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TEoRrs social IL UNIDAD IT IL Re EL concepto de marginalidad * Signifidado, rafces histéricas ¥ cuestiones teéricas, con perticalar referencia ada merginilided wxbana NORBERTO. RODAI FACULTAD DE CIENCIAS. SOCIALE! © 1080 yf Heiciones Nuove Vien SAC. Teumnin 9748, Bumnos.Ates, Republics Argenton {Quads echo el depésito quo marca la Jey L725 Tmpreso en la Argentina / Prined in Argestion ‘Proibide ls reproducesén total o. partial k a El problema de Ja “snarginalidad” ha oviginado tuna exteasa bibliografia en America latina, tan. fo cae gus conciere a extmenes teoricos co ro en lo referente a investigaciones empizioas (Gi bien éstas se dedican sobre todo a aypestos particulares mike que a andlisis do confines), Up examen do esta bibliografia revela que a pe: sar de su abundancia, tanto en el nivel toorico como sobre el plano’ de la investigaciGn y In isponibilidad de datos, el volumen de conoes tnientos sistematizados, vlides y realmente ott Jes para proporcionar crientaciones lars en ‘érminos de accién politica, econdmice y sovtal, ts considerado todavia come pact satisfac O insuficiete, Es posible que en lo refsrente a los andlisis tebricos se presenten tres Gbssfet Tos capaces de explicar esias limitaciones, Bor um lao esté operande sin duda tna ley ds rem {Rimlentes decrecientes por la cual la acumula: ‘Gon de formulaciones tocricas y andlisis com ceptuales no sélo no contribuye a aumentar mejorar la comprensiOn racional del foneraeno investigacién, sino que tienden inevitablemente a agregar una variedad de consideraciones cuya acemulacién amenaza con acrecentar la conie sion terminolégica y conceptual y a oscurecer mds que a esclarecer el campo estudiado, Ea fegundo lugar, cualquiera gue sea la Genta, iG metadolégicay que se astma en relacion D con la viabilidad y/o conveniencia de tuna olen 1 Gia social orientada hacia el maximo posible de objetividad en comparacién con una ciencia comprometida”, la connotacién ideolégica que saracteriza a muchas de las contribuciones ve, bre el tema (probablemente invvisables) oo siempre contribuyen a facilitar una mayor clark Gad, nf mucho menos una mayor eficacia te6ri @a del problems de la marginalidad no es aisle. ble —en gran medida de supuestos relatives a los distintos, y a menudo contrastantes, 1m0, delos de desarrollo que se presentan coma, a erativis posibles para los pafses de Ametica- latina y' otras areas subdesarrolladas, Esta misma Yelacién existe con respecto al proble, tas de Is dominion, imperial o depen: | dencia gel sistema internacional" Esto ‘impli, Tes cucdes dcconen arma marginalidad aca ban por involucrar explicita o implicitamen toda la problemitica relativa a las causes fubdesarrollo, tales como las explicaciones batt sadas en el contraste entze factores internos luternacionales, entre causas_estrct ‘Gistemas y conflictas de" Clase: condicione Biscéricas y otras))¥ causas culturales y psico- sociales (actitudes, Valores, formas de Compor tamiento y, particularmente, el contraste entre f s tas de desarrollo).® | char enormemente el neocapitalis dio del problema especitico, pos To demas, es necesaria si se quiere aicaeee ins mejor productividad y un proceso domane Tativo de los conocimientas, delimitseién que Sabre el plano de Ja investigacién expitica, asistimos @ un fenémeno que, por otf ois se Falla presente en las ciencias, sociale tx general, 2 saber, le coexistencia de sions crnestas: te En cuanto a lo primero, ella deriva de Lee cultad de ucilisar las investigaciones ‘digpen bles, debido a los diferentes eriteries, ase, formas de conceptualisa diferencias que immpiden zacion sistemética de la informacion, Esto eet de a generar un subempleo de la informacién disponible. Pero a la vez, el estudiono renin gontiauamente con la escases 6 falta dean los datos © informaciones que, deniro dene respectivos esquomas tedricos, considess ion prescindibles para su trabajo.(Fstas situacin bes contradictorias no responds duleanene y Js ausencia de coordinaaian en el trabajo de Ie Sgvestigacion, sino tambien a la ya aludide co ‘incia de un marco teérico sistematico ade- guada y a la multiplicidad de enfoques con- septal fae desarrollo y sabdeseerais Simrgintidad we 3 agar SS FR esis rere ( ——— - «Ellas también tienen el propésito de s: Es posible que una revisién critica y sistemati- a de los varios enfoques, perspectivas y esque- ‘mas tedricos, con sus respectivas terminologias, podria ayudar por lo menos a clerificar cudles ‘son los contrastes no contiliables entre las va- rias formulaciones, cuales son por lo menos ‘compatibles (en cada uno de los aspectos tra tados), 0 no mutuamente excluyentes, cudles Hendea més bien a complementarse y cusles, por fin, Ilegan a coincidir, aunque el grado de compatibilidad, complementariedad, 0 total coincidencia pueda quedar ooulto desrds. de diferencias terminolégicas © de lenguaje, o de minucias conceptuales que podrian ser jgnora! das, sin pérdida o perjuicio alguno desde el punto de vista de la acurmulecién del conock miento sobre cl tema. También podrian, qui zis, aclararse por un lado les supuestos que’ se hallan implicitos en las distintas formulacio» nes —especialmente aquellas que resulten en. i Gstisidva realmente opuestas 0 ao conciient { bles—, y por el otro, qué tipo de consecuencias | 9 efectos pueden generarse, a partir de tales " opuestos enfoques, en cuanio a la ovientacon | imprimirse los esttdios aplicados al planea. miento y a las politicas a adoptarse sobre el terreno de la accién social. Con estas consideraciones preliminares he quey rido sefialar lo que parece ser una tarea © quizis indispensable, para orientar de m: mas productiva la actividad cientifica bésica y aplicada relativa al tema de la marginalidad. de manera muy expifcita las limita este trabajo. El mismo no tiene la pretensi6n e cumplir tal tarea —ya que obvias limit i | nes de espacio, tiempo y circunstancias nig hubjeran permitido—, sino que ee pr spalisigentco Be In misma, nctra® con algun eae Y tipologias de qué ma-| hhera se podria encarar el estudio de la margi Zelidad, referido sobre todo a le marginalidad Tibane, A estas dos tareas se ditigen las dos partes que siguen. En ellas se ha‘considerado. Eonveniente distinguir el plano descriptive del sano causalerer estudio de la marginalidad. no y otro, por supuesto, no estan claramente separedos, y de-iaja manera se hallan interre Iscionades.” Asi componentes del plano ces. criptivo —como son’ definiciones, tipologias © indicadores— afectan el analisis causal, ya sea reduciendolo, como oouire a veces, ab puro plano descriptive, ya sea imprimigadole fina orientacién parvicular, enfatizando ciertas categortas de factores y prestando menos ater- cién, ignorando o rechazando otras. El_anali- sis de la problemitiea en estos dos plande, con “aque se Inieis ia primera parte, asf como la so- meta exploracién de la raices_historioas del meepto y de la problentica misnoa, pueden Epon Saencon teas doane pore pectivas y ieovias coyrientes relativas al fond meno dela marginalidad, “El mismo propésito tiene el enfoque comparative adaptado, espe. cialmente en la seocign cedicada a snlizar la supuesta peculiaridad de Iq situacion marginal Sntamerioa latins Ela Seana patie se esbo- a maepo,se-formulan. algtinas Eases para una fipalogin y se presen- tan esquiemas preliminares pars el andlisis cau sal Runge or ol tabaje-te tenga Bien claro \ PS P gsne 2 fae a | 7 el hecho de que'la politica social, lo que podria Mamarse el plano de le acciéa, el plano aplioa- do, se fundamenta explicite o iniplicitamente aa Is orientacion adoptada en los niveles des |, SFBtivo y causal, no se ha considerado 0% |" tano © posible desarrollar equi un andlisis de tales poltieas 2 Za problemética de Ja marginalided | 1) EL nivel descriptive Eagar a de trabajo y tor de 1a poblaciée. Feet ek gn ei ‘sntade al vecinaro ante Polis fe Deere ¥ Partie See ‘Ente! AD, din eta mero. dees i iol hots na WS | mente se advirti6 ‘que tal estado de dad al area ahs wnzaba ores aspectos esenciales, Gale: | | como Ia participacién politica, la sndical ets 4 participacién formal ¢ informal y en geneeal ausencia o exclusion de la toma de decisiones ya sea al nivel de comunidad local, de le sinaz’ idm en el trabajo, o en el orden de stitch nes y estuctires més amplias, estaduales 947 nacionales. 1 Al mismo tiempo muchos obse_ varon que estos sectores divergian de manera no menos pronunciada con relacién a otros aspectos de Is cultura nacional (detinida so- bre la base de los patrones de los centros do- | minantes y de los grupos hegeménicos y/o plenaments partilpantes), Tales agpectos in. cluyen desde Jas organizaciones familiares, nor Tas, valores. actitudes en muchas esferas dela” vida. La carencia misma de idenfificacién_na- cional (en el sentido de predomini localis- mo 0 Parroquialismo tradicional) aparecid, segiin la opinion de los observadares, como un | rasgo distintivo de la condicién marginal. La | saliencia de la “marginalidad cultural” se des. tacé gon particular evidencia en aquellos paises | en los'que la poblacién pertenece en su mayoria © totalidad a grupos étnicos distintos de la | poblacién participante y de Ia élite dominante. | Bn este caso —y en concordancia con las hips "| tesis de ‘colonialisma interno’, se babl6 de "su. Pommosicign cultural”, indicéndose con ella una relacién de dominacién no sdlo cultural sino | 5 van eet sn de as conten ms errney ‘ta res sre rea pur ass ez ECLA Slt Stree nd sont Doorman! Poly tx Lats cia, Boca WEEN ae Santa, BS. op 8 ye | palizado! Contrastes andlogos, por lo menos a2 el aivel deseriptivo, fueron puestosgen Vr Geneia en los casos en que las eiferencias Cul furales eran atribuidas al origen rural. de los | migrantes internos.(sector”sigaitoative te Ts | ) men contraste tor et sds en general, con 4a | persistencia (en el contento. dela culeare de 9 a sada) ae contigs (Ge comport mfentos, nomiae, valores) Ge"upe yadietonalg (geome es sasgor Siurslas Geno = i | | Yaclones-merseTestrimgfeton al ambito de las poblaciones urbanas. También se puso en evi ~dencia una “marsinalidad rural” diferente en algunos aspectos, pero en definitiva esencial mente similar ia urbana, ya sea en el nivel jf de los rasgos manifiestos, ya cea en relaciou .g [ con'la estruceura basica que se identifica cope | generadora de las diversas situaciones de “mar. t \ i 'ginlidad”, rics DDebe recordarse que en el caso de i palidad “rural” todas sus formas apalegd més" pronunciadas que, en) muchos dems, se lee podian agregar otras, i. é ‘lense isd cia "pte te coat STE Give), "El cencepto det maryiqalided'. eo DESAI Morgnaigad Sie ion yo deena, mi Soc at imiajo de R. Vokomans, “harpnaicnd y plane ceo", geo ‘gees Bes Sse tone mare” ee Anas ‘REG ae elas itera esa poe Gael Ch | prey Radote Stveninees, - $PUpn liscién de ete posi pode ere on Ran Veo is Gasper tvctorotais ae marenalacd” (enba}o ie (BEG SESaitato athe mare clade ov mur a 4 1 mo Ia m0 pertenencia 0 no partioipaciénife economja monetaria y una total o casi tol Sxclusién del mercado nacional (y ds 6 Sumos "modernos"). A la vez, bajo el concepto de “marginalidad” podian subsumirse formas ney srcaicas de instinuciones y de relaciones personales, comportamientos, valores u. act Fides, tanto en lo econémieo como en oteas La extensién del concepto del Ambito urbano: al ambito rural se relaciona Idgicamente con tra acepcion del término marginal, y precisa- mente con la Gsvgsita- cutee “cepts ype s ‘feria’, dentrd del-tlsmo estado wicional. 7 Ea diferenclaclOa entre areas desarvoladato * § centrales y areas periférioas, subdesarrolladas / Co ‘'marginales” entra asia. formar parte del | (conjunto de significados a menudo relaciona- | $ dos con el termino “marginalidad’. ‘Debe 1 fagrogarse que tal diferenciacion, que corres: " Ponderia, segin algunas concepetones, a una Expecie de coexistencia o yuxtaposicion de éreas Sroalcas y dieas modeiins, es cousidehada por fmuchos-otros-come-tina,relacign de interdc- pecdencia asimétrica, dentro de. la cual las Ereas centrales ejercen un papel dominante (y/o de explotacién) mientras que las 4reas periféricas ocupan la posicién de “‘colonias in- fernas", De esta manera el subdesarroilo” (y la subsigutente marginalidad) de los unos, se- ria condicién para el desarrollo (ia ‘marginali dad o menor marginalidad) de las otras ntze “Ta pocién de marginalidad como mera-excl stds, Ia de tnferiordad ¥ Ia que pereibe al fe- nnémeno como resultado de exploiacién (por Io Gial al surplus generado por los margizales Fay Rats a esertoto de ios pestcipantes) de Pts gue wn diferencia de grag ReneS) g fen les cualtativare io realidad pueden Ton gis {Hes relaciones Uparticipse yee | sion, dominacionscbonin | © gietima de In exploiectin), pero a lato” Soap ete, fabrd que venticar ep gat eee? Se ae Gules de los tres pos a yes 25, Ge0 elestivamente. Con esta maar Soe ‘ ) cibir Ja tmarginalidad se descubre asien el ni- 1 vel interno Ja misma shee ® emzecion“peraisa 9 merece oe | SSBBAHM redominante & aceasta conte ypc Wea dicotomia ieserna ee porn ealeetiferia, o mejor, entre ciudad yea Eipciae iid de F8torno a repercutir sabes ge firsole gS Si'eme internapional al teaneeho a ado yael Planeiario. De este mon ‘por ce eee, destacarse Mexistencie ae, Poe ° jonte de i2l “urbana” representadaporclone Ekle di los paises desatrollados, doceesees na “tural”, constituida por los paises subdesa. ‘| | splines, dependinios Sncoen aes dese. ‘nareiaics en rlcion cose nae deck a También vale la pena recorder“aguf un iate- Binal eed LORE 6rico segtin el cual le ne. Sinalidad ecoligica (campo en contrasie ey tro de un mismo pais) Puede percibirse:cains, Sete {Ae too yen Soe Se re eres € © populares “estableridos”” —sean obreros tr bbanos o rurales, u otros sectores sociales in Setermsinante, capaz de desencadenar totes Io, demés factores, econdmaicos, sociales 9 polls, cos, gue pudlersn intervenir ta la causacioe del fenémeno:" Es claro, que a este respecto tars. bien seria posible astanir posicioaes mas eclee. leas al oneader la sdperosiin cota un rol significative —y probablemente distin. tivo de ciertas sftuaciones de znazginalidad— Sn establecer por ello une radical eiferentia Gon ofas situaciones que, tanto en el plano Gescriptivo como en el del andliss causal, Po. rccsa tener snuchos rasgos simile con el caso latinosmercano. 1) La imputaciéa de 1 marginalidad a las racteristicas psicosociales de los grupos e ind! viduos marginales puede relacionarse también aunque no necesariamente— con las diferen- cigs de gute. Pero, clarementt ot Pape cat sites diferente, pues mientras que en la teo- ria de la superposicién cultural se subraya el hecho de Ia dominacién a través del poder (militar primero, politico, econémico y social Gespués), en este tipo de explicacién se hace hhincapié ‘en el hecho de que Ia plena partici- pacién en Ja sociedad moderna depende sobre todo, © por Jo menos en parie, de la adquisi- cién de rasgos modemos, de Ia “moderniza- cin del hombre”, En este sentido la dife renciacién-éinica puede veforzar Ia_simacion Meee Sse Woncr ap tdonniot Sane ys! turas cuyas valores difierens Sore Sin em ae tal cShsecuencia £ los casos de cut iderablemenie =" prereaiisi. argo, hay que-mibraysr tun hecho necesatio "aadicame Puesto que la peraistencis del iasgioualisino” puede darse —y s6 ha dace, | eos desde el punto de vi : i eaegette Ja mamginalidad resulta de yoa ine tack on | Ja adopcion. te Paulas modemas, incapecldal! EURDNO due puede resaltar ya cea de wigs Sulturales divergentes 0 conirarios ¢ heen res basicos que Sociedad moderna] (y q en Occidente), yarsea mos o de mayor peso nerar mecanismos aut mantener ya won historicamente la fue se dieron solamente de Ja persistencia de ras. Sh Meslcos en ciertos sectores de la gobi causal— es capaz de ge. los tendientes a Eat actitudes-y comporta: tosostenid TRARTOS que dificultan la adopcioa de model modernos, requeridas: Plena en fa sociedad Para una indastrialy articipacion ‘Tambien las unaCsubestimacion , pérdida de iden! tidad y otros efectos peicolégicos que, se se ha comprobado, pueden contribuir, més all de los cambios estructurales, a la perpetuacié, Una importancia excepeional como factor psi- casacial de perpetuacion de la margiait@aa—y que no se ha considerado debiadamene ca AME, || ca latina, teviste el papel doi aie cn que so desarralla oelagase ies de los nifios en las condiciones familiares, am- Dientales de la comunic seu susencia de la misma), ef s margi- nales, particularmente urbanos. Con este pro. | Pésito cabe recordar que, para una situacion | de marginalidad muy préxima ala de America | latina, en los Estados Unides se ha lancado | un programa nacional como el Headstart diri, | Sido especialmente a Ios nifios en edad precs. colar . Se reconoce como un kecha establecido nor aon aha ees incre |. Affos de vida son decisivos para ef deserrollo de | Iss capacidades cognitivas, y también, aunque auizés en medida menor de Io que se suponia, | Pero siempre en grado considerable, de ios rasgos de personalidad. Se sabe también que gn el desarrollo cognitive y de la juteligencia influyen no sélo las condiciones de tipo social ¢isterpersonal, familiar y ambiental, sino tan: {-bign le —privacionfisies, “partiGilarmente nu. tricional, que desiruye, desde edades muy ten. | Pranas, toda posibilidad de desarrollo intelec. ‘tual _adecuado del nifio, y anula asi su posible situaciones de inferioridad de status y la pri vacion, sisfematica de derechos suele proce < e de la marginalidad. we | | i fecuperacion para una participacién plena en Ja vida adalta* En ml opinién el complejo de fectores psicoto- Siales y de personalidad'oe gece & priori cuando se lo integr: quiema eiplicave més anipiio mre eo gue explana merge aiue explican la emergen’ Sia y el maantenimiente de sieuaciones ae oe sinalidad. ¥) Los factores demogréficos en cuanto detox minabtes de la marginalided son bien conch winalidad latinoamericanas” €x relacion con todas las dems regiones del fereer mundo). Aqui también, una ver mds, la asuncion de un esquema de causalided moat factorial, fundado en el nivel de ereelmients de, Te poblacién, es claramente unilateral y conde | £e.8 diagiiésticos equivocados asi como # propo. jones inoperantes. Desde aste punto de vista parece razonable el rechazo de este fipo de explicacién unilateral del subdesarra, Mo que identifica en Ia elevada natalidad (y la 2) Ralees histcricas y tebricas del concepto de marginalidad sta, coumeracion, por cierto incompleta, de os diversas. aspestos-bajo- tos cuaies et fei meno de la marginalidad puede ser considers 40, definido y analizado en términos deserters po vease mein 1,4, FAA} + hist6ricos, © bien en las formes’ en que los estudiosos los han encarado, ¥en los eaten mentos conceptusles y esquemas ue se athe zaron a tal afecto, ® vos y causales, tiene el propésito de ilustrar sobre la extraordinaria riqueza y vatiedad de scontenidos que el concepto encierra, y la resul- tante complejidad de su andlisis. La explice ntzoversibles Tos juiios acarea a Ie compatibilidad de un compormannes cede 00 las demandas impitadas 4 cane carreeeene® Ea Brier ger, ain teriento en cats a @ do pastas claramente requesien Se efecto (v. gr. la capacidad de arevicia dei etiniento, sentido del tempo, pees cldad de ajuste rapido y — hace muy diftel Ia distincién entre lo que es favorable, compatible, no compatible © indiferente para el Runcionamiento de Lastine clones modemas. En segundo lugar, el origen Bistorico de la “modernidad” torna inevitable. mane ambiguas las caracteristicas "modernas", fecto, como el complejo “urbancindus. trial” surgié dentro de la cultura occidental y se impuso al resto del mundo a través del po. der y la expansién cultural, econémica, politica y militar pertenecientes a ese ambito historico, “moderno empezd por ser sinémimo de europes | # occidental.” Aunque hoy este “efecto de de- | mostracién” sigue existiendo, el nacimiento © Js intensificacién de la conclencia nacional en todos los paises en curso de desarrollo —parti- cularmente en América latina— estimula cada vez mas la afirmacién de las caracteristicas culturales nacionales, y la resistencia a aceptar modelos ajenos. Fl problema de estos paises es construir su propio modelo de “modernidad” de manera que no traicione su herencia cults. ral. En América latina la tarea resulta particu. larmente conflictiva y dificil debido a su doble ‘origen, europeo por un lado y autéetono (0 afi. cano) por el otro, y al hecho de que lo pri mero se impuso materialmente a To segundo, desde le Conquista y Ia época colonial, prolon. gandose de varios modos hasta nuestros dias, Asi Ia cultura dominante (sectores altos y luego sectores urbanos medios) fue europea 0 euro pelzada, mientras que los componentes autéc- 35 (0 no eitropeos), si bien fuerfemente in- fluidos por la herencia hispanic y sus trans- formaciones coloniales y postcoloniales, se mantuvieron con mayor vigencia en el resto de la poblacién, sobre todo en las areas rura- rt es, pero también en las clases populares ur Banas. De este modo, por un lado se tendis a reforzar la identificacién de lo moderno con Jo europeo, por el otro se combinaron en una sola las dos formas de marginalidad cultural, Ja marginelidad de los “tradicionales” con res. ecto a los patrones “modernos”, 7 Ia marina. lidad de las culturas dominadas con respecto Ja cultura dominant, La recuperacién de los valores autéctonos y en general Ja afirmacién, coda vez inds vigorosa en las diversas formas que fue asumiendo, de Ia individualided cul. turel de Ia nacién, debia necesariamente ecu. rir a los componentes preservades en los sec. tores populares, pero esta actitud muy cons ciente en Ja élite intelectual, y el liderezgo ideolégico, contrasta con el tipo de relaciones establecidas entre clases de desigual poder, prestigio y capacidad (econémica y cultural) Para su insercién en la sociedad nacional, en Sus diversos aspectos. Esta desigualdad se re. ficja inevitablemente en el esquema normati- ‘Wo que los sectores medios y altos (y aun los sectores obreros plenamente incorporados) aplican de hecho al jucgar la viebilidad de la participacion de las subculturas dominadas 0 de menor poder en Ia sociedad nacional y de “funcionamiento” en las estructuras maderass De ayul que el “pluralismo cultural” sea dis. criminatorio (en lugar de igualitario) con res ecto a los sectores menos poderosos. De este modo, a la incertidumbre en cuanto a lo at ~€s “funcionslmente”necesario para acter = roles urbanos modemos se agrega el contraste en cuanto a lo que debe considerarse calturs nacional. De aqu{ la persistente amblgdedad para delimitar'la marginalidad cultural, en los, dos sentidos sefialados, SV. GRADO Y FORMA DE INSERCION EN EL, ‘SUBSISTEMA DE LA EDUCACION Y DE ACCESO at. PATRIMONIO CIENTIFICO, LITERARIO Y ARTISTICO Aqui el esquema normative deberia definir lo que representa el nivel minimo de acceso que Se espera de parte de sodas los miembros de Ja comunidad (sin distincién de categorias y dat ‘pode conjunto “de ‘roles asignados) faquel segment de los conocimientos y for” mracién cultural (en el sentido sefalado) que se espera en correspondencia con el conjunto roles que correspanden a cada individuo 0 categoria. Esta diferenciacién, que en parte expresa las desigualdades de una sociedad de Clases, refleja también el requerimiento de es- pecializacién que es inherente a la sociedad mo- Gera, tal como la conocemos y en todas sus versiones. Agut tambien los limites del acceso Son controvertibles: por un lado hay una ten dencia historica a si progresiva extension, ¥ este proceso es resistido implicita 0 explici tamente por algunos sectores; por el otro, los contenides mismas de Ie educacion y de mu- cehos aspectos de Ja cultura formal (superior y de masas) se tornan conflictivos: son impug- hhados, rechazados o discutidos en términos de diferentes orientaciones estéticas, éticas © PO- cas. Por otra parte, estas: coatroversias Te ~ Hiojan inubitn Is sabignedndsehaada eh el apartado anterior (zdebe la educacion o los medias masivos dé comunicacion transiultir 0 Umponer los patrones culturales de las clases medias? ¢qué debe considerarse realmente 1 ausrido para el deserpetio de roles moder ¥. GRADO Y FORMA DE INSERCION EN EE strBs Sua: IGN EX EL SUBSIStE: das ge marginalidad y su definicién puede ex. estado, ciudad, vecindaria), como “productor”™ Gel nivel de empresa y en niveles mas gene- a etc, Incluye una serie de derechos y d: conflictivos, a SY conocka Vi OTRAS FORMAS DE WARGINALIDAD natorios, con res os, = © regiones dentro ‘VI. CONFIGURACIONES DE NeARGINALDAD Tas formas de marginalidad pueden darse aisla: | __bende del nomere 9 le damente y en distintas combinaciones posibles. Sin embargo, al hablar de marginalidad, = hace referencia a configuraciones 0 constela-| 0 ciones compuestas simultdneamente por varias ¥ distintas formas de marginalidad, “Es decir, | be trata de “‘multimarginalidad” o “marginal Gad generalizada”. Utilizando como. modelo una Sociedad de clase, podria distinguiree den tro de la poblacién de un pals un sector par- licipanie, en el que ningtin estrato sufre “mar- ginalidad generalizada”, pero que bien puede estar ajectado por algisi tipo “parcial” de mar- ginalidad (por: ejemplo, con respecto a las oportunidades educacionales, de movilidad so- cial, de participaciéa politica, de prestigio, ec.), y un sector no participante, afectado. por “marginalidad gencralizada”, Es esenial sehe-Q) lar gue este sector no esté ubicado (socialmner- 12) fuera de la sociedad, sino que, halldndose ? dentro de ella (y siendo eventualmente “till zado" o “explotado” por algunos de los sectores, articipantes), queda excluido del ejercicio de los roles y el goce de los derechos que Te "co- rrespondertan!" segion el esquema normativo (utilizado), y que tal exclusion es suficiente- mente amplia como para establecer wn elivaje eto com respecto al sector participante, em todos sus estrates, incluso los “bajos”. hum gue la diferenciacién empirica entre Ios dos _ seciores (participante y marginal) resultaré siempre muy dificil o controvertible (pues de- iedad_de_dimen- siones © formas de partié gan en cuenta), no puede negarse el hecho Ge que, al asociarse diferentes tipos de mar- sinalidad, se genera una situacién cualitativa- mente distinta de la que se observa en el caso \2) [osc Uende a presentarce comme wena comes Coals (alia he ier ie comers como 8 so ec sa re dag ee cae fo una suerte de outcast), Aendes CoO". tintas formas de marginalidad en un sindrome sobs Soe SS las constelaciones, uz en den a operar como factor dé ; in del de agregarse que I ar la composicién de las confi- itsciones —qué dimensiones de marginalvind Atervienen para origina la "onaepinldad ae Alas interseaconts ent tne mean derén de la naturalens del conterto rocket, ral y de las causas que deter Tes & as causas que determinan la margins: 3) Esquemas par causat “duce al desazarecer la correspontonca nivel de partioipactén (definido sobre fa bose det -esqueme-normiatvoy toe oe | | En términos generales la marginalidad se pri- | tre los tres niveles nombrados o entre cuales- quiera de ellos, pero el esquema normativo de- Sempefia un papel especial, pues mientras la so- Ciedad 0 algunos de sus sectores significativos no advierta una carencia de participacian, ésta ino existird como “problema social”. Debe nc tarse ademas que cuando el cambio se pro- duce tinicamente en el esquema normativo, que- dando inalterados (en apariencia) los otros dos niveles, debe hablarse de “surgimiento de la visibilidad” del fenomeno. a) Esquema normative Como se vio en Ja segurida parte, histéricamen- te la nocién de marginalidad apareci6 por esta ‘via que, ya sea con-este nombre, como en Amé- rica latina, 0 bajo otros términos, como oc rrié en los siglos xvint y 20%, durante las prime- ras fases de Ia revoluciéa industrial, proceso que se ha repetido luego en varias ocasiones en Tos paises avanzados (el ejemplo mas recien- te es el “redescubrimiento” de la "pobreza" en los Estados Unidos, desde comienzos de la década de los afios sesenta), Estos cambios en el esquema normative no son simples mo- dificaciones, sino que expresan por un lado las tendencias inherentes a Ia sociedad moderna (continua extension de los derechos ¥ l ticipaciéa), por el otro, modificaciones en la estructura de Ia sociedad (aunque ne hayan si do percibidos como cambios en los recursos o ‘en las condiciones personales). Por este mo tivo, aungue es, conveniente desde el punto: de vista del andligis causal tratar separadamen- te los tres miveles, es necesario tener presen- te que todos ellos se hallan-directa o indirec- tamente relacionados. Por iltimo, no parece gus sea posible detérshitiar en abstracto la pric. Zidad temporal y/o eausal de ninguno de ellos Es plausible pensar que dicha prioridad varia bajo distintas condiciones y contextos iste Fico-sociales, specto al esquema nonnative debe dis. finguirse dentro de qué sectores de la sociedad Se origina o se da la conciencia de margina. Hidad y en qué forma, Simplificando, se po Gefen ‘Gistinguir dos variables: 1) Grado de Participacién (sector participants —divididos en estratos— y sector marginal), y 2) concien eis de marginalidad (conciencia de la margi nalidad propia-y/o ajens; para el sector patt Sipante se taia de marginalidad “parcial mientras que en.cl sector marginal podria sez una cohciencia por decirlo asf “limitada” de su situacion marginal, o bien. de una conciencia inds clara-de Is amplia gama de sus carencias). Cruzando las dos variables (y distinguiendo tres grados de participaciéa y cnatro formas de conciencia de marginalidad) se obtienen do ce celdas de las cuales por lo menos dos resus! taran vacias por no corresponder a combina, siones posibles © probables, El cuadro 2 mucs, fra, sungue a través de una simplificacién x. trema, a variedad de situaciones que pueden darse no sélo en cuanto a diversidad de esque mas normativos, sino también en funcién de los efectos de Ia “conciencia de marginalidad” ~¢n.los diversos grupos..Se debe recorder que Ja conciencia de marginalidad en las élites or. gina las élites “parcialmente desplazadas” que ds acuerdo con ieorias muy conocidas constiti. yen un elemento dindmico de gran importancia So oc ee iy ginal, la tener iniciativas o alas, Gon el fin de modieae so Stuacioa, Qué tipo de cambios y Js. forme tres casos extremos (subsectores indicados con el sector ma a ee 1 gue, y/o eaucasin ae a) A/B/C es el caso limite de una sociedad estdtica mencionado anteriermente, en el que el problema “no existe”. b) AG/EH/P es el caso extrema de waa si tuacién explosiva en la que una élite rigida y conservadora defiende el statu quo en contra de subssectores de la élite parcialmente des- plazados, con conciencia dela marginalidad, ‘scompafiados de sectores medios y bajos en das mismas condiciones y de un sector margi- nal dispuesto al cambio, “disponible” y “movie sable”. ©) JG/KHE/FC es la situacién inds favorable para cambios planeados, alianzas de clases, con conflictos acaso intensos pero no disruptivos. En América latina las situaciones més frecuen- tes con respecto a la marginalidad urbana, cscilan entre b) y ¢). Rara vez o nunca el sec- tor marginal urbano se halla totalmente “apd fico”. Los nacidos en la ciudad ticnen exp. Hiencia urbana, y los migrantes internos ya han mostrado alguna predisposicion para el cam- bio, por ef hecho mismo de la migracién. Por otra parte los estudios sobre el sector margi- nal urbano confirman esta situacién de dispo- nibilidad para el cambio, a ciden en general en destacar que los margina- Jes no estin tampoco partieularmente dispues- tos para movimientbs politicos de orientacion extremists, aunque ofrecen un favorable cam- po de rechitamieato’ para formaciones”de tipo Populistas, También se han observado “en- Claves” de tipo tradicional (y con escasa pro-~ pensién para el cambio) dentro de las areas y) turbanas. Estas diferentes posibilidades depen- derin en gran medida de condiciones contex: tuales, en particular Ta orientacién de los de- mis segmentos dentro del sector "'participan. te", la relacion entre volumen del sector marsh nal y “recursos” disponibles, sus respectivas tasas de incremento y por fin las “condiciones personales” del sector marginal. De todas maneras debe recordarse que el cua. dro se refiere a uno solo de los miveles que intervienen en la determinacién de la mars. ~nalidad. Pues ésia resulta, como se recordar, de la falta de correspondencia entre los es. guemas normativos y los recursos materiales, y las condiciones personales para una partici. pacién adecuada b) Recursos materiales E] volumen y:la naturaleza de los recursos materiales requeridos para asegurar la partic acidn normativamente esperada (pars cada categoria social) se definen en relacion com la forma de participacion y el numero de partic antes potenciales. Esta ultima relecién debe considerarse en sts aspectos estaricos, (stock de recursos y mimero actual de particisantes potenciales) y dindmicos (‘asa de incremento de los recursos y de los participantes). En lo que concieme a lo primero puede decirse que, en principio, todas Tas formas de participacton -enomeradas’anteriormente. necesitan recurso materiales, Sin embargo, parece posible sinte. tizarlas en tres formas principales: a) recursos necesarios para asegurar ln participacion en el subsistema de la produccién; b) recursos nece- ‘T cipacién). Hay pues 7 sarlos para asegurar la participacién ea el sub- sistema de consumo (o, en forma mas restric tiva, recursos que aseguran una adscuada capacidad de compra, para los consumes nor- mativamente esperados); ¢) recursos necess. ros para asegurar la disponibilidad de los ser. vicios publicos (entendido esto en la forma més amplia, tanto en cuanto a tipo de servicios, como a clase de entidades que deben prest los) y esto también en Ia forma “normative mente adecuada” (en las sociedades modernias en general, y en las Iatinoamerieanas en parti cular, hay consenso legaimente sancionado. de que tales servicios deben prestarse a todos los miembros de la comunidad nacional, aunque de hecho esto no ocurra). Las tres formas se relacionan con la capacidad del sistema econé- inico-social y/o dé Tas politic fen is enire Ins varias Categorias 2 Ta poblacién ara satisfacer la demanda de servicios pi- tres Gotho er-tensapas-stagmo de Jory Fei requerimientos es satisfécho en América | latina; el volumen del PBN y su distribucica | [para inversiones, consumos personales de los | || varios estratos y para servicios publicos estén | || de todas las categorias de la poblacién (aunque L se empleen criterios muy restrictivos de. parti | te general en que una de fa poblacion total queda afectada ea mayer 9 menor medida por Io que hemos Namado| “marginalidad generalizada". Esta proparciésT lejos de satisfacer la participacién “adecuada” [7 | | | | ha sido estimada en un 60 %, incluyendo areas murales y urbanas,"" pero tanto por la falta de datos como por la ambigliedad (y contradic efones) en los criterios de marginalidad, no € posible atribuir a estas cifras més que un valor ilustrativo de la magnitud del fenémeno. Las causas inmediatas de este desequilibrio son bien conocidas: crecimiento demografico acele. rado, insuficiente desarrollo e inadecuada dis tibucién del producto y el ingreso. En las reas urbanas el crecimiento de la poblacisn aleanza 2 casi el doble de Ia tasa total, debido a las migraciones internas, y a ello se agreza la conceatracién en grandes ciudades y las fuer. tes desigualdades en las tasas de crecimiento econémico en las distintas regiones del mismo pais. En cuanto a la insercién en el subsistema productivo se observa cominmente que la mar Bmalidad urbana se manifiesta sobre todo co- mo hiperterciarizacién, el aumento despropor- Giozado de ios servicios, Mis que ur sector terciario (en sentido moderne) deberia hablar- se de un seuadoterciario, pues se trata de ocu- paciones “superfluas”, 6 de muy baja produc. tividad. Debe notarse’ademés que la mano de obra excedente y la desocupacién disfrazada tienden también’ a inflar Jas cifras del sector no fabril de las actividades “‘secundarias”, aun- gue s que en as actividades terciarias, Es también probable que una proporcién considerable de marginales aparezca en los censos como trabi Jadores de tipo “manual por cuenta propia” ~—Hevproporcién de estos (en actividades sea darias y terciarias) esta inversamente correla- cionada con el grado de desarrollo econémico y presumiblemente.con Ia.proporcion-de mar- ‘ginaies (en 1950, habia en la PEA total 5,5 9% de “cuenta propia” en la Argentina, 1196 en Chile, entre 13 y 20% en Brasil, Colombia, | Ecuador, Venezuela, Panama, Salvador, mas de 20 por ciento en Paraguay y Bolivia, y mas de 40 en Guatemala y Haiti). Estas cifras cen- sales Son apenas ua indicio de la existencia de marginalidad. Detrés de ellas se ocultan reali- dades may diferentes que solamente en parte podrian observarse a través de estudios espe- iales que permitan observar el fendmeno de manera més directa: desde casos de participa. cién real en la estructura praductiva, a formas de desocupacisn disfrazada, trabajadores “‘su- perfluos", y formas de participacion “subsidis Tia", en un nivel tradicional y de muy baja productividad en el sector “oculto” de la eco nomiia, mencionado en otra seccién, A pesar de notorias limitaciones, los datos een sales, asi como los de encuestas no expresa- mente dirigidas al estudio de la marginalidad, pueden revelar bastante sobre las caracterist cas mas. superficiales del fenémeno, en nivel descriptivo. Sin duda no sera de acuerdo con Jas definiciones tedricas sugeridas ea este tra- bajo ( encuestas especiales), p: ro sf como idicadores indirectos. Por ejem- plo, al considerarse la marginalidad urbana, se suele pensar sobre todo en el fendmeno obser- vable en las grandes ciudades. Sin embargo, la ~nnarginalidad-en ciudades mienores y'en el ct po noes igual o mayor, aunque su “‘visibilidad” sea menor. Asi en la Argentina, pais que sin embargo 0 puede considerarse representative Se Ja region, varios de estos indicadores indi margingh crattinalidad revelan que el sere] Mommarse que en la ciudad primate (el wet semarelitane de Buenos Aires), sede dei rt bicrno federal, del aparata bancerio, inden es Shuuerelal y de servicios del pais, el sector wet gute deberia aleanzar ta proporcisn marine nage es centros de 100.000. y mas fe Imermedios (20.000 a 100.000) tambicn Snel’ | — | (Borcentajes sobre 0 total ompade), eres ara | = 2, ens 2 Ton spare cmate | yen capitales provinciales (y sus administra. | Clones), la proporcisn de tereiarios parece de. masiado alta, y lo mismo puede decirse de los Centros menores de 20.000. También aumenta regulamente segin el tamagio la proporcién de Jos “cuenta propia” (del 14,5 % en Buenos Ai res hasta el'18,9 9 en los centros menores de 20.000 habitantes) y el de los trabajadores no calificados o semicalificados (25,8 % on Buc. Os Aires y 34% en los de menos de 20.000) Estas diferencias parecen también congruen. tes con Ia variacién en la proporeién de mh grantes internos hacia las varias catezozias de centros, si bien la proporcion mas alta se da en los centros intermediios (50.000 a 100.000), | descendiendo luego en los menores- Con ex. cepcién de los departamentos rurales (menos de 2000), el conglomerado urbano de Buenos Aires, con aproximadamente el 35.% de la po. Blaciéa nacional es el que tiene en apariencia menor proporcién de migrantes internas (por- que sigue registrando la més alta proporcion ce extranjeros, restos de la gran inmigracion de ultramar). Otro indicio de una mayor inci. Sencia de marginalidad en los centros urbanos intermedios y menores se encuentra en él gra. do de hacinamiento de las viviendas ocupadas ar el estrato socio-scondmico que, en todo el ats, se halla menos favorecias, os a trabajadores no calificados 0 semicalificados (en actividades secundarias y terciarias). Asi Ja combinacién de varios Factores: el mas alto desarrollo de la zona, el menor crecimiento ‘vegetative (Buenos-Aires registra la menor fe! tilidad y la menor proporcién de migrantes in. | temos) se combinan para reducir en términos relatives la incidencia de la marginalided. Aqui! a 3 a a a i 3 ccna que vin en viendo capa sein pennant ms » a probablemente | elemento més importante es el desarrollo que permite una absorcién mas clevada en el subsistema de production. Pero a foto se agrega una dstribucion mas igualitaria del ingreso y una asignaciéa de recursos piibli- cos proporcionalmente més alta. Es y otros (como el r electricidad, agua y sanitarias, cuadrs 6), tran de qué manera la marginalidad tiende a erecer cuanto mds periférica (en términos § dencia, En este andlisis, sin embargo, es tat bién convenience tener en cuenta el volumert absoluto de marginales, que ex Ios ciudades | mayores —perticilarmente Buenos Aires— al 7 cs 4 ul canza niveles considerables. Cuadra & SIS de obero®coinaos» tmicfadee feta: 3) ee Dap Aes (enna I | [enme | | Sale lee| SES JG ot laa tne, Sinus tae eo ze Sete 03 datos, A 5 instalaciones “4 g socio-ecandmicos y de poder) es el drea de resi | i necesariamente al problema de los factores del subdesarrollo (internos y exterrios) y a la es tmuctura del poder, asi como a las diferentes configur de sectores y subsectores en cuanto ai grado y forma en que perciben la existencia de marginalided y a su mayér o me- tar © promover las me- cer Ea situacién. Estos temas revelea de qué el problema de Ia marginalidad esta inevita- blemente vinculado a los dilernas esenciales que enfrentan los pafses de la resién. ©) Condiciones personales Deben distinguirse dos categorias de condicio- nes: 1) le orden individual o idiosincrasico (que no serén consideradas), y 2) de orden socio-cultural. Aunque ambas se manifiestan en el nivel personal puede decizse que las se _gundas se vinculan a Ja posicidn del sector, gra pO 0 estrato social dentro de la sociedad global, | yen particular en relacién con los sectores par. j ticipantes. Se trata del tipo de cultura, de la O pestonatian ata comenpontione ae el 4 sete de vida y de las condiciones materiales dentro de las que la vida misma debe desenvol- verse. Estos determinantes social yculturalinen. te estructurados, unidos al grado de aveptacices del sector participante, condicionarén el grado y la forma de insercién en la cultura nacional bra segregacién, es decir marginalidad. Con tespecto a la participacién en Ia cultura urba- na-moderna, el fendmeno es en parte distinto, en tanto el actuar en tales estructuras impone En la-medida en-queexista discriminacién-ha-— zs | Por cierto “requerimientos", es decir, una ") ‘lficultado por sue patrones de comport Socializacién” en ciertas esferas del compof/ent® individuales y familiares y por sus con. lento. Pero agul tambien interaenen Peiciones objetivas de vida, Baie qe com ciones estructurales ‘Baste recordar" ceeterminante estructural der ige Tagore Bdumbre en cuanto a qué requerimentoe yetsorales" coma se mencioné aneene pslmente necesarios para un comporiamie#,“™*Einalidad generalizada”” crea un ain; y “modemo", y la ambiguedad debida al jlente poco favorable para la adquisicion de le que lo “mnoderno” Susle expreeanse er quevas actitudes y capacidades eee ae ‘NNminos de le cultura de la clase domninante, ‘HSMente al proceso de socializacién temprana, esta vin, la adguisicion de peutas smeterfett"® dela familia y co ip commend ee frecuentemente implica, a In ver, pérdidac ERAOSe Ja identidad cultural de os grupor que 26 FSIV8S. corporan, Esta pérdida no es siempre's nos Hamente un “requerimiente funcional” dell cardcter estructural que determina las con: partcipaciéa en la vida urbana y nactonat’fciones personales pov ae tne hee trate de un dilema que deben enirentar Ion gotTecho & la posibifded de clenieas eam {ores Targinales y aquellas Instituciones « f%i8S que impiden la participacién por medio aividuos que trabajan en favor de su intege tt Proceso de asininctn coon ee ign. 2De qué manera, por ejemplo, a ease @ través de la aptoacde he wna cién en todos sus niveles puede introducir al@Hcctivos corrientes. Por otra parte, precisi: tudes compatibles con Ta vida urbane modestente en relaciay: con esas sora ee Preservando al mismo tiempo esa idewsg?dles ) cducactonales s6 ejorcen at eae, cultural? La educacién es, em efecto, oir oriminatorias de los seciores perio e Jos componentes esenciales de las “condieioyetitudes que, a la ver, Contioasee a eae. personales". Siendo une de las formas de ps esquemas hormativos celitaving dene sotializacién de Jos adultos, y de socialicacfitalidad, a imputar sus causss, ya justificar Ge los nifos y jovenes, se halla estructuralm@ continuacién de politicas que conducen a per. te determinada por varios motives: 1) su detuar Ia segregacién, aunque las pontbilidad y acceso dependen de decisiones Punten a lo opsesto.” El hecho bien Js sociedad (@s decir, sus sectores dominanti® due la poblacion smarginal y en general la eq cuanto a asignar recursos para el sector menos favorecida se rechita de preferencia om, inal; 2) excepto en easo de docisiones eae 10s sectores etaicos o cultarcios eerste Eileles,tlende a orientarse sobre la base de > inferiores, relleja a la ves sat carer te valores—de-los—sestores Gominantes. yo Prdiciones personsses reqecrisae woke ween ‘transmisién y3) aun cuando exista acoseo'y defar roles en le culture cedure reee et Ponibilidad de servicios educacionales, sa i Portadores de rasgos percibidos como nege- Por parte del sector marginal estard limitd¥05 desde el punto de vista de la cultura de este modo a Jas generaciones su) dominante, y las barreras que existen para qui oe logren elintinar las carenctas mismas. Debyiet de fia areior raat innit, tel ery 3 sino también —aungue acaso de m: wont ners menos drastica— en poblaciones homd Met oxen Jas discriminacione} SES | 7 Ja”, los migrantes internos y, en general, Iod t ores menos favorecidos en cuasto @ edutal pajqu we Talal vol an tran de qué manera en le Argentina, un pal Tens émicamente homogéneo, los migrantes internosacests sore “Enraicacion ¥ Devldn 2 oe “ocupacioa. ¢ concentran desproporcionalmente en los ext) sey" yest Coens awn won © mess Com tratos ocupacionales mas bajos (servicios doyitais ce onmnde 7 eset mésticos ¥ ocupaciones menos calificadas 5 co ue esto Gcurre tanto en Buenos. Alves comapor 10 cual los nacidos en grandes ciudades co en centros mayores (100.000 y més), © interfresponden en se mayoria a los natives Ge! coo rmedios (29.000 a 100.000), invirtiéndose sola_glomerado urbano de Buenos Alves.) FE mente‘en los menores y Int areas rules, penein de dscriminacioncs, Cie Seng se cmbargo, i situacion menos favorecida Je También es interesante sealer que hay unalios misranies interaos puede dependsr ‘ain diferenciaciéa muy clara entre los migrantes se-[bién de otros factores. En efecto, s* 08 Toker gin su origen, como lo muestra una encuestallado que no siempre los migran con respect realizada en Buenos Aires. En este conglome colocan en situacién desventajosa con "=sDoc ‘ado urbano la proporcion de los inmigradosia los nalivos, 7 a a eae desde las provincias més desarrolladas aumen-|pueden depender de determinantes ar la ts regulerinente a medida que st pasa a nivees|fes en ta ciudad de destino, ex particular Ta socioecondmieos mas altos, y la inversa ocurre tara de creacidn de nuevos empleos on Serie et con los originarios de provincias menos desa-|de’ alta productividad, y el grado ae rece trolladas.. El mismo fenémeno se observa cuan: |cialismo” de cada ciudad an do se discrimina el origen rural o urbano, di- jmales para obtener trabajo): ferenciando distintos tamatios de poblacién. . (El cuadro 8 incluye nacidos en el extranjero, | Jorge Bat yno distingue entre migrantes y no migrantes, ["A"sowie iW. srt Bo meee ali] see dale als Jetes de fantitia (eatranjeros, natives de ta ciudad y migrantes| a \2 At, icra, es ce 7 ry i cers Fad 2 | itt aes Glasses | Teal nd nto | [E §) 2.83 ale 33 - ‘PPEETY sli} = a3 aegis ale oP | BT ele A > ae alale *|a Esta hipétesis es por cierto de gran importan- cia no s6lo para el conocimiento de las migra. iones internas, sino también en lo referente a marginalidad, va que en definitiva los mismos factores actian para determinar las chances diferencisles de ubicarse dentro de uno u otro sector de “marginalidad generalieada”. Una ilustracién de 1o que podria ser el referente empfrico de Ta “marginalidad generalizada" lo proporciona el cuadre 10: el Nivel Econémico Social 1 (en los cuadtos 7,'8 y 10) corresponde al sector en el que se superponen varias formas ae marginalidad. Obviamente estos datos son muy insuficientes para un andlisis de este ee lug en cats et yma ato Las observaciones anteriores evan a conside- y/o las tasas de incrementos). Ein el segundo; rar el significado de la interrelacién.entre dis-Ja modificacién de las condiciones personales ponibilidad y acceso de recursos materiales, y no se limitarian a mejorar las condiciones com condiciones personales en los procesos que ge- petitivas del sector marginal, sino que estima || neran marginalidad, al que se ha hecho reie-lacian el crecimiento evonémico y con él la || rencia reiteradamente, El problema puede ilus- creacién de nuevos empleos, Si bien entre es. || trarse con respecto a la insercién en e] sub- tas dos posiciones son posibles varias orienta- sistema de produccién y a jas distintas (y a ciones intermedias que no es el caso de dis: ‘veces opuestas) posiciones que pueden asumir- aqui, ¢s importante recordarlas subrayando su se: 1) la disponibildad de recursos (creacién giifoque opuesto, pues se trata de un contraste de empleos en relacién con la oferta de mano que ilustra una vez més los dilemas esenciales de obra) fija la proporcién de personas que que deben enfrentarse en el estudio de la mar- Podrén incorporarse al subsistema productive ginalidad y en el planeamiento de las politicas Yla proporcién que quedard marginalizada. La Gestinadas a superatia. Seleccién de quienes irin a llenar esa cuota de vcuaso 10 marginalidad dependerd de las condiciones per- | giyunas:caractrinticas dete eotetén pobre y marginal en sonales, sea individuales o bien culturalmente |cumpuruciin com la poblacisn obrera an el conglomerado urbane: “ce Buwos. het, Dt ‘porentae) estructuradas. Si el subsistema de produccién | deja de ingorporar un 10 % de la fuerza poten | cial de trabajo, ese diez por ciento se rerlutard preferentemente entre los que carecen de las | condiciones personales requeridas; 2) Ia cuota |! yaa ov as oat w de marginalidad no se halla rigidamente deter- |" mar ds! wea aa | oom rninada por ta capacidad del subsistema pro- || 2 dvger verona dj ductivo de generar empleos (en relacién con | ‘ms % tel smo) Ja disponibilidad de trabajadores), sino que po- || itm dean uer | 32 | za | ms ard variar en funcidn de las condiciones perso- || Remus sume | pi | Ba | nales de la poblacién, en el sentido de que, cuan- ||, onges ar tor tonproues | doo éstas son relativamente altas (es decir ade- || ‘etm ‘er "ily cuadas a roles modernos), este mismo hecho || Sj S=rame st] |) Jas pondré en condiciones de generar activida- || ues sucemron a des que-ampliarin brcapactdad del subsistema fF ~ de producoién~ En el primer caso sélo podra || * Sram amnerws! (ste eliminarse la marginalidad actuando sobre las || mir ee mw unto) | | causas que restringen Ta eapacidad del subsis. |) SSE oo lee tea. ee tema, o bien sobre el volumen de trabajadores. 3.900) ar a Br disponibles (en ambos casos sobre el “stock” || Test cudaes (nom) | aa ws Sinan yao S Seo: jes de femiia me HS SOS asda ait Bre ot sete) Esato eo dels Ste de ‘ls ‘Sher (ore ted oe ene. poe de faa (Goore wal ge es) oma se ios" et tll de ce er sta) Fromedio ed orl mejores no erat romeo ojos tenidos nn tet ‘Duowor Aes de ts wt Sen iS ates 0 menos (20: We tort cet) ae ieee ‘ena {ines (bee tote > sa ws 2S ass 12 ws ° ietroducci6n La problemética de Ia marginalidad 12 fn esquema teérico y metodolégico para T estudio de Ia marginalidad