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[Aparte de una constatación, la diversidad es una advertencia para la

comprensión de lo que llamamos “rasgos comunes”. Se suele invocar los
sacrificios humanos como una característica bien extendida en la América
precolombina. Y en tanto que tal, se intenta explicar apelando a argumentos
estructurales: formas de regulación demográfica, canalización de la violencia
grupal hacia un individuo, todo articulado sobre un fondo religioso. Decimos que
la diversidad es una advertencia, pues nos lleva a preguntarnos si las prácticas –
o formas– son comunes por similitud tipológica o por alguna conexión histórica.
Los “rasgos comunes” no son necesariamente características compartidas por las
distintas culturas, a veces su identidad se mide simplemente en la diferencia que
señalan hacia la fisonomía occidental. Por otra parte, los estereotipos surgidos
principalmente en círculos exteriores a las culturas originarias de América
también son diversos. Algunos conviven entre ellos, y con frecuencia
entremezclan sus características]. [El buen salvaje, claro, puede rastrearse desde
los primeros informes de los viajeros europeos, y en el “indio ecológico”
permanece mucha de su substancia. Es uno de los estereotipos más potentes y
persistentes]. [Como decía, los estereotipos también son variados: está el
caníbal, el idólatra, el sodomita, el andrógino, el indio animalizado].

[Estas son actitudes surgidas en la segunda mitad del siglo XX, y que hoy
gozan de mucha popularidad. Podemos decir que dicho pensamiento es una
forma de menospreciar la heterogeneidad que venimos anunciando, y naturalizar
dichas actitudes místico-espirituales. El efecto más nocivo que observamos en
esta manera de pensar está en la despolitización. Pensar genéricamente en los
pueblos indígenas de América en la actualidad implica una conducta
espiritualizante que, en palabras de Menard niega la gestión política de la magia
o la magia de la política. Como si en nuestra forma de hacer política no hubiera
magia, o bien, como si en las formas mágicas americanas no hubiera política].

[Es natural que disociemos a las sociedades indígenas con los procesos de
industrialización modernos, y que aquello nos lleve a considerarlos como un
modelo de existencia ecológica y sustentable. Pero muchas formas de vida
campesinas también son respetuosas de los ciclos naturales, incluso en el seno
de sociedades occidentales. Lo que observamos es una necesidad espiritual de
occidente por hallar un refugio a sus propias insatisfacciones, una suerte de
ahogo psicológico que busca colmar sus vacíos coleccionando y apropiándose
originalmente –vale decir descontextualizadamente, permitiendo el neologismo–
de actitudes y prácticas supuestamente halladas en sociedades tradicionales.
Podríamos decir que el progreso, que es una idea occidental, desconoce toda
tradición, y que las culturas indígenas son consideradas como
incuestionablemente tradicionales. En este punto podríamos reflexionar sobre al
menos dos temas. En primer lugar, bien podemos oponer la concepción cíclica –
circular– del tiempo a la idea de progreso, que es un “rasgo común”
precolombino. Ciertamente no todas las culturas americanas piensan el tiempo
de igual forma, pero sí es posible decir que todas presentan diferencias respecto
al tiempo europeo. El ejemplo más visible es el de las épocas-soles aztecas:
“lejos de imaginar un mundo estable y seguro, habiendo existido siempre y
creado en un tiempo proyectado hacia un lejano final, ‘el pensamiento indio’ ve

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no solo deberíamos permitir la existencia de estas prácticas. Pero hay otros aspectos que no despiertan oposición hacia su extinción. las sociedades indígenas aún son vistas como repositorio de tradicionalidad y por lo tanto como un espacio de salvación ambiental]. d’une expérience vécue et/ou mythifiée par une collectivité vivante de l’identité dans laquelle le sentiment du passé fait partie intégrante » (Nora. Hay que considerar también que la historia es un saber académico. y en tanto que tal está muy estructurado. « Copernique et les sauvages »). El punto aquí sería la innovación. du changement. podríamos entenderla de forma análoga a la relación entre historia y memoria. Si nos ponemos estrictos respecto a la supervivencia cultural. de l’historicité.al hombre inserto en un universo frágil sometido a un devenir cíclico. les sociétés à pouvoir politique coercitif sont les sociétés historiques. solo son distintas percepciones del pasado y maniobras del presente. Por otra parte. Hay ciertos elementos que podemos considerar como patrimonio cultural inmaterial. No necesariamente son ideas opuestas o excluyentes. o al menos no directamente. tenemos que hacernos cargo de la forma en que nuestro conocimiento ha organizado a las culturas americanas]. consideremos a su vez la distinción que hace Pierre Clastres. Respecto a la negación de la oralidad de parte de la ciencia. donde cada fase se acaba con una dramática convulsión” (Soustelle). [El concepto de extinción cultural es interesante. En palabras de Pierre Nora. Volviendo a Zimmerman. sino defenderlas. ni mucho menos como el único saber válido en ese aspecto. « Mémoire collective »). 2 . qui identifie sociétés sans pouvoir et sociétés sans histoire » (Clastres. Et l’on pourrait ainsi disposer les diverses sociétés selon un nouvel axe : les sociétés à pouvoir politique non coercitif sont les sociétés sans histoire. cuando arguye la posibilidad de existencia de un poder político sin violencia: « le pouvoir politique comme coercition ou comme violence est la marque des sociétés historiques. como las lenguas. universitario. llama la atención que pese a haber incorporado la escritura. o la marca de la innovación simbolizada en la escritura. formas de subordinación femenina o los sacrificios rituales de niños. Sin embargo. de todas formas. Disposition bien différente de celle qu’implique la réfléxion actuelle sur le pouvoir. conscients ou non. Puesto que exige metodología. no puede considerarse en un mismo nivel que la memoria o el mito. la memoria colectiva es « le souvenir ou l’ensemble de souvenirs. cuya desaparición efectivamente empobrece la creatividad humana y ensombrece la experiencia. no debe considerarse como la única forma de aproximarse al pasado. pues de alguna manera revela una decepción por el abandono de determinadas prácticas. Como si las entidades no occidentales no tuvieran derecho a desprenderse de sus características distintivas. c’est-à-dire des sociétés qui portent en elles la cause de l’innovation. Pero. como la justicia señorial.