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SUPLEMENTO DE ANÁLISIS LEGAL DE EL PERUANO Martes 16 de setiembre de 2008 • Año
SUPLEMENTO DE ANÁLISIS LEGAL DE EL PERUANO Martes 16 de setiembre de 2008 • Año

SUPLEMENTO DE ANÁLISIS LEGAL DE EL PERUANO

Martes 16 de setiembre de 2008 • Año 5

Nº 216
216
Destacado jurista español en el Perú VÍCTOR PRADO SALDARRIAGA 4 Y 5 Tomás Salvador Vives
Destacado jurista español en el Perú
VÍCTOR PRADO
SALDARRIAGA
4 Y 5
Tomás Salvador Vives Antón

2

El libro: Derecho

MAZZINI

3 La conciliación extrajudicial renovada RAFAEL BLOSSIERS

penal-parte general

 

de Alonso Raúl Peña Cabrera Freyre

6-7-8El rol del abogado en el nuevo Código Procesal Penal

LUIS

LAMAS PUCCIO

2 jurídica

Suplemento de

análisis legal

EL LIBRO Derecho penal–parte general Teoría del delito y de la pena y sus consecuencias
EL LIBRO
Derecho penal–parte general
Teoría del delito y de la pena
y sus consecuencias jurídicas

Alonso Raúl Peña-Cabrera Freyre, nos muestra nuevamente su vo- cación por el trabajo académico con la publicación de la segunda edición de su libro Derecho Penal Parte General, cuyo contenido re- mozado trae ampliamente corre-

gida y actualizada a la primera edición publicada en los años 2004

y 2005 en una primera y segunda

parte, respectivamente. En esta oportunidad, Peña-Cabrera Freyre de forma prolija ha sistematizado

y ordenado los aspectos más im-

portantes de las teorías tanto del delito como de la pena, no sólo desde una perspectiva puramente dogmática, sino también con una honda reflexión sobre los criterios político-criminales. Esto, sin duda, permite al lector una panorámica integral de los presupuestos que han de cumplirse para la imposi- ción de una pena, así como de las condiciones a las que ha de suje- tarse un Derecho Penal, congruen- te con los principios y valores de un estado de derecho, como resal- ta el autor en muchos de sus apar- tados.

EL LIBRO

El libro es desarrollado de mane- ra sistemática y con un riguroso orden conceptual. Está dividido en 37 capítulos, agrupados en dos secciones. Una sobre la teoría ge- neral de la imputación del delito, que abarca el ámbito espacial de validez de la ley penal, su validez en el tiempo y en razón de las per- sonas, para después desarrollar la

y en razón de las per- sonas, para después desarrollar la Alonso Raúl Peña-Cabrera Freyre “…sin

Alonso Raúl Peña-Cabrera Freyre

“…sin dificultad se puede encontrar no solo vasta información, crítica, serena, sesuda reflexión, ejemplos plásticos, sobrio uso del aparato bibliográfico y de las citas, coherencia discursiva y dominio de cada tema que integran los 37 capítulos, sino, que además, modernidad en la orientación que da a la teoría jurídica del delito y destreza expositiva…”

teoría general del delito, la teoría de la acción, analizando deta- lladamente los elementos de la tipicidad, así como la teoría de la imputación objetiva, la anti- juricidad y la culpabilidad. Y, la otra sección, sobre la teoría de la pena y las consecuencias jurídicas del delito, examinando las clases de penas, su aplicación y deter- minación, su conversión en el sis- tema penal peruano, así como las causas de extinción de la acción penal y de la pena, temas que son expuestos con un lenguaje claro y de fácil comprensión. Lo cual, en honor a la verdad, ello es caracte- rístico en este joven autor en todos sus trabajos que ya ha publicado con singular éxito. En palabras del catedrático Ju- lio Armaza Galdos, en la introduc- ción de la obra que comentamos, dice: “…sin dificultad se puede en- contrar no solo vasta información, crítica, serena, sesuda reflexión, ejemplos plásticos, sobrio uso del aparato bibliográfico y de las citas, coherencia discursiva y dominio de cada tema que integran los 37 ca- pítulos, sino, que además, moder- nidad en la orientación que da a la teoría jurídica del delito y destreza expositiva…”. Finalmente, el trabajo que hoy se pone a consideración de los lec- tores, tiene por principal aporta- ción la metodología utilizada por el autor para esclarecer y exponer los temas que son objeto de estudio, así como la amplitud de su inves- tigación y la minuciosidad del aná-

Alonso Raúl Peña-Cabrera Freyre Editorial Rodhas, Lima, 2007 (1,236 pp)

lisis de los mismos, que la hacen una obra útil, didáctica y de fácil entendimiento para aquellos que buscan un acercamiento con los temas penales, así como un instru- mento de consulta importante.

EL AUTOR

Es un reconocido y joven profesio- nal del derecho que viene desta- cando en su labor como integrante del Ministerio Público, como es- pecialista en derecho penal. Dis- ciplina que domina a plenitud por herencia, habida cuenta que su padre fue el conocido abogado pe- nalista Raúl Peña Cabrera, quien además como político se desem- peñó como diputado por Lima, en el primer período constitucional del presidente Fernando Belaunde Terry (F. del S.)

jurídica

Directora (e): Delfina Becerra González | Subdirector: Jorge Sandoval Córdova | Editor: Francisco José del Solar | Coeditora: María Ávalos Cisneros | Editor de diseño: Julio Rivadeneyra Usurín | Diseño y estilo: Daniel Zavala Agapito

Jurídica es una publicación de

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Suplemento de

análisis legal

jurídica

3

La conciliación extrajudicial renovada

ANÁLISIS

RAFAEL

RAFAEL

BLOSSIERS

MAZZINI

Abogado por la UIGV

"Vale más un mal arreglo que un buen juicio" reza el dicho popular al que ten- dremos que alterar el orden de los facto- res, debido a los cambios significativos que el D. Legislativo N° 1070 introdujo tanto al Código Procesal Civil como a la Ley de Conciliación Extrajudicial, defi- niendo las materias conciliables, la exi- gencia del acta, la falta de interés para obrar del solicitante, la reconvención, la imposición de multa y la presunción relativa de verdad de lo declarado en la solicitud.

REGLAMENTO DE LA LEY DE CONCILIACIÓN Gracias a las novedades de este regla- mento aprobado por D. Sup. N° 014- 2008 JUS, nos animamos a replantear que “vale más un buen arreglo que un mal juicio”, puesto que termina de aceptar la posibilidad de que una per- sona natural promueva conciliación mediante apoderado con facultades debidamente inscritas y expresas, para actuar en conciliación extrajudicial y disponer en la misma. Para ello, debe acompañar como anexo de la solicitud el movimiento migratorio o certificado médico que justifique a su representa- do. Tratándose de la parte invitada se exige idéntica formalidad, con la salve- dad de poder obrar por escritura públi- ca, siempre que sea extendida en fecha posterior a la notificación de la invita- ción a conciliar. Si son cinco o más los integrantes de la parte invitada o la so- licitante, pueden estar representados por apoderado común. Para las personas jurídicas, el direc- tor, gerente o administrador siguen sien- do sus representantes, exigiéndose la misma literalidad que para las personas naturales en relación con su interven-

para las personas naturales en relación con su interven- ción y decisiones dentro de la audiencia.

ción y decisiones dentro de la audiencia. Ahora, en situaciones excepcionales la audiencia podrá realizarse fuera del centro de conciliación, a condición de que se preserve la confidencialidad y se trate de persona capaz de expresar su voluntad. También intervendrá tes- tigo a ruego para conciliante iletrado o con impedimentos, debiendo esto con- signarse en la invitación a conciliar, en que también aparecerá el domicilio del solicitante. Quienes tengan legítimo derecho a percibir alimentos, deberán ser declara- dos en la solicitud de conciliación, así no sean parte del procedimiento instaura- do y cuando en la audiencia surja con- troversia sobre el derecho de un tercero, tendrá que ser convocado. En cuanto a los plazos, tenemos hasta el siguiente día de admitida la solicitud para asignar conciliador, quien tiene dos días para

cursar invitaciones, no menos de tres para notificar la audiencia y hasta sie- te para realizarla. La notificación bajo puerta se hace con preaviso, en segun- da visita, y con testigo probable. Si se realiza en forma personal, el invitado o persona capaz debe declarar nombre, documento de identidad y firmar el car- go. Las actas con acuerdo serán motivo de proceso único de ejecución y man- tendrán validez así sean nulas.

PERFECCIÓN DEL REGLAMENTO Dicen que lo perfecto es enemigo de lo bueno y este reglamento no podía ser la excepción. Se va a exigir a los centros de conciliación que cuenten con recepción, oficina administrativa, dos salas de audiencia de tres por tres cada una, una oficina por conciliador, otra para el abogado verificador. La comunicación entre conciliador, verifi-

cador y director, debe ser fluida. Con poca frecuencia los invitados suelen proporcionar sus datos al notificador

y la entrega bajo puerta tiene siempre

sus bemoles. Ya que la propia norma contempla la posibilidad de la partici- pación del notario para estos menes- teres, lo más conveniente sería que el Ministerio de Justicia, que también los rige, emita una directiva con la finalidad de otorgar mayor seguridad todas las invitaciones a conciliar se di- ligencien por vía notarial a un precio módico. Por último, para ser incorpora- do o revalidado como conciliador será requisito no contar con antecedentes penales, judiciales o policiales.

En conclusión, las novedades son saludables, solo falta que las personas y sobre todo los abogados nos atrevamos

a cambiar de mentalidad. Las condicio- nes están dadas.

4-5 jurídica

Suplemento de

análisis legal

Invitado por la Corte Suprema de Justicia de la República, el reconocido profesor español de derecho penal Tomás Salvador Vives Antón, vicepresidente emérito del Tribunal

Constitucional Español

y catedrático de la

Universidad de Valencia, estuvo recientemente en Lima y ofreció una conferencia magistral intitulada “Fundamentos del Sistema Penal: Acción Significativa y Derechos Fundamentales”. Correspondió al vocal supremo titular Víctor Roberto Prado Saldarriaga, realizar la presentación del ilustre conferencista con una singular reseña biográfica que a continuación reproducimos. El acto académico fue presidido por el presidente del Poder Judicial y de la Corte Suprema de Justicia de la República, Francisco Artemio Távara Córdova, quien estuvo acompañado en la mesa de honor, además del expositor

y del presentador, por

los vocales supremos César Eugenio San Martín Castro y Javier Villa Stein, quien, al

final, hizo el análisis

y comentario del

contenido de esta sugestiva conferencia.

FOTO: ABDÓN CÁRDENAS MANRIQUE / PODER JUDICIAL

FOTO: ABDÓN CÁRDENAS MANRIQUE / PODER JUDICIAL Destacado jurista español en Lima: Tomás Salvador Vives

Destacado jurista español en Lima:

Tomás Salvador Vives Antón

OPINIÓN

VÍCTOR

VÍCTOR

PRADO

SALDARRIAGA

Vocal supremo Corte Suprema de Justicia de la República

Quiero en primer lugar agradecer al se- ñor Presidente del Poder Judicial, el ho- nor que me ha conferido al permitirme

dirigir unas palabras iniciales de pre- sentación de nuestro ilustre visitante y expositor de esta tarde. Y lo hago con un sentimiento muy profundo, sobre todo de gratitud, ya que quiero expre- sar en la persona del profesor Tomás Vi- ves Antón mi reiterado reconocimiento al Departamento de Derecho Penal de la Universidad de Valencia, que me acogió y permitió realizar una formación docto-

ral. Por ende, para mí, este momento es muy grato, pues puedo hacer pública- mente en mi país ese agradecimiento. Son diferentes las facetas y líneas de desarrollo académico - funcional que ha cubierto con intensidad el maestro Tomás Salvador Vives Antón. Lo que yo quisiera en esta ocasión, es integrar en esa amplia imagen inte- lectual y docente algunos datos muy

concretos pero significativos de lo que representa una trayectoria muy impor- tante para el Derecho Penal Español. Por un lado, para la afirmación de la democracia y de los valores constitu- cionales que han sido justamente los aportes más significativos de la obra del profesor Vives Antón. Y, por otro lado, para la dogmática y la filosofía penal, a la cual tanto ha contribuido nuestro distinguido visitante. Comencemos señalando que el profesor Vives Antón es valenciano, nació en la ciudad de Elche el 6 de enero de 1939. Su formación académi- ca se realiza fundamentalmente en la Universidad de Valencia, obteniendo la licenciatura en Derecho en el año 1962. Luego, el 28 de septiembre de 1973, obtiene el título de Doctor en Derecho con la máxima calificación que conce- den las universidades españolas; pero, además, por la calidad de su investiga- ción se le concedió el premio extraordi- nario de doctorado. Es en este período que el profesor Vives Antón se inicia en el ejercicio de la Administración de Justicia, desem-

• De Izq. a derecha:

Francisco José del Solar Rojas, Francisco A. Távara Córdova, Tomás Salvador Vivas Antón y los vocales supremos: Víctor Rober- to Prado Saldarriaga, César Eugenio San Martín Castro, Javier Villa Stein y Duberli Apolinar Rodrí- guez Tineo

peñando la carrera fiscal en la Fisca- lía de Jaén y Valencia entre los años 1966 a 1980. Paralelamente, comienza también su trabajo docente como pro- fesor universitario. Primero como pro- fesor adjunto desde 1970, luego como profesor agregado a partir de 1978 y, finalmente, como Catedrático de Uni- versidad, categoría equivalente a la de profesor principal en nuestro país, condición que posee desde 1981 hasta la fecha. Su magisterio se ha desarro- llado fundamentalmente en la Univer- sidad de Valencia, su alma máter, y en la Universidad de Alicante. También corresponde a esta época inicial, la publicación de uno de sus libros más significativos: Libertad de

Prensa y Responsabilidad Criminal, el cual fue editado por el Instituto de Criminología de la Universidad Com- plutense de Madrid. Es importante destacar que el maestro Vives, no sola- mente ha proyectado su pensamiento

y su línea de publicaciones hacia el De- recho Penal material. Él además tiene una amplia producción en lo atinente al Derecho Procesal y a los problemas

de la justicia. Todo lo cual se ha refleja- do en un sinnúmero de artículos publi- cados por el Departamento de Derecho Penal y el Instituto de Criminología de la Universidad de Valencia. Yo recuerdo, con mucho agrado, un pionero trabajo referente a los métodos de determinación de la peligrosidad so- cial publicado en una obra colectiva en Valencia en 1974. Era un ensayo breve pero de gran contenido y que apareció cuando se debatía en España el signifi- cado de la ley sobre peligrosidad social

y las medidas de seguridad. Posteriormente, el profesor Vives mantuvo una intensa actividad que lo lleva a transitar, en simultáneo y para- lelo, diferentes escenarios del queha- cer como jurista y como funcionario de Estado, pero sobre todo como impulsor de nuevas generaciones de penalistas españoles.

impulsor de nuevas generaciones de penalistas españoles. Es en este contexto donde se dan a conocer

Es en este contexto donde se dan a conocer sus obras más representati- vas y conocidas. De ellas, obviamente hay que destacar su Tratado de Dere- cho Penal - Parte General, cuya autoría comparte con el Catedrático Manuel Cobo del Rosal. Este es un libro muy importante y, en Valencia, es el tex- to obligado por el cual han afianzado sus líneas de formación generaciones

de estudiosos del Derecho Penal; libro muy conocido con el simple nombre del “Cobo - Vives”. Esta obra ha alcan- zado varias ediciones y reimpresiones. Es pues, un referente necesario para cualquier estudio sobre la dogmática penal en España. Sería muy prolongado informar so- bre todos sus artículos. Tal vez sería mejor hacer mención a las característi- cas comunes de su amplia bibliografía. Por ejemplo, a lo acucioso del análisis, a lo trascendente de las propuestas y a lo agudo de las críticas. Estas últimas siempre en la línea de afirmar los va- lores democráticos y de lograr que és- tos alcancen desde la perspectiva del

legislador una significación material. Ahora bien, quizás sea de recomendar para quienes tengan interés de acer- carse más a esta vasta producción re- visar, como muestra, la recopilación de artículos y ensayos que se condensan en el libro La Libertad como Pretexto, publicado en 1995 por la editorial Ti- rant Lo Blanch.

Sin embargo, hay otro espacio que

también justifica que el profesor Vives haya sido convocado por nuestra Corte Suprema de Justicia de la República. Se trata de su compromiso consecuen-

te con la justicia y con la democracia, a

través del ejercicio funcional en el siste- ma judicial y constitucional de España. Efectivamente, el profesor Vives Antón ha desempeñado una notable actividad en diferentes ámbitos y cargos del Po- der Judicial y de la Administración de Justicia de su país. Él ha sido magis- trado suplente del Tribunal Superior de Justicia de Valencia entre 1986 y 1987. Luego fue designado Vocal del Consejo General del Poder Judicial en el lustro 1980 – 1985. Asimismo, ha sido letrado del Tribunal Constitucional entre 1982

y

1983. En este alto órgano de justicia

el

profesor Vives Antón se desempeñó

primero como Magistrado desde 1995 y entre los años 2001 - 2004 como su Vi- cepresidente. Él cesó en funciones por

el Real Decreto 1399 del 8 junio del año

2004, mereciendo el agradecimiento de Su Majestad el Rey Juan Carlos, quien, además, un año después, por Real De-

creto 862 - 2005 del 8 de julio, le concede

la medalla de la Orden del Mérito Cons-

titucional. Es muy emotiva una línea de los considerandos de este Real Decreto

donde se destaca que tal distinción se

hace como premio a la actividad del pro- fesor Vives al servicio de la Constitución

y de los valores y principios en ella es- tablecidos. Pero hay otra obra de Vives que

no puedo dejar de mencionar, ya que guarda relación con su vertiente jus filosófica. Se trata del libro Fundamen- tos del Sistema Penal, publicado en el año 1996. Esta publicación constituye un acucioso análisis filosófico y socio- lógico, donde a partir de las concepcio- nes contemporáneas busca reconstruir el significado de las categorías siste- máticas del delito, aportando una valo- ración crítica muy importante y que los penalistas españoles y latinoamerica- nos reconocen como muy singular y de suma trascendencia para los estudios de nuestra especialidad. Para concluir esta breve reseña sólo me queda reiterar mi agradecimiento y el beneplácito que sentimos quienes hemos compartido, de alguna manera,

la generosidad intelectual del profesor

Tomás Salvador Vives Antón, e invitar-

los a que se acerquen a su obra, y a su personalidad con la conferencia que nos va a disertar.

6 jurídica

Suplemento de

análisis legal

El rol del abogado en el nuevo Código Procesal Penal

OPINIÓN

LUIS

LUIS

LAMAS

PUCCIO

Vicedecano del Colegio de Abogados de Lima. Abogado penalista.

La promulgación y vigencia en de- terminados distritos judiciales del territorio de la república del nuevo Código Procesal Penal (CPP-2004), conforme con el D. Legislativo N° 957, del 29 de julio de 2004, plantea cambios y transformaciones sustan- ciales en el quehacer y desenvolvi- miento tradicional de todas aquellas

instituciones públicas, funcionarios y profesionales del derecho que tienen relación y desarrollan sus labores profesionales y funcionales en el ám- bito de la administración de la justi- cia penal, de manera particular para aquellos profesionales de la abogacía

y del derecho que se desempeñan

cotidianamente como defensores de oficio y abogados privados en la de- fensa de procesos penales.

EL ABOGADO EN EJERCICIO

en la de- fensa de procesos penales. EL ABOGADO EN EJERCICIO Si bien la presencia de

Si

bien la presencia de un abogado

de los medios de investigación y

que toda persona acusada de la co-

condiciones en materia de actividad

asesorando y patrocinando a un pro- cesado frente a las imputaciones de

pruebas que ambas partes conside- ren necesarios y convenientes para

misión de un delito debe ser conside- rada inocente y ser tratada como tal,

probatoria y utilización de los medios de prueba que ambas partes consi-

la

que puede ser objeto es un dere-

el

esclarecimiento y juzgamiento de

mientras no se demuestre lo contra-

deren oportuno de acuerdo con su

cho que se encuentra plenamente reconocido y estatuido en las normas

los hechos en términos de responsa- bilidad penal, sin más limitaciones y

rio y se haya declarado su responsa- bilidad mediante una sentencia firme

propio entendimiento. En tal sentido, el ejercicio del derecho de defensa

constitucionales pertinentes, lo tras-

restricciones que las que se encuen-

y

debidamente motivada, para cuyos

conforme con el nuevo proceso pe-

cendente es que con la puesta en

tren previstas de forma taxativa en

fines se requiere de suficiente acti-

nal se hace extensivo a todo estado y

vigencia del CPP-2004 el rol del abo-

las leyes procesales.

vidad probatoria de cargo, obtenida

grado del procedimiento penal en las

gado conforme con el nuevo proceso penal adquiere una importancia reno- vadora y trascendente respecto a los cambios y reformas de la que es ob- jeto desde hace algunos años el sis- tema de administración de justicia.

Con base en estas consideracio- nes que tiene relación con el respeto de los derechos humanos de todos los que buscan justicia y recurren al Poder Judicial esperando un fa- llo justo que concilie sus derechos

actuada con las debidas garantías

procesales que señala la ley. En igualdad de importancia y trascendencia toda persona sin ex- cepciones de ninguna naturaleza tie- ne derecho a ser asistida por un abo-

y

formas y oportunidades que estable- ce la ley.

MARCO CONCEPTUAL En términos cuantitativos y cualita- tivos, a los efectos de evaluar la tras-

Entre otras consideraciones, porque

y

aspiraciones es que los artículos

gado defensor de su propia elección,

cendencia e importancia de llevar a

el

nuevo proceso penal en su senti-

II

y IX, respectivamente, del título

y

encontrarse asesorado por un abo-

cabo una reforma sustancial del sis-

do amplio o restringido expresa por

preliminar del CPP-2004, estatuyen

gado de oficio desde que es citada o

tema procesal penal en nuestro me-

primera vez igualdad de condiciones para los fines de confrontar al fiscal

como elementos rectores en materia de justicia penal y defensa de quie-

detenida por una autoridad policial o judicial hasta que finaliza el proceso,

dio conforme con los parámetros con los que se plantea el nuevo proceso

y

al abogado, respecto a los aportes

nes esperan la impartición de justicia

resaltándose la plena igualdad de

penal, es usual por razones de la mis-

Suplemento de

análisis legal

jurídica

7

ma estructura del proceso penal tra-

dicional e imperante en nuestro me- dio, refiriéndonos en el presente caso

al denominado y antiguo Código de

Procedimientos Penales de 1940 (C de PP), que la función del defensor

de oficio o abogado litigante aparece limitada y restringida, en gran medi- da, a la convalidación de la actividad probatoria, que en dicho caso apare-

ce ejercida en términos casi monopó-

licos por parte de las acciones que llevan a cabo el órgano jurisdiccional penal, en gran parte coordinado con

el fiscal, como resultado de las dis-

torsiones de la que es objeto el pro- ceso cuando se trata de la inclusión de pruebas y la convalidación de las mismas. Es usual y bastante común en la práctica judicial cotidiana, por razones de la misma estructura del tipo de proceso, que los actos de investigación ordenados por el juez de la instrucción en la búsque- da de la responsabilidad de un pro- cesado sean usados para fortalecer

la función acusadora del fiscal en

desmedro del procesado que tiene limitaciones para aportar pruebas

y cuya admisión queda incluso a

criterio del fiscal y del juzgador. En

el proceso penal tradicional apare-

cen confundidas las diferentes fun- ciones entre los protagonistas del proceso, en razón a que los roles entre el juez al que le corresponde

evaluar una responsabilidad penal

y sancionar, y la del fiscal a quien

le corresponde la carga de la prue-

ba y sustentar una acusación, se trastocan al aparecer confundidas bajo los mismos criterios y pará- metros como si fueran una sola parte que interactúa de forma co- ordinada corriéndose mutuamente traslado y opiniones, suscitando una confrontación asimétrica y dis- pareja en desmedro del procesado que por razones obvias siempre lleva la peor parte aun cuando no se haya podido demostrar su res- ponsabilidad. Muchos de los actos de investiga- ción que son ordenados por el juez, por iniciativa propia o por solicitud de un fiscal, tienen como objetivo recopilar pruebas incriminatorias en contra del procesado. Si ello es así, es obvio que un juez pierde objetivi- dad e imparcialidad cuando se trata de evaluar una responsabilidad que

cuando se trata de evaluar una responsabilidad que él mismo ha venido acrecentando a lo largo

él mismo ha venido acrecentando a lo largo del proceso en sus distintas etapas, lo que en la práctica pone al procesado y a su abogado en una lu- cha desigual al margen de otras con- tradicciones y factores externos que influyen en los fallos judiciales, con mayor razón si se trata de encontrar una verdad que por las característi- cas del proceso resulta muy difícil demostrar. A diferencia del sistema procesal penal, digamos, tradicional en que el juez actúa de oficio como aconte- ce con el C de PP (1940), y en el que

a lo largo de todo el proceso él es el único director de la investigación y, por lo tanto, le corresponde como tal la iniciativa en la organización y de- sarrollo del proceso, el nuevo proceso penal (CPP-2004) persigue resolver una gran contradicción respecto al sistema vigente. El nuevo sistema procesal “adversarial”, podríamos decir, es el intento de resolver esa paradoja instalada en lo más íntimo del estado constitucional y que apa- rece configurada por la concertación de fuerza, de una parte, y la idea de individualidad, de la otra.

EL CPP-2004 Al revés de lo que ocurre con la in- dagación carolingia de larga data, el nuevo sistema de enjuiciamiento criminal asume que el juicio, en vez de ser una indagación centralmente dirigida desde el poder casi omnímo- do que ejerce el juez, constituye un debate entre sujetos procesales do- tados de igualdad de armas ante un

tercero imparcial y en que el Estado y

la sociedad asumen una situación de

igualdad de condiciones y prerroga- tivas respecto del ciudadano impu- tado, y se obligan los contrincantes,

entonces, a debatir ante los jueces si

lo que afirman es o no verdadero, y si

es o no plausible de creer. Con el nuevo sistema procesal, vinculado con el ideal del estado de derecho, la verdad ya no se subordi- na al poder de quienes interpretan

y deciden. En vez de eso, se inde-

pendiza y se alcanza por medio de

la confrontación de relatos entre las

partes que intervienen en un proce- so en “igualdad de armas”. El juicio propiamente dicho, en vez de equi- valer a una indagación centralmen- te dirigida (al modo de la inquisito proveniente de la Iglesia carolingia),

aparece como una confrontación de relatos descentralizada, igualitaria y competitiva entre sujetos procesales,

a fin de cuentas en igualdad de con-

diciones y prerrogativas. Cada una de las partes, con su actuación y las pruebas que puede aportar, lo que procura y trata de alcanzar mediante un procedimiento imparcial y equita- tivo es atrapar a quienes están llama- dos a decidir con su propia verdad. En otras palabras, la desvincu- lación a que aspira el nuevo modelo adversarial se alcanza por sobre todo mediante la condición de imparciali- dad, es decir, a través del juzgamiento por parte de sujetos que abandonan todo tipo de prejuicios o subjetivida- des. Es en ese contexto de absoluta imparcialidad que se aprecia un de- bate entre partes con base en crite- rios que incluso cualquier ciudadano puede apreciar y que no necesaria- mente requiere un conocimiento jurí- dico y dogmático. Con la vigencia del nuevo sistema procesal las funciones tradicional- mente desempeñadas por el defen- sor requieren ser revaloradas sustan- cialmente para insertar en ellas las

8 jurídica

Suplemento de

análisis legal

exigencias de un sistema que tiene por finalidad humanizar la actuación

procesal, alcanzar una justicia pronta

y cumplida, y activar resoluciones a

los conflictos sociales mediante ma- nifestaciones del principio de opor- tunidad como la abstención, suspen- sión o renuncia de la persecución penal, que conllevan a una mutación del defensor de quien se pretende un mayor protagonismo en la investiga- ción, el manejo de destrezas míni- mas de negociación que implican un profesional proactivo, investigador y dotado de condiciones persuasivas y con una gran convicción. En un sistema procesal de corte tradicional, por lo general el trabajo de un abogado descansa en la labor del órgano jurisdiccional, que es el que ordena y dispone que se recaben

las pruebas, se realicen las diligen- cias y se lleven a cabo las actuaciones que se consideren necesarias. Por el contrario, en un sistema adversarial

el trabajo del abogado defensor y la

fiscalía implica que deben adelantar

la investigación en igualdad de con-

diciones y prerrogativas. Aunque es cierto que la labor de investigación por parte de la fiscalía es más inten- sa, profunda y amplia conforme con sus propias atribuciones y prerrogati- vas que la labor por parte del aboga- do que ejerce la defensa de un proce- sado, también lo es que un abogado en un sistema adversarial requiere de

particulares destrezas, capacidad y habilidades para recopilar su propia información en el caso, si en realidad quiere tener elementos importantes

y suficientes para desvirtuar la hipó-

tesis que la fiscalía mostrará al juez. En este ámbito, un procesado es

una fuente de información muy va-

liosa e insustituible, pero de ninguna manera debe ser la única. La versión y

la información que aporte un defendi-

do de los hechos le dará al abogado el marco fáctico sobre el cual debe mo- verse, pero es solo eso y nada más. La importancia y el contenido de la labor investigativa de la defensa puede va- riar en intensidad y agudeza depen- diendo de las condiciones y habilida- des del abogado respecto a cada caso en particular. Se trata de levantar una propia información por parte del abo- gado, con la finalidad de demostrar la teoría del caso sobre la base de sus propias fortalezas y debilidades en lo que respecta a la persona que patro-

y debilidades en lo que respecta a la persona que patro- cina. Esta recopilación de información

cina. Esta recopilación de información podrá poner en una situación ventajo- sa o desventajosa a un abogado, pero

lo importante es que conozca a fondo

su caso para saber cuál será la posi- ción de su defendido; no debe olvidar que es el imputado con la asesoría de su abogado quien debe definir lo que quiere que suceda a los efectos de plantear su propia verdad y suscitar convencimiento. Si bien el abogado debe informar

a su patrocinado de las alternativas que lo favorecen o perjudican, y di- señar junto con él la estrategia que más le favorezca, en términos ideales dependiendo de sus conocimientos y habilidades es en realidad el aboga-

do quien debe marcar las pautas en

la medida de lo posible. No debe olvi-

darse que el fundamento mismo del

derecho de la defensa es la autono- mía individual del imputado, la que depende de la habilidad, destreza y conocimiento del abogado, así como de su capacidad de imponer su tesis

o teoría del caso respecto a la que plantee el Ministerio Público.

EL ABOGADO INVESTIGADOR Entendido el carácter adversarial del proceso como el encuentro de dos partes en igualdad de condiciones

(defensor y fiscal) que someten cada uno su propia teoría del caso a un juez imparcial, en el nuevo sistema

procesal la investigación desarrolla- da por la defensa posibilita que los actos preparatorios para el juicio oral público y contradictorio se adelanten de manera metodológica, estratégica

y eficaz. En el nuevo sistema proce-

sal, el defensor asume un papel que va más allá de la asistencia técnico- jurídica al imputado, en razón a que

deberá adelantar una investigación con resultados convincentes, si se quiere paralela a la desarrollada por

la fiscalía si en realidad aspira a llevar

a cabo una defensa adecuada. La función investigadora de un de-

fensor comienza desde su designación

en una litis penal, y de inmediato de- berá informarse e imponerse sobre los hechos denunciados, de los medios de convicción recogidos; e igualmente deberá conocer a plenitud la versión del imputado a la mayor brevedad posible. La investigación es una tarea

introductoria que permite desplegar las demás; es una labor constante que deberá perdurar durante todo el pro- ceso penal. Desde la óptica del defen- sor como investigador, obviamente se visualiza a un profesional que recono- ce los diversos planos de indagación,

ya que así como el fiscal y la Policía debe diseñar y ejecutar un programa metodológico que implique la defen- sa de su defendido. Como se sabe, los abogados trabajamos con hechos

y con normas, así que debemos con-

templar en nuestra guía de investiga- ción tanto unos como otras, pues son

estos componentes los que finalmen-

te serán los insumos definitivos en la construcción y ajuste a nuestra teoría del caso. En estos términos, el aporte del investigador a la defensa constituye una de las más importantes herra-

mientas en procura de garantizar que

el imputado cuente con los medios adecuados para una eficaz defensa de sus derechos e intereses. La plena igualdad respecto del órgano perse- cutorio penal, con miras a un juicio equilibrado, solo será posible cuando

el defensor tenga la asistencia inves-

tigativa de un experto en indagacio- nes de campo, búsqueda, recolec- ción, identificación, preservación y valoración de elementos materiales

probatorios útiles para el diseño de

la estrategia de defensa, la refutación

de la teoría del caso del fiscal y si pu-

diera ser necesario la comprobación de los elementos fácticos y jurídicos de una defensa afirmativa.