye el objeto de va- Tias ciencias, o de varias disciplinas que quieren hacerse cientificas. Un simple hecho demuestra esta com- Plejidad: para saber quién toma las deci- Siones, dénde se las toma, ete., es necesario Tealizar estudios muy profundos y muy di- ficiles, Tomemos un ejemplo concreto, entre las decisiones esenciales: gpor qué, hace siete 4 ocho afios, fue rechazada por un voto de la Camara de Diputados la CED. la Comunidad Europea de Defensa, de cardc- ter mas militar que econémico? ,Quién estuvo detras de esa decisin? ¢Quién pro- Voed el rechazo de la C-ED.? i¥ oémo se @fectué esta operacién politica? Y Lona be muy dificil contestar a estas preguntas: Para hacerlo pueden ser necesarios HET enteros. Tomemos un caso | Fae Como y por qué se ea del Mer- cultad de Ciencias en el tel puede ocupar cado de Vinos, por aU* Tetinado, de qué el terreno que se 16 4 cmerciantes en vi- modo se defienden los ce ide esto se podria nos? También a propés! 0, escribir un volumen enter 61 | El aparato del Estado ha legado a set tan complejo que por si solo constituye un objeto de estudio cientifico, y que la teoria de la decisién forma ienci arte de la ciencia del Estado, os Hombres de Estado y hombres del Estado so una rstituciones, por ejemplo, Y pueden escribir al res] ecto ween eerie me nt illantes, A paordie tos Mamaré los hombres da es a 0g nto hombre politico, hasten” un hombre de Estaqe, actia Politicame; de un determin, car ese may TCO instituci Ps bre tucio de Estady se 'eional. Pero 3 Recesariamente un nueva stad orden, » 5 un ho, te, sea dentro day eae ado Tota del mareo 62 hombre del Estado. Voy a explicarles en- Seguida el sentido de esta distineién que ¥° hago. Considero que hay dos especies de hombres politicos: los hombres del Estado Y los hombres de Estado, asi como hay dos especies de sabios, dos especiés de econo- mistas, de socidlogos o de historiadores. Estén quienes aceptan al Estado existente como un dato central de Ja realidad, como un dato central de las ciencias sociales, Que piensan en funcién de ese dato y en funcién del mismo plantean todos los pro- blemas relativos al conocimiento de la so- ciedad, a las ciencias y a la misma realidad. Y hay otra especie de sabios: los que de una manera directa o indirecta ponen en Cuestién las instituciones existentes, ¥ que Parten de un estudio cientifico de la reall- dad, de la vida y de la préctica social pare Plantear el problema del Estado, lo aue © trafia una critica del Estado existent. Es evi rno puede haber un pen- evidente que ee samiento socialista que no Ponga en, SX tin al Estado existente y @ 1a reali a tente, el uno dentro y por 1a ates. No ey Pensamiento socialista que no ie Problematica, st ustedes me wea cos plear un término con algiin ™ 63 | tt no hay pensamiento socialista que no plan tee una poblematica del Estado, y que nO se pregunte, a través de un andlisis minu- cioso y tan profundo como es posible del | Estado existente, cudles de sus institucio- nes estén ya esclerosadas y muertas, cus les son discutibles, cuales pueden ser uti- lizadas 0 transformadas, cuales tienen uP futuro y cuales finalmente hay que crear Para transformar al Estado de modo que corresponda a las nuevas exigencias. Este andlisis de las instituciones —algu- nas de las cuales estén esclerosadas y muer- tas, mientras que otras son discutibles, pero susceptibles de transformacién; algunas con Porvenir y otras a crear—, este anilisis es arte integrante del pensamiento politico Socialista. Si no partimos de esta eritica del aparato estatal existente, nos movemos simplemente dentro del mareo de Ia resli- dad existente, "0 NOs proponemos cambiar ja, y de ningtin modo Metecemos el titulo See ete Cueleon ara cea eee S & & sin una eritica de la realidad existente. No shstante, hay muchas personas que © °° cuentran cémodas en la realidad existen'®s que se adaptan a ella y consideran Co niente el marco social del Estado existente- Se trata de hombres de accién, ee Politicos, a veces muy realistas, pero oe a mejor de los casos oportunistas, ¥ BeAET mente mas que moderados, que Celene 1a burguesta, al Estado burgués, con 1M " tacion. 4as consecuencias de tal aceptacion. ” Consiguiente, creo que la condicién 36 a Gialista y la de hombre del Bstado $0 Compatibles; vamos a extendernos = ico socia- Un socialista, un hombre polttice lista, puede y debe ser un hombre do. Hay incompatibilidad entr a he Namado la calidad de hombre TT Yla calidad de socialista. Bl ho™ Socialista conoce el manel © 3,5 guerzas Sociales, conoce la er ‘estado exis- Sociales dentro del marco O° modificar tente, Se propone utilizar! a ger un hornbre se Estado. ¥ por €8° POT del de Estado sin SeF 9 mnbre El arquetipo de ae ‘de! Que no han sido ho? = Mens ceee Lenin fue un gran hom- ane ae un admirable conocedor de ae ‘mas del Estado, un no menos eae aneat de las fuerzas sociales politons é : a y detras de las realidades un hombre’ dt Eaton es, Peo 10 fe eee comienza en Buro- €l final de la Edded. Meg ‘Edad Media, hacia tecinn & '8 Edad Media, que atlora, por neeingees ©" 1a época mal Hamada Re- hasta _ que se desarrolla y se acelera acumunsett & Nuestros dias, cuando esta fo. aitién de capital, de medios de tra- Proceso téenicas, de conocimientos, este y ar acumulativo, se vuelve irresistible, tnneenea ademas a extenderse al mundo prone, Primer punto, entonees, hay us Eane8? de acumulacién que empieza en 1a si lad Media y se acentia gradualmente, 'Buiendo una curva bien conocida. Segundo punto: Este proceso de acumu- acién ha asumido, indudablemente, la for- ™ma capitalista. ‘Tomé esa forma, en Europa Seeidental, durante el Renacimiento, en los Siglos XVI y XVII, en condiciones que to- davia no estén bien elucidadas. La historia de los siglos XVI y XVII no es demasiado Clara. Pero en todo caso, se sabe de modo Beneral eémo y por qué este proceso tomé Una forma capitalista. Tercer one ‘Esta forma capitalista = histéricamente inevitable, ¥ probablement® necesaria en Europa occidental, en 1#5 fo diciones histéricas y sociales en las aus 67 —o ee! ee luger el proceso de acumulacién, es desi, en un territorio ya ocupado por una org nizacién econémica, social y politica, la dé feudalismo, Cuarto punto: Esta forma politica que t Re él proceso de acumulacién econémics fue igualmente necesaria o inevitable au” en ausencia de tales condiciones anteriores, de esos antecedentes feudales; por ejemplo, los Estados Unidos, donde no existian le y inguna necesidad absoluta en Ja hi storia $5 necesidades relativas mene nomia socialist dadas ei favorables. Aludo 8S ‘lertas condiciones Guines por ejen, con oY 98 Estados, 1a Frogecién porque n, Signo de inte- es Ribs Fale alli e] safe eamente seguro , eco} © una economia Sconomia soci lista, no Primitive, a una 2d teérica de ayy, T° Obstante 12 posibi- 68 Sexto punto: Este proceso de acumula- Cién constituye el eje central alrededor del ual podemos ordenar los elementos de la historia modema, de la historia politica y te la historia del Estado en los diferentes Stados contempordneos. éCual fue el papel del Estado en este Proceso acumulativo? ; Qué sucedié en Inglaterra, por ejemplo? El ect ®conémico, el proceso de acumulacién on "émica, fueron esponténeos, 0 casi espont Neos, a partir de la Edad Media; oe a © capitalista propiamente dicho, el Bs és a"Bués, no entré en escena sind desP™® fe ese crecimiento econémico. Bl creel Riento econémico ha precedide al Bstet or eso, dado que él crecimiento ccont. Mico precedié al Estado, ey de un meotmacion y 2 la cristalizatn emo Estado, que a través de luchas €* 1 ae @gudas y aun de revoluciones, i Cromwell, pudo egarse 2 un Politico, primero entre i feudales, pero que luego {eR 'y al prole- Se a esas dos clases dora - tariado, a 1a misma clase iuido 5 ‘entre Stacia inglesa $° MO omiso politics base de un tipico a las fuerzas sociales actuantes, y ese com Promiiso sélo fue posible porque el ere miento econémico precedié a la constitu: cién del Estado, del aparato del Estado. In- glaterra se caracteriza por representar a la Vez un compromiso politico y la forma més evolueionada, la forma més acabada de i democracia burguesa, y esas dos caracteris ticas estén unidas, A qué se deben estos los rasgos? Al hecho de que el aparato del Estado fue posterior al crecimiento eoond mico. El caso de los Estados Unidos es algo dis- into, pero presenta empero ciertay snalo- s{as, También en los Estados Unidos at cre- cimiento econémico tiene lugar sin ayuda del Estado. No es el Estado quien estimula, lento econémico; l ¥ es por eso © Inglaterra son los hizo notar menos su activo, por lo menos Poco tiempo, ue los Estados Unidos paises donde el Estado Presencia, fue menog hasta hace bastante ante rancia 8 curioso intere- aparat dep net'® Podriamos decir que el lel Estado se encuentra a horea- Pent i imiento. Pues Jadas sobre el proceso de crecimiento. eo. aqui la burguesia nace del aaa ee 6mico pero se sirve del aparato del a fee acumulacién del capital y er tempo para afirmar su dominaci cu ee 480 del crecimiento so: 1a burguesta Lo que quiero decir es esto: 1a a lesa es una burguesia comercial, pi Btesia francesa es una clase ene eee lida introduciéndose en el apara a f T; por ejemplo, ‘do, durante el. siglo XVI; Py pecs ane compra puestos, cargos; se sitve eee estatal para facilitar el capital se Sconémico; la acumulacién etal Tealiza especialmente por la Sead 'mpuesto, Por tanto, la a eae ‘Urguesfa en el aparato del ‘ye en Ingla- cho mas profunda en Francia a! Me cho més @, y este aparato estatal Francia es el denso. Desde la monardu™’ sista, donde a Pais de la centralizacién werato del Estado, burguesia penetra en Co eye de él para 2 Se apodera de él y S¢ a la vez gue par Srecimiento econdmico, 2 18 vr ia, “ecimiento econémice, ©, ae BY propia dominaciény OO cha es Parduesia puede Morea que e Inelaters: neko més encart Tyas clases 10 El compromiso ent! ct nn Francia se convierte asi en el pais al que se puede lamar clsico (es una férmula de Engels), “clasico” de la lucha de clases. Debido a la disposicién de las fuerzas Sociales y a sus relaciones con la institucién Politica, con el aparato del Estado, en. pal Ses como Alemania, Italia y Rusia el pro- Ceso de crecimiento econémico sucede 2 4a constitucién y a la cristalizacién del Estado. En todos esos paises, en efecto, él Papel econémico del Estado ha sido consi- derable. El crecimiento econémico se efec- ‘tia cada vez mas Por intermedio del Estado, la constitucién 4 cede al crecimiento @ paises se hallan lel Estado pre- » Pues estos conémico, todavia en un 1a cristalizacién del Esta- evidente que ¢] Problema del n Estado EO a BN Po se plantea de la misma manera en un Pals donde aquél es posterior al crecimien- '°,donde la cristalizacién del Estado sucede al desarrollo econémico, y en los paises onde ella precede a ese crecimiento eco- némico. En los paises donde el Estado pre- ede al desarrollo, en los paises que en Senjunto son subdesarrollados, es teérica- Mente posible pasar de una economia pri- tnitiva a una economia socializada; todo ae Pant de quiénes se hallen a la cabeza del Estado, pero en todo caso es el mismo zs t2do el que se convierte en el terreno ds luchas sociales, y es lo que esta ni nea ®R ellas. Surge asi un peligro, el de nies Macién de una burguesia que no seria ne ‘urguesia comerciante 0 comercis ae Una burguesia directamente ligada a) °Pr" “ato estatal, una burguesia burocratices Te decir, una formacién social em ee i ynto mas Vemos en consecuencia we, oan Gem! avanzamos desde el punto de PAN is. Tazonamiento a su fim, mas COME Tig. Posicién de las fuerzas ee ee terra, la burguesia ae ete stuns €- cial y financiera. Bn 10° . tre ambos extreme 's, la burguesi Pregna de elementos estatistas, recisamer te porque ella misma impregna al Est : ¥ en el otro extremo tenemos el grave ligro, todavia virtual, de una burgu No estatista, de una burguesia democratica. 2 8é si explico claramente este esquema. ay “ un esquema destinado a resolver todos he Problemas del Estado moderno, sino a terminar el marco general en el que pur den ellos plantearse. El caso de Francia @ inuy singular, pues aqui el aparato del E* tado es relativamente muy pesado, pero J#5 fuerzas sociales y politicas operan dent! de este marco de le una asi trasparente, casi Visible, mientras ou oo QOS Palses estas luchas son menos eviden tata Boek bles dentro er as eee tor la vid 7 CS que, vista desde el exte- Presién de an 2 francesa da una im- oe ote cosa que of 22° Atacién, que no fasparencia, y aya, SPECto exterior de st © SU fecundidad, 4 ‘4 eeonémico, lo social y To politico illas, Paso ahora a algunas ideas muy sencilla {ue pueden aclarar el problema. ml Primera idea: Hay una irae oe fica entre la economia, es decir © ae niento econémico, y el desarrollo polities Esta interaccién dialéctica determina twraleza, la estructura interna, ua Sobre todo el peso del Estado; oun ‘struetura del Estado, cuando “fe amplios dera, por supuesto, a lo large oe le Periodos historicos, depende ‘esta interac- to de la coyuntura, 0 sea de Cién, ‘e Segunda idea: Esta — Entre lo econémico y lo pol on dialéctica mno se ejerce las ortermedio de intermec Las eee cién. Aitectanente, sino por, interme Las fuerzas sociales que a iacién, son la media fuerzas sociales es Jo politico. Los caracter Estado en Francia, ye mania, en Telia, or ecociales . a nados por las ee ee 7 —_ trado er — a seein, ¥ no directamente ni de —— Pa por el crecimiento econé- de ot is cuestiones econémicas. Disko — ae luchas de clases juega" Se fablamos de luchas de ¢la- aaa i lo més amplio del términ®, tea log peng Re Feterimes tinicamet Todos spa 's Tevolucionarios, a los pe ee fue, soo al peso reciproco, a Jas ples de tag ects @ las acciones: mili ee os enfrentadas, a través dé ae at A Sus hombres politicos, dé Pare leologias; se trata de un? te, y no es posible reducirla a los peri Periodos criticos, * ova fuerzas sociales que han entrado en _ del grado de su participacién. oa ae més, esto es lo que quiero ae las fuerzas sociales se estancan, St ae accién, cualesquiera sean ellas, ae tibran entre si, si se neutralizan, ——— forma siempre un bloque. Un blo- We sparentemente monolition No hay fi- No ey hendiduras en el aparato estatal. See pay posibilidades a en esos periodos de estancamien- Reece de la accién dentro del Estado, oe sus estructuras. Ese es el m0 nto de los hombres del Estado; son e208 aed predominan, y quienes, por lo de- cai contribuyen a inmovilizar la pase SO- Glal del aparato politico Las estructuras el Estado no estén estructuradas solame™ te en el interior del mismo; también este turan a las fuerzas sociales y Ja vida econé- mica, la vida préetica, la sociedad ene Pero cuande les fuerzas sociales empiere) e moverse, pareceria que temblara la tierra 8 a jo este edificio que de ade. enseguida ser tan solide y equilibr : nde antes vel tue parecia honda grieta. Tn 7 aparecen fisuras 40) Pared vertical. ¥ 10 4! fisura se convierte em Un# medi a todo se desplaza en ese gi- oe a en este aparato estatal, y Senta ihgt Pone en movimiento, Y se pre on 6 Bena, Posibilidad de cambiar algo interven eSt® momento cuando pueden oo hombres de Estado que no ae = hombres del Estado. Ellos cee a tales posibilidades, y pueden Sidades yess: Stben ademas que las pe- monte fey Aue 8 oftecen dependen estricta- movimiento de las masas, sin el cual el edificio un bloga. 2? €°! Estado seguiria’siendo Esto signifi Gomes en primer lugar, que en la a 'Y grades, como en Ie | i Tevolu- tado establ go asi tender, No, paid ol aue se como un es- us @ democraci le y sedebe Gemecracie, es decir, el movimiento mismo se ls fuerzas sociales; es una lucha per Faett®: ¥ hay que librarla au= contra el dey ‘ado surgido de la democracia. No hay {emooraca sin lucha contra el mismo Este te lemoerético, que tiende @ consolidarse fimo un bloque, a afirmarse como wt ton Silda, a volverse monolitic y 8 instalarse obre la sociedad de la que ha salido- EL qt agi! Estado tiene siempre una tendencia @ ‘onsolidarse, aunque provenga de la demo~ Cracia, a insertarla e incluirla dentro de sus estructuras, cosa que hay que evitar. Por Consiguiente, hay que tomar con reservas la expresién “Estado democrético”, ¥ 10 mi mmo hay que hacer con las expresiones 2 198 que nos hemos habituado, de Bstado obrere Y campesino, Estado proletario ¥ demi™ En fin, 1a profundidad de 3a TeV ién, como la de la democraciay varia ae las fuerzas sociales que han entra OF oe S ansidad de su 20ciOn- ccién, y segtin la intensi¢ ién, como jos hay Hay grados en la revolucin i ,alidad son los mis- en la democracia, ¥ &" 7° ee mos, Se podria expres®™ as ses ; prose Boma, de un axiom) pesbiidades N° Sociales determinan 9 el talento 0 el genio de los dirigentes con- vierten en realidades, Los hombres del Estado y los tecnderatas Dicho esto, no hay duda de que actual- mente abundan los hombres del Estado. éPor qué? Porque es extraordinariamente fuerte la tendencia realista a aceptar Ja existencia, a trabajar, a actuar, dentr0 de los mareos de la realidad existente, dentro de los marcos institucionales, de Jas instituciones dadas; en nuestros dias hay un positivismo casi espontines que impulsa a los individuos a actuar dentro de los marcos existentes, y Por tanto a Gixplatlos. Por otra parte, ha ide silen- ciado el aspecto critieg de] Pensamiento en general, y del Pensamiento marxista en Particular. A menudo son, los mismos mar- aan Guienes se convierten en hombres del es , Mniendo una eritiog Verbal y una Paseologia violenta a un enorme oportunis ractic : 7 Fae Bae Aeterioro del pensamien- Mucho a orien Kista ha Contes rientar a muchas Personas, y al 80 EE tipo de Pensamiento en general, hacia oe Positivismo, de realismo. ¥ por er muy extendida la tendencia @ ean Problemétiea —nuevamente ee ‘érnino filosético, pues express oe precisa Gueremos decir—, la probleméties ais del Estado moderno, y a eG ica politica, sea a una criti ™menos moralizadora. es ee e est Tenemos un primer ejemplo ae ‘1 Club dencia en el libro publicade, _ Jean Moulin, “El Estado y el ‘a que ee cortesia, pes Hablaré del mismo con tores, pues & %o siempre 1a merecen sus autone®, Ts Veees se refieren en términos poe? 2, & hombres en quienes ven MN portan- criticos potenciales. Hs un HO ies bri- te, y muy interesante. A a ‘a veces PFO- ante, siempre es nee extraordinaria- 7 rt ee fundo y a veo ere ineoherencia Mente ingenuo. Pero, manifiesta. Un eet Esta incoherenci eas ™ Sicién de formulas ea a quit su tes, Algunos de sues su del Jo demas conocemos, PUSS hombres de Polichinelts *Gistincion © Un secreto ocultan. La Estado, y no Jo Bi ——— hombres del Estado y hombres de Estado se les puede aplicar con particular perti- nencia. Y voy a leerles un breve parrafo ue muestra admirablemente que son efec- uento de hadas del siglo XX; es el folklore de Ia teenocracia. Este pequefio y encanta- Gor parrafo se titula: “El Estado tal como €s”. Nos hallamos, por tanto, en pleno tema. {Niel andlisis del papel del Estate y de las instituciones politicas, nie] estudio del pa- por Jo menos frontarla con Ja realidad, © PCr median- ocer de ell ton lo que podemos cone: ¥ Por la reflexién. ts cuento de hadas de Tot Ta ciudad nos imaginarse al Estado et yes x No ya ambos ante 1as NEST stats Se0s que se afrontan y 5° aadarnente &0 en lugar de buscar dene escado odo de superar la escision Fstado come ¥ el ciudadano! Se trata al ia frente al {iviera una personalidad PrOP Ts ca. individuo, como si tuvier@ vro en una eS Tacteristicas del individuo, - abandono de Sala mucho mas amplia. Bs Sstado, Es una "8 teflexién critica ante ol BSIAO 5. este Ranera de ubicarse en €l INET sente el slo que yo Namo muy CXC pstado. Pensamiento de los hombre Estado para los se colocan dentro de a juz Aceptar sus estructuras actuals tO ado, Bar Ia realidad segtin 18 es al eriterio we Para juziar al Es > Ch pg. 165, “Tes 8 -_ i EI mito de la sociedad de cons Creo = i Pensamiento tiene un pos- d » ¥ es el de la inti a le la inti af — a Estado, Y ese libro ae aad ee los tiempos modernos, él le consi iviris gee sumo. Vi 3 soled de consumo, a ta que tende ee _ Moderna, la sociedad di » Cualquiera sea la aie ae a de Produccién; ma: a1 la estructu: 5 MAS exa ‘ exactamente, I . ta de la produccién pierde tod ime, inci ; ‘oda importanei: = eee posiblemente exigia de ae las sovie mis iniciativa y més enerEie ¥ sin embar, lades anteriores 0 posteriores. mente — el individualismo era mera- yee ilusin, el flotante ro ase realidad del capita- los mmonoy nuestros dias, el capitalismo de Sociedad ae asume la apariencia de una orl de consume, en Ta que todo se hace sidade: iél consumidor, en la que las nece- nim del consumidor son la regla de 1a mae Preduceién capitalista; ast se disi- wis Ta realidad de esta produceién y ¢l faba Ue 188 productores pee los mismos CO S Fae solo sea a través de la a le los estudios de mercado, : consumidor es el hombre més enajenado aue haya existide jamés, pese 2 ave Se Coe tin individuo libre, un individuo Préximo & St realizacién, a su plenitud. La idea directriz del libro meneionado, @ saber, que el Estado tiene ie com ee izacién de la soci metido la orgat! izacion rerio para del que No lo es. Para imposible aceptar * tente. y no sdlo de Ja sociedad actual con Sus tendencias y su orientacién capitalista, sino también de Ja apariencia halagadora que se da, y que es precisamente Jo que hay que comenzar por desgarrar para llegar 2 Su verdad, que sigue estando en las rela- ciones de produccién. Es facil decir que hacer apelacién a la conciencia de la clase obrera, a la lucha de clases, a la accién sin- dical o al anélisis de las relaciones de pro- duceién, significa retroceder al siglo XIX. No obstante, el anélisis eritico de la reali- dad actual reposa sobre esa base intelec- ‘wal. Para legar a comprender la realidad actual, es necesario partir del Pensamiento del mareo del capitalismo contemporéneo, Yelhecho de que intenta ser la expresion ‘eériea de la sociedad de consumo, dentro Gel mareo del capitalismo, mientras que Auestro andlisis eritico es precisamente una Parte de la denuncia de esas apariencias ¥ del descubrimiento de la realidad que tls oeultan, a saber, la realidad del capi, oa el monopolio (ya no se trata i Spitalismo competitive eon su apariencia e individuatismo, sino del capitalism mo- Rpolista, con su apariencia de sociedat Tt Consumo). El Hstado desempefia él PAPO” de administrador de la sociedad de ee ™o, indudablemente. Esta sociedad OTT Gontrolada mas profundamente que Pmor Por el gran capitalismo, ¥ debe aoe Zar por tomar conciencia de esto st GO ‘mos modificarla. Por consiguient®, (Og bro nos ofrece un verdadero Oo Nig Uinea divisoria entre el Pemsem OTS uede lista y un pensamiento al dv ist, 0 lamar a iro que no es S00 alista, (lo represent a Psu. elemente esfumado y anuladey {tico 7 to ora de los apo 87 . jidad | Estado y de la necesi sistas de lo existente y de los que yo deno- | ¢el-aparato del Estado mino los hombres del Estado, Los socialistas de Estado Ademas de este efroulo de hombres in- teligentes que no se disocian del Estado ¥ de la sociedad tal cual son, hay también entre nosotros una larga tradicién de socla- lismo de Estado, La tradicién del socialis- mo de Estado —el socialismo que acepta las estructuras del Estado existente y se in- serta en ellas— ©s doble. Por un lado est4 el oportunismo del Partido socialista, de la por los Si se examina con > * ¥ Maurice Thorez Sin saberlo, Tog dos aceptan el '0 de fondo de Lassalle, Tespecto 88 —— Pensamient seno. de insertarse en é] para actuar ee Tel vez me digan ustedes que ee 4 Guy Mollet pero no a Biarlee TROT no obstante, si tienen en Sea ae de los tltimos veinte o de los de mi afir- ‘ios, encontrarén las pruebas macién, > rea inci or él stalinismo. Stalin era ae do, y al Es Estado que consideraba al Es ‘én de la histo- ado ruso, como la culminacitn “1 vérmino Ma, como el objetivo suprem« socialismo de de la historia, El suyo era an Jos medios Estado, que se esforz6 por ¥ esto, como lo Por consolidar al Estado. ¥ & 0 aimen- mostraré en otra exposicion, as Marx. En iento te diferente del pensamitn’? cstudiamos el Cuanto a Maurice Thores, i esti nee. ae jento de Lassalle, weciones. Lassalle ‘erto nimero de afirmacionr tarios. he cierto m de hierro de Jos salar hablaba de Ia ley de Or vizacion Thorez habla de Ja a grande come 1 con una obstinacién fa ‘ala ley de hier Lassalle cuando s¢ — ¥ cuando There? Consejo, hace UATE elaborar cargaba de ide con nario piblico, podia simulténeamente sos tener en el plano teérico la idea marxista de que hay que destruir el aparato del Be tado, y esforzarse en la practica por conso- lidarlo, elaborando el mencionado estatut0. No hay duda de que el abundante numero dl funclonarios y la exiraordinaria prolife racién del Estado en Francia plantean gra- ves problemas, pero promover la consolida- ién del Estado elaborando un estatuto del funcionario piblico ue no se propone ott@ cosa, aunque se abogue, en la fraseologia, Por la destruccion del Estado existente, es una manera de eludir esos Problemas. Kruvehey y la restauraclin de ta demoeracia El stalinism ti fen Beneral, ¥ on particular l stalinismo de ‘Tho : 72, Se caracteriza por 1a confusién, la ambi, a 7 igiiedad, entre una fra- Seologia revolucionaria Yuna Linista. La traseologi la Practica g encubre fa de ing le derecha. 1, mismo linismo Practica opor- lwierda encubre ‘ ideologia sectaria Portunista, Y eso » “2 esencia del sta- desde hace 30 6 4 aiios, Y esto es 90 a Practica, © el stalinismo, ido Co- 4b que el 229 Congreso del Panto de Rusia de la URSS. esté a punto o° lisgregar y de relegar al owes ae da uidacién de una freseologia de feauier Superpuesta a una politica eeeera al Uegando a su fin, 0 sea Motitiea democré- ™ente a presenciar una pol - que précti- tica abierta, transparente, € ‘de modo cohe- °@y teoria estan vineuladas so Kruschev Tente. Yo creo que en su disee Jo que han 4a ido muchisimo més he prensa comu- dicho la prensa francesa y la dadero Hama- Nista, £1 ha lanzado un as por encima Mento al pueblo ruso, pasando Por Coe Cel aparato estatal y del partite itado do directamente al pueblo Boos y el fun- 4 controlar el aparato del Pstaee TT osencia Cionamiento del partido, ¥ °5 ia en de la democracia en un BS eae ie s muy Slvidada Galen ee su libro, * a iia Jean Moulin, ave planta Getallado, ni slaw a de Ta cee tar tan importante coos. {Quien | de qué de los organismo™, oy quien ¥ Ne Gad de los, oneme] Estado? rganismos al Baber earl Gs pares manera? 4Cuales 2M igmo de . constituyen él Me vais? Hay que mocratica en el P vmbres del club que el problema era de dificil solucién, Puesto que en el pais més avanzado politica ¥ socialmente, la U.R.S.S., fue escamotes- do, y muy a menudo reemplazado por lo puesto, por Ja solucién contraria ala que Tida por Marx y Lenin, o sea, por Ja buro- cratizacién pura y simple del aparato e+ tatal, Ahora todos sos problemas se van @ antear bajo una nueva luz, y la democra- * Presentaré su verdadero rostro, es decit ue lo social contendré el secreto y el sen- tido de lo politico, y que incluird el control Popular; no del pueblo en tanto masa amor” pl ci 92 IAS FUENTES DE LA TEORIA MARXISTA- | LENINISTA DEL ESTADO 93 La teoria lenini: en Hae leninista del Estado es 1a teorfa tiempo, 1a = proletariado, y al mismo tat 28 teoria de la desaparicién del Es- analizar consiguiente, esta tarde vamos a dictadur simulténeamente la teorfa de la lesapa ra del proletariado y Ja teorfa de la = oe del Estado. Tee teorfa afirme 2 12 Siena del proletariado y 1a de- Yor ace neo Estado me parece de Ja ma- de dicen idad. En efecto, cuando se habla ee proletariado, hay eo ee esta hablando. oi 1a dictadura cualquiera. Ni rade forma que la dictadura del proleta- St i ha tomado en la Union Soviética, bajo mae ‘La teoria, o més bien, 18 practica ftalinista de la dictadura 1a sido una desviacién, empleando un término av banal, la practice staliniste ra del proletariado fue respecto de la verdadert la dictadura del proletariad ¥ de paricién iE a Stalin sélo conservé de termine, Mitsista-leninista uno de los ds proletarieforméndolo: Ja dietadura de tefrica gas oereendole una excrecencia Lenin, 10g 20 estaba ni en Marx ni en iz eee Ja nocién de que durante agave del socialismo se agrava la cin det Bang, ™POniendo una eonsolidee ta do Ta tet Beta deformacion stalin Ser exiiaa hoy die y leninista debe ica teoria de ra oa nin, La dictadura det proletariado se halla en lag “Gye eee callin a “Obras eseogigas” seen, cita ol “Manto, ome T das” de Lenin, mmo hem etnitiesto comumistary enn Primera etapa en Mt ¥ dice: "Co- . constituetén 1a revolucign Engels 1a del proleteren brea % ariado en clase —————ee_—————_enror oe Ja conquista de la democracia.”” tac net oe dos términos: a cons- tey la lel proletariado en clase dominan- eee entiste de la democracia. O sea doming peace del proletariado en clase ea es también la conquista de la 50 supe es E] proletariado se serviré de ren politica para despojar poco a central la burguesia de todo el capital, para = iizar todos los instrumentos de la pro” fan en manos del Estado, es decir, del Broletariado organizado como clase domi- | y para aumentar con la mayor FAP.” a cantidad de las fuerzas productivas’” Qiare y Engels, “Manifiesto del Partido ‘omunista”.) Después de citar este texto, Lenin le eo menta y lo profundiza mediante ¢1 andlisis. ‘Aqui tenemos formulada una de las 10688 ms notables e importantes del marxismo Tespesto del Estado, Ja de 1a dicted del proletariado, elaborada por Marx ¥ Engels después de la Comuna de Paris. ‘Encontramos luego una definicié ss tado en extremo interesante, ¥ que también forma parte de la xistas olvidadas: proletariado organizad? como ¢l nante: esta definicién del Estado no ha sido nunca comentada en la literatura de pro- Paganda que predomina en los partidos s0- claldemécratas oficiales” (se trata de los Partidos socialistas de la 2% internacional, Puesto que todavia no existia la 3%). “Mas atin —agrega Lenin—, ha sido olvidada Precisamente porque es inconciliable coD el reformismo y choca frontalmente con 10s Prejuicios oportunistas habituales y con las llustones pequeficburguesas respecto de la evolucién pacifiea de la democracia, El Laat letariado necesita del Estado. Todos 10s oportunistas, los socialpatriotas y los kauts- Kistas (referencia a las polémieas de Leni? con los socialdemécratas de 1a €poca) 10 Constituido de tal manera ‘nmediata e inevitablemente & Mesvanecerse, y que 2) Joe trabajadores tienen necesidad de] Estado, Poletariado necesita un Estado. ra Pa ‘ido no es el de la burgues{a, €S jominante sitio organizado como clase domina®: 3 un Estado tal que comient tt iar tistamente a desaparecer, Y 00 ete hacerlo, El texto es terminante- ymental de Marx ‘2 desaparicion del Estado, iden funds — jen los ¥ ahora, para comprender Pi nos @ Res de esta teorfa fundamental, TY ca. Femontarnos a los comienZ0® 87 14 die- ™iento marxista, pues 1@ ia 1a dest tadura del proletariado a tiene sus bane it del Estado de Lent Trento del misc as profundas = Ch marxista d& ™o wx en la lo. areal ae No faltan te6ricos, Ge deran perimida a J@ i piens: del proletariado, ¥ 9 cuencia que ella ‘carece oe Jn se hay que relegaria @ UP, uw 4s OPO! .5 mi Is después de om fare ¥ 60 Base tica de gn Ia critics viva de 99 zacién progt aa el = a que esta Razén no se reali a ae ‘estatica y definitiva en an aes Y que es posible profur Paeeen de la Razén dentro del 5° lanza ne oe con la realidad modern a ai borda la teoria de la de este punt, gestae. Vamos a examioat 50 que a ee sentemente muy serio, Piet Estate fea de la desaparicién de! jatla por le per gue abandonarla, a Fer que ne Coat Si se demostrara algust Estado, gue geese hacer desaparecet age destinado a prospera" catenatt® el fin de Tos tiempos Quedaria invalidado. L¢ Y perfeccion; : aqui ‘i focialista cari aa ella teoria, La revoluci6? Marxismo se ¢ ‘arfa ante la democracia; Ni siquiera se esplomaria en su totalidad A la teonig go pee" dar un sentido precis? Buiria si le la filosofi, ie of i ie fun, ® slendo especulatiy, ae filosofia , el Estado se ind enci; 0, de Bu ee 2 18 Sociedad, ee mane: Por , Atentan get 2 historia seguirlé vez i ‘ez sus contradic” lucién, en el sentido de Marx y de Lenin, no tendria ya sentido. a critica del Estado en Marx Por lo tanto, es esencial recordar rapi damente el andlisis marxista del Estado en general, y especialmente el andlisis de la desaparicién del Estado que encontramos en las criticas de Marx y Engels a las doc- trinas de Hegel, es decir, en una serie de textos a los que vamos a pasar revista, CO- menzando por las obras de juventud de Marx. Partiendo de estas obras, voy @ mos trarles que la tesis de la desaparicién del Estado est4 presente ya en los prineipios del marxismo. No voy a referirme Ja obra no publicada de Marx que Se titula “Critica de la filosotia del Estado de Hegel”, sino iculo escrito en 1843 y pu- blicado en Paris en 1844, titulado “La crite de la filosofia del Derecho de He gel”: “La critica de la filosofia alemana del Bstado y del Derecho, @ la que Hegel ha dado la formulacién mas coherente, mas ria, mas definitiva, 1a eritca de esta teoria al pequefio art 101 a oe tiempo el andlisis critico del co aoteanaterno y de la realidad de la que Mento” (GE. el tomo T de las “Obras ducdns ,Saieién Molitor, pag. 95, ta — por H.L.). Pesemos cada Estado med trata del andlisis critico del de Hegel lerno, es decir, no de la filosofia lows ie del Estado, con el que est# teat de hecho vineulada, y del cut andlisis cree No se trata entonces del lisis eritige eee UBS teorfa, sino del ani tico del mismo Estado moderno ¥ pe eaidad de la ; Bene ee sigue si aunque sélg N® Slendo un més alld Igualmente, 1a rep ne’ alld del Rhin—; re oe Estado modems Presentacion alemana del en Paris, HT, (este texto fue publicado om sau bre real, no ca a abstraccién del 102 sible sino porque, rT ee yen cuanto, el Estado moderne mismo hace abstraceién del hombre real, y no satisface nis que de una manera imaginaria al hom- bre total” (Molitor, id., traduccion modifi- cada), Esta ‘iltima frase significa, en Ver dad, que el hombre politico, el eiudadano, 10 es més que una ficeién politiea en 18 aX clhombre real, el hombre total, a sino de un modo imaginario. nivel A ‘Enade, aoa del Estado, ae que depende del Estado, donde 5° Ft Lhombre, sino que por el contrar'? se He = 2a liberéndose del Estado. La form" Puede ser mas clara. En “La cuestion judia”, ‘euan afios, Marx escribe: el Estado politico subsis' completo puede apareeet Or os propio y su pureza las Felt en general, del hombre © Estado politico, es 40 eritica de est Ja religién con el Est ‘tica te0l6eica relacién deja de se7 ya religion donde el a oa fe 226 — a wee vista politicos ¥ OE Bs trata realmente de U9 ‘transforma en tal caso en eritica del Estado Politico” (Molitor, I, pag. 171. Traduceién Modificada). Siempre volvemos a la idea de una critica general de todo Estado po- litico. En el mismo texto leemos: “Ea Ia religion de Estado, el Estado se limita a Si mismo haciendo lugar en su seno a la religion. La emancipacién politica de la religion no equivale a una emaneipacién ‘cién, porque la eman- in que el hom- ame halle realmente libersde por lo soa © ser un Estado libre fados: los pueblos ereen que dado ave ten ran su independencia nacional, ae mediatamente libres. Pero se Poe le er Sometido a un Estado libre. Es a tonees, que el Estado se haya emancipas® de la religion aunque la gran mayoria de bes ciudadanos no deje de estar some a 4 la religién, mientras lo esté a titulo Pr ado, La relacion del Estado con Te Bién, especialmente 1a del Estado hry Si ella, no es mas que la relacién On ee bres que lo constituyen con a ae Conseeuencia, el hombre se Ubers too Umitacién por 1a mediacién de! EST Sea que se Libera politicamente, Met ue sélo limitadamente supera ese ain Cin en contradiccion consis?! ee Se proclame ateo por media‘ si .teo al Estado, ¢ decir, cuando proclama tit ado, El Es- ie te Bue estando religiosamente te y la tado es el mediador entre © on el me- libertad del hombre, pera de a oT cuando $¢ rv gel Estado, jor de los casos ea gion _— Nmnitacion, come te una mediat inter- Estado no es mas 4! una etapa emo, 0 5%) iberacion hombre y él sa ealizact On y la it ™Mediaria en del ser humano- 105 », — eee La escisién entre el hombre y e1 cludadano Estas obras de juventud de Marx estén llenas de antifrasis, estdn eseritas con UD estilo demasiado visiblemente dialéctico- Son casi una exhibicién de pensamient dialéetico. Las contradieciones son puesta €n evidencia de una manera chocante, co” cebida para chocar, es decir, en un estilo escrito més que hablado, de modo que estas citas pueden Parecer dificiles, Veamos ahora un texto fundamental, siempre del mismo perfodo, en el cual Marx critica la escisién. interna que se produce, ‘cuando hay un &, _ : tado politico, entre el hombre y el ciudadano, entre el hombre bre piiblico, escisién que desarrollo, colectiva politica... donde tiene Pare Ma lor de ser colectivo, y por otro lado ee ‘nla sociedad civil, donde actiia como ROM bre privado, considera a los demas Can dios, se reduce él mismo a la ‘a eras medio y se convierte en juguete a earn extrafias, EB Estado politico mantiene, |a sociedad civil una relacién tan Cane lista como el cielo con la a ied at 1, pg. 177, traduecién modifica Deas del Estado politico que ha a moderno, Sarrollo completo, del Estado més monty ¥ por tanto, del Estado més ge la misma El Estado es en su esencia que se SeP2- naturaleza que la religion, ee ella. Es te de la religiin y laches es una decir que toda ideotogia 2° Fete a a Teligiosidad, y es por 50 Wt eligiosidad, Personalidad de Stalin era wos 'y no Puesto que era el cul lidad de Stalin. Era al culto de la Perse avés de la persona el culto del Estado @ ‘eso habia necesary lidad de Stalin. Por mente en él Este anélisis igimtel mismo, poraue © existencia del Teal la mis guarda con 18 8 ——$<— que el ciel lo con Ia ti Por encima tierra, es decir ‘Triunta ma de ae real, la Brad el mund como la religié | lo pro! a religion sobre ae To que ae ona deseripeién a, pues el on la ideologi nis la religign ‘ntistalinismo fue ee Rociéndolo y see al rmundo profane, es ‘En la realidad randolo si es nece 6 civil, el hombre eo neat en Ia sieda A cour sociedad ‘ofano, Alli don- le para si si mis Cor it ismo Mo individue reap, PT? 108 demas vale colmado a, itor, fa, pana Peal Hd, pag. 177 lad universal” eee Ot erech icada) lano, ‘0s del Marx critica on ae y er Iu- eo cee real sociedad burguesa, los de- a propietario, de la propiedad pri- fa otras dos citas de “La ¢ oe ee os momentos en que toma in- oe misma, la vida poli Aah estruir a su propia condicién, pera civil con sus elementos, y de rea del he sin contradiccién en vida gené- Fle cee real. Ahora bien, 00 puede as cosa sin entrar en contradiccién ae condiciones y sin declarer Ja revo- aes (Molitor, pag. 181, tra~ modificada). jSorprendente frase! uestion La vi ; fda politica contra Ia vide real _La vida politica aplasta a su propia com dicion, es decir, a 1a vida cotidiana, la vida econémica, 1a vida de los individuos reales. Aplasta a sus propias ‘condiciones cuando indo afirma estar quiere intensificarse, Cua! por encima de es “vaistencia banal de 18 de 1a vida vida de familia, de 18 pareja, cotidiana en general. ‘Aplasta, ni ‘su propia condiciém, en pia contradiccion, tra en contradiceién consigo misma y @l hacerlo “declara la revolucién permanen- te”; expresién realmente asombrosa, que deberia suscitar algunas discusiones. El drama politico termina por tanto in- evitablemente en Ja restauracién de la reli- gién, de la propiedad privada, de los ele- mentos de la sociedad civil, asi como 1a guerra termina en la paz. Se habla aqui evidentemente, del jacobinismo, pero tam bién de un drama mas profundo: es und critica de la Revolucién Francesa, y wa critica de gran aleance. Es una critica dé ie Estado y de toda politica. Conocemos bd Perfodos en los que la vida politica eS as gue aplasta sus propias condi- que devseitara la revolucién permanente, ligion, 7 — la restauracion de la re- ejemplo. “Los in: del Estado politico son religiesos (aoe teeming) por eon elinsos (destaco este Aividal y ta via ee re a vida in- de la sociedad civil . ee entre la vida ae vida politica, Lo tung gomduce respee- Teal, edd alla de su in- Vera su propig V4eo"®, St ella constitu traduccion moditicada) (Molitor, pig. 187, 110 La jos. Es la La critica de Marx va tuy lelos, Bt crtiea de la vida politica misina. Y> Ot que es la critica de la vida ael mil ent, de cierta militancia que S¢ POS a ee vide total, en la que el militante se SOT ue no en pi, = aoa trascen- lo que no es politico, pretendiende Terr der todo lo que sea extrapoliticn. RE Te: “lo son también por cuanto la a la expresién de la excision ¥ eee cién del hombre respect? GF Ty. mmedi- democracia politica es evistians ©” Ter, da en que el hombre, todo homey ana a —rrté“ que su teorfa se va a volver contra él. El, que dice que en todas partes hay contradic~ ciones, se da cuenta de que si las hay dentro del Estado eso significa que el Estado va & estallar en pedazos, para finalmente desa- parecer: no habré mas Estado. ‘Todo el tra~ bajo de Marx consiste en Hevar la dialéctica hegeliana mas lejos que Hegel; es por es0 que nota cuidadosamente muestra que las oposiciones son muy Y que se convierten jnevitablemente en contradicciones, y que em que 10 son ¥% consecuencia ©! 1 stado va 3 estallar, al Estado esté destinado & desaparecer. Ver mos entonces que este ‘a del Esta~ do va muy lejos. Sefalaré de paso ave implica Ja critica de ‘a filosofia, ©s decir, tanto del materialismo ‘como del espirituar ito repres lismo en cuant ‘entaciones filos6fi- 123 Se are re ree te wae tesPonden a las representacio- mismo Bstade tras 408s que reinan en el intereve, 1°, Mencionaré, para quienes les tee cag Me a ctitia de Tas representaio- séficag™ (oat tom? LV de las “Obras filo- ¥ Ta eriton wetto Molitor, pégs. 182, 185, cas esta, le las representaciones politi- sentaciones, sgPat® 186 y 244. Las repre- 1as politicay ne tbsttacciones filosofieas ¥ superacién in, “inculadas; Ia teoria de con Ta toot ud’ 8 Hilosotia esta vinculada cién politica, le la superacién de la abstrac- Paviion del Botadg I teotia de la dese- No insisting aS ere Sobre la eritica del formalis- en la carta dem Un texto importante 1843, que re Marx a Ruge de septiembre Res, que m 2 a diversas preocupacio- rea que ar na rehans l Estado es la = hegeliana segiin la cual El Eg mn encarnada, a of I# Prucba de que Ia razéa Estado tye, Aumaue sea suble- me una razén, tiene ra- Pero hasta ‘un ci és lo el) un cierto Faz6n hy ext 2 misma razén, 1a ue de Su desaparicién, les Marx en esa carta a Ruge: “La razén ha existido siempre, pero no siempre en la forma racional. Por tanto, fi x la critica... (les sefialo al pasar que Le emplea el término “critica” en un senti se trata de Particularmente fuerte, pues a ‘una critica fundamental, de una critica rar dical, de una critica que va hasta las raice’s ¥ como él mismo lo dice, hasta las raichs del hombre) la eritica puede partir de cua quier forma del conocimiento ine ei Practico y de las formas propias de te lidad existente, teniendo por fin | : a timo poner de manifiesto 1a Ver MOT realidad, Ahora bien, en lo que alae © oe Vida real, el Estado politico, atin 2) Goi. no esta conseientemente impregnaeh Te exigencias socialistas, incluyes 1 jas de Jas exigencias en sus formas modestas, las eet en amiento, en sus ‘nes, en . hasta ae y administradores, y ee gatas Policia. Pero en todas parts su detincign nape 2 contradiceion entre De este conflicto deren erates reales”. $e puede dese; del Estado consigo mismo a = seem hay Estado Ary “verdad social”. No mismo, vale a No esté en conflicto consigo sf el germen ne que el Estado leva en tanto, en todas vat, *utodestruccién, Por Partes es posible desentra- in este Punto evolucién hay que i ea eng PeBSAMIento introducir, en la dad o de an le Marx, la idea lade aa ape niveles de ver- = ina nlentos de ver- critien 4 las de las otras a . = la realidad y del en Ja ert Vetdad filosética @Y una yer ®S filosética de la lad Politica de las Tepresentaciones filoséficas. Hay, finalmen- te, una verdad social de la politica y de la filosofia. Es necesario examinar més minuciosa- mente al Estado. No hay que transformarlo © destruirlo de cualquier manera. Hay que estudiarlo en su calidad de resumen, de _ de las necesidades sociales, de tas Inches sociales pasadas o presentes, de as verdades sociales. La critica del Estado debe partir del hecho de que hay una ver” dad social del Estado que reconoce en él lo que el Estado engloba de necesidades sociales, luchas sociales, verdades sociales, aunque lo enmascare, disimule y transfor me. Hay una verdad social de la filosofia tanto como de la politica. “En el curso de tu desarrollo la clase trabajadora sustituird ala antigua sociedad civil por una asociacion que excluira a las tagonis- mo, Ya no habré un po i mente dicho, puesto 4 ode es precisamente el resumen oficial del an- tagonismo existente em 18 sociedad civil”. Leemos esto en 1a la filosofia’ Ga “tarde, en “Los origenes 4 ia, de 1a propiedad ¥ del Estado «Miseria de je Ia fami- ", Engels 127, EL L ( Tetor jvoma esta critica de las tesis hegelianas. “Bl est tado no representa de ningiin modo una fuerza i erza impuesta a la sociedad desde el exterior, no Hee tampoco la realidad de Ja al, la i a a imagen y la realidad de la ra- un pea Prstende Hegel”. El Estado Pitt la sociedad, en una deter- tna confonta oe desarrollo, Constituye envalia once We esta sociedad se ve na contradiccién insoluble consigo mis ma, que antagonismor Paes Sham seindido en ie . més de ella, es el Aire reels U8 marisa Parte de la enn’, 1a he; a de Estado, Los tanto i hegatana 08 tent 2 BeCién: hegetiana 8 anteri we teriormente citados ba hacen comprender bien el alcance de esta critica, E] Estado no es algo que corona 1a sociedad, que la acaba 0 la perfecciona, que la eleva al nivel de la razén o de la idea moral, es simplemente el producto de los antagonismos, de los conflictos en el inte- rior de la sociedad, es una fuerza que se coloca por encima de ella para resolver en apariencia esas contradieciones, y en Tea lidad para ponerse al servicio de Ja clase dominante, E] Estado no arbitra los conflic- tos, los modera manteniéndolos dentro de los Iimites del orden establecido. Lenin, algunas paginas después, cite Ja continua- cién del texto de Engels. “El Estado no ha aa fenlindoe ai eee aelecn dades que prescindieron de 6 gus Xo tu Vieron nila menor idea del Estado ni del poder del Hstado; per _ cone as eo, i- dae nde ca necesariamente Ja divs et en clases, el Estado se hizo una nes i a division. Nos 2! actualidad a grandes pasos & tal desarrollo de 1a PX cia de esas clases, RO una necesidad, sino | obstéculo pare | 129 Oe Saparecerén tan i —- cn ineluctablemente como han la desaparicién de las clases desa a = ee ineluctablemente el Estado; la ee Teorganizara la produccién ‘s0- cee la asociacién libre e igual de res enviaré el aparato del Es- tado al lu, 'gar que le corresponde: al museo de antigtiedades”, leclinacié; A nm. Pi ion, n. Pues su ere ema Ince ‘saparicién, En la seiedad que sale de la revolucién socialis- ta, el Estado se vuelve imitil. on primer acto mediante el cual el Es- me proclama realmente el representan- le la sociedad toda entera, la toma de ae de los medios de produccién en ae de la sociedad, es al mismo tiempo €l timo acto propio del Estado”, ha escri- (2 Engels en el Anti-Dithring, y Lenin cita ign este texto. “La intervencién del oder del Estado en las relaciones sociales se vuelve superflua en un campo tras otro. .- Al gobierno de las personas sucede la ad- ministracién de las cosas ¥ 18 direccién de los procesos de produccién. El Estado no es abolido, sino que agoniza ‘gradualmente”. Tl texto de Lenin est dirigido, por un Jado, contra log sovialdeméeratas, 10s neformistas, los evolucionistas. Y como el de Engels, est dirigido tam- bién contra los anarauistas, y la direccién anarco-sindicalista. do no es abolido cién; el Estado ante fe aeue usecase susti- tuigo por un Bstado de MUTT tipo, pero ete a su vez debe Perec” El Estado no © yr el acto ‘cevolucionario, Per? abolido PO 131 pe eee | | elie el Estado iat cmpr eat ln Estado agonizante, Bore none, 8 un Su nitidez, Por | fe. Esta es la teorfa en toda lo demés, los textos de Lenin hiento y la di En este’ esaparicin de la tn este ag : demoeracia”, ste aspecto la idea tal vez resulte més iS com mente. Al form: explica, ular esta tegi que at ella est dinigige om o5% Engels igida contra los. opor- 132 ae y contra los anarquistas. Los oportu- Pies dice Lenin, han acicalado a Ia emocracia burguess, ¥ esta tendencia no ue la eritica socialista de todo Es- Ln deformactén ataliniste ar tanto, Lenin, como Marx, y lo hemos Visto hace pooo en los textos de Marx, es erminante: el pensamiento socialista criti- a a todo Estado. No puede concebirse un Estado obrero, campesino, un Estado prole- tario estable, ‘consolidado, ante el cual se inclinaria el pensamiento socialista. Esa es la deformacién stalinista, la revision stali- -leninista. El nista de la teoria marxiste la eritica socialista, Pensamiento socialista, Ja critica marxista, es decir la critica radi- al, se aplica a cualquier Estado, pues todo Estado, inclusive el mas democratico, sigue Slenlo’ un aparato elevado por encima de la sociedad, erigido sobre la sociedad y que coatione elementos de coereién. Estos ele- tmentos de coereién son inevitables °f el'mo- mente de la revolucién, cuando ° trata de 133 despojai “ = oe burguesia de la posesin de i Produccién y de la gestién de ae eee del poder de decision ay el lenguaje de hoy. Pero cién debe se ido que surge de esta revolu- er cabs e sometido ata erica radical. Bl Betsamiento socialist es fundamental- eae a del Estado, cualquiera sea irene gels y Lenin son terminantes Yor Paice tie Pensamiento de la época FndCl haber abandonado esta teoria cetramantah ¥ en consecuencia, el haber haber 42 2.2 teoria marxista, y hasta el fades en aermado en ideologia de Bs Pensamiento sa de Estado, cuando el toda filosotie eet er@ una critica de una teoria de be ne itiea de todo Estado, , racic 2th ev ee apes Be que debe ree oi 18 exitica fund el omer a pare a lamental le los textos a dictadura del protetarindo _Los textos de ‘Lenin que siguen son toda- via més precisos. Formula los dos aspectos del problema: 1) Dictadura del proletaria- do, es decir, asuncién de la gestion de los asuntos pblicos por el proletariado, demo- cracia profunda, 0 sea una democracia an® opere realmente para y por la mayoria; coercién, la ultima que pueda aplicar el Estado, durante el perfodo de desposesion de la burguesia, y 2) 2 continuacién, desa- paricién gradual del Estado. Es decir que estos aspectos diferentes constituyen una unidad organica: dictadura del proleta- riado, democracia profunda, extendida, conereta, y desaparicion del Estado. Son tres aspectos de! mismo proceso revolucio- nario, segin él Pe to de Marx y de snsamient Leni, Lenin dice: “sélo 2 an gue 0 he hecho de nuevo es demos- ‘ra: 1) que la existencia de Tas clases est es anatial alee particulares, a lel desarrollo de la produccién, 2 ave a de clases conduce necesaria- a la dictadura del proletariado, 3) a ants de todas las clases y a una wee ‘ad sin clases”, es decir, segtin el con- 7 una sociedad sin Estado. : a e oa este criterio sigue siendo ae . fa, para mi en tanto que soy are en lo que me concierne, reco- oe aa la necesidad de la dic- dames Proletariado, Y cuando alguno eae ponerie y camaradas comunistas iG en aprieto: fs me: it a aes lel proletariado?, yo contesto: sin y is que nunca, Pere js 6 dic eae Proletariado se aia fase ‘ ; rim y Lenin 0 de 1: 7 Prdctica Stalin? Pues ie del 22° congreso de : pes LURSS, subsi y bien a dénde quie, aDe la que la que ha puesto ctualmente, atin lel Partido Comu- steel equivoco. ¥ ira DUE se trata dois haste elt exposicién, de los debates y de las dificultades, 0 si ustedes prefieren, de los compromisos. 1 Eatado en vias de desapr Continia Lenin en “El Estado y Ja Revo- lucién’”: la idea de Marx es que la clase obre- ta debe demoler, destruir el aparato estatal existente, no limitandose a una simple toma de posesién del mismo, pues ‘Lenin, con En- gels, sefiala que hay una especie de ‘tradicion de eoelalismo de Estado, de 1a que sabemes por Jo demas que se remonta @ Lassalle y no a Marx, y que consiste de Ja integracion del tmovimiento socialista en el Estado existente, ip ques evidentemente cl CrIST del opor- tunismo politico. ‘Ya hablé de est, hace tres semanas 0 un mes; Lenin insiste incan- ——=—C rrr is desapariién se Bstado; es wn caso de transformacion de te cantidad en calidad realizada tan m dica y plenamente Com? forma en algo que no es ya estrictamente aa z ee beers ‘Siendo una necesidad ey eee quebrar su resis- eae necesidad que se le im- Ponta ale Comune; y una de las causas de ma derrota es gue 20 la atendié con la sufi- pai — Mencionaré aqui que 1a a _ que con tanta frecuencia se ae a es citada por Marx y Engels sone seme de Estado en desapari sega a te apunta ala desaparicién del ae ‘el organismo de repre- Cie ga aelante la mayoria de la pobla- on 1a oirmnnorla, como sucedis siempre dummbsguimenes del esclavismo, ta servi llariado. Ahora bien, cuando es la mayor * ia del puebl : lo : si misma a sus opresores, Ja que reprime por aie eonarae ce epresién, Es . Es en este sentido cer en Sai comienza a desapare- especial de a Tugar de Ja institucién minoria privilegiada, la mayoria Puede " tarea, cumplir dis area, y cuant lirectamente clones del poder He necesario se conjunto del pueblo, menos enin Iama la vuelve ese poder. Bs lo que Li dialéctica revolucionaria de Marx. La teo- Mia del Estado desemboca en el fin del Es- tado, y de modo més general, 1a teoria poll- tica de Marx apunta al fin de toda politica. La libertad y el Estado No hay libertad posible mientras exista dice Lenin de acuerdo on Engels y Marx, El Estado es incompati- bie con la libertad, aunque se trate del Es- tado democratico, pues todo Estado es una fuerza de coercién. ‘Mientras exista un Esta- do no habré libertad, es uno de los puntos fundamentales del marxismo. Roger Garau- dy ha sido capaz de escribir un libro entero sobre la libertad, no solo presenténdola como Ja Rusia de Stalin, sino pasan- 9 la teorfa de la la idea esencial libertad, ver- jgmo de que 20 hay del marsismo 4° O tras hay un Estado, Es la dialée- dadera libertad, i por demoeratico due sea este. Fea revolucionaria, 1 | fraseologia de mod seg un aparato estatal, a = von del Estado, del Estado de clase, meee a ese Estado de clase, el corte ate og en rePresenta el Estado nuevo, de todo wena et desaparicion es el tema Pinay aero c° Lenin, hasta Tas iltimas party” adas “destruccién del Hstado emia a = trata siempre de la expe- far la may comune, Ta que ay que ota cuanto tentath ortancla, no solamente en proltarign 82 de toma del poder por el notable do ec2@®> Sino como ejemplo al Estado, nenttiva de hacer desaparever 8 propésito deco Por Lenin, eseribe cién, pese a ou la Comuna: “La constitu- tuciéneos £, St inconvenientes, 1a consti- de Ia Come, tt? S2faban Tos participantes Semiautonomfe de decir la autonomia, la urbanas y atin de 1 las principales comunas tituién “comune nes Peauetias, la cons- cuerpo social t le hubiera devuelto al sta ese mom ‘odas las fuerzas absorbidas Cie, parésito qua POF €l Estado, exerecen- I Socieda, Se alimenta a expensas de Ven us tedes Critica dey Toes donde va la teorfa, 18 anarqui 0, Gustas ef query T™ PeProchaba a Tos 140 demasiado aprisa, el , estoy bando su libre movimien- _ salar por encima de una época histérica que es la época de transicién, 1a época de la dictadura del proletariado, pero se pro- clamaba de acuerdo con la tendencia anar- quista respecto de que no hay libertad mien- tras existe el Estado, y de que el Estado es una exerecencia parasitaria superpuesta, ala sociedad; el Estado, en cuanto aparato estatal. Es evidente que todo este aspecto de la teorfa marxista-leninista debia ser silen- ciado durante el periodo stalinista. Esto no nos da todavia un andlisis integral del fe- némeno histérico denominado stalinismo. ‘Todo fenémeno histérico tiene causas. Todo fenémeno histérico debe ser explicado, y la personalidad de Stalin no es més que un aspecto del periodo histérico caracterizado por el stalinismo, con todo un conjunto de causas y efectos que estamos todavia lejos dle conocer con claridad. En todo caso, era nevitable en.esas condiciones historieas que tag este aspecto de Ja teoria marxista Y ini ‘bra. Pienso que inista juedara en la somt Jeninis a to de volver a le luz y de darie ificacién, hoy es el momento de vet A nuevamente su verdade’ y on 1961, después del 22° congreso det Par tido Comunista de la s, ¥ todo 141 as ne ce cae se basa en la experien- a Lenin cita algunos tex- Uay de Boeels donde éste aborda el punto Sle ee historia en que la demeers- to rofundizada, llevada conseeventemen- lade on us limites, se transforma por un clama, nos ae ¥ por otro lado lo re- Sarees dice Lenin, siempre con sa toe gaat Que gptehende todos los aspeo- See a En cierto momento de fase critica, u democracia atraviesa una tiende a eee coesieperium ates Sin dudg euSformarse en sovialismo, n° sario profu eeeaneamente, pues es nece- a =ti‘< iésOCrC—C—™* lante ella ae Pues si no va més ade- cbligada 2 gcmienta_& retroceder; esté pena de den mormatse en social ; fe eae caine frontera es algo dificil de pasar. Engels, en un texto citado por Lenin, dice: “De- sarrollar la democracia a fondo, buscar las formas de este desarrollo, es decir inven- tarlas, probarlas en la préctica, es una de las tareas esenciales en la lucha por la revolucién social; tomado en sf mismo, el democratismo, cualquiera sea él, no pro- ducird el socialismo”. Esto es importante para situar las relaciones de fuerzas Y de ideas en la actualidad, y no hay que buscar muy lejos para hellar analogfas; por ejem- plo, tal hombre politico, cereano al socia- lismo, y dispuesto a desarrollar de una manera consecuente la democracia, no le- gard jamds al socialismo, y su democratismo no produciré jamés el socialismo. Pero en Ja vida, agrega Lenin, el democratismo nun- ca seré considerado en s{ mismo, seré con- Siderado dentro de un conjunto, ejerceré ‘una influencia sobre la economia, estimu- jaré su transformacion, sufriré Ta influen- cia del desarrollo econémico, etc. Esa es la lr cea dialéctica de la historia viva entre en juego fuerzas desiguales, fuerzas que 00 van tan lejos unas come otras, cada una de jas cuales enc as y tropie- nntra sus fronte 143 Yoo tla de gtr gue se mace ens reeeiin del secaliamo, =“ ‘eins dees de. Ein alee de Engels, retomadas por pease 7 la destruccién del poder sight existente y de su reemplazo por ae ee fetter democratico, siealosstusstas en detale en el tareer co pital dobre de Marx sobre la Comuna: “ia ee en Francia”, Pero era ne seule siti, siguiera sea brevemente, Alemants ne porque justamente en a : Supersticiosa en el Estado eoeoe Ia ilosotia a la conciencia de al Botalo elit 12 doetrina de los fidsofos eo ‘nae tealizaciin de una idea. En peg : ico, es el reino de Dios sobre deben soatigsminio donde se realizan, ¥ eternas zat, la verdad y la justicia ame salle sespeto supersticioso npr lo que a él atafie, res- Bae bran a ear tanto ml sna a de $0 esta habituado des- eas ni ensar que los asuntos tunes de la sociedad en- de la mis ¥ los int hasta el presente, es decir, por el Estado. Pienso que esta fe supersticiosa en el Es- tado, que en el tiempo de Engels imperaba sobre todo en Alemania, se ha difundido luego prodigiosamente, como secuela del socialismo de Estado de Lassalle, y ha con taminado hasta a buena parte del pensa- miento marxista, se ha extendido ala Unién Soviética con Stalin, y ha echado fuertes raices en Francia, tanto con Guy Mollet como con Maurice ‘Thorez. Creo que éste es ‘un lassalliano de izquierda, mientras que aquél es un Jassalliano de derecha. ‘Heme aqui al término de lo que habia querido mostrar en esta conferencia: las bases de la teoria leninista, sus rafces en ‘Marx y Engels. Vemos formarse la teoria, la vemos afirmarse, analizar los aconteci- mientos, profundizarse con Ja experiencia de la Comuna, pero conservando elementos gialécticos que se profundizan por su par- fe: creacién por Ia clase obrera y sus al wire politicos de una democracia Profn' zada y mas consecuente, punto critico al {jue llega esa democracia © el proceso de profundizacion, de expansion ¥ a cién; dictadura Cee del proletarias cide con la demoo vracia profundizada ye 145 | | ; tend; finalmente, gradual extincién del ado que coincide eon ta dictadura del ae iad, ues el Estado que crea ésta ae — agonizante, destinado a pere- S ideo necesariamente. Ese es a le la teoria marxista-leninista rparicién del Estado. INDICE Prélogo El Movimiento Obrero del Siglo XX ante el problema del Estado « ‘Un problema de actualidad . El stalinismo y el Estado . a La evolucién del antistalinismo y el Estado ‘Una critica de las tesis de Lenin sobre el Estado .. 5 Los teenéeratas y el Estado ZLe pertenece el porvenir a la burocracia? Bl Estado gaullista ..-...-+++-0+7 Las contradiceiones actuales ‘Las “nuevas capas” y el Estado. La crisis de la “nueva izquierda” . I problema del Estado EL ESTADO ¥ LA SOCIEDAD Bstado y ciencias soci ‘Hombres de Estado y hor Fy'Bstado y el proceso de crecimiento Neconémico ooo i edad de consumo ‘EI mito de 1a socieda Toe soctalistas de Bstade Los Strev y 1a restauracién eracia « 5 10 18 18 24 81 37 40 44 47 52. LAS FUENTES DE LA TEORIA MARXISTA LENINISTA DEL ESTADO La dictadura del_proletariado ‘La vida politica contra la vida real | La democracia y el pueblo ...... | La de ‘wspriml6 Talores Gril Buenoy Alves en ‘mes de’ marzo de 1969. 96 101 106 109 12 116 120 130 133, 135 137 139 Lumen SAGIF, Herrera 52% —