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n.

o 54/2012

MAYO/JUNIO 2012

n. o 54/2012 MAYO/JUNIO 2012 6,50 € Naturaleza y psique La psicología ambiental explora la influencia
n. o 54/2012 MAYO/JUNIO 2012 6,50 € Naturaleza y psique La psicología ambiental explora la influencia
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6,50 €

Naturaleza y psique La psicología ambiental explora la influencia de la natura en el bienestar
Naturaleza y psique
La psicología ambiental explora la influencia
de la natura en el bienestar mental
SERIE «EL HABLA» (III)
EL CAMINO DE LAS PALABRAS
DESARROLLO
SOCIALES DESDE LA CUNA
APRENDIZAJE
LA IMPORTANCIA DE ERRAR
PSICOLOGÍA FORENSE
HOMICIDAS DOMÉSTICOS
PSIQUIATRÍA
TDAH EN ADULTOS
0 0 0 5 4
9
7 7 1 6 9 5 0 8 8 7 0 3
Disponible en su quiosco el número de mayo
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SUMARIO

ADULTOS CON TDAH 26

SERIE «EL HABLA» (III) 58 EL CAMINO DE LAS PALABRAS

BEBÉS SOCIALES 20

NEURONAS EN EL TALLER 50
NEURONAS EN EL TALLER 50

70 AMARGURA

PSICOLOGÍA AMBIENTAL

10 EL PODER DE LA NATURALEZA

Por Klaus Wilhelm

Un paseo por el campo levanta el ánimo y mejora la capacidad de concentración. Los estímulos que ofrece la naturaleza benefician la salud y el bienestar.

14 «Somos los lugares que habitamos»

Entrevista a José Antonio Corraliza

PSICOLOGÍA AMBIENTAL

16 LA INFLUENCIA DE LAS FLORES

Por Nicolas Guéguen

Un ramo en flor perfuma, alegra el día, consuela y enamora. ¿Por qué influyen las plantas en el estado de ánimo de las personas? ¿Qué nos atrae de ellas? Su efecto trasciende la simple función decorativa.

DESARROLLO INFANTIL

20 SENTIMIENTO SOCIAL EN PAÑALES

Por Christian Wolf

A simple vista, los bebés poseen escasas

habilidades: lloran cuando sienten molestias, miran distraídos al vacío. Sin embargo, los lactantes gozan de impre- sionantes capacidades sociales.

PSIQUIATRÍA

26 SIN RUMBO FIJO

Por Esther Sobanski y Barbara Alm

Impulsivos, con dificultades para con-

centrarse y problemas en su vida laboral

y personal: son adultos con TDAH.

¿Cómo afecta el trastorno a su vida dia- ria? ¿Qué tratamientos se les ofrece?

32 «La clave reside en un buen manejo del TDAH desde la infancia»

Entrevista a Josep Antoni Ramos Quiroga

MEMORIA

42 SINAPSIS PARA RECORDAR

Por Juan Carlos López

La memoria se compone de un complejo sistema de procesamiento, en el que participan múltiples «piezas» cerebrales que desarrollan funciones estrechamen- te vinculadas entre sí.

NEUROCIENCIA

50 REPARACIÓN DE LAS NEURONAS

Por Frank Bradke y Stefanie Merker

Los nervios de la médula espinal o del cerebro, si se lesionan, dejan de crecer. Los del sistema nervioso periférico, en cambio, siguen el proceso. ¿Qué meca- nismos se ocultan en ambos casos?

NATURA Y PSIQUE

10

EL PODER DE LA NATURALEZA

14

SOMOS LOS LUGARES QUE HABITAMOS

16

LA INFLUENCIA DE LAS FLORES

SOMATOPSICOLOGÍA

54 TRASTORNOS SOMÁTICOS QUE AFECTAN LA PSIQUE

Por Erich Kasten

En ocasiones, la causa de un problema psíquico radica en el cuerpo, no en la mente. Una alteración somática no reco- nocida lleva a diagnósticos fallidos.

NEUROLINGÜÍSTICA

58 EL MODELO DE DOBLE RUTA

Por Cornelius Weiller

Las áreas de Broca y Wernicke cuen- tan como los centros cerebrales más relevantes en la producción del lenguaje. Según los manuales, se comunican a través de una única vía neuronal. Sin embargo, ya en el siglo XIX los científicos postulaban una segunda vía.

62 Disputa por la recompensa del lenguaje

Por Jean-Claude Dupont

APRENDIZAJE

66 VENTAJAS DE LOS YERROS

Por Henry L. Roediger III y Bridgid Finn

Realizar un examen preliminar antes de entrar en materia de estudio cons- tituye una buena estrategia para el aprendizaje, sobre todo cuando se fallan las respuestas.

TERAPIA

70 EN PAZ CON EL AYER

Por Michael Linden y Kai Baumann

Algunas personas sufren de manera crónica sentimientos de amargura, aba- timiento, humillación y venganza tras ciertas experiencias gravosas. La «tera- pia de la sabiduría» les permite cambiar de perspectiva y recuperar la calma.

SECCIONES

5

Encefaloscopio

 

Emociones

Psicología

Genética

Memoria

Trastornos mentales

Desarrollo

Decisiones

Comportamiento animal.

35

Mente, cerebro y sociedad

 

¿Qué falla aquí? Por C. Koch y G. Tononi Temblor esencial y párkinson: ¿patologías distintas? Por A. Labiano y J. Benito Las mutaciones en una proteína causan la depresión. Por M. Llorens et al. Regulación del desarrollo del sistema nervioso. Por A. V. Morales

76

Syllabus

Homicidas domésticos. Por Andreas Marneros

81

Ilusiones

Solo para sus ojos. Por S. Martinez-Conde y S. L. Macknik

84

Retrospectiva

El cerebro del pasado. Por A. Jahn y W. Larink

92

Libros

Teoría de la mente. Filosofía de la mente.

Por Luis Alonso

DIRECTORA GENERAL Pilar Bronchal Garfella Laia Torres Casas EDICIONES Yvonne Buchholz Anna Ferran Cabeza Ernesto

DIRECTORA GENERAL Pilar Bronchal Garfella Laia Torres Casas EDICIONES Yvonne Buchholz Anna Ferran Cabeza Ernesto Lozano Tellechea PRODUCCIÓN M.ª Cruz Iglesias Capón Albert Marín Garau SECRETARÍA Purificación Mayoral Martínez ADMINISTRACIÓN Victoria Andrés Laiglesia SUSCRIPCIONES Concepción Orenes Delgado Olga Blanco Romero

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ASESORAMIENTO Y TRADUCCIÓN:

M. a LUISA VEA SORIANO: El poder de la naturaleza; F. ASENSI: La influencia de las flores, Retrospectiva; MAR SANZ PREVOSTI: Sentimiento social en pañales, Syllabus; NOELIA DE LA TORRE: Sin rumbo fijo; M. a DOLORES ESCARABAJAL: Sinapsis para recordar; IGNACIO NAVASCUÉS: Reparación de las neuronas, Trastornos somáticos que afectan la psique, En paz con el ayer; NÚRIA COMAS: El modelo de doble ruta; LUIS BOU: Ventajas de los yerros, ¿Qué falla aquí?, Encefaloscopio; SUSANA MARTINEZ-CONDE: Ilusiones

, Encefaloscopio ; S USANA M ARTINEZ -C ONDE : Ilusiones Portada: © Fotolia / Majeczka

Portada: © Fotolia / Majeczka

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Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción en todo o en parte por ningún medio mecánico, fotográfico o electrónico, así como cualquier clase de copia, reproducción, registro o transmisión para uso público o privado, sin la previa autorización escrita del editor de la revista.

ISSN 1695-0887

Dep. legal: B. 39.017 – 2002

Imprime Rotocayfo (Impresia Ibérica) Ctra. N-II, km 600 - 08620 Sant Vicenç dels Horts (Barcelona)

Printed in Spain - Impreso en España

ALAMY (chica); CORTESÍA DE W. IRWIN / UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA, SAN FRANCISCO (rmf )

ENCEFALOSCOPIO

EMOCIONES

¡Qué sonrojo!

Se ha localizado la ubicación cerebral del sentimiento de vergüenza

¿ S iente bochorno? Seguramente deba agradecérselo a la corteza cingulada

anterior pregenual (CCAp), una región cerebral con forma de bumerán situada detrás de los ojos. Científicos de la Uni- versidad de California en San Francisco (UCSF) y en Berkeley han sondeado en la neuroanatomía del sentimiento de ver- güenza. Para ello, pidieron a personas sa- nas y a otras con enfermedades neurode- generativas, que acompañasen, cantando en voz alta, la canción «My Girl» de los Temptations. Clamaron los metales, vibra-

ron las cuerdas y los sujetos se pusieron a

después, se elimi-

cantar a voz en cuello

naron la música y las voces profesionales. Los probandos tenían que enfrentarse a una filmación donde se les veía cantando en solitario; simultáneamente los investi- gadores medían el latir de su corazón, la

los investi- gadores medían el latir de su corazón, la El sentimiento de vergüenza pudiera residir

El sentimiento de vergüenza pudiera residir en la corteza cingulada anterior pregenual (violeta).

humedad de sus palmas, sus retorcimien- tos y muecas. Los voluntarios con lesiones en la CCAp mostraron, en general, menos horror al ver sus actuaciones. El estudio, presentado en abril de 2011 en el congreso de la Academia America- na de Neurología en Hawai, aporta nue- vas pruebas de que esta región cerebral participa en numerosas emociones, en opinión de Virginia Sturm, de la UCSF. Entre ellas se cuentan las asociadas a la vergüenza, al orgullo y a la culpabilidad, sentimientos que se han de entender en el contexto de las reacciones que imagi- nan los demás. La vergüenza, conjetura Sturm, pudo haber evolucionado para in- ducirnos a reparar vínculos sociales que se resienten si no estamos a la altura de lo esperado.

—Carrie Peyton Dahlberg

PSICOLOGÍA

El poder del pensamiento negativo

Los humanos manipulan sus recuerdos para sobrellevar mejor las futuras penalidades

¿ P

ueden nuestras expectativas referen- tes al futuro modificar el recuerdo del

pasado? Según un estudio publicado en Journal of Experimental Psychology, así es:

recordamos más negativas las experien- cias desagradables si esperamos volver a sufrirlas. Investigadores de la Universidad de Nueva York y de Carnegie Mellon efectua- ron siete experimentos para determinar cómo las expectativas de cada persona forman sus recuerdos. En uno de los en- sayos, un total de 30 estudiantes sufrie- ron el ruido de un aspirador durante 40 segundos. A continuación se comentó a la mitad del grupo de probandos que tendría que volver a escuchar el ruido. A los demás, en cambio, se les indicó que la prueba había terminado. Seguidamente, se les pidió a todos ellos que evaluasen la molestia que el sonido desagradable del

MENTE Y CEREBRO 54 / 2012

© DREAMSTIME / ELENA ELISSEEVA
© DREAMSTIME / ELENA ELISSEEVA

aspirador les había ocasionado. Quienes esperaban volver a oír el ruido, lo consi- deraron más fastidioso. Otros ensayos con estímulos que aburrían o fastidiaban a los voluntarios dieron el mismo resultado. Jeff Galak, científico de la conducta de la Universidad Carnegie Mellon y cola- borador en el estudio, sugiere que, en el recuerdo, las dificultades nos parecen más tremendas de lo que en realidad fueron, de modo que cuando debamos afrontar- las de nuevo resulten menos penosas de lo esperado. Galak piensa que con esa estrategia de «prepararse para lo malo», los individuos aprenden a superar las di- ficultades y dejan de temer dolores exage- rados. Aunque el científico reconoce que ello puede aportar el efecto contrario, es posible que preparándonos para lo peor, suframos menos.

—Joe Kloc

5 5

© DREAMSTIME / PHOTOBUNNYUK

GENÉTICA

Autismo y hormonas

La explicación de por qué más niños que niñas padecen autismo podría hallarse en un gen que interactúa con hormonas sexuales

E l autismo, una enfermedad del desarrollo que provoca anomalías de conducta y comunicación social, afecta a

los varones cuatro veces más que a las niñas. Por tan desi-

gual diferencia, se ha postulado que las hormonas sexuales pueden coadyuvar a esta enfermedad. Se ha identificado un gen que podría explicar la diferen-

cia por sexos, así como relacionarse con ciertos síntomas frecuentes del autismo. Valerie Hu, bióloga del Centro Médico de la Universidad George Washington, y sus colaboradores descubrieron en 2010 que los cere- bros de sujetos con autismo son po- bres en una proteína debida al gen RORA. El 16 de febrero de 2011, el equipo comunicó en PLoS ONE que dicho gen interactúa con ciertos ti- pos de estrógeno y de testosterona en el cerebro. Hu y su equipo examinaron neu- ronas en el laboratorio. Observaron que RORA controla la producción de una enzima, la aromatasa, que troca la testosterona en estrógeno, empe- ro en sus ensayos, la presencia de testosterona hizo que RORA fuese menos activo, con lo cual disminuía la aromatasa y aumentaba todavía más la testosterona. El estrógeno de- sarrollaba el efecto contrario. En un

cerebro común, el equilibrio de hormonas sexuales regula la actividad de RORA y mantiene constantes las concentraciones hormonales; los desequilibrios pueden ser exacerbados por este bucle. Se procedió entonces a confirmar que el tejido cerebral de donantes con autismo contenía con-

centraciones reducidas de proteína RORA y de aromatasa. Los autores conjeturan que el déficit en estas moléculas induce en el bucle quí- mico una espiral sin control, con acumulación de testosterona, po- sible responsable del autismo. Las niñas, en su mayoría, quedarían a salvo del trastorno, por presentar concentraciones cerebrales de es- trógeno más elevadas. El gen RORA, además del sesgo sexual, podría hallarse implicado en las anómalas rutinas típicas del autismo. Los ratones que carecen de dicho gen muestran fijaciones en objetos, así como una reducida conducta exploratoria, similar a lo que ocurre en las personas con autismo. Hu afirma: «No me parece que un único gen pueda esclarecer todas las patologías asociadas con el autismo, pero RORA sí podría expli- car muchas de ellas». —Janelle Weaver

podría expli- car muchas de ellas». —Janelle Weaver AISLAMIENTO Y FIJACIÓN Un exceso de testosterona podría

AISLAMIENTO Y FIJACIÓN Un exceso de testosterona podría explicar conductas autísticas, como las fijaciones en ciertos objetos.

MEMORIA

Encéfalos mal informados

La información falsa permanece en el cerebro aunque haya sido desmentida

C uando los humanos se percatan de que los hechos han sido falseados, se

esfuerzan por dejar las cosas claras. Los jueces, por ejemplo, ordenan al jurado que olvide los testimonios engañosos; los periódicos publican enmiendas de sus errores. Pero ni siquiera las advertencias

más explícitas de desestimar la informa- ción errónea pueden borrar el daño cau- sado, según un estudio de la Universidad de Australia occidental. Los investigadores pidieron a estu- diantes de primer ciclo que leyeran una noticia sobre un accidente con un

autocar de viajeros jubilados. Más tarde se les informó de que, en realidad, los accidentados no eran personas mayo- res. Para una parte de los estudiantes, la información concluía aquí. A otros de los participantes se les explicó que en el autocar viajaba un equipo universitario

ALAMY

TRASTORNOS MENTALES

De tics y compulsiones

Las imágenes cerebrales permiten discriminar el síndrome de Tourette del trastorno obsesivo-compulsivo

A primera vista, el síndro- me de Tourette y el tras- torno obsesivo-compulsivo (TOC) poco tienen en común. El primero se caracteriza

por muecas o tics del rostro,

o por repeticiones verbales

involuntarias; los pacientes de TOC, en cambio, sufren pensamientos agobiantes e impulsos abrumadores para

realizar determinados actos con urgencia. Pero entre un 50

y un 70 por ciento de los in-

dividuos con Tourette sufren también TOC. Estudios recien- tes hacen presumir que ambos males podrían compartir raí- ces genéticas. Una investiga- ción publicada en Neurology aporta un conocimiento más pleno de las semejanzas y dis- paridades entre ambos, pues ha revelado varias diferencias clave en la actividad cerebral de los pacientes de Tourette que también sufren TOC, y los que no. Andrew Feigin y sus colabo- radores de Sistema de Salud de North Shore LIJ, en Manhasset efectuaron escáneres de tomo- grafía por emisión de positro- nes (TEP) a 12 diagnosticados

Lavarse las manos sin cesar puede ser síntoma de TOC.
Lavarse las manos
sin cesar puede ser
síntoma de TOC.

de Tourette no medicados (de ellos, algunos también con TOC) y a otros 12 individuos sanos. La TEP revela pautas de actividad cerebral. En la comparación con in- dividuos sanos, los pacientes con Tourette exhibían mayor actividad en el cerebelo y en la corteza premotora, regiones estas responsables del control de los movimientos, y menor actividad, en cambio, en el estriado y en la corteza orbi- tofrontal, que participan en el aprendizaje y en la adopción

de decisiones. Estos hallazgos respaldan la idea de que los síntomas del trastorno pueden deberse a la incapacidad del ce- rebro para suprimir acciones anómalas mediante destrezas decisorias. Por otra parte, al comparar los pacientes de Tourette con TOC, con los que no manifes- taban este último trastorno, se apreció que los primeros exhibían una actividad más intensa en la corteza motora primaria y en el precúneo, área involucrada en la concien-

cia que uno tiene de sí mismo. Según investigaciones anterio- res, en los pacientes con ambos trastornos, el TOC pudiera ma- nifestarse más en las formas compulsivas que en las obsesi- vas; estos hallazgos respaldan la idea siguiente: el aumento de actividad del precúneo pue- de ser reflejo de los esfuerzos y facultades de los individuos para resistirse al pensamiento obsesivo; en cambio, la corteza motora puede ser más activa cuando el TOC se manifiesta más por acciones materiales que por procesos mentales. Aunque las redes neurona- les que parecen estar implica- das en el síndrome de Touret- te y en el TOC son distintas, se encuentran en regiones cerebrales que desempeñan funciones similares, en par- ticular, la actividad motora y la toma de decisiones. El des- cubrimiento no es demasiado sorprendente, explica Feigin, pues los tics son en realidad muy parecidos a los actos com- pulsivos. En ambos, después de todo, hay un exceso de movi- mientos involuntarios. —Melinda Wenner Moyer

de hockey. Y a otros más se les previno sobre la «influencia de la desinforma- ción», esto es, la dificultad inherente a desechar por completo el contenido de la primera información incluso a sabiendas

de que es incorrecta. Se les aconsejó que debían mantenerse alerta para obtener

la noticia correcta.

Los probandos a los que se advirtió so- bre la mala información, también aque- llos que recibieron la segunda versión de

los hechos, usaron la información inicial con menor frecuencia que el grupo de control. Aun así fallaban a veces, dando por válidos asertos como: «A los pasa- jeros les resultó difícil salir del autocar debido a su escasa fuerza». «Incluso aunque uno comprenda, re-

cuerde y acepte los desmentidos, la in- formación falsa seguirá pesando en sus inferencias», afirma Ulrich Ecker, uno de los autores. Nuestra memoria conecta

constantemente los datos nuevos con los antiguos, vinculando diferentes as- pectos de una situación, por lo que, de manera inconsciente, nos basamos en datos de sobras conocidos como erró- neos para tomar decisiones posteriores. «La memoria ha evolucionado para ser a la vez estable y versátil», apunta Ecker, «pero también tiene facetas desfavora- bles».

—Valerie Ross

© DREAMSTIME / CHERYL CASEY

DESARROLLO

Autocontrol para el futuro

Los niños con un control de los propios impulsos y reacciones podrían gozar de mejor salud y bienestar en su adultez

E l control de sí mismo, esto es, la capacidad de regular nues- tra atención, emociones y conductas, aflora en la infancia y

se desarrolla a lo largo de la vida. El grado en que se adquiere varía mucho de unos individuos a otros. Estudios pasados se- ñalaban que el autocontrol resulta, en parte, hereditario, y en parte, aprendido; también que quienes lo poseen en menor grado tienen mayor probabilidad de perder el empleo, pecar de gula o vivir menos años. En un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, que vincula el autocontrol en la infancia con la salud y el bienestar de adulto, se señala que a todos, no solo a quienes carecen de esta destreza, les convendría reforzar su capacidad de autocontrol. El equipo de Terrie E. Moffitt, psicóloga de la Universidad Duke, estudió el autocontrol de un grupo de 1037 niños nacidos entre 1972 y 1973 en Dunedin, una ciudad de Nueva Zelanda. Los científicos observaron a los niños desde los 3 a los 11 años; tam-

bién recabaron informes bienales de sus progenitores y maes- tros. Para determinar el autocontrol de cada niño, evaluaron su capacidad de atención, además de su constancia e impulsividad en diversas situaciones. Finalmente, cuando los participantes cumplieron los 32 años, valoraron su salud, situación económica y tropiezos con la justicia. El estudio señala que los sujetos que de niños mostraban un menor control de sí mismos, de adultos presentaban una mayor tendencia a padecer problemas de salud, drogodependencias o alcoholismo, a formar familias monoparentales y a tener ante-

cedentes penales. El equipo descartó como explicaciones plausibles la inteli- gencia y el estatus socioeconómico de los probandos; también examinó si las diferencias de crianza podrían desempeñar algún tipo de función. Para ello se estudiaron 509 pares de gemelos británicos, nacidos entre 1994 y 1995. El equipo evaluó el auto- control de los gemelos a la edad de cinco años:

el hermano que manifestaba un menor dominio

de sí mismo probablemente empezaría a fumar,

a portarse mal y a tener dificultades escolares a

los 12 años. Moffitt señala que en el grupo de Dunedin, cuanto más autocontrol manifestaba el niño, me- jor le iba en su vida adulta. «Incluso niños cuyo control de sí mismos supera la media, podrían me- jorar sus resultados vitales si aumentasen su gra- do de autocontrol», señala Moffitt. Los programas para aumentar la capacidad de control en colegios, por ejemplo, resultan eficaces. Según postula el equipo de Duke, la intervención en la infancia po- dría propiciar a todos los chicos un futuro mejor. —Aimee Cunningham

a todos los chicos un futuro mejor. —Aimee Cunningham DECISIONES Clemencia por saciedad Los jueces hambrientos

DECISIONES

Clemencia por saciedad

Los jueces hambrientos tienden a ser más estrictos

B romean los abogados que la justicia es lo que el juez

tomó para desayunar. Nuevas investigaciones hacen pensar que la justicia muy bien po- dría depender de cuánto hace que desayunó el magistrado. Investigadores de las univer- sidades Ben Gurion, de Israel, y

Columbia, de Nueva York, han examinado más de un millar de decisiones de ocho jueces israelíes responsables de con- ceder o denegar la libertad condicional a reos que la soli- citaban. En las vistas, los jueces otorgaron un 65 por ciento de las peticiones examinadas al

comienzo del día, pero hacia el final de la mañana, casi nin- guna. Tras un descanso para almorzar, los casos aprobados se elevaron de nuevo hasta el 65 por ciento. Jonathan Levav, profesor asociado en la Universidad de Columbia, considera que

los jueces podrían mostrarse más estrictos por sentir ham- bre. Es probable que también experimenten fatiga mental. En estudios anteriores se ha comprobado que tener que adoptar decisiones continua- mente resulta fatigoso, por lo que los magistrados se incli-

CORTESÍA DE MARK E. LAIDRE / UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA, BERKELEY

© DREAMSTIME / ZATLETIC

COMPORTAMIENTO ANIMAL

Deseo de soledad

Los monos pudieran idear gestos para comunicar ideas concretas

E n el zoo de Colchester, en Inglate- rra, mora una comunidad de man-

driles, la especie de mono más grande. Uno de ellos, una hembra llamada Mi- lly, comenzó a cubrirse los ojos con la

mano cuando contaba con tres años de edad. Doce años después, Milly y sus compañeros del zoo siguen haciendo dicho gesto, que al parecer significa «No molesten». Esa señal constituye la primera manifestación gestual de raíces culturales que se ha documentado

en monos. La cultura explica diferencias conductuales de raíz geográfica, no genética o ambiental. En el hombre, los gestos (acciones de comunica- ción no verbal) son con frecuencia de carácter cultural; en los monos, a veces también lo son. Mark E. Laidre, biólogo especializado en evolución en la Universidad de Ca- lifornia observó a los mandriles de Colchester durante un total de 100 horas en los veranos de 2007 y 2008. Según comunicaba en PLoS ONE en febrero de 2011, comprobó que a los ejemplares que se tapaban los ojos sus semejantes se acercaban o tocaban bastante menos que si no

efectuaban tal gesto. «Los animales que no deseaban ser molestados, lo realiza- ban», explica Laidre. Laidre y otros estudiosos de man- driles no han visto el ademán de cu- brirse los ojos en otras poblaciones, lo que parece indicar que se trata de un fenómeno local. El investigador descarta otras posibles explicaciones para el ges- to: Milly no sufre en los ojos dolencias que pudieran inducirla a resguardárse-

los; tampoco aumenta la frecuencia del gesto en días soleados. Resulta impro- bable que conductas humanas hayan influido en los mandriles, puesto que los monos, a diferencia de los simios, delfines y perros, no remedan la con- ducta humana. Todos los datos hacen pensar que el comportamiento gestual de marras ha surgido de forma espon- tánea; aporta información dentro la comunidad de mandriles. A partir de su estudio sobre las

destrezas gestuales de los mandri- les de Colchester, Laidre confía en que se descubran en otros monos ademanes culturales semejantes. Si la gesticulación entre los primates se manifiesta más de lo se pensaba hasta ahora, «la capacidad de comu- nicarse con las manos pudo haber existido mucho antes de que los humanos entrásemos en escena», concluye Laidre. —Aimee Cunningham

en escena», concluye Laidre. —Aimee Cunningham NO ME MOLESTEN Milly cubriéndose los ojos, gesto

NO ME MOLESTEN Milly cubriéndose los ojos, gesto explicativo que ha introducido en la comunidad de mandriles del zoo de Colchester.

nan entonces hacia soluciones simplistas. En este sentido, se ha observado que si al com- prador de un coche se le pro- ponen demasiadas opciones y extras, tiende a decantarse por el equipamiento de serie, en lugar de seguir «personalizan- do» su vehículo. Al repetirse las sesiones, tal vez les resulte más sencillo a los jueces limi- tarse a denegar las peticiones.

Levav sospecha que un fenómeno similar se produ- ce en hospitales, oficinas de admisión universitaria y en cualquier otro lugar donde sea preciso tomar decisiones sin cesar. Si está pensando en pedirle a su jefe un aumento de sueldo, más vale que lo intente después de un grato almuerzo.

—Kurt Kleiner

aumento de sueldo, más vale que lo intente después de un grato almuerzo. —Kurt Kleiner MENTE
aumento de sueldo, más vale que lo intente después de un grato almuerzo. —Kurt Kleiner MENTE

El poder de la naturaleza

KLAUS WILHELM
KLAUS WILHELM

Un paseo por el campo levanta el ánimo y mejora la capacidad de concentración. Los estímulos que ofrece la naturaleza benefician la salud y el bienestar

© DREAMSTIME / CHRISTOPHE TESTI

VIDA SIN ESTRÉS La naturaleza es sinónimo de vida: aligera la mente y el cerebro.

RESUMEN

La solución natural

1 El contacto con la na- turaleza aumenta el

bienestar y la capacidad de concentración.

2 Cuanto más verde es el entorno en que

viven las personas, menos trastornos mentales como la ansiedad y la depresión padecen.

3 Un paisaje virtual ejerce efectos simi-

lares, mas no reemplaza una estancia en el campo.

E l interior de un escáner cerebral no parece el lugar más propicio para meditar. El tubo

del tomógrafo resulta demasiado estrecho, in- cluso claustrofóbico. La atmósfera del cubícu- lo se respira fría y austera. Si algún científico pretende averiguar qué características neuro- nales conlleva el estado de paz interior, antes de nada deberá ayudar al voluntario a caer en una relajación profunda. ¿Cómo hacerlo? En la lista de los recursos adecuados para tal fin, la naturaleza ocupa desde siempre unos de los primeros puestos. Un equipo de investigadores británicos y alemanes quiso comprobar si real- mente es así. Para ello mostró a los probandos que yacían en un escáner cerebral dos escenas fílmicas diferentes. En una aparecía una pla- ya de ensueño; en la otra se veía una autopista muy transitada. Acompañaron ambas secuen- cias con unas grabaciones a todo volumen, las cuales reproducían a partes iguales el sonido de olas rompiendo en la orilla y el ruido de un tráfico denso de vehículos. Las imágenes por resonancia magnética fun- cional revelaron diferencias en la actividad ce- rebral de los probandos según las escenas vistas en el escáner. Los 12 participantes que habían observado la filmación del paisaje natural (la playa) manifestaron un aumento notable de la actividad de la corteza cerebral auditiva (centro auditivo del cerebro), la corteza prefrontal me- dial y la cingulada posterior (estas dos últimas estructuras se activan, entre otras situaciones, cuando la persona dirige con la mente la mira- da a su interior y se concentra en sí misma). Es decir, a pesar de las condiciones adversas del inhóspito tubo, la película que proyectaba es- cenarios naturales ayudaba a los probandos a conseguir una introspección. «Entornos como los de las edificaciones de hormigón o las auto- pistas difícilmente pueden provocar ese estado», comenta el neurocientífico Simon Eickhoff, del Centro de Investigación de Jülich. La actividad neuronal sincronizada en las regiones cerebrales que propicia el cambio de perspectiva mental se hallaba fuera de servicio; también el baru-

llo de sonidos que acompañaba a las imágenes aparecía simplemente como un ruido sin efecto alguno. El director del estudio, Peter Woodruff, de la Universidad de Sheffield, opina que los procesos de obtención de imágenes que se emplean en neurociencia ayudarían a conocer cómo deben diseñarse los parques y las zonas ajardinadas de modo que favorezcan el equilibrio mental de los ciudadanos; permitirían analizar en el laborato-

rio la influencia de los entornos naturales en el estado de ánimo de las personas. Por otro lado, los resultados de la investiga- ción de Woodruff explican un fenómeno regis- trado por las administraciones estadounidenses en los parques nacionales tras los atentados te- rroristas del 11 de septiembre de 2001. En los días posteriores al ataque, el número de visi- tantes a los espacios naturales se disparó. Los guardabosques aludieron en aquel momento que los ciudadanos acudían a esos lugares para pasear y reflexionar sobre lo ocurrido. «Los resultados concuerdan con la hipótesis de la biofilia», afirma el Michael Hunter, otro de los científicos del estudio. Según la teoría de Edward O. Wilson, renombrado biólogo de la Universidad de Harvard, Homo sapiens siente una afinidad innata con todos los seres vivos, por lo que necesita el contacto con la naturaleza para sentirse sano y feliz. En la actualidad, un número creciente de investigadores se basan en la hipótesis de la biofilia con el objetivo de estudiar la influencia del entorno natural en la salud mental y física de los humanos. ¿Cuándo y por qué resulta beneficioso irse al campo? ¿Ne- cesitan las personas las experiencias sensoriales del bosque y los prados, del mismo modo que requieren las relaciones sociales? «El contacto con la naturaleza mejora nues- tra salud en todos los sentidos», indica Jolanda Maas, del Instituto EMGO de Salud y Asistencia Sanitaria de Ámsterdam. La socióloga y sus co- laboradores analizaron datos médicos de una muestra de unos 350.000 holandeses. En una tabla geográfica clasificaron los diagnósticos extraí- dos de los archivos de 195 médicos de cabece- ra. A partir de cuadrículas de 25 por 25 metros determinaron el porcentaje de zonas verdes en un radio de tres kilómetros de cada hogar. Cata- logaron de «verdes» aquellas cuadrículas en las que la vegetación cubría más del 50 por ciento de su superficie.

Más verde, mejor salud

En 2009 se dieron a conocer los resultados del equipo de Maas. Una de las principales conclu- siones rezaba que cuanto más verde es el entor- no, menos frecuentes son entre los habitantes las enfermedades cardiovasculares y pulmona- res, la diabetes, las depresiones y los trastornos de ansiedad. En cambio, un porcentaje menor de ambiente natural tenía el mismo efecto en los individuos que envejecer un año. Ello resultaba todavía más visible entre los niños y los adultos con ingresos bajos, presumiblemente porque di-

EN BREVE

Psicología ambiental

También denominada psicología ecológica o ecopsicología, es una subdisciplina joven de la psicología aplicada. Sus repre- sentantes estudian cómo influye el ambiente en las experiencias y en el comportamiento de las personas, cómo organiza su entorno y qué consecuencias psicológicas conlleva.

chos colectivos pasan, por término medio, más tiempo en las inmediaciones de sus casas. Ahora bien ¿qué subyace en dicha estadística? De los datos de la muestra no puede deducirse una relación causa-efecto, aunque sería imagi- nable que el aire del campo por sí solo fortale- ciera la salud. Por otro lado, los habitantes de lugares distintos podrían diferenciarse entre sí por aspectos que repercuten en su condición física, como el número de relaciones sociales o la actividad deportiva. Estudios posteriores descartaron ese último punto. Las personas de campo no practican más de- porte que las de ciudad; más bien al contrario. Los individuos que viven en zonas rurales ne- cesitan utilizar el coche incluso para los recados más nimios, mientras que los urbanitas pueden desplazarse a pie para gestionar numerosos de sus encargos diarios. Las relaciones sociales, en cambio, sí suponen un factor a considerar: cuan- to menos verde es el entorno, menos contactos sociales se tienen y mayor es el sentimiento de soledad, según afirman los propios probandos. En opinión de Maas, ello explica, al menos en parte, la relación entre la salud y la naturaleza. Aun así, el efecto de fortalecimiento de la salud que supone el contacto con la naturaleza radi-

Cuestión de paisaje

Una catarata activa; un bosque relaja. En 2010, el equipo interdisciplinar diri- gido por Erwin Frohmann, de la Universidad de Agricultura de Viena, registró las reacciones fisiológicas de 14 probandos durante estancias, de 10 minutos de duración cada una, en un bosque, un paisaje rocoso y junto a una catarata. En todas se controlaron las condiciones físicas (temperatura y presión atmosférica) del entorno. Junto a la catarata, los probandos manifestaron de media seis pulsaciones más por minuto que cuando se hallaban en el bosque. Asimis- mo, los investigadores observaron, mediante la arritmia sinusal respiratoria (indicador de la respiración), que la relajación vegetativa era más elevada en la primera situación. Las respuestas fisiológicas en el ambiente de rocas se encontraban a medio camino entre las dos anteriores. De todo ello se desprende que para recuperarse físicamente es aconse- jable optar por un paisaje boscoso, pero ¿cuál? Un paseo por un bosque de cuidada arboleda favorece el bienestar psíquico más que una caminata igual por un paisaje salvaje, según informó en 2010 el Instituto Federal Suizo de Investigación para los Bosques, la Nieve y el Paisaje de Birmens- dorf. Dörte Martens y Nicole Bauer, autoras del estudio, presumen que en los espacios naturales que cuentan con labores de mantenimiento afluyen menos estímulos en las personas.

(Psychophysiologische Effekte atmosphärischer Qualitäten der Landschaft. E. Frohmann et al. en Schweizerische Zeitschrift für Forstwesen, vol. 161, págs. 97-103, 2010; Im test:

Wald als Ressource für psychisches Wohlbefinden. D. Martens y N. Bauer en Schweizerische Zeitschrift für Forstwesen, vol. 161, págs. 90-96; 2010)

caría en que contribuye a reducir el estrés. De hecho, en un entorno natural resultan menos frecuentes problemas mentales como la ansie- dad y la depresión. Investigaciones desarrolladas en Inglaterra

y Japón confirman, además, que vivir cerca de

la naturaleza aumenta la esperanza de vida. El equipo de Takehito Takano, de la Universidad de Tokio, clasificó en 2002 las áreas verdes de los barrios de Tokio a partir de datos del año 1992. Los investigadores preguntaron a más de

3000

personas nacidas en los años 1903, 1908,

1913

y 1918, por sus respectivas zonas de resi-

dencia. Cinco años después, los investigadores registraron las defunciones que habían acon- tecido entre los encuestados: alrededor de 900 habían fallecido durante ese espacio de tiempo. Un dato que creían que no podía considerarse casual era que entre los difuntos se encontraban numerosas personas con pocas posibilidades de pasearse en vida por un parque o por alguna zona verde cercana a su casa. La comparación de sujetos de igual edad, sexo, estado civil y situación socioeconómica confirmó la validez del resultado. Por lo tanto, la sola explicación de que las ciudades de hormigón estuvieran habitadas a menudo por individuos que mue- ren antes a causa de unas condiciones de vida concretas (pobreza, por ejemplo) no aclararía el efecto registrado. Las consecuencias de los desequilibrios so- ciales pueden contrarrestarse con ayuda de un entorno natural, tal y como expusieron Richard Mitchell, de la Universidad de Glasgow, y Frank Popham, de la de Saint Andrews. Ambos cientí- ficos clasificaron por grupos a ciudadanos britá- nicos en activo en función de sus ingresos y la proporción de espacios verdes existentes en sus zonas de residencia. Entre 2001 y 2005 registra- ron las defunciones. Observaron que la relación entre ingresos y muerte era menor entre aque- llos sujetos que disponían de más naturaleza en su entorno. Es decir, la pobreza ejercía una menor influencia en la esperanza de vida de los individuos que vivían en las inmediaciones de espacios naturales.

Una prueba a través de la botánica

Los investigadores han puesto a prueba la «vi- tamina de naturaleza» en numerosas ocasiones. En 2008, un equipo dirigido por el psicólogo Stephen Kaplan, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, solicitó a unos 40 probandos que

pasearan durante una hora bien por el centro de

la ciudad, bien por el jardín botánico.

© FOTOLIA / TOM BAYER

Mediante un sistema de navegación, los inves- tigadores se aseguraron de que los desplazamien-

tos se llevaban a cabo por la ruta prefijada. Antes

y después de la caminata, los participantes cum-

plimentaron diversas evaluaciones psicológicas. ¿Resultado? Quienes caminaron por el parque, no solo se encontraban de mejor humor tras el paseo, sino que además manifestaban una mayor capacidad de concentración. En una prueba de memoria recordaron de promedio un número y medio más de cifras que antes de la caminata por el jardín botánico, mientras que los voluntarios que habían callejeado por la ciudad mejoraron sus resultados solo en medio punto. Con el fin de descartar la posible influencia de las condiciones climáticas en los resultados, los investigadores repitieron las pruebas a lo largo de distintas épo- cas del año. Tal y como comprobaron, el tiempo nada tuvo que ver en el rendimiento cognitivo.

Estímulos apacibles para recuperarse

Kaplan considera que los trabajos confirman su teoría de la restauración de la atención. Según su modelo, existen dos formas de atención. Por un lado, la voluntaria, necesaria para resolver tareas más o menos complejas (despistes en el trabajo o decisiones complicadas) que exigen esfuerzo y cansan. Por otra parte estaría la aten- ción espontánea, más sencilla: se activa cuando sentimos fascinación por algún tema y casi no podemos desaferrarnos de él. En opinión de Kaplan, si alguien necesita car- gar las pilas de la atención voluntaria, debería echarse a dormir o bien caminar por el bosque

o la campiña, ya que se trata de lugares que ofre-

cen apacibles estímulos naturales (el susurro de las hojas o el canto de los pájaros, entre otros).

Asimismo permiten al cerebro recuperarse. El exceso de estímulos provenientes del ruido del tráfico y del parpadeo de las luces de neón, en cambio, fatigan al encéfalo. En esas circunstan- cias, la corteza prefrontal (centro de control de la atención) debe esforzarse en demasía, con lo que el autocontrol disminuye. La médica y psicóloga Frances E. Kuo y el ar- quitecto paisajista William C. Sullivan, ambos de

la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign,

estudiaron en 2001 si la sobrecarga de estímulos podría allanar el camino a las agresiones. Pre-

guntaron a 145 vecinas de un complejo de vi- viendas pobres de Chicago sobre la relación con sus respectivas parejas. Las mujeres cuyas ven- tanas daban a un paisaje urbano admitían com- portarse de manera más agresiva en su relación que aquellas que tenían vistas a zonas verdes.

Con todo, en este caso resulta difícil saber cuál es la causa y cuál el efecto: cabe la posibilidad de que, en el momento de buscar piso, las mujeres de carácter pacífico prestaran mayor atención a las viviendas que contaban con ventanas que daban a unos cuantos árboles. Por otro lado, Kuo y una colaboradora demos- traron que el contacto con la naturaleza mejora- ba la concentración en los niños hiperactivos. Las investigadoras dejaron corretear por un parque durante 20 minutos a 17 niños de entre 7 y 12 años afectados por el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Tras el paseo, los niños manifestaron a través de una prueba de atención un aumento en su rendimiento atencio- nal, incremento parecido al que proporciona la terapia con Ritalin, fármaco para el tratamiento del TDAH. Las excursiones por barrios elegantes, en cambio, no proporcionaron efectos beneficio- sos en los probandos. En el estudio, publicado en 2009, los investigadores recomendaron comple- tar las terapias habituales en los casos de TDAH con juegos en espacios naturales. Una guardería en pleno bosque podría paliar, quizá, los sín- tomas del trastorno en los más pequeños. Sin embargo, hasta el momento no existen estudios científicos que lo certifiquen. Hace unas décadas, los niños pasaban gran parte del tiempo al aire libre; hoy por hoy, mu- chos conocen la naturaleza solo gracias a los do- cumentales televisivos sobre safaris en África o expediciones al Himalaya. ¿Pueden los medios electrónicos reemplazar la experiencia real? En 2008, Kaplan y sus colaboradores mostraron que los resultados de los probandos en un test de

mostraron que los resultados de los probandos en un test de UN ALTO EN EL PARQUE

UN ALTO EN EL PARQUE Muchos habitantes de las gran- des ciudades recargan las pilas con un paseo, una siesta o una merienda en el parque.

Del suelo al ánimo

Mycobacterium vaccae, una bacteria común que vive en el suelo, mejora la capacidad de aprendizaje de los animales experimentales, además de dis- minuir sus síntomas de ansiedad. Investigadores de la Universidad de Bristol descubrieron en 2007 que dicha bacteria inyectada en el cerebro de ratones activaba el crecimiento de las células productoras de serotonina. (Los medi- camentos antidepresivos también activan dicho neurotransmisor.) En 2010, múridos alimentados con pan que contenía la bacteria de marras encontra- ron la salida de un laberinto en la mitad de tiempo que sus semejantes que habían llenado su estómago con pan sin el suplemento bacteriano. Existen los primeros indicios de que tales resultados son transferibles a los humanos:

las bacterias mejoraron el estado de ánimo de pacientes con cáncer.

(Identification of an immune-responsive mesolimbocortical system: Potential role en regula- tion of emotional behavior. C. A. Lowry en Neuroscience, vol. 146, págs. 756-772, 2007; Comunicación de Dorothy Matthews y Susan Jenks en el 110 General Meeting of the American Society for Microbiology, San Diego, 2010)

ENTREVISTA

«Somos los lugares que habitamos»

El contacto con entornos naturales beneficia la capacidad de atención y contribuye a afrontar mejor las situaciones estresantes. El psicólogo José Antonio Corraliza explica cómo la psicología ambiental analiza los efectos de la naturaleza en la psique humana

ENTREVISTA REALIZADA POR YVONNE BUCHHOLZ

¿Qué beneficios aporta para la psique vivir en un entorno verde? La naturaleza es un referente importante para el bienestar humano. Diversas inves- tigaciones ya han demostrado sus efectos positivos para la psique de las personas. Como las investigaciones de Janet Frey Talbot y Stephen Kaplan, por entonces en la Universidad de Michigan, basadas en estancias de supervivencia en la natura- leza con la participación de ejecutivos. El seguimiento de los participantes mostró que las personas se acoplaban a los ritmos de la naturaleza. La adaptación resulta fácil porque los ritmos naturales ya están en nuestro cerebro (ritmos circadianos).

¿Por qué la naturaleza ejerce ese poder en las personas? La explicación es evolucionista. Los hu- manos hemos vivido las experiencias de supervivencia en la naturaleza. De hecho, vivimos en ciudades desde ayer. En biofilia se habla de dos dimensiones. Por un lado, los escenarios de agua (hidrofilia) y por otro, los de vegetación (fitofilia). Agua y vegetación resultan cruciales para la supervivencia. Así, la desertización puede causar efectos traumáticos en las personas. Me preocupa la actual degradación de los paisajes.

¿Cuáles son los beneficios de vivir en el campo? Uno de ellos es que nos resulta más fácil recuperarnos de las experiencias estre- santes. Aunque el estrés es una reacción normal ante situaciones amenazantes, se convierte en un peligro si perdura en el tiempo. Se ha visto que existe una correlación lineal y directa entre vivir en

14 14

la naturaleza y la capacidad de afrontar una situación estresante. La naturaleza no anula el estrés, sino que contribuye a que no sea duradero. Un niño que pierde a su abuelo o que vive el divorcio de sus pa- dres presenta una mayor capacidad para afrontar la situación si se encuentra en un entorno natural. Se trata de un efecto mo- derador, porque la naturaleza actúa como una defensa psicológica.

¿Qué parámetros se utilizan en psicolo- gía para demostrar este beneficio? Desde la psicología ambiental se habla

de la hipótesis de la restauración, que se divide en dos tipos. Por un lado tenemos la restauración efectiva, la cual se basa en indicadores del estrés fisiológico. Un ejemplo sería medir en una persona que acaba de practicar deporte el tiempo que necesita para recuperar las constantes fi-

Se ha

constatado que los sujetos que tras reali- zar ejercicio físico observaban un paisaje natural se recuperaban en la mitad de tiempo que aquellos que contemplaban escenas urbanas. Por otra parte, la restau- ración percibida se basa en la recupera- ción de la capacidad de atención. Un pa- seo o contemplar escenas de la naturaleza contribuyen a su aumento.

siológicas (pulso, ritmo cardíaco

).

¿A partir de qué edad se aprecian los beneficios del «verde»? Los efectos beneficiosos de la naturaleza se perciben en la población en general. En un estudio reciente que hemos desarro- llado con niños de seis a nueve años y otro grupo de entre nueve y trece hemos comprobado que en todos ellos producía

nueve y trece hemos comprobado que en todos ellos producía José Antonio Corraliza Nació en Orellana

José Antonio Corraliza

Nació en Orellana la Sierra (Badajoz) en 1957. Es catedrático de psicología ambiental en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Imparte clases de psicología ambiental, psico- logía social y percepción ambiental en la UAM. Es autor de una cincuentena de artículos y diez libros.

un efecto beneficioso de la naturaleza. No obstante, en los primeros el efecto positi- vo aparecía algo más marcado.

¿Qué características puede presentar un niño que tenga poco acceso a un en- torno natural? Existe el trastorno por déficit de naturale- za. Ese concepto incluye una serie de tras- tornos, como la hiperactividad o la obesi- dad, que podrían estar relacionados con la falta de contacto con el medio natural. En estudios de comparación entre niños con experiencias al aire libre y otros que desarrollaron actividades con imágenes virtuales de naturaleza (a través de la wii,

MENTE Y CEREBRO 54 / 2012

) se ha visto que

los niños con pocas experiencias en un en-

torno verde o con una vida desconectada de

la naturaleza presentan menos posibilidades

de recuperación psicológica.

de videojuegos, de Internet

concentración mejoraban después de que hu- bieran contemplado en una pantalla y durante

diez minutos imágenes de paisajes naturales de Nueva Escocia. No ocurría lo mismo cuando se les enseñaban fotografías urbanas de Detroit

o Chicago.

¿Qué son las enfermedades psicoterrá- ticas?

 

Simulación virtual de la naturaleza

 

A

finales del siglo XX, el filósofo ambiental

Un equipo de investigadores dirigido por el psicólogo Peter Kahn, de la Universidad de Wa-

BIBLIOGRAFÍA

Glenn Albrecht describió dos casos de po- blaciones aborígenes de Australia que pa- decieron las consecuencias de la minería de carbón a cielo abierto. Las alternaciones del terreno parecían provocar trastornos psíqui- cos y emocionales en los habitantes del lugar, que se caracterizaban por una especie de sen- timiento de pérdida, no de tanta intensidad emocional como en el caso del duelo por un ser querido, pero semejante. Albrecht acu- ñó el neologismo de solastalgia, dolor por la pérdida del solar.

COMPLEMENTARIA

shington, comparó los efectos de la naturaleza real con los de simulaciones virtuales. Algunos de los probandos se hallaban en lugares con vis- tas a un parque; otros veían el mismo escenario en una pantalla gigante de plasma, y un tercer grupo miraba una pared desnuda. Cada uno de los participantes recibió tareas de oficina que debían solventar con premura, de manera que la situación era igual de estresante para todos. Se examinó el tiempo que tardaba en normalizarse

EFFECT OF EXPOSURE TO NATURAL ENVIRONMENT ON HEALTH INEQUALITIES: AN OBSERVATIONAL POPULA-

TION STUDY. R. Mitchell,

F.

Popham en The Lancet,

vol. 372, págs. 1655-1660,

2008.

el

latido cardíaco de cada uno de los sujetos. El

THE HUMAN RELATION WITH NATURE AND TECHNOLOGICAL

 

pulso de los probandos que disponían de vistas

Así, el cambio de paisaje puede provocar un trastorno mental

parque fue por término medio el más rápido

en recuperarse; los investigadores no detectaron ninguna diferencia entre quienes observaban la pantalla y aquellos que miraban a la pared. No obstante, en un estudio similar, la simulación virtual de la naturaleza aventajó a la pared va- cía, si bien es cierto que en ese caso los inves- tigadores no registraron medidas fisiológicas. En vez de ello, preguntaron a los probandos por su bienestar psíquico; asimismo, analizaron su rendimiento mental. Los resultados indicaron que la variante virtual es mejor que nada. Pero no tan buena como la verdadera naturaleza.

En opinión del psicólogo, la sustitución de la naturaleza con ayuda de medios tecnológicos esconde un peligro fundamental: la amnesia ecológica. Ciudadanos que vivían desde hacía tiempo en Los Ángeles estimaban que las conse- cuencias de la contaminación atmosférica eran menos graves de lo que pensaban personas re- cién llegadas a la ciudad. Un fenómeno pareci- do ocurre con la percepción de la naturaleza en general, continúa Kahn. Personas de todas las edades elaboraron su propia escala sobre cuán- ta naturaleza consideraban «normal». El listón bajaba de manera constante. Cuanta más naturaleza virtual sustituya a la real, más se desvanecerá el recuerdo de la segunda en la memoria colectiva. Si acabamos acostumbrándonos a dicha pérdida, quizás una parte de nuestra salud mental se vaya con ella.

al

NATURE. P. H. Kahn et al. en Current Directions en Psy- chological Science. vol. 18, págs. 37-42, 2009.

Si

el lugar habitual de residencia se convierte

en hostil o debe abandonarse, puede surgir

un trastorno relacionado con la nostalgia y

 

melancolía. El estado de melancolía puede

convertirse en crónico y ser un antecedente de la depresión. Se trata de una alteración psicológica relacionada con el trastorno pos- traumático. La degradación de los entornos

la

CHILDREN WITH ATTENTION DEFICITS CONCENTRATE BET- TER AFTER WALK EN THE PARK.

A.

F. Taylor, F. E. Kuo en

Journal of Attention Disor-

naturales en que vivimos nos afecta porque esperamos que pervivan a nosotros. Somos los lugares que habitamos.

Tomando el tema desde otro punto de vista, ¿un entorno verde puede servir como método de tratamiento? La naturaleza no explica los trastornos del malestar humano. Lo que propician las ex-

ders, vol. 12, págs. 402-409,

2009.

MORBIDITY IS RELATED TO A GREEN LIVING ENVIRONMENT.

Maas et al. en Journal of Epidemology and Commu- nity Health, vol. 63, págs. 967-973, 2009.

J.

periencias con la naturaleza es una mayor capacidad para afrontar el estrés; ejercen un efecto moderador. Por ello debe incorporarse

THE STATE OF TRANQUILI- TY: SUBJECTIVE PERCEPTION IS SHAPED BY CONTEXTUAL MODULATION OF AUDITORY CONNECTIVITY. M. D. Hunter

et al. en NeuroImage, vol. 53, págs. 611-618, 2010.

el

entorno natural en la vida cotidiana.

En España, ¿se hace? Existen ejemplos de ciudades españolas que

están sensibilizadas con el tema, como es

el

caso de Vitoria, Barcelona y Madrid. Hay

 

que introducir la naturaleza en la ciudad, aunque sea mediante «jardines de bolsillo». Aunque más que el aumento de los espacios naturales en las ciudades, lo que a mí me preocupa es el cuidado de los que ya existen.

EL INFLUJO DE LA CIUDAD.

A.

Meyer-Lindenberg. en

Mente y cerebro, n. o 53,

 

págs. 16-21, 2012.

Klaus Wilhelm

MENTE Y CEREBRO 54 / 2012

15

La influencia de las flores

Un ramo en flor perfuma, alegra el día, consuela y enamora. ¿Por qué influyen las plantas en el estado

de ánimo de las personas? ¿Qué nos atrae de ellas? Su efecto trasciende la simple función decorativa

NICOLAS GUÉGUEN

RESUMEN

Las plantas

sientan bien

1 Las mujeres encuen- tran más atractivo a

un hombre cuando un ramo de flores adorna la estancia; también se citan antes con él.

2 Las flores ejercen un efecto positivo sobre

el estado de ánimo de las personas, lo que con- tribuye a las relaciones sociales y la solidaridad.

3 En el hospital, las plantas alivian el

dolor de los pacientes; en

despachos y aulas escola- res disipan el estrés.

A quién no le han regalado un ramo de flores alguna vez: por su aniversario, la licencia-

tura, en el día de su boda, el nacimiento de un

hijo, o incluso, en su funeral. Por tradición se sabe que la flor transmite una intención deli- cada, atrae las miradas de los presentes y pro- duce una sensación de felicidad en la persona que la recibe. Ahora bien ¿de dónde surge tal convicción? Desde hace algunos años, diversos experimentos dentro y fuera de las paredes de un laboratorio descubren el impacto que pro- ducen las flores en la conducta, el pensamiento

y el estado de ánimo de las personas.

La psicóloga Jeannette Haviland-Jones, de la Universidad de Nueva Jersey, explica que el

cultivo de flores y plantas ornamentales co- menzó hace más de 5000 años. En esa época, la dedicación, el tiempo y el esfuerzo que supone la actividad floral no guardaba ningún interés personal ni económico. ¿Por qué, entonces, los humanos desarrollaban tal menester? ¿Querían proporcionar a su entorno un efecto estético

y emocional positivo a través de las flores y

plantas ornamentales? En la actualidad se ha demostrado que flores y plantas influyen en el humor y la conducta de las personas. Por ello, se

les debería conceder mayor importancia. Se sabe que, en determinadas especies ani- males, las flores forman parte de una estrategia para aumentar la atracción. Albert Uy y Gerald Borgia, de la Universidad de Maryland, han de- mostrado que ciertos pájaros, al construir sus nidos, incorporan flores con objeto de atraer a las hembras. Al parecer, la calidad de la orna- mentación y la elección de los colores de las flo- res aumentan el éxito reproductivo del macho. ¿Qué sucede en la especie humana? Nuestro equipo invitó a estudiantes solteras a que acu-

dieran al laboratorio con el fin de participar en un estudio sobre la opinión estética que merecía una serie de obras creadas por pintores jóve- nes. En realidad, no se trataba más que de un pretexto. Llegado el día, se pidió a cada una de las estudiantes que accediera a una sala donde aguardaba un joven que, cómplice de nuestro experimento, se presentaba a la voluntaria como un probando más del estudio.

El amor, siempre el amor

Sobre los muebles de la sala dispusimos bien tres grandes ramos de flores multicolores, bien tres cuadros representando esos mismos ramos, o bien nada. A continuación, solicitamos a ambos sujetos que dieran su opinión sobre unas pin- turas de artistas locales que exhibía una pan- talla de ordenador. El probando cómplice tenía instrucciones de parafrasear unos comentarios previamente acordados; siempre eran los mis- mos. Después se invitaba a que los participantes pasaran, por separado, a una habitación donde debían realizar su trabajo de valoración. Allí se solicitó a las voluntarias que dieran su opinión sobre el probando varón a partir de varios crite- rios, entre ellos, su belleza, atractivo sexual y el placer de interactuar con él. Las flores influyeron en la valoración de las voluntarias. Cuando el en- cuentro acontecía en una habitación adornada con ramos de flores reales (no solo con cuadros que las reproducían), las participantes encon- traban al chico más atractivo y sexy, también afirmaban que habían experimentado un gran placer al relacionarse con él. Como sucede con los pájaros que adornan sus nidos, a las personas les gusta organizar encuentros en lugares floridos. ¿Por qué? To- davía resulta un misterio. No obstante, existen

© FOTOLIA / SNAPORAMA (tulipanes); © FOTOLIA / D. FABRI (geranio)

diversas hipótesis. Una de ellas estriba en el hecho de que el efecto estimulante, así como el perfume de las flores, crean una sensación de bienestar y distensión que se asocia de in- mediato con la presencia del varón. Otra supo- sición apunta a la asociación, más simbólica,

entre el significado social de las flores (fiestas,

bodas, encuentros románticos

del pretendiente. En otro ensayo, el individuo cómplice que pedía a la participante el número de teléfono para volverla a ver y tomar «una copa juntos», obtenía más éxito en su intento si la estancia estaba decorada con flores. Para los autores del estudio, esos resultados son fruto del efecto positivo que ejercen las flores sobre el estado de ánimo, lo que facilita las relaciones socia- les. Los ramos de flores también propician la solidaridad. Según observamos, las personas que permanecen durante 15 minutos en una habitación adornada con elementos florales se muestran más dispuestas a ayudar a alguien al que, presumiblemente por accidente, se le han caído unos papeles al suelo.

) y la presencia

Bastante mejor que los bombones

¿Qué impacto ejercen las flores sobre nuestras emociones? Para averiguarlo, Haviland-Jones, junto a sus colaboradores, organizó un experi-

mento: unas personas que se disponían a tomar el ascensor recibían un obsequio con motivo de una pretendida campaña de promoción. Los re- galos podían ser un pequeño ramo de flores, un

nada. Un cómplice ob-

servaba, desde un lugar estratégico dentro del ascensor, el comportamiento de los individuos que entraban. Tanto los hombres como las mu- jeres que habían obtenido las flores tendían con mayor frecuencia a acercarse al cómplice y a en- tablar una conversación con él, en comparación con los individuos a los que se había entregado un bolígrafo. En otro estudio, los mismos autores solici- taron a un grupo de mujeres que participaran en una encuesta. En una primera fase, las vo- luntarias respondieron un cuestionario ideado para valorar su estado emocional general («Mis experiencias diarias son, por término medio, más bien agradables / desagradables»), así como su grado de satisfacción con la vida («Tengo la sensación de haber cumplido con las tareas que creía más importantes para mí»). Diez días más tarde, las participantes recibie- ron en su domicilio un regalo como muestra de agradecimiento por su colaboración en la inves-

bolígrafo de marca o

tigación. El obsequio podía ser bien un ramo de flores o bien una cesta con frutas y bombones. Los mensajeros habían recibido una formación especial previa, que les permitía evaluar la ex- presión de la cara de la persona que abría el pa- quete. Pese a que ignoraban el contenido de la entrega, tenían directrices de fijarse en las con- tracciones de los músculos faciales implicados en la expresión de las destinatarias. Los men- sajeros compinchados constataron que, en am- bos casos (flores o bombones), los rostros de las participantes expresaban alegría; no obstante, las sonrisas de Duchenne eran más frecuentes en las caras de las voluntarias obsequiadas con

UN RAMO

Las mujeres aprecian las flores

hasta el punto que consideran más atractivo a un hombre que se las ofrece o que tiene flores en casa. Los bombones u otras golosinas no tienen tanto éxito

ANTE LA DUDA

© DREAMSTIME / MONKEY BUSINESS IMAGES

¿Consolas «vegetalizadas»?

La simple percepción de plantas en un medio virtual sería suficiente para desencadenar efectos psicológicos positivos inmediatos. Liu Mingwang, profesor de diseño ambiental en la Universidad de Kansas, presentó a un colectivo de hombres y mujeres un vídeo donde aparecía una persona pre- parando un ramo de flores. A los participantes se les habían instalado los instrumentos para registrar, mientras presenciaban la escena, la actividad eléctrica de su cerebro, la sudoración de las manos (signo de estrés) o la temperatura de la piel. Los participantes debían efectuar asimismo ejercicios de cálculo mental. Los resultados revelaron que la visión de la confección del ramo había ejercido un efecto tranquilizador sobre la psique de los sujetos, así como estimulante, para la realización de los ejercicios matemáticos. Los resultados fueron igual en hombres que en mujeres.

EFECTO ANALGÉSICO Los dolores postoperatorios disminuyen cuando en la ha- bitación del hospital se halla un ornamento floral: la tensión arterial disminuye lo mismo que la fatiga y la ansiedad.

flores. Dicho tipo de sonrisa se asocia con la ale- gría sincera; a diferencia de la sonrisa forzada, se caracteriza por la contracción del músculo orbicular (orbicularis oculi), situado alrededor de los ojos. Cuatro días después de la entrega a domici- lio, en una última fase del ensayo, el encues- tador se presentó una vez más en casa de las participantes con el objetivo de formularles preguntas similares a las de la primera fase. El trabajo reveló que el nivel de satisfacción de la vida diaria había mejorado solo en las mujeres que habían recibido las flores como muestra de agradecimiento. En cambio, los bombones no provocaron más que una sonrisa convencional, sin ninguna mejoría perceptible en el estado de ánimo de las obsequiadas. En conclusión, las flores supusieron un bálsamo anímico para las personas durante varios días. Una lección a tener en cuenta

durante varios días. Una lección a tener en cuenta ¿Hacia la floriterapia? El poder de las

¿Hacia la floriterapia?

El poder de las flores no se limita a las relacio- nes cotidianas. Tambien aporta a los enfermos una satisfacción que alivia la convalecencia. Ri- chard Mattson, profesor de terapia horticultural,

y su colaborador, Seon-Hyun Park, ambos de la

Universidad de Kansas, colocaron un ramo de flores y una pequeña planta en la habitación de pacientes a quienes se les acababa de practi- car una operación de apendicitis. Esas personas reclamaban, en términos estadísticos, menos analgésicos para aliviar sus dolores abdominales postoperatorios que los sujetos convalecientes en habitaciones que carecían de plantas y flo- res. Por otra parte, los enfermos con un entorno florido presentaban una tensión arterial y un ritmo cardíaco más bajos en comparación con los otros sujetos. Asimismo declararon sufrir menos dolor, ansiedad y fatiga en comparación con los demás probandos. En definitiva, valora- ron más positiva su estancia en el hospital, la ca- lidad de su habitación y las atenciones recibidas. En opinión de los investigadores, tal fenóme- no se debe a que el hospital es para el enfermo un ambiente extraño, muy diferente al entorno familiar y al domicilio particular, y en el que no controla nada. Ello produce en el paciente una ansiedad difusa que repercute en sus pa-

rámetros fisiológicos y sobre sus percepciones corporales, en especial, el dolor. Al colocar flores

y plantas en la habitación se rompe el aspecto

artificial y aséptico del lugar, y se crean lazos de

unión con el mundo personal, de manera que se descarga la ansiedad. El psiquiatra John Talbott y sus colaboradores de la Universidad de Baltimore han demostra- do que los pacientes que reciben atención en una institución psiquiátrica para casos graves mejoran el habla, permanecen más tiempo en el comedor del establecimiento y comen más cuando la decoración incluye flores naturales (en este caso, crisantemos amarillos). La mejora en la alimentación es relevante, pues numerosos pacientes ingresados en instituciones psiquiátri- cas tienden a comer poco. Por dichos motivos, los psiquiatras recomiendan aderezar con plan-

tas y flores el interior de las estancias con el fin de crear un ambiente lo más similar posible al entorno exterior, de tal manera que favorezca el estado anímico de los pacientes y contribuya a su voluntad de alimentarse. La decoración floral también desempeña un efecto beneficioso para los trabajadores del hospital. Según ha comprobado Tøve Fjeld, de

la facultad de agronomía de Ås, el personal del

© DREAMSTIME / LUNAMARINA

MENOS ESTRÉS Una planta o un ramo de flores en el despacho disminuyen el estrés. También aumenta la producti- vidad de un equipo y reduce el absentismo.

servicio de radiología de un hospital declaraba sentirse más a gusto en el trabajo y menos fa- tigado cuando las habitaciones y los despachos contaban con plantas verdes de interior y ramos de flores.

Aulas floreadas, alumnos contentos

Más allá de los hospitales, las plantas permiti- rían mejorar de forma duradera las capacidades de atención y aprendizaje de los alumnos. En la Universidad de Taiwán, Ke-Tsung Han y sus colaboradores colocaron pequeños arbustos de 80 centímetros de altura al fondo de las aulas de los escolares de cuarto curso. Al cabo de un semestre compararon a esos alumnos con los de otras clases equivalentes, cuyas aulas carecían de plantas verdes. Los investigadores evaluaron el comportamiento de los jóvenes, sus resulta- dos escolares y su equilibrio psicológico. Según observaron, los alumnos a los que se habían impartido las asignaturas en una estancia con plantas se mostraban menos estresados, más có- modos y a gusto en clase. Además, los profesores necesitaron castigarles menos y el absentismo escolar por enfermedad disminuyó. Los tutores no constataron ninguna repercusión relevante en sus resultados escolares. No obstante, si bien los niños sacaban las mismas notas, acudían a clase más contentos. Efectos similares se han observado en estudiantes de 20 años. Jennifer Doxey y Tina Waliczek, agrónomos de la Univer- sidad de Texas, colocaron durante un semestre una selección de pequeñas plantas tropicales en un aula universitaria. Los estudiantes que ocu- paron esa sala docente no obtuvieron mejores notas que los otros alumnos durante ese tiempo, pero sí manifestaron un mayor interés por el curso y valoraron más positiva la enseñanza. Pese a que ninguno de los dos estudios re- vela un efecto de las plantas en los resultados académicos, es necesario mantenerse cautos a la hora de generalizar tal conclusión. Existen ciertas aptitudes que se benefician de la pre- sencia vegetal, entre ellas, la creatividad. Los psicólogos Seiji Shibata y Naoto Suzuki, de la Universidad Bunnkyo Gakuin, mostraron que en un ejercicio de creatividad que consistía en asociar palabras (debían encontrarse 30 palabras relacionadas con un término dado), los jóvenes

palabras relacionadas con un término dado), los jóvenes estudiantes mejoraban sus resultados si en la estancia

estudiantes mejoraban sus resultados si en la estancia se hallaba Dracaena massangeana, un arbusto de interior cuyas hojas recuerdan a las del platanero. Curiosamente, el efecto de la planta solo se observó en las estudiantes, no en los varones. Según indican los investigadores, las mujeres presentan reacciones afectivas más marcadas ante la presencia de flores y plantas ornamentales que los hombres. Tales emociones positivas influyen en la capacidad creativa. El efecto también se percibe en el entorno laboral. La psicóloga ambiental Tina Bringli- mark, de la Universidad de Ås, desarrolló una encuesta entre un total de 385 empleados de oficina con el fin de registrar, por una parte, el número de plantas de interior presentes en sus despachos, los pasillos y las salas de reunión de la empresas; por otra, evaluó el estrés subjeti- vo de los probandos, la frecuencia con la que se ausentaban de su puesto de trabajo y su nivel de productividad. Cuanta más vegetación decora- ba el interior de las empresas, mayor resultaba el rendimiento de los trabajadores, y menor su estrés y absentismo. En conclusión, la psicología ambiental aporta una razón más para proteger el medio: una so- ciedad que preserve los bosques y fomente las flores por encima del acero y el asfalto dispon- drá de personas más productivas, con menos estrés y más ansias de aprender.

 

BIBLIOGRAFÍA

COMPLEMENTARIA

THE PSYCHOLOGICAL BENE- FITS OF INDOOR PLANTS:

A CRITICAL REVIEW OF THE EXPERIMENTAL LITERATURE.

T. Bringslimark et al. en Journal of Environmen- tal Psychology, vol. 29, págs. 422-433, 2009.

THE IMPACT OF INTERIOR PLANTS IN UNIVERSITY CLASS- ROOMS ON STUDENT COURSE PERFORMANCE AND ON STU- DENT PERCEPTIONS OF THE COURSE AND INSTRUCTOR.

J. S. Doxey y T. M. Waliczek en HortScience vol. 44, págs. 384-391, 2009.

INFLUENCE OF LIMITEDLY VI- SIBLE LEAFY INDOOR PLANTS ON THE PSYCHOLOGY, BE- HAVIOR, AND HEALTH OF STUDENTS AT A JUNIOR HIGH SCHOOL IN TAIWAN. K-T Han

Nicolas Guéguen es docente e investigador en psicología social en la Universidad de Bretaña Sur. Dirige el grupo de investigación en ciencias de la información y del conocimiento en Vannes.

et al. en Environment & behavior, vol. 41, págs. 685- 692, 2009.

© ISTOCKPHOTO / DRUVO

Sentimiento social en pañales

A simple vista, los bebés poseen escasas habilidades: lloran cuando sienten molestias, miran distraídos al vacío. Sin embargo, los lactantes gozan de impresionantes capacidades sociales

CHRISTIAN WOLF

Sin embargo, los lactantes gozan de impresionantes capacidades sociales CHRISTIAN WOLF 20 MENTE Y CEREBRO 54
SIN PROBLEMAS Los lactantes se relacionan de forma rápida con su entorno. RESUMEN Sociales desde

SIN PROBLEMAS Los lactantes se relacionan de forma rápida con su entorno.

RESUMEN

Sociales desde la cuna

1 Las habilidades so- ciales básicas surgen

mucho antes de lo que se pensaba.

2 Un niño de dos años es capaz de darse

cuenta de que alguien se equivoca y de prever su comportamiento.

3 Incluso los lactantes muestran indicios

de competencia social:

usan el contacto visual y las señales mímicas para aprender.

L e encantan las galletas de mantequilla. Max, de 14 meses, las come a escondidas. Tras

acabárselas todas, deja el envase vacío sobre la

mesa. Su hermana ve la caja; ansiosa, extiende

la mano para cogerla. Max se sorprende; ¿por

qué querrá la caja, si está vacía? No entiende cómo es posible que su hermana no sepa que él se ha zampado las últimas galletas. La explica- ción resulta sencilla. Max es todavía muy joven, por lo que carece de una de las características centrales que forman parte de la teoría de la mente: la capacidad de elaborar suposiciones sobre lo que piensa otra persona. Para los adultos resulta pan comido percibir cuándo un semejante actúa movido por una su-

posición errónea. Hasta hace poco se creía que un niño desarrollaba dicha competencia social más

o menos a los cuatro años de edad. Esa convic-

ción se apoya en una prueba psicológica, la de la falsa creencia, la cual deja constancia de ese cam- bio de perspectiva. En ella, un niño observa cómo

un adulto coloca un objeto en un lugar concreto de una habitación; acto seguido abandona la es-

tancia. Durante su ausencia, el experimentador cambia el objeto de ubicación. El adulto vuelve.

A continuación, el investigador pregunta al pe-

queño dónde cree que su compañero de experi-

mento buscará el objeto. La mayoría de los niños de tres años contestan que el adulto registrará el lugar en el que se encuentra el objeto ahora. Por

el contrario, los que sobrepasan esa edad saben

que buscará donde se hallaba antes. Entienden, por tanto, que los estados mentales, caso de la convicción, no reflejan de forma directa la reali- dad, sino que se trata de suposiciones que pue- den ser erróneas. La clásica prueba de la falsa creencia presenta, no obstante, ciertos inconvenientes que dificul- tan a un niño pequeño superarla. Además de comprender las intenciones de otra persona, el joven probando debe entender de palabra aque- llo que los investigadores esperan de él. Por ello, es posible que los más pequeños fracasen en

DE J. KILEY HAMLIN ET AL., EN NATURE, N. o 450, PÁG. 558, NOVIEMBRE DE 2007

«Los bebés de un año usan el área cerebral que controla sus propios movimientos, entre otras cosas, para entender los actos de otras personas»

(Victoria Southgate, psicóloga cognitiva de la Universidad Birbeck de Londres)

la resolución del ensayo porque no entiendan aquello que deben acometer. Victoria Southgate, de la Universidad Birk- beck, y sus colaboradores modificaron en 2007 la prueba. En lugar de plantear un problema concreto, el grupo de psicólogos cognitivos se limitó a observar las miradas de los infantes. Mostraron a 20 niños de dos años una escena en un monitor. En ella, un adulto se hallaba de pie ante una pared en la que había dos ventanas; a través de ellas podía alcanzar dos cajas opacas. Al inicio de la proyección y en la parte inferior de la pantalla aparecía una muñeca que coloca- ba una pelota en una de las dos cajas. Después de que las ventanas se iluminasen y se escuchara un sonido, el adulto abría la ventana correspon- diente y extraía el balón de la caja.

En la prueba propiamente dicha, los niños veían cómo el adulto, distraído por las llamadas de un teléfono, se alejaba. La muñeca aprovecha- ba ese momento para sustraer la pelota de la caja

y colocarla en la otra. Al final, cogía de nuevo el

balón y desaparecía con él. A su vuelta, el adulto suponía que la pelota se encontraba todavía en la primera de las cajas. Era el momento de la gran pregunta: ¿hacia dón- de mirarán los pequeños en cuanto se encien-

dan las luces? Según el resultado, la mayoría de los niños dirige su mirada hacia la ventana en

la que el adulto debería buscar según su errónea

suposición.

LA MORAL DE LOS MÁS PEQUEÑOS Los lactantes observan figuras geométricas animadas y per- sonificadas. El círculo rojo se esfuerza, sin éxito, en subir la cuesta. Por suerte aparece un triángulo amarillo (arriba) que le ayuda. Más tarde surge un cuadrado azul que trata de empujar al círculo rojo hacia abajo (abajo). Después de la exhibición, los niños muestran mayor preferencia por la figura amarilla que por la azul.

mayor preferencia por la figura amarilla que por la azul. Miradas que delatan Resulta, pues, demostrado
mayor preferencia por la figura amarilla que por la azul. Miradas que delatan Resulta, pues, demostrado

Miradas que delatan

Resulta, pues, demostrado que los niños de dos años ya entienden que otra persona se está equi- vocando y, por consiguiente, pueden prever su comportamiento. Sin embargo, dicho estudio también planteó un problema. «Los resultados y las interpretaciones se basan exclusivamente en las miradas de los niños», comenta Gisa As- chersleben, psicóloga evolutiva de la Universi- dad del Sarre, en Saarbrücken. «No está del todo claro hasta qué punto podemos concluir que existe una comprensión si nos basamos solo en movimientos oculares.» Con el fin de no depender en exclusiva de las miradas, el equipo de científicos de David But- telmann, del Instituto Max Planck de Antropo- logía Evolutiva de Leipzig, modificó en 2009 una vez más la estructura de la prueba. En la nueva versión, los niños debían ayudar a un adulto a cumplir un objetivo concreto: encontrar un ju- guete escondido en una caja. Durante la prueba, el adulto intentaba abrir una caja sin éxito. Los probandos, de 18 me- ses, habían observado previamente cómo el adulto era testigo de la colocación del juguete en otra caja. Aun así, la mayoría de los niños se apresuraba a ayudarle a abrir la caja vacía. Es probable que creyeran que el adulto quería abrirla por otros motivos. Si, por el contrario, el sujeto intentaba destapar una caja sin saber que se hallaba vacía, la mayoría de los niños le ayudaban a abrir la caja correcta: habían entendido la intención del adulto y compren- dido su error. Más sorprendentes si cabe resultan las habili- dades sociales de los lactantes. Durante años se han considerado una incógnita, pues el hecho de que a esas edades los humanos todavía no dispongan de la capacidad del habla ha man- tenido a numerosos científicos alejados de un estudio pormenorizado. Sin embargo, la pers- pectiva ha cambiado. En la actualidad no dejan de surgir babylabs, laboratorios científicos en los que se intenta que los pequeños «hablen». Los investigadores obtienen información de los bebés de forma indirecta, es decir, a través de la observación de su comportamiento. Asimismo, el registro de la actividad cerebral de los pro- bandos permite cerrar conclusiones acerca de sus habilidades. En dicho tipo de laboratorios se investiga, en- tre otros asuntos, si el cerebro de un lactante ya dispone de conexiones sociales. Se sabe que las neuronas espejo se activan en un adulto cuando este observa un acto concreto en otra persona;

CORTESÍA DE VICTORIA SOUTHGATE, UNIVERSIDAD DE LONDRES
CORTESÍA DE VICTORIA SOUTHGATE, UNIVERSIDAD DE LONDRES

ACTIVIDAD CEREBRAL Unos electrodos fijados al cuero cabelludo del bebé permiten registrar su actividad cerebral mientras agarra un juguete.

también cuando es él mismo quien ejecuta la acción [véase «El descubrimiento del otro», por Katja Gaschler; MENTE Y CEREBRO, n. o 23]. Los neu- rólogos atribuyen a tales neuronas la habilidad de comprender los actos de los demás y de po- derlos imitar. En 2009, Southgate y su equipo se embarca- ron en la búsqueda de las neuronas espejo en los cerebros de bebés de nueve meses. Con tal fin sentaron a esos jóvenes probandos ante un teatro de títeres. Mediante electroencefalogra- ma (EEG) midieron la actividad cerebral de los pequeños. Una vez que los niños se encontraban tranquilos y atentos, aparecía entre la cortini- lla del escenario un brazo cuya mano sostenía un juguete que se acercaba a ellos. Cuando los bebés intentaban agarrar el objeto, el brazo se alejaba. Los científicos observaron que la corteza sensoriomotora de los lactantes reaccionaba de forma especial cuando intentaban coger el ju- guete: el porcentaje de las ondas alfa disminuía, lo que demuestra una mayor activación de esa área del encéfalo. En otro de los experimentos, los bebés actua- ban como simples observadores. En el escena- rio salía de nuevo el brazo con un juguete en la mano; otra mano intentaba apoderarse del artilugio. Según reflejaba el EEG, la actividad ce- rebral de los jóvenes probandos se asemejaba a la registrada en el experimento anterior. «En el primer año de vida, los lactantes ya utilizan la región del cerebro que rige sus propios mo- vimientos para percibir los actos de otras per- sonas», resume Southgate. Por tanto, los bebés poseen neuronas espejo.

La actividad del cerebro permitió asimismo una especie de previsión mental, puesto que cuando los niños se habían acostumbrado a que una mano quisiera agarrar el juguete, las neuronas reaccionaban un poco antes de que esta apareciera. En opinión de Southgate, los bebés y los adultos proyectan el desarrollo de los actos de otra persona mediante su propio sistema de movimiento. Es probable que esa actividad encefálica prepare a los niños para su participación en actividades colectivas. «Se trata de un paso muy importante para adaptarse a una cultura», remarca la psicóloga. Cuando los lactantes aprenden a hablar no deben comunicarse solo con una persona cara a cara, sino que, como en el ejemplo an- terior, son importantes los objetos de juego. Si un bebé tiene que aprender el nombre de un objeto desconocido para él, debe saber a qué elemento se refieren las palabras del adulto. Es decir, debe compartir la atención con la de su interlocutor. Durante largo tiempo, los científicos creyeron que los bebés en sus primeros meses de vida solo eran capaces de mantener una comunica- ción cara a cara. Sin embargo, estudios poste- riores apuntan hacia otra dirección. En 2005, la psicóloga evolutiva Tricia Striano, del Colegio Hunter de Nueva York, y Evelin Bertin, del Ins-

«Poseemos habilidades sociales esenciales sin tener que aprenderlas de forma explícita»

(Kiley Hamlin, psicóloga infantil de la Universidad de Yale)

 

tituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, investigaron si las señales sociales rigen la atención de los más pequeños.

«La actividad cerebral nos ilustra cómo los bebés procesan su entorno», comenta Striano. Según ella, el estudio demuestra que el cerebro sano de un bebé utiliza indicadores sociales importantes para conocer nuevos objetos. No obstante, sigue sin quedar claro si los niños comprenden de forma explícita el significado de las señales. Para sobrevivir en el mundo social necesi- tamos la capacidad de valorar a los demás. ¿En

Atención compartida

Las investigadoras grabaron a la coordinadora del experimento mientras interaccionaba con bebés de entre cinco y diez meses durante la práctica de diversos ejercicios. En un inicio, la científica entregó un cubo de madera a uno de los niños. Mientras el lactante se entretenía con el nuevo objeto, lo llamó por su nombre, esperó a que este la mirara y, a continuación, se dirigió con expresión sonriente, exclamando un alegre «¡Oooooh!» ha- cia uno de los cuatro juguetes que se hallaban en la habitación. Tras ello, la científica alternó varias veces la mirada entre el juguete y los ojos del niño. En una versión modificada del experimento, la coordinadora extendía el brazo hacia el juguete objetivo y lo señalaba con el dedo. En ambas si- tuaciones, los bebés miraban hacia los objetos. Por tanto, al contrario de lo que se creía hasta ahora, los infantes comparten la atención de otras per- sonas antes de cumplir los diez meses. Con todo, perdura la duda de si los lactantes usan los indicadores sociales para aprender de su entorno. Durante años se creyó que la capa- cidad de regirse por las emociones de personas referente en situaciones desconocidas no se de- sarrollaba hasta finales del primer año de vida. En 2008, Tricia Striano y un equipo de inves- tigadores del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Neurología estudiaron si un lactan- te de tres meses es capaz de guiarse siguiendo referentes en situaciones sociales. Se mostró a los niños una serie de fotografías en las que aparecía una persona observando un objeto con expresión de miedo o bien neutra. Tras ello, el coordinador del experimento mos- traba a los bebés el objeto correspondiente. Los investigadores querían descubrir si la expresión facial de las personas fotografiadas ejercía algu- na influencia sobre los pequeños. Striano y su equipo observaron potenciales relacionados con eventos (PRE, secuencias carac- terísticas de ondas en el encefalograma vincu- ladas a procesos cognitivos). Los investigadores se interesaron sobre todo por un componente concreto del PRE, el cual aparece, por lo común, cuando los probandos centran su atención en un estímulo. Además, tal componente se intensifica ante situaciones de amenaza. En los lactantes, el PRE variaba cuando veían los objetos a los que los adultos de las fotografías observaban con expresión de miedo.

BIBLIOGRAFÍA

quién puedo confiar? ¿Quién es amigo, quién enemigo? El momento en que desarrollamos tal habilidad resulta un misterio. Con todo, sa- bemos que esa capacidad se adquiere ya desde

COMPLEMENTARIA

la

cuna, según descubrió en 2007 Kiley Hamlin

SOCIAL EVALUATION BY PRE- VERBAL INFANTS. K. Hamlin

et al. en Nature, vol. 450, págs. 557-560, 2007.

y

su equipo de la Universidad de Yale, en New

Haven. Los psicólogos mostraron una escena a bebés de entre seis y diez meses reiteradas veces. Los protagonistas eran bloques de construcción

ACTION ANTICIPATION THROUGH ATTRIBUTION OF FALSE BELIEF BY 2-YEAR-OLDS.

los que se habían pintado un par de ojos con la intención de que cobraran vida ante la mirada de los pequeños.

a

V. Southgate et al. en Psy- chological Science, vol. 18, n. o 7, págs. 587-592, 2007.

YOUNG INFANTS’ NEURAL PROCESSING OF OBJECTS IS AFFECTED BY EYE GAZE DIREC- TION AND EMOTIONAL EXPRES-

Moralistas con chupete

En la escena, uno de los bloques intentaba su-

bir una colina sin éxito (véase la imagen de la página 22). Seguidamente, aparecía otro para ayudarle. Un tercero, sin embargo, trataba de empujar al primero hacia abajo. Cuando al fi- nal se pedía a los niños que escogieran entre

el

personaje que ayudaba y el que molestaba,

SION. S. Hoehl et al. en PLoS One, vol. 3, n. o 6, págs. 1-6,

2008.

la

mayoría elegía el primero. Los científicos es-

peculan que es probable que ya en la lactancia se juzguen a otras personas según su compor- tamiento social. Otro experimento confirmó la decisión moral de los bebés. Al borrar los ojos

pintados a los bloques de construcción, los jóve- nes probandos dejaban de preferir la pieza servi- cial: se había eliminado cualquier parecido con

EIGHTEEN-MONTH-OLD IN- FANTS SHOW FALSE BELIEF UNDERSTANDING IN ACTIVE HELPING PARADIGM. D. But-

telmann et al. en Cognition, vol. 112, págs. 337-342,

la

interacción social. Las observaciones sorprendieron a Hamlin

2009.

y

a su equipo. «Ello demuestra que poseemos

PREDICTIVE MOTOR ACTI- VATION DURING ACTION OBSERVATION IN HUMAN

habilidades sociales esenciales sin necesidad de aprenderlas», resume la investigadora. Sin embargo, lo que esperamos de los demás

y

de la interacción social también depende de la

INFANTS. V. Southgate et al. en Biology Letters, vol. 5, págs. 769-772, 2009.

EMPATÍA: MIRADAS REVELA-

experiencia. En los años cincuenta del siglo XX,

el

psiquiatra infantil John Bowlby elaboró la teo-

ría de que los bebés desarrollan esquemas de relaciones sociales basadas en el trato con sus padres u otras personas de referencia. Según Bowlby, un niño esperará que su entor- no próximo se relacione con él fundamentándo- se en sus propias experiencias. ¿Recibe el con- suelo de sus padres cuando llora o más bien los

DORAS. K. Vogeley en Mente y cerebro, n. o 52, págs. 89- 93, 2012.

progenitores brillan por su ausencia? La psicó- loga Susan Johnson, de la Universidad Stanford,

su equipo buscaron pruebas que apoyasen la

teoría de Bowlby. Con tal objetivo determinaron

el tipo de apego (seguro o inseguro) en niños de

entre 12 y 13 meses de edad. Los científicos se centraron una vez más en las delatadoras miradas de los retoños. Se aco- gieron a un hecho muy simple: los bebés man- tienen la mirada durante más tiempo cuando se trata de un acontecimiento inesperado o sorprendente. En su experimento mostraron a los probandos un vídeo en el que interaccionaba un «niño», representado por una pequeña forma geométrica animada, y una «madre», una figura más grande, al pie de una cuesta muy empina- da. La madre subía con rapidez y se alejaba del

y

pequeño, quien siempre se echaba a llorar (los investigadores usaron el llanto de un bebé real). La escena se repetía hasta que los probandos se aburrían.

A continuación, las imágenes mostraban a la

madre que volvía al lado de la criatura desespe-

rada o bien que se alejaba todavía más de ella. Los niños con apego seguro hacia sus padres mantenían la mirada por más tiempo cuando la madre se alejaba. El comportamiento los había sorprendido. En cambio, los niños con apego in- seguro apenas manifestaban diferencia alguna al observar ambas situaciones. Experimentos posteriores de Johnson plas- maron, sin embargo, una actitud distinta: los probandos se sorprendían de que la madre vol- viera. Es probable que los pequeños desarrolla- ran una idea de comportamiento de la madre ante el llanto. Johnson y su equipo presentaron tales resultados como prueba de que las expe- riencias de apego de los bebés se reflejan en su esquema de interacción social. Así pues, los bebés y los infantes dominan desde muy pronto las claves de la convivencia social. Por otra parte, la ciencia idea cada vez trucos más ingeniosos para poner a prueba las habilidades de los más pequeños.

Christian Wolf

más ingeniosos para poner a prueba las habilidades de los más pequeños. Christian Wolf MENTE Y

© FOTOLIA / ENDOSTOCK

Sin rumbo fijo

Impulsivos, con dificultades para concentrarse y problemas en su vida laboral y personal:

son adultos con TDAH. ¿Cómo afecta el trastorno a su vida diaria? ¿Qué tratamientos se les ofrece?

ESTHER SOBANSKI Y BARBARA ALM

a su vida diaria? ¿Qué tratamientos se les ofrece? ESTHER SOBANSKI Y BARBARA ALM 26 MENTE
HIPERACTIVIDAD DE DIFÍCIL CONTROL Las rutinas de la jornada laboral se convierten a menudo en

HIPERACTIVIDAD DE DIFÍCIL CONTROL Las rutinas de la jornada laboral se convierten a menudo en un problema para los adultos hiperactivos. En plena reunión de trabajo pueden presentar dificultades para escuchar con atención y controlar sus ansias de movimiento.

RESUMEN

Adultos faltos

de calma

1 El trastorno por déficit de atención

e hiperactividad no es exclusivo de niños y jó- venes. Hasta un 4,5 por ciento de los adultos lo padece.

2 Los síntomas más des- tacados son el déficit

de atención, la hiperacti- vidad y la impulsividad.

3 Ocho de cada diez afectados desarro-

llan, además, otras psi- copatologías: depresión, adicción o trastornos de ansiedad.

P ara algunos resultan vivarachos, para otros, alborotadores. Llevan a sus padres

al borde de un ataque de nervios. Apenas pue- den mantenerse sentados con calma, escuchar con atención o concentrarse en una tarea. Thorsten W. era así en su niñez; su comporta- miento un tanto peculiar no pasaba inadver- tido para nadie. Ahora, a los 20 años, recuerda cómo su conducta impulsiva persistente causa- ba riñas continuas con los profesores. Tampoco ninguna novia aguantaba por mucho tiempo sus bruscos cambios de humor. Los sucesivos intentos académicos y formativos acababan en fiasco. Solo cuando un médico le diagnosticó tras- torno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), Thorsten alcanzó a entender el porqué de sus múltiples fracasos; también vio una puer- ta a una nueva vida. Hoy por hoy, este joven trabaja. Su puesto laboral requiere bastante movimiento físico y poca precisión. También ha aprendido a manejar su temperamento in- quieto. Pese a la creencia extendida de que el TDAH consiste en una alteración propia de niños y ado- lescentes, no es extraño que persista durante la edad adulta. Es más, alrededor de un tercio de los pacientes sufren el trastorno de forma cróni- ca. Diversos estudios internacionales concluyen que hasta el 4,5 por ciento de la población adulta padece esta psicopatología, a menudo acompa- ñada de otros problemas psíquicos y sociales, como la adicción, que se suman al sufrimiento propio del TDAH. El desarrollo de la personali- dad también puede afectarse. El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) de la Asociación Psiquiátrica Americana, así como el sistema de clasificación ICD-10 de la Organización Mundial de la Salud, incluyen la sintomatología referi- da al TDAH en adultos. Los síntomas centrales

Diagnóstico de TDAH en la edad adulta

Cuando existe la sospecha de un trastorno de la atención, el terapeuta debe hablar con el paciente. A lo largo de la anam- nesis se averiguan los síntomas y su evolución con el objetivo de configurar los primeros resultados. El diagnóstico se apoya en cuestionarios y tests psicológicos, ya que las exploraciones por neuroimagen no aportan datos útiles. Las características más destacables del trastorno y sus repercusiones en la vida cotidiana del afectado son las siguientes:

hiperactividad déficit de atención labilidad emocional: rabietas, variabilidad del humor desorganización, incapacidad para cumplir con las tareas cotidianas impulsividad inestabilidad en las relaciones de pareja problemas en el trabajo parientes con TDAH

Por lo general, para determinar el diagnóstico de TDAH en la adultez resulta importante saber si el paciente ya presenta- ba algunos de los síntomas antes de los siete años y si estos

han persistido de forma continua hasta la edad adulta. Los síntomas deben afectar como mínimo a dos áreas vitales del paciente; en este sentido, las calificaciones de la escuela y los informes laborales ofrecen información objetiva sobre el rendimiento escolar y laboral. En la medida de lo posible, los datos reunidos mediante la entrevista personal con el paciente deberían complementarse con otros facilitados por allegados suyos. Una anamnesis psiquiátrica completa debe asegurar que no existen otras psicopatologías o causas médicas que expliquen mejor el caso. Algunas alteraciones orgánicas o neurológicas, así como la toma de algunos medicamentos o drogas, pueden mimetizar las características del TDAH. Es necesario considerar si existe:

drogadicción trastornos de personalidad trastornos del ánimo trastornos de ansiedad trastornos del sueño traumatismos craneoencefálicos alteraciones hormonales tiroideas

coinciden con los de los niños afectados: falta de atención, hiperactividad e impulsividad. La persona debe reunir como mínimo seis de las diez características indicadas en dichos manua- les para considerar la posibilidad de que presen- te un TDAH (véase el recuadro «Diagnóstico de TDAH en la edad adulta»). No obstante, los listados sintomatológicos se concibieron en un inicio para pacientes adolescentes, lo que obstaculiza el diagnósti- co en adultos, ya que con el desarrollo tam- bién varían los síntomas de una persona. En la adultez, el déficit atencional se exterioriza por la dificultad en concentrarse durante las conversaciones, así como de centrarse en los contenidos esenciales de una lectura; asimis- mo, los afectados olvidan partes del texto con rapidez, por lo que se ven obligados a releer la página desde un principio. También se distraen con facilidad; se quedan absortos, soñando des-

Los despidos entre los afectados de TDAH son más frecuentes que entre el resto de la población

piertos. A algunos individuos les parece como si los pensamientos se les cruzasen sin orden ni concierto. Todo ello contribuye a que un adulto con TDAH trabaje con lentitud y cometa errores por descuido.

Problemas laborales

Numerosos afectados consideran su dificultad para concentrarse el mayor obstáculo. Silke B. superó los primeros años escolares gracias a su rápida capacidad de comprensión. No obstante, más adelante empezaron las trabas. Todavía hoy, cumplidos los 40, se queja de los impedimentos que entraña la falta de concentración. Con fre- cuencia ejecuta con suma lentitud sus activida- des laborales o se ve obligada a consultar con sus compañeras las tareas porque no entiende bien qué debe acometer. Los despidos entre los afectados de TDAH son más frecuentes que entre el resto de la población. Estas personas cambian con mayor frecuencia de empleo e in- cluso tienden a establecerse como trabajadores autónomos. Otra rutina en la que resulta importante la ca- pacidad de concentración es la conducción de un vehículo. Aquí entra en juego la atención soste- nida, es decir, mantenerse consciente en la tarea

© DREAMSTIME / NED WHITE

© DREAMSTIME / NED WHITE que se desarrolla durante un tiempo [ véase «La psique al

que se desarrolla durante un tiempo [véase «La psique al volante», por Annette Schäfer; MENTE Y CEREBRO, n. o 53]. Las personas con TDAH pre- sentan un mayor riesgo de accidentes y reciben más amonestaciones por pasarse un semáforo en rojo o ignorar otras normas de circulación.

Muchos de estos sujetos se sienten abrumados cuando circulan por un lugar que les resulta des- conocido: la exigencia de atender al tráfico a la vez que se orientan en un entorno nuevo los satura, por lo que prefieren evitar los trayectos que no conocen.

INFLUENCIAS FAMILIARES

Los progenitores con TDAH

transmiten una predisposición

genética del trastorno a su

descendencia. Las riñas y las

rabietas frecuentes en el entor-

no familiar afectan el desarrollo

de los hijos.

EN EL CÍRCULO VICIOSO

Déficits centrales del TDAH trastorno de la atención control de la impulsividad alterado hiperactividad Historia
Déficits centrales del TDAH
trastorno de la atención
control de la impulsividad alterado
hiperactividad
Historia de aprendizaje
fracasos
problemas
en las relaciones
Compensación
Indefensión aprendida
y sentimientos
deficiente
comportamiento
Pensamientos
irracionales
orientación al fracaso
problemas
de autoestima
negativos
depresión
sentimientos
de culpabilidad
miedo
enfado
evitativo
Trastornos funcionales

Steven Safren, de la Univer-

sidad Harvard en Cambrid-

ge, desarrolló en 2005 junto

a sus colaboradores un mo-

delo explicativo sobre el de-

sarrollo y el fortalecimiento

del TDAH en la adultez. Al

principio, existen determina-

dos déficits que conducen al

fracaso y a problemas en las

relaciones interpersonales.

El individuo interioriza tales

experiencias frustrantes de

forma que desarrolla una

valoración negativa de sí

mismo. Algunas de las con-

secuencias pueden ser un

comportamiento agresivo,

depresiones u otras afecta-

ciones psicológicas.

© FOTOLIA / GALINA BARSKAYA

Ellas,

más dispersas

Las mujeres con déficit de atención e hiperactividad ma- nifiestan características distin- tas a las de los hombres. El trastorno se detecta menos en ellas, quienes se muestran menos hiperactivas, aunque más dispersas. A partir de la pubertad padecen fuertes dolores menstruales, además de cambios pronunciados de humor. Las mujeres adultas con TDAH son inseguras, ansiosas y tienden a sufrir depresiones.

Las personas nos formamos una imagen de nuestras propias capacidades a lo largo de la vida. Entre los pacientes con TDAH abundan las experiencias de fracaso pese a haberse es- forzado al máximo. Por ello, muchos sujetos conviven desde la infancia con un sentimiento de no cumplir con las expectativas que se tie- nen de ellos, como es el caso de Silke. De esta manera, los afectados presentan una autoes- tima deteriorada y se infravaloran con respecto a los demás. En cierto momento, con el fin de evitar el riesgo al fracaso, prescinden de asumir actividades nuevas. Con todo, los adultos con el trastorno de marras suelen saber cómo compensar su hi- peractividad motora. Mientras unos necesitan practicar deporte con asiduidad, pues perma- necer inactivos durante largo tiempo los vuelve irritables, una parte de los afectados muestra

los vuelve irritables, una parte de los afectados muestra apetencia por las actividades de riesgo, es

apetencia por las actividades de riesgo, es decir, buscan con regularidad alternativas para des- cargar adrenalina. En otros, la hiperactividad juvenil deriva en una inquietud interior que les impide relajarse.

A merced de sus propios impulsos

Pese a que algunas personas con TDAH apren- den a manejar mejor sus impulsos con el trans- curso del tiempo, la mayoría continúa hablando

y actuando sin pensar en las consecuencias. Ello

hace que choquen con los demás o que incu- rran en problemas por promesas que no pueden cumplir. También suelen ser impacientes. El ánimo de algunos individuos oscila entre una escala de estados: sereno, deprimido y eufórico. Apenas controlan la labilidad afectiva. Les cuesta mante-

ner sus emociones bajo control. Por ese motivo, las rabietas por asuntos irrelevantes se hallan a la orden del día entre los adultos con TDAH. A ello se añade la baja tolerancia a la frustración:

incluso ante exigencias ordinarias se sienten atosigados. Todo ello contribuye a que la presión

y la tensión psicológica aumenten.

Por otro lado, su comportamiento poco pre- decible provoca con frecuencia conflictos en las relaciones personales. A menudo la pareja les considera descuidados y desentendidos. Les cuesta organizar su vida cotidiana. La casa de Silke B. siempre ha sido un auténtico caos. No sabe por dónde empezar a limpiar, ejecuta va- rias tareas domésticas a la vez y nunca finaliza ninguna. Con todo, los impedimentos que comporta el trastorno de marras en el día a día de los afec- tados se aprecian de manera más clara cuando ellos mismos asumen el rol de padres. La propia desorganización en la rutina diaria provoca que los progenitores con TDAH presenten dificul- tades para imponer normas firmes y ocuparse de que sus hijos las respeten, según Thomas Jans, de la Clínica Universitaria de Würzburg. Estas personas exhiben un estilo educativo sin

dirección e imprevisible. Por otra parte, la gran carga genética del TDAH conlleva con frecuencia que uno o más de sus hijos presenten el mis- mo trastorno. En las familias con progenitores

y descendencia con TDAH, las riñas y la desorga-

CARRERA PARA EL EQUILIBRIO Numerosos adultos con TDAH practican deporte con el fin de compensar las alteraciones emociona- les y el estado de ansiedad.

nización forman parte de la vida cotidiana. Los conflictos entre padres e hijos retroalimentan el problema, de manera que repercuten en el crecimiento de los niños. La enfermedad no se manifiesta por igual en los pacientes. En concreto, existen tres subtipos de TDAH según el síntoma que predomine: fal- ta de atención, conducta hiperactiva e impulsi- va, y subtipo combinado.

Riesgo de adicción y depresión

La proporción de hombres y mujeres afectados de TDAH varía según la etapa de desarrollo. Durante la infancia y adolescencia, los varo- nes presentan entre tres y nueve veces más el trastorno en comparación con sus semejantes

femeninas, mientras que en la adultez la pro- porción se equilibra. Por otro lado, los afecta- dos masculinos padecen más de adicciones y trastorno de identidad disociativo. Las muje- res, en cambio, manifiestan más depresiones y fobias comórbidas al TDAH. Por regla general, ocho de cada diez pacientes sufren otros tras- tornos psiquiátricos; todavía se desconocen las causas. En relación a los episodios depresivos en adul- tos con TDAH se debaten dos hipótesis. Por un lado, la depresión podría deberse a la frustra- ción motivada por las continuas experiencias de fracaso. Por otro, las influencias familiares podrían desempeñar una función. Se sabe que los familiares de personas con TDAH se enfren- tan con depresiones, y viceversa, los parientes de personas deprimidas muestran, de promedio, más trastornos de atención. Resta investigar si tal relación se atribuye a factores ambientales

o genéticos. Hasta la fecha, se ha descubierto solo una

pequeña parte de las relaciones entre el TDAH

y las adicciones. Otras exploraciones con ni-

ños y jóvenes han revelado como principal factor de riesgo una alteración del comporta- miento social: estos sujetos ignoran expecta- tivas, normas y reglas sociales. Ello lleva a que los pacientes varones del subtipo hiperactivo impulsivo presenten a menudo problemas de adicción. Un estudio llevado a cabo por Joseph Bie- derman, de la Escuela de Medicina de Harvard, en 1999 reveló que el TDAH podía ocasionar drogadicción. Sin embargo, el riesgo de tras- torno adictivo se reducía a un 85 por ciento si se había medicado contra el trastorno por déficit de atención e hiperactividad durante la infancia.

Los pacientes varones del subtipo hiperactivo impulsivo presentan a menudo problemas de adicción

En la terapia farmacológica para adultos, el metilfenidato cuenta como una de las primeras opciones del tratamiento. Aunque numerosos estudios han demostrado su efectividad, poco se han explorado hasta la fecha los efectos a largo plazo. Los escasos resultados disponibles sugie- ren que los pacientes tratados con metilfenidato resisten bien su uso; también que el efecto te- rapéutico se mantiene constante. El empleo de la atomoxetina y los derivados anfetamínicos muestran asimismo resultados favorables. No obstante, queda pendiente desarrollar un me- dicamento específico que controle el TDAH en la adultez. Por otro lado, al carecer del apoyo económico de la sanidad pública, los afectados con pocos ingresos a menudo no pueden asumir el gasto de la terapia. Existen asimismo tratamientos psicoterapéu- ticos para reducir la sintomatología del TDAH en adultos. En concreto, el programa de terapia cognitiva conductual del psicólogo Steven Sa- fren, de la Universidad Harvard, se basa en un modelo de la teoría del aprendizaje. A causa de los déficits nucleares del trastor- no y su influencia en la vida cotidiana, el afec- tado desarrolla una historia de aprendizaje pla- gada de fracasos, escasa eficacia y problemas interpersonales. Ello alimenta una autoimagen negativa y lleva al sujeto a valorar las situa- ciones con orientación hacia la frustración, lo que agudiza todavía más las consecuencias del TDAH. En la terapia individual, el paciente aprende a cambiar su autopercepción y a de- sarrollar una mayor confianza en sus propias capacidades. La psicoterapia grupal también tiene cabida en el tratamiento del trastorno que nos ocupa. El grupo de trabajo sobre TDAH en Friburgo dirigido por Bernd Hesslinger ha desarrollado un programa de 13 sesiones de dos horas de duración cada una. Los pacientes ahondan cada semana en sus propios déficits con el propósi- to de desplegar estrategias individuales para superarlos.

BIBLIOGRAFÍA

COMPLEMENTARIA

PSYCHIATRIC COMORBIDITY AND FUNCTIONAL IMPAIRMENT IN A CLINICALLY REFERRED SAM- PLE OF ADULTS WITH ATTEN- TION-DEFICIT/HYPERACTIVITY DISORDER (ADHD). E. Sobanski

y

cols. en European Archives

of Psychiatry and Clinical Neuroscience, vol. 257, n. o 7,

págs. 371-377, 2007.

DIE BEDEUTUNG DES VOR- LIEGENS EINER AUFMERKSA-

MKEITSDEFIZIT-UND-HYPERAK-

TIVITÄTSSTÖRUNG (ADHS) BEI MÜTTERN FÜR DIE BEHAND- LUNG IHRER KINDER MIT ADHS - ÜBERBLICK UND SKIZZE DES STUDIENPROTOKOLLS EINER MULTIZENTRISCHEN RANDO- MISIERTEN KONTROLLIERTEN

PSYCHOTHERA. T. Jans y cols. en Zeitschrift für Kinder - und Jugendpsychiatrie und Psychotherapie, vol. 36, n. o 5, págs. 335-343, 2008.

AUFMERKSAMKEITSDEFIZIT-/ HYPERAKTIVITÄTSSTÖRUNG DES ERWACHSENENALTERS UND PERSÖNLICHKEITSSTÖRUNGEN.

E. Sobanski y cols. en Ner- venheilkunde, vol. 1-2, págs. 31-34, 2010.

AUFMERKSAMKEITSDEFIZIT/ HYPERAKTIVITÄTSSTÖRUNG (ADHS) IM ERWACHSENENALTER:

AKTUELLES ZUR PSYCHOTHERA-

PIE. B. Scharnholz, E. Sobanski

 

y

B. Alm en Psychotherapie

Esther Sobanski y Barbara Alm, ambas psiquiatras, trabajan en el Instituto Central de Salud Mental de Mannheim.

im Dialog, vol. 12, n.º 3,

págs. 193-198, 2011.

ENTREVISTA

«La clave reside en un buen manejo del TDAH desde la infancia»

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) empieza en la infancia y, en más de un 50 por ciento de los casos, perdura hasta la edad adulta. El psiquiatra del Hospital Universitario Valle de Hebrón, Josep Antoni Ramos Quiroga, ha dirigido numerosos estudios al respecto, la mitad de ellos desde una perspectiva genética

ENTREVISTA REALIZADA POR YVONNE BUCHHOLZ

Pónganos en situación, ¿cuándo se em- pieza a hablar del TDAH en adultos?

A finales de los años sesenta del pasado si-

glo, las primeras series de niños diagnosti- cados con TDAH llegaron a la edad adulta. Se vio que un porcentaje importante de ellos continuaba sufriendo el trastorno. No obstante, cuarenta años después, to- davía decimos que el TDAH se encuentra infradiagnosticado.

¿A qué cree que es debido? Probablemente intervienen varios fac- tores, pero creo que el más importante es que el TDAH se vincula claramente con la infancia; el psiquiatra de adultos no incluye en su diagnóstico diferencial el TDAH. Le expondré la fotografía más mala de una persona adulta con TDAH, que no quiere decir que sea la de todos los afectados: es un individuo que con- sume drogas, que cambia a menudo de trabajo, inestable emocionalmente, con muchas relaciones sexuales y accidentes de tráfico. Lo primero que piensa el psi- quiatra en estos casos es en un trastorno de personalidad.

Más en concreto…

En un trastorno de personalidad límite. Si se tiene en cuenta que el 15 por ciento de estas personas con TDAH puede presen- tar un trastorno de personalidad límite,

el asunto se complica todavía más.

Así que el diagnóstico del TDAH en adultos continúa siendo un reto. La verdad es que la situación ha cambiado en los últimos 10 o 15 años. Quien ha en-

tendido bien esta oportunidad son los psi- quiatras que trabajan en drogodependen- cia. Los estudios demuestran que entre un 15 y un 20 por ciento de los pacientes que acuden a los servicios médicos por temas de drogas padecen además un TDAH.

¿Qué relación existe entre ambos tras- tornos? El TDAH presenta un factor de riesgo para el consumo de drogas, ya que desde el punto de vista fisiopatológico, el sistema dopaminérgico, es decir, el sistema de la motivación y la recompensa, se halla al- terado, como sucede también en el caso de la adicción. Otros factores de riesgo a tener en cuenta son el fracaso académi- co, el contacto con grupos que consumen drogas y la automedicación. Ciertas sus- tancias pueden mejorar inicialmente los síntomas del TDAH; estimulantes como la cocaína ayudan a mantener la atención y quizás el cannabis a dormir. Muchas veces existe en estos pacientes una alteración de la fase de inicio del sueño.

¿Puede aparecer el TDAH una vez se ha alcanzado la adultez? No sería un TDAH stricto sensu, sino se- cundario. Una persona de 30 años que ha sufrido un traumatismo craneoencefálico puede mostrar síntomas muy parecidos a un TDAH, también una persona con una alteración en la hormona tiroidea. Pero no se trata del TDAH funcional del que hablamos en psiquiatría.

¿La revisión del DSM ayudará a solven- tar el vacío diagnóstico?

Josep Antoni Ramos Quiroga Nació en 1971 en Barcelona. Es doctor en psiquiatría y psicología
Josep Antoni Ramos
Quiroga
Nació en 1971 en Barcelona.
Es doctor en psiquiatría y psicología
médica.
Desde 2002 coordina el Programa Inte-
gral del Déficit de Atención en el Adulto
(PIDAA) del servicio de psiquiatría del
Hospital Universitario Valle de Hebrón.
Es profesor asociado del departamento
de psiquiatría y medicina legal de la
facultad de medicina de la Universidad
Autónoma de Barcelona.
Autor de más de 50 artículos sobre el
TDAH, ha publicado dos libros sobre
este trastorno en adultos. En la actuali-
dad dirige el mayor estudio farmacoge-
nético sobre el déficit de atención.

Los criterios diagnósticos de las guías internacionales están pensados para el TDAH infantil. Con la revisión se harán ciertas modificaciones que permitirán que se detecte más en adultos, pero por una cuestión economicista se mantienen dos criterios del DSM IV que en los adultos no se dan: subirse a las mesas y a las sillas. En el adulto, esa hiperactividad se trans- forma en una inquietud interior. Un niño no deja de moverse, no se queda quieto; eso en un adulto no lo verás, en cambio observarás que no para de hacer activida- des, te dirá que no puede relajarse. Al no cumplir los dos ítems, el paciente adulto no llega a puntuar para un TDAH.

¿Qué caracteriza el TDAH en un adulto? Los síntomas de hiperactividad suelen dis- minuir o transformase con la edad o, de alguna manera, la persona puede contro- larla mejor, pero no controla la inatención. Vemos pacientes que cometen errores por- que se distraen fácilmente, porque no pue- den mantener la atención. Estos síntomas son muy disfuncionales para un adulto.

¿Cómo afecta ese vacío diagnóstico en el tratamiento? Una desventaja que tenemos en los países europeos, aunque no en Alemania o Suiza, es que los tratamientos farmacológicos no están indicados concretamente para adultos. En caso de que el paciente haya estado diagnosticado de pequeño, puede continuarse con el tratamiento farmaco- lógico, pero si se debe prescribir de novo existe cierto freno por parte de los propios psiquiatras y la Administración. Se piensa que supone un gasto añadido. Craso error, porque los adultos siguen tratamientos que no son adecuados, toman antipsicó- ticos y antiepilépticos, cuando existe un fármaco específico para el TDAH. Por otro lado, existe una gran discriminación res- pecto a otros trastornos mentales, pues los fármacos para el TDAH no tienen el punto negro (medicamentos que reciben el 90 por ciento de financiación pública), cuando el TDAH es muchas veces crónico. Y los tratamientos son costosos.

Una buena parte de sus estudios so- bre el TDAH gira en torno a la genética. ¿Puede atribuirse el trastorno de déficit

En el adulto, la hiperactividad se transforma en una inquietud interior

de atención e hiperactividad también al ambiente? Resulta tan reduccionista pensar que todo es genético como no valorar este factor. Los psiquiatras siempre tenemos en cuenta el ambiente de los pacientes. A nivel etiológi- co está muy bien demostrado que existen grupos de riesgo de TDAH. Aun así, hay una serie de mitos que vienen del pasado, como que el problema se debe a que los pa- dres dedican poco tiempo a la educación de sus hijos o que no ponen límites. Es verdad que el factor educativo es muy importante, pero el TDAH no es de ahora, es de princi- pios del siglo pasado. Los padres de niños y adolescentes que yo he visitado han dedi- cado muchísimas horas a sus hijos.

¿Por qué un 50 por ciento de los niños con TDAH continúan con el trastorno en la adultez y la otra mitad no? Es una de las preguntas que nos hacemos los investigadores. Sabemos que existen factores genéticos relacionados con el trastorno, determinados polimorfismos que no se ven en todos los niños, pero en algunos sí. Nuestro grupo ha puesto las primeras piedras de este camino. Por otra parte, un ambiente psicosocial adverso, una carga genética, en el sentido de que los padres sufren el trastorno, una comor- bilidad añadida, como puede ser el tras- torno de personalidad desafiante o anti- social, o un consumo de drogas, favorecen la persistencia del trastorno.

¿Qué se entiende en este caso por «am- biente psicosocial adverso»? Pobreza, malos tratos, falta de recursos eco- nómicos para realizar un buen tratamien-

Sabemos que existen factores genéticos relacionados con el trastorno

to. Nuestros trabajos están muy focalizados en el TDAH en adultos, pero comienza en la niñez, a partir de los 6 años. Sin un buen tratamiento de inicio multidisciplinar, que incluya a padres, profesores, tratamiento médico y psiquiátrico, empiezas minando la autoestima del niño.

¿En qué sentido? Si en la escuela no entienden lo que le

pasa, se le castiga por no hacer los debe- res, por portarse mal, no le invitan a las fiestas, se ríen de él porque siempre está despistado, tiene un bajo rendimiento

escolar

un buen diagnóstico precoz favoreces que disminuya el fracaso escolar. Tam- bién previenes el consumo, el abuso y la dependencia de drogas como el cannabis, la cocaína y el alcohol.

el niño piensa que es tonto. Con

¿La psicoterapia también contribuye al tratamiento de estos pacientes? El tratamiento cognitivo conductual ha demostrado tener, desde un punto de vista científico, el mejor rendimiento. De hecho, dentro de toda la investigación, las publicaciones más importantes en TDAH en adultos han llegado de la psiquiatría cognitivo-conductual.

¿Un adulto tratado llega a superar el trastorno? En general, existen dos evoluciones. La persona con sintomatología moderada que sí tiene conciencia del problema y de que se puede tratar, incorpora tras un año de tratamiento como mínimo, nuevos hábitos, se conoce mejor, ya se entiende, y sabe que lo que le ocurre es consecuencia de una problemática. En función de los trabajos que desempeñe, deberá seguir con la terapia, como es el caso de una acti- vidad cognitiva. En cambio, la persona sin tratamiento previo y con problemas como las drogas, resulta difícil que pueda dejar el tratamiento. Otro factor importante a considerar es el cociente intelectual. Una persona con un alto cociente tiene más recursos para encontrar una salida.

¿Prevalece más el TDAH en hombres que en mujeres? Los estudios clínicos en adultos indican una prevalencia de 60 hombres frente a

¿Buscas empleo en el sector de la ciencia y la tecnología? La mayor bolsa de
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tecnología?
La mayor bolsa de empleo
científico del mundo
ahora también en
investigacionyciencia.es

40 mujeres. Eso tiene que ver con el he- cho de que es más fácil que te deriven a consulta más chicos que chicas. Existe un sesgo por la impulsividad e hiperactivi- dad, síntomas más usuales en los varones; en ellas prevalece la inatención.

¿La neuroimagen ha permitido avan- zar en la investigación del TDAH? La carencia de la psiquiatría es la falta de pruebas diagnósticas objetivas, de biomar- cadores. Todavía somos los médicos del siglo XIX. La neuroimagen nos ha eviden- ciado de forma objetiva, gráfica, el fun- cionamiento cerebral de las personas que decimos que padecen TDAH ante una tarea concreta. Estos estudios se realizan con 30, 50 o 100 imágenes; de los resultados se saca una media. A nivel individual todavía no te- nemos suficiente especificidad para decir si tú tienes o no TDAH, o si se trata de un tras- torno bipolar o de otra enfermedad mental.

¿Qué se necesitaría para llegar a ese punto? Carecemos de un estudio Framingham de la psiquiatría. No hay ningún estudio psi- quiátrico con una muestra de 50.000 per- sonas. Sin embargo, estamos hablando del órgano más complejo del cuerpo. Requeri- mos más muestras, más recursos económi- cos, primeros cerebros intelectuales que se dediquen a la psiquiatría. Por otro lado, todavía existe un amplio espacio entre lo que la ciencia publica y lo que se traslada a la atención de los pacientes. La farmaco- genética está muy incorporada en la onco- logía, pero en psiquiatría hay muy pocas muestras porque se necesita mucha gente. Nuestro actual estudio farmacogenético sobre déficit de atención cuenta con 600 sujetos con TDAH y otros tantos de con- trol, pero todavía son pocos. Y la clave es el tratamiento personalizado vía genética.

El diagnóstico precoz en niños ¿signi- ficará menos adultos con trastorno de déficit de atención? Si diagnosticamos, de forma precoz, el TDAH desde la infancia conseguiremos adultos mejor adaptados y más felices en su día a día. Aunque por ahora no pode- mos controlar los aspectos biológicos del trastorno, sí tendremos controladas sus repercusiones.

GETTY IMAGES / DAN BURN-FORTI

MENTE, CEREBRO Y SOCIEDAD

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

¿QUÉ FALLA AQUÍ?

Una simple prueba de detección de incongruencias en una imagen podría determinar si los ordenadores poseen conciencia. Por ahora, no lo consiguen ni los ordenadores más potentes

CHRISTOF KOCH Y GIULIO TONONI

¿ C

ómo saber si una máquina tiene con- ciencia? Cuando los ordenadores ac-

túan cerca de niveles humanos (pensemos en la victoria del ordenador Watson de

IBM sobre todos los campeones del con- curso de televisión estadounidense Jeopar- dy), la pregunta se vuelve cada vez más acuciante. Por ahora, pese a su capacidad para procesar datos a velocidad sobrehu- mana, sospechamos que los ordenadores,

a diferencia de las personas, no «ven» las

escenas repletas de formas y colores fren-

te a sus cámaras ni «oyen» las preguntas formuladas a sus micrófonos: no sienten en absoluto. ¿Por qué pensamos que es así? ¿Cómo podemos verificar si experimentan

o no una escena tal y como nosotros lo

hacemos?

La conciencia posee dos propiedades fundamentales. La primera, que toda experiencia es sumamente informativa. Cualquier estado consciente concreto des- carta un número inmenso de otros posi- bles estados, de los cuales difiere en su peculiar aspecto. Hasta el simple precepto «oscuridad total» implica no estar viendo una sala bien iluminada, ni el intrincado toldo vegetal de una jungla, ni cualquier otra escena de las incontables que podrían pasarle por la cabeza: piense en todos los fotogramas de las películas que haya po- dido ver. La segunda, que la información cons- ciente se halla integrada. Por mucho que nos esforcemos, no podremos separar la mitad izquierda de nuestro campo de vi- sión de la derecha, o ver el mundo solo en blanco y negro. Todo cuanto ingresa en nuestra conciencia permanece íntegro y completo; no puede subdividirse en ele- mentos sin relación y experimentados por separado. Cada experiencia, pues, consti- tuye un todo que adquiere su significado por la forma en que es distinguible de muchas otras, según el conocimiento acu-

mulado sobre el mundo. Nuestro cerebro, con su multitud de componentes especia- lizados pero interactivos, parece hallarse óptimamente adaptado para lograr esa hazaña de integrar información. De hecho, si las partes relevantes de nuestra corteza cerebral llegan a quedar desconectadas, como ocurre en la anestesia o el sueño pro- fundo, la conciencia disminuye e, incluso, desaparece.

¿En qué consiste el error?

Si la conciencia requiere de esta capacidad para generar una imagen integrada, que incorpora una enorme cantidad de datos sobre el mundo, ¿cómo saber si un orde- nador es capaz de percibir y sentir? ¿Existe una comprobación práctica? Una forma de esclarecer si la infor- mación en un ordenador es integrada, consistiría en preguntarle: «¿Qué falla en esta imagen?», tarea que, por otro lado, cualquier niño de seis años resuelve sin dificultad alguna. Para solucionar este sencillo problema es necesario un vasto repertorio de conocimientos contextuales,

mucho mayor del que pueden proporcio- nar los algoritmos de los que dependen los ordenadores más avanzados para la identificación de rostros o de fraudes en tarjetas de crédito. Las percepciones visuales consisten en intrincadas relaciones entre píxeles y ob- jetos, de aquí el manido «una imagen vale más que mil palabras». El análisis de una imagen para detectar un elemento que no casa exige muchísimo más procesamiento que las búsquedas lingüísticas en una base de datos digital. Los ordenadores habrán podido vencer a los humanos en juegos complejos, pero siguen careciendo de la capacidad de responder a preguntas arbi- trarias sobre lo que muestra una fotogra- fía. Por el contrario, nuestro sistema visual, gracias a su historia evolutiva, a su desarro- llo en la infancia y a la experiencia de toda una vida, nos permite saber al instante si todos los componentes encajan de forma debida: ¿Son razonables todas las texturas, profundidades, colores y relaciones espa- ciales entre sus elementos? ¿Son lógicos y coherentes los demás detalles?

NO PUEDE SER Cualquier persona es capaz de detectar el error en esta fotografía. Cuando
NO PUEDE SER
Cualquier persona es capaz de detectar el
error en esta fotografía. Cuando los orde-
nadores lo consigan de manera rutinaria,
se podrá decir que «ven».

GEHIRN & GEIST / BUSKE-GRAFIK

CONVERSACIONES CON EL PROCESADOR En 1950, el matemático Alan Turing ideó el ya clásico test de Turing con el fin de medir la inteligencia artificial. En dicha prueba, un sujeto sentado frente a una pantalla con teclado mantiene una conversación por es- crito con una persona y un ordenador. Si al cabo de un tiempo de charla el probando no acierta a distinguir si conversa con un huma- no o una máquina, el ordenador ha superado la prueba. Hasta ahora ninguna máquina ha logrado tal hazaña

Valga un ejemplo: una foto de su mesa de trabajo. De no haber sido programado de manera específica para ello, un orde- nador que analizase la escena no podría decidir, entre el desorden habitual del es- critorio, si tiene sentido que se encuentren juntos un ordenador iMac a la izquierda y una tableta iPad a la derecha. No podría saber que, mientras que la coexistencia de estos dos aparatos es razonable, la presen- cia de una maceta en lugar de un teclado es simplemente absurda. Tampoco puede saber si es lógico que un libro flote sobre la mesa, ni que el lado izquierdo de esta ima- gen sea coherente con el derecho, mientras que para una infinidad de otras fotografías no lo sería. Nosotros, por el contrario, nos daríamos cuenta inmediatamente. Para las personas, una imagen es coherente porque se halla repleta de relaciones que la con- vierten en lo que es y la diferencian de un sinfín de otras.

A B Robert: Hallo, mein Name ist Robert. Wie heißt du? Peter: Ich heiße Peter.
A
B
Robert: Hallo, mein Name ist Robert. Wie heißt du?
Peter: Ich heiße Peter.
Robert: Schön, dich kennen zu lernen, Peter!
Peter: Danke.
Robert: Was machst du in deiner Freizeit?
Peter: Ich lese sehr viel. Das finde ich eine fabelhafte
Art, seine Freizeit zu verbringen. Außerdem spiele
ich noch Volleyball. Hast du irgendwelche Hobbys?
Robert: Ich spiele gern Tischtennis.
Peter: Wir haben noch eine alte Tischtennisplatte im
Keller.
Robert: Hallo, mein Name ist Robert. Wie heißt du?
Peter: Ich heiße Peter.
Robert: Schön, dich kennen zu lernen, Peter!
Peter: Danke.
Robert: Was machst du in deiner Freizeit?
Peter: Ich lese sehr viel. Das finde ich eine fabelhafte Art, seine
Freizeit zu verbringen. Außerdem spiele ich noch Volleyball. Hast du
irgendwelche Hobbys?
Robert: Ich spiele gern Tischtennis.
Peter: Wir haben noch eine alte Tischtennisplatte im Keller.
Quién será el
humano, ¿A o B?
Robert: Hallo, mein Name ist Robert. Wie heißt du?
Peter: Ich heiße Peter.
Robert: Schön, dich kennen zu lernen, Peter!
Peter: Danke.
Robert: Was machst du in deiner Freizeit?
Peter: Ich lese sehr viel. Das finde ich eine fabelhafte
Art, seine Freizeit zu verbringen. Außerdem spiele
ich noch Volleyball. Hast du irgendwelche Hobbys?
Robert: Ich spiele gern Tischtennis.
Peter: Wir haben noch eine alte Tischtennisplatte im
Keller.

Ahí reside el secreto para determinar si un ordenador es consciente. Para descu- brirlo, seleccione de la Red unas cuantas imágenes al azar, cubra con una franja vertical negra el tercio central de cada una y después baraje los tercios izquier- dos y derechos. Las piezas de los collages no coincidirán, excepto en el caso de que los tercios izquierdo y derecho procedan de una misma fotografía. Se le pedirá al ordenador que seleccione la composición que sea correcta. La franja negra central frustra las sencillas estrategias de análisis de imágenes utilizadas actualmente en in- formática, como casar las líneas de textura

o de color en la divisoria entre las imáge-

nes parciales separadas. En otro ensayo se insertan objetos en diversas imágenes, de tal manera que sean razonables en todas excepto en una; el or- denador ha de detectar la que es anómala. Un teclado ante una pantalla es acepta- ble; una planta, no. Un gran repertorio de módulos especializados dedicados a buscar

rasgos complejos, como por ejemplo, si de- bajo de una cabeza hay un cuello, u otros similares, podría superar alguno de estos test. Pero al presentarle muchas imágenes diferentes o formularle un gran número de preguntas arbitrarias sobre una imagen, una máquina actual sería derrotada. Cabría, no obstante, considerar otra clase de máquinas, una en la que el co- nocimiento de las innumerables relacio- nes entre los elementos de nuestro mun- do se incorporasen en un sistema único

y sumamente integrado. En uno de tales

ingenios, la pregunta: «¿Qué errores con- tiene esta imagen?», sería respondida en

CONEXIÓN INTERRUMPIDA Ante tales fotografías, una persona distingue de inmediato que la imagen izquierda no se corresponde con la derecha. En cambio, para un ordenador la prueba supone un gran desafío: solo llega a buen puerto si dispone de un programa creado especialmente para resolver el enigma.

© FOTOLIA / YANTERRIC (izquierda); © ISTOCKPHOTO / JOÃO FREITAS (derecha)
© FOTOLIA / YANTERRIC (izquierda); © ISTOCKPHOTO / JOÃO FREITAS (derecha)

el acto, porque cualquier anomalía deja- ría de cumplir algunas de las restricciones intrínsecas impuestas por la forma de in- tegrar los datos en un sistema dado. Una máquina semejante sería ducha en lidiar con elementos difíciles de descomponer en tareas independientes. Basándose en su capacidad para integrar información, sería capaz de percibir una escena de una manera consciente.

Christof Koch Profesor de biología cognitiva y del comportamiento Instituto de Tecnología de California

Giulio Tononi Catedrático de medicina del sueño y profesor de psiquiatría Universidad de Wisconsin-Madison

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

CONSCIOUSNESS AS INTEGRATED INFORMATION: A PROVI-

SIONAL MANIFESTO. Giulio Tononi en Biological Bulletin, vol. 215, n. o 3, págs. 216-242, diciembre de 2008.

CONSCIENCIA ARTIFICIAL. Christof Koch y Giulio Tononi en Investigación y Ciencia, págs. 50-53, agosto de 2011.

NEUROLOGÍA

TEMBLOR ESENCIAL Y PÁRKINSON: ¿PATOLOGÍAS DISTINTAS?

Hasta ahora, el temblor esencial y la enfermedad de Parkinson se consideraban dos trastornos con identidad propia. Sin embargo, los datos apuntan a que existe una relación entre ambos

ANDRÉS LABIANO FONTCUBERTA Y JULIÁN BENITO LEÓN

L a asociación entre el temblor esencial (TE) y la enfermedad de Parkinson (EP)

no es de recién hornada: desde hace largo tiempo, la bibliografía médica comparte esa presunción. No obstante, hasta hace poco no se ha demostrado tal vinculación. Nuestro trabajo revela que el TE puede preceder el comienzo de la EP: más en concreto, los afectados de temblor esencial presentan un riesgo de padecer párkinson cuatro veces mayor que los sujetos sin ese tipo de patología. Asimismo, constatamos que los pacien- tes de TE presentan manifestaciones psi- quiátricas, como la depresión, síntoma que resulta común en el párkinson. Para llevar a cabo la investigación nos basamos en el informe NEDICES (acrónimo de Neurological Disoders in Central Spain). Dicho estudio clásico de cohortes, prospec- tivo y cerrado, se centra en la población de 65 o más años de edad según el censo municipal de tres poblaciones del centro de España (dos urbanas y una rural).

Más que alteraciones motoras

La definición clásica de temblor esencial asocia la patología con un temblor cinéti- co (durante el movimiento voluntario) de los brazos y las manos, aunque también puede producirse en la cabeza y en la voz. Aparecen posturas antigravitatorias (tem- blor postural) y, en la mayoría de los casos,

la enfermedad resulta progresiva. Ahora bien, en los últimos años se ha constatado

un espectro clínico heterogéneo asociado al temblor, constituido por manifestaciones motoras (imposibilidad de realizar marcha

alteraciones ocu-

en tándem, ataxia

lomotoras, cognitivas (atención, función ejecutiva, memoria o fluencia verbal), con-

),

ductuales (de la personalidad, depresión, ansiedad) o sensoriales. La constatación de que el espectro clíni- co del TE es mucho más amplio de lo que se esperaba ha posibilitado superar la exan- güe definición primera, lo que ha permiti- do establecer un nexo clínico con entida- des difíciles de relacionar (el alzhéimer o la

Nuevos datos neuropatológicos

Aunque tradicionalmente el temblor esencial (TE) se había considerado una entidad clínica funcional-metabólica, los estudios clínicos y de neuroimagen desarrollados en la última década implicaban al cerebelo en la patogénesis del TE. Un estudio reciente lle- vado a cabo con resonancia magnética de alto campo (3 Tesla) por Elan D. Lous, de la Universidad de Columbia, y uno de los autores (Benito), confirma la alteración cerebelosa en esos pacientes: una pérdida de células de Purkinje y un incremento de «torpedos» (acúmulos de neurofilamentos alterados que ocupan las células de Purkinje degeneradas, desplazando las células normales). Asimismo, un nuevo estudio con 33 pacientes ha mostrado que una proporción más alta de alteraciones en el cerebelo (en tres cuartas partes de los casos) que de presencia de cuerpos de Lewy en el locus coeruleus (una cuarta parte de los casos), característica esta última descubierta en una anterior investigación por los mismos autores. En virtud de tales resultados, la afectación neuropatológica de los pacientes con TE se ha clasificado en dos grupos: con presencia de cuerpos de Lewy restringida al tronco del encéfalo (TE con cuerpos de Lewy) y con degeneración cerebelosa sin cuerpos de Lewy (TE cerebeloso). Dicha heterogeneidad patológica explica a su vez la gran heterogeneidad clínica en relación a tales enfermedades. Las alteraciones estructurales protagonistas de ambos subtipos patológicos reflejan un proceso neurodegenerativo que podría ser, dada la prevalencia del TE, el más común.

© ISTOCKPHOTO / JEFF STRICKLER

© ISTOCKPHOTO / JEFF STRICKLER demencia por cuerpos de Lewy). Todo ello constata de manera implícita

demencia por cuerpos de Lewy). Todo ello constata de manera implícita el carácter neurodegenerativo de la patología. Por su parte, la EP se caracteriza por un temblor en reposo (sin mantener con- tracción muscular), una lentitud en la iniciación motora, así como una rigidez muscular. Las personas con párkinson presentan un temblor postural similar al TE. A nivel anatomopatológico, se define por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra y la presencia de unas inclusiones neurona- les: los cuerpos de Lewy [véase «Bases mo- leculares de la enfermedad de Parkinson», por E. Fernández Espejo; MENTE Y CEREBRO, n.º 22, 2007]. Los continuos avances en el conocimien- to del párkinson han revelado que existen alteraciones en otros sistemas de las célu- las nerviosas, además de una combinación heterogénea de síntomas no motores (pérdida del olfato o hiposmia, excesiva producción de saliva o sialorrea, estreñi- miento y trastornos del sueño, entre otros) y neuropsiquiátricos (déficit cognitivo y al- teraciones conductuales), los cuales incluso pueden ser más precoces que los atribui- bles al defecto dopaminérgico.

Controversias

La potencial vinculación entre ambas en- fermedades lleva unidos matices controver- tidos. Desde una perspectiva epidemioló- gica, el hecho de que tanto la EP como el TE se encuentren entre los trastornos de movimiento más frecuentes hace que su

coexistencia en un mismo individuo pueda deberse simplemente a una casualidad. Por otra parte, el temblor postural, manifesta- ción clínica sobresaliente del TE, se presen- ta en un alto porcentaje de pacientes con EP, e incluso puede ser su única manifesta- ción en las etapas tempranas. Esa imbricación clínica entraña dos con- secuencias: por un lado, considerar como sujetos con temblor esencial a pacientes que en realidad sufren de párkinson en fases iniciales conllevaría una potencial sobrestimación de la asociación de ambas entidades. Por otra, diagnosticar a un pa- ciente parkinsoniano de una historia previa de TE resulta complejo. No obstante, tales limitaciones pueden controlarse gracias a la metodología epidemiológica actual. En este ámbito, no debe olvidarse que los estudios familiares aportan conclu- siones adicionales para apoyar y refor- zar esa asociación. Investigadores de la Clínica Mayo, dirigidos por Walter A. Rocca, demostraron en el año 2007, en una muestra poblacional de Minnesota, una mayor prevalencia de temblor de ac- ción en los familiares de pacientes con TE, conclusión que corroboran otros estudios. Tales datos indican que ambas entidades comparten una predisposición genética común. Otro dato que se debe considerar es que el consumo de tabaco se asocia con una menor prevalencia e incidencia del temblor esencial y de la enfermedad de Parkinson. En resumen, los resultados derivados de los estudios epidemiológicos actuales indi-

PATOLOGÍAS FRECUENTES El temblor esencial es el trastorno de movimiento más prevalente entre la pobla- ción de mayores de 65 años de España (en torno a un 5 por ciento). Por su parte, el pár- kinson es también una enfermedad bastante frecuente en la senectud (1,5 por ciento de los españoles mayores).

can que existe una relación entre el tem- blor esencial y la enfermedad de Parkinson; el primero puede preceder al segundo. Nuevos estudios sobre los mecanismos del temblor esencial nos ayudarán a caracte- rizar mejor el sustrato etiopatogénico de dicha enfermedad.

Andrés Labiano Fontcuberta Servicio de Neurología Hospital Universitario 12 de Octubre Dpto. de medicina. Facultad de medicina Universidad Complutense

Julián Benito León Servicio de Neurología Hospital Universitario 12 de Octubre Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

FASTER RATE OF COGNITIVE DECLINE IN ES- SENTIAL TREMOR CASES THAN CONTROLS:

A PROSPECTIVE STUDY. E. D. Louis,

J. Benito León, S. Vega Quiroga y F. Bermejo Pareja. Neurological Disor- ders in Central Spain (NEDICES) Study Group en European Journal of Neuro- logy, vol. 17, págs. 1291-1297, 2010.

ESSENTIAL TREMOR: ONE OF THE MOST COMMON NEURODEGENERATIVE DISEASES?

J. Benito León en Neuroepidemiology, vol. 36, págs. 77-78, 2011.

ELDERLY-ONSET ESSENTIAL TREMOR AND MILD COGNITIVE IMPAIRMENT: A POPULA- TION-BASED STUDY (NEDICES). J. Benito

León, E. D. Louis, A. J. Mitchell y F. Ber- mejo Pareja en Journal of Alzheimer’s Disease, vol. 23, págs. 727-735, 2011.

NEUROCIENCIA

LAS MUTACIONES EN UNA PROTEÍNA CAUSAN LA DEPRESIÓN

Ciertas variaciones en la proteína tau aceleran en ratones la degeneración de una zona cerebral relacionada con la conducta depresiva

MARÍA LLORENS MARTÍN, FÉLIX HERNÁNDEZ Y JESÚS ÁVILA

E l descubrimiento, durante los años se- tenta, de la capacidad regeneradora

del cerebro despertó un gran interés entre

la comunidad científica. A día de hoy, los

datos sugieren que esa capacidad del encé- falo resulta necesaria para la prevención de ciertas enfermedades neurodegenerativas. Ante este panorama, numerosos grupos de investigación aúnan sus esfuerzos para ahondar en el conocimiento de los proce- sos que regulan tal regeneración. Entre otros mecanismos, el nacimiento de neuronas a lo largo de la vida, fenó- meno imprescindible para la memoria y el aprendizaje, forma parte de la capacidad de regeneración del cerebro. El hallazgo de la renovación de algunas de las neuro- nas supuso una auténtica revolución en el mundo de la neurobiología, ya que rompía con el dogma vigente desde hacía varias décadas de la no regeneración del tejido nervioso en la edad adulta. De hecho, el nacimiento de neuronas abre una puerta

a la esperanza: permite al cerebro luchar

contra los daños que el envejecimiento le produce.

Desequilibrio dañino

El encéfalo se encuentra en una situación

de equilibrio, de balance entre el núme- ro de neuronas que nacen y el de célu- las nerviosas que van muriendo. Cuando dicho sistema se desequilibra, es decir, cuando el número de neuronas nuevas no es suficiente para reponer a las dañadas, algunas funciones cerebrales superiores (memoria y aprendizaje) quedan perjudi-

NEURONAS NUEVAS PARA RECORDAR La imagen muestra las neuronas maduras que forman parte del hipocampo (verde). Aparecen también las nuevas células nervio- sas inmaduras (rojo), las cuales se añaden al hipocampo a lo largo de la vida adulta, con- tribuyendo a la memoria y a la motivación.

cadas. Sin el nacimiento de células nervio- sas, el cerebro sería incapaz de almacenar nuevos recuerdos, fenómeno que parece relacionado con patologías neurodege- nerativas, entre ellas, la enfermedad de Alzheimer. No obstante, la capacidad de producir neuronas nuevas durante la vida adulta (neurogénesis adulta) no acontece en to- das las regiones cerebrales. En los huma- nos, una de las áreas donde sí sucede es en el hipocampo, estructura que debe su nombre al parecido con la forma de un caballito de mar [véase «El hipocampo, un enigma por resolver», por H. Wicht;

CUADERNOS DE MENTE Y CEREBRO, n.º 1, 2012].

A pesar de que durante décadas se ha vinculado el hipocampo con el aprendizaje y la memoria, en la actualidad científicos de todo el mundo trabajan para esclare- cer la existencia de subregiones dentro de dicha estructura cerebral. Estas subregio- nes guardarían relación, respectivamente,

con la memoria y el control de procesos emocionales. En los últimos años, diver- sos estudios asocian, cada vez con mayor fuerza, la pérdida de la capacidad rege- neradora del hipocampo con la aparición de ciertas psicopatologías, entre ellas, la depresión. De hecho, la mayor parte de los fármacos antidepresivos aumentan la tasa de nacimiento de neuronas precisamente allí, en el hipocampo.

Conducta depresiva

La reserva de neuronas inmaduras o jó- venes (reserva neurogénica) actúa como un mecanismo de defensa frente a los daños que el envejecimiento produce en el cerebro. Se cree que el mecanismo es responsable, al menos en parte, del man- tenimiento de la capacidad de aprendizaje y motivación a lo largo de la vida de una persona. Según nuestro estudio llevado a cabo en roedores y publicado a principios de año en Neuroscience, la degeneración

MARÍA LLORENS Y JESÚS ÁVILA
MARÍA LLORENS Y JESÚS ÁVILA

de una zona concreta del hipocampo (el

hipocampo ventral) conlleva un aumento

en la conducta depresiva.

En el cerebro de ratones sanos expre-

samos en cantidades elevadas una versión

alterada o patológica de la proteína tau

(presente en enfermedades neurodegene-

rativas). Estos roedores transgénicos que de-

sarrollamos en el laboratorio mostraron una

degeneración prematura de algunas zonas

cerebrales especialmente sensibles. Con

todo, resultó llamativo el comportamiento

depresivo de los animales, así como la re-

ducción que presentaron los adultos en el

nacimiento de neuronas. Tal disminución en

la tasa de neurogénesis podría ser una de

las causas de su comportamiento depresivo.

Sensibilidad y muerte neuronal

Así, pues, la sobrexpresión de la proteína

tau en el cerebro de los roedores derivaba

de forma directa en la degeneración y la

muerte neuronal en zonas encefálicas de

especial sensibilidad, así como en la apa-

rición de comportamientos depresivos. El

hecho de que algunas regiones del encé-

falo sean más sensibles a la sobreexpresión

de la proteína tau debe tenerse en cuenta

de cara a la prevención y tratamiento de

las enfermedades neurodegenerativas.

Se necesita investigar más para esclare-

cer los mecanismos moleculares responsa-

bles de dicha degeneración, conocer las

consecuencias a largo plazo sobre otros

procesos y sus efectos sobre otras áreas

cerebrales. Es probable que una enferme-

dad neurodegenerativa sea multifactorial,

de etiología variada. En este sentido, cree-

mos que la alteración de la capacidad re-

generadora del cerebro puede anteceder

a la pérdida de funcionalidad cognitiva.

Asimismo, los cambios sutiles en el fun-

cionamiento neuronal pueden deberse

a la expresión de proteínas modificadas

que resulten tóxicas. De este modo, las

mutaciones en la proteína tau estudiada

podrían provocar que el armazón que

permite a las neuronas mantener la mor-

fología necesaria para transmitir la infor-

mación (citoesqueleto neuronal) se dañe,

en especial en las células nerviosas más

lábiles, como hemos visto en los ratones

portadores de la mutación.

Ese descubrimiento contribuye al cono-

cimiento de las enfermedades neurode-

generativas. De hecho, la sobrexpresión

de la proteína tau mutada en ratones ha

reproducido la degeneración cerebral y el

comportamiento depresivo que acompaña

a la pérdida de memoria en humanos. Por

otra parte, el estudio abre nuevas vías de

investigación encaminadas a esclarecer la

función que desempeña la proteína tau en

el cerebro.

María Llorens Martín, Félix Hernández y Jesús Ávila Centro de Biología Molecular Severo Ochoa Madrid

BIOLOGÍA MOLECULAR

REGULACIÓN DEL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO

El estudio de la función del gen Sox5 ha permitido establecer uno de los mecanismos que frenan la proliferación celular durante la formación del sistema nervioso

AIXA V. MORALES GARCÍA

E l sistema nervioso es el más complejo de

todos los que constituyen un ser vivo. De-

sentrañar los mecanismos de formación de

un sistema que percibe, piensa, ama, odia,

recuerda, cambia y coordina nuestros proce-

sos corporales conscientes e inconscientes es,

sin duda, el mayor de los retos que plantea

el estudio del desarrollo embrionario. Aun-

que la investigación en genética, biología

molecular y embriología está arrojando luz

sobre la organización básica de esta estruc-

tura, queda todavía mucho por descubrir.

El desarrollo embrionario

En los primeros días del desarrollo de un

embrión se delimita la futura región neural

a partir de un grupo de células ectodérmi-

cas (de la capa más superficial del embrión,

por encima del mesodermo y el endoder-

mo). Ese territorio (placa neural) consta de

células columnares que forman un epitelio

en empalizada. Dichas células se van cur-

vando para dar lugar a una estructura tu-

bular cerrada: el tubo neural. La porción

rostral del mismo (hacia la cabeza) dará

lugar al cerebro (dividido en prosencéfalo,

mesencéfalo y rombencéfalo); la porción

caudal (hacia la cola) constituirá la médula

espinal. La sencilla arquitectura celular de la

médula espinal ha facilitado el estudio de la

misma, lo que ha permitido descubrir mu-

chos de los principios básicos del desarrollo

neural que luego se han comprobado en el

cerebro, de mayor complejidad.

FORMACIÓN DEL SISTEMA NERVIOSO

Tras un día y medio de incubación, en el em-

brión de pollo se distinguen ya las regiones

del sistema nervioso.

Prosencéfalo Mesencéfalo Rombencéfalo Médula espinal AIXA V. MORALES GARCÍA
Prosencéfalo
Mesencéfalo
Rombencéfalo
Médula
espinal
AIXA V. MORALES GARCÍA

En etapas tempranas del desarrollo, la médula espinal está formada por un neuro- epitelio germinativo, una capa de células progenitoras que proliferan rápidamente mediante división celular para dar lugar a más células como ellas. Al conjunto de pro- cesos que comprenden el crecimiento de la célula y la división celular se le denomina ciclo celular. De manera progresiva, estas células progenitoras dejan de dividirse («salen» del ciclo) y migran hacia la zona más externa del neuroepitelio, donde se diferencian en distintos tipos de neuronas y de células gliales, que constituyen la base de la complejidad funcional del sistema nervioso. El control del balance entre división ce- lular y salida del ciclo resulta esencial para establecer el número final de neuronas de cada tipo que deben generarse durante las etapas embrionarias. Se conocen numero- sas señales que contribuyen a mantener activa la división celular de los precursores neurales. Entre ellos destacan Sonic Hed- gehog (Shh) y la familia Wingless (Wnt), proteínas difusibles producidas por las pro- pias células progenitoras. Sin embargo, se desconocen los mecanismos que controlan la salida de ciclo celular de los precursores neurales para iniciar la diferenciación, de forma que las células se formen en su justa medida: ni en exceso ni en defecto.

Modelos de estudio

Para comprender los procesos que regu- lan la proliferación y la diferenciación, los especialistas en biología del desarrollo es- tudiamos la embriogénesis de organismos modelo como gusanos, moscas, ratones o pollos. Los principios generales estableci- dos en estos sistemas, más sencillos y de más fácil manipulación, se extrapolan lue- go a su estudio en el ser humano. En nuestro laboratorio hemos descu- bierto que el gen Sox5 controla la salida de ciclo de los precursores neurales en la médula espinal de vertebrados mediante el bloqueo de la vía de señalización de Wnt. Utilizando el embrión de pollo como mo- delo, hemos demostrado que el aumento de los niveles de la proteína Sox5 en los progenitores neurales de la médula espinal en desarrollo promueve que estos salgan del ciclo celular, con lo que dejan de pro- liferar e inician el programa de diferencia-

ZV ZM
ZV
ZM
ZV AIXA V. MORALES GARCÍA
ZV
AIXA V. MORALES GARCÍA

PROLIFERACIÓN Y DIFERENCIACIÓN CELULAR En etapas tempranas del desarrollo, la médula espinal está formada por un neuroepitelio ger- minativo de células progenitoras. Estos cortes transversales de médula muestran dos regiones del epitelio: la zona ventricular (ZV), en donde las células proliferan, y la zona del manto (ZM), más externa, donde se diferencian en distintos tipos de neuronas y células gliales. Cuando proliferan, las células neuroepiteliales producen la proteína Sox5 (verde); cuando se diferen- cian en neuronas, dejan de fabricar Sox5 y producen la proteína de neuronas HuCD (rojo). Al aumentar la producción de Sox5 (a la derecha de la línea punteada), aumentan las células que inician la diferenciación; ello conlleva la disminución del número de células neurales gene- radas, en comparación con la situación normal (a la izquierda de la línea punteada).

ción. El resultado es que la médula espinal alterada presenta un menor número de células y, por tanto, un menor tamaño. De manera complementaria, la reducción en los niveles de Sox5 hace que los precursores proliferen durante más tiempo. El estudio de los mecanismos moleculares por los que Sox5 puede estar ejerciendo su acción ha revelado, además, que este factor promue- ve la activación de un inhibidor de la vía de señalización de Wnt, lo que provoca la interrupción de esta vía proliferativa. Estudios recientes en gliomas (un 60 por ciento de los tumores cerebrales) han de- mostrado que la presencia de Sox5 puede constituir un marcador de buen pronóstico en pacientes; además, el aumento de esta proteína en células humanas en cultivo in- hibe su proliferación. La posibilidad de que la alteración de los niveles de Sox5 permita poner freno a la proliferación indebida que causa la vía de Wnt en células tumorales, responsable de un gran número de tumo- res en humanos, abre una nueva vía en el control de la progresión tumoral en el sistema nervioso central.

 

Aixa V. Morales García Dpto. neurobiología molecular, celular y del desarrollo Instituto Cajal Madrid

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

A

MITOGEN GRADIENT OF DORSAL MIDLINE

WNTS ORGANIZES GROWTH IN THE CNS.

S.

G. Megason y A. P. McMahon en

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SOX5 CONTROLS CE