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Comentario a nueve poemas de reflexión de Catulo

INTRODUCCIÓN

En este trabajo intenté explicar algunos poemas de reflexión de Catulo, a partir de una serie de
pensamientos que surgieron de mi lectura sobre ellos, y que pretenden, considerando la vida del
poeta, colocarlos en su obra como un periodo de transición importante para su arte.

1. VIDA

Catulo nació en Verona, Venetia, al norte de la Urbs, aproximadamente en el año 84 a.C.1


Perteneció a una de las familias más reconocidas de Roma, la gens Valeria. Sus antepasados,
probablemente comerciantes, le aseguraron al poeta una vida despreocupada en la provincia,
dedicada al estudio y a la poesía. Joven aun, cerca de los 20 años, viajó y se instaló en Roma.2
Catulo llegó en medio de la angustiosa hambruna plebeya y del despilfarro vicioso patricio, que
quedaban como reminiscencias de las guerras civiles, de la inestabilidad marítima provocada por
piratas y del frente en oriente contra Mitrídates, durante los años 74 a. C. a 67 a. C.3 El
desequilibrio social estuvo acompañado de una degeneración cívica y moral, que probablemente
fue de donde se nutrió el arte del poeta.4
Durante su estancia en Roma, como el buen aristócrata que era, se entregó a una vida
bohemia; frecuentando círculos literarios en los que la influencia griega se manifestó en sus
modelos métricos y temáticos, y buscando siempre el amor de su Lesbia, —que quizá fue el
mayor incentivo para que Catulo se trasladase de su provincia natal a Roma— a quien se le
identifica con Clodia, esposa del cónsul romano Metelo Céler, del año 60 a. C.5 Es también en
este periodo en el que suceden, en primer lugar, la muerte de su hermano mayor en oriente,

1
Soler, 1993, p. 15.
2
Ibid, p. 17. Bonifaz, 1969, p. VII.
3
Montenegro, 1983, pp. 126- 128.
4
Ibid, p. 131.
5
Apuleyo, apud, Soler, 1993, p. 19.

1
después su viaje a Bitinia en el año 57 a. C., en el que buscaba enriquecer su poesía, luego su
regreso a Italia, y por último su muerte, en el año 54 a. C. en Roma.6

2. POETA NOVUS Y SU OBRA

Algunos de los miembros de esos grupos intelectuales, con los que Catulo se identificó tanto
poética como anímicamente, fueron: Cornelio Nepote —a él está dedicada la obra—, Valerio
Catón —quién probablemente fue su instructor en Verona—, Furio Bibáculo, Quintilio Varo y G.
Helvio Cinna, los llamados neotéricos;7 “todos ellos representan un ideal de poesía y de vida en
rotundo contraste con el modo tradicional de Roma”,8 además se deslindaron de la literatura
nacional arcaica,9 y pretendían crear un arte propio.10
El movimiento neotérico ama la cultura griega y trata de adaptar lo que en ella pueda haber de
innovador. Se importan las nuevas normas de la literatura helenística, nuevos géneros, nuevas formas
métricas, etc.; la música y la danza como elementos educativos; la mujer en cuanto integrante de
cenáculos literarios e incluso políticos; los aristócratas al frente de la plebe, la libertad como bandera
en todos los frentes. […] Concretamente, el grupo de los poetas nuevos hizo transcurrir sus días en un
ambiente bohemio, alternando estudios, producción literaria y vida festiva y amorosa. En los poemas
de Catulo están todos ellos, y mucho más vivos, vivos, llenos de gracia, modernos, casi
contemporáneos en su afán de vivir el instante al máximo.11

Esta corriente de ideas empapó las 116 composiciones del liber Catulli Veronensis. La
división tradicional del libro no responde a una agrupación temática, sino que ésta va de acuerdo
con la extensión de los poemas; “el primer bloque de carmina minora: I (1-60), poemas breves en
metros variados, ‘los polimétricos’; un segundo de carmina longiora: II (61-68), […] y un tercero
de carmina minora: III (69-116)”.12 En cuanto al contenido temático, estos podrían incluirse
básicamente en cuatro grandes grupos: “poemas de diatriba, poemas de amistad, poemas de amor,
poemas de mera reflexión personal”. 13

6
Soler, 1993, P. 15. Bonifaz, 1969, p. VII. Bickel, 1982, p. 571. Los tres autores citados concuerdan en la fecha
escrita y el lugar, excepto Agustín Millares quien escribe que Catulo falleció en Sirmión, en una casa de campo
cerca del lago Garda, en el año 57 a.C., p. 47.
7
Soler, 1993, p. 17.
8
Ibidem.
9
Bickel, 1982, p. 50.
10
Ibid, p. 151.
11
Soler, 1993, p. 18.
12
Soler, 1993, p. 24.
13
Bonifaz, 1969, p. X.

2
3. RESUMEN DEL CONTENIDO DE LOS PRIMEROS 41 POEMAS DE CATULO

Dentro de algunos de los primeros carmina minora (1-41), hay un conjunto de poemas
(2,3,5,7,8,11,37) que pertenecen a un ciclo temático llamado de Lesbia.14 Estos en su mayoría
comparten, además de su destinataria Lesbia, un sentimiento de tristeza.15 Otro
(1,6,9,10,13,14,22,23,26,30,32,35,38) corresponde al de la amistad. Están dedicados a Cornelio,
Furio, Varo, Fábulo, Juvencio, Veranio y Alfeno. Contienen agradecimientos,16 invitaciones,17
elogios menores,18 y bromas.19 Otro grupo que es el más grande
(6,7,17,21,25,28,29,33,36,39,40,41) está dirigido a la diatriba. Son respuestas a robos o a críticas
o a abusos,20 poemas de celos, 21
y críticas literarias o políticas.22 El último (4,27,31,34) de
reflexiones personales. Hablan sobre un bote abandonado,23 el vino,24 la isla Sirmión,25 y un
pequeño himno a Diana.26

4. PENSAMIENTOS SOBRE LOS POEMAS DE REFLEXIÓN

En su crecimiento intelectual —quizá poético— Catulo escribió sus poemas más íntimos, de
reflexión. Lejos de la agitación anímica, en un retiro de reconocimiento personal, consigue la
lucidez para interpretar el mundo y sus símbolos. Los sentimientos prosaicos ya no contaminaban
sus causas creativas, la alegoría y la claridad se licuaron en su espíritu y decantaron en
composiciones sublimes.
Es en Sirmión donde Catulo empieza a deslindarse de las superfluas preocupaciones que
agobiaban a su alma, ha llenado su corazón de placer caduco hasta el hartazgo y el descanso es la

14
Ibid, p. XIII. Soler, 1993, p. 25.
15
Aparece como dolor y curas tristis animi (c. II, v. 6 y v. 10.), Lugete y flendo (c. III, v. 1 y v. 18.); Nox est
perpetua una dormienda [nobis] (c. V, v. 6.), Vesano Catullo (c. VII, v. 10.), Miser Catulle, perisse, perditum,
inpotens, dolebis y scaelesta (c. VIII, vv. 1, 2, 9, 14 y 15.); y Non bona dicta y (amorem) qui cecidit (c. XI, v.
16 y v. 22.).
16
c. I y c. IX.
17
c. VI, c. XII y c. XXXV.
18
c. XXII y c. XXIV.
19
c. XIV, c. XXVI y c. XXXVIII.
20
c. XVI, c. XXV, c. XXXIII y c. XLI.
21
c. XVII, c. XXI, c. XXXIX y c. XL.
22
c. XXVIII, c. XXIX y c. XXXVI.
23
c. IV.
24
c. XXVII.
25
c. XXXI.
26
c. XXXIV.

3
única recompensa que lo alivia (c. XXXI). Después del arrebato amoroso y la sugestión social (c.
X), le queda la contemplación serena; un espacio ideal para sincerarse consigo mismo y para que
la fuerza de la piedad se manifieste en su poesía (c. XVI). El barquito que navegó veloz los mares
procelosos, movido por una consigna aparentemente ligera; trasladar a su dueño de costa en
costa, y que retirado en un límpido lago se dedica a los Dioscuros, es un recuento de su
adolescencia (c. IV). Tal vez el poema nace de la nostalgia y la resignación que intentan
conciliarse en recóndita paz. Pero no hubo consuelo para el poeta solitario que quiso amalgamar
el deseo erótico con la tranquilidad, pues le fue mal de hora en hora y día en día en aras de la
perfección (c. XXXVIII). Miró en Sufeno su propia poesía simplona y se sintió viejo e
insatisfecho (c. XXII). De aquel despreocupado paisano (c. XVII) envidió lo que él jamás hubiese
podido tener; la indolencia estética. Su hipersensibilidad desenfocada durante bastante tiempo fue
un talento abrumador. Sería hasta después que gracias a su aislamiento lograría dirigirla para
concebir temas elevados e impersonales y finalmente se consagraría al pensamiento universal
inscrito en los mitos. Un hermoso himno a Diana (c. XXXIV) nos descubre a un Catulo más
honesto, dedicado a la religión —a lo mejor como el resultado de una aceptación a la decepción
erótica y la muerte— y que cansado dedica con humildad sus ligerezas, (c. I) que fueron
testimonios del dolor a lo largo de su vida.

CONCLUSIONES

Así pues, me parece que los poemas de reflexión son para la poesía de Catulo una etapa de
cambio, tienen algo de una incipiente madurez intelectual, pero todavía no alcanzan la totalidad
de su grandeza erudita. Son episodios de desnudez espiritual y meditación poética en los que
buscó renovar su arte.

4
BIBLIOGRAFÍA

Bickel, Ernst, Historia de la literatura romana, versión española de José M.ͣ Díaz-Regañón López, Madrid, Gredos,
1982.
Catulo, Cármenes, trad. y prol. Rubén Bonifaz Nuño, México, Bibliotheca Scriptorum Greacorum et Romanorum
Mexicana, 1969.
_____, Poemas, trad., intr. y nn. Arturo Soler Ruiz, Madrid, Gredos (Biblioteca Clásica Gredos, 188), 1993.
Millares Carlo, Agustín, Historia de la literatura latina, México, FCE, 1950.
Montenegro Duque, Ángel et al., Manual de la historia universal, vol. IV: Roma, Madrid, Ediciones Nájera, 1983.

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