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MENTE y CEREBRO

MENTE y CEREBRO n. o 45/2010 6,50 € BIOLOGIA DE LA RELIGION La ciencia revela los

n. o 45/2010 6,50 €

BIOLOGIA DE LA RELIGION La ciencia revela los beneficios evolutivos de la espiritualidad SUEÑO CUANDO
BIOLOGIA DE LA
RELIGION
La ciencia revela los beneficios evolutivos de la espiritualidad
SUEÑO
CUANDO LOS NIÑOS
NO PUEDEN DORMIR
NEUROLOGIA
ENFERMEDAD DE HUNTINGTON
SEXUALIDAD
EL LENGUAJE DE LOS BESOS
LESIONES CEREBRALES
RECUPERACION
NEUROPSICOLOGICA
EMOCIONES
AMISTAD CON LOS ROBOTS
MENTE y CEREBRO
NOVIEMBRE/DICIEMBRE 2010
0 0 0 4 5
9 771695 088703
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SUMARIO

SUMARIO ANIMALES INTELIGENTES 3 2 8 2 EL BESO SUEÑO INFANTIL 1 8 HUNTINGTON 72 2

ANIMALES INTELIGENTES 32

82 EL BESO

SUEÑO INFANTIL 18

INTELIGENTES 3 2 8 2 EL BESO SUEÑO INFANTIL 1 8 HUNTINGTON 72 2 6 VIVIR
HUNTINGTON 72
HUNTINGTON 72

26 VIVIR CON ROBOTS

SUEÑO INFANTIL 1 8 HUNTINGTON 72 2 6 VIVIR CON ROBOTS TRASTORNOS DEL SUEÑO 18 CUANDO
SUEÑO INFANTIL 1 8 HUNTINGTON 72 2 6 VIVIR CON ROBOTS TRASTORNOS DEL SUEÑO 18 CUANDO

TRASTORNOS DEL SUEÑO

18 CUANDO LOS NIÑOS NO PUEDEN DORMIR

Katja Gaschler

Muchos padres luchan con sus hijos a la hora de irse a dormir. ¿Falta de resolución paterna? No necesariamente. Según estudios recientes, las

alteraciones del sueño infantiles pueden obedecer

a causas diversas. Los expertos han abandonado

las panaceas y buscan soluciones personalizadas.

EMOCIONES

26 MI AMIGO ROBOT

Miriam Ruhenstroth

Actúan de forma autónoma, se muestran afectuosos

y simpáticos, piden cariño. ¿Por qué razón niños y adultos sucumben a los encantos de los juguetes

autómatas de última generación? Expertos en psicología investigan la interacción emocional entre humanos

y máquinas.

EVOLUCION

32 UN MUNDO, MULTIPLES MENTES

Paul Patton

Solemos pensar que la inteligencia evolutiva cuenta con un solo pináculo que ocupan en exclusiva los seres humanos. Se trata de un error.

CIENCIA Y RELIGION

40 HOMO RELIGIOSUS

Michael Blume

El debate todavía vigente sobre ciencia y religión gira de nuevo: los investigadores indagan ahora las raíces biológicas de la fe. Múltiples datos revelan la espiritua- lidad y la religiosidad como productos “beneficiosos” de la evolución.

¿NACIDOS PARA CREER?

40

HOMO RELIGIOSUS

44

CHARLES DARWIN, EL TEOLOGO NATURALISTA

46

LA RELIGION EN ESTADOS UNIDOS

50

SENTIDO Y SINSENTIDO DE LA FE

LESIONES CEREBRALES

62 REHABILITACION NEUROPSICOLOGICA DEL DAÑO CEREBRAL

José León Carrión

Los avances actuales permiten que los pacientes con daño cerebral adquirido puedan recuperarse de los trastornos de la memoria, del lenguaje, práxicos, motores o emocionales subsecuentes a la lesión orgánica.

NEUROLOGIA

72 ENFERMEDAD DE HUNTINGTON: ¿POR QUE MUEREN LAS NEURONAS?

Sandrine Humbert

La descripción de los mecanismos moleculares y celulares responsables de la muerte de las neuronas en la enfermedad de Huntington podría permitir la identificación de nuevos tratamientos.

SEXUALIDAD

82 LABIOS QUE BESAN

Chip Walter

El acto de besar es más complejo de lo que parece:

transmite poderosos mensajes al cerebro, al cuerpo y a la pareja.

SECCIONES

5

Encefaloscopio

 

Sueño

Emociones

Tecnología

Medicina

Estructura del cerebro.

9

Retrospectiva

 

William Horsley Gantt (1892-1980)

50

Punto de vista

 

Richard Schröder y Franz Wuketits:

Sentido y sinsentido de la fe

55

Mente, cerebro y sociedad

Trastornos conductuales en primates. La percepción del habla en los bebés. Hacia una reformulación del espectro austista. Prosperar gracias al egoísmo. Masa crítica.

87

91

94

Ilusiones

Espejito, espejito

Syllabus

Superstición

Libros

Sobre la vejez

Identidad.

MENTE y CEREBRO

DIRECTORA GENERAL Pilar Bronchal Garfella Laia Torres Casas EDICIONES Yvonne Buchholz Anna Ferran Cabeza Ernesto Lozano Tellechea PRODUCCIÓN M.ª Cruz Iglesias Capón Albert Marín Garau SECRETARÍA Purificación Mayoral Martínez ADMINISTRACIÓN Victoria Andrés Laiglesia SUSCRIPCIONES Concepción Orenes Delgado Olga Blanco Romero

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ASESORAMIENTO Y TRADUCCIÓN:

NOELIA DE LA TORRE: Cuando los niños no pueden dormir; DAVID BARBERO: Mi amigo robot; LUIS BOU: Un mundo, múltiples mentes, Encefaloscopio, Ilusiones; SIXTO J. CASTRO: Homo religiosus, Punto de vista; M. A DOLORES ESCARABAJAL:

Rehabilitación neuropsicológica del daño cerebral, Retrospectiva; JOSÉ MANUEL GARCÍA DE LA MORA: Enfermedad de Huntington: ¿por qué mueren las neuronas?; MARIÁN BELTRÁN: Labios que besan, Prosperar gracias al egoísmo; ANGEL GONZÁLEZ DE PABLO: Masa crítica; IGNACIO NAVASCUÉS: Syllabus

P ABLO : Masa crítica ; I GNACIO N AVASCUÉS : Syllabus Portada: Corbis-Zefa / Markus

Portada: Corbis-Zefa / Markus Moellenberg

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ISSN 1695-0887

Dep. legal: B. 39.017 – 2002

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Printed in Spain - Impreso en España

ENCEFALOSCOPIO

© ISTOCKPHOTO / SUSANDANIELS

SUEÑO

Peor que un mal sueño

Las pesadillas, lejos de constituir una liberación de las emociones, pueden reforzar la ansiedad

N os despertamos con el corazón la- tiendo alocadamente y las manos

temblorosas. Calma —nos decimos— no es más que una pesadilla. Ahora bien, ¿son las pesadillas realmente be- nignas? Los psicólogos no están muy seguros. Algunos siguen creyendo que alivian tensiones psicológicas, al per- mitir que el cerebro dé rienda suelta a sus miedos, pero según investigaciones recientes lo más probable es que estos tormentos nocturnos aumenten la an- siedad durante la vigilia. En uno de los trabajos en cuestión, un equipo de investigadores australia- nos le preguntaron a 624 estudiantes de Secundaria acerca de sus vidas y sus pesadillas durante el año anterior, y evaluaron su grado de estrés. Es bien sabido que las experiencias estresan- tes provocan pesadillas, pero si las pe- sadillas sirvieran para difuminar esa tensión, quienes las sufren deberían superar con mayor facilidad sus tras- tornos emocionales. El estudio, publica- do en la revista Dreaming, no respalda tal hipótesis: las pesadillas, no sólo no disipan la angustia, sino que quienes informaron de sufrirlas en sus sueños tenían una probabilidad de padecer ansiedad general que era mayor que la de quienes experimentaron sucesos do- lorosos, como, por ejemplo, el divorcio de sus padres. Es posible, no obstante, que algo marche mal en los cerebros de quienes experimentan mucha ansiedad, lo que causa el fallo del procesamiento emo- tivo normal durante el sueño, explica Tore Nielsen, director del laboratorio de sueños y pesadillas del Hospital del Sagrado Corazón, en Montreal. Pero los resultados más recientes de Nielsen, publicados en el Journal of Sleep Research, refuerzan las aprecia- ciones de los australianos. Para eluci- dar cómo resultan afectadas nuestras emociones por el sueño REM —en el

afectadas nuestras emociones por el sueño REM —en el cual se producen casi todos los ensue-

cual se producen casi todos los ensue- ños—, los investigadores canadienses le presentaron imágenes muy pertu- badoras (escenas sanguinarias o una mujer obligada a punta de cuchillo a entrar en una furgoneta) a un grupo de voluntarios sanos justamente antes de acostarse. Cuando los sujetos vieron esas mis- mas imágenes por la mañana, quienes habían sido privados de sueño REM, lleno de ensoñaciones, se vieron menos afectados emotivamente que los priva- dos de otras fases de sueño. Otro tanto resultó cierto para quienes experimen- taron menos reacciones emotivas en

sus sueños. Con otras palabras, sufrir pesadillas no hizo que los durmientes se mostraran menos afectados durante la vigilia, sino lo contrario. Lo que estos estudios no aclaran es si las pesadillas desempeñan una función causal en la ansiedad, o si son mera ex- presión de problemas subyacentes. Los investigadores coinciden en que sufrir alguna pesadilla ocasional es normal y nada problemático. Pero si los sueños son causa de preocupación y ansiedad pertinaz, tal vez esté ocurriendo algo más grave, y que convenga consultar a un profesional de la salud mental. —Frederik Joelving

GETTY IMAGES / MARILI FORASTIERI

EMOCIONES

El amor, fruto de la evolución

El crecimiento del cerebro en los humanos parece haber guiado el desarrollo del amor

P ara la mayoría de las criaturas, la procreación

no presenta complicaciones emocionales. En los humanos, sin embargo, cuenta con un engañoso cómplice: el amor

romántico, capaz de elevarnos

al éxtasis o hundirnos en una

profunda desesperación. Pero, por caprichoso que nos parez- ca, el amor probablemente es un rasgo adaptativo, origina- do en la temprana evolución de nuestra especie. Dos de los distintivos de la evolución humana —el cami- nar erguidos y el gran tamaño cerebral— acaso hayan favo-

recido la aparición del amor, como sostiene una teoría de la antropóloga Helen Fisher, de la Universidad Rutgers. El bipedalismo implicaba que las madres tenían que trans- portar sus cachorros, en vez de llevarlos montados en la espalda. Con las manos así ocupadas, las mamás necesi-

taban un compañero que les procurase alimento y las pro- tegiera a ellas y a sus retoños. Las parejas de homínidos bí- pedos como el Australopithe- cus afarensis, especie a la que pertenece el fósil de Lucy, da-

tado en 3,2 millones de años atrás, posiblemente sólo man- tenían la relación unos pocos años, suficientes para que los críos estuvieran destetados y caminasen. Las hembras que- daban después aptas para un nuevo emparejamiento. El agrandamiento de los ce- rebros hace más de un millón de años extendió la duración de estas relaciones monóga- mas. Al crecer el tamaño del cerebro, los humanos tuvie- ron que afrontar un compro- miso evolutivo. Nuestra pel- vis, adaptada al bipedalismo, impone un límite a la cabeza del niño en el nacimiento. En consecuencia, los bebés hu- manos nacen en un estado

de desarrollo más temprano que los de otros primates

y su infancia se prolonga lo

suficiente para que crezcan

y aprendan. Los antepasados

humanos se habrían valido entonces de unos empareja-

mientos más duraderos para resguardar y sostener a su prole. Fisher señala, además, que

el crecimiento del cerebro de

los homínidos —y los novedo- sos caracteres de organización que lo acompañaban— otor- garon a nuestros predecesores unos extraordinarios recursos para el cortejo mútuo, a tra- vés de la poesía, la música, el arte y la danza. Los datos arqueológicos indican que hace 35.000 años los huma- nos ya se implicaban en con- ductas de esos tipos. Es decir, probablemente estarían tan enamorados como nosotros podamos estarlo. —Kate Wong

TECNOLOGIA

Atinar con el fármaco correcto

Un nuevo dispositivo podría eliminar tanteos en la prescripción de antidepresivos

I magínese que está sufriendo la losa aplastante de una depresión grave,

que logra por fin ser diagnosticada. Se le prescribe un tratamiento con fárma-

cos

de soportar desagradables efectos se-

cundarios, la depresión no remite. Esta desdichada experiencia dista de ser rara:

más de las dos terceras partes de quienes sufren depresión no tienen suerte con el primer medicamento que se les prescribe

y han de soportar los efectos de la reti- rada del fármaco antes de empezar con

una medicación nueva.

y tras dos meses de medicación,

6 6

La determinación del tratamiento correcto puede convertirse en un proceso largo y penoso, a base de tanteos. Es posi- ble, empero, que una técnica nueva, ba- sada en las ondas cerebrales del paciente, permita eludir semejante inconveniente,

al calibrar casi desde los comienzos la

posible eficacia del tratamiento. En la técnica de marras, denomina- da electroencefalografía cuantitativa (EEGC), se miden las pautas de ondas

cerebrales del paciente mediante EEG,

y se comparan después con una base

de datos de muestras normales, para

detectar las anomalías funcionales. En un estudio publicado en septiembre de 2009 en Psychiatry Research, los investi- gadores se valieron de EEGC para regis- trar la actividad cerebral de sujetos con desórdenes depresivos graves: antes de que comenzasen el tratamiento; tras una semana de la administración de un anti- depresivo, y al cabo de ocho semanas de medicación, que es el periodo que sue- len requerir estos fármacos para alcanzar efectos plenos. Las variaciones observadas en las lec- turas de EEGC al cabo de sólo una semana

MENTE Y CEREBRO 45 / 2010

© ISTOCKPHOTO / ALENGO (EEG); © FOTOLIA / BELTSAZAR (hombre)

MEDICINA

Terapia génica, mejor que oleosa

Una terapia da esperanzas para una mortífera enfermedad degenerativa del cerebro

E strenada en 1992, la película Lorenzo’s Oil narraba la lucha de una familia

para salvar la vida de su hijo, víctima de adrenoleucodistrofia (ALD), una enferme- dad cerebral degenerativa y mortal aso- ciada al cromosoma X. A lo largo de los años siguientes, el aceite mencionado en el título —un suplemento dietético— no ha logrado, desgraciadamente, convertir- se en el remedio general que tantos espe- raban. En un artículo publicado en Science en noviembre de 2009 se sugería que el tan buscado remedio podría lograrse me- diante terapia génica, una metodología de tratamiento muy jaleada años atrás, hasta que un experimento provocó la muerte de un adolescente en 1999. A pesar de ello, se ha seguido investi- gando, con gran precaución, en busca de terapias génicas para ciertas enfermedades de origen genético. La ALD, por ejemplo, se debe a mutaciones del gen ABCD1, que provoca valores inusitadamente elevados de un ácido graso que lesiona la envoltura aislante de ciertas neuronas. Afecta apro- ximadamente a 1 de cada 20.000 niños varones, a la edad de 6 a 8 años, y provo- ca la muerte antes de la adolescencia. El

AGE FOTOSTOCK
AGE FOTOSTOCK

de medicación permitieron pronosticar en un 74 por ciento de los casos si los pacientes experimentarían recuperación o regresión de sus síntomas al cabo de ocho semanas. “Existen, al parecer, cambios en la ac- tividad eléctrica cerebral que se produ- cen al cabo de sólo una semana, cuando el paciente todavía no percibe ningún cambio”, explica Andrew Leuchter, de la Universidad de California en Los Angeles, autor principal del estudio. El resulta- do “demostró que [la técnica basada en EEGC] podría resultar de utilidad para los pacientes”, afirma. Se requiere una investigación más completa para comprobar si la técnica

MENTE Y CEREBRO 45 / 2010 MENTE Y CEREBRO 45 / 2010
MENTE Y CEREBRO 45 / 2010
MENTE Y CEREBRO 45 / 2010

tratamiento de elección sigue siendo el trasplante de médula ósea, procedimiento no exento de riesgos y dependiente de la existencia de un donante idóneo, explica Patrick Aubourg, neurólogo del instituto de investigación INSERM francés. Ahora Aubourg y su equipo han de- mostrado en un ensayo preliminar que la terapia génica ha detenido la progresión de la ALD en dos niños para quienes fue imposible encontrar donantes compati- bles. Tras “pescar” células pluripotentes en la sangre de cada uno de los dos, los investigadores insertaron una versión normal del gen ABCD1 en algunas de esas células madre y las transplantaron de nuevo a los enfermos. Los resultados han sido prometedores:

la progresión de la ALD cesó al cabo de 14 o 16 meses. Un año después, ninguno de los niños sufría de ulteriores lesiones cerebrales ni de leucemia (un efecto se- cundario de algunos intentos anteriores de terapia génica). El equipo ha tratado ahora a un tercer individuo, y se está pre- parando para ensayos más extensos en Europa y en EE.UU.

— Andrea Anderson

es algo más que una promesa. Leuchter considera que podrán pasar varios años antes de la EEGC llegue a ser utilizada en la clínica. Aun así —opina D. Corydon Hammond, de la facultad de medicina de la Universidad de Utah, y participante en el estudio— existe gran necesidad de juzgar la eficacia de estos fármacos, y la técnica ofrece una posible solución. “La psiquiatría lleva años con la apremiante necesidad de métodos más científicos y objetivos en la elección de medicamen- tos”, opina Hammond. Tras alabar el estudio, al que considera “importante”, añadió: “Hacen falta muchos más como éste, y no sólo para la depresión”. — Allison Bond

7 7

ESTRUCTURA DEL CEREBRO

Ambidextrismo y TDAH

Un cerebro demasiado simétrico aumenta el riesgo de padecer problemas cognitivos

U na de las primeras cosas que aprenden los estudiantes de ana-

tomía es que el cerebro está dividido en dos partes. En la mayoría de las perso- nas, una de dichas partes o hemisferios desempeña un papel dominante. Con frecuencia se explica, de manera senci- lla, que una persona es diestra o zurda según la dominancia de uno de los he- misferios, ya que cada lado del cerebro controla la parte opuesta del cuerpo. Los diestros, por ejemplo, suelen tener un hemisferio izquierdo dominante. Ahora los estudios con niños ambidex- tros (aquellos en los que no predomina el uso de una mano en concreto) po- drían proporcionar información sobre las consecuencias de poseer un cerebro inusualmente simétrico.

Al alcanzar los 16 años, presentaban asimismo una probabilidad dos veces mayor de desarrollar síntomas relacio- nados con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH); tales síntomas resultaban también más graves que en el caso de los estudiantes zurdos o diestros. El ambidextrismo, sin embargo, no es el factor causante de dichos proble- mas. “La lateralidad es una forma muy ‘cruda’ de evaluar el funcionamiento del cerebro”, afirma Alina Rodríguez, psicóloga clínica del King’s College en Londres y autora principal del estu- dio. En un cerebro típico, el lenguaje se localiza en el hemisferio izquierdo y las redes que controlan la atención se encuentran en el derecho; encéfa-

lingüístico, los niños con TDAH pare- cían recibir demasiada información de su hemisferio derecho. Rodríguez matiza, no obstante, que el ambidex- trismo no determina por sí mismo un mal funcionamiento del cerebro, sino que supone simplemente “un factor de riesgo más entre otros muchos”. ¿Por qué algunos chicos presentan cerebros demasiado simétricos? Una posible respuesta reside en la epigené- tica, mecanismo por el cual las influen- cias ambientales afectan a la expresión de los genes. En 2008, Rodríguez des- cubrió que las mujeres que experimen- taban acontecimientos estresantes o sufrían depresión durante el embarazo presentaban una mayor probabilidad de dar a luz a niños ambidextros, re-

HEMISFERIOS IGUALES Si las dos mitades del cerebro son imágenes especulares la una de la
HEMISFERIOS IGUALES
Si las dos mitades del cerebro son imágenes
especulares la una de la otra, la comunicación
y la coordinación entre ambos hemisferios podría resentirse.
CORBIS

Un equipo de investigadores euro- peos demostró en un estudio con cerca de 8.000 niños finlandeses que aque- llos que eran ambidextros presentan mayor riesgo de sufrir dificultades lingüísticas, escolares y de atención. Así, pues, los probandos ambidextros de ocho años tenían una probabilidad dos veces mayor de experimentar di- ficultades escolares y del lenguaje que sus compañeros de la misma edad.

los en los que no existe un hemisferio dominante podrían funcionar y comu- nicarse de forma diferente. Acorde con esta teoría, un estudio de 2008 llevado a cabo por un grupo de científicos de la Universidad de Califor- nia en Los Angeles detectó anomalías en la comunicación interhemisférica en niños con TDAH. Así, en las tareas que deberían corresponderle al hemis- ferio izquierdo, como el procesamiento

sultado que apoya la idea de que las experiencias de una mujer embarazada afectan al desarrollo cerebral del feto. Según concluye Rodríguez, la laterali- dad “puede utilizarse, junto con otros marcadores, para predecir la posibili- dad de presentar problemas de com- portamiento”, lo que facilitaría a pa- dres, profesores y doctores intervenir ante el primer indicio de problemas. —Emily Anthes

RETROSPECTIVA

WILLIAM HORSLEY GANTT (1892-1980)

Los inicios de la psicopatología experimental en Estados Unidos

GABRIEL RUIZ Y NATIVIDAD SANCHEZ

A unque los estudios que el fisiólogo ruso Ivan Petrovich Pavlov (1849-

1936) realizó acerca de los reflejos condi- cionales se cuentan entre los experimen- tos científicos más populares del siglo XX , muy poco se conoce del desarrollo que las ideas pavlovianas tuvieron a través de uno de sus discípulos más distin- guidos, el psiquiatra estadounidense William Horsley Gantt (1892-1980). En este artículo revisaremos sus trabajos

RESUMEN

Hacia una profilaxis del trastorno mental

1 William Horsley Gantt realizó el primer estudio a gran escala

de las neurosis experimentales. Sentó las bases de lo que se deno- minó “psicología experimental”.

2 En sus estudios con perros, Gantt aplicó innovaciones

metodológicas que le permitie- ron identificar nuevos fenómenos como la autoquinesis y la esquizo- quinesis. Ello le llevó a pensar que las leyes de la psicopatología dife- rían de las que rigen la conducta normal.

3 Desde 1943, Gantt reivindicó una psiquiatría profiláctica

para determinar el nivel relativo de susceptibilidad individual a los trastornos psiquiátricos. Propuso

realizar pruebas rutinarias de la función refleja condicional desde la edad escolar, que se completa- rían con estudios genéticos y bio- químicos, entre otras medidas.

de laboratorio sobre las neurosis expe- rimentales en perros y su propuesta de utilizar la técnica de los reflejos condi- cionales como herramienta diagnóstica en psiquiatría. Gantt estudió medicina en la Univer- sidad de Virginia, donde se graduó en 1920. Aunque su vocación inicial había

sido la psiquiatría, sus primeros trabajos clínicos estuvieron muy alejados de ese ámbito. La psiquiatría estadounidense de los años veinte se hallaba dominada por

el psicoanálisis, un sistema teórico que

realizó interesantes aportaciones, pero carente, a su juicio, de una sólida base científica. Orientó los primeros pasos de su ac- tividad clínica hacia un área médica

más fundamentada en la investigación de laboratorio: el tratamiento de las

afecciones digestivas. Comenzó a traba- jar como residente en el hospital de la Universidad de Maryland, estudiando el efecto colecistoquinético del sulfato de magnesio. Sin embargo, una circunstan- cia inesperada reavivó su interés por la psiquiatría. En 1922 participó en una expedición médica de ayuda a Rusia organizada por

la American Relief Administration, una

organización humanitaria que dirigía el presidente Herbert Hoover (véase la figura 1). Era una expedición de socorro de la población tras las hambrunas y las epidemias de tifus, viruela y cólera que asolaron la zona rusa del Volga durante 1921 y 1922. Asignado a la unidad mé- dica de Petrogrado, Gantt participó en

vacunaciones, recogió datos epidemio- lógicos acerca de los efectos de la guerra

y el hambre, y visitó el laboratorio de Pavlov. Pavlov le atendió personalmente. Le mostró un experimento de reflejos con-

William Horsley Gantt en 1933 ARCHIVOS MÉDICOS ALAN MASON CHESNEY DE LAS INSTITUCIONES MÉDICAS JOHNS
William Horsley Gantt en 1933
ARCHIVOS MÉDICOS ALAN MASON CHESNEY DE LAS INSTITUCIONES MÉDICAS JOHNS HOPKINS

dicionales, asunto desconocido para el estadounidense que sólo había oído de los trabajos de fisiología de la digestión por los que aquél había recibido el pre- mio Nobel en 1904. A esa visita aludía en su diario describiéndola como “el día más feliz de los que he pasado en Europa”. Gantt creyó ver en el método pavlovia- no de los reflejos condicionales la posibi- lidad de fundamentar científicamente el estudio de la mente y sus trastornos. De- cidió volver a Rusia para aprender todo lo relacionado con la técnica. Tuvo que esperar dos años hasta que el gobierno bolchevique le concedió un nuevo visado de entrada. Durante ese tiempo realizó trabajos clínicos sobre patologías hepá- ticas en Inglaterra y Alemania. Viajó a Helsinki para aprender ruso. Por fin, en enero de 1925, pudo entrar en Rusia. Permaneció en el laboratorio que Pavlov tenía en el Instituto de Medi- cina Experimental de Leningrado hasta agosto de 1929. Durante esos años, Gantt realizó investigaciones sobre fisiología de la digestión y sobre reflejos condiciona-

BIBLIOTECA WELLCOME, LONDRES
BIBLIOTECA WELLCOME, LONDRES

1. VISITA A PAVLOV La fotografía muestra la visita de W. Horsley Gantt (miembro de la American Relief Ad- ministration) al laboratorio de Pavlov en 1922. La imagen lleva una nota de Gantt en el reverso que dice: “El Dr. Pavlov y algunos de sus colaboradores. Hacía tanto frío, que todos llevábamos el abrigo puesto. Estoy sentado entre el Dr. Pavlov y el Prof. Savitch, su pupilo más antiguo”.

les. Además, tradujo los trabajos de Pa- vlov que aparecieron en el libro Lectures on Conditioned Reflexes. Twenty-five Years of Objective Study of the Higher Nervous Activity (Behaviour) of Animals (1928), y publicó A Medical Review of Soviet Rus- sia (1928), libro considerado un clásico en medicina. Se convirtió también en una suerte de “diplomático no oficial” al ser uno de los pocos estadounidenses que vivió en Le- ningrado durante aquellos años. Era fre- cuente que los visitantes, especialmente británicos y estadounidenses, llegaran con una carta de presentación a Gantt, quien les facilitaba la estancia. Retornó a los Estados Unidos en agosto de 1929 acompañando a Pavlov, que había sido invitado a asistir al XIII Congreso Internacional de Fisiología de Boston y al IX Congreso Internacio- nal de Psicología que se celebró en la Universidad de Yale. Unos meses antes había recibido una oferta de trabajo de Adolf Meyer (1866-1950), psiquia- tra estadounidense de origen suizo, padre de la psiquiatría funcionalista norteamericana. Meyer defendía una

aproximación holística del estudio de la enfermedad mental en la que tenían cabida distintos enfoques teóricos y distintas metodologías de trabajo. An- daba interesado en poner en marcha un

laboratorio pavloviano en la Clínica Psi- quiátrica Henry Phipps de la facultad de medicina de la Universidad Johns Hopkins. Meyer pensó que Gantt era la persona adecuada.

El laboratorio, al que se denominó Pav-

lovian Laboratory, comenzó a funcionar en 1930. Gantt fue su director hasta que se retiró en 1958, aunque su carrera no concluyó entonces. Había creado un se- gundo laboratorio en el hospital que la administración de veteranos tiene en Perry Point (Maryland). Durante años simultaneó la dirección de ambos labo- ratorios, mas a partir de 1968 su labor científica se desarrolló exclusivamente en el último.

A lo largo de su dilatada carrera abor-

dó un amplio espectro de cuestiones:

bases anatómicas de los reflejos condi- cionales, psicofarmacología, psicopato- logía experimental, psiquiatría clínica, reflejos condicionales cardíacos, medi-

cina psicosomática, etcétera. Además, se convirtió en uno de los principales difusores de la obra de Pavlov: fundó la Pavlovian Society en 1950, que presidió hasta 1965. Inició en 1966 la publicación de la revista Conditional Reflex, que diri- gió hasta 1978. Recibió el premio Lasker en 1946, por sus estudios sobre las neurosis experi- mentales, y el premio de la Asociación Americana de Cardiología en 1950, por sus investigaciones acerca del reflejo con- dicional cardíaco y la hipertensión. En 1970, fue nominado para el Premio Nobel de Medicina y en 1972 se le otorgó la me- dalla de oro de la Sociedad de Psiquiatría Biológica, el premio Ira van Giesen del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, dos años más tarde, y el premio de la Socie- dad Médica J. E. Purkinje en 1975.

A hombros de gigantes

Cuando Gantt llegó a Leningrado en 1925, Pavlov estaba empezando a intere- sarse por la psiquiatría. En el curso de sus investigaciones acerca de los reflejos condicionales había observado algunas situaciones que alteraban el comporta- miento normal de los perros. Descubrió ciertas analogías entre estos desórdenes

y la psicopatología humana.

Así, por ejemplo, durante unos experi- mentos realizados en 1914 por su colabo- radora Natalia R. Shenger-Krestovnikova (véase la figura 2) con el objetivo de de- terminar los límites de la capacidad dis-

criminativa de los perros, se condicionó

a los canes a responder ante un círculo,

seguido de la presentación de alimento,

y a no responder ante una elipse, que

no iba seguida del mismo. Una vez que los animales resolvieron correctamente esta discriminación, respondiendo sólo ante el círculo, Shenger-Krestovnikova aumentó la dificultad de la tarea ha- ciendo que la elipse fuera cada vez más circular, hasta que llegó un momento en que ambas figuras fueron tan parecidas, que los perros no fueron capaces de dis-

tinguirlas. En ese momento, Shenger-Krestov- nikova observó una serie de alteracio- nes de la conducta de los animales que parecían indicar que mostraban una “ge- nuina condición neurasténica”. Pavlov

DEPARTAMENTO PAVLOV DEL INSTITUTO ESTATAL DE MEDICINA EXPERIMENTAL

describió esa conducta patológica en Los Reflejos Condicionados: Lecciones sobre la Función de los Grandes Hemisferios, aparecido en 1929: “El animal, que hasta entonces era tranquilo, gruñía y se re- volvía, arrancándose los instrumentos prendidos a él, y mordía los tubos de goma que iban desde él al operador, lo

Al

introducirlo en la sala de experimenta- ción, ladraba violentamente, contra su costumbre, y poco después presentaba todos los síntomas de un estado de neu- rosis aguda”. Pavlov denominó “neurosis experi- mentales” a esos trastornos inducidos en el laboratorio. Identificó algunos de los procedimientos que las producían. Al descrito anteriormente, se añadieron otros como intentar transformar un es- tímulo aversivo (una descarga eléctrica) en apetitivo, por su asociación con la pre- sentación de alimento. Una inundación que sufrieron las perreras de su labora- torio el 23 de septiembre de 1924 le dio la oportunidad de estudiar los efectos traumáticos de esa situación de gran in- tensidad emocional. Con todo, aunque los factores situa- cionales fueron una condición necesa- ria para la aparición de las neurosis ex- perimentales, no fueron por sí mismos suficientes. Intervenían factores here- ditarios. Había que tomar en cuenta las características de cada animal, su tipo de sistema nervioso. Aunque las ideas de Pavlov sobre los distintos tipos de sistema nervioso fueron cambiando a lo largo del tiempo, una de sus clasificaciones más conoci- das distinguía cuatro tipos principales (véase la figura 3): en dos predomina- ba el proceso de excitación (coléricos y sanguíneos, utilizando la terminología hipocrática) y en los otros dos prevalecía el proceso de inhibición (flemáticos y melancólicos). Los dos tipos extremos, coléricos y melancólicos, eran los más propensos a desarrollar los desórdenes neuróticos cuando se enfrentaban a los factores situacionales descritos, porque en ellos predominaba uno de los dos procesos nerviosos cuyo equilibrio regulaba la conducta normal. Sin embargo, los dos

cual nunca antes había sucedido. [

]

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Ivan Petrovich Pavlov
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DEPARTAMENTO PAVLOV DEL INSTITUTO ESTATAL DE MEDICINA EXPERIMENTAL

tipos centrales, sanguíneos y flemáticos, aquellos en los que los procesos de exci- tación e inhibición estaban equilibrados, eran más estables ante las situaciones que desencadenaban las neurosis expe- rimentales. Los procesos corticales de excitación e inhibición y sus interacciones mutuas desempeñaron una función esencial en la explicación que Pavlov ofreció de la conducta normal y patológica. Imaginó la corteza cerebral como un mosaico de puntos de excitación e inhibición que cambiaban y se propagaban por el tejido cortical en función de los requerimien- tos ambientales. La conducta normal era fruto del ajuste continuo ante dichas exigencias e implicaba un equilibrio en la cantidad total de excitación e inhibi- ción que había en la corteza cerebral en

un momento dado. Las neurosis experi-

mentales aparecían cuando se rompía el

equilibrio mencionado. Así, había distintas formas de romper

el equilibrio nervioso. Una de ellas fue

la que se observó en el experimento de

Shenger-Krestovnikova cuando se pre-

sentaron dos estímulos casi idénticos

pero de signo contrario (el círculo y la

elipse que aparecen con los números 1

y 2 en la figura 2). El parecido entre los

estímulos hacía que las ondas cerebrales

excitatorias e inhibitorias “colisionaran”

en la misma área cortical de proyección.

De acuerdo con Pavlov, un área cortical

sólo podía activarse por uno de los pro-

cesos cada vez y nunca por los dos de for-

ma simultánea. Si ello ocurría, la tensión

nerviosa resultante producía la neurosis

experimental.

Gantt y las neurosis experimentales

En 1930, el Laboratorio Pavloviano de Gantt estaba en marcha y sus estudios experimentales con perros, así como sus trabajos con pacientes psiquiátricos, habían dado comienzo. Al igual que ha- bía ocurrido en el laboratorio de Pavlov, utilizó el procedimiento de Shenger- Krestovnikova como técnica inductora de la neurosis experimental, aunque con ligeras modificaciones, empleando sonidos en vez de figuras geométricas. Sin embargo, Gantt introdujo otras no- vedades metodológicas más importan- tes que aportaron a su aproximación un sello muy distintivo.

2. PERROS, CIRCULOS Y ELIPSES En la parte inferior se muestran el círculo (1) y las elipses (2 al 7) utilizadas en el experimento de Natalia R. Shenger-Kres- tovnikova (foto). Los trastornos patológi- cos observados por esta investigadora se produjeron al intentar enseñar a perros la discriminación entre los estímulos 1 y 2; las discriminaciones entre el círculo y el resto de las elipses las aprendieron sin ninguna dificultad.

Fuente: “Pavlov and his School”, por Y. P. Frolov en The Theory of Conditioned Reflexes, pág. 121. Kegan Paul, Trench, Trubner & Co. Ltd.; Londres, 1937.

Reflexes , pág. 121. Kegan Paul, Trench, Trubner & Co. Ltd.; Londres, 1937. MENTE Y CEREBRO
Reflexes , pág. 121. Kegan Paul, Trench, Trubner & Co. Ltd.; Londres, 1937. MENTE Y CEREBRO
 

Desarrollan

 

Desarrollan

trastornos

Alta resistencia a los factores patógenos

trastornos

patológicos

patológicos

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Enfrentados a una situación patógena

 
 
 
 
 
 

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Coléricos

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Tipo

equilibrado

Tipo

equilibrado

Tipo

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impetuoso

e impulsivo

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Tipo débil a impetuoso e impulsivo y lento Continuo excitación-inhibición Predomina Predomina

Continuo excitación-inhibición

e impulsivo y lento Continuo excitación-inhibición Predomina Predomina la excitación la inhibición

Predomina

Predomina

la excitación

la inhibición

Adolf Meyer, su mentor en Estados Unidos, había sugerido la conveniencia de realizar el “gráfico de la vida” de cada paciente, recogiendo todas sus expe- riencias vitales importantes: médicas, psicológicas, educativas, familiares, labo- rales, sociológicas, etcétera. Gantt siguió los preceptos de su mentor y adaptó el “gráfico de la vida” a sus estudios experi- mentales: midió distintas respuestas (sa- livación, tasa cardíaca, actividad motora general, respiración y conducta sexual) a lo largo del ciclo vital completo de sus animales, los estudió tanto en el labora- torio como fuera del mismo y registró los

4. PERROS EN EL LABORATORIO

Nick rechaza la comida en el laboratorio

(izquierda), un síntoma característico de la

neurosis experimental. A la derecha, Fritz,

un perro normal, acepta la comida en el

laboratorio.

Fritz, un perro normal, acepta la comida en el laboratorio. acontecimientos biográficos importantes de cada uno

acontecimientos biográficos importantes de cada uno de ellos. Ese método resultante de la combina- ción de una técnica experimental (los reflejos condicionales) con otra observa- cional (el “gráfico de la vida”) se aplicó con éxito en su estudio experimental más famoso, el caso Nick, cuya historia fue narrada en su libro Experimental Basis for Neurotic Behavior. Origin and Development of Artificially Produced Dis- turbances of Behavior in Dogs (1944). Gantt comenzó los experimentos en 1931, observando las reacciones de tres perros, Fritz, Peter y Nick, ante la habi- tación de laboratorio donde iban a de- sarrollarse las experiencias. Los ensayos experimentales comenzaron a princi- pios de 1932 y consistieron en presentar un sonido seguido de alimento. Los tres perros desarrollaron la respuesta condi- cional de salivación subsecuente al so- nido, aunque uno de ellos, Nick, mostró

subsecuente al so- nido, aunque uno de ellos, Nick, mostró 3. CLASIFICACION DE PAVLOV Pavlov clasificó

3. CLASIFICACION DE PAVLOV

Pavlov clasificó sus animales en dos grupos,

fuertes y débiles, de acuerdo con la fuerza

del proceso de excitación. A su vez, subdivi-

dió a los fuertes en equilibrados y no equi-

librados, según las relaciones de intensidad

entre los procesos de excitación e inhibición.

Finalmente, dividió a los fuertes y equilibra-

dos en impulsivos y lentos, de acuerdo con

la movilidad de los dos procesos (a). Pavlov

sugirió esta correspondencia entre su tipolo-

gía y la clasificación de los temperamentos

según Hipócrates (b). La combinación de los

factores constitucionales y la situación pató-

gena produce o no reacciones patológicas de

acuerdo con cada uno de los tipos (c).

síntomas de agitación motora y nega- tivismo, es decir, rechazo de la comida

en la habitación experimental, lo que Gantt interpretó como signos de “una cierta debilidad constitucional” (véase la figura 4).

A finales de 1932 comenzó un entre-

namiento de discriminación entre dos sonidos, uno seguido de alimento y el otro no, que los animales aprendieron sin dificultad. Sin embargo, Nick mostró signos de neurosis experimental (véase la

figura 5) cuando el tono de ambos soni- dos se aproximó tanto, que los hizo casi indistinguibles: a los síntomas anteriores se unieron taquicardia, jadeos e intentos de escaparse de la cámara de condicio- namiento.

El incremento en la dificultad de la dis-

criminación alteró ligeramente la con- ducta de Fritz y Peter. Los síntomas de Nick persistieron hasta 1934, momento en que Gantt interrumpió los experi- mentos durante dos años. A lo largo de ese intervalo, Nick descansó en las pe- rreras de la Universidad en compañía de otros congéneres. Los experimentos se reanudaron en 1936 y, aunque no se volvieron a presen- tar los sonidos que originalmente habían causado su desorden conductual, Nick si- guió mostrando los síntomas anteriores, junto con otros adicionales: respiración asmática, incontinencia urinaria y tras- tornos de la conducta sexual (erecciones persistentes ante los estímulos presenta- dos en la cámara experimental).

5. DESORDENES CONDUCTUALES Fritz reacciona al tono que originó el con- flicto (izquierda) y muestra el reflejo de orientación característico. A la derecha, Nick reacciona al mismo tono mostrando algunos de los síntomas de su neurosis experimental:

expresión facial de “ansiedad”, respiración dificultosa, intento de soltarse de la correa y erección sexual.

Tal constelación de síntomas aparecía ante el sonido de un metrónomo, un nue- vo estímulo condicional que no se había utilizado antes. Gantt habló de autoquine- sis para referirse a este proceso de propa- gación de los síntomas por distintos sis- temas fisiológicos, un proceso que había ocurrido sin la repetición de la situación experimental que originó el trastorno. Se trataba de un factor etiológico nuevo en las neurosis experimentales, que apun- taba a la posibilidad de que, en algunos individuos, ciertos procesos fisiológicos operen en contra de los procesos adap- tativos habituales, originando una con- ducta caótica que impediría el correcto ajuste a las exigencias del medio. Amén del proceso de autoquinesis, Gantt identificó otro factor importante en la etiología de estos desórdenes fun- cionales. Hacía referencia a la discrepan- cia en la adquisición de los componentes emocionales generales del reflejo condi- cional (medidos en la tasa cardíaca) y la respuesta condicional habitualmente utilizada (salivación). Lo que observó fue que, cuando se asociaba un sonido al ali- mento, la respuesta cardíaca se condicio- naba más rápido, a veces tras el primer ensayo, y desaparecía más lentamente que una respuesta glandular o motora; en muchos casos ni siquiera desaparecía del todo. Utilizó el término esquizoquinesis para referirse a la ausencia de actividad armónica entre los distintos sistemas fi- siológicos y sugirió que esta discordancia podría ser un factor importante en la hi- pertensión y otras afecciones cardíacas. Siguiendo la estela de Pavlov, Gantt también concedió importancia al pa- pel de los factores constitucionales en la neurosis experimental. Sus estudios con Fritz, Peter y Nick y las distintas

Sus estudios con Fritz, Peter y Nick y las distintas reacciones que tuvieron cada uno de

reacciones que tuvieron cada uno de ellos ante la misma situación patógena le convencieron de la importancia de las diferencias individuales.

Clasificación de Gantt:

lábiles y equilibrados

Propuso una clasificación funcional que incluía dos categorías: lábiles y equili- brados. El criterio de clasificación resi- día en la comparación de las reacciones de distintos individuos ante una misma situación patógena y medirlas en tantos sistemas fisiológicos como fuera posible. Sus resultados con Fritz, Peter y Nick le confirmaron que “el animal equilibra- do permanece estable y los lábiles que se rompen ante un tipo de situación de estrés muestran los mismos patrones de anormalidad ante otras situaciones semejantes”. Gantt no sólo estudió el origen y de- sarrollo de las neurosis experimentales, sino que también exploró la eficiencia de terapéuticas diversas. Algunos trata- mientos fueron de carácter farmacoló- gico. Por ejemplo, comprobó la eficacia del bromuro (que intensificaba el pro- ceso inhibitorio), la cafeína (que poten- ciaba el proceso excitatorio) y el alcohol (por sus efectos de alivio de la tensión nerviosa). Otros fueron de carácter más con- ductual, como hacer de la habitación de laboratorio un lugar más placentero, ali- mentando allí al perro, o asociar el tono

FOTOGRAFIAS DE ESTA PAGINA Y LA ANTERIOR TOMADAS DE EXPERIMENTAL BASIS FOR NEUROTIC BEHAVIOR. ORIGIN
FOTOGRAFIAS DE ESTA PAGINA Y LA ANTERIOR TOMADAS DE EXPERIMENTAL BASIS FOR NEUROTIC
BEHAVIOR. ORIGIN AND DEVELOPMENT OF ARTIFICIALLY PRODUCED DISTURBANCES OF BEHAVIOR IN
DOGS, POR W. H. GANTT. PAUL HOEBER, INC., PÁGS. 62, 114 Y 133; NUEVA YORK, 1944

que originalmente produjo las reaccio- nes neuróticas con una nueva respuesta condicional (flexionar una de las patas delanteras). También se probaron algunas medidas terapéuticas que se recomenda- ban en el tratamiento de las neurosis hu- manas, como el descanso en un ambien- te diferente del contexto patógeno. Nick pasó largas temporadas en una granja que Gantt poseía en Virginia. Ninguno de los tratamientos ante- riormente mencionados logró una efi- cacia terapéutica completa, si bien la combinación del descanso prolongado con los “factores sociales” resultó ser lo más efectivo. El “factor social” remitía al efecto que ejercían las personas sobre la constelación de síntomas mostrados por Nick. Más concretamente, la presencia de una persona en la situación de laborato- rio aliviaba los síntomas durante unos minutos: su tasa cardíaca disminuía, una disminución que se pronunciaba cuando la persona tocaba al animal. Gantt concedió cierto relieve a ese fenómeno. Con el tiempo lo denominó “efecto persona”. Demostró que aparecía en todos los perros, aunque la intensidad del mismo era mayor en aquellos que, como Nick, habían desarrollado una neu- rosis experimental. Aunque Pavlov había hablado de la existencia de un “reflejo social” para describir la posibilidad de que una persona actuara como estímulo condicional más de la situación experi- mental, el “efecto persona” descubierto

ARCHIVOS MÉDICOS ALAN MASON CHESNEY DE LAS INSTITUCIONES MÉDICAS JOHNS HOPKINS
ARCHIVOS MÉDICOS ALAN MASON CHESNEY DE LAS INSTITUCIONES MÉDICAS JOHNS HOPKINS

por Gantt apuntaba a otra clase de fenó- meno, que no tenía carácter aprendido

y que podría servir para entender los

aspectos terapéuticos intrínsecos de la relación médico-paciente. Nick murió en 1943. Estudiado a lo largo de 13 años consecutivos, sobre él se realizaron más de 15.000 ensayos experi-

mentales, se registraron multitud de res- puestas distintas durante la adquisición y evolución de su neurosis experimental, y

se observaron sus experiencias vitales en

ambientes dispares. Su caso fue seguido con interés y su historia apareció en pe-

riódicos y revistas estadounidenses. Para Gantt esta historia se convirtió en un caso fundacional, una especie de caso Anna O. canino. En primer lugar, porque fortaleció su creencia en la utilidad de

la metodología pavloviana como el fun-

damento objetivo de una psicopatología científica. En segundo lugar, porque la

dinámica errática del trastorno conduc- tual, con los síntomas propagándose de forma espontánea de un sistema a otro,

le sugirió la posibilidad de que las leyes

de la psicopatología fueran distintas de las que rigen la conducta normal, lo que abrió nuevas posibilidades de investi- gación. Finalmente, porque le permitió imaginar una aproximación profiláctica a la psiquiatría en la que la técnica de los reflejos condicionales se utilizaría para detectar la vulnerabilidad de cada indi- viduo ante los trastornos mentales.

Estudio de la función cortical del paciente psiquiátrico

Casi al mismo tiempo que comenzó a estudiar las neurosis experimentales, Gantt empezó también a utilizar la me- todología del reflejo condicional en el

estudio del paciente psiquiátrico. Para ello, adaptó la prueba a los requerimien- tos de la clínica psiquiátrica y utilizó una respuesta motora, apretar una perilla de goma, en lugar de la respuesta de sali- vación. Esta adaptación se inspiró en los trabajos de Anatoly G. Ivanov-Smolensky, del Instituto Hertzen de Leningrado, a mediados de los años veinte. La prueba formaba parte del proto- colo clínico al que eran sometidos los pacientes que ingresaban en la clínica psiquiátrica Henry Phipps. Se realizaba

a todos los pacientes cuyo diagnóstico

hacía sospechar que pudieran sufrir un daño somático, es decir, en las psicosis orgánicas y la esquizofrenia, aunque también podía realizarse como prueba complementaria en pacientes con pa- tologías no orgánicas. ¿En qué consistía dicha prueba? El paciente se sentaba en el extremo de una mesa, que estaba dividida por un pa- nel de madera; en el otro extremo se sen- taba Gantt (véase la figura 6). En el lado del paciente se encontraban los mecanis-

mos que permitían presentar los estímu- los (luces de distintos colores o sonidos)

y registrar las respuestas: una placa me-

6. PRUEBA DEL REFLEJO CONDICIONAL La fotografía ilustra la prueba de la función refleja condicional realizada por Gantt a los pacientes de la Clínica Psiquiátrica Henry Phipps entre 1931 y 1948.

tálica conectada a un par de electrodos sobre la que colocaba su mano izquierda

y

su mano derecha (véase la figura 7). En

el lado de Gantt, se hallaban los aparatos

que controlaban la duración e intensidad

de los estímulos y un quimógrafo adap- tado para registrar distintas respuestas:

respiración, apretar la perilla de goma (respuesta condicional) y retirada de la mano izquierda cuando se producía la descarga (respuesta incondicional).

El procedimiento era sencillo. Se pre-

sentaba una luz roja durante cinco segun- dos (estímulo condicional) y el paciente tenía que apretar el pulsador de goma con la mano derecha (respuesta condi- cional), al menos una vez antes de que se apagara la luz, para evitar la descarga de un segundo de duración en su mano izquierda (estímulo incondicional). Gantt diseñó una modificación para los pacien-

tes infantiles, que consistía en proyectar dibujos sobre una pantalla y en sustituir

la descarga por caramelos, que aparecían

en un pequeño cajón de la mesa cuando

el niño apretaba la perilla. La prueba comenzaba examinando la

percepción y la sensibilidad del paciente. En el primer caso, se le presentaban los estímulos condicionales que iban a ser utilizados; el paciente debía nombrar- los correctamente. En el segundo caso, se solicitaba al paciente que pusiera su mano izquierda sobre la placa metálica; se incrementaba gradualmente la inten- sidad de la descarga para establecer los umbrales sensoriales mínimo y máxi- mo del estímulo en cuestión. Después, se comprobaba la sensibilidad de la mano derecha.

A continuación, se iniciaba el condi-

cionamiento. Esta parte de la prueba se dividía en dos fases. En la primera se es- tudiaba la emergencia de lo que Gantt denominaba las “respuestas condicio- nales primitivas”. Dichas respuestas se observaban en la mano izquierda, la que

la perilla de goma que accionaba con

estaba situada sobre la placa metálica, y consistían en retirar la mano de dicha placa durante el estímulo condicional positivo, antes de que apareciera la des- carga eléctrica. En la segunda parte de esta fase, se estudiaba el desarrollo de la “respuesta condicional integrada”, es decir, apretar la perilla de goma con la mano derecha. En ambos casos, se aplica- ba un procedimiento de discriminación:

se presentaban dos estímulos (luz roja y luz blanca) y la descarga seguía siempre al primero, nunca al segundo. ¿Por qué se estudiaban estos dos tipos de respuestas? Gantt consideró que las bases cerebrales de ambas eran distin- tas: consideraba automática la respuesta primitiva, voluntaria y con unas bases corticales supuestamente más comple- jas la integrada. En adultos normales, las respuestas condicionales primitivas precedían a las respuestas condiciona- les integradas, pero desaparecían una vez adquiridas estas últimas. Su persistencia o reaparición revelaban la existencia de alguna patología. Una vez que los pacientes discrimi- naban correctamente entre el estímulo condicional positivo y el negativo, res- pondiendo sólo al primero de ellos, se comenzaba una prueba de transferencia espontánea del aprendizaje. En ella, dos sonidos sustituían a las luces que se ha- bían utilizado hasta ese momento. Además, se incluían: una prueba de extinción de las respuestas condiciona- les primitivas e integradas, pruebas de retención de dichas respuestas tras un período de varios días, y ensayos de prue-

7. REACCION POR DESCARGA Detalle de la prueba de los reflejos condi- cionales de Gantt. En esta fotografía po- demos observar la mano izquierda del pa- ciente sobre la placa metálica en la que se presentaba la descarga y la mano derecha sobre la perilla de goma. Gantt denominó “respuesta condicional primitiva” a retirar la mano de dicha placa durante el estímulo condicional positivo y antes de que apare- ciera la descarga; y “respuesta condicional integrada” a presionar la perilla en presen- cia del estímulo condicional para evitar la aparición de la descarga.

ba en los que se estudiaba las reacciones del paciente a la presentación de estimu- lación conflictiva (presentación simultá- nea del estímulo condicional positivo y negativo). En todos los casos se tomaban distintas medidas; a saber, velocidad de aprendizaje (número de ensayos), laten- cia y duración de la respuesta. Amén de tales medidas, relacionadas con los reflejos condicionales, Gantt va- loraba otros aspectos de la conducta ge- neral del paciente, como la intensidad y

el tipo de sus reacciones emocionales, sus

respuestas verbales y el nivel de atención durante la prueba. Al finalizar, Gantt entrevistaba al pa- ciente para establecer su nivel de com- prensión. Tomaba en consideración si la formulación del paciente era espontánea, es decir, si identificaba verbalmente los aspectos esenciales de la prueba sin re- cibir ayuda (significado de los estímulos, identificación de la respuesta correcta, etc.), o si, por el contrario, su formulación era pasiva, es decir, el paciente se mos- traba incapaz de explicar por sí mismo lo que había sucedido.

Herramienta eficaz

Gantt realizó la prueba a 606 pacientes de la clínica psiquiátrica Henry Phipps en el período comprendido entre 1931

y 1948. Demostró constituir una herra-

mienta sensible ante las distintas pato- logías psiquiátricas, capaz de aportar in- formación acerca de la posible naturaleza psicógena u orgánica de las mismas, en

un momento en el que la única técnica disponible para medir la actividad cere- bral era la electroencefalografía. Algunos de los resultados obtenidos fueron los siguientes. En el caso de con- diciones tóxicas agudas (intoxicaciones alcohólicas), se observaba daño de na- turaleza temporal caracterizado por la presencia de respuestas condicionales primitivas, irregularidad en la amplitud de las respuestas condicionales integra- das y fracaso del aprendizaje de discrimi- nación. Tales alteraciones desaparecían cuando el paciente volvía a su estado normal. Sin embargo, los pacientes que sufrían psicosis tóxicas crónicas (demencias al- cohólicas, psicosis de Korsakov, satur- nismo, etcétera), se mostraban incapa- ces de formar respuestas condicionales motoras. La función refleja condicional desaparecía también en los pacientes que sufrían otras condiciones orgánicas, como hidrocefalia, senilidad, tumores ce- rebrales, etc. En todos los casos enunciados, Gantt observó que la incapacidad para formar respuestas condicionales integradas apa- recía en las condiciones orgánicas cuya gravedad inducía síntomas psicóticos. Gantt aplicó la misma prueba a pa- cientes cuyo trastorno tenía una etiolo- gía psicógena (pacientes histéricos). Los patrones de reacción eran muy distintos de los observados en las patologías orgá- nicas: su ausencia inicial de actividad se debía a la inhibición de los movimien-

ARCHIVOS MÉDICOS ALAN MASON CHESNEY DE LAS INSTITUCIONES MÉDICAS JOHNS HOPKINS
ARCHIVOS MÉDICOS ALAN MASON CHESNEY DE LAS INSTITUCIONES MÉDICAS JOHNS HOPKINS

Etiología orgánicaEtiología

Nivel de daño

tos y no a una pérdida de la capacidad para formar los reflejos condicionales motores. Estas observaciones le hicieron creer que su prueba proporcionaba una forma objetiva de distinguir entre trastornos orgánicos y psicógenos. En el primer caso, el paciente era incapaz de formar respuestas condicionales; en el segundo, la función refleja condicional se mante- nía intacta, aunque los movimientos pu- dieran hallarse inhibidos. Otros marcadores que resultaron útiles en el diagnóstico diferencial de la naturaleza del trastorno fueron la reaparición de la respuesta condicio- nal primitiva y la formulación verbal que hacía el paciente en la entrevista final. En el primer caso, la respuesta condicional primitiva sólo aparecía en pacientes con patologías psicógenas y orgánicas de carácter muy leve. Los que padecían un daño orgánico grave care- cían de función refleja condicional, con independencia del tipo de respuesta que se estuviera midiendo. Con respecto a la entrevista final, los pacientes con trastornos de origen psicó- geno mostraban buena comprensión de lo ocurrido durante la prueba, aunque siempre aparecían discrepancias entre la formulación verbal y las respuestas observadas durante los ensayos, mien- tras que los pacientes que sufrían algu-

na condición orgánica no entendían lo sucedido.

Hacia una psiquiatría profiláctica

Una comparación directa entre los estu- dios de las neurosis experimentales en perros y el uso diagnóstico de la prueba de los reflejos condicionales en pacientes psiquiátricos revela diferencias impor- tantes entre ambas situaciones. Algunas tenían que ver con el procedimiento em- pleado: la tarea de condicionamiento uti- lizada con los animales era puramente pavloviana, mientras que la usada en el caso de los pacientes tenía un claro componente instrumental (la respues- ta condicional evitaba la aparición de la descarga). Otras diferencias guardaban relación con los procesos implicados en la resolu- ción de la misma. El lenguaje desempe- ñaba una función esencial en la prueba diagnóstica. Sin embargo, Gantt se perca- tó del papel del componente constitucio- nal en ambos casos. Igual que no todos los perros desarrollaban una neurosis experimental ante una situación de con- flicto, no todos los pacientes mostraban los mismos patrones de reactividad en la prueba (véase la figura 8). Obviamente, la existencia o no de una patología y el tipo de la misma eran variables esenciales para explicar estas diferencias, pero no eran las únicas

Severo

Ligero

Supresión del reflejo de orientación

y

la respuesta incondicional

Ausencia de retención de respuestas condicionales antiguas

e

incapacidad para ejecutar órdenes verbales

Incapacidad para formar cualquier respuesta condicional

Fracaso en la retención de la respuesta condicional

Capacidad para formar respuestas condicionales primitivas, pero no respuestas condicionadas integradas

Fracaso en la generalización

Fracaso en la discriminación

Perturbación en la velocidad del aprendizaje

Perturbación en la latencia de la respuesta condicional

psicógena

porque incluso entre personas sanas se observaban tipos reactivos diferentes.

Gantt identificó tres tipos funcionales en la población normal. Los denominó “infantil”, “artístico” y “científico”. “En el

predomina la respues-

ta condicional primitiva, por lo que sus reacciones se parecen a las observadas

en el caso animal [

caracteriza por la hiperreactividad, con

] respi-

ratoria [

tercer tipo, el científico, es la regularidad que se observa tanto en sus respuestas

motoras como en sus reacciones respi- ratorias.” Además, los estudios con perros ha- bían arrojado otros resultados que tam- bién apuntaban a la importancia de los factores constitucionales: la diferente severidad de los síntomas neuróticos que Nick, Peter y Fritz mostraron ante la misma situación patógena. La eficacia de los tratamientos pareció depender de factores individuales; los períodos pro- longados de descanso fueron suficientes para eliminar los desórdenes de Peter y Fritz, pero no eliminaron completamente los trastornos de Nick. Todo ello convenció a Gantt de la ne- cesidad de adoptar una estrategia pre- ventiva en el abordaje de los trastornos psiquiátricos. Había que impedir que aparecieran, porque una vez que surgían, las posibilidades terapéuticas eran bas- tante limitadas. La prueba de la función refleja condicional desempeñaría una función importante en esa estrategia preventiva, al permitir descubrir a los individuos vulnerables. Desde 1943, Gantt reivindicó una aproximación profiláctica a la psiquia- tría. Para ello, propuso la realización de pruebas rutinarias de la función refleja condicional desde la edad escolar, com- pletadas con estudios genéticos y bioquí- micos, que se acometerían en distintos momentos de la vida de los individuos,

Lo más distintivo en el caso del

una considerable irregularidad [

El tipo artístico se

tipo infantil [

]

]

]

8. CLASIFICACION DE GANTT

En este esquema se muestran las desviacio-

nes de las pautas normales de reactividad

en la prueba de Gantt de acuerdo con el ni-

vel de daño y la naturaleza de la patología.

HOY: Crisis nerviosa
HOY: Crisis nerviosa

HOY: Crisis nerviosa

HOY: Crisis nerviosa
HOY: Crisis nerviosa
HOY: Crisis nerviosa
Un hombre En su vida diaria Como Se le hospitaliza, Unos años después aparentemente se
Un hombre
En su vida diaria
Como
Se le hospitaliza,
Unos años después
aparentemente
se encuentra
consecuencia
se le trata
la tensión hace
“normal” que
sometido a una
de ella sufre
y parece curado.
que de nuevo
vive una vida
gran tensión
una crisis
reaparezcan sus
normal.
nerviosa.
nerviosa grave.
viejos síntomas.
ALGUN DIA: Se detecta la susceptibilidad yy se ppreviene la crisis Otro hombre Una prueba
ALGUN DIA: Se detecta la susceptibilidad yy se ppreviene la crisis
Otro hombre
Una prueba
Con la ayuda
Así, se le ayuda
que parece
rutinaria de reflejos
condicionales indica
de un psiquiatra
a vivir una vida feliz,
“normal” y vive
que es vulnerable
desarrolla programas
que lo preparan para
útil y libre de crisis
una vida normal.
nerviosas.
a la tensión nerviosa.
combatir el estrés.

con una periodicidad de diez años y un seguimiento de, al menos, 30. Se propo- nía determinar la susceptibilidad relativa de cada persona a los trastornos psiquiá- tricos. Una vez establecida, se retiraría

a los individuos más vulnerables de los

ambientes potencialmente patógenos, para ubicarlos en contextos y ocupacio- nes mejor ajustadas a su estabilidad emo- cional. Unas medidas que irían acompa- ñadas del desarrollo de nuevos fármacos, adaptados a cada caso individual. La llamada de Gantt a la profilaxis de los trastornos mentales (véase la figu-

ra 9) no llegó a calar en la psiquiatría y

la psicología clínica de aquellos años. Las

dificultades para instaurar un programa preventivo de tal naturaleza jugaron en su contra, pero su propuesta también encontró otra resistencia no menos im- portante: la fuerza de la “mentalidad terapéutica”.

Los clínicos se resistieron a abandonar el armamentario de tratamientos que habían ido desarrollando la psiquiatría

y la psicología clínica: psicoanálisis, tra-

tamientos somáticos, psicofarmacología, reprogramación ambiental y cognitiva,

etcétera. ¿Por qué abandonar un cami-

no que parecía ofrecer a la sociedad las “soluciones” inmediatas que estaba de- mandando?

Legado duradero

Sin embargo, sus contribuciones al estu- dio de las neurosis experimentales fue- ron reconocidas por sus contemporáneos como un legado duradero para la psico- patología y la medicina psicosomática. Sus innovaciones metodológicas, com- binando la técnica de los reflejos condi- cionales con los estudios longitudinales del ciclo vital completo de sus animales de experimentación, así como su énfasis en la medición concurrente de distintos sistemas fisiológicos, le permitieron identificar fenómenos como la esquizo- quinesis, que contradijeron la suposición aceptada en su época de que todas las reacciones fisiológicas se condicionaban con la misma facilidad. Su concepto de autoquinesis, el proce- so de desarrollo interno de nuevos sín- tomas sin la repetición de la situación patógena original, fue criticado por los investigadores del momento porque de- jaba sin explicar el propio proceso que invocaba. Suscitó, en cambio, el interés

9. LA IDEA DE GANTT En este dibujo basado en una viñeta publi- cada en la revista Johns Hopkins Magazine (mayo de 1953) se explican las ideas de Gantt acerca de la profilaxis de los trastor- nos psiquiátricos y el papel que desempeña- ba la prueba de los reflejos condicionales.

de los clínicos, que estaban acostum- brados a ver este desarrollo en muchos de sus pacientes. Su demostración de que un individuo reacciona ante otro de una forma distinta de la que lo hace ante cualquier objeto que aparece en su entorno, el “efecto persona”, abrió una vía para investigar los aspectos terapéu- ticos implícitos en la propia situación clínica. Y, aunque estos tres términos cayeron en desuso, la fuerza de las ob- servaciones que los sustenta continúa vigente.

Gabriel Ruiz, profesor de historia de la psico- logía e historia de la neurociencia, y Natividad Sánchez, profesora de historia de la psicología y psicología comparada, trabajan en el departa- mento de psicología experimental de la Univer- sidad de Sevilla.

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA

EXPERIMENTAL BASIS FOR NEUROTIC BE-

HAVIOR. ORIGIN AND DEVELOPMENT OF

ARTIFICIALLY PRODUCED DISTURBANCES

OF BEHAVIOR IN DOGS. W. H. Gantt.

Paul Hoeber, Inc.; Nueva York, 1944.

THE PHYSIOLOGICAL BASIS OF PSYCHIA-

TRY: THE CONDITIONAL REFLEX. W. H.

Gantt en Basic Problems in Psychiatry, dirigido por Joseph Wortis, págs. 52- 89. Grune & Stratton; Oxford, 1953.

PRINCIPLES OF NERVOUS BREAKDOWN —

SCHIZOKINESIS AND AUTOKINESIS. W.

H. Gantt en Annals of the New York Academy of Sciences, vol. 56, págs. 143-163; 1953.

SELECTED WORKS. I. P. Pavlov. Foreign Languages Publishing House; Moscú,

1955.

Cuando los niños no pueden dormir Muchos padres luchan con sus hijos a la hora

Cuando los niños

no pueden

dormir

Muchos padres luchan con sus hijos a la hora de irse a dormir. ¿Falta de resolución paterna? No necesariamente. Según estudios recientes, las alteraciones del sueño infantiles pueden obedecer a causas diversas. Los expertos han abandonado las panaceas y buscan soluciones personalizadas

KATJA GASCHLER

“ ¡ M amá, brazos!” suena en la oscuridad —calmado, pero con determinación. La

voz corresponde a mi hijo Noé, de dos años. Me tumbo junto a su camita con barandillas, sobre

el colchón y callo valientemente. “¡Mamaaaá, brazos!” “No, mi pequeño, mamá ya no te toma en brazos, te quedas en la cama y duermes”, susurro. ¿Qué ocurre hoy? ¡Ya hemos llevado

a cabo un ritual para ir a dormir durante al

menos tres cuartos de hora! Recoger, desves- tirse, lavarse los dientes, achucharnos, leer el libro con fotos de animales y hemos cantado por lo menos diez canciones. Abajo, en el salón, los invitados se divierten sin mí. Son las diez

y media. “¡Mamaaaaaaaá, brazos!”

En noches como ésta dudo sobre nuestra ac- titud de haber vigilado siempre la camita de Noé hasta que se quedaba dormido. No suele tardar mucho. Pero, como es natural, nos pre- guntamos una y otra vez cuándo deberíamos haber abandonado esa costumbre. Y sobre todo: ¿qué deberíamos hacer cuando nuestro

pequeño, a veces después de horas, no se quiere

dormir?

Ocurre con frecuencia. Los problemas del sueño se han convertido en fenómeno de masas. Se ha investigado en Alemania, Sui- za, Finlandia, China y los EE.UU. Alrededor del 20 % de los niños (y en algunas encuestas incluso el 40 %) ha sufrido alguna alteración del sueño, al menos temporal. Las quejas de

RESUMEN

Aprender a dormir

1 Muchos caminos conducen a la meta:

si los padres y su hijo ya han encontrado unas normas con las que todos están satisfechos,

no deberían dudar.

2 Los problemas de sueño que persis-

ten durante un tiempo considerable deben ser explorados por un pe- diatra, así como por un terapeuta especializado.

3 Los padres no debe- rían precipitarse con

métodos que ignoran la protesta infantil; con tal actuación podría quedar enmascarada la causa de la alteración del sueño.

los padres durante los dos primeros años de vida suelen referirse a que los pequeños se despiertan a menudo por la noche. Después, se dan más problemas por ir a la cama, dor- mirse, mojar la cama, el sonambulismo y las pesadillas. Los psicólogos piden que tomemos en serio los problemas del sueño persistentes, que se alargan en el tiempo. A menudo, no desapa- recen por sí solos, tal y como esperan mu- chos padres. Seguramente, hay alteraciones determinadas por el desarrollo (y que en su mayoría se superan) subyacentes a los terrores nocturnos. Cada vez más estudios longitudinales e internacionales demuestran que gran parte de estos trastornos persiste a lo largo de los años. Perjudican no sólo el rendimiento de los niños, sino que también llevan a los pa- dres al borde de la exasperación. Además, las dificultades infantiles para dormir están clara y directamente relacionadas con problemas emocionales e incidentes comportamenta- les. Así quedó patente en 2008, cuando Gerd Lehmkuhl y su equipo, de la Universidad de Colonia, llevaron a cabo un estudio con unos 1400 preescolares. ¿Qué significa entonces “trastorno del sue- ño”? Los signos de alerta cruciales van a ser que un niño duerma muy poco durante meses (véase el recuadro “Cuánto descanso necesita

CORTESIA DE THOMA STEINMANN

CORTESIA DE THOMA STEINMANN un niño”) y que durante el día se muestre dis- perso, cansado

un niño”) y que durante el día se muestre dis- perso, cansado o agitado. Pero es muy probable que aquellos niños que se oponen por com- pleto a irse a la cama por la noche y que no pueden dormirse sufran un trastorno del sue- ño. Es entonces cuando los problemas exigen un tratamiento; pero, ¿cuándo hay que pedir consejo?

¿Es cuestión de costumbre?

Muchos psicólogos critican el hecho de que ni- ños de dos años como Noé todavía necesiten la presencia de una persona por la que sientan apego para dormirse. Se habla entonces de un “mal condicionamiento” de las rutinas a la hora de dormir. Los padres no suelen admitir que ceden a las demandas del niño. Se tum- ban a su lado, consuelan sus llantos e incluso les acogen en sus propias camas. Esa situación refuerza el “comportamiento indeseado”, tal y como argumentan los psicólogos del aprendi- zaje. ¿Estamos inconscientemente colocando la piedra angular que facilitaría, más adelante, alteraciones del sueño? Dormirse y permanecer dormidos de for- ma autónoma, sin la presencia de los padres, supone un paso en el desarrollo, según los psicólogos. Algunos incluso sostienen que se puede conseguir con un bebé de cinco meses.

Para lograr esa meta cuanto antes, contamos con un amplio abanico de métodos pensados para el momento de irse a la cama: desde ir desvaneciendo la presencia de los progeni- tores progresivamente, hasta dejar al niño sollozando solo, en lo que se ha venido a de- nominar “el chillar controlado” del famoso método Ferber. Consiste éste en ignorar el comportamiento infantil problemático de forma prolongada, hasta que se extingue por

falta de atención y refuerzo. El niño se acos- tumbra a que los padres ya no están presentes cuando duerme y se autorregula: aprende a tranquilizarse solo.

La efectividad del procedimiento de Richard

Ferber de 1985 está bien documentada. No se

ha podido constatar la presencia de efectos ad- versos sobre la psique del niño, pero muchos padres se muestran reticentes. Varios terapeu- tas rechazan esa práctica, porque, al parecer, pondría en peligro la relación de apego entre el niño y su madre. La mayoría lo desaconseja para bebés menores de un año.

A cuantos más expertos se pregunta, más

se evidencia que existe una gran variedad de opiniones divergentes sobre la educación para dormir. Aquello que se considera natu- ral, normal o deseable no es sólo una cuestión de punto de vista. Herbert Renz-Polster, de la

1. EN EL PAIS DE LOS SUEÑOS Dormir tranquilo es importante no sólo para Noé. Sus padres también aprecian el descanso.

Terrores

nocturnos

Suelen aparecer durante la primera mitad de la noche. De repente, el niño chilla y a veces da golpes. A pesar de tener los ojos abiertos, no reconoce a los padres ni se deja tranquilizar (al contrario que en las pesadi- llas). Los terapeutas reco- miendan no despertar al niño, que suele continuar durmiendo transcurridos unos diez minutos.

DURACION MEDIA DEL SUEÑO SEGUN LA EDAD Horas 18 * menos del 5 % de
DURACION MEDIA DEL SUEÑO SEGUN LA EDAD
Horas
18
* menos del 5 % de los niños
17
se sitúa fuera de esta franja
16
9-19
10-18
15
horas*
horas
11-16
14
horas
10-14
13
horas
12
9-12
11
horas
8-11
10
7-10
horas
9
horas
8
7
6
5
4
3
2
1
0
1 mes
6 meses
2 años
4 años
8 años
12 años
16 años
GEHIRN & GEIST, SEGUN DATOS DE IVO IGLOWSTEIN ET AL., 2003

¿Cuánto descanso necesita un niño?

Las horas de sueño disminuyen

con la edad. El promedio varía

de un sujeto a otro. Las colum-

nas de la gráfica sólo reflejan

valores medios estimados.

La duración del sueño fluctúa

especialmente durante los

primeros años de vida. Cuando

un bebé necesita más tiempo

para dormirse por la noche,

o cuando tiene ganas de jugar

llegada la hora, puede pasar

más horas en la cama de las

que permanece dormido de

verdad. Para determinar en qué

medida duerme una persona,

los psicólogos recomiendan

registrar las horas totales de

sueño a lo largo de 24 horas.

Los problemas para dormirse

también pueden estar indican-

do que el niño no se encuentra

cansado cuando llega la noche.

(extraído de P. Kunze, H. Keudel, 2004; J. Borke et al., 2010; O. G. Jenni et al., 2006)

Universidad de Heidelberg, aborda la cuestión con una perspectiva revolucionaria. De forma natural, los bebés y niños pequeños buscarían el contacto corporal con los padres. Se trata- ría de una necesidad biológica, puesto que, durante un largo período en la historia de la humanidad, el permanecer cerca de los adultos durante la noche resultaba del máximo interés para la supervivencia. En lo que concierne al norte y centro de Europa y a EE.UU., que los niños y adultos dispongan de su propio dormitorio consti- tuye un hecho más o menos reciente. Un cuarto de los niños de hasta cuatro y cinco años todavía duermen con sus progenitores en Alemania. Los padres topan con un producto de la evolución, tal y como explica Renz-Polster (que ha sido padre de cuatro hijos): dormir solo nunca perteneció al repertorio conduc- tual de los bebés. Pero enseñárselo no sólo es posible, sino de sentido común, acorde con las condiciones de vida actuales. Se debe contar con que surjan resistencias. Las reacciones furiosas de los niños pequeños cuando deben dormir pueden verse como un intento por defenderse de nuestras normas. Es- tas, pueden no corresponder a las expectativas sobre lo que debe ser el ambiente para dormir según el niño. Por supuesto, eso no significa que los padres deban llevarse a la criatura a dormir con ellos. De hecho, aquellos padres con sueño ligero encuentran especialmente molesto el dormir acompañados, con lo que

deberían abstenerse. Asimismo, los niños se ven beneficiados cuando sus padres han des- cansado y se encuentran bien. Disponemos de varias reglas sencillas que facilitan el sueño. Se sabe que hacer siestas

irregulares y no establecer un horario para ir

a dormir por la noche van a influir en la cali-

dad del descanso nocturno. Así lo confirma el estudio sobre el sueño infantil de Colonia que

mencionábamos al principio. Es recomendable evitar las cenas pesadas y las actividades que

les sobreexciten. Los psicólogos se refieren a

este ámbito como “higiene del sueño”.

Padres al borde del agotamiento

Esas reglas elementales ayudan a mejorar las rutinas de base, pero no suelen resultar su-

ficientes en caso de problemas más graves. Las familias se ven inmersas rápidamente

en un círculo vicioso que les exige mucha

energía. Leonie Fricke, experta en sueño de

la Universidad de Colonia, subraya que buscar

consejo no debe restringirse al cumplimiento

de los criterios para trastornos del sueño. “Los padres que acuden a nosotros están bajo pre- sión y sufren. En ese caso, siempre debemos hacer algo.” Junto a sus compañeros de la Universidad de Colonia, ha desarrollado un programa que se está llevando a cabo con éxito desde 2003 para tratar a niños de cuatro años en adelan- te. Aunque también se dirigen a ella padres con hijos más pequeños. La investigadora se muestra reticente hacia el método Ferber. “En

mi opinión, semejante tratamiento no llega

a cubrir satisfactoriamente las necesidades

psicológicas de los niños. Es difícil juzgar qué miedos o sentimientos tienen.” En cualquier caso, conviene consultar a un profesional experto en la materia antes de apli- carlo. No sólo porque puede dar lugar a otras problemáticas para las cuales los padres de- berían prepararse mentalmente, sino porque otras causas más complejas y serias pueden pasar inadvertidas sin la supervisión. La consulta se inicia elaborando una anam- nesis completa, en la que se pregunta de qué modo se muestran las alteraciones del sueño, desde cuándo ocurren y posibles antecedentes de enfermedad, entre otros datos. Si los pro- blemas persisten desde hace tiempo, es muy recomendable consultar al pediatra, para des- cartar causas orgánicas. Las pruebas de labo- ratorio y una exploración neurológica forman parte del procedimiento estándar. En torno al

GEHIRN & GEIST, SEGUN RICHARD FERBER

2 % de las alteraciones del sueño en niños se debe a problemas respiratorios, generalmente

a causa de amigdalitis o pólipos que pueden

causar fallos respiratorios, sueño intranquilo

y facilidad para desvelarse de noche. Uno de

los síntomas más llamativos son los ronqui- dos. Cuando se consolida la sospecha, se suele aconsejar una exploración en el laboratorio del sueño. Un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDA-H) también puede ser responsable de alteraciones en el sueño. Lo explicaron en 2009 Jan Frölich y sus colabo- radores, de la Universidad de Colonia. Al va- lorar otros datos del estudio acerca del sueño en niños, hallaron que casi la mitad de los hiperactivos presentaba problemas de este tipo (el doble que para otros chicos). El tipo de relación que existe entre ambas alteraciones aún no se ha desentrañado, pero los investi- gadores temen que puedan influir y agravar- se mutuamente. Por ello, parece beneficioso introducir elementos para el tratamiento del sueño durante la terapia conductual especí- fica del TDA-H. Los padres deberían conocer las caracterís- ticas del sueño infantil. Les permitiría aportar un apoyo más sólido a sus hijos, reconoce An- gelika Schlarb, de la Universidad de Tübingen. Por ello, su programa para el entrenamiento del sueño comienza con una primera sesión in- formativa. En ella se ocupa de la organización del sueño, que transcurre de forma cíclica. La profundidad del sueño sufre variaciones, aumenta y disminuye. Las personas adultas

2. ARQUITECTURA DEL SUEÑO

La gráfica muestra el patrón de sueño correspon-

diente a un niño tras el sexto mes. Al finalizar

cada ciclo, entra en un estadio de sueño muy

ligero. Para que el niño se despierte o siga dur-

miendo, va a ser crucial en qué medida él se sien-

ta “seguro” en su entorno.

suelen tener de cuatro a seis ciclos de 90 a 100 minutos de duración cada noche. Por el contrario, los niños pequeños pueden realizar hasta 20 ciclos de sólo 45 a 60 minutos. Du- rante las primeras tres horas aparece el “sue- ño no paradójico”. Después se suceden otros ciclos que concluyen con el “sueño REM”; se trata de una fase caracterizada por movimien- tos oculares rápidos y una elevada actividad cerebral. Después de cada fase REM entramos en un estadio en el que estamos medio dormidos. Si finalmente acabamos de despertar o continua- mos durmiendo dependerá de múltiples facto- res. Explica Schlarb: “Depende de la existencia de algún hecho perturbador o de sentirnos en un entorno seguro”. Estos estados de sueño ligero en que nos podemos despertar con fa- cilidad cumplen una función protectora, por- que permitía mantenerse a salvo de posibles depredadores. Además, es muy común que los jóvenes se despierten con más frecuencia du- rante la noche. “La diferencia viene dada por la capacidad para tranquilizarse con o sin ayuda de los progenitores.” Existe un “protocolo para dormir”, previo a la terapia propiamente dicha. Fricke pide a los padres que respondan a una serie de pre- guntas durante dos o tres semanas. A partir de los cinco años, son los propios niños quienes pueden proporcionar la información acerca de los horarios que siguen para dormir, el bienes- tar y las actividades diurnas. De las respuestas se deduce, por ejemplo, si hay una desorgani- zación de los ritmos de sueño y vigilia, si el

¿Cuándo

pedir consejo?

Hay que sospechar de

un trastorno en un niño

de seis meses que, por

ejemplo:

se despierta más de tres

veces cada noche,

permanece entonces más

de 20 minutos despierto,

parece tener miedo antes

de irse a la cama,

está muy cansado por la

noche,

y el problema persiste

desde hace un mes, como

mínimo.

Sobre todo, si se llega a

convertir en una molestia.

Cuando se altera el sueño,

se pueden agravar ciertos

aspectos:

influye en la vida familiar,

la relación con el niño se

deteriora,

puede inducir un déficit

en el descanso de los

padres,

el otro hermano deja de

recibir suficiente atención.

(extraído de P. Kunze y H. Keudel, 2004)

Vigilia

Sueño

REM

Sueño

no REM

horario

Despertar incompleto del Breve despertar del sueño ligero sueño profundo 20 21 22 23 24
Despertar
incompleto del
Breve despertar del sueño ligero
sueño profundo
20
21
22
23
24
1
2
3
4
5
6
7
Sueño profundo
al principio
de la noche
Descanso y sueños ligeros
a lo largo de la noche
Sueño
profundo
de madrugada
Profundidad del sueño
FASES DEL SUEÑO A LO LARGO DEL DESARROLLO despierto despierto dormido dormido Nacimiento iento 1
FASES DEL SUEÑO A LO LARGO DEL DESARROLLO
despierto
despierto
dormido
dormido
Nacimiento
iento
1
1
año
año
4
4
años
años
10 años
0
años
Adultos
dultos
18
24
6
12
18
horario
GEHIRN & GEIST, SEGUN ALEXANDER A. BORBÉLY, 1984

Concentración durante la noche

A lo largo de los tres primeros

meses, los bebés se despiertan

con frecuencia para su toma.

Su descanso se reparte a lo

largo de 24 horas. Por ello,

parece lógico enseñarles equi-

libradamente a distinguir el día

y la noche. Los ritmos de sueño

regulares no se establecen

hasta el sexto mes. Muchos

bebés son capaces de dormir

de cinco a siete horas seguidas.

Alrededor del año, un bebé aún

necesita dormir en dos turnos,

pero con cuatro, ya sólo en

uno. En la escuela primaria,

suele ser independiente.

(A. Schlarb, 2009; L. Fricke et al., 2007; J. Borke et al., 2010)

descanso es deficitario y, en caso afirmativo, si se recupera durante el día o en fin de semana

(lo cual no es de extrañar en los jóvenes). Se trata de averiguar, principalmente, si los pro- blemas nocturnos pueden hundir sus raíces en la vida diurna. La mayoría de los trastornos del sueño son de origen psicológico y no se deben a razones orgánicas. Las necesidades económicas de la

familia, las tensiones entre los progenitores, las peleas escolares, etcétera, pueden influir en el descanso. El estudio de Gerd Lehmkuhl y sus colaboradores en Colonia confirmó esa relación. El estrés familiar doblaba el riesgo de padecer problemas del sueño. Acontecimientos vitales estresantes, como el fallecimiento de la

abuela o vivencias negativas en la guardería, pueden convertirse en desencadenantes. Los miedos nocturnos no son extraños en la infancia. Antes bien, se muestran comunes y variables según la edad. En los más pequeños se da la ansiedad por separación y más tarde puede ser miedo a la oscuridad, a los mons- truos, ladrones, a enfermedades y catástrofes o la preocupación de que pueda suceder algo malo a los padres o amigos. Esta es la clase de miedos que describe el 60 a 80 % de los niños de cuatro a doce años, según un estudio de 2007. Por parte de los padres, se subestima su intensidad, explica Jocelynne Gordon, de la Universidad Monash de Melbourne. Del 20 al 30 % de los miedos se consideraron muy gra- ves. En un 10 % de los casos, encontraron un trastorno por ansiedad que necesitaba trata- miento. Estos resultados concuerdan con las experiencias de Leonie Fricke. Con frecuencia, combina la terapia del sueño con la psicote- rapia contra los miedos. “Las alteraciones del sueño acostumbran ser mero síntoma de un trastorno de ansiedad.” Importa que, con cualquier tipo de miedos, se trabajen los temores infantiles. No es nocivo echar un vistazo bajo la cama o en el armario si temen a monstruos, puesto que incluso nues- tros antepasados examinaban el lugar donde iban a dormir en busca de serpientes u otros animales venenosos. Muchos niños se tranquilizan con un pelu- che para su “protección”. Los niños de cuatro meses en adelante pueden usarlo a modo de

El método Ferber: ¿popular o impopular?

Algunos psicólogos recomiendan realizar una extinción gradual. Los padres deben dejar

al niño solo en la cama, aunque patalee y chille. Por norma general, la reacción de pro-

testa se agravará inicialmente, pero irá disminuyendo hasta desaparecer en una o dos

semanas. Los estudios revelan que estos niños duermen mejor y más seguido o, mejor

dicho, saben calmarse sin ayuda cuando se despiertan.

El método fue desarrollado en 1985 por Richard Ferber, director de la unidad para

trastornos del sueño infantiles en el Hospital de Boston. Proponía comenzar ignorando

los gritos del niño durante cinco minutos e ir prolongando un minuto más cada noche.

Existen numerosos procedimientos derivados de éste que acortan el tiempo de espera y

enlentecen los pasos, aunque comparten los mismos principios. Ocurre así con el método

del reloj de arena de Friburgo.

Para la mayoría de los terapeutas del sueño en Alemania, estos remedios no deberían

ser la primera opción. Prefieren intentar averiguar las posibles causas de la alteración y

focalizar el tratamiento en ellas.

© FOTOLIA / MONIKA ADAMCZYK

“objeto de transición”, que sustituye a la ma- dre durante el rato en que se ausenta, como sugería Donald Winnicott (1896-1971). Los ex- pertos de Tübingen han introducido lo que llaman “el leopardo mágico” en su programa de entrenamiento. El animal posee unas man- chas mágicas que el niño puede “cargar”. Su función se ve reforzada si el niño juega con él durante el día. Incluso una lucecita que él mismo pueda encender por la noche le proporcionará segu- ridad. Los niños deberían poder trabajar su miedo a los monstruos durante el día, median- te dibujos y tratando de otorgarle cualidades positivas.

Afrontar el miedo

De forma similar a los adultos, los niños tratan de evitar aquellas situaciones que les producen miedo. Para desmontar esos temores, lo más recomendable en algunos casos es aproximarse gradualmente, apunta Fricke. Los niños miedo- sos que quieren dormir con sus padres pueden dormir en su habitación una vez, pero en una cama aparte y aumentar la distancia poste- riormente. Por cada paso que supera hacia la meta, el pequeño héroe recibe unos puntos que podrá canjear por una recompensa. Angelika Schlarb aconseja proceder cuida- dosamente con los miedos. Asegura que, si en estos casos se aplicasen métodos como el de Ferber, algunos niños podrían desarrollar sin- tomatología depresiva. Lo que experimentan finalmente es “resistirme no sirve de nada”. Siempre hay riesgo de recaídas cuando la causa del sueño alterado no se ha resuelto. Para abordar la ansiedad por separación, la experta recomienda remedios poco conven- cionales. Para niños a partir de los tres años, la madre puede atarse en la muñeca un cordel que llegue hasta la cama del dormitorio infan- til. Permanecen unidos, aunque duerman en es- pacios distantes. Se recompensa al niño cuando resiste toda la noche sin tirar del hilo. Muchos padres desconocen si su hijo se niega a irse a la cama por miedo o por pura obstinación. Incluso en ese supuesto es reco- mendable consultar a un especialista, explica Schlarb. El experto puede aclarar si el motivo central es el miedo o una cuestión de poder. Los juegos de poder también tienen su razón de ser. “Los niños ponen a prueba hasta dónde pueden llegar y, como es natural, lo hacen con los padres”, dice la terapeuta. Experimentan una sensación de “autoconciencia”, que es la

Reglas de oro para mejorar el descanso

Los psicólogos denominan “higiene del sueño” a aquellas rutinas que promueven el descanso. Entre estas conductas encontramos:

horarios regulares para levantarse, la siesta e irse a dormir,

realizar actividad física y jugar durante el día, nunca antes de irse a la cama,

evitar ver la tele o escuchar cuentos emocionantes antes de dormir,

repartir de forma equilibrada las comidas durante el día,

no fumar en casa,

apagar las posibles fuentes de ruido,

evitar las temperaturas extremas (no más de 18 o C para dormir),

realizar un ritual de 30 minutos para ir a la cama,

el niño debería despertarse en el mismo lugar donde se durmió,

no irse a dormir con hambre ni tras comidas copiosas,

los padres deberían alternarse para llevar al niño a la cama,

no encender luces intensas por la noche,

la siesta debe espaciarse lejos de la noche (no más tarde de las 15 h),

evitar el té y las bebidas cafeínicas por la tarde,

no usar la cama para otras actividades,

procurar un entorno cómodo para el descanso,

no mandarles a la cama como castigo.

(A. Schlarb, 2009; L. Fricke et al., 2006; P. Kunze, H. Keudel, 2004)

el descanso, no mandarles a la cama como castigo. (A. Schlarb, 2009; L. Fricke et al.,

© FOTOLIA / MONIKA ADAMCZYK

© FOTOLIA / MONIKA ADAMCZYK 3. ENTRE ALGODONES Incluso a los niños mayores les gusta dormir

3. ENTRE ALGODONES Incluso a los niños mayores les gusta dormir abrazados a sus madres.

Otros países, otra educación para el sueño

Las representaciones de lo que debe ser la autonomía de un niño varían de una cultura a otra. En 2009 un equipo internacional de investigación, dirigido por Heidi Keller, de la Universidad de Osnabrück, comparó el comportamiento educativo en diferentes países. Las mujeres de una tribu de Camerún esperan que los niños comiencen a dormir solos cuan- do cumplen cinco años; los padres alemanes esperan que un bebé de cuatro a seis meses lo logre. ¿Debe un niño de dos años estar siempre a las ocho en la cama, si es justo entonces cuando su padre llega del trabajo? En las culturas asiáticas, los niños se van a dormir más tarde (con Hong Kong a la cabeza a las 22:30 h). A las siete y media, los que más temprano están en la cama son los neozelandeses. Estos datos fueron extraídos de una encuesta internacional con más de 28.000 niños. Acerca del horario óptimo o de la duración necesaria del sueño no se pudieron extraer conclusiones generales, como explica Jodi Mindell, de la Universidad Saint Joseph de Philadelphia. Que los niños sigan horarios regulares para el sueño no es sólo una comodidad para los padres, sino que mejora la calidad del descanso. Además, en países como Italia o España el asunto se trata de forma más abierta. Con frecuencia, los niños ven la televisión hasta que se caen de cansancio.

base para una buena autoestima y, según los investigadores, crucial para aprender a ma- nejar las vivencias negativas y las crisis. Para Schlarb, conviene ofrecer oportunidades de experimentar esa autoconciencia cada día. Así podría interiorizar las contingencias entre nor- mas y límites. Al imponer límites, debe asociarse el mo- mento de irse a dormir con elementos positi- vos. El niño debe acostarse alegre, sin asomo de castigo (“Si no me haces caso, te mandaré

a la cama”). Todos los especialistas están de

acuerdo en que introducir un ritual para irse

a la cama merece la pena. Este debería consis-

tir en que, durante media hora, la madre o el

padre (alternándose a lo largo de la semana) acompañe al niño y le ayude a relajarse. La eficacia de dichos rituales fue demostrada en 2009, con un estudio de Jodi Mindell, de la Universidad Saint Joseph de Philadelphia, con 404 niños de entre siete meses y tres años. Transcurridas sólo dos semanas, los niños probandos se dormían antes que los del gru- po control. El estado mental materno tam- bién mejoró significativamente en ese corto período de tiempo.

Buenos y malos rituales

Durante la consulta, se descubre a veces que los padres ya siguen rutinas para irse a dormir, pero que resultan inadecuadas. Como relata Fricke, una niña de siete años solía avasallar

a su madre con preguntas que le habían ido

surgiendo durante el día. Madre e hija aprove- chaban para buscar las respuestas en la enci- clopedia antes de ir a dormir, lo cual producía discusiones poco facilitadoras del descanso. Los consejeros tienen un truco para niños algo mayores, que consiste en repasar el día antes de ir a dormir. Fricke cuestiona que sea bueno llevarlo a cabo justo en ese momento:

“Se pueden presentar conflictos que no se han resuelto durante el día. Sería mejor comentar tales eventos en la cena y con suerte pueden estar resueltos cuando se vaya a dormir.” Además, es importante dejar que los niños participen en el ritual. Este puede cambiar a lo largo del tiempo; el niño y sus necesidades se irán también transformando. Las reglas deben formularse con claridad y ser negociadas por ambas partes. Es adecuado leerle cuentos bre- ves con un final cerrado y positivo, para evitar que sigan dándole vueltas. Los padres deberían aclarar sus propias ne- cesidades antes de precipitarse con un progra-

Pequeños pasos hacia la autonomía

Cuando los padres ya han decidido que es hora de que su bebé duerma sin ayuda, deben calcular que les llevará algo más de tiempo. Los psicólogos del servicio infantil de la Universidad de Osnabrück aconsejan introducir cambios muy pequeños.

 

BIBLIOGRAFIA

 

COMPLEMENTARIA

Ejemplo de procedimiento graduado:

1. Llevar al niño en brazos hasta que se duerme y luego acostarlo.

TREATMENT OF CHILDREN’S NIGHTTIME FEARS: THE NEED FOR A MODERN RAN- DOMIZED CONTROLLED

2. Coger al niño, ponerlo en su cama (aún despierto) y acompañarle con caricias, susu- rrando o cantando hasta que se duerme.

3. Sentarse junto a la cama y calmarle hablando, hasta que se duerme.

4. Sentarse un poco más lejos.

TRIAL. J. Gordon et al. en Clinical Psychology Review, vol. 27, págs. 98- 113; 2007.

5. Salir de la habitación poco antes de que se duerma.

6. Abandonar la habitación cada vez más pronto.

(“Babysprechstunde”. J. Borke et al. Kreuz; Freiburg im Breisgau, 2010)

SCHLAFSTÖRUNGEN.

ma tipo Ferber. Esto es importante a la hora de elegir una determinada terapia. Schlarb apunta que “los padres deben determinar su propio ritmo y consolidar cada paso.” Quienes dejan que su hijo de un año aún duerma en el dormitorio paterno no deberían tener mala conciencia. Deben deducir por sí mismos cuándo ha llegado el momento de que su hijo comience a acostumbrarse a dor- mir solo. Jörn Borke, de la Universidad de Os- nabrück, reconoce que no existe un objetivo firme para ello. La capacidad para calmarse y dormirse sin ayuda se desarrolla de forma muy variable de una persona a otra en los primeros años de vida. Tampoco hay que darse prisa, opina Fric- ke. Para ella, lo decisivo es que el niño no se duerma sólo en brazos, sino que aprenda a estar pronto en su cama. Si para los padres no hay ningún problema para quedarse con

el niño hasta que se duerme, no hay nada en contra de ello. Desde su punto de vista, los padres deberían confiar más en su propia intuición al preguntarse qué tipo de apoyo necesita su hijo, acorde con su etapa de de- sarrollo. “Llegado el momento, será el propio hijo quien dará señales de poder dormir sin los padres.” Hace dos semanas que Noé empezó a cantar canciones estando solo en su cama. ¡Mamá y papá ya son oficialmente prescindibles! Por ello decidimos probar que durmiera solo. Tras el beso de buenas noches, explicamos a nuestro hijo que debemos ir a resolver algunos asuntos durante un rato, pero que luego volveremos. Lo cumplimos después de cinco minutos, en caso de que él no nos haya llamado. Para nuestro asombro, ha funcionado la mayoría de los días. Antes de volver por tercera vez, Noé ya se ha dormido.

L. Fricke-Oerkermann et al. Hogrefe; Göttingen, 2007.

SCHLAFSTÖRUNGEN IM EINSCHULALTER — URSA- CHEN UND AUSWIRKUN-

GEN. G. Lehmkuhl et al. en Deutsches Ärzteblatt, vol. 105, n. o 47, págs. 809-814; 2008.

COHERENCE OF ATTENTION DEFICIT/HYPERACTIVITY AND SLEEP-RELATED PRO-

BLEMS. J. Frölich et al. en Somnologie, vol. 13, n. o 3, págs. 176-181; 2009.

A NIGHTLY BEDTIME ROUTI- NE: IMPACT ON SLEEP IN YOUNG CHILDREN AND MA-

 

TERNAL MOOD. J. Mindell et al. en Sleep, vol. 32, n. o 5, págs. 599-606; 2009.

Terapia del sueño en línea

KINDER VERSTEHEN. BORN

Mini-KiSS y KiSS son los programas de entrenamiento desarrollados en la Universidad de Tübingen para niños de seis meses a cinco años y de cinco a diez años. Se basan en los principios de la terapia conductual, pero incorporan técnicas de relajación para padres. Recientemente, se ha puesto en marcha la terapia Mini-KiSS en línea. A lo largo de las seis sesiones, se facilita información sobre descanso infantil y estra- tegias educativas y se practican técnicas para calmarse. Además, hay disponibles otros materiales complementarios, como historias para dormir y discos compactos de relaja- ción. El programa está también indicado para niños con los que es necesario trabajar los miedos.

TO BE WILD. H. Renz-Pols- ter. Kösel; Múnich, 2009.

KISS – EIN BEHANDLUNGS- KONZEPT FÜR KINDER UND ELTERN ZUR BEHANDLUNG VON SCHLAFSTÖRUNGEN.

A. Schlarb. Kohlhammer; Stuttgart; 2010.

MI AMIGO ROBOT

Actúan de forma autónoma, se muestran afectuosos y simpáticos, piden cariño. ¿Por qué razón niños y adultos sucumben a los encantos de los juguetes autómatas de última generación? Expertos en psicología investigan la interacción emocional entre humanos y máquinas

MIRIAM RUHENSTROTH

D eambula sin rumbo fijo por el piso, cu- riosea por doquier, se deja acariciar, al

instante, se retuerce de gusto. Luego, agotado por su misión exploratoria, se repanchinga para disfrutar de una plácida siesta. En medio del sueño le asalta una tos repentina. ”¡Eso no lo había hecho nunca!”, exclama su jovencito dueño, alborozado, poco antes de susurrarle a su dinosaurio robótico unas dulces palabras al oído. Tras ver el vídeo promocional protagonizado por un orgulloso niño y su robot Pleo, nadie sospecha que bajo la piel de goma el animal no siente ni pizca de curiosidad ni de cansancio; en cambio, alberga un total de 14 servomotores. Pleo, nombre comercial del “robot de compa- ñía”, está provisto de una cámara integrada, un micrófono, sensores infrarrojos y de contacto que le permiten reaccionar adecuadamente a las condiciones cambiantes de su entorno. Este artefacto de alta tecnología disfrazado de cría de dinosaurio verdoso ha conquista- do el corazón de numerosos hogares, hasta el punto de formar parte de la rutina diaria de las familias que lo acogen. Aparatos como este es- pécimen, sean peluches o perros robots, están diseñados para interaccionar con las personas. Así, por ejemplo, el robot foca Paro, desarro- llado por Takanori Shibata en el Instituto de Ciencia Industrial y Tecnología Avanzada de Japón, con sede en Tokio, se emplea con fines terapéuticos en residencias de la tercera edad (véase el recuadro “El robot foca, un éxito en las residencias de la tercera edad”). También otro tipo de artefactos electrónicos con aplicaciones más prosaicas, como la aspiradora autónoma Roomba, gozan de creciente popularidad entre los humanos.

26

Relaciones con autómatas

El desarrollo de tales máquinas interactivas

eractivas n experto humanos nuestras
eractivas
n experto
humanos
nuestras

plantea un número creciente de cuestiones tiones en en

torno a la psicología humana. Ningún experto

conoce aún con certeza cómo funcionan ionan las las

relaciones que se establecen entre humanos

y

robots. ¿Somos capaces de soportar ar la la pre- pre-

sencia incondicional de autómatas en nuestras

vidas? ¿Es de temer que nos resulten molestos molestos

una vez se esfume la atracción de lo novedoso? ovedoso?

¿Podemos llegar incluso a sentirnos ame-

ame-
ame-

nazados por estos seres sin ánima? ¿Qué

apariencia y cualidades debe mostrar ar

sin ánima? ¿Qué apariencia y cualidades debe mostrar ar un robot para convertirse en nuestro amigo

un robot para convertirse en nuestro amigo para siempre?

Diez grupos investigadores de toda a Europa tratan de encontrar respuesta ta

a

yecto LIREC (del inglés Living with Robots obots

ro- iniciati-
ro-
iniciati-
LIREC (del inglés Living with Robots obots ro- iniciati- estas preguntas en el marco del pro-

estas preguntas en el marco del pro-

and Interactive Companions). Dicha iniciati-

va comenzó en el año 2008, con una duración duración

prevista de cinco años y una financiación iación de de

unos ocho millones de euros por parte arte de de la la

Unión Europea. El grupo investigador de psicología gía inter- inter-

disciplinar de la Universidad de Bamberg Bamberg

(GRIP, del alemán Gruppe für Interdisziplinäre sziplinäre

Psychologie) forma parte del proyecto. o. Para Para su su

dinosau-
dinosau-
) forma parte del proyecto. o. Para Para su su dinosau- investigación, los científicos escogieron ron

investigación, los científicos escogieron ron como como

inusitado “organismo modelo” al bebé dinosau-

rio Pleo, de la empresa Ugobe: lo someterían eterían a a

estudio en su laboratorio. “En primer lugar, recopilamos todas as las las in- in-

vestigaciones realizadas en el ámbito ito de de las las

relaciones entre humanos con el objetivo jetivo de de

comprobar hasta qué punto podíamos mos tras- tras-

ladar tales observaciones en la interacción teracción

hombre-robot”, explica Carsten Zoll, psicólogo psicólogo

1. PARA COMERSELO El pequeño dinosaurio Pleo reacciona al contacto y a la voz, busca comida y le encanta que le acaricien. Casi tanto como a una mascota de carne y hueso.

MENTE Y CEREBRO 45 / 2010

integrante del equipo. Una de las conclusiones del estudio inicial fue que la empatía, es decir,

la identificación mental y afectiva con el estado

de ánimo de otra persona, supone un factor central en la relación entre humanos; también

desempeña un papel importante en el trato con los robots. Cuando interaccionamos con personas, intui- mos que poseen pensamientos, sentimientos

y propósitos distintos e independientes a los

nuestros. No sólo eso. En general somos capaces de evaluar de forma bastante certera su estado de ánimo, valoración que incluso nos permite prever su comportamiento. Los científicos de- signan tales aptitudes con el concepto de “Teo- ría de la mente” (véase recuadro “Teoría de la mente, o el ejercicio Sally-Anne”). Un aspecto particularmente interesante de esta cuestión es que tales habilidades se manifiestan ya en niños a partir de los cuatro años de edad. En los últimos años se ha ahondado en la investigación de los mecanismos neuronales

que subyacen a dichas capacidades con ayuda de pruebas de formación de imágenes, como

la resonancia magnética funcional (IRMf). Esta

tecnología permite medir la actividad cere- bral en función de los niveles de oxígeno en sangre. En el curso de las investigaciones se mostró a los probandos imágenes de perso- nas o de figuras abstractas con las que debían

identificarse, mientras eran sometidos al to- mógrafo. Los investigadores detectaron una mayor activación en dos áreas cerebrales: la zona de transición entre los lóbulos occipitales

y temporales —denominada unión temporo-

parietal (UTP)—, y la corteza prefrontal medial en el prosencéfalo. En un experimento llevado a cabo en 2008

por un grupo de científicos coordinado por Sören Krach, de la Universidad Politécnica de

“Incluso ingenieros que sólo se interesan por la tecnología terminan por acariciar a Pleo al cabo de unos 10 minutos”

Martin Diruf, integrante del grupo investigador de psicología interdisciplinar de la Universidad de Bamberg

Aquisgrán, se constató que estas regiones ce- rebrales también se activan ante fotografías de autómatas, más aún si éstos se asemejaban

a

los humanos. Tales observaciones resultan

RESUMEN Una relación enigmática 1 La incorporación de máquinas interac- tivas en nuestra rutina diaria
RESUMEN
Una relación
enigmática
1 La incorporación de
máquinas interac-
tivas en nuestra rutina
diaria plantea nume-
rosas cuestiones en
torno a la relación entre
humanos y autómatas,
muchas de ellas aún sin
resolver. ¿Somos capaces
de soportar la presencia
incondicional de robots
en nuestras vidas?
2 Diversos estudios
sugieren que cuanto
más se parece un robot
a una persona, mejor
acogida tiene entre los
humanos. Sin embargo,
la “copia” demasiado
perfecta produce el
efecto contrario.
3 La imagen no lo es
todo en la relación
entre humanos y má-
quinas. A la larga pesan
más otros factores,
como la utilidad y el
entretenimiento.
CORTESIA DE MAX BRAUN

2727

má- quinas. A la larga pesan más otros factores, como la utilidad y el entretenimiento. CORTESIA
má- quinas. A la larga pesan más otros factores, como la utilidad y el entretenimiento. CORTESIA
má- quinas. A la larga pesan más otros factores, como la utilidad y el entretenimiento. CORTESIA
CORTESIA DE FRANK HEGEL Y SÖREN KRACH
CORTESIA DE FRANK HEGEL
Y SÖREN KRACH

2. MEJOR CON HUMANOIDES En un experimento, una serie de probandos se enfrentaron en un “juego cooperativo” a cuatro adversarios dispares:

un ordenador portátil, un robot industrial de dos brazos, un artefacto con rostro de humanoide y un ser humano (fotos de izquierda a derecha). Los voluntarios disfrutaron en especial con el duelo contra el androide y contra el ser humano.

¡Que vienen

los robots!

Según el departamento de estadística de la Federación Internacional de Robots (IFR), ubicada en Frankfurt, hasta 2011 se habrán vendido a nivel mundial unos doce millones de robots de uso personal. Estos expertos prevén que, de ellos, 4,6 millones se empleen para tareas do- mésticas, lo que supondría una facturación de 2500 millones de euros. También se espera que, a pesar de la crisis económica, se am- plíe el mercado de robots dedicados al aprendizaje y al entretenimiento, con cifras de ventas de hasta 7,3 millones de unidades, lo que reportaría unos ingresos de unos 1400 millones de euros.

paradójicas y sorprendentes, ya que cualquier persona sabe que los robots ni piensan ni ra- zonan por sí mismos, por lo que supone un sinsentido identificarse con sus sentimientos.

El dilema del prisionero

Otra de las investigaciones consistió en obser- var a 20 probandos mientras se enfrentaban contra cuatro adversarios diferentes: un orde- nador, un robot de tipo industrial, un androide y una persona de carne y hueso. El juego se ba- saba en una variante del “dilema del prisionero iterado”, en el que dos jugadores deben decidir de forma espontánea y sin mantener ningún tipo de comunicación previa si quieren coope- rar entre sí o no. Si ambos resuelven colaborar, ganan los dos; si uno acepta y el otro se niega, vence el que rehúsa. Finalmente, si ninguno coopera, pierden los dos. Se trata, pues, de pre- ver en la medida de lo posible la decisión del compañero, como en el juego infantil “piedra, papel o tijera”.

Durante el experimento, los voluntarios yacían en un tomógrafo de espín nuclear. A través de unas gafas con conexión de vídeo observarban a su compañero de juego, a quien

creían su contrincante de partida. Sin embar- go, la realida era otra: los investigadores, no los adversarios, se encargaban de determinar las decisiones del contrincante de forma aleatoria, de tal manera que las respuestas no seguían ningún tipo de patrón. A pesar de ello, los pro- bandos evaluaron a cada adversario de forma distinta. Así, una encuesta posterior desveló que los participantes consideraban que el an- droide y el ser humano habían puesto en prác- tica estrategias de juego más elaboradas que los otros dos contrincantes, por lo que habían disfrutado mucho más de su eventual victoria

y de la partida. Las imágenes de la resonancia magnética coincidían con los resultados de

la encuesta: cuanto más se asemejaba el rival

a un ser humano, mayor actividad presenta-

ban las áreas del cerebro relacionadas con la elaboración de modelos mentales y la identi- ficación con ellos. Asimismo, otros estudios internacionales, con similares resultados, sugieren que cuanto mayor parecido tiene un robot con una perso- na, mejor acogido es por los humanos. A pesar

El robot foca, un éxito en las residencias de la tercera edad

El inventor Takanori Shibata, del japonés Instituto de Ciencia Industrial y Tecnología Avanzada (AIST), ha invertido más de doce años de trabajo en el desarrollo del robot de peluche Paro. Antes había experimentado con autómatas con apariencia de perro y de gato, mas fracasó en el intento. El motivo de su fracaso radicó en que los usuarios conocían a la perfección los seres a los que pretendía imitar, por lo que al compararlos con la má- quina, se llevaban una decepción. Shibata resolvió buscar otro modelo más exótico: un cachorro de foca. Su nueva réplica de cría es capaz de mover la cabeza y las aletas, y de producir sonidos. Además, distingue entre 50 voces distintas y reacciona a los estímulos de la luz, el calor y el contacto. Paro se desarrolló con la intención expresa de compensar la carencia de contacto social, así como sus consecuencias negativas en las perso- nas solas, ancianas y enfermas. Desde 2004 se

utiliza con éxito en Japón. Este robot ayuda a mitigar depresiones, a desarrollar el comporta- miento social, a aplacar el estrés y a mantener las facultades cognitivas de los enfermos con demencia. Al menos así lo afirman estudios de el instituto japonés AIST (por National Institute of Advanced Industrial Science and Technology). Fuera de Japón, sólo el Instituto de Tecnología de Dinamarca ha investigado la efectividad de esta mascota. Los resultados convencieron al gobierno danés. A finales de 2008 mostró su intención de adquirir mil ejemplares del artilu- gio para utilizarlo con finalidades terapéuticas en centros de la tercera edad. En Alemania, una empresa dedicada a las residencias para ancianos compró en 2006 cuatro de estos robots foca. Desde enton- ces los emplea en sus centros de la región de Baden-Württemberg para comprobar si ayudan a mejorar la calidad de vida de los pacientes con demencia.

DPA / ULI DECK

de ello, los especialistas en inteligencia artificial dudan de la conveniencia de que los autómatas sociales adopten formas y características hu- manas. ¿Por qué? El motivo del dilema se debe al paradójico fenómeno descrito por primera vez en 1970 por el experto japonés en robótica Masahiro Mori. Este investigador observó que, en un principio, los robots despiertan mayor simpatía entre los humanos cuanto más se parecen a una persona. Pero sólo hasta cierto punto. Si la “copia” es excesivamente perfecta, se produce el efecto contrario: los autómatas con demasiada apariencia humanoide inquie- tan. Mori ilustró su principio con el diagrama “valle inquietante” (véase la figura 3), homó- nimo del fenómeno que describe. Si bien el científico japonés basó la curva de simpatía en las observaciones puntuales con prótesis, muñecos y robots, no en un estudio sistemá- tico, un experimento verificó sus conclusiones en 2006. Los expertos en robótica Hiroshi Ishiguro, de la Universidad de Osaka, y Karl MacDor- man, de la Universidad de Indiana, dispusieron para este ensayo una serie de fotogramas, en los que aparecía la cabeza de un robot huma- noide que paulatinamente se convertía en la cara de un androide y, finalmente, en un rostro

Móvil Valle inquietante Estático Robot humanoide Ser humano Robot de juguete Robot industrial Semejanza al
Móvil
Valle inquietante
Estático
Robot
humanoide
Ser
humano
Robot
de juguete
Robot
industrial
Semejanza al ser humano
100 %
Prótesis
Cadáver
de mano
Zombi
{
Simpatía

humano (véase la figura 5). Se mostraron estos retratos, en orden aleatorio, a 45 voluntarios para que los valoraran en una escala del 1 al 9 según tres parámetros: semejanza a un ser humano, familiaridad y sensación de miedo al observarlos. El máximo de la curva resultante de la representación de este último paráme- tro coincide con la imagen de la cara de un androide. ¿Cuál es la causa de este efecto atemoriza- dor? Una teoría afirma que los autómatas simi- lares a los humanos nos recuerdan inconscien- temente a cuerpos sin vida, lo que nos evoca a su vez nuestra condición de mortales. Los resultados de un experimento anterior, reali-

mortales. Los resultados de un experimento anterior, reali- 3. EL VALLE INQUIETANTE Con este nombre bautizó

3. EL VALLE INQUIETANTE

Con este nombre bautizó el

experto japonés en robótica Masahiro Mori el pliegue en la curva de simpatía que calculó

a partir de los ensayos basados

en la interacción hombre-má- quina. Si bien el vínculo emo- cional con los robots resulta, en un principio, mayor cuanto

más se parecen a una persona, la imitación demasiado realista provoca repulsión y miedo en los humanos. Los probandos incluso compararon este tipo de autómatas con cadáveres

o

muertos vivientes.

4.

FUNCION ASISTENCIAL

Lo peinan, lo acarician y lo estrechan entre sus brazos. Los ancianos con demencia se

benefician del contacto con

la foca de peluche robotizada

Paro. Algunas residencias de

la tercera edad de Alemania

cuentan con este inquilino terapéutico desde 2006.

CORTESIA DE KARL FREDRIC MACDORMAN

CORTESIA DE ALEX SCHEFFLER

5. DESFILE DE ANDROIDES En el año 2006, 45 personas so- metidas a ensayo valoraron las fotografías adjuntas atendien- do a los siguientes parámetros:

semejanza a un ser humano (curva de color amarillo), fami- liaridad (curva roja) y sensación de miedo al mirarlas (curva verde). El experimento reveló que los probandos sentían mayor repulsión hacia el robot que más se asemejaba a una persona. El resultado confirmó la tesis del “valle inquietante”.

resultado confirmó la tesis del “valle inquietante”. o r v o p r o v p
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6

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4

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1

0

zado en el año 2005 por MacDorman, refuerza dicha tesis. Este experto en inteligencia artifi- cial se sirvió de un método de la denominada teoría de la gestión del terror (TMT, por las si- glas en inglés de Terror Management Theory), que trata de explicar cómo el ser humano se desenvuelve con el miedo a la muerte. Las ob- servaciones en este campo demuestran que la confrontación con la propia finitud aumenta

Teoría de la mente, o el ejercicio Sally-Anne

El término “Teoría de la mente” (en adelante ToM, del inglés Theory of Mind) fue acuñado por los inves- tigadores estadounidenses David Premack y Guy Woodruff, de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia, en su artículo “¿Po- seen los chimpancés una teoría de la mente?”, publicado en 1978. Estos expertos en primates denominaron ToM a la capacidad de atribuir a otros seres una forma de pensar propia, evaluarla y, basándose en ello, extraer conclusiones sobre su comportamiento. Los científicos lo designan en ocasiones con el angli- cismo mentalizing, ya que durante el proceso se construyen modelos mentales. Esta facultad parece ser un privilegio únicamente reservado al ser humano: en primates se ha de- tectado hasta ahora sólo de forma muy rudimentaria. Ya durante el primer año de vida, los bebés humanos dominan, por lo general, aspectos considerados fundamentales para la formación

de modelos mentales, como seguir

la mirada de otros. Sin embargo, tal

aptitud no se considera desarrollada por completo hasta que el niño no es capaz de inferir que otras personas llegan a conclusiones erróneas al no disponer de la misma información

previa que él. El ensayo de la “falsa creencia” —ilustrado en la serie de vi- ñetas aneja— prueba esta facultad. La pequeña Sally esconde su pe- lota en una cesta; acto seguido, se marcha. Justo después llega Anne y oculta el balón en una caja. ¿Dón- de buscará Sally su pelota cuando vuelva? “En la cesta”, responden los niños con una ToM ya desarro- llada. Comprenden que Sally no ha presenciado como Anne cambiaba el objeto de lugar y que, por lo tanto, cree que sigue donde ella lo dejó. Niños con un desarrollo cog- nitivo normal superan esta prueba

a la edad de entre los 4 y 5 años,

mientras que los niños que sufren autismo no aciertan la respuesta hasta la adolescencia.

el patriotismo y el sentido de pertenencia a una comunidad, pero también los patrones de pensamiento estereotipados. Los probandos

que visualizaron durante el experimento dise-

ñado por MacDorman imágenes de una cara de

androide, mostraron comportamientos simila-

res a los descritos anteriormente. Por ejemplo,

después del ensayo corroboraban de repente

afirmaciones mucho más conservadoras que

antes de la prueba [véase “La psicología ante

la muerte”, por Christoph Uhlhaas; MENTE Y CEREBRO, n. o 34]. Otros científicos recurren a la teoría de la mente para explicar el efecto atemorizador. El experimento de Sören Krachs demuestra que, cuanto más se parecen a nosotros los robots, más nos inclinamos a atribuirles cualidades humanas. Ello nos lleva, a su vez, a construir de forma inconsciente modelos mentales de identificación más elaborados, los cuales nos provocan mayores expectati- vas del comportamiento del ser que tenemos

expectati- vas del comportamiento del ser que tenemos Esta es Sally Esta es Anne Sally coloca

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Esta es Anne Sally coloca la pelota en la cesta Sally se va Anne esconde la

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en la cesta Sally se va Anne esconde la pelota en su caja ¿Dónde busca Sally

¿Dónde busca Sally la pelota?

IROBOR PRESSEBILD

IROBOR PRESSEBILD 6. AMIGO MOVIL El aspirador autónomo Roomba se responsabiliza de la limpieza de numerosos

6. AMIGO MOVIL El aspirador autónomo Roomba se responsabiliza de la limpieza de numerosos ho- gares estadounidenses desde 2002. A tenor de una encuesta realizada a 379 propietarios de la máquina, incluso con este artefacto pueden establecerse vínculos personales. El estudio reveló que 135 de los encuesta- dos asignaban a la máquina un género, 87 le pusieron un nom- bre y 45 le compraron alguna pieza para “vestirlo”. (Encuesta del Instituto de Tecnología de Georgia, 2007.)

delante. Incluso pequeñas desviaciones de las expectativas que nos hemos planteado pue- den provocarnos inseguridad. Por lo tanto, el

lizaciones por vía telemática para incorporar nuevos hábitos y caprichos en la conducta del autómata-mascota. Existe además otro factor relevante para que sintamos apego a una máquina: su utilidad. “Es improbable que podamos establecer una relación social duradera con un robot como Pleo que no posee una aplicabilidad concreta”, sostiene Zoll. Para comprobarlo, su grupo de investigación comparó en un estudio el dino- saurio de juguete con el aspirador autónomo Roomba. “Roomba es simplemente una placa que se desplaza por el hogar y lo va limpiando”, aclara el psicólogo. A pesar de que no presen- ta un aspecto humano ni un comportamiento social, sorprendentemente, las personas que disfrutan de su uso llegan a establecer un vínculo emocional con el aparato. “Conside- ran a la máquina como ‘su amigo’ o explican que para ellos es como un compañero de piso”, señala Zoll. Conclusión que permite, por otra parte, extraer una lección de utilidad a todo aquel que comparte piso con otras personas: quien se muestra callado y solícito, limpia la casa y saca la basura, consigue reforzar las relaciones con sus compañeros de vivienda de una forma especialmente efectiva.

Miriam Ruhenstroth es bióloga y trabaja como periodista cientí ca en Berlín.

 

efecto denominado “valle inquietante” sería atribuible a la incongruencia entre apariencia

y

comportamiento. En definitiva, reacciona-

mos de manera negativa porque la expecta- tiva generada por un aspecto humano se ve defraudada por la conducta que finalmente se observa.

Autonomía de movimientos

BIBLIOGRAFIA

Los fabricantes del dinosaurio de juguete Pleo

COMPLEMENTARIA

y

de la foca robotizada Paro han eludido con

destreza este problema: sólo los exploradores polares o alguien capaz de viajar en el tiem- po pueden tener una idea ajustada sobre el comportamiento de las focas o de los dino- saurios. Sin embargo, Carsten Zoll afirma que en la relación entre el ser humano y la má- quina, la imagen no lo es todo: “La apariencia es importante sólo a corto plazo, porque es la vía para que la persona venza su reticen- cia inicial hacia la máquina”. A largo plazo, pesa mucho más que los seres artificiales no resulten aburridos. “Un artilugio de este tipo no debe mostrar, bajo ningún concepto, un comportamiento totalmente predecible.” Los desarrolladores del dinosaurio Pleo superaron esta dificultad mediante la actualización del software. Así, resulta posible descargar actua-

THE UNCANNY ADVANTAGE OF USING ANDROIDS IN SOCIAL AND COGNITIVE SCIENCE RESEARCH.

K. F. MacDorman et al. en Interaction Studies, vol. 7, n. o 3, págs. 297- 337; 2006.

CAN MACHINES THINK? INTERACTION AND PERS- PECTIVE TAKING WITH ROBOTS INVESTIGATED VIA

FMRI. S. Krach et al. en PLoS ONE, vol. 3, pág. e2597; 2008.

Un mundo,

múltiples mentes

Solemos pensar que la inteligencia evolutiva cuenta con un solo pináculo que ocupan

en exclusiva los seres humanos. Se trata de un error

PAUL PATTON

RESUMEN

Desarrollo

paralelo

1 La evolución no es tan lineal como

reproducen algunas viñetas, con peces que salen del agua, acaban en tierra y se convier-

ten en primates.

2 A lo largo de la historia evolutiva

se han desarrollado cerebros complejos en animales de linajes independientes.

3 Los denominados

animales inferiores,

como los peces, los reptiles o las aves, exhi- ben una impresionante panoplia de destrezas

cognitivas. Las carpas doradas, por ejemplo, son capaces de orien- tarse en un laberinto acuático.

M i compañero de piso, un profesor inglés, opinaba que ciertos políticos, al ame-

nazar a Irán con acciones militares, estaban pensando con el cerebro de reptil. De hecho, muchas personas consideran que uno de los componentes del cerebro humano heredado de nuestros ancestros reptilianos es respon- sable de la agresión, la conducta ritual y la

territorialidad, tan típicas de nuestra especie. ¿Es cierto? Una de las ideas erróneas más difundidas sobre la evolución cerebral es que constituye un proceso lineal que culmina con las asom- brosas facultades cognitivas de los humanos; los cerebros de otras especies modernas son representativos tan sólo de estadios prelimi- nares. Tales ideas han influido incluso en el pensamiento de neurocientíficos y psicólogos

al comparar los cerebros de especies diferentes

utilizadas en el estudio biomédico. Sin embargo, investigaciones de neuroana- tomía comparada efectuadas en los últimos 30 años han demostrado claramente que los cerebros complejos –y con ello la inteligencia— han evolucionado multitud de veces y de forma independiente desde cerebros más sencillos de linajes separados o de grupos evolutivamente emparentados: en moluscos (como los pulpos,

los calamares y las jibias), en peces óseos (como la carpa dorada) y, también de forma separa- da, en peces cartilaginosos (como el tiburón

o la manta raya). De igual manera sucede en

los reptiles y las aves. De hecho, animales no mamíferos han exhibido facultades avanzadas, tales como la capacidad del aprendizaje imi- tativo, de orientación en espacios complejos, de manufactura y utilización de herramientas,

e incluso, la habilidad de trasladarse mental-

mente en el tiempo (recordación de episodios concretos del pasado o previsión de aconteci- mientos futuros bien definidos). Dichos hallaz- gos, en su conjunto, facilitan la comprensión sobre el origen de la inteligencia, a la vez que contribuyen a que los investigadores tengan en cuenta las múltiples formas que tal capacidad cognitiva puede adoptar.

El árbol de la vida

Para comprender por qué ahora está llegan- do a fructificar plenamente una concepción nueva de la evolución de cerebros y mentes, convendrá recordar nociones históricas. En un

inicio, los naturalistas medievales disponían a los seres vivos a lo largo de una escala lineal, denominada gran cadena de los seres o scala naturae. Esta secuencia jerárquica situaba en la parte inferior a criaturas como los gusanos

y las babosas, mientras que en el remate su-

perior de la gradación de los seres terrenales ubicaba a los humanos. A finales del siglo XIX,

la enorme acumulación de pruebas recogida en

la magistral obra de Charles Darwin El origen de las especies logró convencer a la mayoría de los científicos coetáneos de que la evolución era una realidad. Darwin explicaba que las es- pecies modernas estaban emparentadas por descendencia física. En su opinión, las relacio- nes entre especies se asemejaban a las ramas del árbol genealógico de una familia. Pocos fueron, sin embargo, quienes comprendieron enteramente las revolucionarias consecuencias de este árbol de la vida, en el que las especies modernas corresponden a los ápices de las ra- mas, mientras que las ramas interiores repre-

GEHIRN & GEIST / ANDREAS RZADKOWSKY

1. EL ARBOL DE LA VIDA El modelo de la evolución de Darwin se asemeja a un árbol genealógico familiar. Los lina- jes de especies con antepasa- dos en común se separaban en ramificaciones. Los ápices de las ramas señalan especies actuales o ya desaparecidas.

2. MENTES ATENTAS Los pulpos son capaces de aprender al observar el comportamiento de sus
2. MENTES ATENTAS
Los pulpos son capaces
de aprender al observar
el comportamiento de sus
semejantes.
GEHIRN & GEIST / ANDREAS RZADKOWSKY

Resulta evidente la inviabilidad de resumir en una sola jerarquía sencilla y lineal la evolución de los cerebros o de la inteligencia

sentan especies del pasado, con bifurcaciones en las que dos linajes se escinden de un ances- tro común y forman ramas propias.

A finales del siglo XIX, durante el primer sur-

gimiento de la neuroanatomía comparada, la mayoría de los investigadores seguía interpre- tando sus descubrimientos en función de la antigua escala lineal. Creían que los invertebra- dos modernos (animales carentes de columna vertebral), los peces, los anfibios, los reptiles, las aves, los mamíferos y los humanos consti- tuían representantes vivos de sucesivas escalas evolutivas hacia un cerebro más complejo: a cada paso evolutivo el cerebro adquiría com- ponentes nuevos. Tales ideas subsistieron sin discusión alguna durante decenios, en parte por la relativa falta de interés que a mediados del siglo XX despertaba la neuroanatomía com- parada. Las ideas tradicionales sobre la evolu- ción secuencial de los cerebros aparecieron, por ejemplo, en el modelo del cerebro triuno de Paul D. MacLean, neurocientífico y psiquiatra, que formuló en los años sesenta. El modelo de

MacLean fomentó la creencia de que el cerebro humano contiene un “complejo reptiliano”, he- redado de reptiles antepasados nuestros.

A partir de los años ochenta, la neuroanato-

mía comparada experimentó un renacimiento. Por un lado, en los últimos decenios se había

avanzado mucho en el conocimiento de la his- toria evolutiva de los vertebrados; por otro, los biólogos evolucionistas desarrollaron métodos nuevos y eficaces para analizar e interpretar sus descubrimientos. En la actualidad, resul- ta evidente la inviabilidad de resumir en una sola jerarquía sencilla y lineal la evolución de los cerebros o de la inteligencia. Los fósiles de animales multicelulares más antiguos que se conocen tienen unos 700 millones de años. En el Cámbrico, hace unos 520 millones de años, el reino animal se había escindido en unos 35 grandes grupos o filos, cada uno con un plan corporal característico. Cada linaje, en cuanto rama independiente del árbol de la vida, con- tinuó evolucionando y creando múltiples filos, en especial entre los moluscos cefalópodos del filo Mollusca; también, desde luego, entre diver- sos grupos de vertebrados. La evolución de los vertebrados ha supuesto, análogamente, una repetida ramificación, con el desarrollo evo- lutivo de cerebros complejos a partir de otros más simples de manera independiente en cada una de sus numerosas ramas.

Tentáculos con neuronas

Los moluscos cefalópodos, grupo al que perte- necen los pulpos, los calamares y las jibias, han adquirido evolutivamente el sistema nervioso más complejo de todos los invertebrados. Tal complejidad queda patente en sus capacidades cognitivas. El cerebro de un pulpo contiene, según estimaciones, unos 170 millones de neuronas, número comparable con el cerebro de algunos vertebrados. En relación al tama- ño, el cerebro del pulpo es tan grande como el de algunos pájaros. Evolucionado de forma independiente en otro filo, el cerebro del pulpo resulta extraño al compararlo con la estructura cerebral de los animales vertebrados, más fa- miliares para nosotros. Los tentáculos del pul- po, dotados de una flexibilidad y sensibilidad exquisita, contienen tantas neuronas como su cerebro: aún después de seccionados son capa- ces de realizar movimientos coordinados. Estudios de comportamiento han demostra- do que los pulpos son capaces de distinguir

y clasificar objetos según su forma y tamaño,

de la misma manera que lo pueden hacer las ratas. También aprenden a desplazarse por la-

berintos sencillos y a resolver problemas, como

la extracción de un alimento apetitoso del in-

terior de un recipiente cerrado. En 1992, dos neurocientíficos italianos, Graziano Fiorito,

de la Estación Zoológica Dohrn de Nápoles, y

Pietro Scotto, por entonces en la Universidad de Reggio Calabria en Catanzaro, publicaron pruebas sorprendentes sobre la capacidad de los pulpos de aprender a ejecutar una tarea ob- servando cómo la realizan otros. En su inves- tigación, los científicos entrenaron ejemplares de pulpo para que escogieran entre una bola de color rojo y una blanca. Si el pulpo elegía la bola correcta, era recompensado con un trozo de pescado. Si, por el contrario, optaba por la pelota errónea, recibía como castigo una leve descarga eléctrica. Una vez concluido el entrenamiento, los in- vestigadores dejaron que otro grupo de pulpos no entrenados observasen, separados por una luna de cristal, cómo realizaban la tarea los ani- males adiestrados. Los “aprendices” se fijaban en lo que hacían sus semejantes entrenados, según se podía deducir de los movimientos de cabeza y de ojos. Cuando se incitó a los cefaló- podos “mirones” a que eligieran entre las dos bolas, efectuaron la elección correcta, cosa que tan sólo podían haber aprendido a partir de la observación. Se ha considerado que la capaci- dad de aprender a partir del estudio de lo que hacen otros está estrechamente relacionada con el pensamiento conceptual.

Inteligencia acuática

A diferencia de los pulpos, los peces óseos y sus parientes cartilaginosos forman parte de los vertebrados, además de ser especies marinas que pertenecen al mismo filo que nosotros:

Chordata o cordados. En los últimos años, di- versas investigaciones han revelado que tales animales exhiben facultades cognitivas con- sideradas desde hace tiempo exclusivas de los mamíferos. Investigadores de la Universidad de Sevilla emprendieron en 1994 una serie de experimentos con el fin de poner a prueba la destreza de movimiento espacial en la carpa dorada, un pez teleósteo común. Las carpas supieron atravesar los laberintos acuáticos diseñados a partir de modelos utilizados ha- bitualmente en el estudio de destrezas cogni- tivas similares en múridos. Así, pues, las carpas demostraron poseer muchas de las capacidades espaciales de las ratas, entre ellas, la de valerse de indicios visuales distantes para llegar a un lugar determinado; incluso cuando el laberinto que lo rodea es reorientado. Es el prosencéfalo de los peces el que les con- fiere estas facultades. En la mayoría de los ver- tebrados también le corresponde directamente al prosencéfalo la recepción y procesamiento

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3. MODELO OBSOLETO El cerebro triuno propuesto por Paul D. MacLean para los animales vertebrados y difundido en los años sesenta del pasado siglo sostenía que los cerebros humanos representaban la culminación de una evolución lineal que partía de seres más senci- llos. Dicho modelo indicaba que al cerebro reptiliano —formado principalmente por los ganglios basales (en azul)— se sumó, como consecuencia evolutiva del surgimien- to de los mamíferos, el sistema límbico, responsable de la conducta emocional (en naranja). Mucho más tarde se desarrollaría la neocorteza, lugar donde acontecen las funciones cognitivas superiores (en amarillo). A pesar de que esta representación de la evolución se ha descartado desde hace tiempo, continúa ampliamente extendida.

de la información olfativa. Los primeros neu- roanatomistas, guiados por la idea de la escala evolutiva lineal, consideraron que los prosencé- falos de los peces y anfibios “primitivos” eran meros centros olfativos. Ahora sabemos que, al igual que en los mamíferos, los prosencéfalos de peces y anfibios reciben toda la gama de in- formación sensorial. El principal de los grupos “modernos” de peces óseos, los teleósteos, apa- reció por vez primera hace unos 200 millones de años, bastante después de que se hubieran asentado en tierra vertebrados ancestros de los humanos; una prueba más del desarrollo independiente de la inteligencia. En relación con las dimensiones corporales, los cerebros de dichos vertebrados acuáticos son, a menu- do, del tamaño comparable a los de los reptiles terrestres. En la antigua escala filogenética, se consideraba que los peces eran “inferiores” a los reptiles.

ORIGEN

DE ALGUNAS

ESPECIES

Hace

más de 400 millones de años:

los peces

unos 320 millones de años:

los antepasados de los mamíferos (sinápsidos)

cerca de 310 millones de años:

los antepasados de los reptiles y de las aves (saurópsidos)

4. PERICIA ACUATICA Las carpas doradas son capaces de navegar por un laberinto acuático; una destreza cogniti- va que se creía exclusiva de los mamíferos.

Los peces cartilaginosos constituyen un li- naje aparte de los peces óseos. Su rasgo defi- nitorio consiste en un esqueleto formado por cartílago. Entre ellos destacan los tiburones, las rayas y las manta rayas. En otros tiempos se les consideraba seres primitivos; no obstante, algunos miembros de este linaje han adquirido, como consecuencia de la evolución, cerebros de mayor tamaño en relación a su cuerpo que en el caso de ningún otro vertebrado acuáti- co no mamífero. En 2005, los neuroetólogos Vera Schluessel y Horst Bleckmann, ambos de la Universidad de Bonn, repitieron con ejem- plares de raya de agua dulce algunas de las pruebas espaciales desarrolladas por el grupo de investigadores sevillano. El nuevo expe- rimento demostró que la raya de agua dulce posee capacidades de localización similares a las observadas en las carpas doradas. Posteriormente, en un estudio publicado en 2006, el equipo español probó, tras experimen- tar con carpas cuyo prosencéfalo había sido parcial y selectivamente destruido, que las ca- pacidades espaciales de estos peces se debían a una parte del pallium o palio del prosencéfalo, región cerebral que podría corresponderse con el hipocampo de los mamíferos. Estos estudios, en su conjunto, indican que el antepasado co- mún de los peces cartilaginosos, de los peces óseos y de los vertebrados terrestres ya pudo presentar una estructura similar al hipocam- po, y con ello, las facultades cognitivas que esta región cerebral confiere. El hipocampo, que participa también en el procesamiento de las emociones, es el principal componente palial del sistema límbico. En el esquema de cerebro triuno de MacLean se suponía su origen en los mamíferos. Hoy por hoy se conoce la existencia de una variedad de otras estructuras del siste- ma límbico en animales no mamíferos.

GEHIRN & GEIST / ANDREAS RZADKOWSKY
GEHIRN & GEIST / ANDREAS RZADKOWSKY

Aves y reptiles

Un linaje de peces óseos que abandonó los ma- res hace unos 365 millones de años acabó origi- nando la totalidad de los vertebrados terrestres tetrápodos que viven hoy en día; además de dos grandes tipos de plan organizativo del cerebro. Estos vertebrados se ramificaron en dos grupos principales. El primero, los sinápsidos, apareció hace unos 320 millones de años y acabó evo- lucionando hacia los mamíferos modernos; el segundo, los saurópsidos, emergió 10 millones de años después y evolucionó hacia las aves y los reptiles modernos (también hacia los extin- tos dinosaurios). En sus 300 millones de años de evolución cerebral por separado, algunos miembros de cada uno de los dos grupos han adquirido evolutivamente capacidades cogni- tivas bastante, e incluso, muy refinadas, asen- tadas en planes organizativos diferentes del prosencéfalo. Tal diferencia en la organización del pro- sencéfalo causó, en un principio, cierta deso- rientación en la neuroanatomía comparada. Visto en sección transversal, cada hemisferio del prosencéfalo vertebrado consiste en una masa de tejido nervioso que envuelve una cavi- dad central llena de fluido, llamada ventrículo. Los prosencéfalos de aves y reptiles contienen una masa prominente de tejido nervioso que sobresale y se aloja en este ventrículo y que, en algunos casos, lo hacen desaparecer casi por completo. Los primeros neuroanatomistas con- fundieron tal prominencia con una porción de los ganglios basales, una estructura situada en la base del prosencéfalo. Su conclusión fue que en los reptiles y las aves los ganglios basales dominaban los prosencéfalos; además de que éstos poseían sólo un palio rudimentario. El palio es la estructura que se ha desarrollado hasta convertirse en la corteza cerebral en los mamíferos. Los primeros estudios sobre con- ducta animal reforzaron la interpretación que sugería la existencia de lo que parecía ser un palio rudimentario. “El ave, cuyo cerebro está dominado por los núcleos basales, resulta en esencia un mecanismo sumamente comple- jo con escasa capacidad de aprendizaje”, con- cluía el anatomista Alfred Romer en 1955. No obstante, tales hallazgos neuroanatómicos y conductuales, en apariencia coherentes, eran ambos erróneos. Una serie de estudios de neuroanatomía comparada realizados en los años sesenta e ini- ciados con el trabajo de Harvey J. Karten, de la Universidad de California en San Diego, han

demostrado que esa masa prominente de tejido nervioso que exhiben los prosencéfalos de sau-

rópsidos —en la actualidad denomina cresta ventricular dorsal (CVD)— no forma parte de los ganglios basales. Sí, en cambio, pertenece

al palio. Al parecer, dicha región es homóloga

de la neocorteza de los mamíferos, en los que supone la porción más extensa del palio. La

neocorteza participa en capacidades cogniti-

vas complejas como la planificación ejecutiva,

el

aprendizaje y la memoria, el razonamiento,

la

percepción y control preciso de los movi-

mientos. En el caso de los humanos, también es

responsable del lenguaje. Los ganglios basales, en realidad, no ocupan en los prosencéfalos de los saurópsidos una porción mayor que en los mamíferos. De hecho, en los mamífe- ros no existe ninguna estructura similar a la CVD. Hasta 2002 no se revisó ni dio entrada

a los nuevos conocimientos en la terminología

neuroanatómica para las aves. Las estructuras de la neocorteza de los ma- míferos y la CVD de las aves y reptiles son muy diferentes. La primera consiste en una lámina

delgada y extensa de tejido, con las neuronas organizadas en capas, y en la que los distintos territorios de la lámina se ocupan, esencial- mente, en realizar funciones diferentes. La segunda es una masa prominente de tejido nervioso estructurada en una serie de acú- mulos de neuronas, llamados núcleos, espe- cializados en diversas funciones. A pesar de dichas diferencias estructurales, la neocorteza

y la CVD comparten conexiones similares con

otras partes del cerebro, así como, al parecer, funciones cognitivas semejantes. Por ejemplo,

se dispone ahora de pruebas de que una parte

de la CVD de las aves, llamada nidopalio caudo- lateral, puede intervenir en la planificación y el control ejecutivo de la conducta, operando de

forma muy similar a los lóbulos frontales de la neocorteza de los mamíferos. En los reptiles,

la CVD es, por lo general, más simple que en

las aves, ya sea en su estructura interna como

en sus conexiones con otras partes del cerebro.

A pesar de compartir el mismo plan prosen-

cefálico, los prosencéfalos de aves son, por lo general, mucho mayores (en relación con sus cuerpos) que en el caso de los reptiles. Lejos de ser “cabezas de chorlito”, nuestros

plumíferos amigos han demostrado, por el con- trario, comportamientos harto sagaces. Entre las aves, los loros y los córvidos (grupo al que pertenecen los cuervos, las urracas, los grajos

y las cornejas) son las especies que presentan

GEHIRN & GEIST / ANDREAS RZADKOWSKY
GEHIRN & GEIST / ANDREAS RZADKOWSKY

5. CIFRAS Y FORMAS El loro gris africano Alex aprendió a reconocer con- ceptos abstractos como los colores y las formas. También dominaba los números del cero al seis y sabía formular frases sencillas.

los prosencéfalos de mayor tamaño. En rela- ción al tamaño de su cuerpo, el cerebro de un loro es tan grande como el de un chimpancé, aunque en términos absolutos suponga el ta- maño aproximado de una nuez. Los investiga- dores han documentado en los últimos años asombrosas capacidades cognitivas en ambos grupos de aves. Por ejemplo, los cuervos de Nueva Caledo- nia que viven en libertad en su medio natu- ral fabrican dos tipos de instrumentos para acceder a los alimentos que de otra forma les resultarían inalcanzables. Así, afinan y escul- pen varitas para modelar útiles en forma de gancho con los que extraen larvas de insec- tos que se encuentran en los agujeros de los árboles. También fabrican sondas para buscar insectos bajo los detritus de hojas muertas, descarnando las hojas terminadas en punta del pándano hasta convertirlas en un largo pincho. Los psicólogos Gavin Hunt y Russell Gray, ambos de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, informaron en 2003 que los utensilios que preparan los cuervos de Nueva Caledonia presentan detalles incluso más refi- nados que los de los chimpancés. Los cuervos son capaces incluso de producir a partir de un modelo común una variedad de útiles modi- ficada e innovada. Así, saben perfeccionar de manera progresiva sus herramientas, además

Aunque las urracas habían experimentado el robo sólo en el papel de ladronas, fueron capaces de imaginarse a sí mismas en el rol de víctimas

MENTE Y CEREBRO

Transformación del modelo de la evolución a lo largo de la historia

Los naturalistas medievales clasificaron a los seres vivos en una escala lineal denominada gran cadena de los seres o scala naturae. Las criaturas como los gusanos y las babosas se consideraban inferiores, mientras que los humanos se situa- ban en el otro extremo y representaban los seres terrenales superiores por antonomasia. Charles Darwin, en su obra El origen de las especies (1859), sostenía que las especies estaban emparentadas por descen- dencia. Su “árbol de la vida” situaba a los seres modernos en el ápice de las ramas, mientras que las ramas interiores representaban a las especies ya extintas. En el caso de que dos especies descendieran de un mismo antepasado, aparecía una bifurcación (véase figura 1). A mediados del siglo XX , Konrad Lorenz, Nikolaas Tin- bergen y Karl von Frisch asentaron las bases del estudio científico del comportamiento animal: la etología. Tras el estudio del comportamiento de ciertas anátidas en su me- dio natural (como la conducta de rodar el huevo hacia el nido), Tinbergen y Lorenz llegaron a la conclusión de que los animales no mamíferos son autómatas gobernados por el instinto, es decir, actúan según un patrón fijo. En cambio,

es decir, actúan según un patrón fijo. En cambio, de en von Frisch demostró que las
es decir, actúan según un patrón fijo. En cambio, de en von Frisch demostró que las
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von Frisch demostró que las abejas obreras sí son capaces de desarrollar un sensacional rendimiento de inteligen- cia: comunican a sus compañeras de colmena la ubicación de fuentes de néctar a través de una “danza del vientre”. Era el primer indicio de cognición superior en animales no mamíferos.

Unos cien años después de Darwin, el modelo de cerebro triuno de Paul D. MacLean refleja todavía las ideas tradi- cionales de la evolución secuencial (véase figura 3). Pero en los años ochenta, R. Glenn Northcutt, por entonces en la Universidad de Michigan en Ann Arbor, junto con otros científicos, introdujo el análisis cladístico moderno en la neu- roanatomía comparada. El análisis cladístico determina las relaciones evolutivas por comparación (mediante estadísti- ca) de estructuras de especies emparentadas. Concluyó que los cerebros complejos no han evolucionado tan sólo una vez, sino muchas veces, de forma independiente y en líneas evolutivas diferentes. En los últimos tiempos los etólogos han demostrado impresionantes capacidades cognitivas en muchos grupos de animales.

capacidades cognitivas en muchos grupos de animales. de enseñar a otros miembros de na. Las ocultaciones

de enseñar a otros miembros de

na. Las ocultaciones se produjeron en bande- jas diferentes y en distintos días. Tras ello, se impidió a las urracas el acceso a las bandejas durante períodos de tiempo determinados. Los investigadores querían averiguar si los pájaros, al prohibirles llegar a las cubiteras durante un corto período de tiempo, tratarían de recupe- rar los gusanos, su alimento preferido, de los compartimientos correspondientes en los que los habían depositado; o si en el caso de que el impedimento se prolongase en el tiempo, por lo que los gusanos ya no estarían frescos, las urracas intentarían recobrar las nueces. Para solucionar de manera acertada el problema, las aves debían recordar necesariamente aquello que habían escondido, dónde y cuándo lo ha- bían hecho. Las urracas azulejas resolvieron con éxito la compleja tarea. De momento, no se ha podido demostrar una capacidad semejante en mamíferos no humanos. Clayton probó, asimismo, un hecho todavía más sorprendente: estos pájaros eran capaces de prever acontecimientos futuros precisos. La investigadora permitió que sus urracas ob- servaran cómo otros ejemplares de su misma especie ocultaban las provisiones, tras lo cual permitió a las urracas “espía” que saquearan los escondrijos. Posteriormente, las aves pro-

su su grupo a copiar fielmente los

diseños más eficaces. Nicola S. Clayton, de la Univer- sidad de Cambridge, ha recogido en una serie de artículos publi- cados a partir de 1998 las impre- sionantes sionant facultades cognitivas de la urraca

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sionantes sionant facultades cognitivas de la urraca cen azuleja azulej ( Aphelocoma californica ) de Florida.

azuleja azulej (Aphelocoma californica) de Florida.

Este Este tipo de córvido almacena alimentos en

centenares de diferentes escondrijos repar-

tidos ti por una extensa zona, siendo capaz de

recordar la ubicación concreta de todas sus despensas y de recuperar posteriormente los alimentos que guardaba en ellas. La comida no perecedera, como las bellotas, puede per- manecer almacenada durante meses. Los ali- mentos perecederos —los insectos, las orugas o los gusanos, por ejemplo— tienen que ser “rescatados” a las pocas horas o días. Clayton y sus estudiantes demostraron a través de esta conducta natural y espontánea que las urracas de Florida eran capaces de re- cordar acontecimientos concretos del pasado. Para ello proporcionaron a los pájaros gusanos (alimento perecedero) y nueces (no perecedero), que las aves ocultaron en los compartimientos individuales de cubiteras rellenados con are-

cedieron a ocultar su propio alimento, bien solas o bien en presencia de otra urraca. Las que habían sido ladronas adoptaron grandes precauciones al ocultar su alimento si se en- contraba presente otro individuo de su misma

pobre cuando se les recompensa con alimento. En la actualidad, se sabe que los reptiles pre- sentan una variedad de formas de aprendizaje sencillas cuando se les ofrece a cambio recom- pensas acordes con su especie, como puede ser la tibieza de una lámpara solar. Experimentos mediante laberintos espaciales, por ejemplo, han probado que las tortugas poseen destre- zas espaciales similares a las descritas ya en peces; entre ellas, encontrar un lugar concreto a través de indicios visuales distantes, incluso si se reorienta el laberinto. Aún hoy permanecen muchísimas cuestio- nes atinentes a la inteligencia animal y a su evolución sin respuesta. Uno de los grandes problemas reside en la identificación de tests de cognición adecuados para cada especie en concreto. La demostración de Clayton sobre la capacidad de traslación temporal de las urracas azulejas de Florida se basaba en una conducta natural de dicha especie. No sabremos si esta destreza constituye una peculiaridad inusita- da de las urracas y de otros córvidos o si se trata de una facultad ampliamente difundida entre las aves hasta que no se identifique en más especies. Las capacidades cognitivas que se han observado en aves, mamíferos y moluscos cefalópodos dependen de sistemas nerviosos muy diferentes. ¿Qué faculta a todos ellos rea- lizar funciones cognitivas similares? Nuestra comprensión de la inteligencia y del cerebro en individuos no mamíferos se encuentra todavía en pañales. En los últimos decenios se ha dejado de lado la concepción de la secuencia lineal de la evo- lución de los cerebros, según la cual el cerebro humano incorpora componentes que recuer- dan a los cerebros de peces modernos, los an- fibios, los reptiles y las aves. Se ha adoptado, en cambio, una visión nueva de la evolución de los cerebros y las mentes basada en las ra- mificaciones divergentes. Así, pues, facultades cognitivas importantes han ido evolucionado multitud de veces a lo largo del tiempo a tra- vés de sustratos neuronales diferentes. Entre estas habilidades destaca la agilidad mental que capacita a los humanos para descifrar la evolución del cerebro y de su significado.

 
 

especie. Es decir, aunque las urracas habían ex- perimentado el robo sólo en el papel de ladro- nas, fueron capaces de imaginarse a sí mismas en el rol de víctimas. La facultad de recordar episodios concretos del pasado y pronosticar su futuro se conoce como viaje mental en el tiempo. Hasta los trabajos de Clayton se pensa- ba que esta facultad cognitiva pertenecía única

y

exclusivamente al ser humano.

BIBLIOGRAFIA

COMPLEMENTARIA

CHANGING VIEWS OF BRAIN EVOLUTION.

R.

Glenn Northcutt en

Brain Research Bulletin, vol. 55, n. o 6, págs. 663- 674; 2001.

Otro ejemplo singular es el de Alex, un loro gris africano capaz de nombrar 50 objetos di- ferentes. Alex aprendió los nombres correspon-

IDENTIFYING HALLMARKS OF CONSCIOUSNESS IN NON-MAMMALIAN SPECIES.

dientes a siete colores y a cinco formas. En 1996,

psicóloga Irene M. Pepperberg, por entonces

en la Universidad de Arizona, informó sobre la capacidad del loro de clasificar objetos según su forma y color. Alex podía pedir objetos por su nombre mediante frases como “quiero

banana”. Aprendió incluso los números del uno

la

David B. Edelman, Ber- nard J. Baars y Anil

K.

Seth en Conscious-

ness and Cogni