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¿de dónde
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nuestro
socorro?
Harold Segura C.
2 | ¿De dónde ha de venir nuestro socorro?.

Guías de Lupa Protestante

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¿De dónde ha venir nuestro socorro?
© Harold Segura C.

Fotografía portada
y contraportada:
© Jon Warren/World Vision

Dpto. de publicaciones de
Ateneo Teológico - Lupa Protestante

Diseño y maquetación:
Ateneo Teológico - Lupa Protestante

wwww.ateneoteologico.org
www.lupaprotestante.com

Barcelona, 2010
Harold Segura C. | 3

¿De dónde
ha de venir
nuestro socorro?

Harold Segura C.
4 | ¿De dónde ha de venir nuestro socorro?.

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Introducción

El 13 de enero de 2001 ocurrió uno de los terremotos más


fuertes en la historia de El Salvador. Este ha sido el movimiento
sísmico que ha ocasionado mayor destrucción en Centroamérica
en los últimos veinte años. A un mes de aquel terremoto (13 de
febrero) se presentó otro en el mismo lugar, además de varias
réplicas que aumentaron el pánico de la población.

El sacerdote y teólogo catalán-salvadoreño, Jon Sobrino,


radicado en la capital salvadoreña ya por varias décadas,
escribió poco tiempo después de la tragedia una reflexión
teológica acerca de lo sucedido. Ese texto, junto a otros del
mismo autor, fue publicado bajo el título de Terremoto, terrorismo,
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barbarie y utopía. El Salvador, Nueva York y Afganistán. Esta
obra es considerada uno de los más importantes aportes de la
teología pastoral latinoamericana de los últimos años.

Hoy, después del terremoto de Haití, hacemos bien en volver


sobre algunas de las frases de Sobrino para recibir inspiración,
1 Jon Sobrino, Terremoto, terrorismo, barbarie y utopía, Trotta, Madrid, 2002.
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provocación y animar la acción solidaria a favor de quienes


sufren. De la mano de esas frases y de uno de los salmos de
esperanza, haremos la presente meditación.

Oración por el pueblo de Haití


(Por: Jorge Ziljstra, Secretario Regional del Consejo Latinoamericano de
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Iglesias, para el Caribe y Gran Colombia)

Ante el dolor que desgarra,


Clamamos a una voz,
Intercede junto a nosotros,
Oh solidario Señor.
Todos: Por tu pueblo sufrido de Haití, clamamos
solidarios, Oh Señor

Ante la muerte que hiere,


Y marca con el dolor,
Danos la fuerza del abrazo
Y la paz que nos da tu amor.
Todos: Por  los y las rescatistas y voluntarios y por
toda mano solidaria en Haití, clamamos solidarios,
Oh  Señor

Ante la injusticia que mata


Y reclama a la conversión,

2 Oración publicada por el Consejo Latinoamericano de Iglesias, http://www.claiweb.org/liturgias/


oracionporhaiti.html
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Muévenos a transformar el mundo


Y que toda muerte se haga canción.
Todos: Por quienes han perdido seres queridos en
el terremoto, clamamos solidarios, oh Señor.

Ante la desolación y el llanto,


Ante la impotencia y la frustración,
Acércate a nuestro lado, 
Aliéntenos tu vida, Señor.
Todos: Por quienes tienen que dar consuelo y
esperanza, clamamos solidarios, oh Señor.

Tú eres el Dios de los pobres,


El que siembra esperanzas,
El que entrega su amor.
Eres el Dios solidario, el Eterno, el gran Yo Soy.
Tú eres Dios con nosotros, Dios abrazo, Dios canción.
Dios caricia, Dios esfuerzo, Dios entrega, Dios acción.
Todos: Por cada uno de nosotros y nosotras, por
nuestra solidaridad, servicio y acción, clamamos
solidarios, oh Señor.

Venga tu reino al doliente,


Venga tu oído al clamor,
Vengan tus hijas e hijas,
A mostrar tu rostro fraterno, Oh Solidario Señor.
Todos: ¡Gracias por ser Dios con nosotras, en
nosotros y a través de nosotros! Amén.
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Texto bíblico: Salmo 121


(Nueva Versión Internacional)

1 A las montañas levanto mis ojos;


      ¿de dónde ha de venir mi ayuda?
2 Mi ayuda proviene del Señor,
      creador del cielo y de la tierra.
   3 No permitirá que tu pie resbale;
      jamás duerme el que te cuida.
4 Jamás duerme ni se adormece
      el que cuida de Israel.
5
    El Señor es quien te cuida,
      el Señor es tu sombra protectora.
6 De día el sol no te hará daño,
      ni la luna de noche.
   7 El Señor te protegerá;
      de todo mal protegerá tu vida.
8 El Señor te cuidará en el hogar y en el camino,
      desde ahora y para siempre.
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El salmo, después del terremoto

Este es uno de los conocidos salmos de subida; de los que


entonaba el pueblo en las peregrinaciones hacia el templo de
Jerusalén., aunque es posible que se haya originado en las
reuniones locales antes de haber sido incorporado en aquellas
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peregrinaciones . Es muy probable que su contexto esté situado
en condiciones de angustia, opresión y necesidad de ayuda.

Una pregunta para la meditación en grupo: ¿Qué podemos


decir acerca de este salmo después del terremoto de Haití?
¿De qué manera la tragedia de Haití nos ayuda a comprender
lo que significa esperar en el Señor y pedir su protección?

Palabras de Jon Sobrino4

Las siguientes frases pueden ser leídas por diferentes


personas (con algo de tiempo se pueden entregar en papel
aparte para que varias personas las lean en el orden que
aquí se presentan). Después de cada lectura se concede un
breve tiempo para que uno de los participantes exprese alguna
reacción o complemento a la frase leída).

3 Tirsa Ventura, Cuerpos peregrines, DEI, San José, 2009, pp. 103-104.
4 J. Sobrino, Op. Cit.
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«El terremoto no es, pues, sólo una tragedia, sino que es


también una radiografía del país. Muy mayoritariamente
mueren los pobres, quedan soterrados los pobres, tienen que
salir corriendo con las cuatro cosas que les quedan los pobres,
duermen a la intemperie los pobres, se angustian por el futuro
los pobres, encuentran inmensos escollos para rehacer su vida
los pobres, se angustian por el futuro los pobres, encuentran
inmensos escollos los pobres, no consiguen crédito los
pobres… Los terremotos, como los cementerios, revelan la
inicua desigualdad de una sociedad» (p. 32)

«Tragedias como las de un terremoto tienen causas naturales,


obviamente, pero su desigual impacto no se debe sólo a la
naturaleza, sino a lo que los seres humanos hacemos unos
con otros, unos a otros, unos contra otros» (p. 32)

«La tragedia ha sido grande para los pobres. Hoy todavía se


habla de ella, pero pronto desaparecerá de las escena y será
desplazada por otros intereses, los de siempre» (p. 35)

«Lo peor, y los más indignante, es que el que las cosas


sean así parecen natural, como si perteneciera al orden de la
naturaleza, no de la historia» (p. 35)

«Muchas cosas hay que hacer ante un terremoto, pero la


primera, sin la cual ninguna otra reacción será adecuada,
es dejarse afectar por la tragedia, no rehuirla, ni suavizarla.
Con ellos no se trata de fomentar el masoquismo ni de exigir
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imposibilidades psicológicas. Se trata de un primer momento


de honradez con lo real. Rehuir, sutil o burdamente, la tragedia
es una forma de salirse de la realidad de nuestro mundo. Pero
hay que ser conscientes: sin quedarse y afincarse en la realidad
a nadie se puede ayudar, ni a los necesitados de afuera, ni a
uno mismo por dentro» (pp. 37-38)

«Este dejarse afectar por la tragedia es también salvífico para


quien en verdad se deja afectar. Nos instala en la verdad y nos
hace superar la irrealidad en que vivimos» (p. 38)

«En este contexto, es especialmente importante que los


medios de comunicación hagan la opción preferencial por la
verdad, comenzando por lo más externo a de ella, aunque
muy importante, ofreciendo datos fidedignos de la realidad y
avanzando a lo más profundo, sus causas» (p. 38)

«A la pregunta de dónde está Dios en el sufrimiento no hay


respuesta lógica ni racionalmente convincente… la respuesta
a la pregunta por Dios sólo se decide en la vida: si del misterio
último, también en tiempo de catástrofe, surge una esperanza.
Es decir, si la esperanza no muere» (p. 41)

«La mayor tragedia ---en un terremoto o en cualquier otra


situación--- no son las pérdidas materiales, sino la destrucción
de lo humano. La mayor solidaridad es ayudar a reconstruirlo.
La mayor esperanza es seguir caminando, practicando justicia,
amando con ternura» (p. 42)
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«Y en medio de todas estas preguntas clamorosas y de


respuestas silenciosas, balbuceantes, en presencia del
terremoto algo se me imponía, más en forma de sentimiento
que de idea: la indignación de que siempre es “lo mismo” y
sufren “los mismos”, el anhelo de que algún día no será así, y
una especie de veneración ante la vida de los pobres, antes,
durante y después de las catástrofes, ante lo que he llamado
su santidad primordial» (p. 43)

«… ojalá la solidaridad ayude a reconstruir casas, pero ayude


sobre todo a reconstruir personas, a reconstruir al pueblo, más
aún a construir un pueblo nuevo» (p.42)

La lectura de los textos de J. Sobrino pueden cerrarse con


algunas frases que resalten su mensaje más importante.
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Segunda lectura del texto bíblico: Salmo 112


(Versión Popular Dios Habla Hoy)

1 Al contemplar las montañas me pregunto:


    “¿De dónde vendrá mi ayuda?”
 2 Mi ayuda vendrá del Señor,
    creador del cielo y de la tierra.
 3 ¡Nunca permitirá que resbales!
    ¡Nunca se dormirá el que te cuida!
 4 No, él nunca duerme;
    nunca duerme el que cuida de Israel.
 5 El Señor es quien te cuida;
    el Señor es quien te protege,
    quien está junto a ti para ayudarte.
 6 El sol no te hará daño de día,
    ni la luna de noche.
 7 El Señor te protege de todo peligro;
    él protege tu vida.
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  El Señor te protege en todos tus caminos,
    ahora y siempre.
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Nuestra respuesta a la Palabra

Esta experiencia de lectura orante se termina con un ejercicio


en el que cada participante escribe un breve salmo personal, ya
sea inspirado en las palabras del Salmo 121 o en las reflexiones
y meditaciones hechas durante este encuentro. Este salmo
personal se lee en parejas y, después, algunas personas lo
pueden leer ante todo el grupo.

«El Señor es quien te cuida;


el Señor es quien te protege,
quien está junto a ti para ayudarte»
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Sobre el autor

Harold Segura C., pastor y teólogo colombiano, Director de


Relaciones Eclesiásticas de World Vision International. Reside en
San José, Costa Rica.