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G u a s q u e r o s Argentinos un arte vivo 10

Guasqueros

Argentinos

un arte vivo

10 de noviembre al 30 de diciembre de 2016

FUNDACIÓN LAS LILAS

Presidente Octavio A. Caraballo

Consejo Asesor Marcos F. Bledel Gonzalo F. Caraballo Juan M. Ochoa

MUSEO LAS LILAS

Dirección Ejecutiva Armando V. Deferrari

Dirección Administrativa Trixie Kleine

Curaduría Marcos F. Bledel

MUESTRA

Recepción de las piezas Román Mazar Juan Pedro Santillán

Acondicionamiento de las piezas Juan Pedro Santillán

Montaje Armando V. Deferrari Román Mazar Juan Pedro Santillán

Iluminación y sonido Walter A. Rossi

CATÁLOGO

Catalogación Armando V. Deferrari

Investigación y textos Segundo Deferrari

Corrección

Luciana Falibene

Fotografía y diseño Segundo Deferrari

Ayudante de fotografía Román Mazar Juan Pablo Poggi Walter A. Rossi Juan Pedro Santillán

Agradecemos a

Museo Las Lilas de Areco

Alejandro Álvarez; José Amadori; Raúl Amadori; Eduardo Bailleres; Adela Bancalari; Jaime Benedit; Eugenio

Bevillaqua; Pedro Bezmalinovic; Alfredo Bigatti; Rubén Blanco; Marcos Bledel; Oscar Bumade; Alex Calixto;

Octavio Caraballo; Claudia Caraballo de Quentin; Juan Carballido; Mercedes Castilla; Celia E. Coppa; Emilio

Cornejo; Sebastián Crespín; Carlos A. “Pampa” Cura; Amadeo Deferrari; Raúl Draghi; Luis Engemann; Marcela Farrell; Familia Flores; Luis A. Flores (h); César García; Mariano García Errecaborde; Mario Gardella; Guillermo Giacomantone; Cristián “Toto” Giménez; Martín Gómez; Néstor Gómez; Martín Guerrico; Justa Guevara; Gustavo, Enrique, Ignacio y Lauro Kagel; Ignacio Labala; Pablo Lozano; Jorge Marí; Agustín Martínez; Félix Meineri; Familia Melo; Oscar Melo; Jorge Morfú; Mariano Otamendi; Juan Palomino; Rosaura Pazzaglia; Eduardo Polimante; Patricio Reynoso; Diego Solís; Marcelo Sperati; Cruz Varela; Roberto Vega Andersen; Hernán Zaballa y Sra.; Francisco Zeta

Y a las siguientes instituciones: Fondo Nacional de las Artes; Municipalidad de San Antonio de Areco; Parque Criollo y Museo Gauchesco “Ricardo Güiraldes”

quienes con su desinteresada colaboración hicieron posible esta muestra

Deferrari, Segundo Guasqueros Argentinos - Un arte vivo - 1a ed. Buenos Aires: Fundación Las Lilas, 2016. 200 p.; 21x21 cm.

ISBN 978-987-26357-8-7

1. Arte Argentino. 2. Historia Argentina. 3. Costumbres Populares. I. Título.

CDD 745.531

Copyright Fundación Las Lilas. Buenos Aires, Argentina. Prohibida la reproducción total o parcial. Queda hecho el depósito que previene la ley 11723. Impreso en Rosario, Argentina, 2016

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Presentación por Armando Deferrari

Estimado lector:

Es nuestra intención que usted encuentre en el presente catálogo, realizado con un profundo respeto y la mayor seriedad, gran parte de la información disponible acerca de un tema tan caro a nuestras tradiciones como es el cuero crudo y sus hacedores: los guasqueros, sogueros o trenzadores.

Parafraseando a Leopoldo Lugones, esta artesanía nace en América ante una necesidad, cuando al

primer conquistador español se le rompe la primera rienda o estribera traídas del viejo continente, ante la abundancia de vacunos diseminados por el territorio debieron utilizarlo, acondicionándolo

previamente por medios mecánicos. Ya los habitantes nativos de la región preparaban pieles y cueros

Museo Las Lilas de Areco

por este medio que, posiblemente, fuera adoptado por los talabarteros venidos de la Península

acompañando las expediciones. A partir de allí se desarrolla un tipo de artesanía que comienza

siendo utilitaria y llega a alcanzar niveles suntuarios, manteniendo siempre la norma de usar el cuero

sobado, diferenciándose así de otras disciplinas similares existentes en el resto del mundo. Tal fue el protagonismo del cuero crudo que signó un período conocido como la “Cultura del Cuero”, en el que este cumplió un rol protagónico tanto en las viviendas criollas como en el trabajo a campo abierto.

El cuero de los yeguarizos que abundaban en nuestro territorio, remplazó al hilo de algodón de la industria talabarteril y fue utilizado en costuras, trenzas y adornos o decoraciones por tener propiedades que permitían su uso y se adaptaban a las necesidades del momento. He aquí la materia prima: el cuero vacuno y el “cuero de potro”, tal como se llamó al proveniente de cualquier yeguarizo. Enjaezar con lujos al montado es el común denominador de todos los jinetes del mundo, sea cual fuere la escuela e independientemente del poder adquisitivo. Para la confección de herramientas de trabajo usadas en las tareas vaqueras en las que, la mayoría de las veces, el jinete jugaba su vida o la de algún compañero de faenas, el material utilizado debía cumplir ciertos requisitos, tales como resistencia a la tracción, durabilidad, facilidad de mantenimiento, flexibilidad y facilidad de obtención; por todo esto, el cuero crudo o sobado fue el elegido. Correones, cinchas, encimeras, estriberas,

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6 | G UASQUEROS A RGENTINOS Retrato de Luis Flores realizado por Daniel Sempé maneas, maneadores,

Retrato de Luis Flores realizado por Daniel Sempé

maneas, maneadores, cinchones, atadores, rebenques, arreadores, látigos, boleadoras, riendas, cabrestos, lazos, bozales, cabezadas, tiros y cuartas eran confeccionados con cuero crudo sobado o, en algunos casos, redomoneado (a medio sobar). Mucho aportaron también los carreteros y carreros, encargados del transporte de mercancías y frutos del país hacia todos los destinos del territorio, como así también troperos y domadores.

Durante décadas, en la estancia argentina, el soguero fue un personaje generalmente de avanzada edad quien, ya no apto para las tareas “de a caballo”, quedaba relegado a un espacio denominado “el cuarto de las sogas” donde reparaba y confeccionaba prendas para el patrón, el mayordomo y, en algunos casos, para capataces, puesteros y mensuales. Cuando alguno de ellos se destacaba, cobraba fama y muchas veces se mudaba al pueblo cercano para atender los pedidos de sus clientes.

Museo Las Lilas de Areco

Luego llegó el lujo y, con él, la competencia por ver quién lucía mejores “pilchas”; momento en que

comenzaron a descollar guasqueros o sogueros en muchas localidades rurales. Más tarde la industria

haría un intento por producir esas piezas a gran escala, remplazando el cuero crudo por cuero curtido

o salado (de color blanco), contratando muchas veces para sus talleres a “eximios trenzadores”, de cuyas manos salieron verdaderas obras de arte.

En la década de 1970 don Luis Albero Flores, a quien dedicamos esta muestra, logró reunir y convocar a la flor y nata del cuero crudo para la exposición de otoño de Caballos Criollos en la Sociedad Rural

Argentina; gracias a él, se abre una nueva etapa en esta disciplina. Durante varios años también estuvo

al frente de los premios El Guasquero y El Cuarto de las Sogas, entregados en el marco de la muestra

anual de Palermo. Allí pude conocer los trabajos de quienes, a mi entender, fueron los sogueros más distinguidos que dio esta disciplina: don Martín Gómez, don Ricardo González y don Rodolfo Sosa.

Así siguió el derrotero de don Luis, formador de artesanos –más de seiscientos–, ejemplo de hombre de bien y amigo de sus amigos, recibiendo en vida varios homenajes que lo distinguían como Maestro.

Vaya entonces a don Luis este trabajo.

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Índice

Presentación Breve historia del cuero crudo en Argentina Definiciones Apuntes sobre la preparación del cuero crudo

Uso del cuero crudo a lo largo de la historia América precolombina Encuentro de dos mundos

Museo Las Lilas de Areco

Tehuelches

Desde la época colonial hasta nuestros días

San Antonio de Areco Catálogo Ecuestres Uso personal y utensilios Artesanos extranjeros invitados Fuentes

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Breve historia del cuero crudo en Argentina

Definiciones

1 Breve historia del cuero crudo en Argentina Definiciones El cuero ha sido utilizado por el

El cuero ha sido utilizado por el hombre y sus antepasados desde la prehistoria hasta la actualidad; diversas culturas se han valido del cuero crudo en la vida cotidiana, en el trabajo y en la guerra. Desde entonces, el tratamiento del cuero no ha cambiado. La propuesta es realizar un breve recorrido desde los primeros indicios de su uso hasta el presente. Antes de comenzar, apuntaremos algunas definiciones y delimitaremos el objeto de estudio.

Piel: órgano extendido sobre el cuerpo del animal,

contribuye al control de microorganismos que puedan dañar el cuero. Si la piel seca es untada con materia grasa, esta ocupa los espacios entre las fibras, fijándose y repeliendo el agua, manteniendo los valores de humedad de manera tal que también evita la proliferación de microorganismos. A su vez, la aplicación de grasa a una piel seca, conjuntamente con la fricción mecánica, torna a la misma maleable ya que la grasa se ubica entre las fibras y permite la separación entre ellas.

Generalmente se denomina cuero crudo a varios

estados del cuero entre los que se encuentran la piel

seca sin ningún tratamiento, el cuero seco tratado con

grasa y el cuero seco tratado con grasa y ablandado

por medios mecánicos. Este último es también llamado cuero sobado. En resumen, consideramos cuero crudo al material obtenido de la piel estabilizada mediante el secado, a la que se le pueden aplicar tratamientos antisépticos y diversas sustancias orgánicas.

Dentro de este análisis se incluirán también aquellos materiales orgánicos, tales como tendones, nervios, intestino, estómago, vejiga, etc., que suelen utilizarse solos o en conjunto con el cuero crudo.

A fuerza de lezna o punzón y con mucha paciencia; yo me dedico a la ciencia de revestir un botón. No es fácil esta cuestión no se puede andar ligero,

mas le aseguro, aparecero, si me ayuda la fortuna, yo le hago un botón pluma

un esterilla, un

barquero. Museo Las Lilas de Areco

que sirve de protección externa. En los vertebrados,

está formado por una capa externa o epidermis y otra

interna o dermis. Una vez retirada del animal, la piel

comienza el proceso de descomposción por acción de

enzimas propias y microorganismos externos.

Cuero: material estabilizado obtenido de la piel, cuyo proceso de descomposición es reducido o anulado por la acción del curtido.

Curtido: proceso de conversión de la piel en un material resistente a la acción de microorganismos comúnmente denominado cuero.

Cuero crudo: la piel recién obtenida contiene entre un 50 y 70 % de agua y es un medio propicio para la proliferación de microorganismos que suelen causar su deterioro. Por debajo del 30 % de humedad, la multiplicación de estos microorganismos cesa, y entre el 15 y 10 %, su actividad se detiene y la piel se vuelve imputrescible. Así, una desecación alrededor de esos valores será suficiente para conservar una piel seca. Asimismo, la acción antiséptica de diversos tratamientos a base de sal, humo, cal, cenizas, etc.,

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Apuntes sobre la preparación del cuero crudo

Con el fin de conocer algunas de las técnicas utilizadas en la preparación del cuero crudo a lo largo de la historia, y no siendo este un manual técnico que pretende abarcar todos los pormenores del tema, brindamos un recorrido sintético, sin ahondar en detalles o particularidades regionales, por las formas más usuales de transformar la piel en cuero crudo.

Según su preparación, el cuero presenta una variedad de estados que van desde rígido y duro hasta suave y maleable. Resistente al desgarro y al desgaste, puede contener o soportar la acción del agua y la humedad.

Es aislante térmico, provee amortiguación a los golpes

y puede ser moldeado.

La tarea de convertir la piel en cuero comienza en

el momento de desollar el animal. El proceso debe

hacerse con sumo cuidado a fin de evitar daños.

La forma de extracción depende del animal y de la finalidad del material. En animales pequeños, es posible sacar la piel entera realizando un corte en el cuello y, en caso de ser necesario, en extremidades

y cola. El resultado es una bolsa de piel con cuatro

o cinco orificios que puede ser utilizada para colocar objetos en su interior o para ser inflada con aire. Esta modalidad de extracción en nuestro territorio suele denominarse “sacado en bolsa”. También pueden obtenerse bolsas más chicas sacando el cuero de una extremidad. En animales más grandes, o cuando se buscan otros resultados, la piel puede ser sacada en una sola pieza realizando un corte a lo largo de la parte inferior y en los miembros, o cortando y retirándola en diferentes segmentos. A su vez, del cuero entero fresco pueden extraerse tiras más delgadas de diferentes maneras. Una de ellas es el corte en espiral, que permite obtener una tira larga de material. Esto puede hacerse con la totalidad del cuero o con una

por calor y de recibir los efectos antisépticos de este, se produce una serie de transformaciones que alteran su composición. La velocidad del secado es importante, ya que si no se produce con suficiente rapidez, la descomposición puede alterar sus cualidades e inutilizarlo, y si es muy violento, puede secarse sólo la capa exterior dejando el interior húmedo, lo que favorece la acción degradante de los microorganismos. Si la temperatura es muy elevada, se da una drástica contracción del cuero –de hasta un tercio de la superficie original– siendo este proceso irreversible. El secado al aire de grandes segmentos de cuero se realiza sujetándolos en todo su perímetro con una sucesión de estacas en el suelo, o con clavos sobre una superficie plana o con sogas en un bastidor, de manera tal que toda la superficie quede expuesta

a la acción del aire. En el caso de los cueros cortados

se caracterizan por presentar un filo largo, considerado el más apropiado para esta tarea. En el pasado se utilizaron sustancias cuyo funcionamiento técnico se desconocía. Posteriormente estas fueron estudiadas, aislados los procesos y reproducidos con productos

artificiales; tal es el caso del uso primitivo de la ceniza

o la orina en los procesos de pelado. Para el pelado

en húmedo se coloca el cuero en un baño líquido con una o varias sustancias hasta que el pelo salga por acción mecánica. En el proceso de descomposición, se busca la liberación del pelo por la acción de enzimas provenientes del propio cuero o de preparados orgánicos agregados. Estos procedimientos pueden ocasionar que se pierda la epidermis –es decir, la primera capa del cuero– o provocar la disolución de las grasas a partir de la acción de los solventes.

parte del mismo. Según el animal, la piel presentará

diferentes espesores en las distintas secciones. Estas variaciones suelen tenerse en cuenta en el momento

de la segmentación, ya que los distintos espesores del

producto final condicionan o direccionan el tipo de uso que se le dará.

Una vez que la piel fue extraída, es necesario limpiarla

y remover los restos de grasa y/o carne que pudieran

quedar adheridos. La materia obtenida puede ser utilizada sin otra preparación, dejando que se seque de manera controlada, o ser sometida a diferentes formas de tratamiento que estarán determinadas por

Museo Las Lilas de Areco

el uso y la finalidad; en el siguiente apartado citaremos

algunos de ellos.

En las distintas secuencias del tratamiento de la piel

para su conversión en cuero intervienen elementos

y sustancias que pueden ser utilizados solos o

en combinación con otros. A continuación, nos detendremos en aquellos tratamientos que responden

a la preparación de lo que suele denominarse cuero crudo.

en tiras, estas se extienden entre dos o más puntos,

El

dejando que el aire pase libremente por las dos

caras. Otra opción para el secado es la utilización de

elementos astringentes que sequen progresivamente

el cuero, tales como la sal o la ceniza. Esta técnica, habitual en climas excesivamente húmedos y templados que dificultan el secado natural, suele estar acompañada por diferentes efectos secundarios que alteran la composición del cuero, llegando incluso a inutilizarlo para determinadas funciones.

Posiblemente el tratamiento con grasa y/o humo haya sido una de las primeras técnicas utilizadas por los homínidos para evitar la putrefacción de las pieles. Uno de los principales tratamientos para la conservación del cuero es el secado. En los lugares secos y relativamente cálidos, la forma más común es el secado al aire, durante el cual se produce un intercambio de humedad con el ambiente que deshidrata el cuero hasta obtener un 15 % (o menos) de humedad. En caso de que la temperatura o la humedad del ambiente no lo permitan, este proceso puede ayudarse con la acción indirecta del fuego. Si

el cuero es expuesto al humo, además del secado

Cuando la remoción del pelo es necesaria, es posible proceder con el cuero seco o con el cuero húmedo. En el primer caso, se busca que el cuero seco presente la menor cantidad posible de rugosidades, por lo cual en el proceso de secado deberá tensarse correctamente. El pelo se puede rasurar con un elemento cortante o mediante la combinación de un elemento romo y algún material abrasivo. En el segundo caso, el cuero húmedo puede ser rasurado con un elemento cortante, o bien proceder a la liberación del pelo por descomposición, hinchamiento de las fibras o a través del accionar químico de diferentes sustancias. Las herramientas utilizadas para el rasurado son variadas, aunque todas

cuero ya pelado se lava y estabiliza, quedando listo

para las próximas etapas. Si se trata de cuero curtido,

el proceso continúa mediante el uso de taninos y

minerales, y si es cuero crudo, simplemente se deja

secar. El cuero seco, pelado y desgrasado, sin ningún tratamiento, es quebradizo y translúcido. En este estado es usado para numerosos fines en los que la rigidez y resistencia son factores importantes. Para evitar que la humedad del cuero ascienda a valores que puedan reactivar la acción de los microorganismos, es posible tratarlo con grasas.

Existen numerosas técnicas para volver maleable el cuero crudo; la mayoría se basa en la combinación de la acción mecánica –flexión, torsión, plegado, etc.– y la aplicación de humedad y/o grasas. Estas

últimas penetran y se fijan entre las fibras, evitando que vuelvan a juntarse, dando por resultado un cuero relativamente seco, flexible e impermeable. En la transmisión controlada de humedad se utilizan varios métodos que tienen en común la gradualidad en el traspaso; por ejemplo, la exposición del cuero

a la humedad de la mañana (rocío) o poniéndolo

bajo tierra. A medida que avanza el proceso de

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América precolombina

En el extremo norte del continente habitaban distintos pueblos agrupados bajo la denominación común de esquimales. Estos utilizaron cuero, estómago, intestinos y tendón de foca, morsa y reno, entre otros. Entre los métodos de preparación se destaca

el uso de la orina y, en menor medida, las sustancias

orgánicas (cerebro e hígado). Encontramos su uso en

la construcción de viviendas (tiendas) y vestimenta, así

como también en utensilios (bolsas, líneas de pesca

y redes) y medios de transporte (canoas y trineos).

Resultan llamativos los impermeables realizados con intestinos de foca; las líneas de pesca, con cuero de foca o morsa obtenido con la técnica de sacado a vueltas; y las bolsas de cuero de foca, sacado entero.

En el territorio actualmente conocido como Estados Unidos, las materias primas para la elaboración de

productos de cuero se obtenían de distintas especies animales, principalmente de mamíferos, tales como búfalos, ciervos, alces y osos, aunque también se registró el uso de reptiles, aves y peces. Para la ornamentación de las piezas se usaban pigmentos

o cuentas, y también, dientes, colmillos y caracoles, formando diseños geométricos o motivos antropo y fitomorfos.

Cuando el cuero no era utilizado crudo, se lo trataba con sustancias orgánicas (cerebro, hígado, orina) o con aceites y sustancias vegetales. Estos procedimientos podían complementarse con el curado con humo.

El

cuero crudo se usó para fabricar objetos que exigían

resistencia y durabilidad, tales como armaduras,

escudos, zapatos, embarcaciones, viviendas, baúles y

amarras para armas o herramientas.

El uso del cuero por parte de los distintos pueblos

americanos variaba significativamente según la

disponibilidad de las materias primas, las condiciones ambientales y las necesidades de cada lugar. A lo largo de todo el continente surgieron culturas con una destacada industria en torno al cuero. La llegada de los europeos, a partir del siglo XV, implicó un cambio significativo en la vida de la mayoría de los pueblos originarios. El entorno y las costumbres se vieron modificadas, entre otras cosas, por la introducción de especies foráneas, de materiales y técnicas desconocidas y, fundamentalmente, por el establecimiento de nuevas relaciones comerciales

y

recorrido por algunos de esos pueblos, haciendo

de mayor poder simbólico, se obtenían mediante trueques en regiones distantes; tal es el caso de la coraza de cuero de caimán y mono encontrada al norte de Chile, en el desierto de Atacama. Este tipo de prendas, en las que la función práctica se superponía a la simbólica, eran generalmente usadas por sacerdotes o chamanes en ceremonias y rituales, o en contextos de transmutación de los combatientes, quienes –mediante danzas, invocaciones, uso de alucinógenos, etc.– se “convertían” o tomaban los poderes de animales y divinidades antes de entrar en el combate.

de animales y divinidades antes de entrar en el combate. Capa de intestino de foca -

Capa de intestino de foca - Alaska - 1908 - Pitt Rivers Museum

Museo Las Lilas de Areco

Alaska - 1908 - Pitt Rivers Museum Museo Las Lilas de Areco Coraza de cuero de

Coraza de cuero de caimán decorada con recortes de piel de mono Lasana - 1000 a 1450 d. C. - Museo Chileno de Arte Precolombino

de poder. A continuación realizaremos un breve

hincapié en los del extremo sur, tal como se hallaban

entre los siglos XV y XVI , analizando su relación con

el cuero crudo.

En las tribus nómades y seminómades se implementó

la división de tareas por género para el procesamiento

del cuero. Por lo general, los hombres cazaban y desollaban los animales, mientras que las mujeres preparaban el material. La confección de los trabajos

dependía en parte del uso de los mismos, siendo las armas y herramientas elaboradas por los hombres, y los útiles, vestimenta y vivienda, por las mujeres.

A lo largo de toda América, los cueros de diferentes

especies animales se usaron en la confección de vestimenta y protección de guerreros y sacerdotes. En algunos casos, las pieles de animales salvajes eran utilizadas con pelo y/o partes del animal (cabeza, garras y cola). Dependiendo de la geografía, se utilizaron cueros de felinos (tigre, puma, jaguar, gato montés), zorros, osos, serpientes, águilas y cocodrilos, entre otros. Algunos de estos cueros, en especial, los

entre otros. Algunos de estos cueros, en especial, los Par de parfleches (recipientes) - Sioux -

Par de parfleches (recipientes) - Sioux - 1880 - The Metropolitan Museum of Art

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Tehuelches

UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 2 5 Tehuelches La montura de mujer, de diferente

La montura de mujer, de diferente confección y finalidad que la del hombre, constaba de dos cilindros de cuero rellenos con lana o textiles viejos, de un largo aproximado de 60 cm y un diámetro en los extremos que oscilaba entre los 20 y 30 cm, disminuyendo en el centro a 10 o 15 cm. Los cilindros, colocados uno a cada lado, se separaban del animal y del jinete con diversos cueros y tejidos. El conjunto era sujetado por una cincha, generalmente de una sola pieza, de cuero con pelo, adornada.

Los bozales, usados en las tareas de doma, estaban hechos con tiras de cuero simple, torzados o trenzados. Las riendas, fabricadas con tiras de cuero, podían ser de dos tapas planas, de dos o tres elementos torzados, o de seis, ocho o más elementos

trenzados. Para su confección se utilizaban tiras de

cuero bovino, equino y de guanaco (cogote o lomo).

Para obtener tiras más largas, el cuero se cortaba “a

vueltas”, en resorte o en espiral. El cuero de toro era

muy estimado para la confección de maneas y otros

Dada la importancia que tuvo el cuero crudo dentro

la cultura tehuelche, nos detendremos a analizar su

Entre los testimonios consultados, se destacan tres relatos que nos aportan un importante caudal de datos acerca de las técnicas utilizadas por estos pueblos para trabajar el cuero crudo. Sus autores son el francés Auguste M. Guinnard (1832-?), quien fuera cautivo durante tres años (1856-59); el marino inglés Charles Musters (1841-1879), quien realizó un viaje de más de un año, en 1869, con un grupo de tehuelches entre los que se encontraban los poderosos caciques Orkeke y Casimiro Biguá; y el fugitivo inglés James Radburne (1874-?), quien, desde su llegada en 1892, interactuó larga e intensamente con los tehuelches.

uso

en las comunidades de la Pampa y Patagonia

tras

la llegada de los europeos. Parte de la zona

sur de América del Sur se encontraba ocupada por el conocido complejo tehuelche que incluye a los

tehuelches septentrionales (guenaken), los tehuelches meridionales (penken y aoniken) y los onas (selknam y haus). Este entramado de pueblos nómades vivía de

la caza y la recolección. El guanaco y el ñandú eran su

principal fuente de alimentos y les brindaban materia prima para vestimenta, vivienda, utensilios, armas y elementos de defensa.

Los conquistadores y expedicionarios europeos

introdujeron nuevas especies en el territorio americano.

Los

rápidamente se diseminaron, provocaron grandes

cambios en la vida de las poblaciones originarias.

Sus cueros, al igual que los anteriormente citados,

fueron ampliamente usados por los pueblos de las

zonas pampeana y patagónica. A lo largo del siglo

XVII los tehuelches septentrionales y meridionales, los

guaikurúes (Chaco), los mbayá (Chaco Boreal) y los charrúas (Uruguay) adoptaron el caballo modificando en diversos aspectos su forma de vida; los grupos

humanos se ampliaron, sus territorios se extendieron y su movilidad mejoró notablemente. En el marco del choque cultural con los conquistadores, las actividades económicas de los tehuelches septentrionales y de los guaikurúes se volvieron depredadoras, al mismo tiempo que sus aptitudes guerreras se potencian

y mejoran, al igual que sus armas y elementos de

defensa. El progresivo dominio del caballo, proveedor

de materia prima y alimento, generó la demanda

de nuevas herramientas, tales como monturas y

elementos de control y dominación.

equinos y bovinos, dos de las especies que más

Museo Las Lilas de Areco

El primero de ellos, Guinnard, da cuenta del gran

desarrollo que alcanzó la artesanía en cuero entre los

distintos grupos de tehuelches:

Aparte de su crueldad, estos indios eran laboriosos e inteligentes. Los arneses de sus caballos, compuestos por una brida, silla de montar y estribos, son curiosos especímenes de su industria; estos están trenzados con tal perfección que es difícil creer que son obra de sus manos.

Montura tehuelche - Museo Etnológico de Berlín

montura se utilizaba una serie de telas y cueros, tanto

arriba como debajo de la silla, con la finalidad de

proteger al caballo y al jinete. Estos cueros podían ser de guanaco (según Musters, “de dos años de edad”), puma, ñandú u oveja. El conjunto se sujetaba con una cincha, que podía estar realizada con una tira de cuero de ancho variable o varias tiras –entre 10 y 20– torzadas.

elementos del apero.

Para comenzar, veremos algunos detalles de los implementos ecuestres utilizados por los tehuelches.

El fuste de las monturas usadas por los hombres era de madera y constaba de dos tablas unidas por arzones, todo sujeto con tiras de cuero. El conjunto estaba retobado con cuero de guanaco (generalmente aplicado fresco) cosido con tendones. Sus medidas aproximadas son: 40 cm de largo, 30 cm de ancho y 26 cm de alto. Dos orificios en la parte superior del arzón anterior sirven para pasar las tiras de cuero que sujetan los estribos. Para el armado completo de la

que sujetan los estribos. Para el armado completo de la Montura tehuelche de mujer- 1890 -

Montura tehuelche de mujer- 1890 - Museo del Muelle Branly - Jacques Chirac

tehuelche de mujer- 1890 - Museo del Muelle Branly - Jacques Chirac Jinete tehuelche (detalle) -

Jinete tehuelche (detalle) - ca. 1885 - Patagonia

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Desde la época colonial hasta nuestros días

con fuerte agua de cola que para esto había cocido de pedazos cortados de un cuero. Yo había traído conmigo a la vez desde Córdoba una buena cantidad de vidrio luciente que ellos llaman Talco; una vez quemado éste lo hice pisonear y moler, polvoreé [con él] las figuras bañadas en agua de cola y erigí así el altar que tenía alrededor de tres varas de altura.

En el Lazarillo de ciegos caminantes (1773), encontramos ejemplos de otros usos del cuero crudo durante la época colonial:

Los cubos con que se saca

el agua son de cuero crudo, que causa fastidio

verlos, pero el agua es más fría y cristalina que

la del río.

ninguna piedra. [

]

Durante el siglo XVI varias corrientes de exploradores recorrieron América “descubriendo” y conquistando nuevos territorios con el fin de incorporarlos a las potencias europeas. Numerosos relatos sobre las hambrunas sufridas por los conquistadores dan

cuenta de que el cuero crudo, usado para la confección de vestimenta, calzado o equipaje, sirvió también para mitigar la carencia de alimentos. Muchas veces esos conquistadores llegaban al “nuevo” continente con la idea de enriquecerse rápidamente y volver a Europa. Esto dio lugar a dinámicas muy diferentes en la construcción y el crecimiento de los asentamientos

europeos, donde, en numerosos casos, prevalecían las

cueros son tan comunes que, en las calles poco transitadas, en las plazas y en los muros de los jardines se encuentran pedazos dispersos.

El cuero crudo también formaba parte de la fabricación de asientos, camas y diferentes implementos para las industrias agrícolas y vitivinícolas. Félix de Azara (1742?-1821), en Apuntamientos para la Historia Natural de los quadrúpedos del Paragüay y Rio de la Plata (1802), da cuenta de que a principios del siglo XIX, en la vida cotidiana de la llanura pampeana, el cuero seguía ocupando un importante papel:

El cuero crudo también fue usado para suplir la falta

de hierro y otros materiales para la construcción. En la edificación de las viviendas siempre estaba presente, ya sea como tiras para amarrar las maderas de las estructuras o para improvisar puertas y ventanas

o

separadores. Paucke, quien llega a la Misión de

Todas las chozas se techan y guarnecen de

San Javier en 1752, así describe la situación de las

cueros, y lo mismo los grandes corrales para

El

ganado suple aquí casi todas las necesidades.

construcciones de la reducción:

encerrar el ganado. La porción de petacas en

[

]

Del cuero fabrican todas las cuerdas y

que se extraen las mercaderías y se conducen

sogas, la mayor parte de los utensilios, como

canastas y arcas, llamándolas tipas y petacas;

haciendo con un cuero una candileja de

cuatro picos, á que llaman pelota, pasan en

ella los ríos aunque sean de media milla o

más de travesía. Sobre el cuero duermen, con

él hacen puertas y ventanas, y muchas veces

las casas.
las casas.

Rancho de un Maestro de Postas (detalle) - Anónimo - Fines del siglo XVIII - Un viajero virreinal

Museo Las Lilas de Areco

Mi

vivienda y la del Padre Burges como la

iglesia no tenían paredes sino que estaban

rodeadas por cueros frescos de buey pero el

techo de la iglesia era de paja y el techo de mi

vivienda era también de cuero crudo.

En el relato acerca de cómo construyó un nuevo altar para la iglesia, da cuenta de las posibilidades de uso de este material:

los equipajes son de cuero labrado y bruto.

[

]

También hay muchos sembrados de trigo

y

y maíz, por lo que de día se pastorean los

ganados y de noche se encierran en corrales,

que se hacen de estacas altas que clavan a la distancia del ancho del cuero de un toro, con que guarnecen la estacada, siendo estos corrales comunes en toda la jurisdicción de Buenos Aires, por la escasez de madera y

Me

tomé el trabajo de levantar un nuevo altar.

Ya

que la iglesia estaba erigida por puros

cueros hice también un altar de cueros del modo siguiente: tomé algunos cueros vacunos frescos, los estiré fuertemente sobre un marco hecho al propósito por palos gruesos para que secaran al sol. Después raspé con una pala afilada los pelos de un lado y la sangre y las venas del otro lado; el cuero se tornó entonces bien blanco por ambos lados tras lo cual yo separé el cuero cortándolo en derredor del

marco e hice sobre el cuero el dibujo que corté

con mi formón y debajo del cual coloqué papel

de diverso color pero el cuero perforado lo tapé

medidas precarias o transitorias.

En este marco, el cuero crudo resultó un material muy

útil a la hora de improvisar soluciones a los problemas

surgidos ante la falta o rotura de elementos de uso cotidiano. Muchas veces esas soluciones estaban acompañadas –cuando no eran llevadas a cabo en su totalidad– por los nativos que, en mayor o menor medida, tenían experiencia en el manejo del material. La proliferación del ganado salvaje bovino y equino dio lugar a una gran abundancia y disponibilidad de cueros. Este fenómeno perduró hasta fines del siglo XVIII, momento en que comienza a declinar, hasta interrumpirse por completo a mediados del siglo XIX. En 1760, Antoine-Joseph Pernety, integrante de la expedición a las Islas Malvinas de Louis Antoine de Bougainville, deja la siguiente relación de lo visto en la ciudad de Buenos Aires:

La carne no les cuesta más que el trabajo de matar un toro, sacarle el cuero y cortarlo en trozos para después preparar la carne. El cuero de toros y vacas sirve para hacer bolsos de todo tipo y para cubrir parte de sus casas. Estos

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ARTE VIVO | 51

Durante aquella primera exposición de 1969, motivado por la consulta de un asistente, Luis decide comenzar a enseñar a trabajar en soga. A los cursos, dictados ininterrumpidamente hasta el 2009, asisten más de 650 personas. Para Luis, este era un espacio de intercambio:

“Mucho es lo que he transmitido y también mucho es lo que he aprendido de mis alumnos”, dice. Con toda seguridad, podemos afirmar que ese número es poco significativo en comparación con la gran cantidad de personas que directa o indirectamente, ya sea a través de notas, artículos, explicaciones y charlas, o a través de los mismos alumnos, recibieron los conocimientos de Luis.

los premiados se destacan Néstor y Amílcar Gómez (hijos de Martín Gómez), Pablo Lozano, Santiago Biondi, Alejandro C. Álvarez, Pedro Bezmalinovic, Norma Jaime, Luis Alberto Engemann, Francisco Seta, Loreto Jaime, Rubén Blanco, Raúl Draghi, Francisco Meeks, Máximo Coll, Juan Luzuriaga, César Herrera, Marcos Quetgles, Eduardo Bailleres.

Entre las ciudades de la provincia de Buenos Aires donde surgieron artesanos especializados en cuero,

se destacan Chascomús, Ranchos, Pergamino, San Antonio de Areco y Tandil. Esta última localidad contó con artífices destacados como Modesto Andraca, Pastor Silva y Pérez Nandín. Con la llegada de Máximo Coll en la década del 70, una nueva generación de artesanos se forma y se dedica a difundir esta artesanía. Entre ellos encontramos a Pablo Lozano,

Armando Deferrari, César García; estos últimos,

San Antonio de Areco

San Antonio de Areco, localidad fuertemente ligada a la tradición y las costumbres gauchescas, cuenta, entre sus habitantes históricos, con sobresalientes guasqueros. Uno de los más antiguos y destacados es Antonio “Lápiz” Larrosa, quien nació en Uruguay y vivió muchos años en Lima, Zárate, frecuentando la ciudad de Areco hasta que finalmente se radicó en ella. Su apodo se debe a que, dado que era mudo, usaba un lápiz para comunicarse. Si bien se desconocen datos precisos sobre su nacimiento, sabemos que desarrolló su actividad durante la primera mitad del siglo XX. Todos sus trabajos se destacan por su fineza y calidad.

Contemporáneo a Larrosa fue Aniceto Melo, apodado

calidad. Contemporáneo a Larrosa fue Aniceto Melo, apodado Desde 1992 y hasta el 2006, en el

Desde 1992 y hasta el 2006, en el marco de la Exposición Nacional de Ganadería, Agricultura e

Industria de la Sociedad Rural Argentina, se disputó

el premio denominado “El Guasquero”, certamen

que convocó a diferentes sogueros del país, en el

cual se entregaron numerosos premios en diferentes

categorías. Las principales y constantes a lo largo de

las presentaciones, fueron: El Guasquero, premio a la

mejor pieza de la exposición, y El Cuarto de las Sogas, premio a la mejor “soga” de trabajo. Además de ser uno de los organizadores y de participar como jurado durante las catorce presentaciones, Flores se ocupaba del montaje de la muestra y de la recepción, venta y posterior devolución de las piezas no vendidas, con total dedicación y desinterés. También convocaba a los artesanos, enviándoles, junto con la invitación, la reglamentación para el concurso y los lineamientos fundamentales con el fin de conservar los métodos tradicionales del trabajo en cuero crudo. Este concurso fue el incentivo que llevó a gran cantidad de artesanos a mejorar año tras año con el fin de conquistar alguno de los premios. También les brindó la posibilidad de vender y contactar a clientes, además de promover la fraternidad y el intercambio de conocimientos y técnicas; montando incluso talleres donde algunos de ellos trabajaban a la vista del público. El evento llegó a contar con la participación de cincuenta artesanos y un gran caudal de trabajos de todo tipo y calidad. Entre

Museo Las Lilas de Areco

profesores del primer Centro de Formación Artesanal

de dicha ciudad. En la actualidad se destacan Ignacio

Labala y Martín Teils, aprendiz y colaborador de Pablo

Lozano.

“Aniceto Viejo”, uno de los primeros de una extensa

familia que por más de cien años se destacó en el

trabajo en cuero. Su hijo Silvestre Aniceto Melo,

apodado “Aniceto Chico”, fue seleccionado en la

década del 40 por el entonces Ministro de Educación

del General Perón, Oscar Ivanissevich, para el dictado de un curso en el barrio de Mataderos. Parte de esta

familia también son Vieytes y Osmar Melo, hermanos de Silvestre Aniceto, y Orlando Oscar “Cachito” Melo, nieto de Osmar, que actualmente se encuentra en actividad.

Silvestre Aniceto Melo, conocido como Aniceto “Chico” Detalle de la fusta que Aniceto Melo hiciera
Silvestre Aniceto Melo, conocido como Aniceto “Chico”
Detalle de la fusta que Aniceto Melo hiciera para Juan D. Perón. Esta quedó inconclusa por la muerte del artesano en 1953- Fotografía: Juan del Castello

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Otros artesanos destacados fueron Alfonso Martínez, fallecido en 1917, y su hijo, Alfonso Martínez (h), ambos renombrados por la calidad de sus rebenques. Este último siguió trabajando luego de haber quedado ciego, sin disminuir la calidad de sus trabajos, por lo que la gente decía que “podía ver con los dedos”.

Nacido en Gualeguaychú y radicado en la ciudad en 1967, Luis Gabriel Martínez se destacó entre los artesanos participantes de las exposiciones y concursos organizados en la Sociedad Rural, en los que obtuvo numerosos premios y reconocimientos. En 1997 fue galardonado por la UNESCO. Sus últimos años los dedicó a transmitir sus conocimientos.

últimos años los dedicó a transmitir sus conocimientos. También podemos mencionar al soguero y estribero Blas

También podemos mencionar al soguero y estribero Blas Burgos, oriundo de la estancia “La Esmeralda”, propiedad de la familia Duggan en la provincia de Córdoba, nacido a principios del siglo XX. Burgos fue quien introdujo en el oficio a Homero Gabino Tapia, famoso estribero de Areco.

Otros guasqueros de la zona fueron: Carlos Alberto

Torriya, Mario Simón Díaz, Bonifacio Esmoris, Armando

Museo Las Lilas de Areco

Lebo, Oscar Massignani, Julio Garatabidea y Regino

Sosa.

En la actualidad se destacan: Pedro Mateo

Bezmalinovic, Raúl Draghi, Alejandro Cruz Álvarez, Pedro Etchevest, Ramón Morglio y Martín Direnzo.

Alfonso Martínez - Principios del siglo XX

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Bozal de taller Fines del siglo XIX o principios del siglo XX Desconocido Bozal de

Bozal de taller

Fines del siglo XIX

o principios del siglo XX

Desconocido

Bozal de taller

Fines del siglo XIX o principios del siglo XX Desconocido

Trenzas patrias cosidas y festoneadas con trenzas de cuatro, aplicadas sobre charol. Botón tejido pluma. Travesaño con alma tejido con mondonguillo. Tapetes de charol. Argollas de bronce.

con mondonguillo. Tapetes de charol. Argollas de bronce. Trenzas patrias apareadas y cosidas. Trenza redonda con

Trenzas patrias apareadas y

cosidas. Trenza redonda con alma

y botón tejido pluma. Tapetes

de charol ajustados por sortijas rebenqueras. Travesaño trenzado con alma. Argollas planas de bronce.

Museo Las Lilas de Areco

ajustados por sortijas rebenqueras. Travesaño trenzado con alma. Argollas planas de bronce. Museo Las Lilas de

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4 | G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 7 5 Riendas picazas Fines del

Riendas picazas

Fines del siglo XIX o principios del siglo XX Desconocido

Trenzas patrias de dieciséis tientos unidas y superpuestas. Ocho colas de trenza de ocho tientos. Engarces rectangulares de plata. Bombas macizas fundidas. Presillas de plata.

Juego de cabeza de bozal

Principios del siglo XX Desconocido Perteneció a M. González Catán

Bozal de cajón de trenza redonda de dos por dos de tiento de potro con alma de cuero vacuno. Tapetes de trenza caracol y pasadores esterilla. Cabresto y riendas trenzadas. Cabezada con las mismas características. Riendas con colas de trenza de ocho.

riendas trenzadas. Cabezada con las mismas características. Riendas con colas de trenza de ocho. Museo Las

Museo Las Lilas de Areco

riendas trenzadas. Cabezada con las mismas características. Riendas con colas de trenza de ocho. Museo Las
riendas trenzadas. Cabezada con las mismas características. Riendas con colas de trenza de ocho. Museo Las

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6 | G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 9 7 Museo Las Lilas de

Museo Las Lilas de Areco

Collera

Bocado de pichicos

Fines del siglo XX

Siglo XX

Oscar Banfi, Marcos Paz

Martín Velázquez

Anillo con cogotera de cuero vacuno sobado doble, encanutado, con costura “porteña” y trenza de seis por dos y uno. Botón de seis tientos. Frentera con trenza ciega de tres. Pasadores barqueros esterilla de tientos de potro. Collera con destorcedor. Trenza de cuatro con botón tejido. Presilla de cuero sobado con botón tejido y pasador esterilla.

Ingenioso bocado torcido de tres, extraído de un vacuno, comenzando por el pichico de una mano, pasando por el pecho y terminando en el pichico opuesto. Presenta una parte lisa que corresponde a la porción en contacto con la boca del redomón.

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| G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 1 1 7 Manea articulada con garrón

Manea articulada con garrón de ñandú

1960

Tomás Aquino Ruiz, Entre Ríos Ex colección Luis A. Flores

Anillos de tapa simple. Botones tejidos con mondonguillo. Bombas pluma.

Manea articulada con yapa

1967

José Baltasar Ortelli, La Plata Ex colección Luis A. Flores

Anillos de dos tapas unidas por costura “porteña”. Botones pluma. Anillos cubiertos con trenza de un elemento.

Botones pluma. Anillos cubiertos con trenza de un elemento. Museo Las Lilas de Areco Manea articulada

Museo Las Lilas de Areco

Manea articulada con garrón de ñandú

Siglo XX Martín Gómez, Ranchos

Anillos simples de cuero vacuno sobado, reforzados con costura “porteña”. Botones postizos retejidos esterilla. Pasadores esterilla. Centro garrón de ñandú.

esterilla. Pasadores esterilla. Centro garrón de ñandú. Manea articulada perpendicular 1998 Néstor Gómez, Ranchos
esterilla. Pasadores esterilla. Centro garrón de ñandú. Manea articulada perpendicular 1998 Néstor Gómez, Ranchos

Manea articulada perpendicular

1998

Néstor Gómez, Ranchos Ex colección Luis A. Flores

Anillos de dos tapas unidas por costura de dos frentes. Pasadores ideados por el autor. Botones retejidos esterilla. Argolla de metal.

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| G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 1 3 7 Encimera para lomillo Siglo

Encimera

para lomillo

Siglo XX

Desconocido

Dos tapas unidas por costuras porteña y esterillada. Ornamentos de marcas de hacienda y leyenda “Patria, tradición”. Águila central.

y leyenda “Patria, tradición”. Águila central. Encimera para basto Fines del siglo XX Pedro Bezmalinovic,
y leyenda “Patria, tradición”. Águila central. Encimera para basto Fines del siglo XX Pedro Bezmalinovic,

Encimera para basto

Fines del siglo XX Pedro Bezmalinovic, San Antonio de Areco

Argolla embutida. Costuras esterilladas combinadas, esterilla y pluma. Tientos de tres torzales. Costuras “trenza de pelo” y porteña. Asidera de cuero maceteado con costura de porteña. Botón, bomba y pasadores tejidos. Argollas de metal.

Encimera para basto

Siglo XX

Desconocido

Cuero vacuno sobado y cuero de potro. Costuras esterilladas de 1 por 1. Argolla de metal embutida.

Costuras esterilladas de 1 por 1. Argolla de metal embutida. Museo Las Lilas de Areco Cincha

Museo Las Lilas de Areco

Cincha y encimera para basto antiguo

1975

Héctor Pérez, Gerli, Buenos Aires Patrimonio del Fondo Nacional de las Artes

Cincha: argolla embutida con costura esterillada pluma. Flores de lis con costura “trenza de pelo”. Encimera con argolla embutida con costura esterillada pluma, correones y asidera.

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| G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 1 5 5 Museo Las Lilas de

Museo Las Lilas de Areco

Lazo trenzado de ocho, cuadrado

Siglo XX

Desconocido

Presilla de cinco tientos. Botón y pasadores tejidos pluma. Yapa de ocho. Cuerpo de trenza cuadrada de ocho 2 por 2.

Yapa de ocho. Cuerpo de trenza cuadrada de ocho 2 por 2. Lazo trenzado de ocho,

Lazo trenzado de ocho, cuadrado, de tendón de ñandú

Siglo XX Desconocido Solo se conocen cuatro ejemplares en Argentina

Presilla de cuero de vaca y trenza patria. Sin yapa. Cuerpo de tendones de ñandú hilados y trenzados. Argolla de hierro.

Presilla de cuero de vaca y trenza patria. Sin yapa. Cuerpo de tendones de ñandú hilados

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UN ARTE VIVO | 157

| G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 1 5 7 Boleadoras de dos, ñanduceras

Boleadoras de dos, ñanduceras

Boleadoras de tres, ñanduceras

Siglo XX

Mediados del siglo XX

Desconocido

Desconocido

Torzales de tres elementos. Bolas de plomo retobadas con ojo de alambre.

Torzales de cuero de potro de dos elementos. Bolas de plomo retobadas con cuero de panza de peludo. Manija de madera retobada con cuero de potro.

de peludo. Manija de madera retobada con cuero de potro. Museo Las Lilas de Areco Boleadoras

Museo Las Lilas de Areco

Boleadoras de tres, ñanduceras

Principios del siglo XX Desconocido

Torzales de dos elementos. Bolas de plomo retobadas con cuero de vaca. Ojo de hierro incrustado en el plomo.

con cuero de vaca. Ojo de hierro incrustado en el plomo. Boleadoras de tres, ñanduceras Siglo
con cuero de vaca. Ojo de hierro incrustado en el plomo. Boleadoras de tres, ñanduceras Siglo

Boleadoras de tres, ñanduceras

Siglo XX Pinga Chávez, Entre Ríos

Torzales de tres elementos de cuero de potro, bolas de plomo con ojo de alambre retobado con cuero de panza de peludo.

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UN ARTE VIVO | 169

| G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 1 6 9 Museo Las Lilas de
| G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 1 6 9 Museo Las Lilas de

Museo Las Lilas de Areco

Guacha correntina, Tatu ruguay (cola de tatú)

1960

Desconocido

Cabo retobado en suela. Costura esterilla. Grandes bombas pluma. Corredor charrúa. Lonja simple.

Grandes bombas pluma. Corredor charrúa. Lonja simple. Arreador Siglo XX Aniceto Melo, San Antonio de Areco

Arreador

Siglo XX Aniceto Melo, San Antonio de Areco Patrimonio del Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes

Cabo de madera retobado con cuero vacuno, casquillo tejido de lezna con variaciones y tejido de envoltorio o “de hilo”. Azotera con presilla de costura esterillada. Botón tejido pluma. Trenza redonda esterilla con alma y botón tejido pluma. Trenza redonda esterilla con alma de cuero vacuno. Manijera trenzada redonda con alma y botón retejido esterilla. Puntera de plata con soajes galloneados.

de cuero vacuno. Manijera trenzada redonda con alma y botón retejido esterilla. Puntera de plata con

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UN ARTE VIVO | 187

| G UASQUEROS A RGENTINOS UN ARTE VIVO | 1 8 7 Petaca de cuero Fines

Petaca de cuero

Fines del siglo XIX o principios del siglo XX Desconocido

Fines del siglo XIX o principios del siglo XX Desconocido Museo Las Lilas de Areco Una

Museo Las Lilas de Areco

Una sola pieza de cuero de vaca con dobleces conformando cuerpo y tapa. Adornos con tientos de cuero de vaca. Cierre de hierro para candado.

Petaca de cuero

Fines del siglo XIX o principios del siglo XX Desconocido

Una sola pieza de cuero de vaca con dobleces conformando cuerpo y tapa. Adornos con tientos de cuero de vaca. Manijas laterales. Sin cierre.

con tientos de cuero de vaca. Manijas laterales. Sin cierre. Petaca de cuero Fines del siglo

Petaca de cuero

Fines del siglo XIX o principios del siglo XX Desconocido

Realizada de una sola pieza de cuero de vaca con dobleces conformando cuerpo y tapa. Manijas laterales. Adornos con tientos de cuero de vaca. Iniciales “J. E. P.”. Doble cierre.

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UN ARTE VIVO | 195

Artesanos extranjeros invitados

UN ARTE VIVO | 1 9 5 Artesanos extranjeros invitados Manea articulada Siglo XXI Alex Calistro
UN ARTE VIVO | 1 9 5 Artesanos extranjeros invitados Manea articulada Siglo XXI Alex Calistro

Manea articulada

Siglo XXI

Alex Calistro

Anillos de dos tapas unidos con costuras cresta de gallo enfrentadas, curiosos botones, pasadores esterilla y bombas tejidas con costuras aplicadas. Argolla de plata y oro hecha por el autor.

Quirt (Rebenque)

Siglo XXI

Museo Las Lilas de Areco

Nate Wold, Montana, Estados Unidos

Realizado en Estados Unidos para ser obsequiado

a Luis Alberto Flores, quien lo conservó hasta su

muerte. Heredado por Armando Deferrari.

Azotera de suela repujada. Bomba esterilla (gaucho). Cuerpo trenzado de dos por dos con alma trenzada. Pasadores nose button pluma con colores combinados. Manijera de trenza patria.

de dos por dos con alma trenzada. Pasadores nose button pluma con colores combinados. Manijera de